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heridas abiertas de el salvador


Entrevista al escritor salvadoreño Horacio Castellanos Moya. El celebrado autor de ‘El asco’ acaba de publicar ‘La sirvienta y el luchador’, donde vuelve a transitar los sangrientos senderos de la guerra civil en su país. "Es una novela sobre un período en que la muerte enloquece y se suelta el pelo", dice el escritor.
El Salvador. [Mónica Maristain] México DF. El escritor salvadoreño Horacio Castellanos Moya dice que siempre escribirá sobre su país de origen. "Aunque no sé muy bien qué es el destino, creo que mi rumbo literario ya está marcado. Aun cuando amplíe mi horizonte geográfico y sitúe alguna de mis novelas en otro sitio, mis personajes serán salvadoreños", afirma el celebrado autor de ‘El asco’.
Prolífico y consecuente, nacido en realidad en Honduras el 21 de noviembre de 1957, Castellanos acaba de publicar ‘La sirvienta y el luchador’, donde vuelve a transitar con pies de plomo y muerte los sangrientos senderos de la guerra civil (1981-1992) en El Salvador. Lo hace echando mano de dos personajes que representan el blanco y negro de un país sin salida. Por un lado, la ingenua sirvienta María Elena, el bien absoluto, y por el otro, el policía y ex luchador Vikingo, un representante del mal en su estado puro.
Los dos personajes centrales se mueven casi a tientas, el uno matando y torturando, la otra intentando salvar lo insalvable, en un caos de bombas, ráfagas de ametralladoras e identidades solapadas donde nadie se muestra tal cual es, por miedo a ser asesinado. "Sin dudas es una novela sobre la muerte, porque es una novela sobre un período en que imperaba el terror, que es cuando la muerte enloquece, se suelta el pelo, comienza a dar alaridos y a bailar en medio de una ciudad en llamas", precisa el escritor.
La novela está inspirada en una pareja de amigos de Horacio Castellanos, asesinada por el ejército, y que aparece como sustrato en la historia, una circunstancia que al escritor le hace pensar que "todavía hay en El Salvador heridas muy abiertas, muy calientes. Hace apenas 20 años que terminó la guerra y recién ahora hay un gobierno de izquierdas que permite revisar un poco el pasado".
Horacio Castellanos Moya vivió en la capital salvadoreña desde muy pequeño hasta 1979, cuando tuvo que abandonar el país. Su primer trabajo literario fue la antología poética ‘La margarita emocionante’, de 1980.
Su primera novela, ‘La diáspora’, está dedicada a contar las experiencias de los intelectuales salvadoreños exiliados a causa del conflicto armado. Esta obra ganó el Premio Nacional de Novela 1988. Como periodista se ha desempeñado como corresponsal, editor y director de diversos periódicos y revistas en las capitales mexicana y salvadoreña. Sus escritos han sido difundidos por numerosas publicaciones periódicas de Hispanoamérica, entre las que se encuentran el diario La Opinión (Los Angeles, California), las revistas Tendencias y Cultura (San Salvador, El Salvador), el periódico semanal Journal do Pais y Cuadernos del Tercer Mundo (Río de Janeiro), los diarios El Día y Excelsior (México), las revistas Proceso, Casa del Tiempo, Plural, Límite Sur, Estrategia y La Brújula en el Bolsillo (México).
En 2000 dio a conocer la novela ‘La diabla en el espejo’, finalista del premio internacional Rómulo Gallegos, en su edición del año 2001.
Con ‘El asco’, publicada en 1997, Castellanos Moya logró una gran repercusión internacional. Es una novela que realiza un homenaje a los personajes de Thomas Bernhard que incluso logró impresionar al traductor al español del escritor austríaco. La novela lleva siete ediciones en El Salvador, en donde se convirtió en el libro de culto de los últimos años, pasando de mano en mano. Sus relatos han sido traducidos e incluidos en antologías en Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, El Salvador y Costa Rica. El autor reside en Pittsburg, Estados Unidos.

En ‘La sirvienta y el luchador’ hay un ritmo propio de un Martin Scorsese...
¿Usted cree? No sé, era lo que requería la historia...

La historia requería vértigo y un tempo casi cinematográfico, una intriga que se come a la otra todo el tiempo...
Sí, cuando hay situaciones así tan extremas y tiempos tan veloces siempre aparecen muchas intrigas en el medio. Uno cree que está en la intriga, pero siempre hay otras intrigas paralelas que lo afectan a uno. Eso es muy interesante, porque también pasa, por ejemplo, con los golpes de Estado. Hay un principio que dice que nunca hay un golpe solo, hay uno que gana, pero hay varios al mismo tiempo. Y es igual que cuando se dan grandes momentos de desmoronamiento histórico o de colapso de sociedades. Muchas intrigas simultáneas.

Esta sucesión de intrigas es lo que produce quizá que el final de su libro sea un final abierto...
Bueno, abierto en un aspecto y cerrado en otro, porque el libro comienza con la desaparición de una pareja y el libro termina con el enterramiento de los cadáveres de esa pareja. Esa historia, que es una historia de bajo perfil dentro del libro pero es en realidad la sostenedora de la novela, se cierra. Lo que no se cierra son otras historias secundarias...

Otros vía crucis, como el del nieto, el de la enfermera... ¿dónde están?, ¿qué va a pasar con ellos?
Exactamente. Incluso el Vikingo queda vivo, todo parece indicar que se va a morir pero se ve que ese hombre es mala hierba.

¿La sirvienta y el luchador son las dos caras de la muerte?
¿Le parece?

Sí... todo es muerte alrededor de esos dos personajes, aunque una sea la buena y el otro el malo...
Son dos caras de la muerte, si quiere, pero en realidad no sabemos cuántas caras tiene la muerte. Es una novela sobre la muerte, claro está, porque es una novela sobre un período donde imperaba el terror. Cuando manda el terror, la muerte enloquece y comienza a dar alaridos, a bailar y a gritar como enloquecida.

Al narrador no le gusta que la gente sea demasiado buena ni demasiado mala, ¿no?
El narrador trata de perderse, trata de diluirse en los personajes, ocupa la tercera persona para tomar una pequeñísima distancia a través del lenguaje de sus criaturas, pero siempre está pegado a la forma de ver el mundo del personaje. Entonces, es un narrador en tercera persona, pero cuya óptica es de primera persona.

La sirvienta es demasiado buena y el luchador es demasiado malo. Ninguno de los dos hace buen negocio en la vida.
En ese sentido sí, son dos extremos, porque ella es ingenua, buena y él es cruel y cínico y a los dos les va bastante mal. En el caso de ella, me parece que al final el destino la trata con mucha dureza. Ese momento cuando está en la parada de autobús y decide buscar al Vikingo es un momento muy malo, porque ella entra en otro ámbito de la vida. Lo hace por el Bien, pero entra en el Mal.

Y es cuando el personaje adquiere un carácter casi fantástico, deja de ser real, no puede ser que pase tantas tragedias una detrás de otra...
Pues todos los personajes están atados en función de varios dramas. Hay varios dramas simultáneos. La familia de la sirvienta, con su hija enfermera y su nieto guerrillero, representa la descomposición de lo que es considerada la célula fundamental de la sociedad. Viven juntos, creen que se conocen, pero cada uno tiene un mundo aparte que no comparte con su pariente. Entre la madre y el hijo, por ejemplo, que son dos polos opuestos, hay un abismo en medio, el abismo de la muerte.

¿El ritmo con el que se lee la novela fue el mismo que usó para escribirla?
La escribí bastante rápido, es verdad, aunque no de una sentada. En dos largas sentadas, diría yo...

Lo que es cierto es que en su novela todos los salvadoreños están jodidos, tanto los de la clase alta como los de la baja...
Eso pasa cuando hay una guerra civil. Nadie se salva. Es como cuando el cielo se encapota: la lluvia cae para todos. Te puedes cobijar un poco, pero la lluvia cae. La guerra es como una atmósfera negra que comienza a permear toda la ciudad y todo lo que se mueve en ella, a nadie le puede ir bien. Tal vez le pueda ir bien a la gente de afuera que hace negocio con la guerra, pero estando en el medio de ella, haciendo el negocio, le termina yendo mal.

El Salvador Revisa Su Pasado
En el marco de la 26ª edición del Festival de Cine Internacional llevado a cabo en Guadalajara en abril, se presentaron dos películas que tratan el tema de la guerra civil en El Salvador. Una fue el documental del mexicano Everardo González, quien presentó ‘El cielo abierto’, una mirada a la trágica vida y a la incesante lucha por los pobres del cura Arnulfo Romero, asesinado en plena misa el 24 de marzo de 1980 en la capilla del hospital de La Divina Providencia en la colonia Miramonte de San Salvador, cuando tenía 62 años. En tanto, la joven estudiante de cine salvadoreña Tatiana Huezo presentó ‘El lugar más pequeño’, una ópera prima filmada alrededor de los habitantes de Cinquera, un pueblo arrasado por los militares durante la guerra civil y que aprende a reconstruirse.
Tanto González como Huezo coincidieron en afirmar que las heridas en El Salvador están muy frescas y tardarán en cerrarse, algo que también refrenda Horacio Castellanos Moya.

Las películas, las novelas, ¿son el testimonio de que estaría dispuesto El Salvador, con el gobierno de izquierda que ahora manda en el país, a revisar y enmendar su pasado como está haciendo, por ejemplo, la Argentina?
Bueno, son dos niveles distintos. Un nivel sería la voluntad de revisar el pasado. La llegada de un gobierno de izquierda después de 20 años de mandato de la extrema derecha abrió un espacio psíquico, moral, emocional, para revisar el pasado. Por primera vez el Estado apoya la investigación del asesinato de monseñor Romero. Claro, no podía dar un apoyo el asesino. Porque Arena se fundó sobre la sangre de monseñor Romero, es decir, es ese crimen lo que da cimiento a ese partido que gobernó El Salvador durante veinte años. Ahora, el Estado recupera héroes de la época y Arnulfo Romero es el héroe por excelencia en El Salvador. Un héroe paradójico, porque es un hombre católico, conservador, un hombre que nunca se alinea con la Teología de la Liberación, es un hombre más bien pegado a la realidad, que ve la realidad como es: horrible. Entonces, retomando, lo que hay en El Salvador es una revisión. El segundo nivel es el nivel de la Justicia, y no estoy seguro hasta dónde llegarán esos procesos. En Argentina eso fue posible porque el ejército fue derrotado por Inglaterra en la Guerra de las Malvinas. Quedó un ejército quebrado que tuvo que someterse. En el caso de El Salvador, la democracia llega a partir de un pacto de las dos elites que combatieron durante diez años y ese pacto incluye la amnistía. Difícil que este gobierno pueda remitir la amnistía. Criminales de ambos bandos están formando parte activa de la sociedad, todavía las heridas están muy calientes y un intento por dejar sin efecto la amnistía crearía una desestabilización tremenda en El Salvador. Se necesita que se estabilice el proceso democrático, que las generaciones del ejército que estuvieron involucradas en las masacres y en los grandes hechos de represión sean reemplazadas totalmente, ya no tengan ningún poder real...

¿La sociedad salvadoreña es como la chilena: dividida?
Sí, totalmente. Es una sociedad totalmente polarizada. Hay una derecha, hay una izquierda, mita y mita... La guerra terminó hace veinte años y en ese tiempo no ha podido surgir nada en medio: la izquierda por un lado, la derecha por el otro.

¿Hace cuánto que no va a su país?
Fui hace seis meses. Cada vez que voy tengo una sensación extraña. Por un lado siento que nada cambia y, por el otro, hay mucha intensidad, El Salvador es un país muy intenso. La gente allí cree que el mundo es El Salvador, es una sociedad muy encerrada en sí misma, propia de un país pequeño, un poco aislado. Así que tengo sensaciones ambivalentes. La criminalidad, la pobreza son las mismas y al mismo tiempo la sociedad se mueve mucho. Creo que el cambio cultural más profundo que se está dando en El Salvador es la emigración hacia los Estados Unidos. El 25 por ciento de la población vive allí y mantiene a su país con las remesas.

¿Tiene muertos que lamentar de la guerra?
Claro. De hecho, la pareja central de mi novela son muertos míos.

Su destino literario está atravesado por El Salvador y parece ser que eso no cambiará...
No, en todo caso si alguna vez amplío mi universo o mi espacio geográfico, los personajes tendrán la misma enfermedad: serán salvadoreños.

Escribir en Territorio Hostil
¿Se siente a veces el único representante de la literatura salvadoreña contemporánea?
Hay buenos escritores en El Salvador. De mi generación te mencionaría a Rafael Menjívar. Acaso he sido el que más suerte ha tenido, porque estoy fuera y tal vez esa circunstancia me ha permitido desarrollar una obra. El Salvador es bastante hostil para la literatura, porque pese a que ya no se tiene el mismo grado de animadversión que se tenía antes hacia todo lo literario, tanto la izquierda como la derecha despreciaban la literatura y a todo lo que tenía que ver con un escritor. ¡Por eso mataron a Roque Dalton! ¿Cómo te explicas que un país mate a su propio poeta nacional? En El Salvador, cada vez que se quería hablar mal de alguien se decía que era poeta. En Nicaragua pasa todo lo contrario. Allí todos son poetas a causa de Rubén Darío, que es quien le da realmente sentido a la nación. Mucho más que Augusto Sandino. En El Salvador ser escritor era algo insultante y si bien las cosas cambiaron en los últimos tiempos, todavía no se reconoce a la esfera de la literatura por sí misma.
22 de junio de 2011
21 de junio de 2011
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masacre de el salado, según cocodrilo


Los orígenes de la masacre de El Salado, contados por ’el Cocodrilo’. Dilio Romero Contreras, quien perteneció al Bloque Norte, dio nuevos detalles de cómo los paramilitares planearon la masacre del Salado, las razones y cómplices de este crimen, y los orígenes del conflicto en los Montes de María.
Colombia. Dilio Romero Contreras perteneció a la banda de ‘Los Méndez’ en El Carmen, fue guía del ejército, militó en las Auc y estuvo en la base ‘El Avión’ en San Ángel, donde presenció cómo, Salvatore ’el Mono’ Mancuso y Rodrigo Tovar Pupo alias ’Jorge 40’, los dos jefes del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia, planearon la incursión de cientos de paramilitares que cometieron la masacre de El Salado, entre el 16 y el 20 de febrero de 2000.
En esa incursión, los paramilitares asesinaron a 60 personas usando machetes, cuchillos y revólveres, además violaron a varias mujeres, y provocaron el mayor desplazamiento de población en la región de los Montes de María, entre Sucre y Bolívar.
En una versión libre de justicia y paz, el ex paramilitar conocido con el alias de ’el Cocodrilo’ y ’el Mono Dilio’, recordó que contra el corregimiento de El Salado en El Carmen de Bolívar se registraron dos incursiones paramilitares que terminaron en masacres de sus habitantes. La primera y de la cual se sabe poco, ocurrió en el año 1997.
Varios familiares de Romero eran agricultores y campesinos en la zona, y según su versión, varios de ellos se armaron para hacerle frente a la guerrilla.
En esa época, dijo ’el Cocodrilo’, ya existían grupos paramilitares amparados por una ‘Convivir’ que vestían de camuflados, que patrullaban por el corregimiento de Córdoba en el municipio de San Andrés, Bolívar. En esa ocasión los vio entrar a la finca Yegua y de ahí salieron para El Salado cuando ocurrió la primera masacre.
Aunque dijo desconocer los nombres de los paramilitares que participaron en esa primera incursión, sí supo que asesinaron a cinco personas, entre las que se encontraba la maestra del pueblo.
’El Cocodrilo’ aseguró que antes de esos primeros crímenes de las Auc, en la región delinquía un grupo comandado por la familia Méndez, quienes estuvieron en guerra con las Farc durante varios años. Los Méndez no tenían, de acuerdo con Romero Contreras, un grupo armado; porque estaba compuesto por las propias familias de ganaderos y agricultores, y cada clan tenía sus armas, pero no portaban fusiles ni armas largas, ni vestían de camuflado.
Como represalia a la conformación de estas autodefensas campesinas, la guerrilla atentó contra los Méndez, y los Romero Contreras porque, además, miembros de ambas familias habían contraído matrimonio entre sí. La guerra entre los Méndez y la guerrilla, dice alias ‘Cocodrilo’, fue porque los de la Farc le pidieron plata al líder del clan llamado José, para financiar a los frentes 35 y 37, quien se rehusó y armó su propio ejército. Fue entonces cuando apareció en la zona el comandante guerrillero Martín Caballero, quien comenzó a atacar las propiedades y a las familias.
La respuesta de los Méndez, antes de salir huyendo, fue la de decirle a sus familiares y allegados que se armaran. "Cuando comenzó esa guerra, dice Romero Contreras, cada uno portaba su arma, porque si uno se los tropezaba por esos caminos, la orden que ellos tenían era la de matarnos y, armados, por lo menos uno se podía defender".
En su versión ante la Fiscal 9ª Zeneida López Cuadrado, alias ‘Cocodrilo’ contó que los frentes 35 y 37 de las Farc, comandados por Martín Caballero incursionaron en un correguimiento llamado Sincelejito, cerca a Carmen de Bolívar, en el centro de los Montes de María, y asesinaron a algunos de sus familiares, les quemaron la finca y se llevaron el ganado. Los guerrilleros también atacaron el municipio de Córdoba, secuestraron al alcalde y echaron a la policía.
Después de varios años de enfrentamientos, los Méndez vendieron su finca al Incora y el instituto la parceló a favor de un grupo de personas entre los que estaban familiares o aliados de los Méndez. En la misma época, 1997, algunos miembros de la familia Méndez fueron detenidos. En ese momento, dijo el ‘Cocodrilo’, "quedamos desprotegidos". En total tenían un grupo armado de 25 hombres.
Después de la venta de la finca y de la captura de varios miembros de la familia Méndez, la guerrilla incursionó en el pueblo en 1998 y bombardearon las casas. "Murió gente que trabajaba con uno, mataron a finqueros tradicionales. Fue cuando decidimos salir del pueblo y sacar a las familias porque mataron a Luis Romero Arias, un hermano de mi papá, a José David Romero (sobrino) y a Rafael Terán Romero, un primo", agregó.
Los Romero comenzaron su éxodo, algunos de ellos se fueron a Santa Marta, y él a Plato. Allí, Martín Caballero lo persiguió y atentó contra su vida al colocarle una bomba, en la que murió su compañera y un hermano de 13 años, en el atentado su mamá perdió un ojo y su padre sufrió cortaduras. Se llevó a su familia para Santa Marta donde estaba su primo Luis Fernando Terán Romero.
En Plato había tenido un primer contacto con alias ‘el Grillo’, comandante urbano que prometió ayudarlo a recuperar la parcela y el ganado que les había quitado la guerrilla. El Grillo lo llevó donde ‘Jorge 40’ en San Ángel, a finales del año 1999, unas semanas antes de la masacre de El Salado. Según alias ‘Cocodrilo’, 40 le dijo que estaban preparando una operación grande en los Montes de María, que necesitaba guías que conocieran la región, para recuperar ese territorio y dejar allí un grupo armado.  
En Santa Marta, recibió una nueva llamada de Martín Caballero, para que se entregara pero volvió a mudarse con su familia para El Retén, en el centro de Magdalena, entre Aracataca y Fundación, donde ocupó unas parcelas que asegura estaban desocupadas.
"Por eso fue que entré a las autodefensas, porque vivíamos en guerra con las Farc", dijo ’el Cocodrilo’.
De esa manera Romero Contreras ingresó al Bloque Norte con el que patrulló durante varios años en el frente Sabanas y se desmovilizó en 2006 en Quebrada de Sol, Sierra Nevada de Santa Marta, con el Bloque Resistencia Tayrona.

El Ingreso al BN
En enero de 2000, ’Jorge 40’ le dijo a sus hombres que estaba preparando una incursión, por lo que le pidió a ’el Cocodrilo’ que reuniera a las familias que habían sido desplazadas por la guerrilla que habían quedado. "Nos recogieron en Plato a mí, a mi hermano Jimy Romero y a Luis Fernando Terán Romero, un primo, y nos llevaron a la finca ‘El Avión’, en San Ángel", dijo el exparamilitar en la versión libre.
Allí ’el Grillo’ le preguntó por qué se habían dejado intimidar de la guerrilla tan fácilmente, a lo cual contestó que no tenían armamento suficiente, y, con varios miembros de la familia Méndez presos, era muy difícil combatir a una guerrilla con mayor número de combatientes.
Para la toma del pueblo, dijo Romero, eran alrededor de 300 paramilitares.
"Inicialmente, dijo, yo no quería ir a la reunión con ’Jorge 40’, estaba nervioso. Cuando llegaron estaban entrenando a las tropas bajo órdenes de alias ‘Amaury’. Hacíamos croquis de los Montes de María y en la preparación del operativo estaban Mancuso, Jorge 40 y 5.7. Los croquis eran para organizar la entrada de las tropas: El grupo que comandó alias ‘Amauri, entró por El Carmen de Bolívar; alias 5.7 entró por Zambrano; mientras que por Tacamocho y San Andrés entró alias ‘09’", recordó.
En ‘El Avión’ estuvieron 20 días concentrados y entrenándose.
Para confirmar los mapas de la zona donde estaban planeando el operativo, hicieron dos sobrevuelos en helicóptero y poder tener claros los puntos donde estaban los supuestos campamentos guerrilleros. Uno estaba en la finca Yegua y otro en la finca Jacinto.
Cinco días antes de la operación reunieron a los hombres que fueron asignados a distintos comandantes: 5.7 llevaba 150 hombres y tenía la misión de entrar por Zambrano para llegar hasta el corregimiento de Yegua, en donde creían que Martín Caballero tenía un campamento en el caserío La Sierra; mientras que a ’Amauri’ le ordenaron que entrara por El Carmen de Bolívar, con 80 hombres.
Entre tanto John Esquivel Cuadrado alias ’el Tigre’, quien pertenecía al Bloque Norte, y ’el Gallo’ entraron por Canutal con un grupo de paramilitares a cargo de Sergio Manuel Córdoba Ávila alias ‘120’, quien tenía a su cargo alrededor de 70 hombres.
A este comando de paramilitares se les unió otro grupo de Rodrigo Mercado Pelufo conocido con el alias de ‘Cadena’, y que fue comandado por el jefe militar del Frente Héroes de los Montes de María, Úber Banquez alias Juancho Dique, que fueron enviados desde la base paramilitar que se encontraba en el corregimiento de Rincón de Mar en San Onofre, Sucre, y que se desplazaron en cuatro camiones y eran unos 60 hombres.
Mientras que ’09’, a quien no identificó, le ordenaron que ingresara por San Andrés para llegar a la finca Jacinto. El objetivo de este grupo, en el cual iba alias ‘Cocodrilo’, era llevarse un ganado que ellos aseguran fue robado por la guerrilla, sin embargo también se llevaron reses de la población de la zona.
Según ’el Cocodrilo’ lo que se robaron fue embarcado y despachado a la finca El Hacha y de ahí pasó a San Ángel, donde se lo entregaron a ’Jorge 40’.
Pero al parecer la historia del ganado, fue una excusa para distraer al ejército, dijo ‘Cocodrilo’, pues le pidieron al gobernador Eric Morris que insistiera ante los organismos de seguridad en un consejo de emergencia que se hizo en medio del operativo, que había que rescatar 500 reses que la guerrilla se había robado.
’El Cocodrilo’ aseguró que en todo el despliegue paramilitar el único que verdaderamente se enfrentó a la guerrilla fue el ex militar Francisco Robles, conocido con el alias de ‘Amauri’.
Pero todo esto respondió a una estrategia, ya que el objetivo de los paramilitares era que  ‘Amauri’ se quedara en El Salado con un grupo móvil que patrullara la Sierra de Guaimaral, San Andrés, Córdoba, Zambrano y Tacamocho. Pero ’Amary’ fue rodeado por un grupo del ejército en momentos en los que estaba transportando los ganados robados. En el enfrentamiento cayeron cinco paramilitares y él apareció como cinco días después en la base de ’Jorge 40’.
La fiscal Zeneida López Cuadrado le preguntó a ’el Cocodrilo’ cómo pudieron tantos paramilitares atravesar dos departamentos, un puente sobre el río Magdalena, armados ilegalmente y nadie los detuviera.
A lo que el paramilitar le respondió que :"Viajando de noche, íbamos 400 hombres embutidos en unos camiones con las carpas abajo, no veíamos nada. El primer grupo en salir fue el de ’El Tigre’, le siguió ‘Amauri’ y después ’5.7’, allá recogimos a la gente de ‘120’ y de ‘Cadena’".
No fue el único caso, pues en una de sus versiones alias Juancho Dique afirmó que después de salir de San Onofre se encontraron con un retén militar que intentó requisar el camión, pero cuando vieron que eran más los hombres de las Auc, los dejaron pasar.
Otro de los objetivos de la incursión, según Romero, era retener vivo a Martín Caballero, pero como no lo encontraron capturaron y asesinaron a una mujer que ellos aseguran era su novia, de quien dijeron conocían que vivía en El Salado y su nombre era Nayibe Contreras, al parecer una menor de 16 años.
Sin embargo, este paramilitar reconoció que algunos detalles sobre esta masacre los supo de oídas, porque él se quedó con el grupo de ‘09’ en el sector conocido como Los Cerros, frente al cementerio de El Carmen de Bolívar. Por eso dijo desconocer si el grupo de alias ‘El Gallo’ y ‘Juancho Dique’, que sí entraron a El Salado, celebraron con gaitas y acordeones o si violaron a las mujeres, como se ha podido comprobar con la reconstrucción de los hechos que han hecho sobrevivientes y varios paramilitares. Lo que sí confirmó fue que llegaron un martes y la retirada comenzó dos o tres días después.
La Infantería de Marina, dijo, llegó al amanecer del jueves a la zona y el grupo que estaba en El Salado comenzó la retirada a las dos de la tarde, los últimos en salir lo hicieron a las 3.30 p.m.
Al final de la masacre no cumplieron con el objetivo de dejar a alias ‘Amauri’ con hombres armados por el ingreso del ejército y caminaron durante dos días de noche, al cabo de los cuales llegaron a Monterrey, donde durmieron. Al día siguiente se replegaron y de noche los recogieron en dos tractomulas que los llevaron hasta el cuartel de ’Jorge 40’ en San Ángel, de donde cada grupo se replegó a sus zonas.
En la masacre de El Salado, Romero Contreras dijo que su hermano Jimmy fue asesinado cerca de la finca El Hacha en donde se enfrentaron con soldados de la Infantería de Marina. Cuando llegó a San Ángel se devolvió a Plato a verificar la muerte de su hermano, pero ya lo habían sepultado en El Carmen de Bolívar.
Después de El Salado, alias ‘Cocodrilo’ fue enviado como patrullero urbano en San Pedro, Sucre; de allí pasó a Magangué donde permaneció un tiempo bajo el mando de ’Amauri’, hasta el día que masacraron a seis agentes del DAS con quienes tenían un pacto para robar gasolina al oleoducto de Ecopetrol, y el grupo fue desmantelado.
22 de junio de 2011
21 de junio de 2011
©verdad abierta

alias jhon confesó 43 delitos


Alias ‘Jhon’ aceptó 43 crímenes en Ocaña. El exjefe paramilitar de las autodefensas de ‘Juancho Prada’ en Ocaña aceptó 43 crímenes en la más reciente jornada de imputación.
Colombia. Ante una magistrada de Justicia y Paz en Bucaramanga, el exparamilitar José Antonio Hernández Villamizar alias ‘Jhon’ reconoció  43 crímenes entre asesinatos, desplazamientos y torturas, cometidos entre 1999 y 2000 en Ocaña, Norte de Santander.
Alias ‘Jhon’ contó en versión libre que fue escolta de los hermanos Castaño, participó en el operativo para matar al narcotraficante Pablo Escobar y en 1999 se unió a las Autodefensas del Sur del César de Juan Francisco Prada Márquez alias ‘Juancho Prada’, conocidas en la desmovilización como Frente Héctor Julio Peinado. Los crímenes que aceptó en la imputación fueron los que cometió cuando delinquió en ese grupo paramilitar.
Según contó en versiones libres, fue el jefe militar de las autodefensas en Ocaña y si bien en algunos casos no fue quien disparó, bajo sus órdenes sus cómplices cometieron más de 200 asesinatos en esta zona del país. Por ejemplo, en diciembre de 1999 ordenó el asesinato de un señor señalado de ser un presunto colaborador de la guerrilla.
"Él era estudiante de una universidad. Según información, él era miliciano del Frente Armando Cacua del Eln que operaba en el Catatumbo. Lo mataron en el barrio Santa Marta. Fue por orden mía y participaron alias ‘Tito Prada’ y ‘Paisa’, que disparó", dijo alias ‘Jhon’.
Durante ese mismo año, alias ‘Jhon’ ordenó otros asesinatos.  En julio ordenó la muerte de otro señor, señalado de ser guerrillero. "Yo di la orden porque teníamos información que era subversivo. Alias ‘Tribilín’ disparó. ‘Tribilín’ era de las Convivir de San Alberto y después fue escolta de Martiniano Prada, hermano de alias ‘Juancho Prada’. Eso sucedió en frente del mercado público, y se le pegaron varios tiros por detrás", señaló el exparamilitar.
Quince días después le ordenó a alias ‘Paisa’, el exparamilitar encargado del grupo paramilitar urbano en Ocaña, que asesinara a otro joven señalado de ser guerrillero en Ábrego. "El cuerpo quedó en el mismo sitio donde lo ejecutaron. El nombre de ese joven estaba en un listado. Cuando había listado era una orden de los comandantes del frente. Desconozco si la persona fue torturada", dijo en versión libre el exparamilitar.
En septiembre de 1999 ordenó otro crimen similar a los anteriores. "La víctima tenía un camión y los hechos ocurrieron a las 9:30 a.m. Ese señor era señalado de ser colaborador de la guerrilla y su nombre estaba en los listados que había en Ocaña. Yo estuve verificando junto con alias ‘Cabeza de Balón’ que era informante y que también era guía del Ejército. Según se decía, él le transportaba armas a la guerrilla", señaló el exparamilitar.
En 2000, 2001 y 2002 siguió ordenando crímenes como los relatados anteriormente. "A ese señor lo sacaron de un restaurante, lo subieron en una camioneta y lo asesinaron porque era señalado de hacer parte de las finanzas del Epl. La orden me la dio alias ‘El Negro’ (jefe de las autodefensas en Ocaña). El señor era candidato a la Alcaldía de La Playa", dijo alias ‘Jhon’.
La Fiscalía solicitará otra audiencia para presentar ante el Tribunal de Justicia y Paz otros 180 delitos que alias ‘Jhon’ confesó en varias versiones libres.
22 de junio de 2011
17 de junio de 2011
©verdad abierta

condenan a ex alcaldes de casanare


Condenados y con orden de recaptura seis ex alcaldes de Casanare. El juzgado segundo penal de Cundinamarca condenó a seis años y cinco meses a seis ex alcaldes de Casanare y ordenó su recaptura por haber hecho alianzas con las Autodefensas Campesinas de ‘Martín Llanos’.
Colombia. Los alcaldes de los municipios de Monterrey, Tauramena, Aguazul, Villanueva, Sabanalarga y Maní (Casanare) fueron condenados, en primera instancia, por la firma del llamado ’Pacto de Casanare’, con el que se comprometían a ceder a los paramilitares de ‘Martín Llanos’ el 50 por ciento del presupuesto de sus municipios y el 10 por ciento de los contratos ejecutados por sus administraciones.
Esta decisión se da luego de que Aleyder Castañeda (Monterrey), Jorge Eliécer López (Tauramena), Raúl Cabrera (Villanueva), Henry Montes (Maní), Mauricio Chaparro (Sabanalarga) y Leonel Torres (Aguazul) quedaran en libertad condicional por vencimiento de términos. La condena podría ser apelada por los ex funcionarios.
Según la sentencia, los alcaldes fueron encontrados culpables del delito de concierto para delinquir al pactar voluntariamente con las Autodefensas Campesinas de Casanare (ACC) un acuerdo para conseguir respaldo electoral comprometiendo el presupuesto de sus municipios. Durante las audiencias, los políticos aseguraron que fueron obligados a asistir a varias reuniones con John Alexander Vargas, alias ’Junior’, jefe político de las Autodefensas Campesinas del Casanare, quien los obligó, según ellos, a firmar un papel que se conoció como el ’pacto de Casanare’.
Estos encuentros fueron grabados por el paramilitar y ocurrieron durante la campaña electoral de 2003 y fueron encontrados por la Fiscalía.
Según la delegada de la Fiscalía, la firma del ‘Pacto’ fue discutida por los políticos a plena luz del día y a través de éste fue que se estableció una "coadministración" en la que los alcaldes desviarían parte de los recursos de los municipios a las ACC.
"Fue un acuerdo de coadministración, de adhesión política y de apego incondicional hacia la organización armada que va en contra de la tranquilidad colectiva y la seguridad pública", afirmó la fiscal.
La fiscal señaló que el acuerdo representaba para las ACC el acceso a nuevos recursos como consecuencia de "la pérdida de capacidad política y militar", mientras que para los entonces candidatos fue la oportunidad para garantizar su elección como alcaldes.
La Fiscalía explicó que la principal evidencia del "interés de los ex alcaldes" para la firma del "Pacto" se evidenció cuando sus contrincantes políticos, quienes a pesar de haber sido llamados por los paramilitares a firmar, finalmente no lo hicieron.  "Los candidatos aspirantes sí tuvieron otra alternativa distinta a la firma del documento".
Para el ente acusador es inexplicable que tras la firma del documento, los candidatos siguieran con sus campañas sin dar aviso a las autoridades públicas sino hasta el año siguiente (2004).
"La suscripción del Pacto sólo muestra los intereses que cada candidato tenía… ellos tenían el convencimiento de que estaban infringiendo la Ley y no obstante, procedieron a firmar el Pacto".
Según Ricardo Torres, abogado defensor de Leonel Torres, los argumentos de la Fiscalía y la Procuraduría fueron parcializados. "Ambos delegados tuvieron sólo en cuenta la parte de las pruebas que les convenía en lugar de hacer una interpretación integral de todas las declaraciones y testimonios aportados".
La decisión  deja en evidencia que los ex alcaldes actuaron concientemente sobre lo que estaban haciendo, comprometiendo así cargos importantes en las administraciones municipales para las Autodefensas.
El proceso en contra de los seis ex alcaldes está sustentado en el testimonio de varios mandos medios de las Autodefensas Campesinas del Casanare (ACC). Entre ellos están alias ‘Salomón’ y alias ‘Junior’, miembros del ala política de las ACC, quienes en repetidas ocasiones señalaron a los políticos por sus vínculos con la organización armada.
Otros de los testimonios que implicaban a los ex alcaldes casanareños fue el alias ’Solin’, mando medio de las ACC, quien afirmó que muchos funcionarios públicos y políticos aspirantes a las alcaldías y gobernaciones mantenían relaciones con ’Martín Llanos.
A este se sumó el testimonio de un segundo el ex miembro de las ACC, José Reynaldo Cárdenas, alias ‘Coplero’, quien aseguró que la presión de las ACC sobre los votantes de estos pueblos ayudaron a los candidatos a ganar la elección del octubre de 2003.
Durante la investigación, la Fiscalía se encontró que, una vez nombrados los alcaldes, se presentaron algunas irregularidades en el manejo del presupuesto y en los contratos de municipios que manejaron entre 2003 y 2006 regalías por cientos de miles de millones de pesos.
Las pruebas y testimonios del caso comprometieron a unos políticos más que a otros. Sin embargo, durante el proceso los alcaldes argumentaron en su defensa de que eran víctimas de la presión paramilitar y que denunciaron públicamente los atropellos de las ACC.

‘El Pacto del Casanare’
En Casanare, los paramilitares intentaron tener un control sobre la política. Martín Llanos, ordenó, días antes de celebrarse las elecciones regionales en el Casanare en 2003, que John Alexander Vargas, alias ’Junior’, jefe político de las Autodefensas Campesinas del Casanare, (en sus orígenes llamadas ‘Los Buitragueños’ por el apellido real de su jefe alias Martín Llanos) citara a cinco candidatos a las principales alcaldías del departamento.
Con la reunión Llanos pretendía que, de ganar en sus municipios, estos políticos acogieran las órdenes de los paramilitares escritas en un documento de 14 puntos que tendrían que firmar.  
En el documento de este pacto -conocido como ’Pacto de Casanare’- solamente aparece la firma de uno de los cinco alcaldes. Sin embargo, sobre los otros cuatro se encontraron pruebas y testimonios que corroboran la firma del Pacto.
En las reuniones en las que se cocinó el Pacto de Casanare, los futuros alcaldes se comprometieron, entre otras cosas, a darle a las Autodefensas el 50 por ciento del presupuesto municipal y un 10 por ciento del valor de los contratos que suscribieran las Alcaldías. Estos singulares encuentros fueron cuidadosamente grabados por alias ‘Junior’.
En uno de esos videos,  se ve a ‘Junior’ en un salón de reuniones al aire libre en una finca al sur del Casanare.  Allí puso varias sillas de frente a la cámara, y tuvo la precaución de poner la suya de espaldas. Así grabó todo sin que él apareciera.
En uno de los videos se puede ver al candidato a la alcaldía de Sabanalarga, Mauricio Chaparro, llegar al kiosco con dos acompañantes que saludan con algo de indiferencia al jefe político de las ACC. Luego de un saludo, los tres se sientan frente a ‘Junior’ para escuchar los términos de su alianza.
En otro video se ve a ‘Junior’ pactando de la misma forma con el candidato  de Maní, Henry Montes. El acuerdo que firmó Montes no incluyó la tajada del 10 por ciento en los contratos, pero a cambio se comprometió con el paramilitar a cumplir con las cuotas burocráticas de las ACC. De todos modos aceptó entregarle a la fuerza armada ilegal el 50 por ciento del presupuesto municipal, y a cambio, ésta le daría apoyo electoral en la campaña, de acuerdo con lo plasmado en el documento.
En un tercer video aparecen, José Germán Castillo y su hermana Marleny Castillo, entonces aspirante a la alcaldía de Villanueva, pero ella perdió las elecciones. Esto muestra que los de las ACC le apostaron a ganadores y a perdedores para asegurarse así los presupuestos municipales, muchos de los cuales reciben sumas millonarias por regalías petroleras. Castillo aceptó sus culpas, fue sentenciada y ya cumplió condena.
Los alcaldes del Casanare han dicho a lo largo de sus procesos que ellos tuvieron que aceptar las condiciones de las ACC porque les fueron impuestas a la fuerza. Uno de los implicados, por ejemplo, el ex alcalde de Villanueva, Raúl Cabrera, denunció que fue secuestrado para firmar un acuerdo con un comandante paramilitar de la zona: "Nosotros estamos aquí posiblemente por ‘sapos’, por ponernos a denunciar unos paramilitares. Ese fue el primer choque que tuvimos con ellos", aseguró.
Estos videos fueron incluidos dentro del juicio contra los ex alcaldes casanareños porque fueron grabados sin el consentimiento de los acusados.

El Proceso en Breve
Después de ser interrogados por la Fiscalía en marzo de 2007 para que rebatieran las pruebas en su contra, el 3 de abril de 2007, un fiscal de la Unidad Nacional Anticorrupción dictó medida de aseguramiento contra los seis alcaldes por el delito de concierto para delinquir agravado.  
Cinco meses antes de terminar su periodo como alcaldes, fueron capturados el 10 de julio de 2007, Mauricio Esteban Chaparro, Jorge Eliécer López Barreto y Henry Montes. El mismo día Raúl Cabrera se entregó ante unidades de la Fiscalía. Un día después, Leonel Torres hizo lo mismo y se entregó en el búnker de la Fiscalía. Aleyder Castañeda esperó hasta el día siguiente -13 de julio- para entregarse ante un fiscal de la Unidad Nacional Anticorrupción.
Luego de que los alcaldes pasaran casi dos años en prisión, en marzo del 2009, un juez Segundo Especializado de Bogotá, los dejó en libertad condicional por vencimiento de términos.
22 de junio de 2011
21 de junio de 2011
©verdad abierta

robert mendoza se alió con paras


Robert Mendoza de Chocó aceptó alianzas con ’el Alemán’. El político chocoano Robert Mendoza confesó haberse aliado con paramilitares del Bloque Élmer Cárdenas de las Auc para llegar a la Cámara de Representantes.
Colombia. Durante la audiencia de formulación de cargos, Mendoza, tercero en la lista del ex representante Edgar Ulises Torres en el 2002, también investigado por ‘parapolítica’, se declaró culpable de delito de concierto para delinquir agravado, admitiendo que hizo un pacto con paramilitares al mando de Freddy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’.
"Mendoza hizo parte del pacto que algunos dirigentes del Pacífico establecieron con los paramilitares en el Urabá chocoano y antioqueño", así lo señala el magistrado ponente del caso, Julio Enrique Socha, indicando que paramilitares y políticos pretendían conformar un proyecto político unificado en la región.
Robert Mendoza fue detenido en mayo pasado en Medellín, por orden de la Corte Suprema de Justicia.
Dentro de las pruebas en contra del ex congresista se encuentra una declaración del ‘Alemán’, en la que el paramilitar asegura que Mendoza, tenía conocimiento sobre los ofrecimientos que Torres presuntamente realizó a testigos llamados a declarar en la corte.
"Usted tenía que haber dicho la verdad; como no dijo la verdad, Robert, no hay problema; yo lo único que le digo, Robert, ya usted dio su declaración y la Corte la analizará. Lo único que yo le pido, Robert, es que no me llame los muchachos para que Édgar Eulises Torres les de dinero", señaló el ex jefe paramilitar durante una de las audiencia.
En un principio Mendoza rechazó las acusaciones de ‘El Alemán’ en contra suya, sin embargo, durante una de las audiencias que se llevó a cabo en el juicio contra los políticos chocoanos Ulises Torres y Odín Sánchez, Mendoza admitió haber coincidido  en reuniones con paramilitares.
En esa oportunidad, Mendoza, en calidad de testigo, aceptó que estuvo presente en una reunión convocada por ‘El Alemán’ celebrada en Necoclí. En ese momento, relató Mendoza, el ex jefe paramilitar convocó a los políticos del departamento para hablar de las necesidades de la región y para pedirles que cambiaran la forma de hacer política en la zona.
Según Mendoza, con posterioridad a este hecho, visitó a ‘El Alemán’ en la cárcel de Itagui en cuatro oportunidades. Las reuniones se llevaron a cabo según el testigo por iniciativa del ex paramilitar quien lo llamó a su celular previamente para hacerle cada una de las invitaciones.
En esas reuniones, según contó Mendoza, hablaron sobre las declaraciones hechas por ‘El Alemán’ ante la justicia en las que había salpicado a un gran número de políticos de la región. De igual forma, se refirieron a las declaraciones que el propio Mendoza haría en días después ante la Corte Suprema de Justicia como parte del proceso contra Sánchez y Torres.
Robert Mendoza fue tercero en la lista del ex representante Edgar Torres en 2002 y reemplazo de él en el Congreso en 2005.
22 de junio de 2011
21 de junio de 2011
©el espectador
©verdad abierta

catolicismo y causa animalista


columna de lísperguer
Activista animalista acusa al catolicismo de ser soporte de la explotación animal.

Encuentro terriblemente enervante y odioso que Alejandra Cassino, de CEFU (la Coalición por el Control Ético de la Fauna Urbana), describa la tradición católica como una que define a los animales y a la naturaleza como creados para "el usufructo del hombre". Esto no tiene nada que ver con el catolicismo. Concuerdo con Pepa García que señala que Cassino confunde la tradición católica con la bíblica. En lo que se refiere a la causa animalista, la activista prefiere ignorar que San Francisco de Asís es uno de los grandes precursores de la lucha por los derechos animales y que inspira a decenas de organizaciones animalistas de base que llevan su nombre. En realidad, los grupos católicos de base forman la espina dorsal del movimiento por los derechos animales en Chile. Le hace un flaco favor a la causa al referirse de manera ofensiva a la tradición católica, a la que además describe de manera sesgada, como pilar de la explotación animal. Quizá convenga que sepa que los católicos no se inspiran en el Viejo Testamento y que, en general, el catolicismo se basa más en tendencias históricas iniciadas por filósofos y santos (como Francisco de Asís) que en textos sagrados. Debería saber, además, que los católicos se encuentran a la vanguardia en la lucha por los derechos animales y que, entre otras cosas, se han reunido en Estados Unidos, hace unos años y con otras filosofías (musulmana, judía, budista), para iniciar un movimiento de defensa de los animales, pidiendo a los fieles que dejen de comer carne y fomenten la piedad como fundamento de un nuevo tipo de relación con los animales. No es muy relevante que los amigos de los animales seamos católicos, budistas o anarquistas, pero es decepcionante que se ataque a los católicos de manera tan injusta.
lísperguer

restituyen tierras en acandí


Corte Suprema de Justicia ordenó restituir tres lotes en este balneario chocoano a un empresario turístico que habían sido robados por hombres bajo el mando de Fredy Rendón Herrera, alias ’El Alemán’.
Colombia. A través de un fallo de segunda instancia, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia ordenó la restitución de tres predios ubicados en el municipio de Acandí, Chocó, que habían sido robados en marzo de 1996 por paramilitares bajo el mando de Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’.
La decisión judicial favoreció al empresario de turismo ecológico León Darío Ferrer Santamaría, quien había adquirido los predios a finales de 1995 de manera legal a través de una transacción económica a favor del propietario inicial Manuel José Muñoz Monsalve.
Muñoz Monsalve y su familia salieron de la región chocoana a mediados de 1995 ante el rumor de la inminente llegada de grupos paramilitares a esta zona del departamento y el temor a las consecuencias pues una de sus hijas había sido reclutada por la guerrilla de las Farc. Abandonados quedaron entonces los predios El Paraíso, La Escuela y Playa Soledad, ubicados en el corregimiento El Rufino.
En diciembre de 1995, Ferrer Santamaría, un empresario turístico de la zona, buscó a Muñoz Monsalve con el fin de hacerle una oferta económica por los predios de su propiedad, la cual se concretó por 225 millones de pesos, dineros que serían pagados en varias cuotas. El acuerdo se logró y los predios fueron entregados materialmente a su nuevo dueño en enero de 1996, los cuales serían dedicados a la explotación turística. Inicialmente se cancelaron 100 millones de pesos, representados en dos apartamentos, quedando un saldo de 125 millones por pagar.
No obstante, la situación en Acandí comenzó a complicarse en marzo de 1996, cuando los paramilitares al mando de alias ‘El Alemán’ llegaron a la zona y justamente instalaron su campamento en los predios recién adquiridos por Ferrer Santamaría, lo que imposibilitó su explotación comercial y por tanto el pago del saldo adeudado.
En el expediente judicial obra una denuncia instaurada por Muñoz Monsalve contra Ferrer Santamaría por supuestas amenazas en su contra y por aprovecharse del conocimiento que tenía de la situación paramilitar en Acandí para no cancelar los dineros restantes. La investigación fue archivada mediante resolución inhibitoria fechada el 12 de junio de 2009.
En el proceso de juzgamiento bajo la Ley 975, conocida como Justicia y Paz, alias ‘El Alemán’ reconoció haberse apoderado de los predios El Paraíso, La Escuela y Playa Soledad. Ante esta confesión, la Fiscalía 48 de la Unidad de Justicia y Paz solicitó durante una audiencia ante un Magistrado con Funciones de Control de Garantías competente la entrega de los inmuebles a León Darío Ferrer Santamaría, como su propietario legítimo.
La petición de la Fiscalía 48 desató un debate jurídico entre los señores Manuel José Muñoz Monsalve y León Darío Ferrer Santamaría, respecto de quién era el legítimo poseedor de los derechos de propiedad. Ante la discusión, el Magistrado con Funciones de Control de Garantías decidió entregar los bienes en audiencia celebrada el 10 de marzo de 2011 a la agencia estatal Acción Social para que los convirtiera en productivos, y los réditos producidos se devolvieran a quienes finalmente la Sala con Funciones de Conocimiento o un juez civil, declarara como el poseedor con mejor derecho.
Esta decisión fue apelada por los abogados de Muñoz Monsalve y Ferrer Santamaría, y el caso llegó hasta la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia. Esta instancia judicial debía resolver el debate jurídico suscitado y resolver, de fondo, quién realmente fue víctima del despojo realizado por alias ‘El Alemán’ y sus hombres.
Una vez valorados los testimonios y la documentación que reposa en el expediente de este proceso, el alto tribunal, mediante providencia del 8 de junio de 2011, determinó que el propietario real de los predios era el comerciante León Darío Ferrer Santamaría.
Argumentó la Corte que en los documentos revisados quedó demostrado que "Muñoz Monsalve vendió y entregó al comprador la posesión y las mejoras desde el mes de enero de 1996, época para la cual ya residía en la ciudad de Medellín, tal y como lo declara, tanto en la promesa de compraventa, debidamente autenticada en dicha ciudad en diciembre de 1995 y mediante la escritura pública 236 del 29 de enero de 1996, por medio de la cual formaliza y perfecciona el contrato de compraventa en mención".
Planteadas así las cosas, continúa el alto tribunal, "se puede concluir que la víctima del despojo de la posesión de los predios y la propiedad de las mejoras en cuestión fue el señor León Darío Ferrer Santamaría", por lo que revocó la decisión apelada y ordenó en su favor la restitución del bien y su entrega provisional; además, comisionó al Juez Penal del Circuito con jurisdicción en Acandí  para que, con el apoyo de la Fuerza Pública, "adelante todas las gestiones necesarias para que concrete de manera real la entrega de tales derechos al señor León Darío Ferrer Santamaría".
Frente al monto adeudado, la Corte Suprema de Justicia le recomendó a Muñoz Monsalve tramitar la reclamación por la vía judicial ante la especialidad correspondiente de la jurisdicción ordinaria o, en su defecto, se adelante una conciliación "en la misma sede o aún por vía extrajudicial".
22 de junio de 2011
21 de junio de 2011
©verdad abierta

indignados, imposible ignorarlos


La protesta del movimiento 15-M apunta al descrédito de los políticos y del sistema financiero español. En la Puerta del Sol los indignados que quedaron en el acampe reflexionan sobre la masiva respuesta en las calles que hubo el domingo. Sin embargo, a algunos madrileños su presencia les provoca hartazgo.
[Eduardo Fabregat] Madrid, España. "Vamos a irnos de aquí, donde quedará un punto de información, pero la acampada se vuelve itinerante. Esto sigue porque la indignación es real, no se termina en estas acciones. Estamos llamando la atención, diciendo en toda España que las cosas deben cambiar." Protegida del ardor veraniego bajo una construcción de madera y telas en la Puerta del Sol, Irene expresa su indignación sin indignación. Se le nota la pasión, sí, pero tras la primera desconfianza y ante la mención de la nacionalidad ("ah, vosotros los argentinos sabéis de esto") franquea el ingreso al lugar donde, ante una mesa improvisada, otras cuatro personas debaten el balance y el efecto de la marcha del 19-J. Zamorana, rellenita, de 31 años y en paro, Irene habla en un tono tranquilo, aunque le destellan los ojos verdes: "Demostramos que la sociedad no se ha dormido, que luchamos por lo que merecemos y por vías pacíficas", lee primero del comunicado del Movimiento 15-M, y cuando se le pregunta cómo sigue esto, elabora: "Somos gente con mucha fuerza, y lo que nació en Puerta del Sol se traslada a todos los barrios, donde se están realizando asambleas, además de todas las ciudades donde se está expresando la gente. No se termina, sigue porque seguiremos presentando propuestas y debatiendo para llegar a un consenso".
Esa "gente con fuerza" se expresó el domingo en más de cincuenta ciudades. En Madrid, las estimaciones fueron de 35 mil personas (la policía) a 100 mil (los organizadores más optimistas). En Barcelona, el margen fue aún más amplio, entre las 50 mil calculadas por el Ministerio del Interior y las 270 mil de los convocantes. Número más o menos, la marcha del 19-J fue el centro de atención de toda España, pero también de los vecinos. Es que la protesta de los indignados apunta al descrédito de los políticos y del sistema financiero español, pero también eleva la voz sobre el Pacto Euro impulsado por el francés Nicolas Sarkozy y la alemana Angela Merkel. "Hombre, ya está bien de solventar a los banqueros –dice Javier, que sí aguanta junto a su carpita, bajo un sol que raja las piedras–. Con el pacto van a recortar dinero de todos lados para que se salven los mismos, los que siempre vivieron y viven bien. Nosotros no queremos que el que vive bien viva mal, queremos que todos vivan bien. Esto es un despertar a otra conciencia, a que las cosas no pueden seguir así, que queremos otro futuro." En la radio, los analistas políticos hablan de Grecia, de salvar lo insalvable, de que en unos años los griegos deberán declarar que no tienen con qué pagar lo que les están dando ahora. "Si Grecia sale de la zona euro es una catástrofe", dice uno de los analistas, y cuando se le comenta el apunte a Manuel, en otra de las carpas, se ríe todo lo españolamente que se puede reír un español: "¿Catástrofe? ¡Catástrofe será esta juerga!", dice con un gesto que abarca la plaza.
En la plaza del Sol, en realidad, ya no queda casi nada del acampe. Hay unas veinte carpas, la construcción donde Irene sigue atendiendo gente para explicarle de qué va el 15-M, y muchos carteles que declaran principios: pancartas utilizadas en la marcha que confluyó de todos los puntos de la ciudad en el monumento a Neptuno de la Plaza de Cánovas del Castillo, donde un vallado policial impidió llegar al Palacio de las Cortes. Queda, también, el hastío de los que rodean el lugar. El encargado de un puesto de diarios ni siquiera intenta parecer amable: "Si es para hablar del 15-M, pues nada, estoy harto, no quiero decir nada". En el siguiente puesto, Iván y Ema se muestran algo más comprensivos y bastante más simpáticos. "En un principio esto me parecía de puta madre, pero ya tengo los huevos llenos –dice Ema–. En España era necesario llamar la atención, pero llevan diciendo que se van desde el tercer día y no se van. Y los que quedan no representan lo que se representaba al principio, no hacen más que manchar la protesta. Están pasando el verano, viviendo aquí como podrían vivir en cualquier plaza." Iván señala que "en España estamos hasta los cojones, uno parece que termina acostumbrado a algo a lo que nunca hay que acostumbrarse, que es que te roben los políticos y los banqueros. Cuando a vosotros os hicieron el corralito y tal, la mayor sinvergüenzada del planeta, fíjate lo que pasó, no te lo voy a contar a ti que eres argentino. Aquí estamos hasta las narices de eso, que le den plata a los bancos para que los bancos sigan prestándole plata a las empresas para que sigan funcionando y para sus jubilaciones millonarias. Y ve tú a pedirles 12 mil euros para un coche, y ni hablar de un coche, alguien de una empresa para ir tirando. Entonces, cuando empezaron a acampar la idea era cojonuda, tenían más razón que un santo, y siguen teniendo razón y sigue siendo buena idea, pero se ha desvirtuado un poco". El diariero echa un vistazo a la plaza y cierra: "Aquí a cualquier comerciante que le preguntes echa pestes, pero bien mirado y haciendo abstracción de las pérdidas, vamos, que tienen razón".
El veterano lustrabotas situado unos metros más allá, cuidando el negocio a la sombra de un cartel publicitario, no quiere mirar bien nada ni hacer abstracciones. Resignado a que las zapatillas del cronista anulan cualquier negociación sobre sus declaraciones, resopla y, con voz cascada, larga el toro: "¿Estos, indignados? Indignados mis cojones, éstos están de fiesta, tomando vino, drogándose, poniendo la plaza a la miseria, haciendo porquerías en las carpas. Déjeme a mí con la policía y ya verá adónde les cabe la indignación", refunfuña. Congeniar posiciones parece tan difícil como avizorar el futuro de la indignación a la española.
22 de junio de 2011
21 de junio de 2011
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