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murió shammi kapoor


Actor de Bollywood.
Mumbai, India. Murió aquí, el domingo, el actor Shammi Kapoor, que tuvo una larga carrera en el cine indio. Tenía 79 años.
La causa de su muerte fue un fallo renal, informó el Breach Candy Hospital, donde había sido ingresado para una diálisis.
Kapoor, miembro de una prominente familia de actores indios -sus hermanos Raj y Shashi eran estrellas de cine, y su padre, Prithviraj Kapoor, un reputado realizador teatral en los años cincuenta-, era conocido por sus roles ligeros y por introducir el rock-‘n-roll en la sensibilidad de los músicos de Bollywood.

Nacido como Shamsher Raj Kapoor en Mumbai (entonces Bombay) el 21 de octubre de 1931, hizo su debut en Bollywood en 1953, pero no se convirtió en estrella sino en 1957, cuando apareció en el exitoso musical ‘Tumsa Nahin Dekha’, bailando en un estilo en parte influido por Elvis Presley, que lo transformó en un favorito de las jóvenes audiencias indias. (Como la mayoría de los artistas en musicales de Bollywood, no cantó sus propias canciones.)
Entre sus otras películas, se encuentran ‘Junglee’, ‘Dil Tera Diwana’ y ‘Professor.’ Ganó dos premios Filmfare, el equivalente indio del Oscar. Más tarde en su carrera, trabajó como director y solicitado actor secundario.
Le sobreviven su esposa, su hijo y su hija.
21 de agosto de 2011
18 de agosto de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

empresa privada y desplazamiento


La empresa privada frente al desplazamiento: luces y sombras.
Colombia. Una investigación señala la responsabilidad de algunas empresas en el desplazamiento forzado, pero a la vez hace énfasis en los esfuerzos por prevención y mitigación. El estudio se realizó durante un año y se concentró en Antioquia y Nariño, departamentos críticos.
El estudio encontró que "efectivamente hay vínculos que relacionan al sector empresarial con el desplazamiento forzado interno, tanto en zonas de expulsión como en zonas de recepción", pero agrega que no son evidentes ni generalizables.
Las conclusiones plantean tres formas de relación: una negativa, en la que el sector privado resulta involucrado en la generación de desplazamiento, y dos positivas, en las que las empresas participan en su prevención o mitigación a través de proyectos comunitarios. Estas últimas se enmarcan en la responsabilidad social y cumplen un importante papel "de cara a la construcción y el fortalecimiento de su licencia social para operar".
En la presentación del estudio se recalcó que el desplazamiento forzado sigue siendo un grave problema para el país. Colombia es la segunda nación en el mundo con más refugiados internos, con aproximadamente cuatro millones de personas en dicha situación.
De otra parte, se señaló que si bien existen iniciativas desarrolladas por el sector privado en prevención y mitigación del desplazamiento forzado, estas siguen siendo poco visibles y resultan escasas frente a las dimensiones del fenómeno. Por esta razón se resaltó la experiencia de tres casos exitosos, ubicados en El Salado (Sucre), Medellín y Santa Marta.

La Investigación
La Fundación Ideas para la Paz (FIP) y la Universidad de los Andes fueron las entidades encargadas del informe, que buscó analizar el sector empresarial y su relación con el desplazamiento forzado interno en Colombia. El estudio contó con el apoyo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
Su elaboración estuvo dirigida por Angelika Rettberg, del Programa de Investigación sobre Conflicto Armado y Construcción de Paz de la Universidad de los Andes, y de Ángela Rivas, de la FIP. La recopilación de información se realizó entre diciembre del 2009 y diciembre del 2010, y se concentró en los departamentos de Antioquia y Nariño.
Estos departamentos comparten altos niveles de desplazamiento forzado, pero con características diferentes. En Antioquia es una problemática que viene de muchos años atrás y está vinculada a la expansión paramilitar. Mientras en Nariño es un fenómeno más reciente y está relacionado con la disputa territorial de los diferentes actores del conflicto.
 
Casos de Generación de Desplazamiento
La investigación enuncia tres casos concretos de empresas judicializadas por su vinculación en la generación de desplazamiento forzado: Chiquita Brands, Dole y las empresas palmeras de Urabá.
Chiquita Brands es una empresa bananera estadounidense acusada de casos de "asesinato, tortura, masacres y secuestros" en la región de Urabá. La empresa pagó 25 millones de dólares a la justicia estadounidense como multa por haber patrocinado grupos paramilitares.
Dole Food Company, otra compañía frutera estadounidense, enfrenta acusaciones por "estimular, financiar y colaborar directamente con las actividades de grupos paramilitares en la zona bananera de Magdalena y La Guajira entre 1997 y 2007, donde se registraron cerca de 300.000 personas desplazadas".
El tercer caso lo constituyen algunas empresas palmeras de la región de Urabá, donde al menos nueve compañías estuvieron estrechamente vinculadas al paramilitarismo, en especial en Jiguamiandó y Curbaradó (Chocó), donde se usurparon las tierras de varias comunidades afrodescendientes.

Búsqueda de Responsabilidad Social Empresarial
En contraste, el estudio documentó tres casos significativos de participación empresarial en programas de mitigación del desplazamiento forzado: el proyecto de reconstrucción de El Salado, de la Fundación Semana; el programa "Energía para el Retorno", de las Empresas Públicas de Medellín, y el Programa de Desarrollo Sostenible para Población Desplazada de Santa Marta, de Fundaunibán.
"Existe un enorme potencial por explorar y desarrollar en relación con la generación de alternativas que desde el sector empresarial contribuyan a resolver situaciones ligadas al desplazamiento", afirmó Ángela Rivas, coautora del estudio. Para ella, el conocimiento del problema por parte de las empresas desarrollará su capacidad de contribuir a la superación del desplazamiento forzado interno y a la construcción de paz.
En el foro de presentación se señaló que "las empresas deben aumentar su participación y acción en la solución del desplazamiento forzado en Colombia". En ese sentido, se requiere de mayor comprensión por parte de los empresarios del contexto colombiano y de su deber de respetar los derechos humanos y contribuir a su vigencia, sin desconocer que la principal responsabilidad recae en manos del Estado.
La investigación invita a que las empresas tomen conciencia sobre la situación del desplazamiento forzado y los demás fenómenos derivados del conflicto armado como primer paso hacia la búsqueda de soluciones mancomunadas. En ese sentido, si la inversión extranjera se sigue promoviendo en el país, se requerirá de mayor compromiso empresarial para el cumplimiento de los derechos humanos.
21 de agosto de 2011
18 de agosto de 2011
©semana
vía verdad abierta

los juicios por genocidio en ruanda


Se pensaba que la justicia comunitaria (gacaca) era el  modo más práctico de superar la división entre hutus y tutsis. Pero no resultó.
[Christopher Goffard] Kigali, Ruanda. Issa Munyangaju está dispuesto a contar su historia, pero pide una cerveza a cambio. Bebe a sorbos una Primus en un oscuro bar de cemento y habla sobre el criado que mató durante el genocidio.
Eran amigos, dice, hasta que llegaron a un puesto de control de milicianos hutu. Le dieron a Munyangaju, que es hutu, un fusil. Le dijeron que si no ejecutaba a su amigo, cuyo grupo étnico, tutsi, había sido condenado al exterminio, lo matarían a él.
"Obedecí sus órdenes", dice Munyangaju, 44. Le disparó al joven en el estómago, y pudo oír el balazo que terminó con su vida.
Cuando estaba en prisión, funcionarios de gobierno lo visitaron para explicarle las ventajas de la confesión en un tipo de juicio conocido como gacaca, un radical experimento en justicia comunitaria. Gacaca se traduce del idioma kinyarwanda como "justicia sobre la hierba", debido a que muchos juicios se realizan en canchas, en colinas y a la sombra de árboles. No tenían abogados, y en lugar de jueces profesionales fue una comisión de notables la que distribuyó condenas y absoluciones.
Munyangaju dice que su confesión en su juicio gacaca redujo su pena de prisión de treinta a diez años y le ayudó a aliviar el peso de su culpa. "Ahora puedo ir al cielo", dice.
En 1994, las masacres étnicas se cobraron la vida de más de ochocientos mil tutsis y las personas que fueron vistas como sus aliados. Cuando empezaron los juicios ocho años después, el gobierno de Ruanda argumentó que el proceso gacaca impediría no solamente que las cárceles se atiborraran de acusados del genocidio, sino que además aceleraría casos que podrían tomar décadas si fueran llevados por tribunales tradicionales, víctimas también de la masacre de funcionarios judiciales.
Los sobrevivientes sabrán finalmente quiénes mataron a sus familiares y dónde encontrar sus cuerpos. Los asesinos confesos recibirán sentencias reducidas y la posibilidad de reinserción social. Finalmente, se esperaba que hubiera reconciliación.
Pero mientras los tribunales ven los últimos de más de un millón de casos, el legado de los juicios es fuertemente disputado. En un informe reciente titulado ‘Justicia comprometida’, la organización de derechos humanos Human Rights Watch dice que el proceso ha sido utilizado para arreglar cuitas personales, así como para silenciar a periodistas, activistas y funcionarios.
El informe dice que los tribunales han ignorado los asesinatos masivos atribuidos al Frente Patriótico de Ruanda, el partido que puso fin al genocidio y ahora dirige al país.
El informe también menciona la falta de "derechos justos" para los acusados durante los juicios, tales como acceso a abogados, y denuncian a los jueces voluntarios de escasa formación, indiferentes ante las reglas que hacen a las evidencias, que a veces juzgan sobre la base de rumores.
Munyangaju dice que tras ser liberado de la cárcel, descubrió que su esposa estaba embarazada de otro hombre, y en venganza implicó al hombre en ataques relacionados con el genocidio. Más tarde, dijo, confesó que había mentido.
Ahora se sienta en una silla de plástico junto al camino a remendar zapatos; gana apenas lo suficiente para alimentar a su mujer y sus dos hijos. Su casa se está desmoronando. Trató de criar cabras, pero se las mataron, y ahora sospecha que fueron sus vecinos. Quizás lo hizo algún familiar de un sobreviviente. No está seguro.
"No sé quién mató a mis cabras", dice. "Esa persona puede venir a matarme a mí. Creo que pudieron haber sido todos."

2
El genocidio empezó en abril de 1994, cuando extremistas hutu aprovecharon el asesinato del presidente de Ruanda para azuzar a soldados, milicianos y ciudadanos hutu contra la minoría tutsi.
Las radios bramaban con órdenes de exterminar a los tutsi como si fueran cucarachas. Se calcula que más del 75 por ciento de la población tutsi fue masacrada. Sin embargo, han sido hutus, el grupo étnico mayoritario del país, el que a menudo juzga a otros hutus en los tribunales gacaca.
"Al principio era muy difícil entender cómo un hutu podía juzgar a otro hutu", dijo Naphtal Ahishakiye, 37, que trabaja para un grupo de sobrevivientes. Perdió a sus dos padres y cuatro hermanos, y escapó de las milicias ocultándose en un río, debajo de las raíces de un árbol, sumergiendo el cuerpo durante semanas, hasta que su piel se volvió blanca y se le empezó a caer de los brazos. Cuando se recuperaba, ansiaba vengarse.
"Justo después del genocidio, los sobrevivientes pensábamos que a los asesinos había que matarlos", dijo. "Era difícil pensar en otro tipo de castigo."
Dijo que llegó a apreciar el proceso gacaca cuando confrontó a algunos de los asesinos de su familia, que eran sus vecinos y, antes del genocidio, sus amigos. Unos siguen en prisión; otros están cumpliendo sus penas en proyectos de servicios públicos.
"No hay pueblos para sobrevivientes y pueblos para hutus", dijo. "Vivimos juntos y no hay nada que hacer. No te puedes vengar."
Debido a las sentencias relativamente ligeras que muchos reciben en los juicios gacaca, incluso algunos partidarios del proceso no dudan en definirlo como "media amnistía."
Entre ellos se encuentra Reverien Interayamahanga, 39, investigador en el Instituto de Investigación y Diálogo por la Paz [Institute of Research and Dialogue for Peace] en Kigali, que escapó a duras penas de la muerte cuando era estudiante en 1994.
"Pero con el fin de la reconciliación, creo que la opción se justifica", dijo Interayamahanga. "¿Cómo puedes meter a un quinto o un décimo en la población a la cárcel y esperar que sus familiares coexistan con los sobrevivientes?"
Propuso una historia común: un huérfano de genocidio ve libres a los asesinos de sus padres.
"Desde la perspectiva de la justicia clásica, no es justo", dijo. "Pero, para mí, el tribunal gacaca era la opción menos mala."
En contraste con la asombrosa cantidad de casos tratados por los tribunales ruandeses, el tribunal de Naciones Unidas en Arusha, Tanzania -levantado para tratar de juzgar a los organizadores del genocidio de Ruanda- ha avanzado lentamente, llevando apenas unas decenas de casos.
Phil Clark, profesor de política internacional en la Universidad de Londres que ha estudiado los tribunales gacaca, dijo que el proceso se ha concentrado no solamente en el castigo, sino en promover las conversaciones directas entre culpables y sobrevivientes.
"Creo que las organizaciones de derechos humanos no han tomado eso en cuenta", dijo. "Nunca me ha quedado en claro qué alternativa proponen para los tribunales gacaca."
El sistema "está inclinado hacia la indulgencia", con el objetivo de reintegrar a los asesinos en la sociedad, aunque otra explicación es que los jueces hutu simpaticen con los acusados hutu, dijo Clark.
"El sistema de acuerdos es bastante generoso", dijo. "La inmensa mayoría de los que han sido declarados culpables en el sistema gacaca no han vuelto a la cárcel."
En un caso estudiado por él, un comerciante encarcelado que confesó múltiples asesinatos obtuvo la libertad con un acuerdo declaratorio. Indignados sobrevivientes bombardearon su casa con piedras. Encontró casa junto a una mujer a cuyos tres hijos había asesinado, y trabajaban el mismo maizal.
"Es una situación habitual", dijo Clark. "Existe una suerte de tensa coexistencia, y del pragmatismo que lo justifica."

3
Uno de los últimos tribunales gacaca se realizó hace poco en Kigali, donde el acusado, Frederic Bazimaziki, asistió a la audiencia con el uniforme rosado de los reos en una oscura dependencia del gobierno.
Estuvo preso durante un año, después de haber sido juzgado y condenado en ausencia. Dice que nunca recibió ninguna citación. Ahora está recurriendo su la sentencia a diecinueve años de cárcel.
"Tengo miedo", dijo, "porque son muchos años."
Sin embargo, Bazimaziki, 44 años y padre de siete hijos, no confesaría para obtener clemencia.
Un vecino, un carpintero llamado Charles Ngirunkunda, estaba haciendo declaraciones que lo incriminaban.
En realidad, el denunciante nunca vio a Bazimaziki matar a nadie. Pero insistió en que lo había visto armado de un garrote, que formaba parte de una milicia y usaba el uniforme de la Coalición para la Defensa de la República, conocida como CRD, un partido extremista hutu.
Solo ante seis jueces voluntarios, Bazimaziki negó todas las acusaciones y dijo que estas obedecían a rencores: Él era un funcionario de gobierno con una buena posición, y el denunciante un simple carpintero que le había robado algunos muebles.
Cerca de cincuenta personas se reunieron en el lugar. Después de dos horas de testimonios, los jueces deliberaron brevemente y volvieron con el veredicto: no culpable.
El local guardó silencio. Los jueces removieron sus fajas, las doblaron cuidadosamente y las metieron en una caja de madera. No era un delito portar un garrote ni pertenecer a una organización extremista hutu, dijo un juez después. Nadie vio al acusado matar a nadie, y no había víctimas específicas.
Otro acusado que se marchará a casa.
"Decir que eres de la CDR es echarte una pesada carga encima", dijo Bazimaziki después, rodeado de familiares. "Él decía eso, pero no era verdad."
El juez presidente en este caso, Eric Mushimire, es un electricista de 44 años que dice que perdió a sus dos padres y ocho hermanos en el genocidio.
Como sobreviviente, asistió a un juicio gacaca para ver confesar y pedir perdón a los asesinos de su familia, lo que, dijo, le permitiría perdonarles. Como juez, había presidido más de mil casos semejantes. El gobierno no le paga, ni siquiera una botella de agua, dijo.
Interrogado sobre si el proceso estaba ayudando a sanar al país, replicó: "Lo está, empezando por mí mismo."
21 de agosto de 2011
20 de agosto de 2011
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

murió gualtiero jacopetti


Hizo ‘Perro mundo’. Inventor del ’anti-documental.’ Tambi'en hizo 'Adiós África', 'Adiós, tío Tom' y 'Mujeres del mundo.'
[Douglas Martin] Murió el miércoles en su casa en Roma el cineasta Gualtiero Jacopetti, que excitaba y disgustaba a cinéfilos recorriendo el planeta para documentar los fenómenos bizarros, para no decir espeluznantes -por ejemplo, un pollo que fuma cigarrillos-la película ‘Perro mundo’ [Mondo cane] y sus secuelas. Tenía 91 años.
Su muerte fue ampliamente comentada en la prensa italiana.
A Jacopetti le gustaba decir que había inventado el ‘antidocumental’ o el ‘documental de shock’ con ‘Perro mundo’, que fue estrenado y bien recibido en el Festival de Cine de Canes de 1962. Mostraba a campesinos italianos cortándose a sí mismos con cristales en observancia del Viernes Santo; el pintor francés Yves Klein usando mujeres desnudas como pinceles; y neoyorquinos que comían insectos en un restaurante elegante.
La narración era graciosa, y las imágenes, irónicas. Una desconsolada madre en Nueva Guinea amamanta a un cochinillo, seguida inmediatamente por una impresionante matanza de cerdos para una orgía de festines en la misma región. Otra escena muestra a gente llorando en un cementerio de mascotas en Pasadena, California. Muestran inmediatamente después a unos clientes saboreando un perro asado en un restaurante taiwanés.
Jacopetti hizo ‘Perro mundo’ con Franco Prosperi y Paolo Cavara, los que también colaboraron con él en otras películas. Fue distinguido por una partitura jazzística de Nino Oliviero y Riz Ortolani, cuyo tema ‘More’ fue nominado a un Oscar y cantado por Frank Sinatra, Nat King Cole, Judy Garland y muchos otros.
Bosley Crowther, del New York Times, la definió como una película "extraordinariamente franca". Judith Crist, del New York Herald Tribune dijo casi lo mismo: "bizarra y bárbara, macabra y horripilante, irónica, divertidísima, sangrienta, poco convencional, provocadora y polémica."
Pauline Kael, del New Yorker, fue displicente. Cualquiera que dijera lo contrario sobre ‘Perro mundo’, escribió, sería "demasiado inquieto y apático como para prestar atención a motivos y complicaciones, causa y efecto."
No obstante, ‘Perro mundo’ fue nombrada la mejor producción por la Academia del Cine Italiano, y fue un enorme acierto financiero en todo el mundo. Japocetti hizo una secuela, ‘Perro mundo 2’ (1963), y, entre ambas, ‘Mujeres del mundo’ [Women of the World] (1963), que miraba a las mujeres con la misma morbosa atención de las películas de ‘Mondo.’
Un anuncio en un diario aseguraba a los lectores que no habían visto nunca nada parecido a ‘Mujeres del mundo’, y luego describía a la película: "Mujeres de amor ciego y odio devastador, mujeres carnales y caprichosas, mujeres en sus momentos más primitivos y más sofisticados, mujeres como son en todas partes del mundo."
Algunos críticos sugirieron que los directores visitaron 39 países en cinco continentes principalmente para fotografiar mujeres desnudas o apenas cubiertas. Pero también mostraban a mujeres beduinas desafiando los tiroteos en Argelia para recoger algunos casquillos para venderlos; un avejentado escocés que tiene 84 esposas en la diminuta isla de Iwa; y Elizabeth Rudel Smith, ex tesorera de Estados Unidos, todos con ropa.
En lo fundamental, Jacopetti se consideraba a sí mismo periodista, que lo había sido. Dijo que su objetivo era hacer "una película que llegara a la gran pantalla con el tema era la realidad." Pero el público quería ser informado tanto como entretenido, y pronto surgió una enorme avalancha de imitadores de las películas ‘Mondo’ para satisfacerlos.
Russ Meyer, un director conocido por sus películas sobre mujeres de senos grandes, hizo ‘Mondo Topless’ en 1966. Tres años después el idiosincrásico director John Waters hizo la película de culto, ‘Mondo Trasho.’
Los estadounidenses tomaron la palabra italiana para mundo y la convirtieron en un adjetivo para todo propósito. Tony Thorne, en su ‘Bloomsbury Dictionary of Modern Slang’, dijo que esto se hacía normalmente agregando una "falsa o latina" -como en ‘mondo-sleazo’ o ‘mondo-cheapo.’" Un libro de ensayos sobre cultura pop fue publicado en 1996 en Canadá bajo el título de ‘Mondo-Canuck.’

Gualtiero Jacopetti nació en Barga, Italia, el 4 de septiembre de 1919. De acuerdo a los obituarios publicados en Italia, ayudó a las tropas aliadas cuando invadieron el país durante la Segunda Guerra Mundial. Era director de una revista y ayudó a empezar a la revista italiana L’Espresso, e hizo noticiarios antes de dedicarse al largometraje.
Jacopetti fue acusado a veces de montar él mismo algunas de las extrañas cosas que filmaba. Sólo admitió una dramatización: una escena en ‘Perro mundo 2’, basada en la auto-inmolación de un monje vietnamita, visto en todas partes en una foto de la Associated Press.
Entre las escenas memorables de ‘Perro mundo 2’ se encuentra la de un grupo de campesinos italianos rompiendo una puerta de garaje con sus cabezas en un rito anual. Algunos sangran de sus oídos y bocas, sufren convulsiones y tienen que ser retirados. Una vez dentro, los hombres y el resto de los aldeanos comen hasta que enferman.
En 1966 Jacopetti hizo ‘Adiós África’ [Africa Addio; Goodbye, Africa], que mostraba las violentas convulsiones del África post-colonial. Acusado de coludirse con mercenarios para montar ejecuciones a beneficio de sus cámaras, volvió a África a recoger testimonios y limpiar su reputación.
En 1971, con Prosperi, dijo ‘Adiós tío Tom’ [Goodbye, Uncle Tom], en la que dos cineastas retratados viajan en el tiempo para hacer la crónica de la esclavitud en Estados Unidos antes de la Guerra Civil.
Un objetivo del enfoque cuasi-documental de las películas ‘Mondo’ y sus imitadores era evadir a la censura. A medida que dejaba de ser necesario, el género cayó en desgracia, junto con las películas de fiestas en la playa y las películas con insectos gigantes. Hoy, la televisión por cable e internet ofrecen una ilimitada oferta de fenómenos extraordinarios y divertidos.
Artículos en la prensa italiana informan que quería ser enterrado junto la actriz inglesa Belinda Lee, una antigua novia que murió en un accidente en la carretera en 19561 cuando viajaban juntos de Las Vegas a Los Angeles. Jacopetti sólo sufrió heridas en el accidente.
21 de agosto de 2011
19 de agosto de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

cuba introduce reformas económicas


Los cubanos oyen una defensa de su dolorosa e incierta marcha hacia un capitalismo limitado en una manifestación en conmemoración del 58 aniversario del asalto al cuartel Moncada con que se inició la revolución comunista en Cuba. El presidente Raúl Castro asiste, pero deja los discursos a otros.
[Tracy Wilkinson] Ciego de Ávila, Cuba. El martes las autoridades cubanas usaron una de sus fechas más importantes en el calendario revolucionario de Cuba para unir al país frente a su nueva guerra: las dolorosas pero cruciales reformas económicas.
El presidente Raúl Castro apareció en una ceremonia temprano en la mañana aquí en la exuberante Cuba central, pero no habló. Vestido con una guayabera blanca y un sombrero de paja, disfrutó de las consignas en su nombre y saludó a los invitados, pero dejó a otros los discursos.
El festejo marca el 58 aniversario del fallido asalto militar de las barracas del ejército en Moncada con que se inició la revolución que finalmente llevaría a su hermano mayor, Fidel Castro, al poder el 1 de enero de 1959.
La celebración de este año se produce en momentos en que Cuba marcha por el sendero incierto, pero firme, de las reformas económicas. Bajo la dirección de Raúl Castro, el gobierno comunista está probando con una forma limitada de capitalismo que ha conseguido que a la fecha trescientos mil cubanos hayan adquirido permisos para abrir o trabajar en nuevos negocios, desde la venta de baratijas en una esquina a la gestión de restaurantes y salones de belleza.
Pronto también se les permitirá, por primera vez durante el régimen, vender y comprar propiedades.
Pero el cambio viene con vaivenes. Miles de cubanos han perdido sus empleos mientras el estado intenta reducir su personal, funcionar con más eficiencia y trasladar a los trabajadores al incipiente sector privado. Y muchos nuevos hombres y mujeres de negocios se quejan de los impuestos y de la escasez de las provisiones que necesitan para trabajar. "Debemos romper para siempre con la mentalidad de la inercia."
Machado hizo una vigorosa defensa de las reformas como "soluciones permanentes a viejos problemas" y dijo que debían proceder y profundizar el rescate de la difícil economía de Cuba y promover la producción agrícola. Sin embargo, no dio detalles ni nuevos aspectos de la estrategia del gobierno.
Miles de cubanos y algunos invitados extranjeros llenaron el campo empapado por la lluvia para asistir a la ceremonia, que fue también transmitida en directo por radio y televisión. Ciego de Ávila, una región de caña de azúcar y piñas, está a unos cuatrocientos kilómetros al este de La Habana. Sentado en primera fila, Castro, de ochenta años, fue flanqueado por sobrevivientes del combate de 1953 o sus parientes y también familiares de los cinco cubanos encarcelados en Estados Unidos por cargos asociados con el terrorismo, la lucha por cuya libración es una causa célebre en la isla.
La manifestación tuvo lugar debajo de una gigantesca valla publicitaria que repite el lema de Castro para fomentar las reformas: Orden, disciplina y exigencia.
Ailyn Rodríguez, 19, estaba en la multitud con su grupo de "juventud revolucionaria". Reconoció que el cambio económico era un reto, pero expresó confianza en que será capaz de trabajar en su campo de estudios de psicología infantil cuando termine los estudios.
"Queremos que el mundo sepa que nosotros, la juventud, tomará las medidas necesaria para confrontar a la economía", dijo Rodríguez, vestida con una camiseta roja del Che Guevara y enormes pendientes rojos.
Algunos de los presentes expresaron decepción por el hecho de que Castro no habló, ya que esperaban una mejor explicación de los planes del gobierno. Probablemente hará algunas observaciones importantes durante la apertura de la Asamblea Nacional.
En otro signo de los cambiantes tiempos, Fidel Castro apenas si fue mencionado y ni siquiera apareció en los cuarteles. El achacoso ex presidente, que cumplirá 85 este mes que viene, cedió el poder a su hermano menor en 2006 y poco a poco se ha alejado de la mayoría de los asuntos de estado. Hace cinco años, este aniversario marcó su último discurso político público.
Los organizadores del evento también leyeron en voz alta al presidente venezolano Hugo Chávez, que ha ido a Cuba dos veces en los últimos dos meses para seguir su tratamiento de cáncer. Chávez expresó su "gratitud y admiración" por Cuba.
"Viviremos y triunfaremos", decía el mensaje de Chávez.
Como en el ataque contra el Moncada, agregó: "Hemos aprendido a convertir la derrota en victoria."
El socialista venezolano dijo esta semana que tiene la intención de postularse a la reelección este año siguiente, aunque hay muchos interrogantes sobre su verdadero estado de salud. El mes pasado le removieron un tumor maligno y la semana pasada Chávez sufrió su primera quimioterapia. No ha revelado exactamente qué tipo de cáncer tiene, aunque las especulaciones se centran en el cáncer al colon.
Su supervivencia es un asunto importante también para Cuba porque Chávez le da a la isla miles de barriles de petróleo pesadamente subvencionado así como otros beneficios. Muchos ven ese continuado respaldo como una clave para la reforma económica sustentable, medidas que fueron aprobadas por el gobernante Partido Comunista en un congreso extraordinario en abril, durante el cual fueron definidos como necesarias para "salvar al socialismo."
20 de agosto de 2011
22 de julio de 2011
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

murió claude laydu


Actor francés.
[Daniel E. Slotnik] Murió el 29 de julio en París el actor francés Claude Laydu, mejor conocido por su debut en el cine con el rol protagonista en la película ‘El diario de un cura rural’ [Diary of a Country Priest], de principio de los años cincuenta y aclamada por la crítica. Tenía 84 años.
La causa de su muerte fue una afección cardiaca, informó la familia a la Agence France-Presse.
Laydu era un actor de teatro de veintitrés años en el Théâtre Marigny en París cuando Bresson lo escogió para el papel de un demacrado e inseguro sacerdote en su adaptación de la novela de Georges Bernanos.
El sacerdote -nunca nos enteramos de su nombre- vive atormentado por una debilitante enfermedad estomacal y soporta el ridículo y el distanciamiento cuando trata de atender a los campesinos de su parroquia. Su enfermedad es diagnosticada como cáncer, que lo mata después de que hubiera alcanzado un misterioso estado de gracia.
Laydu ayunó para bajar a la delgadez que requería el personaje. "Claude Laydu como el joven y atormentado sacerdote transmite un sentimiento de general de sufrimiento que es literalmente doloroso de ver", escribió Bosley Crowther en el New York Times.
A diferencia de muchos actores naturales que trabajaron con Bresson, Laydu siguió actuando después de aparecer en ‘El diario de un cura rural’. Volvió a representar a un sacerdote en ‘La guerra de Dios’ [I Was a Parish Priest] (1953) y ‘Rasputín’ [Rasputin] (1954).

Claude Laydu nació en Bruselas el 10 de marzo de 1927. Estudió actuación en la Escuela Nacional de Arte Dramático de París.
Entre sus sobrevivientes se encuentra su esposa, Christine Balli-Laydu, un hijo y una hija. Laydu y su esposa escribieron y produjeron el programa de títeres para niños para la televisión, ‘Good Night, Little Ones’, que empezó en 1962.
19 de agosto de 2011
10 de agosto de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

respuesta equivocada


Nada puede justificar o excusar la terrible ola de violentos disturbios que han sacudido a Londres y otras ciudades británicas a principios de mes. Trabajadores de los barrios conflictivos fueron sus principales víctimas. El apoyo público a la coexistencia étnica y racial también sufrió un golpe devastador, y tememos que permanente. Editorial del NYT.
Los perpetradores deben ser castigados, la policía debe mejorar sus técnicas de control de disturbios, y el gobierno del primer ministro David Cameron debe hacer todo lo que esté a su alcance para hacer que episodios como esos sean menos probables en el futuro. Tenemos más confianza de que ocurran las dos primeras cosas antes que la tercera.
Cameron, un producto de las clases altas y grandes escuelas de Gran Bretaña, acusó de los saqueos e incendios a la combinación de decadencia moral nacional, malos padres y subculturas perversas en el centro de la ciudad.
¿Atribuirá similar responsabilidad -esta vez en la cultura de los condominios acomodados- en los recientes escándalos por las escuchas ilegales de un tabloide en Gran Bretaña o los mayúsculos abusos de las cuentas de gastos por parte de miembros del Parlamento?
Los delitos son delitos según quién los cometa. Y el deber del gobierno es proteger a los ciudadanos respetuosos de la ley, no someterlos a sermones simplistas y divisivos que es incapaz de distinguir entre delincuentes, víctimas e indefensos familiares y transeúntes.
Las miles de personas que fueron arrestadas el fin de semana por saqueo y otros delitos más violentos, deberían recibir los castigos que prescriban las leyes. Pero Cameron no se contenta con ello. Ha propuesto que el gobierno suspenda las prestaciones sociales incluso a infractores de menor cuantía y desalojarlos -y, en una repugnante forma de castigo colectivo, quizá también a sus familias- de las viviendas sociales del estado en las que viven uno de cada seis británicos.
También llamó a bloquear el acceso a redes sociales como Twitter durante futuros disturbios. Y se ha felicitado de las durísimas sentencias que están dictando algunos jueces incluso por faltas menores.
Esas propuestas draconianas a menudo cuentan con el apoyo público en los traumatizados momentos después de los disturbios. Pero Cameron y sus socios liberal demócratas de la coalición deberían saberlo mejor. Corren el riesgo de provocar un daño permanente al ya decaído tejido social de Gran Bretaña.
Hacer más pobre a la gente pobre no hará menos probable la ocurrencia del robo. Dejarlos a ellos o sus familias sin casa, no fomentará el respeto por la ley. Tratar de cerrar internet en los vecindarios sería una vergonzosa violación de las libertades civiles y una amenaza a la seguridad pública, negando información en tiempo real vital para los aterrorizados residentes.
Las abandonadas zonas urbanas de Gran Bretaña necesitan una atención constructiva del gobierno de Cameron, no solamente castigos. Las desatinadas políticas de austeridad de su gobierno han redundado en menos empleo en el sector público y menos servicios sociales. Se recortará incluso el presupuesto de la policía. En general, los pobres dependen más del gobierno que los ricos, así que son los más afectados.
Lo que realmente necesita la erosionada economía británica es un estímulo a corto plazo, no más recortes en el presupuesto. Desgraciadamente, no hay ningún indicio de que Cameron lo sepa. Pero, como mínimo, las cargas deben ser distribuidas más equitativamente entre ricos y pobres -no como recompensa, sino porque es correcto.
El juego limpio es uno de esos valores británicos tradicionales que hemos admirado siempre. Y un valor que tememos que se encuentre en peligro.
19 de agosto de 2011
17 de agosto de 2011
©new york times
cc traducción mQh

diez mil nuevos casos


Comisión Valech calificó casi 10 mil nuevos casos de víctimas de violaciones a DDHH. La entidad encabezada por María Luisa Sepúlveda entregó este jueves al Presidente Sebastián Piñera el documento, en La Moneda. "Esperamos que este informe de la comisión contribuya a la paz y la reconciliación", aseveró el ministro de Justicia, Teodoro Ribera.
Santiago, Chile. Casi 10 mil nuevos casos fueron incorporados en el segundo dossier de la Comisión sobre Prisión Política y Tortura, también conocida como Comisión Valech, encargada de investigar las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura de Augusto Pinochet.
La instancia entregó este jueves al Presidente Sebastián Piñera el documento, en una ceremonia celebrada en La Moneda y en la que estuvieron presentes la directora de la instancia, María Luisa Sepúlveda y los integrantes Miguel Luis Amunátegui, Luciano Foullioux; Elizabeth Lira, Lucas Sierra y Edgardo Riveros.
Sepúlveda explicó que -en esta última etapa de trabajo- la comisión recibió un poco más de 32 mil casos, de los cuales calificaron casi 9.800 víctimas de prisión política y torturas y otros 30 de desaparición forzada y ejecución política.
El informe fue entregado al Presidente Sebastián Piñera, quien –según dijo Sepúlveda- agradeció el trabajo hecho por la comisión.
"Nos ha dicho que éste es un nuevo aporte a cómo la sociedad chilena ha ido abordando el tema de las violaciones de DDHH. Que va a darse el tiempo prudente para poder leerlo y así poder comunicarlo al país", aseveró.
Agregó que "como comisionados nos correspondió calificar aquellos casos que se presentaron, pensando en las personas que eran víctimas. No nos cabe duda que éste es un paso, que era una demanda de las víctimas, que fueron escuchadas por el Parlamento y el Ejecutivo, que se sumó a esta proposición (de reapertura de la comisión)".
"No nos cabe duda que esto es un nuevo paso en el abordaje en las políticas públicas que ha tenido el Estado de Chile en relación con las violaciones de DDHH durante la dictadura", aseveró Sepúlveda.
En la oportunidad, se explicó que hay personas que se presentaron, pero estaban fuera de mandato por no ser víctimas directas. En otros casos, no se pudo probar la motivación política o hubo falta de pruebas para acreditar la información presentada ante la comisión.
Asimismo, se señaló que las situaciones recibidas en esta oportunidad son muy parecidas a las que ya conocía el país, a través de las comisiones Rettig y Valech –en su primera etapa- y por la Corporación de Reparación y Reconciliación.
En esta oportunidad, no habrá plazo para reconsideración de casos. Las nuevas víctimas reconocidas podrán acceder a los mismos beneficios establecidos por las leyes de reparación.

Contribución
El ministro de Justicia, Teodoro Ribera, en tanto, señaló que el Presidente Piñera "agradece y valora el trabajo que ha realizado la comisión. El Presidente ha recibido a la comisión a la brevedad posible y una vez leído el informe, dictará el decreto respectivo".
"Esperamos que este informe de la comisión contribuya a la paz y la reconciliación", aseveró Ribera.
19 de agosto de 2011
18 de agosto de 2011
©la nación