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reino unido con miedo


[Glenn Frankel y Ellen Knickmeyer] Se cumplieron los temores de los musulmanes en Gran Bretaña. Musulmán brutalmente asesinado.
Londres, Gran Bretaña. Los servicios de seguridad británicos, políticos y líderes de la comunidad musulmana respondieron con indignación y pesar el miércoles ante lo que algunos musulmanes llaman su peor pesadilla: la revelación de que los cuatro terroristas sospechosos de las explosiones en Londres son terroristas suicidas musulmanes británicos.
Los diarios publicaron copias del certificado de nacimiento de uno de ellos, Shehzad Tanweer, 22, enfatizando que él y sus supuestos cómplices eran nacidos y criados en Gran Bretaña. Analistas de seguridad dijeron que el hecho de que los hombres aparentemente no tuvieran antecedentes criminales y no aparecieran en documentos de la inteligencia dificultaría la tarea de localizar la red antes de que vuelva a golpear.
Líderes de la comunidad musulmana del país de 1.6 millones de personas meditaron en público sobre cómo era posible que jóvenes de familias relativamente acomodadas se hubieran enajenado tanto de la sociedad y fueran tan fanáticos que supuestamente llevaron a cabo los atentados que mataron al menos a 52 personas e hirieron a otras 700. Observaron que desde los atentados se han reportado más de 100 incidentes de amenazas y ataques, incluyendo el asesinato de un musulmán.
"La gente de la comunidad está desesperada y preguntándose: ‘¿Qué pudimos haber hecho para impedirlo?", dijo Azzam Tamimi, líder de la Asociación Musulmana de Gran Bretaña, que calificó la perspectiva de terroristas suicidas británicos como una pesadilla. "Hemos estado trabajando duro con los enlaces de las autoridades en los últimos cuatro o cinco años... con varias agencias y hemos organizado y supervisado las actividades de los jóvenes. Y todavía ocurrió esto".
Los sospechosos llevaban identificaciones como tarjetas de crédito y licencias de conducir al lugar de los atentados. Los investigadores creen que querían ser identificados y estaban determinados a morir, aunque tenían sofisticados aparatos de coordinación y pudieron haber detonado los explosivos sin estar presentes.
"Fue casi un suicidio gratuito, y en muchos aspectos eso es lo peor de todo esto", dijo Michael Clarke, director del Instituto de Política Internacional en el King's College de Londres. "La mayoría de planes terroristas incluyen una planificación de la fuga posterior, y los terroristas suicidas no tienen que hacer eso".
Clarke y otros analistas dijeron que los terroristas deben haber tenido apoyo externo en la planificación del atentado, para la obtención de los explosivos, la organización de la logística y la mantención de un fuerte compromiso ideológico.
"Está claro que tuvieron una enorme red de apoyo y que ha funcionado tan en silencio que los servicios de seguridad no captaron ninguna pista", dijo Clarke. "Y casi con toda seguridad esto no es más que la punta del iceberg. Pueden volver a golpear".
En la mañana el primer ministro Tony Blair se reunió con miembros musulmanes del parlamento y anunció a la Cámara de los Comunes que su gobierno propondrá leyes en los próximos meses destinada a penalizar la incitación al odio y al terrorismo. Blair dijo que también quería reforzar las atribuciones del gobierno para impedir la entrada al país de supuestos incitadores y deportar a no-ciudadanos comprometidos en tales actividades.
Pero Blair agregó: "Creo que todos sabemos que sólo con medidas de seguridad no vamos a solucionar esto. Este no es un acto criminal aislado: es una ideología extrema y maligna cuyas raíces se encuentran en una interpretación pervertida y perniciosa de la religión musulmana".
Shahid Malik, miembro del parlamento de Dewsbury, un suburbio al sur de Leeds, donde vivía uno de los supuestos terroristas, dijo a la Cámara de Comunes que la revelación de sus identidades representaba "el más profundo reto que enfrenta la comunidad británico-musulmana".
""Este es un momento definitorio de este país" , agregó. "La condena no es suficiente, y los británicos musulmanes deben, y creo que están preparados, hacer frente a las voces del mal".
Varias mezquitas han sido atacadas y ha habido más de 100 incidentes de amenazas y ataques contra musulmanes desde los atentados del 7 de julio, aunque líderes de la comunidad no informaron de un aumento de los atentados el miércoles. El peor incidente tomó lugar el domingo cuando un hombre paquistaní fue golpeado hasta la muerte por jóvenes en Nottingham, en la región de Midlands al norte de Londres.
La policía dijo que Kamal Raza, 48, que estaba visitando a amigos y familiares, fue sacado de una tienda por jóvenes negros que le exigieron que entregara sus cigarrillos, lo fastidiaron llamándole "talibán" y lo atacaron. Nueve personas fueron detenidas en relación con el asesinato.
"Después de las atrocidades, la gente está muy aprehensiva", dijo Inayat Bunglawala, portavoz del Consejo Musulmán de Gran Bretaña. "Ya antes del martes había una serie de atentados contra mezquitas y personas. Simplemente esperamos que las resueltas condenas de las principales organizaciones musulmanas y los loables esfuerzos de la policía sean suficientes para minimizar el contragolpe".
Musulmanes de a pie citaron la muerte de Butt como una razón del temor de la comunidad. Frente a la mezquita del Parque Finsbury, al norte de Londres, Sonora Hajai, 41, ama de casa nacida en Somalia, dijo que "todos tienen miedo", sean musulmanes o no, debido a los atentados y las reacciones violentas. Dijo que estaba pensando en no dejar usar a sus dos hijas de 7 y 9, el pañuelo de cabeza, para reducir los riesgos de ataque.
La mezquita del Parque Finsbury, en el pasado un semillero de radicales y un centro de reclutamiento de voluntarios para adiestrarse en campos en Pakistán y Afganistán, ha sido devuelto a sus supervisores originales, moderados que dicen que tienen fuerte apoyo entre los residentes y feligreses de la zona. En la verja del adyacente Centro Musulmán colgaba una pancarta: "Musulmanes por la paz. Unidos en la condena del terrorismo. Nuestros pensamientos y oraciones están con las víctimas y sus familias".
Incluía un verso del Corán citado a menudo por musulmanes que condenan el terrorismo: "Matar a un inocente es como matar a toda la humanidad".
Muhammad Abdul Bari, presidente de la prominente mezquita de Londres Este en un parte de la ciudad predominantemente musulmana, utilizó las oraciones del mediodía para anunciar la confirmación de la muerte de Shahara Islam, 20, que murió en el bus londinense en que viajaba a su trabajo de cajera de banco. Fue la primera víctima musulmana confirmada.
Bari instó a los fieles a continuar con sus vidas normales. Nos dijo: ‘Levantad la cabeza y moveros en la calle como hombres libres'", dijo Reza Choudhury, 26, un desempleado de padres bangladíes.
Varios otros jóvenes insistieron en que el gobierno británico estaba detrás de los atentados. Otros aceptaron que fueron realizados por musulmanes. Shamin Khan, 24, estudiante de origen paquistaní, condenó los atentados y la violencia en general, pero dijo que los musulmanes estaban siendo oprimidos todos los días en Cisjordania y la Franja de Gaza, y matados en Iraq, y estaban comprensiblemente indignados.
"La gente pregunta por qué están matando a otros musulmanes, y por qué nadie hace nada sobre eso", dijo. Los atentados "están ocurriendo debido a la opresión de los musulmanes", agregó. "La gente no tiene opción: están luchando por la libertad".
Si la policía tiene razón los atentados constituyen el primer atentado suicida musulmán en Europa Occidental. Pero los británicos han participado en operaciones suicidas ellos mismos. Richard C. Reid fue encarcelado de por vida en Estados Unidos por tratar de detonar explosivos metidos en sus zapatos a bordo de un avión de American Airlines con destino a París desde Miami en diciembre de 2001. En 2003, otros dos atacaron el Mike's Place, un bar de Tel Aviv, matando a tres personas. Uno de los atacantes murió en la explosión; el cuerpo del otro fue encontrado en el mar 12 días después.
Tamimi, un académico palestino dijo que presumía que los terroristas -como los atacantes anteriores- estaban indignados por la guerra de Iraq, la ocupación israelí de territorios palestinos y un puñado de otros temas.
"Primero tienes que tener rabia -la ideología sola no hace esto", dijo, refiriéndose a ls atentados en el metro y en el autobús. "Yo también tengo rabia -pero no hacemos eso. El primer principio del islam es que no matamos a inocentes".

14 de julio de 2005
©washington post
©traducción mQh


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