Blogia
mQh

irak

manifiesto calvinista de weber


[Francis Fukuyama] A 100 años de la publicación de ‘La ética protestante y el espíritu del capitalismo' Francis Fukuyama elaboró, para el New York Times, un ensayo donde se pregunta por la vigencia de una de las obras cumbres del célebre sociólogo alemán. A su juicio, la importancia de los factores religiosos en el desarrollo económico -y en el acontecer político- hacen necesaria una nueva mirada a Weber.
Este año se cumple el centenario del más famoso tratado sociológico jamás escrito, ‘La ética protestante y el espíritu del capitalismo', de Max Weber. Fue un libro que rebatió a Karl Marx. La religión, de acuerdo con Weber, no era una ideología producida por intereses económicos (El "opio de las masas", en las palabras de Marx), sino más bien lo que había hecho posible el mundo capitalista moderno. En esta década, cuando las culturas parecen estar colisionando y cuando la religión es culpada con frecuencia de los fracasos de la modernización y de la democracia en el mundo musulmán, el libro y las ideas de Weber merecen una nueva mirada.
El argumento de Weber se centraba en el protestantismo ascético. El decía que la doctrina calvinista de la predestinación llevaba a los creyentes a buscar demostrar su estatus de elegidos, cuestión que hacían dedicándose al comercio y a la acumulación material. De este modo, el protestantismo creó una ética laboral -esto es, una valoración del trabajo por sí mismo, más que por sus resultados- y demolió la antigua doctrina aristotélica/católico-romana, según la cual se debía adquirir sólo la riqueza necesaria para vivir bien. Adicionalmente, el protestantismo advirtió a sus seguidores en cuanto a comportarse correctamente fuera de los límites familiares, cuestión decisiva para crear un sistema de confianza social.
La tesis de Weber fue controvertida desde el momento en que se publicó. Diversos académicos señalaron que era empíricamente incorrecta en cuanto al desempeño económico superior de los protestantes respecto de los católicos. Que las sociedades católicas habían comenzado a desarrollar el capitalismo moderno mucho antes de la Reforma y que fue la Contrarreforma, más que el catolicismo en sí, la que había llevado al atraso. El economista alemán Werner Sombart afirmó haber encontrado el equivalente funcional de la ética protestante en el judaísmo, mientras Robert Bellah la descubrió en el budismo Tokugawa japonés.
No hay riesgo en afirmar que la mayoría de los economistas contemporáneos no toman en serio las hipótesis de Weber, ni ninguna otra teoría culturalista del crecimiento económico. Muchos sostienen que la cultura es una categoría residual en la que se refugian los cientistas sociales perezosos cuando no pueden desarrollar una teoría más rigurosa. Hay, en verdad, razones para ser cautelosos a la hora de usar la cultura para explicar resultados económicos y políticos. Los propios escritos de Weber acerca de las otras grandes religiones mundiales, y su impacto en la modernización, sirven como advertencias. Su libro ‘La religión de China: confucianismo y taoísmo' (1916) da una mirada muy sombría a las perspectivas de desarrollo económico en la china confucianista, cuya cultura, se destaca en cierto punto, ofrece sólo un obstáculo ligeramente menor que el de Japón al surgimiento del capitalismo moderno.
Lo que atrasó a la China y al Japón tradicionales, podemos entender ahora, no fue la cultura, sino las instituciones sofocantes, malas políticas y tácticas inadecuadas. Una vez que éstas fueron reparadas, ambas sociedades despegaron. La cultura es sólo uno de los muchos factores que determinan el éxito de una sociedad. Esto es algo para tener en mente cuando se oye que la religión del Islam explica el terrorismo, la falta de democracia u otros fenómenos en el Medio Oriente.
Al mismo tiempo, nadie puede negar la importancia de la religión y la cultura al determinar por qué las instituciones funcionan en algunos países mejor que en otros. Las regiones católicas de Europa fueron más lentas en modernizarse que las protestantes y les tomó más tiempo aceptar la democracia. Así, buena parte de lo que Samuel Huntington llamó la "tercera ola" de democratización tuvo lugar entre los '70 y los '90 en lugares como España, Portugal y muchos países de Latinoamérica. Aún hoy, entre las sociedades altamente seculares que integran la Unión Europea, hay un claro declive de actitudes hacia la corrupción política desde el norte protestante hacia el sur mediterráneo. Fue la entrada a la Unión de los correctos escandinavos la que finalmente forzó la renuncia de su plana ejecutiva completa en 1999, por un escándalo de corrupción que involucraba a un ex primer ministro francés.
‘La ética protestante' plantea interrogantes mucho más profundas acerca del rol de la religión en la vida moderna que lo sugerido por la mayoría de los debates al respecto. Weber sostiene que en el mundo moderno la ética del trabajo se ha despojado de las pasiones religiosas que le dieron origen, y que ahora es parte de un capitalismo basado en la ciencia y en la razón. Los valores para Weber no surgen racionalmente, sino del tipo de creatividad humana que inspiró originalmente a las grandes religiones. El creía que su fuente fundamental yacía en lo que etiquetó como "autoridad carismática", en el sentido griego original de "tocada por Dios". El mundo moderno, decía, ha visto este tipo de autoridad derrotada por una forma burocrático-racional que apaga el espíritu humano (produciendo lo que llamó una "jaula de hierro"), aun si ha hecho al mundo pacífico y próspero. La modernidad todavía es perseguida por el "fantasma de las creencias religiosas muertas", pero lleva largo tiempo vaciada de espiritualidad auténtica. Esto fue especialmente cierto, creía Weber, en Estados Unidos, donde "la persecución de la riqueza, desprovista de su sentido religioso y ético tiende a asociarse con pasiones puramente mundanas".
Vale la pena mirar más de cerca el modo en que la visión de Weber del mundo moderno ha rendido en el siglo que siguió a la publicación de ‘La ética protestante'. De muchas formas, por cierto, se ha mostrado fatalmente precisa: el capitalismo basado en la razón y la ciencia se ha diseminado por el planeta, llevando avances materiales a grandes áreas del mundo, integrándolo en lo que ahora llamamos globalización.
Pero huelga decir que la religión y la pasión religiosa no han muerto. No sólo debido a la militancia islámica, sino también al ascenso protestante-evangélico global que, en números concretos, rivaliza con el Islam fundamentalista como fuente de auténtica religiosidad. El renacer del hinduismo entre los indios de clase media o el surgimiento del movimiento Falun Gong en China, o la reaparición de la ortodoxia oriental en Rusia y otros ex territorios comunistas, o la constante resonancia de la religión en EE.UU., sugiere que la secularización y el racionalismo difícilmente pueden ser subalternos ineludibles de la modernización.
Uno podría examinar con mayor amplitud aquello que constituye la religión y la autoridad carismática. El siglo pasado estuvo marcado por lo que el teórico alemán Carl Schmitt llamó movimientos "político-teológicos", como el nazismo y el marxismo-leninismo, basados en compromisos vehementes con creencias fundamentalmente irracionales. El marxismo sostenía ser científico, pero sus adherentes en el mundo real siguieron a líderes como Lenin, Stalin o Mao con un tipo de adhesión ciega a la autoridad indistinguible de la pasión religiosa. (Durante la Revolución Cultural en China la gente debía tener cuidado con lo que hacía con los diarios viejos. Si un diario tenía una foto de Mao y alguien se sentaba en la imagen sagrada o usaba el diario para envolver pescado, corría peligro de que lo que designaran como contrarrevolucionario).
Sorpresivamente, la visión weberiana de una modernidad caracterizada por "especialistas sin espíritu y sensualistas sin corazón" es mucho más aplicable a la Europa moderna que a los EE.UU. de hoy. La Europa actual es un continente pacífico, próspero, administrado racionalmente por la Unión Europea y completamente secular. Los europeos pueden seguir usando términos como "derechos humanos" y "dignidad humana", que están enraizados en los valores cristianos de su civilización, pero pocos de ellos podrían dar cuenta coherente de por qué siguen creyendo en tales cosas. El fantasma de las creencias religiosas muertas atormenta a Europa mucho más que a Estados Unidos.
‘La ética protestante' de Weber fue, de esta manera, tremendamente exitosa en cuanto estímulo al pensamiento acerca de la relación entre valores culturales y modernidad. Pero como reporte histórico del ascenso del capitalismo moderno, o como ejercicio de predicción social, ha resultado ser menos correcto.
Al violento siglo que siguió a la publicación de su libro no le faltó autoridad carismática. Y el siglo que viene amenaza con traer aún más de lo mismo. Uno puede preguntarse si acaso la nostalgia de Weber por la autenticidad espiritual -lo que podría llamarse su nietzscheanismo- no se habrá extraviado, y si vivir en la jaula de hierro del racionalismo moderno es una cosa tan terrible, después de todo.

Los Cómo y los Porqué del Capitalismo, Según Weber
"Durante mucho tiempo", escribe Alain Payrefitte en ‘La sociedad de la confianza', "la única alternativa a la sociología marxista de la economía fue la de Max Weber". Fundador de la sociología moderna junto a Karl Marx y Emile Durkheim, Weber nació en Erfurt, Prusia, en 1820.
Hijo de un destacado político del Partido Liberal Nacional de la época de Bismarck, estudió en las universidades de Heidelberg, Berlín y Gotinga, interesándose por el derecho, la historia y la economía. Advirtiendo que la sociología no podía imitar al pie de la letra a las ciencias "duras", propuso el establecimiento de tipos sociales ideales, base de la construcción de modelos teóricos más rigurosos.
El método se aplicó en ‘La ética protestante y el espíritu del capitalismo' (1905), donde estudió la moral que proponían algunos grupos calvinistas de los siglos XVI y XVII para mostrar lo que él veía como una evidencia: que las sociedades protestantes estaban mejor dotadas que las católicas para el progreso económico. El punto radica en establecer el porqué y el cómo de lo que constituye "la potencia más decisiva de nuestra vida moderna: el capitalismo".
Entre varios otros puntos del libro, Weber designa al ascestismo propio del puritanismo de raíz calvinista (según el cual "cada hora perdida es sustraída al trabajo que contribuye a la gloria divina") como condición de la racionalidad económica.
El ‘Marx de los burgueses' se resistía a aceptar el determinismo económico planteado por el ideólogo del comunismo, reivindicando la importancia de los factores culturales, así como de la progresiva racionalidad que incluso ciertas religiones eran capaces de proveer. Redactor de la Constitución de la República de Weimar, falleció en 1919. Tres años después, su viuda publica ‘Economía y sociedad', otra de sus obras clave.

20 de marzo de 2005
27 de marzo de 2005
©tercera

ejército sin suficientes reclutas


[Robert Burns] Los reclutadores del Ejército no llegan a metas de marzo. Modificarán tono para apelar al patriotismo de los padres.
Washington, Estados Unidos. El Ejército no logrará sus metas de reclutamiento este mes y el próximo, y está trabajando para revisar su campaña publicitaria y apelar al patriotismo de los padres, dijo ayer el Secretario del Ejército, Francis J. Harvey.
Independientemente de si esto aumenta el reclutamiento o no, dijo Harvey, él no ve ninguna posibilidad de imponer el servicio militar obligatorio.
"La palabra ‘d' está muy alejada de mi mente", dijo en una rueda de prensa del Pentágono el antiguo ejecutivo de la compañía de defensa, su primera desde que se transformara en el funcionario civil más importante del Ejército en noviembre pasado.
Debido a las tensiones sobre el personal disponible causadas por los conflictos en Iraq y Afganistán, en el Congreso se ha planteado la posibilidad de reintroducir el servicio militar obligatorio, aunque hay un sólido consenso contra la medida entre el ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld y los jefes militares.
Esta es la primera vez que Estados Unidos ha estado en un período de guerra sostenido desde que se introdujera en 1973 el concepto de las fuerzas armadas voluntarias. La Fuerza Aérea y la Marina, que desempeñan papeles relativamente menores en Iraq y Afganistán, no tienen problemas de reclutamiento, pero el Ejército y los Marines pasan apuros.
El Ejército estuvo en un 27 por ciento por debajo de sus metas de reclutamiento -la primera vez que no logra sus metas mensuales desde mayo de 2000. La última vez que no logró cumplir sus metas anuales fue en 1999.
Para el 28 de febrero, el Ejército estaba un 6 por ciento por debajo del número de reclutas que había esperado que se alistaran en ese momento en el año, la Reserva del Ejército un 10 por ciento y la Guardia Nacional del Ejército un 25 por ciento.
El Ejército pronostica que los tres elementos -activos, Guardia y Reserva- no cumplirán sus objetivos de marzo y abril. Eso significa que tendrán que recuperar el terreno perdido este verano, tradicionalmente la mejor temporada de reclutamiento, para lograr sus metas anuales.
"No me voy a rendir", dijo Harvey. "En este momento todavía tenemos seis meses" antes del fin del año de reclutamiento el 30 de septiembre. "He retado a nuestra gente de recursos humanos que sean lo más creativos que puedan. Incluso hablando ahora, se me ocurren varias ideas nuevas".
Uno de los nuevos enfoque tiene por fin persuadir a más padres a dirijan a sus hijos al Ejército.
"Vamos a apelar al patriotismo", dijo.
Eso se podría hacer mediante una nueva campaña de publicidad, dijo. También está animando a más miembros del Congreso, así como a jefes de alta jerarquía del Ejército y promotores, a que dediquen más tiempo en las comunidades locales, fomentando los beneficios del servicio militar.
El Ejército también ha incrementado el número de reclutadores en las calles en un 33 por ciento y está ofreciendo bonos más altos de alistamiento. La semana pasada, el Ejército anunció que la Guardia y Reserva Nacional estaban aumentando la edad de los reclutas de 34 a 39 años para ampliar el banco de posibles reclutas.
El Ejército regular no puede subir la edad máxima sin la aprobación del Congreso.
Algunos han sugerido que el Ejército podría aliviar su crisis de reclutamiento si el Pentágono modificara su política de ‘No Preguntes/No Lo Digas' que permite a hombres y mujeres homosexuales sólo si se guardan para sí mismos su orientación sexual. Pero Harvey dijo que se opone a cambiar esa política.
"No veo la necesidad de cambiarla", dijo.
En un asunto relacionado, el Ejército dijo que más gente en la Reserva de Individuos [Individual Ready Reserve] IRR -los que ya no llevan uniforme y no están obligados a entrenarse- tendrán noticias del Ejército en las próximas semanas.
El Ejército ha aumentado el número de soldados IRR que piensa poner en servicio activo, de los 4.402 anunciados el verano pasado a 4.653 soldados.
De los que ha recibido órdenes de movilización, 370 no se han presentado, de acuerdo al teniente coronel Pamela Hart, una portavoz del Ejército.
Otros 2.229 han solicitado exenciones o aplazamientos de sus fechas de incorporación.

24 de marzo de 2005
26 de marzo de 2005
©boston globe
©traducción mQh

dedo humano en la sopa


Cuando tomaba su sopa en un restaurante de Estados Unidos. Una mujer encontró un dedo humano, con uña incluida, cuando degustaba su cena en una conocida cadena de restaurantes de comida rápida en California (sudoeste), dijeron funcionarios del Departamento de Salud a la AFP.
San Francisco, Estados Unidos. La mujer pidió una sopa de chile picante, y se encontró con el dedo de una persona el martes pasado, contó Joy Alexiou, del Departamento de Salud de Santa Clara.
"Estaba comiendo su chile cuando mordió algo duro y, al mirar de cerca, descubrió que era un dedo humano", dijo la funcionaria.
Asqueada, inmediatamente empezó a vomitar.
"Era la yema con toda la uña. Fue una experiencia horrible para ella que comenzó a vomitar apenas vio lo que había mordido", indicó.
Luego de hacer un inventario de todos los dedos de los empleados del restaurante Wendy's y verificar que ninguno de ellos había perdido una yema, el dedo en cuestión fue entregado a la policía para su custodia y análisis.
Los empleados del local habían puesto la anónima yema en un congelador a la espera de que la policía y funcionarios de la Salud a investigar.
"No tenemos idea de a quién pueda pertenecer", dijo Alexiou. "No es de ningún empleado", añadió.
La policía intenta tomar una huella del dedo, que estuvo cocinándose por horas con el chile, e investiga si pudo haber llegado dentro de algún ingrediente envasado.

27 de marzo de 2005
©mi punto

argentina reclama justicia


Argentinos evocan golpe de Estado y siguen reclamando justicia tras 29 años.
Buenos Aires, Argentina. Miles de argentinos repudiaban este jueves en las principales ciudades el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que instauró la más feroz dictadura (1976-83) de la historia del país y seguían exigiendo justicia para los 30.000 desaparecidos del régimen militar.
En la capital argentina, uno de los actos más trascendentes era el protagonizado por las Madres de Plaza de Mayo quienes, como todos los jueves desde hace 28 años, realizaron su ronda en el histórico paseo, frente a la Casa Rosada.
"Esperamos que nuestra lucha haya sido útil para los que vienen detrás", dijo una de las Madres, que llevaba su emblemático pañuelo blanco en la cabeza, y agregó que "a nosotras mismas nos asombra nuestra fuerza a 28 años de la tragedia" (las madres comenzaron sus rondas un año después del golpe).
Como es habitual en este aniversario, la organización desplegó una bandera con los rostros de los desaparecidos, que ocupan unos 200 metros de lienzo.
También se movilizaban las Abuelas de Plaza de Mayo, que ya lograron ubicar a un centenar de los 500 bebés apropiados por los militares, y la agrupación HIJOS, que nuclea a los hijos de padres desaparecidos.
La convocatoria contó con la adhesión de 140 organizaciones de derechos humanos, políticas, sociales, gremiales, estudiantiles y de piqueteros (pobres y desocupados).
Decenas de militantes amanecieron en la Plaza en numerosas carpas en las que cumplieron una vigilia nocturna.
El nuevo aniversario encuentra al genocida Jorge Videla cumpliendo prisión domiciliaria (por ser mayor de 70 años) por el robo de bebés nacidos durante el cautiverio de sus madres, un delito que no prescribe.
Además, Emilio Massera, el ex todopoderoso jefe de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y uno de los hombres más temibles del régimen, fue declarado "demente" por peritos forenses de la Corte Suprema de Justicia y dejado en libertad hace dos semanas, aunque está postrado a raíz de un derrame cerebral.
Ambos habían sido condenados en el histórico juicio a las Junta Militares en 1985 e indultados cinco años después por el presidente Carlos Menem (1989/99).
"Basta de impunidad, hambre, entrega y represión", es la consigna central de la organización "Encuentro Memoria, Verdad y Justicia", que reclama "cárcel efectiva a los genocidas, anulación de los indultos (a los ex jerarcas castrenses), restitución de la identidad a los 500 jóvenes apropiados" por militares, policías o allegados.
A casi tres décadas del terrorismo de Estado, un amplio sector de la sociedad sigue insistiendo en la necesidad de esclarecer los sucedido con los desaparecidos y castigar a los responsables.
Para ello, los organismos humanitarios exigen la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final que beneficiaron a alrededor de un millar de represores, que podrían regresar a los estrados judiciales.
Ambas normas fueron declaradas inconstitucionales por jueces federales, pero debe ser la Corte Suprema de Justicia la que resuelva la cuestión.
En los últimos días se realizaron diversos actos y manifestaciones culturales en repudio al derrocamiento de la presidenta María Estela Martínez de Perón, quien había asumido el poder luego de la muerte del fundador del peronismo, Juan Perón, en julio de 1974.
El miércoles, el artista Jorge Velarde, ex detenido desaparecido, arrojó flores al Río de la Plata, en memoria de las víctimas de la dictadura que fueron arrojadas vivas desde aviones, en los llamados 'vuelos de la muerte'.

27 de marzo de 2005
©mi punto

en el funeral de gladys marín


[Monte Reel] Chile rinde honores a las mujeres, y a una en particular. La dirigente comunista Gladys Marín, que murió a principios de marzo, fue alabada como defensora de los derechos.
Santiago, Chile. Se suponía que iba a ser un momento de silencio en la ceremonia en el palacio presidencial el martes, que celebraría el Día Internacional de la Mujer.
Pero el formal silencio fue interrumpido por el ruido de las calles -el sonido de decenas de miles de personas reunidas para el funeral de Gladys Marín, una antigua líder del Partido Comunista de Chile y una prominente figura de la oposición durante la dictadura militar de 17 años.
"Es apropiado, porque Gladys Marín siempre luchó por los derechos de las mujeres durante lo que fue un período muy difícil", dijo Mónica Neira, que estaba en la multitud ondeando una bandera con la imagen de Marín. "Los progresos que hemos hecho se deben a mujeres como ellas".
En la ceremonia en el palacio, funcionarios de gobierno citaron una lista de logros que dicen que señalan un importante giro social hacia la igualdad de los sexos en un país que lucha por desprenderse de su pasado represivo y que ha estado largo tiempo bajo la influencia de valores católicos.
En el otoño pasado, cuando se legalizó el divorcio, los grupos de mujeres lo saludaron como un signo de que las mujeres estaban finalmente siendo investidas con el poder de tomar decisiones personales. El martes, el presidente Ricardo Lagos firmó una ley para penalizar el acoso sexual en los lugares de trabajo.
Funcionarios también observaron con orgullo que los dos candidatos en las próximas elecciones presidenciales son mujeres. En contraste con Marín, que fue candidata a presidente en 1993 y 1999, los sondeos muestran que Michelle Bachelet y Soledad Alvear terminarían primera y segunda, respectivamente, si las elecciones se celebraran esta semana.
Lagos dijo en un discurso el martes que tomados colectivamente, estos desarrollos representan un "profundo cambio cultural" en la sociedad chilena. Puede deberse a que el ritmo de los cambios ha sido tan lento en el pasado. Hasta el año pasado, Chile era el único otro país en el hemisferio occidental donde el divorcio seguía siendo ilegal.
Además, aunque el porcentaje de mujeres en la fuerza de trabajo se ha casi duplicado desde 1990, a un 37 por ciento, esta es todavía la tasa más baja de América Latina. Las mujeres con trabajo ganan un 30 a 40 por ciento menos que sus colegas masculinos, de acuerdo a una agencia del gobierno de Chile que se ocupa de asuntos de la mujer.
La violencia doméstica es un problema persistente. La agencia dice que 70 mujeres murieron en riñas familiares el año pasado.
Las enormes multitudes que se empujaron por una mirada al coche fúnebre cubierto de flores, representan por sí mismas un cambio. Marín, que murió de un cáncer cerebral el domingo a los 63, nunca recibió una demostración semejante de apoyo público durante su vida como activista política. En lugar de eso, era a menudo retratada como una figura polémica, más a la izquierda que el gobernante partido socialista.
Marín fue elegida al Congreso a los 24 años y luego pasó dos años en el exilio después de que el general Augusto Pinochet usurpara el poder con un golpe de estado en 1973. El marido de Marín desapareció después de haber sido arrestado por el servicio secreto de Pinochet. Su partido fue declarado ilegal por la dictadura militar, que entró en la clandestinidad.
El martes, las redes de televisión nacional mostraron imágenes en directo de su funeral, y los políticos hicieron turno para elogiarla. El gobierno ordenó un luto nacional de dos días.
"Cuando todos los demás callaban, ella hablaba", dijo Jacqueline Cortes, que también ondeaba una bandera en la procesión. "Como mujer, siempre pareció una de nosotras peleando por nosotros".
Aunque las dos principales candidatas presidenciales son mujeres, sólo el 17 por ciento de los miembros elegidos del Congreso y un 13 por ciento de los concejales municipales, son mujeres, dijo Cecilia Pérez, ministro de asuntos de la mujer. Pero dijo que los cambios recientes han convencido a la mujeres chilenas a ser más asertivas y abrir la boca.
"El año pasado superamos un montón de problemas", dijo Pérez. "El debate sobre las leyes ha ayudado a levantar un montón de barreras".
Las dos candidatas a la presidencia, la antigua ministro de Defensa, Bachelet, y la antigua ministro de Asuntos Exteriores, Alvear, se enfrentarán en las primarias este verano para determinar quién se opondrá a Joaquín Lavín, el alcalde de Santiago. De acuerdo a los sondeos de la semana pasada, cualquiera de las dos lo derrotará fácilmente.
Pero Alvear, en una entrevista el martes, dijo que su norbramiento no estuvo libre de trabas. "Creo que necesitamos un cambio de mentalidad en los partidos políticos", dijo. "Si los ciudadanos no me hubiesen otorgado ese alto nivel de apoyo, nunca habría sido considerada una candidata. Los partidos políticos todavía manejan códigos y reglas que son de naturaleza masculina".
Algunos políticos han tomado nota. Sergio Bitar, el ministro de Educación, dijo que había considerado presentarse como candidato a presidente hace algunos meses, pero cambió de opinión cuando descubrió que Bachelet recibía mucha más atención.
"Aquí el presidente del país ha sido siempre visto como un padre", dijo Bitar. "Pero ahora, creo que el país quiere a una madre".

9 de marzo de 2005
27 de marzo de 2005
©washington spot
©traducción mQh

argentina reclama justicia


Argentinos evocan golpe de Estado y siguen reclamando justicia tras 29 años.
Buenos Aires, Argentina. Miles de argentinos repudiaban este jueves en las principales ciudades el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que instauró la más feroz dictadura (1976-83) de la historia del país y seguían exigiendo justicia para los 30.000 desaparecidos del régimen militar.
En la capital argentina, uno de los actos más trascendentes era el protagonizado por las Madres de Plaza de Mayo quienes, como todos los jueves desde hace 28 años, realizaron su ronda en el histórico paseo, frente a la Casa Rosada.
"Esperamos que nuestra lucha haya sido útil para los que vienen detrás", dijo una de las Madres, que llevaba su emblemático pañuelo blanco en la cabeza, y agregó que "a nosotras mismas nos asombra nuestra fuerza a 28 años de la tragedia" (las madres comenzaron sus rondas un año después del golpe).
Como es habitual en este aniversario, la organización desplegó una bandera con los rostros de los desaparecidos, que ocupan unos 200 metros de lienzo.
También se movilizaban las Abuelas de Plaza de Mayo, que ya lograron ubicar a un centenar de los 500 bebés apropiados por los militares, y la agrupación HIJOS, que nuclea a los hijos de padres desaparecidos.
La convocatoria contó con la adhesión de 140 organizaciones de derechos humanos, políticas, sociales, gremiales, estudiantiles y de piqueteros (pobres y desocupados).
Decenas de militantes amanecieron en la Plaza en numerosas carpas en las que cumplieron una vigilia nocturna.
El nuevo aniversario encuentra al genocida Jorge Videla cumpliendo prisión domiciliaria (por ser mayor de 70 años) por el robo de bebés nacidos durante el cautiverio de sus madres, un delito que no prescribe.
Además, Emilio Massera, el ex todopoderoso jefe de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y uno de los hombres más temibles del régimen, fue declarado "demente" por peritos forenses de la Corte Suprema de Justicia y dejado en libertad hace dos semanas, aunque está postrado a raíz de un derrame cerebral.
Ambos habían sido condenados en el histórico juicio a las Junta Militares en 1985 e indultados cinco años después por el presidente Carlos Menem (1989/99).
"Basta de impunidad, hambre, entrega y represión", es la consigna central de la organización "Encuentro Memoria, Verdad y Justicia", que reclama "cárcel efectiva a los genocidas, anulación de los indultos (a los ex jerarcas castrenses), restitución de la identidad a los 500 jóvenes apropiados" por militares, policías o allegados.
A casi tres décadas del terrorismo de Estado, un amplio sector de la sociedad sigue insistiendo en la necesidad de esclarecer los sucedido con los desaparecidos y castigar a los responsables.
Para ello, los organismos humanitarios exigen la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final que beneficiaron a alrededor de un millar de represores, que podrían regresar a los estrados judiciales.
Ambas normas fueron declaradas inconstitucionales por jueces federales, pero debe ser la Corte Suprema de Justicia la que resuelva la cuestión.
En los últimos días se realizaron diversos actos y manifestaciones culturales en repudio al derrocamiento de la presidenta María Estela Martínez de Perón, quien había asumido el poder luego de la muerte del fundador del peronismo, Juan Perón, en julio de 1974.
El miércoles, el artista Jorge Velarde, ex detenido desaparecido, arrojó flores al Río de la Plata, en memoria de las víctimas de la dictadura que fueron arrojadas vivas desde aviones, en los llamados 'vuelos de la muerte'.

27 de marzo de 2005
©mi punto

manifiesto calvinista de weber


[Francis Fukuyama] A 100 años de la publicación de ‘La ética protestante y el espíritu del capitalismo' Francis Fukuyama elaboró, para el New York Times, un ensayo donde se pregunta por la vigencia de una de las obras cumbres del célebre sociólogo alemán. A su juicio, la importancia de los factores religiosos en el desarrollo económico -y en el acontecer político- hacen necesaria una nueva mirada a Weber.
Este año se cumple el centenario del más famoso tratado sociológico jamás escrito, ‘La ética protestante y el espíritu del capitalismo', de Max Weber. Fue un libro que rebatió a Karl Marx. La religión, de acuerdo con Weber, no era una ideología producida por intereses económicos (El "opio de las masas", en las palabras de Marx), sino más bien lo que había hecho posible el mundo capitalista moderno. En esta década, cuando las culturas parecen estar colisionando y cuando la religión es culpada con frecuencia de los fracasos de la modernización y de la democracia en el mundo musulmán, el libro y las ideas de Weber merecen una nueva mirada.
El argumento de Weber se centraba en el protestantismo ascético. El decía que la doctrina calvinista de la predestinación llevaba a los creyentes a buscar demostrar su estatus de elegidos, cuestión que hacían dedicándose al comercio y a la acumulación material. De este modo, el protestantismo creó una ética laboral -esto es, una valoración del trabajo por sí mismo, más que por sus resultados- y demolió la antigua doctrina aristotélica/católico-romana, según la cual se debía adquirir sólo la riqueza necesaria para vivir bien. Adicionalmente, el protestantismo advirtió a sus seguidores en cuanto a comportarse correctamente fuera de los límites familiares, cuestión decisiva para crear un sistema de confianza social.
La tesis de Weber fue controvertida desde el momento en que se publicó. Diversos académicos señalaron que era empíricamente incorrecta en cuanto al desempeño económico superior de los protestantes respecto de los católicos. Que las sociedades católicas habían comenzado a desarrollar el capitalismo moderno mucho antes de la Reforma y que fue la Contrarreforma, más que el catolicismo en sí, la que había llevado al atraso. El economista alemán Werner Sombart afirmó haber encontrado el equivalente funcional de la ética protestante en el judaísmo, mientras Robert Bellah la descubrió en el budismo Tokugawa japonés.
No hay riesgo en afirmar que la mayoría de los economistas contemporáneos no toman en serio las hipótesis de Weber, ni ninguna otra teoría culturalista del crecimiento económico. Muchos sostienen que la cultura es una categoría residual en la que se refugian los cientistas sociales perezosos cuando no pueden desarrollar una teoría más rigurosa. Hay, en verdad, razones para ser cautelosos a la hora de usar la cultura para explicar resultados económicos y políticos. Los propios escritos de Weber acerca de las otras grandes religiones mundiales, y su impacto en la modernización, sirven como advertencias. Su libro ‘La religión de China: confucianismo y taoísmo' (1916) da una mirada muy sombría a las perspectivas de desarrollo económico en la china confucianista, cuya cultura, se destaca en cierto punto, ofrece sólo un obstáculo ligeramente menor que el de Japón al surgimiento del capitalismo moderno.
Lo que atrasó a la China y al Japón tradicionales, podemos entender ahora, no fue la cultura, sino las instituciones sofocantes, malas políticas y tácticas inadecuadas. Una vez que éstas fueron reparadas, ambas sociedades despegaron. La cultura es sólo uno de los muchos factores que determinan el éxito de una sociedad. Esto es algo para tener en mente cuando se oye que la religión del Islam explica el terrorismo, la falta de democracia u otros fenómenos en el Medio Oriente.
Al mismo tiempo, nadie puede negar la importancia de la religión y la cultura al determinar por qué las instituciones funcionan en algunos países mejor que en otros. Las regiones católicas de Europa fueron más lentas en modernizarse que las protestantes y les tomó más tiempo aceptar la democracia. Así, buena parte de lo que Samuel Huntington llamó la "tercera ola" de democratización tuvo lugar entre los '70 y los '90 en lugares como España, Portugal y muchos países de Latinoamérica. Aún hoy, entre las sociedades altamente seculares que integran la Unión Europea, hay un claro declive de actitudes hacia la corrupción política desde el norte protestante hacia el sur mediterráneo. Fue la entrada a la Unión de los correctos escandinavos la que finalmente forzó la renuncia de su plana ejecutiva completa en 1999, por un escándalo de corrupción que involucraba a un ex primer ministro francés.
‘La ética protestante' plantea interrogantes mucho más profundas acerca del rol de la religión en la vida moderna que lo sugerido por la mayoría de los debates al respecto. Weber sostiene que en el mundo moderno la ética del trabajo se ha despojado de las pasiones religiosas que le dieron origen, y que ahora es parte de un capitalismo basado en la ciencia y en la razón. Los valores para Weber no surgen racionalmente, sino del tipo de creatividad humana que inspiró originalmente a las grandes religiones. El creía que su fuente fundamental yacía en lo que etiquetó como "autoridad carismática", en el sentido griego original de "tocada por Dios". El mundo moderno, decía, ha visto este tipo de autoridad derrotada por una forma burocrático-racional que apaga el espíritu humano (produciendo lo que llamó una "jaula de hierro"), aun si ha hecho al mundo pacífico y próspero. La modernidad todavía es perseguida por el "fantasma de las creencias religiosas muertas", pero lleva largo tiempo vaciada de espiritualidad auténtica. Esto fue especialmente cierto, creía Weber, en Estados Unidos, donde "la persecución de la riqueza, desprovista de su sentido religioso y ético tiende a asociarse con pasiones puramente mundanas".
Vale la pena mirar más de cerca el modo en que la visión de Weber del mundo moderno ha rendido en el siglo que siguió a la publicación de ‘La ética protestante'. De muchas formas, por cierto, se ha mostrado fatalmente precisa: el capitalismo basado en la razón y la ciencia se ha diseminado por el planeta, llevando avances materiales a grandes áreas del mundo, integrándolo en lo que ahora llamamos globalización.
Pero huelga decir que la religión y la pasión religiosa no han muerto. No sólo debido a la militancia islámica, sino también al ascenso protestante-evangélico global que, en números concretos, rivaliza con el Islam fundamentalista como fuente de auténtica religiosidad. El renacer del hinduismo entre los indios de clase media o el surgimiento del movimiento Falun Gong en China, o la reaparición de la ortodoxia oriental en Rusia y otros ex territorios comunistas, o la constante resonancia de la religión en EE.UU., sugiere que la secularización y el racionalismo difícilmente pueden ser subalternos ineludibles de la modernización.
Uno podría examinar con mayor amplitud aquello que constituye la religión y la autoridad carismática. El siglo pasado estuvo marcado por lo que el teórico alemán Carl Schmitt llamó movimientos "político-teológicos", como el nazismo y el marxismo-leninismo, basados en compromisos vehementes con creencias fundamentalmente irracionales. El marxismo sostenía ser científico, pero sus adherentes en el mundo real siguieron a líderes como Lenin, Stalin o Mao con un tipo de adhesión ciega a la autoridad indistinguible de la pasión religiosa. (Durante la Revolución Cultural en China la gente debía tener cuidado con lo que hacía con los diarios viejos. Si un diario tenía una foto de Mao y alguien se sentaba en la imagen sagrada o usaba el diario para envolver pescado, corría peligro de que lo que designaran como contrarrevolucionario).
Sorpresivamente, la visión weberiana de una modernidad caracterizada por "especialistas sin espíritu y sensualistas sin corazón" es mucho más aplicable a la Europa moderna que a los EE.UU. de hoy. La Europa actual es un continente pacífico, próspero, administrado racionalmente por la Unión Europea y completamente secular. Los europeos pueden seguir usando términos como "derechos humanos" y "dignidad humana", que están enraizados en los valores cristianos de su civilización, pero pocos de ellos podrían dar cuenta coherente de por qué siguen creyendo en tales cosas. El fantasma de las creencias religiosas muertas atormenta a Europa mucho más que a Estados Unidos.
‘La ética protestante' de Weber fue, de esta manera, tremendamente exitosa en cuanto estímulo al pensamiento acerca de la relación entre valores culturales y modernidad. Pero como reporte histórico del ascenso del capitalismo moderno, o como ejercicio de predicción social, ha resultado ser menos correcto.
Al violento siglo que siguió a la publicación de su libro no le faltó autoridad carismática. Y el siglo que viene amenaza con traer aún más de lo mismo. Uno puede preguntarse si acaso la nostalgia de Weber por la autenticidad espiritual -lo que podría llamarse su nietzscheanismo- no se habrá extraviado, y si vivir en la jaula de hierro del racionalismo moderno es una cosa tan terrible, después de todo.

Los Cómo y los Porqué del Capitalismo, Según Weber
"Durante mucho tiempo", escribe Alain Payrefitte en ‘La sociedad de la confianza', "la única alternativa a la sociología marxista de la economía fue la de Max Weber". Fundador de la sociología moderna junto a Karl Marx y Emile Durkheim, Weber nació en Erfurt, Prusia, en 1820.
Hijo de un destacado político del Partido Liberal Nacional de la época de Bismarck, estudió en las universidades de Heidelberg, Berlín y Gotinga, interesándose por el derecho, la historia y la economía. Advirtiendo que la sociología no podía imitar al pie de la letra a las ciencias "duras", propuso el establecimiento de tipos sociales ideales, base de la construcción de modelos teóricos más rigurosos.
El método se aplicó en ‘La ética protestante y el espíritu del capitalismo' (1905), donde estudió la moral que proponían algunos grupos calvinistas de los siglos XVI y XVII para mostrar lo que él veía como una evidencia: que las sociedades protestantes estaban mejor dotadas que las católicas para el progreso económico. El punto radica en establecer el porqué y el cómo de lo que constituye "la potencia más decisiva de nuestra vida moderna: el capitalismo".
Entre varios otros puntos del libro, Weber designa al ascestismo propio del puritanismo de raíz calvinista (según el cual "cada hora perdida es sustraída al trabajo que contribuye a la gloria divina") como condición de la racionalidad económica.
El ‘Marx de los burgueses' se resistía a aceptar el determinismo económico planteado por el ideólogo del comunismo, reivindicando la importancia de los factores culturales, así como de la progresiva racionalidad que incluso ciertas religiones eran capaces de proveer. Redactor de la Constitución de la República de Weimar, falleció en 1919. Tres años después, su viuda publica ‘Economía y sociedad', otra de sus obras clave.

20 de marzo de 2005
27 de marzo de 2005
©tercera