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argumentos contra mario uribe


Mario Uribe fue condenado a más de siete años de cárcel. La Corte no le dio tanta importancia a los resultados electorales del primo del expresidente Uribe, como sí a los testimonios de Mancuso, jefe paramilitar, y los excongresistas Miguel de la Espriella y Eleonora Pineda.
[César Paredes] Colombia. Mario Uribe Escobar, primo del expresidente Álvaro Uribe, fue condenado por la Corte Suprema de Justicia por el delito de concierto para delinquir a siete años y seis meses de cárcel y a pagar 3.481 millones de pesos.
Según el Código Penal, "el delito de concierto para delinquir es cuando varias personas se concierten con el fin de cometer delitos".
Este lunes, la Corte Suprema dio a conocer la sentencia, después de varios meses de proceso judicial que no estuvo exento de polémicas. Como cuando Uribe Escobar pidió asilo a la embajada de Costa Rica en abril de 2008, o un año después, en septiembre, cuando el Alto Tribunal decidió retomar todos los casos de congresistas que habían renunciado a su fuero para ser juzgados por la justicia ordinaria.
El fallo de la Corte, que no tiene recurso de apelación, comienza explicando los hechos.
Como en otras jurisprudencias, hace una síntesis sobre la actividad delincuencial del paramilitarismo, definido como "aparatos organizados de poder", "bajo la siempre inconcebible pretensión de imponer el "orden" y confrontar militarmente expresiones políticas contrarias a su ideario".
Esas organizaciones, recuerda la Corte, además "decidieron influir en la conformación del poder político, no por supuesto a través de los conductos democráticos, sino mediante la afirmación ilegítima de los llamados "Estados liberados". Aduce la Corte que no contentos con el control local que llegaron a detentar, "las autodefensas diseñaron un plan de expansión que les permitiera elegir voceros nacionales a través de aliados que o llegarían al Congreso, o estándolo, coadyuvarían a sus propósitos".
En la primera parte de la sentencia, la Corte expone los argumentos de los intervinientes en el proceso. Tal y como lo anunció la Procuraduría, este organismo pidió la absolución de Uribe Escobar por considerar que la base de la acusación, el testimonio de Jairo Castillo Peralta, alias ‘Pitirri’, carecía de fundamento.
Otro de los argumentos de la Procuraduría consignados en la sentencia fue que el aumento de la votación de Uribe Escobar en las elecciones al Congreso en 2002 puede tener muchas explicaciones, "y no exclusiva y únicamente la intervención paramilitar, como se pretende decir".
La sentencia recoge los argumentos con los que Uribe Escobar enfrentó la acusación. Dijo, por ejemplo, que el testimonio de Salvatore Mancuso, quien fue extraditado a los Estados Unidos, era de un "psicópata" y que la mentira era "rasgo distintivo de todas sus manifestaciones".
Mancuso, en una diligencia celebrada el año pasado, aseguró categóricamente que la orden a los paramilitares que tenían asegurados varios municipios de Córdoba fue votar por Uribe Escobar.
No obstante, el excongresista alegó que Mancuso no recordaba datos como fechas y lugares. También insistió en que sus votos en 2002 (111.635) se debieron, entre otras cosas, al "viento de cola" (impulso) que tuvo la campaña de Álvaro Uribe a la Presidencia, con la bandera de la seguridad.
La defensa de Uribe Escobar destacó "que la declaración de Salvatore Mancuso es un conjunto de contradicciones y de remisiones a terceros, del que lo único que se puede establecer con alguna coherencia es que una sola vez se reunió con el doctor Mario Uribe Escobar, muy posiblemente después de las elecciones de 2002".
La Corte, por su parte, ratificó su competencia para juzgar a congresistas o excongresistas cuando sus delitos son cometidos en el ejercicio de sus funciones.
Reafirmó que "el fuero no depende de la comisión de un delito "propio", sino de la necesaria perturbación de la función institucional".
La Corte Suprema recuerda cómo se diseñó la calificación de "agravado" para el concierto para delinquir en el Código Penal. Dice que esta categoría de delitos se definió para sancionar el acuerdo para "promover, financiar, armar u organizar grupos armados al margen de la ley".
En criterio de la Corte, el aporte del "político" a la causa paramilitar, cuando pone la función púbica a su servicio, no solamente es una "disfunción institucional", sino que es un incremento del riesgo contra la seguridad pública. Por esta razón, argumenta, su valoración no versó sobre la posible afectación de los mecanismos de participación democrática, sino sobre la alianza entre política y los grupos ilegales.
"La demostración del concierto para delinquir como acuerdo para promover a un grupo ilegal, no se puede reducir al análisis aislado de cifras electorales o conformarse con datos de esos guarismos", dice la sentencia.
La Corte aduce, por ejemplo, que en el municipio de Motelíbano, en donde aumentó considerablemente la votación por Uribe Escobar, en 2002, no era necesario que el paramilitarismo ejerciera pleno control para influir en las elecciones. ¿La razón? La influencia electoral la podía ejercer a través de actores en "apariencia legales".
En ese municipio Uribe Escobar obtuvo 8 votos, en 1998, y 4.087 en el 2002. En el 2006, bajó a 13.
La Corte da cuenta de la mediación que hizo Eleonora Pineda, excongresista condenada por su relación con el paramilitarismo, entre Mancuso y Mario Uribe. Recuerda testimonios de 2007 en los que Mancuso cuenta que Pineda y Uribe Escobar hicieron un acuerdo político, y que el jefe paramilitar le pidió a ella, abiertamente declarada una política al servicio del grupo ilegal, que se lo presentara personalmente.
La Corte indicó que ese acuerdo político no fue menor. Dice los "acuerdos no son una invención de última hora, sino la consecuencia de condiciones históricas que tuvieron a Eleonora Pineda, Salvatore Mancuso y Mario Uribe como protagonistas".
La nuez de la sentencia de la Corte está en la siguiente declaración: "Bajo tales reflexiones, el análisis conjunto de la prueba permite concluir que las declaraciones de Salvatore Mancuso y de Eleonora Pineda, apreciadas históricamente, permiten asumir que Mario Uribe Escobar sí hizo pactos con la organización armada al margen de la ley".
En otras palabras, la situación de Córdoba, el auge de los grupos paramilitares en la región y otros aspectos de contexto no pueden mirarse por separado.
Al final concluye: "la Sala tiene la certeza de que el doctor Mario Uribe Escobar se concertó con un grupo armado al margen de la ley y que no recibió apoyos sin contraprestación, como lo sostiene el señor Procurador", dice la sentencia.
El alto tribunal afirma que "el concierto como delito de mera conducta y de peligro que es, surge del acuerdo y no de acciones concretas". "Basta ese mínimo desvalor de peligro contra la seguridad pública que nace de la potencialidad de promover al grupo ilegal", agrega.
De esta manera, la Corte cerró un capítulo que por momentos enfrentó al expresidente Uribe con algunos magistrados de la Corte Suprema de Justicia. No obstante, en una entrevista con SEMANA, a mediados de octubre del año pasado, Mario Uribe aseguró que el exmandatario lo había dejado sólo. Hasta última hora de este lunes el expresidente no se había referido al tema de su primo.
22 de febrero de 2011
©semana
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magistrado de la cs con nexos


Carlos Isaac Nader, ¿salvador de los parapolíticos de Sucre?
Colombia. La embajada de Estados Unidos manejaba la teoría, basada en sus informantes, de que la parapolítica en Sucre salió a la luz pública gracias a la muerte del paramilitar Rodrigo Mercado, alias ‘Cadena’, y a la salida de la presidencia de la Corte Suprema de Justicia del magistrado Carlos Isaac Nader (hoy asesor de los Nule), quien habría bloqueado los procesos que tenían que ver con los políticos de su región.
Luego de que la Corte de Suprema de Justicia ordenara la captura de tres congresistas del Departamento de Sucre, el 9 de noviembre de 2006, por sus presuntos nexos con paramilitares, la embajada de Estados Unidos en Bogotá envía a Washington un extenso análisis de la parapolítica en ese departamento y propone sus propias teorías al respecto, luego de consultar diversas fuentes en Colombia.
Los tres – el senador Álvaro García, el Senador Jairo Merlano y el Representante Erik Morris – fueron acusados de organizar, armar y financiar paramilitares en Sucre desde 1997., mientras que a García además se le señalaba de respaldar la masacre de Macayepo, que  el 16 de octubre del 2000, cobró la vida de 15 personas.
El cable que salió de la embajada de Estados Unidos el 17 de noviembre de 2006 y basado en sus fuentes se anticipa a señalar que la Corte enviaría al Congreso una lista de por lo menos 90 nombres para establecer si en ese momento eran o habían sido parlamentarios para determinar si investigarlos era de su competencia o, en caso contrario, enviar copias a la Fiscalía General de la Nación  para que tomara las acciones del caso.
Por esos días la Fiscalía había arrestado a la excongresista sucreña  Muriel Benito y comenzaba a indagar sobre otras personalidades del departamento por supuestos vínculos con paramilitares, entre los que se contaba al exgobernador y embajador para Chile Salvador Arana, el diputado  Angel Daniel Villarreal y los empresarios Jose Joaquín García,  Miguel Nule Amín, (padre de dos de los protagonistas del escándalo de la contratación) y el contratista Octavio Otero.
El informe de la embajada señalaba que según sus consultados el destape de la parapolítica en Sucre se había dado por dos factores: uno por la muerte del líder paramilitar Rodrigo Mercado, alias ‘Cadena’, lo que había permitido que otros paramilitares de menor rango comenzaran a revelar secretos.
El otro factor clave, afirma el cable basado en información de estudiosos del tema, fue la salida de la presidencia de la Corte Suprema de Justicia, Carlos Salomón Nader, quien desde su alto cargo se había preocupado por bloquear  las investigaciones que tenían que ver con su departamento.
Nader, quien tras salir de su cargo desapareció de la escena pública, resultó ser asesor de los hermanos Nule y su primo, quienes prendieron el ventilador del escándalo de la contratación y esperan acogerse al principio de oportunidad. Coincidentemente, el caso de Miguel Nule padre se quedó quieto en la Fiscalía y no registra ningún avance.
22 de febrero de 2011
©el espectador
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investigan a funcionarios de incora


Fiscalía abre investigación contra funcionarios de Incora e Incoder. La fiscal 22 de la Unidad Antiterrorismo inició la investigación por la titulación fraudulenta de 36 predios en Chivolo, Magdalena.
Colombia. Al cumplir la orden de la Corte Suprema de Justicia, la fiscalía abrió investigación contra seis ex funcionarios del Incora, algunos empleados del Incoder, y cuatro dirigentes políticos de Magadalena.  Los funcionarios serán investigados por nexos con grupos paramilitares,  desplazamiento forzado y falsedad ideológica en documento público.
Las personas vinculadas a la investigación son: José Fernando Mercado Polo, exgerente Regional del Incora; Francisco Solano Díaz, jefe de Cartera; Luz Cenit Curiel, exasesora jurídica; Ernesto Gómez Goelkel, jefe de Gestión; y José Lozano Andrade y Carlos Vásquez Vásquez.
También fueron incluidos al proceso Mileth Villa Zabaleta, concejal de Chivolo; Carlos Peñaranda Massón, registrador seccional de Plato; Armando Andrade Palacio, notario de Ariguani, y José Norberto  Bedoya Prada, exconcejal de Fundación, también serán llamados a indagatoria.
En enero, la Corte Suprema de Justicia (Ver artículo: Corte Suprema ordena devolver tierras robadas por ’Jorge 40’ en Magdalena) ordenó compulsar copias al fiscal de la Unidad Antiterrorismo para investigar a los funcionarios del Incoder Magdalena que intervinieron en la titulación fraudulenta.
Los 36 predios, ubicados en las veredas El Encanto y Bejuco Prieto, en Chivolo, fueron despojados entre  1997 y 2000 por Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’ a sus primeros dueños.
La expropiación de tierras consistió en que, el Incora declaró los predios en estado de abandono y los transfirió a nombres de ex miembros del Bloque Norte de las Auc y testaferros a ‘Jorge 40’.

Historia del Despojo
En 1997, ’Jorge 40’ se instaló en la finca de La Pola, una de las que fue adjudicada a 72 familias de parceleros en 1991, y de allí orquestaba sus macabros planes de asesinatos y masacres.
Según le contaron a VerdadAbierta.com los propios campesinos, los paramilitares se tomaron el corregimiento de Pueblo Nuevo y en menos de dos años- entre 1996 y 1997- asesinaron a varios de ellos de El Pueblito, San Ángel, Chivolo y La Estrella: a Victor Cantillo Jiménez, José Montenegro Manga, Alonso Martínez, Miguel Avendaño Martínez, Antonio Mendinueta Barrios, Miguel Palencia, Luis Alfonso Fernández de Agua, Alberto Zolar, Laura Acuña, Humberto Noriega, Lorenzo Ariza, Juan Marriaga, Yonis Marriaga, Orlando Buelvas Cervantes, Manuel Pérez, Dionisio Jaraba y Manuel de la Cruz de la Hoz, entre muchos otros.
Estas tierras fueron tituladas a parceleros por el Instituto Colombiano para la Reforma Agraria (Incora, hoy Incoder) en los noventa. Entre 1997 y 2000  se revocaron los títulos por abandono luego de que ‘Jorge 40’ y sus hombres asesinaran a varios de ellos, los desplazaran, y los obligaron a venderle o traspasarle sus títulos a testaferros de los ‘paras’.
El 15 de julio del 1997, ’Jorge 40’ ordenó a sus hombres que reunieran a todos los campesinos que vivían en las fincas La Pola, El Encanto y La Palizua, entre otras, y les dijo que tenían 15 días para desocupar. En esa reunión estaba el profesor Ricardo Barrios quien fue retenido por hombres de ’40’ y apareció asesinado al día siguiente. También asesinaron a José de Jesús Henao, quien tenía propiedades en el predio El Radio y lo acusaron de ser colaborador de la guerrilla. Su objetivo primordial, era ya obvio, no era combatir a la guerrilla, sino hacerse a las mejores tierras de la región.
En un allanamiento del 28 de julio de 2006 la Fiscalía encontró documentos que prueban el despojo de 36 predios en Chivolo, adjudicados por el Incora en 1991 a campesinos sin tierra.
Una vez que los campesinos se atrevieron a denunciar del despojo, el Programa de Tierras de Acción Social documentó el caso y solicitó la protección de los predios robados por los hombres de ’40’. Con estas medidas se inició el trámite para la restitución de los predios en el Tribunal de Justicia y Paz de Barranquilla, en donde inicialmente se negó la devolución de los predios.
Deicy Jaramillo, fiscal 3 de Justicia y Paz, la Procuraduría, el Proyecto de Tierras de Acción Social, la oficina nacional de Incoder y la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (Cnrr) apelaron la decisión, que fue juzgada en última instancia por la sala penal de la Corte Suprema de Justicia.
Es la primera vez que la Corte Suprema de Justicia se pronuncia sobre la atribución ilegal de tierras a testaferros de ‘paras’, decisión que abre la posibilidad que miles de hectáreas que campesinos consiguieron a través del Incora y que fueron despojados bajo la figura del abandono vuelvan a sus dueños originales.
El abandono fue una de las formas que los ‘paras’ usaron para robar tierras a los campesinos. Como el Incora les había otorgado los títulos, la ley precisaba que estos no podían ser ni vendidos ni traspasados antes de 15 años. La única forma era declararlos abandonados por sus dueños y reasignarlos.
Los ‘paras’ masacraron, asesinaron, desaparecieron, saquearon y desplazaron para que los funcionarios del Incoder, muchas veces cómplices, vinieran unos meses después a constatar el abandono.
22 de febrero de 2011
21 de febrero de 2011
©el heraldo
©verdad abierta
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rumores sobre nexos de convergencia


Padre de Roux y coronel Prieto dicen que se rumoraba sobre los nexos de Convergencia con los ’paras’. El padre Francisco José de Roux y el coronel Julio César Prieto le dijeron a la Corte que ese era el comentario generalizado en el Magdalena Medio, donde los paramilitares eran la ‘autoridad’.
Colombia. Ante la Corte Suprema de Justicia, el padre Francisco José de Roux, superior de los jesuitas en Colombia, y el coronel Julio César Prieto, comandante de la Sexta Brigada del Ejército, dijeron que entre 2003 y 2005 el rumor generalizado en el Magdalena Medio era que "Convergencia Ciudadana tenía nexos con los paramilitares".
Convergencia Ciudadana, ahora Partido de Integración Nacional (PIN), fue el movimiento con el que Luis Alberto Gil Castillo y Alfonso Riaño Castillo llegaron al Congreso. El exsenador y el exrepresentante santandereanos son investigados por presuntos nexos con los paramilitares del Bloque Central Bolívar (Bcb) para favorecerse en las elecciones de 2002 y 2006.
Aunque los dos testigos aclararon que no tienen pruebas para afirmar "que Gil y Riaño tuvieron vínculos con los paramilitares", narraron algunos episodios cuando trabajaron en el Magdalena Medio, donde habitantes y desmovilizados del Bcb aseguran esos presuntos nexos.
"La incidencia de los paramilitares en la política fue muy alta. Recuerdo que una vez le dije a ‘Ernesto Báez’ (exjefe político del Bcb) delante de sus hombres, que yo no lo consideraba autoridad porque era un delincuente, y que no podía aceptar que estuviera citando a los alcaldes de la zona para decirles qué tenían que hacer con los contratos y recursos públicos. El decir de la gente era que políticos importantes de Santander y Convergencia tenían nexos con los paramilitares. También oí muchos rumores de que Carlos Clavijo (exsenador condenado por ‘parapolítica’) era cercano a ‘Báez’. Pero nada de eso me consta. Tengo certeza de que los paramilitares delinquían en toda la región", contó el padre, exdirector del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio.
El coronel Julio César Prieto, excomandante del Batallón Luciano Del’Huyer, contó que cuando asumió el mando de ese batallón el 8 de diciembre de 2003 en "la zona no se movía una hoja sin permiso de los paramilitares". Su misión fue combatirlos y en esta tarea, dijo, la clase política de la región intentó removerlo de su cargo.
El ex comandante contó que dirigió el batallón entre el 8 de diciembre de 2003 y el 8 de diciembre de 2005. Apenas asumió el mando, dijo, los paramilitares le ofrecieron $40 millones de pesos al mes y cinco muertos con fusil (como [falsos] positivos), a cambio de que no los combatiera. Al rehusarse, "los paramilitares empezaron a asesinar a las personas que tildaban cercanas a mí y de colaborarme con información", contó.
"Mi batallón  tenía influencia en El Hato, Zapatoca, Betulia, San Vicente de Chucurí, El Carmen, Santa Helena del Opón y una zona del bajo y medio Simacota. En estos municipios delinquían tres frentes paramilitares: El frente Isidro Carreño, de alias ‘Nicolás’; el frente Ramón Danilo, de Alfredo Santamaría Benavides alias ‘El Gordo’, ambos de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, y el Wálter Sánchez, de ‘Julián Bolívar’ del Bcb", contó el militar.
Después de incautarles armas, destruirles laboratorios coca y capturar a varios de sus cabecillas, el coronel Prieto contó que en octubre de 2004 lo citaron a un consejo de seguridad en presencia del entonces presidente Álvaro Uribe. "La clase política citó a ese consejo.  La comunidad presentó disque 70 denuncias en contra mía, acusándome de que yo maltrataba a la población civil señalándola de paramilitar. En realidad buscaban mi traslado. En esa reunión estuvieron Hugo Aguilar, Luis Alberto Gil, Luis José Arenas, Miguel de Jesús Arenas, Carlos Higuera Escalante y Óscar Josué Reyes. Yo interpreto que mis acciones operativas les resultan incómodas", dijo el testigo.
Sin embargo, el militar dijo que "no me consta que Gil y Riaño hayan tenido nexos con los paramilitares. Soy testigo de oídas, de lo que los desmovilizados narraban en sus declaraciones  como excombatientes ante la oficina del CTI-Santander. Algunos mencionaron que a Riaño sólo le faltaba usar el camuflado. Pero como les digo, no me consta", reiteró el coronel Prieto.
El juicio contra los dos excongresistas se reanudará el lunes 21 de febrero de 2011.
22 de febrero de 2011
18 de febrero de 2011
©verdad abierta
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debate sobre legalización en colombia


"Colombia puede liderar una nueva política de drogas". Ethan Nadelmann, la figura más representativa del movimiento estadounidense para acabar con la guerra contra las drogas, habló con El Espectador.
[Daniel Pacheco] Al día siguiente de las declaraciones de Juan Manuel Santos, en las que afirmó de nuevo que la despenalización de las drogas es "una alternativa que podemos discutir" la organización más importante de Estados Unidos para promover opciones a la guerra contra las drogas, Drug Policy Alliance (DPA), difundió un comunicado público inusual. Ethan Nadelmann, director de DPA, afirmó que "junto con la reciente declaración pública del presidente Obama acerca de la legitimidad del debate de la legalización de las drogas," las palabras del presidente de Colombia sugieren "que se está abriendo un debate global, esencial y sin precedentes, para una reforma significativa en las políticas de drogas".
En Washington el tema de la legalización, normalmente marginado de la agenda de la Casa Blanca, había estado rondando hacía dos semanas. En la sesión anual de preguntas a Obama en Youtube, en la que los ciudadanos cuelgan sus inquietudes en la red y votan por las que quieren que el presidente responda, 198 de las 200 más votadas eran sobre política de drogas. La que más votos recibió, que respondió el presidente, fue de un ex policía que le preguntaba si no era momento ya de debatir la legalización y regulación de las drogas. Obama dijo, sentando un precedente inédito en la historia presidencial de EE.UU., que la legalización era "un tema totalmente legítimo de debate".
Acto seguido, sin embargo, en la misma línea que las declaraciones anteriores de Santos y el presidente de México, Felipe Calderón, Obama aclaró que no estaba de acuerdo con la legalización.
"¿Qué tan fructífero puede ser un debate en el que los actores principales llegan ya con una opinión tan prefigurada?", pregunté.  Ethan Nadelmann, director de DPA, estaba al otro lado de la línea, en algún lugar de California. Por su corto silencio antes de contestar sentí que la pregunta lo irritaba un poco.
"La evolución del discurso actual es impresionante. Nosotros venimos plantando este debate hace más de 20 años, y hoy estamos en un punto en el que varios presidentes por fin nos toman en serio. Traer estas voces a la mesa es un paso indispensable para poder pensar en reformar la estructura fundamental de la prohibición. Ahora lo que importa es encarar ese debate a partir de hechos, de evaluaciones serias de las políticas, y de las consecuencias de las posibles alternativas".
Nadelmann es uno de los activistas más prominentes del mundo en el tema. Tiene un doctorado de Harvard y ha publicado artículos en revistas especializadas como Science y Foreign Affairs, además de ser fuente frecuente en diarios y programas de televisión. Fuera de encabezar DPA, Nadelmann es asesor de la nueva Comisión Global de Política de Drogas. Durante un momento, recién elegido Obama, cuando los progresistas estadounidenses creían que todo era posible, su nombre circuló informalmente como posible candidato a Zar Antidrogas. El momento no llegó, sin embargo Nadelmann asegura que hoy estamos en un "punto de quiebre."
"El movimiento de reforma está creciendo rápidamente. Actualmente hemos acumulado un nivel de masa crítica entre la opinión de EE.UU. sin precedentes. Las encuestas muestran niveles de aprobación mayoritaria a la marihuana medicinal, y bordean el 50% para la legalización y regulación de su uso recreativo. Catorce estados permiten la venta de cannabis con fórmula médica, y un número similar han despenalizado la posesión. En noviembre pasado el referendo de California lo perdimos por una diferencia de menos de 4 puntos, pero pusimos al país y a una parte del mundo a pensar en alternativas".
Precisamente cuando se acercaba el voto en California, Santos sorprendió con sus primeras declaraciones. Sin embargo, sólo hasta la semana pasada dejó implícito por primera vez como presidente que estaría dispuesto legalizar. "Si el mundo decide (legalizar) y cree que así se reducen la violencia y la criminalidad, yo podría acompañar eso", fueron sus palabras exactas, en una entrevista a la revista Semana.
"¿Ayudan las declaraciones de Santos para lo que ustedes hacen en Estados Unidos?", le pregunté a Nadelmann.
"Sí, ayudan mucho. Sobre todo porque vienen del aliado más cercano de Estados Unidos en la región. Santos fue ministro de Defensa de Uribe y conoce de primera mano las consecuencias y los costos de la guerra contra las drogas. Sus opiniones, y las de otros colombianos, ayudan a que aquí sea creíble la idea de un debate transnacional".
No obstante, fuera de los medios, fuera de las redes sociales, fuera de las muy ocasionales menciones presidenciales, el tema aún está lejos de los centros de poder de la política exterior de EE.UU. Esta semana hubo audiencias en los dos comités sobre la región, de Senado y Cámara, y en ninguna hubo menciones a cambios significativos en la estrategia para combatir el narcotráfico.
Una muestra de la persistencia del paradigma de 40 años fue la respuesta de Frank Mora, el subsecretario del Departamento de Defensa, ante las inquietudes del senador Robert Menéndez por la violencia en México. Con un candor que arrancó risas ahogadas a los periodistas presentes, Mora dijo que "la violencia en México es una señal de que la estrategia del gobierno de Calderón está teniendo éxito".
En política interna el asunto es distinto. Peter Hakim, presidente emérito del Diálogo Interamericano, presentó a principios de este mes un reporte llamado "Repensando la Política de Drogas de E.U." en Washington. Asistieron tres representantes de la Cámara. El reporte revela una encuesta realizada con por la firma Zogby International, según la cual el 75% de los estadounidenses piensa que la lucha antidrogas es un fracaso. En sus declaraciones, el representante demócrata Jared Polis, sostuvo que "es cuestión de tiempo hasta que la opinión pública se sintonizara con los políticos electos".
Al respecto, le pregunté a Nadelmann cómo interpretaba la oposición abrumadora en las encuestas de los países latinoamericanos a cualquier alternativa distinta a la prohibición.
"En América Latina el debate está lleno de miedos y malentendidos. Cuando uno habla de legalizar, la gente piensa en cederle terreno a los carteles, cuando lo que se quiere con nuevas medidas es exactamente lo contrario: acabar con los mercados ilegales con los que se financian los grupos ilegales. Es un debate que todavía necesita desarrollarse.
De nuevo aquí el papel de Colombia ha sido muy importante. En la campaña presidencial del 2010, los dos candidatos principales tenían posiciones progresistas. Mockus, como miembro de la Comisión Latinoamericana de Drogas y Democracia –que también integra el expresidente César Gaviria–. Y Santos, quien en 1998 firmó una carta al Secretario de la ONU pidiendo reformas en la lucha contra las drogas. Colombia tiene una tradición de seriedad intelectual en este debate que la pone en la vanguardia de América Latina. Y en el futuro puede jugar un papel aún más poderoso para influenciar a la región. No olvide que Santos es el primer presiente en ejercicio en promover una discusión".
¿Y qué puede hacer Santos para poner su poder donde están sus palabras?
"Él puede legitimar aún más el debate. En su función puede tener conversaciones públicas y privadas con personas muy influyentes. Puede también convocar una cumbre con otros mandatarios para discutir las efectividad de las políticas actuales y la viabilidad de otras alternativas. Puede financiar estudios para debatir a partir de datos más sólidos.
Además, es posible avanzar mucho sin abandonar la prohibición. Con políticas de reducción del daño, despenalización del consumo, y una visión de salud pública. Nuestra insistencia en un debate es honesta. No estamos diciendo que es legalización o nada".
Nadelmann tiene que colgar. Es un tipo ocupado. Además de un informe sobre los daños causados por 40 años de prohibición en Estados Unidos, su organización está involucrada en los planes para volver a presentar referendos en Colorado y California en el 2012 para legalizar la marihuana. Pero incuso sobre este tema su optimismo da paso a la cautela, "las posibilidades son 50-50".
Recuerdo la metáfora que usó Peter Hakim, cuando hablamos en su oficina de Washington unos días después de presentar el reporte del Diálogo Interamericano. "Después de 40 años este debate está apenas gateando", dijo, con una sonrisa socarrona, como si a sus 69 años, fuera consciente de que tal vez no lo verá caminar.

Gaviria Aboga por la Legalización
El pasado 11 de febrero el expresidente César Gaviria volvió a criticar la política antidrogas estadounidense, a la que tildó de "fracasada", e hizo un llamado para que ese gobierno, junto con los de Colombia y México, revise y rediseñe la estrategia.
"Hay que exigir que en Estados Unidos haya un debate sobre las políticas antidrogas. Hay alternativas, muchas alternativas. Estados Unidos tiene que discutir este problema y Colombia y México tienen que pedírselo. Debemos ser capaces de ponernos de acuerdo con EE.UU. en cómo vamos a medir los éxitos de su política", sostuvo el ex mandatario.
Asimismo, afirmó que el rediseño del programa debe hacerse de acuerdo con las necesidades de los países productores para reducir las violencias y no reproducir las que genera el prohibicionismo. "Debemos aprender de los europeos y entender que buena parte de los muertos de Colombia tienen que ver con el narcotráfico".
21 de febrero de 2011
20 de febrero de 2011
©el espectador
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condenan a mario uribe


Mario Uribe Escobar: la caída de un cacique. Mario Uribe fue la mano derecha del expresidente Uribe desde que éste comenzó en la política. Juntos recorrieron un largo camino que los llevó a lo más alto de la política. Ahora tendrá que pasar siete años en la cárcel por aliarse con paramilitares. Perfil de la caída de un barón electoral.
Colombia. La sentencia contra Mario Uribe Escobar le pone punto final a una carrera política de más de 30 años en Antioquia. Atrás quedan sus gestas políticas que lo llevaron a convertirse en uno de los mayores caciques electorales del país. Hoy, con el sol a sus espaldas, vivirá su ocaso tras las rejas por disposición de la Corte Suprema de Justicia.
La Corte Suprema lo encontró culpable de aliarse con paramilitares y ordenó que se le investigara por delitos de lesa humanidad, mientras se desempeñó como congresista y además ordenó el pago 1500 salarios mínimos vigentes.
Nacido en el municipio de Andes, Suroeste de Antioquia, el 12 de agosto de 1949, se vinculó desde muy joven a la rama judicial como juez civil gracias al título de abogado que le confirió la Universidad de Antioquia. Ejerció este cargo en las localidades de Salgar, un poblado vecino a su tierra natal, y en Medellín, entre 1973 y 1975. No obstante, lo que le atraía realmente era la política y en representación del Partido Liberal resultó elegido concejal de su pueblo en 1976, cargo que ejerció hasta 1982.
Uribe Escobar era un hombre de ambiciones políticas. Por ello decidió dar un salto hasta la Asamblea de Antioquia, resultando elegido como diputado en 1982. En la duma departamental estuvo hasta 1985, año en el cual sus aspiraciones se vieron fortalecidas con el surgimiento de un movimiento conocido como el Sector Democrático del Partido Liberal, liderado desde el Concejo de Medellín por su primo, Álvaro Uribe Vélez.
La sociedad política conformada por Uribe Escobar y Uribe Vélez fue tan exitosa electoralmente que al año siguiente se presentaron a las elecciones del Congreso, el primero como candidato a la Cámara de Representantes y el segundo al Senado. Ambos no sólo fueron elegidos, sino que en las elecciones siguientes, en 1990, fueron reelegidos.
Para esa época, se abrió paso la Asamblea Constituyente y tras la revocatoria del Congreso y la entrada en vigencia de la Constitución de 1991, en el llamado a elecciones resultaron elegidos nuevamente. Se habían convirtieron en los rivales de barones electorales de la talla de Bernardo Guerra Serna y de Fabio Valencia Cossio.
Las relaciones entre Mario Uribe Escobar y Álvaro Uribe Vélez dieron un viraje político que reveló nuevamente el poder electoral que habían recaudado hasta ese momento: el primero aspiró al Senado en las elecciones de 1994 y el segundo se presentó como candidato a la Gobernación de Antioquia. Ambos resultaron elegidos y continuaron sus carreras siempre ligados, no sólo como familiares, sino como socios políticos.
Durante el periodo legislativo de 1994 a 1997, se revivió la extradición de colombianos requeridos por la justicia de otros países, la cual había sido prohibida por la Constitución de 1991. En los debates en el Congreso para modificar la Carta Política, Uribe Escobar fue uno de los legisladores que se opuso a este mecanismo judicial.
En esos años, investigadores judiciales lograron establecer través de interceptaciones telefónicas las relaciones de Uribe Escobar con un narcotraficante del Oriente antioqueño, llamado Pedro Pablo Uribe Henao. En una de esas conversaciones, le preguntó al congresista por el trámite legislativo. Él respondió: "pues se ha hecho mucho esfuerzo por eso Pedro, pero, pero eso parece inatajable".
Uno de los argumentos de Uribe Escobar era la calidad de la justicia colombiana. Así quedó expuesto en un artículo publicado por el diario El Tiempo el 9 de mayo de 1997: "Tenemos una fiscalía verraca, una Corte Suprema de Justicia de altísima calificación; una ley de extinción, un endurecimiento de penas, un Ejército y una Policía actuando. ¿Para qué entregar los colombianos a una justicia politizada? ¿Por qué no creer en lo nuestro y sí en las leyes norteamericanas?". Pese a tu insistencia, la extradición fue aprobada y entró en vigencia en diciembre de 1997.
Esa pelea perdida no minó su caudal electoral. Al contrario, le sirvió para repetir curul en el Senado en 1998. Además, su poder político le alcanzó para ser presidente de esa corporación pública entre los años 2000 y 2001.
Ya para esa época, el Sector Democrático no sólo había tenido Gobernador y Presidente del Senado, sino que, como se lee en la página web del movimiento Colombia Democrática, "avaló y eligió innumerables candidatos a concejos municipales y  alcaldías; a juntas administradoras locales y diputados a las asambleas. Participó también en coalición en varios gobiernos departamentales y municipales de la ciudad de Medellín: tuvo representantes en secretarias de despacho, directores de institutos de todo nivel, embajadores, entre otros cargos".
Para las elecciones del 2002, Uribe Escobar se volvió a presentar a las elecciones para Senado. Y esta vez con un aliciente adicional: su primo era candidato presidencial. Y como lo ha venido demostrando la historia, ambos ganaron en sus aspiraciones políticas y continuaron su camino de triunfos electorales. En esas elecciones, el congresista obtuvo la más alta votación por los movimientos liberales en Antioquia, 107.099 votos, y se convirtió en uno de los mayores electores del país. Su carrera estaba en su punto más alto.
Para el año 2003, y por sugerencia de varios congresistas que estaban afiliados al Sector Democrático, le solicitaron al Consejo Nacional Electoral registrarse con el nombre de Colombia Democrática, lo cual posibilitaba la elección en todo el país de concejales, diputados, alcaldes, gobernadores y representantes de juntas administradoras locales. Fue así como se creó una de las fuerzas políticas más representativas del país. En el año 2004, Uribe Escobar fue su primer presidente. Un triunfo más en su carrera por el poder.
En el 2006, y con un partido en su bolsillo, es reelegido nuevamente como Senador, esta vez con una votación de 66.407 votos, y nuevamente su primo también repite triunfo: es reelegido Presidente de la República. El apoyo de Uribe Escobar fue vital para sacar adelante la reforma constitucional que permitió en el país la reelección presidencial. Ambos volvieron a brillar en las urnas.

Parapolítica
Pero la trayectoria política fulgurante de Uribe Escobar encontraría un obstáculo que afectaría su carrera y se convertiría en la puerta de entrada al declive de su vida pública: sus presuntos nexos con grupos paramilitares del departamento de Córdoba.
Los señalamientos iniciales provinieron de un ex paramilitar llamado Jairo Castillo Peralta, alias ‘Pitirri’, quien declaró desde Quebec, Canadá, donde se encuentra exiliado, que Uribe Escobar se reunió dos veces con varios paramilitares, la primera vez a finales de 1998 en Sahagún, Córdoba, y al año siguiente en Caucasia, Antioquia. Según este testigo, en esas reuniones se discutió la compra de tierras a bajo precio para tener el control en esas regiones.
A los testimonios en su contra de alias ‘Pitirri’ se sumaron los del jefe paramilitar Salvare Mancuso, quien en varias oportunidades hizo referencia a los acercamientos con Uribe Escobar. La primera de ellas fue el 15 de mayo de 2007, cuando compareció en Medellín ante fiscales de la Unidad de Justicia y Paz. Allí declaró que el entonces candidato al Senado lo buscó para que le ayudara a conseguir votos en zonas de influencia de las Auc en Córdoba y Sucre. De acuerdo con este ex comandante, en dos encuentros estuvo la ex representante a la Cámara Eleonora Pineda, quien fue condenada por sus nexos con el paramilitarismo.
En una segunda cita judicial, Mancuso corroboró esa versión en septiembre de 2010, durante la etapa de juicio cuando desde una cárcel de Estados Unidos, el ex jefe del Bloque Norte, ratificó el apoyo político de la organización paramilitar a la campaña de Uribe Escobar en la campaña electoral de 2002. Según este ex jefe paramilitar, después de una supuesta reunión con el cacique político, le ordenó a sus subalternos que apoyaran esa candidatura en sus territorios de influencia armada.
La reunión entre el político y Mancuso, en la cual estuvo presente Pineda, se realizó en la finca La Capilla, en Tierralta, Córdoba. En ese encuentro, se habló de un acuerdo político entre ella y Mario Uribe Escobar para obtener votos en este departamento.
Después de la reunión, Mancuso aseguró que se comunicó con sus jefes militares y con líderes políticos de municipios como Puerto Libertador, Planeta Rica y Montelíbano para que "en nombre de las autodefensas" apoyaran la candidatura de Uribe al Senado: "Yo avalé ese acuerdo tácitamente, llamé al comandante del Alto San Jorge y le dije que fuera a apoyar a Mario Uribe en esos municipios".
Según Mancuso, al principio iba a apoyar el ex senador Miguel de la Espriella, también condenado por sus nexos con las Auc, como fórmula de Eleonora Pineda al Congreso, pero luego de la reunión de Tierralta  "cambió de opinión" y prefirió ayudar a Uribe Escobar.
El proceso judicial en contra de Uribe Escobar comenzó en noviembre de 2006, cuando la Corte Suprema de Justicia escuchó los testimonios del ex paramilitar e inició una investigación en contra del ex congresista. Los detalles que iban apareciendo en el proceso llevaron al entonces Senador de la República a renunciar a su curul en octubre de 2007. Con esa decisión, su carrera política entraba en una especie de suspensión, a la espera de decisiones penales.
De manera paralela, su partido político, Colombia Democrática, afrontaba problemas serios, pues varios de sus integrantes, todos ellos congresistas electos, estaban siendo procesados por la misma causa: relación con grupos paramilitares. Todo ello presagiaba un final catastrófico como colectividad e insinuaban que las decisiones posteriores afectarían la carrera del primo de Álvaro Uribe Vélez.
La situación no era fácil para Uribe Escobar. El 26 de septiembre de 2007 la Corte Suprema de Justicia lo llamó a indagatoria. Se trataba de establecer si realmente realizó acuerdos políticos para llegar de nuevo al Senado de la República en las elecciones del 2002. El ex congresista negó cualquier vínculo, pero los testimonios eran contundentes. Desde ese momento se presagiaba su detención. Y así fue.
Ramiro Marín, fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia, emitió orden de captura el 22 de abril de 2008, motivada por las investigaciones contra Uribe Escobar por el delito de concierto para delinquir. En un comunicado del ente investigador se precisó el alcance de la decisión: "es investigado por una reunión que sostuvo con el ex cabecilla paramilitar Salvatore Mancuso antes de las elecciones del 10 de marzo de 2002 y con Jairo Castillo Peralta, alias ’Pitirri’, en noviembre de 1998".
El desespero del otrora poderoso cacique político antioqueño lo llevó a solicitar, ese mismo día, asilo político en la sede de la embajada de Costa Rica en Bogotá con el fin de esquivar la orden de captura. El gobierno de ese país le negó la petición y ese mismo día, tuvo que abandonar la embajada y escoltado por decenas de miembros de la Fuerza Pública fue conducido a la cárcel La Picota.
El mismo día de la captura, su primo, el Presidente de la República, diría a través de un comunicado de prensa que "La medida de aseguramiento contra el senador Mario Uribe me duele. Y asumo este dolor con patriotismo, sin mengua en el cumplimiento de mis responsabilidades, con el interés único de proteger las instituciones, protección que además depende de los titulares de las otras ramas del poder público".
No obstante, la posición de neutralidad esbozada en ese comunicado se vería controvertido posteriormente cuando el magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Cesar Julio Valencia Copete, denunciara en una entrevista realizada por la periodista Cecilia Orozco y publicada por el diario El Espectador el 13 de enero de 2008, que el mismo día que la Corte llamó a indagatoria a Mario Uribe, el Presidente de la República se comunicación telefónicamente con él desde la ciudad de Nueva York para exigirle explicaciones por la decisión judicial que afectaba a su primo.
La denuncia de Valencia Copete se convertiría en una querella judicial alrededor del caso que enturbiaría aún más las relaciones de Uribe Vélez con las altas cortes, pues el mandatario decidió presentar denuncia penal contra el magistrado, en ese entonces Presidente de la Corte Suprema de Justicia, por los delitos de injuria y calumnia, pues consideró que el jurista faltaba a su verdad ya que, según el Jefe de Estado, el contenido de la llamada fue otro y no el que se había dado a conocer.
El caso daría un giro a favor del político antiqueño el 19 de agosto de 2008, cuando el entonces Vicefiscal General de la Nación, Guillermo Mendoza Diago, tomo la decisión, en segunda instancia, de ordenar la excarcelación de Uribe Escobar sustentando la medida con un argumento simple: no había indicios fuertes en su contra para mantenerlo privado de la libertad. "Se encontró que la prueba para dictar la medida de aseguramiento no era suficiente, sin perjuicio de que si hay otras pruebas posteriores la decisión sea otra", explicó el funcionario. Pese a esa decisión, el ex Senador seguiría vinculado al proceso.
Tales argumentos molestaron al fiscal Ramiro Marín, quien días después renunció a su cargo. En carta al Fiscal General de la Nación manifestó su inconformidad por la decisión, pues había quedado en el ambiente una sombra de sospecha sobre su actuación con el fin de favorecer al procesado. Rechazando todo señalamiento, expresó: "aspiro a que en el futuro se llame la atención sobre los peligros que entraña la manipulación del contenido de las decisiones con fines poco ortodoxos, lo cual no constituye crítica, en cambio sí llena de oprobio la autonomía ética y funcional de los fiscales".
Hasta ese momento, el proceso lo había asumido la Fiscalía General de la Nación, pues ante la renuncia del ex congresista a su curul, la instancia de investigación indicada era esa. Pero cambios en la jurisprudencia colombiana llevaron a que la Corte Suprema de Justicia reasumiera a finales de septiembre de 2009 varios procesos contra políticos relacionados con grupos paramilitares, entre ellos el de Uribe Escobar, argumentando que el delito por el que se les acusaba guardaba relación con su función de congresista, así hubiesen renunciado a sus curules, argumento que en su momento no compartió la Procuraduría General de la Nación.
Una vez llegó el expediente a la Corte Suprema de Justicia y estudiarlo nuevamente, los jueces tomaron la decisión de emitir nuevamente una orden de captura contra Uribe Escobar, la cual se hizo efectiva en Medellín el 24 de febrero de 2010.
Durante la etapa de juicio, entre julio de 2010 y febrero de 2011, el ex senador negó cualquier tipo de vínculo con grupos paramilitares que delinquieron en el norte del país y aseguró que no hizo ningún tipo de acuerdo ni con paramilitares del Bloque Norte de las AUC ni con la ex congresista Eleonora Pineda. No obstante, admitió haberse reunido en una ocasión con el ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso, a mediados de 2002, con posterioridad a las elecciones de Congreso y meses antes a las elecciones para Presidente. El ex senador señaló que la reunión se dio cerca de Montería y de manera "sorpresiva", por iniciativa de Eleonora Pineda.
Según Uribe Escobar, en esa reunión, el ex jefe paramilitar le manifestó la intención que tenía de "utilizarlo" por sus vínculos familiares como enlace frente al entonces candidato a la Presidencia de la República, Álvaro Uribe Vélez. El ex congresista dijo que le respondió al ex paramilitar "de manera cortés", rechazando su propuesta.  
"No pacté nada con Mancuso. Nunca celebré acuerdos de ninguna índole. La reunión fue inesperada… después de oírle su discurso, simplemente respondí de manera cortés que no era posible y que sin embargo en una situación tan difícil la paz era un objetivo plausible. De hecho, Salvatore dice expresamente que nunca hice gestión para ellos ni que él jamás pidió un voto para mí", reiteró Uribe Escobar ante los magistrados de la Corte.
Otro de los motivos que Uribe Escobar expuso para justificar su reunión con Mancuso fue que estaba adelantando gestiones de paz. Sin embargo, durante la etapa de juicio, el ex Comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo, aseveró que el ex congresista nunca recibió la autorización del gobierno para negociar y hacer contactos con grupos al margen de la ley.
Pese a la insistencia en negar su inocencia, la sentencia contra el ex senador antioqueño confirmó que Mario Uribe y los paramilitares se aliaron para lograr el poder político en lo que llamaron "estados liberados", tal y como se había precisado en la resolución de acusación emitida por el Alto Tribunal en febrero de 2010.
Para la Sala, "la alusión a la manera como operó el aparato paramilitar en sus orígenes, permite explicar mediante una visión de conjunto, la razón de ser de la gravedad del injusto que se atribuye al doctor Uribe Escobar, al pactar con Salvatore Mancuso, líder de esas fuerzas ilegales, la promoción de grupos armados al margen de la ley que inicialmente fueron concebidos como un medio de presión sobre pueblos enteros, pero que luego pretendieron asumir la condición de "actores" políticos, con el respaldo y auspicio de quienes ostentaban la condición de representantes del Estado".
La acusación de la Corte se centró en los resultados atípicos que tuvo Mario Uribe en Sahagún, Montelíbano, Planeta Rica y Chinú. El análisis de las votaciones de 1998, 2002 y 2006 puso en evidencia el hecho de "cómo puede alguien (refiriéndose a Mario Uribe), quien quiera que sea, que no es de la región y que tiene una vinculación de otra especie más que política, obtener unos niveles de votación como nunca los había tenido y luego volver a sus cauces normales sin mayor explicación".
En Montelíbano, Uribe obtuvo en 1998 sólo ocho votos. En 2002 sacó 4.087 votos y en 2006, con 13 votos, volvió a sus niveles normales. O sea que en las elecciones de 2002 aumentó su caudal electoral 510 veces. Este comportamiento "atípico" se reproduce en los otros municipios, que para la época tenían una fuerte presencia paramilitar, con aumentos de votaciones entre 42 por ciento y 1200 por ciento.
Aunque Mario Uribe explicó el aumento de sus votaciones gracias a alianzas con políticos locales como Otto Bula y Mariano Cura Demoya, la Corte condenó el hecho que en las elecciones parlamentarias de 2006 tales resultados no se reprodujeron.
Para el Alto Tribunal, Uribe además tenía que saber que aliándose con Eleonora Pineda en la región de San Jorge se estaba juntado con alguien que tenía notorios nexos con Salvatore Mancuso. Según la Corte "no es improbable que Eleonora Pineda haya celebrado un compromiso electoral con Mario Uribe y que el mismo (compromiso) lo haya avalado Salvatore Mancuso".
La Corte añadió que Eleonora Pineda, como aliada de los ‘paras’, también tuvo resultados extraños en los municipios donde Mario Uribe aumentó de forma atípica su caudal electoral, lo que permite demostrar un acuerdo entre Mancuso y los dos políticos.
En conclusión la Corte explicó que "es altamente probable que Mario Uribe Escobar se hubiese reunido con Salvatore Mancuso no para hablar exclusivamente del proceso de paz, sino para delinear un apoyo en una zona especialmente conflictiva".
De esta manera estaría llegando a su fin la carrera del cacique electoral antioqueño, un ambicioso abogado que de juez civil municipal pasó a ser uno de los mayores electores del país. Con la decisión en su contra y a sus 61 años, ha comenzado el ocaso de su vida política, no en la tranquilidad de un retiro voluntario, sino en la incomodidad de una cárcel.
21 de febrero de 2011
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continúan desplazamientos forzados


Desplazamiento: el desangre continúa. Según el último informe de Codhes, 280.000 personas fueron desplazadas en 2010, un drama que se presenta con fuerza en las zonas de consolidación del gobierno Uribe.
Colombia. A pesar de la desmovilización de las Auc, de los golpes decisivos contra las Farc y del anuncio de políticas de tierras y consolidación del gobierno, el último informe de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes) asegura que 280.041 personas fueron desplazadas en 2010, o sea casi 780 cada día.
Codhes es una Ong dedicada a la investigación en derechos humanos, el derecho internacional humanitario y el seguimiento del fenómeno del desplazamiento en Colombia.
Según esa entidad, 30 por ciento de los desplazados vienen de las zonas de consolidación del gobierno Uribe, en los que se concentran las acciones de política pública y de seguridad.
Una cifra por encima de los registros estatales que lleva la Agencia Presidencial para la Acción Social, que contabilizó 86.312 desplazados en 2010, pero que calcula que 40 por ciento vienen de las áreas de consolidación.
El estudio de Codhes revela que el desplazamiento golpea 31 de los 32 departamentos del país, y que las regiones más críticas en el país son el Pacífico nariñense, el Bajo Cauca antioqueño, la Sierra Nevada de Santa Marta, el sur de Córdoba, Arauca, Putumayo, Caquetá y Meta.
Una de las razones que inciden más en la persistencia de este fenómeno es que las bandas criminales se fortalecieron en los últimos años y lograron imponerse, buscando dominar los corredores del tráfico de droga y los yacimientos minerales.
El informe de Codhes asegura que en los últimos 25 años más de 5,2 millones de personas fueron desplazadas y que cerca de 390 mil colombianos se exiliaron en otro país, huyendo la violencia.
 
Los Límites de la Consolidación
Uno de los aspectos que más llama la atención del estudio es que un porcentaje importante de los desplazados (32,7 por ciento) han salido de zonas donde el gobierno emprendió desde 2007 el "plan nacional de consolidación territorial", o Centros de Coordinación y Atención Integral (Ccai), programas que tienen incidencia en 86 municipios en 17 departamentos, los cuales el ex presidente Uribe consideró prioritarios para recuperar la seguridad y avanzar en inversión social y empresarial.
Según las políticas de Uribe, después de haber combatido ‘paras’ y guerrilleros en su primera presidencia, en su segundo periodo las zonas de consolidación tenían que complementar la seguridad democrática y reforzar la presencia institucional en las zonas que seguían siendo violentas. En estas regines las acciones del Ejército se combinan con presencia de instituciones como la Fiscalía, Procuraduría y con proyectos sociales.
En mayo de 2010, Acción Social presentó los resultados de la política que empezó en 2006 y que aunque no está incluida en el plan de desarrollo del gobierno Santos, aún se aplica. El gobierno dijo que se invirtieron más de 1,5 billones de pesos, y presentó resultados en cobertura de salud, educación y programas como familias guardabosque, familias en acción, entre otras.
Así, a pesar de las políticas, en el Pacífico (Nariño, Cauca, Valle y Sur del Chocó), el Caguán (Caquetá), Macarena (Meta), Bajo Cauca, Sur de Córdoba, Montes de María, Sierra Nevada de Santa Marta, Putumayo, Arauca y Catatumbo (Norte de Santander), 91.499 personas abandonaron sus hogares y de los 100 municipios con las más alta tasa de desplazamiento, 44 están dentro de estas áreas de consolidación.
"Algo no está funcionando en ese modelo de consolidación, en 72 por ciento hay grupos paramilitares y en 35 guerrilla", dijo el director de Codhes, Jorge Rojas.
Codhes señala ahí la presión sobre la tierra sigue siendo muy fuerte y la violencia no se ha ido. En 2010, en estos municipios se cometieron 19 masacres, donde murieron a 92 personas, 176 fueron asesinadas y se han registrado amenazas contra defensores de los derechos humanos.
Una de las razones que explica el apetito por estas regiones es, según el informe, el auge de la minería, particularmente del oro. En un tercio de las zonas de consolidación hay explotaciones, como en Montelíbano (Córdoba), varios municipios del Bajo Cauca, en el Pacífico o en el Catatumbo.
"La región más crítica es la del Bajo Cauca, allá están haciendo de todo", le dijo a VerdadAbierta.com una de las investigadoras del estudio.
En las riberas de los ríos Cauca, Man, Nechí y Cacerí hay cerca de 2.000 retroexcavadoras y dragas que según cifras oficiales sacan  28 toneladas de oro al año. Con la fiebre minera llegaron las bandas criminales, las  masacres, los asesinatos y las amenazas. En la región hay 89 asesinatos por cada 100.000 habitantes, la tasa más alta de Antioquia.
Codhes advierte que aunque la mayoría de empresas palmeras son legales y les compraron las tierras a los campesinos, la presión financiera en regiones que fueron abandonadas por los campesinos es preocupante. "Hay gente aprovechándose de las zonas de consolidación", señaló Jorge Rojas.
En los Montes de María, una de las zonas más golpeadas por la guerra, muchos campesinos están preocupados por el alza de los precios de la tierra y la llegada de la palma. Por el abandono que sufrieron sus parcelas, la inversión para readecuarlas es muchas veces demasiado alta y es más realista vender que volver. Los campesinos además muchas veces se endeudaron en su desplazamiento y necesitan dinero para pagar.
Codhes resalta además que en las zonas de consolidación no se ha logrado desterrar el narcotráfico, pues en más de 70 por ciento están cultivando coca.
Según Jorge Rojas, la gente no sólo está huyendo los enfrentamientos por rutas, laboratorios y plantaciones de droga, pero también las fumigaciones que son realizadas en marco de operaciones militares.

Un Drama Crónico
El estudio de Codhes, basado en cifras de gobiernos extranjeros y del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), también reveló que hay cerca de 390 mil colombianos refugiados, 11 por ciento de todos los colombianos que viven por fuera. Así 54 mil refugiados huyeron a Ecuador, 34 mil a Estados Unidos, 15 mil a Canadá, 10 mil a Costa Rica y el resto se reparten entre España, Panamá, Venezuela y Brasil.
"Los refugiados no están en el conteo de víctimas, ni sabemos si ellos tendrán derecho a ser reparados en la ley que está debatiendo el gobierno", dijo Jorge Rojas.
Codhes también contabilizó 5,2 millones de desplazados en 25 años, una crisis crónica, con más de 200.000 personas que abandonan sus hogares cada año, la cifra más elevada del mundo, por encima de Sudán, Irak o Afganistán. Además, desde 2002, 44 líderes de tierras fueron asesinados, 10 de ellos en el último año.
"El problema es crónico, y que sean paramilitares, bandas criminales o guerrilla que están detrás del desplazamiento, son sólo nombres que no pueden esconder las estadísticas", dijo a VerdadAbierta.com un investigador de Codhes.
17 de febrero de 2011
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gil y riaño sí se reunieron con paras


Otro testigo ratifica que si hubo reunión de Gil y Riaño con paras.
Colombia. Un ex concejal de Barrancabermeja Morgan Egea Sánchez, aseguró que los ex congresistas Luis Alberto Gil y Alfonso Riaño sí se reunieron con paramilitares.
Según Egea Sánchez la reunión se realizó en septiembre de 2001, a la que asistieron Gil, Riaño, el ex gobernador de Santander, Hugo Aguilar y el político santandereano Luis Francisco Guarín. El ex concejal dijo desconocer los vínculos entre los procesados y el Bloque Central Bolívar de las Auc.
El testigo agregó que a la reunión estuvieron fueron  10 concejales de Barrancabermeja pero que estos nunca hicieron algún acuerdo político con los paramilitares.
Los paramilitares en cabeza de Iván Roberto Duque, alias ‘Ernesto Báez’, le propusieron a los dirigentes que apoyaran a sus candidatos a las listas a la Cámara de Representantes en 2002.
De otro lado, el desmovilizado paramilitar del Bloque Central Bolívar, Orlando Caro Patiño, quien también declaró en el juicio en contra de Gil y Riaño, reiteró que nunca escuchó de relaciones o reuniones entre miembros de las autodefensas y los ex congresistas.
Caro Patiño, quien dijo haber operado en los municipios santandereanos de El Carmen y San Vicente de Chucurí, manifestó asimismo que no apoyó la campaña política de los ex parlamentarios y que aunque sí asistió a la reunión entre paramilitares y políticos en el año 2001 en San Rafael de Lebrija (Santander), aunque allí no vio allí reunidos ni a Gil, ni a Riaño.
El ex paramilitar precisó que en la región se apoyó la campaña del ex senador Carlos Arturo Clavijo, condenado a tres años y seis meses de cárcel por concierto para delinquir agravado.
Las declaraciones del ex concejal y del desmovilizado paramilitar se dieron en la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia en el juicio que se adelanta en contra de Gil y Riaño porque, al parecer, recibieron apoyo del Bloque Central Bolívar de las Auc para sus campañas al Congreso de la República.
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