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mató a sus padres cuando dormían


[Kasey Jones] En prisión niño de quince que mató a sus padres y hermanos.
Cockeysville, Maryland, Estados Unidos. La policía dice que un boy scout de quince años acusado del homicidio de sus padres y dos hermanos menores, les disparó mientras dormían, y volvió un día después tras matar el tiempo con unos amigos para simular que descubría a su familia asesinada.
El lunes el juez negó la fianza para Nicholas Browning, aunque su abogado recurrió a su historial académico y a la ausencia de antecedentes criminales cuando argumentó por una fianza de un millón de dólares.
"No creo que lo hayan siquiera suspendido de la escuela", dijo el abogado Steve Silverman. "Francamente, es escandaloso".
Funcionarios policiales creen que el adolescente mató a su padre, madre y hermanos con una de las armas del padre, y luego arrojó esta entre unos matorrales y escapó.
Según las autoridades, un grupo de amigos dejaron a Nicholas en casa el domingo, y salió de ella poco después diciendo que había encontrado el cuerpo de su padre en el suelo. Entonces llamó al 911.
"Alguien llamó al 911 para decir que había encontrado a un hombre de 45 años tendido en el sillón con sangre en la nariz. Y que no estaba respirando", dice la acusación.
Poco antes de las cinco de la mañana, un grupo de agentes encontró el cuerpo del padre de Nicholas en el suelo en la planta baja y el de su madre y hermanos en los dormitorios de la primera planta. También encontraron el arma. Las víctimas son John, 45; Tamara, 44; Gregory, 13; y Benjamin, 11.
La policía dijo que Nicholas confesó el mismo domingo y fue acusado como adulto de homicidio en primer grado. Nicholas fue enviado al Centro de Detención del condado de Baltimore, en Towson, a la sección especial para delincuentes juveniles.
Nicholas no se llevaba bien con su padre, dijo la policía en un comunicado de prensa, pero los detectives no ofrecieron otros detalles. En la casa no había signos de resistencia, dijo la policía.
Silverman dijo que había sido solicitado por el adolescente, que se contactó con su despacho el domingo. Pidió a la gente no apresurarse a sacar conclusiones sobre su defendido, observando que Browning había negado repetidas veces haber asesinado a su familia durante el interrogatorio de horas antes de su confesión.
Silverman observó que Nicholas era un buen alumno en la Escuela Secundaria Dulaney, una de las mejores del país. Jugaba golf y lacrosse y le gustaba esquiar.
Nichollas, alto y desgarbado, quería llegar a ser un Eagle Scout, y había construido un jardín de oración en su iglesia para cumplir con uno de los requisitos.
John Browning, abogado inmobiliario, había trabajado en el bufete más antiguo del condado de Baltimore durante casi veinte años. Era jefe de exploradores y participaba en la iglesia de su comunidad.
Browning organizaba campamentos y expediciones de escalamiento de alpinismo y rafting para su tropa de boy scouts. La familia también organizaba reuniones de padres de scouts en su casa.
"John era un hombre maravilloso. Él y su esposa, Tammy, estaban muy enamorados. Eran padres cariñosos y preocupados por sus hijos", dijo el socio de John en una declaración. "John también era un hombre de fe. Y le encantaba la vida al aire libre".
Los asesinatos provocaron estupor entre los colegas, conocidos y vecinos del tranquilo vecindario suburbano de Baltimore. Alguien colgó un pequeño crucifijo plateado en el buzón de correo de la casa estilo finca de medio millón de dólares de los Browning.
Jennifer Welsh, que vive al otro lado de la calle de la familia y cuyo hijo jugaba lacrosse con Nicholas, describió a este último como "un joven normal muy amable y muy educado".
Dijo que su hijo estaba muy afectado y confundido por los asesinatos. "No deja de preguntarse ¿por qué?, ¿cómo? Está tratando de entender todo este asunto".
Sobre Nicholas, Welsh dijo: "Nadie sabe lo que pasa en su cabeza y supongo que nunca lo sabremos".
El condado tuvo 37 homicidios el año pasado, en comparación con 282 en el cercano Baltimore. Toohey dijo que no habían ocurrido incidente similares en la zona desde 1995, cuando un hombre mató a su mujer y tres hijos antes de suicidarse.

Kristen Wyatt y Alex Dominguez contribuyeron a este reportaje.

 

6 de febrero de 2008
4 de febrero de 2008
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adn exculpa a acusado de homicidio


[P. Solomon Banda] Condenado por homicidio queda libre de culpa tras análisis de ADN.
Fort Collins, Colorado, Estados Unidos. El martes, Timothy Masters, risueño y de voz suave, salió del tribunal, por primera vez en casi toda una década, caminando como un hombre libre después de que su condena por homicidio fuera anulada por evidencias de un análisis de ADN que acusa a otro sospechoso.Masters, 36, fue liberado con una fianza personal del juez de distrito del condado de Larimer, Joseph Weatherby. Los prosecutores prometieron decidir rápidamente si habrá un nuevo juicio.
Masters había sido sentenciado en 1999 a reclusión perpetua por el homicidio de una mujer de 37 años cuyo cuerpo fue encontrado cerca de su casa, pero nuevos análisis anunciados la semana pasada mostraron que el ADN encontrado en la ropa de la víctima pertenece a otra persona.
Cuando terminó la audiencia, los asistentes en la sala del tribunal se pusieron a aplaudir. Masters no mostró demasiadas emociones, pero abrazó a los miembros del equipo de la defensa y más tarde agradeció a sus familiares y amigos.
"Sin su apoyo, no sé si habría sobrevivido todo esto", dijo.
"Me encanta este traje y la corbata", dijo, mirando su chaqueta y pantalones caqui que llevaba en lugar del uniforme color naranja de la cárcel. "Lo compraron mis abogados con dinero de su propio bolsillo".
Interrogado sobre qué haría ahora, dijo: "Quiero ver a mi familia".
En 1987 fue encontrado apuñalado y sexualmente mutilado, en un terreno al sur de Fort Collins, el cuerpo de Peggy Hettrick, gerente de una tienda de ropa femenina. La policía investigó durante más de una década antes de arrestar a Masters, que tenía quince años en la época del homicidio y vivía cerca del terreno donde se encontró el cuerpo de la mujer.
Los nuevos abogados de Masters dijeron que los detectives se equivocaron al concentrar su atención en Masters y no en otros sospechosos.
Durante las apelaciones recientes, tanto la defensa como el ministro en visita asignado al caso, Don Quick, dijo que los abogados querellantes en el juicio de Masters ocultaron evidencias cruciales.
Quick dijo que no había evidencias de que los prosecutores de entonces, que ahora son jueces, impidieran a sabiendas esas evidencias llegaran al equipo de la defensa, aunque dijo que aparentemente los detectives habían ocultado información a los fiscales. El fiscal de distrito, Larry Abrahamson, se negó a comentar sobre posibles cargos o medidas disciplinarias contra el equipo querellante de la época.
Formalmente, Masters sigue estando acusado de homicidio. Su abogado, David Wymore, dijo que pedirá a Abrahamson que deseche el caso.
Abrahamson -que no era el fiscal de distrito cuando se condenó a Masters- ha ordenado una revisión de condenas polémicas en las que el análisis de ADN determinará la inocencia o culpabilidad de los condenados.
El caso de Masters "no es de ninguna manera una denuncia del sistema de justicia criminal", dijo Abrahamson. "Sólo significa que tenemos nuevas evidencias y tenemos que examinarlas".
Abrahamson no quiso comentar sobre si presentará cargos contra la persona cuyo ADN fue encontrado en la ropa de Hettrick. Las autoridades no han identificado todavía a esa persona, pero dijeron que se trataba de alguien que fue identificado en la investigación como un posible sospechoso.
Decenas de familiares de Masters atiborraron la sala del tribunal durante la audiencia del martes y decoraron una sala de eventos con balones, banderines y un letrero donde se podía leer ‘Bienvenido a Casa'.
El tío de Masters, John, se quebró cuando habló sobre lo que algunos llamarían una victoria.
"Todos perdimos", dijo John Masters. "Tim perdió su casa, su coche, todo. La señorita Hettrick, esa pobre mujer que está enterrada en Loveland, y su familia, todos ellos perdieron. Ahora tienen que empezar todo de nuevo. Perdió la policía. Perdió todo el estado de Colorado".

3 de febrero de 2008
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el infierno de ramonita


[Alejandra Dandan] Tiene 14 años y una vida de tragedia. Fue empujada a integrar una organización satánica que traficaba niños y los prostituía. Formó parte del ritual donde se descuartizó a Ramoncito.
Argentina. La voz de Ramonita empezó a conocerse el año pasado. Su testimonio sobre el crimen en un ritual satánico casi sin antecedentes en el mundo le permitió a la Justicia correntina cerrar la investigación por la muerte de Ramón González, el niño recordado como Ramoncito y cuyo homicidio formó parte de una trama de comercialización de menores, prostitución de niños y drogas. A varios meses de su relato, y mientras la causa avanza hacia el juicio oral, la vida de la adolescente de 14 años parece haber tocado el infierno. Luego de su declaración inicial, Ramonita debió abandonar la ciudad de Mercedes bajo amenaza y quedó internada en un instituto de menores, donde atravesó dos intentos de suicidio. Luego de varios reclamos, la Justicia finalmente le encontró un lugar alternativo, una casa para ella y su familia y la sumó al Programa Nacional de Protección de Testigos, que aún parece suficiente.
"Me gustaría que ustedes mismos miren el lugar donde está", dice a Página/12 todavía preocupado el fiscal Gustavo Schmidt, que estuvo a cargo de la investigación de la causa. "Hasta hace una semana, la única ayuda que recibía Ramonita y su familia era de los profesionales que se acercan voluntariamente para asistirlos: pero tuvimos que salir nosotros mismos a pedirle una silla a una escuela del barrio porque ni siquiera teníamos cómo sentar al policía de custodia. Y estamos hablando de un cuadro muy especial y, para que me entienda, su situación es muy, muy delicada."
La vida de Ramonita es otra desde octubre de 2006, cuando participó de aquella ceremonia celebrada al Señor de la Muerte donde mataron a Ramoncito. El niño de 12 años sobrevivía pidiendo monedas en la terminal de micros de Mercedes, y era uno de sus compañeros de una escuela que abandonaron poco antes del ritual. Desde el momento del crimen, el juzgado a cargo de la investigación intentó tomarle alguna declaración a la niña pero Ramona no dijo nada hasta mucho tiempo más tarde. Sólo a partir de marzo de 2007 y luego de un contacto muy cercano con una de las oficiales de servicio empezó a animarse a decir algo. En septiembre se conoció su testimonio más importante, en el que confirmó nombres, lugares y cada uno de los puntos que se venían tratando de probar.
"Ramoncito estaba sentado en un sillón marrón que llevó M", contó en su testimonio publicado más tarde por Corrientes Noticias. "Después de eso él quedó medio boludo, se empezaba a reír y le hicieron cosas, le acostaron en una mesa de M., y le hicieron algo parecido a lo del viernes, le sacaron el pantalón y le hicieron una oración al ‘santísimo cuerpo'".

Biografía
Hasta entonces, Ramonita era una nena muy parecida a un niño de la calle. Vivía con su abuela Paula García, que además criaba a uno de sus hermanos, de 12 años. Ni ella ni su hermano, conocido como Juan Carlitos, tenían mucha relación con su madre, Zulma Gauna, que en la causa aparece como una madre ausente, que no está, que no sabe. Ramonita tenía además otros dos hermanos, más chicos, de 3 y 6 años, que aparentemente no vivían con ella. Pasaba el día entre la casa de la abuela, la escuela que luego dejó y las noches que había ido encontrando y descubriendo en la calle en medio de un circuito que la acercó a la organización.
Según el expediente, desde hacía "varios meses" Ramonita se había vinculado con el grupo religioso donde el culto satánico al Señor de la Muerte se mezcla con rituales de magia negra, consumo de drogas y de sexo, y donde se obligaba a los niños a ejercer la prostitución. En el grupo, Ramona era la "escribiente": "La habían ungido como reina, como una de las elegidas –explica el fiscal–. Ella dirigía a todos los participantes del grupo a través de teléfonos celulares, lo hacía con otra de las personas adultas que ahora está detenida, organizaban las citas que se hacían en cementerios, fuentes, cruces de calles, rutas, en puentes o en la casa de alguno de los adultos y ella lleva anotación de todo lo que se hacía como en un libro de actas."
En las ceremonias se tomaban fotos, se hacían filmaciones de los distintos momentos, como también de las violaciones, como sucedió durante el crimen de Ramoncito. Del cúmulo de pruebas reunido en alrededor de las 4000 fojas de expediente, la fiscalía da por cierto que "todos" los menores fueron violados. Por eso se iniciaron causas por corrupción y violación de menores, además de homicidio.

Internación
Luego del ritual, el juez Gustavo Buffil ordenó la internación de Ramona en el Instituto de Menores Pelletier. La decisión crispó a los medios de prensa locales y organizaciones sociales. Pero Buffil le había sacado la patria potestad a su madre, y Ramona no tenía con quién estar. Su abuela estaba detenida porque el juez suponía que los nietos iban a las ceremonias rituales con su consentimiento, por eso quedó imputada. En este momento, la abuela goza de una "falta de mérito" y la Justicia investiga en realidad si ella y su marido, que está muerto, pudieron haber sido otras víctimas de la organización. En tanto, Buffil y los fiscales aún defienden aquella internación de la niña en el Pelletier como "la única alternativa" que tenía la provincia.
"Ramonita estaba mal alimentada –dice Schmidt–, anémica, con bajo peso y amenazada, y su abuela decía que en un momento se le hizo completamente ingobernable la niña y la situación."
En el instituto Pelletier, que está dirigido por monjas, Ramonita atravesó dos episodios graves. La internaron dos veces en un hospital por intentos de suicidio, y aunque nadie puede decir que no ocurrieron no se descarta que hayan sido parte de una excusa inventada para escaparse. Aun así, el episodio logró motorizar a su madre, que desde aquel momento dejó de estar ausente y apareció ante los medios de Mercedes. En donde pudo denunció a la Justicia las supuestas presiones que estaba recibiendo su hija para decir lo que estaba diciendo, pero sus palabras no encontraron eco y ella misma quedó bajo sospecha. Los medios sugirieron que podía estar intentando frenar la investigación presionada a su vez por los poderosos organizadores.
Ramonita había dado demasiados datos como para causar algunas molestias. En el expediente describió cada una de las bestiales escenas de un ritual, y su testimonio le permitió a la fiscalía vincular ese episodio con el crimen de un adulto de 1994 y con el cuerpo de un bebé muerto que apareció en el centro de Corrientes en 2005. También abrió el camino para investigar a los sectores económicos y políticamente más importantes de la ciudad porque mencionó a un empresario como el dueño de la casa donde alguna vez se hizo un ritual. A partir de su relato, la Justicia convocó al empresario y a un candidato a concejal de las últimas elecciones como "testigos sospechosos", una figura que en Corrientes existe. Todavía no hay elementos de prueba para relacionarlos, pero los nexos son parte de las hipótesis más firmes de la causa y una de las sospechas de personas como la monja Martha Pelloni.

Desprotección
Para buscar una alternativa, Buffil pidió al gobierno nacional a través de la Fundación Soporte el ingreso excepcional de la niña al Programa Nacional de Protección de Testigos. Ella quedó incluida el 21 de diciembre pasado pero el programa le asegura por el momento únicamente el traslado a una casa fuera de su lugar de residencia habitual durante sólo seis meses, y custodia policial. Un cuadro aparentemente insuficiente.
La semana pasada, su hermano Juan Carlitos estuvo tirado durante una hora y media en una cama, sin moverse y sin hablar. A pesar de los cuidados que intentan tener quienes trabajan con ellos, luego de una de sus primeras declaraciones el niño sufrió una suerte de shock que lo dejó en una especie de suspensión permanente. Aún no está recuperado y aunque lo tratan, los especialistas creen que podría mejorarse lentamente. Ellos ahora temen que su hermana –que está sometida a las mismas presiones y aún es una niña–, siga el mismo camino. Por eso la desesperación.
"Yo no sé si Ramonita está incluida o no en el Programa de protección a testigo, si usted lo dice será así, pero lo que yo le puedo decir –dice Schmidt, nuevamente– es que la plata la Nación no la está poniendo, que todo lo poco que hay sale de acá."
Ramoncita quiere irse a Mercedes, pero su situación sigue siendo complicada.

3 de febrero de 2008
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horroroso crimen satánico


[Raúl Kollmann] Los fiscales impulsarán la elevación del juicio para los detenidos en la causa. Lo que falta investigar. Los detalles de un crimen ritual que casi no reconoce antecedentes en el mundo.
Argentina. Los fiscales del caso Ramoncito, casi único en el mundo de crimen ritual satánico, impulsarán la elevación a juicio del expediente en los próximos meses, aunque siguen buscando al jefe, una especie de pai mayor, que pagó el asesinato cometido en el marco de una ceremonia de culto al Señor de la Muerte en la ciudad de Mercedes, Corrientes. Está probado por los especialistas del Instituto Antropológico de La Plata que a Ramón González, de 12 años, un chico de la calle llevado a la prostitución infantil, le sacaron cuatro vértebras, la lengua, los ojos, los oídos, todas las partes blandas del cuerpo y la sangre como una ofrenda en esa ceremonia, pero además dos de los participantes de los hechos admitieron también que en alguna ocasión anterior se usaron fetos e incluso un bebé recién nacido. Hay otro expediente, encontrado también en Mercedes, Corrientes, en el que se comprueba el hallazgo de un recién nacido al que le sacaron los órganos y se investiga si es obra de la misma secta. Los fiscales tratan de encontrar al sujeto o los sujetos que dieron las órdenes, los que pagaban, aunque sumas bastante modestas, a quienes participaron del ritual y el homicidio, pero la idea del juez y los fiscales es que haya un juicio oral por el caso Ramoncito antes de fin de año.
El forense Osvaldo Raffo, uno de los más reconocidos del país, le dijo a Página/12 que "no hay antecedentes de algo así en la Argentina. Tenemos dudas sobre un homicidio con características similares ocurrido en el Gran Buenos Aires en 2005. Pero incluso a nivel mundial, los crímenes rituales se cuentan con los dedos de una mano. Sí tenemos antecedentes de personas que mueren por otra razón y después se las utiliza sacándoles las vértebras, la lengua y la sangre. Pero crimen como el de Ramoncito, casi no hay en el mundo. El punto distintivo es el homicidio y la extracción de partes selectas del cuerpo. Ahí está el crimen ritual".
En la investigación del caso Ramoncito trabajaron los fiscales Gustavo Schmidt, Alejandro Chain y Leonor Poletti de Requena, que era la encargada original, pero se sumaron como refuerzo los dos primeros por orden del fiscal general César Sotelo. Quien supervisa el expediente es el juez de Goya Gustavo Bufill.
Por ahora hay siete personas procesadas por homicidio calificado, pero sigue prófugo Dani Alegre, el sujeto que sería quien le pegó la cuchillada mortal a Ramoncito. Hace diez días fue detenido en el Gran Buenos Aires un sujeto conocido como ‘El Brujo', Carlos Beguiristain, que admitió que hizo el trabajo de seccionar la cabeza de Ramoncito, sacarle las vértebras, la lengua, la sangre y las partes blandas. Su habilidad en el manejo del cuchillo proviene de su profesión de carnicero y según les dijo a los fiscales le prometieron 400 pesos por participar de la ceremonia en la que el cuerpo de Ramoncito fue ofrecido al Señor de la Muerte.
La testigo clave del caso fue Ramonita, una chica de 14 años, también empujada a la prostitución infantil, y que participó de aquella ceremonia. Los datos aportados por ella, reflejados en su momento por los medios de Corrientes, en especial Radio Sudamericana y el diario El Libertador, se fueron confirmando en forma rotunda, no sólo por los estudios forenses, sino también por las confesiones de los que protagonizaron el crimen ritual.
Para los fiscales está probado que a Ramoncito, que además tenía cierto retraso mental, lo convencieron de entregar su alma al diablo. Esto lo ratificó ‘El Brujo' Beguiristain en su declaración de la semana pasada. Quienes daban las órdenes en la ceremonia eran dos mujeres, Yolanda Martina Ventura y Ana María Sánchez, pero los fiscales creen que ellas no tenían ni el dinero ni la autoridad para comandar una secta que, según el antropólogo que colabora con el juez, José Humberto Miceli, estaba recién en formación. No está del todo claro en qué domicilio se hizo la siniestra ofrenda de la vida de Ramoncito, el 7 de octubre de 2006. Ramonita afirma que fue en el domicilio de Osmar Aranda, otro de los que ofrecían curaciones mágicas y estaba vinculado con Ventura, mientras que Beguiristain, que argumenta que estaba drogado, piensa que fue en la casa de Ana María Sánchez. La realidad es que se encontró sangre en ambos lugares.
El testimonio de Ramonita y ahora el de Beguiristain son estremecedores. Afirman que los presentes recibían cocaína a la entrada y luego aullaban y bailaban alrededor del niño sacrificado. Se tomaban de las manos con la sangre de Ramoncito y en la misma ceremonia hubo varias relaciones sexuales con menores. El rito tenía contenidos sádicos, como quemaduras de cigarrillo, algo que quedó a cargo de otro de los detenidos, Claudio González, alias Bete. El ofrendado, Ramoncito, sufrió golpes, quemaduras y otras vejaciones antes de morir. En los allanamientos se encontraron dos manuales de magia negra en los que se consigna, por ejemplo, la forma en la que se debe dejar el cuerpo ofrendado. Ramoncito fue encontrado muy cerca de la terminal de autobuses, con apenas los huesos del cuerpo, colocados en forma de Y. "Parecía el cadáver de una persona fallecida un mes antes, pero el asesinato había ocurrido hacía apenas diez horas. Lo que se encontró fue un esqueleto y de la cabeza, separada, la calavera. De entrada quisieron dar a entender que era de una persona de la calle cuyo cuerpo fue depredado por perros o roedores, pero el dictamen de los forenses y de los especialistas de la Universidad de La Plata fue categórico: eso fue obra del hombre, no de perros ni roedores."
En realidad, en el grupo se mezclaba la prostitución infantil, la trata y venta de menores, la comercialización de cocaína y marihuana e incluso hay algún dato sobre ventas de armas. El antropólogo Miceli lo retrata así en su informe oficial: "lo mágico, lo religioso, se retroalimenta de esa especie de hermandad delictiva. Esos componentes no juegan sólo financieramente, sino que produce estados alterados de conciencia, una excitación morbosa extrema, sensaciones de poder y de dominio y la configuración de una hermandad delictiva integrada a un nuevo orden que asegura la lealtad y el secreto que buscan la impunidad".
A lo largo de los meses que lleva la investigación, los fiscales determinaron que existe un grupo de chicos y chicas que tienen entre 12 y 14 años y frecuentaban la organización. Los estudios médicos demuestran que todos fueron violados y arrojados a la prostitución infantil. En esa trama se encontró a Ramonita y a partir de allí se enhebró más profundamente la investigación.
Para el abogado de la familia de Ramoncito, Marcelo Hanson, "es evidente que hay alguien detrás de lo ocurrido con el chico. Y no sólo eso, cierta complicidad de alguna autoridad, porque parece obvio que esta gente se movía con impunidad". En este terreno, el fiscal Chaín le dijo a Página/12 que existe un testimonio en el que se da cuenta de una ceremonia realizada en el parque de una casa de mucho mayor nivel económico. "Por ahora, tanto los protagonistas del homicidio, como quienes los rodeaban, son personas de bajísimos recursos. Es más, no trabajan, no se sabe de qué viven. Suponemos que alguien los mantenía. Con poco dinero, pero los mantenía", concluyó uno de los investigadores. Los fiscales sostienen que la idea es ir para adelante con el juicio oral antes de fin de año aunque no esté claro todavía quién manejó los hilos del grupo desde la oscuridad. "Ni bien el juez lo disponga, requeriremos la elevación a juicio. Tal vez en abril o mayo. Tenemos ocho personas entre detenidas y procesadas y las suficientes pruebas en el expediente. Tenemos que avanzar sobre la cuestión de las drogas, la prostitución infantil y todo lo que rodea el caso, fundamentalmente si alguien, como creemos, estaba por encima de Sánchez y Ventura en esa secta. Esta pendiente también la detención de Dani Alegre, el hombre que sería el autor material del cuchillazo que dio muerte a Ramoncito. Es el hijo de Ventura. Suponemos que no anda muy lejos. Es más, sería otro indicio de cierta protección que tiene el grupo. Si efectivamente logramos detenerlo en una quinta o campo cercano, es indudable que vamos a procesar por encubrimiento al dueño de esa propiedad", redondeó Chaín.
"En el territorio correntino –explica el antropólogo Miceli, asesor del juez de la causa–, por su ubicación estratégica al lado de Brasil, Paraguay y Uruguay, hay condiciones para la proliferación de los dos aspectos centrales del crimen. Por un lado, los cultos afrobrasileños que se han mezclado con aspectos mágicos y religiosos hispanoguaraníes y en particular una representación medieval de la muerte que hoy forma parte del culto denominado Señor de la Muerte, que no es lo mismo que San La Muerte, este último más vinculado en su origen a Cristo. Por el otro lado, el tráfico de niños, de drogas, la prostitución infantil. Las fronteras son muy proclives a estas actividades. Es cierto que el de Ramoncito es el primer caso en el que queda probado el crimen ritual, pero hubo otros y se pasaron por alto sin percibir lo que había detrás. Por ahí se argumentaba que el cuerpo fue depredado por perros o roedores y así se cerraron los expedientes. Ahora hay un antes y un después del caso Ramoncito. Y creo que esto amerita una reunión de las autoridades de los cuatro países para monitorear lo que pasó y lo que puede pasar."

3 de febrero de 2008
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sabe que lo quieren matar


[Richard Marosi] El nuevo jefe de la policía de Tijuana sabe que los asesinos del cartel lo andan buscando. Ya han disparado contra su casa y matado a tres de sus agentes.
Tijuana, México. Los impactos de bala que adornan las padres de su casa sólo tenían tres días de antigüedad cuando Alberto Capella Ibarra asumió el mando de la fuerza policial de esta ciudad asolada por la violencia.
Veinte pistoleros vestidos de negro entraron a su patio en mitad de la noche, y él se defendió disparándoles con un rifle automático.
Cuando el 1 de diciembre asumió el cargo de secretario de seguridad pública en el ayuntamiento, Capella, un activista de toda la vida, declaró la guerra al crimen organizado y llamó a los ciudadanos a unirse a él en la batalla.
Pero incluso así no se imaginaba que iba a ser algo tan sangriento.
La semana pasada murieron asesinadas diecisiete personas. Es la respuesta del crimen organizado. La noche del lunes pasado y la mañana del martes, un grupo de hombres fuertemente armados mataron a tres agentes de policía de Capella. Uno de ellos estaba con su mujer y sus tres hijas. Dos días más tarde, los niños de una escuela debieron correr por sus vidas cuando policías y soldados arremetieron contra miembros de un cartel de narcotraficantes en un vecindario normalmente tranquilo. La policía encontró en el interior de la casa del sospechoso seis víctimas de secuestros, pero ejecutadas. En el tiroteo murieron un agente federal y un pistolero.
Capella, 36, un gordinflón de hablar suave sin experiencia policial, está en el centro de la tormenta. Se traslada en la ciudad con un séquito de seis coches y veinte guardaespaldas. Ni siquiera se puede parar en un puesto de tacos sin ahuyentar a los clientes, que tienen miedo de que aparezcan los pistoleros y los ametrallen.
Originalmente un abogado societario, Capella se hizo conocido como un declarado defensor de víctimas de delitos. Tiene asumido que algún día los asesinos vendrán a por él.
Sin embargo, en su rol como jefe de los departamentos de policía y de bomberos, mantiene la presión sobre el crimen organizado y los agentes corruptos al mismo tiempo que consuela a los ciudadanos durante lo que llamó algunos de los días más tristes en la historia de la ciudad.
El martes dijo a los familiares en una ceremonia con guardia de honor en homenaje a los tres agentes asesinados que los criminales de Tijuana habían cruzado un umbral histórico al agregar a niños a su lista de blancos. "Si alguna vez tuvieron normas, las han violado", dijo Capella. "Pero nosotros estamos dispuestos a pelear hasta el último suspiro para cumplir con nuestra responsabilidad hacia la sociedad".
Después del tiroteo de su casa en noviembre, los diarios mexicanos publicaron caricaturas de Capella como superhéroe y lo apodaron el Rambo de Tijuana.
Podía ponerse cómodo y disfrutar de la adulación.
Pero en su primera aparición en público después del atentado, Capella las rechazó, diciendo a cientos de asistentes en el salón de baile de un hotel que la sociedad cometía un error al tolerar el crecimiento de los carteles de la droga en Tijuana.
Regañó a los ciudadanos por no exigir cuentas a los dirigentes políticos y por su cinismo. "Es como si los criminales nos hubiesen corrompido a todos", dijo Capella, con la voz quebrada. "Y nadie que levante un dedo".
"Ha sido el único personaje público que se ha tomado el problema seriamente. Deberíamos considerar estos delitos como un grave insulto que habla mal de nosotros como estado y como sociedad en Tijuana", dijo el profesor Guillermo Alonso Meneses de El Colegio de la Frontera Norte.
Aquí las expectativas que crean los jefes de policía son bajas. Al menos dos predecesores de Capella fueron asesinados, y otros han sido encarcelados.
Meneses comparó a Capella con el personaje de Jimmy Stewart en la película de vaqueros clásica ‘El hombre que mató a Liberty Valance' [The Man Who Shot Liberty Valance], un abogado determinado a luchar contra todo para inspirar a los ciudadanos e imponer orden en una ciudad sin ley.
Lo que necesita Capella para pelear contra los malos, bromeó Meneses, es un compañero como John Wayne.
Capella cuenta con una fuerza de 2.300 agentes, pero encontrar a tiradores fiables no ha sido fácil. La policía es un grupo ineficiente y desanimado. Muchos de los agentes aceptan sobornos, trafican en drogas y realizan secuestros. Capella dijo que su primer día en el cuartel fue como entrar en la cueva de Alí Babá. Sin embargo, necesita a la policía.
El alcalde Jorge Ramos lo nombró en el puesto después de prometer que reduciría el crimen en una de las ciudades más violentas de México.
Para hacer eso, Capella tiene que atacar a un mundo profundamente enraizado de barones de la droga y ejércitos rivales que recorren la ciudad en caravanas de todoterrenos con las ventanillas polarizadas. Debilitadas por las detenciones y asesinatos, las redes están más desesperadas y violentas que nunca.
La campaña de Capella empezó en el centro de la ciudad. Creó una ‘zona de seguridad' en los alrededores de la Avenida de la Revolución, el corazón del barrio turístico, inundado el área con agentes que realizaron más de cien detenciones.
La semana pasada empezó con la primera gran victoria. La policía detuvo a un grupo de hombres armados que trataban de secuestrar un vehículo blindado que hacía la ronda de los bancos del barrio. La policía persiguió a los asaltantes por toda la ciudad, intercambiando disparos en una salvaje cacería que terminó con la muerte de un sospechoso y la detención de otros cuatro.
Los asesinatos de tres agentes de policía apenas unas horas después fueron claramente la venganza. Dos de ellos habían participado en la persecución. El tiroteo del jueves ocurrió cuando la gente se reunía para el funeral de los agentes.
La violencia de la semana pasada provocó temor, pero también una rara demostración de unidad cívica.
Decenas de líderes religiosos, del comercio y la política publicaron un anuncio de toda una página en un importante diario, exhibiendo el tipo de responsabilidad social que Capella había pedido a los ciudadanos.
"La sociedad de Tijuana repudia las cobardes acciones del crimen organizado", escribieron en el anuncio esos líderes cívicos.
"Nosotros seguiremos apoyando a las autoridades de gobierno en su lucha contra el crimen... porque es el único modo de que nuestros hijos puedan gozar algún día de una vida en paz y libertad".

Capella llevaba una vida cómoda y tranquila. Tenía una próspera práctica jurídica en el edificio más alto de Tijuana y pasaba las vacaciones en Estados Unidos y Europa con su mujer y sus tres hijos.
Pero entonces, hace cuatro años, una terrible ola de crimen golpeó la ciudad.
La violencia se extendió más allá del mundo de los narcotraficantes y agentes corruptos. Hombres de negocios, médicos y otros profesionales eran secuestrados en las calles a plena luz del día por bien organizadas bandas de delincuentes.
Capella aceptó convertirse en presidente del consejo de ciudadanos para la seguridad pública de Baja California. Pronto convirtió el cargo en un púlpito, haciendo primeras planas con fuertes ataques contra el crimen organizado y los políticos y policías demasiado corruptos o ineptos como para hacer algo.
A medida que aumentó su presencia pública, aumentaron también las amenazas. Envió a su mujer e hijos a vivir en otro lugar.
Es por eso que el 27 de noviembre estaba solo en casa cuando a eso de las dos de la mañana lo despertaron los ladridos de los perros.
Miró por la ventana, vio a los pistoleros y se imaginó que probablemente querían secuestrarlo para cortarlo luego en pedazos. Silenciar a una voz importante de un modo tan horripilante, pensó, enviaría un desmoralizador mensaje a la ciudadanía.
Capella decidió pelear, disparando desde diferentes ventanas para hacerles creer que había más personas. El fuego lo ensordeció y desorientó, dijo, y a veces parecía que el tiempo no pasaba durante los quince minutos en que las balas pasaron silbando junto a su cabeza.
Pudo oír a los pistoleros tratando de romper la puerta, pero la había fortificado colocando un sillón contra ella. Se mantuvo corriendo y disparando, impactando aterrado puertas y paredes.
Finalmente los pistoleros se retiraron. Capella recorrió su propiedad, ahora salpicada con más de doscientos casquillos. Las balas habían roto los espejos, agujereado los muebles y reducido a jirones todas las camisas de su armario, dijo. El libro en su mesita de noche -‘Transnational Crime and Public Security'- quedó completamente agujereado.
El ataque ocurrió justo después de que Capella surgiera como candidato para el cargo de jefe de la policía. Podía tratarse de un ataque preventivo organizado por policías corruptos o jefes de la mafia advirtiéndole que no aceptara la posición.
Las amenazas de muerte continúan. Voces amenazantes captadas en las frecuencias de radio de la policía prometen eliminarlo, a él y a su familia.
El sábado pasado estalló otro tiroteo frente a su casa. Los criminales han amenazado con colocar bombas en el cuartel de policía, donde Capella tiene su oficina.
Capella dijo que no se arrepentía. Cuando emergió ileso del tiroteo, dijo, se sintió como si hubiese nacido de nuevo. Dios le daba una nueva oportunidad y pretende utilizarla.
"Creo que sería estúpido y cobarde decir ‘Adiós. Que Dios les bendiga. No se puede hacer nada'", dijo Capella. "Pero tendría que vivir con un trágico y terrible peso en mi conciencia".

richard.marosi@latimes.com

2 de febrero de 2008
20 de enero de 2008
©los angeles times
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agente robaba en su tiempo libre


Era custodio de los juzgados de Garantía de Mercedes. Ayer intentó asaltar a un quintero boliviano. Hubo un forcejeo y el policía terminó con un balazo de su propia arma en la cabeza.
Argentina. Un policía bonaerense murió cuando asaltó a un quintero boliviano en la ciudad de Mercedes y, en medio de una pelea entre ambos, el arma del efectivo se disparó en forma accidental y recibió un balazo en la cabeza. La víctima, Paulino Tapia, de 47 años, también resultó herida de dos balazos en el abdomen cuando intentaba defenderse y ayer a la tarde permanecía internado fuera de peligro y en calidad de "aprehendido" por el homicidio. Asociaciones de la comunidad boliviana en Argentina denunciaron numerosas veces en los últimos años el carácter xenófobo de los repetidos ataques y robos a quinteros de esa nacionalidad en esa zona de la provincia de Buenos Aires.
El nuevo hecho ocurrió cerca de las 10, cuando el hombre regresaba junto a su hija de 13 años en un camión con el que habitualmente hace el reparto de verduras y fue interceptado por dos hombres encapuchados que los amenazaron con armas. "El hombre tiene una quinta con plantaciones de verduras y frutas y había ido a entregar mercadería al Mercado Central. Estaba volviendo con su hija en el asiento del acompañante", explicó el vocero judicial.
En ese momento, cuando estaban a punto de ingresar al campo, en la calle 132 y San Martín (ex Acceso sur), uno de los ladrones rompió el vidrio del lado del acompañante y sacó del camión, tomándola de los pelos, a la hija del quintero. "Estaba la puerta trabada y la chica entró en una crisis de nervios. Por eso el delincuente rompió la ventanilla y la bajó de los pelos", aseguró el investigador.
Luego, uno de los ladrones, que resultó ser policía, se dirigió al lado del conductor y amenazó de muerte al hombre para que le entregara el dinero que llevaba por la venta de la verdura, pero la víctima se resistió. Tapia golpeó al delincuente con un objeto contundente que llevaba en el vehículo, por lo que el asaltante le disparó con un revólver calibre 38 dos tiros que le impactaron en el abdomen, con orificio de entrada y de salida.
A pesar de la herida, el hombre tomó una botella de sidra que había en el lugar y continuó atacando al ladrón, a quien le provocó heridas con el filo del cuello y cuando intentaba sacarle el arma ésta se disparó, aseguró el vocero consultado.
Tras el episodio, en el que también resultó herido a golpes otro quintero que quiso salir en defensa de Tapia, policías de la comisaría de Mercedes que llegaron al lugar constataron que el delincuente fallecido era un teniente de su propia fuerza.
Se trataba de Eduardo Rea, quien habitualmente cumplía funciones como custodio en los juzgados de Garantías de Mercedes y actualmente estaba con licencia médica. "Hace más de diez años que estaba en la fuerza, era un muchacho que veíamos todos los días", dijo una de las fuentes judiciales.
Los investigadores policiales secuestraron en el lugar el revólver calibre 38 que llevaba el policía fallecido, cinco vainas servidas de esa arma y la capucha que utilizaba. Mientras tanto, el quintero boliviano fue trasladado al hospital Blas Dubarry de Mercedes, donde esta tarde permanecía internado estable y en observación a raíz de las heridas de bala en el abdomen.
El caso es investigado por el fiscal de Instrucción Nº 3 de Mercedes, Héctor Zunino, quien ordenó realizar peritajes balísticos al arma. Hoy, en tanto, el fiscal le tomará declaración indagatoria a Tapia y resolverá si queda o no detenido en el marco de la causa que se abrió por el hecho, caratulada "tentativa de robo calificado y homicidio".
Además, se montó un importante operativo policial en busca del otro asaltante que alcanzó a escapar por las quintas de la zona, un sector descampado a unas 10 cuadras del acceso a Mercedes.

2 de febrero de 2008
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comisario cae por extorsión


Detuvieron por extorsión al titular de la 1ª de San Isidro. Luis Peveri fue detenido en un operativo sorpresa cuando intentaba cobrar a un chatarrero, en un bar, 10 mil dólares para cajonear una causa que lo afectaba.
Buenos Aires, Argentina. "La persona a la que ponen precio a su cabeza sabe que en cualquier momento va a ser descubierta". La noche del 16 de agosto pasado, el ignoto capitán Luis Orlando Peveri alcanzaba el clímax mediático de su carrera policial cuando, al frente de la comisaría primera de San Isidro, negociaba y convencía a Mario Ochoa –el chofer condenado a 16 años por abuso sexual de menores, que había quedado en libertad provisoria y se había escurrido del posterior pedido de detención– de que lo más razonable era entregarse. Meses después, el mismo capitán logró reflotar aquella célebre frase autoacuñada de la cabeza con precio y volvió a trepar a la indomable cresta de la ola noticiosa: Peveri ayer fue detenido por sus pares. Un supuesto empresario del reciclaje (vulgarmente chatarrero), que por el momento se mantiene en el más cruel de los anonimatos, lo denunció porque, según el chatarrero, Peveri le exigía varios miles dólares para aliviarlo en una causa judicial en la que el mismo denunciante estaba involucrado. Como la realidad siempre tiene su ida y vuelta, su devolución de gentilezas, en su segundo estrellato Peveri decidió contratar como letrado al abogado Rubén Jones, el mismo que en agosto pasado era contratado como defensor del entregado Ochoa.
Una docena de hombres de Asuntos Internos de la Bonaerense, dirigidos por el fiscal de San Isidro Daniel Calegari, se desparramaron en mesas y alrededores de un bar próximo a la comisaría primera, ubicada en Alsina 90, pleno centro de San Isidro. En una de las mesas, solo, pero vigilado por 26 ojos, aguardaba el denunciante de identidad protegida, el Sr. C(hatarrero), con un maletín o paquete con varios miles de dólares (algunas fuentes corrieron la versión no confirmada de que se trataba de diez mil de los verdes). Aguardaron hasta que llegó el capitán Peveri, el surfista de noticias, el dueño de aquella célebre frase que coronó la negociación con el buscado Ochoa hasta lograr su entrega.
Ayer, también Peveri aparecía involucrado en una negociación. Aunque diferente. Según el Sr. C, él debía pagar la suma que llevaba en el maletín al capitán para que éste lo liberara, le alivianara una complicación judicial que aquejaba al empresario, una causa que no está establecido si fue inventada para obligar a un pago, o si existe realmente.
Lo cierto es que el olfato de sabueso del capitán, que no por nada llevaba la mayor parte de sus 45 años dedicados a la carrera policial, le despertaron sospechas. "A lo mejor vio demasiada gente en el bar", confió una fuente judicial. Lo cierto es que Peveri intentó sacar al Sr. C a la calle para que la entrega se efectuara en otro lugar. Y fue entonces que 24 de los 26 ojos le cayeron encima en forma de brazos. Y, para colmo, después, el operativo siguió con el allanamiento de la seccional primera, en pleno centro de la paquetísima capital del rugby.
Comprenderá usted, estimado lector, que semejante escena no se vive todos los días en San Isidro. No es lo mismo que en Las Catonas, El Jagüel, Los Hornos o Isidro Casanova, donde los vecinos están acostumbrados a creer que los uniformados están del lado de la reja que no les corresponde. Y más aún, acostumbrados a tomar justicia por mano propia y prender fuego a comisarías y/o camionetas policiales.
Pero en San Isidro, no. Y ver detener a un titular de comisaría, que participó con los foros de seguridad, en un espectacular operativo sostenido por la Justicia local y por la propia tropa, llama poderosamente la atención y golpea la base de aquella estigmatizante creencia de los buenos y los malos, en la que Peveri, hasta ayer, integraba las filas de los primeros.
Desde el Ministerio de Seguridad se decidió desafectar a Peveri de sus funciones, primer paso para su posterior exoneración, o reincorporación con honores, según avance o se detenga la causa judicial en su contra.
Horas después, Rubén Jones, el abogado que había asistido a Ochoa –el detenido por Peveri en agosto–, ingresaba en los Tribunales de San Isidro para asistir a Peveri, que ahora pasaba por las mismas rejas que habían guardado al anterior cliente. "Hasta ahora estoy enterado por trascendidos –dijo Jones–. No están demasiado claros los motivos del procedimiento. Primero veré de qué se trata esta causa."

30 de enero de 2008
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detenidos por asesinato de madres


Cuatro hombres han sido arrestados en conexión con el asesinato de un bebé, un párvulo y sus madres cuando estas sostenían a sus hijos en los brazos, declaró la policía el sábado.
Indianápolis, Estados Unidos. Ronald Davis y Dante Hobson, ambos de treinta, serán acusados de homicidio, homicidio con alevosía, robo y conspiración para robar en los asesinatos del 14 de enero, dijo la policía en una rueda de prensa.
Un tercer sospechoso, Zarumin Coleman, 21, será acusado de conspiración para robar y complicidad. Fue arrestado el jueves después de que un equipo de fuerzas especiales allanara un edificio de apartamentos en Indianápolis.
Jasper Frazier, 36, fue acusado de robo frustrado y conspiración para robar. Se entregó voluntariamente a la policía de Ohio el jueves, dijeron las autoridades.
Los cuatro sospechosos son de Indianápolis, dijo el teniente de policía Jeff Duhamell.
"Creo que hemos capturado a los principales sospechosos implicados en el homicidio", dijo, agregando que los detectives no han determinado el motivo de los asesinatos.
Las amigas Andrea Yarrell y Gina Hunt, ambas de 24, y sus hijos, de cuatro y veintitrés meses, recibieron numerosos impactos de bala el lunes noche en su casa en un ataque que ha conmocionado a la ciudad.
La policía dijo que Yarrell, su hija de cuatro meses, Charlii, Hunt y su hijo de veintitrés meses, Jordan, recibieron múltiples impactos de bala en la cara y torso.
"Espero que los que hicieron esto no encuentren nunca la paz", dijo Frank Anderson, sheriff del condado de Marion.
Se encontraron dos pistolas a menos de una cuadra de la casa donde vivían las víctimas. En la casa se halló una balanza, varias armas, una caja fuerte y medio kilo de lo que se cree es marihuana, dijo la policía.
Los cuatro hombres fueron enviados a prisión. Duhamell dijo que espera que sean formalizado el martes.
Cientos de familiares y amigos llenaron el sábado una iglesia de Indianápolis para el funeral de Hunt y su hijo. Juan Geralds, familiar de la familia Hunt, dijo que era hora de terminar el ciclo en que los padres entierran a sus hijos.
"Hay que parar esta locura", dijo.

30 de enero de 2008
22 de enero de 2008
©fwdailynews
cc traducción mQh
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