Blogia
mQh

inmigración usa

muerte en el desierto


[Nick Madigan] Ola de calor mata a 12 inmigrantes ilegales.
Tucson, Estados Unidos. Bajaron las persianas para protegerse del abrasador sol en un cuarto de la Iglesia Presbiteriana del Sur, donde seis inmigrantes, supervivientes de una dura caminata a través del desierto que se cobró al menos 12 vidas en los últimos días en Arizona, yacían en catres y pensaban sobre su suerte.
"No lo volveré a hacer nunca más", dijo José Jacinto, 20, de Michoacán, México, que cruzó la frontera clandestinamente con un grupo de 14 personas que trataban de llegar a trabajar a Estados Unidos, como innumerables más todos los días. "Realmente me asusté. La próxima vez me matará".
En algún lugar en las abrasadoras expansiones del desierto de Sonora, dos personas en el grupo de Jacinto, de 15 y 17, murieron ante sus ojos, dijo. Jacinto recordó que él mismo se había desmayado tres veces por deshidratación.
"Ya no podía caminar", dijo en español, mientras un ventilador de techo se esforzaba por sacudir el sofocante calor del cuarto. "Y se me empañaron los ojos. No podía ver. Pero ahora me siento mejor".
Jacinto, padre de tres hijos en su pueblo, tuvo suerte. La Patrulla Fronteriza sabe que 12 inmigrantes que murieron la semana pasada cuando las temperaturas en el desierto llegaron hasta 46 grados Celsius, y sus muertes pueden presagiar un verano de muertes similares.
"Es un montón de gente", dijo Andre Zortman, portavoz de la patrulla fronteriza para el sector de Tucson, que cubre gran parte del estado, incluyendo 419 kilómetros de frontera con México. "Pero hemos hecho un montón, esperamos, para mitigar esas muertes".
Desde el 1 de octubre, cuando empieza el período de informe anual de la agencia, se han registrado 72 muertes en el desierto de Arizona. Habría habido muchas más, dijo Zortman, si la patrulla no hubiera aumentado sus equipos de emergencia médica, muchos de los cuales realizan rescates en helicóptero.
Uno de los 12 muertos del fin de semana pasada era una mujer embarazada, Marcela Cruz-González, de acuerdo a un boletín de prensa del despacho del sheriff del condado de Yuma. Cuando Cruz-González devenía cada vez más débil en el desierto cerca de Yuma, dice el informe, su marido pidió a los dos coyotes que dirigían el grupo de 18 personas que le prestaran el móvil para pedir ayuda médica. Los contrabandistas se lo negaron, dijo el marido a las autoridades.
"Les dijeron que volvieran a México", dijo Joe Brigman, portavoz de la Patrulla de Fronteras del sector de Yuma. "De hecho, fueron abandonados".
El marido dejó a su esposa para buscar ayuda y fue avistado por un equipo de la patrulla fronteriza. Lo llevaron de vuelta al sitio, donde encontraron muerta a Cruz-González.
"Fue una mala cosa", dijo el agente Brigman. "Una llamada le habría salvado la vida".
Dada la extensión del desierto, se subentiende que muchos de inmigrantes ilegales mueren en el calor sin ser encontrados. A medida que se acerca el verano, el problema se hace más agudo.
"Esto es tiempo de crisis", dijo Sue Goodman, que fundó hace cinco años Fronteras Humanas, una organización que construye y almacena estaciones de agua para los inmigrantes en el desierto.
El grupo, usando una combinación de recursos, también registra las muertes de inmigrantes, que han aumentado marcadamente en los últimos años. El grupo dice que el total de muertes llegó a 190 en Arizona en el año fiscal de 2003-2004.
Goodman, que condujo el miércoles hasta dos estaciones de agua cerca de Three Points, a 37 kilómetros al oeste de aquí, para re-aprovisionarlas, dijo que una idea extendida pero errónea era que desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 los terroristas se ocultaban entre los inmigrantes.
"Yo estoy aquí todos los días, y lo que veo es a un hombre de 23 y su esposa y su hijo de 2 años, y que vienen a trabajar", dijo. "Van a recoger cerezas al este de Washington. Van a sacar estiércol en Kansas. O trabajan en los jardines de Long Island. ¿Por qué deben morir cuando vienen a trabajar para nosotros? Nosotros les dejamos cruzar una trampa mortal para conseguir trabajo".
El aumento de las patrullas desde el 11 de septiembre -no sólo de agentes federales sino también de guardias fronterizos auto-nombrados a los que algunos llaman vigilantes- ha significado caminatas más largas a través de un terreno inhospitalario lleno de serpientes para los inmigrantes que tratan de evitar las patrullas, muchas de las cuales transitan caminos y senderos conocidos.
A menudo, dijo Goodman, los contrabandistas de inmigrantes los abandonan cuando el viaje se hace muy pesado, incluso después de que los inmigrantes han pasado 1.000 o más dólares por sus servicios.
"Los coyotes les dicen que en tres horas ya estarán en Los Angeles", dijo. "No saben adónde van".
En Three Points, una diminuta comunidad en el cruce de la Autopista Ajo y un camino de 72 kilómetros hacia la frontera mexicana en Sasabe, un ranchero con sombrero de cowboy dijo que el área estaba tensa debido al constante movimiento de inmigrantes.
Roy Isaman, el ranchero, dijo que el gobierno mexicano estaba "echando sus problemas económicos a Estados Unidos" al permitir altos niveles de emigración ilegal.
Isaman, que dijo que era dueño de un rancho en Saabe cuyo lado sur linda con la frontera, se quejó de que los inmigrantes cruzan constantemente su propiedad.
"Sólo les digo: ‘Bienvenidos a Estados Unidos, y suerte', y les doy agua", dijo Isaman. "Pero he estado a punto de coger un arma para defenderme de unos coyotes que me estaban amenazando".
En la iglesia presbiteriana de aquí, Tomás Pacheco, 40, también de Michoacán y recuperándose de deshidratación y una herida en la pierna que se hizo durante su caminata por el desierto el fin de semana pasado, dijo que su grupo de 150 personas lo abandonó cuando no pudo mantener el paso. Pasó dos días solo, y sin agua la mayor parte del tiempo.
"Le pedí ayuda a Dios, porque cuando se te acaba el agua ya no sales vivo de ahí", dijo Pacheco, 40. Sus brazos muestran los arañazos que se hizo con los matorrales de gobernadora y algarroba. "Finalmente vi a otro grupo de unas 10 personas, y les pedí agua. Sobreviví".

26 de mayo de 2005
©new york times
©traducción mQh

explotación sexual de inmigrantes


[Ruth Hernández Beltrán] Informe denunia abusos en Nueva Jersey. Las barreras culturales, el miedo, la pobreza y no contar con documentos de estadía legal en Estados Unidos llevan a que miles de inmigrantes sufran abusos sexuales o laborales, una situación especialmente patente en el estado de Nueva Jersey.
Jersey City, Nueva Jersey, Estados Unidos. El ‘estado jardín' es uno de los puntos neurálgicos en el tráfico de indocumentados, debido en parte a la existencia de numerosos locales dedicados al sexo en el nordeste y de fincas, en el sureste, que precisan de mano de obra inmigrante, según el International Institute of New Jersey (Instituto Internacional de Nueva Jersey, IINJ).
El tráfico de personas es una forma moderna de esclavitud y sus víctimas -mujeres, hombres y niños- son sometidas a la fuerza o mediante el fraude y la coerción a explotación sexual o laboral, según declaró Irene Domínguez, coordinadora del Programa Contra el Trafico Humano del IINJ, que recibe fondos del departamento federal de Salud y Servicios Humanos.
El Instituto realiza una intensa campaña educativa entre proveedores de recursos, como albergues, servicios legales, policías y organizaciones comunitarias acerca de qué es el tráfico y cómo identificar a las víctimas de esta práctica.

Promesas Falsas
Muchas mujeres, traídas a Estados Unidos con la falsa promesa de lograr un mejor trabajo y oportunidades de estudio, son forzadas a ejercer la prostitución. Y en Nueva Jersey el problema "es bien serio", según comentó Peter Harvey, fiscal del estado.
"Las víctimas no son sólo latinas, también son europeas y el factor común es la pobreza. Vienen en busca de un buen empleo y de hacer una carrera y pagan dinero por venir aquí", indicó.
"Una vez en Nueva Jersey, o donde sea, porque la prostitución es un problema en toda la nación, sin dinero ni donde vivir, no hablan el idioma, ni documentos porque se los quitan, quienes las trajeron toman ventaja de eso. Las amenazan con daño físico o a sus familiares en su país de origen", señaló Harvey.
La parte más difícil es encontrar a esas mujeres y lograr que confíen en las autoridades, indicó el fiscal.

La Esclavitud Vive en Pleno Siglo 20
Algunas mujeres pueden llegar de forma voluntaria a este país y trabajan como prostitutas, pero cuando no se respetan los acuerdos previos también es un caso de tráfico humano, comentó Domínguez.
Para que una persona sea declarada víctima de tráfico humano debe cumplir algunos requisitos, entre ellos, que la situación en que se encontraba estuviera provocada por la fuerza, coerción o fraude y además debe cooperar con las autoridades, explicó Domínguez.
Cuando se descubre una posible víctima, las autoridades o profesionales vinculados al caso se comunican con el Instituto para coordinar servicios básicos talrd como alojamiento y manutención, además de ofrecerle asesoría y asistencia legal e intérpretes, entre otras ayudas.
Una vez que las autoridades federales la declaran víctima de tráfico humano, la persona entra en un proceso de certificación para luego aplicar a la "Visa T", que otorga los mismos beneficios que a un refugiado en este país.

Immokale, el Pueblo de los Explotados
No obstante, no sólo las mujeres son ‘víctimas' de tráfico humano, destacó Domínguez. El funcionario exhortó a víctimas de explotación sexual o laboral a comunicarse al Instituto llamando al teléfono (201) 653-3888 ext.105, que cuenta con operadoras que hablan español.
"Sospechamos que esto puede estar ocurriendo en los campos agrícolas del sur de Nueva Jersey. Los inmigrantes son especialmente vulnerables y como es una actividad que ocurre a escondidas, no sabemos exactamente cuánta gente hay" en esa situación en el estado, agregó Domínguez.
Explicó que muchos inmigrantes encuentran un trabajo en las fincas, fábricas o en labores domésticas y son abusados por sus empleadores.

Esclava en los Campos de Estados Unidos
"La explotación no es sólo la sexual", dijo Domínguez. Y agregó que el mayor número de casos por los que las autoridades se ponen en contacto con ellos se refiere a abuso en el empleo.
Entre ellos, el de un niño de diez años que era obligado a hacer tareas domésticas y a cuidar de otros niños en el hogar.
El Congreso de Estados Unidos aprobó en 2000 la Ley de Protección de las Víctimas de Tráfico de Personas, que por primera vez definía el tráfico humano como delito en este país.

18 de marzo de 2005
©univisión

se ablanda corazón de bush


[Tom Hamburger y Peter Wallsten] Tras conversaciones de Bush con refugiados aumentan admisiones en Estados Unidos.
Washington, Estados Unidos. Después de oír dramáticas historias directamente de jóvenes perseguidos que huyeron a Estados Unidos, el presidente Bush intervino personalmente para aumentar fuertemente el número de refugiados admitidos en el país -ignorando los severos límites impuestos a esas admisiones por razones de seguridad tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
La decisión de volver a implementar el programa de asistencia a refugiados más grande del mundo, y el papel del presidente en él, ha pasado en gran parte desapercibida entre las recientes riñas en el Partido Republicano sobre cuestiones relacionadas con las políticas de inmigración y asilo post-11 de septiembre.
Pero los detalles se hicieron visibles en una contundente propuesta presupuestaria dada a conocer la semana pasada por la Casa Blanca. El ministerio de Asuntos Exteriores, muestran los documentos, admitirá a 20.000 refugiados adicionales el próximo año -llevando al total de admisiones al nivel de 70.000 admitidos en los años previos a los atentados terroristas.
La intervención de la Casa Blanca durante los últimos meses ha ayudado a superar preocupaciones por la seguridad, dijeron abogados de los refugiados. Y señalan a un encuentro del presidente en junio -organizado por la Oficina de Iniciativas Comunitarias y Religiosas de la Casa Blanca- como lo que motivó que el presidente ejerciera presión donde era necesaria.
"Esos encuentros iniciaron un serio esfuerzo del gobierno para aumentar las admisiones el año pasado", dijo Sarah Petrin, enlace del gobierno de una importante organización de ayuda a los refugiados, el Comité para Refugiados e Inmigrantes de Estados Unidos.
En una reunión a puertas cerradas con el presidente, organizada por James Towey, un importante asesor de Bush y director de la oficina de iniciativas comunitarias, participaron dos jóvenes refugiadas que llegaron hace algunos años y contaron sus historias de sangre y escape.
Una liberiana de 21 años, Veronica Braewell, rompió a llorar cuando le contó a Bush sus experiencias a los 13 años cuando fue dejada por los militantes por muerta sobre una pila de cadáveres, después de haber visto como abrían los estómagos de las embarazadas y mataban a colegiales desarmados.
Cuando sollozaba, el presidente le pasó a Braewell un pañuelo y la abrazó, recordó Braewell en una dolorosa entrevista en su casa en Allentown, Pensilvania.
Le contó al presidente sobre sus planes de estudiar para asistente de enfermería y le agradeció que la hubiera rescatado.
"Agradecéle al pueblo norteamericano", dijo ella que dijo el presidente. "Montones de gente hacen que esto sea posible", dijo, y mencionó específicamente el trabajo de organizaciones como los Servicios Sociales Luteranos y Catholic Charities, dos grupos religiosos que ayudan a refugiados en Estados Unidos.
Esas y otras organizaciones, como la Sociedad de Ayuda a los Inmigrantes Hebreos, han instando a Estados Unidos durante largo tiempo a conservar el liderazgo en el rescate de refugiados.
En los meses posteriores al 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos restringió severamente todas las entradas al territorio no sólo a inmigrantes sino a todos los que tenían un "fundado temor de ser perseguidos" sobre la base de sus creencias políticas o religiosas, raza o etnia. Algunos refugiados de Oriente Medio cuyas peticiones habían sido aprobadas en Estados Unidos en 2001 están recibiendo recién ahora la comunicación de que pueden establecerse aquí.
Los retrasos se deben a una variedad de razones. En los ministerios de Justicia, Asuntos Exteriores y Seguridad Interior, los funcionarios instaron al gobierno a disminuir el ritmo para ser capaces de checar mejor a los refugiados y asegurarse de que no tenían vínculos con terroristas.
En 2002 y 2003 las admisiones disminuyeron en picado a menos de 29.000 personas. Tuvo un efecto desastroso sobre los campamentos de refugiados y puso las cosas muy difíciles para las organizaciones que se ocupan de los refugiados en Estados Unidos, dijeron abogados. La disrupción obligó a algunas organizaciones de refugiados norteamericanas a despedir personal y desmantelar programas de re-asentamiento que había estado construyendo durante más de 25 años. Al mismo tiempo, refugiados de todas las edades de una África asolada por la guerra y de otros lugares quedaron empantanados en los campamentos.En junio, cuando Bush se encontró con la joven que huyó de Liberia, también habló con un estudiante universitario de 22 años, de Sudán, Elijah Anyieth, que le contó sobre los siete años que pasó en un campamento de refugiados de Kenia -a menudo comiendo apenas una mazorca de maíz al día- y describió su fuga a pie de su país asolado por la guerra tras la muerte de sus padres.
"Me dijo: ‘Elijah, fue bueno oír tu historia'", dijo Anyieth, que dijo que su madre fue asesinada en Sudán por militantes y que su padre murió de cólera. Ahora un estudiante de segundo año en ingeniera mecánica en la Virginia Commonwealth University, Anyieth encontró seguridad en Estados Unidos cuando Catholic Charities lo ayudó a instalarse en Richmond, Virginia.
"Dijo que mi historia demuestra por qué al pueblo norteamericano le gusta ayudar a la gente", dijo Anyieth. "Desde que me dijo eso, supe que él iba a hacer algo".
La reunión con los refugiados tomó lugar en un hotel de Washington antes de que el presidente dirigiera la palabra en un congreso sobre la iniciativa basada en la fe. La reunión privada debía durar unos 20 minutos, de acuerdo a un participante, pero se extendió durante más de una hora.
Casi al mismo tiempo que Bush hablaba con los refugiados, el Consejo Nacional de Seguridad inició reuniones para evaluar el aumento de las admisiones de refugiados. La semana pasada, la Casa Blanca hizo pública su propuesta presupuestaria, llamando a gastar unos 154.4 millones de dólares adicionales para admitir y reasentar a refugiados en Estados Unidos.
Una buena parte del dinero se destinará a programas en California, que ha sido históricamente el primer o segundo destino de refugiados.
El apoyo del presidente a los refugiados conlleva pocos riesgos políticos, a pesar de las preocupaciones sobre la seguridad y los costes financieros en una época de recortes presupuestarios, dicen expertos y abogados.
La ayuda a los refugiados es uno de los pocos tópicos en Washington que une a cristianos, judíos, liberales e incluso conservadores que tienen a favorecer drásticas restricciones sobre la inmigración. El aumento de las admisiones de refugiados de África es una postura popular entre líderes religiosos afro-americanos -un grupo político al que corteja la Casa Blanca en un esfuerzo por ganar una parte clave del electorado demócrata.
El problema es también importante para grupos religiosos y de bienestar social que son parte esencial del intento de Bush de incrementar la ayuda gubernamental a grupos religiosos -un objetivo compartido por los evangélicos, que son cada vez más un poderoso componente de la base del Partido Republicano.
"No es un principio conservador del mismo modo que no es liberal ni demócrata", dijo Gideon Aronoff, cabildero de Washington para la Sociedad de Ayuda a Inmigrantes Hebreos. "Proteger a refugiados es un principio estadounidense, y es un principio basado en la fe".
Dos de los más conservadores republicanos en el Congreso ocupados de temas de inmigración -el presidente del Comité Judicial del Congreso, F. James Sensenbrenner Jr. (Wisconsin) y Thomas G. Tancredo (Colorado), presidente del Inmigration Reform Caucus- no tienen la intención de oponerse a Bush sobre el tema del aumento de las admisiones, dijeron ambos portavoces el viernes.
El senador Edward M. Kennedy (demócrata, Massachusetts), el más importante demócrata en el subcomité que supervisa asuntos de inmigración y un críticos frecuente de la política del gobierno con respecto a los refugiados, elogió el plan de Bush de aumentar las admisiones.
Kennedy y el senador Sam Brownback (republicano, Kansas) había pedido al ex ministro de Asuntos Exteriores, Colin L. Powell repetidas veces desde 2002 restaurar la cifra de admisiones de refugiados a los niveles previos. Powell, desde entonces remplazado por Condoleezza Rice, expresó gran interés en hacerlo -pero hasta este año las preocupaciones sobre los costes y la seguridad obstaculizaron sus esfuerzos.
Abogados de refugiados criticaron las complicaciones del "letargo burocrático", como dijo uno de ellos, observando que algunos funcionarios de las agencias se habían opuesto al incremento de admisiones a pesar del apoyo político de alto nivel.
Un informe publicado el año pasado por un ex funcionario del ministerio de Asuntos Exteriores, David A. Martin, ahora profesor de derecho en la Universidad de Virginia, dijo que se creía ampliamente que el sistema de refugiados estaba en crisis debido a desacuerdos burocráticos y otras ineficiencias que estaban contribuyendo a reducir admisiones.
Hubo algún progreso cuando el ministerio de Asuntos Exteriores aumentó las admisiones de 28.000 en 2003 a cerca de 52.000 en 2004. Para 2005 se espera que el gobierno admita a un número similar, pero el presupuesto de 2005 no tiene suficiente dinero para financiar ese nivel.Grupos pro-refugiados están tratando de que el Congreso aumente los fondos, con una infusión adicional este año.

15 de febrero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

balseros llegan a florida


Unos 30 balseros llegaron a un pequeño islote a metros de la costa de Florida y permanecen varados en el terreno esperando ser rescatados.
Miami, Florida, Estados Unidos. Los balseros fueron vistos por primera vez a las 11 de la mañana del viernes y llegaron a un pequeño islote al sur de la comunidad de Ocean Reef, en Cayo Largo, en la parte septentrional de los cayos del sur de la Florida.
Entre los balseros hay hombres, mujeres y hasta un bebé, según el Canal 10 de Miami. Las imágenes mostraban a las personas acostadas en el piso o sentadas, aparentemente exhaustas por la travesía.
También se informó de la presencia de un barco de la Guardia Costera (GC) en la zona, aparentemente esperando la llegada de lanchas más pequeñas debido a que las aguas son poco profundas.

Pies Secos, Pies Mojados
Un portavoz de la Guardia Costera (GC) en Miami, Tony Russell, confirmó el evento pero se negó a dar más detalles sobre la situación de estas personas.
"Estamos conscientes de la situación pero más allá de eso no podemos dar más detalles", dijo Russell, "por política nuestra no podemos discutir operaciones de interceptación".
El departamento de Inmigración y Aduanas de Miami tampoco quiso comentar hasta que la GC haga su trabajo.
Por política estadounidense los balseros cubanos que lleguen a tierra tienen derecho a pedir asilo en el país, pero los interceptados en mar son devueltos a su país.

1 de febrero de 2005
©univisión

contratista asesinado denunció corrupción


[Ken Silverstein, T. Christian Miller y Patrick J. McDonnell] El traficante de armas había acusado a altos funcionarios del ministerio de Defensa iraquí de exigir sobornos.

Washington, Estados Unidos. Un contratista estadounidense asesinado a tiros el mes pasado en Iraq había acusado de corrupción a funcionarios del ministerio de Defensa iraquí de días antes de su muerte, de acuerdo a documentos y a funcionarios norteamericanos.
Dale Stoffel, 43, fue asesinado a balazos el 8 de diciembre poco después de salir de una base militar iraquí al norte de Bagdad, un ataque atribuido en la época a insurgentes iraquíes. También fue asesinado su colega, Joseph Wemple, de 49 años.
Los asesinatos ocurrieron después de que Stoffel advirtiera a importantes funcionarios estadounidenses en Washington que creía que funcionarios del ministerio de Defensa iraquí estaban involucrados en una trama para cobrar sobornos por un contrato de varios millones de dólares asignado a su compañía, la Wye Oak Technology, para reparar viejos equipos militares iraquíes.
El FBI ha iniciado una investigación de los asesinatos y si pueden haber sido provocados por las denuncias de Stoffel, de acuerdo a personas familiarizadas con las pesquisas. El FBI se negó a hacer comentarios.
Stoffel, de Monongahela, Pensilvania, hizo sus acusaciones en una carta del 3 de diciembre dirigida a un importante funcionario del Pentágono y en una reunión con asesores del senador Rick Santorum (republicano, Pensilvania). Poco después, Stoffel fue llamado a presentarse a la base militar de Taji en Iraq por funcionarios militares de la coalición para discutir sus preocupaciones sobre el contrato. Se quejó de problemas de pago con un misterioso empresario libanés designado por los iraquíes como un intermediario, dijeron las fuentes.
Cuando Stoffel, Wemple y un intérprete iraquí salieron de la base de Taji en coche el 8 de diciembre, otro vehículo les embistió de frente. Dos enmascarados descendieron y ejecutaron a los dos norteamericanos con una ráfaga de balas, de acuerdo a informes de esa época. El intérprete escapó y se encuentra desaparecido.
La muerte de Stoffel ha provocado nuevas preocupaciones sobre la integridad del proyecto de reconstrucción de Iraq, que ha estado plagado de acusaciones de corrupción y de favoritismo casi desde sus inicios.
Un funcionario norteamericano dijo que los problemas de corrupción en los que se hallan implicado intermediarios y sobornos se han extendido cada vez más a medida que los iraquíes empezaron a ejercer más control sobre el proceso de contratación.
El asesinato de Stoffel llamó la atención de investigadores no sólo debido a sus denuncias sino también debido a su pasado misterioso y controvertido. Stoffel trabajó en los años noventa en un proyecto norteamericano secreto para comprar armas rusas, chinas y de otros países para ser probadas por militares estadounidenses, según se desprende de documentos y entrevistas.
El negocio de Stoffel en Iraq era el primer contrato de envergadura autorizado y financiado directamente por el gobierno iraquí para propósitos militares, y era crucial para el adiestramiento y equipamiento del Ejército iraquí, y era considerado un componente clave de la estrategia estadounidense para retirarse de Iraq.
El fracaso en detener la supuesta corrupción "sentará un precedente muy negativo para tratos subsecuentes con los militares iraquíes, dañará a las empresas estadounidenses que quieren hacer negocios de acuerdo a las leyes norteamericanas y será una fuente de bochorno y tensión política para el gobierno de Bush con respecto al proyecto en Iraq", dijo Stoffel en su carta al Pentágono, una copia de la cual fue conseguida por Times.
De acuerdo a la carta, la empresa de Stoffel, de Pensilvania, recibió el año pasado un contrato del ministerio de Defensa iraquí para ayudar a reparar sus anticuados equipos militares de la era soviética, en su mayor parte tanques T-55 y artillería. Wye Oak Technology entregó en noviembre algunos tanques reparados a la Primera Brigada Motorizada de Iraq.
Como parte del contrato funcionarios de alto rango del ministerio de Defensa exigieron que los pagos a Stoffel fueran procesados a través de un intermediario libanés designado por el ministerio, de acuerdo a la carta del 3 de diciembre.
En noviembre Stoffel trató de obtener un pago de 24.7 millones de dólares, enviando facturas directamente al ministerio de Defensa. El ministerio, a su vez, autorizó tres cheques diferentes, enviándolos al intermediario libanés para su "procesamiento", dijo gente familiarizada con el contrato.
El papel del intermediario era actuar como una especie de fideicomiso de la cuenta para transacciones comerciales, revisando las facturas y haciendo los pagos, dijeron las fuentes.
Pero el empresario no le envió el dinero y Stoffel se quejó a los funcionarios estadounidenses en Washington de que sospechaba que el verdadero papel del intermediario era desviar los pagos hacia funcionarios iraquíes para pagar comisiones ilegales, declaró gente familiarizada con el contrato.
En su carta al Pentágono también dijo que el intermediario estaba reteniendo los pagos en un intento de obligarlo a utilizar a subcontratistas relacionados con el intermediario y con funcionarios del ministerio de Defensa.
Stoffel trató sus preocupaciones con representantes del despacho de Santorum. Santorum, a su vez, escribió al ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld el 3 de diciembre pidiéndole que abordara el tema con el ministro de Defensa iraquí, Hazem Shaalan.
"Apreciaría un comentario sobre cómo puede ayudar el ministerio de Defensa" a Wye Oak Technology a obtener el pago de los servicios prestado, escribió Santorum.
Stoffel también se reunió con John A. ‘Jack' Shaw, subsecretario de Defensa para la tecnología de seguridad internacional, cuya oficina supervisaba la venta de armas a Iraq. En una carta posterior, Stoffel instó a Shaw a exigir que una conocida firma de contabilidad fuera contratada para supervisar el contrato. Advirtió en su carta que el contrato de armas "ha sido presa... de corrupción e intereses creados".
Shaw fue retratado en reportajes de Times el año pasado después de ser investigado por un asunto no relacionado. Subsecuentemente fue retirado de su posición. Su despacho transmitió las quejas de Stoffel al ministerio del Ejército.
"Estamos estudiando el problema", dijo el teniente coronel del Ejército Joseph Yoswa, un portavoz del Pentágono.
Fuentes dijeron que las quejas de Stoffel llegaron al general de división británico David Clements. Clements, el subcomandante de la misión para adiestrar a las tropas iraquíes reunió a Stoffel, Wemple y el empresario libanés para solucionar el problema.
Clements citó a Stoffel a que viajara desde Estados Unidos a Iraq para una reunión en la base militar de Taji a principios de diciembre, dijeron varias fuentes.
Después de varios días de discusiones, Clements le dijo al empresario que pagara las facturas, dijeron las fuentes. El 8 de diciembre, Stoffel y Wemple fueron atacados cuando volvían a Bagdad con su intérprete iraquí.
Los agresores robaron el ordenador de Stoffel. Una semana más tarde un video con fotografías y documentos de Stoffel y Wemple fueron publicados en una página de internet que es usada frecuentemente por grupos rebeldes. Un grupo que se autodenomina las Brigadas de la Yigas Islámica reclamó responsabilidad por los asesinatos. Expertos en terrorismo no conocían a este grupo previamente.
La oportunidad y los inusuales detalles sobre los asesinatos despertaron sospechas en Estados Unidos y en Iraq de que el video era un truco para encubrir el asesinato.
"El video era muy raro", dijo Evan Kohlam, un consultor de terrorismo que estudió el video.
"No mostraba los cuerpos ni el asesinato mismo, sino sólo fotos, documentos y materiales retirados de los cuerpos. Es ciertamente posible que alguien [no los rebeldes] hayan montado el video".
El capitán del Ejército Steve Álvarez, un portavoz estadounidense, reconoció que Clements había hablado con Stoffel, pero negó que Stoffel haya mencionado el tema de la corrupción durante sus conversaciones.
En lugar de eso, dijo que Stoffel se había quejado de las "dificultades que estaba teniendo en obtener los fondos iniciales" para equipar a la brigada motorizada. Clements rechazó ser entrevistado sobre el asunto.
"En realidad no tenemos mucho más que decir", escribió Álvarez en respuesta a una pregunta del Times. Refirió otras preguntas al ministerio de Defensa iraquí.
Nick Hutchinson, asesor estadounidense del ministerio de Defensa que también se reunió con Stoffel no respondió a nuestras peticiones de que comentara este caso.
Un portavoz del ministerio de Defensa iraquí coordinó una entrevista con un importante funcionario de Defensa, pero luego prohibió al periodista hacer preguntas sobre el contrato, diciendo que era demasiado "peligroso".
El empresario libanés no fue localizado.Stoffel había estado activo en el negocio de armas durante mucho tiempo. Al menos desde mediados de los años noventa trabajó con funcionarios de la inteligencia norteamericana para conseguir armamento enemigo para permitir que los militares estadounidenses estudiaran e hicieran pruebas con los artefactos, de acuerdo a documentos del contrato obtenidos por Times.
Como parte de su trabajo Stoffel había establecido contactos en toda Europa del Este, especialmente en Ucrania y Bulgaria. Compró armas incluyendo misiles tierra-aire y sistemas anti-aéreos, muestran los documentos.
Tras la invasión de Iraq en marzo de 2003, Stoffel fue a Bagdad a explorar las oportunidades de negocios que permitía el proyecto de reconstrucción iraquí del Pentágono de varios billones de dólares.
Se preocupó sobre la posible corrupción en el proceso de contratación norteamericano y comunicó sus sospechas a investigadores estadounidenses en la primavera de 2004.
Un funcionario estadounidense dijo que las denuncias de Stoffel estaban siendo investigadas.

Miller y Silverstein informaron desde Washington y McDonnell desde Baghdad.

21 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

eeuu quiere atacar a irán


[Álvaro Vargas Llosa] El Pentágono calificó de "erróneo" el artículo del destacado periodista Seymour Hersh en la revista The New Yorker que dio a conocer esa información. Revelan supuestos planes de ataques de Estados Unidos contra Irán.
Seymour Hersh, el famoso periodista que reveló las torturas de la cárcel de Abu Ghraib, en Iraq, vuelve a la carga desde las páginas de la revista New Yorker. Esta vez para poner al descubierto un vasto plan de operaciones encubiertas por parte de Estados Unidos para atacar centros de producción de armas de destrucción masiva, especialmente en Irán, de acuerdo con el objetivo de los neoconservadores de llevar la democracia al Medio Oriente.
Basándose en lo que califica de "fuentes de inteligencia y militares", pero especialmente en los funcionarios de la CIA que fueron recientemente despedidos como parte de la reestructuración ordenada por George W. Bush, Hersh afirma que Paul Wolfowitz y Douglas Feith, lugartenientes de Donald Rumsfeld en el Pentágono, son los cerebros civiles de la estrategia neoconservadora. Esta estrategia, según una de sus fuentes, parte de una visión según la cual "Iraq es sólo una campaña" en la guerra contra el terrorismo y "la próxima campaña que tendremos será la de Irán".
Según Hersh, Bush ha firmado ya una serie de autorizaciones y órdenes ejecutivas secretas que permiten a grupos de comando y unidades de las Fuerzas Especiales conducir operaciones encubiertas contra ‘objetivos terroristas' en al menos 10 países del Medio Oriente y el Sur del Asia.

Infraestructura Dispersada
Para eludir las restricciones legales que obligan a la Casa Blanca a informar al Congreso, Bush habría dejado de lado a la CIA, la agencia para la que se requiere dicho procedimiento. Para extremar el celo, la Casa Blanca ha evitado poner al tanto de estas operaciones encubiertas incluso a los jefes militares encargados de las misiones en diversas regiones del mundo.
La revelación más importante de Hersh indica que la Administración Bush ha estado realizando misiones de "reconocimiento" al interior de Irán desde mediados de 2004 para identificar "tres decenas" de objetivos a fin de destruir la capacidad de ese país de producir armas nucleares. Las misiones de reconocimiento serían el paso previo a acciones de sabotaje para neutralizar el complejo militar de ese país. Aparentemente, aprendiendo las lecciones del ataque de la aviación israelí contra la central nuclear de Osirak, en el Iraq de Saddam Hussein (1981), Teherán ha dispersado su infraestructura nuclear por la zona oriental del país, usando escondites subterráneos, algunos situados cerca de lugares con alta concentración poblacional.
Según el periodista, sus fuentes pretenden evitar una nueva guerra. Aseguran que tanto la CIA como los servicios secretos de Europa creen que Irán tiene muchos problemas técnicos para completar el desarrollo de armas nucleares, especialmente en lo que se refiere a la producción del tipo de gas necesario para las ojivas. Por lo tanto, se calcula que están todavía a unos cinco años de poder fabricar estas armas.
La publicación también asegura que Estados Unidos ha hecho un acuerdo con el gobernante autoritario de Pakistán, Pervez Musharraf, para obtener su colaboración. Se trata de no exigir que Islamabad entregue a Abdul Qadeer Khan, el padre de la bomba atómica paquistaní, acusado de revender material nuclear a otros países, a cambio de que ese gobierno asista a los militares estadounidenses que están penetrando el territorio iraní. Estados Unidos valora la amplia experiencia que ha tenido el sistema de inteligencia paquistaní en sus tratos con los iraníes.
La Casa Blanca ha respondido, por vía de Dan Bartlett, asesor del Presidente, quien señaló que "como es obvio, estamos preocupados con Irán, como lo está el mundo entero, aunque aseguró que el artículo de Hersh está "plagado" de "errores", pues el gobierno está "en este momento" explorando la vía "diplomática".
Mientras el Pentágono calificó de "erróneo" el artículo del New Yorker, el ministro de Defensa iraní, Ali Shamkhani, reaccionó ayer al tema diciendo que Estados Unidos "no se atreve" a atacar a Irán.
La Unión Europea ha logrado que Irán, país signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear, acceda a detener temporalmente su programa nuclear, pero su maquinaria no ha sido desmantelada. Hasta ahora, Estados Unidos ha preferido no participar en dichas negociaciones.

La Historia de Seymour Hersh
Seymor Hersh es un viejo practicante de la filosofía del conservacionista Edward Abbey, a quien suele citar: "Un patriota debe estar siempre dispuesto a defender a su país contra su gobierno". Por eso, desde que en plena guerra de Vietnam develó la masacre de My Lai, hasta el año pasado, en que puso al descubierto las torturas de Abu Ghraib, en Irak, se ha dedicado a fustigar al poder y desmitificar la noción de ‘seguridad nacional' bajo la cual suelen llevarse a cabo las políticas más controversiales en materia de política exterior.
Autor de ocho libros y ganador del Premio Pulitzer, este periodista de investigación es hoy un reportero a tiempo completo con el New Yorker, desde donde el año pasado remeció al país con la serie sobre Abu Ghraib, exactamente un año después de afirmar con rotundidad, en el mismo medio, que ya no había armas de destrucción masiva en Iraq.
Es frecuente verlo en la TV exponer las razones por las que cree que "la guerra en Irak no se puede ganar" y acusar a los "neoconservadores" de "haber secuestrado el gobierno más poderoso de la tierra". A lo largo de su carrera, ha sido acusado muchas veces de dar armas al enemigo -muchos lo llaman, precisamente 'El Enemigo'-, especialmente durante la guerra de Vietnam, a la que se opuso ferozmente. Ahora, muchos conservadores lo acusan de facilitar la tarea de los terroristas.

18 de enero de 2005
©la tercera"

elecciones secretas


[Dexter Filkins] En muchos lugares en Iraq los candidatos no se atreven a publicar sus nombres ni los partidos sus programas.
Bagdad, Iraq. La amenaza de muerte cuelga tan pesadamente sobre el mitin electoral, convocado esta semana en el quinto piso de la Fábrica General de Aceite Vegetal, que los oradores se negaron a decir si había candidatos.
"Es demasiado peligroso", dijo Hussein Ali, que habló a nombre de la Alianza Unida Iraquí, un partido que presente decenas de candidatos a las elecciones aquí. "Es un secreto".
Y entonces Ali y sus colegas de retiraron, escoltados por hombres armados.
Así se está desarrollando la campaña electoral en Iraq, un país simultáneamente embarcado en un experimento político impulsado por los norteamericanos y retorciéndose con una guerrilla determinada a interrumpir el experimento.
A sólo dos semanas de la votación, programada para el 30 de enero, los guerrilleros han incrementado sus ataques y empujado a la mayoría de los candidatos puertas adentro, y el sábado las autoridades dijeron que el día de las elecciones restringirán el tráfico e impondrán cordones en torno a los colegios electorales.
Como resultado, en grandes fajas del país la campaña electoral se hace en secreto, y los candidatos, normalmente ansiosos de que sus mensajes lleguen al público, a menudo tienen demasiado miedo como para decir sus nombres. En lugar de realizar mítines, se reúnen clandestinamente con los votantes, si acaso se reúnen con ellos.
Las campañas públicas son todavía posibles en gran parte del sur de Iraq y en las regiones kurdas en el lejano nordeste, donde la amenaza de violencia no se vislumbra tan pesadamente.
Pero en gran parte del centro y del noroeste, incluyendo a dos de las tres ciudades más grandes del país, Bagdad y Mosul, los candidatos revelan sus nombres corriendo grandes peligros personales.
De los 7.471 hombres y mujeres que se han inscrito como candidatos, sólo un puñado fuera de las áreas kurdas relativamente tranquilas se han identificado públicamente. La ubicación de los 5.776 colegios electorales todavía no se da a conocer, por temor a que sean blanco de ataques.
Las dificultades de los candidatos se mencionaron en una octavilla distribuida en la ciudad por la Alianza Unida Iraquí. El volante entregaba la lista de 37 candidatos a la asamblea nacional. Los otros 188, se leía en el volante, no podían ser publicados.
"Nuestras excusas por no mencionar los nombres de todos los candidatos", decía la octavilla. "Pero la situación de seguridad es mala y debemos mantenerlos vivos".
Algunos líderes políticos aquí dicen que no les preocupa la falta de visibilidad de los candidatos; señalan que los iraquíes votarán a los partidos políticos, no a candidatos individuales.
Cada partido tiene una lista de candidatos, que obtendrán escaños proporcionalmente a la cantidad de votos que reciba cada partido. En esta rudimentaria fase de la democracia, dicen algunos, lo extraordinario es que los iraquíes voten.
"Estas serán elecciones de electorados, no de programas como ocurre en Estados Unidos", dice Adil Abdul Mahdi, ministro de Finanzas y candidato de la Alianza Unida Iraquí. "Los iraquíes conocen a su gente. Saben a quién están votando".
Pero el problema mayor, para muchos líderes políticos, es que los ataques de la guerrilla para estropear las elecciones ha truncado el discurso político y, como resultado, el corazón de las elecciones mismas. Si los candidatos no pueden hacer campaña, no pueden debatir, y si no pueden debatir, los votantes estarán difícilmente en condiciones de diseñar el destino de su país.
"Una elección no es solamente echar un pedazo de papel en una caja; es todo un proceso", dice Nasir Chaderij, presidente del Partido Democrático Nacional, que presenta 48 candidatos. "Pero eso no pasa aquí. Los candidatos no pueden hacer campaña debido a la situación de inseguridad".
"Yo las llamo las elecciones secretas".
Raja al-Khuzai, candidata a la asamblea que se ha unido a la lista de candidatos encabezada por el primer ministro Ayad Allawi, pasa casi todo el tiempo dentro del recinto fortificado de Allawi, rodeado de guardias armados. En lugar de hacer campaña, envía voluntarios a las calles a hablar en su nombre con los votantes.
"Vuelven y me cuentan las opiniones de la gente", dijo la doctora Khuzai.
Khuzai conoce bien los peligros que acechan a los iraquíes que están tratando de construir un nuevo orden democrático; dos de sus colegas del ahora disuelto Consejo de Gobierno Iraquí fueron asesinados. El 24 de diciembre, soldados norteamericanos encontraron el cuerpo quebrado y agujereado de balas de un familiar, Wijdan al-Khuzai, también candidato.
Rawaf Abdul Razak, candidato del Partido Democrático Nacional, despertó una mañana y encontró un pedazo de papel metido en la puerta principal de su casa en Bagdad.
"Se acabó el juego", decía la nota manuscrita. "Si no vuelves honestamente a la senda de Dios y dejas de traicionar a tu país, te enviaremos al infierno".
Razak todavía es candidato, pero ya no hace campaña en público.
La violencia hace que la campaña electoral parezca curiosamente que ha sido retirada del país donde tiene lugar -y a veces literalmente retirada. Los candidatos más ricos, como Allawi, emiten reclames por televisión proclamando sus candidaturas. Otros dan ruedas de prensa dentro de recintos fortificados con sacos e arena y macizas murallas.
Khuzai hizo campaña recientemente de puerta en puerta reclutando seguidores en un barrio iraquí en Amman, Jordania. "No puedo hacer eso en Iraq", dijo.
Como resultado, la forma más ubicua de comunicación política es el cartel electoral; hay miles. En la capital, compiten por el espacio en casi todas las paredes.
"La Opción Correcta para un Futuro Brillante", dice un cartel de la Alianza Unida Iraquí.
"El Islam Es Nuestra Cultura, la Modernidad Nuestro Camino, la Renovación Nuestra Meta", dice otro del Partido Islámico Democrático.
Actos que son normales en las campañas son tan raros que a menudo los iraquíes no saben cómo reaccionar cuando se encuentran en una. Cuando los voluntarios del Partido Comunista Iraquí entraron en caravana con altavoces en Shoula, un barrio al norte de Bagdad el viernes, muchos de los vecinos que quedaron turulatos y boquiabiertos.
"¡Lucharemos por los pobres!", gritaba un joven comunista con un megáfono.
Sin embargo, cuando la caravana se detuvo y los voluntarios empezaron a distribuir panfletos, una muchedumbre de iraquíes se congregaron a su alrededor. No sabían mucho de los candidatos individuales o de los programas de los partidos, pero entendían que las elecciones estaban a apenas dos semanas.
"Por supuesto sabemos qué es la democracia", dijo Nadi Karim, 60, tendero, que había cogido un folleto de los comunistas. "Hace 35 años que la estamos esperando".
Los candidatos mismos, incluso los que tienen demasiado miedo como para salir a la calle, saben lo que está en juego. Los comunistas, por ejemplo, que ahora apoyan las elecciones libres y la tolerancia religiosa, son uno de los escasos partidos iraquíes que envían a sus candidatos a la calle. Dos de sus miembros fueron matados a balazos el mes pasado.
"Nadie te va a dar la democracia en una bandeja de plata; tienes que pelear por ella", dijo Jasim al-Helfi, candidato comunista a la asamblea. "En una democracia, los candidatos deben salir a la calle y encontrarse con el pueblo".
La resistencia no ha paralizado las campañas en todas partes. En gran parte del sur de Iraq, donde dominan los chiíes y la insurgencia ha disminuido, los candidatos iraquíes se reúnen con sus votantes cara a cara, aunque la mayoría de ellos lo hace sólo con guardias armados a su lado.
Antes esta semana, un grupo de cinco candidatos a la asamblea encabezados por Ahmad Chalabi se dirigieron de Bagdad a Mushkhab, a unos 160 kilómetros al sur, para reunirse con los líderes de una tribu local. Para llegar allá, Chalabi y su séquito viajaron con 50 guardias armados que pararon el tráfico en las carreteras cuando se transformó en un obstáculo e incluso ocuparon una gasolinera a punta de pistola cuando sus vehículos se quedaban sin gasolina.
Chalabi, que es candidato de la Alianza Unida Iraquí, fue acogido calurosamente. Se reunió con los líderes tribales en un ‘mudhif', un salón de reunión tradicional hecho de cañas secas sacadas del Río Eúfrates. Se sentó con las piernas cruzadas con los jefes tribales, almorzó cordero y arroz, y luego dio un discurso.
"Llegaron los norteamericanos y derrocaron a Saddam, pero no liberaron el país", dijo Chalabi. "El pueblo iraquí liberará al país; los iraquíes lo construirán".
A su vez, los líderes tribales prometieron su apoyo, así como el de todos los de la tribu fatla. "Nuestra gente votará como les digamos", dijo Imad Farun, un líder tribal fatla.
Muchos iraquíes chiíes dicen que han decidido votar a la Alianza Unida Iraquí, la coalición de partidos chiíes que reunió el jefe religioso el gran ayatollah Ali al-Sistani. Con el respaldo tácito del ayatollah Sistani -su cara macilenta y severa adorna las pancartas de la alianza- muchos chiíes dicen que sienten la obligación religiosa de votar a la alianza chií.
"Si este partido ha sido aprobado por Sistani, lo apoyaré", dijo Adnam Khazel, un obrero de 23 años de la fábrica de aceite vegetal.
Otra emoción que acompaña a muchos actos de campaña aquí, junto al miedo a la violencia, es el recuerdo de tiempos duros, no solamente de Hussein, sino también de incertidumbre desde la invasión norteamericana y la guerra de guerrillas cada vez más intensa.
Los mítines en Mushkhab y en la fábrica de Bagdad fueron los dos acompañados de lecturas de poesía, tristes versos sobre las penurias del pasado.
"Iraq, mi alma, mis heridas aún no están curadas", dijo un orador a sus compatriotas en la vieja fábrica. "Qué pena que en esta tierra donde éramos los amos, seamos ahora los esclavos".

15 de enero de 2005
18 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh