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rey de la cumbia recibe premio nacional


[Mili Rodríguez Villouta] En Chile, el popular Tommy Rey, es premiado por el presidente de la república. Es el jefe de la cumbia chilena, el gran power del ritmo, aunque él dice que es Fommy Rey, porque en su vida real no bebe ni baila ni toma café. Viene de recibir el Premio Nacional de Música Nacional Presidente de la República por su trayectoria.
Ancho y sentado en un living del paradero cuatro y medio de Pajaritos –la casa de su representante, Leo Soto–, exhibe una decena de cheques en el bolsillo superior de la camisa. Sabe que se ve bien, con el pelo oscurecido por la química y esos cheques saliendo de la camisa apretada. Como para una foto espléndida y cumbianchera de Annie Lebowitz, digamos, y muy pronto parte en una van con su grupo, sin que un fotógrafo (esta vez) alcance a poner tierra en el cuartel de la orquesta.
Los músicos esperan en una placita, con 36 grados a la sombra. Se dirigen a la fiesta del Derby, en Viña. Van a tocar ‘El galeón español’, ‘La peineta’, ‘El negro José’ y todo el repertorio clásico entre clásicos de la cumbia chilena.
Con 25 discos en el cuerpo y 43 años en la música, Tommy –cuyo verdadero nombre es Patricio Zúñiga Jorquera– mira a las cámaras y grabadoras con cara de pregunta y de fiel intérprete de ‘Un año más’. Lo suyo es algo así como el cansancio de la fama. "Los periodistas siempre preguntan lo mismo", suspira.
La Sonora de Tommy Rey ha actuado en Europa y Oceanía para chilenos en Fiestas Patrias lejanas. Pero jamás en Colombia, cuna de la cumbia y el ballenato, ni en Venezuela, donde dicen que nació de la salsa del son cubano y el guaguancó. Tommy es un caribeño sin Caribe.

¿Por qué?
Porque soy chileno –dice, sin más.

¿Y cómo era usted cuando era simplemente Patricio Zúñiga?
Nací en una familia repobre, como muchos artistas. En la comuna de San Miguel. No teníamos radio, en esa época, y al frente de mi casa había un local donde arreglaban radios y había unos shows muy bonitos de Los Indios Tabajara, Los Caporales, en fin... Entonces, nos íbamos a escuchar afuera con mi papá. Él tocaba la guitarra, música antigua, valses, algunos tangos.

¿Cuál era "su" tango?
Mi papá cantaba ‘Mi noche triste’, nunca me olvido, un tango de Gardel: "La guitarra en el ropero/ todavía está colgada/ nadie en ella canta nada/ ni hace sus cuerdas vibrar...". A mí me gustaba Lola Flores.

¿Existe la cumbia chilena?
Sí, pues, la cumbia se hizo como parte del folclore. La gente baila cueca y cumbia en Fiestas Patrias, y cumbia todo el año.

¿Qué tan diferente es de la colombiana?
La cumbia colombiana tiene otros elementos musicales, otros instrumentos, el acordeón, el clarinete. Una Sonora usa solamente trompeta, en el estilo nuestro. Todo empezó cuando La Sonora Palacio grabó ‘El caminante’, en el año 64, cuando llegaron Amparito Jiménez y Luisín Landáez. Después, nosotros seguimos en el mismo estilo, cambiando de a poquito. Incluimos otros elementos musicales, una orquesta con mayor calidad interpretativa, ideas nuevas.

¿Y quién hace las letras?
Hacemos cover de éxitos que vienen de fuera de Chile, adaptándolos. Cambiando algunas letras, porque afuera se graban cumbias con cosas que la gente no entiende acá. Como ‘El pipiripao’, que venía directamente desde Colombia.

¿Cuándo le dio el palo al gato?
"‘Daniela’ fue nuestro primer éxito. Trabajamos por todo Chile para empresas, bailes, clubes deportivos, quintas de recreo. Y fuimos llegando a un público, no digamos de categoría, pues toda la gente para nosotros tiene categoría, pero de otro nivel social en el Hotel Sheraton, en el Hyatt. Y fuimos a Suecia, a Francia, Suiza, Alemania. Y los jóvenes nos descubrieron y redescubrieron: éramos la orquesta que animaba las fiestas cuando ellos eran chicos. Y ahora vamos a estar en Viña con La Sonora Palacios. Con ellos vamos a ser 22 músicos en el escenario. La Gran Sonora de Chile: es una idea de Ricardo de la Fuente, director del festival.

¿Usted ha estado en el Caribe?
No, no; en el Caribe, no.

¿Sería exótico un grupo chileno en Colombia?
Muy difícil, están acostumbrados al estilo de ellos. Es como si unos brasileños vinieran a tocar cueca acá. Hemos estado en partes donde hay colombianos y les ha gustado mucho nuestro estilo, porque no es igual, pero es muy bailable y muy rítmico también. Es diferente. Podría gustar, pero no hemos tenido oportunidad de probarlo.

¿Por qué se queja tanto de los periodistas?
A veces, por enésima vez, tengo que decir que empecé la orquesta tal año. Y no rescatan las cosas positivas. Traen a Chile unas niñas que no hacen nada y las ponen en un diario toda la semana y al final la gente las encuentra famosas, ¡pero no son nada!

¿Qué le aconseja usted a sus hijos, a los músicos de la orquesta?
La otra noche se acercó un cantante de música sound con un trago en la mano y me dijo: "Maestro", porque me dicen maestro, "¿qué me aconsejaría usted?". Eso, le dije yo, el trago, porque tú eres muy joven, pero eso te puede pasar la cuenta. Estudiar y cuidarse, nomás.

Tanto éxito, ¿cuál es el secreto?
Es trabajar mucho. Los sellos grabadores están en una crisis terrible, casi ya no graban artistas nacionales. El último disco lo sacamos con el diario ‘La Cuarta’. Salió en quioscos y vendimos 30 mil discos en un mes. ¡Es mucho! ¡Y eso fue antes de ir a Viña! Si vamos a grabar otro disco va a ser igual, porque íbamos a grabar con Emi, pero no pudieron financiar la grabación. Por la cuestión del pirateo.

Y para ustedes fue mucho mejor.
Fue económico y rápido.

Usted dice que es Fommy Rey.
Es porque no salgo nunca a bailar ni paso en fiestocas. No puedo, porque estoy trabajando. De salir, salgo con mi señora a comer. Soy fome, soy Fommy Rey. Soy enemigo de revolverla mucho y cantar mal. Yo soy serio, estoy preocupado de lo que estoy haciendo.

¿Nada de pánico escénico?
Pánico escénico, siempre. Todos tenemos ese temor, que falle un equipo, que se corte la amplificación: todas esas cosas le dan la vuelta a uno en la cabeza. Pero en el escenario se olvida todo.

Ustedes cerraron la campaña de Michelle Bachelet.
Esa celebración fue algo fantástico: había 200 mil personas en la Alameda, y con pantalla gigante. Muy contentos, muy felices de que una mujer por primera vez vaya a ser Presidenta de Chile. Ojalá que le vaya súper bien.

¿Qué recuerda de la campaña?
Me acuerdo de la señora Michelle cuando era ministra de Salud o de Defensa. Nos tocó actuar una vez en un barrio bien popular. Entonces, ya, dijimos, ¡que muevan la colita! ¡Todos! ¡Y le hicimos mover la colita a ella! Muy alegre y muy entretenida, ella se puso a mover la colita. ¡Y la gente feliz! Después nos encontramos en otro lugar, y ella me dijo inmediatamente al oído: "Por favor, esta vez no me hagas mover la colita".

¿Cómo recibió el Premio Presidente de la República?
Es un premio personal, mío, por mi trayectoria de 43 años en la música. Me sentí muy emocionado, y lo dije ahí. Dije: este premio es un reconocimiento a los artistas que se destacan, hay muchos artistas que lo merecían a lo mejor más que yo, uno nunca sabe, pero hay un jurado que lo elige, todos tienen diferentes ideas, y me eligieron a mí. Me extrañé, incluso, que un cantante de música bailable sea elegido Premio Nacional de Música. Es maravilloso. Lo recibo con la humildad de siempre, y lo comparto con mis compañeros, porque todo el éxito que pudiera haber tenido yo es gracias al apoyo de ellos.

Usted tuvo una discusión con Luisín Landáez, y alguien dijo: "¡Hasta cuándo sigue el monopolio de Tommy Rey!".
Yo me enojé con él porque dijo que cobrábamos muy barato y que por eso nos contratan, y no es verdad. Él ha llegado a una edad en que ya no lo contratan, y siente envidia. Yo dije: "Es un viejito envidioso", pero después me arrepentí de haberlo dicho. Lo lamento. Yo lo admiro como artista, siempre.

¿Y lo del monopolio?
¡No es monopolio! A nosotros nos llaman, y si eso es mala suerte para los otros, no sé, pero no es que queramos adueñarnos de todos los eventos. Ganamos bien, nadie tiene de qué quejarse, por eso nos hemos mantenido unidos. Las orquestas se desunen cuando hay abuso. Nosotros seguimos todo este verano: tenemos que seguir viajando con calor, y pa’ todos lados, en invierno con frío, y así es la vida, ¿no?

12 de febrero de 2006

©nación

rss

se fue el caimán peñaranda


Fue también autor de la popular ‘Me voy pala Habana’, que inmortalizó la legendaria Sonora Matancera.
Bogotá, Colombia. El compositor de la popular obra musical ‘El hombre caimán’, José María Peñaranda, murió el lunes en su natal Barranquilla. Tenía 98 años.
La familia del cantate, quien dio a conocer la noticia, no reveló la causa de su fallecimiento.
La canción insignia de Peñaranda fue interpretada e inmortalizada por numerosos grupos de música tropical latinoamericana.
"El fue el que le dio el folclor a la costa atlántica, la mayoría de sus canciones fueron famosas" dijo en medio del llanto al telenoticiero CMI Marina Peñaranda, hija del compositor fallecido.
"Voy a empezar mi relato con alegría y con afán. En la población de Plato se volvió un hombre caimán", así inicia la primera estrofa de la popular canción que hasta en la España franquista fue interpretada a manera de crítica.
Peñaranda compuso ‘El hombre caimán’ en 1941 y 65 años después todavía se escucha en las parrandas del litoral Caribe colombiano.
Los compositores de la costa norte de Colombia se inspiran en sus propias vivencias, costumbres y en el imaginativo de sus coterráneos durante las prolongadas tertulias que sostienen al calor de un ron, acompañado de las notas de un acordeón y una guacharaca, instrumento típico de la costa en base a madera.
Peñaranda que nació el 11 de marzo de 1907 dejó un amplio repertorio de música tropical, entre ellos destaca ‘Me voy pala Habana’, canción que hizo famosa la octogenaria Sonora Matancera, la orquesta decana de las agrupaciones cubanas fundada por Valentín Cané en enero de 1924.

7 de febrero de 2006

©nuevo herald rss

celia en washington


[Teresa Wiltz] Retrospectiva muestra vida de Celia Cruz desda La Habana hasta el estrellato.
La vida era mucho más dulce con esas fabulosas pelucas de gueto, trapos exagerados y zapatos que no desmerecerían en el vestuario de Imelda. Tanto así que en su velatorio en Miami hubo pausas para que la Reina pudiera cambiarse sus dos últimos trajes. A ella le habría gustado.
Y ahora, casi dod años después de su muerte por un cáncer al cerebro, el Museo Nacional de Historia Americana ha inaugurado la retrospectiva ‘¡Azúcar! Su Vida, Su Música, Su Camerino', que cubre la carrera de seis décadas de la cantante cubana como una aclamada cantante. Grabó más de 80 discos y recibió cinco Grammys, la Medalla Presidencial de las Artes y tres doctorados honoríficos. Bajo la dirección de la curadora Marvette Pérez, la exposición hará una gira por el país.
Empieza con sus inicios: Nació como Úrsula Hilaria Celia Caridad Cruz Alfonso en 1925 en el vecindario obrero de Santos Juárez en La Habana. Su padre, Simón, quería que fuera maestra. Cantar no era una profesión honorable. Pero lo hizo de todos modos. Hay fotografías de ella cuando era una bebita haciendo pucheros, una seria niña en su primera comunión y una radiante joven cantante de cola de caballo en los años cuarenta, cantando son y rumba, los ritmos nativos de Cuba. Desde ahí, sigue su carrera hacia México y su defección a Estados Unidos.
Hay metraje de su actuación con Tito Puente, el padrino de la salsa nacido en Nueva York que le dio una orquesta. Todo esto se muestra cariñosa y exhaustivamente detallado, con metraje de videos de archivos, nueve trajes, montones de pelucas, sus locos zapatos de plataforma sin taco, fotos nunca publicadas antes, videos musicales y un emocionante documental sobre su vida, de 12 minutos, con Gloria Estefan, Quincy Jones, David Byrne y Johnny Pacheco, entre otros, hablando sobre lo fabulosa que era. (También hay una conmovedora entrevista con su marido de 42 años, Pedro Knight, un hombre claramente desquiciado por la muerte de su esposa, que dice a lo largo de su matrimonio que estaban juntos las "25 horas del día").
Es una exhibición tan completa que es sorprendente y una desilusión que los momentos no tan felices sean pasados por alto. Sí, abandonó Cuba seis meses después de que Fidel Castro se hiciera con el poder. Pero no se explica por qué dejó Cuba, aparte de que la revolución significó un montón de cambios para los músicos. (Y, bueno, claro, para todo el mundo en la isla). Sin embargo, hay una foto de cuando salió de la isla, parada junto al avión que está a punto de abordar. Y se la ve magníficamente irritada, lo que era ajeno a su carácter normalmente optimista. La miras y quieres saber qué pasó. Quizás se encuentra una pista en su canción ‘Cuando salí de Cuba': "Cuando salí de Cuba / Dejé mi vida /Dejé mi amor". (Nunca volvió. Cuando lo intentó, para la muerte de su madre en 1962, pero Castro se negó a dejarla entrar al país, una decisión que rompió su corazón y la endureció en su decisión de no volver nunca).
La exposición sólo menciona de paso los problemas a los que hizo frente en su nueva patria: Hay una copia de su certificado de matrimonio con el trompetista Knight, el amor de su vida. Se casaron en 1962 en Connecticut. Su profesión es "músico"; la de ella, "ama de casa". Para entonces ya era un nombre familiar en toda América Latina y también había actuado en Estados Unidos.
La exhibición también necesitaría algo más de contexto, especialmente en asuntos de raza. Antes de la revolución -y algunos dicen, también después- Cuba era un país dividido por la raza. Como afro-cubana que vivía en un país donde incluso el dictador mulato Fulgencio Batista no podía entrar al Club de Yate de allá, Cruz debe haber sufrido el racismo. Uno de sus primeros actos fue cantar con un grupo de bailarinas llamadas ‘Las Mulatas de Fuego'. También hay fotos de bailarinas de Tropicana, el famoso cabaret, haciendo cabriolas con muñecas de cara negra.
El contexto es necesario porque Cruz se aferraba con gusto a su negritud, a menudo actuando con pelucas afro y túnicas dashiki en los años sesenta y setenta, reconociendo siempre las raíces africanas de su música, pero al mismo tiempo transcendiendo la raza, transformándose, como dijo su agente Omer Padillo-Sid, en "el pasaporte para América Latina", con latinos de todos los colores adorándola con fervor a la par de los fans de los Beatles, Elvis, Madonna y los Rolling Stones.

‘¡Azúcar! Su Vida, Su Música, Su Camerino', exposición bilingüe en el Museo Nacional Smithsoniano de Historia Americana.

Visite: americanhistory.si.edu/celiacruz.

19 de mayo de 2005
©washington post
©traducción mQh

el corazón de juanes


[Teresa Wiltz] Heridas de la guerra y semillas de esperanza dan propósito y pasión a la música colombiana.
Se hicieron todos los deberes: Se calentó la garganta, gracias a un inhalador a vapor portátil. Habló con el presidente de la discográfica que vino desde Miami. Saludó a los fans y participó en un programa de ‘encuentra y conoce'. Ahora, en el camerino del DAR Constitution Hall, Juanes tiene escalofríos, las luces se han atenuado, la comilona de frutas y platos de manjares sigue sin tocar. (Su regla: Nada de comida al menos ocho horas antes de actuar). Con la cabeza gacha, las manos en los bolsillos, se apoya contra el umbral de la puerta, contra un retrato del artista como un joven rockero, vestido con una traje de satino negro, una camisa verde-amarillo y sus característicos zapatos de lona. Siempre suavemente, canturrea sus ejercicios vocales, como un pájaro arrullando arriba y abajo de la escala.
En apenas unos minutos, se abrochará la guitarra y dará un paseo por el escenario, saludando con la mano y una sonrisa de lado. Durante dos horas, Juan Esteban Aristizabal -el equivalente colombiano de Bono- se retorcerá en el escenario a medida que se proyectan en las gigantes pantallas, escenas de guerra, desde Vietnam a Colombia. No son para él las coreografiadas maquinaciones de Ricky Martin, ni los meneos de Chayanne contra un fondo de bailarinas ligeras de ropas. El espectáculo es solamente él, su banda y su guitarra. Eso será suficiente para mantener a todo el mundo -barrigudos funcionarios, chicas curvilíneas, adolescentes con el pelo de punta- de pie, cantando con él, los cuerpos rebotando entre las olas rojas, amarillas y azules de la bandera colombiana. (Algunos las hacen ondear, otros las llevan puestas). Las mujeres subirán saltando al escenario, sólo para ser arrastradas abajo, primero las nalgas, por los hombres de la seguridad. Los padres sostendrán a sus tímidas hijitas frente a él. Él las tomará de la mano, haciéndolas girar y girar. La esposa del embajador colombiano (una gran fan) se dejará llevar por la fiebre, y se apretujará contra el borde del escenario, con las manos extendidas, mientras Juanes le canta:

Y es por ti . . .
Que me late mi corazón
Y es por ti . . . .
Que calma mi dolor


Sobre el dolor: Sí, para Juanes (una abreviatura de sus primeros dos nombres), la vida le va marcha arriba: El artista de 32 años acaba de terminar la primera parte de su gira por más de 40 ciudades de Estados Unidos; ganó nueve Grammys Latinos; tiene una relación feliz con su esposa, la actriz Karen Martínez; una hijita, Luna, y otra niña en camino. Ha cantado con Nelly Furtado, agraciado las páginas del último People, enganchó los auspicios de Pepsi y las entradas para sus conciertos se han agotado en casa y en el extranjero. (Divide su tiempo entre Miami y Medellín). En América Latina ya ha alcanzado el prestigio de una superestrella. En Estados Unidos, donde ha vendido cerca de un millón de discos-con un montón de textos en español- su popularidad está aumentando, como prueba el concierto agotado en el Madison Square Garden el 4 de marzo.
"Es uno de los espectáculos pop de más éxito de ventas en Estados Unidos y el mundo", dice Lelia Cobo, jefe de la oficina de Billboard Latino. "Es considerado como un artista estrella, absolutamente".
Juanes dice que no entiende completamente el asunto del rock. Personalmente, es un hombre de hablar suave, casi tímido. En el escenario, es el centro de los focos, sin sucumbir a la bravuconería exagerada.
"¿Por qué yo?", dice, dejándose caer en el sillón de su camerino y encogiéndose de hombros. "Me lo pregunto todo el tiempo. Nunca pensé que sería famoso".
"No soy nada más que otro músico de entre miles de Colombia. Pertenezco a un grupo de músicos que, antes que nada, aman la música y, en segundo lugar, quieren mostrar una visión diferente del mundo".
Estos son buenos, felices tiempos. Pero las épocas no tan felices, la tristeza, dan color a su vida y su arte. No hace mucho tiempo, como lo deja en evidencia la amargura de su primer álbum, Fíjate Bien (2001), era lo único que podía ver: tristeza, rabia, pena. Se había mudado de Colombia a Los Angeles en 1998 y estaba luchando por sobrevivir, extrañando su casa y enrabiado por lo que ocurría allá. Y allá podía pasar cualquier cosa, y a menudo pasa: Un amigo cercano fue matado a balazos en un cabaret. Los rebeldes secuestraron a su primo, exigieron dinero, recogieron el rescate y lo mataron de todos modos. Es, dice Juanes, una "historia demasiado común", apenas una víctima más de la guerra civil de 40 años que empapa de sangre a Colombia.
Sin embargo, dice Juanes, "ahora hay esperanza de que las cosas cambien. Y hay dudas de que cambie".
Y sobre la guerra: Figura prominentemente en la música de Juanes, que une el rock con los juguetones ritmos de la cumbia y el vallenato colombianos, junto con el sigiloso romance del tango y el melódico rapto de los Beatles. Incluso cuando está de cortejo, este es para los cansados de la vida. Su corazón no late solamente por el amor; late como un "cañón de metralleta". Dice que es apolítico (más sobre esto más adelante), pero sus letras giran tanto sobre armas como sobre rosas desde su primer éxito, Fíjate Bien, una canción sobre los peligros de las minas antipersonales, a Qué Pasa, de su último cedé, Mi Sangre. En Qué Pasa, como si fuera un Marvin Gaye latino, se pregunta: "¿Por qué será que hay tanta guerra? ¿Por qué será que hay tanta pena?"
"Mi música tiene que ver con las relaciones humanas, no sólo sobre los amantes, sino sobre el mundo, todo lo que te afecta todos los días", dice Juanes, en español, con el que se siente más cómodo que con el inglés. "Desde el profundo amor que le tengo a mi hija, a la rabia y la desesperación que me provoca la situación... No sólo en mi país, sino en cualquier parte en el mundo.
"La música es modo de descargar lo que te molesta. Y aunque cante sobre las cosas más difíciles, siempre hay optimismo. Hay una luz, hay un espíritu de esperanza".
"Ama a su país, y ha visto cómo era destruido en los últimos 20, 30 y 40 años", dice José Tillán, vicepresidente de Música y Talento para MTV América Latina. "Y le duele. Creo que con su música, quiere pagar al país donde creció".
Colombia ha producido una generosa cuota de talento musical, desde el rock crossover de la bilingüe Shakira a las variaciones de art house y alt-rock de los Aterciopelados al antiguo rey del vallenato y galán de telenovelas, Carlos Vives. Pero es Juanes el que está destinado a captar las mayores audiencias con una música estrictamente en español. Dice Tillán: "Un montón de gente en la industria lo toman como un caso de estudio y dicen: ‘Me gustaría tener a alguien como Juanes en mi discográfica'... Él hace un fabuloso balance entre el arte y el comercio".

Por los hijos de mis hijos y los hijos de tus hijos a Dios le pido
Que mi pueblo no derrame tanta sangre y se levante
mi gente a Dios le pido...


A Dios Le Pido

Crecer en Medellín es conocer la violencia. Para Juanes, crecer en Medellín también significó conocer la música. Aprendió a tocar guitarra a los 7, siguiendo las enseñanzas de su padre (que murió de cáncer cuando Juanes tenía 25) y hermanos. Juntos, improvisaban en casa, tocando boleros, vallenatos, guascas y tangos. Pero sus gustos musicales cambiaron cuando era adolescente. A los 14 había descubierto el heavy metal, en particular Metallica, y con él, la rabia contra el sistema.
Juanes recuerda: "Me rebelé contra todo, contra mi legado, mi familia, para ser un radical del rock". Formó una banda metal y la llamó con el apropiado nombre de Ekhymosis, moratón. Pero después de 11 años de tocar en toda Colombia y grabar siete álbumes, desbandó al grupo. Quería encontrar su propio sonido, uno que expresara la herencia que antes había rechazado.
"Gasté tanto tiempo tratando de sonar como una banda norteamericana", dice, "y ¿para qué?"
Se mudó a Los Angeles para estar en el centro del universo del rock, pero estaba en la ruina y casi no hablaba inglés. Pasaba los días en Borders, sorbiendo café y enseñándose inglés a sí mismo leyendo el diccionario. No tenía dinero para comprarse uno propio, así que marcaba la página con un pedacito de papel para cuando volviera. Cuando no estaba dando vueltas en las librerías, repartía su cinta demo. Esperando.
"Fue una época muy difícil, muy oscura", dice. "Pero me fortaleció".
Fíjate Bien nació de esta experiencia, un álbum suavemente desesperado. En él, pudo refinar su melancolía, gracias a la colaboración del productor argentino, Gustavo Santaolalla, un totem de la escena del rock latino alternativo. Es una colaboración que dura hasta hoy. cuando conoció a Fernán Martínez, un colombiano que fue agente del par padre-hijo de superestrellas españolas, Julio y Enrique Iglesias.
"Juanes era el opuesto de Enrique Iglesias", dice Martínez con una sonrisa. "Era muy humilde".
"Era diferente en todos los sentidos. Y yo pensaba, ¿cómo vamos a lograr que lo toquen las radios latinas en Estados Unidos?"
Juanes no fue un éxito instantáneo. Fíjate Bien no se vendió muy bien -solamente 72.000 copias-, pero los Grammys Latinos de 2001 cambiaron todo eso.
"¡Siete nominaciones!", canta Martínez. "Yo esperaba tres o cuatro. Esos premios fueron nuestra arma más grande. Los usamos como llave para abrir la puerta. Y ahí es cuando su carrera despegó".
De acuerdo a Nielsen Soundcan, Juanes vendió casi un millón de discos en Estados Unidos. (No existe un sistema independiente para trazar las ventas internacionales). Un Día Normal>/i> se transformó en el más popular álbum del top latino de 2003 en Estados Unidos y siguió en el Top 10 más tiempo que cualquier otro álbum latino, ganándole a Juanes seis Grammys Latinos en dos años: álbum del año, disco del año, canción del año, mejor álbum solista de rock , y mejor canción de rock dos años consecutivos. Mi Sangre, que Juanes describe como su trabajo más apasionado, fue publicado en otoño pasado y fue uno del Top 10 de ventas del Billboard de 2004.
Juanes es raro en la música latina, dice Tillán, porque, como Bono, que se reúne con presidentes del mundo y ha sido nominado para el Premio Nobel de la Paz, es capaz de combinar el comentario social con el atractivo de la estrella de rock: Es el chico rockero sensible. Tiene la voz, un rico y seguro barítono, el producto de dos horas diarias de sesiones de práctica. Tiene los dedos, gracias a años de tocar la guitarra. (Es el único artista latino auspiciado por Fender). Y tiene la pinta: tatuajes que adornan sus músculos delgados; intensos ojos verdes mirando desde detrás de unas greñas negras. En el mundo de la música latina, dice Tillán, "hemos de algún modo destilado el talento en algo que atrae a las masas, pero sin contenido. Hay pocos artistas que son capaces de relacionarse con las masas y realmente decir algo".
Gran de parte de ese contenido se concentra en la paz -una paz que ha sido difícil de obtener durante décadas, en las que guerrilleros de izquierda, financiados por una infusión de pasta de los carteles de la droga, luchan contra el gobierno. En Estados Unidos no es usual ver a alguien que es un rebelde del rock, ponerse de lado del presidente. Pero en Colombia, la política tiene más matices, y es mucho más compleja. Juanes, dice Martínez, es amigo del presidente Álvaro Uribe: Fueron juntos a la misma escuela secundaria en Medellín. En el escenario, ha dedicado canciones a soldados y agentes de policía, y en 2003 dio un concierto para reunir fondos para los veteranos lisiados de Colombia, muchos de los cuales volvieron a casa sin brazos o piernas.
"Es apolítico", dice Cobo, de Billboard, nativo de Colombia. "No creo que se de derechas o de izquierdas, pero sí está a favor de la paz... Para todos los que somos de allá, nos entristece que las cosas no estén bien".
Los años han atenuado la rabia, y aunque Juanes dice que "el rock" influirá siempre en su sonido, su música ha evolucionado hacia un formato pop más amistoso. Sin embargo, todavía no ha conocido la pompa de la vida pop.
En una rueda de prensa de 2001, para anunciar sus primeras nominaciones al Grammy Laitno, dice Martínez, Juanes se apareció en zapatos de lona hediondos - y nada que ponerse. Sin tiempo que perder, Martínez metió los zapatos en el lavado y luego lo envió con los pies chapoteando en sus empapados zapatos.
"Lo más simpático de él", dice Martínez, "es que un genio y no lo sabe. Cree que lo que hace es fácil y que lo puede hacer cualquiera".

29 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
"

el precio de una novia


[John Lancaster] Osadas mujeres indias rechazan cada vez más exigencias de parientes políticos.
Sayin, India. Ella llevaba un sari de seda roja. Él, un traje de hombre de negocios de color granate y un turbante dorado con blanco. Frente a varios cientos de invitados, se colocaron guirlandas de rosas y maravillas, luego sellaron su unión dando vueltas siete veces en torno a una fogata de madera de mango mientras un sacerdote hindú salmodiaba oraciones. Todos concordaron en que la boda fue espléndida.
Pero casi tan pronto como se apagaron las llamas, el matrimonio entre Keshav Sharma y su esposa, Pooja Pathak, se derrumbó en medio de feas recriminaciones.
Incluso aunque los Pathak habían pagado una importante dote -incluyendo una motocicleta y unos 700 dólares en rupias-, ni el novio ni su padre lo encontraron suficiente. Amar Sharma, el padre, declaró apenas dos horas después de la ceremonia el mes pasado que ellos no aceptarían a la joven en su casa a menos que llegara con una nueva televisión a colores y un reproductor de videos, de acuerdo a testigos y la policía.
Para Pooja, si no para sus padres, la exigencia rompía el compromiso.
"Si tu padre le dijera que tienes que comer estiércol de vaca, ¿lo comerías?", le gritó al avergonzado novio antes de decirle que se fuera al diablo. El padre y el hijo fueron acusados subsecuentemente de violar las leyes indias contra la dote.
Tales actos de desafío son raros en India, donde la dote y su lúgubre corolario -el asesinato de las jóvenes novias cuyas familias no logran reunir el botín necesario- sigue estando profundamente enraizada. Pero están siendo más frecuentes. El caso de Pooja fue el último en una serie de bien publicitados incidentes en los que las novias han rechazado las exigencias de dote, sugiriendo que algunas jóvenes están perdiendo la paciencia con la milenaria tradición hindú.
El más famoso de esos episodios ocurrió en 2003, cuando Nisha Sharma, una estudiante de informática de Nueva Deli, llamó a la policía a su boda después de que la familia del novio hiciera a última hora una petición de 25.000 en rupias, además del coche y los electrodomésticos que se les había prometido. La atrevida acción de Sharma le ganó la atención y el elogio mundial -entre otras cosas, inspiró un reclame de televisión para un popular producto de belleza- y prontos otras siguieron su ejemplo.
"Hay jóvenes educadas que se están levantando, y que quieren que otra gente sepa lo que están haciendo", dijo Brinda Karat, secretario general de la Asociación Democrática de Mujeres de India. "Casos como estos llaman la atención del público y causan un impacto".
Aunque la dote ha sido ilegal en India desde 1961, la lucha para erradicar la práctica ha ido cuesta arriba. A pesar de la publicidad generada por el caso de Sharma y otras como ella, la policía se muestra reticente a la hora de hacer cargos por dote, y las condenas son extremadamente raras, de acuerdo a Karat y otros expertos (el caso de Sharma está todavía en tribunales). Unas 6.000 son matadas al año -a menudo rociadas con queroseno y quemadas en "accidentes" de cocina montados- o acosadas hasta el suicidio por maridos y parientes políticos enfadados por peticiones de dote incumplidas, según datos del gobierno.
Un estudio de 2002 de la asociación de mujeres concluyó que la costumbre del pago de la novia, tradicionalmente de las castas superiores, se ha hecho dominante en India y se está extendiendo "a través de regiones, castas y comunidades", dijo Karat, que atribuye la tendencia al crecimiento del consumismo de la clase media. El estudio se basó en entrevistas con 10.000 personas en 18 de los 28 estados de India.
Excepto por su desenlace, las penurias de Pooja parecen haber seguido un esquema familiar.
Pequeña y delgada, Pooja, que está cursando su último año en la secundaria, se ve más joven que sus 18 años. Es la mayor de tres hermanos y nativa de Sayin, un pueblo agrícola de unas 200 familias justo en las afueras de la ciudad sagrada hindú de Varanasi -también conocida como Banaras-, a unos 580 kilómetros al sudeste de Nueva Deli, la capital. Su padre, Omkar Pathak, posee una pequeña tienda de areca, un estimulante suave.
Como la mayoría de los padres indios, Pathak y su esposa, Renu, consideraban que era su deber encontrar marido para sus hijas. El verano pasado, tras averiguar con amigos y parientes, encontraron un prometedor candidato en Keshav Sharma, un estudiante de ciencias políticas en la Universidad Hindú, donde su padre trabaja como jardinero.
Las familias acordaron reunirse en un templo, donde Pooja y su futuro marido pudieron hablar en privado durante unos tres minutos. "Yo pensé: ‘Es una buena persona'", contó Pooja, que no volvería a ver a Keshav sino el día de su boda, siete meses más tarde. Además, agregó: "Era guapo".
La dote figuró prominentemente en las negociaciones entre las dos familias, de acuerdo Omkar Pathak. Al principio, dijo, los Sharma pidieron unos 1.200 dólares en rupias, así como una motocicleta Honda, un reloj, un anillo de oro, una televisión a color y un reproductor de video. Finalmente las familias acordaron la suma menor de 700 dólares y una marca más barata de motocicleta, y que la televisión a color y el reproductor de video serían entregados algunos meses después de la boda, dijo Pathak.
"El padre de la chica es un inútil", dijo. "Aunque el padre no cree en la dote, tiene que inclinarse, porque tiene que pensar en la felicidad de su hija".
La noche de la boda, las cosas parecían marchar bien. Luces de colores brillaban sobre el patio de tierra fuera de la modesta casa de los Pathak, y una banda de músicos saludaba la llegada de la procesión del novio. Más tarde, unos 500 invitados cenaron estofado de lentejas y salsa de tamarindo mientras los altavoces resonaban con canciones de Bollywood. Algunos invitados se alargaron en el ritual del fuego, que duró hasta las cuatro de la mañana, cuando la novia volvió a su casa y el novio y su familia se dirigieron a un residencia comunitaria cercana.
Dos horas más tarde, Keshav y su padre volvieron a recoger a Pooja y sus pertenencias, que ella empacó en cuatro maletas en preparación de la mudanza a casa de los Sharma al otro lado de la ciudad. Los padres de la novia sirvieron un desayuno ritual de yogur y confite de melaza. Pero los ánimos se agriaron pronto, dijo Renu Pathak, cuando el viejo Sharma y su hijo dejaron claro que esperaban que se les entregara una televisión y un reproductor de video en ese momento mismo.
Los padres de la novia trataron de conciliar, dijeron ellos y testigos. Juntando las manos en el gesto hindú de sumisión, dijeron que habían dado más de lo que podían y prometieron entregar los artículos adicionales tan pronto como pudieran.
Pero los Sharma no se apaciguaron. "El hijo dijo: ‘No hemos pedido nada grande'", dijo Aparna Dwivedi, que dirige un grupo de bienestar social sin ánimos de lucro que emplea a Pooja como voluntario y había parado esa mañana en la aldea para darle los parabienes. "El padre del novio estaba parado ahí y usaba un lenguaje grosero y ofensivo".
Cuando el padre de la novia quiso subrayar su desesperación arrodillándose para tocar los pies del viejo Sharma, este le dio una patada, según el parte policial.
Pooja, que había estado escuchando desde el tejado, dijo que finalmente había decidido tomar el asunto en sus manos. Todavía con su sari matrimonial, corrió abajo a enfrentarse con su nuevo marido, que trató de culpar a su padre de la situación.
Pero Pooja no lo aceptaría. "Váyase de aquí", dijo que había declarado, amenazando con golpear a Keshav con un zapato. "Yo estaba muy enfadada", dijo. "Les habíamos dado tanto, y ellos todavía seguían con la boca abierta".
La rabia de Pooja tuvo un efecto galvanizador sobre sus padres. Incitados por sus parientes, decidieron que su hija y la dote no eran suficientemente buenas para los Sharma, entonces los dos hombres podían igualmente "tomar el aire en la cárcel", como dijo la madre de Pooja. Omkar Pathak llamó a la policía, que arrestó a los Sharma y los detuvo durante siete noches, después de lo cual fueron dejados en libertad bajo fianza.
En una entrevista reciente, Keshav, 22, dijo que los padres de la novia habían dado la motocicleta y el dinero de propia iniciativa, no como condición del matrimonio, y negó que él o su padre hubiesen insistido en los artículos adicionales. Dijo que todavía estaba perplejo sobre la causa de la discusión. "No sabemos qué pasó", dijo. "Mi padre no es un tipo al que demandarías".
El agente de policía V.K. Singh dijo que varios testigos independientes habían corroborado el relato de Pathak. El viejo Sharma, agregó, reconoció haber hecho las peticiones de dote a última hora cuando Sing habló con él la noche en que fue detenido.
A pesar de los cargos criminales que cuelgan sobre la familia, Keshav y su madre dijeron que seguían teniendo la esperanza de que Pooja se mudara a vivir con ellos. Eso parece poco probable. Por su coraje por hacer frente a la familia, ha sido festejada por grupos de mujeres, honrada por una universidad del estado y le han ofrecido un curso gratuito en un instituto de informática.
Además, dijo Pooja, "no quiero casarme ahora. Quiero terminar mis estudios".

Rama Lakshmi contribuyó a este reportaje.

29 de marzo de 2005
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en china no hay rap gangsteril


[Ralph Frammolino] El hip-hop ha prendido en China, pero la censura lo limpia. Las cancioncitas aguadas son incluso usadas en anuncios del servicio público.
Pekín, China. Él es un chico que abandonó la escuela secundaria y usa un pañuelo grande apretado estrechamente a su cráneo. Su ‘hutong', o vecindad, es uno de los distritos más pobres de la ciudad, donde los visitantes esquivan a los vendedores de verduras en bicicleta y los vecinos deben compartir retretes de pie públicos.
Pero cuando Wang ‘MC Webber' Bo abre la boca para rapear, lo que sale de uno de los más populares jóvenes artistas de China sería un original lamento gangsta.
"En Pekín, recorre la Avenida Chang'An. En Pekín hay muchas mujeres exóticas bellas. En Pekín, puedes quemar incienso en el Templo de Lama. En Pekín" China ha logrado lo que millones de consternados padres americanos no han podido: domar la música hip-hop.
En lugar de las a menudo obscenas y violentas historias del centro de la ciudad, Wang y otros importantes raperos de aquí están subiendo a los escenarios con letras que glorifican el orgullo nacional, celebran las atracciones turísticas y predican contra los peligros de la impulsividad adolescente.
Un grupo está tan orgulloso de sus canciones que fijaron una pegatina en su disco debut pidiendo a los aficionados que lo compartieran con sus padres.
La televisión controlada por el estado emite en rap anuncios del servicio público sobre la protección del medio-ambiente y el respeto por la tercera edad, llevando a un universitario de aquí a sugerir que el hip-hop se ha transformado en la música oficiosa del gobierno comunista.
Ese rap de laralí laralá guarda una gran distancia con las diatribas hechas en Estados Unidos por algunos artistas cuyo arte refleja sus pasados criminales.
El rapero Blakk Bubble de Shanghai, que se afiló los dientes como los de Naughty by Nature, dice que considera las letras americanas como una "investigación" en "la vida ilegal de negros pobres".
"Yo nunca apoyo que la gente nueva haga rap sobre esas cosas porque en Cina no hay en realidad gángsteres", dijo Bubble, apodo de Wang Fan, un subgerente de comunicaciones para los ordenadores Ubisoft. "En Estados Unidos puedes sacar un permiso para portar armas y matar a gente. Pero en China esas cosas no ocurren".
El rap nació en las aceras de Nueva York en los años setenta como una fusión de bravuconadas y música acompasada. Encontró un hogar en los bloques de gente de pocos recursos -todo lo que se necesitaba para ser un profesional era un micrófono y un tocadiscos.
El género se dio a conocer pronto como un vehículo de expresión del descontento. Durante los años ochenta, bandas como Public Enemy y NWA dirigieron sus enfadadas cadencias contra la brutalidad policial y el sistema.
Para los noventa, las escenas de delincuencia callejera y letras sexualmente explícitas de rap gangsta han llegado al importante mercado de la obscenidad pagada norteamericano. Ahora se encuentra en todas partes en la cultura popular americana.
Pero el rap chino tiene tanta pimienta como un tigre con dientes postizos, debido principalmente al control del gobierno.
Antes de aparecer en un concierto o editar un disco, los artistas chinos deben someter sus letras a la aprobación del ministerio de Cultura, que veta todo lo que considera obsceno o políticamente inaceptable. La implementación de la censura ha sido inconsistente, y cada vez más elementos "radicales" del rap chino encuentran salida en internet. Pero el control de las melodías ha obligado a grupos comerciales y sus discográficas a otorgar a rap una cierta salubridad.
El rapero ‘Sketch Krime', del grupo Dragon Tongue Squad, explicó cómo funciona la censura.
Veamos su plato fuerte: la enseñanza pública.
"Odio la escuela. Odio a los profesores. Odio a mis compañeros de clase. Odio el sistema educacional chino", dijo Krime, 21, un habitante de Pekín y descolgado de la secundaria que nació en Junju Lee. "Quizás la educación china arruinó mi vida, mi mente y después de licenciarme seré como todo el resto, con una vida aburrida".
Pero trata de colocar eso en un flujo, como se llama a los versos de rimas continuas.
Hizo una pausa. "¿Puedo ser honestamente?" El gobierno chino no lo toleraría nunca, dijo.
La obediencia es una buena estrategia comercial, dijo Li Hongjie, que dirige la discográfica Dragon Tongue que reclutó a la banda de Krime. Li dijo que el rock en China era demasiado político para que funcionara bien. Como resultado, el gobierno limitó el número de conciertos en vivo y "le impidió desarrollarse".
Ahora los artistas de rap y sus agentes están tratando de no cometer el mismo error.
"Si quieres difundir la música, tienes que pensar en el gobierno", dijo Li.
La táctica ha sido tan exitosa que el gobierno está rapeando con ellos, dice Teng Jimeng, profesor de cultura americana en la Universidad de Estudios Extranjeros de Pekín.
"Curiosamente, las autoridades chinas nunca aceptaron el rock duro, heavy metal y punk", dijo. "Todas esas cosas existen a nivel clandestino. Los roqueros punk se están muriendo de hambre en Pekín. Pero esos raperos la están pasando bien".
El rap ahora se oye en comerciales y en anuncios del servicio público emitidos en la red de televisión controlada por el gobierno.
Y sobre una revolución cultural: Para la conmemoración del 110 aniversario de Mao Tse-Tung el año pasado, una empresa editó un álbum basado en los escritos del presidente muerto.
La fascinación de China con el rap es un fenómeno relativamente nuevo. Dana Burton, nativo del área de Detroit, recordó que cuando llegó a Shanghai hace cinco años para enseñar inglés, la cosa más cercana a la música hip-hop que pudo encontrar fue un acto en el vestíbulo de un hotel con un imitador de Michael Jackson.
Burton se propuso cambiar eso haciendo fiestas hip-hop en la sala de atrás de un club nocturno de Shanghai, tocando la misma clase de líricas de rap industrial que eran populares en Estados Unidos.
Aunque la estrella de rock china Cui Juan asombró a los críticos con la primera canción de rap en su álbum debut de mediados de los ochenta, pocos imitadores de MC lo intentaron porque tropezaron con la necesidad lingüística mandarina de cuatro tonos distintos.
Una vez superado eso, una nueva generación de raperos chinos copiaron los lados duros de sus contrapartes norteamericanos -pero sólo hasta un punto, dijo Burton, que creó un torneo nacional de rap libre hace tres años.
"Se dicen algunas cosas. La batalla es dura, se está poniendo sucia", dijo Burton. "Pero la gente conoce los límites. Esto es China... Glorificar la cultura callejera no se presta para ser traducido".
"Aquí, todo es rutinario. Si tienes un arma y matas a alguien, te ejecutarán. Su vendes drogas, estás terminado".
Con tres títulos de estilo libre nacionales y un álbum debut, la historia de Wang tiene tanto de gueto como China. Después de mirar un video de MC Hammer cuando tenía 15, Wang dejó la escuela y se propuso intentarlo como rapero.
Como el personaje de Eminem en su exitosa película ‘8 Mile', Wang practicó sus flujos durante horas cada día en su dormitorio. Pintó graffiti en la muralla de la casa familiar. Más tarde formó el grupo Yin Ts'ang.
El grupo firmó con contrato discográfico de 6.000 dólares y en su álbum debut incluye una canción irónica sobre la epidemia de SARS, así como la popular ‘Bienvenido a Pekín', una larga lista de las atracciones turísticas de la capital china.
Pero Wang, que se mudó recientemente de casa de sus padres a un apartamento en la parte alta de la ciudad se quejó de la orden de su discográfica de cambiar la letra de una canción sobre dos hombres enviados a la perdición debido a que se habían hecho ricos engañando a la gente.
La sugerencia de la compañía, de acuerdo a Wang, fue: "Deberías hacer algo positivo sobre el desarrollo económico de China".
Otro grupo llamado Kung Fu ostenta la salubridad de lo que su vocalista, Yang Fan, 24, llama rap "reformado".
La canción del título del CD debut del grupo, ‘Impulsion', advierte contra los impulsos juveniles como un estudiante turbado que se suicida. La subrayar su tema pro familia, una pegatina en el álbum debut del grupo suplica: "Por favor recomienda este disco a tus padres".
Una persona que no tocará esas melodías en el área de Pekín es el animador Chen ‘MC Allan' Shen.
Una noche de viernes hace poco, Chen presidió la consola de control en un elevado escenario en el Club Look, donde pompeó a una multitud que bailaba girando con ensordecedores títulos de Jay Z, DMX y otros artistas americanos.
Unos pocos en la multitud lucen adornos hip-hop: un chino luciendo un afro, otro con un gigantesco jersey de los Miami Dolphins, una mujer con un sombrero de ala curva y poco más.
Chen no se impresionó.
"Nadie que viene aquí entiende el hip-hop", dijo Chen, confesando que ni siquiera él entiende totalmente al género. "Simplemente es popular en China".
Se negó a tocar a artistas raperos chinos durante su show de una hora.
"No pueden insultar, básicamente están obligados a decir que la vida es fabulosa, que no pasa nada malo". "No es hip-hop".

12 de noviembre de 2004
8 de marzo de 2005

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revive antiguo rap asiático


[Peter Finn] En Asia Central, revive antigua forma de rap. El arte del verso improvisado sobre la historia oral atrae a nuevos practicantes en la era post-comunista.
Bishkek, Kirguistán. Dad a Tuuganba Abdiyev una palabra para empezar y se pone a dar saltos, si el léxico del hip-hop puede aplicarse a un músico de Kirguistán de 68 años que acostumbraba a hacer versos improvisados en honor del Partido Comunista y ahora, acompañado de una tormenta de risas, canta sobre Bush, Putin y fideos.
Abdiyev es un ‘akyn', un título dado a los maestros de una forma de improvisación musical que se remonta a más de un milenio. Fue usurpado por los comunistas, y casi murió después de la caída de la Unión Soviética, y está ahora viviendo un renacimiento a medida que jóvenes de Kirguistán y músicos kazakos descubren sus propias y antiguas formas de rap.
En una de sus formas más populares, llamada ‘aitysh', la música es una contienda entre dos artistas sentados a varios metros de distancia que se disputan cantando versos, cada uno guiándose por las palabras e ideas del otro en una mezcla de cantos rítmicos y exclamaciones.
"Se trata de improvisar sobre cualquier tema que aparezca", dijo Alagushev Balai, que co-escribió un libro sobre la música. "¿Quién canta los versos más agudos con la mayor musicalidad y ritmo, sabiduría e ingenio?"
Los akyns comenzaron como transmisores orales de historia, mito y filosofía de los nómades pre-literatos de Asia Central. Y son conocidos por versificar durante horas de una vez sobre temas que van desde la belleza del universo hasta el placer de tomar una taza de té. Los akyns de Kirguistán tocan un instrumento de tres cuerdas llamado ‘komuz', hecho de madera de albaricoque, mientras los kazakos tienen un instrumento de dos cuerdas para acompañar sus espontáneos ritmos.
También cantan el poema épico de Kirguistán, el ‘manas', que tiene cerca de medio millón de versos, con lo que es el más grande del mundo. El manas, que gira sobre un superhéroe del siglo 9, es una oda a la determinación del país de ser independiente. Otros artistas, llamados ‘manaschis', se dedican exclusivamente a recitar o cantar partes del manas; cantarlo de una vez llevaría meses.
Sin embargo, los akyns eran también predicadores improvisados que daban sermones en versos cantados sobre temas políticos y morales del día, adaptando antiguas leyendas o claves para el último gobernante del país.
"En el período soviético se prestaba un montón de atención al akyn y los comunistas lo usaron como un altavoz de propaganda", dijo Balai. "Los akyns cantaban sobre Lenin y la revolución, y los logros del partido".
Para cuando se derrumbó la Unión Soviética y Madonna arrasaba en esta montañosa república con casetes de contrabando, el arte akyn estaba en sus últimas, desacreditado por su asociación con el comunismo y simplemente formalidad. Quedaban en el país cuatro akyns.
"Éramos artistas olvidados", dijo Abdiyev, que empezó a tocar a los 6 años y lanza su komuz -como Jimi Hendrix- cuando toca. "Pero nuestros jóvenes lo han redescubierto y la música se está moviendo en nuevas direcciones". El renacimiento del arte popular fue respaldado por la creación de la Aitysh Foundation hace cuatro años y la inauguración de una escuela para jóvenes akyns donde siguen lecciones de veteranos como Abdiyev. También las escuelas del nuevo país independiente empezaron a enseñar el manas, creando un nuevo interés en las artes populares del país.
"Ahora tenemos cerca de 60 estudiantes", dijo Sadyk Sher-Niyaz, un empresario que creó la fundación y la escuela.
También hay torneos anuales entre artistas de Kirguistán y kazakos en los que los cantantes intercambian suaves insultos sobre unos y otros y sus países mientras arrojan ingeniosas digresiones a la audiencia. Los elevados y tradicionales sombreros de Kirguistán son un blanco predilecto de los kazakos.
Cantados en la lengua kazaka o de Kirguistán, es casi imposible entender la expresividad de los versos traducidos.
"Durante un aitysh, los akyns cantan sus canciones por turno", dijo Balai. "Es un diálogo musical, como un debate. Otro forma de diálogo es llamado ‘alym sabak', que significa ponerse a tono. Esto es cuando un akyn empieza un argumento, el otro debe continuar y empezar un nuevo ritmo o seguir al rival".
Durante el último mes, muchos de los akyns han estado participando en las campañas parlamentarias del país, llevando su versión de la vida política de aldea en aldea.
Interrogado si los akyns apoyaban al presidente titular y a los partidos de gobierno, dijo Sher-Niyaz: "Ah, no, ahora estamos en la oposición".

6 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh

rutinaria miseria de áfrica


Nada nuevo está pasando en África: la gente sigue muriendo de sida, de malaria, de tuberculosis, de hambre, de guerras.
De vez en cuando, algo tan terrible pasa en África que el resto del mundo se da cuenta durante un rato de que el continente sigue ahí. Hace veinte años, una devastadora hambruna llevó a Michael Jackson y amigos a montar un concierto televisado en todo el país que reunión millones de dólares. Más recientemente se descubrieron los horrores de Ruanda y Sudán, provocando indignación internacional, y no mucho más que eso. Esas crisis debidamente reconocidas, la gente fuera de África pudo nuevamente mirar para otro lado.
Nada nuevo está pasando en África en estos días. Es la misma miserable y vieja rutina: mueren 6.000 personas de sida al día; miles más, la mayoría niños, mueren de malaria, tuberculosis y desnutrición. No es un maremoto, así los chicos buenos del barrio no estarán pidiendo donaciones para ayudar a aliviar el sufrimiento del continente.
No es lo mismo que decir que nadie está prestando atención. En realidad, el reciente Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, hizo un desgarrador llamada a preocuparse de África.
El presidente francés Jacques Chirac empezó proponiendo la poco práctica idea de crear un nuevo sistema mundial de impuestos en cosas tales como transacciones financieras internacionales y billetes de avión, y usar el dinero para combatir la pobreza y las enfermedades. El primer ministro británico Tony Blair parecía empecinado en demostrar que podía superar a su rival francés cuando se trata de cuestiones humanitarias. Además de hacer terribles advertencias sobre el cambio climático, dijo que Gran Bretaña triplicaría su ayuda a África este año. Además, Blair ha usado su presidencia del Grupo de las ocho naciones industrializadas para instar firmemente a aliviar la deuda africana.
Otros importantes participantes en Davos también transformaron a África en tema, incluyendo Bono, la estrafalaria estrella del rock; el ex presidente Clinton; y el fundador de Microsoft, Bill Gates, cuya Gates Foundation recientemente prometió donar 750 millones de dólares para vacunar a los niños en países en desarrollo. Bono, que hizo una famosa gira en África con el primer secretario del tesorería del presidente Bush, Paul O'Neill, agradeció al líder de la mayoría en el Senado, Bill Frist, por viajar a África y pedir apoyo para luchar contra el sida.
Pero Estados Unidos es un rezagado en el frente humanitario. Bush ha hablado elocuentemente acerca de subir la ayuda al desarrollo, ignorando al mismo tiempo sus propias promesas.
El presidente anunció con bombo y platillo el Millennium Challenge Account para la ayuda extranjera, prometiendo en 2002 invertir billones en ella para llegar a una contribución anual de 5 billones de dólares para 2006. Esa promesa fue recientemente borrada de la página en internet del propio fondo, y durante los últimos dos años Bush ha contribuido mucho menos a esa cuenta de lo que había prometido. No se ha distribuido ni un centavo del fondo; en el Discurso de la Unión no se mencionó la ayuda extranjera ni una sola vez.
"No hay ciudadanos de segunda clase en la especie humana", dijo Bush cuando anunció el fondo hace tres años. "Llevo esta convicción en el alma". Es hora de que Bush cumpla esa promesa, firmando algunos cheques. Mantener la convicción en el alma no está salvando vidas.

5 de febrero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh