la campaña electoral iraquí
[Anthony Shadid] Entre esperanzadas pancartas de la campaña electoral en Bagdad, los lemas reflejan ambivalencia.
Bagdad, Iraq. En la calle de Waziriya de Bagdad, los carteles de las campañas están llenos de promesas. "Por un Iraq independiente y libre", promete uno. "Por un Iraq pacífico", dice otro.
Los carteles están pegados en una gris barricada de concreto de un piso de alto gris, que protege de coches-bomba la corte de apelaciones de Iraq. Muestran retratos de líderes religiosos investidos de poder espiritual y políticos que ejercen autoridad, al general iraquí que derrocó a la monarquía del país en un sangriento golpe en 1958 y al descendiente de la familia real que aspira a un trono resucitado.
"Su voto es valioso", declara su cartel. "Déselo a alguien que lo merezca".
Los ánimos al otro lado de la calle en las tiendas de papelería, restaurantes y desvencijados café, separada por un tráfico que no acelera nunca y nunca se detiene sino solamente se arrastra, son mucho más complicados. En el barrio confesionalmente mixto, las emociones son tan embrollados como claros los carteles. Hay temor en torno a la votación, esperanza por el futuro, desdén por los partidos y elasticidad, ese motivo de vida en Bagdad.
En Waziriya los carteles cuentan una historia: lo que ven los partidos políticos de Iraq como los deseos de los votantes. Las conversaciones, unas sobre otras como en un día cualquiera, sugieren otra cosa.
"El pueblo iraquí necesita a alguien fuerte", insistió Hussein Jumaa, un estudiante de 22 años cerca de la Academia de Bellas Artes, terminando un falafel en un restaurante. "No necesitan a alguien que vaya a decir toda la vida, cortésmente: Por favor, señor'".
Jumaa dijo que apoyaba a Ayad Allawi, el primer ministro interino del país, cuya retórica dura y remoto pasado como miembro del represivo Partido Baaz parecen transformarlo en el favorito de los conservadores. Es una tema que repite incansablemente el partido de Allawi en la televisión árabe y en sus carteles, que dicen: "Un liderazgo fuerte y un país pacífico".
Ahmed Hadi, otro estudiante de arte que está con Jumaa, sacude la cabeza. Él apoyaba la lista de candidatos que muchos iraquíes consideran que es apoyada por el gran ayatollah Ali Sistani, el importante líder religioso chií del país.
"Pertenece a la casa de los chiíes", dijo.
Mientras hablaban, Qais Ubaidi, un chofer de microbús, entró al restaurante con un paso impaciente que correspondía con su actitud.
"Mentiras", insistió, cuando le pregunté qué pensaba de los carteles. "Es un proceso engañoso".
Una Campaña Débil
La elección de los 275 miembros del Parlamento, que deberá luego redactar la Constitución, fue convocada para el 30 de enero. En Bagdad, la campaña ya está en camino, aunque la capital está prácticamente bajo sitio, preparándose para una intensificación de la campaña de los insurgentes para interrumpir la votación. En lugar de mítines, hay pequeñas reuniones en locaciones fortificadas -casas, oficinas o sedes de partidos detrás de barricadas y alambre de púa. En lugar de discursos, hay réclames de televisión. Algunos canales están saturados de réclames electorales. En lugar de encontrarse cara a cara con la gente, los candidatos colocan carteles con sus mensajes.
Algunos son simples. En uno de los tablones de concreto, colocados como piezas de dominó en la calle de Waziriya, un panfleto de un candidato independiente, Ahmed Taha, dice humildemente: "Estoy tratando de presentarme a mí mismo".
Otros son más sofisticados.
La Alianza Unida Iraquí, el grupo de la más importante lista chií, ha empapelado partes de Bagdad con mensajes que se inclinan hacia lo moralizador. "Por la virtud social", dice un panfleto. "Para salvaguardar la identidad musulmana de Iraq", dice otro, agraciado con un retrato de Sistani, cuya autoridad entre los chiíes más religiosos es incuestionable.
Esta lista declaradamente chií se basa en la historia de una comunidad reprimida durante mucho tiempo, que sufrió siglos de desposesión a manos de gobernantes sunníes, excluidos por el presidente Saddam Hussein como el último de una larga lista. "Nuestro propósito es recuperar lo que destruyó el criminal régimen baazista", declara un cartel sobre un mapa de Iraq dibujado como una pared agrietada con flores rojas encima. Casi todos los carteles citan versos del Corán. Entre los más populares: "Dios nunca cambiará las condiciones de la gente a menos que la gente cambie ella misma".
"Vote por su seguridad, la distribución de los servicios sociales y contra el desempleo", entona otro cartel de otra coalición, la Unión Popular, respaldada por el venerable Partido Comunista Iraquí. Los carteles del partido, a menudo con los mensajes más eclécticos de Bagdad, prometen "una infancia segura", "fraternidad nacional" y "los derechos de la maternidad y de la infancia".
Ubaidi, el chofer de microbús, se burla de todos ellos sin excepción.
"Son todos ladrones que saben muy bien cómo robar", dijo.
Haciendo el trayecto desde el centro hasta el sur de Bagdad, Ubaidi gana unos seis dólares al día. En otoño pasado hacía 23 dólares. Sus ganancias se estropearon con la escasez de gasolina, que puede durar semanas, que ha quintuplicado los precios del combustible en el mercado negro.
"No hay gas, no hay aceite de cocina, no hay electricidad y no hay gasolina. No hay seguridad y todo el mundo roba", dijo el robusto Ubaidi, como el chirriante casete de un cantante de la región del Golfo Pérsico en la instalación estereo de un restaurante. "Si Saddam fuera candidato, yo lo votaría a él. Todos en Iraq son ladrones, pero Saddam era un buen ladrón. Por lo menos proporcionaba seguridad".
Ubaidi, hijo de una madre chií y un padre sunní, culpó a los partidos políticos de la intensificación de las tensiones confesionales. Importante grupos sunníes han llamado a boicotear las elecciones, y los más militantes entre ellos han amenazado con interrumpirlas.
"Están todos compitiendo por el trono", dijo. "¿Dónde estaban antes?"
No es un sentimiento desconocido hacia los partidos. Muchos de los más prominentes líderes políticos estuvieron en el extranjero durante el régimen de Hussein y a menudo sus raíces son huecas en una sociedad que estuvo efectivamente despolitizada durante los 35 años de régimen baazista. Muchos iraquíes culpan a los antiguos exiliados de la deslucida actuación del gobierno interino y del Consejo de Gobierno anterior. La lista chií usa en sus carteles el retrato de Sistani, no el de sus propios candidatos, y pocos emplean los nombres de los partidos.
"La gente odia a los partidos", declaró Fathi Abed, 40, que tiene una tienda de repuestos de automóvil en la calle de Waziriya, sus estanterías apiladas de focos, espejos retrovisores y cajas metálicas de bayetas.
Cansado de hablar e imperturbable, Abed dijo que votaría, incluso aunque insistió en que el resultado estaba predeterminado.
"Te apuesto", dijo. "Espera hasta después de las elecciones, y verás que el ganador será Ayad Allawi. Él las ganará".
Algunos en Bagdad creen que Estados Unidos quiere que el nuevo Parlamento elija a Allawi, el titular, como primer ministro. Si los americanos lo quieren, se dice en las conversaciones, así ocurrirá. Esto refleja la profunda veta de teorías conspirativas que impregnan la vida de Bagdad en estos días -desde el rumor de que el militante jordano Abu Musab Zarqawi, acusado de algunas de las más espectaculares carnicerías en Iraq, es un invento norteamericano, hasta el rumor expresado por Abed de que los iraquíes que no voten perderán sus raciones de alimento mensuales.
"Quizás no es verdad", dijo, "pero es lo que la gente dice".
Esperando el Caos
Más abajo en la calle de la tienda de Abed hay otros carteles, atestando la entrada a la Academia de Bellas Artes de la ciudad, junto a vendedores ambulantes que venden té en sus endebles tenderetes con techos de cartón y quioscos que venden caramelos y útiles de escritorio a los estudiantes que se arremolinan en la calle.
Algunos de los panfletos son repartidos por la comisión electoral iraquí, instando a los iraquíes a votar "por el futuro de Iraq" o a las mujeres para que participen en la votación "para dar vida a la democracia y la igualdad". Junto a ellos hay carteles del Movimiento Monárquico Constitucional, el grupo realista cuyo líder, Sharif Ali bin Hussein, promete "seguridad, estabilidad, justicia y prosperidad".
A la vuelta de la esquina se encuentra uno de los candidatos del partido monárquico, Muatasim Idris, que trabaja para una firma de ingeniería.
Su campaña, como muchas, es de tono suave: nada de discursos, mítines ni manifestaciones. Extendiendo su mano, Idris, 35, hizo un listado de las amenazas que enfrentaría durante la campaña. Le podían colocar una bomba, robarle el coche, su familia podría ser amenazada. Dijo que el día de las elecciones decenas de familias en su barrio abandonarían sus casas cerca de las escuelas, donde se instalarán los colegios electorales.
"Soy un blanco en movimiento", dijo Idris, con una sonrisa forzada. "Sólo hago campaña entre la gente que confío: familiares y amigos".
"Sabemos que habrá balbala", dijo. Confusión y caos. "No hay modo de evitarlo. Se oye todos los días. La gente tiene miedo. Tienen miedo incluso en sus casas. Pero tenemos que decidir el destino de nuestro país. No podemos abandonarlo".
En su oficina, adornada con una fotografía de la Meca, el santuario más sagrado del islam, y de versos del Corán escritos en un espejo, Idris se reunía con su primo Ali Saleh, 45. En una queja que ya es familiar, dijeron que estaban preocupados por Iraq, que tomaría una generación para que volviera a ser lo que era antes de la llegada de los norteamericanos, antes de la tiranía de Hussein, antes de las guerras y la violencia que ha desordenado sus vidas.
"Iraq tiene una larga historia", dijo Saleh. "Saddam no era algo nuevo. ¿Cuántas generaciones han tenido que vivir de esta manera?" Miró por la ventana de su empresa, la Fábrica Mustafa, los carteles del Partido Monárquico Constitucional y los panfletos del Partido Comunista en una barricada de concreto. "Nuestra generación ha crecido en la violencia. No pueden revolver sus problemas de manera pacífica".
Miembros de una generación más joven estaban en el patio de la Academia de Bellas Artes, ornamentada con estatuas de la dinastía Abbassid de Bagdad, el ambiente de las Mil y una Noches y las historias que dan a Bagdad su nostalgia. Junto a un estudiante que tocaba Hotel California' en una guitarra acústica estaba Muntasir Jalal y su amiga Dalal Mohammed. Jalal es cristiano; Mohammed, sunní.
El voto "es nuestra oportunidad", insistió Jalal.
Mohammed dio vuelta los ojos, luego sacudió su cabeza.
"Yo soy sunní, y los sunníes estamos boicoteando las elecciones", dijo. "Creo que va a causar todavía más problemas".
En una muralla cercana, un cartel con el retrato de Sistani insta a la gente a votar. Al otro lado del patio hay una pancarta: "Así es como empieza un país a decidir su destino..., a través de las urnas".
"No les presto atención", dijo Mohammed. "Soy pesimista. Soy pesimista sobre la vida y sobre todo. Quiero irme de Iraq. Eso sería lo mejor".
Jalal se burló de ella. "Se va a lleva consigo un lanzagranadas". Trató de desviar la conversación. Eran artistas, insistió. "En el arte no hay política", dijo Jalal, tranquilizándola. "Estamos demasiado ocupados pintando".
20 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh
Los carteles están pegados en una gris barricada de concreto de un piso de alto gris, que protege de coches-bomba la corte de apelaciones de Iraq. Muestran retratos de líderes religiosos investidos de poder espiritual y políticos que ejercen autoridad, al general iraquí que derrocó a la monarquía del país en un sangriento golpe en 1958 y al descendiente de la familia real que aspira a un trono resucitado.
"Su voto es valioso", declara su cartel. "Déselo a alguien que lo merezca".
Los ánimos al otro lado de la calle en las tiendas de papelería, restaurantes y desvencijados café, separada por un tráfico que no acelera nunca y nunca se detiene sino solamente se arrastra, son mucho más complicados. En el barrio confesionalmente mixto, las emociones son tan embrollados como claros los carteles. Hay temor en torno a la votación, esperanza por el futuro, desdén por los partidos y elasticidad, ese motivo de vida en Bagdad.
En Waziriya los carteles cuentan una historia: lo que ven los partidos políticos de Iraq como los deseos de los votantes. Las conversaciones, unas sobre otras como en un día cualquiera, sugieren otra cosa.
"El pueblo iraquí necesita a alguien fuerte", insistió Hussein Jumaa, un estudiante de 22 años cerca de la Academia de Bellas Artes, terminando un falafel en un restaurante. "No necesitan a alguien que vaya a decir toda la vida, cortésmente: Por favor, señor'".
Jumaa dijo que apoyaba a Ayad Allawi, el primer ministro interino del país, cuya retórica dura y remoto pasado como miembro del represivo Partido Baaz parecen transformarlo en el favorito de los conservadores. Es una tema que repite incansablemente el partido de Allawi en la televisión árabe y en sus carteles, que dicen: "Un liderazgo fuerte y un país pacífico".
Ahmed Hadi, otro estudiante de arte que está con Jumaa, sacude la cabeza. Él apoyaba la lista de candidatos que muchos iraquíes consideran que es apoyada por el gran ayatollah Ali Sistani, el importante líder religioso chií del país.
"Pertenece a la casa de los chiíes", dijo.
Mientras hablaban, Qais Ubaidi, un chofer de microbús, entró al restaurante con un paso impaciente que correspondía con su actitud.
"Mentiras", insistió, cuando le pregunté qué pensaba de los carteles. "Es un proceso engañoso".
Una Campaña Débil
La elección de los 275 miembros del Parlamento, que deberá luego redactar la Constitución, fue convocada para el 30 de enero. En Bagdad, la campaña ya está en camino, aunque la capital está prácticamente bajo sitio, preparándose para una intensificación de la campaña de los insurgentes para interrumpir la votación. En lugar de mítines, hay pequeñas reuniones en locaciones fortificadas -casas, oficinas o sedes de partidos detrás de barricadas y alambre de púa. En lugar de discursos, hay réclames de televisión. Algunos canales están saturados de réclames electorales. En lugar de encontrarse cara a cara con la gente, los candidatos colocan carteles con sus mensajes.
Algunos son simples. En uno de los tablones de concreto, colocados como piezas de dominó en la calle de Waziriya, un panfleto de un candidato independiente, Ahmed Taha, dice humildemente: "Estoy tratando de presentarme a mí mismo".
Otros son más sofisticados.
La Alianza Unida Iraquí, el grupo de la más importante lista chií, ha empapelado partes de Bagdad con mensajes que se inclinan hacia lo moralizador. "Por la virtud social", dice un panfleto. "Para salvaguardar la identidad musulmana de Iraq", dice otro, agraciado con un retrato de Sistani, cuya autoridad entre los chiíes más religiosos es incuestionable.
Esta lista declaradamente chií se basa en la historia de una comunidad reprimida durante mucho tiempo, que sufrió siglos de desposesión a manos de gobernantes sunníes, excluidos por el presidente Saddam Hussein como el último de una larga lista. "Nuestro propósito es recuperar lo que destruyó el criminal régimen baazista", declara un cartel sobre un mapa de Iraq dibujado como una pared agrietada con flores rojas encima. Casi todos los carteles citan versos del Corán. Entre los más populares: "Dios nunca cambiará las condiciones de la gente a menos que la gente cambie ella misma".
"Vote por su seguridad, la distribución de los servicios sociales y contra el desempleo", entona otro cartel de otra coalición, la Unión Popular, respaldada por el venerable Partido Comunista Iraquí. Los carteles del partido, a menudo con los mensajes más eclécticos de Bagdad, prometen "una infancia segura", "fraternidad nacional" y "los derechos de la maternidad y de la infancia".
Ubaidi, el chofer de microbús, se burla de todos ellos sin excepción.
"Son todos ladrones que saben muy bien cómo robar", dijo.
Haciendo el trayecto desde el centro hasta el sur de Bagdad, Ubaidi gana unos seis dólares al día. En otoño pasado hacía 23 dólares. Sus ganancias se estropearon con la escasez de gasolina, que puede durar semanas, que ha quintuplicado los precios del combustible en el mercado negro.
"No hay gas, no hay aceite de cocina, no hay electricidad y no hay gasolina. No hay seguridad y todo el mundo roba", dijo el robusto Ubaidi, como el chirriante casete de un cantante de la región del Golfo Pérsico en la instalación estereo de un restaurante. "Si Saddam fuera candidato, yo lo votaría a él. Todos en Iraq son ladrones, pero Saddam era un buen ladrón. Por lo menos proporcionaba seguridad".
Ubaidi, hijo de una madre chií y un padre sunní, culpó a los partidos políticos de la intensificación de las tensiones confesionales. Importante grupos sunníes han llamado a boicotear las elecciones, y los más militantes entre ellos han amenazado con interrumpirlas.
"Están todos compitiendo por el trono", dijo. "¿Dónde estaban antes?"
No es un sentimiento desconocido hacia los partidos. Muchos de los más prominentes líderes políticos estuvieron en el extranjero durante el régimen de Hussein y a menudo sus raíces son huecas en una sociedad que estuvo efectivamente despolitizada durante los 35 años de régimen baazista. Muchos iraquíes culpan a los antiguos exiliados de la deslucida actuación del gobierno interino y del Consejo de Gobierno anterior. La lista chií usa en sus carteles el retrato de Sistani, no el de sus propios candidatos, y pocos emplean los nombres de los partidos.
"La gente odia a los partidos", declaró Fathi Abed, 40, que tiene una tienda de repuestos de automóvil en la calle de Waziriya, sus estanterías apiladas de focos, espejos retrovisores y cajas metálicas de bayetas.
Cansado de hablar e imperturbable, Abed dijo que votaría, incluso aunque insistió en que el resultado estaba predeterminado.
"Te apuesto", dijo. "Espera hasta después de las elecciones, y verás que el ganador será Ayad Allawi. Él las ganará".
Algunos en Bagdad creen que Estados Unidos quiere que el nuevo Parlamento elija a Allawi, el titular, como primer ministro. Si los americanos lo quieren, se dice en las conversaciones, así ocurrirá. Esto refleja la profunda veta de teorías conspirativas que impregnan la vida de Bagdad en estos días -desde el rumor de que el militante jordano Abu Musab Zarqawi, acusado de algunas de las más espectaculares carnicerías en Iraq, es un invento norteamericano, hasta el rumor expresado por Abed de que los iraquíes que no voten perderán sus raciones de alimento mensuales.
"Quizás no es verdad", dijo, "pero es lo que la gente dice".
Esperando el Caos
Más abajo en la calle de la tienda de Abed hay otros carteles, atestando la entrada a la Academia de Bellas Artes de la ciudad, junto a vendedores ambulantes que venden té en sus endebles tenderetes con techos de cartón y quioscos que venden caramelos y útiles de escritorio a los estudiantes que se arremolinan en la calle.
Algunos de los panfletos son repartidos por la comisión electoral iraquí, instando a los iraquíes a votar "por el futuro de Iraq" o a las mujeres para que participen en la votación "para dar vida a la democracia y la igualdad". Junto a ellos hay carteles del Movimiento Monárquico Constitucional, el grupo realista cuyo líder, Sharif Ali bin Hussein, promete "seguridad, estabilidad, justicia y prosperidad".
A la vuelta de la esquina se encuentra uno de los candidatos del partido monárquico, Muatasim Idris, que trabaja para una firma de ingeniería.
Su campaña, como muchas, es de tono suave: nada de discursos, mítines ni manifestaciones. Extendiendo su mano, Idris, 35, hizo un listado de las amenazas que enfrentaría durante la campaña. Le podían colocar una bomba, robarle el coche, su familia podría ser amenazada. Dijo que el día de las elecciones decenas de familias en su barrio abandonarían sus casas cerca de las escuelas, donde se instalarán los colegios electorales.
"Soy un blanco en movimiento", dijo Idris, con una sonrisa forzada. "Sólo hago campaña entre la gente que confío: familiares y amigos".
"Sabemos que habrá balbala", dijo. Confusión y caos. "No hay modo de evitarlo. Se oye todos los días. La gente tiene miedo. Tienen miedo incluso en sus casas. Pero tenemos que decidir el destino de nuestro país. No podemos abandonarlo".
En su oficina, adornada con una fotografía de la Meca, el santuario más sagrado del islam, y de versos del Corán escritos en un espejo, Idris se reunía con su primo Ali Saleh, 45. En una queja que ya es familiar, dijeron que estaban preocupados por Iraq, que tomaría una generación para que volviera a ser lo que era antes de la llegada de los norteamericanos, antes de la tiranía de Hussein, antes de las guerras y la violencia que ha desordenado sus vidas.
"Iraq tiene una larga historia", dijo Saleh. "Saddam no era algo nuevo. ¿Cuántas generaciones han tenido que vivir de esta manera?" Miró por la ventana de su empresa, la Fábrica Mustafa, los carteles del Partido Monárquico Constitucional y los panfletos del Partido Comunista en una barricada de concreto. "Nuestra generación ha crecido en la violencia. No pueden revolver sus problemas de manera pacífica".
Miembros de una generación más joven estaban en el patio de la Academia de Bellas Artes, ornamentada con estatuas de la dinastía Abbassid de Bagdad, el ambiente de las Mil y una Noches y las historias que dan a Bagdad su nostalgia. Junto a un estudiante que tocaba Hotel California' en una guitarra acústica estaba Muntasir Jalal y su amiga Dalal Mohammed. Jalal es cristiano; Mohammed, sunní.
El voto "es nuestra oportunidad", insistió Jalal.
Mohammed dio vuelta los ojos, luego sacudió su cabeza.
"Yo soy sunní, y los sunníes estamos boicoteando las elecciones", dijo. "Creo que va a causar todavía más problemas".
En una muralla cercana, un cartel con el retrato de Sistani insta a la gente a votar. Al otro lado del patio hay una pancarta: "Así es como empieza un país a decidir su destino..., a través de las urnas".
"No les presto atención", dijo Mohammed. "Soy pesimista. Soy pesimista sobre la vida y sobre todo. Quiero irme de Iraq. Eso sería lo mejor".
Jalal se burló de ella. "Se va a lleva consigo un lanzagranadas". Trató de desviar la conversación. Eran artistas, insistió. "En el arte no hay política", dijo Jalal, tranquilizándola. "Estamos demasiado ocupados pintando".
20 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh
en alta mar patera con 10 muertos
El mal tiempo reinante en las aguas que separan Canarias del continente africano pudo ser la causa de la pérdida de la patera hallada ayer con 10 inmigrantes muertos a 300 millas al sur de las islas, de acuerdo a las primeras hipótesis, pues en la zona la situación es de marejada a mar gruesa.
Las Palmas de Gran Canaria, España. Ese estado de las aguas dificulta actualmente la búsqueda de la barca que ha iniciado en el lugar el buque hospital Esperanza del Mar, que partió ayer mismo al encuentro de los cadáveres para recogerlos y conducirlos a tierra pero, cuando llegó a la zona, se encontró con que la patera, amarrada en principio a un mercante que la halló y dio la alerta, se había soltado y quedado a la deriva.
La desaparición de la pequeña embarcación fue anunciada por el capitán del Esperanza del Mar, Roberto González, que, en conversación telefónica, relató que el incidente fue constatado en torno a las tres de la madrugada, cuando aún el buque hospital se hallaba en ruta para recoger los cadáveres y trasladarlos a tierra.
Tras conocer lo ocurrido y todavía sin saber en detalle las circunstancias en que se produjo el incidente, la tripulación del Esperanza del Mar inició las labores de búsqueda poco después de alcanzar al mercante, en torno a las 04.00 horas.
Los tripulantes del mercante que protagonizó el dramático hallazgo, ocurrido a mediodía de ayer a unas 300 millas de Gran Canaria, alertaron de los hechos a las autoridades, que organizaron entonces la partida del Esperanza del Mar a fin de que los cuerpos fueran recogidos y trasladados a la isla para su posterior sepultura.
El propio Roberto González había anticipado que esperaba llegar a la zona a las cuatro de la madrugada, izar a bordo la patera y los cadáveres y emprender el viaje de regreso a Gran Canaria, a donde estimó podría arribar pasada la medianoche próxima.
Esa previsión ha quedado desbaratada en cualquier caso a consecuencia de la desaparición de la embarcación en que se hallaron los cadáveres, sobre la cual se pedirán posteriormente más detalles a los tripulantes del mercante que la encontró inicialmente, un buque de bandera belga de nombre Safmarine Nimba'.
Además, las tareas de búsqueda de la barca con los cuerpos de los inmigrantes no han tenido resultado alguno en sus primeras seis horas, y es imposible apuntar cuándo podrían dar fruto. En cuanto a la situación de la patera donde se localizaron los cuerpos, detectada al oeste de la antigua Villa Cisneros, el capitán del Esperanza del Mar indicó que, conforme a los datos recabados en principio, se encuentra en buenas condiciones.
Respecto a cuánto tiempo podría llevar en alta mar cuando fue encontrada dijo que es difícil calcularlo. Así, opinó que, si se calcula una corriente estable de nudo y medio, podría llevar hasta diez días en el mar, pero apostilló que esa estimación será probablemente incorrecta, porque los vientos de los últimos días han sido del sureste, no frecuentes en la zona.
20 de enero de 2005
©terra
Las Palmas de Gran Canaria, España. Ese estado de las aguas dificulta actualmente la búsqueda de la barca que ha iniciado en el lugar el buque hospital Esperanza del Mar, que partió ayer mismo al encuentro de los cadáveres para recogerlos y conducirlos a tierra pero, cuando llegó a la zona, se encontró con que la patera, amarrada en principio a un mercante que la halló y dio la alerta, se había soltado y quedado a la deriva.La desaparición de la pequeña embarcación fue anunciada por el capitán del Esperanza del Mar, Roberto González, que, en conversación telefónica, relató que el incidente fue constatado en torno a las tres de la madrugada, cuando aún el buque hospital se hallaba en ruta para recoger los cadáveres y trasladarlos a tierra.
Tras conocer lo ocurrido y todavía sin saber en detalle las circunstancias en que se produjo el incidente, la tripulación del Esperanza del Mar inició las labores de búsqueda poco después de alcanzar al mercante, en torno a las 04.00 horas.
Los tripulantes del mercante que protagonizó el dramático hallazgo, ocurrido a mediodía de ayer a unas 300 millas de Gran Canaria, alertaron de los hechos a las autoridades, que organizaron entonces la partida del Esperanza del Mar a fin de que los cuerpos fueran recogidos y trasladados a la isla para su posterior sepultura.
El propio Roberto González había anticipado que esperaba llegar a la zona a las cuatro de la madrugada, izar a bordo la patera y los cadáveres y emprender el viaje de regreso a Gran Canaria, a donde estimó podría arribar pasada la medianoche próxima.
Esa previsión ha quedado desbaratada en cualquier caso a consecuencia de la desaparición de la embarcación en que se hallaron los cadáveres, sobre la cual se pedirán posteriormente más detalles a los tripulantes del mercante que la encontró inicialmente, un buque de bandera belga de nombre Safmarine Nimba'.
Además, las tareas de búsqueda de la barca con los cuerpos de los inmigrantes no han tenido resultado alguno en sus primeras seis horas, y es imposible apuntar cuándo podrían dar fruto. En cuanto a la situación de la patera donde se localizaron los cuerpos, detectada al oeste de la antigua Villa Cisneros, el capitán del Esperanza del Mar indicó que, conforme a los datos recabados en principio, se encuentra en buenas condiciones.
Respecto a cuánto tiempo podría llevar en alta mar cuando fue encontrada dijo que es difícil calcularlo. Así, opinó que, si se calcula una corriente estable de nudo y medio, podría llevar hasta diez días en el mar, pero apostilló que esa estimación será probablemente incorrecta, porque los vientos de los últimos días han sido del sureste, no frecuentes en la zona.
20 de enero de 2005
©terra
se suicida coronel implicado en asesinatos
[José Miguel Wilson y Alejandra Clavería] Se suicida coronel (R) procesado por Guzmán en caso Conferencia. Germán Barriga, de 59 años, se arrojó ayer al vacío desde el piso 18 de un edificio recién construido. El ex uniformado, quien perteneció a la Dina y a la CNI, estaba encausado por la desaparición de la cúpula del Partido Comunista en 1976.
Santiago, Chile. Concurrió pasadas las 10 de la mañana a un edificio en Las Condes, en Los Militares con Pío XI, con la intención aparente de comprar un departamento justo detrás de la Escuela Militar, donde se había graduado como oficial a mediados de la década del 60. Sin embargo, era otra la idea que tenía en mente el coronel (R) Germán Jorge Barriga Muñoz, de 59 años, quien se lanzó al vacío desde el piso 18 del inmueble recién construido, supuestamente agobiado por problemas personales y judiciales.
Ex miembro de la Dina y de la CNI, Barriga había sido procesado en junio de 2003 por el juez Juan Guzmán, quien lo acusaba de haber participado en la desaparición de nueve dirigentes del PC que encabezaban la dirección clandestina del partido en 1976, entre ellos Jorge Muñoz, el esposo de Gladys Marín.
Aunque las causas del suicidio no están del todo claras aún, cercanos a Barriga afirman que el ex oficial pasaba por una difícil situación personal. En los últimos años había enfrentado al menos cuatro funas', como son llamadas las manifestaciones de organismos de derechos humanos contra ex funcionarios ligados a los aparatos represivos. Producto de ellas, afirmaron fuentes cercanas, el coronel (R) habría perdido en varias oportunidades su trabajo. A eso se sumaba el delicado estado de salud de su esposa, aquejada de cáncer.
Vecinos de un departamento que Barriga ocupaba hasta hace unos años en avenida Irarrázaval recordaron a Barriga como una persona activa, que incluso fue dirigente de la junta de vigilancia. Allí vivió cerca de dos años, pero luego de la última funa', en la que manifestantes rayaron las paredes del edificio con su nombre, aludiendo a su pasado, decidió emigrar.
El comandante en jefe (s) del Ejército, general Javier Urbina, expresó preocupación por el suicidio. "El coronel Barriga estaba en varios procesos de derechos humanos y seguramente es un tema que lo venía afectando hacía mucho tiempo. El sufría de una depresión, y nos preocupa mucho nuestro personal que esté expuesto a cualquier situación procesal, judicial o de otro tipo personal", dijo Urbina, en una ceremonia para recibir a efectivos que retornaban de la misión en Haití.
Las palabras de Urbina expresaron el malestar del Ejército por la tardanza de las casi 390 causas pendientes de derechos humanos, que actualmente comprometen a cerca de 400 ex uniformados. "Hay gente que está muriendo todos los días", dijo el general Cheyre en septiembre pasado, aludiendo a la cantidad de ex uniformados que han fallecido a la espera del cierre de los procesos. La institución ha hecho saber su interés de que se impulsen algunas iniciativas, como la rebaja de penas a quienes colaboren, que permitirían dinamizar los juicios, pero que se encuentran entrampadas en su discusión parlamentaria.
Barriga nació en Valdivia el 4 de diciembre de 1945, y a mediados de la década del 60 ingresó a la Escuela Militar. Del arma de Infantería, para el golpe de 1973 tenía el grado de capitán. Organismos de derechos humanos afirman que poco después se integró a la Brigada de Inteligencia Metropolitana de la Dina, y luego a la Brigada Purén, encargada de la represión de la cúpula del Partido Comunista.
Tras la disolución del organismo que encabezaba el general Manuel Contreras, Barriga habría integrado la CNI durante buena parte de los 80. En 1990 ejerció como comandante de un regimiento de Infantería en Calama, y luego fue destinado a la Dirección de Movilización Nacional. Tiempo después pasó a retiro.
20 de enero de 2005
©la tercera
Santiago, Chile. Concurrió pasadas las 10 de la mañana a un edificio en Las Condes, en Los Militares con Pío XI, con la intención aparente de comprar un departamento justo detrás de la Escuela Militar, donde se había graduado como oficial a mediados de la década del 60. Sin embargo, era otra la idea que tenía en mente el coronel (R) Germán Jorge Barriga Muñoz, de 59 años, quien se lanzó al vacío desde el piso 18 del inmueble recién construido, supuestamente agobiado por problemas personales y judiciales.Ex miembro de la Dina y de la CNI, Barriga había sido procesado en junio de 2003 por el juez Juan Guzmán, quien lo acusaba de haber participado en la desaparición de nueve dirigentes del PC que encabezaban la dirección clandestina del partido en 1976, entre ellos Jorge Muñoz, el esposo de Gladys Marín.
Aunque las causas del suicidio no están del todo claras aún, cercanos a Barriga afirman que el ex oficial pasaba por una difícil situación personal. En los últimos años había enfrentado al menos cuatro funas', como son llamadas las manifestaciones de organismos de derechos humanos contra ex funcionarios ligados a los aparatos represivos. Producto de ellas, afirmaron fuentes cercanas, el coronel (R) habría perdido en varias oportunidades su trabajo. A eso se sumaba el delicado estado de salud de su esposa, aquejada de cáncer.
Vecinos de un departamento que Barriga ocupaba hasta hace unos años en avenida Irarrázaval recordaron a Barriga como una persona activa, que incluso fue dirigente de la junta de vigilancia. Allí vivió cerca de dos años, pero luego de la última funa', en la que manifestantes rayaron las paredes del edificio con su nombre, aludiendo a su pasado, decidió emigrar.
El comandante en jefe (s) del Ejército, general Javier Urbina, expresó preocupación por el suicidio. "El coronel Barriga estaba en varios procesos de derechos humanos y seguramente es un tema que lo venía afectando hacía mucho tiempo. El sufría de una depresión, y nos preocupa mucho nuestro personal que esté expuesto a cualquier situación procesal, judicial o de otro tipo personal", dijo Urbina, en una ceremonia para recibir a efectivos que retornaban de la misión en Haití.
Las palabras de Urbina expresaron el malestar del Ejército por la tardanza de las casi 390 causas pendientes de derechos humanos, que actualmente comprometen a cerca de 400 ex uniformados. "Hay gente que está muriendo todos los días", dijo el general Cheyre en septiembre pasado, aludiendo a la cantidad de ex uniformados que han fallecido a la espera del cierre de los procesos. La institución ha hecho saber su interés de que se impulsen algunas iniciativas, como la rebaja de penas a quienes colaboren, que permitirían dinamizar los juicios, pero que se encuentran entrampadas en su discusión parlamentaria.
Barriga nació en Valdivia el 4 de diciembre de 1945, y a mediados de la década del 60 ingresó a la Escuela Militar. Del arma de Infantería, para el golpe de 1973 tenía el grado de capitán. Organismos de derechos humanos afirman que poco después se integró a la Brigada de Inteligencia Metropolitana de la Dina, y luego a la Brigada Purén, encargada de la represión de la cúpula del Partido Comunista.
Tras la disolución del organismo que encabezaba el general Manuel Contreras, Barriga habría integrado la CNI durante buena parte de los 80. En 1990 ejerció como comandante de un regimiento de Infantería en Calama, y luego fue destinado a la Dirección de Movilización Nacional. Tiempo después pasó a retiro.
20 de enero de 2005
©la tercera
egipto busca reformas
Un editorial del Washington Post llama al presidente Bush a oponerse a los intentos del dictador de Egipto a ratificar por sexta vez su mandato mediante un referéndum.
Apenas dos días después de las elecciones presidenciales en Palestina, en la que varios candidatos compitieron libremente por los votos, un funcionario egipcio entregó una contrastante noticia. El partido dominante, dijo, tenía el propósito de nominar al presidente Hosni Mubarak para presentarse de candidato único para su sexto mandato consecutivo. Si se confirma, significará la perpetuación de la dictadura que ha gobernado a Egipto durante más de 50 años, casi la mitad de ellos bajo Mubarak, que ahora tiene 76 años. Aunque sorprenderá difícilmente, los egipcios no pueden sentirse más que frustrados del rechazo de Mubarak a liberalizar el sistema político que les ha llevado décadas de estancamiento económico y una desenfrenada corrupción, al mismo tiempo que nutre a los extremistas islámicos, incluyendo a muchos de los líderes de Al Qaeda.
La nominación de Mubarak es un serio golpe al proyecto del gobierno de Bush de fomentar cambios democráticos en Oriente Medio -y volverá a plantear la pregunta de si el presidente Bush tiene verdaderamente la intención de relacionar la política exterior de Estados Unidos con su retórica. Ha pasado más de un año desde que Bush, en su discurso a la National Endowment for Democracy, reconoció que Estados Unidos se había equivocado al "excusar y complacer" a los dictadores árabes a cambio de su colaboración con la política exterior estadounidense. Mubarak ha sido uno de esos gobernantes, y ha recibido más de 50 billones de dólares en ayuda norteamericana en los últimos años cuando reprimió implacablemente a la sociedad civil y los movimientos democráticos egipcios y alentó sentimientos anti-israelíes y anti-norteamericanos en los medios de prensa controlados por el estado. "Egipto", dijo Bush en ese discurso, "debería ahora mostrar el camino hacia la democracia en Oriente Medio".
Mubarak ha hecho todo lo contrario. Ha emergido como el más declarado y recalcitrante opositor al llamado de Bush para reformar el mundo árabe. Pero también ha ofrecido astutamente a Bush continuar con el viejo trato. En las últimas semanas, Mubarak ha mejorado sus relaciones con el Israel de Ariel Sharon, pedido a los militantes palestinos que declaren una tregua y apoyado la participación sunní en las elecciones próximas en Iraq. Aparentemente, Egipto también continúa su colaboración secreta en la lucha contra el terrorismo con la Central de Inteligencia Americana -una cooperación que supuestamente implica la "entrega" a la CIA de detenidos de la CIA a Egipto para de ese modo eludir las leyes contra la tortura en Estados Unidos.
La estratagema del dictador parece dar resultados. A pesar de su retórica, Bush no muestra ningún signo de querer poner fin a las excusas y complacencias con Egipto. Mientras insiste en que los palestinos deben establecer una democracia antes de que sea posible cualquier acuerdo de paz con Israel -una postura que respalda el objetivo de Sharon de posponer indefinidamente la fundación del estado palestino-, Bush no ha dado ninguna señal de que se oponga a otro de los referéndums fraudulentos con los que Mubarak ha venido ratificando su gobierno. Confiando en la seriedad de Bush, los movimientos de oposición egipcios han formado una coalición que pide reformas fundamentales: la revocación de las leyes de emergencia que limitan las actividades políticas, elecciones con varios candidatos a la presidencia y reformas constitucionales que limiten las atribuciones del próximo presidente. Tres aguerridos disidentes han anunciado sus propias candidaturas a la presidencia. El mes pasado se realizó una manifestación sin precedentes contra Mubarak en el Cairo. Los manifestantes llevaban en silencio pancartas que decían: "Basta". ¿No está Bush de acuerdo?
19 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh
Apenas dos días después de las elecciones presidenciales en Palestina, en la que varios candidatos compitieron libremente por los votos, un funcionario egipcio entregó una contrastante noticia. El partido dominante, dijo, tenía el propósito de nominar al presidente Hosni Mubarak para presentarse de candidato único para su sexto mandato consecutivo. Si se confirma, significará la perpetuación de la dictadura que ha gobernado a Egipto durante más de 50 años, casi la mitad de ellos bajo Mubarak, que ahora tiene 76 años. Aunque sorprenderá difícilmente, los egipcios no pueden sentirse más que frustrados del rechazo de Mubarak a liberalizar el sistema político que les ha llevado décadas de estancamiento económico y una desenfrenada corrupción, al mismo tiempo que nutre a los extremistas islámicos, incluyendo a muchos de los líderes de Al Qaeda.La nominación de Mubarak es un serio golpe al proyecto del gobierno de Bush de fomentar cambios democráticos en Oriente Medio -y volverá a plantear la pregunta de si el presidente Bush tiene verdaderamente la intención de relacionar la política exterior de Estados Unidos con su retórica. Ha pasado más de un año desde que Bush, en su discurso a la National Endowment for Democracy, reconoció que Estados Unidos se había equivocado al "excusar y complacer" a los dictadores árabes a cambio de su colaboración con la política exterior estadounidense. Mubarak ha sido uno de esos gobernantes, y ha recibido más de 50 billones de dólares en ayuda norteamericana en los últimos años cuando reprimió implacablemente a la sociedad civil y los movimientos democráticos egipcios y alentó sentimientos anti-israelíes y anti-norteamericanos en los medios de prensa controlados por el estado. "Egipto", dijo Bush en ese discurso, "debería ahora mostrar el camino hacia la democracia en Oriente Medio".
Mubarak ha hecho todo lo contrario. Ha emergido como el más declarado y recalcitrante opositor al llamado de Bush para reformar el mundo árabe. Pero también ha ofrecido astutamente a Bush continuar con el viejo trato. En las últimas semanas, Mubarak ha mejorado sus relaciones con el Israel de Ariel Sharon, pedido a los militantes palestinos que declaren una tregua y apoyado la participación sunní en las elecciones próximas en Iraq. Aparentemente, Egipto también continúa su colaboración secreta en la lucha contra el terrorismo con la Central de Inteligencia Americana -una cooperación que supuestamente implica la "entrega" a la CIA de detenidos de la CIA a Egipto para de ese modo eludir las leyes contra la tortura en Estados Unidos.
La estratagema del dictador parece dar resultados. A pesar de su retórica, Bush no muestra ningún signo de querer poner fin a las excusas y complacencias con Egipto. Mientras insiste en que los palestinos deben establecer una democracia antes de que sea posible cualquier acuerdo de paz con Israel -una postura que respalda el objetivo de Sharon de posponer indefinidamente la fundación del estado palestino-, Bush no ha dado ninguna señal de que se oponga a otro de los referéndums fraudulentos con los que Mubarak ha venido ratificando su gobierno. Confiando en la seriedad de Bush, los movimientos de oposición egipcios han formado una coalición que pide reformas fundamentales: la revocación de las leyes de emergencia que limitan las actividades políticas, elecciones con varios candidatos a la presidencia y reformas constitucionales que limiten las atribuciones del próximo presidente. Tres aguerridos disidentes han anunciado sus propias candidaturas a la presidencia. El mes pasado se realizó una manifestación sin precedentes contra Mubarak en el Cairo. Los manifestantes llevaban en silencio pancartas que decían: "Basta". ¿No está Bush de acuerdo?
19 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh
dos mujeres a la presidencia en chile
[Larry Rohter] La una es demócrata-cristiana y ex ministro de Asuntos Exteriores; la otra, socialista y ex ministro de Defensa. Las dos son las principales contendientes a la nominación presidencial de la coalición multipardista de centro-izquierda que ha gobernado al país desde que renunciara el general Augusto Pinochet en 1990.
Santiago, Chile. Se dice a menudo que Chile es el país latinoamericano más conservador, socialmente hablando. Pero la emergencia de dos mujeres como las principales contendientes al cargo más alto del país sugiere que ha habido un cambio de actitudes. Soledad Alvear, la demócrata-cristiana, y Michelle Bachelet, la socialista, dicen que esperan que el cambio de opinión sea decisivo cuando los votantes tengan que ir a las urnas de aquí a un año.
"Si me hubiera preguntado hace diez años si una mujer podía llegar a ser presidente, le habría tenido que decir derechamente que no era posible", dijo Alvear en una entrevista aquí. "Pero ha habido un enorme cambio cultural, y creo que ahora la gente está dispuesta a votar a una mujer. Es una consecuencia del hecho de que proponemos un estilo diferente de liderazgo, uno que la gente quiere porque lo identifican con el Chile real".
Una de las barreras que debe superar las candidatas es la tradicional reluctancia de las mujeres chilenas a votar por otras mujeres, observó la doctora Bachelet en otra entrevista. Sin embargo, también sostiene que "una razón por la que las mujeres han comenzado a ser figuras importantes es que representamos un tipo de humanización de la política, más cercana a como se ve la gente a sí misma".
Marta Lagos, analista de opinión pública que publica aquí el sondeo Latinoabarómetro, tiene otra teoría, más complicada. A medida que Chile, con sus 15 millones de habitantes, se aleja de la era de Pinochet y el sentimiento de alivio que acompañó su fin, los votantes están cada vez más descontentos con el estilo de las-cosas-siguen-como-siempre y ansiosos de nuevos enfoques, dice.
"Creo que las dos han surgido no tanto porque sean mujeres sino porque hay un vacío y un desencanto tan grandes con la política que la gente anda buscando algo que esté lo más lejos posible del político tradicional", dijo. "Ellas son un símbolo para un electorado que quiere nuevas caras y un modo diferente de hacer política".
Bachelet, 52, es la hija de un importante general que murió en la cárcel, después de ser torturado durante la primera fase de la dictadura de Pinochet. Ella misma fue encarcelada y torturada, y luego obligada a marcharse con su madre al exilio con su durante seis años, primero en Australia y luego en Alemania del Este, y volvió para transformarse en una prominente pediatra antes de entrar en la política.
Nombrada ministro de Salud en 2000, Bachelet alcanzó prominencia nacional cuando fue nombrada ministro de Defensa a principios de 2002. Como doctora socialista, como Salvador Allende, el presidente derrocado por el general Pinochet en 1973, y como civil que era jefe de los uniformados, se transformó de inmediato en un símbolo de la reconciliación nacional. Y construyó su apoyo con sus maneras carismáticas y campechanas.
En contraste, Alvear, 54, ha puesto énfasis en su experiencia más extensa y variada como ministro de gabinete en tres gobiernos consecutivos durante un período de 14 años y medio, incluyendo las carteras de Justicia y de Asuntos de la Mujer, y sus valores de clase media. Como demócrata-cristiana es percibida como más conservadora en temas sociales y económicos, y por eso quizás mejor equipada para atraer a los votantes indecisos.
"No pertenezco a la aristocracia. No fui a una escuela privada y soy parte de la clase media", dijo Alvear. "Mi vida ha sido como la de muchas mujeres, y lo que he alcanzado es el resultado de mis propios esfuerzos".
La que emerja como candidata de la coalición gobernante tendrá que hacer frente casi con toda certeza a Joaquín Lavín, líder de la pinochetista Unión Demócrata Independiente y alcalde saliente de Santiago. Fue candidato a la presidencia por la extrema derecha en 1999 y estuvo a punto de lograr la victoria, pero sus partidarios dicen que esta vez deberá hacer frente a un obstáculo adicional.
"Yo preferiría enfrentarme a un candidato antes que una mujer", dijo Hernán Larraín, presidente del Senado y aliado de Lavín. "Con una mujer es más complicado", dijo, porque un fuerte ataque personal sería probablemente "interpretado como falta de cortesía" y podría provocar el efecto contrario.
Sondeos preliminares muestran a Alvear y Bachalet con más apoyo que Lavín, aunque el margen de victoria de Bachelet es mayor. Pero la campaña apenas ha comenzado y la prensa chilena, gran parte de la cual es controlada por grupos corporativos conservadores que son partidarios de Lavín, ha empezado a acusar a Bachelet de carecer de ideas y de experiencia y a hacer preguntas sobre sus años en el exilio, su agnosticismo religioso e incluso su salud.
"Esta campaña es la última oportunidad de Lavín, así que la lucha va a ser feroz", dijo Carlos Huneeus, director del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea, un instituto de análisis políticos y de sondeos de opinión pública. "Serán duros, y atacarán con todo lo que tengan a mano, y habrá que preguntarse si Michelle Bachelet está dispuesta a participar en las elecciones en estas condiciones".
Bachelet ya ha sido designada candidata por su Partido Socialista, que dirige el actual presidente Ricardo Lagos y cuenta con todo su apoyo. Alvear, por otro lado, tiene todavía un par de rivales dentro de su propio partido: el senador Adolfo Zaldívar, y el ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, aunque Frei no ha declarado formalmente que tenga intenciones de presentarse y no se espera que el partido decida la nominación sino dentro de un mes. [Alvear ha sido nominada].
Después de eso, la coalición debe decidir a quién elegirá como candidato. No existe un mecanismo formal y las soluciones que están siendo propuestas van desde unas primarias abiertas, que favorecerían a Bachelet, hasta un cónclave de líderes de los partidos de la coalición, que podría dar ventajas a Alvear.
En entrevistas separadas, cada mujer describe a la otra como amiga y juran apoyar a la otra, cualquiera sea la que gane la nominación. "Sería irresponsable actuar de otra manera", dijo Alvear. Bachelet dijo: "Siempre digo que si no soy elegida, me gustaría ser la directora de su campaña".
En teoría, los demócrata-cristianos y los socialistas pueden decidir independientemente presentar un candidato propio. Pero eso claramente aumentaría las posibilidades de Lavín y pondría en peligro que la alianza siga en el poder, ininterrumpidamente desde que renunciara el general Pinochet hace quince años.
"¿Puede seriamente la coalición considerar la posibilidad de presentar dos candidatos?", dijo Ricardo Israel, director del Centro Internacional de la Calidad de la Democracia. "No creo. Creo que serán elecciones muy reñidas, como las últimas, y sólo una de las dos puede pasar a la segunda ronda" contra Lavín.
20 de diciembre de 2004
19 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh
Santiago, Chile. Se dice a menudo que Chile es el país latinoamericano más conservador, socialmente hablando. Pero la emergencia de dos mujeres como las principales contendientes al cargo más alto del país sugiere que ha habido un cambio de actitudes. Soledad Alvear, la demócrata-cristiana, y Michelle Bachelet, la socialista, dicen que esperan que el cambio de opinión sea decisivo cuando los votantes tengan que ir a las urnas de aquí a un año."Si me hubiera preguntado hace diez años si una mujer podía llegar a ser presidente, le habría tenido que decir derechamente que no era posible", dijo Alvear en una entrevista aquí. "Pero ha habido un enorme cambio cultural, y creo que ahora la gente está dispuesta a votar a una mujer. Es una consecuencia del hecho de que proponemos un estilo diferente de liderazgo, uno que la gente quiere porque lo identifican con el Chile real".
Una de las barreras que debe superar las candidatas es la tradicional reluctancia de las mujeres chilenas a votar por otras mujeres, observó la doctora Bachelet en otra entrevista. Sin embargo, también sostiene que "una razón por la que las mujeres han comenzado a ser figuras importantes es que representamos un tipo de humanización de la política, más cercana a como se ve la gente a sí misma".
Marta Lagos, analista de opinión pública que publica aquí el sondeo Latinoabarómetro, tiene otra teoría, más complicada. A medida que Chile, con sus 15 millones de habitantes, se aleja de la era de Pinochet y el sentimiento de alivio que acompañó su fin, los votantes están cada vez más descontentos con el estilo de las-cosas-siguen-como-siempre y ansiosos de nuevos enfoques, dice.
"Creo que las dos han surgido no tanto porque sean mujeres sino porque hay un vacío y un desencanto tan grandes con la política que la gente anda buscando algo que esté lo más lejos posible del político tradicional", dijo. "Ellas son un símbolo para un electorado que quiere nuevas caras y un modo diferente de hacer política".
Bachelet, 52, es la hija de un importante general que murió en la cárcel, después de ser torturado durante la primera fase de la dictadura de Pinochet. Ella misma fue encarcelada y torturada, y luego obligada a marcharse con su madre al exilio con su durante seis años, primero en Australia y luego en Alemania del Este, y volvió para transformarse en una prominente pediatra antes de entrar en la política.
Nombrada ministro de Salud en 2000, Bachelet alcanzó prominencia nacional cuando fue nombrada ministro de Defensa a principios de 2002. Como doctora socialista, como Salvador Allende, el presidente derrocado por el general Pinochet en 1973, y como civil que era jefe de los uniformados, se transformó de inmediato en un símbolo de la reconciliación nacional. Y construyó su apoyo con sus maneras carismáticas y campechanas.
En contraste, Alvear, 54, ha puesto énfasis en su experiencia más extensa y variada como ministro de gabinete en tres gobiernos consecutivos durante un período de 14 años y medio, incluyendo las carteras de Justicia y de Asuntos de la Mujer, y sus valores de clase media. Como demócrata-cristiana es percibida como más conservadora en temas sociales y económicos, y por eso quizás mejor equipada para atraer a los votantes indecisos.
"No pertenezco a la aristocracia. No fui a una escuela privada y soy parte de la clase media", dijo Alvear. "Mi vida ha sido como la de muchas mujeres, y lo que he alcanzado es el resultado de mis propios esfuerzos".
La que emerja como candidata de la coalición gobernante tendrá que hacer frente casi con toda certeza a Joaquín Lavín, líder de la pinochetista Unión Demócrata Independiente y alcalde saliente de Santiago. Fue candidato a la presidencia por la extrema derecha en 1999 y estuvo a punto de lograr la victoria, pero sus partidarios dicen que esta vez deberá hacer frente a un obstáculo adicional.
"Yo preferiría enfrentarme a un candidato antes que una mujer", dijo Hernán Larraín, presidente del Senado y aliado de Lavín. "Con una mujer es más complicado", dijo, porque un fuerte ataque personal sería probablemente "interpretado como falta de cortesía" y podría provocar el efecto contrario.
Sondeos preliminares muestran a Alvear y Bachalet con más apoyo que Lavín, aunque el margen de victoria de Bachelet es mayor. Pero la campaña apenas ha comenzado y la prensa chilena, gran parte de la cual es controlada por grupos corporativos conservadores que son partidarios de Lavín, ha empezado a acusar a Bachelet de carecer de ideas y de experiencia y a hacer preguntas sobre sus años en el exilio, su agnosticismo religioso e incluso su salud.
"Esta campaña es la última oportunidad de Lavín, así que la lucha va a ser feroz", dijo Carlos Huneeus, director del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea, un instituto de análisis políticos y de sondeos de opinión pública. "Serán duros, y atacarán con todo lo que tengan a mano, y habrá que preguntarse si Michelle Bachelet está dispuesta a participar en las elecciones en estas condiciones".
Bachelet ya ha sido designada candidata por su Partido Socialista, que dirige el actual presidente Ricardo Lagos y cuenta con todo su apoyo. Alvear, por otro lado, tiene todavía un par de rivales dentro de su propio partido: el senador Adolfo Zaldívar, y el ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, aunque Frei no ha declarado formalmente que tenga intenciones de presentarse y no se espera que el partido decida la nominación sino dentro de un mes. [Alvear ha sido nominada].
Después de eso, la coalición debe decidir a quién elegirá como candidato. No existe un mecanismo formal y las soluciones que están siendo propuestas van desde unas primarias abiertas, que favorecerían a Bachelet, hasta un cónclave de líderes de los partidos de la coalición, que podría dar ventajas a Alvear.
En entrevistas separadas, cada mujer describe a la otra como amiga y juran apoyar a la otra, cualquiera sea la que gane la nominación. "Sería irresponsable actuar de otra manera", dijo Alvear. Bachelet dijo: "Siempre digo que si no soy elegida, me gustaría ser la directora de su campaña".
En teoría, los demócrata-cristianos y los socialistas pueden decidir independientemente presentar un candidato propio. Pero eso claramente aumentaría las posibilidades de Lavín y pondría en peligro que la alianza siga en el poder, ininterrumpidamente desde que renunciara el general Pinochet hace quince años.
"¿Puede seriamente la coalición considerar la posibilidad de presentar dos candidatos?", dijo Ricardo Israel, director del Centro Internacional de la Calidad de la Democracia. "No creo. Creo que serán elecciones muy reñidas, como las últimas, y sólo una de las dos puede pasar a la segunda ronda" contra Lavín.
20 de diciembre de 2004
19 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh
partido musulmán en holanda
Un grupo de musulmanes amsterdameses fundarán a fines de mayo un nuevo partido político que defenderá los intereses de los musulmanes en Holanda.
Ámsterdam, Holanda. El Partido Demócrata Musulmán MDP quiere participar en 2006 en las elecciones municipales en Ámsterdam, Rótterdam, Utrecht y La Haya, dijo el portavoz M. Jabri el jueves. El partido también quiere iniciar una sección en Noord-Brabant, donde residen muchos musulmanes.
Los organizadores se han acercado a musulmanes conocidos y no conocidos para encargarse del partido en las grandes ciudades. También buscan contactar a no-musulmanes "para tener un balance en la directiva", dijo Jabri. "Se trata de gente con las mismas ideas políticas". A largo plazo, y dependiendo del crecimiento del partido, el MDP quiere participar en las elecciones nacionales.
La búsqueda de miembros es difícil, dice Jabri. "Es difícil encontrar gente que jale del mismo carro. Hay poca gente con el conocimiento suficiente". Antes de la fundación oficial a fines de mayo los organizadores deben montar una oficina nacional del partido con una directiva. El financiamiento ya se ha conseguido, según Jabri.
La Liga Árabe Europea AEL había anunciado antes que participaría en las elecciones municipales. El AEL, según Jabri, ahora se ha incorporado al MDP. El Partido Demócrata Musulmán sigue siendo independiente, según el portavoz. El MDP espera atraer a votantes no-musulmanes, que estén de acuerdo con los puntos de vista del partido.
El MDP ya ha redactado un Manifiesto Provisional' con los principios del movimiento. El islam es el punto de partida. También se trata en el manifiesto el problema palestino y la guerra de Iraq.
"El MDP se muestra sobre todo solidario con los pueblos del sur en su lucha contra el neo-colonialismo impulsado por Estados Unidos y la Europa neo-liberal, y también contra la ocupación y la agresión de Estados Unidos, sus lacayos y las dictaduras", según el manifiesto.
19 de enero de 2005
©volkskrant
©traducción mQh
Ámsterdam, Holanda. El Partido Demócrata Musulmán MDP quiere participar en 2006 en las elecciones municipales en Ámsterdam, Rótterdam, Utrecht y La Haya, dijo el portavoz M. Jabri el jueves. El partido también quiere iniciar una sección en Noord-Brabant, donde residen muchos musulmanes.Los organizadores se han acercado a musulmanes conocidos y no conocidos para encargarse del partido en las grandes ciudades. También buscan contactar a no-musulmanes "para tener un balance en la directiva", dijo Jabri. "Se trata de gente con las mismas ideas políticas". A largo plazo, y dependiendo del crecimiento del partido, el MDP quiere participar en las elecciones nacionales.
La búsqueda de miembros es difícil, dice Jabri. "Es difícil encontrar gente que jale del mismo carro. Hay poca gente con el conocimiento suficiente". Antes de la fundación oficial a fines de mayo los organizadores deben montar una oficina nacional del partido con una directiva. El financiamiento ya se ha conseguido, según Jabri.
La Liga Árabe Europea AEL había anunciado antes que participaría en las elecciones municipales. El AEL, según Jabri, ahora se ha incorporado al MDP. El Partido Demócrata Musulmán sigue siendo independiente, según el portavoz. El MDP espera atraer a votantes no-musulmanes, que estén de acuerdo con los puntos de vista del partido.
El MDP ya ha redactado un Manifiesto Provisional' con los principios del movimiento. El islam es el punto de partida. También se trata en el manifiesto el problema palestino y la guerra de Iraq.
"El MDP se muestra sobre todo solidario con los pueblos del sur en su lucha contra el neo-colonialismo impulsado por Estados Unidos y la Europa neo-liberal, y también contra la ocupación y la agresión de Estados Unidos, sus lacayos y las dictaduras", según el manifiesto.
19 de enero de 2005
©volkskrant
©traducción mQh
jóvenes búlgaros de hoy
[Nicholas Wood] Las nuevas generaciones lo ignoran casi todo sobre el pasado comunista del país.
Sofía, Bulgaria. En el corazón de Sofía, las calles que hace una década estaban vacía, están ahora llenas de coches: elegantes Mercedes-Benzes y BMW, y Opels, Volkswagens y Fords familiares. La gente joven se reúne en modernos cafés y bares. Los restaurante viven momentos de auge. Los adolescentes se han criado con MTV, y se visten a la usanza occidental.
Bulgara es miembro de la OTAN y espera unirse a la Unión Europea en algo más de un año. Con eso en mente, la atención está firmemente concentrada en reformas económicas al estilo occidental y en el progreso hacia la prosperidad que ha vivido el país en los últimos años.
Los jóvenes búlgaros que gozan del progreso material parecen cada vez más no saber nada del período precedente, de los años de comunismo y de sus lados más oscuros.
"No puedo decir mucho sobre" la era comunista, dice Vessela Peneva, 20, estudiante de periodismo y estudios de la comunicación en la Universidad de Sofía. "No sé si era bueno o malo".
Yana Lazarova, 17, miró hacia arriba el enorme monumento en el centro del Parque de la Libertad que representa a tres figuras musculares, una empuñando un arma, todas esculpidas en roca negra. Pero ¿a quiénes rinde tributo? Yana confesó que no lo sabía. Después de un rato, intentó atinar: "Es un monumento al Ejército soviético por la liberación de Bulgaria de los turcos en 1878", dijo, cometiendo un delirante error.
No hace mucho tiempo, su respuesta habría provocado una reprimenda. Las estatuas son en realidad parte del monumento de Sofía al Ejército soviético, lo que no tiene nada que ver con los turcos. En realidad, el monumento conmemora la liberación soviética de Bulgaria de la ocupación nazi en 1944, un acontecimiento que allanó el camino de 45 años de gobierno comunista.
Es un acontecimiento histórico que todo niño en edad escolar conocía cuando este país pertenecía al antiguo bloque de Europa del Este. Pero 15 años después del derrumbe del comunismo, muchos estudiantes de la generación de Lazarova han crecido sin tener la más mínima noción del pasado reciente del país.
No andaban todavía cuando el autoritario líder búlgaro, Todor Zhivkov, fue derrocado el 10 de noviembre de 1989, al día siguiente de la caída del Muro de Berlín. Desde entonces la historia de posguerra de Bulgaria ha sido pasada por alto, dicen los adolescentes, ya que el país se concentra en el futuro.
Uno de los profesores de Peneva, Matthew Brunwasser, 33, un profesor visitante de periodismo de San Francisco, dijo que sus opiniones eran típicas.
Cuando él mencionó recientemente el infame servicio de seguridad búlgaro, el Durzhavna Sigurnost, que fue responsable de numerosos asesinatos en el extranjero y manejaba una extensa red de informantes en el país, dijo que sus estudiantes habían tenido que volver a casa y buscar la palabra en internet.
Un problema, de acuerdo a funcionarios de la enseñanza y otros, es que mientras la mayoría de los chicos de 16 años o más deberían estudiar ese período, los libros de historia todavía no han sido actualizados y las escuelas ya no usan oficialmente los textos marxistas de la era comunista. Eso quiere decir que las lecciones son a menudo dejadas a discreción de los profesores, que se dejan guiar por una rudimentaria visión que empieza con los nazis, cuando Bulgaria fue gobernada por un régimen totalitario, y enseñan que este fue gradualmente remplazado por uno todavía más autoritario hasta que colapsó tras la caída del Muro de Berlín.
Funcionarios de la enseñanza dicen que algunas escuelas ofrecen una buena educación sobre ese período, pero otras son deficientes.
"Se puede decir que el período socialista es desdeñado en los libros de historia", dijo Vesselin Metodiyev, que fue ministro de educación en el primer gabinete post-comunista del país. "La historiografía búlgara era una asignatura ideológica. Los historiadores no-marxistas han empezado recién ahora a estudiar los documentos históricos".
Brunwasser cree que también en casa muchas familias prefieren no hablar del lado oscuro del comunismo.
"Los padres no quieren apesadumbrar a sus hijos", dijo Brunwasser, que ha vivido en Bulgaria intermitentemente desde 1995. "Algunas familias, especialmente aquellas que han sufrido más, pero en general todas no quieren tratar el asunto".
En la región Bulgaria toma una posición diferente sobre el respecto, dijo Brunwasser, que está escribiendo un libro sobre la generación post-comunista. "No había una oposición organizada al comunismo en Bulgaria", dijo, haciendo una distinción con Hungría, Checoslovaquia y Polonia, donde la lucha contra el comunismo hacía parte de sus identidades nacionales.
De hecho, mientras sí hubo una reacción contra el comunismo en los años noventa, un período en que los antiguos comunistas siguieron en el poder bajo otro nombre, muchos búlgaros más viejos se mostraban nostálgicos sobre un período que consideraban que les había proporcionado empleo y seguridad.
Un estudio publicado en enero que fue realizado por académicos y agencias de investigación social aquí concluyó: "Debe observarse que ahora vivimos en una sociedad en la que la gran mayoría de la gente no sabe qué es bueno de la democracia y que han olvidado lo malo que era el socialismo".
Zhelyu Zhelev, el primer presidente búlgaro después del colapso del comunismo y un antiguo disidente, dijo que le preocupaba ver a la nueva generación crecer en la ignorancia sobre el pasado reciente del país.
"Es bueno hasta cierto punto, pero sin conocimiento del pasado no serán capaces de reconocer los regímenes represivos ni predecir el futuro", dijo en una entrevista telefónica desde Skopje, Macedonia.
Sin embargo, alguna gente está tratando poco a poco de iniciar un debate más amplio. Spomeniteni.org (la palabra significa recuerdos' en búlgaro) es una página en la red que invita a gente de todas las edades a enviar sus recuerdos del período comunista, buenos o malos.
Su fundadora, Diana Ivanova, dijo que había iniciado el sitio como reacción a la visión cada vez más rosada del pasado que fomentan algunos antiguos políticos y los medios de comunicación. Quizás debido a que está en internet, gran parte de sus contenidos son de gente joven.
En un mensaje por e-mail una mujer describe cómo en 1986, cuando ella tenía siete años, su madre la llevó a toda prisa a casa. Había explotado el reactor nuclear de Chernobil y se estaba incendiando en Ucrania, un desastre sobre el que los medios de prensa no habían informado pero cuyo conocimiento se había extendido rápidamente en el país por medio de rumores. La familia se había enterado de boca de un extranjero.
En otro mensaje, una niña describe a una mujer turca que estalló en lágrimas cuando fue llamada por su nombre. El incidente ocurrió en el verano de 1989, en los últimos días de la era comunista, cuando Bulgaria estaba expulsando a la minoría turca y obligando a los que se quedaban a adoptar nombres búlgaros.
"Si podemos fomentar el interés en las experiencias personales de la gente", dijo Ivanova, "entonces quizás podamos despertar un interés en la historia más grande".
15 de noviembre de 2004
1 de diciembre de 2004
©new york times
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Sofía, Bulgaria. En el corazón de Sofía, las calles que hace una década estaban vacía, están ahora llenas de coches: elegantes Mercedes-Benzes y BMW, y Opels, Volkswagens y Fords familiares. La gente joven se reúne en modernos cafés y bares. Los restaurante viven momentos de auge. Los adolescentes se han criado con MTV, y se visten a la usanza occidental.Bulgara es miembro de la OTAN y espera unirse a la Unión Europea en algo más de un año. Con eso en mente, la atención está firmemente concentrada en reformas económicas al estilo occidental y en el progreso hacia la prosperidad que ha vivido el país en los últimos años.
Los jóvenes búlgaros que gozan del progreso material parecen cada vez más no saber nada del período precedente, de los años de comunismo y de sus lados más oscuros.
"No puedo decir mucho sobre" la era comunista, dice Vessela Peneva, 20, estudiante de periodismo y estudios de la comunicación en la Universidad de Sofía. "No sé si era bueno o malo".
Yana Lazarova, 17, miró hacia arriba el enorme monumento en el centro del Parque de la Libertad que representa a tres figuras musculares, una empuñando un arma, todas esculpidas en roca negra. Pero ¿a quiénes rinde tributo? Yana confesó que no lo sabía. Después de un rato, intentó atinar: "Es un monumento al Ejército soviético por la liberación de Bulgaria de los turcos en 1878", dijo, cometiendo un delirante error.
No hace mucho tiempo, su respuesta habría provocado una reprimenda. Las estatuas son en realidad parte del monumento de Sofía al Ejército soviético, lo que no tiene nada que ver con los turcos. En realidad, el monumento conmemora la liberación soviética de Bulgaria de la ocupación nazi en 1944, un acontecimiento que allanó el camino de 45 años de gobierno comunista.
Es un acontecimiento histórico que todo niño en edad escolar conocía cuando este país pertenecía al antiguo bloque de Europa del Este. Pero 15 años después del derrumbe del comunismo, muchos estudiantes de la generación de Lazarova han crecido sin tener la más mínima noción del pasado reciente del país.
No andaban todavía cuando el autoritario líder búlgaro, Todor Zhivkov, fue derrocado el 10 de noviembre de 1989, al día siguiente de la caída del Muro de Berlín. Desde entonces la historia de posguerra de Bulgaria ha sido pasada por alto, dicen los adolescentes, ya que el país se concentra en el futuro.
Uno de los profesores de Peneva, Matthew Brunwasser, 33, un profesor visitante de periodismo de San Francisco, dijo que sus opiniones eran típicas.
Cuando él mencionó recientemente el infame servicio de seguridad búlgaro, el Durzhavna Sigurnost, que fue responsable de numerosos asesinatos en el extranjero y manejaba una extensa red de informantes en el país, dijo que sus estudiantes habían tenido que volver a casa y buscar la palabra en internet.
Un problema, de acuerdo a funcionarios de la enseñanza y otros, es que mientras la mayoría de los chicos de 16 años o más deberían estudiar ese período, los libros de historia todavía no han sido actualizados y las escuelas ya no usan oficialmente los textos marxistas de la era comunista. Eso quiere decir que las lecciones son a menudo dejadas a discreción de los profesores, que se dejan guiar por una rudimentaria visión que empieza con los nazis, cuando Bulgaria fue gobernada por un régimen totalitario, y enseñan que este fue gradualmente remplazado por uno todavía más autoritario hasta que colapsó tras la caída del Muro de Berlín.
Funcionarios de la enseñanza dicen que algunas escuelas ofrecen una buena educación sobre ese período, pero otras son deficientes.
"Se puede decir que el período socialista es desdeñado en los libros de historia", dijo Vesselin Metodiyev, que fue ministro de educación en el primer gabinete post-comunista del país. "La historiografía búlgara era una asignatura ideológica. Los historiadores no-marxistas han empezado recién ahora a estudiar los documentos históricos".
Brunwasser cree que también en casa muchas familias prefieren no hablar del lado oscuro del comunismo.
"Los padres no quieren apesadumbrar a sus hijos", dijo Brunwasser, que ha vivido en Bulgaria intermitentemente desde 1995. "Algunas familias, especialmente aquellas que han sufrido más, pero en general todas no quieren tratar el asunto".
En la región Bulgaria toma una posición diferente sobre el respecto, dijo Brunwasser, que está escribiendo un libro sobre la generación post-comunista. "No había una oposición organizada al comunismo en Bulgaria", dijo, haciendo una distinción con Hungría, Checoslovaquia y Polonia, donde la lucha contra el comunismo hacía parte de sus identidades nacionales.
De hecho, mientras sí hubo una reacción contra el comunismo en los años noventa, un período en que los antiguos comunistas siguieron en el poder bajo otro nombre, muchos búlgaros más viejos se mostraban nostálgicos sobre un período que consideraban que les había proporcionado empleo y seguridad.
Un estudio publicado en enero que fue realizado por académicos y agencias de investigación social aquí concluyó: "Debe observarse que ahora vivimos en una sociedad en la que la gran mayoría de la gente no sabe qué es bueno de la democracia y que han olvidado lo malo que era el socialismo".
Zhelyu Zhelev, el primer presidente búlgaro después del colapso del comunismo y un antiguo disidente, dijo que le preocupaba ver a la nueva generación crecer en la ignorancia sobre el pasado reciente del país.
"Es bueno hasta cierto punto, pero sin conocimiento del pasado no serán capaces de reconocer los regímenes represivos ni predecir el futuro", dijo en una entrevista telefónica desde Skopje, Macedonia.
Sin embargo, alguna gente está tratando poco a poco de iniciar un debate más amplio. Spomeniteni.org (la palabra significa recuerdos' en búlgaro) es una página en la red que invita a gente de todas las edades a enviar sus recuerdos del período comunista, buenos o malos.
Su fundadora, Diana Ivanova, dijo que había iniciado el sitio como reacción a la visión cada vez más rosada del pasado que fomentan algunos antiguos políticos y los medios de comunicación. Quizás debido a que está en internet, gran parte de sus contenidos son de gente joven.
En un mensaje por e-mail una mujer describe cómo en 1986, cuando ella tenía siete años, su madre la llevó a toda prisa a casa. Había explotado el reactor nuclear de Chernobil y se estaba incendiando en Ucrania, un desastre sobre el que los medios de prensa no habían informado pero cuyo conocimiento se había extendido rápidamente en el país por medio de rumores. La familia se había enterado de boca de un extranjero.
En otro mensaje, una niña describe a una mujer turca que estalló en lágrimas cuando fue llamada por su nombre. El incidente ocurrió en el verano de 1989, en los últimos días de la era comunista, cuando Bulgaria estaba expulsando a la minoría turca y obligando a los que se quedaban a adoptar nombres búlgaros.
"Si podemos fomentar el interés en las experiencias personales de la gente", dijo Ivanova, "entonces quizás podamos despertar un interés en la historia más grande".
15 de noviembre de 2004
1 de diciembre de 2004
©new york times
©traducción mQh
partido musulmán en holanda
Un grupo de musulmanes amsterdameses fundarán a fines de mayo un nuevo partido político que defenderá los intereses de los musulmanes en Holanda.
Ámsterdam, Holanda. El Partido Demócrata Musulmán MDP quiere participar en 2006 en las elecciones municipales en Ámsterdam, Rótterdam, Utrecht y La Haya, dijo el portavoz M. Jabri el jueves. El partido también quiere iniciar una sección en Noord-Brabant, donde residen muchos musulmanes.
Los organizadores se han acercado a musulmanes conocidos y no conocidos para encargarse del partido en las grandes ciudades. También buscan contactar a no-musulmanes "para tener un balance en la directiva", dijo Jabri. "Se trata de gente con las mismas ideas políticas". A largo plazo, y dependiendo del crecimiento del partido, el MDP quiere participar en las elecciones nacionales.
La búsqueda de miembros es difícil, dice Jabri. "Es difícil encontrar gente que jale del mismo carro. Hay poca gente con el conocimiento suficiente". Antes de la fundación oficial a fines de mayo los organizadores deben montar una oficina nacional del partido con una directiva. El financiamiento ya se ha conseguido, según Jabri.
La Liga Árabe Europea AEL había anunciado antes que participaría en las elecciones municipales. El AEL, según Jabri, ahora se ha incorporado al MDP. El Partido Demócrata Musulmán sigue siendo independiente, según el portavoz. El MDP espera atraer a votantes no-musulmanes, que estén de acuerdo con los puntos de vista del partido.
El MDP ya ha redactado un Manifiesto Provisional' con los principios del movimiento. El islam es el punto de partida. También se trata en el manifiesto el problema palestino y la guerra de Iraq.
"El MDP se muestra sobre todo solidario con los pueblos del sur en su lucha contra el neo-colonialismo impulsado por Estados Unidos y la Europa neo-liberal, y también contra la ocupación y la agresión de Estados Unidos, sus lacayos y las dictaduras", según el manifiesto.
19 de enero de 2005
©volkskrant
©traducción mQh
Ámsterdam, Holanda. El Partido Demócrata Musulmán MDP quiere participar en 2006 en las elecciones municipales en Ámsterdam, Rótterdam, Utrecht y La Haya, dijo el portavoz M. Jabri el jueves. El partido también quiere iniciar una sección en Noord-Brabant, donde residen muchos musulmanes.Los organizadores se han acercado a musulmanes conocidos y no conocidos para encargarse del partido en las grandes ciudades. También buscan contactar a no-musulmanes "para tener un balance en la directiva", dijo Jabri. "Se trata de gente con las mismas ideas políticas". A largo plazo, y dependiendo del crecimiento del partido, el MDP quiere participar en las elecciones nacionales.
La búsqueda de miembros es difícil, dice Jabri. "Es difícil encontrar gente que jale del mismo carro. Hay poca gente con el conocimiento suficiente". Antes de la fundación oficial a fines de mayo los organizadores deben montar una oficina nacional del partido con una directiva. El financiamiento ya se ha conseguido, según Jabri.
La Liga Árabe Europea AEL había anunciado antes que participaría en las elecciones municipales. El AEL, según Jabri, ahora se ha incorporado al MDP. El Partido Demócrata Musulmán sigue siendo independiente, según el portavoz. El MDP espera atraer a votantes no-musulmanes, que estén de acuerdo con los puntos de vista del partido.
El MDP ya ha redactado un Manifiesto Provisional' con los principios del movimiento. El islam es el punto de partida. También se trata en el manifiesto el problema palestino y la guerra de Iraq.
"El MDP se muestra sobre todo solidario con los pueblos del sur en su lucha contra el neo-colonialismo impulsado por Estados Unidos y la Europa neo-liberal, y también contra la ocupación y la agresión de Estados Unidos, sus lacayos y las dictaduras", según el manifiesto.
19 de enero de 2005
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