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ni sal ni agua


columna de lísperguer
Gobierno blinda a intendenta de extrema derecha que quería desviar fondos públicos para sus partidarios.

Lo más grave de este episodio es que el plan de reconstrucción contó con el apoyo de la oposición, y ciertamente no es la intención que ese apoyo se convierta en privilegios indebidos para los seguidores de la intendenta de ultraderecha, Van Rysselberghe. ¿Qué sentido tendría en el futuro apoyar otros planes, incluyendo el presupuesto, si ha quedado demostrado que el gobierno maneja dos agendas, una para convencer a la oposición haciendo llamados a la unidad nacional, y otra secreta que incluye el desvío de fondos públicos? La oposición debiese simplemente endurecer su posición en sus relaciones con el oficialismo y negarse a legislar mientras no se termine con el binominal (que da poder, aunque imaginario, a la UDI) y se reintroduzca un sistema electoral proporcional como única garantía de una representación democrática. Quizá es este el momento para terminar definitivamente con la dictadura y recuperar la democracia.
lísperguer

acusación constitucional es imparable


columna de lísperguer
Von Baer asegura que senador Navarro mintió, pese a abrumadoras evidencias.

Von Baer agrega la infamia a los falaces desmentidos del gobierno. ¿Hay alguien entre los lectores que no haya visto el video en que la intendenta anuncia que mentirá para conseguir subsidios para sus partidarios? Eso es indesmentible. Que no haya ocurrido y la intendenta no haya llegado a delinquir, no anula su intención dolosa, y la mera y pública intención la convierte en simplemente impresentable, sobre todo cuando está destinando dineros públicos que fueron aprobados incluso por la oposición. Eso es reírse del gobierno, de la opinión pública y del Congreso que aprobó el plan de reconstrucción. La actitud arrogante del gobierno obliga a la acusación constitucional, y obliga a la oposición a endurecer, incluso a clausurar su colaboración con el gobierno. Que se lo digan al mocito de Novoa.
lísperguer

la parapolítica en santander


Verdades, mentiras y retractaciones de la parapolítica en Santander. El exparamilitar alias ‘Diego Rivera’ mostró evidencias de intentos de sobornos para acabar el proceso contra varios políticos de Santander y de paso dejó a varios paramilitares al borde de su expulsión de Justicia y Paz.
Colombia. El exparamilitar David Hernández López alias ‘Diego Rivera’ denunció ante la Corte Suprema que el exsenador Luis Alberto Gil y los exrepresentantes Alfonso Riaño y Ciro Ramírez se aliaron con el paramilitar Rodrigo Pérez Alzate alias ‘Julián Bolívar’, exjefe militar del Bloque Central Bolívar, en un presunto complot para desprestigiar al magistrado Iván Velásquez y sobornar a testigos en los procesos que el alto tribunal adelanta por ‘parapolítica’.
‘Diego Rivera’, quien declaró desde Estados Unidos por ser un testigo protegido de la DEA, aseguró que Ramón Ballesteros Prieto, abogado de Gil, lo citó en Nueva York a varias reuniones entre octubre de 2010 y febrero de 2011 para que declarara a favor de Gil y Riaño.
La denuncia coincide con las fechas del juicio contra los dos políticos santandereanos, que comenzó en noviembre de 2010 y que tenía programada la declaración de ‘Diego Rivera’ para principios de febrero de 2011.
Este exsubteniente del Ejército y desmovilizado del Bloque Central Bolívar dijo que además de las reuniones, Ballesteros presuntamente le ofreció 100 mil dólares a nombre de alias ‘Julián Bolívar’ para que cambiara su testimonio.
"El 31 de octubre de 2010 en el Hotel Pensilvania, en Nueva York, Ballesteros Prieto me dijo: "David, mire, ‘Julián Bolívar’, Luis Alberto Gil, Alfonso Riaño y Ciro Ramírez van a arremeter contra su familia si usted no les colabora. Ellos son sus amigos. Colabóreles", contó a los magistrados.
Por medio de un agente jurídico del Departamento de Justicia de Estados Unidos, el testigo aportó al proceso correos electrónicos y grabaciones en audio y video de conversaciones entre el exparamilitar y Ballesteros, donde al parecer el abogado se reúne con el desmovilizado y le pide que cambie su versión. Al mediodía del 15 de febrero de 2011, después de que el video fuera presentado en la Corte, agentes de la Dijin capturaron al abogado, quien aceptó los cargos por soborno ante un juez de control de garantías.
Ballesteros Prieto, quien también fue abogado de la excongresista Yidis Medina, dijo a la salida de la Corte que era inocente: "Iba a denunciar primero a este señor. Iba a denunciar una extorsión que nos hizo. Estuve en Washington tratando de hablar con el Departamento de Justicia. Ellos tienen mis e-mail. Me reuní con dos señores de la DEA en Colombia para anunciar mi viaje a Nueva York. Todo eso se va a aclarar, con seguridad que va a ser así".
Según ‘Diego Rivera’ el soborno es una estrategia planeada en la cárcel de Itagüí, donde están presos los exjefes paramilitares del Bloque Central Bolívar.
"A mí me querían sobornar para que me retractara y arremetiera contra el magistrado Iván Velásquez, quien jamás me presionó en mis declaraciones. Este es un complot que han querido manipular desde la Itagüí alias ‘Ernesto Báez’ y alias ‘Julián Bolívar’ con estos senadores, para acabar los procesos de parapolítica y para que todos esos políticos que están presos puedan salir", dijo.
‘Diego Rivera’ también ratificó y amplió sus señalamientos contra Luis Alberto Gil, Alfonso Riaño y Ciro Ramírez. Dijo que días antes de las elecciones de 2006, los políticos Gil, Riaño, Óscar Josué Reyes y Óscar Suárez Mira se reunieron en el Hotel Chicamocha, en Bucaramanga, con él y con los paramilitares Jairo Ignacio Orozco González alias ‘Tarazá’ y José Danilo Camilo alias ‘Alfonso’, enviados por los jefes militares del Bloque Central Bolívar alias ‘Julián Bolívar’ y Carlos Mario Jiménez alias ‘Macaco’. Según el testigo, ‘Alfonso’ les entregó mil millones de pesos a los políticos para ganar las elecciones.
El exparamilitar le dijo a la Corte que Luis Alberto Gil y el exgobernador de Santander Hugo Heliodoro Aguilar, destituido e inhabilitado 20 años por la Procuraduría para ejercer cargos públicos por nexos con paramilitares, tuvieron vínculos con ‘Julián Bolívar’.
"Sé quién era Gil porque una vez él salió por televisión cuando se le cayó una tula llena de plata. ‘Báez’ y ‘Bolívar’ se rieron y me dijeron que ahí estaba pintado Gil’…  A Hugo Aguilar lo conocí en Puerto Berrío. ‘Julián Bolívar’ me lo presentó en diciembre 2003 o enero de 2004. Me dijo: "vea, usted que es de Bucaramanga, le presento a Hugo Aguilar, de su bella ciudad, el que mató a Pablo Escobar y candidato a la Gobernación de Santander por Convergencia", contó ‘Diego Rivera’.

El Pacto de Halloween
El presunto complot denunciado por ‘Diego Rivera’ le fue propuesto, según dijo, el 31 de octubre de 2010. Mientras en las calles de Nueva York se celebraba la fiesta de las brujas, en el piso 12 del Hotel Pensilvania él se reunió con el abogado Ballesteros, que le iba a presentar un documento jurídico del que venían hablando desde hacía quince días.
Según el desmovilizado, el abogado lo contactó a mediados de octubre a través de un periodista, para que cediera los derechos de un libro en el que el exparamilitar contaba su vida como delincuente y así poder venderle la historia a una programadora de televisión.
Pero quince días después, dijo, Ballesteros no le presentó ese documento sino uno en el que el desmovilizado le informaba a la Corte que se retractaba de sus declaraciones contra los excongresistas de Santander. Ese día "Ballesteros me dijo que me darían 100 mil dólares", agregó.
‘Diego Rivera’ contó que, por proteger a su familia, engañó a Ballesteros y el 20 de diciembre de ese año le respondió que estaba listo para firmar el documento, al tiempo que le avisó a la DEA para que comenzara a grabar las próximas conversaciones entre él y el abogado.
Así, ante la sala de casación penal, el desmovilizado leyó por lo menos 10 correos electrónicos en los que presuntamente Ballesteros le insiste en que ‘colabore’, y compartió un audio en el que, según aseguró, el abogado le dice que no mencione a los políticos de la reunión del Hotel Chicamocha.
Luego, presentó un video, grabado el 9 febrero de 2011, en el que Ballesteros aparece sentado en una cafetería de Nueva York contándole al paramilitar que los exjefes paramilitares alias ‘Julián Bolívar’, Ramón María Isaza alias ‘El Viejo’ y Arnubio Triana Mahecha alias ‘Botalón’ declararon a favor de los excongresistas.
En el audio se escucha decir a Ballesteros: "Le cuento una vaina. Me busqué toda la documentación de la audiencia preparatoria para que me aprobaran las pruebas... Hay unas pruebas que se practicaron y que nosotros no pudimos controvertir, una es la tuya... Mire, me aprobaron ‘Botalón’, Ramón Isaza, ‘Julián Bolívar’, los concejales de Barrancabermeja... La cosa ha salido bien. Los testimonios que nos faltan son el de ‘Baéz’, el tuyo… El tema tuyo es para el día martes 15 de febrero (Sic)".
Más adelante en la conversación, se escucha que el abogado le cuenta al desmovilizado sobre lo qué han dicho otros exparamilitares de ‘Diego Rivera’.
"’Julián Bolívar’ dijo que a ti casi que ni te conoce, lo mismo dijo alias ’Alfonso’… ’Julián Bolívar’ dijo que él nunca te había enviado a lo del Chicamocha (hotel donde presuntamente se hizo la reunión entre ‘paras’ y políticos). Esas son las pruebas que a mí me ayudan... Tú me dijiste que la reunión sí la hubo y esa versión es creíble porque en el hotel vivían Óscar Josué Reyes y Alfonso Riaño. Ellos vivían ahí porque se habían separado y alquilaron unos aparta estudios (Sic)".
Refiriéndose al pago de los 100 mil dólares, en el mismo video se escucha a Ballesteros le insinúa que busque un sitio cerca donde presuntamente le desembolsará el dinero: "Entonces tu quedaste para el 15 (de febrero), Para lo que nosotros vayamos a hacer, tú me dices que yo tengo que estar acá (Estados Unidos). Yo no puedo. ¿Qué hacemos? La otra cosa es… ...¿Tú tienes desplazamientos cerquita aquí a Estados Unidos como México, República Dominicana o el Caribe? (Sic)".
En la declaración ante la Corte, ‘Diego Rivera’ dijo que bajo la promesa de que él firmaría el documento de la supuesta retractación, Ballesteros le envió antes del 18 de enero de 2011 un cuestionario donde le indicaba qué decir en el juicio.
"Yo inicialmente estaba programado para enero y yo les dije que sí, que iba a hacer parte del complot en contra de Velásquez… El abogado me envió un cuestionario de seis páginas de lo que tenía que decir. Acomodó mi  relato, sobre todo en la parte de que se hablaba de la reunión del Hotel Chicamocha", dijo el testigo.
En el video presentado como prueba, Ballesteros al parecer hizo alusión a ese cuestionario: "Qué es lo de la declaración. Eso que te mandé, de ahí no te puedes salir, tú tienes que negar si te preguntan, dices que desconoces de Gil, de Riaño… ‘Tarazá’ dice que él no estuvo ahí, que estaba en Medellín con su familia. ‘Alfonso’ dice que tampoco estuvo en la reunión. El asunto es que sobre esos temas, tú te niegas a responder. O dices, yo me guardo el derecho de no contestar. Entonces cuando la Corte te pregunte por el señor tal, dices que no sabes... (Sic)".
Antes de ser capturado y de solicitarle a la Corte que no reprodujera más el video por considerar que se violentaban sus derechos, Ballesteros dijo que el video era real, pero que tenía que explicar las circunstancias. De paso, solicitó que se le practicara un examen psiquiátrico al testigo.
‘David Rivera’ le contestó a la Corte que estaba dispuesto a someterse a cualquier examen, y que en la noche anterior a rendir este testimonio, el 14 de febrero de 2011, él y un ‘familiar’, en realidad un agente encubierto, hablaron con el abogado.
"En un hotel de la Avenida La Esperanza (Bogotá), el abogado le dijo a mi ‘familiar’ que tenía ya los dólares y que se los iba a mostrar entre las 6 y 7 de la mañana. Ayer el abogado me confirmó que ya tenía el dinero, que había hablado con mi ‘familiar’ y que después de rendir el testimonio me daban la plata. Me dijo que ya no eran 100 mil dólares, sino 60 mil. Luego me dijo que habían 10 mil más", dijo el desmovilizado.

Misión Bucaramanga
‘Diego Rivera’ le dijo a la Corte que los paramilitares del Bloque Central Bolívar se aliaron con políticos de Santander para lograr una objetivo trazado desde 2002 por ‘Ernesto Báez’. "La orden era elegir alcaldes, concejales, gobernadores y congresistas, pensando en la formulación de la Ley 975 (Justicia y Paz) para que los paramilitares se beneficiaran". El testigo agregó que entre los planes del Bloque estuvo elegir a Hugo Aguilar Naranjo como el Presidente de Colombia  para las elecciones de 2010.
El exparamilitar contó que a principios de 2006 alias ‘Julián Bolívar’ lo envió a Bucaramanga, Santander, con dos misiones: la primera, presentarles a los políticos de la región la experiencia de Villa Esperanza, un modelo de proyectos productivos aprobados por el Gobierno para la resocialización de los desmovilizados, que funcionaba en una finca de Copacabana, Antioquia. La segunda, era crear y lanzar Semillas de Paz en Santander, un proyecto productivo similar que ya funcionaba en Cali.
‘Diego Rivera’ dijo que entre enero y junio de 2006 viajó por lo menos cinco veces a Bucaramanga con esa misión y que se hospedó en los hoteles Dann Carlton y Chicamocha. En uno de esos viajes, con una carta firmada por ‘Julián Bolívar’ y con intermediación de alias ‘Alfonso’, dijo que se reunió con Didier Tavera, entonces Secretario de Gobierno Departamental y actual representante por el PIN, para que los ayudara con obras para Semillas de Paz. También le hizo ‘lobby’ a Freddy Anaya, entonces subdirector de la corporación ambiental Cdmb y actual aspirante a la Alcaldía.
El desmovilizado contó que entre sus recorridos, asistió a una reunión en el Hotel Chicamocha, antes de las elecciones de marzo de 2006, y le presentó el proyecto de Semillas de Paz-Santander a Gil, Riaño, Óscar Josué Reyes y Óscar Suárez Mira. Contó que allí también estuvieron alias ‘Tarazá’, exjefe político del Bcb para Santander, y alias ‘Alfonso’, "que me dijo que iba a entregarles a los políticos mil millones de pesos para las elecciones". ‘Diego Rivera’ le dijo a la Corte que no le constaba la entrega de ese dinero, pero que a su regreso a Copacabana alias ‘Macaco’, exjefe militar del Bcb, le pidió que imprimiera los resultados electorales publicados por la Registraduría y que después le comentó: "Menos mal esa platica no se perdió", refiriéndose a las curules ganadas por Convergencia.
Antes de terminar la diligencia, el testigo le dijo a la Corte que los exjefes paramilitares que han rendido declaraciones en el juicio contra Gil y Riaño "mienten" y que contrario a lo que los paramilitares han querido mostrar, ‘Diego Rivera’ conoció sobre las relaciones del Bloque Central Bolívar con políticos, porque "fui secretario del colectivo de abogados de los paramilitares, presidente de Semillas de Paz-Santander, inspector político, secretario del proyecto Villa Esperanza y secretario del estado mayor del Bcb en las negociaciones de paz con el Gobierno".
Contó que en octubre de 2007, se dio cuenta que "algo estaban fraguando los exjefes paramilitares desde la cárcel de Itagüí", cuando empezaron asesinar a varios de sus subalternos cómplices y cuando estalló el escándalo del caso ‘Tasmania’, un paramilitar que cambió su versión y dijo que el magistrado Iván Velásquez le había ofrecido beneficios jurídicos para involucrar al expresidente Álvaro Uribe en un crimen.
"Yo estoy dando esta declaración porque me di cuenta que los exjefes paramilitares estaban mientiendo. Habían supuestamente dejado los fusiles, y Villa Esperanza lo convirtieron en un una oficina de cobros, de traqueteo, donde escondían armas. También porque políticos investigados le han hecho daño al país. Le doy gracias a la DEA por la protección, porque si estuviera en Colombia, ya estuviera muerto como muchos testigos que han querido contar sobre ‘parapolítica", dijo.
La Corte estudiará la veracidad del testimonio de ‘Diego Rivera’ y es posible que compulse copias a la Fiscalía, para que decida si expulsa o no de Justicia y Paz a los paramilitares que no han dicho la verdad, si así lo determina la investigación.
16 de febrero de 2011
©verdad abierta
rss

mintió para justificar guerra


Un exiliado ingeniero químico, cuyo testimonio clave fue usado por EE.UU. para justificar la guerra contra Irak, confesó que mintió.
Estados Unidos. Un ingeniero iraquí, cuyo testimonio fue usado por Estados Unidos para lanzar la guerra contra Irak, le confesó a un periódico británico que había mentido sobre la existencia de armas de destrucción masiva en su país de origen.

El ingeniero, Rafid Ahmed Alwan al-Janibi, apodado "Curveball" por los servicios de inteligencia de Alemania y EE.UU., le dijo al diario The Guardian que su objetivo era ayudar a derrocar al gobierno de Saddam Hussein, del que había huido en 1995.
"Quizás lo que hice fue bueno. Quizás no. Tuve la posibilidad de inventar algo para derrocar al régimen. Yo y mis hijos estamos orgullosos de que fuimos la razón para darle a Irak un margen de democracia", señaló, en una entrevista publicada en Londres este miércoles.
Al-Janibi, exiliado en Alemania, dijo que el servicio secreto de ese país, BND, sabía que él había trabajado como ingeniero químico para la Comisión de Industrias Militares de Irak.
Según él, a principios de 2000 se reunió con un agente del BND, al que llamó Dr. Paul, y le aseguró que, en el marco de sus funciones, había visto camiones con unidades móviles de armas biológicas.
Al-Janibi señaló que los alemanes después entrevistaron, en una ciudad del Medio Oriente, a su ex jefe en la Comisión de Industrias Militares y que éste les dijo que él les había mentido sobre la existencia de unidades móviles y sobre un supuesto accidente en una instalación de armas biológicas al sudeste de Bagdad, la capital iraquí.
"Bueno, si él dice que no hay camiones, entonces no los hay", les dijo Al-Janibi a los agentes del BND cuando lo confrontaron con la versión de su ex jefe, de acuerdo al artículo publicado en The Guardian.
 
Testigo Ocular
El ingeniero dijo que el BDN lo volvió a contactar en 2002 y que se dio cuenta de que todavía lo estaban tomando en serio.
Según él, no le volvieron a preguntar sobre los camiones con armas biológicas hasta un mes antes de que el entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, defendiera ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la necesidad de lanzar una guerra contra Irak.
"Aunque el programa de producción móvil de Irak comenzó a mediado de los 90, los inspectores de la ONU sólo tenían ideas vagas de este tipo de programas en esos momentos. La confirmación tuvo lugar después, en 2000", dijo Powell, en su discurso del 5 de febrero de 2003.
"La fuente fue un testigo ocular, un ingeniero químico iraquí que supervisó una de estas instalaciones. Él en realidad estuvo presente durante las pruebas para la producción de agentes biológicos. También estaba en el sitio cuando ocurrió un accidente en 1998. Doce técnicos murieron por haber estado expuestos a agentes biológicos", añadió el entonces jefe de la diplomacia estadounidense.
Powell, quien aseguró que la información había sido confirmada por otros testigos, dijo dos años después, en una entrevista concedida a la periodista estadounidense Barbara Walters, que ese discurso era "una mancha" en su carrera debido a los datos falsos que le habían llegado de la "comunidad de inteligencia".
Por su parte, el ingeniero iraquí le dijo a The Guardian que, a pesar del caos de los últimos ocho años en su país y del gran número de civiles que han perdido la vida, no se arrepiente de lo que hizo.
"Cuando oigo que alguien muere en una guerra, no sólo en Irak sino en cualquier guerra, me pongo muy triste, pero dígame otra solución...No había otra manera de liberar a Irak", manifestó el ingeniero, quien todavía vive en Alemania.
16 de febrero de 2011
©semana
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murió charles brittin


Fotógrafo que hizo la crónica de movimientos artísticos y políticos de los años cincuenta y sesenta. Documentó la cultura beat de Los Angeles, los Panteras Negras y el movimiento por los derechos civiles.
[Valerie J. Nelson] Sus imperturbables, aunque compasivas fotografías de los años cincuenta y sesenta documentaron la cultura beat de Los Angeles y la emergente escena artística, el movimiento por los derechos civiles y en el Deep South, los Panteras Negras y las protestas contra la guerra.
Sin embargo, Charles Brittin no era muy conocido.
Aquejado por problemas de salud a principios de los años setenta, desapareció de la escena en momentos en que los fotógrafos documentalistas recién empezaban a ser reconocidos como artistas, dijo Andrew Perchuk, subdirector del Getty Research Institute, que posee el archivo fotográfico de Brittin.
"Era un personaje absolutamente crítico en Los Angeles, debido a que estaba en la intersección de muchas de las cosas que estaban pasando", dijo Perchuk. "También fue uno de los grandes fotógrafos civiles y políticos de la época".
Brittin, que sufrió transplantes de riñón e hígado en los años noventa, murió el domingo de neumonía en el Saint John’s Health Center en Santa Mónica, informó su abogado Salomon Illouz. Tenía 82 años.
Uno de los primeros temas que fascinó a Brittin como fotógrafo fue la somnolienta Venice Beach, donde tomó fotos "cargadas de silenciosa belleza y triste dulzura", de acuerdo al libro ‘Charles Brittin: West and South’, cuya publicación se espera para abril.
Plasmó la Venice Beach antes de que se aburguesara y que hoy ha desaparecido totalmente: torres de perforación de pozos de petróleo, casas y un canal y la decadencia en el marco de lo que había sido un monumental puente arqueado. En ‘Big Head, Ocean Park’ (1957), una circense y ligeramente perturbadora ventanilla hace de garita de un palacio de la risa.
Un encuentro casual con el seminal artista de la escena beat de los años cincuenta, Wallace Berman, introdujo a Brittin en un círculo de artistas de vanguardia que se reunían en la Ferus Gallery, la influyente galería de arte contemporáneo, en La Ciénaga Boulevard.
La choza de Brittin en Venice Beach se convirtió en la segunda casa del grupo, y él en el fotógrafo oficioso de un grupo que incluía a los actores Dean Stockwell y Dennis Hopper, el artista John Altoon, el curador Walter Hopps y el poeta David Meltzer.
"Probablemente fue el fotógrafo de la generación beat", dijo Craig Krull, dueño de una galería de arte en Santa Mónica, que exhibió el trabajo de Brittin en 1999.
"Un montón de personas que fue fotografiada por Charles terminaron convirtiéndose en personajes legendarios", dijo Krull. "Sus fotografías son más que meros documentos de artistas y acontecimientos. Son materiales muy incisivos, poderosos, poéticos y fuertes".
También poseen "resonancia romántica", porque muchos elementos en ellas han "desaparecido para siempre", dice Brittin en el catálogo de la exposición de 1999.
Cuando el movimiento beat abrió el camino de las protestas civiles en los años sesenta, Brittin llevó su cámara a la primera línea, y sus imágenes, a menudo rigurosamente enfocadas, se llenaron de crudas emociones. Una de ellas, tomada en una protesta frente al Federal Building de Los Angeles en 1965 no muestra ningún rostro, sino solamente partes de cuerpos: las piernas abiertas de una manifestante negra cuando es agarrada por un agente blanco.

Su activismo político tenía sus raíces en su infancia en Cedar Rapids, Iowa, donde Charles William Brittin había nacido el 2 de mayo de 1928.
Era el menor de tres hijos de un padre que abandonó la enseñanza por una tiende de abarrotes. "Agudamente consciente" de que su familia había "perdido posición", llegó a identificarse con los oprimidos, recuerda Brittin en el catálogo.
A los quince, tras la muerte de su padre, se mudó con su madre al barrio de Fairfax en Los Angeles. El cuerpo estudiantil liberal de la Escuela Secundaria de Fairfax influyó en sus opiniones políticas, y pronto era un marxista "en ruta para cambiar el mundo", dijo Brittin al Times en 1999.
Se mudó nuevamente, a Pomona, y después de egresar de la secundaria pasó varios años estudiando en la Universidad de California en Los Angeles, UCLA.
En los años cincuenta se casó y divorció dos veces, y compró su primera cámara.
Su tercera esposa, Barbara, con la que se casó en 1961, compartía sus compromisos políticos.
La pareja, que donaba dinero al Congreso de la Igualdad Racial, asistió a una manifestación donde el grupo se planteaba la siguiente pregunta: "¿Quién está preparado para ser detenido esta semana?"
"En seis meses, Barbara estaba enseñando técnicas de resistencia no violenta, y yo estaba haciendo fotografías políticas", declaró Brittin al Times en 1999.
Hizo dramáticas impresiones en blanco y negro de las protestas en California del Sur y en Misisipí y Luisiana, donde él y su esposa pasaron tres meses en 1965. A fines de los años sesenta, Brittin estaba haciendo la crónica del movimiento de los Panteras Negras.
"Tenía un sentido absolutamente fenomenal de la composición", dijo Perchuk. "Incluso cuando estaba en medio de una manifestación, encontraba el modo perfecto de transmitir con precisión lo que estaba ocurriendo".
De 1963 a 1970, Brittin trabajó como el fotógrafo oficial en el estudio en Los Angeles de los célebres diseñadores Charles y Ray Eames.
Durante su carrera, también fotografió naturalezas muertas compuestas de objetos poco típicos, como los pies de una mujer con zapatos de taco alto con una cadena de hierro o cabezas de muñeca.
Las fotografías de Brittin serán mostradas en la exposición ‘Pacific Standard Time’, una exhibición de su trabajo que se inaugurará el 1 de octubre en el Getty Center.
Cuando una lenta y progresiva enfermedad empezó a deteriorar su salud, puso a un lado sus cámaras hasta los años noventa, cuando su salud mejoró después de los transplantes.
Vivió durante décadas, con Barbara, en el Cañón de Santa Mónica. Ella murió en 2003 a los 74 años. Brittin no tiene supervivientes directos.
Antes del movimiento por los derechos civiles, carecía de "confianza para explotar las oportunidades que se me presentaban", dijo Brittin en el catálogo de 1999. "Entonces estaba en juego algo más que mi comodidad personal, de modo que fui capaz de ponerme agresivo y hacer cosas que me parecían poco naturales".
16 de febrero de 2011
29 de enero de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh
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¿quién manda cuando el presidente se esconde?


columna de lísperguer
Presidente Piñera secuestrado por partido de extrema derecha.

Después de este vergonzoso episodio, la oposición se ha quedado sin un interlocutor válido. Aparentemente, el presidente ya no manda en palacio, se deja insultar por subalternos (Paya), admite que se le mienta y, finalmente, se esconde. Hinzpeter pasó de ministro a mocito de los recados del subsecretario de la dictadura (Novoa). Muchos explican esta vergonzosa actitud del gobierno por el poderío de la UDI. Lo que prefieren ignorar es que ese poder es imaginario. El sistema binominal introduce tal distorsión en las opciones políticas de la ciudadanía, que toda mayoría es ilusoria. En las democracias representativas occidentales los partidos extremistas (tanto de derecha como de izquierda) rara vez superan el 15% de los votos. En elecciones verdaderas, la UDI no sacaría más de ese porcentaje. Cuando recuperemos la democracia, el partido del terror desaparecerá. No hay motivo para dejarse intimidar por esos políticos amatonados.
lísperguer

presidente manilarga apoya a rysselberghe


columna de lísperguer
Gobierno decide ratificar a intendenta van Rysselberghe.

El senador Navarro no ha inventado nada: todos hemos visto y oído a la intendenta decir a esos pobladores que informaría falsamente sobre su situación para incluirlos en los subsidios de reconstrucción. Que eso finalmente no haya ocurrido no anula su intención de desviar recursos para sus partidarios, en detrimento de las verdaderas víctimas. Que no llegó a constituir delito no es suficiente para exculparla. Ese plan de subsidios contó con el apoyo de la oposición, por lo que considerando la deshonestidad del gobierno, ya no podrá mantener la postura de hacer una oposición razonada. Ahora deberá acusar constitucionalmente a la intendenta y repensar su relación con el gobierno. Entretanto, a Obama habrá que decirle que cuando venga ponga candado a sus bolsillos, habida cuenta la reputación de cleptómano y manilarga (según Paya) de nuestro presidente.
lísperguer

juicio por los obreros de astarsa


El secuestro de sesenta trabajadores en los astilleros del Tigre. Al finalizar el juicio a Luis Abelardo Patti, comenzará en San Martín el proceso a los responsables de la desaparición de un grupo de trabajadores del astillero que encabezaba las luchas sindicales. El mismo día del golpe militar devastaron el cuerpo de delegados.
[Alejandra Dandan] Argentina. La consigna del cartel resumía en 1973 lo que estaba detrás de esa huelga que se abría paso entre los navieros de Astarsa, y que en horas se convertía en huelga general entre los astilleros. "Queremos un astillero, no un matadero", habían colocado en la fábrica los obreros, indignados por una nueva muerte entre sus compañeros. La historia de la fábrica desde donde secuestraron a 60 operarios la mañana del 24 de marzo de 1976 comenzará a ventilarse en San Martín, cuando concluya el juicio oral a Luis Abelardo Patti. Pese a que aún no hay fechas precisas, la querella prevé el juicio para mitad de año. La elevación no incluye toda la causa sino una primera parte por un grupo de obreros que permanece desaparecido. Como no son parte del grupo que secuestraron en la fábrica, el juicio no permitirá avanzar sobre uno de los factores sobre los que sí se espera poder ir adelante en la segunda parte, que es la responsabilidad de la burocracia sindical y de los empresarios sospechados de haber entregado los listados de la comisión interna y de los obreros más combativos a la dictadura.
"Los navales fueron un gremio muy combativo en la zona norte", indica a Página/12 Adriana Taboada, de la Comisión Zona Norte. "El eje represivo en esta zona siguió la línea de organización obrera porque había un grado de participación y de organización muy importante: en el caso de los navales, el gremio estaba copado por sectores del vandorismo y en los ‘70 surgieron compañeros que les disputaron la dirigencia sindical; en el caso de Astarsa, aunque no siempre fue así, el núcleo fuerte venía de la JTP."
La Comisión Zona Norte es el grupo de organismos de derechos humanos y militantes viejos y nuevos que impulsa la causa, y pasa días buscando a víctimas, a viudas de esos obreros, compañeros de la fábrica, colimbas de Campo de Mayo que pueden acercar datos no sólo para ese expediente sino para otras decenas de causas sin sobrevivientes que, paradójicamente, necesitan de testigos para poder ir adelante.
En la madrugada del 23 al 24 de marzo de cada año, la Comisión vuelve a donde vuelven muchos de esos navieros: la plaza Canal, a media cuadra de la estación Carupá de la línea Mitre, en el límite entre San Fernando y Tigre, sobre la Ruta 197, donde llegaban los obreros de Astarsa para hacer las diez cuadras que separaban la estación de la fábrica. "Es un lugar histórico porque ahí se hicieron asambleas obreras de 3500 trabajadores y, en la década del ’70, las ollas populares de los días de huelga."
A comienzos de 1976, los obreros de la naviera llevaban tres años manteniendo el control obrero de la fábrica: Astarsa era uno de los astilleros más importantes, con 1500 trabajadores de los cuales 700 eran navieros y 800 metalúrgicos. En 1973, el proceso comenzó con la muerte de José María Alessio. Hasta ese momento, el trabajo parecía convertirse en una condena a muerte: trabajan doce horas por reglamento y sabían que con la fabricación de cada barco, durante catorce meses de trabajo, uno o dos compañeros se moría. Aquella muerte disparó la huelga, en medio de un proceso que venía creciendo por abajo, entre otras cosas a partir de la llegada a la escuela de oficios de la fábrica de una camada de jóvenes, cercanos o que comenzaron a estar próximos a la Juventud Sindical de Montoneros. Tras la huelga, tomaron el control de la Comisión de Seguridad e Higiene, y en los siguientes tres años no hubo muertos. Pasaron a trabajar 6 horas 45 minutos, y se movilizaron y consiguieron la liberación de muchos de ellos en 1975, cuando un grupo de trabajadores fue secuestrado y torturado por grupos paramilitares.
Luis Benencio es un testigo histórico de la causa, porque estuvo a cargo de esa Comisión de Seguridad: "Nosotros no estábamos ahí el día del golpe, pero teníamos compañeros adentro", dice a Página/12. "Estábamos avisados desde antes, muchos de los activistas veníamos levantados y bancados por la organización, o sea que hacíamos el trabajo desde afuera." Hacia adentro y a esa altura habían armado una agrupación no visible: "De este modo supimos y conocimos lo que pasó con las listas".
A las 6.30, entonces, tres camiones entraron a la fábrica. Hubo helicópteros sobrevolando el cielo, carros de asalto y tanques custodiando el operativo en tierra. "Empezaron a pedir documentos a todos los que llegaban y entraban; tan claro estaba que esas listas se las habían proveído de la patronal –dice Benencio– que en un momento había dos compañeros de apellido Sosa, y cuando detienen a un Sosa y lo suben arriba del camión, uno de los de abajo de la patronal les dice: ‘¡Ese Sosa no es!’"
Hubo 60 secuestrados ese día; pero además otro tanto en Mestrina, que era otra de las navieras de la zona que había seguido el mismo proceso. La mayoría pasó por la comisaría de Tigre, una parte fue liberada y otra siguió a Campo de Mayo. Existe el caso de un obrero de apellido Villalba, cuya hija supo a través de un preso que estaba en el destacamento de Garín, un caso por el que puede llegar a estar imputado Patti nuevamente. Cuando fueron a buscarlo, el destacamento lo negó y dos días más tarde apareció muerto en un arroyo. Entre Astarsa y Mestrina hay 30 obreros navieros desaparecidos.
El juicio oral avanzará ahora sólo sobre algunos casos. Ninguno de esta primera parte corresponde a los secuestrados del 24 de marzo sino a obreros que fueron secuestrados días después: "Este es uno de los subcasos de una causa principal que es la de Campo de Mayo", explica Pablo Llonto, abogado querellante. "El tema es que se van elevando a juicio pedacitos de esa megacausa, con algunos obreros y algunos responsables, y eso hace a la enorme dificultad que tenemos con los juicios orales con pocas víctimas y pocos acusados; mientras tanto continúa la investigación sobre las restantes víctimas y acusados, como la probable complicidad de algún miembro de la fábrica."
Entre los accionistas principales estaban los Braun Menéndez: "No se entiende la represión en Astarsa –dice Luis–, si no se entiende qué fue el control obrero de las condiciones de trabajo: nosotros decíamos qué era salubre y qué insalubre en cada lugar, lo mismo sucedió en Mestrina y así durante tres años que siguieron, y eso que es un tema que siempre fue vendido y entregado por la burocracia sindical".
El Sindicato de Obreros de la Industrial Naval estaba manejado por grupos operativos de la CNU y del CdO lopezrreguista. Una de las caras visibles era Jorge Rampoldi, a quien Luis viene siguiéndole el paso desde entonces. Lo denunció en Italia en el juicio a Carlos Suárez Mason. Para entonces, Rampoldi era viceministro de Trabajo de Carlos Ruckauf. Rampoldi negó sus vínculos con Astarsa y la CNU, pero Luis insistió explicando que llegó a la fábrica cuando la empresa buscó colar sectores de la derecha en los espacios donde los obreros eran poderosos, como el sector de personal. Rampoldi frecuentó hasta 2006 el sindicato Uatre, el gremio de Gerónimo ‘Momo’ Venegas.
16 de febrero de 2011
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