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la amenaza de al qaeda


Las distintas ramas vengaran a su líder, afirma el experto Guidère. Mathieu Guidère es uno de los grandes especialistas en la red terrorista. El autor de ‘Los Mártires de Al Qaida’ analiza las repercusiones de la muerte de Osama, así como el fracaso ideológico y la supervivencia de la organización.
[Eduardo Febbro] París, Francia. El casi fantasma que desde hace diez años tiene en vilo a los servicios de inteligencia del mundo entero ha muerto sin que ello signifique que la principal amenaza que encarnaba Bin Laden, es decir, el terrorismo de masas a escala global, haya desaparecido. Analistas y especialistas en Al Qaida ponen de relieve que, a pesar de los golpes recibidos, la organización de Osama bin Laden conserva un poder de destrucción considerable a través de las ramas que se le fueron asociando en los últimos años. Estados Unidos y los gobiernos de Europa han reforzado la seguridad o elevado los niveles de alerta. ¿Mito o realidad, especulación o, una vez más, negocio del miedo? La respuesta es compleja, a imagen y semejanza de un personaje como Bin Laden y de una organización tan atípica como Al Qaida. El universitario francés Mathieu Guidère sugiere que, a corto plazo, Al Qaida conserva su poder de amenaza. Mathieu Guidère es uno de los grandes especialistas mundiales en Al Qaida. Guidère es el autor de libros destacados sobre Al Qaida y el terrorismo: ‘Los Mártires de Al Qaida’, ‘Los Nuevos Terroristas’, ‘Al Qaida a la Conquista del Maghreb’, ‘Manual de Reclutamiento de Al Qaida’.
En esta entrevista con Página/12, Mathieu Guidère analiza las repercusiones de la muerte de Bin Laden, la amenaza que conlleva, el futuro incierto de Al Qaida, su fracaso ideológico y su supervivencia. Según el experto francés, una vez desaparecido Bin Laden, el futuro de Al Qaida se juega en el éxito o el fracaso de las revoluciones árabes que estallaron en Túnez, Egipto, Libia, Siria o Yemen.

La muerte de Bin Laden dio paso a una suerte de miedo planetario, globalizado. Analistas y medios de prensa occidentales plantean con insistencia la posibilidad de represalias a gran escala por parte de los miembros de Al Qaida. Sin embargo, en los últimos años, la red dio muestras más bien de un agotamiento de sus capacidades operativas. ¿Usted considera que esa alerta mundial se justifica?
Si nos referimos al esquema histórico de la organización, constatamos que cada vez que un jefe importante de Al Qaida resultó muerto la organización creó brigadas de mártires, o sea de kamikazes, que perpetraron atentados suicidas a fin de vengar la muerte de los jefes. Y como Bin Laden murió en manos de fuerzas occidentales, está considerado como un mártir y, por consiguiente, será vengado en un período de tres a seis meses después de su muerte. A corto plazo se producirá sin dudas un refuerzo de Al Qaida con una serie de acciones protagonizadas por sus distintas ramas, que buscarán vengar la muerte de Bin Laden. Por ejemplo, se puede pensar en la rama yemenita de la red terrorista o en Al Qaida en el Maghreb Islámico. Esas ramas, esas brigadas, podrían perpetrar atentados contra los intereses norteamericanos a través del mundo para vengar el asesinato de Bin Laden por parte de los norteamericanos. Ello explica el miedo que hay actualmente. Ese miedo se fundamenta en la historia y en la manera de pensar y de actuar de los grupos jihadistas que están repartidos por el mundo.

Usted está convencido entonces de que la amenaza global que Al Qaida representa sigue vigente a pesar de todos los golpes que recibió.
Sí, a corto plazo sí. Pienso que en los meses que vienen oiremos hablar de Al Qaida. No ya de Al Qaida en Afganistán. En ese país, al igual que en Pakistán, la organización de Bin Laden es muy débil. En este sentido, la muerte de Bin Laden puede llegar a cambiar los motivos o la forma en que se justifican las guerras en otros países. Por ejemplo, hablar de la presencia de Al Qaida en Afganistán o Pakistán como justificativo de la presencia occidental en esos países ya no tendrá el mismo peso que antes. La muerte de un símbolo como Bin Laden puede trastornar la justificación que Estados Unidos expone para apoyar su intervención en la región. Si el principal motivo era la lucha contra el terrorismo y contra Al Qaida, la muerte de Bin Laden y la casi eliminación de la rama pakistaní de Al Qaida, la rama Afpak, tornará más ardua la justificación de la presencia norteamericana en Afganistán o sus intervenciones en Pakistán. En todo caso, hay otros países donde Al Qaida sigue activa. Desde 2003 la organización está estructurada en ramas regionales. Cada vez que en un país musulmán surgió un grupo armado sólido, Bin Laden y Al Zawahiri, el número dos de Al Qaida, le pusieron el sello de Al Qaida para que así se vuelva una rama más de la organización. En este sentido, las ramas de Al Qaida en Yemen, AGPA; Al Qaida en la Península Arábiga, o en el Maghreb, AQMI; Al Qaida en el Maghreb Islámico, van a tener un año con mucha actividad a raíz de la muerte de Bin Laden.

Sin embargo, si tomamos como marco los últimos años, y en particular lo que deja flotando el conjunto de las revoluciones árabes, el mensaje de Bin Laden parecía haberse diluido. Las revueltas democráticas en Túnez, Egipto, Libia, Yemen, Siria o Bahrein son como un certificado de defunción de la ideología de Al Qaida.
Sí, pero esto no tiene nada que ver con la muerte de Bin Laden. Hoy se trata de lealtad ante lo que representó. Sus adeptos sienten la obligación moral de vengar su muerte porque la responsabilidad de la muerte de Osama no recae en musulmanes. De hecho, en este contexto, no se trata de que Al Qaida sea fuerte o débil sino de una cuestión de lógica interna de la organización.

Con todo, no se puede obviar el hecho mayor de que las revueltas árabes y las aspiraciones que las desencadenaron le dieron un golpe mortal a la ideología de Bin Laden.
Yo no diría un golpe mortal porque esas revoluciones aún no triunfaron, están en curso. Es cierto que esas revoluciones suscitaron interrogantes y confusiones dentro del movimiento terrorista de Al Qaida. Bin Laden y sus seguidores siempre llamaron a derribar a los regímenes mediante la violencia, pero el proceso que se inició en varios países tuvo como resorte la acción popular. Los jihadistas de Bin Laden llamaban a la violencia y promovían el recurso al terrorismo contra esos regímenes. Ahora bien, lo que ocurrió en Túnez y Egipto demostró que pueblos pacíficos podían cambiar de régimen sin utilizar la violencia o el terrorismo. En cierta forma, Al Qaida perdió la batalla ideológica y también a su principal cabeza. Es como una suerte de principio del fin. Resulta claro que la organización no sabe qué posición adoptar frente a esos movimientos populares. Una de sus grandes derrotas está precisamente allí, en la derrota ideológica de una organización que fue incapaz de sacar del poder a ciertos regímenes a los que combatía mientras que la revuelta pacífica de la población sí consiguió ese cambio. Ahora bien, ello no significa que Al Qaida perdió la guerra, porque si en el futuro esas revoluciones no culminan con éxito, no conducen a un cambio de régimen o a la democratización, podemos temer, al contrario, que grupos como Al Qaida salgan reforzados.

Usted sugiere que el éxito de las revoluciones árabes condicionará la desaparición o el resurgimiento de Al Qaida.
Sí, efectivamente. A mediano y a largo plazo todo dependerá de las revoluciones árabes. Si éstas culminan con éxito será el fin de Al Qaida. Pero si esas revoluciones fracasan y no desembocan en algo interesante para los países, podemos temer que Al Qaida se torne más fuerte y se vuelva más poderosa que antes. Lo peor que puede pasar es que las reformas anheladas no se llevan a cabo y que, por consiguiente, los países se vean arrastrados a un ciclo de violencia. En todos esos países donde estallaron las revueltas persisten fuerzas conservadoras que intentarán frenar los cambios. En eso se juega la influencia de Al Qaida.

El mundo entero ha celebrado la muerte de Bin Laden. No obstante, no puede dejarse de lado el hecho de que Bin Laden es una emanación de la política norteamericana. Washington, Arabia Saudita y las monarquías del Golfo le suministraron fondos para que Bin Laden articulara a los combatientes que peleaban en Afganistán contra la invasión soviética. Bin Laden y Al Qaida son, a su manera, hijos de Occidente.
Sí, pero hay que distinguir a Al Qaida de antes de la primera Guerra del Golfo y a Al Qaida después de esa guerra. Al Qaida de antes de la primera Guerra del Golfo es el resultado de una colaboración de todos los países occidentales, principalmente Estados Unidos, que utilizaron al movimiento contra los soviéticos. Pero esa Al Qaida no es la que conocemos hoy. La Al Qaida actual y su discurso islamista radical y antioccidental es una creación de Bin Laden después de la primera Guerra del Golfo. Osama estaba contra la intervención norteamericana a partir del suelo de Arabia Saudita. Sin dudas, los orígenes de Al Qaida se sitúan en la guerra contra los soviéticos durante su ocupación de Afganistán, mientras que la Al Qaida que conocemos hoy surge de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Son dos fases distintas, casi dos movimientos dispares.
4 de mayo de 2011
©página 12

el profe de los paramilitares


Teodosio Pabón Contreras un paramilitar de bajo perfil que fue jefe político de tres bloques, asesor de Carlos Castaño y negociador en Ralito, es clave para varios casos de parapolítica en los Llanos Orientales y Valle del Cauca.
Colombia. No tuvo la cantidad de escoltas de un exjefe paramilitar. Tampoco fue visible en los medios de comunicación durante las negociaciones en Santa Fe de Ralito. Teodosio Pabón Contreras fue un desconocido para el país, pero entre el mundo de los paramilitares era alias ‘El Profe’, el asesor de Carlos Castaño y jefe político de tres bloque paramilitares.
Aunque el 3 de septiembre de 2005 Vicente Castaño firmó el acta de desmovilización del Bloque Centauros, fue Pabón Contreras quien representó a los 1.135 hombres de este grupo paramilitar en la mesa de negociación en reemplazo de Miguel Arroyave alias ‘El Arcángel’, exjefe paramilitar del Centauros asesinado por sus propios subalternos en septiembre de 2004.
Su relativo anonimato obedeció a su estrategia de "manejar un bajo perfil", según le dijo a Justicia y Paz. En versiones libres, contó cómo dejó de ser un profesor de bachillerato para convertirse en instructor de las escuelas paramilitares en el Putumayo, Valle del Cauca y los Llanos Orientales, en el emisario de la Casa Castaño, y en un tipo de relacionista público que delinquió tratando de ‘limpiarle la imagen’ a las Auc en el centro y sur del país.

El Contacto con las Autodefensas
Sus padres querían que fuera sacerdote, pero Pabón quería ser escritor. Desde joven, Teodosio compuso cuentos y novelas, y empezó a leer a los pensadores griegos que terminaron motivándolo a estudiar filosofía en la Universidad Nacional cuando tenía 22 años.
Era 1983 y los movimientos estudiantiles de izquierda estaban en boga. Pabón recordó que para entonces, sus compañeros le encontraron dotes de orador y diseñador, y por eso participó en mítines, en la elaboración de logos del M-19 y reproducciones del ‘Che’ Guevara. Sin embargo, dijo, "no encontré identidad con algún grupo… poco a poco perdí el horizonte".
Pabón no terminó la carrera y viajó entre 1986 y 1987 al Guaviare para dedicarse al comercio. Empezó a vender gasolina y abonos,  luego montó una caseta con una máquina de escribir para hacer las veces de tinterillo, vendió revistas y ayudó a entregar la correspondencia en la región. De a poco, por las funciones que cumplía, "me convertí como en una especie de persona pública dentro de los líderes de las Farc". Por miedo, le contó a Justicia y Paz, se unió a la guerrilla por dos años y en 1988 huyó al Meta buscando retornar a la academia.
En Meta se convirtió en un reconocido profesor por haber diseñado una cartilla de educación infantil y haber creado un sindicato que buscaba capacitar a los profesores rurales en carreras técnicas. Después de estudiar administración educativa en la Universidad de La Sabana, Pabón montó su propio negocio, un colegio de educación a distancia que empezó en Granada, Meta, y que luego tuvo sucursales en Aguazul, Yopal, Paz de Ariporo y Tauramena, en Casanare, y a partir de 1997 en Mocoa, La Hormiga, Puerto Asís, La Dorada y Orito, en Putumayo.
"Para 2001 el balance era muy bueno. Teníamos cerca de 1.660 estudiantes y convenios con varias universidades. A finales de 2000 o 2001 el Frente 32 de las Farc me amenazó y me dio horas para salir de la región. Me fui para Bogotá  y allá un amigo me dijo que si quiero, que me relaciona con las autodefensas. La misma semana vuelvo a Puerto Asís", contó Pabón Contreras.

De Rector a Profesor ‘Para’
En Puerto Asís, se contactó con alias ‘Darío’, el jefe financiero del Frente Putumayo, el grupo paramilitar que delinquía en Putumayo desde 1997 por orden de la Casa Castaño. Según le dijo a Justicia y Paz, su relación con las autodefensas empezó cuando les pagó $700 mil pesos mensuales a cambio de seguridad y  después se fortaleció cuando los ‘paras’ le pidieron asesoría.
Alias ‘El Profe’ recordó en una versión libre que promovió una marcha contra las Farc para la liberación de un hombre, les ayudó a crear una página web  y luego, alias ‘Darío’ le pidió que les ayudara a montar una ong.  Durante esas asesorías, el jefe paramilitar Rafael Antonio Londoño Jaramillo alias ‘Rafa Putumayo’ lo nombró  jefe político del Frente Putumayo.
A partir de ese momento, empezó a ser conocido con el alias de ‘El Profe’, primero por su historia como rector de varios colegios y luego como instructor de varias escuelas paramilitares. Según le contó a Justicia y Paz, su tarea inicial fue dar cátedra sobre política colombiana, conflictos internacionales y negociaciones con grupos armados ilegales. "Mi trabajo era más con los comandantes. Hablábamos sobre los estatutos, Derecho Internacional Humanitario, la zona de distensión y la lucha antisubversiva", dijo alias ‘El Profe’.
Después de firmar varios comunicados  en la página web como alias ‘Andrés Arango’, en burla al Presidente de turno Andrés Pastrana Arango, Carlos Castaño lo citó en 2001 en Córdoba. "Conversamos por cerca de cuatro horas. Hablamos de las muertes, masacres y homicidios, él entendía que las autodefensas habían cometido bastantes errores. Me dijo que fuera a Cali, a los Bloques Calima y Pacífico, que diera talleres por allá. Fui ampliando mi área de influencia como político de las autodefensas", contó a alias ‘El Profe’.

El Paso por el Bloque Calima
Después de delinquir cinco años en el Frente Putumayo, alias ‘El Profe’ viajó a Cali en 2002 por orden de Carlos Castaño. Su tarea era "mejorarle" la imagen al Bloque Calima, el grupo paramilitar que entre el 10 y 13 de abril de 2001 cometió la masacre del Naya, el asesinato de por lo menos 32 personas y la desaparición de otras 10 en una región que bordea el río, entre el Valle y Cauca.
Según alias ‘El Profe’, su misión en el Valle del Cauca pasó de dar clases a reestructurar ese grupo paramilitar, tras ser nombrado integrante del estado mayor de las Auc.
"Reuní a los comandantes y planteé una nueva estructura. Creamos los Frentes Quindío, Valle, Palmira, Norte del Cauca, Cauca y Vía al Mar. Para cada uno se nombró un responsable. Gasté seis meses dando estructura al Bloque. En Córdoba hablé en algunas oportunidades con Vicente Castaño, que avaló mi trabajo", dijo el exparamilitar que se cambió el alias por el de ‘Andrés Camilo’.
‘Andrés Camilo’ le contó a Justicia y Paz que en el Valle del Cauca delinquió además como un tipo de ‘canciller’ y de reclutador. Dijo que dio información a los medios de comunicación, a instituciones del Estado y organizaciones internacionales sobre el grupo paramilitar y autoría de asesinatos, y que buscó reclutar a jóvenes en las universidades más prestantes de Bogotá.
"Hice un trabajo de recoger a estudiantes en Bogotá y llevarlos conmigo a un campamento de las autodefensas… Entramos a las universidades pegando unos adhesivos con la dirección electrónica de la página web a través del link ‘Contáctenos’. Se nos ocurrió una invitación al Lago Calima. El que estuvo al frente de eso fue ‘Fernando’, el político de alias ‘H.H.’ (Ever Veloza, exjefe paramilitar del Bloque Calima). Alcanzaron a llegar 120 ó 150 estudiantes", dijo.
Después de montar dos escuelas de autodefensas, alias ‘Andrés Camilo’ contó que en octubre de 2003 dejó el Bloque Calima por diferencias con alias ‘H.H’ y su subalterno alias ‘Fernando’, por los pactos que estaban haciendo con políticos de la región. En una versión libre, el exparamilitar contó que fue testigo de una reunión entre paramilitares con Juan José Chaux, el exgobernador del Cauca y exembajador en República Dominicana, investigado por ‘parapolítica’ y llamado a juicio en marzo de 2011 por la Corte Suprema.
"Con ‘Fernando’ nos encontramos en Popayán, llegamos a una casa en las afueras de la ciudad en la salida hacia Cali. Adentro, el señor Chaux se encontraba con otras dos personas. Habló de sus aspiraciones en la Gobernación, al Senado, de su proyecto político y sobre el proyecto de consolidarse en el Valle… Eso fue un tema que conversé con ‘H.H.’, le dije que hasta dónde estábamos comprometidos con los políticos y me dijo que no era un tema que me correspondiera. Decidí dedicarme a mis actividades en Córdoba y dejé de ir al Valle", dijo el exparamilitar.

El Paso por el Bloque Centauros
En 2002 el Gobierno Nacional comenzó acercamientos con los paramilitares para plantear el proceso de desmovilización. Según alias ‘Andrés Camilo’, por orden de Carlos Castaño viajó a los Llanos Orientales en noviembre de 2003 para unirse al Bloque Centauros, el grupo paramilitar que desde febrero de 2002 estaba a cargo del narcotraficante Miguel Arroyave alias ‘El Arcángel’.
El exparamilitar recordó que se reunión con Daniel Rendón Herrera alias ‘Don Mario’, el exjefe financiero del Bloque, en la zona del Alto Ariari. Allí hablaron sobre el proceso de desmovilización y el desarrollo de proyectos productivos relacionados con agricultura y ganadería. Sin embargo, alias ‘Andrés Camilo’ dijo que dentro del Bloque había diferencias: "‘Don Mario’ era el más interesado en la desmovilización;  Arroyave estaba comprometido de labios hacia afuera. Arroyave era comerciante de insumos para el procesamiento de drogas y su mayor ambición era apoderarse de los jugosos presupuestos del Meta y Casanare", contó el exparamilitar.
‘Andrés Camilo’ recordó que 2003 fue un año de disputas entre los paramilitares que delinquían en Llano. Por un lado estaba el Bloque Centauros y las Autodefensas Campesinas de Meta y Vichada, de alias ‘Guillermo Torres’, que se enfrentaban al otro bando, las Autodefensas Campesinas del Casanare de Héctor Germán Buitrago alias ‘Martín Llanos’.
Después de la guerra por el control del territorio, el exparamilitar contó que el Bloque Centauros se fracturó tras el asesinato de Arroyave el 19 de septiembre de 2004, y a falta de un miembro representante en el proceso de negociación con el Gobierno él asumió la vocería.  "El trabajo fuerte de convencer a los comandantes fue iniciativa mía. Llegaba con el Alto Comisionado en  los helicópteros y traía a los comandantes desde su sitio de permanencia hasta Santa Fe de Ralito. Mi trabajo fue importante en el tema de la desmovilización", contó alias ‘Andrés Camilo’.
Por el conocimiento que tiene sobre las Auc y la cercanía que tuvo con los jefes de la cúpula, alias ‘Andrés Camilo’ ha contado en versiones libres que su vida corrió peligro en varias cárceles de la ciudad. Alias ‘El Profe’, ‘Andrés Arango’ o ‘Andrés Camilo’ fue hombre de confianza de Carlos Castaño, conoció además de los jefes paramilitares de las zonas donde delinquió a Salvatore Mancuso ‘El Mono Mancuso’, Carlos Mario Jiménez alias ‘Macaco’, Diego Fernando Murillo alias ‘Don Berna’ e Iván Roberto Duque alias ‘Ernesto Báez’.
El exjefe paramilitar es investigado por tres despachos de Justicia y Paz, pero sólo ha confesado hechos cuando delinquió en el Valle del Cauca como jefe político del Bloque Calima.
4 de mayo de 2011
©verdad abierta

retrato de bin laden


El retrato de bin Laden desde sus años en Pakistán. Un soldado de la causa de EE.UU. y de su propia venganza. El jefe de la red terrorista fue un adversario de Washington, pero también se enroló bajo su bandera. Fue crítico de la monarquía saudita, pero la sirvió. En la ciudad de Peshawar, fronteriza con Afganistán, formó su militancia.
[Eduardo Febbro] París, Francia. En aquellos años de pesquisa inicial –septiembre/octubre 2001–, Bin Laden era un emblema en las calles de Peshawar. Esta ciudad paquistaní fronteriza con Afganistán había visto surgir de sus callejuelas mugrientas el mito y la realidad. Bin Laden se había instalado allí para tejer su imperio de terror con la inagotable ayuda que, en esos tiempos de Guerra Fría y con Afganistán invadido por las tropas de la ex Unión Soviética, le proporcionó Estados Unidos. En la casi totalidad de las escuelas coránicas de Peshawar y sus alrededores el retrato de Bin Laden era omnipresente. Desde lo alto de un muro su barba tupida presidía todos los encuentros con los líderes islamistas radicales de Pakistán. Las celebraciones por su muerte contrastan con los años en que Washington le entregaba armas, millones de dólares y apoyo logístico. Bin Laden supo ser un disciplinado soldado doble: el de la causa norteamericana primero, el de su propia venganza después.
El millonario saudita comenzó su verdadera carrera en Peshawar. Esta ciudad colorida, de casas bajas y habitada por una legión de enigmáticos emisarios, agentes secretos y traficantes de todo tipo fue el ojo virulento donde se gestó la versión más eficaz del islamismo radical como pieza de una estrategia que tenía un solo objetivo: decapitar a los ejércitos de la ex Unión Soviética que ocupaban la vecina Afganistán. En 2001, sus discípulos perpetuaban su leyenda y reivindicaban su legado. En la escuela coránica de Al-Haqqania la foto de Bin Laden ocupaba un lugar destacado en el escritorio del director, Sami Ul-Haq, el jefe del partido islamista Jamiat Ulema-e-Islam, con quien Laden aparece en la imagen. "Osama es un sabio, un hombre simple, lleno de bondad. Lo único que ha hecho es defender los intereses y los derechos de los musulmanes", decía Hamid Ul-Haq, el hijo del director. Los 2500 alumnos de esta madraza fundada a mediados de los años ’40 por el padre de Sami Ul-Haq para luchar contra el colonialismo británico profesaban la misma convicción. "Es el más grande entre todos, el más inteligente, el único", decía Nassim, un muchacho de apenas 11 años embrujado por el relato de Bin Laden. Cuando llegó a Peshawar en los años ’80, Bin Laden se mezcló con la gente, como uno más. Vivió y durmió en la calle junto a los demás pobres, fue devoto, solidario y atento a sus semejantes. Lo habían apodado "el constructor", porque dedicó parte de su fortuna y de los fondos provenientes de Estados Unidos, Arabia Saudita y de las monarquías del Golfo Pérsico a construir rutas, hospitales, túneles, campos de entrenamiento y madrazas.

Osama Siempre Actuó con un Doble
Fue un crítico de la monarquía saudita, pero la sirvió; fue un adversario de Estados Unidos, pero también se enroló bajo su bandera. Laden realizó varios viajes a Peshawar y se instaló en 1982. Venía con una misión estructurada. A finales de los años ’70, Bin Laden se puso al servicio del príncipe Turki Ibn Al Facyçal Ibn Abdelaziz, el jefe de los servicios secretos de Arabia Saudita. Abdelaziz le encargó la creación de una organización capaz de implantarse en Afganistán y expandir el Islam combatiente para desalojar a los rojos. Así nació la "Legión Islámica". Laden se encontró en Peshawar con Abdullah Azzam, su guía espiritual, su modelo, su mentor. Azzan era un palestino de Cisjordania, ex miembro de la OLP, Organización para la Liberación de Palestina de Yaser Arafat. Azzan defendía con posturas radicales su mirada sobre el Islam y era también un crítico acérrimo de la dirigencia palestina. Indignado por la corrupción en el seno del movimiento, Azzam había dejado la OLP. Abdullah Azzam dirigió en Londres la editorial Azzam Publication y había editado una biografía de Bin Laden y varios libros donde promovía la lucha armada. En Peshawar, Azzam se encargaba de unir a los combatientes árabes que iban a combatir a los soviéticos en Afganistán. El palestino estaba al frente de una estructura, la llamada "oficina afgana", la Makhtab al-Klidamet, MAK, que centralizaba a los combatientes árabes. Su principio motor siempre fue intratable: "La Guerra Santa y los fusiles exclusivamente. No a la negociación, no a las conferencias, no al diálogo". Azzan influenció profundamente a Osama bin Laden. El hombre era de una estatura fuera de lo común. "Un guerrero sin igual, un hombre profundamente impregnado en el Islam, convencido en lo más profundo de su corazón de que el credo de la guerra santa y el martirio eran los únicos caminos para liberar las tierras musulmanas", contaba Tahmin, un afgano fundamentalista que lo frecuentó con asiduidad en los años ’80. Para Azzam sólo había un opción: sacar a los soviéticos de Afganistán mediante la guerra santa. "La Jihad debe continuar hasta que todos los pueblos oprimidos sean liberados, la Jihad debe continuar para proteger nuestra dignidad y recuperar nuestras tierras ocupadas. La Jihad es la forma de obtener la gloria eterna", decía en sus sermones. Abdullah Azzan no era un mero predicador sino un hombre de acción que peleó en Afganistán y federó parte de la resistencia contra el ocupante soviético.
Bin Laden copió su modelo. Osama creó en Peshawar su propia organización, Bayt al Ansar, "La Casa de los Partidarios", y rápidamente se convirtió en el financista de las dos organizaciones gracias a los fondos suministrados por Arabia Saudita, las monarquías petroleras del Golfo Pérsico, Pakistán y la CIA. El apoyo de Occidente fue tan pleno que Bayt al Ansar y Makhtab Al Klidamet abrieron oficinas en Estados Unidos, Londres, en los países del Golfo y en Egipto. Con ese dinero Bin Laden puso en pie un edificio poderoso. Azzam y Bin Laden gestionaban desde Peshawar el primer circuito internacional de combatientes. Bayt al Ansar y Makhtab al Klidamet llegaron a contar con más de 50.000 voluntarios que fueron enviados a Afganistán. Azzam y Osama constituían una pareja perfecta. Tenían dinero, influencia, prestigio, eran auténticos jihadistas, habían sabido captar la humillación profunda del mundo musulmán. Ambos extrajeron de la palabra de Alá lo que les convenía para su guerra de liberación. Durante ese período Bin Laden conoció al Molá Omar, el dirigente afgano que algunos años más tarde se convertiría en el jefe de los talibán. El nombre de Al Qaida también lleva el sello de Peshawar. A fin de supervisar las idas y venidas de los voluntarios árabes que dependían de Bayt al Ansar, Bin Laden creó un registro. Ese documento era la espina dorsal de la estructura administrativa con la cual se hacía el repertorio de los combatientes. Bin Laden le puso el nombre: "Registro de la Base", es decir, Al Qaida, la Base.
El Corán, las tierras ocupadas, las invasiones, Bin Laden, la manipulación de la religión, los intereses geopolíticos de Estados, el conflicto entre Washington y Moscú, el petróleo y el clérigo saudita montaron una mecánica siniestra que arrastró a muchas vidas. Hamid UlHaq, el hijo del director de la escuela coránica de Al Haqqania, recordaba con ironía que si Bin Laden pasó a ser el enemigo número 1, hubo un tiempo en que no tuvo ese estatuto: "La CIA apoyó a Bin Laden porque era una pieza clave en la guerra contra los soviéticos. Después bombardearon un país para buscarlo, pero Osama fue tratado como un héroe por los norteamericanos".
La CIA también respaldó a la madraza. El abuelo de Hamid Ul Haq la fundó en 1947 para luchar contra el colonialismo británico y Estados Unidos la reactivó a principios de los años ’80 como centro de formación de combatientes contra los soviéticos. "Ustedes encarnan el bien supremo. ¡Combatan al Diablo!" Ese era el credo con el que Washington repartía sus millones en las madrazas de Pakistán.
Parte del mundo que conocemos Osama bin Laden lo diseñó en Peshawar. Bin Laden y sus redes islamistas contribuyeron a derrocar a los soviéticos que habían invadido Afganistán. La siguiente etapa consistió en preparar el terreno de la derrota del imperio que le había facilitado fondos y material para su primera empresa. Muy a pesar suyo, Hamid Mir había frecuentado a Bin Laden más de lo que deseó. Este periodista paquistaní, redactor en jefe del diario Daily Ausaf, especializado en informaciones sobre los movimientos islamistas, era uno de los periodistas que más veces había hablado con Bin Laden. La primera fue en 1997, cuando le hizo una entrevista en Afganistán. La segunda en 1998, cuando Osama lo acorraló para que Mir escribiera su biografía. La última remontaba a noviembre de 2001, en plena guerra de Afganistán. Bin Laden lo había vuelto a elegir como "interlocutor" para transmitir su mensaje al mundo. En esa ocasión, Hamid Mir lo entrevistó en un lugar inhóspito, sacudido por el eco de las bombas norteamericanas. Mir no pensaba como todo el mundo. Seguía convencido de que Occidente había "sobreestimado" a Bin Laden, que Osama era "apenas un guerrillero de las montañas, un luchador solitario, una suerte de primitivo que ni siquiera hablaba inglés o usaba teléfonos satelitales". Bin Laden, la sombra del Islam armado fomentada por Estados Unidos, era, según Hamid Mir, un pésimo conocedor de la religión: "Sólo conocía los principios generales del Islam". Mir resumía el pensamiento de Osama bin Laden cuando decía que si el líder de Al Qaida "pudo expulsar a los soviéticos de Afganistán, ¿por qué no sería capaz de echar a los norteamericanos de Arabia Saudita?". Para ello preparó la trampa afgana. Osama terminó edificando una estructura de terror respaldado por quienes, más tarde, lo perseguirían.
La historia retendrá otro hecho, tan doble como Bin Laden. Osama fue a Peshawar encomendado por el hoy ex jefe de los servicios secretos de Arabia Saudita, el príncipe Turki Ibn Al Facyçal Ibn Abdelaziz. Fue el mismo príncipe quien, el año pasado, propuso unir las fuerzas de Estados Unidos, Arabia Saudita, Pakistán, China, Rusia y Afganistán para asesinarlo. Tenía miedo de uno de los credos más repetidos por Bin Laden en los últimos años: "terminar con los gobiernos árabes corruptos". Muchos ya cayeron, pero sin Al Qaida como instrumento sino por la revuelta y la voluntad popular.
4 de mayo de 2011
3 de mayo de 2011
©página 12

no hay pruebas del asesinato


Aunque nadie duda, Washington todavía no mostró pruebas. La Casa Blanca difundió detalles sobre la operación que culminó con la muerte de Bin Laden, pero todavía no mostró las pruebas que certifiquen sus afirmaciones. De todos modos, la muerte de Bin Laden fue aceptada en todo el mundo.
[Raúl Kollmann] Pakistán. Al menos por ahora, son poco contundentes las evidencias de que en la operación de Abbottabad los comandos norteamericanos mataron a Osama bin Laden. Los especialistas consultados por este diario sostienen que Washington tendrá que mostrar pruebas más convincentes que las exhibidas hasta el momento. Las desconfianzas parten de una serie de preguntas que todavía siguen sin respuesta, y ayer se hablaba de la divulgación de un video de la operación. El asesor en seguridad y contraterrorismo de Barack Obama, John Brennan, dijo que no quieren dar demasiados datos ni mostrar demasiada evidencia para no frustrar futuras operaciones. También se hizo saber que la prueba de ADN dio positiva, aunque nada fue exhibido.

1 ¿Por qué Estados Unidos mató a Bin Laden en lugar de detenerlo?
Surgen varias explicaciones, pero ninguna se termina de dar. Por ejemplo, que se resistió y no hubo otro camino que matarlo. Sin embargo, los voceros del propio gobierno norteamericano son contradictorios. Durante la tarde se dijo que la operación fue para matarlo, no para detenerlo. El criterio llama la atención, en primer lugar desde el punto de vista humano: hubiera sido una señal al mundo si se lo apresaba y se realizaba un juicio con todas las garantías. Pero, además, marca una notoria diferencia con el caso de Saddam Hussein, encontrado en Irak, juzgado y ejecutado en la horca el 30 de diciembre de 2006. Brennan, en cambio, dijo a la noche que si se presentaba la chance de detenerlo se lo hubiera apresado. Esto entró en contradicción con otro dato difundido por la CNN: Bin Laden no disparó. Para redondear el cuadro, la cadena ABC sostuvo que el líder de Al Qaida usó a una mujer como escudo "y no se sabe si ella lo hizo en forma voluntaria". Todo sorprende: el mayor prófugo del mundo no tenía preparada vía de escape.

2 ¿Cuál fue la razón por la que tiraron su cuerpo al mar?
De entrada, se dijo que se intentó entregar el cadáver a Arabia Saudita, país en el que Bin Laden nació. El régimen saudí no aceptó esa posibilidad –siempre según la versión norteamericana– y entonces "se lo sepultó en el mar, de acuerdo al rito islámico". Toda la versión requiere de evidencias. El cuerpo de Bin Laden era la mejor prueba de que la Operación Jerónimo cumplió su objetivo. Anoche, los funcionarios de Estados Unidos afirmaron que tienen tres pruebas: un reconocimiento oral del cuerpo, un ADN y análisis facial, esta última es la técnica que se está imponiendo en el mundo después de las huellas digitales. Por ahora, no se vio nada de esto.

3 No quedó nadie vivo.
Por lo que se sabe al cierre de esta edición, en el complejo de Abbottabad estaba un hijo de Bin Laden, una mujer que sería una de sus esposas y dos hombres que funcionaban como correos, es decir que eran su comunicación con el mundo exterior. Todos fueron eliminados en la operación y ningún efectivo del comando de la marina sufrió ninguna herida. O sea que murieron todos los testigos posibles de lo ocurrido, del lado de Bin Laden, y sólo quedan testigos del lado norteamericano.
Desde hace varios años existe una razonable duda sobre si Osama está con vida o no. En los últimos siete años hubo sólo dos videos en los que se vio hablando al líder terrorista. Los demás mensajes fueron sólo audios, muy poco confiables. El video de octubre de 2004 nunca fue cuestionado en su autenticidad, de manera que se toma como la última prueba de vida. En septiembre de 2007 hubo un largo video, pero todas las partes en las que supuestamente hablaba de la actualidad aparecieron con la imagen congelada. Se trata de un video de dudosa validez.
4 de mayo de 2011
3 de mayo de 2011
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corte anula juicios a zelaya


Allana retorno de Honduras a la OEA.
Honduras. Una Corte de Apelaciones de Honduras anuló este lunes los juicios por corrupción contra el ex presidente Manuel Zelaya, derrocado en un golpe de Estado en 2009, hecho que allana el camino para el retorno del país a la Organización de Estados Americanos (OEA).
El ex mandatario, quien está exiliado en República Dominicana desde enero de 2010, ya había sido amnistiado el año pasado por los supuestos delitos políticos que le achacaban los golpistas.
La Corte dispuso que "se declara de oficio la nulidad de los juicios iniciados contra el ciudadano Manuel Zelaya" en 2009, declaró el abogado Anaím Orellana, tras ser notificado de la resolución respecto de su defendido.
Con este fallo, Honduras superó el principal obstáculo para su reinserción en la OEA, de la que fue suspendida tras el golpe, estimó el secretario general del organismo, José Miguel Insulza.
Se "pone fin a la situación de incertidumbre en torno a la situación jurídica del ex mandatario que se abrió a partir del golpe de Estado del 28 de junio de 2009", señaló Insulza en un comunicado.
Con ello "se habría cumplido la principal condición para el retorno de Honduras" a la OEA, agregó Insulza, quien afirmó que consultará con los países del hemisferio la posibilidad de convocar una reunión extraordinaria para tratar este tema.
Zelaya, cuyo mandato constitucional culminó el 27 de enero de 2010, fue acusado de delitos de corrupción y políticos, por sus pretensiones de convocar a una Asamblea Constituyente.
Los delitos políticos fueron amnistiados por el presidente Porfirio Lobo, pero estaban pendientes las acusaciones por delitos comunes: fraude, violación de los deberes de funcionario y abuso de autoridad por el gasto de tres millones de dólares en publicidad.
Lobo, quien busca el regreso de Zelaya para facilitar la reincorporación a la OEA, habló sobre este tema el 13 de abril en Cartagena, Colombia, con los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y el anfitrión Juan Manuel Santos.
Chávez se ha negado a reconocer a Lobo, pero luego del encuentro de Cartagena abogó por el retorno de Honduras al foro continental.
El 18 de febrero el Congreso hondureño ratificó por amplia mayoría una reforma a la Constitución que incorpora mecanismos de consulta popular, el mismo cambio que impulsaba el Zelaya y que condujo a su derrocamiento.
Según los líderes del Congreso, la Corte Suprema y del Ejército que derrocaron a Zelaya, éste pretendía modificar la Constitución para buscar la reelección e implantar un modelo afín al "socialismo del siglo XXI" de Chávez.
El pasado 25 de marzo un juez rechazó anular los juicios contra Zelaya, aunque suspendió las órdenes de captura en su contra, lo que creó expectativas de que el ex mandatario pudiera poner término a su exilio.
Ante el rechazo del juez, la defensa de Zelaya presentó una apelación, que fue declarada "con lugar" este lunes.
La representante de la Fiscalía, Albina Zepeda, afirmó que tienen la posibilidad de presentar "un recurso de reposición" dentro de 60 días. "Y lo vamos a analizar" para determinar si se presenta, agregó.
4 de mayo de 2011
2 de mayo de 2011
©la nación

obama, la barbarie en occidente


columna de lísperguer
Osama bin Laden fue asesinado por orden de presidente Obama.

Es aberrante que el secretario general de la OEA justificara el asesinato de bin Laden. Antes del testimonio de su hija, ya se sabía que bin Laden no estaba armado y que, en realidad, el presidente Obama ordenó en el momento su ejecución sumaria. Insulza justificó a pues el recurso al terrorismo de estado: justifica la ejecución sumaria de un detenido y también obviamente el otro terrorismo, el fundamentalista. Sí es lícito ejecutar sin juicio a alguien que crees enemigo, también es lícito que ese enemigo te ejecute a ti. (En el caso de Insulza no hay demasiada coherencia: no justificó el intento de ejecución de Pinochet. Al contrario, prefirió defenderlo en Londres.) Con Obama, EUA renueva sus prácticas terroristas. Si Nixon mandó matar a Allende, y Kennedy a Castro, Obama extiende la barbarie cuando considera objetivos militares a las familias de sus enemigos -como el hijo y nietos de Gadafi. ¿Qué hacen estos criterios étnicos en el corazón de la civilización occidental?
lísperguer

que citen a bergoglio


De la Cuadra mostró las cartas que su padre intercambió con el jesuita en 1979 mientras buscaba a su hija. Estela de la Cuadra, hija de la primera presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo recordó que el cardenal declaró que hace diez años supo del robo de bebés cuando en realidad su padre le pidió ayuda en plena dictadura. La fiscalía pidió que se cite a Bergoglio.
[Alejandra Dandan] Argentina. Licha de la Cuadra era Alicia Zubasnabar de la Cuadra, la primera presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo. Ayer, durante casi cuatro horas, el Tribunal Oral Federal 6 escuchó el testimonio de una de sus hijas, que llegó a la audiencia con una enorme valija de viaje. Adentro de la valija, Estela de la Cuadra tenía papeles que uno a uno sacó durante todo el relato, papeles con los que las Abuelas documentaron la búsqueda desesperada de sus nietos con originales de las solicitadas, las cartas a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, al entonces arzobispo Raúl Primatesta y al ahora cardenal Jorge Bergoglio. Estela, que aún sigue buscando a Ana, la hija de su hermana, volvió a preguntarle al Tribunal lo que pregunta en cada uno de los juicios: "¿Cómo es que Bergoglio dice que hace sólo diez años sabe del robo de bebés?". Y preguntó varias veces: "¿Por qué no lo citan? ¿No amerita que diga qué pasó con Ana de la Cuadra?". El fiscal Martín Niklison recogió el mensaje al final de la audiencia y acompañado por las querellas de Abuelas de Plaza de Mayo y de María Isabel Chorobick de Mariani pidió al Tribunal esa misma citación.
Estela declaró en nombre de sus padres, que empezaron con la búsqueda de su hija y de su nieta, pero ahora están muertos. Elena de la Cuadra cayó secuestrada el 23 de febrero de 1977, con un embarazo de cinco meses. Con ella se llevaron a otros compañeros y a su pareja, Carlos Baratti. "Los vecinos dicen que sale primero una mujer embarazada, un hombre alto y otras personas. Por supuesto que con el tiempo sabíamos que esa mujer embarazada es mi hermana Elena de la Cuadra."
Elena estuvo en la Comisaría 5ª de La Plata, convertida en centro clandestino. Para entonces, eran una de las familias perseguidas de la zona. La patota se había llevado a uno de sus hermanos, Roberto José, militante del Partido Comunista Marxista Leninista, compañero de la pareja de Elena y obrero de YPF. La escena del secuestro es una de las imágenes que muestran el rol que Licha ocupó poco después, entre los familiares de los desaparecidos: "La patota llegó a buscarlo a la casa de mamá", dijo Estela. Allanaron la casa y como él no estaba se llevaron a la madre. "Cuando Licha llega al hall de entrada, mi hermano estaba apoyado contra el portero eléctrico, apretado por la patota.

–¿Este es tu hijo? –preguntaron a la mujer.
–No –dijo ella–. Yo nunca vi a esta persona.

En ese momento, su hijo la miró. Desde algún otro lado alguien corría diciendo que era quien era, la patota le encontró los documentos y lo identificó."

La Búsqueda
Dos días después del secuestro de Elena, y ya entrenados en la búsqueda, los padres presentaron hábeas corpus. Contactaron al obispo Serra, que los mandó a ver al secretario del vicariato castrense, Emilio Graselli: "Graselli dice que Elenita estaba bien, que estaba en los alrededores de La Plata. Mis padres le pidieron precisiones, pero él les dijo que no: ‘Va a ser peor para ella, ustedes van empezar a dar vueltas, y eso es peor’". También les dijo que volvieran, que si Elena pasaba a disposición del Poder Ejecutivo entonces, quizá, podía ayudarlos.
Desde ese momento hasta comienzos de julio de 1977 –cuando se produjo el nacimiento de Ana– e incluso después, la familia recibió mensajes por abajo de la puerta de la casa o al teléfono con noticias de Elena y del nacimiento de la niña. Uno de los mensajes –supieron años después– se los dejó Adriana Calvo, ex detenida-desaparecida. En julio les dejaron uno de los papelitos que Estela guardó y ayer sacó de su enorme valija: el "16/6 la señora tuvo una nena, que no saben donde está la nenita, los padres están bien, de la Cuadra".
Licha empezó a reunirse con las Madres en la Plaza los jueves mientras su marido daba vueltas en la vereda, alrededor. Parte de la familia se había disgregado. Además de los dos hijos desaparecidos, otros dos emigraron a Italia. El 6 de diciembre, los visitó un servicio: "No sé si eran servicios o algo así –dijo Estela–. Le dicen a papá que Elena está mejor, que ahora se la trata bien, que está junto con la nena, liberada, pero oh casualidad –explicó enseguida–, ese mismo 6 de diciembre la patota levanta a mi marido y a mi hijo mayor, para llevarlo al circuito del Atlético, Banco, Olimpo".

Bergoglio
La familia De la Cuadra mantenía una relación histórica con la Iglesia. Una parte de la familia, fundadores del pueblo de Balcarce, había donado campos a la Iglesia. Y por entonces ellos tenían relación con Pedro Arrupe, general de la Compañía de Jesús, que había estado en Argentina y se había ido a Japón becado por los De la Cuadra. En ese contexto, el padre de Estela les pidió a los hijos que estaban en Italia que lo busquen para pedirle por la niña. Los hermanos lo hicieron. Tuvieron una audiencia en Roma. Arrupe les dijo que no había problema: "Que iba a conectarse con el provincial de los jesuitas, Bergoglio, en una reunión próxima en Buenos Aires".
La reunión se haría uno o dos meses más tarde. Arrupe le pediría a Bergoglio que se ocupe de la situación. "Mis hermanos le comentan el resultado del encuentro a mi padre, pasa el tiempo y mi padre intenta ver a Bergoglio, hasta que finalmente es recibido por Jorge Bergoglio. Acá –dijo Estela– tengo la notita. Bergoglio le dio una carta a mi padre en la que le dice, claramente, al obispo auxiliar de La Plata que interceda y se ocupe del caso."
Con esa carta, Mario Piqui –el arzobispo de La Plata– recibió al padre de Estela. "Voy a ir a ver al vicegobernador", le dijo y en ese encuentro supo que la niña había nacido y había sido regalada. "Espere un poco", le dijo al padre de Estela. "En diciembre, con el cambio de jefatura, va a subir alguien que fue alumno mío y no me va a negar una gauchada." Lo hizo, pero el resultado fue la misma contestación: que la tenía "un matrimonio bien, no hay vuelta atrás, eso es lo último que se tiene".
El año pasado, Bergoglio declaró como testigo en la causa ESMA, en el marco de la investigación por el secuestro de los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics. La abogada Myriam Bregman le preguntó si sabía del robo de niños. Bergoglio –recordó Estela en la audiencia– dijo que lo supo hace diez años.
"Yo creo haber demostrado con las cartas que mandamos a la Conferencia Episcopal en el año ’79 el conocimiento y la preocupación que había; también hay documentos respecto de cómo se divulgaron las noticias de la desaparición de personas y de los niños: nadie puede decir que no conoce", indicó. La negación, dijo, "es inmoral, eso es burlarse de las cosas que estos hombres y mujeres hicieron. El no sabe dónde están, pero qué pasó y cuál es el mecanismo tiene mucho para decir y acá está la carta de mi padre". En ese contexto, pidió que lo citen, preguntó de viva voz a la Fiscalía si lo haría y luego al Tribunal. La presidenta María del Carmen Roqueta esperó los tiempos del ritual judicial, y cuando la Fiscalía formalizó el pedido, explicó que iban a analizarlo.
Estela también se exilió pasado unos meses. Recuperó a su hijo un día después del secuestro; su marido, Gustavo Fraire, continúa desaparecido.
En diciembre de 2009, el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó el cuerpo de Carlos Baratti: había sido enterrado como NN en el cementerio de General Lavalle. Estela está convencida de que sus restos ahora van a servir para seguir buscando a su hija. "Los ojos expertos en la lectura de los huesos dicen que fue muy torturado en momentos muy cercanos a ser tirado al mar, que fue tirado vivo, y que una cosa son las heridas de cuando te tiran del avión y que otra son las heridas vivas que estaban cicatrizando antes del avión."
4 de mayo de 2011
3 de mayo de 2011
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nobel sin escrúpulos


Barack Obama acaba de decir que después de la muerte de Osama Bin Laden el mundo es un lugar más seguro para vivir. Se equivoca de medio a medio.
[Atilio A. Boron] Un signo más de los muchos que ilustran la profunda crisis moral de la "civilización occidental y cristiana" que Estados Unidos dice representar lo ofrece la noticia del asesinato de Osama bin Laden. Más allá del rechazo que nos provocaban el personaje y sus métodos de lucha, la naturaleza de la operación que terminó con su muerte es un acto de incalificable barbarie perpetrado bajo las órdenes directas de un personaje que con sus conductas cotidianas deshonra al Nobel de la Paz.
En la truculenta operación escenificada en las afueras de Islamabad hay múltiples interrogantes; la tendencia del gobierno de los Estados Unidos a desinformar a la opinión pública torna aún más sospechoso este operativo. Una Casa Blanca víctima de una enfermiza compulsión a mentir nos obliga a tomar con pinzas cada una de sus afirmaciones. ¿Era Bin Laden o no? ¿Por qué no pensar que la víctima podría haber sido cualquier otro? ¿Dónde están las fotos, las pruebas de que el occiso era el buscado? Si se le practicó un ADN, ¿cómo se obtuvo, dónde están los resultados y quiénes fueron los testigos? ¿Por qué no se lo presentó ante la consideración pública, como se hiciera, sin ir más lejos, con los restos del Comandante Ernesto ‘Che’ Guevara? Si, como se asegura, Osama se ocultaba en una mansión convertida en una verdadera fortaleza, ¿cómo es posible que en un combate que se extendió por espacio de cuarenta minutos los integrantes del comando norteamericano regresaran a su base sin recibir siquiera un rasguño? ¿Tan poca puntería tenían los defensores del fugitivo más buscado del mundo, de quien se decía que poseía un arsenal de mortíferas armas de última generación? ¿Quiénes estaban con él? Según la Casa Blanca, el comando dio muerte a Bin Laden, a su hijo, a otros dos hombres de su custodia y a una mujer que, aseguran, fue ultimada al ser utilizada como un escudo humano por uno de los terroristas. También se dijo que otras dos personas más habían sido heridas en el combate. ¿Dónde están, qué se va a hacer con ellas? ¿Serán llevados a juicio, se les tomará declaración para arrojar luz sobre lo ocurrido, hablarán en una conferencia de prensa para narrar lo acontecido?
No deja también de llamar la atención lo oportuna que ha sido la muerte de Bin Laden. Cuando el incendio de la reseca pradera del mundo árabe desestabiliza un área de crucial importancia para la estrategia de dominación imperial, la noticia del asesinato de Bin Laden reinstala a Al Qaida en el centro del escenario. Si hay algo que a estas alturas es una verdad incontrovertible es que esas revueltas no responden a ninguna motivación religiosa. Sus causas, sus sujetos y sus formas de lucha son eminentemente seculares y en ninguna de ellas –desde Túnez hasta Egipto, pasando por Libia, Bahrein, Yemen, Siria y Jordania– el protagonismo recayó sobre la Hermandad Musulmana o en Al Qaida. El problema es el capitalismo y los devastadores efectos de las políticas neoliberales y los regímenes despóticos que aquél instaló en esos países y no las herejías de los "infieles" de Occidente. El fundamentalismo islámico, ausente como protagonista de las grandes movilizaciones del mundo árabe, aparece ahora en la primera plana de todos los diarios del mundo y su líder como un mártir del Islam asesinado a sangre fría por la soldadesca del líder de Occidente.
Hay un detalle para nada anecdótico que torna aún más inmoral la bravata norteamericana: pocas horas después de ser abatido, el cadáver del presunto Bin Laden fue arrojado al mar. La mentirosa declaración de la Casa Blanca dice que sus restos recibieron sepultura respetando las tradiciones y los ritos islámicos, pero no es así. Los ritos fúnebres del Islam establecen que se debe lavar el cadáver, vestirlo con una mortaja, proceder a una ceremonia religiosa que incluye oraciones y honras fúnebres para luego recién proceder al entierro del difunto. Además se especifica que el cadáver debe ser depositado directamente en la tierra, recostado sobre su lado derecho y con la cara dirigida hacia La Meca. En realidad, lo que se hizo fue abatir y "desaparecer" a una persona, presuntamente Bin Laden, siguiendo una práctica siniestra utilizada sobre todo por la dictadura genocida que asoló a la Argentina entre 1976 y 1983.
Acto inmoral que no sólo ofende las creencias musulmanas sino a una milenaria tradición cultural de Occidente, anterior inclusive al cristianismo. Como lo atestigua magistralmente Sófocles en Antígona, privar a un difunto de su sepultura enciende las más enconadas pasiones. Esas que hoy deben estar incendiando a las células del fundamentalismo islámico, deseosas de escarmentar a los infieles que ultrajaron el cuerpo y la memoria de su líder. Barack Obama acaba de decir que después de la muerte de Osama Bin Laden el mundo es un lugar más seguro para vivir. Se equivoca de medio a medio.
4 de mayo de 2011
3 de mayo de 2011
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