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china adopta el divorcio rápido


[Ching-Ching Ni] El estado dejará intervenir en la vida privada.
Pekín, China. Hace 20 años que están casados. Si no hubiese sido por una ley que les hacía difícil obtener el divorcio, se habrían separado hace mucho tiempo.
"No nos llevamos bien", dijo una obrera jubilada mientras salía de una oficina de registro de divorcios la semana pasada en Pekín, mientras su ahora ex marido se alejaba rápidamente en el viento invernal. "Lo hemos pensado durante mucho tiempo. Las nuevas reglas son mejores. Finalmente, no tenemos molestias".
Se refería a la ley anterior, que exigía que las parejas pidieran permiso a sus empleadores antes de casarse o de terminar un matrimonio.
La ley podía intimidar: Los planes de contraer vínculos pueden ser noticias divertidas para contarle al patrón; pero rompiéndolo provoca pesquisas incómodas sobre la vida personal y sermones para reconsiderar la decisión.
Al terminar con esa medida en el otoño de 2003, el gobierno parece haber provocado una estampida hacia la libertad.
En 2004, la tasa de divorcio aumentó en más de un 21 por ciento en relación con el año pasado, dijo el ministerio de Asuntos Civiles el mes pasado. Eso representó más de 1.6 millones de parejas divorciándose, 300.000 más que en 2003.
Los observadores atribuyen la mayor parte del aumento al trámite simplificado y al aumento general de las libertades personales en China.
"Han mejorado las condiciones de vida de la gente. Pueden cambiarse de trabajo, cambiar de domicilio. ¿Por qué no deberían poder cambiar de pareja sin restricciones innecesarias?", preguntó Shen Yongfeng, un abogado de divorcios de Shanghai.
En el pasado, incluso los que obtenían permiso de sus capataces debían hacer frente a agentes de divorcios del gobierno cuyo trabajo era convencerlos de que no se separaran. Había un período de espera de un mes para pensarlo de nuevo, y los dos miembros de la pareja debían presentarse a todas las citaciones o correr el riesgo de que se cancelara su solicitud. Los que no podían tolerar la tensión y el estigma, lo abandonaban.
Ahora las parejas pueden cambiar sus vidas en 10 minutos.
Si las dos partes acceden a separarse, deben simplemente rellenar el formulario y proporcionar su certificado de matrimonio, legitimación y fotos de sí mismos. Pagan un arancel de tramitación de alrededor de un dólar, y repentinamente ya no están más casados.
"Antes les habríamos ayudado a tratar de superar sus diferencias. Ahora eso se considera privado. Lo único que nos preguntamos es: ¿Es voluntario? No tienen que contarnos los detalles", dijo Dong Hailing, 28, agente de divorcios de Pekín, sentado a su escritorio debajo de un enorme escudo nacional y junto a una bandera china.
Mientras en el pasado el matrimonio ha parecido a algunos como una carga inevitable, ahora existe preocupación sobre la recién adquirida facilidad para divorciarse. La prensa china ha informado sobre parejas que estaban casadas en la mañana y se divorciaron en la tarde y otros que se divorciaron en un día y se volvieron a casar al siguiente.
Alguna gente plantea preocupaciones sobre si la nueva ley puede alentar la infidelidad, con la gente corriendo para dejar a sus esposas por sus enamoradas y simplemente volver a divorciarse si se arrepienten.
"Creo que fue Engels, el teórico del socialismo, el que dijo que el matrimonio sin amor es inmoral", dijo Shen, un abogado de divorcios. "La gente debería tener la libertad de elegir. Creo que es una señal de progreso".
La acometida hacia el altar el año pasado fue menos dramática que la carrera para divorciarse. Aunque las reglas para casarse también fueron simplificadas, el número de recién casados aumentó apenas en un 3 por ciento en 2003, a 8.3 millones.
Muchos jóvenes chinos tuvieron que ahorrar para formar sus familias. Un sondeo reciente concluyó que la boda de muchos de los recién casados, la mayoría de la generación familias con hijos únicos, podría llegar fácilmente a los 24.000 dólares por la ceremonia, el banquete, la sesión de fotos y la luna de miel.
El urbanita chino promedio gana poco más de 1.000 dólares al año. Los granjeros ganan un tercio de eso.
Algunos observadores dicen que las grandes bodas también contribuyen a las cifras de divorcio. "Alguna gente quiere celebrar la boda como el acontecimiento más espectacular de sus vidas", dijo Shen. "Tienden a ser igualmente idealistas sobre el matrimonio. Es fácil sentirse traicionado".
Una preocupación más seria sobre la modernización de las reglas del matrimonio es un reciente aumente en las enfermedades hereditarias y taras de nacimiento. Antes, todos los recién casados prospectivos debían someterse a exámenes físicos y análisis de sangre antes de poder casarse.
Ahora esos pasos son voluntarios, y la mayoría de la gente los está pasando por alto.
"Se simplificó el proceso para darle a la gente más libertad de elección", dijo Lu Jiehua, demógrafo de la Universidad de Pekín. "No nos dimos cuenta de que podía tener un impacto tan negativo".
El tema ha provocado tanta preocupación que algunos delegados del Congreso Nacional del Pueblo están proponiendo transformar las pruebas premaritales en un servicio gratuito de modo que más gente se vea motivada a someterse a ellas antes de casarse.
"Los chequeos de salud premaritales pueden jugar un papel muy importante en asegurar familias sanas y bebés sanos", dijo Siri Tellier, del Fondo de Población de Naciones Unidas en Pekín. "Deberían asegurarse de que sea gratuito y voluntario y algo que vaya más allá del test genético e incluya una asesoría sanitaria más amplia".

12 de marzo de 2005
15 de marzo de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

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