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atrapan a policía neonazi


Detuvieron a dos miembros de un grupo nazi, entre ellos un efectivo de la fuerza porteña. La Policía Federal desbarató un grupo nazi que adoctrinaba adolescentes. Uno de los detenidos es efectivo de la policía porteña.
Argentina. Dos miembros de una organización nazi que se dedicaba a adoctrinar jóvenes en prácticas antisemitas fueron detenidos ayer en la capital cordobesa y en la ciudad bonaerense de Ituzaingo, como resultado de una investigación que llevaba adelante la Policía Federal. Uno de los apresados resultó ser un miembro de la Policía Metropolitana, que al parecer militaba como skinhead. Enterado de la detención, el gobierno porteño puso en disponibilidad al efectivo.
Los procedimientos se efectuaron en forma simultánea en viviendas de Córdoba, Ituzaingo y en otra del sur del Gran Buenos Aires, en las que se secuestraron documentos y computadoras como pruebas. La acción policial fue el corolario de una investigación que desde hace un año efectúa la Unidad de Investigación de Conductas Discriminatorias de la Policía Federal.
"Esta organización, llamada Alba Thulle, se dedicaba a reclutar jóvenes de entre 15 y 17 años a través de Internet para introducirlos en la doctrina de la superioridad de raza, la xenofobia y el antisemitismo", explicó el subcomisario Daniel Pérez, titular de esa unidad. El jefe policial relató que la investigación se inició a raíz del dato que un particular acercó a la entidad judía DAIA, que a su vez la elevó al juzgado federal 3 de Morón, donde se ordenó el inicio de las actuaciones.
Pérez resaltó que el detenido en Córdoba es el cabecilla de la organización y aseguró que "estamos investigando a otros miembros y no descartamos que esta célula tenga contactos con otras situadas en el extranjero". Aseguró además que entre los documentos secuestrados se halla abundante bibliografía, discos compactos, computadores con mucha información sobre el Tercer Reich proclamado en la Alemania nazi y libros de esoterismo y misticismo. Pérez manifestó que esta organización "trabajaba para adoctrinar a estos chicos que lamentablemente terminaban conmovidos por el régimen nazi".
"Lo que nos sorprendió fueron algunos elementos encontrados. En la vivienda de Ituzaingo se hallaron manoplas, cuchillos, bastones extensibles de metal, dos matafuegos unidos con cinta adhesiva y un equipo de comunicación tipo handy unido por un cable, lo cual no configuraba un explosivo, pero servía para la intimidación." Pérez manifestó además que en este grupo "había distintos niveles y los integrantes tenían que escalar para llegar a los lugares más altos".
Enterado de que esas detenciones incluían a un miembro de la policía de la ciudad de Buenos Aires, el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, dispuso el pase a disponibilidad del oficial. El efectivo quedará a disposición de la Justicia y, en caso de corroborarse las acusaciones, será desplazado definitivamente de la fuerza, informó el ministerio.
El metropolitano detenido es Gabriel Sobenko, tiene 21 años y está en esa fuerza desde septiembre de 2009. Según se sospecha, es un skinhead cuya función sería enviar mails indicando dónde y cuándo se realizaban las reuniones del grupo neonazi. Montenegro emitió un comunicado para decir que "el ministro quiere dejar en claro que esta conducta, por más individual que haya resultado, contradice el espíritu humanista de la formación policial, que se imparte en el Instituto Superior de Seguridad Pública, basada en el respeto a los derechos humanos y las garantías constitucionales". "Tanto el plan de estudios como las actividades extracurriculares, por ejemplo las que se desarrollan con la organización Museo del Holocausto, son clara expresión de este objetivo", indicó.
31 de agosto de 2011
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la muerte de manuel gutiérrez


Conmoción en Chile por el asesinato de un joven manifestante durante el paro general contra el gobierno de Piñera. La institución dio de baja a ocho funcionarios de distinto rango, entre los que se destaca el suboficial Miguel Millacura, quien efectuó los disparos. La familia pide justicia y Camila Vallejo exigió la renuncia del ministro de Interior.
[Christian Palma] Santiago, Chile. Confianza, aporte a la seguridad ciudadana, respeto. Todos conceptos con los que la ciudadanía calificaba a Carabineros de Chile en las encuestas hasta no hace mucho, dejando atrás, al menos en buena parte de las nuevas generaciones, el horror y miedo con que se relacionó a la policía uniformada en los tiempos de Pinochet. Sin embargo, diversos errores de procedimiento –sobre todo desde que comenzaron las manifestaciones sociales– como infiltrar efectivos en las marchas estudiantiles, excesiva represión y abuso de gases lacrimógenos en las protestas, fue mermando la comunión entre los "pacos", como se llama a la policía en Chile, y la gente. Relación que se agrietó más con la muerte del joven de 16 años, Manuel Gutiérrez, baleado por un carabinero mientras observaba las protestas en forma pacífica el jueves pasado.
Tal vez con la mirada penetrante de la foto de "Manolito" que ha circulado en los medios. Quizá con la del comunero mapuche Jaime Mendoza Collio muerto de un balazo en 2009 o el universitario Matías Catrileo Quezada también fallecido a manos policíacas en 2008, el general director de Carabineros, Eduardo Gordon, pidió perdón a la familia Gutiérrez Reinoso.
"Quiero expresar a la familia del joven Gutiérrez, a la señora Mireya, su madre, a don Manuel, su padre, las sentidas condolencias de Carabineros de Chile ante la tragedia que están viviendo. Quiero que la acepten de palabras de este hombre, de este carabinero y de todos los carabineros de Chile, que día a día con esfuerzo y con mucha voluntad y sin esperar nada a cambio más que el deber cumplido realizan beneficios para la comunidad", dijo el máximo jefe policial en un sentido discurso.
"Repudiamos la forma en que esto ocurrió. Lamentablemente, uno de los nuestros incumplió todas las normativas e hizo uso de las armas y, además, trató de ocultar información. Ahí rompió otro de los principios, que es la verdad. Aquí ha fallado la verdad, nos han traicionado con la verdad. Por eso repudiamos lo que pasó", insistió el general que no había dado declaraciones por encontrarse delicado de salud, según sus propias palabras.
Junto a ello, Gordon confirmó la salida del segundo jefe de la Zona Metropolitana, Sergio Gajardo, quien en un principio descartó de plano la intervención de carabineros en la muerte del joven y desestimó una investigación interna.
"Comparto las decisiones que el mando estaba ejerciendo sobre la desvinculación del autor de los disparos, como también a esas personas que no permitieron que esto fuera esclarecido de forma prematura", añadió el general.
"Nos duele mucho que en oportunidades se trate de poner a la institución con una política de agresión. Pero éstos son casos puntuales, no son políticas institucionales. Sigan confiando en sus carabineros, somos de todos los chilenos, sin distinción. Este uniforme lo vestimos con honor", sentenció Gordon.
Así las cosas, la institución dio de baja a ocho funcionarios de distinto rango, entre los que destaca el suboficial Miguel Millacura, quien efectuó los disparos.
"Me agaché y disparé hacia arriba, hacia el poniente, para amedrentar a las personas que estaban atacando con armas de fuego y piedras", habría declarado Millacura a la Fiscalía, según los medios locales. El ahora ex uniformado aseguró que una turba quería quemar una gasolinera por lo que disparó su arma de servicio, una subametralladora UZI a la cual limpió y le repuso las municiones.
La versión fue desmentida por la Fiscalía en la audiencia, donde Millacura quedó detenido, debido a que las pericias revelaron que la trayectoria de la bala que dio en el estómago del menor no coincide con un tiro de arriba a abajo.
Manuel Gutiérrez padre, hombre de mucha fe, decidió hablar tras conocer el destino del asesino de su hijo. "Sólo esperamos que se haga justicia. Nada más. Ustedes entenderán que perder un hijo de 16 años no nos va a dejar tranquilos bajo ningún punto, pero tenemos paz en nosotros simplemente porque tenemos a Dios en nuestro corazón, eso hace la diferencia."
La presidenta de la Federación de estudiantes de la Universidad de Chile Camila Vallejo, la cara más visible de las movilizaciones, reiteró ayer que el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, debe renunciar a su cargo, pues no basta con desvincular a los carabineros. "Hay una responsabilidad política que se debe asumir", dijo en medio de otro debate que se encendió: la responsabilidad en los hechos que le cabe al ministro más importante del gabinete de Sebastián Piñera por ser el responsable de la seguridad del país.
"No es la hora de buscar aprovechamientos políticos", respondió el presidente de la UDI, Juan Antonio Coloma, el partido de extrema derecha.
Finalmente se supo ayer que el gobierno programó para el sábado la reunión que sostendrá Piñera con los estudiantes para intentar destrabar el conflicto estudiantil que ya lleva más de tres meses. Y donde los líderes universitarios y secundarios esperan tratar los doce puntos de su petitorio incluidos en una carta que dejaron en La Moneda la semana pasada.
31 de agosto de 2011
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nuevas perspectivas sobre foucault


Filósofos, sociólogos, juristas, médicos y educadores debatirán en un encuentro cultural organizado por la Universidad Pedagógica de Buenos Aires. "Nuestro desafío es pensar una política que esté a la altura de la humanidad de la vida", sostiene Edgardo Castro.
[Silvina Friera] Argentina. Un fantasma recorre la historia del siglo XX: el fantasma de la seguridad. Antes del ‘Manifiesto comunista’ de Marx y Engels que espantó a la burguesía europea, Descartes y Hobbes, "dos paranoicos de la seguridad" –como los define Edgardo Castro–, gestaron la matriz fantasmática en cuestión. El filósofo francés postuló que todo y todos –incluso Dios convertido en un genio maligno– lo querían engañar. Su colega inglés, echando más leña al fuego, creía que sus vecinos y parientes lo querían matar. "En el corazón del liberalismo no está la libertad, sino la seguridad", recuerda Castro para colocar el foco desplazado donde corresponde. A horas de la inauguración del I Coloquio Internacional de Biopolítica y Educación, que comienza mañana en la sede de Apdeba (Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires), los filósofos, sociólogos, juristas, médicos y educadores que debatirán durante tres intensas jornadas prometen sacarse chispas en esta movida cultural organizada por la Universidad Pedagógica de Buenos Aires (Unipe). El sociólogo británico Nikolas Rose (London School of Economics), el profesor de estética y literatura italiana Andrea Cavalletti (autor de ‘Mitología de la seguridad. La ciudad biopolítica’, Adriana Hidalgo), el investigador australiano experto en temas de seguridad Pat O’Malley (Universidad de Sydney) y el brasileño especializado en educación Alfredo Veiga Neto comparten una nueva perspectiva lectora sobre la obra de Michel Foucault, uno de los padres de la biopolítica.
El otro padre que patentó la biopolítica fue el sueco Rudolf Kjellén, a comienzos del siglo XX. El término regresó, varias décadas después, cuando Foucault lo adoptó para definir una de las dimensiones fundamentales de la política moderna: el gobierno biológico de la población, problemática central de sus reflexiones desde 1974 hasta 1979. Sin embargo, hubo que esperar hasta la publicación de los cursos que el filósofo francés dictó en el Collège de France. Recién en 1997, la biopolítica retornó definitivamente a la escena teórica y ensanchó el panorama de interpretaciones de la obra foucaulteana. Los nuevos usos de esta especie de llave maestra potenciaron el horizonte del pensamiento político de las últimas décadas. Castro, uno de los filósofos que organiza el Coloquio, cuenta a Página/12 que este primer encuentro girará en torno de dos grandes ejes: la idea de una política que se hace cargo de la vida de la población –perspectiva más cercana a Foucault– y la idea de una vida de la que surgen formas de hacer política, próxima a Deleuze y a Kjellén. "Lo interesante de la biopolítica es que se trata de la relación de la política con la vida y de la vida con la política en términos amplios, no sólo institucionales o jurídicos; lo que está en cuestión es la vida de las poblaciones, del conjunto", explica el filósofo, investigador del Conicet y uno de los principales traductores de la obra de Giorgo Agamben al español.
"Los análisis biopolíticos se centran sobre todo en las prácticas –subraya Castro–. Aunque no las excluyen, no parten necesariamente de las ideologías ni se orientan a ellas; buscan captar y expresar las formas múltiples que puede tomar el modo en que la vida desafía siempre sus formas políticas. Y viceversa: la política desafía las formas de vida." El autor del ‘Diccionario Foucault’, libro reeditado por Siglo XXI que se presentará el viernes a las 19 en el marco del Coloquio, arroja un puñado de interrogantes con muchos pliegues para indagar. "La vida humana individual y social, ¿puede ser concebida sólo en términos empresariales, de costos y beneficios? La primacía de la economía, ¿hace que vayamos a una sociedad de hombres eminentemente gobernables? En gran medida, estas son todavía nuestras preguntas. Y hay también, por parte de Foucault, un diagnóstico histórico desafiante: las formas modernas de gobernar han sido acuñadas por el liberalismo", advierte.

¿Cómo interpela ese diagnóstico "desafiante" a Latinoamérica?
El gran desafío de la modernidad política fue elaborar técnicas para ajustar el proceso de acumulación de cuerpos –la urbanización de la vida en Occidente– con el proceso de acumulación del capital. El diagnóstico de Foucault es que las formas de gobernar modernas han sido acuñadas por el liberalismo. Las políticas estatales de salud y de educación fueron puestas en marcha originariamente por el liberalismo. Este conjunto de técnicas constituyen lo que él llamó dispositivos de seguridad, los mecanismos que buscan administrar lo aleatorio en términos no sólo de eficacia, sino también y sobre todo de eficiencia. Por eso, la noción de mercado y la creencia en su naturalidad han sido tan importantes en el liberalismo del siglo XVIII. El mercado era, para decirlo de algún modo, un mecanismo que indicaba hasta dónde era razonable intervenir. Según una expresión de Foucault, el liberalismo clásico puso al Estado bajo la tutela del mercado. En el corazón del liberalismo no está la libertad, sino la seguridad. Podríamos leer a Descartes y a Hobbes en este sentido; lo digo un poco exageradamente, pero se los puede calificar de "dos paranoicos de la seguridad". Uno que cree que todo y todos, incluso un dios convertido en genio maligno, lo quieren engañar. El otro cree que todos, sus vecinos y parientes más cercanos, lo quieren matar. Las nociones modernas de certeza –en el orden del conocimiento– y de soberanía –en el orden político– han surgido de estas dos paranoias metódicas. Lo que nos muestra particularmente la historia del siglo XX es que esta búsqueda paranoica de la seguridad puede producir exactamente su inverso: la inseguridad. Hay algo que en la concepción político-antropológica del liberalismo resulta difícilmente aceptable. Georges Bataille hablaba al respecto de gasto inútil; en términos más llanos, lo que hace humana la vida de los hombres no es, finalmente, la eficacia y mucho menos la eficiencia. Creo que aquí está nuestro desafío: pensar una política que esté a la altura de la humanidad de la vida.
Castro augura que los especialistas chilenos encenderán la mecha de varios de los tópicos en danza por estos días. "No tengo dudas de que, desde la vida de nuestras sociedades, tendremos mucho que aportar a este debate abierto por Foucault, cuando el tema del neoliberalismo no estaba de moda, positivamente como en la década de los 90, ni peyorativamente, como en la década sucesiva", subraya el autor de ‘Lecturas foucaulteanas. Una historia conceptual de la biopolítica’ (Unipe).

¿Qué opina sobre la lucha que encabezan los estudiantes chilenos que exigen educación gratuita y de calidad?
Sería reductivo creer que se trata sólo de no pagar para ir a la escuela o a la universidad. Si todos, absolutamente todos, tuviesen suficiente dinero, seguramente no se plantearía esta situación. Lo que está en juego en términos políticos y filosóficos es mucho más que una cuestión de aranceles. La protesta de los estudiantes y profesores es acompañada ahora por sectores amplios de la población; es una protesta social, no sólo educativa. Está en cuestión todo un sistema, a la vez social y jurídico. Basta pensar que, según una ley reservada, el 10 por ciento de las ganancias en moneda extranjera obtenidas por la comercialización del cobre debe ser destinado a la compra de material bélico, unos 7500 millones de dólares desde el 2000. Bachelet intentó derogarla, pero no pudo. Nos encontramos con un Estado que subsidia por ley la defensa, pero convierte en deudores a sus ciudadanos cuando quieren estudiar; algunos estudiantes han publicado en Internet un contador de su endeudamiento educativo. Pero, insisto, no se trata sólo de una cuestión de aranceles. Una educación gratuita puede estar sometida por otros mecanismos a los criterios de eficacia y eficiencia que, aplicados reductivamente, resultan nocivos. Por ejemplo, hay una finalidad social de la educación que no puede medirse, en cuanto a sus resultados, simplemente por el hecho de que alguien obtenga un título universitario. Y una institución educativa no puede ser ponderada sólo por el lugar que ocupe en un determinado ranking; tampoco, el sistema educativo por el aporte al sistema productivo. Está en juego ese gasto inútil del que hablaba Bataille. También esto sale a la luz en las luchas de los estudiantes y profesores chilenos. Y nos interpela.
[* El I Coloquio Internacional de Biopolítica y Educación se realizará en Maure 1850. Consulte agenda de actividades.
31 de agosto de 2011
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quién le dijo a millacura que disparara


columna de lísperguer
Renovación Nacional cierra filas en torno a ministro Hinzpeter después de llamar a carabineros a disparar contra manifestantes.

Ahora se olvida el señor Desbordes que apenas hace unos días él mismo contribuyó al clima de violencia con su proyecto -inútil, redundante, ridículo- para permitir que Carabineros use balines en las manifestaciones. ¿Qué se puede esperar de un subalterno si oye a uno de los más altos dirigentes políticos del país proponer semejante memez? Y el sargento Millacura hizo exactamente lo que Desbordes proponía en un lugar público (soy testigo): "A los encapuchados hay que dispararles a la guata". (En la explicación que dio posteriormente, dijo que los tiros en el estómago no eran peligrosos y que se resolvía todo llevando a los heridos al hospital para que les extraigan los proyectiles.)
RN hace un papelón pidiendo a estos inútiles que defiendan al ministro Hinzpeter. Podría ser incluso contraproducente.
"El agua y el gas no son suficientes", dijo Desbordes, "y hay pensar en autorizar el uso de otros elementos de disuasión mayor como por ejemplo balines de goma" en una declaración que el periodista de esta nota omitió mencionar.
Actos delictivos cometidos por carabineros no son hechos aislados. Aun en los casos en que se trata de reacciones individuales irracionales -lo que es posible-, estas ocurren en un contexto en que Carabineros maneja una doctrina que define a la población civil de su propio país como grupo enemigo. Ese carabinero disparó contra un grupo de gente al que definió de antemano como hostil. Que hubiesen sido ellos los que les habían atacado previamente, dejó de tener interés. Ese carabinero disparó o porque tenía órdenes de hacerlo o porque le parece que, en ese lugar, manifestantes y vecinos son todos lo mismo.
Sin embargo, dudo que un carabinero con 18 años en la institución cometa semejante crimen sin haber sido recibido órdenes. Ahora urge saber quién se las dio.
lísperguer


lily pérez pide renuncia de gordon


La senadora RN manifestó que el director general de Carabineros debe asumir su responsabilidad por la muerte del menor Manuel Gutiérrez a manos de una bala disparada por un funcionario de la policía uniformada que dado de baja junto a otros 8 compañeros más.
Chile. Drástica fue la senadora RN Lily Pérez al referirse a la responsabilidad que debiera asumir el director general de Carabineros, Eduardo Gordon, por la muerte del joven Manuel Gutiérrez, que se produjo por un disparo realizado por ex sargento segundo Miguel Millacura, dado de baja junto a otros 8 funcionarios de la policía uniformada.
En declaraciones a Radio Cooperativa, la congresista sostuvo que "en mi opinión creo que el alto mando, en este caso el general máximo de Carabineros, tiene que hacer algo explícito con respecto a su responsabilidad en estos hechos".
Cuando se le preguntó si quería decir que Gordon debiera dar un paso al costado, la parlamentaria respondió: "creo que fui bastante clara al respecto".

Ocultamiento de la Verdad
Para Pérez lo que corresponde es que el mandamás de Carabineros debe responder "con cosas concretas… estos hechos no se pueden repetir".
"Es necesario que el alto mando de Carabineros realmente dé una respuesta contundente con respecto a esta materia, porque es de no creer que una institución como Carabineros se vea envuelta en algo de esta naturaleza", agregó.
Para la representante de RN lo más grave es que "hubo un ocultamiento de la verdad de los hechos y eso fue desgraciadamente de parte de Carabineros… es inaceptable que haya faltado a la verdad".
Con respecto a la responsabilizada que podría tener el ministro Rodrigo Hinzpeter, la senadora expresó que "el Ministerio del Interior reaccionó con la información que le entregó Carabineros".
31 de agosto de 2011
©la nación

ineludible reestructuración de carabineros


columna de lísperguer
Juventudes de derecha rechazan petición de renuncia de ministro Hinzpeter.

Qué punto de vista tan pequeño. Las conductas abusivas o ilegales de Carabineros no se limitan a este asesinato. En los últimos meses hemos conocido casos de espionaje a parlamentarios, allanamientos ilegales, infiltración de marchas estudiantiles, torturas en buses policiales y otras vejaciones sobre las que ni el gobierno ni la propia institución han tomado medida alguna. Es evidente que el general Gordon es el principal responsable, porque ha defendido públicamente la violencia contra manifestantes y se ha expresado además políticamente, llamando traidores a los que rechazan HidroAysén. Gordon debió marcharse hace meses. Ahora su retiro es urgente. Aunque sonó severo en su declaración, es evidente que nada de eso habría pasado en Carabineros si ese tipo de conductas no hubiesen sido toleradas en el pasado. El gobierno debe demostrar que en el ministerio del Interior manda Hinzpeter, no Gordon.
Las juventudes de derecha podrían haber aprovechado la oportunidad para unirse a los chilenos en su lucha por recuperar la democracia, condenar este asesinato, rechazar su traspaso a la justicia militar y exigir la renuncia de Gordon y la reestructuración de Carabineros.
Los concertacionistas hicieron la vista gorda con otros incidentes de violencia y muerte durante sus gobiernos. Pero las juventudes de derecha vienen haciendo la vista gorda desde hace casi cuarenta años. Pese a los varios asesinatos cometidos por carabineros con ocasión de protestas durante gobiernos de la Concertación, nunca hicieron otra cosa que aplaudir.
lísperguer

el responsable se llama gordon


columna de lísperguer
Políticos de la Concertación y estudiantes exigen renuncia del ministro del Interior.

No creo que sirva para algo pedir la renuncia al ministro Hinzpeter. Lo que es evidente es que Carabineros tiene secuestrado al gobierno en cuanto al orden público y que exige carta blanca, pese a innumerables evidencias de abusos y falta de profesionalismo. Este asesinato es sólo el caso más extremo de violencia policial, pero en los últimos meses hemos presenciado otras numerosas instancias -espionaje a parlamentarios y dirigentes sociales, infiltración policial de las marchas estudiantiles, montajes policiales en complicidad con fiscales, allanamientos ilegales (de una concejala comunista), torturas y malos tratos a detenidos, falsificación de documentos, corrupción- que hacen sospechar que Carabineros actúa sin ningún control político. Si estas cosas ocurren en Carabineros, es porque son o toleradas o incluso encargadas o por el gobierno o por la institución misma, y es inadmisible en los dos casos. Acá hay varios responsables, y uno de ellos es el general Gordon.
Hinzpeter no ha podido impedir ni el espionaje ni la violencia innecesaria ni los allanamientos ilegales. Este es un mal generalizado y sólo se puede reparar con una reestructuración total de Carabineros, incluyendo la exclusión de elementos de extrema derecha y la redefinición de su doctrina.
Pero tengo la impresión de que en esta titánica lucha por la democracia y la libertad contra las fuerzas del Mal, el ministro Hinzpeter ha dado muestras de ser un aliado del primer campo. Removerlo de Interior podría abrir la puerta a fanáticos de extrema derecha (como el subsecretario Ubilla) y eso sería mucho peor. El partido del presidente (RN) no es realmente un partido y no cuenta con profesionales idóneos. Pero en la UDI abundan matones y amatonados, y eso es peligroso.
No podemos esperar que un presidente de derecha como Piñera conduzca a Chile hacia la recuperación de su democracia, pero ahora Chile necesita a toda su gente, de izquierda y derecha, para recuperarla definitivamente y poner fin a una farsa enfermiza que pronto llegará a los cuarenta años.
lísperguer

josé huenante sigue desaparecido


Entregan carta al gbierno para que investigue desaparición de joven mapuche ocurrida en 2005. Desapareció después de ser detenido por Carabineros.
Santiago, Chile. Familiares y agrupaciones de Derechos Humanos entregaron una carta en La Moneda, de modo que el gobierno investigue la desaparición de un joven mapuche ocurrida en 2005.
Organizaciones sociales, de derechos humanos y de la etnia mapuche solicitaron a los ministros del Interior, Rodrigo Hinzpeter, y Justicia, Teodoro Ribera, que investiguen la desaparición de José Huenante, joven de 16 años que, según los antecedentes recabados, fue detenido por Carabineros en la población Mirasol de Puerto Montt el 3 de septiembre de 2005.
En esa línea Roberto Dorival, representante del colectivo Londres 38, aseguró que hay indicios de la desaparición pero no de respuestas de parte de la autoridad.
La solicitud fue realizada mediante una carta que las organizaciones entregaron en el Palacio de La Moneda.
30 de agosto de 2011
©radio biobío