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rebelión de los zombis


[Manohla Dargis] Una obra maestra sacada directamente de Bosh y Goya.
En ‘George A. Romero's Land of the Dead', una excelente película con la que fliparse, los vivos ya no cuentan completamente con nuestra simpatía. La cuarta entrega del extravagante ciclo zombi de Romero (que comenzó con su pieza maestra de 1968, ‘La Noche de los Muertos Vivientes', la nueva película es también el último capítulo de lo que parece ser cada vez más un extenso epílogo del ‘Infierno' de Dante.
En sus anteriores películas del ciclo, Romero nos llevó a través de círculos del infierno que, a pesar de los caníbales ladrones de tumbas, se parecen un montón al mundo suburbano que veíamos al otro lado de nuestras ventanas. Con esta nueva película saltamos directamente al noveno círculo, donde Satanás es un tipo de traje y corbata que se regala con la miseria de los otros, muy parecido a como los muertos se dan festines con los vivos.
Es un signo tanto del ingenioso humor de Romero, y de su pericia como director, que el tipo de traje y corbata sea el icono del cine cult, Dennis Hopper, un actor a menudo desenfrenado que aquí está donde tiene que estar. Hopper es Kaufman, el gobernante absoluto de un cielo refugio llamado Fiddler's Green, una torre de acero y cristal en el centro de una ciudad que se parece en mucho a Manhattan. La torre, que parece haber sido modelada sobre un hotel de Las Vegas, completa con los habituales corrales, tiendas de lujo y compradores de ojos vidriosos, se eleva por encima de la devastada metrópolis, como una amenaza y una promesa. Al otro lado de sus puertas cerradas, en medio de una sucia atmósfera, las apiñadas turbas se divierten con pan y circo, mientras un hombre proclama la revolución. Más allá: territorio zombi.
Aunque han tenido siempre un fuerte subtexto político, las películas de zombis de Romero, que también incluyen ‘El Amanecer de los Muertos' (1978) y ‘El Día de los Muertos' (1985), han enfatizado la praxis sobre la filosofía. Para ese fin, el héroe viviente de esta película no es el agitador, sino un matón pragmático, representado por el excelente joven actor australiano Simon Baker. Mejor conocido por el programa de televisión ‘The Guardian', ha hecho un trabajo excepcional tanto en ‘L.A. Confidential' y ‘Cabalga con el Diablo', y en esta película ocupa el centro con una atractiva ausencia de aspavientos. Esto explica parcialmente por qué Romero, que no ha hecho una película de zombis en los últimos 20 años, arroja una luz tan simpática sobre ellos.
No hay mucha gente en ‘Land of the Dead' que le guste tanto al director como Riley, o lo que es lo mismo, Big Daddy (Eugene Clark), su alter ego zombi. Conocemos a Riley y Big Daddy después de una secuencia en los créditos que recapitula la situación zombi hasta la fecha ("Matan por una razón. Matan para comer") y nos trae directamente a "Hoy". Aquí, en un páramo llamado Uniontown, junto a un letrero de un restaurante decorado con la palabra "EATS", Riley y su compinche Charlie (Robert Joy), miran a Big Daddy mientras este, vestido con uniforme de dependiente de gasolinera, trata de repetir los movimientos habituales de su trabajo. Riley se sorprende de la lealtad del zombi hacia sus antiguos rituales; pero lo que le llama la atención es que este cuerpo itinerante parece comunicarse con los otros zombis.
Un pionero del lento movimiento del zombi (imaginadlo como la Alicia Waters del cine de horror contemporáneo), Romero no se ha unido a la reciente manía de los cadáveres vivaces, como en ‘28 Días Después' y el remake de ‘El Amanecer de los Muertos'. Los monstruos de Romero todavía se mueven a un ritmo relativamente letárgico, arrastrando su peso como si estuvieran hechos de plomo, y no de carne putrefacta. Lo que ha cambiado desde que los cadáveres merodearan por el cementerio de ‘La Noche de los Muertos Vivientes' crudamente picados con llagas y sangre goteando, son los efectos especiales del maquillaje, lo que en la nueva película es alternativamente espantosamente realista y obscenamente bello. Aquí, Romero, cuyos llamativos exteriores en estacionamientos de ‘El Amanecer de los Muertos' parecían diseñados por Ed Rusch, crea espeluznantes demonios sacados directamente de Bosch y Goya.
La trama toma más o menos la forma de una extensa escena de cacería en la que los vivos y los zombis se alternan en sus roles de cazadores y cazados. Riley, que está ansioso de marcharse a Canadá (donde se rodó en realidad la película), a la búsqueda de una tierra sin fronteras y sin zombis, trabaja recogiendo provisiones desde fuera de la ciudad. En el interior de un vehículo blindado ordenado Dead Reckoning [Arreglo de cuentas], él y su tripulación, cuyos miembros incluyen a Cholo (un excepcional John Leguizamo), recorren los territorios infestados de zombis a la búsqueda de provisiones médicas y de alimentos. Para Cholo y algunos de los otros, es salvajemente entretenido montar en motos para hacer agujeros en los zombis, incluso si los devoradores de muertos, todavía con las ropas con que murieron -el traje de una animadora, el mandil del carnicero-, parecen incómodamente humanos.
Ni completamente vivos o muertos, los zombis viven entre márgenes, en un estado crepuscular que los convierten en las más inquietantes criaturas hechas por el hombre. Esa es la paradoja esencial de todas las películas de zombis, pero es una paradoja que ha adquirido una creciente complejidad en el ciclo de cuatro películas de zombis de Romero. En ‘La Noche de los Muertos Vivientes', los zombis eran muñecos de carne putrefacta más o menos indistinguibles. Como animales, están también más allá del bien y del mal, y son caníbales simplemente porque tienen hambre. (Y los zombis, por supuesto, siempre tienen hambre). Esta primera película se centra en un puñado de personas asediadas en una granja rodeada de muertos. El héroe es un negro que trata de rescatar a todo el mundo sólo para terminar muerto, matado a balazos por una turba linchadora.
Con cada nueva película de zombis de Romero, los muertos andantes se han hecho poco a poco más humanos, mientras los vivos han perdido lentamente contacto con su humanidad. Algo que siempre ha distinguido las películas de Romero, no sólo en el género de horror, sino de entre muchas películas de acción, es que el director sabe que matar es matar. El escalofriante cacareo de la turba al final de ‘La Noche de los Muertos Vivientes' resuena a través de los devastados paisajes de ‘Land of the Dead' desde el principio, cuando un zombi tras otro muerde la arena. Romero te puede hacer saltar de su butaca como el mejor, pero aquí el shock más grande puede ser la transformación de un zombi negro en un justiciero líder revolucionario (supongo que el Che está vivo de verdad, después de todo).
Con ‘La Venganza del Sith' y ‘Batman Empieza', ‘Land of the Dead' es el tercer lanzamiento de estudio para la temporada veraniega que presenta una alegoría, directa o no, de nuestro paisaje político contemporáneo. Pienses lo que pienses sobre estas películas, y las creas sinceras o cínicas, expresiones auténticas de desafío o simple y hueca postura, es más bien notable que estas llamadas películas de palomitas hayan llegado donde pocas películas estadounidenses se han atrevido antes a salir fuera del reino del documental, incluyendo a la mayoría de los llamados independientes. Un de los places más grandes del cine es mirar a grandes directores forzar formas y desafiar lo previsible, como Romero en ‘Land of the Dead'. Una cosa es cierta: No volverás a casa con hambre.

‘George A. Romero's Land of the Dead' ha sido clasificada para menores de 17 con acompañamiento de un adulto o padre. Tiene una intensa violencia zombi con los habituales cubos de sangre.

George A. Romero's Land of the Dead
Escrita y Dirigida por George A. Romero Director de Fotografía Miroslaw Baszak Montaje Michael Doherty Música Reinhold Heil y Johnny Klimek Diseño de Producción Arv Greywal Efectos Especiales de Maquillaje Greg Nicotero y Howard Berger Producción Mark Canton, Bernie Goldmann y Peter Grunwald Distribución Universal Pictures. Duración 94 minutos.

RepartoSimon Baker (Riley), Dennis Hopper (Mr. Kaufman), Asia Argento (Slack), Robert Joy (Charlie), Eugene Clark (Big Daddy) and John Leguizamo (Cholo).

2 de julio de 2005
24 de junio de 2005
©new york times
©traducción mQh

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