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LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN SEGÚN THEO VAN GOGH - jannetje koelewijn


No se habla mal de los muertos. Pero ¿qué entendía Theo van Gogh por libertad de expresión?
"¿Qué haces si a un epiléptico le da un ataque en la bañera? Aprovechas de lavar tu ropa sucia". Eso dijo Theo van Gogh el 17 de febrero de 1992 cuando se presentó por séptima vez ante el juez correccional para explicar sus comentarios, hechos ocho años antes, sobre el escritor y cineasta Leon de Winter.
En la revista de cine Moviola, escribió que Leon de Winter abusaba de su identidad como judío para hacerse rico y famoso. Le propuso hacer una amena película para todos los públicos "sobre una niñita que se pase la mitad de la guerra llamando a la Gestapo: ¡vengan a recogerme, vengan a recogerme, ya terminé mi diario de vida!..., sin que la Gestapo no la lleve de apunte". Van Gogh imaginó "estrellas amarillas copulando en una cámara de gas", escribió sobre "el olor a caramelo" que había en el ambiente. "Seguro que hoy están quemando a judíos con diabetes".
La Corte Suprema lo condenó en 1991, resolviendo que era "comprensible que miembros de la comunidad judía y otros se irriten con el contenido de esos pasajes". Debió pagar una multa de mil florines. Pero el artículo de Moviola lo había también incorporado en su compilación ‘De weldoener' [El benefactor]. Y por eso lo habían demandado nuevamente, esta vez Richard Stein, de la Fundación para la Lucha contra el Antisemitismo STIBA. La primera vez, la demanda la habían entablado la presentadora de televisión Sonja Barend y Ronnie Naftaniël, del Centro de Información y Documentación sobre Israel CIDI.
Eso fue en la época en que Theo van Gogh todavía se dedicaba a ridiculizar a los judíos, y la época en que las personas que se sentían insultadas recurrían al juez para quejarse. Y ocurrió algunas veces que Theo van Gogh fue hecho callar con una broma, en lugar de con una bala. Excepcionalmente, nada más, porque Theo van Gogh no olvidaba nunca a sus enemigos. Volvía siempre a atacar, y siempre más groseramente de lo que sus rivales hubieran podido imaginar.
Theo van Gogh: "Seguiré publicando el artículo hasta el año 2040, pagando cada vez esos mil florines de multa. Y voy a enviar al mismo tiempo una copia a STIBA y CIDI. Esa será una bonita tradición".
Richard Stein: "Si al señor Van Gogh le agrada que lo demanden, le satisfaremos con mucho gusto".
Theo van Gogh aplaudió en la sala del tribunal en momentos en que nadie lo hacía. Espetó al fiscal que se había dejado sobornar por Richard Stein. Le gritó: "¿Adónde va eso?", cuando el fiscal salía de la sala, con Richard Stein, después de la audiencia.
El fiscal, Willem Mijnssen, le dijo: "A sacar las cuentas".
Esa vez, Theo van Gogh fue condenado a pagar una multa de dos mil florines. Pero un año más tarde, en enero de 1993, el tribunal de Amsterdam lo absolvió. Y esta sentencia, no la de la Corte Suprema, Theo van Gogh la repitió año tras año. Escribió sobre el fiscal, que este había querido hacer su "carrera sobre sus espaldas", pero el "Gran Guionista de Arriba" se había mostrado misericordioso y lo había retirarlo prematuramente de esta vida. Más tarde escribió en su página en la red ‘De gezonde roker' [El fumador sano]: "Ojalá viviera el Licenciado Mijnssen, ese gran combatiente anti-racista, al que cualquier grupo de presión judío lo podía comprar".
Ronnie Naftaniël, Richard Stein y sobre todo Sonja Barend fueron frecuentemente ridiculizados en sus columnas. Se imaginaba a Sonja Barend despertando en las barracas de un campo de concentración: "¡Empecemos el día con salud!"1. A Leon de Winter lo describió en una "aventura amorosa de Treblinka" haciendo el amor con "una polla amarrada con alambre de púas". Cuando la historiadora Evelien Gans escribió en su libro ‘Gojse nijd en Joods narcisme' [La envidia de los gentiles y el narcicismo judío] que Theo van Gogh sentía una "envidia temática" por Leon de Winter, Van Gogh respondió con un artículo en la revista universitaria Folia Civitatis: "Sospecho que la señora Gans tiene sueños mojados con el doctor Mengele, pero yo espero inspirarla durante muchos años más a mi manera más modesta".
Leon de Winter y el doctor Mengele, el médico que realizaba experimentos en Auschwitz, continuaron inspirando a Theo van Gogh. El año pasado el diario De Volkskrant le preguntó cómo creía que sería descrito por otros. Dijo: "La mayoría de la gente no tiene suficientes superlativos. El más original ha sido Leon de Winter, que me llamó, en el [diario] NRC Handelsblad, ‘cerdo'. A menudo me llaman ‘chulo'. Pero también ‘pedazo de mierda', ‘hijo de puta' y ‘nazi', y una amante judía me dijo una vez: ‘¡Mengele! ¡Mengele! ¡Me has echado cemento en el útero!"

En febrero de 1995, Ben Haveman entrevistó a Theo van Gogh, para el Volkskrant, sobre las libertades que se permitía en sus opiniones. Theo van Gogh hizo lo que más le gustaba hacer: una broma. Iba, dijo, explicarse ante el juez por sus comentarios sobre Evelien Gans: "La señora Gans tendrá que contar que ella no sueña mojado con el doctor Mengele".
Luego se enfadó e inició como de costumbre un contra-ataque, echándole la culpa a los demás.
Ben Haveman: "Tu observación fue grosera".
Theo van Gogh: "Esa era la idea".
Ben Haveman: "Además fue cruel, sin escrúpulos".
Theo van Gogh: "¿Qué es esto? Tú trabajas para ese diario de la parroquia romana, ¿no? ¿Y los jesuitas del Volkskrant me llaman inescrupuloso? ¿Sabes lo que es ser inescrupuloso? Llevar a alguien a tribunales durante diez años y luego acusarlo de ser antisemita y racista. Es un absurdo y una acusación infundada, y eso me enfada un poco. ¿Qué opinas tú?"
Quería saber Ben Haveman si no tomaba en cuenta los sentimientos de personas cuyos familiares habían sido asesinados o que ellas mismas habían estado en campos de concentración.
Theo van Gogh: "Mira, yo no empecé. Una señora me acusó, una señora que tiene problemas con su identidad judía. Es estúpido llamar antisemita mi obervación sobre Mengele. Si lo haces, no sabes lo que es el antisemitismo. No ataqué a los judíos como grupo. Fue una estupenda broma pesada".
Hace tres meses, en agosto, el semanario Vrij Nederland publicó un retrato de Theo van Gogh en el que hablan sus padres. Viven en Wassenaar, donde nació Theo van Gogh. Dicen que la obsesión de su hijo con la Segunda Guerra Mundial les sorprende. Según ellos, él no es antisemita, sino solamente "un poco grosero". Y durante mucho tiempo hacer observaciones "un poco groseras" sobre la Segunda Guerra Mundial era lo que más efecto causaba. Más tarde, lo sería el islam.
Su madre cuenta que la familia participó en la resistencia contra los nazis. Los 4 de mayo todavía se llora en casa de los padres de Theo van Gogh. Ese día los nazis ejecutaron a un tío. Su padre [el abuelo de van Gogh] estuvo en Auschwitz. "Le contaba historias a Theo. Y no le hacían bien, porque él era muy sensible".

Theo van Gogh era un niño cariñoso y tranquilo, contó su madre en Vrij Nederland. Pero al cumplir los once años, se transformó en "increíblemente pesado". Rompía parabrisas, hacía parar autos en la calle, arruinaba las fiestas de sus hermanas. "En casa no dejaba hablar a nadie, tenías que gritar para hacerte oír". El día que dio su examen final en la secundaria, lo echó de la casa.
Luego, Theo van Gogh y su familia hicieron las paces. Según su madre amaba la vida de familia. Sospecha que su carácter difícil, sus "altibajos y depresiones", lo lleva en los genes. "Se crió en un ambiente armonioso, somos una familia observante y de costumbres. Creo que es un rasgo de la familia van Gogh. Su tío Vincent, por supuesto. Pero también su hermana Wilhelmina, que trató de suicidarse varias veces". Vincent van Ghogh era tío abuelo del padre de Theo van Gogh.
En 1996, el diario Trouw le preguntó a Theo van Gogh qué le impedía ser feliz. Dijo: "En primer lugar, mi carácter destructivo. En segundo lugar, que me aburro muy pronto. La felicidad es la aceptación del aburrimiento. La vida consiste sobre todo en aburrirse".
Trouw: "¿Es amigo de usted mismo?"
Theo van Gogh: "No. No soy de los que se quieren a sí mismos".
Trouw: "¿Cuántos amigos tiene?"
Theo van Gogh: "Ninguno. Pero los esquizofrénicos no estamos nunca solos. Ando buscando un entendimiento entre yo y mí mismo".
Fumaba, esnifaba y bebía, aunque de vez en cuando dejaba de beber y de meterse cocaína, como el año pasado, cuando un doctor le dijo que si seguía así no vería cumplir a su hijo los quince años. (El año pasado su hijo tenía doce). Le divertía decir que era el hombre más feo de Holanda. Se hizo fotografiar en calzoncillos, con una jeta de cerdo en el pene, y visibles granos rojos en sus ingles.
Dijo a NRC Handelsblad, en 1993, que sus principales influencias literarias habían sido las novelas de Hermans, el joven Reve, Céline y de Sade. Como estos escritores, se interesaba en todo lo que tenía que ver con "la guerra entre los hombres", en su conducta "cuando se les raspa el barniz de la civilización". La película más importante, que vio a los quince años, fue ‘A Clockwork Orange', de Stanley Kubrick, sobre un joven que tiene como pasatiempos la violación, la violencia y Beethoven.
En marzo la revista mensual Esquire le pidió que nombrara las últimas 25 películas que le gustaría ver en su lecho de muerte. Nombró: ‘Don't Look Now', ‘Ringu', ‘Rosemary's Baby', ‘Dangerous Liaisons' ("una oda a la maldad humana"), ‘The Virgin Suicides' y otras veinte obras maestras que giran sobre sexo y violencia, terror y locura. El corto con el que trató que lo admitieran en la academia de cine -un esclavo se venga de su amo incrustándole en los ojos el culo de dos vasos de vino- fue rechazado. En la primera de sus películas que llegó a las salas de cine, ‘Lüger' (1981), una mujer es asesinada de un balazo en la vagina. También se mete a dos gatos en una máquina de lavar.

Theo van Gogh comenzó a escribir sobre el islam hace diez años, y del mismo modo que había escrito sobre judíos y cristianos. Siguió expresándose de la manera que le era habitual. En la revista HP/De Tijd, de 1995, escribió: "Los fieles te elegirán primero para que recibas las bendiciones de Alá de manos de sus anhelados pelotones de fusilamiento. Los fieles encuentran impuros a los maricones, impuros como las mujeres con menstruación, y los infieles y otros que no satisfacen las normas de ese follador de cabras de la Meca".
En su compilación ‘Allah weet het beter' [Alá, el sabiondo] (2001): "Hay una quinta columna de folladores de cabras en este país, extranjeros que nos desprecian y escupen. Odian nuestra libertad. Y aunque no se les pone ningún obstáculo material o cultural en el camino, están convencidos de que la atea Holanda debe de ser borrada de la faz de la tierra".
En el diario Metro, en marzo pasado: "En parte gracias a mí la Quinta Columna de folladores de cabras lanzará un grito desesperado pidiendo respeto, y nos atacará dentro de poco, a nosotros y a nuestros hijos, con gases tóxicos, enfermedades y bombas atómicas. Lógico, ¿no?"
También podía ser más sobrio. Cuando Trouw le preguntó en 2002 que escogiera un fragmento de la historia del pensamiento, optó por una cita del libro ‘La rabia y el orgullo', de la periodista italiana Oriana Fallaci: "Detrás de todo terrorista musulmán se esconde necesariamente un imán, y recuerdo que el ayatollah Jomeini era un imán".
Explicó: "Creo que el islam es una religión que amenaza nuestras libertades". Y: "Quiero que quede claro: no creo que todos los musulmanes sean un peligro, y sería estúpido pensar así. Pero sería todavía más estúpido negar que debemos defender nuestras libertades".
Siguió insultando a la gente, en su página en la red y en sus columnas en el Metro -sobre todo después del asesinato de Pim Fortuyn, en mayo de 2002. Él había convencido a Pim Fortuyn, dijo a Vrij Nederland, de que fundara su propio partido, cuando a él lo expulsaran del partido Leefbaar Nederland [Holanda Habitable, un partido de extrema derecha]. Wim Kok, Paul Rosenmöller ("ojalá que las células de su cabeza se transformen en un tumor, y podamos mear sobre su tumba"), Gerrit Zalm, Boris Dittrich, Jan Peter Balkenende, comentaristas, periodistas del Volkskrant, pero sobre el NRC Handelsblad ("la iglesia de izquierda"), actores a los que había filmado con ternura -todo aquel que no estuviera de acuerdo con él era considerado un cobarde políticamente correcto, y responsable de la inminente decadencia de este país. Y esas eran sus calificaciones más tibias.
Tras su asesinato hubo poca gente que, como Remco Campert en el Volkskrant, se atrevió a ser políticamente incorrecto. El miércoles escribió: "No se habla mal de los muertos. Esa es una costumbre que Theo van Gogh no respetó nunca y creo que lo ofendería si ahora empezara a hablar bien de él". Sigue la cita sobre el olor de la quemazón de judíos con diabetes. Alguien que ha escrito eso, dijo Remco Campert, no debe "pasar a la historia como héroe de la libertad de expresión".

1 "Gezond weer op". El lema de la presentadora, en uno de sus programas de televisión.

6 de noviembre de 2004
8 de noviembre de 2004
©nrc handelsblad
©traducción mQh

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