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resistencia debilitada en iraq


[Eric Schmitt] La insurgencia está desapareciendo rápidamente, dicen marines en Iraq.
Washington, Estados Unidos. Un importante oficial de los marines en Iraq dijo el viernes que el número de ataques contra las tropas norteamericanas en el oeste de Iraq -una zona dominada por los sunníes- y el número de bajas, han disminuido acusadamente en los últimos cuatro meses, un desarrollo que calificó de evidencia de que la resistencia se está debilitando en una de las áreas más violentas del país.
El oficial, el teniente general John F. Sattler, jefe de la Primera Fuerza Expedicionaria de la Marina, dijo que los rebeldes efectúan un promedio de 10 ataques al día, y menos de dos de esos ataques han matado o herido a soldados norteamericanos o dañado los equipos. Eso, comparado con los 25 ataques diarios, cinco de ellos con bajas o daños, en las semanas anteriores a la vital batalla de Faluya en noviembre, dijo.
En una variada entrevista telefónica de 45 minutos desde su cuartel general justo en las afueras de Faluya, el general Sattler dijo que los puestos de control provisionales instalados por las patrullas de marines habían desbaratado las actividades de los insurgentes.
Dijo que varios cientos de yihadistas intransigentes y antiguos miembros del gobierno y servicios de seguridad de Saddam Hussein todavía estaba operando en la provincia de Anbar, pero que la caída en la frecuencia de los ataques indicaba que la influencia de los rebeldes se estaba evaporando.
"Están muy atrás en sus intentos, y son poco efectivos", dijo el general Sattler.
Varios importantes oficiales militares han observado, sin embargo, que muchos insurgentes huyeron antes o durante la batalla de Faluya para seguir peleando en otros lugares de Iraq. Y aunque hay menos ataques letales al oeste de Iraq, dicen los comandantes, bombas a control remoto utilizadas contra las fuerzas norteamericanas e iraquíes en otras partes del país se han vuelto más mortíferas. Muchas bombas, por ejemplo, son obuses de artillería amarrados juntos y enterrados debajo de las calles.
El general Richard B. Myers, presidente del Mando Conjunto del Estado Mayor, dijo durante una visita de inspección en Iraq y otros países del Golfo Pérsico esta semana, que el número de ataques en el país había descendido de 50 a 40 por día -muchos menos que en las semanas previas a las elecciones del 30 de enero, pero en general es el mismo número que el año pasado.
El vice-almirante Lowell E. Jacoby, director de la Agencia de Inteligencia de Defensa AID, dijo el jueves al Comité de las Fuerzas Armadas del Senado que en Iraq operaban entre 12.000 y 20.000 rebeldes intransigentes. Es más o menos el mismo rango sobre el que informaron agentes de la inteligencia estadounidense en octubre pasado.
"Todavía hay un montón que hacer", reconoció el general Sattler, que termina el 27 de marzo una excursión de siete meses y pasará su dirección a general de división Stephen T. Johnson, de la Segunda Fuerza Expedicionaria de la Marina.
El general Sattler, que dijo el 18 de noviembre que la ofensiva en Faluya había "roto la espina dorsal de la insurgencia" allá, dijo el viernes que los rebeldes que restaban en la provincia de Anbar, una región del tamaño de Rhode Island, eran varios cientos, y estaban perdiendo rápidamente el apoyo de la opinión pública. Dijo que cerca de un tercio de los 250.000 habitantes de Faluya, la mayoría de los cuales habían huido de la violencia, había retornado a la ciudad.
Una táctica que los marines están usando con creciente efectividad es instalar puestos de control al azar. Las patrullas de los marines levantan entre 20 a 40 cada día en la provincia, actúan como agentes disuasivos de los insurgentes y como un modo de capturar a potenciales terroristas, que son parados y en cuyos coches se encuentran explosivos.
Hace un año, justo antes de la aborda ofensiva de abril en Faluya, el general Sattler dijo que en la región prácticamente no había fuerzas de seguridad iraquíes competentes. Hoy, dijo, hay 5.000 soldados iraquíes y comandos policiales en Faluya y alrededores y en Ramadi. "Desplegando fuerzas iraquíes en la calle, les ha ganado la confianza de la gente", dijo el general Sattler.
Sin embargo, funcionarios iraquíes y estadounidenses han "cerrado" Ramadi debido a la situación de seguridad, pidiendo a habitantes y visitantes que pasen a través de una serie de puestos de control, dijo.
En Faluya, continuó, seis batallones del Ejército iraquí y dos batallones de seguridad que llegaron después de la batalla de noviembre, están funcionando tan bien que los marines han sido capaces de reducir su presencia a dos batallones, de cuatro, y pasar más tareas de seguridad a los iraquíes.
En la ciudad, un enorme trabajo de reconstrucción queda por delante. Entre 75.000 y 90.000 residentes han vuelto, pero sólo un 25 por ciento tiene electricidad, dijo el general. Funcionarios iraquíes esperan restablecer la energía eléctrica para fines de abril, dijo.
Las estaciones de agua potable de la ciudad están operando, pero los equipos todavía trabajan en la reparación de tuberías hacia domicilios individuales, dijo el general Sattler. Funcionarios estadounidenses e iraquíes estiman que quedan para adelante unos 400 millones de dólares para obras de reconstrucción; hasta el momento, 100 millones de dólares han sido apartados para esas obras. En los últimos días, el gobierno iraquí ha firmado cheques para los primeros diez propietarios iraquíes elegibles para pagos de compensación por edificios dañados, dijo.

18 de marzo de 2005
21 de marzo de 2005
©new york times
©traducción mQh
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