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las rapadas de puerto gaitán


En Meta, los ‘paras’ enrolaron a adolescentes y castigaron decenas de mujeres menores de edad, secuestrándolas, rapándolas y esclavizándolas por cosas tan simples como llegar tarde a sus casas.
Colombia. Los paramilitares de las Autodefensas Campesinas de Meta y Vichada (Acmv) tenían castigos para las mujeres a las que ellos consideraban como prostitutas, chismosas o "rebeldes". Decenas de ellas fueron secuestradas, obligadas a trabajar en fincas y carreteras y muchas veces "calveadas", o sea que les rapaban el pelo.
En otros casos, los muchachos que ellos consideraban díscolos, fueron reclutados a la fuerza, portando un fusil, o doblegados por las sanciones que los paramilitares impusieron a los que se salían de su "orden social". Y el hecho es que este régimen se mantuvo vigente hasta 2006, cuando se desmovilizaron.
Los muchachos por su parte, corrían el riesgo de ser reclutados, por castigo, engaño o por la pobreza del municipio. Entre 1997 y 2004 las Acmv reclutaron a por lo menos 122 niños entre 13 y 17 años, una cifra enorme si se tiene en cuenta que en 2005 sólo 209 personas se desmovilizaron del grupo ilegal. La Fiscalía calcula que más de 25 por ciento de sus integrantes eran menores de edad.
Las sanciones y la incorporación de jóvenes por las Acmv fueron documentados por la Fiscalía 59 de Justicia y Paz en la audiencia de control de legalidad ante magistrados de Justicia y Paz de José Baldomero Linares, alias ‘Guillermo Torres’, José Delfín Villalobos, alias ‘Alfa Uno’, Miguel Achury y de Rafael Salgado, alias ‘El Águila’.

Al Rape
A partir de 2000, los paramilitares atraparon con cierta regularidad grupos de menores de edad, que terminaron trabajando para los paramilitares, muchas de las cuales fueron rapadas.
‘Guillermo Torres’ contó que tomaron la decisión por quejas de la comunidad por el comportamiento de las jóvenes. Ellas eran acusadas de llegar tarde a la casa, de hacer escándalo o de por "no respetar las leyes de la organización". Lo pero es que los ‘paras’ tenían el visto bueno del personero municipal, el comandante de la Policía y la fiscal de Puerto Gaitán.
"Los citamos y los hice responsables por las menores. En el colegio habían niñas con enfermedades venéreas, abortos. Les dijimos que ellos eran los culpables. Fueron llevadas, pero no todas calveadas", dijo el ex jefe ‘para’ ante los magistrados.
El personero de Puerto Gaitán, en una entrevista con la Fiscalía, dijo; "Mencioné esas actividades cuando las mujeres estaban involucradas en riñas, o escándalos, chismes, comentarios. Sí era normal que se aplicaran esa serie de castigos".
Dos paramilitares, identificados con los alias de ‘Yanki’ y de ‘Tatiana’, la compañera de ‘Guillermo Torres’, eran los encargados de organizar el secuestro y el trabajo obligatorio. Les dijeron que tenían que reunirse en una finca cercana a Puerto Gaitán, y cómo dijo una de las víctimas, "todas fueron por el temor mismo, o se iban o se iban".
Una de las menores que fue secuestrada por las autodefensas le contó a la Fiscalía que fue recluida en la finca Poco a Poco: "Dormíamos más de 15 muchachas en un cuarto, solo con un colchón. Después también llegó un abuelito. La comida era pésima, sólo papa, arroz y pasta".
Los ‘paras’ obligaron estas mujeres a descargar piedras de camiones, a arreglar carreteras, hacer puentes, tapar huecos y limpiar caseríos. El castigo, que podía durar hasta un mes, era público, estaban expuestas a los ojos de toda la comunidad y así eran estigmatizadas y señaladas.
La Fiscalía reportó que por la mala alimentación, una de las víctimas se prostituyó a cambio de comida.
Según la investigación, varias menores fueron rapadas. ‘Guillermo Torres’ dijo que era por cuestiones de higiene, pero para la Fiscalía es claro que era un castigo corporal, humillante, que le da visibilidad a la sanción.
Todas las mujeres entrevistadas por la Fiscalía dicen que el trauma físico y sicológico todavía no se ha ido. "Me daba pena volver al pueblo, me decían callejera, me discriminaban. Eso dañó mis estudios, mi reputación, quedé como algo de lo peor. Terminé mi relación con un muchacho, mi amigos se alejaron, pensaban que yo estaba castigada, nadie quería salir conmigo", recordó una de ellas.
Siete años después, ya mayores de edad, estas mujeres siguen marcadas, ya que todo el pueblo aún las conoce como "las calvas". La Fiscalía señaló que muy pocas se han acercado al proceso de Justicia y Paz, pues no confían en las instituciones y aún sienten vergüenza.
La Fiscalía compulsó copias para que la justicia investigue los funcionarios cómplices de esta grave violación a los derechos internacional humanitario, por que fueron cometidos contra mujeres menores de edad, con trabajo obligatorio y estigmatización sexual.
Rapar mujeres es un castigo que se ha usado en guerras desde la antigüedad. En la Guerra Civil española, contra comunistas, en la Liberación de Francia en 1944, contra las que acusaron de acostarse con alemanes o en India, contra mujeres que se convirtieron al cristianismo.
"Es un castigo que tiene que ver con castración, con anulación de ellas como mujeres, de la feminidad, ataca su identidad sexual. Además es un castigo que dura varios meses. Una violación es más grave, pero se puede esconder, no es tan notorio", le dijo la sicóloga Bertha Gamarra a VerdadAbierta.com.

Los Niños de la Guerra
Los muchachos fueron por su parte víctimas del reclutamiento de las Acmv. La Fiscalía y los desmovilizados lograron hacer una lista de 122 menores de edad que pasaron por las tropas de los ‘paras’. En la audiencia ‘Guillermo Torres’ señaló que la cifra es probablemente mucho mayor, ya que no tenían registros exactos de las incorporaciones al grupo ilegal.
Un número enorme si se tiene en cuenta que las Acmv eran un grupo relativamente pequeño, con sólo 209 personas que se desmovilizaron en agosto de 2005. La Fiscalía calculó que por lo menos 25 por ciento de los ‘paras’ del grupo ilegal eran menores de edad.
‘Guillermo Torres’ contó que con la llegada de los Castaño a los Llanos en 1997, el resto de autodefensas trató de fortalecerse y crecer, pues había una amenaza latente de guerra entre ‘paras’. Por eso empezaron a reclutar mucho más gente, sin mirar la edad.
"Menores se vinieron a incorporar en el 96 o 97. Cuando llega la gente de Urabá, con unas políticas de que querían tomar el poder en los Llanos, dicen que los grupos que están en los Llanos se unen o nos iban a combatir. Nos lleva a incorporar personal de una manera rápida. Y ahí se inicia la incorporación de personal sin tener en cuenta la edad", dijo ‘Guillermo Torres’.
Parte de los jóvenes ingresaron a las Acmv de manera voluntaria, pues veían el grupo como una forma de salir de la pobreza y de la falta de oportunidades. Sin embargo también se reportaron casos de muchachos engañados. Les decían que iban a trabajar en fincas con buenos sueldos y terminaban en las escuelas de formación del grupo ilegal.
Deiber Andrés Bolaños, alias ’120’, alias ‘120’, que se desmovilizó con las Acmv, se enroló cuando era menor de edad. Recordó que en su curso de entrenamiento, en 2000, habían cerca de 60 personas, de las cuales 20 eran menores.
Muchas veces venían del Meta, pero la Fiscalía registró casos de menores de la Costa, Bogotá e incluso un grupo que llegó desde Tuluá, Valle, a los que les prometieron trabajos en hatos ganaderos.
‘Guillermo Torres’ contó que varios fueron timados porque cuando un paramilitar raso quería salirse del grupo, él les pedía que reclutaran a dos o tres nuevas personas: "Habían muchachos que ya llevaban años de pertenecer a la organización, me pedían la retirada. Yo les decía tráiganme dos muchachos y le doy la retirada. A veces ellos engañaban a estas personas para atraerlos".
La Fiscalía también estableció que varios menores entraron a las Acmv para castigarlos por haber robado pequeñas sumas de dinero o por supuesto consumo de drogas. Uno de ellos contó que por haberse robado 100.000 pesos en una casa, se lo llevaron a una finca y lo obligaron a seguir los cursos de entrenamiento junto a 17 menores de edad más.
Según el joven, en la finca muchos manifestaron que los embaucaron y que "cuando iban a salir, iban a matar a los que los metieron (en las autodefensas)". En la escuela, dos jóvenes lograron escaparse. Los ‘paras’ dejaron claro que si otros trataban de desertar, eran hombres muertos.
Se sabe que el total de menores enrolados por los paramilitares es mucho mayor que el que se desmovilizó. La Ong Human Rights Watch afirma que hay unos 11.000, tanto en los grupos guerrilleros como en los paramilitares. Reclutar menores es un delito de lesa humanidad y uno de los retos de la Fiscalía es lograr documentar, investigar y encontrar gran parte de los niños soldados. Pues de lo contrario jefes ‘paras’ y guerrilleros podrían terminar delante de cortes internacionales por el crimen.
14 de febrero de 2011
©verdad abierta
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el mocito de contreras


El filme ‘El mocito’ retrata a un hombre atrapado por su pasado: Jorgelino Vergara. De 1971 a 1984 presenció torturas y operativos del organismo.
[Rodrigo González] Jorgelino Vergara habla poco y cuando lo hace suele fanfarronear. Tiene algo de caricatura de sí mismo y de personaje de película. No posee domicilio conocido y en el sur de Chile sus moradas son casuchas que encuentra en los pueblos donde trabaja de jornalero o como agricultor improvisado. Vino del sur del país hace casi 40 años y a él retornó con el espíritu herido. Su conciencia es una cámara fotográfica del horror con algunas de las imágenes más devastadoras del Chile post 73.
Cuando hace tres años los realizadores Marcela Said y Jean de Certeau comenzaron a entrevistar a Jorgelino Vergara, entendieron que su personalidad inescrutable no les serviría para construir un documental lleno de datos. En rigor, este ex mozo del general Manuel Contreras ya había hecho el trabajo duro de identificar a 74 ex agentes de la Dina ante la justicia, relatando con lujo de detalles las sesiones de tortura que presenciaba desde la doméstica posición del hombre que sirve el café o el sándwich a los victimarios. Para la cámara y el micrófono de Said y De Certeau, Vergara reservó sobre todo su perfil más habitual y silvestre: el de quien habla del tema cuando se le da la gana, calla cuando lo estima y, a la larga, va revelando más con sus silencios.
El documental ‘El mocito’ de Marcela Said y Jean de Certeau fue seleccionado en el 61º Festival de Cine de Berlín, que va desde el 10 al 20 de febrero. Se trata del único largometraje chileno presente en el encuentro y se mostrará en cinco funciones desde el próximo domingo 13.
Los realizadores han intentado ubicar al protagonista de su filme, pero como es habitual con Vergara, su paradero suele cambiar con tanta rapidez como su número de teléfono.
"Perdimos la cuenta de la cantidad de celulares que ha tenido desde que lo comenzamos a entrevistar. Dice que se le pierden. No sabemos si es verdad. Ahora está otra vez inubicable. Sólo queríamos decirle que la película iba a participar en el Festival de Berlín", explica la co-realizadora Marcela Said.

Registrando al Opuesto
En el año 2001 Marcela Said debutó en la dirección con ‘I love Pinochet’, un documental que registraba el fervor y la ira de los partidarios del ex general Pinochet durante su encarcelamiento en Londres. La película llamó la atención por acceder a un universo poco conocido por la mayoría de los chilenos. ‘I love Pinochet’ era un registro novedoso de los pinochetistas más diversos: pobres y ricos, poblacionales y del barrio alto, violentos y tranquilos.
Cinco años después, y junto al francés Jean de Certeau, estrena ‘Opus Dei’ (2006), indagación sobre algunos representantes y miembros de esta conservadora prelatura en Chile. Poco después de su estreno, Said comenzó a investigar los casos de algunos ex agentes de los organismos represores durante el régimen militar. "Nos ayudó la Brigada de Derechos Humanos de Investigaciones y un día dimos con Jorgelino", explica la directora. "La idea no era buscar sicópatas. Este hombre en cambio está lleno de culpas y remordimientos", agrega De Certeau.
La doble condición de víctima y victimario de Vergara también era llamativa. "Estaba con bastante miedo. La policía le pidió declarar en el 2007 y había dado los nombres de los agentes de la Dina. Dice que recibía amenazas de muerte. Yo, en cambio, le dije que la película podía terminar siendo una protección para él. Después de todo, ya había hablado", dice Said.
La empatía mutua posibilitó una cinta que sus autores definen como un retrato humano, sin pretensiones de reportaje. "No quisimos mostrar un caso particular de violación de derechos humanos. La intención es que la película pueda ser vista, por ejemplo, por un tipo que participó en Irak y que encuentre puntos en común con Jorgelino. La misma culpa, el mismo horror", añade la directora.

Militar Frustrado
Huérfano de padre y madre, Jorgelino Vergara llegó a Santiago a los 14 años proveniente de Rauco, en la Séptima Región. El azar le hizo encontrar un trabajo como mozo en la casa del general Manuel Contreras, jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia (Dina) entre 1973 y 1977. El militar lo incorporó a la institución en calidad de sirviente y ahí le prometieron de todo. Pasó a la CNI, sucesora de la Dina. Entusiasmado con hacer carrera castrense cumplió funciones de mozo hasta 1984. Ese año, a Vergara lo echaron de la institución.
No escaló ni un peldaño en el escalafón. Seguía siendo un mozo y se sintió engañado. A cambio, tuvo que tragarse las escenas más brutales de torturas y asesinatos, entre ellas las de 13 dirigentes del Partido Comunista en el cuartel de calle Simón Bolívar. Todo, en medio de servir el café, los tragos y la comida.
A diferencia del personal de la Dina, que iba a los cuarteles como quien marca tarjeta en la oficina, Jorgelino Vergara vivió en centros de detención. Respiró el mismo aire que los detenidos y más de una vez tuvo la oportunidad de hacerse amigo de algún prisionero.
Según les contó a Said y De Certeau, hizo buenas migas con Víctor Díaz, jefe del PC clandestino en 1976 y padre de Viviana Díaz, dirigenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos. Cuenta Vergara que el 24 de diciembre, en Nochebuena, estaba solo en el cuartel e invitó a Díaz a comer en el casino. Pocas semanas después tuvo que cargar con el cadáver del dirigente envuelto en una bolsa plástica. Su cuerpo terminó en el fondo del mar atado a un pedazo de riel.
Para propósitos del documental, los realizadores intentaron reunir a Viviana Díaz con Jorgelino Vergara. "Ella no quiso y es entendible. Pero sí logramos juntarlo con otra familiar, cuyo nombre nos reservamos porque es parte del desenlace de la cinta", dice Said.

Un Sobreviviente
A pesar de cargar con un pasado de frustraciones y horror, Vergara se jacta de ser un tipo fuerte. Practica con regularidad con el linchaco que conserva desde sus años militares y repite a la cámara: "Soy un sobreviviente".
En el sur de Chile asiste a procesiones dedicadas a la Virgen del Carmen y a fiestas evangélicas. Pareciera querer exorcizar sus culpas en cualquier manifestación cristiana. Su estilo frugal de vivir y su buen estado físico sólo se ven menoscabados cuando bebe en exceso.
Una pequeña borrachera le provocó justamente uno de sus momentos cruciales frente a la cámara. "Nunca lloro ni me he quebrado. ¿Saben por qué? Porque los militares me enseñaron a no llorar", afirma con la voz quebrada y los ojos lagrimeantes. "A uno lo impulsaban a ser el más malo. Como una competencia. Y mientras más malo, mejor", comenta.
En otro de los pasajes donde relata sus experiencias se defiende: "No soy un asesino. No es justo que me digan eso". Y luego larga con angustia: "Pero vi cómo trabajaban ellos, vi cómo mataban sin ningún tipo de escrúpulos".
Las escenas más feroces presenciadas por Jorgelino Vergara se remiten precisamente a la matanza en el cuartel Simón Bolívar, donde los militantes comunistas fueron golpeados a palos, quemados con soplete y luego envenenados con cianuro. Tras ser testigo de esto, Vergara se repite a sí mismo la siguiente expresión: "Lo único que quiero es tener descanso mental y poder dormir tranquilo".
Abandonado por su mujer poco después de revelar los nombres de los agentes en el 2007, Jorgelino Vergara se reencuentra de vez en cuando con su hija. Juntos se los ve pasear por algunos humildes parques de entretenciones de pueblitos del sur, practicando tiro al blanco. El mocito de Manuel Contreras dice que no participó en torturas, pero sus años dentro de la institución le sirvieron para aprender a manejar armas.
En la película, un sobrino comparte el mate con él. Dice: "Lo que pasa es que llegó solo y pobre a Santiago. No tenía a nadie y era un cabro. No lo culpo que se haya metido a trabajar donde pudiera, incluso con gente que hacía cosas tan malas". Luego mira a Jorgelino y dice con una mueca casi burlona: "Claro que yo no lo habría hecho nunca". El mocito baja la mirada y calla.
[La foto viene de trinchera de la imagen.]
14 de febrero de 2011
6 de febrero de 2011
©la tercera
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a qué vendrá obama


columna de lísperguer
Columnista Navia se pregunta a qué viene a Chile el presidente Obama.

Antes de ayer las autoridades argentinas intervinieron en Ezeiza un carguero militar estadounidense que transportaba armas de guerra y una valija diplomática con drogas -artículos que no estaban incluidos en el listado oficial. La carga forma parte de un curso para la bonaerense, impartido por la nueva academia policial de EUA en El Salvador. Es previsible que Obama quiera fomentar acá su estrategia de regionalizar y militarizar su guerra contra el narcotráfico.
lísperguer

filme sobre el mocito de contreras


Filme sobre mozo de torturadores chilenos se estrenó en Berlín.
Berlín, Alemania. La directora chilena Marcela Said presentó hoy en la Berlinale su documental ‘El mocito’, sobre la vida de Jorgelino Vergara, uno de los principales testigos que ha declarado contra los militares que torturaron y asesinaron durante el régimen de Augusto Pinochet.
El largometraje, de 70 minutos, tuvo su estreno mundial en la muestra cinematográfica alemana, dentro de la sección "Forum", en la que se incluyen también otras cuatro producciones de jóvenes talentos de Argentina, Brasil y Colombia.
El filme, rodado con sinceridad y cercanía, sin artificios, muestra los escombros físicos y psicológicos a los que ha quedado reducida la vida de Jorgelino Vergara, un chileno que de adolescente asistió a las torturas sistemáticas y asesinatos de la brigada de exterminio Lautaro de la policía secreta chilena (DINA) en el cuartel Simón Bolívar.
Vergara, que ingresó como mozo ayudante en estas instalaciones militares, describe con detalle cómo servía el desayuno a los presos, hacinados en celdas, y cómo llevaba café a los militares mientras estos forzaban a confesar a los detenidos con electrodos.
El hombre sufre el terrible drama de haberse situado involuntariamente demasiado cerca de los torturadores como para ser tratado de víctima y, en consecuencia, indemnizado, a pesar de que la experiencia le traumatizó y cambió su vida.
Así, pese a haber sido abandonado por su mujer al descubrirse su pasado y a duras penas sobrevivir en una cabaña, Vergara se embarca en la odisea legal de denunciar a los responsables de los crímenes contra los derechos humanos en la dictadura pinochetista.
Said muestra a un Vergara humano, locuaz cuando se dirige sin reparos a la cámara y que muestra sin tapujos su humilde día a día en la actualidad, lo que incluye abluciones en un río y la captura de cangrejos y conejos para comer.
No obstante, el documental juega constantemente con las ambigüedades, empezando por la condición de héroe o villano del propio protagonista, que mantiene un discurso zigzagueante que raya a momentos en la contradicción y la incoherencia.
Con ‘El mocito’, la directora chilena sigue en la línea esbozada en sus dos anteriores trabajos, en los que empleando también la técnica documental abordó asuntos de cariz polémico como la dictadura de Pinochet y la organización católica Opus Dei.
Las otras películas latinoamericanas en la sección ‘Forum’ de la 61 edición de la Berlinale son las argentina ‘Ocio’ y ‘Ausente’, de Juan Villegas y Marco Berger, respectivamente; ‘Karen llora en un bus’, del colombiano Gabriel Rojas; y la brasileña ‘Os residentes’, de Tiago Mata Machado.
La nutrida participación de América Latina en este festival internacional de cine está encabezada por la mexicana ‘El premio’, de la directora argentina Paula Markovitch y por ‘Un mundo misterioso’, del argentino Rodrigo Moreno, ambas incluidas en la sección oficial de la Berlinale y, por tanto, con opción a Oso.
14 de febrero de 2011
©la nación
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la explotación en el campo


Las distintas actividades, zonas y métodos de trabajo rural en condiciones infrahumanas. Las denuncias y allanamientos que detectaron condiciones de semiesclavitud y tráfico de personas en zonas rurales pusieron en evidencia ese sistema de explotación laboral. Aquí, un relevamiento de las provincias y los trabajos involucrados.
[Darío Aranda] Argentina. "El estado de los obreros en el ingenio es mísero y desastroso, la explotación inicua y el trabajo brutal. (...) He visto en todo el interior la explotación. (...) El trabajo de la mujer y del niño se explotan con igual intensidad en Cuyo que en el resto de la República, y acaso más en la época de cosecha." Fechada el 30 de abril de 1904, escrita por Juan Bialet Massé, la frase pertenece al histórico ‘Informe sobre el estado de las clases obreras argentinas’, señalado como el primer compendio de la situación de los trabajadores del país. A 107 años de aquella investigación, en el campo argentino se repiten las escenas de explotación laboral, jornadas de trabajo de hasta 16 horas, pagas mínimas, ausencia de día de descanso, amenazas y maltratos, alimentación escasa, personas obligadas de vivir en taperas o bajo plásticos. Organizaciones campesinas, ONG y académicos coinciden: el trabajo rural en situaciones de explotación está presente en todas las latitudes de la Argentina y es una práctica generalizada.
De sol a sol. Es la característica del trabajo en el campo. Y la cosecha de uva no es la excepción. Mendoza tiene tradición en vinos, y también en explotación laboral. Trabaja toda la familia. Mujeres y niños cortan los racimos y ayudan en el llenado de un tacho rectangular de 20 litros. Los hombres "tachan", que implica el cargado del recipiente y la descarga en camiones. Por cada tacho le dan una ficha (que vale aproximadamente un peso), que la familia acumula hasta el sábado, en que –si no hay despido previo– se cobra. En un día muy bueno (los menos) se pueden reunir 150 fichas, pero también pueden ser 50, por el trabajo de toda la familia. También es común que la ficha sea moneda de cambio en las proveedurías de la finca o los almacenes del pueblo, siempre a menor valor que si fuera dinero efectivo.
"Los cosechadores son llevados en camiones a las fincas como vacas. Y en muchos casos los trabajadores golondrina están en carpas tipo circo donde duermen todos amontonados, cocinan con fuego al aire libre, sin luz y el agua se la venden. Acá los calores son mortales, lo que le agrega un condimento extra. Los baños no existen. La paga es un miseria, sólo para sobrevivir", explica Diego Montón, de la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra (UST), organización que practica el trabajo cooperativo, alimentos libres de agroquímicos y el comercio justo. Un ejemplo es su vino "Campesino", libre de explotación laboral.
También en Mendoza, idéntica explotación padecen los trabajadores del ajo, que son obligados a inscribirse como monotributistas para falsas cooperativas y soportaban condiciones de explotación, insalubridad, hacinamiento y trabajo infantil.
En noviembre de 2008, un grupo de trabajadores se rebeló y comenzó una manifestación en el frente de la empresa, en el departamento de Maipú. Denunciaron la explotación en sus tres eslabones: siembra, cosecha y empaque. Sobrevino la represión policial y, producto de las heridas, la muerte del trabajador Juan Carlos Erazo.
"Siempre nos explotaron, trabajamos hasta 16 horas. Pero ya era mucho. Nos animamos y dijimos basta. Nos costó amenazas, golpes y la muerte de un compañero. El sindicato y el gobierno nos dejaron solos, pero salimos adelante", relata Fabián Bravo, presidente de la Cooperativa Irigoyen e integrante del flamante Sindicato de Trabajadores del Ajo y afines (Sitraaj).
En las falsas cooperativas la jornada arranca a las 6, media hora de descanso al mediodía y llegaban a trabajar hasta la medianoche. El cosechador nunca obtiene más de 60 pesos por día, los baños no existen, el agua escasea. "Todo es explotación. Desde lo que se paga al pequeño productor por la cosecha hasta lo que toca al trabajador. Nosotros, autogestivamente, cobramos el doble y también pagamos el doble a los pequeños productores", remarca orgulloso Bravo.
La producción de frutas en Río Negro tiene tradición en mano de obra temporaria. La gran mayoría de trabajadores llega desde el norte del país. Incluso el gobierno tucumano tiene un convenio con Río Negro para "facilitar" los jornaleros. Desde la Dirección de Programas Especiales de la Secretaría de Trabajo de Tucumán se pagan los micros que trasladan aproximadamente a 16 mil trabajadores, de un total de 25 mil que –según cifras oficiales– migran por temporada. La primera quincena de enero los envían a Río Negro (unas once mil personas). El resto migra a Mendoza, San Juan y La Rioja. "Todos en blanco", se apuran a aclarar en las gacetillas oficiales, donde se reconoce que se moviliza a familias enteras.
Escasean las estadísticas referidas al trabajo rural. Según la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) de Río Negro, sólo en las chacras de San Patricio del Chañar, a 55 kilómetros al norte de la capital provincial, cada año llegan 4000 personas para la cosecha de manzana, pera y cereza. El gobierno nacional asegura que, en el campo, el "trabajo no registrado" es del 50 por ciento, en base al Censo Nacional de 2001, la Encuesta Permanente de Hogares de 2010 y el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA, donde figuran registrados 400 mil trabajadores rurales). Pero Uatre maneja otras cifras: 800 mil trabajadores registrados y 700 mil "en negro".
En Río Negro, las denuncias se repiten cada año. En enero de 2010, los diarios provinciales volvieron a poner (como todos los años en época de cosecha) las denuncias. Cientos de trabajadores estaban hacinados en un galpón de la localidad de Lamarque. Les habían ofrecido 81 pesos por día y vivienda. En cambio le daban 30 pesos y un tinglado superpoblado. La mitad de los trabajadores dormía sobre el piso. Si alguien reclamaba, en el predio había policías de la provincia que amenazaban con reprimir.
En diciembre volvieron a repetirse las denuncias, en la localidad de Choele Choel. Los trabajadores no podían salir de las chacras y sólo podían pedir ayuda por mensaje de texto. Se repetían las condiciones de trabajo y alojamiento, les pagaban menos de lo pautado y cobraban los alimentos a precios altos.
Patagonia y Misiones tienen similitudes. "Parte grande de la riqueza de la provincia sale de nuestras manos y espaldas castigadas. Es lo mismo desde mis abuelos", afirma Sonia Lemos, 30 años, delegada del flamante Sindicato de Tareferos de Misiones, nacido hace dos años para luchar por los derechos del eslabón más débil de una industria millonaria. La tarefa consiste en podar la planta y separar la hoja del palo. Se acumula sobre plásticos abiertos como mantel, donde se acumula el montículo de yerba. Luego se unen las puntas y forman una gran bolsa: el "raído". Trabaja toda la familia y cada raído se lo pagan trece pesos.
"Con mucha suerte, cuatro raídos hacemos. Pero hay veces que sólo dos", explica Lemos. Traducido: por día de trabajo obtienen entre 26 y 52 pesos.
"No queremos que ningún hijo nuestro muera más de hambre en Misiones", reclamaron los mismos tareferos en noviembre pasado, cuando llegaron hasta Buenos Aires para denunciar la explotación laboral, salarial y la criminalización que padecen por reclamar. Ante el abandono de la Uatre, se organizaron para enfrentar la explotación de largas jornadas de trabajo, paga escasa y la condena a un círculo de pobreza.
El objetivo era visibilizar la situación que ya se había cobrado la muerte de dos niños por desnutrición. "Nos duele reconocer que el hambre está instalado en nuestras casas desde hace mucho tiempo y que se ha convertido en uno de los dolores más difíciles de enfrentar porque con ella no se puede pensar, no se puede trabajar. De hambre nos estamos enfermando y muriendo", denunciaron y se movilizaron hasta el Obelisco porteño con una consigna que interpelaba en busca de solidaridad: "Que el placer de tomar mate no siga descansando sobre la esclavitud de los tareferos".
No los recibió ningún funcionario. Ni siquiera lograron que la Anses cumpliera con la devolución de las asignaciones familiares retenidas arbitrariamente. Volvieron con las manos vacías. "Siempre nos explotaron, pero ahora estamos organizados. No es fácil, pero en eso estamos. Eramos sólo veinte, ahora ya somos 300. Será largo, ya no creemos en los contratistas ni políticos, haremos valer nuestros derechos", advierte la delegada gremial Lemos.
Guillermo Neiman es sociólogo, investigador del Conicet y coordinador académico de la maestría en estudios sociales agrarios de Flacso. "La cadena de complicidades incluye a los empresarios, intermediarios, sindicatos y Estado", resume. Afirma que el "trabajo precario" rural es tan histórico como generalizado, y cuestiona a los empresarios agrarios: "Por el nivel de rentabilidad del agro actual no se entiende que sigan manteniendo el trabajo precario. No se justifica de ninguna manera, desde una lógica de rentabilidad, que los salarios sean tan bajos y que permanezca el trabajo en negro".
Denuncia que para el campo no hay estadísticas actualizadas. Reconoce que deben manejarse con el entrecruce del Censo Nacional 2001 y el Censo Agropecuario de 2002, que es contestado por los patrones, no por los trabajadores. La Encuesta Permanente de Hogares se realiza en ciudades, por lo cual vuelve a quedar afuera el sector rural. "Hay personas que no quieren que se conozca la realidad rural, donde no hay dudas de que la pobreza y la desocupación son superiores a la publicitada, que siempre es una proyección de lo urbano", afirma.
Neiman explica que la explotación laboral no se da sólo en el trabajador "golondrina", sino también en el permanente, aunque siempre es mayor en los trabajos estacionales, donde se requiere mano de obra intensiva por época. "Los controles son insuficientes. Es necesaria una participación activa del Estado, es el único que puede modificar el trabajo rural precario", insta a actuar.
Diego Domínguez es sociólogo e investigador del Instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires. No naturaliza ni resta importancia a la explotación laboral en el campo, pero encuentra una coherencia histórica en la clase dirigente: "Argentina se elevó como Nación sobre la esclavitud encubierta de los gauchos y los indígenas. Entonces hoy no sorprende que, bajo el discurso de un agro exitoso, hombres, mujeres y niños padezcan la peor explotación, es una continuidad histórica".
14 de febrero de 2011
©página 12
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protesta por carga con armas y drogas


El gobierno presentará una queja a Estados Unidos por el "material camuflado" hallado en un avión oficial. El gobierno de EE.UU. manifestó "preocupación" por la incautación. Timerman respondió que "las leyes argentinas deben ser cumplidas por todos".
[Nicolás Lantos] Argentina. La Argentina "formulará una protesta" formal ante los Estados Unidos por el intento de ingresar de forma ilegal "material camuflado" en un avión militar que llegó a Ezeiza el jueves pasado, tal como informó ayer Página/12. Según un comunicado de prensa difundido anoche por Cancillería, entre el material que se incautó tras la inspección "hay desde armas hasta diferentes drogas" que no habían sido declaradas en el manifiesto oficial que consignaba el contenido del envío, destinado a cursos de entrenamiento de fuerzas de seguridad. Mientras avanzan con el análisis del material secuestrado, en el Gobierno no creen que se trate de un mensaje político destinado a Buenos Aires, sino que puede tratarse de una práctica frecuente: "Nosotros lo que hicimos fue mover la superficie –sostuvo un funcionario que siguió el caso de cerca–. Es probable que si hacían el mismo chequeo en San Pablo o en Bogotá encontraran lo mismo."
El sábado, 48 horas después de que se descubriera el cargamento ilegal en el avión, el canciller Héctor Timerman recibió un llamado del subsecretario Andrés Valenzuela, encargado de la relación de Washington con la región, que le manifestó su "preocupación acerca de la forma en la que las autoridades argentinas manejaron" el episodio. Timerman respondió que "las leyes argentinas deben ser cumplidas por todos sin excepción" y aprovechó la comunicación para informarle que la Argentina "formulará una protesta así como un pedido para la colaboración sobre los motivos que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos tuvo al intentar violar las leyes" locales, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores.
El texto difundido por el Palacio San Martín desmiente algunas afirmaciones vertidas en otro similar que divulgó Washington también ayer, en el que se afirma, entre otras cosas, que "aunque la carga estaba debidamente declarada según los acuerdos y entendimientos previos, sin aviso, las autoridades argentinas acometieron una detallada y extensa búsqueda del contenido de la nave, secuestrando determinados item". La Cancillería argentina precisó que "la Aduana procedió a realizar un chequeo de la carga con la seriedad y profesionalismo que amerita un material calificado como de guerra" cuando "descubrió que buena parte de la carga no figuraba en el listado ‘de buena fe’ provisto por la Embajada".
La versión estadounidense de los hechos también indica que "todos los elementos incautados eran material que normalmente se utiliza durante ejercicios de entrenamiento de esta naturaleza", que según lo previsto se trataba de práctica en técnicas de rescate de rehenes que serían impartidas a efectivos de la Policía Federal. Sin embargo, entre el material incautado había aparatos "para interceptar comunicaciones, varios GPS de una sofisticación reveladora de su potencia, elementos tecnológicos conteniendo códigos caratulados como secretos, así como un baúl completo con drogas medicinales vencidas", precisó la Cancillería.
Desde la Casa Rosada ensayaron una explicación para una salida tan desprolija: que las autoridades militares norteamericanas se encontraron descubiertas en un trámite ilegal pero que acostumbraban hacer sin mayores inconvenientes y ahora los representantes del gobierno norteamericano no tienen más opción que "hacerse los sorprendidos y ofendidos". "Esto habla de que hay un problema entre ellos también", suponen, y dan como ejemplo que "la vez pasada la embajadora los mandó de vuelta". En septiembre un envío similar había sido abortado por la propia embajadora estadounidense en la Argentina, Vilma Martínez, por el mismo problema que esta vez: el contenido declarado del equipaje no coincidía con el que efectivamente se descargaba en suelo argentino.
Tal como consignó Horacio Verbitsky ayer en Página/12, "con más de un millar de personas, el Comando Sur (del Pentágono) supera la cantidad de especialistas en América Latina de las secretarías de Estado, de Defensa, de Agricultura, de Comercio y del Tesoro sumadas". Así, muchas veces las relaciones bilaterales se manejan de forma paralela a través de dos o más canales, lo que puede desembocar en episodios como éste. Si quedará en una protesta formal o pasará a mayores depende de Washington: "La duda es cuál será la importancia que le den ellos –analizan en el Gobierno–. Si lo toman como un tema de alto nivel político o apenas como una desprolijidad administrativa".
14 de febrero de 2011
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quiénes llevan fieras por dentro


columna de lísperguer
Participante en foro afirma que perros vagos son peligrosos.

Es errónea la afirmación de Esperanza de que sobre todo los perros vagos llevan fieras por dentro. Hay decenas de estudios académicos y profesionales que desmienten esta creencia infundada. No hace mucho declaró el veterinario José Segura, jefe del Departamento de Zoonosis de la seremi de Salud Metropolitana, sobre la base de investigaciones de la entidad, que los perros vagos "suelen no ser peligrosos". Según Segura, "la mayoría de las mordeduras de perros se producen al interior del domicilio o en los alrededores", vale decir, que se trata de perros con dueño. Sólo el 1% de las personas atacadas requieren cirugía plástica, según la misma instancia. De los perros que deambulan por la calle, sólo el 18% son perros sin dueño. Indicaciones recientes señalan por lo demás que la mayoría de los perros en situación de calle son en realidad perros extraviados. Consulte el artículo de Verónica Muñoz en este mismo diario en la edición del 14 del 11 de 2010.
lísperguer

vida y muerte de un cerdo español


La espantosa realidad de la ganadería industrial.
[Henrique Mariño] "Trae la cámara, mira lo que me he encontrado". Enfundado en un mono blanco con capucha que lo cubre de la cabeza a los pies, un miembro del equipo de investigación de Igualdad Animal entra en la nave y enciende el foco. Las ratas, encaramadas en los conductos de alimentación que rozan el techo de las instalaciones, se ven sorprendidas por la luz cegadora y huyen a la procura de un refugio de sombra. Al final del pasillo, flanqueado por cubículos donde dormitan decenas de animales, hay un cerdo que yace en el suelo. De su boca mana vómito y sangre. Sus patas, trémulas, trazan una sufrida danza macabra en el aire. El objetivo de Iván plasma la agonía de un puerco enfermo que ha sido apartado del resto y consume sus últimas horas de vida tirado en el cemento, abandonado a su mala suerte.
La atmósfera, espesa y sofocante, se vuelve irrespirable con el paso de los minutos y las mascarillas que portan los activistas apenas camuflan el amoníaco, producto de la mezcla de orina y excrementos, que flota en el ambiente. "Tenemos imágenes que estremecerían a cualquiera", explica José Valle, portavoz de Igualdad Animal, que ha llevado a cabo una investigación en casi 200 granjas de cerdos españolas. "Y algunas de esas grabaciones, no vayas a creer, han sido realizadas en instalaciones consideradas ejemplares y premiadas por el sector cárnico". Animales con los intestinos colgando, gorrinos esqueléticos que apenas articulan un gruñido, cochas que se comen a sus crías muertas…
"No dejamos de sorprendernos. En cada granja que entramos nos encontramos con algo que no habíamos visto antes". En esta ocasión —madrugada de mayo, hacienda toledana—, un buen número de cadáveres acumulados en carretillas y contenedores al aire libre, otros simplemente tendidos en el suelo de las pocilgas, algunos recién paridos y aplastados por sus madres… Y ratas, y cucarachas, y ese aire viciado de dióxido de carbono, ácido sulfhídrico, amoníaco y polvo que torna la estancia asfixiante.
"Vemos también cerdos que devoran a otros y animales trastornados que golpean los barrotes, los muerden y tratan de escapar, por no hablar de los enfermos", detalla el activista Javier Moreno, que se ha quedado fuera de la granja para ejercer de vigilante mientras sus compañeros documentan las condiciones de vida y muerte en esta granja situada a una hora y media de Madrid. Alba, encargada de tomar fotografías, no puede más y busca un atisbo de aire fresco en un corredor descubierto. "Este olor es repugnante", se queja, porque hay tufos que ni la costumbre torna soportables.

Casi 200 Granjas Investigadas en 11 Regiones
Desde el inicio de la investigación, en agosto de 2007, Igualdad Animal ha penetrado de noche en explotaciones porcinas de once comunidades autónomas y se ha cuidado de filmar fichas y etiquetas que las identifican, así como periódicos y coordenadas de GPS para avalar el lugar y la fecha concreta de las grabaciones. También, en ocasiones, lo ha hecho de día y ha llegado a entrevistar, haciéndose pasar por estudiantes, a sus responsables. Según la organización animalista, en ellas se producen castraciones y cortes de rabos y dientes sin anestesia; algunos cerdos poseen tumores y enfermedades oculares; otros sufren heridas abiertas sin tratar, así como prolapsos rectales y uterinos.
Los animalistas se encontraron con marranos de los que pendían sus vísceras y, como muestran estas imágenes, a uno de ellos le incrustaron un tubo para que defecase a través de él. Un prolapso, rectal o vaginal, significa precisamente eso: cuando cae o desciende un órgano. "Sus compañeros le mordían justo ahí. Pero muchas enfermedades no son curadas mientras no influyan en el rendimiento económico. Así, las cerdas con parte de su aparato reproductor fuera de su cuerpo no habían sido tratadas, aun a riesgo de resultar infectadas".
Con los reales decretos relativos a las normas mínimas de protección de cerdos en la mano, Igualdad Animal asegura que en las granjas españolas se incumple la normativa y que, desde que una cerda se queda preñada hasta que es transportada al matadero, se cometen irregularidades. "Las ilegalidades son una constante en la inmensa mayoría de los casos", apunta Valle, "y un reflejo de cómo son vistos los animales". En la fase de la gestación, añade, el roce con las jaulas les produce úlceras y, como las uñas no se desgastan por la falta de movilidad, tienen dificultades para ponerse en pie, lo que les causa dolor.

Trastornos Psicológicos por Su Inmovilidad
El sufrimiento no es sólo físico, sino también psicológico, sostiene. "El alojamiento en jaulas conlleva el desarrollo de apatía, estrés social y estereotipias, que son dispositivos de adaptación en un ambiente inadecuado y representan un indicador etológico de un estado de ansiedad o frustración", ilustra la organización con un dossier que enumera las más frecuentes: mover la cabeza sin parar, morder los barrotes, hacer movimientos de masticación con la boca vacía y manipular el bebedero y el comedero.
Estas estereotipias, o repetición de gestos y acciones, se producen también cuando las cerdas son llevadas a las jaulas del área de maternidad, aproximadamente una semana antes de dar a luz. En esos armazones (que pueden medir unos cuatro metros cuadrados: 60 centímetros de ancho, por un metro de alto y 2,10 metros de largo) permanecen hasta 28 días después del nacimiento de sus crías y, una vez separadas de ellas, vuelven al área de gestación para ser inseminadas de nuevo.
"Las condiciones son terribles y espeluznantes", apostilla José Valle, quien añade que los tratamientos se realizan en función del rendimiento económico del animal. "Para reducir pérdidas, les cortan dientes y rabos. Cada mordisco dado equivale a menos dinero, porque esa carne no podrá ser comercializada". ¿Por qué, entonces, esos gorrinos moribundos en las cochiqueras y en los pasillos? "El método a aplicar es el más barato: los dejan ahí para que se mueran tanto por el desarrollo de su afección como por la falta de agua y comida. Si tienen una enfermedad, procuran aislarlos, porque pueden morder a otros y habría un riesgo de contagio. En ocasiones, los estampan contra la pared y el suelo. Hemos visto paredes manchadas de sangre, donde han sido golpeados".

Ese Olor en las Ropas
Lo hacen así, prosigue el portavoz de Igualdad Animal, "para no perder cinco minutos sacrificándolos". Los procedimientos que se aplican para matar a los animales tienen, según él, un coste de tiempo, energía y dinero: dióxido de carbono, inyección letal, pistola de proyectil cautivo… "Pero los hay más baratos, como el garrotazo: no tienen ningún interés en cumplir determinadas normas que le supongan un gasto adicional".
Alba e Iván dejan atrás las pocilgas y, cuando se disponen a abandonar el recinto, se topan con una carretilla repleta de fetos y placentas. A unos metros, detrás de un pequeño muro, un par de cadáveres de marranos adultos al relente, sin mayor protección que la noche. Es hora de contactar con Javier, regresar al coche y emprender el camino de vuelta. Llevan consigo más de dos horas de imágenes y un hedor que el cambio de ropa no logrará mitigar. Con ellos también va Mateo, un joven italiano interesado en el animalismo que exportará a su país, tras un proceso de aprendizaje a pie de granja, la causa de Igualdad Animal, que no es otra que el fin de la explotación animal y el veganismo.
"No pretendemos denunciar las condiciones de vida de los cerdos para que sean mejoradas, sino generar un debate social. Cuestionamos el hecho en sí de que sean explotados y reclamamos un mundo más justo para todos, independientemente de la especie a la que pertenezcamos", dejan claro los miembros del colectivo, mientras ponen rumbo a casa.

Sector Cárnico Rebate Investigación de Igualdad Animal
Público se ha puesto en contacto, para rebatir el testimonio y la denuncia de Igualdad Animal, con Antonio del Barrio, presidente de la Asociación Interprofesional Porcino de Capa Blanca (INTERPORC) y director de la Asociación Nacional de Productores de Ganado Porcino (ANPROGAPOR), que nos ha remitido a un comunicado oficial (word) difundido por la segunda en el que tachan las conclusiones de la "supuesta investigación" de "tan injustas como alejadas de la realidad de nuestro sector", cuyos trabajadores "cumplen estrictamente con la legislación de la Unión Europea en general y de España en particular sobre el ámbito del bienestar animal en explotaciones ganaderas".
ANPROGAPOR, que no niega la posibilidad de que existan "determinadas excepciones que incumplen las normas establecidas para tal fin", deja claro que localizará a los propietarios de las explotaciones "que han permitido la entrada" de los animalistas. Además, "pondrá los diferentes casos en manos de sus asesores jurídicos con el objetivo de poner en marcha los procesos legales pertinentes, denunciándolos por el incumplimiento manifiesto de las normas incluidas en la Directiva de Bienestar Animal de la UE y en la legislación española que son de obligado cumplimiento", así como por "los daños y perjuicios ocasionados por la mala imagen ofrecida a la opinión pública de los profesionales españoles del sector porcino español que cumplen estrictamente con la normativa europea y nacional en este ámbito".
La asociación también tratará de localizar "aquellas granjas en donde de forma nocturna, clandestina y con alevosía, han penetrado los equipos de Igualdad Animal para llevar a cabo su labor documental, con el fin de ponerlo en conocimiento de los propietarios de estas explotaciones y puedan denunciarlo ante las autoridades competentes, tanto por el allanamiento de morada e invasión de propiedad privada, como por los perjuicios sanitarios y económicos que estos supuestos ‘investigadores’ han podido y todavía pueden ocasionar a estas explotaciones ganaderas".
INTERPORC representa, en la rama productora, a la sectorial de porcino ANPROGAPOR, las organizaciones agrarias ASAJA, COAG y UPA, la Confederación de Cooperativas Agrarias de España (CCAE) y la Asociación Nacional de Comerciantes de Ganado Porcino (ANCOPORC); en la rama sacrificio-industrializadora, cuenta con la Asociación de Industrias de la Carne de España (AICE) y la Federación Catalana de Industries de la Carne (FECIC), agrupadas en Confecarne, y con la Asociación Española de Empresas de la Carne (ASOCARNE), la Asociación Nacional de Almacenes Frigoríficos de Carne y Salas de Despiece (ANAFRIC ), la Asociación Profesional de Salas de Despiece y Empresas Cárnicas (APROSA) y la CCAE.
[Foto viene de granjas de cerdo.]
14 de febrero de 2011
22 de noviembre de 2010
©henrique mariño
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