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los hechos en iraq


[H.D.S. Greenway] La distancia entre lo que sabemos de Iraq y lo que está pasando de verdad, es enorme.
Hay cuatro brechas cada vez más grandes que amenazan el resultado exitoso de la guerra de George W. Bush en Iraq. La primera es entre lo que sunníes, chiíes y kurdos quieren para el futuro de Iraq, especialmente en el tema importante tema de la participación sunní. Los sunníes están subrepresentados en el gobierno iraquí debido a que muchos boicotearon las elecciones de enero. Pero la única esperanza de poner fin a su sangrienta insurrección es incorporarles completamente en el proceso político. El tiempo que ha costado alcanzar un compromiso es desalentador.
Dado el enorme número de ataques sunníes contra objetivos chiíes, los emergentes ataques chiíes contra sunníes, y las detenciones ilegales de árabes por las autoridades kurdas en Kirkut, uno se pregunta si acaso la largo tiempo temida posibilidad de guerra civil no ha hecho comenzado.
La dura verdad es que la mayoría de los iraquíes sienten más lealtad hacia sus tribus, sus etnias y sus credos religiosos que por el concepto de Iraq como una nación indivisa, y eso no cambiará pronto.
La segunda brecha es entre todo lo de arriba y lo que Estados Unidos quiere ver en Iraq. La derrota más contundente de los sueños del gobierno de Bush se produjo antes este mes cuando el recién elegido gobierno iraquí desairó la presión norteamericana para desbandar las milicias étnicas y religiosas. La democracia sólo puede funcionar si los intereses sectarios y tribales se subordinan al todo. El estado debe conservar el monopolio del poder coercitivo. Pero los líderes iraquíes prefirieron conservar sus milicias de interés especial, demostrando que el tipo de confianza y de repartición del poder que son necesarias en una democracia, todavía está muy lejos. Como dijo un miembro del Congreso, que ha visitado Iraq a menudo: Lo mejor que podemos esperar es un "república participativa. No será una democracia".
La tercera es la creciente brecha entre el gobierno de Bush y el pueblo estadounidense. Por primera vez, de acuerdo al sondeo del Washington Post/ABC, más de la mitad de los americanos no cree que la guerra de Iraq haya redundado en más seguridad. La verdad es que la guerra de Iraq los ha hecho decididamente menos seguros, desviándonos de la verdadera amenaza del extremismo islámico y creando un imán para los yihadistas fanáticos. De acuerdo a un sondeo de Gallup, ahora un 57 por ciento dice que no valía la pena invadir Iraq.
El apoyo en el Congreso también se está debilitando. Un representante republicano pro-guerra, Walter Jones, de Carolina del Norte, el hombre que quería cambiar el nombre de las patatas francesas por el patatas de la libertad para protestar contra la oposición francesa a la guerra, está presentando ahora una resolución bipartidista de la Cámara exigiendo una estrategia de salida. Y el senador demócrata Joseph Biden, que ha criticado la conducción de la guerra pero es partidario de mantener el curso, dijo hace poco: "No estoy seguro de que, de buena fe, de aquí a un año yo pueda seguir apoyando a las fuerzas americanas en Iraq".
Pero la brecha más grande es la brecha de la realidad entre lo que dice el gobierno de Bush y lo que está pasando de verdad en el terreno en Iraq. El vice-presidente Cheney, a pesar de todas las evidencias contrarias, dijo estupendamente que la resistencia estaba "en sus últimos suspiros". A lo que Biden replica: Cerciórese usted mismo.Visite Iraq.
Washington dice que tiene suficientes tropas en Iraq, pero los comandantes en el terreno dicen en privado que necesitan más hombres.
Un antiguo funcionario del Pentágono, periodista y presidente del Consejo de Relaciones Exteriores, Leslie Gelb, un hombre con considerable conocimientos políticos y militares, volvió de un viaje de información en Iraq hablando de la "brecha entre los que trabajan alla, que son realmente cuidadosos con cada palabra que dicen en términos de predicciones o análisis, y el expansivo, a veces, creo, totalmente irreal optimismo que oyes en gente de Washington".
En un informe al consejo, Gelb se mostró mordaz sobre los intentos de los americanos por adiestrar al ejército iraquí. "Si le preguntáis a cualquier líder iraquí, os dirá que esa gente no puede pelear. No están preparados. Y sin embargo los estamos produciendo como conejos". En cuanto a los planes para adiestrar un ejército iraquí de 10 divisiones este próximo año, Gelb fue irónico: "Para mí está claro que estas 10 divisiones deberían pelear en alguna guerra futura contra Irán. No tiene nada que ver, nada que ver con" recuperar Iraq de los americanos y luchar contra la resistencia.
Los norteamericanos llevan estadísticas en Iraq sobre casi todo, pero poco de eso refleja la realidad. "La información se asienta, y empiezas a preguntarte" sobre su fiabilidad, dijo Gelb. "Te preguntas si realmente sabes lo que está pasando, porque en lo esencial lo que conoces son las estadísticas. Me hace recordar los días de Vietnam".

18 de junio de 2005
©boston globe
©traducción mQh

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