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cómo impedir fraude electoral


Tras el fraude cometido por los partidarios de Bush en las elecciones pasadas, que permitió que Bush usurpara la victoria al candidato demócrata, ahora la opinión demócrata se moviliza en Estados Unidos para impedir que el gobierno siga cometiendo irregularidades. Ya se han detectado varias.
Se pensaba que tras las irregularidades en Florida en las elecciones del 2000 el país se dedicaría a asegurar que las elecciones transcurran correctamente, pero parece que han tenido un efecto contrario. Las posibilidad de gozar de elecciones en las que los electores que depositen sus votos en las urnas vean sus votos contados con precisión, son más remotas que nunca. Los funcionarios locales encargados de las elecciones han escogido máquinas contadoras electrónicas de cuestionable confiabilidad y no producen registros escritos. Los ministros de estado han rechazado inscripciones válidas de electores sobre la base de tecnicismos. Y antes que tratar de atraer a los electores a votar por sus propios candidatos, algunos operadores políticos se dedican a descalificar a electores que creen del otro bando.
Las cosas nunca han estado tan mal como ahora, y el día de las elecciones se ha transformado en el momento más vulnerable de la democracia. Los locales electorales pueden ser cerrados o trasladados a último minuto, sin aviso previo, o apenas. Electores inscritos llegan a los locales electorales donde han votado durante años, se enteran recién que no aparecen en las nóminas electorales. Equipos de ‘control de la integridad de las papeletas' se presentan en distritos fuertemente minoritarios y tratan de intimidar a la gente para que se marche sin votar. Las máquinas contadoras no funcionan adecuadamente o muestran inquietantes desperfectos.
Los ciudadanos de a pie pueden, y deben involucrarse más en la supervisión del proceso electoral. Los partidos políticos nacionales y federales, y los candidatos a todo nivel, tienen una larga tradición de enviar a observadores voluntarios para controlar la votación el día de las elecciones. Esos observadores pueden jugar un papel importante a la hora de asegurar que las elecciones sean honestas -aunque es importante que ayuden a todos los electores a votar, y no molesten a aquellos que entreguen su voto a la oposición. Si cree que hay un partido o candidato con el que se sienta identificado, pregunte si el grupo le puede enviar como observador a algunos de los locales de votación donde se espere que haya problemas.
Por primera vez este año hay también un proyecto imparcial de supervisión de las elecciones a nivel nacional, dirigido por una coalición de grupos de intereses cívicos, que incluye al Comité de Abogados para los Derechos Civiles bajo la Ley y la Fundación de Partidarios del Modo Americano. El grupo Protección de las Elecciones (www.electionprotection2004.org) proporcionará voluntarios en el terreno en estados como Florida y Ohio para distribuir la ley de derechos de los electores y detectar y reportar problemas en las urnas. Estos grupos dicen que los voluntarios sean preparados para proporcionar ayuda inmediata a los electores que tengan problemas, y también tendrán acceso a equipos itinerantes de abogados, que estarán incluso preparados para llevar casos a tribunales si fuera necesario.
Abogados voluntarios también están siendo reclutados para encargarse de los teléfonos rojos gratuitos (866-OUR-VOTE), responder preguntas y preparar informes sobre irregularidades. Hay un equipo especial de coordinación de estudiantes de derecho, Impact2004 (www.impact2004.org), que proporcionará transporte a bajo coste para ir a votar a los estados oscilantes de Ohio y Pensilvania.
Verifiedvoting.org, un importante crítico de la votación electrónica en su forma actual, ha comenzado un programa de protección de las elecciones llamado TechWatch (www.verifiedvoting.org/techwatch), en el que espera se inscriban miles de voluntarios, especialmente informáticos. TechWatch dice que sus voluntarios controlarán la "lógica y precisión" de las máquinas de votación, observarán la votación efectiva el día de las elecciones y luego supervisarán el conteo de los votos después de las elecciones. El objetivo no es solamente detectar los problemas con la votación electrónica en estas elecciones, sino también empezar a formar una base de datos que será usada para evaluar y mejorar la votación electrónica en el futuro.
Esperamos que los equipos de protección de estas elecciones tengan el beneficio agregado de ayudar a que los funcionarios encargados de las elecciones sufran consecuencias más serias si se demuestra que burlan la ley. Ha habido informes de todas partes del país de funcionarios que hacen todo tipo de cosas dudosas, desde exigir a los electores que se presenten con carnés de identidad con fotografía, que no es un requisito, hasta instalar programas de software no certificados en las máquinas contadoras electrónicas. En caso de observar de primera mano irregularidades, los informes de los observadores ayudarán a retirar de sus funciones a funcionarios irresponsables, e incluso a someterles a procesos judiciales.
En una democracia en buen funcionamiento, el gobierno debería llevar las elecciones con tal incuestionable integridad que hiciese innecesaria la formación de equipos de voluntarios como estos. Pero los mecanismos de la democracia estadounidense están profundamente estropeados, y el Congreso, gobiernos federales y funcionarios electorales locales se han mostrado poco dispuestos a hacer lo necesario para repararlos. Si queremos que estas elecciones sean justas y honestas, los ciudadanos deberán poner todo de su parte para asegurarse de que cada voto, cuente.

11 de octubre de 2004
©new york times
©traducción mQh
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