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reconocen a pervertida fugitiva


Cachorros clonados revelan misterio de 31 años.
[Jennifer Dobner] Salt Lake City, Utah, Estados Unidos. Una mujer que fue noticia en todo el mundo cuando hizo clonar a cinco cachorros de su adorado pit bull Booger, fue reconocida por alguien que vio su foto: Es la misma mujer que, hace 31 años, fue acusada de secuestrar, en Inglaterra, a un misionero mormón, para esposarlo a una cama y convertirlo en su esclavo sexual.
La amante de los perros Bernann McKinney reconoció el sábado en una conversación telefónica con la Associated Press que ella era en realidad Joyce McKinney, que en 1977 se convirtió en una sensación en la prensa británica cuando fue acusada de secuestro en el caso del misionero. La mujer violó su fianza y nunca fue llevada a tribunales.
Contó llorando que cuando recurrió a la prensa con sus intentos de duplicar a Booger, que murió hace dos años, esperaba que la gente se concentrara en esta historia antes que en la "basura" del pasado.
"Pensé que la gente sería lo suficientemente justa como para verme como una persona que estaba tratando de hacer algo bueno y no como una persona famosa", dijo McKinney a la AP. "Mi madre siempre me dijo: ‘Di algo bueno, o no digas nada en absoluto’".
"Creo que confié demasiado en la gente", dijo.
Los tabloides británicos reconocieron la cara sonriente de la rubia cuando apareció en una fotografía en la prensa la semana pasada con los cinco cachorros de pit bull por cuya clonación pagó 53 mil dólares a científicos de Corea del Sur.
McKinney, que al principio negó toda relación entre las dos mujeres, reconoció que ella era una y la misma persona después de que la AP publicara un artículo observando las asombrosas similitudes en la hoja de antecedentes y documentos judiciales de Bernann McKinney y Joyce McKinney. Habían nacido el mismo día y tenían el mismo número de la Seguridad Social, habían nacido en el mismo lugar en Newland, Carolina del Norte, y el segundo nombre de Joyce McKinney era Bernann.
Pero McKinney, ahora de 57 años, dio que, en lo que a ella concernía, la Joyce McKinney de hace 31 años ya no existía. Mantiene su inocencia y dice que la mujer de esos años es producto "de la prensa amarilla... No quiero esa basura en la historia de mis cachorros".
La historia de McKinney se lee como una novela de literatura barata: una reina de belleza nacida en Carolina del Norte que emigró hacia el oeste, ganó el título de Miss Wyoming USA y estudió en la Brigham Young University, donde se obsesionó con un compañero de estudios mormón.
Según las autoridades, cuando ese joven mormón emprendió un viaje como misionero a Inglaterra, McKinney contrató a un detective privado para localizarlo y seguirlo.
Ella y un cómplice fueron acusados de secuestrar al misionero de veintiún años cuando este evangelizaba puerta a puerta, llevándolo a un ‘chalet de luna de miel’ del siglo diecisiete en Devon y encadenándolo despatarrado a una cama con varios pares de esposas recubiertas de piel de visón.
Allá, según dicen los investigadores, fue obligado repetidas veces a tener sexo con McKinney antes de que lograra escapar y notificar a la policía.
En una vista judicial de 1977 cubierta masivamente por la prensa británica, Joyce McKinney dijo que estaba perdidamente enamorada del misionero mormón y reconoció haberlo seguido hasta Inglaterra. "Lo quería tanto", dijo al juez, "que me lanzaría en ski completamente desnuda desde el Monte Everest con un clavel en mi nariz  si él me lo pidiera".
Pero negó la agresión sexual, diciendo que la relación había sido consentida.
En su llamada a la AP el sábado, McKinney repitió el mismo argumento que había hecho su abogado hace años: Que no era posible que ella hubiera podido dominar al joven mormón porque este era mucho más grande y fuerte.
"Yo no violé a un hombre de 135 kilos", dijo. "Él era como un cargador".
McKinney y su cómplice pasaron tres meses en una cárcel londinense antes de salir en libertad bajo fianza.
Los informes de la prensa de la época dijeron que entonces el dúo violó la fianza haciéndose pasar por un par de actores sordomudos en Irlanda para abordar un vuelo de Air Canada hacia Toronto, y finalmente un bus hacia Cleveland, donde los detectives les perdieron la pista.
Joyce McKinney volvió a salir a superficie en mayo de 1984 en Utah, cuando fue arrestada por espiar el lugar de trabajo del mormón que había secuestrado en Inglaterra. Los informes de prensa dicen que la policía encontró una cuerda y esposas en el maletero del coche de McKinney, junto con libretas que detallaban las actividades diarias del hombre.
Llevada a juicio por mentir a la policía y acoso en 1986, McKinney nuevamente volvió a desaparecer justo antes del inicio de la causa y el caso fue desechado.
Ahora parece que Joyce McKinney puede haber escapado a la justicia en el caso británico. La policía londinense dijo a la AP que han relegado el caso a los libros de historia debido a que prescribió y no solicitarán la extradición de McKinney.
"No tienen pruebas", dijo McKinney a la AP. "Han pasado 31 años. Ya no les importa".
"Me ha costado años de terapia superar todo esto", dijo. "Ahora voy a la iglesia y sirvo al Señor y trato de llevar una vida buena, y de hacer cosas buenas".
McKinney se negó a decir desde dónde estaba llamando. Cuando estaba en Corea del Sur dijo a periodistas que era guionista de cine y repartió tarjetas de visita con una dirección en Hollywood, California. La AP descubrió que esa dirección no existe.
En el juzgado del condado de Avery en la natal Newland de McKinney en las montañas occidentales de Carolina del Norte, una funcionaria dijo que la había reconocido inmediatamente -a la mujer con los cachorros- como Joyce Bernann McKinney, que ha sido frecuentemente acusada en casos judiciales allá.
"Es una persona notoria en nuestra pequeña comunidad", dijo Julia Henson.
El sheriff del condado de Avery, Kevin Frey, dijo que todavía hay varios casos contra Joyce McKinney, incluyendo una orden de detención por amenazar a otra mujer en 2003.
Otros cargos incluyen pagar con cheques sin fondo, agresión contra empleados públicos y un cargo por crueldad animal en 2004, acusándola de haber maltratado a un caballo. Este último cargo fue desechado.
James Stamey, marido de la mujer a la que McKinney amenazó, dijo que McKinney se marchó de Newland hace unos dos años y que desde entonces nadie la había visto ni oído nada de ella.
Hasta que apareció en las noticias con los cachorros clonados.
"Es nuestra Joy", dijo Stamey desde su casa en Newland.
Hace unos años, contó Stamey, McKinney era una chica guapa que se hizo con la corona de Miss Wyoming USA.
"Ahora es más fea que un pecado", dijo. "Pero, es ella, seguro".

Contribuyeron al reportaje James Martínez en Nueva York, Marlon Walker en Raleigh, Carolina del Norte, Meera Selva en Londres y Solvej Schou en Los Angeles, y Jennifer  Farrar.

1 de septiembre de 2008
9 de agosto de 2008
©associated press
cc traducción mQh
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