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situación de ejecuciones extrajudiciales


Crecen amenazas a fiscales que investigan ’falsos positivos’. Representante en el país de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los DD.HH., dice en entrevista exclusiva que ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas son temas que preocupan.
Colombia. Christian Salazar Volkmann, Representante en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en entrevista exclusiva con Cambio dice que las ejecuciones extrajudiciales y las desapariciones forzadas son temas que preocupan mucho al organismo en Colombia.

Por segunda vez visita el país el relator para ejecuciones extrajudiciales. ¿Es tan grave la situación que el Relator viene al país?
La última llegada de un relator fue en 1994 pero vuelve porque el fenómeno de las ejecuciones extrajudiciales lamentablemente es grave. La Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía está investigando más de 1.000 casos con 1.700 víctimas. Estos son  casos precalificados, en los que hay suficientes elementos para que investiguen.
Las destituciones de los altos mandos militares y el planteamiento de 15 medidas específicas para la implementación de la política de derechos humanos y de Derecho Internacional Humanitario en la Fuerza Pública fueron medidas que nosotros aplaudimos ya que hay pocos Estados que han tomado medidas tan drásticas como destituir generales y coroneles. En ese sentido, también en nuestro monitoreo sí vemos que estas medidas han tenido algún impacto en la actitud de las Fuerzas Armadas. Pero nuestra preocupación es la sostenibilidad de estas políticas porque recién empezaron las medidas hay cambio de ministro.
Yo hablé con el Presidente sobre el tema y expresé nuestra preocupación de que se garantice la continuidad de esta política de cero tolerancia y el me aseguró que no habrá cambio de política y por eso esperamos que cuando se nombre nuevo ministro siga este curso de implementar estas medidas.

¿Y en la rama judicial?
Además de esta sostenibilidad -que ojalá se pueda dar a largo plazo porque las reformas que se necesitan en las Fuerzas Armadas son a largo plazo-  preocupa el tema de los procesos judiciales que se están dando. Aquí nos llega información sobre la forma positiva en la que la fiscalía está actuando, pero también crecen las amenazas contra fiscales que están investigando y contra testigos.
En la última semana hemos documentado el caso de un intento de asesinato contra un testigo clave en Cali. Estamos haciendo otros llamados al gobierno y al Ejército para que apoyen a la fiscalía en esa labor y se reconozca la importancia en estos juicios que está llevando la justicia ordinaria.

¿Cómo considera que las autoridades colombianas han manejado el tema de los falsos positivos y qué opina de que se hubieran tardado 5 años, desde 2003, para tomar medidas al respecto?
La oficina ha seguido el tema por muchos años y en 2007 alertamos sobre esa nueva modalidad tan perversa como los falsos positivos. Pero yo pienso que es mejor tarde que nunca y por eso nuestro interés de seguir estos procesos.
Después de la salida de Michael Frühling, en 2006, la Oficina del Alto Comisionado en Colombia no volvió a tener posiciones claras frente al tema de derechos humanos.

¿Usted llega para ser claro frente a los estándares internacionales de derechos humanos?
Yo llego aquí para cumplir con el mandato del Alto Comisionado, observar la situación, comunicar sobre la situación, que nuestra oficina siga pronunciándose sobre temas difíciles pero siempre con base en la capacidad de verificar los casos y las quejas.
Veo a Colombia como una sociedad bastante fraccionada y polarizada y tengo la convicción de que obviamente, para mejorar la situación, para fortalecer una cultura de paz, de los derechos humanos y el derecho internacional, es importante apoyar los procesos que lleven a concertar un poco más y buscar soluciones constructivas. No solo con ayuda técnica. No solo pensamos en tener una posición sobre lo que pasa aquí si no en ser parte de la solución.

¿Qué preocupaciones le transmitió su oficina al presidente de la República en la reunión del pasado 6 de mayo?
El encuentro fue bastante amigable y abierto. Hablamos de una serie de temas sensibles pero creo que el presidente escuchó todo lo que yo tenía que decir y ojalá podamos tener más encuentros, porque dentro de muchos de los temas que nosotros manejamos es importante que el presidente escuche.
Nosotros no tenemos cartas políticas en Colombia, nosotros nos orientamos sobre los estándares internacionales y en este sentido espero que podamos construir una relación de trabajo e intercambio de confianza, donde se vea que si nosotros planteamos algo es porque realmente pensamos con nuestra verificación que ahí hay un problema serio.

¿Cuáles temas son los que le preocupan a su oficina?
Hay varios temas. Uno es el de los grupos emergentes. Observamos una creciente ola de violencia de estos grupos contra la población. Yo creo que allí está naciendo una nueva bestia. Este año vamos a dedicarle mucho énfasis en el monitoreo de esos grupos y a hacerle seguimiento al tema junto con la Misión de Apoyo de la OEA y la Policía.  

¿Cuáles otros?
Obviamente el tema de las interceptaciones  a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia es un tema de gran preocupación. Me reuní con los magistrados para conocer de cerca el tema. En mi país los magistrados de la Corte Suprema son como dioses y son uno de los pilares que definen el orden legal del país y nadie pensaría que haya interceptaciones en sus teléfonos.
Por eso esto es un tema de gran preocupación porque esta clase de actuaciones a lo largo podrían llevar a un debilitamiento de la Justicia. Hay que aplaudir a la fiscalía que está investigando los casos, tratando de determinar dónde los servicios de inteligencia se salieron del marco legal.

¿Y los ataques de los grupos armados?
Es alarmante el reclutamiento de niños y el uso indiscriminado de minas antipersonal por parte de la guerrilla.

¿Qué recomienda frente a las amenazas en panfletos contra población de barrios marginales, y contra la estigmatización en contra de los defensores?

El país ha conocido panfletos a lo largo de los años. Es una nueva forma de control social por grupos interesados. Lo preocupante es que estos panfletos establecen una especie de toque de queda a los jóvenes. En cuanto a las amenazas defensores de derechos humanos, reconocemos el apoyo del Estado al programa de protección. Pero sería bueno que el gobierno reconozca la labor de los defensores de derechos humanos. Hay unos funcionarios de alto nivel que han deslegitimado el trabajo de los defensores. Preocupa el aumento de las desapariciones forzadas en Colombia.

¿Qué se está haciendo desde su oficina sobre este tema?
En el conflicto colombiano la desaparición forzada ha sido un crimen sufrido por muchas personas, por lo menos 50.000 han padecido la desaparición, y en consecuencia hay más de 200.000 familiares que sufren la pesadilla de la desaparición de un ser querido. Naciones Unidas registró el primer caso en Colombia en 1973. Miembros de grupos paramilitares en sus versiones libres han confesado hechos como descuartizamientos, crucifixiones o incineración de personas vivas, que antecedieron, acompañaron o fueron perpetradas después de la desaparición.

¿Cómo es la situación actual?
En años recientes, el delito lamentablemente continúa como lo podemos observar en el caso de los ‘falsos positivos’, en varios de ellos se ha presentado una desaparición forzada de jóvenes de barrios pobres y su posterior ejecución extrajudicial, supuestamente provocada por miembros de la fuerza pública.  Como Oficina trabajamos de forma permanente con la Fiscalía, dando seguimiento a casos específicos desaparición y prestando una asesoría técnica sobre el tema.

¿En qué sentido?
Ahora estamos prestando una atención especial a los proyectos de la llamada ‘Ley de Fosas’ y de la ley por medio de la cual se crearía "la figura de la declaración de ausencia por desaparición forzada". Además estamos muy preocupados porque el proyecto de Ley de víctimas, que actualmente se encuentra en su fase final en el Congreso, no otorga los mismos derechos y apoyos a las víctimas de desapariciones de agentes estatales que a las víctimas de organizaciones no estatales.  Esto no se adapta a la normativa internacional y no permite la realización de los procesos de verdad, justicia y reparación. En nuestro trabajo impulsamos la Mesa Interinstitucional de Asistencia Psicosocial a Víctimas de Desaparición Forzada, junto con el Comité Internacional de la Cruz Roja. 

¿Qué acciones desde la comunidad internacional se pueden realizar para apoyar la búsqueda de desaparecidos en Colombia?
En primer instante, la comunidad internacional puede apoyar la implementación de las recomendaciones para una política en contra de la desaparición forzada. También puede apoyar al Estado colombiano en su labor de esclarecer el paradero de los desaparecidos y que en estos procesos los empleados estatales reciban la capacitación necesaria para que puedan trabajar con familiares que pasan por la traumática búsqueda de sus seres queridos.
Como Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos estamos promoviendo la ratificación de la Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas. Con las versiones libres de los paramilitares quedó al descubierto que muchos desaparecidos no van a aparecer porque los victimarios borraron cualquier huella con hornos crematorios, incineraciones, cadáveres arrojados a los ríos o a animales feroces

¿Cómo se garantizará entonces el proceso de verdad y qué debe hacerse para garantizarla?
La ausencia del cuerpo caracteriza la mayoría de los casos de desaparición y el testimonio se convierte a menudo en el único elemento de prueba. Por eso la fiscalía debe escuchar a los familiares y personas cercanas a las víctimas, lo mismo que el relato de los autores del crimen, para lograr juzgar y sancionar a los responsables. Otro paso igualmente importante es el reconocimiento de las víctimas de desaparición forzada por parte de la sociedad y el Estado.
Me parece que la sociedad colombiana en su conjunto no está consciente de la dimensión que tiene la desaparición forzada en el país ni del sufrimiento que una desaparición significa para las familias. Por eso es importantísimo que se visibilice la problemática para que se genere más solidaridad con los afectados. En este contexto, el gobierno colombiano también tiene un rol importante en reconocer públicamente la valiosa labor de las organizaciones de familiares y de los defensores de derechos humanos que luchan para los desaparecidos. Después de la extradición de los principales jefes paramilitares.

¿Qué tan grave es la situación para las víctimas?
Si bien la extradición es un mecanismo legítimo de los Estados para perseguir a los responsables de delito del narcotráfico, hay que buscar los mecanismos de cooperación para que los crímenes de lesa humanidad  y de guerra de los jefes paramilitares, que son hechos realmente espeluznantes, no queden impunes.

22 de agosto de 2009
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militares de eua inmunes en colombia


Los últimos retoques del acuerdo de cooperación militar.
Colombia. El martes 18, la secretaria del Departamento de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, y el canciller colombiano, Jaime Bermúdez, le anunciaron a la comunidad internacional que ya no habría marcha atrás en la firma del acuerdo de cooperación que permitirá a militares y contratistas del Pentágono usar por lo menos siete bases colombianas para perseguir desde allí a narcotraficantes y a terroristas.
Ambos buscaron también dar por cerrado un debate que durante los últimos dos meses copó la atención de medios de prensa sobre los posibles riesgos que la aplicación del acuerdo implicaría para la seguridad regional andina y dijeron que su desarrollo es un asunto bilateral que no ’compete’ a terceros países, en clara alusión a la oposición que desde que se conoció el acuerdo bilateral han expresado varios gobiernos de la región, especialmente de parte de Hugo Chávez, presidente de Venezuela.
El mismo día del encuentro, asesores de ambos gobiernos seguían trabajando en reserva para afinar algunos puntos del acuerdo que han generado resistencia en varios ámbitos. Uno de ellos tiene que ver con el sensible tema de la inmunidad judicial, que sería reconocida a los militares estadounidenses y a contratistas en caso de que cometieran delitos en territorio colombiano.
Cambio ha podido establecer que los negociadores acordaron una modificación parcial al artículo relacionado con la impunidad y decidieron ’regularla’ en un futuro acuerdo de cooperación judicial para evitar que se convierta en un factor dilatorio. Sobre la mesa quedó, no obstante, una propuesta llevada por Colombia, y no descartada del todo por Washington, en el sentido de que los militares estadounidenses que tendrán fuero ante la Justicia podrían ser juzgados en territorio colombiano por jueces enviados por su país.
La presencia de los funcionarios judiciales de Estados Unidos tendría como justificación principal el hecho de que las víctimas de los delitos tendrían la opción de acceder directamente a ellos para presentar sus testimonios y exigir la reivindicación de sus derechos.

Inmunidad, Asunto Complejo
Fuentes que revelaron a Cambio el contenido final del acuerdo explicaron que, aunque la opción no fue descartada, sí quedó "diferida en el tiempo" y sujeta a una negociación posterior que puede resultar compleja por sus implicaciones a la luz de la legislación internacional.
Por lo pronto, Colombia consiguió, en medio de una negociación intensa, que la inmunidad solo sea aplicable a los militares pero en ningún caso a contratistas y a civiles cuyos servicios sean requeridos por Estados Unidos cuando comience la ejecución del acuerdo.
Quedó establecido también que las autoridades colombianas, y por su intermedio las víctimas, tendrán derecho a ser oportunamente informadas sobre la marcha de los procesos judiciales adelantados en Estados Unidos hasta su conclusión.
En esencia el tema de la inmunidad quedó reducido a tres artículos, que plantean que todos los casos relacionados con dicha figura serán manejados según acuerdos vigentes con anterioridad. Una de ellas es un Acuerdo firmado en 1974 que, en dos de sus artículos (el 5 y el 11), determina que el personal de Estados Unidos destacado en Colombia con propósito de cooperación militar "gozará de los mismos privilegios e inmunidades que corresponde a funcionarios con rango diplomático".
En un segundo artículo, Colombia se compromete a garantizar, de acuerdo con la Convención de Viena, la existencia del fuero que hace inmune a los militares de Estados Unidos tan pronto como alguno de ellos sea señalado como posible autor de un delito. Esto quiere decir también que en caso de flagrancia debe ser puesto cuanto antes a disposición de su comandante o de quien represente la línea más inmediata de autoridad de su país.
La misma inmunidad que regirá en materia penal se hará extensiva también a las que sean consideradas faltas de carácter disciplinario. "Colombia -dirá al acuerdo- reconoce la importancia y autonomía del control disciplinario que  Estados Unidos ejerce sobre su personal militar y, por tanto, de conformidad con el acuerdo de 1974, autoriza la aplicación sobre él del Código Uniforme de Justicia Militar de Estados Unidos".
En este mismo aspecto Colombia se reservará la posibilidad de cooperar en las investigaciones disciplinarias y penales realizadas por Estados Unidos respecto a delitos o faltas cometidas en su territorio. De esa manera podría, por ejemplo, aportar pruebas para que las sanciones, cuando sean del caso, sean tomadas de manera drástica.

Los Últimos Retoques del Acuerdo de Cooperación Militar
"Las partes tratarán de crear y reforzar los procedimientos existentes, incluso mediante la posible celebración de los acuerdos", dice otro de los artículos que deja abierta la posibilidad de que en el futuro jueces de Estados Unidos puedan juzgar en territorio colombiano a militares de su país.
A esa misma posibilidad, que según analistas es remota, quedó sujeta la eventualidad de que autoridades colombianas puedan castigar conductas punibles cometidas por los ’marines’ y que no estén relacionadas con el desarrollo de las operaciones de cooperación militar.

Concepto sin Restricciones
Aunque ya las partes expresaron su satisfacción sobre el contenido, el acuerdo será oficialmente firmado después de que el Consejo de Estado emita el concepto sobre su viabilidad jurídica, según lo establece el artículo 237 de la Constitución Política.
Funcionarios de la Cancillería aseguran que el concepto estará limitado al tema concreto de la presencia de tropas extranjeras en Colombia. Sin embargo, el presidente del Consejo de Estado, Rafael Ostau de Lafont, le dijo a Cambio que el concepto podrá versar sobre cualquier aspecto "formal o sustancial" del acuerdo.
En relación con la explicación del magistrado, a diferencia de lo que ocurre con los conceptos que normalmente son solicitados por los ministerios, este no será resuelto exclusivamente por la Sala de Consulta y Servicio Civil, sino por todos los 27 magistrados que integran la Corporación. "Esto ocurrirá -dijo el presidente del Consejo- porque la misma Constitución distingue la función consultiva ordinaria de la que, en forma extraordinaria, se aplica para resolver un asunto de tanta importancia para el país como son su soberanía y su seguridad".

Voz de Alarma
Por estos días el tema de la inmunidad jurídica que cobijará a los 800 militares estadounidenses, que en los próximos días llegarán a las bases colombianas, volvió a ponerse en el centro del debate. Y todo por cuenta del testimonio de Olga Lucía Castillo, quien no ha podido borrar de su mente el momento en que dos militares norteamericanos, adscritos a la base de Tolemaida, Cundinamarca, retuvieron y violaron a una de sus dos hijas. Pero  sin duda lo que más carcome su alma es el hecho de que las pocas denuncias que puso ante las autoridades nunca tuvieron eco, porque los dos uniformados estaban ’blindados’ ante la Justicia colombiana. Sin embargo, su relato prendió las alarmas sobre el convenio de cooperación internacional que firmarán los gobiernos de Estados Unidos y Colombia. Tanto así, que la próxima semana Castillo tendrá la oportunidad de narrar su historia en el Congreso de la República, cuando se reanude el debate sobre la conveniencia o no de la presencia estadounidense en siete bases nacionales.

"Libertad y Democracia", las Consignas del Acuerdo
El capítulo relacionado con los objetivos del acuerdo resume sus principales alcances, así:

-  Habrá operaciones conjuntas "para abordar las amenazas comunes a la paz, la estabilidad, la libertad y la democracia".

-  Habrá formación, capacitación e intercambios en el área de la inteligencia.

-  Periódicamente serán realizados ejercicios combinados para reforzar la capacidad de vigilancia y control sobre zonas afectadas por el narcotráfico, el terrorismo y otros delitos transnacionales como el tráfico de armas.

- Según lo pactado, "las partes podrán celebrar un acuerdo de aplicación que establece un mecanismo rápido y eficiente para la autorización, la coordinación y el seguimiento adecuado a las actividades conjuntas . Las Partes cumplirán las obligaciones que les incumben en virtud de manera coherente con los principios de igualdad soberana, la integridad territorial y la no intervención en los asuntos internos de otros Estados".

22 de agosto de 2009
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cinco casos más de falsos positivos


En Norte de Santander. La Personería de Aguachica (Cesar) solicitó que sean investigados como víctimas de los llamados falsos positivos, cuyos responsables serían los miembros de la extinta Brigada Móvil No
Colombia. Los cinco casos corresponden a personas de la región desaparecidas y que luego fueron halladas muertas en supuestos combates con el Ejército en Norte de Santander.
Según los familiares de las víctimas, las investigaciones han cursado a las Fiscalías de Ocaña y la Especializada de Cúcuta, pero no han arrojado la suficiente ilustración en la información de las víctimas que satisfagan sus necesidades.
Similar a como ocurrió con las víctimas de Soacha (Cundinamarca), estos hombres fueron hallados con heridas de arma de fuego, vestidas con botas, camuflados y con revólveres o pistolas en su poder.
"Esos casos no aparecen investigados en el proceso que cursa en Soacha. La Fiscalía los está investigando, pero no sabemos si los tiene referenciados como homicidios o muertes en combates, como posiblemente se presentaron ante toda la comunidad en general", explicó David Guillermo Ramos, personero de Aguachica, en el sur del Cesar.
El funcionario dijo que en una investigación adelantada por su despacho, logró referenciar los casos de Luis Enrique Devia Gómez, Juan Gabriel Carvajal Betancurt, Albeiro Ballena, Jonathan Meza Badillo e Ismael Quintero, todos residentes de Aguachica y Gamarra, en el sur del Cesar.
De acuerdo con las pesquisas, Devia Gómez desapareció en Aguachica el 13 de junio del 2008 a las 4:30 p.m. y fue encontrado muerto al día siguiente (14 de junio) a las 8 p.m. en el corregimiento Otaré, en El Carmen (Norte de Santander), supuestamente en combates, vestido de camuflado, con botas y un revólver.
Carvajal Betancurt, por su parte, desapareció el 30 de junio del 2008 y fue muerto el 2 de julio en La Playa (Norte de Santander). Igual ocurrió con Albeiro Ballena, fallecido el 3 de julio del 2008; Jonathan Meza Badillo e Ismael Quintero, quien apareció enterrado como NN en Ocaña, tras haber sido hallado en el municipio nortesantandereano de Bucarasica.
"Tenemos reportes de que sus cuerpos aparecieron en Otaré y El Páramo, corregimiento de El Carmen; La Playa, Ábrego y Ocaña, todo esto en Norte de Santander y jurisdicción de la Brigada Móvil No. 15 del Ejército", aseguró el Personero.
Según Ramos, estas personas eran conocidas en la región y fueron sacadas de sus hogares y trabajos. Uno de ellos, Ismael Quintero, tenía una discapacidad, mientras que Jonathan Meza Badillo era un menor de 16 años y enfermo mental de Ocaña, que apareció el 31 de agosto del 2008 y fue reportado en la morgue de Ocaña como muerto en combate en Ábrego (Norte de Santander).
La denuncia sobre estos casos ya fue puesta en conocimiento del ministerio del Interior, a través de la Oficina de Derechos Humanos, así como en la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación.

22 de agosto de 2009
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crímenes son delitos contra la humanidad


Magnicidios como los de Rodrigo Lara y Guillermo Cano serían considerados crímenes de lesa humanidad. Con la misma tesis que empleó para impedir la prescripción en la investigación por la muerte de Luis Carlos Galán, la fiscalía busca darle un nuevo impulso a casos que impactaron al país.
Bogotá, Colombia. "Los hechos que rodearon este episodio criminal (el asesinato de Galán), así como todos esos homicidios que se cometieron por la época, son indicativos de que había un plan sistemático para matar a quienes se opusieran a narcotraficantes y eso se convierte en delito de lesa humanidad", dijo ayer el fiscal general (e.) Guillermo Mendoza Diago, quien no descartó que se ordenen nuevas capturas por el magnicidio de Luis Carlos Galán.
En la medida de aseguramiento contra el general (r.) Miguel Maza Márquez, se relacionan varios crímenes de los ’narcos’, algunos mencionados ayer por el Fiscal General, como el asesinato del ministro Lara Bonilla (ocurrido el 30 de abril de 1984), el del juez Tulio Manuel Castro Gil (asesinado el 23 de julio de 1984, por llamar a juicio a Pablo Escobar), el holocausto del Palacio de Justicia (el 6 y 7 de noviembre de 1985), la muerte de don Guillermo Cano (el 17 diciembre de 1986) y el atentado al avión de Avianca (en el que murieron 106 personas el 27 de noviembre de 1989), entre otros.
No obstante, bajo esa lupa, no solo el cartel de Medellín, sino otras organizaciones de narcotraficantes, como el cartel de Cali y el del Norte del Valle serían responsables por crímenes de lesa humanidad.
"El asesinato cometido dentro de una actuación sistemática organizada para exterminar, atacar, eliminar a un grupo o a una asociación determinada, entonces, con un solo asesinato que se cometa, pudiera ser delito de lesa humanidad, según el criterio del fiscal de conocimiento", explicó Mendoza Diago.
Basada en jurisprudencia de la Corte Constitucional y en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, la Fiscalía trataría de evitar la impunidad en los crímenes, responsablidad del narcotráfico, y buscaría a los autores intelectuales y materiales, que no han respondido por ellos. "Donde quiera y cualquiera que sea la fecha podrían ser buscados y  enjuiciados", indicó Mendoza Diago.
No obstante, el Fiscal General agregó que la decisión del fiscal de cada caso, como en el Galán, podrá ser evaluada por otras instancias de la justicia.  "Lo que hizo el fiscal de Derechos Humanos tiene un sustento que no vamos a dar de entrada como irrefutable y en su momento se debatirá a través de acciones especiales, entre las que puede estar la tutela", explicó.
El fiscal Mendoza Diago se negó a ahondar en detalles sobre el caso Galán, para evitar una eventual inhabilidad "por concepto previo".

21 de agosto de 2009
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nuevos casos de falsos positivos


Mientras, las madres de Soacha piden que se esclarezcan las 19 ejecuciones extrajudiciales de sus hijos.
Colombia. "Los casos de Soacha son apenas la punta del iceberg", dijo Philip Alston, relator especial de la ONU para las Ejecuciones Arbitrarias, cuando presentó el informe preliminar sobre la situación en Colombia en junio pasado. No le faltaba razón.  La Comisión Nacional de Búsqueda, de la que hacen parte la Fiscalía, la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo, entre otras entidades, ha recibido una avalancha de denuncias sobre nuevos casos de ejecuciones fuera de combate.
El caso más reciente ocurrió el 26 de julio pasado en Jambaló, Cauca: el líder indígena paez Reynel Dagua fue sacado de su casa por hombres armados y posteriormente presentado por las tropas que operan en la zona como un guerrillero muerto en combate. Así lo denunció el secretario de la Onic, Fernando Arias, quien hizo un llamado a las autoridades "para que establezcan realmente qué pasó".
Aída Quilcué, la viuda del líder indígena asesinado, denunció el caso ante la fiscalía y, además, la semana pasada lo puso en conocimiento de James Amaya, relator para los Pueblos Indígenas. "Me preocupa que no vaya a ser tenido en cuenta como una ejecución arbitraria -le dijo a Cambio- Aún no hay militares capturados, no veo que nada haya cambiado, me siento sola en esto".
Pese a que el gobierno ha dicho en varias ocasiones que no se han vuelto a presentar esas situaciones desde octubre de 2008, cuando 27 oficiales del ejército fueron destituidos a raíz de los 19 casos de Soacha, un reciente informe de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía indica todo lo contrario. De los 1.160 casos que está investigando y que comprenden 1.881 víctimas -entre ellas 58 menores de edad-, 312 fueron denunciados entre enero y julio de este año. La mayoría se registraron en Antioquia, Meta, Norte de Santander y la Costa Atlántica, y en total comprometen a 144 miembros del Ejército, 38 de la Policía, 29 de la Armada y cinco funcionarios del DAS. Ya se dieron 46 condenas y 100 exoneraciones.
Uno de esos casos denunciados después de octubre, tras el remezón  que se llevó de por medio al propio comandante del Ejército, general Montoya, quien se vio obligado a renunciar, lo hizo público el entonces ministro de Defensa Juan Manuel Santos. Reconoció que Arnobis Negrete Villadiego, un joven estudiante de 18 años, fue ejecutado el 26 de diciembre de 2008 por miembros del batallón Rifles con sede en Caucasia, que luego lo presentaron como muerto en combate contra hombres de la banda de ’don Mario’.
Hace dos semanas, el personero de Aguachica (César), David Guillermo Ramos,  denunció el caso de cinco jóvenes que fueron sacados de sus hogares o de sus lugares de trabajo en junio del año pasado y días después fueron presentados en Ocaña (Santander) como dados de baja en combate, por miembros de la Brigada X. "Vestían botas, camuflados y tenían revólveres y pistolas", dijo Ramos. Sus nombres: Luis Enrique Devia Gómez, Juan Gabriel Carvajal Betancurt y Albeiro Ballena. Por otra parte, descubrieron que los cuerpos de Jonathan Meza Badillo e Ismael Quintero habían sido enterrados como N.N. en el cementerio de Ocaña. Quintero era discapacitado y Meza, de 16 años, enfermo mental. Los restos de los cinco muchachos fueron entregados a sus familias.

Alerta Roja
La Defensoría del Pueblo ha prendido las alarmas porque este año han aumentado las denuncias contra miembros del ejército por ejecuciones arbitrarias cometidas entre 2008 y 2009. Por ejemplo, en enero recibieron la denuncia de un caso de muerte fuera de combate en Risaralda y dos en Arauca, una masacre en Izá (Cauca) y una  desaparición forzada en el Valle.  En febrero registraron seis quejas: dos en Huila, dos en Quindío, una en Caquetá y una en Putumayo. Y en marzo recibieron cuatro denuncias por ejecuciones arbitrarias en Titiribí (Antioquia), Cali y Bogotá,  atribuidas a la Policía, y una en Montería atribuida al ejército.
La Defensoría del Pueblo pidió a la fiscalía resultados prontos y protección para los denunciantes porque se están presentando situaciones de terror en las comunidades y, sobre todo en los barrios periféricos de Bogotá, los jóvenes tienen miedo".
La tarea del nuevo ministro de Defensa, Gabriel Silva, no será fácil especialmente por dos razones: primero, porque es un hecho que el fenómeno no ha desaparecido y, segundo, porque el Presidente, que está convencido que lo que existe es una campaña para empañar la política de seguridad democrática y quitarle margen de maniobra a la Fuerza Pública, le encomendó como tarea especial conducir la defensa judicial de las Fuerzas Armadas.

21 de agosto de 2009
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detienen a asesino de galán


Colombia: detienen a ex general. Maza dirigió por varios años la policía secreta que depende de la Presidencia de la República.
[Hernando Salazar] Bogotá, Colombia. La fiscalía de Colombia detuvo este martes a Miguel Maza Márquez, un emblemático ex general de la policía, acusado de ser el coautor del asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán, ocurrido el 18 de agosto de 1989 y el cual permanece en la impunidad.
Maza dirigió por varios años, entre los 1980 y los 1990, el Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, la policía secreta que depende de la presidencia de la República.
Como director del DAS, Maza fue una figura en la lucha del estado colombiano contra el temido Cartel de Medellín, la organización criminal a la que inicialmente se le atribuyó el crimen de Galán y que desató una trágica ola de violencia en este país.

Importante Giro
La detención de Maza significa un giro importante en la investigación y coincide con la revelación de una declaración judicial del ex presidente César Gaviria, según la cual él removió al general de su cargo, en 1991, por sospechas de tener vínculos con el Cartel de Cali, que era rival del Cartel de Medellín.
Según la declaración de Gaviria a la fiscalía, que fue revelada por el canal de televisión Caracol, el ex presidente removió a Maza luego de que el gobierno de Estados Unidos le informó que el oficial "quizás tenía vínculos con el Cartel de Cali".

Luis Galán
El asesinato de Galán el 18 de agosto de 1989 permanece en la impunidad.
Simultáneamente con la orden de detención de Maza, se conoció que la fiscalía aceptó considerar el crimen de Galán como un delito de lesa humanidad, tal como lo había pedido la familia del líder muerto.
Esa calificación hace parte de la estrategia para evitar que el crimen prescriba al cumplirse 20 años de ocurrido.
Además de Galán, otros líderes del movimiento que lideraba el candidato, el Nuevo Liberalismo, también fueron asesinados, entre ellos el ministro de Justicia, Rodrigo Lara, en abril de 1984.

Al Filo
Aunque la decisión judicial alegró a los seguidores de Galán, expertos consultados por BBC Mundo expresaron sus reservas.
Las normas penales no se aplican retroactivamente y eso se lo enseña uno a los alumnos en la universidad

Alfonso Gómez Méndez, ex Fiscal General de Colombia
El ex fiscal general Alfonso Gómez Méndez, por ejemplo, dijo que respeta la determinación de la Fiscalía, pero lamentó que se haya "tomado al filo de la prescripción del caso".
"Como amigo de Galán, uno quisiera que se exploraran caminos para que se haga justicia, pero debo decir que las normas penales no se aplican retroactivamente y eso se lo enseña uno a los alumnos en la universidad", expresó Gómez Méndez.
Según el experto, la figura de los delitos de lesa humanidad apenas se adoptó en Colombia en el año 2000, cuando él era fiscal general.
Y, por esa razón, no se puede aplicar para un crimen cometido en 1989, agregó Gómez Méndez.

Papel del DAS
Adicionalmente, el jurista dijo que no cree que el asesinato de Galán pueda considerarse "un genocidio contra el Nuevo Liberalismo, como tampoco lo fue contra la raza negra el crimen de Martín Luther King en Estados Unidos".
Maza se entregó a las autoridades luego de conocer la orden de detención y fue recluido en una instalación policial.
Sobre el papel desempeñado por el DAS para proteger a Galán se han levantado muchos cuestionamientos, entre ellos su cambio de escoltas y la deficiente protección con que contaba el día de su asesinato.

20 de agosto de 2009
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se entrega ex director del das


Se entrega ex director del DAS tras ser acusado por asesinato de Galán.
Bogotá, Colombia. El ex director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), Miguel Maza Márquez, se entregó este martes a la Justicia colombiana, horas después de que le fuera dictada orden de capturapor estar implicado en el asesinato del ex candidato presidencial Luis Carlos Galán, ocurrido hace 20 años.
El imputado se entregó en la Escuela Aquimindiuna (noroccidente de Bogotá) del organismo de inteligencia tras la petición de arresto de la Fiscalía por el delito de homicidio agravado.
La decisión se produce dos décadas después del crimen de Galán, quien fue asesinado en una plaza pública del municipio de Soacha, en la zona conurbana de Bogotá, el 18 de agosto de 1989, cuando iba a presidir una mitin político.
El caso estuvo marcado por dudas en la labor de la justicia y varios datos ocultos sobre la labor que realizó el implicado cuando estuvo en la dirección del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), a donde llegó el 23 de mayo de 1985, durante el gobierno del ex presidente Belisario Betancur.
De acuerdo con versiones de la fiscalía, Maza Márquez habría cambiado unas horas antes del atentado la escolta oficial de Galán y nombró como jefe a un "hombre sin experiencia llamado Jacobo Torregrosa", que lo acusan también de alterar el informe del crimen.
Se espera que la fiscalía declare el asesinato de Galán Sarmiento como de "lesa humanidad", para que las investigaciones no puedan prescribirse, como ocurre en otros casos en los que al cabo de 20 años la justicia da por concluidos los procedimientos.
Una de las declaraciones de mayor credibilidad y que logró en parte la orden de arresto para Maza fue la de Iván Roberto Duque Gaviria, alias "Ernesto Báez", paramilitar colombiano que proporcionó detalles en los que supuestamente el implicado sería una de las personas que estuvieron detrás del crimen de Galán.
Hasta varios desmovilizados de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) han dicho en declaraciones judiciales que Maza Márquez fue pieza clave en el asesinato.
El ex director del DAS fue vinculado luego que el fiscal Mario Iguarán dijo que había méritos suficientes para hacerlo.
Por su parte, el senador Juan Manuel Galán, uno de los hijos de Luis Carlos, manifestó que la familia recibió con serenidad la información sobre la detención del ex director del DAS en el caso que se sigue por la muerte de su padre.
"Recibimos esta noticia con serenidad", dijo Galán, quien ratificó su confianza "en que las instituciones de la justicia colombiana tienen la voluntad y la capacidad de hacer justicia en el crimen de Galán".
Luis Carlos Galán era el candidato favorito para ganar las elecciones presidenciales de 1990, en las que resultó elegido gobernante el que fue su jefe de su campaña, César Gaviria Trujillo (1990-1994).

20 de agosto de 2009
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la inmunidad de los gringos


Olga Lucía Castillo exige justicia por la violación de su hija. Más allá de la necesidad del acuerdo de cooperación militar que se cerró el viernes entre Estados Unidos y Colombia, la polémica sobre la inmunidad de los gringos sigue encendida.
Bogotá, Colombia. "¡Somos una familia que fue violada y desplazada por militares gringos que operan en Colombia!". Olga Lucía Castillo resume así –con rabia y desconsuelo– el penoso drama que ha vivido. Su calvario comenzó el 25 de agosto de 2007 cuando una de sus dos hijas, que entonces tenía 12 años, apareció ultrajada y enmudecida por un shock nervioso. Poco a poco la menor reveló que había sido retenida y violada por dos militares estadounidenses adscritos a la base de Tolemaida, al sur de Cundinamarca.
Olga Lucía indagó y pudo establecer que los extranjeros señalados eran el sargento del Ejército de Estados Unidos Michael Coen y su asistente César Ruiz, norteamericanos que cumplían labores del Plan Colombia. Castillo recuerda como si fuera hoy los detalles del momento en que los encaró y les dijo que los denunciaría. "Se rieron de mí y me dijeron que tenían inmunidad. Yo ni sabía qué era eso". Pero una vez hizo la denuncia ante la Fiscalía, sustentada con un examen de Medicina Legal que confirma el acceso carnal violento y varios testimonios, empezó a entender de qué se trataba: los agregados extranjeros que cooperan en el país están blindados ante la justicia.
El proceso no tuvo avances, pero Olga y sus dos hijas empezaron a ser atemorizadas: averiguaban por ellas y vehículos sospechosos las rondaban. Decidieron dejar todo y huir de Melgar. Desde entonces son una de las miles de familias desterradas que deambulan por el país. Olga es una de las desplazadas que se tomó por más de cinco meses el parque Tercer Milenio, en el centro de Bogotá, para protestar. Y por si fuera poco, la semana pasada, cuando el senador Gustavo Petro la invitó al Congreso para que relatara su tragedia, la bancada uribista no la dejó hablar.
La próxima semana, cuando se reanude en el Congreso el debate sobre las siete bases del país a las que tendrán acceso los militares de Estados Unidos, Olga Lucía nuevamente tratará de presentar su testimonio. Entretanto su hija recibe atención sicológica.
El caso ilustra dramáticamente el dilema al que se ve enfrentado hoy el gobierno de Colombia ad portas de firmar el acuerdo de cooperación militar con Estados Unidos que, en principio, concede inmunidad ilimitada a los agregados extranjeros. El texto se cerró el viernes en Washington, y ahora pasa a revisión técnica de las dos partes antes de su firma.
En el encuentro que tuvo la comisión de relaciones exteriores del Congreso con el ministro de Defensa, Gabriel Silva, este mostró su preocupación por el asunto y pidió a la delegación colombiana que negocia el acuerdo con Washington tener muy en cuenta el problema del abuso del fuero militar para que, según los congresistas, "inmunidad no se vuelva impunidad".
La verdad es que es muy difícil que en este acuerdo de "profundización" de la cooperación, Estados Unidos retroceda en ese punto y acepte que las actuaciones de sus militares sean juzgadas por la justicia colombiana. El escenario se hace menos probable si se tiene en cuenta que desde 2000 hasta hoy Washington ha girado más de 6.000 millones de dólares a Colombia para fortalecer diversos frentes de lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.
Pero lo que sí se podría considerar es la oferta que hizo Estados Unidos a Colombia, en el sentido de que si un soldado gringo cometía un asesinato o cualquier otro crimen de gravedad, pudiera ser juzgado por una corte marcial estadounidense en una de las bases colombianas.
Como lo señaló la analista Laura Gil en su columna del El Tiempo, las renegociaciones son una oportunidad para demostrar los excesos cometidos por los uniformados foráneos y lograr avances. Irak consiguió regular la inmunidad de los militares gringos. "Ejerce ahora jurisdicción primaria cuando los soldados cometen crímenes graves y premeditados fuera de horas del servicio y de las instalaciones de Estados Unidos. Los contratistas de las fuerzas militares serán juzgados por cortes de Irak conforme a la legislación de este país".
Al cierre de esta edición no se conocía la filigrana del acuerdo. Y si el texto del acuerdo no lo incluye, sería sano darle una nueva lectura, en esta fase de revisión técnica, a la posibilidad de lograr que la inmunidad sea, por lo menos, limitada. Para alcanzar ese cometido se requiere mostrar los excesos cometidos y exigir el castigo de los responsables.

19 de agosto de 2009
©semana
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