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negroponte bajo sospecha


[Scott Shane] El nominado para inteligencia es acusado por activistas de derechos humanos.
Washington, Estados Unidos. Defensores de derechos humanos repitieron el viernes sus prolongadas críticas de John D. Negroponte, el nominado del presidente Bush para el cargo de director de la inteligencia nacional. Dijeron que las acusaciones de que tapó como embajador las violaciones cometidas en Honduras en los años ochenta adquieren renovada importancia tras los recientes casos de maltratos a detenidos por personal estadounidense.
En Honduras, Negroponte "hizo la vista gorda" cuando salieron a la luz evidencias de violaciones de derechos humanos, dijo Reed Brody, abogado de Human Rights Watch.
"Desafortunadamente", dijo Brody, "hoy Estados Unidos está implicado en serios crímenes contra los derechos humanos cometidos en el proceso de recabar inteligencia. ¿Está de nuevo haciendo la vista gorda?"
Sandra Coliver, directora ejecutiva del Centro de Justicia y Responsabilidad Legal, un centro jurídico de derechos humanos de San Francisco que ha ayudado a víctimas hondureñas de torturas, dijo que la nominación perjudicaría la imagen de Estados Unidos en América Central.
"En Centroamérica", dijo Coliver, "Negroponte es recordado indeleblemente por su participación en el aumento de la ayuda norteamericana a los militares hondureños en la misma época en que quedaba abundantemente en claro el papel de los militares en los brutales escuadrones de la muerte. ¿Cómo será interpretado este nombramiento por la gente de América Central? Que Estados Unidos está dispuesto a pasar por alto atrocidades masivas contra los derechos humanos a cambio de recoger inteligencia para proteger los intereses nacionales propios".
Negroponte, 65, ahora embajador en Iraq, es un diplomático de carrera que ha trabajado en todo el mundo durante sus 40 años de servicio. Ha debido enfrentar repetidas críticas por su trabajo como enviado a Honduras de 1981 a 1985, cuando unidades militares hondureñas, algunas adiestradas por la CIA, llevaron a cabo secuestros, torturas y asesinatos.
Como primer director de la inteligencia nacional, Negroponte supervisará a la CIA y a otras 14 agencias que forman parte del sector de espionaje del país, calculado en unos 40 billones de dólares. El cargo es la pieza fundamental en la reorganización de la inteligencia iniciada fundamentalmente debido al fracaso en impedir los atentados del 11 de septiembre de 2001.
La CIA y los militares están también bajo intenso escrutinio debido a evidencias de que detenidos en Afganistán, Iraq y otros lugares han sido torturados durante interrogatorios y, en algunos casos, asesinados mientras permanecían bajo custodia norteamericana. También han surgido interrogantes sobre si la agencia de inteligencia ha entregado a prisioneros a terceros países, donde pueden ser torturados.
En las comparecencias de confirmación para cargos anteriores, Negroponte ha negado firmemente que él tolerara o encubriera los abusos.
Dijo en una comparecencia en 2001 que su principal prioridad como enviado en Honduras era "alentar a los hondureños a volver a un gobierno civil democrático, incluyendo la protección de los derechos huamnos".
Los intentos de contactar a Negroponte a través del ministerio de Asuntos Exteriores fueron infructuosos.
En el pasado ha sido confirmado fácilmente, y no es probable que los antecedentes hondureños constituyan un obstáculo importante para su confirmación en la nueva posición.
El senador John D. Rockefeller IV, de Virginia Oeste, el principal demócrata en el Comité de Inteligencia del Senado, dijo que no le preocupaban particularmente los antecedentes de Negroponte en este asunto.
"La gente madura y cambia en 20 años", dijo Rockefeller, agregando que la comisión realizará una "exhaustiva" revisión del nominado.
El senador Christopher J. Dodd, el demócrata de Connecticut que inició las preguntas sobre Honduras en 2001, cuando Negroponte fue confirmado como delegado ante Naciones Unidas, emitió una declaración el jueves elogiándolo y sin mencionar Honduras.
El senador Pat Roberts, el republicano de Kansas que es presidente del Comité de Inteligencia, describió a Negroponte en una conferencia telefónica como una "persona con un montón de credibilidad". Jack R. Binns, que precedió a Negroponte como embajador en Honduras, dijo que se oponía a la confirmación porque creía que Negroponte había engañado al Congreso en testimonios pasados y porque podría ajustar la inteligencia para adaptarse a las políticas del gobierno.
"Basándonos en su funcionamiento en Honduras, esa es una posibilidad", dijo Binns, que fue embajador desde 1980 a 1991 y ahora, retirado, vive en Arizona.
Óscar Reyes, a quien los militares hondureños capturaron y torturaron en 1982, junto con su esposa Gloria, se mostró consternado al enterarse de la nominación de Negroponte.
"Te dirá que no lo sabía", dijo Reyes, 69, que ahora publica un diario en español en Washington. "Pero la embajada norteamericana sabía todo lo que estaba pasando".

Douglas Jehl contribuyó a este artículo.

19 de febrero de 2005
©new york times
©traducción mQh

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