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desilusión en tercer mundo


[Kevin Sullivan y Emily Wax] Alegría moderada por el deseo de un Papa del Tercer Mundo.
Ciudad de México, México. La elección del cardenal José Ratzinger como el nuevo líder de la iglesia católica provocó reacciones mezcladas en América Latina y África. Líderes políticos y eclesiásticos emitieron cálidas declaraciones de felicitaciones, pero mucha gente también dijo que sentía algo de desilusión de que el nuevo pontífice no provenga del Tercer Mundo.
Los europeos también reflejaron divisiones generacionales y sociales en sus reacciones ante la elección de Ratzinger, un alemán; algunos católicos más viejos y tradicionalistas saludaron la decisión, mientras que feligreses más jóvenes y progresistas expresaron preocupación de que Benedicto XVI frene el movimiento en pro de reformas modernizadoras de la iglesia.
En entrevistas en todo el mundo en desarrollo, gente desde México a Nigeria instaron al nuevo Papa a usar su posición para abocarse a problemas importantes para ellos, como la pobreza, el sida, la violencia, el hambre y los refugiados. Muchos observaron que el Papa Juan Pablo II había visitado frecuentemente las regiones pobres, una tendencia que esperan que Benedicto continúe.

México
"Estamos un poco tristes porque creo que todos los mexicanos queríamos un Papa de América Latina", dijo Eusebio Domínguez, 34, parado junto a la catedral en la plaza mayor de Ciudad de México. "Pero esperamos que el nuevo Papa, aunque sea europeo, sea amigo de México y entienda sus problemas, como la pobreza, del mismo modo que hizo Juan Pablo II. Esperamos un montón de él".
La noticia de su elección fue acogida con una ovación de pie en el Congreso mexicano. El presidente Vicente Fox congratuló al nuevo Papa, diciendo: "Le digo que estamos de su lado, que queremos construir y mantener creciendo esta estupenda y extraordinaria relación que se ha creado entre nuestro país y el Vaticano".
Fox extendió una "invitación permanente" para que Benedicto visite México, un país que Juan Pablo visitó cinco veces y donde el 90 por ciento de la población es católico. Los gobiernos de El Salvador y Nicaragua, donde la iglesia católica fue a menudo vista por gobiernos autoritarios como enemiga durante las guerras civiles en los años setenta y ochenta, también emitieron declaraciones congratulando al nuevo Papa.
Daniel Gutiérrez, un investigador académico que se especializa en estudios religiosos en el Colegio de México en Ciudad de México dijo que algunos católicos latinoamericanos se sienten "algo abandonados" por la elección de un europeo. Dijo que Juan Pablo había dado prioridad a la región, que es el hogar de 450 millones del 1.1 billón de católicos del mundo.
El nuevo Papa "necesita continuar la tendencia de estar cerca de la región", dijo Gutiérrez. "Si no lo hace en el primero o segundo año de su papado, entonces el riesgo de que la gente se sienta abandonada será mucho mayor".
Gutiérrez dijo que la elección de Ratzinger, que cumplió hace poco 78 años, podría significar un papado más breve que el Juan Pablo, que tenía 58 cuando fue ungido Papa. "Abre la puerta a un papado corto, que podría ser el preámbulo de un Papa latinoamericano", dijo.

Argentina
En Buenos Aires, la capital argentina, muchos católicos expresaron una mezcla de desilusión y resignación ante el nombramiento de Ratzinger.
"Sabíamos que iba a pasar", dijo Miriam Sandoval, 34, que es dueña de una tintorería. "Algunos estaban esperando que fuera alguien de América Latina, pero... la iglesia no avanzará ni funcionará correctamente si empezamos a discutir si el Papa debería ser argentino o boliviano o alguna otra cosa. Ahora tenemos un nuevo Papa, y tenemos que acogerlo".
Máximo Gainza, 81, un editor de diarios jubilado, dijo que pensaba que Ratzinger sería un buen Papa, agregando que los problemas de América Latina debían ser resueltos por sus líderes políticos. "Tenemos malos gobiernos", dijo. "No tiene nada que ver con la iglesia".
Virginia Herrera, 27, que trabaja en una farmacia, dijo que habría preferido un Papa que tuviera "opiniones diferentes" a las de Juan Pablo. "Todos estábamos esperando que sería un Papa latinoamericano, pero no ocurrió, y no hay nada que podamos hacer para remediarlo". Algunos argentinos recordaron que Ratzinger había reprimido a los sacerdotes latinoamericanos que se unieron a la teología de la liberación en los años setenta para lugar contra la injusticia social y las dictaduras militares. "Es un triunfo para la derecha dogmática y capitalista", dijo Rubén Dri, profesor de teología de la Universidad de Buenos Aires.

Brasil
En Brasil hubo expresiones de apoyo al nuevo Papa, el país católico más grande del mundo, donde los grupos cristianos evangélicos han hecho recientes incursiones. Brasil también ha sido un centro de la teología de la liberación, un movimiento eclesiástico que empezó a organizar a los pobres en los años setenta y ochenta. El nuevo pontífice y Juan Pablo se opusieron a la participación del clero en el movimiento, objetando que adoptaran a veces posiciones políticas radicales, incluso marxistas.
Pero Benedicto se ganó el elogio del arzobispo brasileño Raymundo Damasceno Assis de Aparecidaas, una persona consciente de los problemas sociales de Brasil.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, felicitó al nuevo Papa y dijo que esperaba que fomentara "la paz y la justicia social al mismo tiempo que renovara los valores espirituales y morales de la iglesia".

Colombia
En Colombia, donde el cardenal Darío Castrillón Hoyos fue mencionado como un posible candidato al papado, la reacción ante Benedicto fue abrumadoramente favorable. Varias personas entrevistadas dijeron que habían esperado a un Papa de casa, pero que eso siempre fue una esperanza remota.
"Muchos colombianos tenía este bello sueño de que quizás, por qué no, el próximo Papa sería colombiano, o al menos latinoamericano, pero no era más que un sueño", dijo Adriana Garzón, redactora en el diario El Tiempo de la capital, Bogotá. "Al final, creo que eligieron al Papa que tenía que ser elegido: un Papa que continúe en la misma ruta que Juan Pablo II".

Kenia
Los sentimientos fueron tibios en África, el hogar de unos 150 millones de católicos y la iglesia de más rápido crecimiento del mundo.
En Kenia, los programas radiales vespertinos estuvieron llenos de participantes diciendo que esperaban que Benedicto visitara África y conquistara sus corazones, pero otros dijeron que se desalentaban de que el elegido no fuera africano.
"Quizás algunos sientan desilusión de que nuestro líder no sea de África", dijo el Padre John Ndikaru, sacerdote de Kenia. "Pero ahora podemos redirigir nuestros sentimientos y tratar de que el nuevo líder preste atención a los retos de África, que son inmensos, y que incluyen el síndrome de inmunodeficiencia adquirida y el aborto. Nos gusta que el nuevo Papa estuviera cercano al Papa Juan Pablo II y continúe su legado. Eso significa que se preocupará de África".
Ndikaru dijo que le gustaba el apoyo estricto de la doctrina eclesiástica convencional del nuevo Papa. Dijo que los keniatas debían combatir el sida absteniéndose de las relaciones sexuales fuera del matrimonio y necesitaban volver a los valores católicos tradicionales. "Queríamos alguien que respetara la vida y restaurara nuestros valores", dijo. "Creo que eligieron a la persona indicada -un hombre maduro y viejo- y seguramente nos conducirá bien".
Un grupo de católicos keniatas, con el rosario en la mano, estaban en la cantina de una librería en Nairobi, bebiendo vino tinto y mirando las noticias de la elección de Ratzinger en una enorme televisión. "Al principio soñaba con que un africano -un hombre tan refinado- se transformara en un verdadero líder africano en el nuevo mundo", dijo Bernadette Mwendwa, 25, refiriéndose al cardenal Francis Arinze, un nigeriano que era considerado ampliamente como papable. "Pero en mi corazón sabía que era ilusorio y que un mzungu sería elegido Papa", dijo, usando la palabra swahili para extranjero o blanco. "Ahora no me siento muy bien. Pero tenemos que darle una oportunidad. Espero que se preocupe de nosotros y nos visite".

Nigeria
En Nigeria, las especulaciones de que Arinze podía ser el nuevo Papa dominó las noticias desde la muerte de Juan Pablo. Dado el rápido crecimiento de la iglesia en el continente, mucha gente pensó que era tiempo de que el Papa fuera africano.
"Me habría sentido más aceptado", dijo Masi Alfred, 36, vendedor de perfumes en Lagos.
El Padre Marcellinus Teko dijo a los feligreses en misa en la Catedral de la Santa Cruz el martes por la tarde que el Papa Benedicto les sería pronto tan familiar como Juan Pablo, cuyas frecuentes visitas a África le ganaron aquí leales seguidores.
Sin embargo, Teko dijo en una entrevista que la elección de Arinze habría agradado a muchos nigerianos. "Le habría dado una nueva cara a la iglesia católica en África", dijo. "Mucha gente se habría dado cuenta de que la iglesia es para todo el mundo, y no solamente para una raza".
Incluso un Papa latinoamericano, dijo Teko, habría sido considerado por muchos como un paso hacia una iglesia más incluyente. "Si uno de ellos hubiera sido Papa, nos habría acercado un poco más", dijo.

Europa
Los católicos europeos expresaron sentimientos encontrados similares. En España, algunos católicos más viejos saludaron la noticia con júbilo, mientras que católicos más jóvenes expresaron su preocupación de que Benedicto haga retroceder los cambios en áreas como el divorcio.
"Tengo miedo porque representa la parte más conservadora de la iglesia", dijo Mayte Cedeño, 29, estudiante de medicina en Madrid, la capital española.
En Holanda, el primer ministro Jan Peter Balkenende dijo que Ratzinger era una elección juiciosa y que había sido descrito injustamente por sus detractores como un "cuco".
Pero en Austria, los católicos que apoyan las reformas expresaron preocupación de que la cómoda elección pueda condenar a la iglesia a un período de estancamiento en momentos en que está perdiendo firmemente feligreses en Europa. "La elección demuestra continuidad, pero si el Papa Benedicto XVI rechaza las reformas, la decadencia de la iglesia irá más rápido", predijo Hans Peter Hurkal, que preside la rama austriaca de una organización católica en pro de las reformas.

Wax informó desde Nairobi. Craig Timberg en Lagos y Daniel Williams en Roma y Bart Beeson, Gabriela Martínez y Mayitza Ramírez en Ciudad de México, Brian Byrnes en Buenos Aires, Andrea Domínguez en Bogotá, Colombia y Samuel Loewenberg en Madrid contribuyeron a este reportaje.

20 de abril de 2005
©washington post
©traducción mQh
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