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abusos en cárcel de refugiados


Amsterdam, Holanda. Llegan cada vez más alarmantes noticias sobre la manera en que se trata a los detenidos en las cárceles para deportados e ilegales que ha instalado el gobierno de coalición de centro-extrema derecha holandés. El Centro Autónomo acaba de publicar un impresionante y espeluznante documento sobre los abusos y maltratos de los detenidos a manos de la policía militar.
Un refugiado detenido que pasa tres días con una muñeca rota, y al que solo tratan con analgésicos; una mujer con un embarazo avanzado, que es trasladada esposada a otra cárcel, con un régimen extremadamente severo, separada de su marido, sola en una celda casi las 24 horas del día; un hermano y una hermana que comparten una celda, negándose a separarse, hasta que entran agentes de policía anti-disturbios -después de que los otros encarcelados les han oído llorar durante diez minutos- y los sacan, inconscientes, para llevarlos a celdas de castigo.
Son sólo algunos de los casos que se han conocido de la cárcel de deportados de Tafelberg, Amsterdam, a fines de 2002 y principio de 2003.
En la cárcel de los deportados no hay personas condenadas por los tribunales ni delincuentes, sino refugiados e inmigrantes, detenidos porque no tienen documentos o porque no tienen los documentos apropiados. Su detención ahí no tiene un plazo fijo. Holanda no busca una solución a la emigración forzosa, sino que responde con exclusión, detención y deportación.
Un refugiado rechazado que ha estado detenido en esta prisión durante medio año, ha puesto en papel sus experiencias. Y Centro Autónomo publica su historia con una extensa explicación en el folleto ‘Malos Tratos en un Cárcel de Deportados: Testimonio de un Ex Detenido'.
El testigo prefiere permanecer anónimo por temor a las represalias del gobierno holandés o de las autoridades de su país de origen. Pero quiso entregar su testimonio confidencial a una organización de derechos humanos. El Centro Autónomo conoce su identidad y sabe que es una persona de fiar.
A pesar de estas revelaciones y de otros muchos casos de flagrantes y sistemáticas violaciones de los derechos humanos, la organización Amnistía Internacional no incluyó a Holanda entre los violadores de derechos humanos en 2003. Tampoco la deportación de 26 mil personas ha sido considerada por AI como motivo suficiente para mencionar a este país en su recién publicado informe anual. En diciembre de 2003, la organización Amnistía Internacional recibió un subsidio de 5,9 millones de euros de la lotería estatal holandesa.

©centro autónomo ©traducción mQh
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