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destituciones en carabineros


Por muerte de joven. La institución debe sancionar a los responsables del deceso de Manuel Gutiérrez para seguir cumpliendo su labor en favor del orden público. Editorial de La Tercera (extrema derecha).
Chile. Los peritajes han determinado que la bala que mató al joven Manuel Gutiérrez durante la segunda noche del paro nacional convocado por la CUT la semana pasada fue disparada por un carabinero, en medio de los violentos incidentes que tuvieron lugar en la Región Metropolitana en esas jornadas. En un principio, el mando de Carabineros negó de plano que los policías asignados a esa zona de la ciudad hubieran disparado sus armas de servicio, incluso descartando la idea de iniciar una investigación interna al respecto. Posteriormente, salió a la luz, sin embargo, que un suboficial no sólo había faltado a la verdad respecto de no haber disparado esa noche en las cercanías de donde murió el joven, sino que también había reemplazado las balas usadas con munición personal, en un intento de ocultar su acción y de engañar a sus superiores (hasta hoy asegura que sólo disparó al aire).
En vista de estas informaciones, el alto mando dispuso una serie de destituciones y el gobierno solicitó la renuncia al subjefe de la Zona Metropolitana, medidas que se justifican plenamente, pues la actuación de varios funcionarios de Carabineros en este lamentable hecho ha sido inapropiada y reñida con lo que se espera de los miembros de la institución. La decisión de no iniciar una investigación sobre las acciones de sus efectivos esa noche, desechando de inmediato y sin elementos de juicio la hipótesis de un eventual papel en la muerte del joven, fue irresponsable. De la misma forma, parece indebida la actuación de otros policías que estaban con el autor de los disparos o tenían mando sobre él. En cuanto a la responsabilidad del suboficial que disparó, sus acciones ameritan no sólo la baja de Carabineros, que ya se ha concretado, sino seguir una investigación judicial respecto de su alcance y gravedad, para definir la sanción que corresponda.
Junto con condenar este grave episodio, es oportuno considerar que  se trata de una conducta fuera de lo que ha sido el accionar de Carabineros, y que esa es precisamente una de las razones por la cual ha generado, justificadamente, tanta conmoción en la opinión pública. En las últimas semanas de protestas callejeras y graves desórdenes, la policía ha enfrentado en forma prudente y mesurada la violencia desatada en muchos sectores de la capital, incluso con ataques armados, por lo que no cabe hablar de una represión violenta -como algunos sectores han acusado-, sino del cumplimiento de la obligación de resguardar el orden público. De hecho, sólo en los disturbios desatados en el marco del reciente paro nacional hubo 153 carabineros heridos, seis de ellos a bala, y 53 civiles lesionados, además de 1.394 detenidos. En los últimos meses de manifestaciones el número de policías heridos es considerable. Lo anterior deja de manifiesto que Carabineros cumple una función crítica en el resguardo del orden público y ha sido puesto a prueba por las movilizaciones, durante las cuales sus funcionarios se han visto exigidos de manera sostenida.
La muerte de Manuel Gutiérrez debe entenderse como un caso excepcional y por eso amerita ser castigada en forma ejemplar, de manera que no se tienda un manto de duda sobre todo el accionar policial. Por eso, son oportunas las condolencias expresadas ayer por parte del general director de Carabineros a la familia Gutiérrez, así como su condena al comportamiento de los policías involucrados. Hechos como éste no deben volver a ocurrir y es tarea de las autoridades prevenirlos.
1 de septiembre de 2011
31 de agosto de 2011
©la tercera

cuestionan probidad de general gordon


Intervino en procedimiento para encubrir a su hijo que, tras provocar un accidente carretero, se dio a la fuga.
[Gustavo Villarrubia] Santiago, Chile. La muerte del joven Manuel Gutiérrez, por una bala disparada por un policía, provocó la destitución del autor y de otros ocho carabineros por ocultamiento de información. El mismo día que anunció la sanción, el general Gordon llamó a retiro al prefecto de Cautín, coronel Fernando Barja, por intervenir en un procedimiento policial para proteger a su hijo. CIPER obtuvo testimonios y documentos que indican que hace un año Gordon también ocultó información haciendo modificar un parte policial que daba cuenta que su hijo chocó con su camioneta Chevrolet a una joven en Providencia, dándose a la fuga.
Polémica fue la respuesta del director general de Carabineros, Eduardo Gordon, frente a la responsabilidad de policías en la muerte del joven Manuel Gutiérrez (16 años), en la noche del jueves 25 de agosto. Las duras palabras que esgrimió contra los uniformados de esa institución que "hayan hecho mal uso de el uniforme" y la inmediata baja del autor de los disparos y de otros ocho carabineros "que de una u otra forma no permitieron que esto fuese esclarecido en forma más prematura", no mitigaron la sensación de que las explicaciones no bastaban. De que había fallas en los procedimientos. Se esperaba algo más de la máxima autoridad policial del país.
Pero fueron las últimas palabras de Gordon, quien interrumpió una licencia médica para anunciar las sanciones, las que hicieron eco al interior de Carabineros creando un ruido sordo que por ahora crece al interior de las comisarías y amenaza con salir a la calle. Y no sólo por las bajas que incluyeron el llamado a retiro del general Sergio Gajardo, el segundo al mando en la Zona Metropolitana.
"Lamentablemente, uno de los nuestros, incumpliendo todas las normativas, hizo uso de las armas saliéndose de los parámetros y de las normativas que éstas requieren. Y además, trató de ocultar información y ahí rompió otro de los principios que para los carabineros son fundamentales: la verdad", dijo el martes 30 de agosto.
Ese mismo día el propio Gordón dio otra señal de severidad al llamar a retiro al prefecto de Carabineros de Cautín, coronel Fernando Barja, luego de que fuera denunciado ante la justicia ordinaria por intervenir en un procedimiento policial para proteger a su hijo.
Una nueva muestra de respuesta express frente al ocultamiento de información, una falta que el mismo Gordon llamó como la violación de un principio fundamental para su institución: "la verdad".
El problema para los carabineros que están en conocimiento de los hechos y los documentos a los que tuvo acceso CIPER, es que el propio Gordon violentó ese mismo principio hace un año, incurriendo en la misma falta por la cual fue dado de baja su subalterno, el coronel Barja, ahora ex prefecto de Cautín.

Encubrimiento en Miguel Claro
Los hechos tuvieron lugar a las 6:30 del viernes 16 de julio del año pasado, cuando el general Eduardo Gordon llevaba apenas un año y dos meses en el cargo de director general de Carabineros. Era un día feriado, y a esa hora de la madrugada el hijo del general, Eduardo Ignacio Gordon Orduña, quien regresaba a su hogar conduciendo una camioneta Chevrolet gris patente BCCH69, no respetó un semáforo y chocó por la parte trasera al vehículo Yaris sport blanco, patente BGBZ40, conducido por la estudiante de 22 años, Nicole Andrea Labbé Alemán.
Gordon Orduña impactó el vehículo de la joven justo en la esquina de Eliodoro Yáñez con Hernando de Aguirre. Así quedó registrado por los carabineros de la 19ª Comisaría que a los pocos minutos se hicieron presentes en el lugar, después que la afectada llamara al 133. La camioneta que chocó por detrás a Nicole Labbé se había dado a la fuga, pero una amiga de la joven que la acompañaba alcanzó a anotar su patente y a distinguir el rostro del joven que la conducía, según relataron a los policías en la misma esquina.
En el vehiculo Z-4048 del cuadrante 124, venía como jefe de patrulla el sargento Iván Escobar y como conductor, el cabo Juan Rojas. Al ver el estado de nerviosismo de la joven afectada, lo primero que hicieron ambos carabineros fue preguntarles a ambas si tenían alguna herida o contusión producto del choque, si experimentaban dolores y si el vehículo y ellas mismas estaban en condiciones de seguir su camino.
Nicole Labbé descartó alguna contusión y sólo manifestó su indignación por la cobarde actitud del conductor de la camioneta Chevrolet que se dio a la fuga sin socorrerla ni pedirle disculpas.
El sargento Escobar, cumpliendo el procedimiento habitual, le hizo las preguntas de rigor para dejar constancia en su hoja de ruta en qué circunstancias se había producido el choque. Y quedó registrado que cuando Nicole Labbé se desplazaba de oriente a poniente por la avenida Eliodoro Yáñez, al llegar a la intersección de Hernando de Aguirre procedió a frenar ya que el semáforo se encontraba en rojo, sintiendo un gran frenazo por la parte posterior de su vehículo, seguido de un fuerte golpe.
También quedó consignado el relato de la amiga de Nicole Labbé, quien al mirar hacia atrás, alcanzó a ver que el conductor del vehículo que las había chocado dio marcha atrás y huyó rápidamente del lugar en dirección desconocida, incluso infringiendo el semáforo que acababa de ponerse nuevamente en rojo. A lo único que atinó –dijo-, fue a anotar la matricula de la camioneta Chevrolet gris.
Como el vehículo estaba en condiciones de ponerse en marcha, los dos carabineros les pidieron que los acompañaran hasta la comisaría, ubicada en Miguel Claro Nº 300, para hacer la denuncia correspondiente y corroborar por medio de un biométrico la identidad del propietario de la camioneta que la había chocado.
Una vez en la 19ª Comisaría, mientras el cabo Juan Rojas Cerda redactaba el parte policial correspondiente, el sargento Escobar procedió a sacar el biométrico de la patente del vehículo. Y cuando en la pantalla leyó "Eduardo Ignacio Gordon Orduña", ni siquiera sospechó que el nombre que le aparecía como dueño del vehículo que se había dado a la fuga sin prestar ayuda, correspondía al hijo mayor de su superior máximo, el general Eduardo Gordon.
Otros testigos de lo que ocurrió esa mañana en la 19ª Comisaría, relataron a CIPER que cuando otro carabinero se percató que el nombre y apellido del dueño del auto del choque eran los mismos que los del director de la institución, tanto el sargento como el cabo se miraban incrédulos ante la posibilidad de que el hijo del general Gordon se hubiera dado a la fuga.
El documento que acreditaba la identidad del propietario del vehículo y el parte policial redactado por el cabo Rojas fueron entregados al suboficial de guardia, Juan Tapia González, quien procedió a redactar el parte oficial que se envía al Tercer Juzgado de Policía Local. El parte Nº 01572, firmado por Tapia lleva la descripción del accidente, los datos de los dos vehículos y de sus propietarios. El documento quedó archivado en la carpeta de los partes policiales de esa noche de guardia.
El parte donde constaba el choque sufrido por Nicole Labbé no permaneció por mucho tiempo en la carpeta. Otro carabinero que presenció el trámite, sospechando que era mucha la coincidencia de nombres y apellidos, decidió corroborar sus dudas y por el número de RUT llegó a la ficha del Registro Civil constatando que efectivamente no se trataba de un alcance de apellido: Eduardo Ignacio Gordon Orduña era efectivamente el hijo del director general de Carabineros. Y de inmediato se lo hizo saber al sargento a cargo.
-Infelizmente, en Carabineros se da mucho que cuando uno tiene un dato importante como éste, enseguida se pone en conocimiento del jefe. Y no sólo porque la institución es jerarquizada, sino más por la intención de quedar bien con el jefe, porque uno sabe que éste también sacará provecho de la información. Uno queda bien delante del jefe y el jefe queda bien delante de su superior –explicó a CIPER un policía de la 19ª Comisaría que pidió reserva de su identidad.
Eso fue exactamente lo que hizo a su vez el sargento Tapia cuando tomó conocimiento del lazo filial del autor del choque: decidió llamar a su superior en la Comisaría, el mayor Iván Campaña Toledo. Según las fuentes consultadas por CIPER, el mayor Campaña "se comunicó inmediatamente con el general Gordon, quién le pidió reserva y que le pasara los datos de la afectada para ver cómo solucionar el problema".
Todo ocurrió muy rápido porque a las 10:25 de ese mismo viernes feriado el parte escrito por el sargento Tapia fue cambiado. Un segundo parte, redactado esta vez por los cabos Cayupe y Olea –por orden del mayor Campaña- lo sustituyó y en dicho documento oficial se omitió el nombre del hijo del general Gordon, quedando sólo la patente del vehículo seguido de la siguiente frase: "desconociendo mayores antecedentes, para posteriormente el conductor del móvil darse a la fuga en dirección desconocida".
Contactada telefónicamente por CIPER. Nicole Labbé, sobrina del alcalde de Providencia, Cristián Labbé, afirmó escuetamente que el hijo del general Gordon le respondió por el accidente, "y me pagó $3 millones para poder reparar los daños del vehículo, no quedando nada pendiente". Labbé no quiso referirse más al accidente, salvo el hecho de manifestarse sorprendida de que estuviésemos en conocimiento de los hechos.
Del choque nunca más se habló en la 19ª Comisaría. Al menos frente al mayor Iván Campaña. Porque casi todos los policías de ese retén sí supieron y vieron los dos partes que se referían al choque protagonizado por el hijo del general Gordon. El primero nunca fue destruido. De allí que la intervención de ocultamiento y protección a su hijo que hiciera el general Gordon esa mañana del 16 de julio de 2010, saltó a otras comisarías del país.
Y el martes 30 de agosto los hechos cobraron nueva fuerza cuando Gordon afirmó ante las cámaras: "A mis carabineros les ordeno a continuar cumpliendo con sus obligaciones que están adscritos en esta doctrina, que seamos los espejos de la lealtad, los valores y la verdad y a leer el manual de doctrina todos los días". Y rubricó: "A quienes han usado malamente este uniforme les digo por favor, váyanse, no nos hagan más daño. Carabineros es importante".
1 de septiembre de 2011
©ciperchile

millacura no fue el único que disparó


Muerte de Manuel Gutiérrez: otros dos carabineros habrían disparado en el lugar.
Santiago, Chile. La versión fue comunicada por el abogado de Manuel Millacura, Vicente Neira, quien además reafirmó que de demostrarse la culpabilidad de su defendido, él asumirá las consecuencias de este hecho.
Víctor Neira, abogado que representa al ex sargento segundo Miguel Millacura, entregó hoy nuevos antecedentes en torno a la investigación de la muerte del joven Manuel Gutiérrez producto de un disparo por parte de Carabineros.
Neira aseguró que su cliente le habría informado que la noche del incidente, otros dos efectivos de Carabineros habrían efectuado disparos en el lugar donde Gutiérrez murió.
"Por la información que el suboficial proporcionó, al menos dos funcionarios realizaron disparos. No tenemos certeza de quiénes son, pero recuerden que había varias patrullas en el sector", dijo Neira.
"Volvemos a reafirmar que si se determina que la bala salió de su arma, él va a asumir las consecuencias que arroje este hecho. Él está aproblemado, porque está privado de libertad. Hasta ahora hay indicios de que fue él, pero aún no hay certeza jurídica", recalcó Neira luego de visitar a su defendido en la subcomisaría de Pudahuel Norte.
En relación a las pericias hechas al proyectil encontrado en el cuerpo del joven, Neira informó que él y su cliente tienen dudas ya que audiencia "se habló de cuatro estrías en el proyectil y eso lo dejan todas las (subametralladora) UZI. Lo que hay que ver son las microestrías y eso hasta ahora no se ha hecho".
1 de septiembre de 2011
©soychile/santiago

pacos mataron a otro manifestante


Plaza confirmó la muerte de un segundo joven tras el paro de la CUT.
Santiago, Chile. La alcaldesa de Huechuraba dijo que Mario Parraguez, que recibió un balazo en La Pincoya tras el paro convocado por la CUT, falleció el sábado.
La alcaldesa de Huechuraba, Carolina Plaza, confirmó hoy la muerte de Mario Parrraguez, un joven de 18 años que fue herido de bala en La Pincoya, en los incidentes tras el segundo día de paro nacional convocado por la CUT.
"Lamentablemente murió el sábado, así que esperamos que los nuevos llamados a manifestaciones y las fechas históricas que vienen (en septiembre) sean más calmadas y no tan violentas", comentó en conversación con Mega.
Parraguez fue alcanzado por la bala el mismo día que se produjo, en Macul, la muerte de Manuel Gutiérrez.
1 de septiembre de 2011
29 de agosto de 2011
©soychile/santiago

reforma constitucional contra gordon


Anuncian proyecto para que General Director de Carabineros pueda ser acusado constitucionalmente.
Valparaíso, Chile. "Carabineros goza de una especie de estatuto de protección que hace que sus mandos no asuman su responsabilidad en casos como el del joven muerto en Macul, y eso es lo que queremos terminar con esta iniciativa legal", señaló el parlamentario DC.
El diputado DC y miembro de la Comisión de Defensa de la Cámara, Ricardo Rincón, anunció hoy que "vamos a impulsar una reforma constitucional, para que el General Director de Carabineros pueda ser acusado constitucionalmente, ya que en la actualidad goza de una especie de estatuto de protección que, entre otras cosas genera que el alto mando no se haga cargo de sus responsabilidades en acciones como la muerte de un joven indefenso por parte de un funcionario policial".
El parlamentario agregó que "esto no lo podemos seguir permitiendo y junto a otros diputados presentaremos esta modificación, para que al igual que los ministros y altos funcionarios del Estado, el jefe de la policía uniformada también pueda ser requerido constitucionalmente".
"Frente al grave hecho ocurrido con la muerte del joven Manuel Gutiérrez, el General Director de Carabineros, Eduardo Gordon, se excusa en una licencia médica para no asumir la responsabilidad de mando que le cabe en su asesinato por parte de un efectivo policial y no presenta su renuncia, como sería lo lógico si se actuara de manera debida; debe renunciar".
"Siguiendo este patrón, en Carabineros nadie ha asumido la responsabilidad de mando que les corresponde en un hecho como éste y el hilo se está cortando por lo más delgado, ya que se dio de baja a unos cabos y suboficiales, por no haber informado del hecho de inmediato y a un general se le pidió el expediente de retiro por las declaraciones desafortunadas que hizo".
El diputado Rincón añadió que "¿Acaso no hay ningún capitán, comisario de Macul o algún prefecto que haya tenido responsabilidad operativa ese día?. Vemos con preocupación que Carabineros está escondiendo su responsabilidad en el hecho con la salida de esos funcionarios de menor rango".
Finalmente, precisó que "Carabineros es una institución permanente del país y por lo tanto, o la cuidamos todos porque la queremos o simplemente no da para más en estas condiciones, en las que el alto mando no se hace cargo de sus responsabilidades".
1 de septiembre de 2011
30 de agosto de 2011
©diario de la cámara

psicosis por secuestro de niños


Otra vez, el temor colectivo en rosario. Sobre "la Trafic blanca".
[Luis Bastús] Argentina. Reapareció en la escena pública la angustia colectiva acerca de personas que acechan a niños y adolescentes, en este caso en barrios de la zona sur, con el propósito de raptarlos. Ayer, unas treinta personas -en su mayoría, madres jóvenes- se convocaron para hacer visible su preocupación acerca de vehículos sospechosos que merodean escuelas, desconocidos que fotografían a los chicos, y hasta un par de intentos de secuestro sobre los que no hay una investigación penal abierta. Y a la par del pronunciamiento de estas mujeres, en Internet, las redes sociales se hicieron eco en las últimas horas de la misma inquietud, con testimonios que afirman las mismas situaciones sin mayores precisiones que la inercia del pánico que -a propósito o no- van consiguiendo.
El origen del temor es de vieja data y corresponde al estereotipo de "la Trafic blanca" que merodea los barrios en busca de menores con el fin de secuestrarlos. Las explicaciones nunca demostradas apuntan al tráfico de órganos y a la trata de personas. Esta vez, el regreso de este temor colectivo coincide con la difusión del caso Candela Rodríguez, la niña de 11 años que desapareció hace 9 días en Hurlingham.
El jefe de la Unidad Regional II, Cristian Sola, aseguró que no hay casos concretos de secuestros ni de intentos, a excepción de una chica que habría sido salvada por amigos y vecinos de que hombres desconocidos intentaran raptarla en Ovidio Lagos y Presidente Quintana para llevarla en un VW Polo de color negro. Mientras tanto, en Facebook proliferaron advertencias de vehículos sospechosos aquí y allá, y sobre secuestros que nadie denunció formalmente.
Los vecinos convocados ayer en bulevar Oroño y Lamadrid sostuvieron que la policía se niega a recibir sus denuncias. Mariana Bogado contó que el domingo a las 19.30, su hijo de 10 años volvía de hacer un mandado en barrio La Granada cuando "un pelado como de 35 años, vestido como enfermero" le mostró un juguete y quiso persuadirlo de que suba a a una Trafic blanca con vidrios polarizados estacionada en Caña de Ambar y Melián. El nene huyó a la carrera hasta llegar a su casa. Según la mujer, en la subcomisaría 19ª no quisieron oírla pese a estar en su jurisdicción; y sólo después de insistir con sus vecinos lograron asentar la denuncia en la seccional 21ª, del barrio Las Delicias.
Erika Bracamonte, otra de las madres autoconvocadas, narró un episodio truculento, del que ni la Justicia ni la Policía tienen registro. Aseguró que "hace un mes atrás" a una mujer le arrebataron su hijo de dos años y se lo llevaron en un auto color bordó. Bracamonte dijo haber sido testigo de la aparición del cuerpo del niño, dos días más tarde, en el Parque Regional Sur y asesinado en macabras circunstancias.
Otra mujer contó un episodio similar, hace dos semanas, al fondo de la avenida San Martín, lindante con Villa Gobernador Gálvez. Y luego se agolparon más y más anécdotas de escaramuzas semejantes, en barrio Tablada, en Uriburu y las vías del ferrocarril, y el más reciente, el viernes por la noche, contra un niño que habrían querido arrebatar de brazos de su padre en Regimiento 11 y Paraguay.
Los denunciantes suponen que hay un pacto de silencio para acallar estos hechos, cuando se les inquiere sobre la indiferencia que exhibe la Justicia y la Policía acerca del tema, incluso si hubieran ocurrido los homicidios referidos. Fuentes del Ministerio de Seguridad admitieron que están al tanto del pánico latente, pero lo atribuyeron a efectos de sucesos que ocurren en otro lugar y que impactan desde lo mediático.
"El miedo tiene amplia capacidad de comunicarse. Por eso es comprensible que un grupo de personas rápidamente comparta un discurso con situaciones como si las hubiesen vivido en carne propia", interpretó Máximo Sozzo, abogado experto en criminología. "Basta que una historia particular tenga ciertos visos de veracidad para que dispare el pánico colectivo. Los medios tienen un rol fundamental al amplificar casos que suceden en Buenos Aires, pero que el público asimila y lo traslada a sus escenarios. Como cuando en Buenos Aires se sucedían los secuestros extorsivos y aquí había una paranoia con eso pese a que nunca ocurrió ninguno", recordó.
31 de agosto de 2011
©rosario 12

diez pruebas contra millacura


Las huellas balísticas en el proyectil que mató a Manuel Gutiérrez, el informe de oficiales de Carabineros sobre sus mentiras, las declaraciones de los testigos, videos de seguridad, los peritajes de la PDI y finalmente su propia confesión terminaron hundiendo al ex suboficial.
[Claudio Leiva Cortés] Santiago, Chile. 1.- El proyectil recuperado del cuerpo de Manuel Gutiérrez mostró al microscopio cuatro surcos. Los peritos de la PDI supieron de inmediato que no fue disparado por una pistola o revólver, porque los cañones de estas armas dejan seis. Surgió entonces la teoría de la UZI, subametralladora del arsenal de Carabineros que sí deja esa huella balística.

2.- Según los informes entregados por el jefe de la 43ª Comisaría de Peñalolén, mayor Roberto Contreras Silva (dado de baja este martes), el sargento Miguel Millacura fue el único que sacó una subametralladora UZI en la noche en que se produjo la muerte de Manuel Gutiérrez, el jueves 25 de agosto pasado, último día del paro de la CUT.

3.- El mayor Contreras declaró a los fiscales a cargo del caso que el ex sargento le mintió dos veces, no sólo a él, sino que también al superior directo de Millacura, el jefe de la subcomisaría Peñalolén, capitán Carlos Castillo Ahumada (también dado de baja este martes). Millacura aseguró en dos oportunidades que no había disparado la UZI.

4.- La subteniente Claudia Iglesias Luz, quien tenía a cargo el sector en que se produjeron los incidentes, Américo Vespucio con pasaje Amanda Labarca, donde cayó muerto Manuel Gutiérrez, dijo que vio al ex sargento Millacura disparar tres veces. Por no informar oportunamente de esto, la subteniente fue dada de baja el lunes.

5.- Tras descubrirse las mentiras de Millacura, éste dijo que había disparado "al aire" para repeler un supuesto ataque a balazos contra carabineros. La Brigada de Homicidios de la PDI rastreó todo el sitio del suceso y no encontró casquillos ni otras evidencias de un enfrentamiento a tiros. El único proyectil recuperado es el que mató a Manuel Gutiérrez.

6.- Las declaraciones de los testigos Marcelo Sepúlveda, Juan Avendaño, Carlos Martínez, Eva Martínez Lizama, Giuseppe Ramírez y, sobre todo, Gerson Gutiérrez -el hermano minusválido de la víctima- coinciden en señalar que los disparos provinieron del grupo de carabineros que se apostó frente a ellos, al otro lado de Américo Vespucio.

7.- Estos testimonios concuerdan con las imágenes de las cámaras de la Autopista Américo Vespucio, en las que se ve a los carabineros parapetarse en la caletera oriente. El DVD dura 120 minutos y muestra principalmente a mujeres y niños, pero también que los carabineros son atacados a pedradas desde la caletera poniente.

8.- Las mediciones efectuadas por peritos de la PDI arrojaron que la distancia entre la ubicación del sargento Millacura, tras unos bloques de cemento en la caletera oriente, y el lugar en que cayó Manuel Gutiérrez, en el pasaje Amanda Labarca al poniente, es de 150 metros. El alcance efectivo de la UZI es de hasta 200 metros.

9.- El sargento Millacura declaró que se arrodilló para disparar "hacia arriba" con el arma desde su cintura. La autopsia al cadáver de Manuel Gutiérrez concluyó que el proyectil hizo una trayectoria levemente inclinada de arriba hacia abajo. Esto significa que el arma no apuntó en 90 grados, sino que más bien a 45 grados o menos.

10.- Finalmente, el sargento Millacura reconoció que había concurrido al lugar de los hechos por iniciativa propia, sin mediar orden alguna de sus superiores, y que había disparado en dos oportunidades. También admitió que repuso las balas con municiones propias y que limpió el arma "por temor a verme involucrado en los hechos".
31 de agosto de 2011
©la nación

más acusaciones contra cady


El ex militante fue considerado como parte del aparato represivo. Las abogadas Gabriela Durruty, Jesica Pellegrini, Leticia Faccendini y Daniela Asinari, recabaron 23 testimonios que juzgaron en contra de Chomicki, el civil quien es juzgado en el marco de la causa Díaz Bessone.
[Argentina] [José Maggi] Las cuatro abogadas querellantes por la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y Familiares de Detenidos Desaparecidos acusaron ayer a Ricardo ‘Cady’ Chomicki por 17 casos de secuestro, cuatro de ellos seguidos de torturas. Se trata del ex militante que trabajó con la Patota, y fue considerado como parte del aparato represivo. Esta es la única querella que decidió acusarlo, atento a que los restantes sectores, como HIJOS y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, sostienen que "quien entra víctima a un centro clandestino sale víctima". Pero las letradas Gabriela Durruty, Jesica Pellegrini, Leticia Faccendini y Daniela Asinari, recabaron 23 testimonios que juzgaron en contra de Chomicki. Uno de ellos recordó que el Cady le confió: "Estoy vivo porque mandé veintidós a la boleta".
Para las querellantes, Chomicki integró el grupo represor que operaba en el Servicio de Informaciones en el período de mayor cantidad de detenidos, entre la segunda mitad de 1976 y la primera mitad de 1977".
Estos son algunos de los testimonios recopilados por la querella:

* Oscar Bustos. Relató haber sido torturado por Chomicki en su paso previo al SI por la comisaría 7ª y pudo reconocerlo inmediatamente a porque lo conocía previamente: era amigo de su hermano. A pesar de esto le decía que "se lo devolverían hecho pedacitos". Pepo Bustos fue retirado de la morgue policial.

* Juan Carlos Ramos. Fue entregado por Chomicki, quien se había alojado en la casa de su padre Generoso. Era el único que conocía la localización exacta de su casa y la ubicación de otro militante, Menegucci, que estaba escondido en ese lugar. Ya en el SI, Carlos Izaguirre, le relató que la Patota lo había ido a buscar a su casa y no lo habían encontrado, pero lo vió Chomicki en un bar y se bajó a buscarlo. También relató que el Gallego Mellili fue interrogado por Chomicki, actuando de "compañero".

* Carlos Pérez Rizzo. Relató cómo Chomicki, actuando el rol de preso, se puso al lado del Tony, Daniel Farías, y lo interrogaba de un modo solapado. Creyéndose junto a un compañero detenido, le dijo al Cady "gracias al Cabezón no dije nada". Esta información fue evaluada por la Patota, a sabiendas del efecto que produjo: Farías está desaparecido y Pérez Rizzo recibió una dura paliza.

* Víctor Hugo Salami. Estaba presente cuando Chomicki se acercó a Mellili, cuando fue advertido por Generoso Ramos Peralta acerca del peligro de hablar con esta persona a quien Ramos consideraba responsable de su caída.

* Gustavo Piccolo. En su declaración ante CONADEP manifestó haber presenciado cómo Chomicki intentaba sacar información a una persona que estaba muy deteriorada por la tortura.

* Gustavo Mechetti. Relató cómo después de la primer golpiza recibida en el SI escuchó su voz mencionándolo como alguien que había sido militante de su fuerza pero ya no lo era. El le dice "hola Bicho, el Cady te saluda" y se refiere a sus "nuevos compañeros".

* Alfredo Vivono. Relató que el Cady le dijo: "Estoy vivo porque mandé 22 a la boleta", en obvia alusión a compañeros caídos a partir de su labor como integrante del grupo represivo.

* Manuel Fernández. Lo describió como "uno más de sus carceleros". Se refiere a él como quien lo va a buscar a la favela y lo lleva para que le tomen declaración. Luego se entera que el Cady fue quien identificó a su hermana Manolita, con quien se ensañaran particularmente. Manolita está desaparecida.

* Elías Carranza. Manifestó que el Cady secuestraba y torturaba, que se paseaba muy cómodo con los torturadores.

* Estela Hernández. Recordó que Chomicki se manejaba libremente. Por boca de Marisol Pérez conoció la responsabilidad que le cupo a Chomicki en su secuestro. Marisol había caído en una cita en un bar, el único en condiciones de reconocerla era Chomicki y así lo había hecho. Nilda Folch apreció vistiendo la ropa de Marisol y el Cadi Chomicki usaba su bolso.

* María del Carmen Sillato. Lo ubica entre los represores ya que reitera que él se movía con total libertad.

* Elba Juana Ferraro de Bettanin. Cuenta cómo después de ser atormentada recala junto a Alberto Tion, quien había sido torturado con picana, le advirtieron que no podía tomar agua. Pese a ello, Chomicki le acercó un sifón de soda. Después de beberla, Tion murió inmediatamente.

* Ana Moro. Relató la tortura a un chico cordobés al que el Cady amenazaba con reventarle el ojo con una birome. "Nosotros estamos empeñados en la lucha contra la subversión", dijo Chomicki.

* Juan Carlos Cheroni. "Mi hermano me dijo que a él lo torturaron Lofiego y Chomicki. Era ’vox populi’ que Chomicki participaba en las sesiones de tortura y en los interrogatorios, al conocer a los militantes sabía bien qué preguntar".

* Marcos Olivera. Relató que mientras la Polaca Folch le tiraba agua el Cady lo picaneaba.

Adrián Sánchez. Dijo que Chomicki lo instó a colaborar, que era quien más lo interrogaba, que lo golpeaba en los testículos y lo picaneaba.

* Mirta Castellini. Lo ubica como uno de sus captores al momento mismo de su secuestro. También declara haber sido torturada por Chomicki.
31 de agosto de 2011
©rosario 12