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muertes en cárceles afganas


[Douglas Jehl] El Ejército norteamericano entrega detalles sobre torturas a prisioneros en una cárcel afgana.
Washington, Estados Unidos. Dos prisioneros afganos que murieron bajo detención norteamericana en Afganistán en diciembre de 2002 fueron encadenados al cielo raso, pateados y golpeados por soldados estadounidenses durante repetidas agresiones que causaron sus muertes, de acuerdo a informes de la investigación criminal del Ejército que todavía no son hechos públicos.
Un soldado, Willie V. Brand, fue acusado el mes pasado de homicidio involuntario en un juicio a puertas cerradas en Texas en conexión con una de las muertes, indica otro documento del ejército. El soldado Brand, que reconoció haber golpeado 37 veces al detenido llamado Dilawar, fue acusado de haberlo golpeado y matado en un período de cinco días, "destruyendo los tejidos musculares de su pierna con repetidos golpes ilegales de rodilla".
Las agresiones contra Dilawar fueron tan severas que "incluso si hubiera quedado con vida, habría debido amputársele las dos piernas", dice el informe del Ejército, que cita a un médico forense.
Los informes, obtenidos por Human Rights Watch, proporcionan la primera versión oficial de los sucesos que llevaron a la muerte de los detenidos Mullah Habibullah y Dilawar, en el Punto de Contro Bagram, a unos 64 kilómetros al norte de Kabul. Las muertes tomaron lugar casi un año antes de las torturas en la prisión de Abu Ghraib en Iraq.
Entre los implicados en los asesinatos en Bagram se encuentran miembros de la Compañía A del Batallón 519 de Inteligencia Militar, de Fort Bragg, Carolina del Norte. El batallón marchó a Iraq, donde algunos miembros establecieron la unidad de interrogatorios de Abu Ghraib y han estado implicados en algunas de las torturas allí.
Los informes, de Comando de Investigaciones Criminales del Ejército, también dejan en claro que las torturas en Bagram fueron mucho más allá de estos dos asesinatos. Entre los señalados para ser enjuiciados hay un interrogador militar del Ejército del Batallón 519 del que se dice que "colocó su pene sobre la cara" de un detenido afgano y más tarde "simuló sodomizarlo (sobre su ropa)".
El informe del ejército menciona "informaciones fiables" de que cuatro interrogadores militares agredieron a Dilawar y a otro prisionero afgano con "patadas a la ingle y pierna, empujándole o aplastándole contra las paredes y mesa, obligando al detenido a soportar dolorosas y contorsionadas posturas corporales durante el interrogatorio y metiéndole agua en su boca hasta que no podía respirar".
Oficiales norteamericanos en Afganistán dijeron inicialmente que las muertes de Habibullah en una celda de aislamiento el 4 de diciembre de 2002, y de Dilawar, en otra celda semejantes seis días más tarde, se debieron a causas naturales. El teniente general Daniel K. McNeill, comandante americano de las fuerzas aliadas en Afganistán, negó entonces que los prisioneros hubieran sido encadenados al cielo raso o que las condiciones en Bagram pusieran en peligro la vida de los prisioneros.
Pero después de una investigación del New York Times, el Ejército reconoció que las muertes fueron homicidios. En otoño pasado, investigadores del Ejército implicaron a 28 soldados y reservistas y aconsejaron su enjuiciamiento por causas penales, incluyendo homicidio involuntario.
Pero de momento sólo el soldado Brand, un policía militar de la Compañía de Policía Militar 377, una unidad de la Reserva del Ejército de Cincinnati, y el sargento James P. Boland, de la misma unidad, han sido acusados formalmente.
Los cargos contra el sargento Boland por agresión y otros delitos fueron anunciados en el verano pasado, y los cargos contra el soldado Brand fueron detallados en documentos de la acusación del Ejército de los juicios del 3 y 4 de febrero en Fort Bliss, Texas.
Los nombres de otros oficiales y soldados que pueden ser acusados penalmente no eran conocidos previamente.
Pero entre los mencionados en los nuevos informes se encuentra la capitana Carolyn A. Wood, jefe de la inteligencia militar en Bagram. Los informes concluyen que la capitana Wood mintió a los investigadores diciendo que poner grilletes a los prisioneros en posturas de pie tenía por objeto proteger de agresiones a los interrogadores. De hecho, dice el informe, la táctica era usado para causar dolor y privar del sueño a los prisioneros.
Un informe del Ejército datado el 1 de junio de 2004 sobre la muerte de Habibullah identifica al capitán Christopher Beiring de la Compañía de Policía Militar 377 como habiendo sido "culpablemente ineficiente en el desempeño de sus funciones, que permitió que varios de sus soldados maltrataran a los detenidos, lo que llevó finalmente a la muerte de Habibullah, cometiendo así homicidio involuntario".
La capitana Wood, que dirigía la Compañía A en Afganistán, colaboró más tarde en establecer el centro de interrogatorios e información en Abu Ghraib. Dos informes del ministerio de Defensa han indicado que una lista de métodos de interrogatorio que redactó ella misma allí, que iban más allá de lo aprobado por comandantes del Ejército, puede haber contribuido a los abusos en Abu Ghraib.
Intentos pasados de contactar a la capitana Wood, el capitán Beiring y el sargento Boland, que fueron mencionados al pasar en informes anteriores, y de conocer la identidad de sus abogados, han sido fallidos. Todos han sido mencionados en informes previos del Pentágono y en nuevos informes sobre los incidentes en Afganistán; ninguno ha hecho declaraciones públicas. El nombre del abogado del soldado Brand no aparece en las actas de la acusación del Ejército, y oficiales dijeron que ni el soldado ni el abogado harían probablemente comentarios.
John Sifton, investigador de Human Rights Watch, dijo que los documentos fundamentaban las propias investigaciones del grupo que revelan que las golpizas y posiciones difíciles eran ampliamente usadas y que "lejos de ser casos aislados, los maltratos en sitios en Afganistán eran comunes en 2002, la regla antes que la excepción".
"Human Rights Watch ha documentado previamente, a través de entrevistas con antiguos detenidos, que cientos de otros detenidos fueron golpeados en bases en Bagram y en Kandahar desde principios de 2002 en adelante", dijo Sifton en un e-mail.
En su propio informe, hecho público esta semana, el vice-almirante Albert T. Church III, mencionó las muertes de Habibullah y Dilawar como ejemplos de abusos que han ocurrido durante interrogatorios. El almirante Church dijo que su revisión de la investigación del Ejército había concluido que los abusos "no estaban relacionados con métodos aprobados de interrogatorio"
Pero el almirante Church también dijo que había indicios en ambos casos "de que el personal médico puede haber intentado mentir sobre las circunstancias de la muerte, posiblemente en un intento de ocultar los abusos a los detenidos" de esos casos y otro caso.
La descripción previa más específica de la causa de las muertes de los dos hombres provino de funcionarios del Pentágono, que dijeron en el otoño pasado que los dos habían sufrido "lesiones en las piernas" y que los investigadores habían determinado que habían sido golpeados por "varios soldados", los que, en su mayor parte, habían usado sus rodillas. Funcionarios del Pentágono dijeron entonces que era probable que las golpizas se hubieran limitado a las piernas de los detenidos de modo que las lesiones no fueran visibles.
Ambos hombres habían sido encadenados al cielo raso, uno por la cintura y el otro por las muñecas. Ambos habían sido capturados por fuerzas afganas y entregados a los militares norteamericanos para ser interrogados.
Habibullah, hermano de un antiguo comandante talibán, murió de embolia pulmonar causada aparentemente por coágulos de sangre que se formaron en sus piernas tras las palizas, de acuerdo al informe del 1 de junio de 2004. Dilawar, que sufría de problemas cardíacos, es descrito en un informe del Ejército datado al 6 de julio de 2004, como habiendo muerto de "severas lesiones de las extremidades inferiores que complicaron su afección arterial coronaria".

12 de marzo de 2005
©new york times
©traducción mQh

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