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importaciones chinas contaminadas


[Rick Weiss] En cuatro meses, la Administración de Fármacos y Alimentos rechazó 298 cargamentos.
Manzanas secas conservadas en un químico cancerígeno. Bagre congelado alimentado con antibióticos prohibidos. Ostiones y sardinas recubiertas con bacterias en descomposición. Champiñones aumentados con pesticidas ilegales.
Estos son algunas de las 107 importaciones alimenticias de China que la Administración de Fármacos y Alimentos [FDA] retuvo en puertos estadounidenses el mes pasado, según revelan documentos de la agencia, junto con más de mil cargamentos de suplementos dietéticos chinos contaminados, cosméticos chinos tóxicos y medicinas chinas falsificadas.
Durante años, según muestran archivos de inspección estadounidenses, los chinos han inundado Estados Unidos con alimentos inadecuados para el consumo humano. Y durante años los inspectores de la FDA han simplemente devuelto a los importadores chinos la pequeña proporción de esos productos detectados -muchos de ellos para pasar por las fronteras estadounidenses, haciendo un segundo o tercer intento de importación.
Ahora la confluencia de dos eventos -la altamente publicitada contaminación de pollos, carne de cerdo y pescado norteamericanos con ingredientes de alimentos para mascotas chinos contaminados y la reanudación esta semana de conversaciones a alto nivel sobre temas económicos y comerciales con China- ha llevado a activistas y miembros del Congreso a exigir que Estados Unidos diga a China que el país está harto.
Pese a las mascotas muertas y alimentos contaminados con melamina, los cambios serán difíciles, dicen expertos, en gran parte porque las compañías norteamericanas dependen tanto de la economía china que normas más estrictas sobre las importaciones también perjudicarán a la economía estadounidense.
"Hay tantas compañías estadounidenses que están directa o indirectamente relacionadas con China ahora, que es conveniente para los intereses comerciales de Estados Unidos en estos días que se permita la importación tan rápida como fluidamente posible", dice Robert B. Cassidy, ex representante comercial de Estados Unidos para China y ahora director de comercio y servicios internacionales para Kelley Drye Collier Shannon, un bufete de Washington.
Como consecuencia, Estados Unidos se encuentra "postrado ante China", dijo Cassidy, y ese país continúa enviando a los consumidores estadounidenses alimentos adulterados y etiquetados fraudulentamente.
No se trata solamente de importaciones baratas, agrega Carol Tucjer Foreman, ex subsecretario de agricultura y ahora de la Federación de Consumidores de Estados Unidos.
"A nuestros campesinos y procesadores de alimentos se les ha caído la baba durante años para poder vender sus alimentos en ese importante mercado", dijo Foreman. "Los chinos simplemente falsifican. Tienen un serio problema con la piratería. Pero nosotros los soportamos porque queremos venderles".
Las exportaciones agrícolas estadounidenses a China han crecido a más de cinco mil millones de dólares al año -una fracción del déficit comercial estadounidense de 232 billones de dólares con China el año pasado, pero una cifra que tiene un enorme potencial de crecimiento, dado que la economía china está creciendo en un diez por ciento y tiene billones de consumidores.
El comercio con el mercado chino en gran parte sin reglamentación, tiene sus riesgos, por supuesto, como lo demuestra la enorme cantidad de querellas a las que se enfrentan ahora las compañías de alimentos para mascotas, que han sido entabladas por enfadados consumidores que dicen que sus mascotas fueron envenenadas por ingredientes chinos contaminados. Sin embargo, hasta hace poco, correr esos riesgos valía la pena e incluso el gobierno federal contaba con que, en promedio, correr esos riesgos valía la pena. Y en el caso de algunos productos, no tenían alternativa, ya que China, con su política de precios bajos, había eliminado del mercado a sus competidores.
Pero después del escándalo con el alimento para mascotas, algunos estaban sacando cuentas de nuevo.
"Esta no es la primera vez que hemos tenido problemas con un abastecedor chino", dijo Pat Verduin, vicepresidente de la Asociación de Fabricantes de Alimentos [Grocery Manufacturers Association], un grupo gremial en Washington. "La seguridad de los alimentos es crucial para las marcas y compañías. Este no es un problema que la industria esté tomando a la ligera".

Nuevo Enfoque del Problema
La conducta menos que estelar de China como país exportador de alimentos se revela en repugnantes detalles en los "declaraciones de rechazo" de la FDA presentadas por inspectores estadounidenses: Jugos y frutas rechazados por "sucios". Ciruelas teñidas con colorantes químicos no aprobados para el consumo humano. Camarones empanados congelados conservados en nitrofurán, un antibacteriano que puede causar cáncer. Pez espada rechazado como "venenoso".
En los primeros cuatro meses de 2007, los inspectores de la FDA -que analizan apenas el uno por ciento de las importaciones reglamentarias- rechazaron 298 cargamentos de alimentos de China. En contraste, se rechazaron 59 cargamentos de Canadá, pese a que Canadá exporta a Estados Unidos unos diez mil millones de dólares en alimentos y productos agrícolas controlados por la FDA, en comparación con los cerca de los dos billones de dólares de China.
Aunque China está sujeta a más inspecciones debido a sus pobres antecedentes, esas cifras quieren decir que la tasa de rechazo de alimentos importados desde China, en un cálculo de dólar a dólar, es más de veinticinco veces superior a la de Canadá.
Miao Changxia, de la embajada china en Washington, dijo que China "otorga gran importancia" a la debacle de los alimentos para mascotas. "Se iniciaron investigaciones de inmediato... y se han tomado varias medidas de emergencia para garantizar la higiene y seguridad de los productos proteínicos vegetales destinados a la exportación", dijo en un e-mail.
Pero el engaño de los exportadores chinos no se limita a productos vegetales, y algunas de sus exportaciones más insignemente inadecuadas son simplemente internadas ilegalmente en Estados Unidos.
Según las normas del Departamento de Agricultura [USDA], los países no pueden exportar a Estados Unidos productos cárneos o de aves de corral a menos que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos certifique que los mataderos y plantas de procesamiento cuentan con sistemas de seguridad de los alimentos equivalentes a los que se utilizan aquí. Para su frustración, China no está autorizada a vender ningún tipo de carne a Estados Unidos, debido a que no cumplido con ese requisito.
Pero eso no ha detenido a los exportadores de carne en China. El año pasado, equipos del USDA requisaron cientos de miles de kilos de productos de ave prohibidos provenientes de China y otros países asiáticos, anunció en marzo el ministro de Agricultura, Mike Johanns. Algunos fueron embarcados en cajas etiquetadas como "flores de lirios secas", "tajadas de ciruela" y "verduras", de acuerdo con informes de prensa. No está claro cuánta carne ilegal se introdujo sin ser detectada.
Pese a esas infracciones, el gobierno chino está en camino de obtener permisos para exportar sus aves legalmente a Estados Unidos -una perspectiva que ha causado preocupación no sólo debido a los temores de bacterias como la salmonela, sino también porque los pollos chinos, si no son procesados correctamente, podrían ser una fuente de fiebre aviar, que las autoridades de salud pública temen que pueda provocar una pandemia humana.
El año pasado, bajo una enorme presión de China, el USDA aprobó una directriz que permite que China exporte a Estados Unidos pollos que fueron criados y sacrificados en Estados Unidos, y luego procesados en China -una directriz que pasó rápidamente por múltiples niveles de revisión y fue aprobada en abril pasado justo el día antes que llegara a Washington el presidente chino Hu Jintao.
Ahora la normativa que China realmente quiere -el permiso para exportar sus aves a Estados Unidos- está en progreso, dijo Richard Raymond, subsecretario del USDA para seguridad alimenticia. Informes en China han insinuado repetidas veces que sólo si China recibe el permiso para exportar sus aves a Estados Unidos, levantará Pekín su prohibición de cuatro años sobre la importación de carne de res de Estados Unidos. Raymond niega toda relación.
"No está siendo facilitado ni acelerado por el sistema", dijo Raymond sobre la normativa sobre las aves, agregando que el permiso para China para vender sus aves a Estados Unidos había avanzado porque recientes auditorías del USDA determinaron que los mataderos de China eran equivalentes a las estadounidenses.
Tony Corbo, cabildero para Food and Water Watch, un grupo de defensa de Washington, dijo que la conclusión -que no está sujeta a una revisión externa- no es creíble, dados repetidos informes sobre las condiciones poco sanitarias en las plantas procesadoras de aves en China. Corbo dijo que había leído una de esas auditorías. "Los que los han visto, terminan asqueados", dijo.

Respuesta Oficial
El ‘diálogo económico estratégico' a nivel de gabinete con China, que empezó en septiembre y debe reanudarse este miércoles, fue descrito anteriormente como una posibilidad para que Estados Unidos y China rompan un prolongado impasse sobre temas comerciales. Cuando se trata de la seguridad de los alimentos importados, sin embargo, pueden destacar la limitada influencia que tiene Estados Unidos.
No se trata solamente de que los alimentos chinos sean baratos, dijo William Hubbard, ex subdirector de la FDA. Para un creciente número de importantes productos alimenticios, China se ha convertido prácticamente en el único proveedor del mundo.
China controla el ochenta por ciento de la producción mundial de ácido ascórbico, por ejemplo, un valioso conservante que se encuentra en todos los alimentos procesados y otros. En Estados Unidos hay sólo un productor de ese ácido, dijo Hubbard.
"Se puede decir lo mismo de un montón de ingredientes", dijo, incluyendo el gluten de trigo que se pensaba inicialmente que causó la muerte de las mascotas. En Estados Unidos no se produce prácticamente nada de este producto, porque China lo vende por menos de lo que costaría hacerlo a fabricantes estadounidenses.
La necesidad de importaciones baratas en Estados Unidos es tan alta, dicen expertos, que el ejecutivo ha rechazado repetidas veces propuestas de los científicos de la agencia de imponer nuevas normas de seguridad incluso modestas sobre los alimentos extranjeros.
"A veces las directrices pueden pasar, pero no las regulaciones", dijo Caroline Smith DeWaal, directora de seguridad alimenticia del Centro para la Higiene en Interés General, un grupo de defensa. Las directrices, que la FDA define como "ideas actuales sobre un tema particular", no son vinculantes.
En particular durante el gobierno de Bush, dijo DeWaal, si una regulación propuesta no es aprobada por los directores de la agencia o departamento, esata tropieza con la Oficina de Administración y Presupuesto [OMB] de la Casa Blanca.
Andrea Wuebker, portavoz de OMB, dijo que la ofician estudió 600 normas propuestas el año pasado, y que es asunto de las agencias redactar las normas después de que hayan sido aprobadas. No sacó la cuenta de cuántas reseñas enviaron los redactores de las agencias a la mesa de dibujo. Observó que algunas normas de seguridad de los alimentos ya habían sido redactadas, incluyendo algunas relacionadas con la enfermedad de las vacas locas y al bioterrorismo. Los críticos señalan que las regulaciones en relación con el bioterrorismo eran exigidas por una ley del Congreso.
John C. Bailar III, profesor emérito de la Universidad de Chicago que presidió un comité de las Academias Nacional de 2003 que recomendó cambios profundos en el sistema de seguridad de los alimentos en Estados Unidos -que había sido pasado por alto durante mucho tiempo-, dijo que le preocupa cada vez más que las corporaciones y el gobierno federal estén dispuesto a colocar los intereses comerciales "por encima del bienestar general".
"Este país tiene -y la ha tenido durante décadas- una urgente necesidad de una agencia dedicada enteramente a la seguridad de los alimentos, que sea independiente y indiferente ante otros asuntos... para reunir y extender las actividades de seguridad alimenticia que ahora se encuentran dispersas en más de una docena de dependencias", dijo en un e-mail.
Se aprobaron hace poco leyes que crean esa agencia, aunque muchos sospechan que es un reto político demasiado grande.
Pero tras los recientes escándalos en torno a los alimentos, un número creciente de compañías y gremios, incluyendo la Asociación de Fabricantes de Alimentos de Estados Unidos, se están pronunciando a favor de al menos un poco más de protección, empezando con duplicar el presupuesto para seguridad en los alimentos de la FDA.
Pero China también adoptó un tono duro. "Las violaciones de las normas sobre el uso y la adición de químicos y otras substancias prohibidas serán sancionadas severamente", dijo Miao, de la embajada china.
Es una amenaza que ciertamente será implementada rigurosamente, pero sin embargo revela que China reconoce que el último escándalo ha reducido la paciencia norteamericana.

22 de junio de 2007
20 de mayo de 2007
©washington post
©traducción mQh
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