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LEONES DE UDAI HUSSEIN SERÁN MASCOTAS EN ZOOLÓGICO DE BAGDAD - evan osnos


De los leones de Udai Hussein, uno de los hijos de Saddam Hussein, circulan historias truculentas. Se dice que Udai Hussein los alimentaba con presos políticos y enemigos. Ahora serán trasladados al zoológico de Bagdad.
Bagdad, Iraq. Un buen trozo de costillas de burro volaron sobre la jaula y cayó dentro con un húmedo plaf. Un león se abalanzó gruñendo sobre él, y se alejó con el acre almuerzo colgando de sus fauces.
Es la hora de comida para los más notorios animales de Iraq: los leones que pertenecieron alguna vez al hijo de Saddam Hussein, Udai. Entre las más horripilantes historias de la era de Hussein se encuentra la leyenda de que a veces Udai alimentaba a su colección de leones y tigres con seres humanos, elegidos de entre las filas de sus enemigos.
Las historias quedaron grabadas en la memoria de la conciencia nacional. Y por lo que sabían la mayoría de los iraquíes que conocí, los leones, a menudo fotografiados junto a Udai en clubes nocturnos y partidos de fútbol, habían desaparecido con el régimen que los había criado. Pero los leones no desaparecieron y la semana que viene re-emergerán en el mundo.
Durante 14 meses han vivido en el antiguo palacio de Udai en el corazón de la Zona Verde controlada por los norteamericanos, sin que lo supiera nadie, excepto los soldados que viven en los alrededores, los raros visitantes que toparon con las jaulas y los especialistas en animales salvajes que los cuidaron, preocupados sobre sus futuros.
Un macho, dos hembras y seis cachorros gandulean en un sucio terreno del tamaño de una cancha de tenis, salpicado de charcas poco profundas y verdes, y rodeado de rejas oxidadas, junto al río Tigris. Un trozo de papel que cuelga de las rejas advierte: "No dé nada de comer a los leones. Los leones no comen comidas hechas, cigarrillos, trozos de metal, perros, plástico".
Soldados de las Fuerzas Especiales que encontraron a los leones el año pasado los adoptaron y dieron a las hembras nombres nuevos en homenaje a sus novias, Heather y Zena. El enorme y pesado macho es conocido como Brutus. Los nombres pegaron. Los cachorros, nacidos en abril de 2003 en medio de la invasión de la invasión y del caos que siguió, no han sido bautizados.

Mudándose Al Zoológico
Durante más de un año las tropas que viven cerca han hecho lo posible por mantenerlos a buen resguardo. Pero prácticamente todo el cuidado de los animales recayó en dos veterinarios que nunca pensaron antes que terminarían cuidando los restos de la colección de fieras de Udai.
"Si no hubiésemos sido nosotros, no sé quién lo habría hecho", dijo el veterinario Brendan Whittington-Jones, de la reserva animal de Thula Thula, Sudáfrica. Whittington-Jones llegó en mayo para una parada de un mes para asesorar al asediado zoológico de Bagdad. Ese plan cambió cuando lo llevaron un día a ver a los leones, y se quedó ahí.
Trabaja con la veterinario Farah Murrani, 28, que como todos los iraquíes oyó las historias sobre los leones.
"Sea lo que sea que hicieron antes, no podemos responsabilizar a los leones", dijo.
Los domingos los veterinarios programan completar un proceso de un mes al trasladar toda la camada a una nueva jaula en el zoológico de Bagdad.
En esta tarde de 43 grados Celsius la meta es tener una mejor imagen de la hembra enferma. Whittington-Jones, 27, lleva un jersey blanco, de fútbol, pantalones cortos y un sombrero de camuflaje de alas anchas encima de su bien cuidada cabellera pelirroja. Da vueltas enérgicamente en torno a la jaula.
Una ventaja de la nueva jaula en el zoológico, explica, es que tiene jaulas separadas para aislar a leones específicos, lo que le permitirá examinar al león enfermo que no quiere comer.
"Aquí no se quedará sola", dijo. "Está perdiendo peso, y no sabemos qué tiene porque no podemos acercarnos a sacarle sangre".
Los dos leones gruñen y pelean por un pedazo de carne carmesí.
"Si tratáremos de meternos ahí dentro", agregó, "nos harían pedazos".

Criaturas Simbólicas
Como mucho en Iraq, desde la invasión la vida de los leones se ha visto enredada en cuestiones de dinero, orgullo nacional y autonomía. El verano pasado, grupos de vida animal se enteraron de la existencia de los animales y propusieron que al menos algunos de los leones fueran trasladados a una reserva natural extranjera. La ciudad de Bagdad, dijeron, trataría de pagar los casi cinco kilos de carne de burro y de búfalo que se necesitan para alimentar cada día a cada uno de los leones.
Pero funcionarios del zoológico de Bagdad estuvieron en desacuerdo, calificando a los leones de tesoro nacional e insistieron en que se quedaran en Iraq. Y predominaron. Para hospedarlos, los veterinarios supervisaron la construcción de una jaula más grande y mejor equipada.
"Lo he estado diciendo todo el tiempo: no me importa si terminan aquí o en el extranjero provisto que sean cuidados adecuadamente", dijo Whittington-Jones. "Los iraquíes ahora se han comprometido a hacerlo y serán responsables de lo que ocurra con ellos".
Los veterinarios piensan sedarlos uno por uno el viernes por la mañana con un dardo en la grupa antes de trasladarlos en una camioneta, no muchos a la vez, a su nuevo hogar. La nueva jaula es dos veces más grande que la antigua, cercada por rejas de acero negras y con un edificio de cemento nuevo para tratar a los animales y ponerlos en cuarentena. Los últimos detalles serán terminados esta semana, incluyendo el césped, unas piscinas para niños y un área para trepar.
Nadie sabe cuántos iraquíes responderán cuando lleguen los leones conocidos por las historias para comenzar de nuevo. Whittington-Jones se pregunta si su llegada reanimará al zoológico, que habitualmente se llenaba de gente. Ahora, pasan días sin que llegue un visitante.
"El zoológico es uno de los pocos espacios públicos que la gente todavía puede visitar en toda la ciudad", dijo el veterinario. "Si la gente no fuera allá, ¿adónde se supone que deberían ir?"

23 de julio de 2004
14 de agosto de 2004
©traducción mQh
©chicagotribune

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