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cómo sería la guerra civil


[Steven R. Weisman] Las perspectivas son terribles y un peligro serio es una guerra que se extienda por todo Oriente Medio.
Washington, Estados Unidos. Dos días de violencia callejera la semana pasada tras el atentado contra un venerado santuario no solamente empeoró los odios confesionales de Iraq. Como una experiencia cercana a la muerte, la carnicería parece haber provocado en líderes chiíes y sunníes una nueva comprensión de lo que significaría una guerra civil, y nuevos esfuerzos para evitarla.
Pero ¿qué ocurrirá si esos esfuerzos -y los desesperados esfuerzos de los estadounidenses- resultan incapaces de impedir una guerra declarada?
¿Qué si, como dijo Abraham Lincoln sobre la prueba más dura de Estados Unidos: ‘Todos la temíamos, todos tratamos de impedirla... Pero la guerra llegó’".
El mayor temor de los políticos en todo Oriente Medio es que en una guerra civil sin restricciones, si alguna vez ocurre, daría nacimiento no solamente a enclaves guerreros sunníes, chiíes y kurdos dentro de Iraq, sino que la violencia también se extendería de modo imprevisible en toda la región.
Algunos expertos han pedido una disolución negociada de Iraq entre los tres sectores étnicos y religiosos más importantes. Pero con un rompimiento violento no sería fácil mantener la estabilidad.
Podría incitar conflictos confesionales en países vecinos y, todavía peor, empujar a esos países a tomar partido en Iraq mismo. Irán se aliaría con los chiíes. Ya se ha aliado con las milicias chiíes más importantes, algunos de cuyos miembros están implicados en ataques indiscriminados de venganza contra los sunníes después del atentado con bomba contra un santuario chií la semana pasada.
Y los países sunníes, como Arabia Saudí, Jordania y Kuwait se sentirían obligados a defender a los sunníes o quizás a crear estados amortiguadores para sí mismos a lo largo de las fronteras iraquíes. Turquía podría también sentirse compelida a intervenir, para proteger a la minoría turcomana de un estado kurdo en el norte.
Si Iraq fuera a hundirse más profundamente en ese tipo de conflicto, Bagdad y otras ciudades se convertirían en calderas de limpieza étnica, llevando la violencia de una región a otra. Las poblaciones chiíes del Líbano, Kuwait y especialmente Arabia Saudí, donde los chiíes viven en la región oriental rica en petróleo, podría rebelarse fácilmente. Semejante conflicto regional podría tomar años y podría forzar una reformulación de los límites que, por otro lado, tienen menos de cien años de antigüedad.
"Una guerra civil en Iraq sería un tipo de terremoto que afectaría a todo Oriente Medio", dijo Terje Roed-Larsen, el enviado especial de Naciones Unidas ante el Líbano y anteriormente para el conflicto palestino-israelí. "Profundizaría escisiones existentes y crearía nuevas en una parte del planeta que ya es extremadamente frágil y extremadamente peligrosa. No estoy prediciendo que ocurra, pero es un escenario plausible".
Una primera pregunta para Estados Unidos es si un colapso general del orden hace parte del futuro previsible, qué hará con sus 130 mil soldados en Iraq.
"Probablemente tendríamos que apartarnos del camino", dijo Larry Diamond, que asesoró la ocupación estadounidense en Bagdad en 2004 y está ahora en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford. "No tendríamos ni de lejos tropas suficientes para sofocar la violencia. Como mínimo, tendríamos que retirarnos a algunas bases militares y tratar de mantener la vida política".
Las guerras civiles modernas se han resuelto a través de negociaciones, pero sólo después de haber sido profundizadas por la intervención de extranjeros. Los conflictos internos en la República Democrática del Congo a fines de los años noventa condujo a la intervención de tropas de Ruanda, Uganda, Angola, Zimbabue y Namibia. Las guerras en los Balcanes estallaron después de la disolución de Yugoslavia antes en esa década, primero en Bosnia y más tarde en Kosovo. Los acuerdos de repartición del poder que fueron elaborados por la OTAN siguen siendo precarios, y son respaldados por tropas de la OTAN.
En sucesos más cercanos a Iraq, más que 15 años de guerra civil en el Líbano terminaron cuando tropas sirias tomaron el papel de implementar un peculiar acuerdo que reparte ciertas funciones importantes entre los grupos confesionales del país. Al principio, inclusive Occidente acogió a los sirios como un factor de estabilidad -hasta el año pasado, cuando se retiraron tras presiones europeas y estadounidenses.

Pero Iraq representa una amenaza que hace parecer pequeños esos problemas. El pivote de lo que podría ser una guerra regional es ciertamente Irán. Líderes chiíes cercanos a Irán ganaron las elecciones iraquíes de diciembre, y aunque los estadounidenses y muchos líderes iraquíes defienden de buena fe a los nacionalistas iraquíes, una guerra civil ciertamente los empujaría a buscar ayuda en Irán. Eso despierta los temores sunníes de una dominación iraní de la región.
"Lo que pasa en Iraq no es solamente una sociedad que se está desmoronando como Yugoslavia o el Congo", dijo Vali R. Nasr, profesor de asuntos nacionales en ls Escuela Naval de Posgrado de Monterey, California. "Lo que está en juego no es solamente la estabilidad de Iraq, sino el equilibrio de poder en la región".
Historiadores que estudian esas perspectivas verían una repetición de la división chií-sunní que ha sacudido a Oriente Medio desde el siglo 8, y se extendió durante los imperios rivales de Safavid y otomano en la Mesopotamia moderna y finalmente en la guerra de Irán-Iraq en los años ochenta. Esta vez, sin embargo, las ambiciones nucleares de Irán podrían acelerar una carrera por las armas nucleares, y es probable que Arabia Saudí alumbre el camino de los países sunníes.
Mientras la secretario de estado Condoleezza Rice ha proclamado que el mundo ha aislado a Irán más que nunca debido a sus ambiciones nucleares, Irán de hecho ha fortalecido sus relaciones con sus aliados locales a medida que se desarrollan los acontecimientos en Iraq. En los últimos meses, Irán ha estado profundizando su alianza con Siria y el movimiento chií Hezbollah en el Líbano, y ahora parece dispuesto a trabar amistad, respaldado por su financiamiento, con la Autoridad Palestina de Hamas.
Sin embargo, algunos expertos dicen que Irán puede entender los peligros de una guerra. Incluso la denuncia del presidente Mahmoud Ahmadinejad del atentado contra un santuario chií en Samarra la semana pasada, por el que acusó a los sionistas antes que a los sunníes, puede ser vista como un acto de restricción, dicen los expertos -un esfuerzo por respetar la indignación chií sin avivar las llamas entre las comunidades musulmanas de Iraq.
Cualquiera que sea el papel que juegue Irán, muchos expertos ven otro peligro en una guerra civil en la que las tropas americanas estarían obligadas a quedarse a un lado en las aireadas áreas sunníes de Iraq. Esas áreas se convertirían casi ciertamente en refugios de grupos terroristas, representando una amenaza de largo plazo para otros países árabes y Occidente, especialmente con Estados Unidos e Israel.
"Puedes estar seguro de que al Qaeda abrirá tienda en las áreas sunníes, tal como lo hizo en la guerra civil afgana", dijo Kenneth M. Pollack, director de investigación del Centro Saban de la Brookings Institution.
Pollack advierte que una guerra civil sería especialmente dolorosa para los chiíes. No hay razón, dice, para asumir que ellos no pelearán entre ellos. Los tres principales movimientos chiíes tienen milicias. A veces han chocado. Irán, dijo, podría evitar una fragmentación violenta de acuerdo a ese escenario.
"La primera cosa que verías en una guerra civil en Iraq es una guerra civil entre chiíes", dijo Pollakc. "Hay miles de milicias chiíes que pelearían unas contra otras, fragmentando incluso el sur de Iraq".
No todos los expertos en Iraq piensan que el estallido de una guerra civil necesariamente implique la intervención de países extranjeros. Los turcos, por ejemplo, podrían estar tentados de intervenir, especialmente si se estableciera un estado kurdo en el norte, tentando a los kurdos a rebelarse en el este de Turquía. Pero Turquía tampoco querría alienarse a los miembros de la Unión Europea, a la que está tratando desesperadamente de integrarse, de acuerdo a Morton Abramowitz, un antiguo diplomático que es ahora investigador de la Century Foundation. "A los turcos no les gusta lo que está pasando, pero son prudentes", dijo.
Otra alternativa posible ante una enorme intervención del exterior podría presentarse bajo la forma de un esfuerzo regional organizado, respaldado por Naciones Unidas o europeos, para negociar una solución política. O los estados sunníes, a través de una organización como la Liga Árabe, podrían tratar de enviar una fuerza internacional para estabilizar el país.
Analizando todas las pesadillescas posibilidades en una entrevista a fines de la semana pasada, Zalmay Khalilzad, el embajador de Estados Unidos en Iraq, dijo: "Esos son problemas en los que deberían estar pensando algunas personas, pero no creo que vayamos en esa dirección. Los líderes de Iraq saben que estuvieron al borde de eso con el atentado contra el santuario, y como resultado ha habido una evolución desde sus posiciones. Simplemente no creo que los dirigentes de Iraq quieran una guerra civil".
Sin embargo, Lincoln dijo en retrospectiva que tener líderes que no quieran la guerra no es suficiente -que el problema es si hay cosas que quieran más que la guerra, y si están dispuestos a aceptar la guerra para obtenerlas. En Iraq, parece, esto también determinará si los líderes algún día dirán con satisfacción que se alejaron del abismo o, tristemente, como Lincoln, "pero la guerra llegó".

26 de febrero de 2006

©new york times

©traducción mQh

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