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guerra por la droga en el caquetá


Los bloques paramilitares de Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’ y de Carlos y Vicente Castaño, se enfrentaron por el negocio de la droga en el Caquetá.
Colombia. Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’, extraditado a Estados Unidos en mayo de 2006 por tráfico de drogas, pasó de ser narcotraficante a paramilitar en 1998 cuando, según varios informes, entregó 5 millones de dólares a los hermanos Carlos y Vicente Castaño, quienes buscaban financiación para expandir las Accu en todo el país.
A cambio del dinero recibido, los Castaño le cedieron a ‘Macaco’ el mando de parte de los hombres de las Auc en diferentes regiones del país y le dieron licencia para que entrara a zonas a las que ellos no habían llegado.
Fue así como nació el Bloque Central Bolívar (Bcb) que se extendió por varias regiones de Colombia: Putumayo, Caquetá, Nariño, Valle, Sur de Bolívar, Eje Cafetero, Magdalena Medio y Santander entre otros.
Paralelamente y como parte del plan expansivo de las Autodefensas de Córdoba y Urabá, Accu, en 1997, Carlos Castaño envió a un grupo de autodefensas encabezado por  Antonio Londoño Jaramillo, alias ‘Rafa Putumayo’, y Lino Arias Paternina, alias ‘José María’, con el supuesto fin de "abrir nuevas zonas de operación" en el Caquetá. Lo que realmente buscaba era hacerse con el negocio de la droga en poder de las Farc.
El control de este departamento era determinante para el narcotráfico, ya que permite el acceso al corredor de Balsillas, que comunica el Caquetá con Huila, atravesando los municipios de Neiva y San Vicente del Caguán; y el corredor del Caguán, que pasa por los municipios de San Vicente y Cartagena del Chairá y conecta a Caquetá con los departamentos de Guaviare y Meta.
El Frente Caquetá de las Accu bajo el mando de Carlos Castaño, delinquió entre 1997 y 2001 en los municipios de Florencia, Solita, Belén de los Andaquíes, San José de Fragua, Valparaíso, Curillo, Morelia, Paujil, Montañita y El Doncello, donde cobró un "impuesto" al gramaje de pasta de coca que osciló  entre treinta y cincuenta mil pesos por kilo según contaron en versión varios exparamilitares de dicho frente.
 Para el 2001, y como parte del trato realizado entre las Accu y ‘Macaco’, Carlos Castaño ordenó al entonces jefe del Frente Caquetá, ‘José María’,  que recibiera a los hombres de ‘Macaco’ y coordinara la unión de las Accu y el Bcb en ese departamento.
Según la Fiscalía, en esa transición se presentó un conflicto entre los bandos paramilitares por el manejo del narcotráfico, lo que produjo la salida del Caquetá de la mayor parte de los hombres de Castaño.
Desde marzo del 2001 los hombres de ‘Macaco’ empezaron a ingresar a Caquetá. En junio de ese año ya se habían asentado en el sur de este departamento, zona en la que delinquieron hasta su desmovilización en febrero del 2006, con Carlos Fernando Mateus Morales, alias ‘Paquita’, como jefe financiero, Everardo Bolaños, alias ‘Jhon’, como jefe militar y  José Germán Senna, alias ‘Nico’, como jefe político.
Con los propósitos de financiarse y de debilitar a las Farc, ‘Paquita’ implementó el registro de una matrícula para que los narcotraficantes pudieran comprar y transportar pasta de coca en el sur de Caquetá. Esta matricula, que era una especie de RUT para ‘narcos’, era vendida por diez millones de pesos en 2001.
Sin la compra de la matrícula, ninguna persona podía tener acceso a la pasta de coca. ’Paquita’ también estableció que ninguno de sus socios podría comprarle droga a las Farc, y que por cada kilo de coca el frente cobraría entre 200 mil y 250 mil pesos.
Según lo relatado por ‘Nico’ en versión libre, el cobro por gramaje de 250 mil pesos se aplicó sólo a los cargamentos de ‘Macaco’ y sus socios más cercanos.  A los cargamentos de otros narcotraficantes se les cobró 400 mil pesos por kilo.
A cambio de este pago los paramilitares brindaron protección a los narcotraficantes y sus cargamentos.
Aunque los paramilitares tuvieron otras fuentes de ingreso como la extorsión o el secuestro, el control sobre la droga en el departamento les permitió mantener un promedio de 600 hombres armados, aproximadamente 500 millones de pesos mensuales.
El Frente Sur Andaquíes ejerció el control de manera inconstante sobre los municipios de Albania, Belén de los Andaquíes, Curillo, El Doncello, El Paujil, Florencia, La Montañita, Milán, Morelia, Puerto Rico, San José de la Fragua,  Solita, Valparaíso, y por un periodo muy corto de tiempo en San Vicente del Caguán.
Según estudios de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, entre el 2001 y el 2006, los municipios de producción cocalera en el Caquetá fueron: Albania, Belén de los Andaquíes, Cartagena del Chairá, Curillo, El Doncello, El Paujil, Florencia, La Montañita, Milán, Morelia, Puerto Rico, San José de la Fragua, San Vicente del Caguán, Solano, Solita y Valparaíso.
Así mismo, según los estudios de esta oficina, en el periodo entre 1999 y el 2000 el Caquetá presentó las cifras más altas de cantidad de hectáreas cultivadas con droga, hecho que se relaciono de manera directa con la concentración guerrillera generada por la Zona de Distensión.
La Zona de Distensión fue un territorio constituido por el Gobierno de Andrés Pastrana que tenía una extensión de 42.000 kilómetros cuadrados y estuvo conformada por los municipios de La Uribe, Mesetas, La Macarena y Vista Hermosa en el departamento del Meta, y por San Vicente del Caguán en el Caquetá, y que tuvo como propósito servir de terreno para el dialogo entre las Farc y el gobierno.
Según ‘Nico’ la competencia por el control al narcotráfico entre las autodefensas y las Farc terminó en una ola de violencia que se reflejó en un alto número de asesinatos en el departamento.
Con el fin de evitar la persecución por parte de la fuerza pública, la guerrilla y los paramilitares, dijo ‘Nico’, acordaron no atacar o robar los cargamentos de droga del otro bando, ni tomar más retaliaciones relacionadas con el narcotráfico.
Después de esta guerra, según un informe del Programa Presidencial de Derechos Humanos sobre el Caquetá, en 2003 los asesinatos en este departamento disminuyeron un 47 por ciento, pasando de 618 en 2002 a 325.
22 de julio de 2011
21 de julio de 2011
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finanzas del bloque calima


Las ’escuelas’ y las ‘finanzas’ del Bloque Calima. El grupo paramilitar que delinquió en el occidente del país nació con plata del narcotráfico y se mantuvo con secuestros y otros delitos.
Colombia. Once exparamilitares fueron los encargados de entrenar y financiar al Bloque Calima que delinquió en el Valle del Cauca, Cauca, Huila y Antioquia entre 1999 y 2004.
Así lo expuso la Fiscalía durante una audiencia de legalización de cargos contra Hébert Veloza alias ‘H.H.’, exjefe paramilitar de los Bloque Bananero y Calima, que dejó 3.000 víctimas en el Urabá antioqueño y la costa pacífica.  La Fiscalía documentó dónde los paramilitares instalaron bases de entrenamiento, los vínculos que tuvieron con políticos y cómo financiaron una tropa que llegó a tener 1.000 paramilitares, según lo confesó el exjefe paramilitar.

Las Escuelas
Para el entrenamiento, el Bloque Calima usó además de instructores militares un grupo de instructores políticos entre los que estuvieron Carlos Efrén Guevara alias ‘Fernando Político’, Armando Lugo alias ‘El Cabezón’, Ángel Fernando Peñata alias ‘Daniel’, Francisco José Morelo alias ‘Sarley’, Teodosio Pabón alias ‘El Profe’ y Miguel Enrique Mejía alias ‘Chiquito Político’.
Estos paramilitares eran conocidos como ‘los políticos’, los encargados de hacer contactos con la clase política de la región, emitir los comunicados y darle charlas al grupo paramilitar sobre los estatutos de las Auc. Estos paramilitares iban hasta las escuelas de entrenamiento, donde los paramilitares recibían clases sobre las ‘normas del grupo’, táctica militar y manejo de armas.
Según la Fiscalía, una de estas escuelas estuvo ubicada en San Miguel, una vereda del municipio Buenos Aires, Cauca, cerca de una escuela pública donde los niños de la vereda recibían clases. En época de vacaciones, los paramilitares se tomaban las instalaciones del colegio. La otra escuela estuvo ubicada en Calima el Darién, cerca a un predio de una empresa de cartones.
"La escuela ubicada cerca de la empresa de cartón entrenamos personas traídas de Buenaventura. Por ahí pasaron entre 500 y 600 paramilitares", dijo en versión libre del 18 de febrero de 2011 Juan Mauricio Aristizábal alias ‘El Fino’, exjefe financiero del Bloque Calima.
Alias ‘El Fino’ dijo que hasta estas escuelas, incluso, fueron llevados estudiantes universitarios, como parte de la estrategia de reclutamiento del Bloque. "Fueron llevados por ‘Fernando Político’. Era un grupo como de 60 a 70 universitarios entre los 17 y 20 años. Llegaron a las nueve de la mañana y se estuvieron como hasta las cuatro de la tarde. Se les dio almuerzo, comida de res y marrano. La idea era que ellos vieran los entrenamientos de los paramilitares", dijo alias ‘El Fino’.
El exparamilitar dijo que alias ‘Fernando Político’, que había sido exjefe financiero del Frente 30 de las Farc, quería implementar la misma estrategia de la guerrilla de reclutar jóvenes de las universidades. "Así como habían células de milicias en las universidades, ‘Fernando Político’ pensaba que era importante crear grupos que defendieran al paramilitarismo", contó ‘El Fino’.
En una versión libre, Teodosio Pabón alias ‘El Profe’ contó sobre esa reunión. "Hice un trabajo de recoger a estudiantes en Bogotá y llevarlos conmigo a un campamento de las autodefensas… Entramos a las universidades pegando unos adhesivos con la dirección electrónica de la página web a través del link ‘Contáctenos’. Se nos ocurrió una invitación al Lago Calima. El que estuvo al frente de eso fue ‘Fernando’, el político de alias ‘H.H.’", dijo alias ‘El Profe’.

Los Cobros
Según la Fiscalía, el Calima tuvo al menos cinco ‘financieros’, paramilitares encargados de pagar la nómina, comprar armas, realizar sobornos a funcionarios públicos y pagar los abogados de los paramilitares que fueran capturados. El principal de este grupo fue Juan Mauricio Aristizábal alias ‘El Fino’, seguido por Luis Horacio Martínez alias ‘Tocayo’, Javier Mondragón González alias ‘Erick’, Ubernis Alberto Areiza Fernández alias ‘Andrés’ y Omar de Jesús Ojeda alias ‘Fabián’.
Según las versiones de varios exparamilitares, antes de que alias ‘H.H.’ llegara como jefe del grupo paramilitar, el Bloque Calima recibía aportes de $50 millones de pesos al año por narcotraficante como acuerdo para producir y sacar la cocaína de las ‘cocinas’ de la región. Alias ‘Román’ llevaba esas cuentas en un listado que fue encontrado en su casa durante un allanamiento.
Con la llegada de alias ‘H.H.’ al Valle, el exjefe paramilitar ordenó realizar reuniones con comerciantes, ganaderos y empresarios de ingenios azucareros a los que les pidió cuotas mensuales a cambios de ‘seguridad’. "Por medio de un exjefe de seguridad de un ingeniero azucarero, una empresa hacía aportes mensuales de $20 millones de pesos para que los paramilitares los cuidaran de secuestros o extorsiones de la guerrilla", dijo la Fiscalía.
Según alias ‘El Fino’, el centro de finanzas del Bloque Calima estuvo en Buenaventura, un puerto clave de la costa pacífica por donde salían los cargamentos de droga y donde los paramilitares realizaban cobros al gramaje, es decir, por kilo de cocaína producido.
Sin embargo, en Cauca los paramilitares tenían otro centro de cobros o impuestos ilegales en Santander de Quilichao. En versión libre, Armando Lugo alias ‘Cabezón’ contó que como él trabajaba para la Defensa Civil, conocía la zona y empezó a delinquir señalando a las posibles víctimas. "Yo comienzo a decirles quiénes son los ganaderos y el encargado de recoger esa plata era alias ‘Julián’, quien a su vez encargó a alias ‘Pata e’ palo’. En octubre de 2001 se hace una reunión a donde se lleva todo el comercio, incluyendo granjeros y dueños de droguerías. Alias ‘El Cura’ les fijó las fechas en que tenían que pagar las cuotas", dijo alias ‘Cabezón’.
En una versión libre, alias ‘El Cura’ confesó que convocó esa reunión en Santander de Quilichao y que fue realizada en el corregimiento El Palmar. "Llegaron varias personas del comercio donde hablé con ellos y les dije que de ahora en adelante necesitaba una colaboración económica, que ellos podían decir con cuánto podían", dijo el exjefe militar del Bloque Calima.

‘El Chorro’, las Reses y las Extorsiones
Otra forma de financiación del bloque fue el robo de gasolina, principalmente de dos poliductos de Ecopetrol ubicados en la vía Cartago-Yumbo y Yumbo-Buenaventura. Según datos aportados a la Fiscalía por la petrolera nacional, entre enero y diciembre de 2002 los grupos armados ilegales que delinquían en esta zona extrajeron 7.270 barriles de crudo al día equivalentes a 106 millones de dólares. Entre 2002, 2003 y 2004, dijo la Fiscalía, los paramilitares del Bloque Calima hurtaron por lo menos 21 millones de dólares en gasolina robada.
En una versión libre, Robert Enrique Oviedo alias ‘El Chacal’ contó que el encargado de hacer estos hurtos en era Ricardo López Lora alias ‘La Marrana’.  "Según alias ‘El Chacal’, alias ‘La Marrana’ instalaba unas válvulas que extraían entre 7.000 y 8.000 galones de gasolina al día. Eso se coordinaba con integrantes policía y se vendía en gasolineras de amigos", dijo la Fiscalía. Otro de los encargados de robar gasolina era José Barney Veloza alias ‘El Flaco’, hermano de alias ‘H.H.’.
Además de gasolina, los paramilitares robaron reses y electrodomésticos de las fincas de la región. Según contaron varios exparamilitares en versiones libres, el 5 de junio de 2004 hurtaron 223 reses de una finca en Sevilla, Valle del Cauca, señalando que ese ganado era de la guerrilla. La Fiscalía documentó que ese era el pretexto que usaban los paramilitares para cometer los robos.

Batallones, a Su Servicio
Para cometer los delitos, los paramilitares del Bloque Calima contaron con la complicidad de los militares. En versiones libres, Elkin Casarrubia alias ’El Cura’, José de Jesús Pérez alias ‘Sancocho’, alias ‘El Cura’, alias ‘El Fino’ y ‘H.H.’ hablaron sobre sus nexos con los batallones de la región.
En una versión libre, un exparamilitar contó que fue informante del Batallón Palacé, con sede en Buga. "Entre los paramilitares y algunos paramilitares de ese Batallón nos comunicábamos con convenciones, a los lugares los nombrábamos por letras y la misión era hacerle inteligencia a la guerrilla. Desde el Batallón nos colaboraban con medicamentos y municiones", dijo el paramilitar.
Juan Manuel Mestre Santamaría alias ‘Romario’ aseguró en versión libre del 23 de agosto de 2010 que el Bloque Calima también tuvo pactos con algunos miembros del Batallón Popayán, suministrándoles armas y municiones Entre las finanzas del grupo paramilitar, dijeron otros exparamilitares, estuvo pagarle mesadas de 500 mil pesos a los tenientes, de 300 mil pesos a los sargentos y de 200 mil a los agentes de más bajo rango.
Otros exparamilitares han dicho en Justicia y Paz que también contaron con la complicidad del Batallón Pichincha, con sede en Tambo, Cauca. Según dijeron, militares de ese batallón despejaron la zona para que los paramilitares cometieran la Masacre del Alto Naya, ocurrida en abril de 2001.
La audiencia de control de legalidad contra alias ‘H.H.’ continuará durante la segunda semana de julio de 2011 en los Tribunales de Cundinamarca.
22 de julio de 2011
15 de julio de 2011
©verdad abierta

maximiliano bonilla orozco


Maximiliano Bonilla Orozco, alias ‘Valenciano’, es el máximo líder del facturado pero peligros grupo criminal conocido como la Oficina de Envigado, con sede en Medellín, Colombia.
Colombia. Alias ‘Valenciano’ empezó rápidamente a trabajar para uno de los fundadores de la Oficina de Envigado, Diego Murillo, alias ‘Don Berna’, como asesino cuando apenas era un adolescente. Tuvo que arreglárselas para permanecer vivo cuando estuvo en la cima de la Oficina mientras los aliados de Murillo iban muriendo o eran encarcelados. Luego de la extradición de Murillo en 2008 y al hecho de que se rindiera su sucesor Carlos Mario Aguilar, alias ‘Rogelio,’ Bonilla expandió agresivamente el territorio de la Oficina por los departamentos de la Guajira, Atlántico y Bolívar, llenando los vacíos de poder que quedaron luego de la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC.
En 2008, se apoderó de un importante corredor de droga en la región de Urabá luego del arresto de Daniel Rendón Herrera, alias ‘Don Mario.’ Además ganó el control de otras rutas para el tráfico en Córdoba cuando fue capturado Víctor Mejía, quien dirigió la organización de los Mellizos. Se cree que evitó su captura escondiéndose en la costa Caribe.
Bonilla ha enfrentado una creciente presión, tanto de los enemigos como de los aliados, ya que algunos de sus colaboradores trataron de seguir a Carlos Mario Aguilar a los Estados Unidos para convertirse en testigos cooperantes. En julio de 2009, su compañero Mauricio López Cardona, alias ‘Yiyo,’ se entregó a las autoridades colombianas. Otro de los líderes de la Oficina, Fabio León Vélez Correa, alias ‘Nito,’ fue asesinado por sus propios subordinados para buscar un acuerdo similar con las autoridades de Estados Unidos.
Bonilla se rehúsa a ceder el poder y por esta razón, las peleas internas dentro de la Oficina se han hecho cada vez más agresivas sumado al hecho de que Bonilla está paranoico con la idea de que alguno de sus aliados intente negociar clandestinamente su muerte.
[Fuente: Insight Crime ‘International Narcotics Control Strategy Report - 2009,’ U.S. Department of State (marzo 2009).]
18 de julio de 2011
17 de julio de 2011
©verdad abierta

juancho dique dice que lo amenazaron


’Juancho Dique’ dice que lo amenazaron para que se retractara sobre Cáceres. Alias ‘Juancho Dique’ denunció al Consejo de Estado que fue presionado por el exsenador Javier Cáceres para que no revelara los nexos del político con los paramilitares.  Además dijo que han sobornado a testigos.
Colombia. Úber Banquez alias ’Juancho Dique’ exjefe paramilitar del Bloque Héroes de los Montes de María, aseguró que en un principio el exsenador Cáceres lo amenazó con su extradición y con la captura de su esposa, en caso de que hablara sobre los nexos del político con ese grupo armado.
"Me mandaron decir ‘que ellos movían todo lo que era Fiscalía y Procuraduría, todo, que él me hacía un daño y que en ocho días me mandaban a Estados Unidos y a mi esposa me la colocaban en ocho días presa, yo comí amenaza y me dio miedo’", dijo el ex comandante paramilitar.
‘Dique’ admitió que en su declaración ante la Procuraduría en julio de 2008, desconoció los presuntos vínculos de los paramilitares con Cáceres por temor a retaliaciones en su contra o de su familia.  
Al parecer las intimidaciones hechas por Cáceres al exparamilitar reposan  en un CD, que contiene una conversación entre el senador, Hugo Atencia, abogado de ‘Dique’ y el ex alcalde de Cartagena Nicolás Curi.
Además de las amenazas, según ‘Dique’ le hicieron ofrecimientos a testigos llamados a declarar en el proceso.  "(Los abogados) visitan más a los testigos que al propio Cáceres, como a ‘El Chino’ a quien le ofrecieron plata, de 100 millones para arriba", señaló el exparamilitar.
Durante su declaración ‘Dique’ también hizo mención al asesinato de la esposa de Manuel Antonio Castellanos, alias ‘El Chino’, ocurrido en la ciudad de Medellín.
En su declaración ante los magistrados del Consejo de Estado, ‘Dique’, de nuevo admitió no sólo haberse reunido con el exsenador Cáceres sino además pactar con él y con políticos cercanos a su círculo como el exgobernador de Bolívar Libardo Simancas, mencionado en repetidas ocasiones por ‘Dique’ y Diego Vecino’.  
Presuntamente, Cáceres participó de una reunión, en 2003, con ‘Juancho Dique’ en el corregimiento de Yunjuma, en Maríalabaja, según lo detalló el exparamilitar, en la que supuestamente acordó apoyar el trabajo político del excongresista y de los miembros de su equipo.
Según lo dicho por el exparamilitar, durante el encuentro además se definió un acuerdo para apoyar la candidatura de Cáceres en 2006. Este pacto incluía el apoyo a los políticos base de las aspiraciones del senador, entre ellos, Arnulfo Ospino y Julio César Castellón, manifestó Dique.
En julio del 2010, durante una audiencia en el juicio al excongresista bolivarence Miguel Ángel Rangel, ‘Dique’ aseguró que durante esa reunión Cáceres le había solicitado que les respetara la vida a varios de los integrantes de sus cuadros políticos y agregó que él lo invitó a hacerse partícipe del proyecto de las Autodefensas.
"Yo te respeto la vida de los líderes, pero te invito a hacer parte de nuestro proyecto", dijo el desmovilizado al describir el acuerdo que, dice, se suscitó entre los dos y que le generó réditos políticos  a esas personas por quienes supuestamente abogó Cáceres.
Añadió que durante el encuentro dialogaron acerca de la desmovilización y que pactaron nuevas reuniones que no se pudieron llevar a cabo por la llegada del proceso de paz con el Gobierno Nacional.
Sobre las elecciones a Congreso de 2006, en ese entonces, ‘Dique’, aseguró que la elección de Cáceres al Senado fue presuntamente influenciada por los paramilitares puesto que líderes políticos de la región apoyados por las autodefensas terminaron, según él, dando un presunto apoyo a la campaña de Cáceres al Senado.
"Sí unos líderes que tuvieron relaciones con las autodefensas se fueron con Cáceres, en esa votación (la de Cáceres) hubo votos de las autodefensas", aseguró ‘Dique’ a los magistrados de la Corte Suprema.
Sobre la retractación de ‘Dique’, El Consejo de Estado ordenó la compulsa de copias a la Fiscalía para que se investigue el delito de falso testimonio en el que habría incurrido el paramilitar.  

La Versión de Alias ‘el Chino’
Por su parte, el ex paramilitar Manuel Antonio Castellano, alias ‘El Chino’ aseguró hacer presenciado reuniones entre paramilitares y dirigentes políticos de Bolívar, incluido un senador.
En la diligencia, ‘El Chino’ habló sobre una reunión en la finca 22, en la cual participó el ex alcalde Guamo Álvaro Trocha Guzmán, al parecer asesinado por orden de ‘El Chino’, luego negarse a apoyar la candidatura de Dieb Maloof, según la versión del paramilitar.

Los Testimonios en Contra de Cáceres
Además de ‘Juancho Dique’, otros desmovilizados de estructuras paramilitares que operaron en los Montes de María y en la zona urbana de Cartagena han salpicado al senador Cáceres en sus versiones libres, entre ellos, Sergio Córdoba Ávila alias ‘101’ o ‘Caracortada’, Alexis Mancilla García alias ‘Zambrano’, Emiro Correa alias ‘Convivir’ y Eugenio José Reyes Regiño alias ‘Geño’.  Estos dos últimos aseguraron que ‘Juancho Dique’ se reunió en varia oportunidades con congresistas, candidatos a alcaldías y gobernaciones de la región en una finca ubicada en jurisdicción de Turbana, cerca de Cartagena, entre ellos, el senador Javier Cáceres.
En versiones libres rendidas a finales de 2007, alias ‘Zambrano’ (hombre de confianza de ‘Juancho Dique’)  aseguró que los paramilitares apoyaron la campaña al Congreso de Cáceres para el año 2002 y que el ex congresista se reunió en varias oportunidades con ellos.  En esa oportunidad, ‘Zambrano’ aseguró  "De igual manera contribuimos con los votos del señor Javier Cáceres, que estaba en ese tiempo aspirando al Senado. Estuvo (Cáceres) en reuniones con el comandante directo mío, alias Juancho (Dique) y alias Roger, en Casaloma y en Calamar (Bolívar)".
Adicionalmente, la Sala Penal recuerda que Salvatore Mancuso y ‘Diego Vecino’ coinciden en afirmar que aunque el expresidente del Congreso no estuvo presente en una reunión que se celebró en la casa de la exrepresentante Eleonora Pineda en el corregimiento de El Caramelo, en Tierralta, Córdoba, varios de los dirigentes asistentes al evento dijeron estar actuando en representación suya.
Entre tanto, Iván Roberto Duque, alias ‘Ernesto Báez’, aseguró que se reunió con el exparlamentario en plena etapa de negociación en Ralito y que allí este no sólo reconoció la existencia de los acuerdos sino que indicó que ‘Juancho Dique’ se había convertido en su gran amigo.
Javier Cáceres empezó su carrera política junto al Partido Liberal en Cartagena. En 1998 llegó por primera vez al Senado, fue reelegido en 2002, cuando fue uno de los fundadores del Polo Democrático y llegó de nuevo al Senado en 2006, con el partido Cambio Radical. En julio de 2009 llegó a la presidencia del Senado.
18 de julio de 2011
17 de julio de 2011
©el espectador
©verdad abierta

cacería del frente libertadores del sur


Los paramilitares que delinquieron en Nariño asesinaron a cientos de personas señaladas de robar o de pertenecer a la guerrilla. Alias ‘Pablo Sevillano’ aceptó  los crímenes.
Colombia. En la estrategia de expansión de las Auc a finales de la década de 1990, los hermanos Carlos y Vicente Castaño llevaron paramilitares al sur del país por medio de jefes paramilitares señalados de tener vínculos con el narcotráfico y comprar ‘franquicias’ de bloques a la Casa Castaño.
Fue así como en 1999 un grupo de paramilitares primero a cargo de Diego Fernando Murillo alias ‘Don Berna’ y luego de Carlos Mario Jiménez alias ‘Macaco’ comenzó a delinquir en Nariño. Con el pretexto de combatir a la guerrilla y a la delincuencia común del departamento, los paramilitares asesinaron, desplazaron y desaparecieron a cientos de campesinos en esta región del país.
Durante una audiencia de imputación parcial de cargos contra Guillermo Pérez Álzate alias ‘Pablo Sevillano’, exjefe de ese grupo paramilitar que se conoció como Frente Libertadores del Sur, la Fiscalía 4 de Justicia y Paz presentó ante los Tribunales de Cundinamarca 36 crímenes. Seis exparamilitares aceptaron los delitos, así como alias ‘Pablo Sevillano’ a través de videoconferencia desde una cárcel en Miami donde se encuentra preso desde su extradición el 13 de mayo de 2008.

La Llegada
En 1999 los hermanos Carlos y Vicente Castaño comenzaron a ‘importar’ paramilitares desde Córdoba hacia diferentes regiones del país con la excusa de tener más presencia en el territorio para combatir a la guerrilla. Así enviaron en camiones paramilitares al Urabá, el Catatumbo, los Llanos Orientales y el sur del país, incluyendo a Nariño.
Según lo documentó la Fiscalía 4, el grupo paramilitar se instaló durante el segundo semestre de 1999 bajo órdenes de alias ‘Don Berna’, quien envió a Roberto Carlos Delgado alias ‘Negro Pacho’ y a Rigoberto Urrea alias ‘Ferney’ para crear un primer grupo. A los seis meses alias ‘Macaco’, exjefe militar del Bloque Central Bolívar, Bcb, que delinquió en ocho departamentos, envió a alias ‘Pablo Sevillano’ como jefe en Nariño. ‘Pablo Sevillano’ es hermano de Rodrigo Pérez Alzate alias ‘Julián Bolívar’, cómplice de ‘Macaco’ en el Bcb que tuvo presencia en el sur de Bolívar.
Este grupo paramilitar delinquió con tres frentes: Héroes de Tumaco y Llorente, Lorenzo Aldana y Brigadas Campesinas Antonio Nariño, este último, en alusión al grupo de las Farc que tenía presencia en la región. La imputación parcial de cargos fue contra Guillermo León Marín Pulgarín alias ‘El Doctor’ o  ‘Don Álex’, Roberto Carlos Delgado alias ‘Negro Pacho’ o ‘Jota’,  Aníbal de Jesús Holguín alias ‘Juan Carlos’, Jaime Bonilla Canisales alias ‘BJ’, Hugo López Ruano alias ‘Pedro’ o ‘Darío’ y a Eliu Márquez Cuartas alias ‘Pateguama’, exintegrantes de las Brigadas Campesinas.
Este frente delinquió en el norte de Nariño, aunque también en la zona de concentración de pequeños municipios del departamento como Leiva, El Rosario, Policarpa, Ipiales, Sotomayor, Samaniego, Túquerres y Puerres. El último jefe de este grupo fue alias El Doctor’ o  ‘Don Álex’.

En Casas, Ríos y Retenes
Entre los 36 crímenes presentados ante los magistrados de Justicia y Paz, la Fiscalía documentó que la mayoría de las víctimas  fueron señaladas de ser presuntos colaboradores de la guerrilla, de ser informantes de la fuerza pública o ir en contra de las normas de las Auc.
Fue el caso, por ejemplo, de dos hombres que fueron asesinados el 14 de abril de 2002 en el municipio de Taminango,  mientras departían en un sitio público. En versiones libres, alias ‘Juan Carlos’ y ‘Pateguama’ confesaron que participaron en los homicidios porque las víctimas eran señaladas de ser presuntos integrantes del Frente 29 de las Farc.
Lo mismo sucedió el 17 de junio de 2002 en la vereda Granadas de ese mismo municipio. Alias ‘Juan Carlos’ contó en Justicia y Paz que organizó una incursión en la madrugada de ese día para matar a un presunto guerrillero y a un señor que se dedicaba a atracar buses en la vía a San Juanito. Para ello, le ordenó a 15 paramilitares que llegaran hasta una casa donde se suponía las víctimas dormían, y dispararon contra la vivienda hasta asesinar a uno de ellos. La familia tuvo que desplazarse por miedo a un nuevo ataque.
El 1 de septiembre de 2002 en el municipio de Leiva el Frente Brigadas Campesinas Antonio Nariño incursionó el corregimiento de Las Delicias y obligó a los pobladores del caserío a salir de las casas. "Dirigí ese operativo. Íbamos entre 50 y 60 personas y el objetivo era sacar a los milicianos que estaban en el pueblo para darlos de baja", dijo el exparamilitar. Según documentó la Fiscalía, los paramilitares entraron a las casas de donde robaron joyas y entre 80 y 100 millones de pesos. Después de este hecho, la población se desplazó de forma masiva.
El 15 de marzo de 2003 los paramilitares instalaron un retén ilegal en el corregimiento de Puerto Remolino, en Taminango. Allí obligaron a detenerse a dos hombres que se movilizaban en una motocicleta, los asesinaron y luego arrojaron sus cuerpos al río Patío. Según los paramilitares, las víctimas habían sido señaladas de ser presuntos colaboradores de la guerrilla.
El 12 de junio de 2004, los paramilitares de este frente asesinaron a un hombre señalado de ser presunto informante de la fuerza pública y de la Interpol. "Decían que el hombre nos hacía inteligencia y le entregaba información al batallón y a la central de inteligencia en Cali. Supimos que también le daba datos a la Interpol, y que el organismo de inteligencia en Ecuador ya tenía nuestros nombres, lugares de residencia y sitios por donde nos movíamos", dijo alias ‘Juan Carlos’, que aclaró que el Frente asesinó al señor pero que él no participó del crimen.
El 12 de agosto de 2004 los paramilitares asesinaron a un señor en el municipio del Rosario, señalado de ir en contra de las Auc. "El señor gritaba consignas alusivas a las Farc y había agredido físicamente y verbalmente a miembros de las Auc. Se tenían varias quejas por parte de la población por el comportamiento de este señor", dijo en versión libre alias ‘El Doctor’.
En el municipio de Policarpa los paramilitares asesinaron el 18 de mayo de 2005 a dos niñas, acusándolas de ser informantes de las Farc. Según lo confesaron en Justicia y Paz, las interrogaron, las amarraron y después de dispararles las lanzaron al río.
Por los crímenes cometidos, la Fiscalía le imputó al grupo de paramilitares los delitos de homicidio en persona protegida y desaparición forzada, así como concierto para delinquir, fabricación, tráfico y porte de armas de uso privativo de las fuerzas armadas, utilización ilícita de uniformes e insignias y violación ilícita de comunicaciones.
El Frente Libertadores del Sur se desmovilizó el 30 de julio de 2005 en Taminango con 689 hombres. La audiencia de imputación se realizará hasta el 13 de julio de 2011.
18 de julio de 2011
14 de julio de 2011
©verdad abierta

condenas por crímenes de soacha


Penas de hasta 54 años de prisión fueron impuestas a ocho militares pertenecientes al batallón Rafael Reyes de Cimitarra (Santander) por la muerte fuera de combate de Andrés Pesca Olaya y Eduardo Garzón Páez en marzo de 2008.
Colombia. El Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de Bucaramanga, tras una audiencia de cerca de seis horas, dictó la primera sentencia contra ocho exmiltares del batallón Rafael Reyes (situado en el municipio de Cimitarra, Santander) por el caso de los denominados ‘falsos positivos’ que comprenden víctimas de Soacha, municipio al sur de Bogotá.
Se trata del teniente coronel Wilson Javier Castro Pinto, el teniente Eduard Antonio Villani Realpe, el sargento viceprimero Jesús Eduardo Ñiámpira Benavidez y los soldados profesionales Guillermo Pacheco Anzola, Juan Carlos Álvarez, Nelson Ospina Tabares, Benancio Puentes Guapacha y Germán Augusto Oliveros Tabares.
Ellos, el pasado 3 de junio, fueron declarados culpables de los delitos de los delitos de homicidio agravado, desaparición forzada y agravada y peculado por apropiación y solo se esperaba la audiencia donde se les impondría la pena correspondiente.
Víctimas de sus acciones fueron Andrés Pesca Olaya y Eduardo Garzón Páez, quienes residían en Soacha y quienes tras su desaparición -denunciada por sus familias- aparecieron sepultados sin identificar en el cementerio del municipio de Cimitarra.
Las investigaciones esclarecieron que los dos asesinados por los implicados aparecieron sin vida el 5 de marzo de 2008 en la vereda ‘Brasilia’ de Cimitarra y fueron presentados por el Ejército como resultado de una acción en contra de miembros del ELN, que supuestamente pretendían secuestrar un ganadero de la región.
Al teniente coronel Castro Pinto, en calidad de comandante de la citada unidad militar le fue impuesta una pena de 54 años de prisión. Así mismo, el teniente Villani Realpe fue condenado a 55 años, mismo castigo dado al sargento viceprimero Ñiámpira Benavidez.
A los soldados profesionalesÁlvarez y Pacheco Anzola les fueron dados 54 y 29 años de prisión, respectivamente. Los demás militares declarados culpables fueron sentenciados a 28 años de prisión. Los condenados deberán permanecer confinados en una guarnición castrense.
17 de julio de 2011
15 de julio de 2011
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qué hará en colombia el juez garzón


Tras la expectativa que genera el acompañamiento del togado español a la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA, la entidad explicó cuáles serán los proyectos en los que trabajará.
Colombia. El pasado 24 de junio, el ‘superjuez’ español Baltasar Garzón fue nombrado asesor externo de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz (MAPP) que adelanta la Organización de Estados Americanos (OEA), en una decisión que causó algún revuelo. En su primer día de trabajo, Garzón visitó a los jefes paramilitares recluidos en la cárcel de Itagüí y se reunió con organizaciones de víctimas del conflicto armado.
Originalmente, fue invitado al país por el presidente Juan Manuel Santos como consultor en derechos humanos y derecho internacional. No obstante, ahora está auspiciado por la OEA "a pedido del gobierno colombiano", tal y como lo reseñó un artículo de The Guardian.
La MAPP fue creada en 2004 para apoyar los procesos de desmovilización unos 31.000 miembros de los grupos paramilitares y hoy busca respaldar el proceso de pacificación y los derechos de las víctimas.
A partir del interés que suscitó la incorporación de Baltasar Garzón, la MAPP informó acerca de las actividades y labores le delegó el Jefe de Misión de la OEA, Marcelo Álvarez. La entidad multilateral destacó que el juez está liderando personalmente 6 proyectos, con el apoyo de 40 funcionarios de que desarrollan labores en todo el país.

1. Escenarios para la Paz y la Justicia: Con el objetivo de presentar un diagnóstico del proceso de Justicia y Paz, se elaborará un documento que sirva como instrumento de trabajo, para que desde las instancias que corresponda se tomen las medidas necesarias para fortalecer y dinamizar el proceso de Justicia y Paz, con la finalidad de garantizar el derecho fundamental de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación y la seguridad jurídica de los diferentes actores del proceso.
 
2. Cooperación entre sociedad civil y la MAPP: ante los retos que impone la Ley de Víctimas con el monitoreo y acompañamiento a la política de gobierno colombiano para la restitución de tierras y la reforma del marco legal de justicia y paz se considera imprescindible desarrollar alianzas y agendas de trabajo conjunto con dichas organizaciones y movimientos de la sociedad civil con el fin de enriquecer el análisis, detectar los problemas y aportar soluciones mediante productos que incidan y apoyen las políticas públicas, programas y planes de las instituciones competentes en beneficio de las víctimas y las comunidades.
 
3. Creación y desarrollo de equipos de trabajo en el marco de la cooperación entre sociedad civil y la MAPP: dicha cooperación se ha concretado en la creación de tres grupos de trabajo sobre violencia de género, protección y diagnósticos de seguridad. Los grupos de trabajo serán acerca de "violencia de género en el marco del conflicto armado", "diagnósticos de seguridad regional" y "protección a líderes".
 
4. Cooperación de la MAPP y líderes comunitarios: se inició un proceso de fortalecimiento de una red de líderes que pretende interconectar personas y territorios en puntos alejados del país con el fin de facilitar la comprensión y la resolución de conflictos, a partir de las experiencias que la MAPP tiene en la creación, apoyo y fortalecimiento de redes de líderes en aquellos temas que afectan a las víctimas, en departamentos como Norte de Santander, Cesar y en los Montes de María.
 
5. Creación de centro de documentación de la MAPP: Con esto se pretende concentrar toda la información relacionada con el conflicto armado y los procesos de paz, relacionada con las competencias de la MAPP para poner dicho material al servicio de las instituciones a nivel nacional e internacional y la sociedad civil.
 
6. Participación y seguimiento del desarrollo del conflicto armado y los procesos de paz en Colombia: el Jefe de la Misión solicitó al juez Garzón el seguimiento y participación en diferentes eventos, foros, encuentros que se realicen en el país sobre temas relacionados al conflicto armado, así como de procesos e iniciativas de paz.
 
En segundo lugar se solicitó al Garzón su participación activa en el trabajo desarrollado para que asesore, apoye y participe activamente en las labores que la organización desarrolla desde su llegada a Colombia. En este sentido, en los próximos meses el juez Garzón realizará visitas a terreno por delegación del Jefe de Misión a los proyectos que tiene la MAPP en lugares como Nariño, Norte de Santander, Antioquia, Cesar, Cauca y Valle del Cauca.
 
Adicionalmente, se continuará con el monitoreo a las condiciones de seguridad, al proceso de Justicia y Paz, la restitución de tierras, la atención integral a víctimas y la reparación colectiva, la reconstrucción del tejido social y el proceso de reconciliación en Colombia.
También se hará el acompañamiento a la implementación de la Política Nacional de Reintegración Social y Económica y a las iniciativas de las diferentes instituciones del Estado, de la sociedad civil y demás agencias internacionales en materia de prevención de reclutamiento.
Finalmente, el juez Garzón trabajará en el fortalecimiento y consolidación de las relaciones externas de la Misión con la comunidad y organizaciones internacionales por medio de encuentros periódicos e intercambio de percepciones sobre el proceso de paz.
17 de julio de 2011
14 de julio de 2011
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colombia debe investigar asesinatos


Colombia debe investigar recientes asesinatos cometidos por grupos armados.
Washington, Estados Unidos / Colombia. La masacre de siete personas en el sur de Colombia, presuntamente cometida por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), evidencia las despiadadas tácticas que emplean los grupos armados de ese país, señaló hoy Human Rights Watch. El gobierno colombiano debe asegurar que se inicien investigaciones inmediatas y exhaustivas de estos hechos, que tuvieron lugar el 2 de julio de 2011, así como de los recientes asesinatos de miembros de comunidades indígenas en el norte de Colombia, presuntamente cometidos por grupos sucesores de los paramilitares, manifestó Human Rights Watch.
En el episodio del 2 de julio, un grupo de hombres armados ingresó en una finca del municipio de San Vicente del Caguán, en el departamento sureño de Caquetá, y mató a seis miembros de una familia, incluyendo dos menores, y a un empleado. Miembros del Ejército y de la policía atribuyen la masacre a las FARC. Según la Defensoría del Pueblo de Colombia, las FARC han aumentado su presión sobre la población civil y mantienen una presencia activa en la zona donde se produjeron los asesinatos.
"Esta masacre sigue el patrón de abusos crueles cometidos por las FARC, quienes rutinariamente matan civiles sin el menor respeto por las leyes de la guerra", expresó José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch.
En otro episodio reciente, ocurrido el 25 de junio, ocho personas fueron asesinadas en el departamento sureño de Nariño. Al menos 10 hombres armados ingresaron en una sala de billar en el municipio de Colón-Génova y comenzaron a disparar. Según los informes de prensa, entre las ocho personas que perdieron la vida había un menor, y otras cuatro resultaron heridas. Un funcionario local le dijo a Human Rights Watch que en la zona operan grupos sucesores de los paramilitares, las FARC y el grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Según estadísticas oficiales, entre enero y mayo ocurrieron 17 de estas masacres, las cuales dejaron un saldo de 76 muertes y representan un aumento del 21 por ciento en comparación con el mismo período del año pasado. El gobierno define masacre como el asesinato de cuatro o más personas al mismo tiempo. Los grupos sucesores de los paramilitares contribuyeron a que, en 2010, las masacres aumentaran en un 34 por ciento -  el total anual más alto que se ha registrado desde el año 2005.
Human Rights Watch también instó al gobierno colombiano a asegurar que se inicien investigaciones exhaustivas e inmediatas sobre una serie de asesinatos de líderes y miembros de comunidades indígenas que se produjeron recientemente en los departamentos de Antioquia y Córdoba, en el norte del país.
El 5 de julio, hombres armados asesinaron a balazos a una líder indígena Zenú, Mérida del Carmen Fuentes Hernández, en el municipio de Montelíbano, Córdoba, conforme a la información publicada por los medios y a un funcionario local que habló con Human Rights Watch. Los medios señalaron que las autoridades arrestaron a uno de los sospechosos del ataque armado, quien presuntamente pertenece a los "Urabeños", un grupo sucesor de los paramilitares que surgió del fallido proceso de desmovilización de miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). La prensa también señaló que un miembro del grupo indígena Embera Katío había sido asesinado el 1 de julio en el municipio de Montelíbano.
El 2 de julio, agresores no identificados asesinaron a balazos a Fernando Tequía, el gobernador de una comunidad indígena Embera Katío, en el municipio de Urrao, en Antioquía. De acuerdo con la Organización Indígena de Antioquía (OIA), Tequía había denunciado que en sus tierras se estaban desarrollando actividades de minería ilegal.
Según la Defensoría del Pueblo de Colombia, cinco miembros de comunidades indígenas zenúes del norte de Antioquía fueron asesinados el 24, 25 y 26 de junio, presuntamente por un grupo sucesor de los paramilitares. Entre las presuntas víctimas se encuentran Jorge Mejía Estrada, el vicegobernador de una comunidad Zenú, y sus dos hijos - ambos menores -, quienes están desaparecidos desde el 25 de junio y se presume que han fallecido.
La Defensoría del Pueblo señaló que, supuestamente, los asesinos eran miembros de un grupo sucesor de los paramilitares denominados los "Rastrojos." En la región operan al menos otros tres grupos sucesores de los paramilitares, entre los cuales se encuentran los "Urabeños", las "Águilas Negras" y los "Paisas", según datos de la Defensoría del Pueblo.
La OIA informó a Human Rights Watch que, en lo que va del año, un total de 14 miembros de comunidades indígenas fueron asesinados en Antioquía, docenas de familias indígenas han sido desplazadas y muchos líderes han sido amenazados.
"Las comunidades indígenas sufren actos de extrema violencia cometidos por poderosos grupos armados de Colombia, que incluyen a los grupos sucesores de los paramilitares", expresó Vivanco. "Las autoridades colombianas deben tomar medidas urgentes para proteger a las comunidades indígenas de los violentos grupos armados que frecuentemente los matan, los amenazan y los desplazan de sus tierras por la fuerza".
13 de julio de 2011
8 de julio de 2011
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