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cubanos arriesgan la vida


[Andrea Rodríguez] Alrededor de mil cubanos al año intentan llegar a las playas norteamericanas. No se sabe cuántos no lo logran.
La Habana, Cuba. Sandra de los Santos se hizo famosa este verano cuando dejó Cuba por las Bahamas y luego, después de una breve desaparición, emergió de una caja de embalaje de madera en Miami. Su odisea fue una de las más creativas entre las decenas de cubanos que han intentado llegar a Estados Unidos en los últimos años.
A De los Santos se le permitió quedarse, aunque ha llamado varias veces a casa. Semanas después del viaje aquellos que la conocen en La Habana estaban todavía conmocionados cuando las autoridades norteamericanas reconocieron que tenían fisuras en sus fronteras.
"Ni siquiera puedo mirar los videos que trajo la gente donde ella es entrevistada", dijo Milena Chacón, que vive en el apartamento contiguo al de De los Santos, en un edificio de apartamentos en el central vecindario de Casino.
De los Santos, 23, se metió en una caja de embalaje de madera que fue transportada en un avión de carga desde las Bahamas a Miami. Un miembro de la tripulación de DHL la encontró acurrucada en el interior de la caja, del tamaño de un pequeño archivador, después de que los trabajadores la descargaran el 24 de agosto en el Aeropuerto Internacional de Miami.
Como sabía su familia, De los Santos había viajado a las Bahamas desde Cuba semanas antes, pero no sabían de dónde había sacado el dinero para pagar el viaje. Dijeron que tampoco sabían que trataría de llegar a la costa norteamericana.
De los Santos fue criada por su abuela de 90 años, a la que ha llamado frecuentemente desde que comenzara su aventura. Su hermana menor Oyaima la retrató como una mujer responsable y cariñosa que ayudaba a permanecer unida a la familia.
"Ella hizo esta casa", dijo Oyaima, refiriéndose al apartamento de la familia. "Es una chica muy buena, dulce y cariñosa".
Evelinne Suárez, la doctora de cabecera de la familia y antigua compañera de colegio de De los Santos, dijo que era inteligente y reservada.
"Desde que era muy niña estudiaba mucho", dijo Suárez. "Es una sobreviviente".
De los Santos estudió para obtener un diploma en leyes, pero no terminó, dijo Suárez. Dijo que los motivos de la mujer para dejar el país eran comprensibles.
"¿Por qué se marchó? Hay mucha gente joven que se quiere marchar. En Cuba no ven el fruto de sus esfuerzos, de su trabajo", dijo.
Los recursos son escasos en Cuba, donde los salarios promedian menos de 20 dólares y cosas como coches, máquinas de lavar y muebles nuevos son considerados artículos de lujo.
De los Santos no es la primera polizonte cubana, pero sí una de las más afortunadas.
En enero de 2001, dos cadetes militares cubanos se ocultaron en la barriga de un avión que pensaban que se dirigía a Estados Unidos. Sus cuerpos congelados fueron encontrados más tarde cuando el avión aterrizó en Londres.
Una decena de cubanos, incluyendo a niños, hicieron primera plana en julio del año pasado cuando los Guardacostas los divisaron en una vieja camioneta Chevrolet 1951 convertida en un pontón. Fueron enviados de vuelta a Cuba.
Bajo la llamada medida de ‘pies mojados-pies secos', los cubanos que llegan a Estados Unidos por tierra pueden quedarse en el país, mientras que los que son detectados en el mar son devueltos a casa.
En un segundo intento en febrero, en un Buick 1959, la mayoría de los inmigrantes fueron también deportados, aunque una pareja y su hijo de 4 años recibieron una reprimenda y enviados a la base naval norteamericana en Bahía de Guantánamo, donde se investigaría su petición de asilo político.
Funcionarios estadounidenses dijeron que ahora menos de 1.000 cubanos llegan a las playas norteamericanas por mar. No se sabe cuántos intenta el arriesgado viaje y no llegan a destino.
Cuba sostiene que la política de inmigración de Estados Unidos estimula a los cubanos a echarse al mar a pesar de los tiburones y los repentinos cambios de tiempo. Funcionarios estadounidenses que rechazan la acusación, han lanzado campañas para desanimar a la gente a que intenten la travesía.

20 de octubre de 2004
21 de octubre de 2004
©washington post
©traducción mQh
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