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literatura

cómic sobre muerte de pasolini


Dibujante lleva al cómic la sórdida muerte de Pier Paolo Pasolini.
Madrid, España. El dibujante italiano Gianluca Maconi recrea en su nueva novela gráfica, ‘El caso Pasolini’, el último día de la vida del reconocido cineasta y escritor Pier Paolo Pasolini, incluida su sórdida muerte, hechos que siguen sin esclarecerse después de 35 años.
"Pasolini fascinó quizás por su anticonformismo, quizás por su condición de persona que no encajaba en ninguna definición, en ningún cliché. Él no negociaba sus ideas pero, al mismo tiempo, estaba lleno de matices", explica Gianluca Maconi.
El día de su muerte, Pasolini concedió una entrevista al periodista Furio Colombo, salió a cenar con un amigo y dio una vuelta en coche en busca de uno de sus adorados ‘chicos de la calle’.
El elegido fue Giuseppe Pelosi, un joven, de diecisiete años, que acabaría siendo condenado por el asesinato del poeta italiano, aunque algunas voces, como la de la destacada periodista Oriana Fallaci, mantuvieron que la muerte había sido planeada y perpetrada por más personas.
El propio Furio Colombo es autor del prólogo de ‘El caso Pasolini’ (Gallo Nero ediciones), que concluye con un análisis del asesinato elaborado por el director de cine italiano Francesco Barilli.
Con unas ilustraciones de estilo ‘grotesco’, que limitan entre "el dibujo realista y el humorístico", rico en detalles y gráfico, Maconi expone los hechos, mezclando la realidad con una visión metafórica que convierte a Pasolini en un Maharajá de la India.
"Quería reproducir el heroísmo y la estupidez de su muerte, así como la casualidad que está detrás. Es heroico, porque se sacrifica por una causa menos importante que él; y estúpido, porque olvida sus responsabilidades hacia los demás", aclara el autor.
Las viñetas, que siguen el estilo cinematográfico, se convierten en todo un "guiño" al cine del director italiano, especialmente en su página de apertura, "explícitamente inspirada" en los títulos de crédito de las películas de Pasolini.
"Me hubiera gustado haber tenido un poco más de tiempo para definir mejor a ciertos personajes, y si miro ahora algunos recursos que usé en el cómic me avergüenzo un poco, pero encuentro que todo es muy funcional y llega al lector", señala.
Una de las principales motivaciones de Maconi al enfrentarse a esta "historia negra" era que Pasolini, considerado todavía hoy un "maldito" en Italia —algo que "ni el tiempo ni el hecho de vivir en una sociedad más abierta han cambiado"—, no caiga en el olvido.
El cuerpo del novelista y cineasta, golpeado y atropellado, fue encontrado sin vida en Ostia (en las afueras de Roma) la mañana del 2 de noviembre de 1975. En su última entrevista Pasolini había escogido como titular la frase: "Estamos todos en peligro".
"El hecho de que no haya sobre él un juicio abierto quiere decir que todavía no se ha tomado conciencia de lo que representó", explica Maconi.
A pesar de no decantarse por ninguna teoría acerca de la muerte del poeta, ya que, dice, "no estaba allí cuando ocurrió", y porque su novela gráfica "es más una crónica que una novela en sí, donde podría escoger un final", el ilustrador considera "decepcionante" la velocidad con la que se archivó el caso.
"Me espanta especialmente la facilidad con la que este crimen se ha convertido en una crítica social estéril sobre una persona que podría habernos dado mucho más", afirma.
Marcado durante su vida por la homosexualidad y el día de su muerte por la "sordidez" del escenario, para Maconi el gran problema es que "la imagen de aquella noche" se ha convertido para muchos en la "definición" de Pasolini.
"Yo creo que él vivía poéticamente el amor por los chicos de la calle. Él vivía poéticamente todo con todas sus consecuencias, y no creo que nadie tenga derecho a juzgarlo", concluye.

30 de junio de 2010
©estrella de iquique 
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murió andrei voznesensky


Atrevido y popular poeta ruso. A los 77.
Murió en Moscú el poeta Andrei Voznesensky, que se hizo conocido durante el deshielo que se vivió después de la muerte de Stalin.
Voznesensky se había aislado en los últimos años. Sus amigos dijeron que sufría de una enfermedad no identificada.
El primer ministro Vladimir Putin dijo en un telegrama a la viuda de Voznesensky que el poeta se había "convertido verdaderamente en una persona de dominante influencia".
"Su poesía y prosa se convirtieron en un himno a la libertad, al amor, a la nobleza y a los sentimientos sinceros", dijo Putin.

Voznesensky nació el 12 de mayo de 1933 en Moscú. Su padre era ingeniero y su madre, maestra. Arquitecto por educación, y seducido por la pintura, finalmente decidió convertirse en poeta y publicó su primer libro en 1958.
"Su entrada en la literatura fue rápida y turbulenta. Estoy feliz de haber vivido para verlo", escribió a Voznesensky el poeta y novelista ruso Boris Pasternak, futuro ganador del premio Nobel que era oprimido en su propio país, cuando tenía catorce. El poeta adolescente le había enviado algunos versos tempranos pidiéndole su opinión.
Voznesensky, como muchos otros jóvenes y talentosos escritores, poetas y pintores de la llamada generación de los sesenta, disfrutó de un olorcillo de libertad en medio del deshielo político después de tres décadas del brutal gobierno de Stalin.
El presidente soviético Nikita Khrushchev liberó a cientos de miles de prisioneros políticos de los campos de concentración, y en 1956 denunció el culto a la personalidad de Stalin durante un congreso del partido.
Pronto Voznesensky se granjeó admiradores en el extranjero cuando se le permitió viajar a Europa y Estados Unidos, reuniéndose con Allen Ginsberg, Arthur Miller, Marilyn Monroe y Robert Kennedy.
Pero a principio de los sesenta, la línea oficial había vuelto a endurecerse.
En diciembre de 1962, Voznesensky era uno de los jóvenes intelectuales rusos invitados por Khrushchev a un salón de recepción del Partido Comunista en lo que se convertiría efectivamente en su azote público frente a la regodeante elite del partido.
Brusco y sin grandes estudios, Khrushchev no hizo ningún esfuerzo por entender las nuevas tendencias en el arte soviético, prefiriendo amenazar a los intelectuales con la persecución y el exilio.
Reprendiendo a Voznesensky -que resistió pálido la perorata- como agente capitalista, un furioso Khrushchev gritó: "¡Miren sino al nuevo Pasternak!"
"¿Quiere tener un pasaporte extranjero mañana? ¿Quiere? Para quedarse allá. Váyanse, váyanse", gritó el jefe del partido en medio de los entusiastas aplausos de su comitiva comunista.
""Yo soy ruso", susurró Voznesensky.
Pese a periodos de desgracia, sus poemas eran publicados en enormes tomos durante la era soviética y tenían siempre mucho éxito.
Experimentó con metáforas excéntricas, intrincados sistemas rítmicos y efectos sonoros. Sus inusuales rimas y llamativas metáforas contrastaban fuertemente con los otros poetas soviéticos.
Entre sus libros de poemas se encuentran ‘La pera triangular’ [The Triangular Pear], ‘Antimundos’ [Antiworlds], ‘El amo de los vitrales’ [Stained-glass Master], ‘Hoja de roble del violonchelo’ [Violoncello Oakleaf], ‘Videomas’ [Videoms] y ‘Adivinación con el libro’ [Fortune Telling by the Book].
Algunos de sus trabajos fueron convertidos en producciones de teatro, entre ella ‘Antimundos’, ‘Save Your Faces’ y ‘Juno and Avo, tanto en Rusia como en el extranjero.
Como su colega el poeta Yevgeny Yevtushenko, las lecturas de Voznesensky llegaron llenar estadios, pero su popularidad decreció con la creciente libertad de la era del glasnot a fines de los años ochenta.
Le sobrevive su esposa Zoya Boguslavskaya.

25 de junio de 2010
2 de junio de 2010
©los angeles times 
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murió david markson


Escritor post-moderno. Aunque poco conocido por el público general, sus admiradores incluyen a otros escritores, y uno de sus libros fue llevado al cine en 1970, en la película de Frank Sinatra, ‘Duelo de pillos’.
Murió David Markson, escritor postmoderno que hurgaba incesante y humorísticamente en el arte, la historia y la realidad misma en novelas como ‘La amante de Wittgenstein’ [Wittgenstein’s Mistress], y escribía novelas policiales, poesía y parodias de películas del Oeste que fueron llevadas a la gran pantalla por Frank Sinatra en ‘Duelo de pillos’ [Dirty Dingus Magee]. Tenía 82 años.
Los dos hijos de Markson lo encontraron el viernes en su cama en su departamento en Greenwich Village, informó la ex esposa y agente literario del autor, Elaine Markson. No conocía ni la causa de su muerte, ni la hora, pero dijo que Markson estaba mal de salud.
Poco conocido entre el público general, Markson era adorado por decenas de admiradores, entre los cuales se incluían los colegas escritores Ann Beattie y David Foster Wallace. Era celebrado por sus opiniones y su modo de expresarse, a menudo en párrafos de apenas una o dos frases. ‘La amanate de Wittgenstein’, su obra más aclamada, y otras novelas, eran monólogos interiores sobre el estado del mundo y la mente del autor. "No lineal. Discontinuo. Como collage", es como resumió su punto de vista en la novela ‘Reader’s Block’.

Nacido el 20 de diciembre de 1927 en Albany, Nueva York, y criado por su padre, que era editor de un diario, y una madre maestra, Markson se licenció en inglés en Union College, y luego obtuvo su master en la Universidad de Columbia. Su tesis sobre ‘Bajo el volcán’ [Under the Volcano], de Malcolm Lowry, fue el prefacio de una larga amistad con el autor. Markson también intimó con personajes literarios como Dylan Thomas (parroquiano de la famosa Lion’s Tavenrn, en Nueva York) y Jack Kerouac.
Markson era ambicioso y atrevido, pero también atado a las necesidades de todos los días. Fue editor de narrativa policial en Dell Books en los años cincuenta y escribía novelas de detectives "de entretención" -ahora favoritas en círculos cult-, incluyendo ‘Epitaph for a Tramp’ y ‘Epitaph for a Dead Beat’. Alcanzó el éxito comercial a mediados de los años noventa, con ‘The Ballad of Dingus Magee’, que se convirtió en la película de Sinatra ‘Duelo de pillos’, de 1970.
Al fin capaz mantenerse a sí mismo, terminó ‘Going Down’, una novela policial ambientada en México y el inicio de su estilo cada vez menos convencional, continuado en ‘Springer’s Progress’ y dominado en ‘La amante de Wittgenstein’. Ese libro fue publicado en 1988 por Dalkey Archive Press después de ser rechazado por más de veinte editores, contó Elaine Markson. La novela era narrada por una mujer que podría ser el último ser humano en la Tierra, cercenada de espacio y tiempo.
Foster Wallace incluyó la novela entre las "peor apreciadas" y la llamó "el punto más álgido de la narrativa experimental en este país".
Novelas posteriores, incluyendo ‘Vanishing Point’ y ‘Esto no es una novela’ [This Is Not a Novel], fueron más interiores y abstractas, narradas por un ‘Autor’ o ‘Escritor’ o ‘Lector’, y pasando desde pensamientos aleatorios sobre el mundo exterior hasta la mente del narrador y el libro mismo.
"Markson desecha la mayoría de las convenciones narrativas -trama, personajes coloridos, conflicto dramático- para reemplazarlas por un collage de brevísimas anécdotas, leyendas apócrifas, aforismos, chismes escabrosos sobre la vida y muerte de escritores y artistas -a medida que recorren la fragmentaria conciencia del envejecido novelista", escribió Catherine Texier en The New York Times en 2007, refiriéndose a su aptamente titulada ‘The Last Novel’.
Elaine Markson contó que ella y el escritor se casaron en 1956 y siguieron siendo estrechos amigos después de divorciarse en los años noventa. Además de sus dos hijos, al autor le sobreviven tres nietos.

21 de junio de 2010
8 de junio de 2010
©los angeles times
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murió peter orlovsky


Poeta y pareja de Allen Ginsberg. 


[Carolyn Kellogg] Murió el 30 de mayo en Vermont, por un cáncer al pulmón, Peter Orlovsky, durante largo tiempo pareja de Allen Ginsberg y poeta por derecho propio. Tenía 76 años.
Orlovsky conoció a Ginsberg en San Francisco en 1954, antes de que Ginsberg escribiera su seminal poema ‘Aullido’ [Howl]. Publicado en 1956, el poema fue el motivo de un juicio por obscenidad en 1957 que se convirtió en un caso histórico por la libertad de expresión. Después, Gingberg y Orlovsky se mudaron a París, donde alojaron con Gregory Corso, William Burroughs y otros en una pensión que se conocería como el Beat Hotel.
Aunque vivieron también separados, la relación entre Ginsberg y Orlovsky duró más de treinta años. La poesía de Orlovsky fue publicada por City Lights Books en 1977; tres de esos poemas se encuentran online http://www.boppin.com/orlovsky.html. Sus manuscritos están en el Harry Ransom Center en Texas.
Orlovsky enseñaba en la Jack Kerouac School of Disembodied Poetics, en la Universidad de Naropa, fundada por Ginsberg y Anne Waldman en 1974. Waldman estuvo junto a Orlovsky en su lecho de muerte. "A su lado, mirándole a los ojos, le agradecí por su presencia en nuestras vidas, su poesía, su preocupación y amor por Allen, por su trabajo en Naropa", escribió. "Ah, pensé que percibí un destello de reconocimiento, un ligero movimiento de la boca, una luz posada en su rostro, y Judy cantando "hum vajra guru padma siddhi hum" con su voz cristalina, diciéndole "no tengas miedo". Su tributo poético http://www.elephantjournal.com/2010/05/peter-orlovsky-ill/es mejor leerlo completamente.

10 de junio de 2010
31 de mayo de 2010
©los angeles times 
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murió mikhail shatrov


Dramaturgo soviético.
[William Grimes] Murió el domingo en su casa en Moscú, Mikhail Shatrov, cuyas piezas históricas sometieron a Stalin y su legado a un fulminante escrutinio y marcó el inicio de una nueva era de libertad artística durante el gobierno de Mikhail Gorbachev. Tenía 78 años.
La causa de su muerte fue un ataque al corazón, informó la agencia de noticias RIA Novosti.
Shatrov, cuyo padre fue ejecutado y, su madre, exiliada durante la dictadura de Stalin, era mejor conocido por sus obras sobre Lenin. Estos "dramas de hecho", como los llamaba, giraban sobre acontecimientos fundamentales en la revolución y primeros años del estado soviético, cuando las libertades económicas y políticas eran todavía posibilidades.
Después de que Gorbachev asumiera la dirección de la Unión Soviética en 1985 e iniciara las políticas de liberalización glasnot y perestroika, las obras de Shatrov fueron montadas sin censura ni con las revisiones que imponían los censores en el pasado.
En ‘Dictatorship of Conscience’, un grupo de periodistas montan un juicio simulado de Lenin, haciendo preguntas a medida que adoptan la apariencia de personajes históricos. Una resonante afirmación del idealismo revolucionario que encarnaba Lenin, la pieza atacaba implícitamente el cínico y esclerótico régimen de los años de Brezhnev y la perniciosa y persistente influencia de Stalin.
En ‘Onward ... Onward ... Onward!’, Lenin y Stalin discuten en un debate, denunciando el primero a su eventual sucesor y repudiando sus credenciales como comunista. La obra vinculó abiertamente a Stalin con el asesinato del líder del partido en Leningrado, Sergei Kirov, en 1934, en lo que fue una escandalosa revelación para el público ruso a mediados de los años ochenta.
En una de las escenas más emocionantes de la obra, Rosa Luxemburgo, la dirigente comunista alemana, lee en voz alta una carta que escribió destacando la importancia de la prensa libre y de la "lucha de opiniones libre".
"Esas piezas llevaron al glasnot más allá de lo que había hecho hasta entonces porque fueron ampliamente discutidas en la prensa", dijo en una entrevista Stephen F. Cohen, profesor de historia y estudios rusos en la Universidad de Nueva York. "Shatrov fue un dramaturgo popular pero censurado. Con Gorbachev emergió como un defensor no censurado de la verdad histórica".
Como asiduo investigador, Shatrow recopilaba detalles históricos e incluso frases de diálogos de las actas de las reuniones del partido y memorias inéditas, e incluso sus propias entrevistas con participantes de los acontecimientos que describía.
En todas sus piezas históricas, los problemas del sistema soviético empiezan con Stalin. Su solución yace en encontrar la manera de volver al sendero leninista.
"Si lees mis piezas, te darás cuenta de que todas ellas giran en lo esencial sobre una sola cosa", dijo Shatrov al New York Times en 1988. "Stalin es un criminal como nunca tuvo antes el mundo. Para mí, no es un comunista, porque si él es comunista, yo renuncio al partido inmediatamente ".

Mikhail Filippovich Marshak nació en Moscú el 3 de abril de 1932. Al convertirse en dramaturgo, cambió su apellido a Shatroff para no ser confundido con un conocido autor de cuentos para niños y poesía, Samuil Y. Marshak.
Cuando tenía cinco, su padre fue detenido y ejecutado en momentos en que las purgas estalinistas alcanzaban su cúspide. El caso fue típico. Veterano de la revolución y de la guerra civil, Filipp Marshak era ingeniero y fue nombrado director de una fábrica de celulosa. En otras palabras, era precisamente el tipo de bolchevique de la vieja guardia que Stalin quería eliminar.
Además estaba relacionado por matrimonio con el ministro de gobierno, Alexei I. Rykov, que fue detenido con el teórico y líder comunista Bukharin en 1937 y ejecutado en 1938 después de un juicio farsa.
En 1949, la madre de Shatrov fue detenida y exiliada a la región de Krasnoyarsk. "¿Por qué?", contó Shatrov al Times. "Por nada. Por ser la esposa de su marido doce años antes". Le otorgaron amnistía en 1954. Muchos otros miembros de la familia de Shatrov murieron igualmente durante las purgas.
Para sobrevivir, Shatrov daba clases particulares a cambio de pan y patatas. Estudió ingeniería en una universidad minera en 1956, pero ya había empezado a publicar cuentos y piezas de teatro, y con el deshielo cultural de Khrushchev, surgió la posibilidad de una carrera literaria.
Shatrov irritó desde el principio. Su primera pieza, ‘Clean Hands’, ofrecía una acerba imagen de los líderes de la Liga Juvenil Comunista. Tenía constantemente problemas con los censores, y durante los años sesenta tomó la arriesgada decisión de apoyar a los escritores disidentes Andrei Sinyavsky y Yuli Daniel.
‘The Peace of Brest-Litovsk’, sobre un poco favorable tratado que el nuevo gobierno soviético había firmado con Alemania para liberarse de la Primera Guerra Mundial, fue escrita en 1962, pero no se montó sino en 1987, debido a que entre sus personajes figuran Trotsky y Bukharin. Una serie de televisión sobre Lenin que escribió a principio de los años setenta, también fue prohibida hasta la era de Gorbachev.
Informes en la prensa rusa dicen que le sobreviven su esposa, Yulia, y dos hijos.
Aunque pisaba terreno peligroso, Shatrov nunca fue un disidente declarado. Fue miembro del Sindicato de Escritores y en 1983 se le otorgó el Premio Nacional de la Unión Soviética por la obra sobre Lenin ‘Thus We Will Win’. Otras piezas en la misma venas son ‘July 6’, ‘Blue Horses on Red Grass’ y ‘The Bolsheviks’.
"El pasado no conoce el modo subjuntivo", dijo a The Moscow News en 1987. "Deberíamos estudiar lo que fue, y por qué de millones de variantes esta o aquella fueron escogidas: qué lecciones morales y políticas podemos sacar del pasado".

8 de junio de 2010
26 de mayo de 2010
©new york times
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murió robert j. serling


Escritor de novelas de aviación.
[Margalit Fox] Murió el 6 de mayo en Tucson, Arizona, Robert J. Sterling, escritor de novelas de aviación mejor conocido por su exitosa novela ‘El avión presidencial ha desaparecido’ [The President’s Plane Is Missing]. Tenía 92 años y vivió en Tucson gran parte de su vida.
Su hija Jennifer Serling confirmó su muerte.
Publicada por Doubleday en 1967, la novela de Serling gira sobre el aprieto en que se encuentra el vicepresidente después de que desaparece Air Force One. El libro estuvo veintiuna semanas en la lista de mejor vendidos del New York Times y fue convertido en una película para la televisión en 1973, con Buddy Ebsen como protagonista.

Jerome Robert Serling nació el 28 de marzo de 1918 en Cortland, Nueva York, y se crió en Binghamton, Nueva York. (Deploraba llamarse Jerome y se cambió de nombre cuando era joven, contó su hija).
Durante su juventud, Serling actuaba en las piezas de teatro que representaba en el patio de la familia con su hermano menor Rod, que llegaría a crear la serie de televisión ‘Dimensión desconocida’ [The Twilight Zone; En los límites de la realidad]]. Como adulto, Robert Serling fue asesor técnico de ‘La odisea del vuelo 33’ [The Odyssey of Flight 33], un episodio de ‘Dimensión desconocida’ que gira sobre un vuelo de pasajeros que es misteriosamente transportado al pasado.
Robert Serling se licenció en ciencias políticas en el Antioch College en Ohio en 1942. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en la Fuerza Aérea del Ejército como instructor en identificación de aeronaves.
Después de la guerra, Serling se incorporó a United Press International. Como periodista establecido en Washington, cubrió accidentes aéreos y a los Washington Redskins. Más tarde Serling fue redactor de aviación en la UPI y gerente de la división de noticias radiales.
El primer matrimonio de Serling, con Patricia Huntley, terminó en divorcio. Su segunda esposa, Priscilla Arone, con quien se casó en 1968, murió en 2000. Además de su hija Jennifer, de su matrimonio con Arone, le sobrevive un hijo, Jeffrey, también de su segundo matrimonio; su tercera esposa, Patricia Hoyer; y cuatro nietos. Rod Serling murió en 1975, a los cincuenta.
Con el éxito de ‘El avión presidencial ha desaparecido’, Serling dejó la UPI y se dedicó a escribir a tiempo completo. Entre sus otras novelas se encuentran ‘She’ll Never Get Off the Ground’ (Doubleday, 1971); ‘Air Force One Is Haunted’ (St. Martin’s, 1985); and ‘Something’s Alive on the Titanic’ (St. Martin’s, 1990).
Entre sus numerosos libros documentales se encuentran ‘Howard Hughes’ Airline: An Informal History of TWA’ (1983); ‘Eagle: The Story of American Airlines’ (1985); y ‘Legend and Legacy: The Story of Boeing and Its People’ (1992), publicados todos por la editorial St. Martin’s.

24 de mayo de 2010
17 de mayo de 2010
©new york times
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la maldición de la mujer defectuosa


Siempre me llamó la atención que, con lo que adoraba Hollywood Manuel Puig, se privara de estar ahí cuando ‘El beso de la mujer araña’ recibió cuatro nominaciones al Oscar, en 1985.
[Juan Forn] También se perdió el triunfo en Broadway, cuando ‘El beso...’ se convirtió en un musical y arrasó con siete premios Tony, en 1992. Ambos momentos forman parte de la larga cadena de sinsabores que le ocasionó a Puig el éxito de ‘El beso de la mujer araña’. El mismo pareció anticiparlo en una frase que pone en boca de Molina, el homosexual que protagoniza la novela (y que pierde parte de ese protagonismo en la película y otra parte más en el musical): "Todas las mujeres defectuosas tienen un triste final".
Puig definía a Molina como mujer defectuosa: "Ese tipo de homosexual identificado con el cliché de la mujer dominada pero heroica del cine de los años ’40, que no quiere o no puede cambiar su identificación con esa fantasía". Como se sabe, Puig ponía a Molina en una misma celda de prisión con un guerrillero llamado Valentín Arregui Paz. Molina debía sonsacarle información a Arregui; para eso lo habían puesto en esa celda las autoridades carcelarias. Arregui terminaría cayendo en las redes de Molina, según los carceleros, porque un macho necesita ponerla donde sea, incluso enjaulado, especialmente cuando está enjaulado. Y Arregui era en el libro el epítome del guerrillero. Y, en los años ’70, el guerrillero era el epítome de lo macho. Esa era la asombrosa novela que había escrito Puig en el año 1975, corrido de la Argentina por la Triple A, viviendo en casas prestadas entre México y Nueva York, mirando en forma obsesiva viejos melodramas en blanco y negro por televisión, noche tras noche (de ahí había sacado la herramienta con que Molina seduce a Arregui en el libro: contándole películas, en la oscuridad de la celda, noche tras noche).
Cuando el libro se publicó en España (ya había ocurrido el golpe en Argentina) tuvo, aquí y allá, muchos más detractores que defensores. No sólo entre pacatos y reaccionarios: Ugné Karvelis, ex esposa de Cortázar, recomendó a Gallimard no publicarlo "porque deja mal parada la lucha de los revolucionarios latinoamericanos", y la misma decisión tomaron casi todos los demás editores de Puig en Europa. Era un libro-anatema para la época. Pero Puig estaba convencido, cuando se instaló en Nueva York en 1976, que Hollywood llevaría su novela al cine. Incluso contrató (a pesar de su célebre tacañería) a la Agencia Lynn Nesbit para que lo negociara. Pero detestó que el interesado mayor fuese un argento-brasileño llamado Héctor Babenco y que Babenco consiguiese interesar para el papel de Molina a Burt Lancaster, quien estaba ya medio gagá y abrazó el proyecto como una oportunidad única de hacer pública su homosexualidad, para espanto de los productores, que respiraron aliviados cuando un episodio cardíaco bajó a Lancaster del proyecto. La agencia que lo representaba informó entonces que el joven maravilla William Hurt estaba interesado en el papel de Molina y que podían conseguir a un respetado actor de Broadway (el portorriqueño Raúl Juliá) para hacer a Arregui.
Poco pareció importarles que, en la novela, Molina tuviese cuarenta años y Arregui veinticinco. Menos aún que Babenco no hablara inglés y que Hurt hubiese detestado Pixote y que todos en el set estuvieran al tanto de que Puig detestaba el guión tanto como al director y al actor principal (la película se filmó en Brasil y Puig vivía allí desde 1980). Al segundo día de rodaje, Babenco y Hurt casi se trompean y no se dirigieron más la palabra. Hurt dirigió sus escenas y también la actuación de Juliá. Babenco sólo pudo encargarse de las breves (e interminables) secuencias kitsch con Sonia Braga. Cuando la película estaba en montaje en Los Angeles, a Babenco le diagnosticaron un cáncer: creyendo que se moría, prefirió volverse a Brasil con su familia y dejó la película en manos de los montajistas. Nadie podía creerlo cuando la semihuérfana copia terminada empezó a cosechar premios, desde Cannes hasta la noche de los Oscar.
Puig no había querido ir ni al estreno brasileño. En una fallida cena organizada por los productores, Hurt le había confesado que, en sus años escolares, una pandilla de compañeros de curso le habían dado una paliza y que ésa era la matriz que había usado para componer el personaje de Molina. Puig contestó por lo bajo que Hurt nunca comprendería "cómo uno podía amar a esos muchachos que te golpean en el patio". En una carta que le escribe a Cabrera Infante es más enfático aún: "Mataron el núcleo de la historia, que era la alegría de vivir y el humor de Molina. Hurt está tan torturado y neurótico como en la vida real. El pobre Juliá está mejor, a pesar de que su personaje casi no existe. Dudo que lo poco que queda conmueva a la gente". Traicionado por Hollywood, Puig se ilusionó con una revancha en Broadway y asistió a una reunión en Nueva York con Hal Prince, responsable de las versiones musicales de Cabaret y Chicago e interesado en hacer lo mismo con El Beso de la Mujer Araña. Según Prince, Puig lo trató con recelo hasta que él dio a entender que la película no le había gustado nada: segundos después, el tímido escritor escenificaba por toda la sala de reunión cómo debían ser los cuadros del musical. Los que conocían a Male, la madre de Puig, decían que era el verdadero Manuel. Yo creo que no ha de haber habido un Molina mejor que el encarnado por Puig en aquellas oficinas del centro de Manhattan.
Pero la Maldición de la Mujer Defectuosa fue más fuerte: una sencilla operación de vesícula terminó matando de manera absurda a Puig en Cuernavaca. Mientras tanto, en Nueva York, Prince cambiaba una y otra vez de enfoque y guionista, acumulando un rojo de dos millones de dólares en el banco cuando por fin estrenó en Broadway. En el camino, había traicionado las promesas hechas a Puig en aquella reunión en Manhattan. Si Hurt había desvirtuado al Molina original, el musical lo sometió a una indignidad mayor: lo desterró a personaje secundario. Quienes hayan visto la película recordarán que Sonia Braga aparecía tres o cuatro veces "corporizando" los melodramas que Molina le contaba a Arregui. En el musical, ése es el papel descollante: el que tiene los mejores cuadros, las mejores canciones, el vestuario más impactante, el máximo tiempo sobre el escenario. Todo lo que hacía inolvidable a Molina en la novela, en el musical lo hace no una mujer defectuosa sino una potra.
Esa paradoja es el triste final, el castigo que sufrió El Beso de la Mujer Araña: que una obra que celebraba como ninguna otra el encanto, el coraje y la nobleza de los gays feos, patéticos y anónimos terminara teniendo como protagonista-fetiche a una mujer despampanante. El día en que le den ese papel y el de Molina a un mismo actor, el día en que alguien sobre un escenario haga lo que hizo Manuel Puig para Hal Prince en aquellas oficinas en el centro de Manhattan, terminará de cerrarse el círculo y quizás así se extinga por fin la Maldición de la Mujer Defectuosa.

7 de mayo de 2010
©página 12
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murió walter murphy


Escritor y cientista político de la Universidad de Princeton.
[Bruce Weber] Murió el 20 de abril en Charleston, Carolina del Sur, Walter F. Murphy, prominente académico constitucional cuyo sobrio y letrado currículum está salpicado de literatura comercial, incluyendo la exitosa novela de 1979, ‘The Vicar of Christ’. Tenía 80 años.
La causa de su muerte fue un cáncer, informó su esposa, Doris Maher Murphy.
El profesor Murphy enseñó en el departamento de Politología de la Universidad de Princenton durante 37 años, y desde 1968 hasta su jubilación en 1995 fue catedrático de McCormick Professor of Jurisprudence, una cátedra cuyo primer ocupante fue Woodrow Wilson.
Según la mayoría de los informes, era una figura venerada en el campus. Uno de sus estudiantes fue Samuel A. Alito Jr., ahora juez de la Corte Suprema, que le pidió al profesor Murphy que fuera su director de su tesis sobre el tribunal superior italiano, conocido como Corte Constitucional.
"Era un cientista político importante, uno de los pioneros a la hora de comparar el trabajo de las cortes constitucionales y tribunales supremos en diferentes países", dijo el viernes en una conferencia telefónica el juez Alito.
Murphy escribió varios libros sobre el intersticio entre la política y la ley, incluyendo ‘Elements of Judicial Strategy’ (1964), que utilizó documentos internos de la Corte Suprema para ilustrar cómo los jueces se engatusan y embaucan unos a otros en sus intentos de formar alianzas mayoritarias para los casos, argumentando en lo esencial que los jueces no pueden actuar de otro modo que orientados por una política general.
Su obra magna, ‘Constitutional Democracy: Creating and Maintaining a Just Political Order’ (2006), es un exhaustivo estudio del tipo de gobierno prevalente en Europa y América del Norte que el profesor Murphy llamó híbrido: una mezcla de democracia pura, en la que la gente se gobierna a sí misma, y un gobierno constitucional, que desconfía de la "benevolencia de la mayoría hacia los que son ‘diferentes’ o rivales".
"Fue un importante académico", dijo Fred I. Greenstein, colega de toda la vida de Murphy en Princeton y autor de varios libros de historia política, incluyendo ‘The Presidential Difference: Leadership Style from FDR to Barack Obama’. "Antes que nada, fue un pionero en el área del estudio del funcionamiento interno de la Corte Suprema. Y más tarde, cuando se volcó al análisis constitucional -un área que ya tiene un montaña de literatura- escribió este enorme trabajo de codificación y síntesis".
Murphy escribió también un puñado de novelas, pero ‘The Vicar of Christ’ fue su novela de intriga política más popular, sobre el Vaticano -y, en ese sentido, Murphy fue un antecesor de Dan Brown-, que empezaba como un intento real de introducirse en el Vaticano del mismo modo que se había infiltrado en la Corte Suprema. Pero decidió escribir el libro como novela para proteger a algunas de sus fuentes, declaró más tarde.
En algo más de seiscientas páginas, ‘The Vicar of Christ’ cuenta la historia de un estadounidense que lucha valientemente en la Guerra de Corea (como Murphy mismo), se convierte en presidente de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, renuncia y se retira como monje y finalmente es elegido como el primer Papa estadounidense. Estuvo tres meses en la lista de los mejor vendidos del New York Times.
"Para mantenerse al día hay que obligarse a leer al menos una novela exitosa al año", escribió John Leonard, el ambivalente reseñador del Times. "‘The Vicar of Christ’ es una de ellas. Tiene gracia".

Walter Francis Murphy nació el 21 de noviembre de 1929. Su padre era farmacéutico; su madre, maestra. Estudió en Notre Dame y sirvió en el Cuerpo de Infantería de Marines durante la Guerra de Corea, ganando la Cruz del Servicio Distinguido y un Corazón Púrpura, entre otros honores. Permaneció con los Marines hasta 1955 y en la Reserva del Cuerpo de Marines hasta 1974. Se licenció en la Universidad George Washington y se doctoró en la Universidad de Chicago. Se incorporó a la facultad de Princeton en 1958.
Murphy estuvo casado durante 54 años con Mary Therese Dolan, que murió en 2006. Vivían en Albuquerque, Nuevo México, y tuvieron dos hijas -Kelly y Holly Ann, que le sobreviven. En 2008 volvió a encontrarse con su primera novia, Doris Maher; habían vivido a dos cuadras uno del otro cuando eran niños en Charleston. Se casaron en enero.
Justice Alito dijo que aunque nunca asistió a alguno de sus cursos, Murphy le causó una profunda impresión.
"Me acerqué a él y le dije: ‘Sé que usted ha escrito en este área, comparando tribunales extranjeros’, y eso era todo lo que tenía que decir", dijo el juez Alito. "Me dio ideas, me ayudó a conseguir una beca para estudiar en Italia, me dio sus contactos allá y me ayudó cuando escribí mi tesis al año siguiente. Era el modelo de lo que debe ser un profesor universitario".

6 de mayo de 2010
30 de abril de 2010
©new york times
cc traducción mQh
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