baño de sangre premeditado
3 de junio de 2010
Golpes, gases, tiros y picanas en alta mar. Estremecedores relatos de los sobrevivientes de la flotilla humanitaria atacada camino a la Franja de Gaza. Los relatos del abordaje evocan malos tratos, golpes y hasta el uso de pulsiones eléctricas.
[Eduardo Febbro] París, Francia. Antes de que el primer ministro israelí decidiera deportar a todos los extranjeros detenidos durante el asalto a la flotilla humanitaria internacional que se dirigía hacia Gaza con ayuda humanitaria, el Estado israelí había cerrado una situación orwelliana. Israel obligó a los detenidos a firmar un documento de deportación y las personas que se negaron a hacerlo fueron encarceladas bajo el cargo de ingreso ilegal en el territorio. Ahora bien, nadie entró ilegalmente al territorio israelí, sino que fueron conducidos por la fuerza y, según se desprende de los primeros testimonios de franceses, griegos y alemanes que llegaron hoy a sus respectivos países, los prisioneros fueron tratados como auténticos criminales por los militares israelíes. Los relatos del abordaje evocan disparos a la cabeza, malos tratos, golpes y hasta utilización de pulsiones eléctricas.
La cineasta brasileña Iara Lee, que formaba parte de la flota, contó a medios de su país que los soldados, una vez en el barco, comenzaron a atacar de manera indiscriminada. "Esperábamos que dispararan a las piernas o al aire, pero fueron directo a la cabeza de los pasajeros." La activista turca Nilufer Cetin ofreció su testimonio sobre el desenlace de los hechos cuando llegó ayer a Estambul con su hijo en brazos. "Primero usaron bombas de humo y gas lacrimógeno. Luego comenzaron a descender desde helicópteros. Entonces el choque fue brutal. El barco ‘Mavi Marmara’ se volvió un baño de sangre. Me oculté con mi bebé de un año en el baño del camarote."
Entre la decena de detenidos franceses en esta operación, uno de ellos llegó ayer a París y dio un testimonio. Su relato se suma al de las dos mujeres, los militantes alemanes, griegos y al de Hanin Zoabi, la única diputada israelí que participó en la expedición humanitaria. Yussef Benderbal, miembro del Comité de Beneficencia y Socorro a los Palestinos (CBSP), contó que a bordo del barco "no había ningún tipo de armas". Según este activista, el argumento esgrimido por Israel y según el cual en los barcos había armas tiene un solo objetivo, que consiste "en desacreditar el convoy humanitario". Yussef Benderbal aclaró que desde el principio se dieron instrucciones precisas para que no hubiese "ninguna provocación, incluso si los israelíes subían a abordo. Nosotros no buscamos la agresión, fuimos agredidos".
El activista francés explicó en París que los organizadores de la flotilla habían decidido agruparse y que los israelíes les habían pedido que "dieran media vuelta", lo que "era inaceptable para nosotros". Cuando los soldados abordaron el barco desde los helicópteros les pidieron a gritos que se sentaran. "Teníamos la consigna de dialogar con los israelíes y proteger la cabina del capitán con nuestros cuerpos. Un soldado le dio un golpe en la mandíbula a un pasajero y le puso su arma en la garganta."
Norman Paech, un ex diputado de 72 años del partido alemán Die Linke, que se encontraba a bordo del ‘Mavi Marmara’, dijo en el curso de una conferencia de prensa que "nunca vimos un cuchillo utilizado como arma. Nos defendimos con palos". Paech negó también que la actitud violenta de los soldados que abordaron el ‘Marmara’ se explique por su necesidad de defenderse de la violencia de los pasajeros. "Fue un ataque contra una misión pacífica en aguas internacionales. Los israelíes pueden defender su zona de defensa militar, pero nosotros estábamos fuera de esos límites. Teníamos derecho a defendernos." Otros dos diputados del partido Die Linke, Inge Hoeger (59 años) y Anette Groth (56 años), completaron el relato de Paech: "Nadie estaba armado", dijo Hoeger. Matthias Jochheim, un médico miembro de la asociación contra las armas nucleares Ippwn, aseguró que "los soldados dispararon con balas reales, no con balas de caucho".
A su vez, Nadel el Sakka, una representante de la comunidad palestina en Alemania, admitió que "nos esperábamos muchas cosas, pero no la brutalidad a la que nos enfrentamos. Esperábamos que hubiese presiones, obstáculos, pero no este estado de guerra". Norman Paech reveló que desde el vamos los pasajeros de los barcos habían descartado la violencia y la resistencia porque "sabíamos que, frente a esos soldados, no teníamos ninguna posibilidad". Otros cuatro griegos que formaban parte de la flotilla denunciaron en Atenas sus condiciones de arresto y detención, que calificaron de "miserables".
Michalis Grigoropolus, un integrante de la tripulación del barco ‘Eleftheri Mésogeio’, contó que los comandos israelíes que saltaron al barco "dispararon gases lacrimógenos y balas de caucho" y que, luego, los comandos "aplicaron electroshocks a algunos militantes". Este militante narró también las primeras horas del arresto: "Las condiciones de detención en el puerto de Ashdod, donde fueron agrupadas 500 personas, eran miserables. Los policías filmaban videos, nosotros estábamos sentados en el suelo y los policías nos amenazaban con sus armas. Nos hicieron firmar papeles sin que yo supiera qué decían esos papeles, porque no tenía derecho a contar con un traductor, de tener un abogado o comunicarme con mi familia". Aris Papadokostopolus, otro integrante de la tripulación del mismo barco, afirmó que "dos griegos detenidos fueron golpeados porque se negaron a que se les tomaran sus huellas digitales". Aunados unos a otros, los relatos que empiezan a emerger permiten hacerse una idea algo más clara. Los enfrentamientos más duros, por ejemplo, tuvieron lugar a bordo del barco turco ‘Mavi Marmara’. Es allí donde se contabilizaron los nueve muertos. Liberada gracias a la inmunidad que le confiere su estatuto, la diputada israelí Hanin Zoabi –estaba a bordo del Marmara– dijo en una conferencia de prensa que resultaba evidente que el propósito del comando que abordó el barco "no era detenerlo, sino causar el mayor número de bajas para impedir futuras iniciativas similares. Nuestro objetivo era romper el bloqueo. No teníamos planes para un enfrentamiento. Israel efectuó una operación militar provocadora".
2 de junio de 2010
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Palestina. El Ejército israelí ha reconocido la muerte de diez activistas, pero medios locales cifran las víctimas entre 14 y 20 muertos, así como entre 30 y 60 heridos, en el asalto, llevado a cabo por miembros de una unidad de elite en aguas internacionales, a unas veinte millas de la franja palestina. Los testimonios de las víctimas afirman que los soldados israelíes descendieron sobre las cubiertas desde helicópteros abriendo fuego, mientras las imágenes de televisión mostraban la evacuación de un cadáver, una camilla ensangrentada y restos de sangre en el suelo de la embarcación, así como los soldados israelíes que la abordaron.
Argentina. Ramón Sáez Valcárcel es juez de la Audiencia Nacional española, al igual que el actualmente suspendido Baltasar Garzón. La suya fue una de las tantas voces que se alzaron para defender al magistrado, que tras su intento de terminar con la impunidad de los crímenes del franquismo debió migrar como consultor al Tribunal Penal Internacional.
[Martín Granovsky] La parábola se completará esta semana: el juez que quiso investigar qué pasó con las víctimas del franquismo comenzará a trabajar con el fiscal que hace 25 años acusó a los victimarios argentinos.
[Horacio Verbitsky] El lunes pasado el plenario del Tribunal Europeo de Derechos Humanos confirmó la condena a Vasiliy Kononov, de 87 años, por crímenes de guerra cometidos en 1944 contra ciudadanos letones. El ex militar soviético negaba que fueran crímenes de guerra y aducía, como los lobbystas de la Corporación de Abogados Católicos, que si lo fueran habrían prescripto. En 1944, cuando Letonia era un anexo de la Unión Soviética, las tropas alemanas ocupantes asesinaron en la aldea Mazie Bati a un grupo de partisanos escondidos en una granja. Kononov dirigía un comando soviético de los ‘Partisanos Rojos’, que tomó represalias sobre los habitantes de Mazie Bati por delatar el escondite a los alemanes. En mayo de 1944 ingresaron a la aldea, vestidos con uniformes del ejército alemán para no llamar la atención y atacaron las casas de los habitantes. Sacaron a todos de las camas o de la ducha, los golpearon, y prendieron fuego a sus casas con ellos adentro. La mujer de un granjero, embarazada de nueve meses, escapó pero los partisanos la volvieron a arrojar a la casa en llamas. A otro hombre lo dejaron agonizar hasta el día siguiente. Después de la derrota alemana Kononov fue condecorado con la Orden de Lenin. Recién en 1990 Letonia recuperó su independencia, y en 1998 el Centro para la Documentación de las Consecuencias del Totalitarismo acusó a Kononov por los crímenes de 1944. Juzgado en 2004, Kononov negó su participación personal, si bien estaba a cargo del comando, y dijo que permitió que "se distorsionaran los hechos" para su gloria personal. Según su versión, un tribunal militar ad hoc había hallado culpables a los habitantes del delito de traición, y su comando debía arrestarlos para llevarlos a juicio. No pudo hacerlo porque los aldeanos comenzaron a disparar y obligaron a su comando a abrir fuego. El plenario del Tribunal Europeo confirmó la condena de la justicia de Letonia. No consideró probado que los aldeanos hubieran disparado y sostuvo que en 1944 los actos cometidos ya eran considerados crímenes de guerra a la luz de los principios e instrumentos internacionales que protegen tanto a los ciudadanos ajenos al conflicto como al enemigo cuando ha cesado el combate. Dijo que esos crímenes eran imprescriptibles entonces y lo siguen siendo hoy.
Madrid, España. El juez fue autorizado a trabajar en La Haya. El Consejo General del Poder Judicial, el órgano de gobierno de los jueces españoles, autorizó su traslado a la Corte Penal Internacional, invitado por el fiscal jefe de la CPI, el argentino Luis Moreno Ocampo, para trabajar como asesor externo de la fiscalía por un periodo inicial de siete meses.
[Santiago Rodríguez] Madrid, España. Cristina Fernández de Kirchner le brindó ayer un fuerte respaldo al juez Baltasar Garzón, suspendido en sus funciones el viernes pasado por su decisión de avanzar en la investigación de los crímenes cometidos por el franquismo: lo invitó a la residencia de la embajada argentina en Madrid, donde conversaron durante media hora y le propuso que realice una nueva visita al país. "Le brindamos todo nuestro apoyo", contó después la Presidenta, quien recordó el papel del magistrado en la persecución de los represores argentinos, y dijo que "resulta un tanto incomprensible este doble estándar" de "juzgamos a todos los que están afuera, pero no a los que cometieron delitos adentro". El encuentro se produjo antes de que Garzón viajara a Francia, donde recibió el Premio Libertad y Democracia René Cassin, uno de los galardones más importantes en materia de derechos humanos.
Francia. El juez español Baltasar Garzón recibirá el lunes en París un premio por su defensa de los valores democráticos en el prestigioso Instituto de Ciencias Políticas de la capital francesa, 3 días después de haber sido suspendido de sus funciones en su país.