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muertes inoportunas en ucrania


[Kim Murphy] Extraños suicidios y accidentes de automóvil entre enemigos del antiguo régimen.
Kiev, Ucrania. Según informes oficiales, Yuri Kravchenko murió por su propia mano.
El antiguo ministro del Interior ucraniano, que debía reunirse en sólo unas horas con los fiscales para entregar su testimonio en un caso altamente publicitado de un asesinato político, apuntó una pistola contra su barbilla y disparó. La bala desgarró su mejilla y su mandíbula. Entonces apuntó a su sien y disparó de nuevo.
Suicidio, concluyeron detectives del gobierno.
Exactamente un 13.1 por ciento de los ucranianos que respondieron a un sondeo por internet del Kiev Post creen que fue suicidio. Más del 80 por ciento piensa que Kravchenko fue asesinado este mes para evitar que declarara, posiblemente implicando al antiguo presidente Leonid D. Kuchma en la decapitación del periodista Georgi Gongadze y otros crímenes. Muchos están seguros de que incluso si Kravchenko apretó el gatillo, lo hizo obligado por sus antiguos y poderosos amigos.
También se concluyó que había sido suicidio cuando el ministro de Transporte, Hryhoriy Kirpa, del que se cree que estaba enterado del fraude electoral a gran escala de las elecciones presidenciales de otoño, fue encontrado muerto en su caseta el 27 de diciembre.
Y cuando el banquero Yuriy Lyakh, un socio comercial del poderoso jefe del estado mayor de Kuchma, fue encontrado muerto en su despacho el 3 de diciembre, con una herida punzante en el cuello con un abrecartas de su escritorio, también se concluyó que era suicidio.
Conocidos ucranianos han tenido fines inoportunos en los últimos años, colgándose con sus suéteres de las puertas de neveras, tragando veneno y chocando de frente contra camiones -de hecho, más de media docena de declarados críticos del régimen de Kuchma han muerto en inexplicables accidentes de automóvil. El presidente Viktor Yushchenko casi murió por envenenamiento de dioxina durante la campaña electoral.
Ahora con la revolución popular que puso al pro-occidental Yushchenko en el poder este año, hay crecientes demandas en el parlamento para que se abran los archivos sobre el violento pasado de Ucrania y se investigue el destino de decenas de opositores al antiguo régimen cuyas muertes fueron clasificadas como accidentes, suicidios o crímenes no resueltos.
Igualmente fuertes son las exigencias de que Kuchma, el duro presidente post-soviético que acumuló un inmenso poder antes de que la Revolución Naranja de Ucrania lo barriera del cargo a él y a sus colegas, sea investigado y juzgado por lo que ocurrió durante su turbulento reinado.
"Si Ucrania tiene que transformarse en un país ‘europeo' como dice Yushchenko que es, debe dejar de ser un país... en el que se permite que los esqueletos castañeteen eternamente en armarios oficiales", dijo en un editorial el Kiev Post el mes pasado. "¿Cómo puede avanzar Ucrania hacia adelante con el peso de tantos cadáveres?"
"Kuchma ha cometido espantosos crímenes contra el pueblo de Ucrania", dijo Petro Symonenko, primer secretario del Partido Comunista. "Pero me gustaría informarle que Kuchman no será juzgado nunca. Ni un solo crimen será resuelto, por una simple razón: Investigar esos crímenes sería enjuiciar no solamente a Kuchma, sino a todo el sistema de este país".
Muchos están convencidos de que Yushchenko, cuya cara quedó cicatrizada por el envenenamiento, selló un pacto secreto en las últimas horas de la campaña presidencial para permitir que Kuchma se retirara tranquilamente -sea para sentar un precedente de transición democrática pacífica en Ucrania o para proteger a aliados que pueden ocultar esqueletos propios en el armario de Kuchma.
Pero los nuevos líderes de Ucrania insisten en que están determinados a llegar al fondo de crímenes como el de Gongadze y seguirán las pistas les lleven donde les lleven. No hay ningún acuerdo, dijo en una entrevista esta semana el ministro de Justicia Roman Zvarych.
"Puedo responder esa pregunta con absoluta certeza. Yo era el asesor jurídico de Yushchenko durante toda la campaña, y creo que yo ciertamente me habría enterado... de cualquier promesa, incluso medias promesas, medias garantías, matices o insinuaciones que Yushchenko hubiera hecho a Kuchma. Le puedo decir que eso es imposible".
El 2 de febrero una comisión parlamentaria presentó al fiscal general del país un informe de 26 páginas con lo que los diputados dicen que son evidencias de que Kuchma y sus colegas fueron responsables no solamente de la muerte de Gongadze sino también de la vigilancia ilegal de sus opositores políticos, periodistas y organizaciones no-gubernamentales, y de aceptar mordidas, lavar dinero y apropiaciones ilegales que llegan a los 10 billones de dólares.
Yushchenko dejó claro desde el principio que él exigiría respuestas sobre el inquietante pasado de Ucrania, incluyendo la muerte en 1999 del popular líder de la oposición Vyacheslav Chornovil, que murió cuando su coche se incrustó contra un caminón Kamaz que bloqueaba la ruta, no mucho antes de su programada candidatura contra Kuchman en la campaña presidencial.
En los últimos años las carreteras ucranianas se han también cobrado la vida de Valery Malev, antiguo jefe de exportación de armas de Ucrania, cuyo coche se desvió abruptamente para incrustarse en un camión en 2002, pocos días después de que unas cintas grabadas en secreto por uno de los guardaespaldas de Kuchma revelara que había hablado con el presidente sobre la exportación de misiles antiaéreos hacia Iraq; Anatoly Yermak, miembro del comité parlamentario que estaba investigando el crimen organizado y la corrupción, cuyo coche cayó en picado al desviarse de la carretera en 2003; y el político de la oposición Oleksander Yemets, que murió en 2001 cuando su coche se enterró en una zanja.
¿Quién se daría el trabajo de montar un accidente de carretera? "Le hice la misma pregunta a mucha gente", dijo Taras, hijo de Chornovil. "La respuesta fue siempre la misma: Los diferentes servicios de seguridad tienen tradiciones que respetan. Aquí, han pulido sus habilidades para organizar accidentes de automóvil con tal perfección que prefieren este método... incluso si disponen de métodos más fáciles y más obvios".
El teniente general Oleksander Skipalsky, antiguo subdirector del servicio de seguridad federal SBU no excluyó que los accidentes de tráfico sean en realidad asesinatos. "Por supuesto es posible", dijo en una entrevista. "Como un profesional del servicio secreto, le puedo decir que lo más importante es definir la tarea. Y se cumplirá en un 99 por ciento de las veces".
Kuchma ha expresado simpatía y respeto por Vyacheslav Chornovil y otros desechan como ridícula la idea de que las autoridades recurrieran a la violencia contra los opositores políticos. Antes de ser interrogado este mes por el despacho del fiscal general durante tres horas sobre el caso Gongadze, Kuchma dijo que estaba dispuesto a responder cualquier pregunta.
"¿Qué motivos podía tener yo como presidente para actuar contra Gongadze?", dijo a los periodistas. "No lo conocía y sólo lo vi una vez. Ni siquiera sabía que se oponía al presidente. Hay un montón de otros periodistas, y usted sabe mejor que yo quiénes me molestaban".
El fiscal general Svyatoslav Piskun dijo que Kuchma será nuevamente interrogado en el caso e insistió en que no había llegado a ningún acuerdo secreto para proteger al antiguo presidente.
Durante gran parte de las dos últimas semanas el país ha estado nuevamente cautivado por el caso de Gongadze, que ya lleva cinco años, empezando por la decisión de Piskun este mes de detener a tres importantes agentes de policía, ahora acusados formalmente del asesinato del periodista investigativo.
Eso fue seguido a los pocos días de la muerte de Kravchenko, al que se oye en las cintas del guardaespaldas de Kuchman cuando Kuchman le ordena a "deshacerse" de Gongadze y "entregarlo a los chechenos". Su críptica carta de despedida planteaba tantas preguntas como respuestas.
"Queridos míos, no soy culpable de nada", escribió. "Por favor, perdonadme. Fui víctima de las intrigas políticas del presidente Leonid Kuchma y sus colegas. Me despido con la conciencia tranquila. Adiós".
El recién nombrado jefe del SBU, Oleksander Turchynov, dijo a los periodistas que la primera bala de la Beretta de 9 milímetros de Kravchenko atravesó su boca y salió por su mandíbula superior, y estaba "lejos de ser fatal". La segunda entró por su sien derecha.
Zvarych, el ministro de Justicia, ha expresado dudas de que el antiguo ministro del Interior se haya recuperado lo suficiente del impacto de la primera herida como para haber vuelto a disparar.
"Hablando personalmente, tengo algunas dudas sobre si una persona puede apretar dos veces el gatillo para matarse", dijo. "Hay un umbral de dolor, creo, que uno debería poder cruzar para ser capaz de hacer eso, algo llamado el ‘síndrome del dolor', que creo que es muy difícil de superar.
"Pero asesinato o suicidio, este esquema de muertes ha empezado a emerger como resultado de la conmoción psicológica que esta gente [del antiguo régimen] debe estar viviendo en este momento".
Debido a las extendidas dudas sobre el anuncio de que la muerte de Kravchenko fue un suicidio, Piskun dijo el viernes que estaba dirigiendo las pesquisas como si se tratara de un suicidio para excluir toda posibilidad de una conspiración.
El aparente suicidio de Kirpa también ha planteado preguntas y dudas, también debido a que el antiguo ministro de Transporte gozaba de la reputación de ser un hombre acostumbrado a pelear y ganar.
De acuerdo a varios periodistas y políticos que lo conocían, Kirpa tenía la costumbre de colocar una pistola prominentemente en su escritorio cuando empezaba una reunión con un opositor o un subordinado. "Es el dinero y el temor los que gobiernan el planeta", diría. "El dinero es mío. El temor, tuyo".
Si murió por su propia mano, quieren saber muchos, ¿de qué tenía miedo? ¿Y cuántos otros también tienen miedo?
La revisión del gran número de cintas que están aparentemente en manos del guardaespaldas de Kuchma, que ahora negocia su retorno a Ucrania con funcionarios de alto rango del gobierno, podría abrir una caja de Pandora, dicen muchos analistas.
En las cintas, por ejemplo, se puede oír al actual portavoz del parlamento. Symonenko, el presidente del Partido Comunista, se ha preguntado públicamente si las cintas incluyen conversaciones entre Kuchma y Yushchenko, que fue primer ministro de Kuchma en 1999.
Viktor Shyshkin, un ex juez y fiscal general que participó en la comisión que investigó la muerte de Gongadze, dijo que la opinión pública pedirá cuentas a Yushchenko, que aseguró que la Revolución Naranka es una victoria moral y no solamente un cambio de poder.
"En un montón de casos la gente se echa a la calle por motivos económicos, cuando sus estómagos reciben menos que antes. En nuestro caso, la fuerza motriz era nuestra dignidad pisoteada", dijo. "Así que no se perdonará que Yushchenko traicione estos valores espirituales".
Shyshkin dijo que parte de lo que Yushchenko debe a la revolución es exigir responsabilidades a Kuchma.
‘"No estamos sedientos de sangre. Pero lo importante es que se condene en un tribunal al régimen de Kuchma por lo que hizo. No es venganza. Es justicia".

13 de marzo de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
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