dos mujeres a la presidencia en chile
[Larry Rohter] La una es demócrata-cristiana y ex ministro de Asuntos Exteriores; la otra, socialista y ex ministro de Defensa. Las dos son las principales contendientes a la nominación presidencial de la coalición multipardista de centro-izquierda que ha gobernado al país desde que renunciara el general Augusto Pinochet en 1990.
Santiago, Chile. Se dice a menudo que Chile es el país latinoamericano más conservador, socialmente hablando. Pero la emergencia de dos mujeres como las principales contendientes al cargo más alto del país sugiere que ha habido un cambio de actitudes. Soledad Alvear, la demócrata-cristiana, y Michelle Bachelet, la socialista, dicen que esperan que el cambio de opinión sea decisivo cuando los votantes tengan que ir a las urnas de aquí a un año.
"Si me hubiera preguntado hace diez años si una mujer podía llegar a ser presidente, le habría tenido que decir derechamente que no era posible", dijo Alvear en una entrevista aquí. "Pero ha habido un enorme cambio cultural, y creo que ahora la gente está dispuesta a votar a una mujer. Es una consecuencia del hecho de que proponemos un estilo diferente de liderazgo, uno que la gente quiere porque lo identifican con el Chile real".
Una de las barreras que debe superar las candidatas es la tradicional reluctancia de las mujeres chilenas a votar por otras mujeres, observó la doctora Bachelet en otra entrevista. Sin embargo, también sostiene que "una razón por la que las mujeres han comenzado a ser figuras importantes es que representamos un tipo de humanización de la política, más cercana a como se ve la gente a sí misma".
Marta Lagos, analista de opinión pública que publica aquí el sondeo Latinoabarómetro, tiene otra teoría, más complicada. A medida que Chile, con sus 15 millones de habitantes, se aleja de la era de Pinochet y el sentimiento de alivio que acompañó su fin, los votantes están cada vez más descontentos con el estilo de las-cosas-siguen-como-siempre y ansiosos de nuevos enfoques, dice.
"Creo que las dos han surgido no tanto porque sean mujeres sino porque hay un vacío y un desencanto tan grandes con la política que la gente anda buscando algo que esté lo más lejos posible del político tradicional", dijo. "Ellas son un símbolo para un electorado que quiere nuevas caras y un modo diferente de hacer política".
Bachelet, 52, es la hija de un importante general que murió en la cárcel, después de ser torturado durante la primera fase de la dictadura de Pinochet. Ella misma fue encarcelada y torturada, y luego obligada a marcharse con su madre al exilio con su durante seis años, primero en Australia y luego en Alemania del Este, y volvió para transformarse en una prominente pediatra antes de entrar en la política.
Nombrada ministro de Salud en 2000, Bachelet alcanzó prominencia nacional cuando fue nombrada ministro de Defensa a principios de 2002. Como doctora socialista, como Salvador Allende, el presidente derrocado por el general Pinochet en 1973, y como civil que era jefe de los uniformados, se transformó de inmediato en un símbolo de la reconciliación nacional. Y construyó su apoyo con sus maneras carismáticas y campechanas.
En contraste, Alvear, 54, ha puesto énfasis en su experiencia más extensa y variada como ministro de gabinete en tres gobiernos consecutivos durante un período de 14 años y medio, incluyendo las carteras de Justicia y de Asuntos de la Mujer, y sus valores de clase media. Como demócrata-cristiana es percibida como más conservadora en temas sociales y económicos, y por eso quizás mejor equipada para atraer a los votantes indecisos.
"No pertenezco a la aristocracia. No fui a una escuela privada y soy parte de la clase media", dijo Alvear. "Mi vida ha sido como la de muchas mujeres, y lo que he alcanzado es el resultado de mis propios esfuerzos".
La que emerja como candidata de la coalición gobernante tendrá que hacer frente casi con toda certeza a Joaquín Lavín, líder de la pinochetista Unión Demócrata Independiente y alcalde saliente de Santiago. Fue candidato a la presidencia por la extrema derecha en 1999 y estuvo a punto de lograr la victoria, pero sus partidarios dicen que esta vez deberá hacer frente a un obstáculo adicional.
"Yo preferiría enfrentarme a un candidato antes que una mujer", dijo Hernán Larraín, presidente del Senado y aliado de Lavín. "Con una mujer es más complicado", dijo, porque un fuerte ataque personal sería probablemente "interpretado como falta de cortesía" y podría provocar el efecto contrario.
Sondeos preliminares muestran a Alvear y Bachalet con más apoyo que Lavín, aunque el margen de victoria de Bachelet es mayor. Pero la campaña apenas ha comenzado y la prensa chilena, gran parte de la cual es controlada por grupos corporativos conservadores que son partidarios de Lavín, ha empezado a acusar a Bachelet de carecer de ideas y de experiencia y a hacer preguntas sobre sus años en el exilio, su agnosticismo religioso e incluso su salud.
"Esta campaña es la última oportunidad de Lavín, así que la lucha va a ser feroz", dijo Carlos Huneeus, director del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea, un instituto de análisis políticos y de sondeos de opinión pública. "Serán duros, y atacarán con todo lo que tengan a mano, y habrá que preguntarse si Michelle Bachelet está dispuesta a participar en las elecciones en estas condiciones".
Bachelet ya ha sido designada candidata por su Partido Socialista, que dirige el actual presidente Ricardo Lagos y cuenta con todo su apoyo. Alvear, por otro lado, tiene todavía un par de rivales dentro de su propio partido: el senador Adolfo Zaldívar, y el ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, aunque Frei no ha declarado formalmente que tenga intenciones de presentarse y no se espera que el partido decida la nominación sino dentro de un mes. [Alvear ha sido nominada].
Después de eso, la coalición debe decidir a quién elegirá como candidato. No existe un mecanismo formal y las soluciones que están siendo propuestas van desde unas primarias abiertas, que favorecerían a Bachelet, hasta un cónclave de líderes de los partidos de la coalición, que podría dar ventajas a Alvear.
En entrevistas separadas, cada mujer describe a la otra como amiga y juran apoyar a la otra, cualquiera sea la que gane la nominación. "Sería irresponsable actuar de otra manera", dijo Alvear. Bachelet dijo: "Siempre digo que si no soy elegida, me gustaría ser la directora de su campaña".
En teoría, los demócrata-cristianos y los socialistas pueden decidir independientemente presentar un candidato propio. Pero eso claramente aumentaría las posibilidades de Lavín y pondría en peligro que la alianza siga en el poder, ininterrumpidamente desde que renunciara el general Pinochet hace quince años.
"¿Puede seriamente la coalición considerar la posibilidad de presentar dos candidatos?", dijo Ricardo Israel, director del Centro Internacional de la Calidad de la Democracia. "No creo. Creo que serán elecciones muy reñidas, como las últimas, y sólo una de las dos puede pasar a la segunda ronda" contra Lavín.
20 de diciembre de 2004
19 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh
Santiago, Chile. Se dice a menudo que Chile es el país latinoamericano más conservador, socialmente hablando. Pero la emergencia de dos mujeres como las principales contendientes al cargo más alto del país sugiere que ha habido un cambio de actitudes. Soledad Alvear, la demócrata-cristiana, y Michelle Bachelet, la socialista, dicen que esperan que el cambio de opinión sea decisivo cuando los votantes tengan que ir a las urnas de aquí a un año."Si me hubiera preguntado hace diez años si una mujer podía llegar a ser presidente, le habría tenido que decir derechamente que no era posible", dijo Alvear en una entrevista aquí. "Pero ha habido un enorme cambio cultural, y creo que ahora la gente está dispuesta a votar a una mujer. Es una consecuencia del hecho de que proponemos un estilo diferente de liderazgo, uno que la gente quiere porque lo identifican con el Chile real".
Una de las barreras que debe superar las candidatas es la tradicional reluctancia de las mujeres chilenas a votar por otras mujeres, observó la doctora Bachelet en otra entrevista. Sin embargo, también sostiene que "una razón por la que las mujeres han comenzado a ser figuras importantes es que representamos un tipo de humanización de la política, más cercana a como se ve la gente a sí misma".
Marta Lagos, analista de opinión pública que publica aquí el sondeo Latinoabarómetro, tiene otra teoría, más complicada. A medida que Chile, con sus 15 millones de habitantes, se aleja de la era de Pinochet y el sentimiento de alivio que acompañó su fin, los votantes están cada vez más descontentos con el estilo de las-cosas-siguen-como-siempre y ansiosos de nuevos enfoques, dice.
"Creo que las dos han surgido no tanto porque sean mujeres sino porque hay un vacío y un desencanto tan grandes con la política que la gente anda buscando algo que esté lo más lejos posible del político tradicional", dijo. "Ellas son un símbolo para un electorado que quiere nuevas caras y un modo diferente de hacer política".
Bachelet, 52, es la hija de un importante general que murió en la cárcel, después de ser torturado durante la primera fase de la dictadura de Pinochet. Ella misma fue encarcelada y torturada, y luego obligada a marcharse con su madre al exilio con su durante seis años, primero en Australia y luego en Alemania del Este, y volvió para transformarse en una prominente pediatra antes de entrar en la política.
Nombrada ministro de Salud en 2000, Bachelet alcanzó prominencia nacional cuando fue nombrada ministro de Defensa a principios de 2002. Como doctora socialista, como Salvador Allende, el presidente derrocado por el general Pinochet en 1973, y como civil que era jefe de los uniformados, se transformó de inmediato en un símbolo de la reconciliación nacional. Y construyó su apoyo con sus maneras carismáticas y campechanas.
En contraste, Alvear, 54, ha puesto énfasis en su experiencia más extensa y variada como ministro de gabinete en tres gobiernos consecutivos durante un período de 14 años y medio, incluyendo las carteras de Justicia y de Asuntos de la Mujer, y sus valores de clase media. Como demócrata-cristiana es percibida como más conservadora en temas sociales y económicos, y por eso quizás mejor equipada para atraer a los votantes indecisos.
"No pertenezco a la aristocracia. No fui a una escuela privada y soy parte de la clase media", dijo Alvear. "Mi vida ha sido como la de muchas mujeres, y lo que he alcanzado es el resultado de mis propios esfuerzos".
La que emerja como candidata de la coalición gobernante tendrá que hacer frente casi con toda certeza a Joaquín Lavín, líder de la pinochetista Unión Demócrata Independiente y alcalde saliente de Santiago. Fue candidato a la presidencia por la extrema derecha en 1999 y estuvo a punto de lograr la victoria, pero sus partidarios dicen que esta vez deberá hacer frente a un obstáculo adicional.
"Yo preferiría enfrentarme a un candidato antes que una mujer", dijo Hernán Larraín, presidente del Senado y aliado de Lavín. "Con una mujer es más complicado", dijo, porque un fuerte ataque personal sería probablemente "interpretado como falta de cortesía" y podría provocar el efecto contrario.
Sondeos preliminares muestran a Alvear y Bachalet con más apoyo que Lavín, aunque el margen de victoria de Bachelet es mayor. Pero la campaña apenas ha comenzado y la prensa chilena, gran parte de la cual es controlada por grupos corporativos conservadores que son partidarios de Lavín, ha empezado a acusar a Bachelet de carecer de ideas y de experiencia y a hacer preguntas sobre sus años en el exilio, su agnosticismo religioso e incluso su salud.
"Esta campaña es la última oportunidad de Lavín, así que la lucha va a ser feroz", dijo Carlos Huneeus, director del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea, un instituto de análisis políticos y de sondeos de opinión pública. "Serán duros, y atacarán con todo lo que tengan a mano, y habrá que preguntarse si Michelle Bachelet está dispuesta a participar en las elecciones en estas condiciones".
Bachelet ya ha sido designada candidata por su Partido Socialista, que dirige el actual presidente Ricardo Lagos y cuenta con todo su apoyo. Alvear, por otro lado, tiene todavía un par de rivales dentro de su propio partido: el senador Adolfo Zaldívar, y el ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, aunque Frei no ha declarado formalmente que tenga intenciones de presentarse y no se espera que el partido decida la nominación sino dentro de un mes. [Alvear ha sido nominada].
Después de eso, la coalición debe decidir a quién elegirá como candidato. No existe un mecanismo formal y las soluciones que están siendo propuestas van desde unas primarias abiertas, que favorecerían a Bachelet, hasta un cónclave de líderes de los partidos de la coalición, que podría dar ventajas a Alvear.
En entrevistas separadas, cada mujer describe a la otra como amiga y juran apoyar a la otra, cualquiera sea la que gane la nominación. "Sería irresponsable actuar de otra manera", dijo Alvear. Bachelet dijo: "Siempre digo que si no soy elegida, me gustaría ser la directora de su campaña".
En teoría, los demócrata-cristianos y los socialistas pueden decidir independientemente presentar un candidato propio. Pero eso claramente aumentaría las posibilidades de Lavín y pondría en peligro que la alianza siga en el poder, ininterrumpidamente desde que renunciara el general Pinochet hace quince años.
"¿Puede seriamente la coalición considerar la posibilidad de presentar dos candidatos?", dijo Ricardo Israel, director del Centro Internacional de la Calidad de la Democracia. "No creo. Creo que serán elecciones muy reñidas, como las últimas, y sólo una de las dos puede pasar a la segunda ronda" contra Lavín.
20 de diciembre de 2004
19 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh
gonzáles dice ahora que tortura es ilegal
[Dan Eggen y Charles Babington] Nominado a ser el fiscal general, condena ahora la tortura, pero no convence a muchos senadores demócratas.
El candidato a fiscal general Alberto R. Gonzáles dijo a miembros de Comité Judicial del Senado, en respuesta a preguntas sobre su papel en la formulación de polémicas medidas de detención, que toda forma de tortura practicada por personal estadounidense es ilegal, de acuerdo a nuevos documentos dados a conocer ayer.
Pero Gonzáles, el asesor de la Casa Blanca que se espera sea confirmado por el Senado en las próximas semanas, se negó a mencionar las técnicas permitidas por Estados Unidos en interrogatorios, escudándose en que era información clasificada. También reiteró su punto de vista de que un presidente puede en teoría decidir que una ley norteamericana -como la de la prohibición de la tortura- sea inconstitucional, aunque desdeñó el asunto como irrelevante durante el gobierno de Bush.
"El presidente ha afirmado consistentemente que Estados Unidos no usará la tortura bajo ninguna circunstancia, así que es simplemente imposible que se me llame a determinar si la autoridad constitucional del presidente como comandante en jefe le permitiría de hecho anular las leyes sobre la tortura por razones de seguridad nacional", escribió Gonzáles en respuesta. Agregó más tarde: "Yo trataría este asunto con mucho cuidado".
En más de 200 páginas de respuestas a preguntas de legisladores demócratas y republicanos, Gonzáles dijo también que las leyes estadounidenses y la Constitución pueden no impedir técnicas de interrogatorio en el extranjero que serían consideradas "crueles e inhumanas" en Estados Unidos. Sin embargo, dijo que el gobierno de Bush ha prohibido esas técnicas.
Las respuestas no han logrado apaciguar a algunos críticos demócratas sobre el papel de Gonzáles en la redacción de las medidas de tortura y detención, que han sido firmemente atacadas entre revelaciones de torturas a prisioneros en instalaciones militares norteamericanas en Iraq, Afganistán y Bahía Guantánamo, Cuba. Las medidas de detención mencionadas en la discusión de la confirmación de Gonzáles el 6 de enero, y algunos senadores han pedido información adicional, que entregó por escrito.
El senador Patrick J. Leahy (Vermont), el más importante demócrata en el Comité Judicial, dijo que la negativa de Gonzáles a responder a muchas de las preguntas del comité sobre las prácticas de interrogatorio se correspondían con un "patrón sistemático de obstrucción y falta de cooperación".
"Fue otra oportunidad desaprovechada para dar respuestas directas y asumir responsabilidades", dijo Leahy en una declaración. "El juez Gonzáles da la impresión de que cree que no tiene que responder de manera substantiva preguntas antes de su confirmación, aunque quiere ser el fiscal general de Estados Unidos".
Sobre otros temas, Gonzáles dijo que impulsará este año una renovación de la controvertida Ley Patriótica norteamericana, y dijo que apoyará la implementación de una prohibición federal de armas de asalto, que el Congreso dejó expirar en septiembre.
El Comité Nacional Republicano GOP del Senado confirmará aparentemente a Gonzáles para suceder al fiscal general John D. Ashcroft este mes o a principios de febrero, según legisladores demócratas y republicanos. Pero algunos senadores demócratas están sin embargo planteando dudas y construyendo un historial de Gonzáles, con la esperanza de impedir que el antiguo juez de Tejas y confidente de toda la vida de Bush sea nombrado a la Corte Suprema estadounidense.
Varios senadores dijeron que es improbable que Bush nombre a Gonzáles si el presidente del tribunal William H. Rehnquist, que tiene 80 años y lucha contra el cáncer, renunciara este año. Pero estos senadores dijeron que con varios jueces en sus setenta y ochenta, Bush tendría que rellenar vacantes adicionales durante su segundo mandato y podría nombrar a su leal amigo de Tejas.
Si eso ocurriera, dijo los demócratas, algunos senadores que podrían votar a favor de Gonzáles como fiscal general, no dudarían en votar contra su nombramiento vitalicio a la Corte Suprema si creyeran que sus antecedentes, filosofía y carácter no lo permitieran.
"Asumo que recibirá todos los votos republicanos" más un número desconocido de votos de senadores demócratas para su confirmación como fiscal general, dijo en una entrevista el senador Charles E. Schumer (Nueva York).
Pero Schumer dijo que "no hay dudas" de que él y otros demócratas tratarán de usar las mismas preguntas y respuestas como parte de un alegato para detener a Gonzáles si fuera nominado a la Corte Suprema, que ellos dicen que exige normas más altas que un nombramiento de gabinete.
De los ocho demócratas del Comité Judicial, sólo el senador Edward M. Kennedy (Massachussetts) ha indicado públicamente cómo votará en la nominación de Gonzáles. Dijo el domingo que "se inclina contra" la confirmación, debido en gran parte a que el nominado dijo que había olvidado o no sabía nada sobre varias cuestiones importantes de administración.
Otros demócratas del Comité han levantado objeciones, pero no han dicho que votarán contra Gonzáles. "Me decepcionó el testimonio que oí", dijo en una declaración antes este mes la senadora Dianne Feinstein (California).
En la comparecencia de confirmación de Gonzáles el 6 de enero, por ejemplo, los senadores lo presionaron para que explicara el origen del memorándum del ministerio de Justicia de agosto de 2002 que ofrecía una estrecha definición de la tortura al delinear las técnicas que podían usar los interrogadores norteamericanos con acusados de terrorismo. Gonzáles dijo que no recordaba si "había estado o no de acuerdo con los puntos del análisis", una respuesta que causó la irritación de varios senadores.
En las respuestas dadas a conocer ayer, Gonzáles dijo que "acepté la versión definitiva del memorándum porque representaba las opiniones del ministerio de Justicia". En otras respuestas, Gonzáles se refirió a un nuevo memorándum del ministerio de Justicia dado a conocer el 30 de diciembre que repudiaba el análisis anterior y ampliaba la definición del gobierno de torturas ilegales.
Algunas de las respuestas de Gonzáles parecían querer aclarar algunos puntos que permanecieron oscuros durante su testimonio. Le dijo al senador Richard J. Durbin (Illinois) que necesitaba estudiar si había alguna circunstancia en la que personal norteamericano podía utilizar legalmente la tortura; Gonzáles dijo que "no" por escrito. También escribió que se podría prohibir que otros países torturan a norteamericanos en virtud de acuerdos internacionales. Durante la audiencia dijo que no estaba seguro.
Pero Gonzáles también reiteró su defensa de algunas de sus decisiones más polémicas, incluyendo la conclusión en enero de 2002 que soldados talibanes y miembros de Al Qaeda capturados en Afganistán no tenían derecho al estatuto de prisioneros de guerra según las Convenciones de Ginebra. Activistas de derechos humanos y algunos demócratas han insistido en que la decisión es una mala interpretación de leyes internacionales y que ayudaron a crear las circunstancias que permitieron el escándalo sobre las torturas de prisioneros.
Gonzáles también proporcionó un inhabitual reconocimiento de las prácticas secretas de "entrega", con la que Estados Unidos entrega a acusados de terrorismo a otros países para ser interrogados. En un caso que se hizo público, un australiano detenido como sospechoso de ser un adiestrador de Al Qaeda dijo que había sido trasladado a Egipto y torturado allí durante seis meses. Estados Unidos accedió la semana pasada a entregarlo, junto a cuatro prisioneros británicos, a los gobiernos de sus países.
"Entiendo que Estados Unidos no entrega a individuos a países donde creemos que es probable que sean torturados", escribió. Gonzáles se negó a confirmar si existe o no una directriz presidencial que autoriza esa práctica.
19 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh
El candidato a fiscal general Alberto R. Gonzáles dijo a miembros de Comité Judicial del Senado, en respuesta a preguntas sobre su papel en la formulación de polémicas medidas de detención, que toda forma de tortura practicada por personal estadounidense es ilegal, de acuerdo a nuevos documentos dados a conocer ayer.Pero Gonzáles, el asesor de la Casa Blanca que se espera sea confirmado por el Senado en las próximas semanas, se negó a mencionar las técnicas permitidas por Estados Unidos en interrogatorios, escudándose en que era información clasificada. También reiteró su punto de vista de que un presidente puede en teoría decidir que una ley norteamericana -como la de la prohibición de la tortura- sea inconstitucional, aunque desdeñó el asunto como irrelevante durante el gobierno de Bush.
"El presidente ha afirmado consistentemente que Estados Unidos no usará la tortura bajo ninguna circunstancia, así que es simplemente imposible que se me llame a determinar si la autoridad constitucional del presidente como comandante en jefe le permitiría de hecho anular las leyes sobre la tortura por razones de seguridad nacional", escribió Gonzáles en respuesta. Agregó más tarde: "Yo trataría este asunto con mucho cuidado".
En más de 200 páginas de respuestas a preguntas de legisladores demócratas y republicanos, Gonzáles dijo también que las leyes estadounidenses y la Constitución pueden no impedir técnicas de interrogatorio en el extranjero que serían consideradas "crueles e inhumanas" en Estados Unidos. Sin embargo, dijo que el gobierno de Bush ha prohibido esas técnicas.
Las respuestas no han logrado apaciguar a algunos críticos demócratas sobre el papel de Gonzáles en la redacción de las medidas de tortura y detención, que han sido firmemente atacadas entre revelaciones de torturas a prisioneros en instalaciones militares norteamericanas en Iraq, Afganistán y Bahía Guantánamo, Cuba. Las medidas de detención mencionadas en la discusión de la confirmación de Gonzáles el 6 de enero, y algunos senadores han pedido información adicional, que entregó por escrito.
El senador Patrick J. Leahy (Vermont), el más importante demócrata en el Comité Judicial, dijo que la negativa de Gonzáles a responder a muchas de las preguntas del comité sobre las prácticas de interrogatorio se correspondían con un "patrón sistemático de obstrucción y falta de cooperación".
"Fue otra oportunidad desaprovechada para dar respuestas directas y asumir responsabilidades", dijo Leahy en una declaración. "El juez Gonzáles da la impresión de que cree que no tiene que responder de manera substantiva preguntas antes de su confirmación, aunque quiere ser el fiscal general de Estados Unidos".
Sobre otros temas, Gonzáles dijo que impulsará este año una renovación de la controvertida Ley Patriótica norteamericana, y dijo que apoyará la implementación de una prohibición federal de armas de asalto, que el Congreso dejó expirar en septiembre.
El Comité Nacional Republicano GOP del Senado confirmará aparentemente a Gonzáles para suceder al fiscal general John D. Ashcroft este mes o a principios de febrero, según legisladores demócratas y republicanos. Pero algunos senadores demócratas están sin embargo planteando dudas y construyendo un historial de Gonzáles, con la esperanza de impedir que el antiguo juez de Tejas y confidente de toda la vida de Bush sea nombrado a la Corte Suprema estadounidense.
Varios senadores dijeron que es improbable que Bush nombre a Gonzáles si el presidente del tribunal William H. Rehnquist, que tiene 80 años y lucha contra el cáncer, renunciara este año. Pero estos senadores dijeron que con varios jueces en sus setenta y ochenta, Bush tendría que rellenar vacantes adicionales durante su segundo mandato y podría nombrar a su leal amigo de Tejas.
Si eso ocurriera, dijo los demócratas, algunos senadores que podrían votar a favor de Gonzáles como fiscal general, no dudarían en votar contra su nombramiento vitalicio a la Corte Suprema si creyeran que sus antecedentes, filosofía y carácter no lo permitieran.
"Asumo que recibirá todos los votos republicanos" más un número desconocido de votos de senadores demócratas para su confirmación como fiscal general, dijo en una entrevista el senador Charles E. Schumer (Nueva York).
Pero Schumer dijo que "no hay dudas" de que él y otros demócratas tratarán de usar las mismas preguntas y respuestas como parte de un alegato para detener a Gonzáles si fuera nominado a la Corte Suprema, que ellos dicen que exige normas más altas que un nombramiento de gabinete.
De los ocho demócratas del Comité Judicial, sólo el senador Edward M. Kennedy (Massachussetts) ha indicado públicamente cómo votará en la nominación de Gonzáles. Dijo el domingo que "se inclina contra" la confirmación, debido en gran parte a que el nominado dijo que había olvidado o no sabía nada sobre varias cuestiones importantes de administración.
Otros demócratas del Comité han levantado objeciones, pero no han dicho que votarán contra Gonzáles. "Me decepcionó el testimonio que oí", dijo en una declaración antes este mes la senadora Dianne Feinstein (California).
En la comparecencia de confirmación de Gonzáles el 6 de enero, por ejemplo, los senadores lo presionaron para que explicara el origen del memorándum del ministerio de Justicia de agosto de 2002 que ofrecía una estrecha definición de la tortura al delinear las técnicas que podían usar los interrogadores norteamericanos con acusados de terrorismo. Gonzáles dijo que no recordaba si "había estado o no de acuerdo con los puntos del análisis", una respuesta que causó la irritación de varios senadores.
En las respuestas dadas a conocer ayer, Gonzáles dijo que "acepté la versión definitiva del memorándum porque representaba las opiniones del ministerio de Justicia". En otras respuestas, Gonzáles se refirió a un nuevo memorándum del ministerio de Justicia dado a conocer el 30 de diciembre que repudiaba el análisis anterior y ampliaba la definición del gobierno de torturas ilegales.
Algunas de las respuestas de Gonzáles parecían querer aclarar algunos puntos que permanecieron oscuros durante su testimonio. Le dijo al senador Richard J. Durbin (Illinois) que necesitaba estudiar si había alguna circunstancia en la que personal norteamericano podía utilizar legalmente la tortura; Gonzáles dijo que "no" por escrito. También escribió que se podría prohibir que otros países torturan a norteamericanos en virtud de acuerdos internacionales. Durante la audiencia dijo que no estaba seguro.
Pero Gonzáles también reiteró su defensa de algunas de sus decisiones más polémicas, incluyendo la conclusión en enero de 2002 que soldados talibanes y miembros de Al Qaeda capturados en Afganistán no tenían derecho al estatuto de prisioneros de guerra según las Convenciones de Ginebra. Activistas de derechos humanos y algunos demócratas han insistido en que la decisión es una mala interpretación de leyes internacionales y que ayudaron a crear las circunstancias que permitieron el escándalo sobre las torturas de prisioneros.
Gonzáles también proporcionó un inhabitual reconocimiento de las prácticas secretas de "entrega", con la que Estados Unidos entrega a acusados de terrorismo a otros países para ser interrogados. En un caso que se hizo público, un australiano detenido como sospechoso de ser un adiestrador de Al Qaeda dijo que había sido trasladado a Egipto y torturado allí durante seis meses. Estados Unidos accedió la semana pasada a entregarlo, junto a cuatro prisioneros británicos, a los gobiernos de sus países.
"Entiendo que Estados Unidos no entrega a individuos a países donde creemos que es probable que sean torturados", escribió. Gonzáles se negó a confirmar si existe o no una directriz presidencial que autoriza esa práctica.
19 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh
gonzáles dice ahora que tortura es ilegal
[Dan Eggen y Charles Babington] Nominado a ser el fiscal general, condena ahora la tortura, pero no convence a muchos senadores demócratas.
El candidato a fiscal general Alberto R. Gonzáles dijo a miembros de Comité Judicial del Senado, en respuesta a preguntas sobre su papel en la formulación de polémicas medidas de detención, que toda forma de tortura practicada por personal estadounidense es ilegal, de acuerdo a nuevos documentos dados a conocer ayer.
Pero Gonzáles, el asesor de la Casa Blanca que se espera sea confirmado por el Senado en las próximas semanas, se negó a mencionar las técnicas permitidas por Estados Unidos en interrogatorios, escudándose en que era información clasificada. También reiteró su punto de vista de que un presidente puede en teoría decidir que una ley norteamericana -como la de la prohibición de la tortura- sea inconstitucional, aunque desdeñó el asunto como irrelevante durante el gobierno de Bush.
"El presidente ha afirmado consistentemente que Estados Unidos no usará la tortura bajo ninguna circunstancia, así que es simplemente imposible que se me llame a determinar si la autoridad constitucional del presidente como comandante en jefe le permitiría de hecho anular las leyes sobre la tortura por razones de seguridad nacional", escribió Gonzáles en respuesta. Agregó más tarde: "Yo trataría este asunto con mucho cuidado".
En más de 200 páginas de respuestas a preguntas de legisladores demócratas y republicanos, Gonzáles dijo también que las leyes estadounidenses y la Constitución pueden no impedir técnicas de interrogatorio en el extranjero que serían consideradas "crueles e inhumanas" en Estados Unidos. Sin embargo, dijo que el gobierno de Bush ha prohibido esas técnicas.
Las respuestas no han logrado apaciguar a algunos críticos demócratas sobre el papel de Gonzáles en la redacción de las medidas de tortura y detención, que han sido firmemente atacadas entre revelaciones de torturas a prisioneros en instalaciones militares norteamericanas en Iraq, Afganistán y Bahía Guantánamo, Cuba. Las medidas de detención mencionadas en la discusión de la confirmación de Gonzáles el 6 de enero, y algunos senadores han pedido información adicional, que entregó por escrito.
El senador Patrick J. Leahy (Vermont), el más importante demócrata en el Comité Judicial, dijo que la negativa de Gonzáles a responder a muchas de las preguntas del comité sobre las prácticas de interrogatorio se correspondían con un "patrón sistemático de obstrucción y falta de cooperación".
"Fue otra oportunidad desaprovechada para dar respuestas directas y asumir responsabilidades", dijo Leahy en una declaración. "El juez Gonzáles da la impresión de que cree que no tiene que responder de manera substantiva preguntas antes de su confirmación, aunque quiere ser el fiscal general de Estados Unidos".
Sobre otros temas, Gonzáles dijo que impulsará este año una renovación de la controvertida Ley Patriótica norteamericana, y dijo que apoyará la implementación de una prohibición federal de armas de asalto, que el Congreso dejó expirar en septiembre.
El Comité Nacional Republicano GOP del Senado confirmará aparentemente a Gonzáles para suceder al fiscal general John D. Ashcroft este mes o a principios de febrero, según legisladores demócratas y republicanos. Pero algunos senadores demócratas están sin embargo planteando dudas y construyendo un historial de Gonzáles, con la esperanza de impedir que el antiguo juez de Tejas y confidente de toda la vida de Bush sea nombrado a la Corte Suprema estadounidense.
Varios senadores dijeron que es improbable que Bush nombre a Gonzáles si el presidente del tribunal William H. Rehnquist, que tiene 80 años y lucha contra el cáncer, renunciara este año. Pero estos senadores dijeron que con varios jueces en sus setenta y ochenta, Bush tendría que rellenar vacantes adicionales durante su segundo mandato y podría nombrar a su leal amigo de Tejas.
Si eso ocurriera, dijo los demócratas, algunos senadores que podrían votar a favor de Gonzáles como fiscal general, no dudarían en votar contra su nombramiento vitalicio a la Corte Suprema si creyeran que sus antecedentes, filosofía y carácter no lo permitieran.
"Asumo que recibirá todos los votos republicanos" más un número desconocido de votos de senadores demócratas para su confirmación como fiscal general, dijo en una entrevista el senador Charles E. Schumer (Nueva York).
Pero Schumer dijo que "no hay dudas" de que él y otros demócratas tratarán de usar las mismas preguntas y respuestas como parte de un alegato para detener a Gonzáles si fuera nominado a la Corte Suprema, que ellos dicen que exige normas más altas que un nombramiento de gabinete.
De los ocho demócratas del Comité Judicial, sólo el senador Edward M. Kennedy (Massachussetts) ha indicado públicamente cómo votará en la nominación de Gonzáles. Dijo el domingo que "se inclina contra" la confirmación, debido en gran parte a que el nominado dijo que había olvidado o no sabía nada sobre varias cuestiones importantes de administración.
Otros demócratas del Comité han levantado objeciones, pero no han dicho que votarán contra Gonzáles. "Me decepcionó el testimonio que oí", dijo en una declaración antes este mes la senadora Dianne Feinstein (California).
En la comparecencia de confirmación de Gonzáles el 6 de enero, por ejemplo, los senadores lo presionaron para que explicara el origen del memorándum del ministerio de Justicia de agosto de 2002 que ofrecía una estrecha definición de la tortura al delinear las técnicas que podían usar los interrogadores norteamericanos con acusados de terrorismo. Gonzáles dijo que no recordaba si "había estado o no de acuerdo con los puntos del análisis", una respuesta que causó la irritación de varios senadores.
En las respuestas dadas a conocer ayer, Gonzáles dijo que "acepté la versión definitiva del memorándum porque representaba las opiniones del ministerio de Justicia". En otras respuestas, Gonzáles se refirió a un nuevo memorándum del ministerio de Justicia dado a conocer el 30 de diciembre que repudiaba el análisis anterior y ampliaba la definición del gobierno de torturas ilegales.
Algunas de las respuestas de Gonzáles parecían querer aclarar algunos puntos que permanecieron oscuros durante su testimonio. Le dijo al senador Richard J. Durbin (Illinois) que necesitaba estudiar si había alguna circunstancia en la que personal norteamericano podía utilizar legalmente la tortura; Gonzáles dijo que "no" por escrito. También escribió que se podría prohibir que otros países torturan a norteamericanos en virtud de acuerdos internacionales. Durante la audiencia dijo que no estaba seguro.
Pero Gonzáles también reiteró su defensa de algunas de sus decisiones más polémicas, incluyendo la conclusión en enero de 2002 que soldados talibanes y miembros de Al Qaeda capturados en Afganistán no tenían derecho al estatuto de prisioneros de guerra según las Convenciones de Ginebra. Activistas de derechos humanos y algunos demócratas han insistido en que la decisión es una mala interpretación de leyes internacionales y que ayudaron a crear las circunstancias que permitieron el escándalo sobre las torturas de prisioneros.
Gonzáles también proporcionó un inhabitual reconocimiento de las prácticas secretas de "entrega", con la que Estados Unidos entrega a acusados de terrorismo a otros países para ser interrogados. En un caso que se hizo público, un australiano detenido como sospechoso de ser un adiestrador de Al Qaeda dijo que había sido trasladado a Egipto y torturado allí durante seis meses. Estados Unidos accedió la semana pasada a entregarlo, junto a cuatro prisioneros británicos, a los gobiernos de sus países.
"Entiendo que Estados Unidos no entrega a individuos a países donde creemos que es probable que sean torturados", escribió. Gonzáles se negó a confirmar si existe o no una directriz presidencial que autoriza esa práctica.
19 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh
El candidato a fiscal general Alberto R. Gonzáles dijo a miembros de Comité Judicial del Senado, en respuesta a preguntas sobre su papel en la formulación de polémicas medidas de detención, que toda forma de tortura practicada por personal estadounidense es ilegal, de acuerdo a nuevos documentos dados a conocer ayer.Pero Gonzáles, el asesor de la Casa Blanca que se espera sea confirmado por el Senado en las próximas semanas, se negó a mencionar las técnicas permitidas por Estados Unidos en interrogatorios, escudándose en que era información clasificada. También reiteró su punto de vista de que un presidente puede en teoría decidir que una ley norteamericana -como la de la prohibición de la tortura- sea inconstitucional, aunque desdeñó el asunto como irrelevante durante el gobierno de Bush.
"El presidente ha afirmado consistentemente que Estados Unidos no usará la tortura bajo ninguna circunstancia, así que es simplemente imposible que se me llame a determinar si la autoridad constitucional del presidente como comandante en jefe le permitiría de hecho anular las leyes sobre la tortura por razones de seguridad nacional", escribió Gonzáles en respuesta. Agregó más tarde: "Yo trataría este asunto con mucho cuidado".
En más de 200 páginas de respuestas a preguntas de legisladores demócratas y republicanos, Gonzáles dijo también que las leyes estadounidenses y la Constitución pueden no impedir técnicas de interrogatorio en el extranjero que serían consideradas "crueles e inhumanas" en Estados Unidos. Sin embargo, dijo que el gobierno de Bush ha prohibido esas técnicas.
Las respuestas no han logrado apaciguar a algunos críticos demócratas sobre el papel de Gonzáles en la redacción de las medidas de tortura y detención, que han sido firmemente atacadas entre revelaciones de torturas a prisioneros en instalaciones militares norteamericanas en Iraq, Afganistán y Bahía Guantánamo, Cuba. Las medidas de detención mencionadas en la discusión de la confirmación de Gonzáles el 6 de enero, y algunos senadores han pedido información adicional, que entregó por escrito.
El senador Patrick J. Leahy (Vermont), el más importante demócrata en el Comité Judicial, dijo que la negativa de Gonzáles a responder a muchas de las preguntas del comité sobre las prácticas de interrogatorio se correspondían con un "patrón sistemático de obstrucción y falta de cooperación".
"Fue otra oportunidad desaprovechada para dar respuestas directas y asumir responsabilidades", dijo Leahy en una declaración. "El juez Gonzáles da la impresión de que cree que no tiene que responder de manera substantiva preguntas antes de su confirmación, aunque quiere ser el fiscal general de Estados Unidos".
Sobre otros temas, Gonzáles dijo que impulsará este año una renovación de la controvertida Ley Patriótica norteamericana, y dijo que apoyará la implementación de una prohibición federal de armas de asalto, que el Congreso dejó expirar en septiembre.
El Comité Nacional Republicano GOP del Senado confirmará aparentemente a Gonzáles para suceder al fiscal general John D. Ashcroft este mes o a principios de febrero, según legisladores demócratas y republicanos. Pero algunos senadores demócratas están sin embargo planteando dudas y construyendo un historial de Gonzáles, con la esperanza de impedir que el antiguo juez de Tejas y confidente de toda la vida de Bush sea nombrado a la Corte Suprema estadounidense.
Varios senadores dijeron que es improbable que Bush nombre a Gonzáles si el presidente del tribunal William H. Rehnquist, que tiene 80 años y lucha contra el cáncer, renunciara este año. Pero estos senadores dijeron que con varios jueces en sus setenta y ochenta, Bush tendría que rellenar vacantes adicionales durante su segundo mandato y podría nombrar a su leal amigo de Tejas.
Si eso ocurriera, dijo los demócratas, algunos senadores que podrían votar a favor de Gonzáles como fiscal general, no dudarían en votar contra su nombramiento vitalicio a la Corte Suprema si creyeran que sus antecedentes, filosofía y carácter no lo permitieran.
"Asumo que recibirá todos los votos republicanos" más un número desconocido de votos de senadores demócratas para su confirmación como fiscal general, dijo en una entrevista el senador Charles E. Schumer (Nueva York).
Pero Schumer dijo que "no hay dudas" de que él y otros demócratas tratarán de usar las mismas preguntas y respuestas como parte de un alegato para detener a Gonzáles si fuera nominado a la Corte Suprema, que ellos dicen que exige normas más altas que un nombramiento de gabinete.
De los ocho demócratas del Comité Judicial, sólo el senador Edward M. Kennedy (Massachussetts) ha indicado públicamente cómo votará en la nominación de Gonzáles. Dijo el domingo que "se inclina contra" la confirmación, debido en gran parte a que el nominado dijo que había olvidado o no sabía nada sobre varias cuestiones importantes de administración.
Otros demócratas del Comité han levantado objeciones, pero no han dicho que votarán contra Gonzáles. "Me decepcionó el testimonio que oí", dijo en una declaración antes este mes la senadora Dianne Feinstein (California).
En la comparecencia de confirmación de Gonzáles el 6 de enero, por ejemplo, los senadores lo presionaron para que explicara el origen del memorándum del ministerio de Justicia de agosto de 2002 que ofrecía una estrecha definición de la tortura al delinear las técnicas que podían usar los interrogadores norteamericanos con acusados de terrorismo. Gonzáles dijo que no recordaba si "había estado o no de acuerdo con los puntos del análisis", una respuesta que causó la irritación de varios senadores.
En las respuestas dadas a conocer ayer, Gonzáles dijo que "acepté la versión definitiva del memorándum porque representaba las opiniones del ministerio de Justicia". En otras respuestas, Gonzáles se refirió a un nuevo memorándum del ministerio de Justicia dado a conocer el 30 de diciembre que repudiaba el análisis anterior y ampliaba la definición del gobierno de torturas ilegales.
Algunas de las respuestas de Gonzáles parecían querer aclarar algunos puntos que permanecieron oscuros durante su testimonio. Le dijo al senador Richard J. Durbin (Illinois) que necesitaba estudiar si había alguna circunstancia en la que personal norteamericano podía utilizar legalmente la tortura; Gonzáles dijo que "no" por escrito. También escribió que se podría prohibir que otros países torturan a norteamericanos en virtud de acuerdos internacionales. Durante la audiencia dijo que no estaba seguro.
Pero Gonzáles también reiteró su defensa de algunas de sus decisiones más polémicas, incluyendo la conclusión en enero de 2002 que soldados talibanes y miembros de Al Qaeda capturados en Afganistán no tenían derecho al estatuto de prisioneros de guerra según las Convenciones de Ginebra. Activistas de derechos humanos y algunos demócratas han insistido en que la decisión es una mala interpretación de leyes internacionales y que ayudaron a crear las circunstancias que permitieron el escándalo sobre las torturas de prisioneros.
Gonzáles también proporcionó un inhabitual reconocimiento de las prácticas secretas de "entrega", con la que Estados Unidos entrega a acusados de terrorismo a otros países para ser interrogados. En un caso que se hizo público, un australiano detenido como sospechoso de ser un adiestrador de Al Qaeda dijo que había sido trasladado a Egipto y torturado allí durante seis meses. Estados Unidos accedió la semana pasada a entregarlo, junto a cuatro prisioneros británicos, a los gobiernos de sus países.
"Entiendo que Estados Unidos no entrega a individuos a países donde creemos que es probable que sean torturados", escribió. Gonzáles se negó a confirmar si existe o no una directriz presidencial que autoriza esa práctica.
19 de enero de 2005
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holanda retira tropas de iraq
Balkenende: tropas se retirarán el 15 de marzo. Consternada bancada parlamentaria del VVD.
La Haya, Holanda. Las tropas holandesas se retirarán de Iraq definitivamente el 15 de marzo. Así lo dio a conocer el primer ministro Balkenende hoy tras una reunión con los ministros Kamp (Defensa) y Bot (Asuntos Exteriores).
La decisión será con toda probabilidad confirmada por el pleno del consejo de ministros este viernes.
Las propuestas de las bancadas parlamentarias del CDA y VVD y del ministro Bot de que las tropas permanezcan más tiempo parecen con eso haber sido rechazadas.
"El premier confirma que se mantiene la decisión tomada anteriormente, que el 15 de marzo termina la presencia militar holandesa en Iraq", según un portavoz del premier. Hacia el 15 de marzo viajará un nuevo contingente de varios cientos de soldados a la provincia de Al Muthanna, donde están ya estacionados unos 1.450 militares holandeses. Pero esas tropas se ocuparán exclusivamente del desmantelamiento de las bases holandesas en la región. En marzo, la presencia militar holandesa habrá durado 20 meses.
La bancada parlamentaria del VVD en la Cámara Baja reaccionó hoy consternada sobre la decisión definitiva de retirar las tropas holandesas de Iraq. "El viernes dijo el premier Balkenende que el gabinete atendería la opinión de la Cámara y de los aliados, para hoy parece que ya no será así", según van Baale, del VVD. Anunció que seguirá luchando para conseguir una mayoría del Parlamento a favor de una estancia más prolongada, que supone que podría conformarse con el VVD, CDA y LPF y de los pequeños partidos cristianos. El miembro de la alianza D66 y el más grande partido de la oposición, el PvdA, se mostraron sin embargo, satisfechos de la retirada de las tropas de Iraq.
Este fin de semana el ministro Bot había sugerido que sería mejor que la presencia militar holandesa en Iraq se redujera gradualmente, de modo las unidades permanecieran operacionales hasta julio. Sobre todo de parte de los británicos se ha insistido en los últimos meses en prolongar la presencia holandesa -los holandeses operan en la zona británica de Iraq, y son los británicos quienes deberán finalmente procurar su remplazo. El pequeño contingente de tropas japonesas en Al Muthanna no puede funcionar sin protección militar externa, de lo que se ocupaban las tropas holandesas. También los norteamericanos habían insistido en prolongar la misión holandesa.
19 de enero de 2005
©nrc-handelsblad
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La Haya, Holanda. Las tropas holandesas se retirarán de Iraq definitivamente el 15 de marzo. Así lo dio a conocer el primer ministro Balkenende hoy tras una reunión con los ministros Kamp (Defensa) y Bot (Asuntos Exteriores).La decisión será con toda probabilidad confirmada por el pleno del consejo de ministros este viernes.
Las propuestas de las bancadas parlamentarias del CDA y VVD y del ministro Bot de que las tropas permanezcan más tiempo parecen con eso haber sido rechazadas.
"El premier confirma que se mantiene la decisión tomada anteriormente, que el 15 de marzo termina la presencia militar holandesa en Iraq", según un portavoz del premier. Hacia el 15 de marzo viajará un nuevo contingente de varios cientos de soldados a la provincia de Al Muthanna, donde están ya estacionados unos 1.450 militares holandeses. Pero esas tropas se ocuparán exclusivamente del desmantelamiento de las bases holandesas en la región. En marzo, la presencia militar holandesa habrá durado 20 meses.
La bancada parlamentaria del VVD en la Cámara Baja reaccionó hoy consternada sobre la decisión definitiva de retirar las tropas holandesas de Iraq. "El viernes dijo el premier Balkenende que el gabinete atendería la opinión de la Cámara y de los aliados, para hoy parece que ya no será así", según van Baale, del VVD. Anunció que seguirá luchando para conseguir una mayoría del Parlamento a favor de una estancia más prolongada, que supone que podría conformarse con el VVD, CDA y LPF y de los pequeños partidos cristianos. El miembro de la alianza D66 y el más grande partido de la oposición, el PvdA, se mostraron sin embargo, satisfechos de la retirada de las tropas de Iraq.
Este fin de semana el ministro Bot había sugerido que sería mejor que la presencia militar holandesa en Iraq se redujera gradualmente, de modo las unidades permanecieran operacionales hasta julio. Sobre todo de parte de los británicos se ha insistido en los últimos meses en prolongar la presencia holandesa -los holandeses operan en la zona británica de Iraq, y son los británicos quienes deberán finalmente procurar su remplazo. El pequeño contingente de tropas japonesas en Al Muthanna no puede funcionar sin protección militar externa, de lo que se ocupaban las tropas holandesas. También los norteamericanos habían insistido en prolongar la misión holandesa.
19 de enero de 2005
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partido musulmán en holanda
Un grupo de musulmanes amsterdameses fundarán a fines de mayo un nuevo partido político que defenderá los intereses de los musulmanes en Holanda.
Ámsterdam, Holanda. El Partido Demócrata Musulmán MDP quiere participar en 2006 en las elecciones municipales en Ámsterdam, Rótterdam, Utrecht y La Haya, dijo el portavoz M. Jabri el jueves. El partido también quiere iniciar una sección en Noord-Brabant, donde residen muchos musulmanes.
Los organizadores se han acercado a musulmanes conocidos y no conocidos para encargarse del partido en las grandes ciudades. También buscan contactar a no-musulmanes "para tener un balance en la directiva", dijo Jabri. "Se trata de gente con las mismas ideas políticas". A largo plazo, y dependiendo del crecimiento del partido, el MDP quiere participar en las elecciones nacionales.
La búsqueda de miembros es difícil, dice Jabri. "Es difícil encontrar gente que jale del mismo carro. Hay poca gente con el conocimiento suficiente". Antes de la fundación oficial a fines de mayo los organizadores deben montar una oficina nacional del partido con una directiva. El financiamiento ya se ha conseguido, según Jabri.
La Liga Árabe Europea AEL había anunciado antes que participaría en las elecciones municipales. El AEL, según Jabri, ahora se ha incorporado al MDP. El Partido Demócrata Musulmán sigue siendo independiente, según el portavoz. El MDP espera atraer a votantes no-musulmanes, que estén de acuerdo con los puntos de vista del partido.
El MDP ya ha redactado un Manifiesto Provisional' con los principios del movimiento. El islam es el punto de partida. También se trata en el manifiesto el problema palestino y la guerra de Iraq.
"El MDP se muestra sobre todo solidario con los pueblos del sur en su lucha contra el neo-colonialismo impulsado por Estados Unidos y la Europa neo-liberal, y también contra la ocupación y la agresión de Estados Unidos, sus lacayos y las dictaduras", según el manifiesto.
19 de enero de 2005
©volkskrant
©traducción mQh
Ámsterdam, Holanda. El Partido Demócrata Musulmán MDP quiere participar en 2006 en las elecciones municipales en Ámsterdam, Rótterdam, Utrecht y La Haya, dijo el portavoz M. Jabri el jueves. El partido también quiere iniciar una sección en Noord-Brabant, donde residen muchos musulmanes.Los organizadores se han acercado a musulmanes conocidos y no conocidos para encargarse del partido en las grandes ciudades. También buscan contactar a no-musulmanes "para tener un balance en la directiva", dijo Jabri. "Se trata de gente con las mismas ideas políticas". A largo plazo, y dependiendo del crecimiento del partido, el MDP quiere participar en las elecciones nacionales.
La búsqueda de miembros es difícil, dice Jabri. "Es difícil encontrar gente que jale del mismo carro. Hay poca gente con el conocimiento suficiente". Antes de la fundación oficial a fines de mayo los organizadores deben montar una oficina nacional del partido con una directiva. El financiamiento ya se ha conseguido, según Jabri.
La Liga Árabe Europea AEL había anunciado antes que participaría en las elecciones municipales. El AEL, según Jabri, ahora se ha incorporado al MDP. El Partido Demócrata Musulmán sigue siendo independiente, según el portavoz. El MDP espera atraer a votantes no-musulmanes, que estén de acuerdo con los puntos de vista del partido.
El MDP ya ha redactado un Manifiesto Provisional' con los principios del movimiento. El islam es el punto de partida. También se trata en el manifiesto el problema palestino y la guerra de Iraq.
"El MDP se muestra sobre todo solidario con los pueblos del sur en su lucha contra el neo-colonialismo impulsado por Estados Unidos y la Europa neo-liberal, y también contra la ocupación y la agresión de Estados Unidos, sus lacayos y las dictaduras", según el manifiesto.
19 de enero de 2005
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elecciones secretas
[Dexter Filkins] En muchos lugares en Iraq los candidatos no se atreven a publicar sus nombres ni los partidos sus programas.
Bagdad, Iraq. La amenaza de muerte cuelga tan pesadamente sobre el mitin electoral, convocado esta semana en el quinto piso de la Fábrica General de Aceite Vegetal, que los oradores se negaron a decir si había candidatos.
"Es demasiado peligroso", dijo Hussein Ali, que habló a nombre de la Alianza Unida Iraquí, un partido que presente decenas de candidatos a las elecciones aquí. "Es un secreto".
Y entonces Ali y sus colegas de retiraron, escoltados por hombres armados.
Así se está desarrollando la campaña electoral en Iraq, un país simultáneamente embarcado en un experimento político impulsado por los norteamericanos y retorciéndose con una guerrilla determinada a interrumpir el experimento.
A sólo dos semanas de la votación, programada para el 30 de enero, los guerrilleros han incrementado sus ataques y empujado a la mayoría de los candidatos puertas adentro, y el sábado las autoridades dijeron que el día de las elecciones restringirán el tráfico e impondrán cordones en torno a los colegios electorales.
Como resultado, en grandes fajas del país la campaña electoral se hace en secreto, y los candidatos, normalmente ansiosos de que sus mensajes lleguen al público, a menudo tienen demasiado miedo como para decir sus nombres. En lugar de realizar mítines, se reúnen clandestinamente con los votantes, si acaso se reúnen con ellos.
Las campañas públicas son todavía posibles en gran parte del sur de Iraq y en las regiones kurdas en el lejano nordeste, donde la amenaza de violencia no se vislumbra tan pesadamente.
Pero en gran parte del centro y del noroeste, incluyendo a dos de las tres ciudades más grandes del país, Bagdad y Mosul, los candidatos revelan sus nombres corriendo grandes peligros personales.
De los 7.471 hombres y mujeres que se han inscrito como candidatos, sólo un puñado fuera de las áreas kurdas relativamente tranquilas se han identificado públicamente. La ubicación de los 5.776 colegios electorales todavía no se da a conocer, por temor a que sean blanco de ataques.
Las dificultades de los candidatos se mencionaron en una octavilla distribuida en la ciudad por la Alianza Unida Iraquí. El volante entregaba la lista de 37 candidatos a la asamblea nacional. Los otros 188, se leía en el volante, no podían ser publicados.
"Nuestras excusas por no mencionar los nombres de todos los candidatos", decía la octavilla. "Pero la situación de seguridad es mala y debemos mantenerlos vivos".
Algunos líderes políticos aquí dicen que no les preocupa la falta de visibilidad de los candidatos; señalan que los iraquíes votarán a los partidos políticos, no a candidatos individuales.
Cada partido tiene una lista de candidatos, que obtendrán escaños proporcionalmente a la cantidad de votos que reciba cada partido. En esta rudimentaria fase de la democracia, dicen algunos, lo extraordinario es que los iraquíes voten.
"Estas serán elecciones de electorados, no de programas como ocurre en Estados Unidos", dice Adil Abdul Mahdi, ministro de Finanzas y candidato de la Alianza Unida Iraquí. "Los iraquíes conocen a su gente. Saben a quién están votando".
Pero el problema mayor, para muchos líderes políticos, es que los ataques de la guerrilla para estropear las elecciones ha truncado el discurso político y, como resultado, el corazón de las elecciones mismas. Si los candidatos no pueden hacer campaña, no pueden debatir, y si no pueden debatir, los votantes estarán difícilmente en condiciones de diseñar el destino de su país.
"Una elección no es solamente echar un pedazo de papel en una caja; es todo un proceso", dice Nasir Chaderij, presidente del Partido Democrático Nacional, que presenta 48 candidatos. "Pero eso no pasa aquí. Los candidatos no pueden hacer campaña debido a la situación de inseguridad".
"Yo las llamo las elecciones secretas".
Raja al-Khuzai, candidata a la asamblea que se ha unido a la lista de candidatos encabezada por el primer ministro Ayad Allawi, pasa casi todo el tiempo dentro del recinto fortificado de Allawi, rodeado de guardias armados. En lugar de hacer campaña, envía voluntarios a las calles a hablar en su nombre con los votantes.
"Vuelven y me cuentan las opiniones de la gente", dijo la doctora Khuzai.
Khuzai conoce bien los peligros que acechan a los iraquíes que están tratando de construir un nuevo orden democrático; dos de sus colegas del ahora disuelto Consejo de Gobierno Iraquí fueron asesinados. El 24 de diciembre, soldados norteamericanos encontraron el cuerpo quebrado y agujereado de balas de un familiar, Wijdan al-Khuzai, también candidato.
Rawaf Abdul Razak, candidato del Partido Democrático Nacional, despertó una mañana y encontró un pedazo de papel metido en la puerta principal de su casa en Bagdad.
"Se acabó el juego", decía la nota manuscrita. "Si no vuelves honestamente a la senda de Dios y dejas de traicionar a tu país, te enviaremos al infierno".
Razak todavía es candidato, pero ya no hace campaña en público.
La violencia hace que la campaña electoral parezca curiosamente que ha sido retirada del país donde tiene lugar -y a veces literalmente retirada. Los candidatos más ricos, como Allawi, emiten reclames por televisión proclamando sus candidaturas. Otros dan ruedas de prensa dentro de recintos fortificados con sacos e arena y macizas murallas.
Khuzai hizo campaña recientemente de puerta en puerta reclutando seguidores en un barrio iraquí en Amman, Jordania. "No puedo hacer eso en Iraq", dijo.
Como resultado, la forma más ubicua de comunicación política es el cartel electoral; hay miles. En la capital, compiten por el espacio en casi todas las paredes.
"La Opción Correcta para un Futuro Brillante", dice un cartel de la Alianza Unida Iraquí.
"El Islam Es Nuestra Cultura, la Modernidad Nuestro Camino, la Renovación Nuestra Meta", dice otro del Partido Islámico Democrático.
Actos que son normales en las campañas son tan raros que a menudo los iraquíes no saben cómo reaccionar cuando se encuentran en una. Cuando los voluntarios del Partido Comunista Iraquí entraron en caravana con altavoces en Shoula, un barrio al norte de Bagdad el viernes, muchos de los vecinos que quedaron turulatos y boquiabiertos.
"¡Lucharemos por los pobres!", gritaba un joven comunista con un megáfono.
Sin embargo, cuando la caravana se detuvo y los voluntarios empezaron a distribuir panfletos, una muchedumbre de iraquíes se congregaron a su alrededor. No sabían mucho de los candidatos individuales o de los programas de los partidos, pero entendían que las elecciones estaban a apenas dos semanas.
"Por supuesto sabemos qué es la democracia", dijo Nadi Karim, 60, tendero, que había cogido un folleto de los comunistas. "Hace 35 años que la estamos esperando".
Los candidatos mismos, incluso los que tienen demasiado miedo como para salir a la calle, saben lo que está en juego. Los comunistas, por ejemplo, que ahora apoyan las elecciones libres y la tolerancia religiosa, son uno de los escasos partidos iraquíes que envían a sus candidatos a la calle. Dos de sus miembros fueron matados a balazos el mes pasado.
"Nadie te va a dar la democracia en una bandeja de plata; tienes que pelear por ella", dijo Jasim al-Helfi, candidato comunista a la asamblea. "En una democracia, los candidatos deben salir a la calle y encontrarse con el pueblo".
La resistencia no ha paralizado las campañas en todas partes. En gran parte del sur de Iraq, donde dominan los chiíes y la insurgencia ha disminuido, los candidatos iraquíes se reúnen con sus votantes cara a cara, aunque la mayoría de ellos lo hace sólo con guardias armados a su lado.
Antes esta semana, un grupo de cinco candidatos a la asamblea encabezados por Ahmad Chalabi se dirigieron de Bagdad a Mushkhab, a unos 160 kilómetros al sur, para reunirse con los líderes de una tribu local. Para llegar allá, Chalabi y su séquito viajaron con 50 guardias armados que pararon el tráfico en las carreteras cuando se transformó en un obstáculo e incluso ocuparon una gasolinera a punta de pistola cuando sus vehículos se quedaban sin gasolina.
Chalabi, que es candidato de la Alianza Unida Iraquí, fue acogido calurosamente. Se reunió con los líderes tribales en un mudhif', un salón de reunión tradicional hecho de cañas secas sacadas del Río Eúfrates. Se sentó con las piernas cruzadas con los jefes tribales, almorzó cordero y arroz, y luego dio un discurso.
"Llegaron los norteamericanos y derrocaron a Saddam, pero no liberaron el país", dijo Chalabi. "El pueblo iraquí liberará al país; los iraquíes lo construirán".
A su vez, los líderes tribales prometieron su apoyo, así como el de todos los de la tribu fatla. "Nuestra gente votará como les digamos", dijo Imad Farun, un líder tribal fatla.
Muchos iraquíes chiíes dicen que han decidido votar a la Alianza Unida Iraquí, la coalición de partidos chiíes que reunió el jefe religioso el gran ayatollah Ali al-Sistani. Con el respaldo tácito del ayatollah Sistani -su cara macilenta y severa adorna las pancartas de la alianza- muchos chiíes dicen que sienten la obligación religiosa de votar a la alianza chií.
"Si este partido ha sido aprobado por Sistani, lo apoyaré", dijo Adnam Khazel, un obrero de 23 años de la fábrica de aceite vegetal.
Otra emoción que acompaña a muchos actos de campaña aquí, junto al miedo a la violencia, es el recuerdo de tiempos duros, no solamente de Hussein, sino también de incertidumbre desde la invasión norteamericana y la guerra de guerrillas cada vez más intensa.
Los mítines en Mushkhab y en la fábrica de Bagdad fueron los dos acompañados de lecturas de poesía, tristes versos sobre las penurias del pasado.
"Iraq, mi alma, mis heridas aún no están curadas", dijo un orador a sus compatriotas en la vieja fábrica. "Qué pena que en esta tierra donde éramos los amos, seamos ahora los esclavos".
15 de enero de 2005
18 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh
Bagdad, Iraq. La amenaza de muerte cuelga tan pesadamente sobre el mitin electoral, convocado esta semana en el quinto piso de la Fábrica General de Aceite Vegetal, que los oradores se negaron a decir si había candidatos."Es demasiado peligroso", dijo Hussein Ali, que habló a nombre de la Alianza Unida Iraquí, un partido que presente decenas de candidatos a las elecciones aquí. "Es un secreto".
Y entonces Ali y sus colegas de retiraron, escoltados por hombres armados.
Así se está desarrollando la campaña electoral en Iraq, un país simultáneamente embarcado en un experimento político impulsado por los norteamericanos y retorciéndose con una guerrilla determinada a interrumpir el experimento.
A sólo dos semanas de la votación, programada para el 30 de enero, los guerrilleros han incrementado sus ataques y empujado a la mayoría de los candidatos puertas adentro, y el sábado las autoridades dijeron que el día de las elecciones restringirán el tráfico e impondrán cordones en torno a los colegios electorales.
Como resultado, en grandes fajas del país la campaña electoral se hace en secreto, y los candidatos, normalmente ansiosos de que sus mensajes lleguen al público, a menudo tienen demasiado miedo como para decir sus nombres. En lugar de realizar mítines, se reúnen clandestinamente con los votantes, si acaso se reúnen con ellos.
Las campañas públicas son todavía posibles en gran parte del sur de Iraq y en las regiones kurdas en el lejano nordeste, donde la amenaza de violencia no se vislumbra tan pesadamente.
Pero en gran parte del centro y del noroeste, incluyendo a dos de las tres ciudades más grandes del país, Bagdad y Mosul, los candidatos revelan sus nombres corriendo grandes peligros personales.
De los 7.471 hombres y mujeres que se han inscrito como candidatos, sólo un puñado fuera de las áreas kurdas relativamente tranquilas se han identificado públicamente. La ubicación de los 5.776 colegios electorales todavía no se da a conocer, por temor a que sean blanco de ataques.
Las dificultades de los candidatos se mencionaron en una octavilla distribuida en la ciudad por la Alianza Unida Iraquí. El volante entregaba la lista de 37 candidatos a la asamblea nacional. Los otros 188, se leía en el volante, no podían ser publicados.
"Nuestras excusas por no mencionar los nombres de todos los candidatos", decía la octavilla. "Pero la situación de seguridad es mala y debemos mantenerlos vivos".
Algunos líderes políticos aquí dicen que no les preocupa la falta de visibilidad de los candidatos; señalan que los iraquíes votarán a los partidos políticos, no a candidatos individuales.
Cada partido tiene una lista de candidatos, que obtendrán escaños proporcionalmente a la cantidad de votos que reciba cada partido. En esta rudimentaria fase de la democracia, dicen algunos, lo extraordinario es que los iraquíes voten.
"Estas serán elecciones de electorados, no de programas como ocurre en Estados Unidos", dice Adil Abdul Mahdi, ministro de Finanzas y candidato de la Alianza Unida Iraquí. "Los iraquíes conocen a su gente. Saben a quién están votando".
Pero el problema mayor, para muchos líderes políticos, es que los ataques de la guerrilla para estropear las elecciones ha truncado el discurso político y, como resultado, el corazón de las elecciones mismas. Si los candidatos no pueden hacer campaña, no pueden debatir, y si no pueden debatir, los votantes estarán difícilmente en condiciones de diseñar el destino de su país.
"Una elección no es solamente echar un pedazo de papel en una caja; es todo un proceso", dice Nasir Chaderij, presidente del Partido Democrático Nacional, que presenta 48 candidatos. "Pero eso no pasa aquí. Los candidatos no pueden hacer campaña debido a la situación de inseguridad".
"Yo las llamo las elecciones secretas".
Raja al-Khuzai, candidata a la asamblea que se ha unido a la lista de candidatos encabezada por el primer ministro Ayad Allawi, pasa casi todo el tiempo dentro del recinto fortificado de Allawi, rodeado de guardias armados. En lugar de hacer campaña, envía voluntarios a las calles a hablar en su nombre con los votantes.
"Vuelven y me cuentan las opiniones de la gente", dijo la doctora Khuzai.
Khuzai conoce bien los peligros que acechan a los iraquíes que están tratando de construir un nuevo orden democrático; dos de sus colegas del ahora disuelto Consejo de Gobierno Iraquí fueron asesinados. El 24 de diciembre, soldados norteamericanos encontraron el cuerpo quebrado y agujereado de balas de un familiar, Wijdan al-Khuzai, también candidato.
Rawaf Abdul Razak, candidato del Partido Democrático Nacional, despertó una mañana y encontró un pedazo de papel metido en la puerta principal de su casa en Bagdad.
"Se acabó el juego", decía la nota manuscrita. "Si no vuelves honestamente a la senda de Dios y dejas de traicionar a tu país, te enviaremos al infierno".
Razak todavía es candidato, pero ya no hace campaña en público.
La violencia hace que la campaña electoral parezca curiosamente que ha sido retirada del país donde tiene lugar -y a veces literalmente retirada. Los candidatos más ricos, como Allawi, emiten reclames por televisión proclamando sus candidaturas. Otros dan ruedas de prensa dentro de recintos fortificados con sacos e arena y macizas murallas.
Khuzai hizo campaña recientemente de puerta en puerta reclutando seguidores en un barrio iraquí en Amman, Jordania. "No puedo hacer eso en Iraq", dijo.
Como resultado, la forma más ubicua de comunicación política es el cartel electoral; hay miles. En la capital, compiten por el espacio en casi todas las paredes.
"La Opción Correcta para un Futuro Brillante", dice un cartel de la Alianza Unida Iraquí.
"El Islam Es Nuestra Cultura, la Modernidad Nuestro Camino, la Renovación Nuestra Meta", dice otro del Partido Islámico Democrático.
Actos que son normales en las campañas son tan raros que a menudo los iraquíes no saben cómo reaccionar cuando se encuentran en una. Cuando los voluntarios del Partido Comunista Iraquí entraron en caravana con altavoces en Shoula, un barrio al norte de Bagdad el viernes, muchos de los vecinos que quedaron turulatos y boquiabiertos.
"¡Lucharemos por los pobres!", gritaba un joven comunista con un megáfono.
Sin embargo, cuando la caravana se detuvo y los voluntarios empezaron a distribuir panfletos, una muchedumbre de iraquíes se congregaron a su alrededor. No sabían mucho de los candidatos individuales o de los programas de los partidos, pero entendían que las elecciones estaban a apenas dos semanas.
"Por supuesto sabemos qué es la democracia", dijo Nadi Karim, 60, tendero, que había cogido un folleto de los comunistas. "Hace 35 años que la estamos esperando".
Los candidatos mismos, incluso los que tienen demasiado miedo como para salir a la calle, saben lo que está en juego. Los comunistas, por ejemplo, que ahora apoyan las elecciones libres y la tolerancia religiosa, son uno de los escasos partidos iraquíes que envían a sus candidatos a la calle. Dos de sus miembros fueron matados a balazos el mes pasado.
"Nadie te va a dar la democracia en una bandeja de plata; tienes que pelear por ella", dijo Jasim al-Helfi, candidato comunista a la asamblea. "En una democracia, los candidatos deben salir a la calle y encontrarse con el pueblo".
La resistencia no ha paralizado las campañas en todas partes. En gran parte del sur de Iraq, donde dominan los chiíes y la insurgencia ha disminuido, los candidatos iraquíes se reúnen con sus votantes cara a cara, aunque la mayoría de ellos lo hace sólo con guardias armados a su lado.
Antes esta semana, un grupo de cinco candidatos a la asamblea encabezados por Ahmad Chalabi se dirigieron de Bagdad a Mushkhab, a unos 160 kilómetros al sur, para reunirse con los líderes de una tribu local. Para llegar allá, Chalabi y su séquito viajaron con 50 guardias armados que pararon el tráfico en las carreteras cuando se transformó en un obstáculo e incluso ocuparon una gasolinera a punta de pistola cuando sus vehículos se quedaban sin gasolina.
Chalabi, que es candidato de la Alianza Unida Iraquí, fue acogido calurosamente. Se reunió con los líderes tribales en un mudhif', un salón de reunión tradicional hecho de cañas secas sacadas del Río Eúfrates. Se sentó con las piernas cruzadas con los jefes tribales, almorzó cordero y arroz, y luego dio un discurso.
"Llegaron los norteamericanos y derrocaron a Saddam, pero no liberaron el país", dijo Chalabi. "El pueblo iraquí liberará al país; los iraquíes lo construirán".
A su vez, los líderes tribales prometieron su apoyo, así como el de todos los de la tribu fatla. "Nuestra gente votará como les digamos", dijo Imad Farun, un líder tribal fatla.
Muchos iraquíes chiíes dicen que han decidido votar a la Alianza Unida Iraquí, la coalición de partidos chiíes que reunió el jefe religioso el gran ayatollah Ali al-Sistani. Con el respaldo tácito del ayatollah Sistani -su cara macilenta y severa adorna las pancartas de la alianza- muchos chiíes dicen que sienten la obligación religiosa de votar a la alianza chií.
"Si este partido ha sido aprobado por Sistani, lo apoyaré", dijo Adnam Khazel, un obrero de 23 años de la fábrica de aceite vegetal.
Otra emoción que acompaña a muchos actos de campaña aquí, junto al miedo a la violencia, es el recuerdo de tiempos duros, no solamente de Hussein, sino también de incertidumbre desde la invasión norteamericana y la guerra de guerrillas cada vez más intensa.
Los mítines en Mushkhab y en la fábrica de Bagdad fueron los dos acompañados de lecturas de poesía, tristes versos sobre las penurias del pasado.
"Iraq, mi alma, mis heridas aún no están curadas", dijo un orador a sus compatriotas en la vieja fábrica. "Qué pena que en esta tierra donde éramos los amos, seamos ahora los esclavos".
15 de enero de 2005
18 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh