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paramilitares se están reagrupando


Defensoría: ex paramilitares colombianos se reagrupan. La Defensoría del Pueblo expresó su preocupación este martes preocupación por el "reagrupamiento" de paramilitares que se habían desmovilizado y que aseguró están provocando el desplazamiento de poblaciones y reclutando menores.
Bogotá, Colombia. En al menos 25 de los 32 departamentos del país están operando de ocho a 10 bandas criminales "emergidos de la desmovilización de las mal llamadas ’autodefensas’ o paramilitares", dijo Jorge Calero, director de alertas tempranas de la Defensoría del Pueblo.
"Estas nuevas estructuras de grupos ilegales que se están formando, desde que los grupos de los paramilitares se desmovilizaron... son nuevos actores y fuente de amenaza y los que están generando el desplazamiento de la población y la incorporación de niños y niñas, jóvenes y aun antiguos desmovilizados", agregó en entrevista telefónica.
Dijo desconocer cuántos miembros tendrían en total esos grupos y cuántos de ellos serían desmovilizados de las antiguas bandas paramilitares.
El tema de un reagrupamiento paramilitar ha sido mencionado por grupos no gubernamentales y se reavivó en la jornada ante un reportaje publicado por el diario El Tiempo citando datos de la Defensoría y la Corporación Nuevo Arco Iris, un grupo no gubernamental dedicado a la investigación del conflicto interno y de apoyo a iniciativas civiles en pro de la paz.
De acuerdo con Arco Iris, en base al trabajo de campo de sus investigadores, el proceso de rearme y reagrupamiento de desmovilizados se ha acentuado en los dos últimos años debido a que los ex paramilitares no encontraron trabajos, subsisten viejas luchas intestinas y las "ofertas" de rearmarse son más atractivas en términos de salarios por actividades vinculadas al tráfico de drogas, entre otras causas.
Por los datos de Arco Iris, que hacen parte de un informe que el grupo divulgará el próximo mes, de los 36.000 desmovilizados paramilitares, a partir de un proceso de negociación iniciado con el gobierno en 2003, al menos 4.500 se han rearmado, formando más de 80 bandas.
No todos esos nuevos grupos operan como las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que reunía los bloques paramilitares, porque ni tienen mando unificado nacional ni actúan coordinadamente, pero incurren en delitos similares como asesinatos, extorsiones y desplazamiento, agregó Arco Iris en su informe preliminar y el cual fue conocido por la AP.
La Policía Nacional mantiene que en el país operan ocho bandas criminales con unos 4.500 integrantes, de los cuales algunos serían ex paramilitares, cuyo número no precisa, y asegura que cuando grupos no gubernamentales dan cuentan de más de 80 bandas operando en Colombia es porque cuentan como grupos diferentes a la misma organización criminal que actúa en distintos departamentos del país.
De enero al 21 de julio, los datos más recientes de la Policía Nacional, fueron capturados más de 1.200 miembros de esas bandas, de los cuales 182 eran desmovilizados paramilitares. Se les decomisaron más de 650 armas, entre fusiles y pistolas.

19 de agosto de 2009
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galán fue asesinado por maza márzquez


Ordenan captura a Maza Márquez por caso Galán. El general retirado Miguel Maza Márquez fue acusado por el jefe paramilitar Iván Duque, alias Ernesto Báez, de haber participado en el asesinato de Galán Sarmiento.
Bogotá, Colombia. La Fiscalía General de la Nación ordenó la captura del general retirado y ex director del DAS, Miguel Maza Márquez, por su presunta responsabilidad en el magnicidio del líder liberal Luis Carlos Galán Sarmiento.
La decisión fue tomada tras una reunión que duró más de ocho horas, en la que estuvieron varios fiscales y el fiscal encargado Guillermo Mendoza Diago.
Maza Márquez fue vinculado a la investigación por el asesinato de Galán, ocurrido hace 20 años, tras las declaraciones del ex jefe paramilitar Ernesto Báez quien aseguró el pasado 4 de junio que detrás de la muerte del caudillo liberal estuvo el jefe del organismo de inteligencia.
En reiteradas ocasiones, los hijos de Galán han expresado sus dudas por los cambios que hubo en el esquema de seguridad que protegía a Galán días antes de su asesinato en la plaza del municipio de Soacha (Cundinamarca) donde estaba haciendo campaña política. El responsable de esos cambios fue Maza Márquez.
Así mismo, en su momento se supo que Maza Márquez había presionado a testigos que desvirtuaban las acusaciones que se hicieron para inculpar a Hubiz Hasbum, quien tuvo que pasar varios años en prisión por las falsas acusaciones.
Hace pocos días el procurador Gabriel Jaimes Durán, coordinador de procuradores judiciales en todo el país, dijo estar seguro de la participación de Maza Márquez y del ex senador liberal Alberto Santofimio Botero en el magnicidio de Galán.
"Nosotros hemos revisado detenidamente el expediente y hemos considerado que las pruebas dentro de ese proceso muestran con claridad un cúmulo de acciones y omisiones que permiten configurar una responsabilidad incriminatoria contra el general Maza Márquez", dijo Jaimes en una entrevista.
Además dijo que "en la Procuraduría consideramos que el testimonio de (John Jairo Velásquez) ‘Popeye’ es un testimonio válido, creíble y confiable. Hicimos una valoración jurídica de este testimonio, que es como la pieza clave dentro del proceso contra Santofimio. En este caso, ‘Popeye’ da razones válidas para haber estado allí, por su ubicación en la mafia en aquel entonces", aseguró Jaimes.
Por esta razón la Procuraduría pidió a la Corte Suprema de Justicia que condene a Santofimio (quien ya fue condenado en primera instancia por un juez)  y que ordene la captura de Maza Márquez.
Hasta ahora, la única persona condenada (a 20 años) por el asesinato de Galán es alias Popeye.
Este homicidio corre el riesgo de prescribir por vencimiento de los términos, pues este martes cumplió 20 años. Y hasta ahora las autoridades no han encontrado a todos los responsables intelectuales del hecho. Ante el riego de que el caso se archive, las autoridades judiciales estudian la posibilidad de calificar el asesinato de Galán como un delito de lesa humanidad, pues esta tipificación de delito no prescribe.

19 de agosto de 2009
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quiénes mataron a galán


Santofimio y Maza Márquez cómplices de muerte de Galán. A pocos días de que se cumplan los 20 años del asesinato del líder liberal, el Ministerio Público sostiene que tiene evidencias que apuntan a que por omisión o acción estas dos figuras públicas estuvieron involucrados en el magnicidio.
Bogotá, Colombia.La Procuraduría está segura de que en la muerte de Luis Carlos Galán participaron el general retirado Miguel Maza Márquez, ex director del DAS, y el ex senador Alberto Santofimio Botero.
Así lo reiteró este jueves Gabriel Jaimes Durán, coordinador de procuradores judiciales en todo el país, en una entrevista con RCN Radio. En el diálogo con esa emisora, el funcionario dejó claro que no hay duda de que el general Maza participó en el crimen, pero se abstuvo de dar más detalles porque sobre el proceso todavía opera la reserva sumarial.
"Nosotros hemos revisado detenidamente el expediente y hemos considerado que las pruebas dentro de ese proceso muestran con claridad un cúmulo de acciones y omisiones que permiten configurar una responsabilidad incriminatoria contra el general Maza Márquez", fue la referencia más profunda que pudo hacer sobre el caso.
Por eso, explicó, se le dijo a la fiscalía que procedía la captura contra Maza.
En lo que sí fue más explicativo fue en la opinión que tiene esa institución sobre el ex senador Alberto Santofimio, caso del que dijo que "existen pruebas suficientes para considerar" que este político tuvo responsabilidad en la muerte del candidato liberal.
"En la Procuraduría consideramos que el testimonio de (John Jairo Velásquez) ‘Popeye’ es un testimonio válido, creíble y confiable. Hicimos una valoración jurídica de este testimonio, que es como la pieza clave dentro del proceso contra Santofimio. En este caso, ‘Popeye’ da razones válidas para haber estado allí, por su ubicación en la mafia en aquel entonces", comentó para sustentar la determinación de la Procuraduría. Para la época de la muerte de Galán, Velásquez era jefe de sicarios de Pablo Escobar, cargo que lo obligaba a estar muy cerca del capo.
Según Dúran, el testimonio de ‘Popeye’, que fue condenado a 20 años por la muerte de Galán, es creíble, a pesar de que por sus antecedentes, puede tratarse de un testigo "sospechoso". Pero después de confirmar y analizar sus declaraciones, "la Procuraduría considera que en los aspectos incriminatorios de Alberto Santofimio, que el país conoce, existen razones válidas para creerle y para que la justicia lo condene con base en ese testimonio".
‘Popeye’ ha declarado que durante la campaña presidencial de Galán asistió a una reunión en la finca Marionetas, que quedaba a 10 kilómetros de la hacienda Nápoles. Allí, según ‘Popeye’, Santofimio le dijo a Escobar que las posibilidades de que Galán fuera elegido presidente eran bastantes y que, seguramente, lo iba a perseguir hasta extraditarlo. Entonces le sugirió: "Mátalo, Pablo".
El capo no respondió de inmediato. Y nadie habló durante unos minutos, hasta cuando Santofimio repitió: "Mátalo, Pablo", según ha dicho ‘Popeye’ en sus declaraciones. Escobar no dijo nada en ese momento, pero le pidió a su jefe de sicarios que buscara a Rocardo Prisco, un temido asesino a sueldo de Medellín. Más tarde, se reunieron los tres para planear el crimen.
Esas fueron las declaraciones que analizó la Procuraduría y que consideró creíbles, no sólo por la cercanía de Velásquez con Escobar, sino porque coinciden con las del ex congresista Carlos Alberto Oviedo Alfaro y Luis Carlos Aguilar, alias ‘el Mugre’.
La fiscalía también considera que hay suficientes razones para decir que Santofimio es culpable y está analizando el caso de Maza Márquez. Queda menos de una semana para que se cumplan los 20 años de la muerte de Galán y todavía no se sabe si la justicia alcanzará a castigar a los responsables del crimen.

19 de agosto de 2009
13 de agosto de 2009
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nueva estrategia de las farc


Los rebeldes de las FARC contraatacan. Los militantes de izquierda han lanzado un plan de renacimiento después de un año de fulminantes reveses.
[Sibylla Brodzinsky] Tumaco, Colombia. ‘Fénix’ llevaba meses sin trabajo en esta animada ciudad en la costa Pacífico al sur de Colombia cuando aceptó un trabajo, por el que le pagarían dieciséis dólares al día en un laboratorio de cocaína -con otros veinticuatro hombres.
Pero cuando fueron trasladados hacia donde se suponía que debían trabajar, resultó que era un campo de adiestramiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), con otros 75 nuevos reclutas. "Nos dijeron que ahora éramos revolucionarios", dice Fénix, que habló a condición de conservar el anonimato.
‘Fénix’, que escapó tres meses después, dice que nunca quiso ser miembro del ejército revolucionario más grande de Colombia, pero que durante su tiempo como guerrillero pudo observar la estrategia de las FARC de reagruparse después de un año de devastadores reveses.
Después de lo que describió como un mes y medio de agotadoras sesiones de adiestramiento y adoctrinamiento, le entregaron un rifle automático, granadas y municiones. Pero utilizó su adiestramiento para escapar y entregarse. Y aunque muchos de los otros reclutas parecían tan miserables como él, dice que piensa que muchos todavía siguen en la guerrilla por falta de mejores opciones.
El reclutamiento y el adoctrinamiento son dos pilares del plan de renacimiento de las FARC, iniciado para insuflar nueva vida a la organización rebelde de 45 años, después de una serie de serios golpes a su comando, moral y finanzas.
Los rebeldes de izquierda sufrieron siete años de continuada presión militar bajo el presidente conservador Álvaro Uribe -un período durante el cual fueron asesinados algunos de sus líderes más importantes y cuadros de nivel medio y que presenció el dramático rescate de sus principales rehenes. Cientos de guerrilleros han desertado y la estructura de comando y control de las FARC fue desbaratada.
Pero con un nuevo líder y filas más reducidas, las FARC parecen estar recuperando la iniciativa. A principios de mayo, las FARC atacaron a fuerzas del gobierno en diferentes áreas en todo el país, matando al menos a dos docenas de soldados y agentes de policía. De hecho, en un solo día las FARC lanzaron ataques en al menos cuatro zonas, matando a seis militares. Desde principios de años, las fuerzas de gobierno han chocado con los rebeldes 488 veces.
"Es como un juego de poker. Perdieron unas manos, pero todavía tienen suficientes cartas como para seguir jugando", dice Luis Eduardo Celis, analista de la Corporación Nuevo Arco Iris, un laboratorio ideológico sobre seguridad en Bogotá.
La última mano está siendo barajada por el nuevo líder de las FARC, Alfonso Cano, que asumió la jefatura el año pasado después de la muerte -por causas naturales- del fundador, Manuel Marulanda.
"En 2009 debemos obligarnos a retomar la iniciativa", dijo Cano en un comunicado publicado en enero.
Durante su historia, las FARC han logrado adaptarse y reinventarse, demostrando su resistencia ante presiones militares y políticas.
Las FARC fueron creadas por los sobrevivientes de un ataque del ejército contra una pequeña fuerza de autodefensa campesina en las montañas del centro de Colombia en 1964. Definiéndose como marxistas-leninistas, los miembros de las FARC juran defender a los campesinos pobres contra las oligarquías gobernantes.
Han pasado de ser una banda de rebeldes andrajosos a un poderoso ejército que se convirtió en una amenaza real para el estado. Han negociado con cuatro presidentes de Colombia, sobrevivido las ofensivas de los paramilitares, y rellenado sus arcas con el dinero de los rescates y ganancias del negocio de las drogas.
Hoy, son el ejército insurgente de izquierda más grande y antiguo de América Latina.
Pero es una insurgencia en decadencia. Desde un máximo estimado de dieciocho mil combatientes en 2002, se cree que las FARC cuentan ahora con sólo nueve mil. Las filas se han reducido debido a bajas en combate, capturas y deserciones.
Como estrategia de gobierno, alentar las deserciones ofreciendo indulgencia, protección y formación profesional, ha sido al menos tan efectivo como las ofensivas militares contra las FARC. El año pasado, desertaron de las FARC 2.940 combatientes. A fines de abril de este año se habían contabilizado 544 deserciones.
Para compensar la pérdida de combatientes, las FARC están atrayendo a jóvenes desempleados como ‘Fénix’. Y parte del Plan Renacimiento, según documentos encontrados por el gobierno en ordenadores incautados que describen la nueva estrategia, incluye el refuerzo del adoctrinamiento político para impedir las deserciones.
Fénix describe a la unidad de las FARC a la que fue asignado como "bien organizada". Dice que los comandantes de la unidad parecían convencidos de que las FARC estaban luchando por los pobres y que algún día tomarían el poder.
Otra parte del plan de las FARC es utilizar minas terrestres y francotiradores para atacar a unidades del ejército, evitando el combate directo. Fénix dice que las tropas recibieron la orden de evitar atacar directamente a las fuerzas del gobierno. "Mirábamos en silencio cuando pasaban las patrulleras río arriba, pero nos dijeron que no atacáramos porque podríamos provocar una respuesta aérea", dice.
Parte de la misión de su unidad era ampliar el control sobre las tierras bajas de la provincia de Nariño, un importante corredor para los envíos de cocaína con destino a Estados Unidos. "Nos dijeron que nos preparáramos para una lucha territorial", dice, principalmente controlando las rutas de cocaína, otra parte de la nueva estrategia de las FARC.
"Nos dijeron que colocáramos bombas para desviar la atención de los militares para proteger las drogas", dice.
El comercio de drogas sigue siendo una importante fuente de financiamiento de las FARC, cuya participación va desde ‘gravar’ la producción y el transporte hasta el procesamiento y envío de la droga.
Al mismo tiempo, las FARC siguen buscando un ‘canje de prisioneros’ de sus rehenes a cambio de rebeldes encarcelados.
Después de tener más de cincuenta políticos y militares que las FARC consideraban rehenes ‘canjeables’, las fugas, rescates y liberaciones unilaterales han dejado a los rebeldes con los restantes veintidós policías y oficiales del ejército para utilizar en negociaciones.
En marzo, Uribe dijo que si las guerrillas realmente querían la paz, estaría dispuesto a iniciar conversaciones con las FARC, pero sólo si suspendían sus "actividades terroristas" durante cuatro meses.
Esa idea fue descartada después de las emboscadas rebeldes del mes pasado.
"Las FARC están lejos de la derrota", dice Markus Schultze-Kraft, director de programa América Latina para el Grupo Internacional de Crisis, "y con Alfonso Cano está teniendo algo de éxito en cuanto a adaptarse a la nueva situación estratégica y recuperar la cohesión interna".

9 de agosto de 2009
9 de junio de 2009
©christian science monitor 
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oro y plomo


Con frecuencia, en regiones como el Magdalena Medio el oro se vuelve plomo. En la zona de influencia de la Serranía de San Lucas vino la gran minería, se reforzó el Ejército, y en lugar de tranquilidad, hubo mayor tensión. Las sospechosas muertes de dos líderes así lo demuestran.
Colombia. Si hay un lugar de Colombia donde se han puesto a prueba los dos pilares del gobierno Uribe, confianza inversionista y seguridad democrática, ha sido en la agreste y rica región entre el nordeste antioqueño y el sur de Bolívar, cuyo corazón es la Serranía de San Lucas.
Desde 2003 allí llegaron grandes y pequeñas empresas mineras en una versión contemporánea de la fiebre de oro. La gigante multinacional Anglo Gold Ashanti, con el estudio más completo jamás realizado sobre posibles depósitos de oro y otros metales en todo el país, vio la promesa en esta región y para 2004 había reservado un poco más de un millón de hectáreas en títulos mineros. Le siguieron San Lucas Gold y Uragoldcorp. También las nacionales, Promoción de Proyectos Mineros, Mineros de Antioquia y Mineros S.A.
No era terreno fácil para desarrollar un proyecto minero, sin vías de acceso, sin mayor presencia estatal, deterioro ambiental, cultivos ilegales y cocinas de coca, y con un largo y cruento dominio de grupos armados, primero del ELN, luego de las FARC y desde comienzo de los noventa, de los paramilitares. En medio de esas aguas turbulentas, los mineros artesanales y sus familias han sobrevivido con lo del día, barequeando duro al rayo del sol, en tierras sin títulos.
Era de esperarse que tras las multinacionales, llegarían los hombres armados como moscas a la miel. Dijo la Defensoría en 2006 que las FARC querían "restringir la explotación industrial de las minas auríferas", pero más probable es que buscaran una tajada del negocio en expansión.
Precisamente para ayudarles a los nuevos inversionistas, y más a los extranjeros, a medírsele a zonas como ésta, el gobierno promete la seguridad democrática. Se reforzó la presencia militar en la Serranía y sus alrededores. E incluso algunas mineras grandes firmaron convenios especiales de protección con las Fuerzas Armadas, aunque oficialmente el Ejército lo negó cuando Semana.com se lo preguntó.
Los convenios son secretos pero según pudo establecer Semana consisten en que el Ejército se compromete a garantizar la seguridad de las actividades de las empresas, y éstas, le pagan una suma anual. Para evitar desvíos de los que sucedieron con los paramilitares, estos pactos de protección se cuidan de dejar por escrito que los dineros que se aporten a los militares no se pueden usar para labores ofensivas, ni para comprar armas o municiones.

Mineros Artesanales
Mientras las grandes mineras alistaban su desembarco en la zona, el Ministerio de Minas les dio a los mineros tradicionales un plazo muy corto para legalizar sus títulos, hasta el 31 de diciembre de 2004. Si no lo lograban, las recién llegadas podrían reclamarlos para ellos. Asustados porque temían que con las nuevas reglas de juego se quedarían sin minas y sin pan, y sospechando con sabiduría, que también implicaría una mayor puja violenta por el oro, los mineros comenzaron a reunirse. En San Lucas, Santa Rosa sur y otros pueblos, la Federación Agrominera del Sur de Bolívar (Fedeagromisbol) convocó a la gente; en Remedios, Antioquia el llamado lo hizo la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra, sólo para citar dos ejemplos.
Algunos militares en terreno –y como suele suceder en el círculo vicioso de desconfianza del largo conflicto colombiano – creyeron que si los pequeños mineros rechazaban a los nuevos inversionistas era porque eran guerrilleros. Y se pusieron en la tarea de vigilarlos. Hasta ahí cumplían con su deber, quizás buscando al enemigo en el lugar equivocado, pero debían cerciorarse, pues no se puede desconocer que estas guerras irregulares no todo es como aparece.
Sin embargo, es probable que los militares hayan ido más allá de lo que la ley permite, pues entre fines de 2006 y comienzos de 2007, dos líderes mineros, Alejandro Uribe y Carlos Mario García, murieron con balas de soldados en circunstancias muy sospechosas.

Fusilado y Sin Registro
Alejandro Uribe, de 29 años, era el noveno de diez hijos y padre de dos niños. Dedicaba sus días a la minería, a su trabajo en la Junta de Acción Comunal de la vereda Mina Gallo (Municipio de Morales), donde vivía, y participaba activamente en Fedeagromisbol.
Era uno de los que más se oponía a la llegada de las compañías mineras. Consideraba que las grandes empresas estaban llegando sin consultarles a ellos, los mineros, que se habían hecho a esas tierras con generaciones de arduo trabajo.
El 19 de septiembre de 2006, él y su amigo Emiliano García, fiscal de Fedeagromisbol, salieron a las 9 de la mañana desde su vereda hacia otra llamada Las Culebras, pensado regresar el mismo día. Pero Alejandro no volvió. Sus vecinos, preocupados, salieron a buscarlo y en el camino, otros campesinos les dijeron que habían visto pasar su cuerpo sin vida colgando como saco en una mula conducida por soldados.
Oficialmente el comandante del Batallón Nueva Granada, dijo que Uribe era un guerrillero caído en combate; que había liderado una estrategia de las FARC y el ELN para organizar a los campesinos en contra el Estado. El informe oficial a la fiscalía decía que le habían encontrado un fusil AK 47, una granada de mano, 54 cartuchos, 5 proveedores para fusil, un chaleco negro, documentos, un casete pequeño y otro grande marca Sony.
"Para el mes de marzo de 2006, Alejandro Uribe (alias Andrés) participó en una ‘reunión de área’, allí dirigió a los asistentes a impedir la entrada de las multinacionales AngloGold Ashanti y Kedahda S.A", según reza textualmente en otro documento elaborado por los militares.
Como las versiones de la comunidad y del Batallón Nueva Granada sobre Uribe y las circunstancias de su muerte eran tan contradictorias, Semana.com pidió información oficial del caso al Ejército. Después de un fallo de tutela de la Corte Suprema de Justicia por el derecho al acceso a la información que favoreció a Semana.com, el Ejército respondió a las preguntas de la revista sobre éste y otros casos de muertes sospechosas en la región.
La gran sorpresa fue que la Dirección de Operaciones del Ejército no tenía ningún dato sobre Alejandro Uribe. Ni su muerte ni la operación en la que ocurrió fueron reportadas ante los superiores como es obligación hacerlo.
Según le dijeron a Semana.com fuentes cercanas al caso, el dictamen de Medicina Legal de Alejandro Uribe decía que su cuerpo tenía tatuajes por dos disparos, uno por la espalda, lo que indica que se hicieron a menos de 50 centímetros de distancia. Es decir, fue fusilado.
Hasta ahora, el proceso por esta muerte se encuentra en investigación preliminar. La fiscalía aún no ha ordenado capturar ni incluir a ningún militar en el caso.
Después de que se conociera la muerte de Uribe, cerca de 1.300 personas, lideradas por el presidente de Fedeagromisbol, Teófilo Acuña, se movilizaron hacia el casco urbano de Santa Rosa Sur para protestar porque estaban convencidos de que éste no era guerrillero. Incluso, la Iglesia Católica expresó su preocupación con lo ocurrido.
La gestión de Acuña para movilizar a la gente aparece mencionada en un informe de inteligencia militar como uno de los indicios que llevaban a pensar que él era guerrillero. Entre su supuesto actuar delictivo, citan también una reunión que realizó en la vereda Las Culebras, del municipio de Río Viejo (Sur de Bolívar).
Allí, le dijo a la gente que "de ninguna manera se podía permitir que fuera a entrar una multinacional en el Sur de Bolívar, como lo había hecho la Sociedad Kedahda (la filial original de la AngloGold en Colombia) en el corregimiento de Buena Seña, del mismo municipio, ni mucho menos que fueran a explotar el oro de las minas de San Lucas". Por eso, dice el informe militar, está realizando "reuniones de proselitismo político en pro del ELN, aprovechándose de la inocencia del campesino".
Semana.com le preguntó a Acuña sobre dicho encuentro y el porqué de su actitud contra la minera. Él confirmó que había dicho eso en la reunión porque temía que con la llegada de la multinacional se quedaran sin sustento cerca de 35 mil personas que viven de la minería en la zona.
Con base en aquel informe inteligencia militar, Acuña fue detenido el 26 de abril de 2007 acusado de rebelión por un fiscal de Simití (Bolívar), pero como no hubo pruebas suficientes, quedó libre. Sin embargo, tuvo que salir de la región amenazado y hoy recibe protección del mismo Estado. El pasado 2 de marzo otros tres integrantes de la junta de Fedeagomisbol fueron arrestados.
En las aguas turbias donde han sucedido estos acontecimientos, seguramente es difícil para las autoridades trazar líneas tajantes entre población civil y guerrilla. Sin embargo, por los hechos graves aquí descritos, un muerto fuera de combate y procesos judiciales que se caen a la primera revisión seria, cabe preguntarse si los militares no han confundido la protesta social legítima con subversión armada. Y más paradójico aún, si con estos actos irregulares, en lugar de contribuir a la seguridad de la zona y de las empresas están socavándola.
La otra pregunta obligada es si tuvieron que ver las compañías en estos actos irregulares del Ejército. Es muy difícil decirlo. La más grande, la AngloGold, y el blanco de las críticas de Fedeagromisbol, lo niega rotundamente. La trayectoria de la Anglo en el mundo no es impecable, pues fue cuestionada en el Congo por haber financiado en 2003 al grupo ilegal Frente Nacionalista e Integracionista (FNI) para poder explotar la mina Mongbwalu.
Sin embargo, en septiembre de 2007, esta compañía minera suscribió, ante el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Colombia, un pacto global de responsabilidad social por el cual se comprometieron a tener buenas prácticas en derechos humanos, trabajo, medio ambiente y anticorrupción.
Además, según explicaron  voceros de la empresa a Semana, la minera devolvió el 92 por ciento de las áreas que había pedido originalmente. Y hoy tiene solicitadas 102 mil hectáreas, de las cuales tiene ya concesionadas y firmadas 36 áreas que ocupan 64 mil hectáreas.
La Anglo ha desarrollado cuatro proyectos de exploración en el Sur de Bolivar, en Barranco de Loba, San Martín de Loba, en Buena Seña y Río Viejo y en todos, para hacer los muestreos de suelo y roca o perforar, se concertó con la comunidad con la cual se hicieron talleres y en Buena Seña se hizo una aula escolar.  Los voceros aclararon que ninguno de estos proyectos está abierto en este momento porque la empresa tiene otras prioridades de exploración en el país.
La AngloGold  no perseveró directamente en las explotaciones del Sur de Bolívar porque se cree que las reservas de oro allí econtradas no son superiores a las cinco millones de onzas troy, que son los proyectos que esta empresa suele acometer directamente. Aunque explicaron que sí seguirán en tareas de exploración y explotación en sociedad con las compañías B-2 Gold y Mineros de Antioquia.
Sobre las minas de la Fedeagromisbol, la AngloGold explicó que nunca tuvo interés en sus terrenos (como en efecto lo demuestran los mapas de Ingeominas que consultó Semana) y que, por el contrario, intentaron asesorarlos en la legalización y que, pese a que en las reuniones se mostraban interesados, afuera los seguían criticando duramente.
Fedeagromisbol sin embargo, no persistió en su resistencia para preservar la explotación artesanal de las minas de la que hablaban en sus proclamas; que no querían allí  mineras grandes porque estas explotarían en unos pocos años las minas que a ellos, a pequeña escala, les darían sustento por una o dos generaciones . Pero apenas consiguieron los derechos legales sobre sus minas, los vendieron a la San Lucas Gold Corporation, una empresa minera estadounidense, por 500 millones de pesos de inversión inicial que deberán destinarse a inversión social y 250 millones de pesos semestralmente durante seis periodos para el fortalecimiento de esa Federación. Además, la compañía debe contratar para sus actividades a personal de la región.

El Caso García
Unos meses después de la muerte de Uribe, de lado antioqueño de las estribaciones de la Serranía de San Lucas, en Remedios, hubo otra muerte sospechosa. La de Carlos Mario García, a quien reconocían como un joven de 22 años, servicial con su comunidad e integrante de la Junta de Acción Comunal de la vereda Ojos Claros y del grupo juvenil de la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra (Acvc).
El trabajo de la Acvc en defensa de los derechos humanos fue reconocido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que les otorgó medidas cautelares en 1999 y 2000 a sus miembros amenazados. Esta organización también se opuso a las mineras.
El domingo 25 de marzo de 2007, García salió con un amigo a hacerle el favor al vecino de llevarle una madera por el río Altamar. El lunes, la emisora Colombia Estéreo pasó la noticia de que el Batallón Calibío del Ejército había dado de baja en combate al guerrillero Carlos Mario García. El coronel Jorge Alberto Segura presentó el cadáver envuelto en una bolsa negra y dijo que García había muerto durante la ‘Operación Atenea’ y que sus hombres se habían incautado de un fusil AK-47, un proveedor y municiones. Supuestamente, en este operativo se desmanteló una sastrería de las FARC.
La gente de Remedios que conocía al joven García no creyó la versión oficial. Y menos cuando en esa zona los mineros habían reportado hasta ese momento otras seis muertes más en circunstancias extrañas. Una multitud de 350 campesinos marcharon hasta donde los militares a reclamar el cadáver del muchacho y luego se fueron a un campamento en la vereda Puerto Nuevo Ité, creado para albergar refugiados en peligro.
Otro medio centenar de campesinos entre adultos, niños, ancianos y mujeres viajaron a Bogotá en abril de 2007 para denunciar ante las autoridades su situación.
Juan*, el joven menor de 18 años que acompañaba a Carlos Mario aquella mañana de domingo, relató ante la Procuraduría lo que les sucedió después de que salieron a llevar la madera: "Íbamos en una balsa por el río Altamar cuando unos militares nos dijeron que los pasáramos al otro lado de la orilla. En los camuflados tenían insignias del Batallón Calibío. Les hicimos el favor. Ahí, nos dijeron que teníamos que ir donde el teniente porque nos iba a hacer unas preguntas. Nos dejaron esperando como media hora, entonces Carlos Mario y yo les dijimos que nos teníamos que ir porque nos iba a coger la tarde…nos llevaron a las malas hasta un sitio llamado Rancho Tembleque. Llegaron otros siete soldados y sólo me llevaron a mí y dejaron a Carlos Mario. Me pararon en una loma y un soldado me encañonó y otro le dijo que esperara un momento y bajó el fusil. Yo me tiré a una cañada y salí corriendo. Entonces los militares me hicieron varios disparos y me persiguieron, pero alcancé a volarme".
En la misma petición que hizo al Ejército por el caso de Alejandro Uribe, Semana pidió información sobre el de este joven de Remedios. El general Gustavo Matamoros, por entonces Jefe de Operaciones del Ejército, remitió una carta con los datos del caso, pero en lugar de esclarecer los hechos, ésta presentaba nuevas inconsistencias.
Según este informe oficial, Carlos Mario García era un guerrillero muerto en combate y desde antes, fuentes de inteligencia lo habían identificado como tal y lo habían visto portando un fusil AK-47.
Sin embargo, después de su supuesta muerte en combate, el informe asegura que García portaba "un fusil K-Orinco y un bolso que después del levantamiento del cadáver la fiscalía encontró que se trataba de tres proveedores". Semana.com consultó a un conocedor de tipos de armas y éste aclaró que debe haber un error porque no existen fusiles K-Orinco. Se puede tratar, sin embargo, de un fusil Norinco, que es una copia china de los fusiles estadounidenses R-15. Y además explicó que el fusil Norinco nada tiene que ver con un AK-47 que según inteligencia era el arma que le habían visto.
Para colmo de incoherencias, al final del reporte, el Comando del Ejército aseguró que "el material incautado fue una pistola y una granada de fragmentación", sin informar qué pasó con el fusil ni con los proveedores que supuestamente portaba cuando cayó. Tampoco informan sobre ninguna sastrería desmantelada en esa acción militar.
Además, los militares aseguraron que "los testigos afirman que alias ‘Flash’ (como identifican a Carlos Mario) se dedicaba a realizar trabajos extorsivos consistentes en cobros de dinero a ganaderos y mineros de la región", una versión negada radicalmente por los cientos de personas que se movilizaron cuando lo mataron.
Un año y siete meses después de ocurridos estos hechos, en octubre de 2008, cuando estalló el escándalo de los falsos positivos, el presidente Álvaro Uribe destituyó a los comandantes de este Batallón Calibío por haberse comprobado en una investigación interna que éste era muy poco riguroso en sustentar las operaciones con los respectivos planes de batalla y que era alto el riesgo de que algunos de sus miembros hubieran realizado ejecuciones extrajudiciales de civiles.
Semana.com consultó por los procesos de los destituidos de este batallón y la Fiscalía informó que "ninguno de los militares citados aparecen en el banco de datos de la Unidad de Derechos Humanos, en la que se encuentran procesados tanto por el viejo sistema penal como por el nuevo en lo ateniente a ejecuciones extrajudiciales o ‘falsos positivos’". O sea, los destituyeron, pero no los están investigando.
La persecución a los miembros de la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra (Acvc) no se detuvo con la muerte de García. Entre fines de 2007 y comienzos de 2008 toda la junta directiva de esta entidad fue detenida bajo los cargos de rebelión. Hoy todos, menos uno de ellos, fueron liberados pues las pruebas contra ellos eran frágiles.
A juzgar por los hechos aquí descritos,  hay suficientes dudas de que ni Alejandro Uribe, de Morales, ni Carlos Mario García, de Remedios, reportados como muertos en combate, eran realmente guerrilleros, como para que las autoridades emprendan una investigación a fondo. Y también, que es muy probable que hayan sido víctimas de ejecuciones extrajudiciales por cuenta de unos militares que, con o sin la complicidad de empresas mineras, creyeron equivocadamente que garantizarles la seguridad era acallar a plomo todo debate público sobre su entrada a esta olvidada región.
Es un perfecto retrato en pequeño de los riesgos que tiene la filosofía oficial de pensar que la confianza inversionista se construye con una seguridad sólo basada en ofensiva militar. Y con frecuencia sucede como en esta región, que el oro prometido se vuelve plomo.

8 de agosto de 2009
28 de julio de 2009
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uribe viaja para dar explicaciones


El mandatario colombiano inicia hoy una sorpresiva gira por Latinoamérica para explayarse sobre el acuerdo militar que negocia con Estados Unidos, que será un tema clave de la cumbre de la Unasur. Bogotá no participará de este encuentro.
[Katalina Vásquez Guzmán] Medellín, Colombia. Uribe salió de viaje. Con sus maletas y su canciller, Jaime Bermúdez, inició una sorpresiva gira por Latinoamérica para explicar el acuerdo militar que negocia con Estados Unidos y que sería el tema central en la próxima cumbre del Unasur. Argentina es el destino del próximo jueves, donde el mandatario se reunirá con la presidente Cristina Fernández de Kirchner a las once de la mañana.
Como Colombia no asistirá al encuentro de Unasur, desde hoy el presidente y canciller se adelantan a dar las explicaciones en visitas privadas con los presidentes de Argentina, Brasil, Perú, Chile, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Ecuador y Venezuela no están en la agenda. Con ellos las relaciones diplomáticas están rotas por una lista de acusaciones de las tres partes en las que se señalan a los vecinos de auxiliadores de la guerrilla de las FARC y a Colombia de disponer su territorio para la expansión militar de Estados Unidos, lo que, según algunos, pone en riesgo el continente y la soberanía de sus países.
La primera cita de Uribe es en Brasil con su homólogo Luiz Inácio Lula da Silva, quien, junto a su colega chilena, Michelle Bachelet, pidieron la semana pasada una reunión del Consejo de Defensa Sudamericano para analizar el acuerdo Bogotá-Washington. Para estos países es importante que Colombia explique en qué consiste la negociación que permitiría aumentar la presencia de militares norteamericanos hasta 800 en tres o siete bases colombianas por diez años. Así lo hará el gobierno colombiano, aunque de manera privada y no frente a los jefes de gobierno venezolano y ecuatoriano, tras una reacción que, para muchos, ratifica el liderazgo de Brasil, Chile y Argentina en América latina, y aviva la ardiente polémica entres los países de Bolívar.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, es acusado por Uribe de recibir millonarias sumas de dinero de manos de los rebeldes de las FARC para la financiación de su campaña. La prueba que presenta es un video donde el líder guerrillero Mono Jojoy explica detalles del ‘botín’. Pero las FARC manifestaron que se trata de un video manipulado.
Con Venezuela, las relaciones se rompieron la semana pasada tras la denuncia sobre un arsenal encontrado en poder del grupo armado ilegal, que Suecia vendió a Caracas. Y en medio de esos debates apareció el tema de la utilización de bases militares colombianas por comandos gringos. Chávez fue categórico cuando acusó a los funcionarios colombianos de "hipócritas" y de ser una amenaza para la estabilidad regional. El mandatario venezolano dijo además que EE.UU. "tiene planes para invadir desde las bases colombianas".
Bogotá ha insistido en que el propósito es combatir el tráfico de drogas, pero a los vecinos no les parece suficiente. Por ello se inició la gira "para abordar los temas del terrorismo en Colombia, sus riesgos, y los asuntos relacionados con Unasur", según un comunicado de la presidencia. El propósito de las entrevistas con los jefes de Estado es también enterarlos de otros temas que, según el gobierno colombiano, es necesario que sean analizados. En el Palacio de Nariño no se precisó de qué asuntos se trata. Es más, la gira será "muda", según las indicaciones del propio Uribe, quien advirtió que va a ser bastante prudente en las declaraciones.
Los países de la Unasur se reunirán el 10 de agosto en Quito, Ecuador, país donde un contingente militar estadounidense está de retirada por petición del presidente Rafael Correa. Las operaciones que no podrán desarrollarse más desde Manta son las que Washington negocia relocalizar en Colombia, y que se ponen como primer tema de la agenda latinoamericana. Las explicaciones que Uribe ofreció públicamente sobre el tema, hasta ahora, son desestimadas por sus vecinos. Esta semana se sabrá qué tal le va con las explicaciones privadas y personalizadas, así no las ofrezca a sus principales críticos.

5 de agosto de 2009
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los secretos de iguarán


El Fiscal General terminó el viernes su período de cuatro años. Semana revela episodios inéditos de lo que ocurrió en ese lapso detrás de las paredes del búnker.
Bogotá, Colombia. En la despedida que le hicieron cientos de funcionarios de la fiscalía, el fiscal Mario Iguarán cantó a todo pulmón su ranchera favorita, ‘Asesino de mujeres’. A su lado estuvo el vicefiscal, Guillermo Mendoza, que asumió el cargo de fiscal hasta cuando la Corte Suprema nombre uno en propiedad
El viernes pasado, luego de decirle adiós a la fiscalía y cuando el búnker ya quedaba atrás, Mario Iguarán se acordaba tal vez de lo que le dijo hace unos días el embajador de Estados Unidos con su particular cadencia en la voz: "Mario, tenga la seguridad de que ha hecho bien la tarea, porque está caído con todo el mundo".
No lo quieren en la Casa de Nariño -el presidente lo tildó una vez de "perverso" y otra vez de "mediático"-, tampoco están muy contentos con él en la Corte Suprema -algunos magistrados lo consideraban de bolsillo del presidente-, ni mucho menos lo quieren sectores radicales de los militares -no le perdonan que haya metido las narices en el caso Jamundí, en los ’falsos positivos’, en el del coronel Mejía, ni mucho menos que haya resucitado el holocausto del Palacio de Justicia.
Pero al fiscal no se le veía acongojado al dejar el cargo. Le daba una profunda tranquilidad saber que había seguido al pie de la letra el lema de toda su vida, el que le enseñó su abuela, la mujer que lo crió en Cerrito (Valle) y a quien admira profundamente: "Ella me decía: ’Hijo, trate de estar bien con todo el mundo’". Y por eso trató de estar bien con el presidente Álvaro Uribe y con la Corte Suprema. Hasta donde pudo. Uno de sus asesores le escuchó decir un día: "Yo soy de los que entienden razones de estado, pero también sé que es muy difícil que alguien quiera inmolarse por el presidente o por la Corte, uno se inmola por la justicia".
A Mario Iguarán, sin duda, le tocaron los cuatro años más bravos para el aparato judicial en el país. Si al fiscal Gustavo de Greiff le tocó lidiar con el cartel de Medellín; a Alfonso Valdivieso con el proceso 8.000, a Alfonso Gómez con la defensa de los derechos humanos y a Luis Camilo Osorio poner a marchar el sistema penal acusatorio, hay que decir que a Mario Iguarán le tocaron todos esos chicharrones juntos.
Su cartel de Medellín no fue un Pablo Escobar sino 32 jefes narcoparas que se sometieron a la justicia. A diferencia del proceso 8.000, en el que terminaron enredados 14 congresistas, a Iguarán le tocó empezar la para-política, que terminó por involucrar al 30 por ciento del Senado, a 120 alcaldes y a 17 gobernadores. En derechos humanos lideró el desentierro de 2.450 desaparecidos acumulados en más de 20 años de atrocidades. Y le tocó poner a funcionar un sistema judicial de un tamaño monumental y sin ningún antecedente en el mundo, el de Justicia y Paz.
Como si fuera poco, Iguarán cogió el toro por los cuernos en crímenes históricos como el de Luis Carlos Galán y el Palacio de Justicia, por mencionar sólo dos ejemplos que estaban condenados a la impunidad. Y se dio una pela que pocos se han dado con los militares, metió a la cárcel a 500 suboficiales y oficiales por ejecuciones extrajudiciales.
Con ese palmarés resulta ciertamente extraño que algunos sectores de opinión pongan en duda la gestión del fiscal Iguarán. ¿Cuál es la explicación? Semana indagó y encontró detalles nunca antes dichos sobre cómo se movieron los hilos del poder alrededor de él.
Contrario a lo que muchos piensan, al presidente Álvaro Uribe no le sonaba mucho la idea de que Mario Iguarán fuera el fiscal general. El ministro Sabas Pretelt, que en un golpe de suerte logró colarlo en la terna, y el Cristo de Buga que le dio un empujón en la Corte, se encargaron de hacerle el milagro.
El cargo de fiscal general siempre es importante, pero al inicio de 2005, cuando todavía no se habían destapado la para-política, ni la Yidis-política, ni los ’falsos positivos’, no era crucial para el gobierno. Por eso Uribe, en un gesto con su ministro estrella, Sabas Pretelt, le pidió que hiciera la terna para presentar a la Corte. Sabas, lleno de gratitud con su viceministro Iguarán, lo incluyó, así como al hoy procurador Alejandro Ordóñez, y dejó por fuera, entre otros, a Juan Ángel Palacio, hoy candidato a fiscal, que desde entonces hacía lobby.
Pero esa terna se desbarató. El presidente pidió meter a Jorge Pretelt y Sabas tachó entonces a Ordóñez. Y cuando sólo faltaban unas horas para mandar la carta a la Corte, el presidente pidió también cupo para su secretario jurídico, Camilo Ospina. El ministro llamó a Iguarán y le dije: "Mario, hice todo lo que pude, pero te sacaron".
Al día siguiente, el presidente Uribe convocó a algunos ministros a una reunión de urgencia en el aeropuerto de Catam, y allí les informó que el ministro de Defensa, Jorge Uribe, no daba más. Sabas, entonces, aprovechó y dijo, "Presidente, ahí tiene usted al nuevo ministro, se llama Camilo Ospina".
El nombre de Iguarán volvió a barajarse y, para sorpresa de todos, casi le gana en las primeras rondas al favorito, Jorge Pretelt; sacó 15 de los 16 votos necesarios. Pero algo parecía estar en su contra, pues antes de que completara los votos, el presidente de la Corte, Carlos Isaac Náder, gran amigo de Pretelt, levantó la sesión, y al otro día, a las 6 de la mañana, el presidente Uribe lo llamó para pedirle que se fuera para Estados Unidos. "Yo sé lo importante que es lo de la fiscalía para usted -le dijo el presidente-, pero ¿por qué no le hace un favor a la patria y le va a dar una mano al vicepresidente?". A Iguarán le pareció un poco extraño que un viceministro pudiera ir a darle la mano al vicepresidente y que el consejero de Paz no le apareciera al presidente, como le dijo Uribe, pero no dudó un momento. Empacó una muda de ropa y se fue, con algo de tristeza, porque estaba convencido de que si no se aparecía ese día en la Corte a apretar las tuercas de los votos, saldría derrotado. Cuando ya emprendía camino para el aeropuerto, a las 10:30 de la mañana, un magistrado lo llamó y entre susurros le gritó emocionado: "Mario, ya votamos, ya eres el fiscal".

Le Dañó el Asilo
Otro de esos detalles desconocidos, y que terminan siendo paradojas en la historia, es que el primer texto del famoso ’articulito’ que cambió la Constitución para reelegir al presidente Álvaro Uribe lo escribió Mario Iguarán, en su computador de viceministro, con el senador Mario Uribe -a quien luego Iguarán como fiscal metió a la cárcel- y Camilo Ospina, el mismo que hoy quiere ser su reemplazo.
Pero la luna de miel del ya posesionado fiscal con el gobierno no duró mucho. Iguarán, con menos de seis meses en el cargo, dictó medida de aseguramiento contra Jorge Noguera, nada más y nada menos que el jefe de la seguridad del estado del presidente Álvaro Uribe, por fraude electoral. Y después vino la investigación contra los Araújo, la familia de una de las ministras más apreciadas por el presidente, la canciller María Consuelo Araújo.
Pero la papa más caliente fue el caso de Mario Uribe. El fiscal Iguarán no sólo dio el aval para que se dictara medida de aseguramiento contra el primo del presidente, sino que se atravesó para que no pudiera asilarse en Costa Rica. Es un caso que, según comenta una persona que trabaja en su despacho, el fiscal habría querido no tener que asumir. Y como un gesto con el presidente Uribe, sabiendo que se trataba de su primo, fue hasta la Casa de Nariño a informarle la decisión.
Por cosas del oficio, el fiscal Iguarán se hizo colega entrañable del fiscal de Costa Rica e hizo buenas migas con la vicepresidente de ese país. Hay incluso una anécdota que da cuenta de esa cercanía. En el computador de ’Raúl Reyes’ aparecía una información sobre una caleta con 480.000 dólares en Costa Rica. Iguarán, inquieto sobre cómo ratificar que el contenido del computador era verdadero, llamó a su colega a las 11 de la mañana y le pidió el favor de buscar la caleta. A las 6 de la tarde su homólogo ya le había hecho la vuelta. Encontraron 478.000 dólares. De manera que cuando ocurrió lo de Mario Uribe, el fiscal Iguarán mandó un escrito a Costa Rica y de inmediato se le cerraron las puertas al primo del presidente.
Curiosamente, por esa época, entre periodistas empezó a circular la versión de que los paramilitares habían dado millones de pesos a los magistrados de la Corte Suprema para elegir fiscal a Mario Iguarán. En la elite del búnker alcanzaron a pensar que se trataba de un complot.
La relación del presidente y el fiscal se fue deteriorando cada vez más. Cuando Iguarán cuestionó la falta de controles en la directiva de recompensas para los informantes -"es muy amplia en el tema de recompensas, pero muy avara en controles"-, Uribe lo calificó de "perverso". Cuando Iguarán apoyó el referendo de cadena perpetua para violadores de niños, Uribe dijo que en Colombia no había tradición de cadena perpetua, y el fiscal le respondió: "aquí tampoco ha habido tradición de reelección". Cuando Iguarán opinó que no estaba de acuerdo con penalizar la dosis mínima, Uribe respondió que "nos estamos acostumbrando a tener un fiscal mediático". Y cuando el hermano del ministro del Interior y fiscal en Medellín se vio enredado en un caso de corrupción, a Iguarán le tocó salir a ponerlos en evidencia: "No entiendo el doble discurso del gobierno, de una parte, un presidente dice que hay que sacarlo y, de otra parte, el ministro me pide que le dé otra oportunidad".
Uno de sus más cercanos asesores tiene una interpretación sobre todo lo ocurrido: "El presidente subestimó a Iguarán", dice.

La Justicia Está Desbordada
En los últimos dos años, el país ha vivido como una pesadilla que a ratos lo asalta por la noche las escabrosas historias de paramilitares que confesaron el asesinato de 1.000 personas o más. Pero lo que muchos no saben es que Colombia está abriendo camino: ningún otro país, como éste, se embarcó en una negociación en la cual se le sigue juicio individual a cada uno de los responsables.
Hace unos días alguien le preguntó al fiscal si no es frustrante llevar en los hombros la titánica empresa de aplicar la Ley de Justicia y Paz a 3.000 jefes paramilitares sobre los que tienen reclamos más de 230.000 víctimas. Y el fiscal admite que la realidad del país supera la capacidad de la justicia. "Esto desborda a la justicia. ¿Con qué se consuela uno? Con que tengo a todo vapor la máquina de la fiscalía. Materialmente no se puede más".
Y es en ese punto en donde Iguarán se estrelló con la Corte Suprema. La Corte, hasta este año, lo obligaba a que sólo podía llevar a juicio a un jefe o mando medio paramilitar cuando tuviera su expediente completo: es decir, las pruebas y la verificación de los cientos o miles de crímenes que confesara. A ese paso, la primera condena significativa apenas si podría llegar en 20 o 30 años. El rifirrafe sólo pudo ser resuelto por la Corte Penal Internacional, (CPI) que le hizo ver a los magistrados colombianos, que con apenas 35 desapariciones la CPI estaba encausando al presidente de Sudán. "Es una necedad. Es un preciosismo de la Corte Suprema. Se van a tener que sacrificar unos mínimos de justicia. De nada vale una condena para Mancuso en 20 años cuando las víctimas no estén y ya no haya reparación para ellas", solía decir el fiscal Iguarán.
Y parece que esos mismos mínimos se sacrifican también en la justicia ordinaria. Las estadísticas son implacables con Iguarán como lo fueron con los otros fiscales. El sistema judicial, así haya cambiado, sigue congestionado. "Un fiscal no puede ocuparse responsablemente de 600 u 800 casos con la ayuda de un solitario investigador", se quejó el reconocido abogado Yesid Reyes.

El Fatídico Lío de Faldas
Así como Iguarán tuvo suerte para su elección y tomó decisiones de una audacia nunca antes vista en la fiscalía, la imagen de su gestión se vio empañada desde el principio por un tema menor, que dejó crecer y se convirtió en un escándalo que dejó huella. En muy pocos meses, su sanedrín hizo crisis, con lío de faldas de por medio, y explotó ante los ojos de la opinión con el escándalo de que un ’brujo’ era asesor de cabecera del fiscal. El equipo de Iguarán no se cansa de explicar que no era un ’brujo’ sino un ’vivo’ que se coló en la fiscalía. El fiscal admite que su gran error fue haberles dado cargos directivos a sus asesores en el ministerio que no tenían la experiencia necesaria para manejar un monstruo en materia de burocracia como es la fiscalía.
Tal vez por ese lío y por su temperamento -un hombre que "entiende razones de estado" y "quiere quedar bien con todo el mundo"-, hay quienes lo han tildado de pusilánime. Pero, si la historia hace justicia con Iguarán, tendrá que decir que carácter no le faltó a la hora de tomar muchas decisiones. Sólo queda por ver cuánto de su legado se mantiene. O si, como ocurrió en la procuraduría, llega un nuevo jefe que decide cambiar la dirección de los fallos.
El viernes, en plena fiesta de despedida que le ofrecieron cientos de funcionarios, se le vieron lágrimas, bailó con su mamá y cantó rancheras. Todas las cosas que hace un colombiano común, un hombre hecho a pulso, cuando está satisfecho y feliz. Cuando salió, dejó en el búnker la cuadrilla de 60 escoltas que no lo desamparó ni de noche ni de día en los últimos cuatro años. Pero eso tal vez no le hará falta porque, dicen quienes lo conocen, es un hombre que no siente miedo. Y que por eso nunca le tembló la mano.

3 de agosto de 2009
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eua penetra en colombia


Llegó al país el encargado de dirigir las operaciones militares. El general Douglas Fraser, jefe del Comando Sur, visitó Cartagena en medio de la polémica por la instalación de nuevas bases estadounidenses en suelo colombiano. Venezuela, Brasil, Ecuador, Chile y Nicaragua se manifestaron preocupados.
[Katalina Vásquez Guzmán] Medellín, Colombia. El jefe del Comando Sur de Estados Unidos fue bienvenido en Colombia. El general Douglas Fraser llegó a Cartagena el fin de semana, en medio de la polémica por el anuncio de la instalación de más bases militares norteamericanas en este país, y tras el paso del canciller de Israel. Fraser se reunió con varios comandantes militares de Sur y Centroamérica y el sábado viajó a Bogotá, donde fue recibido por el comandante de las fuerzas militares colombianas, Fredy Padilla.
Venezuela, Brasil, Ecuador, Chile y Nicaragua, entretanto, expresaron su preocupación por lo que significa el aumento del pie de fuerza norteamericano en la región, y el apoyo de Colombia a la potencia mundial en materia militar. Hace dos semanas se supo que Bogotá y Washington negocian un acuerdo para que EE.UU. use tres o más bases aéreas colombianas, donde se instalarían 800 militares y 600 contratistas, hasta por diez años. Desde entonces, las molestias no paran. El primero en reclamar fue el Consejo de Estado nacional, a quien no se lo consultó, como indica la Constitución, ya que el Congreso estaba de vacaciones. El gobierno venezolano fue el siguiente en protestar. Para el presidente Hugo Chávez, las bases norteamericanas en su país vecino son una amenaza a su soberanía, y así lo repitió este fin de semana en su columna dominical ‘Las líneas de Chávez’.
"Esta semana he conversado con varios jefes de Estado de nuestro continente, con el fin de alertarles acerca del peligro que representan las nuevas bases militares gringas para Venezuela. Es evidente que este será un tema central en la próxima reunión de la Unasur", escribió. Brasil, Chile y Nicaragua se sumaron a la lista de inquietos. El canciller brasileño, Celso Amorim, expresó que entiende "las preocupaciones" del país bolivariano y exigió a Colombia que presente "garantías formales" sobre el acuerdo que negocia con el país del Norte, según publicó ayer el diario Folha de Sao Paulo.
Con el nuevo acuerdo, Estados Unidos quedaría instalado en el norte, el occidente, el centro, el oriente y el sur del país, para, según alega Bogotá, solamente para apoyar la guerra contra el narcotráfico y la guerrilla. Pero otros países no lo ven así. "Lo que a Brasil le preocupa es una presencia militar fuerte, cuyo objetivo y capacidad parecen ir mucho más allá de lo que pueda ser la necesidad interna de Colombia", señaló Amorim. El jueves, el presidente de su país, Luiz Inácio Lula da Silva, y Michelle Bachelet, su colega chilena, pidieron una reunión del Consejo de Defensa Suramericano para analizar el acuerdo militar de manera paralela a la cumbre de Unasur. Esta se realizará el próximo 10 de agosto en Quito, Ecuador, pero Colombia no participará.
El tema del acuerdo Bogotá-Washington será el primero a tratar, como probablemente lo es en la agenda del general Fraser, que reemplazó en el cargo a James Stavridis, desde junio pasado. El itinerario del nuevo comandante estadounidense se manejó con absoluta reserva, pero se sabe que es el encargado directo de las operaciones que se iniciarían en Colombia, así como del retiro de sus tropas de la base militar de Manta, en Ecuador. A sus encuentros no se permitió la entrada de la prensa y no hubo declaraciones. Oculta también es la información sobre los avances del polémico acuerdo para que militares y aeronaves de Estados Unidos usen bases en Colombia. "En la región es importante tener transparencia y claridad, algo que tal vez faltó; por ejemplo, podemos tener garantías formales sobre cómo las bases serán usadas", precisó el canciller de Brasil.

3 de agosto de 2009
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