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indignación por libertad de fiscal homicida


En libertad ex fiscal militar chileno. Alfonso Podlech está involucrado en el desaparecimiento de un ex sacerdote.
Roma, Italia. El ex fiscal militar chileno Alfonso Podlech abandonó el viernes, en libertad provisional, la cárcel romana de Rebibbia, donde permanecía recluido desde agosto de 2008 acusado de la desaparición del ex sacerdote Omar Venturelli en 1973.
Según informó ayer a la agencia EFE María Paz Venturelli, hija del ex religioso desaparecido, un juez de Roma ha decidido dejar en libertad provisional a Podlech más de dos años después de encarcelarlo como medida cautelar, al considerar que ya no existe el peligro de fuga.
El juez acogió un nuevo recurso a su encarcelamiento presentado por la defensa del ex fiscal militar, decisión que la hija del desaparecido considera "absurda" a poco más de un mes de la fecha en la que se espera en que concluya el juicio.
El pasado noviembre, la defensa había recibido una negativa a la solicitud, por motivos de salud, de la excarcelación del ex fiscal militar de Rebibbia, donde permanecía recluido tras su detención en Madrid el 27 de julio de 2008 en base a una orden europea emitida por la Justicia italiana.
En declaraciones que recogen los medios locales, la responsable del opositor Partido Demócrata (PD) italiano para Latinoamérica, Francesca d´Ulisse, expresó su "desconcierto e indignación" por la salida de Podlech de la cárcel.
13 de marzo de 2011
©mercurio de valparaíso

piñera y el indulto


La columna de Carlos Peña en El Mercurio.
[Carlos Peña] El anuncio vino desde Madrid:
Vamos a explorar y conversar en el Congreso la posibilidad de otorgar conmutaciones de penas a personas de edad avanzada -explicó el Presidente.
¿Acaso incluirían ellas a violadores de derechos humanos hoy día ancianos o enfermos? -preguntó un periodista.
Por supuesto -dijo Piñera-, cuando se habla de razones humanitarias, no se debe hacer ninguna distinción entre ser civil o militar. Son todos seres humanos; por tanto, todos sujetos de razones humanitarias.
A la luz de esas declaraciones, el Presidente parece creer dos cosas: una, que los violadores de derechos humanos merecen conmiseración de parte del Estado; dos, que ésa es una razón suficiente para que el Congreso los incluya en un indulto general.
Se trata de dos errores del Presidente.
Los violadores de derechos humanos -a diferencia de un delincuente común- se sirvieron del aparato del Estado no sólo para infringir sistemáticamente los derechos de las personas, sino para encubrir su propia participación en esos crímenes. Gracias a que detentaban el poder estatal, pudieron asesinar por motivos políticos, y más tarde, sirviéndose de ese mismo poder, eludir toda responsabilidad. En suma, quienes violaron los derechos humanos pervirtieron la misma índole del Estado, y aprovechándose de eso, delinquieron y luego se ocultaron.
Si se les liberara con el pretexto de las razones humanitarias, la pena en su caso no habría sido ni ejemplarizadora, ni retributiva: ni aleccionadora para el resto de los ciudadanos, ni correctiva para las víctimas.
En cambio, el Estado habría sido defraudado en sus fines por tercera vez: cuando con sus medios se violaron los derechos, cuando sirviéndose de ellos se alcanzó la impunidad y cuando se echó mano a sus reglas para eludir la pena.
¿Significa eso que quienes violaron los derechos humanos no son merecedores de consideraciones humanitarias?
En absoluto. Esas consideraciones deben inspirar un cuidado especial cuando están enfermos y un régimen que les permita relacionarse con sus familiares; pero no evitarles la cárcel. Es verdad que se trata de seres humanos -como es obvio, un criminal es, efectivamente, un ser humano-, pero justo por ello, son responsables de lo que hicieron meditada y sistemáticamente y sirviéndose de los medios del Estado.
Por lo demás, tampoco el Presidente parece muy convencido de que se trate de personas que por razones humanitarias merezcan eludir el encierro.
Si de verdad el Presidente creyera lo que declaró en Madrid, entonces podría aplicar el indulto particular que es (¿acaso no lo sabe?) una atribución exclusiva suya que ejerce de manera discrecional. ¿Por qué el Presidente trata de conseguir en el Congreso lo que él podría hacer bajo su única y exclusiva responsabilidad? Si él efectivamente estuviera convencido de que en esos casos median razones humanitarias, ¿por qué, entonces, no toma la responsabilidad de indultar a los culpables y luego le explica al país las poderosas y notables razones que lo inspiraron?
Si en cambio él piensa que no median razones humanitarias o que habiéndolas ellas se ven obstaculizadas por la gravedad de las felonías y los crímenes que esos reos cometieron, entonces ni debe indultar ni, tampoco, pedirle al Congreso que lo haga. La razón es obvia: si para él no hay razones para indultar, ¿por qué podría haberlas para que el Congreso lo hiciera?
La ministra Von Baer improvisó una razón. Lo que ocurre, dijo ella, es que los chilenos estamos divididos frente a nuestra historia, y de ahí entonces que para indultar sea imprescindible un consenso general.
Tampoco es cierto.
Los chilenos están divididos por la historia; pero no respecto a que las violaciones de los derechos humanos carecen de toda justificación y merecen un castigo. La diversidad de opiniones en torno a la historia es una cosa; la actitud que el Estado y la ciudadanía deben tener en torno a los crímenes de lesa humanidad y violaciones a derechos humanos es otra.
No cabe duda: si el Presidente cree que hay razones humanitarias, debe indultar y tomar la responsabilidad; si piensa que no hay tales razones, entonces ni siquiera debe sugerir al Congreso que lo haga.
13 de marzo de 2011
©el mercurio

ni pan ni agua para la derecha psicótica


columna de lísperguer
Presidente Piñera aclara que no indultará al general Contreras, jefe de la policía política de la dictadura.

Lo que debiese decir claramente el presidente es simplemente que no habrá indulto para ningún reo que esté condenado por violaciones a los derechos humanos ni ningún reo que haya cometido delitos de sangre. Excepto unos pocos, los militares que obedecieron las órdenes ilegales de la dictadura han sido condenados a penas ridículamente leves gracias a la infiltración pinochetista del poder judicial. También es urgente terminar con esta infiltración, anular esos juicios, y hacer una purga profunda y definitiva del poder judicial y de las fuerzas armadas. Los beneficios en la cárcel (que debiese ser común) debiesen depender de la colaboración con la justicia. Los funcionarios de facto (desde ministros a jefes de servicios de la dictadura) debiesen ser inhabilitados de por vida. Si obedece a la derecha psicótica, el presidente hundirá al país en una grave crisis.
lísperguer

sí, matar al tirano


"Matar al tirano. No como regla ni como costumbre. Sólo como llamado de atención a los del poder omnímodo: ninguna violencia de arriba es gratuita. Siempre se va a volver contra el que la inició."
[Osvaldo Bayer] Nunca hubiera imaginado que el destino me llevara a ser testigo de un hecho pleno de las fantasías que siempre contiene la realidad humana. En Bad Bramstedt, una pequeña ciudad del norte alemán, se llevó a cabo un acto de homenaje a Kurt Gustav Wilckens. Sí, nada menos. ¿Quién fue Kurt Gustav Wilckens? El obrero alemán que, en enero de 1923, mató al teniente coronel Varela, en Palermo, frente a los regimientos 1 y 2 de Infantería. El teniente coronel Varela había sido el ejecutor del fusilamiento de centenares de peones patagónicos en las huelgas rurales de 1921-22, durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen.
Wilckens, para cometer el hecho, usó el principio de "Matar al tirano" que sostenían los anarquistas. "Cuando en un país no hay justicia, el pueblo tiene el deber de llevarla a cabo", sostenían. En el caso de Varela, Wilckens señaló que los obreros debían ejecutarlo porque, si no, volvería a cometer crímenes similares.
Después de su acción, Wilckens fue detenido, llevado a la cárcel y, allí, asesinado por un pariente de Varela que se hizo pasar por guardia penitenciario –con aprobación de las autoridades–, que lo mató mientras dormía en su celda.
Bad Bramstedt está orgullosa de que Wilckens haya nacido allí. Los diarios locales y de la zona publicaron páginas enteras en recuerdo a él. Wilckens pertenecía a una antigua familia –ese apellido está entre los fundadores de la ciudad– que vivía justo en la plaza principal. Fui invitado a hablar en el acto que se realizó en el castillo histórico, en un amplio salón, y la concurrencia fue principalmente de docentes, periodistas y antiguos vecinos de la ciudad que conocieron a la familia Wilckens. También se hizo presente un buen número de estudiantes. Y la iniciativa partió nada menos que de dos libreros, Ralph y Hans, de la librería Hans, el Feliz.
En la Argentina siempre se ninguneó el hecho de Wilckens. Se silenció todo. En el célebre debate sobre los crímenes oficiales cometidos contra las peonadas patagónicas, la bancada mayoritaria –los radicales– negó la investigación, abandonando el recinto a la hora de votar. ¿Qué debían hacer los obreros? ¿Callarse la boca y "mirar hacia adelante? No, había llegado el momento de aplicar aquello de "cuando no hay justicia...". Y la ejecutó Wilckens. Fue solo a enfrentar al todopoderoso militar. Cuando sus compañeros de ideas quisieron acompañarlo, él les respondió: "No, para una persona, una sola persona". Y fue solo a "hacerlo" al militar dueño de la vida y de la muerte.
Al sepelio del militar fusilador fueron todos, desde el presidente Alvear y el ex presidente Yrigoyen, con todos sus ex ministros, hasta miembros de la Sociedad Rural, por supuesto.
En el acto en su ciudad natal alemana se propuso que se pusiera una placa en la casa donde nació, relatando quién había sido Kurt Gustav Wilckens. Al militar fusilador nunca nadie se atrevió a hacerle después homenajes, ni siquiera a recordarlo. En su tumba en el panteón militar, hasta hace poco había sólo una placa que decía: "Los británicos en el territorio de Santa Cruz a la memoria del teniente coronel Varela, ejemplo de honor y disciplina en el cumplimiento del deber". Está todo dicho. No es necesario decir más. Y la verdad fue cantada por el payador criollo Martín Castro, en su "Canto a Wilckens", en el cual en una estrofa lo define todo:

Wilckens no es una venganza,
es el fruto, es la cosecha
de quien sembró tiranías
para recoger violencias.

La historia del mundo está sembrada de reacciones así. Tenemos el ejemplo del armenio Soghomon Tehlirian, quien el 15 de marzo de 1921 mató a Taleat Pachá, en Berlín, de un tiro. Taleat Pachá había sido ministro del Interior del gobierno turco que ordenó la masacre del pueblo armenio, que comenzó en 1915. Esa masacre es una de las más crueles de la historia: los armenios fueron desalojados de sus casas, los hombres fueron muertos a tiros y las mujeres y los niños obligados a caminar distancias sin límites hasta que ellas cayeran exhaustas de sed y de falta de alimentación, al igual que sus niños. Así fueron muertos un millón y medio de armenios. Nunca los gobiernos turcos reconocieron ese genocidio, sino que han tratado siempre de "mirar hacia adelante". El joven Tehlirian, a quien le habían matado a toda su familia, tomó la decisión de "matar al tirano" en la figura del ministro del Interior turco responsable de las masacres, que se encontraba en 1921 en Berlín, Alemania. En la calle le pegó un solo tiro que fue mortal.
El juicio que la Justicia alemana le hizo al vindicador Soghomon Tehlirian fue ejemplar. Justamente fue eso, los jueces consideraron que había hecho uso de ese principio: matar al tirano y que, cuando no hay justicia, el pueblo tiene derecho a hacer justicia por su propia mano. Los armenios publicaron un libro donde se trae completa la versión taquigráfica de todo el juicio, con los argumentos del fiscal, de los defensores y del veredicto final de la Justicia con la absolución del vengador Soghomon Tehlirian. Fue un paso adelante en el verdadero sentido humano que debe entender la Justicia de los pueblos. Y algo que deben tener en cuenta todos los dictadores del futuro: cuando el matar se toma como algo natural para mantener el poder tiránico, siempre es posible una figura que no acepte ello y aplique el principio de matar a quien mató y no pagó por sus crímenes.
Justamente la comunidad armenia de la Argentina publicará próximamente en un libro el texto íntegro de este juicio. Allí, el lector podrá leer cómo todas las acusaciones del fiscal son contestadas con argumentos justos por los abogados defensores y los argumentos que esgrimieron en una situación tan difícil. Sólo cito un párrafo del abogado defensor Johannes Werthauer: "Pregunto: ¿hay algo más humano que lo que se nos ha presentado aquí? El vengador de todo un pueblo, de un millón y medio de asesinados, está erguido frente al individuo responsable del exterminio de aquel pueblo, frente al autor de aquellas torturas. Empuña la pistola para encarnar el espíritu de la justicia frente a la fuerza bruta. Baja a la calle como el representante del humanismo contra el salvajismo, del derecho contra la injusticia, de los oprimidos contra el representante total de la opresión. Y enfrenta en nombre de un millón y medio de asesinados a quien con todo el pueblo turco tiene la culpa de esos crímenes. El representa a sus padres, hermanas, cuñados y hermanos asesinados y además a su sobrino, de dos años, también masacrado. Lo respalda toda la Nación Armenia desde el anciano hasta el niño de cuna. El lleva la bandera de la justicia, la bandera del humanismo. Señores del jurado, ustedes deben decidir qué ha ocurrido en su alma y su cerebro en el momento del homicidio: si era o no dueño de su voluntad".
Por unanimidad del jurado, el autor del hecho, Soghomon Tehlirian, fue dejado de inmediato en libertad. Una resolución que conmovió al mundo.
La versión en español que se editará ahora de este juicio lleva un prólogo del juez, miembro de la Corte Suprema de la Nación Argentina, doctor Eugenio Raúl Zaffaroni. Desarrolla ahí un concepto que hará historia. Con una profundidad y una amplitud de mira humanista dice, por ejemplo: "La impunidad de Taleat Pachá frente a la magnitud tan formidable de la injusticia cometida contra el pueblo armenio hacía que el Derecho penal perdiese la fuerza ética necesaria para sancionar al que le diese muerte. La impunidad de la masacre condenaba a Taleat y determinaba la absolución de Tehlirian. Taleat había dejado de ser considerado persona. La impunidad del genocida lo deja en condición de no persona, pues le retira la cobertura jurídica. Quien lo ejecuta no puede ser condenado, aunque nadie lo confiese y aunque se fuercen los argumentos y argucias jurídicos para no condenarlo. Se lo declarará inimputable, se acudirá a la ficción del acto de guerra o se buscará algún pretexto de forma procesal, pero un tribunal imparcial no lo puede condenar".
Palabras sabias que hablan, por sobre todo, a favor de la vida, ya que pone en aviso a todo poderoso que se precia de su poder, tomando a la muerte como método. Y con eso correrá el peligro de buscar él mismo su muerte.
El otro caso es el del alemán Georg Elser, el humilde obrero que atentó contra Hitler en 1939. Es increíble la minuciosidad que empleó pese al peligro de ser descubierto en cualquier momento. Sabiendo que Hitler iba a presidir un acto en la célebre cervecería de Munich, con todo su escuadra mayor, Elser preparó una bomba que colocó en el interior de una columna del salón, justo al lado del podio donde iba a estar el dictador. Días y noches pasó Elser en ese lugar, haciendo el boquete. Lo tuvo listo justo la noche anterior al acto y preparó la bomba para que estallara justo en el momento en que estaba anunciado el acto donde iba a hablar el dictador, el 8 de noviembre de 1939. Pero el atentado fracasó. Hitler adelantó el acto por un problema de traslado a Berlín y se fue 13 minutos, justo 13, antes de que explotara la bomba que destruyó todo el ámbito donde había hablado Hitler. Si se hubiese quedado, la historia del mundo habría cambiado completamente. Muerto Hitler, el motor del nazismo, nadie lo hubiera podido reemplazar en su papel de dictador supremo. Se hubieran salvado así millones de personas. El obrero Georg Elser pagó caro su propósito de matar al tirano. Fue detenido en la frontera con Suiza, estuvo preso en el campo de concentración de Dachau hasta que fue ejecutado por las SS el 9 de abril de 1945.
Pero en la historia finalmente triunfa la ética; puede tardar mucho a veces, pero siempre sabe extraer los verdaderos valores, principalmente los de aquellos que dieron su vida por detener la violencia de los que mandan. Hoy, Elser tiene cinco monumentos en Alemania: en Berlín, en Heidenheim, en Freiburg y en Konstanz. En Munich existe la Georg Elser–Platz, con un monumento en el cual se prende todos los días una luz a las 21.20, hora en que explotó la bomba que depositó él contra el genocida. Se han escrito sobre él ya once biografías y dos novelas y se han rodado cinco films donde se lo consagra como héroe del pueblo.
Matar al tirano. No como regla ni como costumbre. Sólo como llamado de atención a los del poder omnímodo: ninguna violencia de arriba es gratuita. Siempre se va a volver contra el que la inició. Tampoco la venganza es una solución, pero es algo incontenible, humano. Una reacción de los generosos que dan su vida para acabar con los crímenes de los que ejercen el poder. Algo para aprender.
12 de marzo de 2011
©página 12

ex juez miret será juzgado


Por unanimidad, los siete integrantes del jury decidieron que Luis Miret dejara su cargo por "mal desempeño", al considerar probado que omitió investigar y denunciar torturas y vejaciones a personas detenidas durante 1975.
Argentina. El Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados de la Nación destituyó de su cargo por el causal de mal desempeño a Luis Francisco Miret, miembro de la Cámara Federal de Mendoza desde la última dictadura hasta el año pasado. El tribunal consideró probado, con el voto unánime de sus siete miembros, que Miret omitió investigar y/o denunciar torturas y vejaciones a personas detenidas en el Departamento de Informaciones (D2) de la policía de Mendoza en agosto de 1975, delitos denunciados por las víctimas en cautiverio y constatados en persona por el entonces juez federal subrogante. El flamante ex magistrado, que no presenció la audiencia en el Consejo de la Magistratura, había renunciado a su cargo con la esperanza de evitar el juicio político, maniobra que frustró la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al rechazarle la dimisión. La investigación sobre la actuación de Miret durante el terrorismo de Estado continuará ahora en los estrados judiciales cuyanos, donde también está imputado Otilio Roque Romano, fiscal durante la dictadura y ex colega de Miret en la Cámara de Mendoza.
La causa que le costó la carrera a Miret comenzó a mediados de 1975 con detenciones en una manifestación de metalúrgicos. El sumario por infracción a la ley 20.840, de "seguridad nacional", que el entonces defensor oficial instruyó como juez federal subrogante, continuó con allanamientos de madrugada en autos particulares y sin testigos e interrogatorios de personas amordazadas y vendadas en el D2, que meses después se convertiría en el principal centro clandestino de detención de Mendoza, a doscientos metros de la Casa de Gobierno.

–¿Cómo se siente? –le preguntó Miret a Hugo Tomini en su calabozo, al día siguiente de ser torturado, con "un estado físico tan deplorable que no pude levantarme", según relató ante el Consejo.
–Dolorido –atinó a responder Tomini.

–Hay que aguantar –le aconsejó el magistrado.

Tomini no creyó que aquel hombre fuera juez, pensó que era "una patraña de la policía". Tres días después, trasladado a tribunales para prestar declaración indagatoria, se sorprendió al constatar que quien juzgaría su conducta era el hombre que le había sugerido resistir la tortura.
León Glogowski contó ante el tribunal que cuando recibió la visita de Miret en el D2 estaba shockeado por las torturas y con un labio roto por los golpes. A pesar de las amenazas "hice de tripas corazón", dijo, y denunció los padecimientos de los detenidos, incluidos los gritos de su novia de 17 años, encerrada en el calabozo vecino, quien pedía por favor que dejaran de violarla. Cuando Glogowski relató que además se ensañaban por su condición de judío, el juez le dijo: "¡También, con ese apellido!".
"Miret tuvo noticia verosímil y directa de los delitos cometidos contra detenidos a su disposición a manos de integrantes de un grupo de tareas de la policía mendocina, cuyo jefe era el vicecomodoro Julio Santuccione", concluyó el tribunal presidido por el juez Carlos María Bossi. En lugar de identificar a los responsables de vejaciones, torturas y robos, Miret "omitió toda diligencia", agregó, y rechazó que "la alegada excusa de postergar la actuación pueda servir para justificar" su pasividad.
El Jurado de Enjuiciamiento explicó en sus conclusiones que las denuncias recibidas por Miret en el D2 lo colocaron frente a "un profundo dilema", que no sólo incidiría sobre la situación de las víctimas, sino sobre "su carrera y probablemente la imagen de su persona". O bien tomaba los recaudos para garantizar la integridad de los denunciantes, o bien los desoía "por el solo hecho de provenir de imputados por delitos de subversión" y, "sin asumir mayores responsabilidades", los dejaba "librados a su suerte". Miret optó por la segunda actitud, decisión que para el Consejo "vicia su aptitud moral para ejercer la magistratura".
El tribunal minimizó que el Senado hubiera aprobado el pliego de Miret tras el retorno de la democracia, porque no se acreditó que los legisladores conocieran los hechos puntuales. Apuntó como agravante que "transcurridos más de treinta y cinco años y pasados varios gobiernos constitucionales, mientras el doctor Miret conservaba su investidura, nunca intentó remediar aquella grave falta, ya sea mediante su propia actuación jurisdiccional o denunciando aquellos hechos que había conocido sin hacer nada al respecto". "Nada permite afirmar que una próspera carrera judicial ni una brillante actuación académica como la que dice tener Miret pueda saldar la deuda que contrajo con las víctimas de aquellos delitos, que se han hecho presentes personalmente o representados por organizaciones de derechos humanos para reclamar que el acusado se responsabilice de aquellas faltas graves", concluyó.
El jurado que destituyó a Miret, presidido por Bossi, estuvo integrado por el juez Alejandro Tazza, los senadores Eric Calcagno y José Manuel Cano, los diputados Jorge Landau y Daniel Katz y la abogada Verónica Pedrotti. El arquitecto Katz fue el único consejero que votó en disidencia sobre la responsabilidad de Miret por no investigar la violación a una menor de 17 años y permitir que siguiera en cautiverio. El ex intendente de Mar del Plata sostuvo que como la violación es un delito de acción privada que la víctima no había denunciado, el relato de su novio en el calabozo vecino no era motivo suficiente para destituir al juez.
El tribunal desestimó dos de las acusaciones contra Miret, formuladas originalmente por el ex consejero Héctor Masquelet y ya en el jury por Hernán Ordiales, Carlos Moreno y Alejandro Fargosi. La primera era por no excusarse de intervenir en el Juicio por la Verdad de Mendoza pese a su íntima amistad con el general Juan Pablo Saa. El jury sostuvo que, por la particularidad del proceso (sin consecuencias penales), su actuación "no se encontraba prohibida" y agregó que tampoco se había acreditado "falta de imparcialidad". La segunda fue por archivar en 1987 un expediente en el que debía investigar el paradero de la hija de una pareja de desaparecidos. El jurado lo consideró "un error judicial fácilmente reversible". En ambos casos votaron en disidencia y a favor de la destitución el diputado Landau y el senador Calcagno.
12 de marzo de 2011
©página 12

murió víctor martínez


Escritor. Premio Nacional del Libro de 1996. Autor de la novela 'Parrot in the Oven: Mi vida'.
[Valerie J. Nelson] Murió Víctor Martínez, ganador del Premio Nacional del Libro de 1996 en literatura para jóvenes por su novela semi-autobiográfica sobre su adolescencia como mexicano-americano en el Valle Central de California. Tenía 56 años.

Martínez murió el 18 de febrero en su departamento en San Francisco aquejado por un cáncer al pulmón, informó su hermana Martha Manzano. El cáncer estaba relacionado con un papiloma juvenil que lo golpeó cuando era adolescente. Los médicos asociaron el virus a los pesticidas, informó su hermana.
El cuarto de doce hijos de trabajadores agrícolas inmigrados, Martínez nació el 21 de febrero de 1954 en Fresco. De niño, trabajaba en faenas agrícolas después de la escuela y durante los veranos.
Estaba siguiendo un curso vocacional para ser soldador cuando un profesor de la secundaria observó su pasión por la lectura y lo ayudó para que estudiara en la Cal State Fresno mediante un programa de discriminación positiva para juventud chicana.
En la universidad descubrió la poesía, se licenció en inglés y estudió escritura narrativa con una beca de posgrado de la Universidad de Stanford.
Con otros escritores latinos, Martínez llegó a ser miembro de "un grupo de artistas de capa y espada de San Francisco", contó al Times en un email Juan Felipe Herrera, un amigo de Martínez que es profesor de escritura narrativa en la Universidad de California en Riverside.
Durante una década, Martínez condujo un camión y trabajó en una variedad de oficios antes de ahorrar suficiente dinero como para dedicarse a escribir a tiempo completo.
Mientras enseñaba poesía en escuelas secundarias, Martínez recordaba sus propios esfuerzos, a esa edad, por encontrar su propia voz, literal y espiritualmente, y decidió escribir una novela sobre la adolescencia. Había publicado un libro de poemas, ‘Caring for the House’, en 1992.
A los catorce perdió la voz después de que el virus le provocara tumores en sus cuerdas vocales, una enfermedad que lo acosó durante el resto de su vida. Cuando recuperó la voz, después de dos años, le quedó distintivamente áspera.
Su primera novela, ‘Parrot in the Oven: Mi Vida’, giraba sobre un niño mexicano-americano de catorce que vivía en un vecindario de viviendas sociales en una ciudad sin nombre en el Valle Central. El título alude a un mito mexicano sobre un pájaro que se queja de lo caliente que se está a la sombra, sin darse cuenta de que está en un horno.
Declaró a menudo que el libro se basaba parcialmente en su propia vida.
Cuando ganó el Premio Nacional del Libro, los jueces definieron su libro ‘Parrot’ como "una novela llena de torpes escenas de amor, escuelas feas, peleas de vecindario, las cosas que van con una adolescencia ignorada... Una literatura asombrosamente auténtica con las experiencias de la gente pobre".
El premio "me dio una carrera", dijo Martínez al Times en 1997. El premio de diez mil dólares era más de lo que había ganado el año anterior.
Martínez escribía para diarios y antologías, y escribió dos novelas más, todavía inéditas.
"Era humilde, brillante, amable", dijo Herrera al Times. "Era un hombre que disfrutaba de la vida en todos sus prismas".
Además de su hermana Martha, le sobreviven su esposa Tina Álvarez, otras cuatro hermanas y seis hermanos.
12 de marzo de 2011
3 de marzo de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh

contreras no será indultado


Piñera: "No habrá indulto para Manuel Contreras".
Chile. El presidente Sebastián Piñera aseguró que no habrá indulto para violadores de derechos humanos, como el general (r) Manuel Contreras, que cumplen condenas, aunque existan razones humanitarias para otorgarlo.
"Quiero asegurar que los que cometieron delitos atroces como el caso del general Contreras, no van a tener ningún beneficio durante nuestro gobierno, porque sentimos que no lo merecen", aseveró el jefe de Estado.
Precisó que "yo creo que hay algunos crímenes de lesa humanidad de tal gravedad, como los que cometió el general Contreras, por lo cual está condenado a cadena perpetua, que no van a tener ningún indulto, ni ninguna conmutación de pena en nuestro gobierno".
Subrayó que distinto es el caso otorgarlo por razones humanitarias a personas que tienen enfermedades terminales, que tienen menos de seis meses de expectativa de vida, o que tienen más de 80 años de vida.
"Esas personas, siempre que no hayan cometido delitos graves, el permitirles morir en su casa, con su gente, me parece una razón humanitaria. Y si es humanitario, y si estamos hablando de derechos humanos, no debiéramos hacer distinción entre civil o militar, pero sí tenemos que hacer distinción por la gravedad del delito que cometieron", sostuvo en entrevista con TVN, donde repasó brevemente su primer año de Gobierno.
En cuanto a los alcances del proyecto para terminar hacinamiento en las cárceles del país y las críticas que le han valido de parte del senador DC y ex candidato presidencial de la Concertación, Eduardo Frei, quien dijo: "a nosotros nos criticaban por la puerta giratoria y ahora abren la puerta grande para que salgan los delincuentes", Piñera expresó que "me sorprenden".
"Hubiera esperado una reacción más objetiva. Los que estamos liberando, sería bueno que la gente sepa, son personas que estaban presas por deudas, no por crímenes violentos, ni por drogas, ni por secuestro, ni por homicidio, ni por violación; (son ) personas, mujeres que tenían hijos menores de 2 años y que habían cometido delitos de menor cuantía".
"Estamos diciendo que las cárceles son para los peligrosos, que son realmente los que realmente le angustian la vida a la gente", recalcó.
12 de marzo de 2011
©la nación

murió david viñas


El escritor estaba internado por una neumonía. El escritor participó de la delegación argentina que integró la Feria Internacional de Frankfurt 2010.
Argentina. A pesar de los rumores que daban cuenta de su recuperación, el escritor argentino David Viñas falleció hoy a los 83 años, a raíz de una neumonía que derivó en una septicemia. Estaba internado en el Sanatorio Güemes desde el 22 de febrero.
Nacido en Buenos Aires, fue fundador y codirector de la revista Contorno, de gran influencia en medios universitarios e intelectuales.
En 1957 recibió el Premio Gerchunoff por su novela ‘Un Dios cotidiano’. Tres veces galadornado con el Premio Nacional de Literatura, también recibió el Premio Nacional de Teatro, y el Premio Nacional de la Crítica.
Entre 1973 y 1983, se desempeñó como profesor de Literatura en universidades de los Estados Unidos, Alemania y Dinamarca. Exiliado durante la última dictadura militar -que le arrebató a sus dos hijos-, volvió al país para ser titular de la Cátedra de Literatura argentina de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires. En 1991, Viñas rechazó la Beca Guggenheim en una decisión que consideró "un homenaje" a sus hijos, que aún hoy están desaparecidos.
Algunas de sus principales obras son ‘Tupac Amaru’, ‘Los dueños de la tierra’, ‘Cuerpo a cuerpo’, ‘Indios, ejército y frontera’, ‘Qué es el fascismo en Latinoamérica’, ‘Anarquistas en América Latina’, ‘Yrigoyen entre Borges y Arlt’, ‘Menemato y otros suburbios’ y ‘Tartabul’.
12 de marzo de 2011
10 de marzo de 2011
©perfil