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página roja

acusan a alcalde de asesinato


[P.J. Huffstutter] El asesinato a balazos de una striptisera hace casi cinco años está emergiendo como una historia clave en un culebrón cívico actual.
Detroit, Estados Unidos. En una ciudad con más de cuatrocientos homicidios al año, el asesinato en 2003 de Tamara ‘Strawberry' Greene fue un crimen fácilmente ignorado.
Inicialmente poca gente tomó nota cuando se encontró a la striptisera de veintisiete años derrumbada sobre el volante de su Buick Skylark verde. Pero pronto la ciudad se inundó de rumores de que había estado en una fiesta en la residencia del alcalde -una historia que todavía no ha sido probada.
La investigación de la comentada fiesta y del asesinato de la mujer ayudaron a lanzar la avalancha de actuales problemas del alcalde demócrata Kwame M. Kilpatrick, pero casi cinco años más tarde, la muerte de Green ha sido eclipsada por recientes revelaciones de una aventura entre el alcalde y Christine Beatty, que era entonces su jefe de personal.
El escándalo, completo con declaraciones de amor en mensajes de texto, se ha visto alimentado por informes de que Kilpatrick y Beatty mintieron sobre la aventura cuando declararon el año pasado.
Ahora el asesinato a balazos de Greene en abril de 2003 está emergiendo como una pista clave en el culebrón cívico de la ciudad.
Los abogados del hijo de catorce años de Greene han interpuesto una demanda civil por 150 millones de dólares contra el alcalde y el ayuntamiento, argumentando que ellos impidieron la investigación sobre su muerte.
Hace poco presentaron una declaración de un ex agente de policía de Detroit que dice que su unidad de homicidio recibió presiones para que abandonara el caso, aunque había evidencias de que el asesinato de Greene era un crimen por encargo -y posiblemente llevado a cabo por otro agente de policía. También presentaron un montón de mensajes de texto entre funcionarios del ayuntamiento, incluyendo aquellos enviados entre la una y media y las cinco y media de la mañana del día en que Greene fue asesinada.
El ayuntamiento pide que el caso sea desechado. Un juez federal ordenó que SkyTel y el ayuntamiento salvaguarden algunos mensajes de cuarenta y dos buscapersonas del ayuntamiento, incluyendo el de Kilpatrick, así como los mensajes enviados el día que murió Greene.
La historia del asesinato de Greene gira en torno a la comentada fiesta en la Manoogian Mansion, la residencia oficial del alcalde. Documentos judiciales describen la siguiente secuencia de eventos:
Un agente de la Unidad de Protección Ejecutiva del alcalde informó que se había celebrado una fiesta del alcalde con sus amigos y que "en la fiesta actuaron bailarinas desnudas", de acuerdo a un memorándum de asuntos internos encargado por el entonces subdirector del departamento de policía, Gary Brown.
Cuando la esposa del alcalde, Carlita Kilpatrick, llegó inesperadamente a la residencia, sorprendió a su marido y las striptiseras, de acuerdo a Harold Nelthrope, el agente que informó sobre la fiesta.
Nelthrope, que no estuvo presenta en la fiesta sino que se enteró al día siguiente, "dijo además que se produjo un altercado entre la señora Kilpatrick y una bailarina, y que la bailarina recibió lesiones que exigían atención médica". Nelthrope no dice quién le contó lo que había ocurrido en la fiesta.
La bailarina -que se cree era Greene- fue trasladada un hospital "y la Unidad de Protección Ejecutiva confiscó las hojas de la bitácora sobre esa actividad" a la comisaría de policía que respondió al llamado, dijo Nelthrope.

El alcalde, que se negó a hacer comentarios para este reportaje, ha negado repetidas veces que la fiesta o que una agresión hayan ocurrido. Carlita Kilpatrick también se negó a hacer comentarios. También se han negado los agentes de policía de Detroit -al menos en público. La investigación del estado a cargo del fiscal general de Michigan, Mike Cox, concluyó en que esas acusaciones eran una leyenda urbana.
"No hay testigos, no hay proveedores, no hay ni una sola persona de la que se diga que estuvo en esa fiesta", dijo el abogado Mayer Morganroth, que defiende al ayuntamiento y al alcalde en la demanda interpuesta a nombre del hijo de Greene, Jonathan Bond.
Norman Yatooma, abogado de Jonathan, dijo: "Se sabe que el alcalde es un mentiroso y un perjuro. Ni la fiesta ni el asesinato de Tammy son mitos urbanos. Ese es otro encubrimiento, y es legendario".
Brown, que llevaba veinticinco años en el departamento de policía, también revisó las acusaciones de que agentes del séquito de seguridad del alcalde falsificaron la planilla de pagos por horas extras, bebieron durante la fiesta y ocultaron accidentes con coches del ayuntamiento.
Fue repentinamente despedido después del memorándum de 2003 -en parte, dice Brown, por haber investigado la fiesta y porque el alcalde y Beatty temían que su relación quedara al descubierto.
La investigación del asesinato de Greene, entretanto, estaba siendo saboteada discretamente, dicen documentos judiciales.
En una declaración jurada presentada a principios de mes en relación con la demanda del hijo, el ex teniente de policía Alvin Bowman -veterano con 31 años de servicio que dirigió la unidad que investigó el asesinato de Greene- dijo que funcionarios policiales de alto rango hicieron descarrilar su investigación para evitar que se investigara la fiesta.
Bowman dijo que los archivos y notas sobre el asesinato fueron borrados de los ordenadores de los detectives y que los informes fueron retirados de los archivos. En un momento, el expediente fue colocado en una caja fuerte con cerradura de combinación a la que Bowman y otros no tuvieron acceso. "El centro de nuestra investigación era resolver el asesinato de Greene, no investigar la fiesta en la Manoogian Mansion", dijo Bowman en su declaración. "Sin embargo, debido a la persistencia y credibilidad de los rumores sobre su participación en esa fiesta y la supuesta agresión de que fue objeto por parte de la esposa del alcalde, Carlita Kilpatrick, mi investigación exigía que mi unidad siguiera la pista e investigara esos rumores".

Esta semana la jefe de policía de Detroit, Ella Bully-Cummings, dijo a periodistas que las acusaciones de Bowman eran "censurables" y que "este departamento de policía no está encubriendo la muerte de la señorita Greene".
Llamado el ‘alcalde hip-hop' de la ciudad, Kilpatrick tenía un promisorio futuro político. Muchas personas -especialmente su madre, la representante Carolyn Cheeks Kilpatrick (demócrata de Michigan)- auguró que el carismático abogado podía ganar un escaño en el Congreso, o ser el primer presidente negro.
Pero su reputación fue eclipsada por el escándalo, incluyendo una serie de demandas de informantes al interior de la policía.
El año pasado, después de que un jurado tomara partido contra el ayuntamiento en una de las demandas, Kilpatrick convenció al Consejo del Ayuntamiento que aprobara un acuerdo de 8.4 millones de dólares con tres informantes de la policía.
El acuerdo que el Consejo no llegó a conocer, pero que fue aprobado por el abogado del ayuntamiento: que los mensajes de textos que mostraban que el alcalde y Beatty habían mentido bajo juramento sobre su relación romántica debían ser desconocidos.
La aventura fue dada a conocer primero en la Detroit Free Press en enero, después de que periodistas obtuvieron casi catorce mil mensajes de texto enviados desde y recibidos por el buscapersonas de Beatty del ayuntamiento en 2002 y 2003.
El fiscal del condado de Wayne, Kym Worthy, inició una investigación sobre el posible perjuro y otros cargos contra el alcalde.
La investigación, que se espera sea redondeada la próxima semana, y los problemas del alcalde han galvanizado a esta ciudad de cuello azul.
En una reunión del Consejo del Ayuntamiento esta semana, enfadados vecinos con discursos manuscritos en sus manos entraron al ayuntamiento para expresar sus opiniones sobre el alcalde.
"Ha desgraciado a mi raza, y ya no es capaz de funcionar como alcalde de esta ciudad", dijo un vecino, el maestro jubilado Hattie Massey, 73.
Jonathan Bond tenía diez años cuando mataron a su madre. El padre de Jonathan, Ernest Flagg, presentó una demanda en nombre de su hijo. Su familia le ha pedido que deje de lado el caso.
Flagg se mudó hace poco fuera de Detroit, después de que su casa fuera robada y destrozada.
"Tuve que mudarme", dijo Flagg, 35, consultor comercial. "Tengo que hacer esto. ¿Qué clase de hombre le estaría diciendo que debe ser, si no peleo?"

9 de marzo de 2008
p.j.huffstutter@latimes.com
©los angeles times
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jurado recomienda pena de muerte


[Sean Murphy] Jurado recomienda pena de muerte en caso de asesinato en Oklahoma.
Norman, Oklahoma, Estados Unidos. Un jurado recomendó el vienes la pena de muerte para un hombre condenado por llevar bajo engaño a su departamento a una niña de diez años, para matarla y mutilar su cuerpo.
El jurado deliberó durante casi ocho horas y media antes de recomendar que Kevin Underwood, 29, fue sentenciado a muerte por el asesinato de Jamie Rose Bolin. Fue condenado la semana pasada por homicidio en primer grado.
Underwood, que no dejó ver sus emociones cuando se leyó el veredicto, estaba esposado y fue llevado a la sala del tribunal con una escolta de diez gendarmes armados. Será sentenciado formalmente el 3 de abril.
Su madre, Connie Underwood, sollozó suavemente tras la lectura del veredicto.
El padre de Jamie, Curtis Bolin, no dijo demasiado. "Tendré que absorberlo", dijo, dominado por la emoción.
Durante los últimos alegatos en el caso, la fiscalía dijo que Underwood debería ser condenado a muerte porque está dominado por fantasías sexuales que lo hacen cometer asesinatos, violar, torturar y comerse a sus víctimas.
El jurado también tuvo la opción de sentenciar a Underwood a reclusión perpetua calificada y no calificada. Para que sea sentenciado a muerte, la fiscalía debe probar que el acusado es una amenaza permanente para la sociedad o que su crimen fue alevoso, atroz y cruel.
El fiscal Greg Mashburn narró los últimos momentos de la vida de Jamie, luchando por respirar mientras el ex bodeguero de supermercado la asfixiaba después de haberla llevado engañada a su departamento en Purcell.
"Fue lo peor de todo", dijo Mashburn mientras exhibía algunos de los objetos encontrados en el departamento de Underwood, entre ellos una tabla de picar que según la fiscalía usó para golpear a la víctima antes de asfixiarla.
"Hay casos que deben terminar en reclusión perpetua a firme y reclusión con la posibilidad de salir. Este caso no es de los últimos", dijo.
Los abogados de Underwood se negaron a hacer comentarios después de que el jurado entregara su veredicto.
Dos miembros del jurado que habían dado a conocer su opción por la reclusión perpetua no calificada, cambiaron de opinión, dijo Earl Garret, miembro del jurado.
"Tuve que herir sus sentimientos..., pero no vine aquí a hacer amigos", dijo Garreett. "Duele cuando sabes que estás mandando a un hombre a la muerte, pero él mató a esa niñita. Firmó su propia sentencia de muerte".
Los abogados de Underwood no ponen en duda que él mató a Jamie en abril de 2006, pero alegaron que sufría de toda una legión de enfermedades mentales y era superado por sus impulsos sexuales aberrantes.
Underwood dijo en una confesión grabada que tenía fantasías con la idea de torturar y matar a una personas y comer luego su cadáver. No se presentaron evidencias de que hubiera cometido canibalismo.
El cuerpo de la niña fue encontrado en una cuba de plástico en el departamento de Underwood. Casi le había cortado la cabeza.
"Underwood sufre de varios graves trastornos psicóticos", dijo el abogado Wayne Woodyard. "¿Hay alguna duda de que Kevin Ray Underwood era un hombre enfermo y trastornado cuando cometió este crimen?"
Woodyard dijo que Underwood había mostrado arrepentimiento y podía ser ayudado con medicación.
Cerca de una docena de familiares de Jamie se hicieron presentes en la sala del tribunal durante los últimos alegatos, entre ellos el padre de la niña.
Los familiares llevaban una cinta roja como símbolo de su segundo nombre, Rose, y una cinta verde representando el color de la ropa con que fue sepultada. El viernes en la sala del tribunal también estuvo la familia de Underwood.

8 de marzo de 2008
©pocono record
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mató a su familia por su novio


[Paul J. Weber] Asesinato de familia causa consternación en pueblo de Texas.
Emory, Texas. Enojada porque sus padres le exigieron que rompiera con su amigo, una chica adolescente ayudó a matar a su madre y sus dos hermanos durante una espeluznante emboscada el fin de semana en la casa de madera de la familia en una zona rural, informaron el domingo las autoridades.
La chica de dieciséis años se unió a su noviete y otros dos amigos para disparar y apuñalar a los miembros de la familia Caffey en sus dormitorios antes de incendiar la casa, dijeron las autoridades, confirmando lo que la mayoría de la gente de este pueblo agrícola sabía desde el ataque la madrugada del sábado.
El único sobreviviente fue Terry Caffey, el padre. Recibió cinco impactos de bala -dos en la espalda- antes de que se arrastrara por el bosque para pedir ayuda. El sheriff del condado de Rains, David Traylor, dijo que fue operado el domingo para extraer las balas de su cuerpo.
Los asesinados son Penny Caffey, 37, y sus hijos Tyler, 8, y Mathew, 13.
"Sabemos que el motivo fue el hecho de que la hija adolescente y uno de los individuos detenidos estaban saliendo y sus padres estaban intentando romper la relación", dijo Traylor. "Eso los llevó a cometer el crimen".
La chica, cuyo nombre no se puede difundir debido a que es menor de edad, fue inculpada el domingo de tres cargos de homicidio en primer grado y se le fijó una fianza de 1.5 millones de dólares. Charlie James Wilkinson, el noviete de diecinueve años de la chica, y los otros dos, fueron formalizados por los mismos cargos.
Charles Allen Waid, 20, y Bobbi Gale Johnson, 18, fueron acusados cada uno de tres cargos de homicidio en primer grado.
Waid, Johnson y Wilkinson permanecen en la cárcel del condado de Rains, con una fianza de 1.5 millones de dólares. La hija de Caffey fue enviada al centro de detención juvenil del vecino condado de Hunt. Traylor dijo que no sabía si los acusados tenían abogado.
Los asesinatos acapararon la atención de todo el mundo en Emory, desde los servicios dominicales en las iglesias hasta las conversaciones del almuerzo en las pequeñas cafeterías a lo largo de la avenida de dos vías que cruza este pueblo de apenas mil quinientos habitantes.
Las compañeras de curso de la hija de Caffey y Wilkinson describieron a la pareja como inseparable y con pocos amigos en el campus. Para la mayoría de los lugareños lo más sorprendente fue la detención de Johnson, que era considerado como un buen alumno y que participaba activamente en el teatro en la Escuela Secundaria de Rains.
Jennifer McClanahan, alumna de Rains, dijo que Wilkinson había sido regañado durante la clase de inglés la semana pasada por entretenerse con el ordenador. Contó que Wilkinson le dijo a la maestra que el padre de su novia había pirateado su página en MySpace.
McClanahan y otros no describieron a Wilkinson como un buscapleitos, excepto que debían recordarle constantemente que se sacara el sombrero de vaquero con que siempre llegaba a la escuela.
"Ese es Charlie", dijo McClanahan, diecisiete. "Podría empezar una discusión sobre cosas como un sombrero".
Carl Johnson, un amigo de la familia, dijo que los Caffey se habían mudado hace dos años justo a las afueras de Emory. Dijo que eran buenos cristianos y que a menudo decía a su hija que quería que cantara en su funeral.
"A los padres no les simpatizaba el muchacho y querían que rompieran", dijo Johnson. "Me dijeron en la iglesia que pensaban que era un inútil".
El ataque ocurrió en un terreno aislado y boscoso de ocho hectáreas en Alba en un estrecho camino de gravilla con apenas dos otras casas. La zona es tan aislada que incluso los vecinos más cercanos dijeron que sólo oyeron un lejano sonido como de un trueno en la mañana del sábado, y pocos vieron el incendio.
Las autoridades dijeron que Terry Caffey se arrastró trescientos metros hasta su vecino más próximo para pedir ayuda, dejando un reguero de sangre. Recibió un balazo en la cabeza, dos en la espalda y dos cerca de su hombro, dijo Traylor.
El Reverendo Todd Mcgahee, de la Iglesia Bautista Fe en los Milagros, que era frecuentada por los Caffey y donde eran los músicos de la casa, sollozó y se esforzó por conservar la compostura durante su sermón del domingo.
"Cuando me enteré, fue como si..., no creo que yo hubiera podido salir gateando de la casa", dijo McGahee a su congregación. "Pero Dios tiene un propósito para la vida de Terry. Dios tiene una razón. Dios le dio fuerzas para salir de ahí".
En el ataque se usaron un arma de fuego y un cuchillo, dijo Traylor. No explicó los detalles de la participación de los sospechosos, limitándose a decir que los cuatro habían entrado a la casa.
La policía encontró a la hija escondida en la casa de uno de los cuatro sospechosos, dijo Traylor.
Los miembros de la familia estaban durmiendo en sus dormitorios cuando iniciaron la emboscada, dijo Traylor. Penny Caffey y Mathew recibieron impactos de bala y fueron apuñalados; el más joven, Tyler, sólo recibió puñaladas.
En el terreno de los Caffey, el Labrador negro de la familia esperó en vano el retorno de sus amos junto a las cenizas de la casa y la furgoneta carbonizadas.
"Ha habido un cambio en esta iglesia y un cambio en esta comunidad", dijo McGahee a sus cerca de ochenta feligreses. "Y no lo podemos deshacer... Mañana será la misma pérdida, el mismo dolor. Ese es el cambio con el que vamos a vivir el resto de nuestras vidas".

8 de marzo de 2008
3 de marzo de 2008
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bestialidad policial en buenos aires


[Horacio Cecchi] Dos policías de la primera de San Nicolás detuvieron a dos chicos y los torturaron. Los molieron a palos, hundieron sus cabezas en un arroyo y los acusaron de atentado, resistencia a la autoridad y el robo de dos tarjetas telefónicas y 12 pesos.
Argentina. Nadie debe haber escuchado nada en los descampados que rodean al antiguo Molino Santa Clara, en los suburbios de San Nicolás, porque en la zona no hay nadie. Durante la medianoche del último domingo de febrero, dos chicos hundieron sus cabezas en el agua del Arroyo del Medio, el mismo que dibuja los bordes fronterizos al norte la ciudad. No se trató de un rito iniciático, sino de un clásico de las torturas: el submarino. Durante un buen rato, dos uniformados de la comisaría primera local, una mujer y un hombre, les hundían las cabezas hasta que sus pulmones parecían a punto de estallar y entonces les sacaban las cabezas a la superficie para que respiraran; hundían, esperaban el pataleo y sacaban; hundían y sacaban; hundían y sacaban. Los dos chicos habían sido detenidos cuando andaban en moto en el otro extremo nicoleño. Los dos bonaerenses se tomaron el trabajo de recorrer con su patrullero el mapa hasta llegar a las barrancas del Arroyo del Medio con la idea de una bendición a los detenidos en las aguas de la ciudad de la Virgen. Previendo la osadía de una denuncia (que finalmente se realizó), los dos ya suficientemente pateados y bendecidos fueron denunciados por robos reiterados, atentado y resistencia a la autoridad.
Los dos amigos, menores de 18 años, habían salido en la moto del tío de uno de ellos el domingo 24 por la noche. La versión policial asegura que los detuvieron en una casa de la calle Las Heras al 500, casi esquina de la calle San José, en el barrio Las Flores, hacia el sudoeste de la ciudad. Los policías aseguraron que en su poder habían secuestrado el jugoso botín: dos tarjetas telefónicas, valor 10 pesos cada una; y un monedero marrón con 29,55 de la misma moneda en su interior. Lo de la bendición no salió de boca de los uniformados.
Los dos chicos, en cambio, declararon que habían sido detenidos cuando andaban con la moto del tío. Uno de ellos, cuando vio al patrullero, dijo que corrió porque estaba prófugo de un instituto, se metió en un pasillo y se escondió, pero dos policías, un hombre y una mujer, lo encontraron. Los dos rubios. Ella medio rellenita, ojos celestes, pelo largo y 25 años. El, ojos claros, flaquito, alto y más de 30.
El alto y flaquito "le pega una patada en la cabeza y tres en las costillas". Cuando lo subieron al patrullero (junto con su amigo), la medio rellenita también le da "golpes de puño y codazos en la cara y el cuerpo. También golpeaban al amigo". Desde el lugar hay unas 20 cuadras hasta la comisaría primera, ubicada en Rivadavia 71, pleno centro.
Pero la parejita de rubios decidió que los dos chicos pasaran por la experiencia del agua bendita de la San Nicolás de los Arroyos. Cruzaron media ciudad y más de 40 cuadras, se internaron en los descampados del barrio Las Mellizas, donde se encuentra el viejo Molino Santa Clara. Allí corre uno de los arroyos, el del Medio, que separa del territorio santafesino. Y allí, los rubios, flaquito y rellenita, hundieron las cabezas de los dos morochitos en el agua. Un buen rato. Después, los metieron en el patrullero. La medio rellenita les puso "una bolsa negra en la cabeza" mientras el flaquito "les pegaba golpes de puño en el estómago", "cachetadas" y les preguntaban dónde estaba el resto. También los amenazaban con matarlos si hacían una denuncia. Los dos pibes dijeron no saber de qué los acusaban.
Uno de ellos, además, declaró que los policías les sacaron 12 pesos en billetes de dos pesos, que les había dado la madre de uno de ellos para comer algo. Y que las tarjetas telefónicas no les pertenecían y se las había puesto la policía. Los chicos también dijeron que los testigos aportados por la policía mentían.
Al frente de la comisaría primera de San Nicolás se encuentra Jorge Ayala, que luce blasones locales en su historia de uniforme: fue segundo jefe del Comando Patrullas de San Nicolás, cuando el asalto al Banco Nación de Ramallo, y que tuvo como subordinados al entonces cabo Aldo Cabral, ahora ex cabo y condenado por el asalto y su conocido resultado.

5 de marzo de 2008
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mutilados y calcinados en un coche


En La Tablada, partido de La Matanza. Una dotación de bomberos halló hoy un vehículo incendiado y a dos hombres de unos 30 años, mutilados y calcinados.
Buenos Aires, Argentina. Las fuentes dijeron que, según los resultados de las primeras pericias, el interior del vehículo, un Fiat Fiorino, fue rociado con nafta y luego prendido fuego. Detallaron además que una explosión registrada durante el hecho fue provocada por el contacto de las llamas con un bidón con combustible, que estaba en la parte trasera del utilitario.
El cuartel central de Bomberos Voluntarios de La Matanza recibió a las 6.18 un llamado telefónico de un vecino, quien alertó sobre el incendio de un auto Fiat Fiorino en el cruce de Godoy Cruz y Bolívar, a cuatro cuadras del Cementerio Israelita.
Otro habitante de la zona dijo en declaraciones televisivas que escuchó un estruendo provocado por "una explosión", tras lo cual salió de su vivienda y observó que un vehículo se incendiaba, en medio de una calle de tierra estrecha.
A los pocos minutos, arribaron al lugar una dotación de bomberos del destacamento de Tapiales y patrulleros de la comisaría de la zona.
Los socorristas, tras extinguir el fuego, abrieron las puertas traseras del vehículo y hallaron los restos humanos calcinados, correspondientes a dos hombres.
Cuando determinaron que habían encontrado partes de dos cadáveres, y había menos personas en el lugar aislado con cintas, se percataron de que lo que estaba a un lado del Fiat Fiorino era un tórax carbonizado, que habían confundido con "una bolsa de arpillera".
Por su parte, un vecino de la zona sostuvo que la calle en la que fueron hallados los cuerpos mutilados y calcinados "suele ser utilizada para dejar vehículos abandonados, luego de ser usados para cometer delitos o desguazados para vender sus piezas como repuestos".
Poco después, llegaron al lugar miembros de la División Científica de la Policía bonaerense y la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) en lo Criminal y Correccional 4 del Departamento Judicial de La Matanza, a cargo de la fiscal Analía Córdoba. La causa abierta por el hecho fue caratulada ‘doble homicidio', precisaron los voceros.
Además de integrantes de la UFI 4 de La Matanza, comenzaron a investigar las causas del hecho agentes de la Brigada de Investigaciones y la Dirección de Delitos Complejos y Narcocriminalidad, ambas del distrito bonaerense.

2 de marzo de 2008
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bailarina declara en juicio


[Tom Hays] Presenció asesinato de hombre el día de su boda.
Nueva York, Estados Unidos. Una bailarina exótica se convirtió en la primera testigo presencial en el juicio de tres agentes de policía acusados de matar a un hombre desarmado el día de su boda, cautivando a la sala del tribunal con una colorida y emocional versión del asesinato en el que los agentes dispararon cincuenta veces.
La testigo, Marseilles Payne, declaró que ella estaba saliendo del Cabaret Kalua, donde se celebraba una despedida de soltero de Sean Bell, cuando oyó acelerar a un coche, se volvió a mirar y vio cómo una furgoneta se incrustaba en el coche conducido por Bell. Dijo que el chofer de la furgoneta, identificado por las autoridades como el detective Michael Oliver, "descendió y empezó a disparar".
Cuando se le mostró una foto de la escena de la balacera, Payne, 32, empezó a sollozar al ver la leyenda ‘RIP Dallas' escritas con grandes letras blancas en la ventana trasera de su propio coche estacionado en la misma calle. Explicó que se trataba de un homenaje a su novio, que fue víctima de otra balacera hace tres semanas.
Oliver está acusado de homicidio tras haber disparado treinta y una veces contra el coche con Bell y dos pasajeros, que resultaron gravemente heridos frente al club en la madrugada del 25 de noviembre de 2006.
El otro detective encubierto acusado de homicidio, Gescard Isnora, disparó once veces, mientras que un tercer agente acusado de imprudencia temeraria, el detective Marc Cooper, disparó cuatro veces.
Los detectives -parte de una operación encubierta lanzada en respuesta a quejas sobre prostitución en el club- dijeron que creían que Bell y sus amigos habían subido al coche a recoger armas para proseguir una riña. También dijeron que los cinco agentes dispararon solamente después de que Isnora se identificara a sí mismo como agente de policía y el coche de Bell casi lo atropellara.
En el coche no se encontró ningún arma, y la investigación de un gran jurado concluyó presentando cargos criminales contra tres agentes. A petición de los acusados, el caso será visto por un juez y no por un jurado.
El martes, el segundo día del juicio, el padre de Bell declaró que aunque debía ser el padrino de su hijo, no quiso asistir a la despedida de soltero. Pero su hijo siguió llamándolo, dijo William Bell. "Insistió tanto que finalmente decidí ir".
El padre de 54 años declaró que se marchó a eso de las tres de la mañana, la última vez que vio vivo a su hijo. Más tarde, después de ver los boletines de noticias sobre la muerte de su hijo, se dio cuenta de que había visto a Cooper hablando con los clientes esa noche en el club, dijo.
"No sabía que era un agente de policía", dijo.
Otro testigo, un cliente habitual del club de striptease, Harold ‘Bones' James, declaró que había ayudado a organizar la despedida para unos diez amigos. Sean Bell, 23, estaba de buen humor esa noche y "ofreció la primera ronda", dijo.
El siguiente testigo fue Payne, madre de dos niños y asistente médico que subió al estrado con bata de enfermera. Dijo que había financiado sus estudios bailando con el apodo de Trini.
La fiscalía llamó a Payne en parte para contrarrestar las afirmaciones de la policía de que esa noche había tensiones en el club.
"Todo el mundo se estaba divirtiendo", dijo al juez.
También declaró que el ambiente estaba tranquilo cuando salió del club a eso de las cuatro de la mañana, excepto por un hombre que se le acercó y preguntó: "¿Puedes venirte conmigo? Te pagaré".
"No, corazón. No trabajo en eso", respondió.
La fiscalía dijo que ese hombre era un agente encubierto y estaba haciendo un último intento de arrestar a alguien.
Interrogada sobre si oyó gritar "¡Policía!" u otro aviso antes de los disparos, Payne dijo: "No oí nada".
Contó que inicialmente se escondió detrás de unos matorrales antes de correr hacia el club y decir al portero: "Están matando a esos chicos". Dijo que más tarde volvió a la escena y vio a la policía retirando el cuerpo inerte de Bell del coche.
Al oír eso, la madre de Bell, Valerie Bell abandonó la sala llorando.

28 de febrero de 2008
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mató a paciente por sus órganos


[Jesse McKinley]Acusan a cirujano de matar a paciente para robarle sus órganos.
San Luis Obispo, California, Estados Unidos. Una noche de invierno de 2006, un hombre discapacitado y con daño cerebral llamado Rubén Navarro fue llevado al quirófano de un hospital de aquí. Según la mayoría de las versiones, Navarro, 25, estaba moribundo y los médicos pensaron que podría salvar otras vidas donando sus riñones e hígado.
Pero lo que le ocurrió a Navarro pasó rápidamente de un procedimiento que podía potencialmente salvar otras vidas a lo que funcionarios policiales dicen que fue un acto criminal. En lo que expertos en transplantes creen que es el primer caso de este tipo en el país, los fiscales han acusado al cirujano, el doctor Hootan C. Roozrokh, de prescribir una dosificación excesiva e inadecuada de fármacos, aparentemente en un intento de acelerar la muerte de Navarro para extraer más rápidamente sus órganos.
El miércoles se realizará aquí una audiencia preliminar en la que Roozrokh será acusado por tres cargos graves relacionados con el tratamiento de Navarro como donante. En el centro del asunto está la pregunta de si Roozrokh, que estudió transplantes con una beca en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, quería conseguir órganos a cualquier precio o si se enredó en una red de malentendidos sobre una técnica poco usada conocida como ‘donación después de muerte cardíaca'.
Roozrokh se ha declarado inocente, y su abogado dijo que los cargos habían sido formulados por fiscales fanáticos. Pero el caso ha provocado escalofríos en el unido campo de los cirujanos de transplantes -si lo condenan Roozrokh podría pasar ocho años en la cárcel-, mientras que grupos de defensa de las donaciones temen que pueda ahuyentar a los donantes.
"Si crees que una demanda por negligencia puede asustar a los cirujanos, espera a ver qué ocurre cuando la gente vea que un cirujano está siendo acusado en un juzgado del crimen y encarcelado", dijo doctor Goran B. Klintmalm, presidente de la Sociedad Americana de Cirugía de Transplantes, que agregó que pensaba que el caso no tiene precedentes.
David Fleming, director ejecutivo de Donate Life America, una organización sin fines de lucro que fomenta las donaciones, dijo que el caso había "dado algo de fundamento a los mitos y falsedades que gastamos una excesiva cantidad de tiempo diciéndole a la gente que no ocurren".
Fleming dijo que en Estados Unidos mueren al día unas dieciocho personas en la lista de espera de transplantes. Eso ha creado una enorme demanda de órganos de donantes, y con el paso de los años la comunidad médica ha fijado protocolos estrictos para regular la recolección de órganos.
Los órganos para transplantes de pacientes cuyos corazones han cesado de latir, o donaciones por muerte cardiaca, empezaron a ponerse de moda a fines de los años sesenta y principio de los setenta después de que avances médicos como los aparatos de respiración artificial y los cambios subsecuentes en la definición legal de muerte hicieran más eficientes las donaciones de pacientes declarados con muerte cerebral. Pero en los últimos años funcionarios de la salud han estimulado las donaciones por muertes cardiacas.
En los primeros nueve meses de 2007 hubo 670 donaciones por muerte cardiaca, la cantidad más alta de donaciones en esta década según la United Network for Organ Sharing, que supervisa la asignación de órganos. En el mismo periodo, hubo, según la red, 12.553 donaciones por muerte cerebral.
En las donaciones por muerte cerebral, el donante está legalmente muerto, pero las máquinas mantienen funcionando los órganos. En donaciones por muerte cardiaca, después de que se retira el ventilador del paciente, el corazón reduce su ritmo. Una vez que deja de latir, cesan las funciones cerebrales. La mayor parte de los protocolos de donaciones imponen un lapso de cinco minutos antes de declarar muerto al paciente. No se permite la presencia de los equipos de transplantes antes de eso.
Las donaciones por muerte cardiaca pueden poner nerviosos a doctores y enfermeras que no han presenciado antes una, dijo el doctor Robert Sade, ex presidente del Consejo de Asuntos Éticos y Judiciales de la Asociación Médica de Estados Unidos.
"Todo funciona exactamente igual", dijo Sade. "Pero las circunstancias son muy diferentes".

La decisión de retirarle a Navarro el ventilador se tomó varios días después de su hospitalización en el Centro Médico Regional Sierra Vista. De acuerdo a la demanda criminal, Roozrokh prescribió dosis excesivas de morfina y Ativan, un medicamento contra la ansiedad, que se utilizan ambos para mitigar los dolores de pacientes moribundos. En la acusación más impresionante, la demanda dice que Roozrokh introdujo Betadine, un antiséptico tópico, en el sistema de Navarro; la Betadine, dice la demanda, "es una substancia nociva que puede causar la muerte si se la ingiere".
Navarro murió ocho horas después por lo que el médico forense dijo que eran causas naturales. Al final, sin embargo, debido a que su muerte no fue inmediata, sus órganos se habían deteriorado demasiado para ser utilizables en transplantes.
La fiscalía ha acusado a Roozrokh por los delitos de maltrato a adultos dependientes, administrar substancias nocivas (Betadine) y prescribir una substancia controlada (morfina y Ativan) sin propósitos médicos.
El abogado del doctor, Gerald Schwartzbach, dijo que Roozrokh, 34, que se mudó a Wisconsin desde Irán cuando era todavía niño y sobresalió como nadador universitario, "no hizo nada que afectara negativamente la calidad o extensión" de la vida de Navarro.
"El doctor Roozrokh es un joven y brillante cirujano que ha dedicado su vida a salvar vidas", dijo Schwartzbach. Ni la policía ni la fiscalía quisieron hacer comentarios sobre el caso.
A Navarro le diagnosticaron adrenoleuco-distrofia, un trastorno neurológico, cuando tenía nueve años. "Caminaba como si estuviera borracho", dijo su madre, Rosa, una inmigrante guatemalteca. "Y cuando jugaba, se caía como Bambi".
Sin embargo, a los veinte años el estado mental y físico de Navarro se había deteriorado hasta tal punto que fue internado en una residencia con atención médica.
El 29 de enero de 2006 la señora Navarro recibió una llamada de la residencia diciéndole que su hijo había sido encontrado inconsciente, con paro cardiaco y respiratorio, pero que había sido reanimado y trasladado al centro Sierra Vista. Su cerebro se había dañado por falta de oxígeno.
Varios días después, la señora Navarro dice que un doctor, cuyo nombre no sabe, le dijo que su hijo no se recuperaría y que le retirarían el ventilador.
La señora Navarro, una maquinista de Oxnard, California, actualmente incapacitada, dijo que no tenía suficiente dinero para quedarse otra noche cerca de su hijo. Dijo que poco después de salir del hospital recibió una llamada de la Red de Donantes y Transplantes de California [California Transplant Donor Network], una organización sin fines de lucro. En una cinta grabada por la red, la señora Navarro accedió a donar los órganos de su hijo, diciendo que no quería que "sufriera demasiado tiempo".
En la tarde del 3 de febrero llegó al hospital un equipo de transplantes, incluyendo a Roozrokh.
De acuerdo a una entrevista de la policía con Jennifer Endsley, enfermera, el equipo de transplantes, incluyendo a Roozrokh, estuvieron en el cuarto durante la desconexión ventilador y dio órdenes para medicarlo, algo que viola el protocolo de donaciones. Endsley, que se quedó a observar porque no había participado nunca en este tipo de procedimiento, también dijo a la policía que Roozrokh pidió a una enfermera de cuidados intensivos que le suministrara más "caramelos" -drogas- después de que Navarro no muriera inmediatamente después de que se le retirara el ventilador.
Schwartzbach dijo que trataría las acusaciones en el tribunal. "Creo que mucha gente, laicos y médicos, se darán cuenta de que han sido terriblemente mal informados", dijo.
Varios meses después del incidente, funcionarios federales de la salud citaron al hospital por una serie de lapsos, incluyendo la no otorgación de privilegios clínicos temporales a Roozrokh, que estaba bajo contrato con la red de donaciones. En febrero pasado, la Red Internacional de Distribución de Órganos [United Network for Organ Sharing] amonestó a la Red de Donantes y Transplantes de California por violar el "protocolo establecido" en el caso. La red de donaciones se negó a hacer comentarios.
La señora Navarro ha entablado una demanda civil contra Roozrokh, la red de donaciones y otros doctores en el quirófano, y ha llegado a un acuerdo con el hospital. Un portavoz del hospital, Ron Yukelson, dijo que funcionarios federales de la salud habían aceptado un plan para corregir los problemas.
La señora Navarro dijo que seguía estando enfadada sobre la manera en que se puso fin a la vida de su hijo.
"No se merecía ser tratado de ese modo", dijo. "Murió sin dignidad, sin comprensión y sin respecto".

Melanie Carroll contribuyó al reportaje desde San Luis Obispo, y Lawrence K. Altman desde Nueva York.

28 de febrero de 2008
©new york times
cc traducción mQh
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turba lincha a policías en bolivia


En Bolivia, campesinos lincharon a tres policías que fueron confundidos con delincuentes. Otros linchamientos en Bolivia.
Epizana, Bolivia. Ocurrió en Epizana, un pueblo ubicado a 400 kilómetros de La Paz. Dos de las víctimas estaban uniformadas. Alrededor de 300 manifestantes los detuvieron y luego los torturaron durante seis horas, exigiéndoles que admitieran supuestos delitos. Después, los colgaron.
Tres policías murieron linchados hoy por una turba que los confundió con delincuentes en una localidad rural del centro de Bolivia.
El viceministro de Seguridad Ciudadana, general Alberto Castillo, dijo en rueda de prensa que no se conocen las causas del suceso ocurrido en Epizana, a unos 120 kilómetros de la ciudad de Cochabamba.
El periodista Limberg Sánchez, que estuvo presente en el incidente, relató a la red Bolivisión que los agentes fueron confundidos con delincuentes. "Los campesinos pensaron que eran falsos policías", señaló.
Dijo que fue agredido por la turba al igual que un camarógrafo y estimó que unos 300 campesinos participaron en la agresión "con palos y piedras".
Castillo dijo que los agentes, un sargento y un policía raso, no estaban en misión oficial. Decenas de agentes y un fiscal fueron el martes a la localidad para "restablecer el orden, esclarecer los hechos y aprehender a los responsables", señaló.
Según Castillo, los tres asesinados fueron detenidos a las 4 de la mañana del martes y durante seis horas los torturaron y posteriormente los colgaron. "Este ha sido un cobarde asesinato", dijo.

27 de febrero de 2008
©clarín
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linchamientos en santa cruz


Defensor del Pueblo pide informes sobre linchamientos en Santa Cruz.
Santa Cruz, Bolivia. La Defensora del Pueblo de Santa Cruz, Sonia Soto, pidió un informe detallado a la Policía Nacional y a las autoridades nacionales de Justicia sobre los recientes linchamientos que ocurrieron en este departamento.
El propósito de estos requerimientos, dijo, tiene que ver con la necesidad de prevenir estos hechos de violencia que estarían mostrando varias deficiencias en el Estado para dar seguridad a los ciudadanos.
Hace tres días en San Ignacio de Velasco, una turba de pobladores linchó a dos presuntos ladrones acusados de degollar a un mototaxista. Uno de los presuntos asesinos falleció y otro está gravemente herido, sin poder salir del hospital porque los pobladores no lo permiten.
El jueves en Santa cruz, un joven, a quien se le acusa de ladrón, falleció tras haber sido maniatado y golpeado duramente. Los policías a cargo del caso no proporcionaron la ayuda necesaria, según devela una secuencia de fotos publicada en el diario El Deber.
Soto condenó estos hechos y argumentó que no es posible que se sigan espectando actos de cobardía, con gente que se oculta en el grupo social. "Hay que responsabilizar e identificar a los autores, sean uno, dos o cien personas", sostuvo al señalar que se hará un seguimiento a las personas responsables de estos actos, porque no se puede seguir propiciando la impunidad cuando nadie llega al final de estas investigaciones.
Consideró que los móviles para que ocurran estos actos vandálicos pueden ser por diferentes motivos; el valor que cada persona le da a la vida, la pérdida de la confianza en la institucionalidad, el incumplimiento de las normas como una práctica común y en definitiva imponer lo que le parece que debe ser y no enmarcarse en un régimen de libertades que establecen la Constitución Política del Estado, dijo la Defensora del Pueblo.
Indicó que la Justicia Comunitaria es confundida por la población, y que estos hechos no tienen nada que ver con ésta. "Los principios vigentes en Bolivia son los que establecen la Constitución, en reconocimiento a las prácticas de los pueblos originarios que para solucionar sus conflictos internos, pero fundamentalmente dentro del sistema universal de derechos humanos", expresó.
Dijo que este hecho es un asesinato, un delito y no una práctica cultural, y si hubiere algún pueblo que realizara este acto desde épocas ancestrales, no es reconocida porque los derechos humanos están por sobre estas costumbres.
Recordó que en El Alto y La Paz, se conoce un caso que fue procesado por linchamientos, donde una persona ha sido enviada a prisión por 10 años.

27 de febrero de 2008
©los tiempos
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