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continúan desplazamientos forzados


Desplazamiento: el desangre continúa. Según el último informe de Codhes, 280.000 personas fueron desplazadas en 2010, un drama que se presenta con fuerza en las zonas de consolidación del gobierno Uribe.
Colombia. A pesar de la desmovilización de las Auc, de los golpes decisivos contra las Farc y del anuncio de políticas de tierras y consolidación del gobierno, el último informe de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes) asegura que 280.041 personas fueron desplazadas en 2010, o sea casi 780 cada día.
Codhes es una Ong dedicada a la investigación en derechos humanos, el derecho internacional humanitario y el seguimiento del fenómeno del desplazamiento en Colombia.
Según esa entidad, 30 por ciento de los desplazados vienen de las zonas de consolidación del gobierno Uribe, en los que se concentran las acciones de política pública y de seguridad.
Una cifra por encima de los registros estatales que lleva la Agencia Presidencial para la Acción Social, que contabilizó 86.312 desplazados en 2010, pero que calcula que 40 por ciento vienen de las áreas de consolidación.
El estudio de Codhes revela que el desplazamiento golpea 31 de los 32 departamentos del país, y que las regiones más críticas en el país son el Pacífico nariñense, el Bajo Cauca antioqueño, la Sierra Nevada de Santa Marta, el sur de Córdoba, Arauca, Putumayo, Caquetá y Meta.
Una de las razones que inciden más en la persistencia de este fenómeno es que las bandas criminales se fortalecieron en los últimos años y lograron imponerse, buscando dominar los corredores del tráfico de droga y los yacimientos minerales.
El informe de Codhes asegura que en los últimos 25 años más de 5,2 millones de personas fueron desplazadas y que cerca de 390 mil colombianos se exiliaron en otro país, huyendo la violencia.
 
Los Límites de la Consolidación
Uno de los aspectos que más llama la atención del estudio es que un porcentaje importante de los desplazados (32,7 por ciento) han salido de zonas donde el gobierno emprendió desde 2007 el "plan nacional de consolidación territorial", o Centros de Coordinación y Atención Integral (Ccai), programas que tienen incidencia en 86 municipios en 17 departamentos, los cuales el ex presidente Uribe consideró prioritarios para recuperar la seguridad y avanzar en inversión social y empresarial.
Según las políticas de Uribe, después de haber combatido ‘paras’ y guerrilleros en su primera presidencia, en su segundo periodo las zonas de consolidación tenían que complementar la seguridad democrática y reforzar la presencia institucional en las zonas que seguían siendo violentas. En estas regines las acciones del Ejército se combinan con presencia de instituciones como la Fiscalía, Procuraduría y con proyectos sociales.
En mayo de 2010, Acción Social presentó los resultados de la política que empezó en 2006 y que aunque no está incluida en el plan de desarrollo del gobierno Santos, aún se aplica. El gobierno dijo que se invirtieron más de 1,5 billones de pesos, y presentó resultados en cobertura de salud, educación y programas como familias guardabosque, familias en acción, entre otras.
Así, a pesar de las políticas, en el Pacífico (Nariño, Cauca, Valle y Sur del Chocó), el Caguán (Caquetá), Macarena (Meta), Bajo Cauca, Sur de Córdoba, Montes de María, Sierra Nevada de Santa Marta, Putumayo, Arauca y Catatumbo (Norte de Santander), 91.499 personas abandonaron sus hogares y de los 100 municipios con las más alta tasa de desplazamiento, 44 están dentro de estas áreas de consolidación.
"Algo no está funcionando en ese modelo de consolidación, en 72 por ciento hay grupos paramilitares y en 35 guerrilla", dijo el director de Codhes, Jorge Rojas.
Codhes señala ahí la presión sobre la tierra sigue siendo muy fuerte y la violencia no se ha ido. En 2010, en estos municipios se cometieron 19 masacres, donde murieron a 92 personas, 176 fueron asesinadas y se han registrado amenazas contra defensores de los derechos humanos.
Una de las razones que explica el apetito por estas regiones es, según el informe, el auge de la minería, particularmente del oro. En un tercio de las zonas de consolidación hay explotaciones, como en Montelíbano (Córdoba), varios municipios del Bajo Cauca, en el Pacífico o en el Catatumbo.
"La región más crítica es la del Bajo Cauca, allá están haciendo de todo", le dijo a VerdadAbierta.com una de las investigadoras del estudio.
En las riberas de los ríos Cauca, Man, Nechí y Cacerí hay cerca de 2.000 retroexcavadoras y dragas que según cifras oficiales sacan  28 toneladas de oro al año. Con la fiebre minera llegaron las bandas criminales, las  masacres, los asesinatos y las amenazas. En la región hay 89 asesinatos por cada 100.000 habitantes, la tasa más alta de Antioquia.
Codhes advierte que aunque la mayoría de empresas palmeras son legales y les compraron las tierras a los campesinos, la presión financiera en regiones que fueron abandonadas por los campesinos es preocupante. "Hay gente aprovechándose de las zonas de consolidación", señaló Jorge Rojas.
En los Montes de María, una de las zonas más golpeadas por la guerra, muchos campesinos están preocupados por el alza de los precios de la tierra y la llegada de la palma. Por el abandono que sufrieron sus parcelas, la inversión para readecuarlas es muchas veces demasiado alta y es más realista vender que volver. Los campesinos además muchas veces se endeudaron en su desplazamiento y necesitan dinero para pagar.
Codhes resalta además que en las zonas de consolidación no se ha logrado desterrar el narcotráfico, pues en más de 70 por ciento están cultivando coca.
Según Jorge Rojas, la gente no sólo está huyendo los enfrentamientos por rutas, laboratorios y plantaciones de droga, pero también las fumigaciones que son realizadas en marco de operaciones militares.

Un Drama Crónico
El estudio de Codhes, basado en cifras de gobiernos extranjeros y del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), también reveló que hay cerca de 390 mil colombianos refugiados, 11 por ciento de todos los colombianos que viven por fuera. Así 54 mil refugiados huyeron a Ecuador, 34 mil a Estados Unidos, 15 mil a Canadá, 10 mil a Costa Rica y el resto se reparten entre España, Panamá, Venezuela y Brasil.
"Los refugiados no están en el conteo de víctimas, ni sabemos si ellos tendrán derecho a ser reparados en la ley que está debatiendo el gobierno", dijo Jorge Rojas.
Codhes también contabilizó 5,2 millones de desplazados en 25 años, una crisis crónica, con más de 200.000 personas que abandonan sus hogares cada año, la cifra más elevada del mundo, por encima de Sudán, Irak o Afganistán. Además, desde 2002, 44 líderes de tierras fueron asesinados, 10 de ellos en el último año.
"El problema es crónico, y que sean paramilitares, bandas criminales o guerrilla que están detrás del desplazamiento, son sólo nombres que no pueden esconder las estadísticas", dijo a VerdadAbierta.com un investigador de Codhes.
17 de febrero de 2011
©verdad abierta
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gil y riaño sí se reunieron con paras


Otro testigo ratifica que si hubo reunión de Gil y Riaño con paras.
Colombia. Un ex concejal de Barrancabermeja Morgan Egea Sánchez, aseguró que los ex congresistas Luis Alberto Gil y Alfonso Riaño sí se reunieron con paramilitares.
Según Egea Sánchez la reunión se realizó en septiembre de 2001, a la que asistieron Gil, Riaño, el ex gobernador de Santander, Hugo Aguilar y el político santandereano Luis Francisco Guarín. El ex concejal dijo desconocer los vínculos entre los procesados y el Bloque Central Bolívar de las Auc.
El testigo agregó que a la reunión estuvieron fueron  10 concejales de Barrancabermeja pero que estos nunca hicieron algún acuerdo político con los paramilitares.
Los paramilitares en cabeza de Iván Roberto Duque, alias ‘Ernesto Báez’, le propusieron a los dirigentes que apoyaran a sus candidatos a las listas a la Cámara de Representantes en 2002.
De otro lado, el desmovilizado paramilitar del Bloque Central Bolívar, Orlando Caro Patiño, quien también declaró en el juicio en contra de Gil y Riaño, reiteró que nunca escuchó de relaciones o reuniones entre miembros de las autodefensas y los ex congresistas.
Caro Patiño, quien dijo haber operado en los municipios santandereanos de El Carmen y San Vicente de Chucurí, manifestó asimismo que no apoyó la campaña política de los ex parlamentarios y que aunque sí asistió a la reunión entre paramilitares y políticos en el año 2001 en San Rafael de Lebrija (Santander), aunque allí no vio allí reunidos ni a Gil, ni a Riaño.
El ex paramilitar precisó que en la región se apoyó la campaña del ex senador Carlos Arturo Clavijo, condenado a tres años y seis meses de cárcel por concierto para delinquir agravado.
Las declaraciones del ex concejal y del desmovilizado paramilitar se dieron en la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia en el juicio que se adelanta en contra de Gil y Riaño porque, al parecer, recibieron apoyo del Bloque Central Bolívar de las Auc para sus campañas al Congreso de la República.
©colprensa
©verdad abierta
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murió eugenio 'totico' arango


Músico cubano conocido como Totico.
[Ben Ratliff] Murió, el 21 de enero en el Bronx, donde vivía, Eugenio Arango, mejor conocido como Totico, el percusionista y cantante cubano que fue una de las figuras más célebres de la cultura de la rumba de Nueva York. Tenía 76 años.
Su fallecimiento, en una residencia, fue confirmado por su ahijado, el percusionista Carlos Sánchez, que no especificó la causa.

Nacido el 2 de junio de 1934 en el barrio Los Sitios, de La Habana, Arango trabajaba como estibador y tocaba en círculos de rumba locales. Salió de Cuba como marino mercante en 1959. Después de vivir en Boston, se mudó a Nueva York.
Colaboró en el álbum ‘Percussion Bitter Sweet’, del baterista de jazz Max Roach, en 1961, y con el grupo de charanga del flautista y violinista cubano Pupi Legarreta en el disco de 1963, ‘Salsa Nova con Pupi Legarreta’. Más tarde esa misma década grabó algunos de los más famosos ejemplos de rumba, la música basada en la percusión afrocubana asociada con las convocaciones callejeras y el baile -un sonido que sostiene serenas melodías vocales sobre los tambores.
Arango fue un importante cantante de ese estilo, con una voz fuerte y alta. Es mejor conocido por su papel en el álbum ‘Patato & Totico’, publicado por Verve en 1968, que documentó un histórico arreglo de los músicos: Arango y Carlos (Patato) Valdez cantó y tocó el tambor frente a un grupo que incluía al tresero Arsenio Rodríguez y al bajista Israel (Cachao) López, dos de las más influyentes músicos cubanos del siglo veinte. Ese álbum también nutrió un fenómeno social en Nueva York: el ritual inter-generacional y transcultural de los círculos rumberos en lugares como el Orchard Beach en el Bronx, el Marcus Garvey Park en Harlem, y el Central Park.
En los años sesenta los afro-cubanos, portorriqueños de Nueva York y afro-americanos se reunían los domingos en la tarde para tocar varios tipos de rumba; la música unía a personas de diferentes formaciones que creaban sus propias conexiones con la cultura y la historia afro-latina. Cuando se publicó ‘Patato & Totico’, había en Nueva York pocos ejemplos de rumba auténtica tocada por cubanos. El disco se convirtió en un documento fundamental de la subcultura de la rumba, algo que se podía emular y practicar con ellos.
"Todo rumbero que se preciara a sí mismo lo habría recogido", dijo Sánchez, que empezó a tocar con Arango en 1975, usualmente en ceremonias religiosas. En un ensayo de pronta aparición del Centro Journal, Berta Jottar, una investigadora independiente que escribe sobre la historia de la rumba en Nueva York, definió el disco como un "himno nacional" de la madurez de la llamada generación nuyoricana en los años sesenta y setenta.
Arango tocaba en algunas bandas de club nocturno en aquellos años e hizo algunos discos de salsa con el percusionistas portorriqueño Kako Bastar, bajo el nombre de Kako Totico. Pero se inclinaba, musicalmente y de otros modos, hacia la santería, la religión afrocubana para la que hacía artículos religiosos para altares y rituales, los que vendía directamente o a través de botánicas locales. Finalmente se convirtió en sumo sacerdote, o babalawo, de ese culto. Y enseñó a muchos percusionistas más jóvenes, particularmente en el estilo ceremonial llamado guiro.
Otro importante álbum, ‘Totico y sus Rumberos’ (1982), extendió el modelo de ‘Patato & Totico’, con el percusionista cubano Orlando (Puntilla) Ríos y una generación más joven de rumberos afro-latinos. La carátula muestra a los once músicos del álbum reunidos en torno a un poste del alumbrado cerca del quiosco de Orchard Beach. En el disco hay imponentes cánticos religiosos, rumba y una asombrosa versión del hit de 1962, ‘What’s Your Name’.
Le sobreviven su esposa Zunilda Arango, y una hija, Lazara Arango.
17 de febrero de 2011
3 de febrero de 2011
©los angeles times
cc traducción mQh
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qué hacían esas drogas en la valija


columna de lísperguer
EUA pide devolución de armas y drogas incautadas en aeropuerto de Ezeiza.

Es un trámite absolutamente normal que los agentes aduaneros revisen la carga que entra al país de la mano de declaraciones sobre su contenido, cuyo listado es proporcionado por la embajada estadounidense. Así ocurrió el año pasado y el incidente no pasó a mayores, pudiendo el avión devolverse a su país sin ser incautado porque la propia embajadora, al comprobar las inexactitudes, así lo decidió. Este episodio sí tiene precedentes. Lo que exige el gobierno argentino ahora es que EUA explique qué hacían ahí esos aparatos de interceptación y drogas (psicotrópicas duras, morfina, ketamina y otras) y qué tienen que ver esas armas de guerra con un curso sobre toma de rehenes. Además, también descubrió el gobierno argentino que los doce profesores eran militares, y no policías, lo que ha provocado un intenso malestar porque sospecha que EUA trata de militarizar subrepticiamente a la policía.
lísperguer

acusan montaje en juicio contra llaitul


Abogados de Llaitul califican megajuicio como "burdo montaje". Con alegatos de clausura de la defensa terminan las audiencias que se realizaron durante más de tres meses en el Tribunal Oral Penal de Cañete. La próxima semana habría veredicto.
[Claudio Leiva Cortés] Chile. Como un "gran y burdo montaje" califican los abogados defensores el megajuicio que se realizó durante tres meses en el Tribunal Oral Penal de Cañete, Región del Biobío, contra los 18 comuneros mapuches, en el marco del supuesto atentado al fiscal Mario Elgueta, que los indígenas afirman fue un enfrentamiento cuando la comitiva oficial llegó de noche a la comunidad.
En sus alegatos de clausura que se realizarán este jueves, los defensores Pablo Ortega, Pelayo Vial, Victoria Fariña y Juan Guzmán Tapia (ex juez) insistirán en que el fiscal Andrés Cruz no pudo probar ninguno de los delitos que se les imputan a Héctor Llaitul Carrillanca y los otros comuneros, miembros de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM).
Estos supuestos delitos son asociación ilícita terrorista, incendio terrorista, robo con intimidación, asociación ilícita para el robo de madera y el ataque contra la comitiva del fiscal Elgueta, perpetrado en Tirúa el 16 de octubre de 2008, y en el cual resultaron heridos con perdigones tres funcionarios de la PDI y dos carabineros.
Según el ex juez Guzmán, defensor de Llaitul, quien arriesga 102 años de cárcel, la acusación contra el presunto líder militar de la CAM y supuesto organizador del ataque se basa principalmente en dos testigos secretos que están confesos de diferentes delitos y que, por lo mismo, tienen poca credibilidad.
Guzmán afirma que las escuchas telefónicas presentadas en el juicio fueron "manipuladas y sacadas de contexto". Insiste en que el fiscal Cruz no pudo situar a los acusados en el lugar en que se cometió el ataque y que los mismos carabineros que testificaron en el juicio calificaron el hecho como un enfrentamiento y no una emboscada.

Comuneros Denunciaron Presiones
En cuanto a los incendios terroristas, los abogados dicen que esta acusación se basa en cuatro comuneros que denunciaron presiones indebidas de parte de carabineros y de la fiscalía para declarar contra su peñi, Ramón Llanquileo. "Los únicos testigos presentados fueron carabineros que declararon como testigos de oídas", señalan los defensores.
Acerca de las asociaciones ilícitas y el robo de madera, los abogados aseguran que en la época en que se cometieron los delitos, "parte importante de los acusados no se encontraba en la zona". Por ejemplo, explican, Ramón Llanquileo se encontraba en el extranjero, Héctor LLaitul estaba preso, Jonathan Huillical estudiaba en el Liceo de Lonquimay y Luis Menares trabajaba en Temuco. "Obviamente, si la acusación se cae para algunos, se cae para todos", expresan los defensores.
Sobre el robo con intimidación que sufrió el comunero Santos Jorquera, los abogados indican que esta acusación se basa en el testimonio de testigos secretos que reconocieron haber estado bebiendo alcohol en la chichera de Jorquera, cuando ocurrieron los hechos. "Además, uno de los que dice haber escuchado algo es sordo el que dice haber visto algo es corto de vista", aseguran.
El veredicto se conocería el próximo lunes en medio de la expectación internacional que ha despertado el juicio. Éste comenzó poco después de concluida la huelga de hambre de 81 días que realizaron Llaitul y otros 37 comuneros para exigir que no fueran juzgados por Ley Antiterrorista. El gobierno retiró las querellas de este tipo, pero la Fiscalía del Biobío mantuvo la calificación de terrorista para los delitos.
17 de febrero de 2011
16 de febrero de 2011
©la nación
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gobierno pide recalificar causa llaitul


Abogado del gobierno pidió recalificar delitos terroristas que se le imputan a Llaitul. Querellante Guillermo Leyton afirmó que los ilícitos cometidos por el emblemático dirigente y otros 17 mapuches son comunes.
[Claudio Leiva Cortés ] Chile. El abogado querellante por parte del gobierno, Guillermo Leyton, solicitó este miércoles la recalificación de los delitos que se les imputan a Héctor Llaitul Carrillanca y otros 17 comuneros mapuches, cuyo juicio está a punto de concluir en Cañete, región del Biobío.
La fiscalía local formalizó a los comuneros por los supuestos delitos de asociación ilícita terrorista, incendio terrorista, robo con intimidación, asociación ilícita para el robo de madera y el atentado contra el fiscal Elgueta, perpetrado en Tirúa el 16 de octubre de 2008.
En su alegato de clausura, Leyton solicitó la recalificación de estos ilícitos como delitos comunes. De esta manera, el abogado cumplió con la promesa que hizo el gobierno a los 38 presos mapuches que estuvieron en huelga de hambre durante 81 días, exigiendo que no se les aplique la Ley Antiterrorista.
Leyton, abogado del Ministerio del Interior, afirmó que tiene la convicción de que efectivamente ocurrieron los hechos que se les imputan a los supuestos miembros de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), pero en ningún caso son de carácter terrorista.
El martes se desarrollaron los alegatos de clausura del fiscal Andrés Cruz, quien pide una pena de 102 años de cárcel para Llaitul.
Según el fiscal, Llaitul es el líder de esta organización que pretendía expulsar del sector de Lleulleu, provincia de Tirúa, a todos los particulares no mapuches, a través de un violento proceso de "reivindicación de tierras".
Llaitul es sindicado como el jefe militar de la CAM, presunta responsable de la mayoría de los ataques incendiarios a predios que se han registrado en los últimos años en Tirúa y otros sectores de la región.
Este jueves se realizarán los alegatos de clausura de la defensa y el lunes se conocería el veredicto.
17 de febrero de 2011
16 de febrero de 2011
©la nación
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en argentina no hubo nunca guerra civil


En la causa en que se investiga la actuación de los represores de la Secretaría de Inteligencia del Estado, la Secretaría de Derechos Humanos insistió en que "acá no hubo una guerra" y destacó el rol del Estado que acompaña a las víctimas.
[Alejandra Dandan] Argentina. Segundo día de alegatos de El Taller, o lo que a fines del ’76 en medio de la fuga de dos sobrevivientes empezó a conocerse como Automotores Orletti. Con Raúl Guglielminetti y Eduardo Cabanillas sentados entre los acusados, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación comenzó con la primera jornada de acusación. El alegato volvió a trazar la arquitectura de Orletti como eslabón operativo y destinado a la "ejecución de blancos subversivos" de los espías de la Side de Otto Paladino; dejó anclado el centro clandestino en el radio del I Cuerpo del Ejército y como uno de los eslabones del Plan Cóndor. El genocidio apareció, además, como marco de una acusación que hoy terminará con el pedido de perpetua para Cabanillas, y 25 años para los otros tres acusados.
Detrás de las espaldas de los represores, la mujer de Cabanillas se sentó, al otro lado de un vidrio, entre las sillas destinadas a los familiares de los acusados. A su lado, se acomodaron otra mujer y dos muchachos jóvenes: los cuatro rodeados por la enorme presencia de un circuito de sillas vacías. Frente a ellos, pasillo mediante, un paquete de caramelos se abría paso de silla en silla, de manos de una de las integrantes de los organismos de derechos humanos y grupos de los familiares de las víctimas hasta uno de los hijos, casos en el caso.
Lucía Gómez Fernández empezó con el alegato. Integrante del equipo jurídico de la secretaría al lado de su compañero Pablo Barbuto, la abogada arrancó dando cuenta de las razones por las que el Estado asume el lugar de querellante. Una postura que cambió la posición que mantuvo el organismo durante años, a través de la cual impulsaba los juicios con el aporte de documentos a las querellas, pero sólo se presentaba como parte en los casos en los que no había querellas o tenían posiciones más débiles. Gómez Fernández explicó que ese nuevo lugar está habilitado por la reforma introducida en el Código Procesal Penal en noviembre de 2009, que amplió la figura del "particular damnificado". Pero, en ese contexto, ancló las razones a rol específico en el juego de la vida política: "Nadie podría negar el salto cualitativo que implica afirmar que antes el Estado era terrorista y hoy está sentado junto a los organismos de derechos humanos y representantes de víctimas, instando la acción en contra de quienes en otro tiempo se valieron del poder del Estado para delinquir".
Esa fue una de las intervenciones más fuertes de un alegato que estuvo destinado además a dar señales en otras direcciones, como la discusión que se abre paso el campo jurídico sobre el tema del genocidio. Como sucedió en el alegato de la causa a Luis Patti en José León Suárez, también aquí la secretaría adelantó que pediría la condena en el marco del genocidio, una figura que no está tipificada en el derecho interno. Con nuevos fundamentos, explicó por qué hace falta que la Justicia hable de genocidio, en forma complementaria –o no– a lo que pueden hacer otras disciplinas. "Podría argüirse que tanto el crimen de lesa humanidad como el de genocidio son crímenes gravísimos y que, sin dudas, dan cuenta ambos de la magnitud del horror acontecido. Además, tienen similares consecuencias jurídicas", dijo. Sin embargo, tomó el fallo a Miguel Osvaldo Etchecolatz de 2006 y de él la cita a Michel Foucault que habla del derecho como "productor de verdad"; en ese contexto la Justicia parece tener una tarea por delante: "Nos permitimos recordar la importancia que tiene el reconocimiento de las realidades sociológicas para la construcción de la memoria colectiva", explicó.
En un alegato con menciones a Elizabeth Jelin y a Paul Ricoeur, intervenciones sobre cómo opera la memoria, cómo influyen los fallos de la Justicia en lo que después se aprende en las escuelas, los abogados se metieron a dejar en claro una serie de posiciones que serán probablemente las que una y otra vez repetirá la secretaría a lo largo de los juicios: "Acá no hubo una guerra", dijeron. O "no es posible homologar víctimas con victimarios, entre ellos debe haber una delimitación clara, que no implica despolitizar a la víctima", señalaron siguiendo al sociólogo Daniel Feierstein. "Tampoco hubo dos demonios: como ciertas posiciones pretendieron sostener", porque eso equipara responsabilidades, es la idea de la victimización colectiva de una ciudadanía que había quedado en medio de dos bandas criminales (de derecha y de izquierda), cuyos males sufría por igual, y que eran igualmente poderosos y dañinos.
Las pruebas siguieron la línea que abrió la semana pasada el alegato de Gonzalo Romero por las querellas de los uruguayos. Subrayaron el rol de Aníbal Gordon a cargo de su banda, como jefe operativo de un centro con integrantes orgánicos e inorgánicos de la SIDE. De la presencia de Otto Paladino en Uruguay. Volvieron al insólito episodio del alquiler del galpón, después del cual el propietario que declaró en la causa quedó perplejo no sólo porque sus inquilinos se fueron de improviso, sino porque se encontró con una boleta de luz enorme "como si en vez de haber estado seis meses hubiesen estado seis años".
De los cuatro acusados sobrevivientes, porque el resto murió sin condenas, Cabanillas será el único sobre el que pedirán prisión perpetua. Eso se debe a que es el único que tiene imputados homicidios. Como sucedió en las causas del Atlético-Banco-Olimpo y en El Vesubio, el resto de los imputados llegaron sin acusaciones por homicidio de la primera instancia. Eso no se modificó durante el juicio, pese a que durante el proceso se probó por muchos de los testigos que el contador Carlos Santucho, hermano de Roberto, fue asesinado por los imputados sumergiéndolo adentro de un tanque en pleno centro clandestino. El Tribunal Oral Federal 1 a cargo no hizo lugar a la ampliación de la prueba cuando la fiscalía y las querellas lo solicitaron.
17 de febrero de 2011
©página 12
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maria schneider


Actriz de ‘El último tango en París’.
[Dennis McLellan] Murió Maria Schneider, la actriz francesa que trabajó con Marlon Brando en ‘El último tango en París’ [Last Tango in Paris], la película de 1972 cuyo fuerte contenido erótico provocó una controversia internacional. Tenía 58 años.
Schneider falleció el jueves en París después de una larga enfermedad, según informó su familia a la Agence France Presse.
Era una voluptuosa chica de diecinueve años, de largos y rizados cabellos color castaño y cara de niña cuando fue contratada para ‘El último tango en París’ por el guionista y director Bernardo Bertolucci, una película en la que representa a una joven novia parisiense que busca un departamento para alquilar. Su personaje empieza una relación sexual anónima en un departamento vacío con un desconsolado estadounidense de edad mediana (Brando) cuya esposa francesa acaba de suicidarse.
La película, clasificada como sólo para adultos, que la crítico de cine Pauline Kael llamó "un hito histórico en la historia del cine", y que el crítico Roger Ebert dijo que era "una de las grandes experiencias emocionales de nuestra época", fue prohibida en varios países por sus escenas eróticas y de desnudos".
"Es increíble", dijo Schneider en una entrevista con el Daily Mail de Londres. "He hecho cincuenta películas y han pasado 35 años desde ‘El último tango en París’, y sin embargo esa es la única película sobre la que me pregunta todo el mundo".
La infame escena sexual de la película, la que implica el uso de mantequilla, no estaba en el guión original.
"La verdad es que fue Marlon el que vino con la idea", dijo Schneider. "Sólo me lo dijeron poco antes de filmar la escena, y me enfadé. Podría haber llamado a mi agente o a mi abogado, porque no puedes obligar a nadie a hacer algo que no esté en el guión, pero en ese momento yo no sabía eso".
"Marlon me dijo: ‘Maria, no te preocupes, es sólo una película’. Pero durante la escena, aunque lo que estaba haciendo Marlon no era real, yo estaba derramando lágrimas verdaderas. Me sentí humillada y, para decir la verdad, me sentí un poco violada, tanto por Brando como por Bertolucci. Después de la escena, Marlon ni me consoló ni me ofreció excusas. Gracias a Dios, fue sólo una toma".
En su reseña de la película cuando fue estrenada en Estados Unidos en 1973, Charles Champlin, del Times, escribió que Schneider "es un triunfo del reparto: petulante, autoindulgente y convincentemente horrorizada de haber ido más allá de sus propias profundidades".
En la entrevista con el Daily Mail de 2007, Schneider dijo que "después de ‘El último tango en París’ no volvió a aparecer nunca más desnuda en una película, aunque me ofrecieron muchos papeles. Hoy la gente está habituada a esas cosas, pero cuando se estrenó la película en 1972, causó un escándalo".
La película, por la que Brando y Bertolucci fueron nominados a un Oscar, convirtió a Schneider en una estrella famosa en todo el planeta.
Pero el resplandor de los medios, dijo en la entrevista de 2007, "me indignó. Empecé a usar drogas -marihuana y luego cocaína, LSD y heroína-, para escapar de la realidad... No disfrutaba para nada de la fama, y las drogas me permitieron escapar. Tomé barbitúricos y traté de suicidarme, pero sobreviví porque Dios decidió que no era mi hora".
Contó que aunque perdió muchos amigos debido a las drogas, finalmente conoció a alguien que la ayudó a parar.
Interrogada sobre quién era por un periodista del Sunday Independent de Irlanda en 2006, Schneider contestó: "Un ángel... No diré si se trata de un hombre o de una mujer. Pero eso fue en 1980 y todavía estamos juntos".

Hija del actor francés Daniel Gélin y de una madre rumana, Schneider nació en París el 27 de marzo de 1952 y creció con su madre cerca de la frontera francesa con Alemania.
Se escapó de casa a los quince, y se dice que no conoció a su padre sino cuando había cumplido los dieciséis. Brigitte Bardot, una de las antiguas co-estrellas de su padre, le ofreció un cuarto en su casa.
En la entrevista con el Sunday Independent, Schneider dijo que Warren Beatty, que estaba de visita en la casa de Bardot, insistió en que trabajara con su agente. "Llamó a William Morris y le dijo: ‘Podrías ocuparte de esta joven actriz, es increíble’, aunque yo no había hecho nada’".
Después de ‘El último tango en París’, su papel en ‘El pasajero’ [The Passenger], con Jack Nicholson y bajo la dirección de Michelangelo Antiononi en 1975, fue su actuación más notable.
Comentando su carrera en la entrevista con el Sunday Independent de 2006, Schneider dijo que, en retrospectiva, no debería haber hecho ‘El último tango en París’.
"Debería haber dicho no", dijo. "Debería haber empezado de manera más gradual, con más discreción. Habría sido una actriz de todos modos, creo, pero más tranquilamente".
En su tiempo libre en los últimos años, Schneider dirigió una organización benéfica que ayuda a actores y artistas viejos que atraviesan por periodos de mala racha.
17 de febrero de 2011
4 de febrero de 2011
©los angeles times

cc traducción mQh
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