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gonzáles dice ahora que tortura es ilegal


[Dan Eggen y Charles Babington] Nominado a ser el fiscal general, condena ahora la tortura, pero no convence a muchos senadores demócratas.
El candidato a fiscal general Alberto R. Gonzáles dijo a miembros de Comité Judicial del Senado, en respuesta a preguntas sobre su papel en la formulación de polémicas medidas de detención, que toda forma de tortura practicada por personal estadounidense es ilegal, de acuerdo a nuevos documentos dados a conocer ayer.
Pero Gonzáles, el asesor de la Casa Blanca que se espera sea confirmado por el Senado en las próximas semanas, se negó a mencionar las técnicas permitidas por Estados Unidos en interrogatorios, escudándose en que era información clasificada. También reiteró su punto de vista de que un presidente puede en teoría decidir que una ley norteamericana -como la de la prohibición de la tortura- sea inconstitucional, aunque desdeñó el asunto como irrelevante durante el gobierno de Bush.
"El presidente ha afirmado consistentemente que Estados Unidos no usará la tortura bajo ninguna circunstancia, así que es simplemente imposible que se me llame a determinar si la autoridad constitucional del presidente como comandante en jefe le permitiría de hecho anular las leyes sobre la tortura por razones de seguridad nacional", escribió Gonzáles en respuesta. Agregó más tarde: "Yo trataría este asunto con mucho cuidado".
En más de 200 páginas de respuestas a preguntas de legisladores demócratas y republicanos, Gonzáles dijo también que las leyes estadounidenses y la Constitución pueden no impedir técnicas de interrogatorio en el extranjero que serían consideradas "crueles e inhumanas" en Estados Unidos. Sin embargo, dijo que el gobierno de Bush ha prohibido esas técnicas.
Las respuestas no han logrado apaciguar a algunos críticos demócratas sobre el papel de Gonzáles en la redacción de las medidas de tortura y detención, que han sido firmemente atacadas entre revelaciones de torturas a prisioneros en instalaciones militares norteamericanas en Iraq, Afganistán y Bahía Guantánamo, Cuba. Las medidas de detención mencionadas en la discusión de la confirmación de Gonzáles el 6 de enero, y algunos senadores han pedido información adicional, que entregó por escrito.
El senador Patrick J. Leahy (Vermont), el más importante demócrata en el Comité Judicial, dijo que la negativa de Gonzáles a responder a muchas de las preguntas del comité sobre las prácticas de interrogatorio se correspondían con un "patrón sistemático de obstrucción y falta de cooperación".
"Fue otra oportunidad desaprovechada para dar respuestas directas y asumir responsabilidades", dijo Leahy en una declaración. "El juez Gonzáles da la impresión de que cree que no tiene que responder de manera substantiva preguntas antes de su confirmación, aunque quiere ser el fiscal general de Estados Unidos".
Sobre otros temas, Gonzáles dijo que impulsará este año una renovación de la controvertida Ley Patriótica norteamericana, y dijo que apoyará la implementación de una prohibición federal de armas de asalto, que el Congreso dejó expirar en septiembre.
El Comité Nacional Republicano GOP del Senado confirmará aparentemente a Gonzáles para suceder al fiscal general John D. Ashcroft este mes o a principios de febrero, según legisladores demócratas y republicanos. Pero algunos senadores demócratas están sin embargo planteando dudas y construyendo un historial de Gonzáles, con la esperanza de impedir que el antiguo juez de Tejas y confidente de toda la vida de Bush sea nombrado a la Corte Suprema estadounidense.
Varios senadores dijeron que es improbable que Bush nombre a Gonzáles si el presidente del tribunal William H. Rehnquist, que tiene 80 años y lucha contra el cáncer, renunciara este año. Pero estos senadores dijeron que con varios jueces en sus setenta y ochenta, Bush tendría que rellenar vacantes adicionales durante su segundo mandato y podría nombrar a su leal amigo de Tejas.
Si eso ocurriera, dijo los demócratas, algunos senadores que podrían votar a favor de Gonzáles como fiscal general, no dudarían en votar contra su nombramiento vitalicio a la Corte Suprema si creyeran que sus antecedentes, filosofía y carácter no lo permitieran.
"Asumo que recibirá todos los votos republicanos" más un número desconocido de votos de senadores demócratas para su confirmación como fiscal general, dijo en una entrevista el senador Charles E. Schumer (Nueva York).
Pero Schumer dijo que "no hay dudas" de que él y otros demócratas tratarán de usar las mismas preguntas y respuestas como parte de un alegato para detener a Gonzáles si fuera nominado a la Corte Suprema, que ellos dicen que exige normas más altas que un nombramiento de gabinete.
De los ocho demócratas del Comité Judicial, sólo el senador Edward M. Kennedy (Massachussetts) ha indicado públicamente cómo votará en la nominación de Gonzáles. Dijo el domingo que "se inclina contra" la confirmación, debido en gran parte a que el nominado dijo que había olvidado o no sabía nada sobre varias cuestiones importantes de administración.
Otros demócratas del Comité han levantado objeciones, pero no han dicho que votarán contra Gonzáles. "Me decepcionó el testimonio que oí", dijo en una declaración antes este mes la senadora Dianne Feinstein (California).
En la comparecencia de confirmación de Gonzáles el 6 de enero, por ejemplo, los senadores lo presionaron para que explicara el origen del memorándum del ministerio de Justicia de agosto de 2002 que ofrecía una estrecha definición de la tortura al delinear las técnicas que podían usar los interrogadores norteamericanos con acusados de terrorismo. Gonzáles dijo que no recordaba si "había estado o no de acuerdo con los puntos del análisis", una respuesta que causó la irritación de varios senadores.
En las respuestas dadas a conocer ayer, Gonzáles dijo que "acepté la versión definitiva del memorándum porque representaba las opiniones del ministerio de Justicia". En otras respuestas, Gonzáles se refirió a un nuevo memorándum del ministerio de Justicia dado a conocer el 30 de diciembre que repudiaba el análisis anterior y ampliaba la definición del gobierno de torturas ilegales.
Algunas de las respuestas de Gonzáles parecían querer aclarar algunos puntos que permanecieron oscuros durante su testimonio. Le dijo al senador Richard J. Durbin (Illinois) que necesitaba estudiar si había alguna circunstancia en la que personal norteamericano podía utilizar legalmente la tortura; Gonzáles dijo que "no" por escrito. También escribió que se podría prohibir que otros países torturan a norteamericanos en virtud de acuerdos internacionales. Durante la audiencia dijo que no estaba seguro.
Pero Gonzáles también reiteró su defensa de algunas de sus decisiones más polémicas, incluyendo la conclusión en enero de 2002 que soldados talibanes y miembros de Al Qaeda capturados en Afganistán no tenían derecho al estatuto de prisioneros de guerra según las Convenciones de Ginebra. Activistas de derechos humanos y algunos demócratas han insistido en que la decisión es una mala interpretación de leyes internacionales y que ayudaron a crear las circunstancias que permitieron el escándalo sobre las torturas de prisioneros.
Gonzáles también proporcionó un inhabitual reconocimiento de las prácticas secretas de "entrega", con la que Estados Unidos entrega a acusados de terrorismo a otros países para ser interrogados. En un caso que se hizo público, un australiano detenido como sospechoso de ser un adiestrador de Al Qaeda dijo que había sido trasladado a Egipto y torturado allí durante seis meses. Estados Unidos accedió la semana pasada a entregarlo, junto a cuatro prisioneros británicos, a los gobiernos de sus países.
"Entiendo que Estados Unidos no entrega a individuos a países donde creemos que es probable que sean torturados", escribió. Gonzáles se negó a confirmar si existe o no una directriz presidencial que autoriza esa práctica.

19 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh

jóvenes búlgaros de hoy


[Nicholas Wood] Las nuevas generaciones lo ignoran casi todo sobre el pasado comunista del país.
Sofía, Bulgaria. En el corazón de Sofía, las calles que hace una década estaban vacía, están ahora llenas de coches: elegantes Mercedes-Benzes y BMW, y Opels, Volkswagens y Fords familiares. La gente joven se reúne en modernos cafés y bares. Los restaurante viven momentos de auge. Los adolescentes se han criado con MTV, y se visten a la usanza occidental.
Bulgara es miembro de la OTAN y espera unirse a la Unión Europea en algo más de un año. Con eso en mente, la atención está firmemente concentrada en reformas económicas al estilo occidental y en el progreso hacia la prosperidad que ha vivido el país en los últimos años.
Los jóvenes búlgaros que gozan del progreso material parecen cada vez más no saber nada del período precedente, de los años de comunismo y de sus lados más oscuros.
"No puedo decir mucho sobre" la era comunista, dice Vessela Peneva, 20, estudiante de periodismo y estudios de la comunicación en la Universidad de Sofía. "No sé si era bueno o malo".
Yana Lazarova, 17, miró hacia arriba el enorme monumento en el centro del Parque de la Libertad que representa a tres figuras musculares, una empuñando un arma, todas esculpidas en roca negra. Pero ¿a quiénes rinde tributo? Yana confesó que no lo sabía. Después de un rato, intentó atinar: "Es un monumento al Ejército soviético por la liberación de Bulgaria de los turcos en 1878", dijo, cometiendo un delirante error.
No hace mucho tiempo, su respuesta habría provocado una reprimenda. Las estatuas son en realidad parte del monumento de Sofía al Ejército soviético, lo que no tiene nada que ver con los turcos. En realidad, el monumento conmemora la liberación soviética de Bulgaria de la ocupación nazi en 1944, un acontecimiento que allanó el camino de 45 años de gobierno comunista.
Es un acontecimiento histórico que todo niño en edad escolar conocía cuando este país pertenecía al antiguo bloque de Europa del Este. Pero 15 años después del derrumbe del comunismo, muchos estudiantes de la generación de Lazarova han crecido sin tener la más mínima noción del pasado reciente del país.
No andaban todavía cuando el autoritario líder búlgaro, Todor Zhivkov, fue derrocado el 10 de noviembre de 1989, al día siguiente de la caída del Muro de Berlín. Desde entonces la historia de posguerra de Bulgaria ha sido pasada por alto, dicen los adolescentes, ya que el país se concentra en el futuro.
Uno de los profesores de Peneva, Matthew Brunwasser, 33, un profesor visitante de periodismo de San Francisco, dijo que sus opiniones eran típicas.
Cuando él mencionó recientemente el infame servicio de seguridad búlgaro, el Durzhavna Sigurnost, que fue responsable de numerosos asesinatos en el extranjero y manejaba una extensa red de informantes en el país, dijo que sus estudiantes habían tenido que volver a casa y buscar la palabra en internet.
Un problema, de acuerdo a funcionarios de la enseñanza y otros, es que mientras la mayoría de los chicos de 16 años o más deberían estudiar ese período, los libros de historia todavía no han sido actualizados y las escuelas ya no usan oficialmente los textos marxistas de la era comunista. Eso quiere decir que las lecciones son a menudo dejadas a discreción de los profesores, que se dejan guiar por una rudimentaria visión que empieza con los nazis, cuando Bulgaria fue gobernada por un régimen totalitario, y enseñan que este fue gradualmente remplazado por uno todavía más autoritario hasta que colapsó tras la caída del Muro de Berlín.
Funcionarios de la enseñanza dicen que algunas escuelas ofrecen una buena educación sobre ese período, pero otras son deficientes.
"Se puede decir que el período socialista es desdeñado en los libros de historia", dijo Vesselin Metodiyev, que fue ministro de educación en el primer gabinete post-comunista del país. "La historiografía búlgara era una asignatura ideológica. Los historiadores no-marxistas han empezado recién ahora a estudiar los documentos históricos".
Brunwasser cree que también en casa muchas familias prefieren no hablar del lado oscuro del comunismo.
"Los padres no quieren apesadumbrar a sus hijos", dijo Brunwasser, que ha vivido en Bulgaria intermitentemente desde 1995. "Algunas familias, especialmente aquellas que han sufrido más, pero en general todas no quieren tratar el asunto".
En la región Bulgaria toma una posición diferente sobre el respecto, dijo Brunwasser, que está escribiendo un libro sobre la generación post-comunista. "No había una oposición organizada al comunismo en Bulgaria", dijo, haciendo una distinción con Hungría, Checoslovaquia y Polonia, donde la lucha contra el comunismo hacía parte de sus identidades nacionales.
De hecho, mientras sí hubo una reacción contra el comunismo en los años noventa, un período en que los antiguos comunistas siguieron en el poder bajo otro nombre, muchos búlgaros más viejos se mostraban nostálgicos sobre un período que consideraban que les había proporcionado empleo y seguridad.
Un estudio publicado en enero que fue realizado por académicos y agencias de investigación social aquí concluyó: "Debe observarse que ahora vivimos en una sociedad en la que la gran mayoría de la gente no sabe qué es bueno de la democracia y que han olvidado lo malo que era el socialismo".
Zhelyu Zhelev, el primer presidente búlgaro después del colapso del comunismo y un antiguo disidente, dijo que le preocupaba ver a la nueva generación crecer en la ignorancia sobre el pasado reciente del país.
"Es bueno hasta cierto punto, pero sin conocimiento del pasado no serán capaces de reconocer los regímenes represivos ni predecir el futuro", dijo en una entrevista telefónica desde Skopje, Macedonia.
Sin embargo, alguna gente está tratando poco a poco de iniciar un debate más amplio. Spomeniteni.org (la palabra significa ‘recuerdos' en búlgaro) es una página en la red que invita a gente de todas las edades a enviar sus recuerdos del período comunista, buenos o malos.
Su fundadora, Diana Ivanova, dijo que había iniciado el sitio como reacción a la visión cada vez más rosada del pasado que fomentan algunos antiguos políticos y los medios de comunicación. Quizás debido a que está en internet, gran parte de sus contenidos son de gente joven.
En un mensaje por e-mail una mujer describe cómo en 1986, cuando ella tenía siete años, su madre la llevó a toda prisa a casa. Había explotado el reactor nuclear de Chernobil y se estaba incendiando en Ucrania, un desastre sobre el que los medios de prensa no habían informado pero cuyo conocimiento se había extendido rápidamente en el país por medio de rumores. La familia se había enterado de boca de un extranjero.
En otro mensaje, una niña describe a una mujer turca que estalló en lágrimas cuando fue llamada por su nombre. El incidente ocurrió en el verano de 1989, en los últimos días de la era comunista, cuando Bulgaria estaba expulsando a la minoría turca y obligando a los que se quedaban a adoptar nombres búlgaros.
"Si podemos fomentar el interés en las experiencias personales de la gente", dijo Ivanova, "entonces quizás podamos despertar un interés en la historia más grande".

15 de noviembre de 2004
1 de diciembre de 2004

©new york times
©traducción mQh

egipto busca reformas


Un editorial del Washington Post llama al presidente Bush a oponerse a los intentos del dictador de Egipto a ratificar por sexta vez su mandato mediante un referéndum.
Apenas dos días después de las elecciones presidenciales en Palestina, en la que varios candidatos compitieron libremente por los votos, un funcionario egipcio entregó una contrastante noticia. El partido dominante, dijo, tenía el propósito de nominar al presidente Hosni Mubarak para presentarse de candidato único para su sexto mandato consecutivo. Si se confirma, significará la perpetuación de la dictadura que ha gobernado a Egipto durante más de 50 años, casi la mitad de ellos bajo Mubarak, que ahora tiene 76 años. Aunque sorprenderá difícilmente, los egipcios no pueden sentirse más que frustrados del rechazo de Mubarak a liberalizar el sistema político que les ha llevado décadas de estancamiento económico y una desenfrenada corrupción, al mismo tiempo que nutre a los extremistas islámicos, incluyendo a muchos de los líderes de Al Qaeda.
La nominación de Mubarak es un serio golpe al proyecto del gobierno de Bush de fomentar cambios democráticos en Oriente Medio -y volverá a plantear la pregunta de si el presidente Bush tiene verdaderamente la intención de relacionar la política exterior de Estados Unidos con su retórica. Ha pasado más de un año desde que Bush, en su discurso a la National Endowment for Democracy, reconoció que Estados Unidos se había equivocado al "excusar y complacer" a los dictadores árabes a cambio de su colaboración con la política exterior estadounidense. Mubarak ha sido uno de esos gobernantes, y ha recibido más de 50 billones de dólares en ayuda norteamericana en los últimos años cuando reprimió implacablemente a la sociedad civil y los movimientos democráticos egipcios y alentó sentimientos anti-israelíes y anti-norteamericanos en los medios de prensa controlados por el estado. "Egipto", dijo Bush en ese discurso, "debería ahora mostrar el camino hacia la democracia en Oriente Medio".
Mubarak ha hecho todo lo contrario. Ha emergido como el más declarado y recalcitrante opositor al llamado de Bush para reformar el mundo árabe. Pero también ha ofrecido astutamente a Bush continuar con el viejo trato. En las últimas semanas, Mubarak ha mejorado sus relaciones con el Israel de Ariel Sharon, pedido a los militantes palestinos que declaren una tregua y apoyado la participación sunní en las elecciones próximas en Iraq. Aparentemente, Egipto también continúa su colaboración secreta en la lucha contra el terrorismo con la Central de Inteligencia Americana -una cooperación que supuestamente implica la "entrega" a la CIA de detenidos de la CIA a Egipto para de ese modo eludir las leyes contra la tortura en Estados Unidos.
La estratagema del dictador parece dar resultados. A pesar de su retórica, Bush no muestra ningún signo de querer poner fin a las excusas y complacencias con Egipto. Mientras insiste en que los palestinos deben establecer una democracia antes de que sea posible cualquier acuerdo de paz con Israel -una postura que respalda el objetivo de Sharon de posponer indefinidamente la fundación del estado palestino-, Bush no ha dado ninguna señal de que se oponga a otro de los referéndums fraudulentos con los que Mubarak ha venido ratificando su gobierno. Confiando en la seriedad de Bush, los movimientos de oposición egipcios han formado una coalición que pide reformas fundamentales: la revocación de las leyes de emergencia que limitan las actividades políticas, elecciones con varios candidatos a la presidencia y reformas constitucionales que limiten las atribuciones del próximo presidente. Tres aguerridos disidentes han anunciado sus propias candidaturas a la presidencia. El mes pasado se realizó una manifestación sin precedentes contra Mubarak en el Cairo. Los manifestantes llevaban en silencio pancartas que decían: "Basta". ¿No está Bush de acuerdo?

19 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh

holanda retira tropas de iraq


Balkenende: tropas se retirarán el 15 de marzo. Consternada bancada parlamentaria del VVD.

La Haya, Holanda. Las tropas holandesas se retirarán de Iraq definitivamente el 15 de marzo. Así lo dio a conocer el primer ministro Balkenende hoy tras una reunión con los ministros Kamp (Defensa) y Bot (Asuntos Exteriores).
La decisión será con toda probabilidad confirmada por el pleno del consejo de ministros este viernes.
Las propuestas de las bancadas parlamentarias del CDA y VVD y del ministro Bot de que las tropas permanezcan más tiempo parecen con eso haber sido rechazadas.
"El premier confirma que se mantiene la decisión tomada anteriormente, que el 15 de marzo termina la presencia militar holandesa en Iraq", según un portavoz del premier. Hacia el 15 de marzo viajará un nuevo contingente de varios cientos de soldados a la provincia de Al Muthanna, donde están ya estacionados unos 1.450 militares holandeses. Pero esas tropas se ocuparán exclusivamente del desmantelamiento de las bases holandesas en la región. En marzo, la presencia militar holandesa habrá durado 20 meses.
La bancada parlamentaria del VVD en la Cámara Baja reaccionó hoy consternada sobre la decisión definitiva de retirar las tropas holandesas de Iraq. "El viernes dijo el premier Balkenende que el gabinete atendería la opinión de la Cámara y de los aliados, para hoy parece que ya no será así", según van Baale, del VVD. Anunció que seguirá luchando para conseguir una mayoría del Parlamento a favor de una estancia más prolongada, que supone que podría conformarse con el VVD, CDA y LPF y de los pequeños partidos cristianos. El miembro de la alianza D66 y el más grande partido de la oposición, el PvdA, se mostraron sin embargo, satisfechos de la retirada de las tropas de Iraq.
Este fin de semana el ministro Bot había sugerido que sería mejor que la presencia militar holandesa en Iraq se redujera gradualmente, de modo las unidades permanecieran operacionales hasta julio. Sobre todo de parte de los británicos se ha insistido en los últimos meses en prolongar la presencia holandesa -los holandeses operan en la zona británica de Iraq, y son los británicos quienes deberán finalmente procurar su remplazo. El pequeño contingente de tropas japonesas en Al Muthanna no puede funcionar sin protección militar externa, de lo que se ocupaban las tropas holandesas. También los norteamericanos habían insistido en prolongar la misión holandesa.

19 de enero de 2005
©nrc-handelsblad
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iraquíes pedirán fin de ocupación


[Douglas Jehl] El gobierno iraquí que se forme tras las elecciones del 30 de enero pedirá casi con toda seguridad que Estados Unidos fije un calendario para la retirada de sus tropas, de acuerdo a nuevos informes del servicio secreto norteamericano mencionado por importantes funcionarios de gobierno.
Washington, Estados Unidos. Los informes también advierten que las elecciones serán seguidas de más violencia, incluyendo una mayor probabilidad de choques entre chiíes y sunníes, que posiblemente conducirá a una guerra civil, dijeron los funcionarios.
Este pesimismo es consistente con otros estudios de los últimos seis meses, incluyendo un cable clasificado enviado en noviembre por el jefe de la estación de Bagdad saliente de la CIA. Las nuevas evaluaciones, de la CIA y de los ministerios de Defensa y Asuntos Exteriores, se concentran más detenidamente en las secuelas de la elección, incluyendo sus potenciales implicaciones para la política exterior estadounidense, dijeron los funcionarios.
Los estudios se basan en la expectativa de que una coalición árabe chií gane las elecciones, en las que los chiíes constituirán la gran mayoría de los votantes, dijeron los funcionarios. Líderes de la coalición han prometido a los votantes que presionarán a Washington para que presente un calendario para la retirada de las tropas, y las evaluaciones dicen que el nuevo gobierno iraquí se sentirá obligado, al menos públicamente, a cumplir con ese compromiso.
Una petición semejante pondría nuevas presiones sobre el gobierno de Bush, que ha dicho que respetará una petición iraquí pero se ha negado a fijar un calendario para la retirada de sus 173.000 tropas norteamericanas y otras tropas extranjeras en Iraq. Los funcionarios, incluyendo a Colin L. Powell, el ministro de Asuntos Exteriores, han declarado que esas decisiones se tomarán sobre la base de las necesidades de seguridad del país, lo que incluye el adiestramiento de más iraquíes.
"Nadie quiere retirarse de tal manera que se deje a Iraq mal preparado para hacer frente a la resistencia, que no desaparecerá [con las elecciones]", dijo un funcionario de gobierno. "Así que el asunto es cómo maximizar nuestro programa de adiestramiento para preparar a la mayor cantidad de iraquíes como sea posible".
El funcionario dijo que Estados Unidos esperaba que el nuevo gobierno iraquí presente un plan basado en la situación militar, pero no un calendario. Pero el funcionario dijo que había incertidumbre sobre la insistencia que pondría el nuevo gobierno iraquí en una reducción de las tropas norteamericanas.
"En este momento hablar de un calendario y de cómo y cuándo quieren que nos vayamos, sería una especulación", dijo el funcionario. "¿Qué dirán públicamente y qué en privado? Obviamente, hay factores que tomar en cuenta. El asunto es que controlamos la mayor parte de sus capacidades, y eso es lo que está detrás de muchos de nuestros esfuerzos".
En una entrevista el jueves pasado para el programa de televisión de la PBS, ‘Newshour With Jim Lehrer', Powell dijo que a él le "gustaría sacar a nuestras tropas lo antes posible". Pero agregó: "No es posible decir ahora que cuántas tropas menos tendremos a fines de 2005".
Funcionarios de gobierno que han descrito el informe de la inteligencia representan a varias agencias e incluyen tanto a críticos como partidarios de la guerra en Iraq. Todos ellos dijeron que habían leído el documento o que habían sido informados sobre él, pero insistieron en permanecer anónimos, diciendo que no querían hacer sombra a los recientes comentarios de Powell y del presidente Bush.
En una entrevista con el Washington Post publicada el fin de semana, Bush se negó a ser más específico sobre un eventual calendario de retirada. Pero funcionarios de gobierno dijeron que en una reunión el jueves pasado, los principales asesores de seguridad nacional de Bush habían discutido sobre cómo debía responder Estados Unidos si el nuevo gobierno iraquí presentara una petición semejante.
El sombrío tono del nuevo análisis de inteligencia fue mencionado por primera vez por los periódicos de Knight Ridder en artículos que aparecieron el lunes en el Miami Herald y otros.
La perspectiva del ‘peor de los casos' -una guerra civil entre chiíes y sunníes- sigue siendo todavía más ominosa que la bosquejada en pública en las últimas semanas por importantes funcionarios del gobierno de Bush. Pero el mensaje se hace eco de anteriores advertencias de los servicios de inteligencia norteamericanos, incluyendo el National Intelligence Estimate publicado el verano pasado.
Hace algunos días Powell y otros de los asesores de Bush han sido más directos en reconocer que no es probable que se reduzca dentro de poco la resistencia anti-norteamericana.
"Hay una furiosa resistencia y no estamos tratando de desecharla o minimizarla", dijo Powell en la entrevista de ‘Newshour'. "La resistencia no desaparecerá como resultado de las elecciones", dijo. "De hecho, quizás los insurgentes se envalentonen todavía más" si logran disuadir a grandes cantidades de sunníes de abstenerse de votar.
Durante el régimen de Saddam Hussein, los sunníes, que conforman el 20 por ciento de la población, fueron el grupo dominante en Iraq, pero participen los sunníes o no en las elecciones se da por sentado que ese rol pasará ahora a manos de los chiíes, que constituyen el 60 por ciento de todos los iraquíes. Los kurdos conforman el 20 por ciento restante.
Bush, en la entrevista con el Washington Post dijo sobre si las tropas norteamericanas comenzarían a retirarse de Iraq en 2005: "Tal como lo veo, las tropas norteamericanas comenzarán a retirarse tan pronto como sea posible, pero no dejarán el país mientras no completemos nuestra misión, y parte de esa misión es adiestrar a los iraquíes para que puedan enfrentarse a los terroristas. Y mientras más pronto estén preparados los iraquíes -mejor preparados, mejor equipados para luchar-, más pronto comenzarán nuestras tropas a llegar a casa".
En una reunión la semana pasada en la Casa Blanca, un funcionario militar de alto rango advirtió que Iraq ya se estaba perfilando como el "Afganistán occidental" y se estaba transformando en un imán y refugio de militantes, como lo fue Afganistán para Osama bin Laden durante el régimen de los talibanes.
En la entrevista del Washington Post, Bush dijo que compartía la preocupación de que "eso pudiera ocurrir", diciendo: "Si no nos mostramos firmes y eficientes, habrá bolsones de terroristas -partes del mundo que se transformarán en bolsones donde los terroristas encontrarán santuario y lugares para adiestrarse. Y tenemos el deber de impedirlo".
19 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh

egipto busca reformas


Un editorial del Washington Post llama al presidente Bush a oponerse a los intentos del dictador de Egipto a ratificar por sexta vez su mandato mediante un referéndum.
Apenas dos días después de las elecciones presidenciales en Palestina, en la que varios candidatos compitieron libremente por los votos, un funcionario egipcio entregó una contrastante noticia. El partido dominante, dijo, tenía el propósito de nominar al presidente Hosni Mubarak para presentarse de candidato único para su sexto mandato consecutivo. Si se confirma, significará la perpetuación de la dictadura que ha gobernado a Egipto durante más de 50 años, casi la mitad de ellos bajo Mubarak, que ahora tiene 76 años. Aunque sorprenderá difícilmente, los egipcios no pueden sentirse más que frustrados del rechazo de Mubarak a liberalizar el sistema político que les ha llevado décadas de estancamiento económico y una desenfrenada corrupción, al mismo tiempo que nutre a los extremistas islámicos, incluyendo a muchos de los líderes de Al Qaeda.
La nominación de Mubarak es un serio golpe al proyecto del gobierno de Bush de fomentar cambios democráticos en Oriente Medio -y volverá a plantear la pregunta de si el presidente Bush tiene verdaderamente la intención de relacionar la política exterior de Estados Unidos con su retórica. Ha pasado más de un año desde que Bush, en su discurso a la National Endowment for Democracy, reconoció que Estados Unidos se había equivocado al "excusar y complacer" a los dictadores árabes a cambio de su colaboración con la política exterior estadounidense. Mubarak ha sido uno de esos gobernantes, y ha recibido más de 50 billones de dólares en ayuda norteamericana en los últimos años cuando reprimió implacablemente a la sociedad civil y los movimientos democráticos egipcios y alentó sentimientos anti-israelíes y anti-norteamericanos en los medios de prensa controlados por el estado. "Egipto", dijo Bush en ese discurso, "debería ahora mostrar el camino hacia la democracia en Oriente Medio".
Mubarak ha hecho todo lo contrario. Ha emergido como el más declarado y recalcitrante opositor al llamado de Bush para reformar el mundo árabe. Pero también ha ofrecido astutamente a Bush continuar con el viejo trato. En las últimas semanas, Mubarak ha mejorado sus relaciones con el Israel de Ariel Sharon, pedido a los militantes palestinos que declaren una tregua y apoyado la participación sunní en las elecciones próximas en Iraq. Aparentemente, Egipto también continúa su colaboración secreta en la lucha contra el terrorismo con la Central de Inteligencia Americana -una cooperación que supuestamente implica la "entrega" a la CIA de detenidos de la CIA a Egipto para de ese modo eludir las leyes contra la tortura en Estados Unidos.
La estratagema del dictador parece dar resultados. A pesar de su retórica, Bush no muestra ningún signo de querer poner fin a las excusas y complacencias con Egipto. Mientras insiste en que los palestinos deben establecer una democracia antes de que sea posible cualquier acuerdo de paz con Israel -una postura que respalda el objetivo de Sharon de posponer indefinidamente la fundación del estado palestino-, Bush no ha dado ninguna señal de que se oponga a otro de los referéndums fraudulentos con los que Mubarak ha venido ratificando su gobierno. Confiando en la seriedad de Bush, los movimientos de oposición egipcios han formado una coalición que pide reformas fundamentales: la revocación de las leyes de emergencia que limitan las actividades políticas, elecciones con varios candidatos a la presidencia y reformas constitucionales que limiten las atribuciones del próximo presidente. Tres aguerridos disidentes han anunciado sus propias candidaturas a la presidencia. El mes pasado se realizó una manifestación sin precedentes contra Mubarak en el Cairo. Los manifestantes llevaban en silencio pancartas que decían: "Basta". ¿No está Bush de acuerdo?

19 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh

jóvenes búlgaros de hoy


[Nicholas Wood] Las nuevas generaciones lo ignoran casi todo sobre el pasado comunista del país.
Sofía, Bulgaria. En el corazón de Sofía, las calles que hace una década estaban vacía, están ahora llenas de coches: elegantes Mercedes-Benzes y BMW, y Opels, Volkswagens y Fords familiares. La gente joven se reúne en modernos cafés y bares. Los restaurante viven momentos de auge. Los adolescentes se han criado con MTV, y se visten a la usanza occidental.
Bulgara es miembro de la OTAN y espera unirse a la Unión Europea en algo más de un año. Con eso en mente, la atención está firmemente concentrada en reformas económicas al estilo occidental y en el progreso hacia la prosperidad que ha vivido el país en los últimos años.
Los jóvenes búlgaros que gozan del progreso material parecen cada vez más no saber nada del período precedente, de los años de comunismo y de sus lados más oscuros.
"No puedo decir mucho sobre" la era comunista, dice Vessela Peneva, 20, estudiante de periodismo y estudios de la comunicación en la Universidad de Sofía. "No sé si era bueno o malo".
Yana Lazarova, 17, miró hacia arriba el enorme monumento en el centro del Parque de la Libertad que representa a tres figuras musculares, una empuñando un arma, todas esculpidas en roca negra. Pero ¿a quiénes rinde tributo? Yana confesó que no lo sabía. Después de un rato, intentó atinar: "Es un monumento al Ejército soviético por la liberación de Bulgaria de los turcos en 1878", dijo, cometiendo un delirante error.
No hace mucho tiempo, su respuesta habría provocado una reprimenda. Las estatuas son en realidad parte del monumento de Sofía al Ejército soviético, lo que no tiene nada que ver con los turcos. En realidad, el monumento conmemora la liberación soviética de Bulgaria de la ocupación nazi en 1944, un acontecimiento que allanó el camino de 45 años de gobierno comunista.
Es un acontecimiento histórico que todo niño en edad escolar conocía cuando este país pertenecía al antiguo bloque de Europa del Este. Pero 15 años después del derrumbe del comunismo, muchos estudiantes de la generación de Lazarova han crecido sin tener la más mínima noción del pasado reciente del país.
No andaban todavía cuando el autoritario líder búlgaro, Todor Zhivkov, fue derrocado el 10 de noviembre de 1989, al día siguiente de la caída del Muro de Berlín. Desde entonces la historia de posguerra de Bulgaria ha sido pasada por alto, dicen los adolescentes, ya que el país se concentra en el futuro.
Uno de los profesores de Peneva, Matthew Brunwasser, 33, un profesor visitante de periodismo de San Francisco, dijo que sus opiniones eran típicas.
Cuando él mencionó recientemente el infame servicio de seguridad búlgaro, el Durzhavna Sigurnost, que fue responsable de numerosos asesinatos en el extranjero y manejaba una extensa red de informantes en el país, dijo que sus estudiantes habían tenido que volver a casa y buscar la palabra en internet.
Un problema, de acuerdo a funcionarios de la enseñanza y otros, es que mientras la mayoría de los chicos de 16 años o más deberían estudiar ese período, los libros de historia todavía no han sido actualizados y las escuelas ya no usan oficialmente los textos marxistas de la era comunista. Eso quiere decir que las lecciones son a menudo dejadas a discreción de los profesores, que se dejan guiar por una rudimentaria visión que empieza con los nazis, cuando Bulgaria fue gobernada por un régimen totalitario, y enseñan que este fue gradualmente remplazado por uno todavía más autoritario hasta que colapsó tras la caída del Muro de Berlín.
Funcionarios de la enseñanza dicen que algunas escuelas ofrecen una buena educación sobre ese período, pero otras son deficientes.
"Se puede decir que el período socialista es desdeñado en los libros de historia", dijo Vesselin Metodiyev, que fue ministro de educación en el primer gabinete post-comunista del país. "La historiografía búlgara era una asignatura ideológica. Los historiadores no-marxistas han empezado recién ahora a estudiar los documentos históricos".
Brunwasser cree que también en casa muchas familias prefieren no hablar del lado oscuro del comunismo.
"Los padres no quieren apesadumbrar a sus hijos", dijo Brunwasser, que ha vivido en Bulgaria intermitentemente desde 1995. "Algunas familias, especialmente aquellas que han sufrido más, pero en general todas no quieren tratar el asunto".
En la región Bulgaria toma una posición diferente sobre el respecto, dijo Brunwasser, que está escribiendo un libro sobre la generación post-comunista. "No había una oposición organizada al comunismo en Bulgaria", dijo, haciendo una distinción con Hungría, Checoslovaquia y Polonia, donde la lucha contra el comunismo hacía parte de sus identidades nacionales.
De hecho, mientras sí hubo una reacción contra el comunismo en los años noventa, un período en que los antiguos comunistas siguieron en el poder bajo otro nombre, muchos búlgaros más viejos se mostraban nostálgicos sobre un período que consideraban que les había proporcionado empleo y seguridad.
Un estudio publicado en enero que fue realizado por académicos y agencias de investigación social aquí concluyó: "Debe observarse que ahora vivimos en una sociedad en la que la gran mayoría de la gente no sabe qué es bueno de la democracia y que han olvidado lo malo que era el socialismo".
Zhelyu Zhelev, el primer presidente búlgaro después del colapso del comunismo y un antiguo disidente, dijo que le preocupaba ver a la nueva generación crecer en la ignorancia sobre el pasado reciente del país.
"Es bueno hasta cierto punto, pero sin conocimiento del pasado no serán capaces de reconocer los regímenes represivos ni predecir el futuro", dijo en una entrevista telefónica desde Skopje, Macedonia.
Sin embargo, alguna gente está tratando poco a poco de iniciar un debate más amplio. Spomeniteni.org (la palabra significa ‘recuerdos' en búlgaro) es una página en la red que invita a gente de todas las edades a enviar sus recuerdos del período comunista, buenos o malos.
Su fundadora, Diana Ivanova, dijo que había iniciado el sitio como reacción a la visión cada vez más rosada del pasado que fomentan algunos antiguos políticos y los medios de comunicación. Quizás debido a que está en internet, gran parte de sus contenidos son de gente joven.
En un mensaje por e-mail una mujer describe cómo en 1986, cuando ella tenía siete años, su madre la llevó a toda prisa a casa. Había explotado el reactor nuclear de Chernobil y se estaba incendiando en Ucrania, un desastre sobre el que los medios de prensa no habían informado pero cuyo conocimiento se había extendido rápidamente en el país por medio de rumores. La familia se había enterado de boca de un extranjero.
En otro mensaje, una niña describe a una mujer turca que estalló en lágrimas cuando fue llamada por su nombre. El incidente ocurrió en el verano de 1989, en los últimos días de la era comunista, cuando Bulgaria estaba expulsando a la minoría turca y obligando a los que se quedaban a adoptar nombres búlgaros.
"Si podemos fomentar el interés en las experiencias personales de la gente", dijo Ivanova, "entonces quizás podamos despertar un interés en la historia más grande".

15 de noviembre de 2004
1 de diciembre de 2004

©new york times
©traducción mQh

gonzáles dice ahora que tortura es ilegal


[Dan Eggen y Charles Babington] Nominado a ser el fiscal general, condena ahora la tortura, pero no convence a muchos senadores demócratas.
El candidato a fiscal general Alberto R. Gonzáles dijo a miembros de Comité Judicial del Senado, en respuesta a preguntas sobre su papel en la formulación de polémicas medidas de detención, que toda forma de tortura practicada por personal estadounidense es ilegal, de acuerdo a nuevos documentos dados a conocer ayer.
Pero Gonzáles, el asesor de la Casa Blanca que se espera sea confirmado por el Senado en las próximas semanas, se negó a mencionar las técnicas permitidas por Estados Unidos en interrogatorios, escudándose en que era información clasificada. También reiteró su punto de vista de que un presidente puede en teoría decidir que una ley norteamericana -como la de la prohibición de la tortura- sea inconstitucional, aunque desdeñó el asunto como irrelevante durante el gobierno de Bush.
"El presidente ha afirmado consistentemente que Estados Unidos no usará la tortura bajo ninguna circunstancia, así que es simplemente imposible que se me llame a determinar si la autoridad constitucional del presidente como comandante en jefe le permitiría de hecho anular las leyes sobre la tortura por razones de seguridad nacional", escribió Gonzáles en respuesta. Agregó más tarde: "Yo trataría este asunto con mucho cuidado".
En más de 200 páginas de respuestas a preguntas de legisladores demócratas y republicanos, Gonzáles dijo también que las leyes estadounidenses y la Constitución pueden no impedir técnicas de interrogatorio en el extranjero que serían consideradas "crueles e inhumanas" en Estados Unidos. Sin embargo, dijo que el gobierno de Bush ha prohibido esas técnicas.
Las respuestas no han logrado apaciguar a algunos críticos demócratas sobre el papel de Gonzáles en la redacción de las medidas de tortura y detención, que han sido firmemente atacadas entre revelaciones de torturas a prisioneros en instalaciones militares norteamericanas en Iraq, Afganistán y Bahía Guantánamo, Cuba. Las medidas de detención mencionadas en la discusión de la confirmación de Gonzáles el 6 de enero, y algunos senadores han pedido información adicional, que entregó por escrito.
El senador Patrick J. Leahy (Vermont), el más importante demócrata en el Comité Judicial, dijo que la negativa de Gonzáles a responder a muchas de las preguntas del comité sobre las prácticas de interrogatorio se correspondían con un "patrón sistemático de obstrucción y falta de cooperación".
"Fue otra oportunidad desaprovechada para dar respuestas directas y asumir responsabilidades", dijo Leahy en una declaración. "El juez Gonzáles da la impresión de que cree que no tiene que responder de manera substantiva preguntas antes de su confirmación, aunque quiere ser el fiscal general de Estados Unidos".
Sobre otros temas, Gonzáles dijo que impulsará este año una renovación de la controvertida Ley Patriótica norteamericana, y dijo que apoyará la implementación de una prohibición federal de armas de asalto, que el Congreso dejó expirar en septiembre.
El Comité Nacional Republicano GOP del Senado confirmará aparentemente a Gonzáles para suceder al fiscal general John D. Ashcroft este mes o a principios de febrero, según legisladores demócratas y republicanos. Pero algunos senadores demócratas están sin embargo planteando dudas y construyendo un historial de Gonzáles, con la esperanza de impedir que el antiguo juez de Tejas y confidente de toda la vida de Bush sea nombrado a la Corte Suprema estadounidense.
Varios senadores dijeron que es improbable que Bush nombre a Gonzáles si el presidente del tribunal William H. Rehnquist, que tiene 80 años y lucha contra el cáncer, renunciara este año. Pero estos senadores dijeron que con varios jueces en sus setenta y ochenta, Bush tendría que rellenar vacantes adicionales durante su segundo mandato y podría nombrar a su leal amigo de Tejas.
Si eso ocurriera, dijo los demócratas, algunos senadores que podrían votar a favor de Gonzáles como fiscal general, no dudarían en votar contra su nombramiento vitalicio a la Corte Suprema si creyeran que sus antecedentes, filosofía y carácter no lo permitieran.
"Asumo que recibirá todos los votos republicanos" más un número desconocido de votos de senadores demócratas para su confirmación como fiscal general, dijo en una entrevista el senador Charles E. Schumer (Nueva York).
Pero Schumer dijo que "no hay dudas" de que él y otros demócratas tratarán de usar las mismas preguntas y respuestas como parte de un alegato para detener a Gonzáles si fuera nominado a la Corte Suprema, que ellos dicen que exige normas más altas que un nombramiento de gabinete.
De los ocho demócratas del Comité Judicial, sólo el senador Edward M. Kennedy (Massachussetts) ha indicado públicamente cómo votará en la nominación de Gonzáles. Dijo el domingo que "se inclina contra" la confirmación, debido en gran parte a que el nominado dijo que había olvidado o no sabía nada sobre varias cuestiones importantes de administración.
Otros demócratas del Comité han levantado objeciones, pero no han dicho que votarán contra Gonzáles. "Me decepcionó el testimonio que oí", dijo en una declaración antes este mes la senadora Dianne Feinstein (California).
En la comparecencia de confirmación de Gonzáles el 6 de enero, por ejemplo, los senadores lo presionaron para que explicara el origen del memorándum del ministerio de Justicia de agosto de 2002 que ofrecía una estrecha definición de la tortura al delinear las técnicas que podían usar los interrogadores norteamericanos con acusados de terrorismo. Gonzáles dijo que no recordaba si "había estado o no de acuerdo con los puntos del análisis", una respuesta que causó la irritación de varios senadores.
En las respuestas dadas a conocer ayer, Gonzáles dijo que "acepté la versión definitiva del memorándum porque representaba las opiniones del ministerio de Justicia". En otras respuestas, Gonzáles se refirió a un nuevo memorándum del ministerio de Justicia dado a conocer el 30 de diciembre que repudiaba el análisis anterior y ampliaba la definición del gobierno de torturas ilegales.
Algunas de las respuestas de Gonzáles parecían querer aclarar algunos puntos que permanecieron oscuros durante su testimonio. Le dijo al senador Richard J. Durbin (Illinois) que necesitaba estudiar si había alguna circunstancia en la que personal norteamericano podía utilizar legalmente la tortura; Gonzáles dijo que "no" por escrito. También escribió que se podría prohibir que otros países torturan a norteamericanos en virtud de acuerdos internacionales. Durante la audiencia dijo que no estaba seguro.
Pero Gonzáles también reiteró su defensa de algunas de sus decisiones más polémicas, incluyendo la conclusión en enero de 2002 que soldados talibanes y miembros de Al Qaeda capturados en Afganistán no tenían derecho al estatuto de prisioneros de guerra según las Convenciones de Ginebra. Activistas de derechos humanos y algunos demócratas han insistido en que la decisión es una mala interpretación de leyes internacionales y que ayudaron a crear las circunstancias que permitieron el escándalo sobre las torturas de prisioneros.
Gonzáles también proporcionó un inhabitual reconocimiento de las prácticas secretas de "entrega", con la que Estados Unidos entrega a acusados de terrorismo a otros países para ser interrogados. En un caso que se hizo público, un australiano detenido como sospechoso de ser un adiestrador de Al Qaeda dijo que había sido trasladado a Egipto y torturado allí durante seis meses. Estados Unidos accedió la semana pasada a entregarlo, junto a cuatro prisioneros británicos, a los gobiernos de sus países.
"Entiendo que Estados Unidos no entrega a individuos a países donde creemos que es probable que sean torturados", escribió. Gonzáles se negó a confirmar si existe o no una directriz presidencial que autoriza esa práctica.

19 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh