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qué hace la wspa en chile


columna de mérici
Desde hace un tiempo he venido recopilando información sobre la WSPA (World Society for the Protection of Animals; Sociedad Mundial para la Protección Animal) con la intención de mostrar la verdadera naturaleza de esta organización. Otras ocupaciones desviaron mi atención y el proyecto quedó en el tintero. Pero mi interés volvió a renacer ahora a fines de octubre cuando, leyendo sobre la campaña contra la matanza y explotación comercial de los lobos marinos de las costas chilenas en la página web de SOS Lobos Marinos Chile (que para esta campaña agrupa a organizaciones animalistas como Ecocéanos, Centro de Conservación Cetácea, AnimaNaturalis y la WSPA), me entero, en un párrafo escrito como al paso, que el senador Girardi, que apoya la campaña, es también "aliado de la WSPA en otras iniciativas como la campaña por la Declaración Universal sobre Bienestar Animal".
Antes de seguir, creo que esta campaña contra la explotación o muerte de los lobos marinos, es una iniciativa necesaria y urgente que todos deberíamos apoyar. Mi problema no es esta campaña, sino lo que me parece que son intentos de manipulación de la WSPA, tanto del senador Girardi como de la opinión pública en general. En los últimos años, el senador Girardi ha demostrado ser un activo defensor de las causas animalistas y es uno de los políticos que sumó sus esfuerzos a la campaña por borrar del proyecto de ley de protección animal el articulado que autorizaba, en el proyecto del gobierno de la presidenta Bachelet, el exterminio de los perros callejeros. Por eso llama la atención que aparezca como firmante de esa declaración de la WSPA.

¿Qué Es la WSPA?
La WSPA es una organización internacional bienestarista fundada en 1981 que tiene como uno de sus objetivos explícitos la protección y bienestar animal. Agrupa a mil sociedades protectoras y organizaciones animalistas en 150 países. En su página web para América Latina, podemos leer que la organización incluye entre sus prioridades a los animales de compañía y que promueve la tenencia responsable de mascotas, el control o manejo humanitario de poblaciones callejeras (vagabundas) y que quiere evitar la crueldad hacia los animales. También es activa en el campo de los animales de granja y aparentemente buscan introducir reformas a la cría intensiva, al transporte en trayectos largos y en las técnicas de sacrificio de los animales -con el fin de desterrar las prácticas crueles o no humanitarias.
En los últimos 30 años ha logrado introducirse en una serie de organismos internacionales, como Naciones Unidas y el Consejo Europeo, convirtiéndose en una organización de mucho poder. Está constantemente buscando aliarse con personas con poder (léase políticos como senadores, diputados, ministros) y con organizaciones del ámbito del bienestar animal (protectoras). Su objetivo explícito es influir y determinar de manera decisiva las políticas públicas relativas al bienestar animal basándose en su aparente carácter profesional.

La WSPA y los Perros
Pese a sus aspiraciones, y al hecho de que lleva varios años en el país infiltrando y cooptando a las más diversas organizaciones, la organización tiene un conocimiento bastante precario de la realidad chilena.
En mayo de 2011, la página web PrensaAnimalista publicó un artículo de la WSPA bajo el título de Animales de la calle, la triste realidad, la versión en español de un artículo publicado en inglés en la página web de esa organización. Leyéndolo, no parece que haya sido escrito pensando en Chile, porque su descripción de los perros de la calle, sus premisas y conclusiones, no tienen nada que ver con la realidad de los perros en el país. La razón de su publicación es pues misteriosa. La organización predica lo que llama el manejo humanitario, vale decir, la eliminación de los perros y gatos de la calle, e incluso de mascotas con hogar, como método de lo que creen un necesario control canino. Estando en Chile prohibida la aplicación de la eutanasia médica a animales de compañía sanos, y permitiendo la legislación administrativa existente (los dictámenes de la Contraloría) la aplicación de la eutanasia sólo en casos individuales y calificados por razones urgente y estrictamente médicas, la difusión de la ideología de la WSPA revela un desconocimiento brutal de la realidad chilena y de la sensibilidad de sus habitantes.

Sé que hay muchos que ignoran o niegan estos hechos. Trataré de demostrar en este escrito que quienes se oponen a la penetración de la WSPA en Chile, como mis amigos Claudio Lísperguer (Cuidado con los nazis de la WSPA; La WSPA sigue matando; Mercanchifles de la WSPA vienen a matar) y Pepa García (La verdad sobre la WSPA), tienen toda la razón. En el documento publicado por PrensAnimalista bosqueja la presunta realidad de los perros en la calle. Dicen que "la vida en la calle es dura", los perros se pelean por la comida que encuentran en la basura y "las heridas sufridas de esta manera rara vez son tratadas". Que la vida es dura en la calle es una constatación innegable para muchos perros, pero que riñan por la comida no es privativo de los perros callejeros. Todos los perros se disputan por la comida, en la calle o no. Y, de hecho, todos los animales se disputan por la comida, domésticos o no. Quien escribió esas líneas no tiene ni idea de etología (la ciencia que estudia la conducta y cultura animales).

Seguidamente afirman que el "75% de los cachorros de los países en vías de desarrollo mueren en la agonía de enfermedades que incluyen la rabia y el distemper". No sé si Chile es un país en vías de desarrollo ni sé qué significa exactamente esa descripción, pero esas conclusiones no se aplican aquí en absoluto. Tampoco las del párrafo anterior. En Chile existe una amplia y extendida red de tutores (madrinas, padrinos, llamados afectuosamente "viejas locas") que se ocupan de los animales en la calle, los alimentan, les proporcionan ayuda médica o los llevan al veterinario. Esta es una realidad que conocemos todos. En 2006, cuando asumió la presidenta Michelle Bachelet, el intendente de Santiago mandó matar a los perros que vivían en la Plaza de Constitución, frente al Palacio de La Moneda, que es la sede del gobierno nacional. Los perros llevaban viviendo allí varios años y las nuevas autoridades socialistas decidieron exterminarlos para que no empañaran la ceremonia de investidura de la nueva presidenta. Pues bien, todos los perros de la plaza contaban con tutores, que los alimentaban y cuidaban. Todos ellos tenían sus tarjetas médicas al día, estaban todos vacunados y ninguno de ellos estaba enfermo. Algunos de ellos dormían incluso en locales, quioscos y cobertizos, porque los dueños o administradores de esos recintos les dejaban dormir ahí para protegerles del frío y otros peligros. La noche en que los funcionarios de la intendencia salieron a matar, los carabineros de turno en la plaza, cuando vieron sus intenciones, rescataron a algunos y los ocultaron en las furgonetas policiales hasta después de que se marcharan. Este terrible e injustificado acto de crueldad fue denunciado ampliamente y es una de las circunstancias que más impulso dio al movimiento animalista, entonces incipiente.

No se puede decir que esta sea la realidad de todos los perros de la calle ni que su presencia en la calle no implique problemas para los humanos. Pero ese trágico incidente (que le costaría el cargo al intendente algunos meses después) dejó en claro que los perros en la calle sí cuentan con una extensa y comprometida red de protección. La matanza fue ampliamente condenada por toda la ciudadanía, sin distinción ni de credo ni de orientación política. Las encuestas demuestran que la inmensa mayoría de los chilenos reconocemos a las mascotas el derecho a la vida y rechazamos que se les sacrifique por motivos pueriles. De hecho, la jurisprudencia administrativa de los últimos diez años sólo permite la eutanasia de animales con enfermedades dolorosas o incurables o que sufren de rabia. Incluso en este último caso, un perro aislado en observación por presentar síntomas aparentes de rabia sólo puede ser sacrificado si tras diez días se confirman esos síntomas.

Dice luego el documento de la WSPA que "a menudo las personas que viven a su alrededor los ven como una molestia y un riesgo para la salud" y que "la falta de conocimiento y recursos hacen que las comunidades de los países en vías de desarrollo recurran a la matanza por azar, envenenando, electrocutando o disparando a los perros". Hay que decir que el documento está lleno de estas frases alarmistas y los autores no ofrecen ningún documento ni enlace donde se demuestre la veracidad de estas afirmaciones. Son afirmaciones huecas, sin ninguna justificación. Más que constataciones y hechos, son creencias mal
inspiradas. Este recurso a afirmaciones no fundamentadas sólo muestra algo que queda en claro a poco de empezar la lectura. Sus conclusiones no se basan en ninguna investigación ni objetiva ni científica ni académica.

Tiene Lísperguer toda la razón cuando nos advierte que este documento debe ser leído con extremo cuidado, porque ha sido escrito para ocultar o encubrir su verdadera ideología. Por ejemplo, considérese esta frase que dice que por ignorancia y falta de recursos la gente realiza "matanzas al azar". ¿Es que existen matanzas que no sean azarosas? Claro, existen las matanzas sistemáticas, que en nuestro país son delito. A sus autores los perseguimos y, si podemos, los encarcelamos. Lo que quiere sugerir la WSPA es que hay métodos de sacrificio que no incluyen el veneno, ni la electrocución ni los disparos. "Estos métodos no son humanitarios y causan enorme dolor y sufrimiento a los animales". Así, para la WSPA se trata de la manera en que mates a los perros y gatos de la calle, sin reconocer lo que creemos los chilenos, que es que nuestras mascotas tienen derecho a la vida, tal como tú o yo, tal como los funcionarios de la WSPA.

Dice luego el documento, en esta retahíla de constataciones infundadas que no se aplican a Chile, que "la mayoría de los animales callejeros han sido abandonados por sus dueños o estos les permiten andar sueltos libremente". Para esta afirmación no ofrecen ni fuentes documentales ni cifras ni nada. Que la mayoría de los perros en la calle han sido abandonados es una creencia infundada y en algunos países derechamente falsa. Investigaciones y estadísticas en Inglaterra y Estados Unidos indican que, al contrario, la mayoría de las mascotas que se encuentran en la calle son en realidad animales extraviados. Y aunque en Chile no hay todavía estadísticas ni estudios, todo parece indicar que esa descripción también se aplica aquí. En realidad, esa creencia ha sido difundida de mala fe por las organizaciones que tienen interés en que la gente crea que esos animales son abandonados, porque así se puede culpar a sus antiguos dueños y justificar su sacrificio sobre la base de que la comunidad no puede hacerse responsable de la negligencia e irresponsabilidad de otros. Pero la afirmación es falsa. Enseguida pretenden que "los perros sin supervisión se reproducen, generando cachorros no deseados". La verdad es que en Chile, aunque de vez en vez se puede ver a una hembra preñada y aunque se diga que muchas veces las hembras preñadas son echadas a la calle justamente por eso, la esperanza de vida de esos cachorros es muy baja y muchos estudios consideran que ese es el menor de los problemas. Pero la solución para esos cachorros que se encuentran en la calle no es su eliminación, sino sencillamente su retiro e inscripción en planes de adopción por familias humanas.

La WSPA, sin embargo, en sus propuestas de solución a lo que ven como problema (vale decir, los perros en la calle), no menciona en ningún momento ni la adopción ni la creación de organismos o programas que faciliten el reencuentro entre mascotas perdidas y sus familias humanas. En sus propuestas sólo incluyen "la identificación de perros, la vacunación y la esterilización". Esta manera de formular su solución deja expresamente fuera a los animales en situación de calle, los que, considerados abandonados en lugar de perdidos, aparte de ser focos de peligro para la salud pública humana y de molestia, no podrían ser ni adoptables ni devueltos a sus familias humanas. ¿Qué solución queda pues para ellos?
La respuesta de la WSPA es "tratamientos" y "educación sobre tenencia responsable". ¿Qué quiere decir "tratamiento"? No lo dicen explícitamente. Pero lo que quieren decir es simplemente exterminar a los perros y gatos de la calle, aunque cuidando las apariencias y procurando utilizar métodos que llaman humanitarios. Puede uno intuir qué quieren decir con tenencia responsable. Con "tenencia responsable" quieren decir que hay que matar a las mascotas o que se encuentren en la calle o que, en casa, sobren.
Su estrategia de control de la población animal incluye "educación sobre cuidado de mascotas", "identificación y registro de mascotas", "esterilización de animales callejeros y con dueño", "vacunación". Agregan también "legislación". Pero, repito, no incluyen la adopción ni la creación de programas de reunificación familiar de mascotas y familias humanas. ¿Por qué no incluye la adopción ni los programas de reunificación? Porque creen injustificadamente y porque este problema no lo han estudiado nunca profesionalmente, que no hay familias suficientes para acoger a los animales de la calle.
En cuanto a lo segundo, como creen que se trata de animales abandonados, ¿qué sentido podría tener iniciar programas de reunificación? ¿Qué pasaría si los perros en la calle fuesen en su mayoría perros perdidos? Obviamente, la solución humanitaria sería buscar la manera de identificar a sus familias humanas. Sin un registro de identificación canina y sin chips de identidad, la única alternativa razonable es recoger a los perros en caniles y ofrecer a las familias un programa que facilite el reencuentro.
No se puede aquí pasar por alto las enormes e importantes contribuciones de Nathan Winograd y el movimiento No Kill (Sacrificio Cero). En algunas ciudades en Estados Unidos la tasa de adopción es tan alta que los voluntarios sobran y faltan las mascotas adoptables. Cuando se inician seriamente programas de adopción y de reunificación, los resultados sorprenden. Mientras que los aducen falsamente que la única solución es matar ("humanitariamente", claro está) y pese a sus millonarios recursos, como la organización PETA, no logran encontrar familias humanas ni para diez de ellos, sacrificando a los otros, en Chile organizaciones animalistas y municipalidades bien intencionadas demuestran que esta estrategia es que la más conviene tanto a los humanos como a los animales. La municipalidad de Ñuñoa, por ejemplo, en diez meses de campañas de adopción ha encontrado hogares adoptivos para nada menos que 700 animales. En Estados Unidos, una organización con un presupuesto de 30 millones de dólares no logra encontrar familias ni para diez.
¿Qué explica la diferencia? ¿Son los estadounidenses de Virginia diferentes a nosotros, o a los habitantes de, digamos, California? ¿Es una diferencia cultural? No, la verdad debe ser otra. No es que no haya gente que no quiera adoptar. Lo que pasa es que PETA no fomenta la adopción. ¿Por qué? Matar es más cómodo, más rápido, más fácil. Incluso, algunos gobiernos te pagan por ello. Más todavía: en muchos caniles eutanásicos, donde se mata indiscriminadamente a todo animal recogido, los cadáveres de los perros y gatos sacrificados son vendidos a fabricantes de alimento para mascotas. No digo que PETA o la WSPA hagan esto. Pero muchos caniles particulares y municipales lo hacen porque la legislación estadounidense lo permite. De hecho, algunos políticos chilenos han propuesto que los animales recogidos de la calle sean subastados para su uso como materia prima no solamente como ingrediente para comida de mascotas, sino también para el procesamiento comercial del pelaje, los huesos y el cuero. En China los perros son utilizados comercialmente para estos fines. Y ha sido la razón por la que la Unión Europea ha legislado sobre la materia y prohibido la importación de muchos subproductos animales para su uso como ingrediente de alimentos aptos para consumo humano y animal. Es muy posible que si compras un peluche, abrigo o llavero hecho en China, estés comprando productos hechos con cuero o pelaje de perros. Es igualmente posible que el alimento para mascotas proveniente de China o Estados Unidos incluya este tipo ingredientes.
En su artículo sobre los perros de la calle, cuyas conclusiones aplican sin ton ni son a Chile, la WSPA demuestra un desconocimiento aberrante de la realidad local. Pese a desconocerla, ofrecen su cooperación cuando se trata de la eliminación sistemática, humanitaria según la organización, de los perros y gatos en situación de calle.

Los Métodos de la WSPA
Es dudoso que se pueda hablar de métodos humanitarios de eliminación de mascotas sanas, o no sanas. Lo mismo que es dudoso hablar de sacrificios humanitarios del ganado en los mataderos, donde el olor a sufrimiento y muerte se extiende incluso a las calles aledañas. Los métodos que ha fomentado la WSPA en el pasado distan mucho de ser humanitarios. Una lista de métodos de eliminación de mascotas publicada por la organización en 1990 parece una lista de torturas de un campo de exterminio. He aquí un extracto:

"Cuando es necesario sacrificar perros, la tarea algunas veces será responsabilidad del propietario, y algunas veces estará a cargo de los servicios comunitarios, en interés de la salud pública, limpieza de las ciudades o protección del ganado. Es más deseable que los propietarios mismos corrijan el exceso de perros no deseados. Se debe dar preferencia a la eliminación de los cachorros inmediatamente cuando nacen. Las personas bajo cuyo abrigo y cuidado nacen los perros y gatos tienen la obligación de decidir el número a dejar y criar cuales pueden conseguir hogares. Existen varios caminos a seguir por la persona responsable, a saber: a) llamar a la organización de bienestar animal más cercana o al servicio de salud pública para que ayuden en la eliminación y disposición humanitaria de los animales no deseados b) para los gatos pequeños usar cloroformo, según se describe en Sección 6.5 c) cuando no se dispone de servicios especiales, los cachorros y gatos recién nacidos pueden sacrificarse humanitariamente con un golpe fuerte en la parte de atrás de la cabeza. Luego hay que dislocar el cuello para asegurar la muerte. Tal acción debe ser hecha, claro está, por alguien que tenga gran cuidado y determinación.
"6.5 EUTANASIA . Esta sección describe los métodos recomendados por la WSPA para el sacrificio humanitario de los animales que no han sido reclamados por sus dueños y no son adecuados para adopción. Es importante que el operador esté muy bien entrenado y sea competente en estos métodos, de manera que se cause el menor dolor y angustia a los animales. Todos los cadáveres deben ser rápida y adecuadamente eliminados. 6.5.2. Barbitúricos 6.5.3 Cloroformo 6.5.4 Monóxido de Carbono 6.5.5. Disparos a) en un recinto cerrado b) a distancia 6.5.6. Otros métodos" (Guía para el manejo de la población canina – OPS – WSPA – Ginebra 1990) (en la página del Centro de Prevención de la Crueldad Animal).

Este es un documento antiguo, publicado en colaboración con la Organización Panamericana de la Salud, del que algunos funcionarios de la WSPA se habrían distanciado. Sin embargo, y ya independientemente de los métodos, la organización sigue fomentando el exterminio de las mascotas en situación de calle que, según describen, no tienen posibilidades de ser adoptados. Así se lee en un documento de la organización publicado en 2007:

"Cuando se asume el funcionamiento de lugares para retener animales o centros o redes de adopción, se requerirá administrar la eutanasia a animales que estén sufriendo enfermedades o lesiones incurables o problemas de comportamiento que hagan que no puedan ser reubicados o que no puedan sobrellevar su estadía en el centro lo suficientemente bien como para mantener un nivel razonable de bienestar. Al final, un programa de manejo de poblaciones exitoso debe crear una situación donde éstas sean las únicas ocasiones en las que se deba requerir de la eutanasia y donde se pueda hallar un buen hogar para todos los perros saludables. Sin embargo, en la realidad, la mayoría de los países no podrá lograr esta situación inmediatamente sino que necesitará trabajar para llegar a ella, aceptando que algunos animales saludables deberán recibir la eutanasia porque no hay suficientes hogares que puedan proporcionar un buen nivel de bienestar" (Guía para el manejo humanitario de poblaciones caninas, WSPA, 2007).

"A largo plazo es sumamente difícil mantener un buen estado de bienestar para los perros que permanezcan encerrados en perreras. En esta situación, la eutanasia debe ser considerada tanto para bien del animal como para el de otros perros a los que se les podría ofrecer la oportunidad de encontrar un nuevo hogar" (Guía para el manejo humanitario de poblaciones caninas, WSPA, 2007).

La WSPA, pese a las afirmaciones de algunos de sus funcionarios, no ha abandonado su filosofía de control de la población canina y sigue fomentando la eliminación de mascotas sanas. En un documento de 2010, la WSPA en Argentina rechaza virulentamente las políticas de Sacrificio Cero (que rechazan la eliminación de mascotas y fomentan la adopción y reinserción social):

"Declarar a un municipio o a una provincia como no eutanásica, no aporta herramientas de trabajo, sólo genera confrontación e incumplimiento del Código Penal Argentino y demás normativas en resguardo de la salud humana y animal" (Estrategias para la implementación de las directrices de la OIE en tenencia responsable y control de poblaciones caninas, WSPA, 2010).

Los documentos y declaraciones más recientes de la WSPA y/o algunos de sus funcionarios, en los que rechazan lo que llaman eutanasia como método de control de la población canina y felina, apartándose de directrices anteriores, no parecen ser más que palabras de buena crianza (por ejemplo, en Methods for the eutanasia of dogs and cats, donde rechaza la "destrucción masiva" de perros y gatos como control de la población). En los últimos años, la WSPA, en su intento de infiltrar las instancias de poder, predica sea la eliminación de perros en unos países, sea la esterilización en otros, sea la adopción de estrategias todavía más humanitarias, rechazando de plano la eliminación arbitraria de animales. Mucho me temo que nada de lo que dicen es creíble y dudo, como Lísperguer, de su sinceridad.

¿Qué Es la Declaración Universal de la WSPA?
Cuando la WSPA se refiere a esta declaración, incluye un solo enlace a un borrador  muy rudimentario (de 2005) en el que definen cuatro proposiciones: 1) los animales son seres sintientes que merecen consideración y respeto; 2) el bienestar animal incluye la salud animal y los veterinarios deben tener un papel esencial en la salud y bienestar de los animales; 3) los humanos y otras especies coexisten en un ecosistema interdependiente; 4) la Organización Mundial de Sanidad Animal debe fijar las normas globales de bienestar animal. En una versión más extensa (de 2007) agregan algunos puntos interesantes de ser analizados: reconocen que muchos países cuenta con sistemas legales de protección de los animales, y afirman que el "uso humanitario de los animales redunda en más beneficios para los humanos".

Pese a que en el borrador se lee que los animales son seres sintientes que merecen consideración y respeto, el presunto principio se derrumba totalmente cuando la WSPA afirma al mismo tiempo que la declaración debe "animar a las industrias que usan animales a mantener" su bienestar, lo que, en el contexto de la industria ganadera, por ejemplo, es un contrasentido o una broma macabra, porque en ambas industrias lo que se busca es la muerte del animal para que terminen como alimento. La declaración, agrega la WSPA, "mejoraría la vida de más de mil millones de personas que dependen de los animales para sus sustentos". La declaración universal sobre bienestar animal, termina la WSPA, mejoraría la salud humana, porque el bienestar animal "contribuye a sistemas de producción sostenibles y al mejoramiento de la seguridad en la comida para humanos".
Es evidente que la preocupación por bienestar animal no es el reflejo de una preocupación sincera por las condiciones de vida y muerte de los animales. En cualquier caso, el bienestar en sí mismo no es un objetivo de la organización, sino que reproducir los "sistemas de producción sostenibles" y asegurar "la seguridad en la comida para humanos" (véase también Animals Matter To Me). Es otro modo de decir que el bienestar animal es esencial para obtener carnes más blandas y sabrosas.

No he encontrado en ninguna página de la WSPA ninguna referencia ni enlace a la versión más extensa de su declaración universal, que incluye no cuatro sino ocho artículos. El inciso e) del artículo 6 declara que los "médico-veterinarios u otras personas por ellos calificadas deben ser autorizadas a destruir humanitariamente a aquellos animales de compañía que han sido abandonados y no pueden ser reubicados en hogares o provistos con el cuidado adecuado para asegurar su bienestar" (en BioÉtica). Este punto de la declaración es incompatible con los principios animalistas y es incompatible incluso con la legislación chilena, que no admite que los animales de compañía, como perros y gatos, en situación de calle o no, puedan ser sometidos a eutanasia, con o sin la asistencia de un veterinario, por otros motivos que los estricta y urgentemente médicos. En Chile aplicar eutanasia a un perro sano es un delito grave y puede ser castigado con hasta tres años de cárcel.

Por esto la presencia de la WSPA en Chile debe considerarse como un retroceso y un obstáculo para la causa de protección de los animales. Esta organización, activa en la compra de conciencias -mediante generosos subsidios, invitaciones a congresos internacionales y otros tipos de carnadas- y en la manipulación de la verdad, quiere ocupar un lugar de privilegio a la hora de formular políticas públicas basándose en el imaginario derecho que daría a los veterinarios el ejercicio de una profesión. Ningún profesional de ningún ámbito tiene ni debe tener ningún privilegio especial por encima de la ciudadanía. Las pretensiones de la WSPA son simplemente ridículas. Habría que concluir que, estando la profesión de los médico-veterinarios sujeta al espíritu de los tiempos, como el resto de las cosas, es afortunado que crean ahora, basándose en lo que llaman análisis científico, que es malo maltratar a los animales. Si estuviésemos en el siglo catorce en Inglaterra, nos dirían que para mejorar la calidad y sabor de la carne no hay mejor método que someterlos a tortura y hacerlos mordisquear por perros peligrosos (como los pit bulls). Tampoco se entiende por qué insistir tanto en estas reformas en el tratamiento del ganado, cuando lo más probable es que los propios ganaderos las introduzcan en cualquier momento, habida cuenta que el trato que le dan hoy al ganado es evidentemente perjudicial para la industria.
Algunos funcionarios de la WSPA se han defendido en público diciendo que la organización respeta las particularidades culturales. Pero es evidente que si creyeran de verdad en lo que dicen, no habrían redactado nunca ese inciso en el que se justifica el asesinato de animales por motivos ajenos a los meramente médicos -con lo que de paso demuestran una fragilísima, sino aberrante formación ética.
No se entiende qué motivo real pueda tener la WSPA para pretender que un gremio llamado profesional tenga más atribuciones que otros grupos de la ciudadanía para determinar las políticas públicas sobre los animales -sean de compañía o de producción. El permanente guiño a las autoridades que practica la WSPA (cuando, por ejemplo, reconoce la vigencia de sistemas legales locales a los que hay que adaptarse o cuando afirma que se adapta a las condiciones locales o cuando persiste en predicar el exterminio de perros que dice que sobran) no es otra cosa que practicar una política de acomodo con el poder para hacerse hueco en esas esferas y con un nicho en el ámbito de las políticas públicas. Estas constantes y flagrantes contradicciones delatan su intención de seducir y adaptarse a cualquier estructura de poder. En su visión de sociedad, la WSPA, como organismo dirigido por veterinarios y responsable de la ganadería, los primeros están destinados por vocación a determinar, por encima de la ciudadanía, la manera en que se ha de tratar a los animales y no en función de estos, sino en función de las necesidades humanas. Es claramente un intento de usurpación y exclusión de la participación y voluntad ciudadanas, y es un intento de torcer la dimensión ética del trato que debemos a los animales para presentarlo como un asunto técnico en el que ellos, naturalmente, serían los expertos. Con afirmar que este es un asunto ético no quiero decir, obviamente, que sólo los curas y los filósofos puedan discutirlo. Si es una opción ética que debemos decidir como sociedad, es un asunto que nos concierne a todos los ciudadanos -desde panaderos y maestros hasta veterinarios y ministros de estado, todos en pie de igualdad.
Lo que sí queda claro de la lectura de documentos de la WSPA es que lo que defienden, más que el bienestar de los animales, sean de compañía o de producción, son los intereses del gremio veterinario y de la industria ganadera y, más allá de eso, de una cultura y un modo de vida que no se puede concebir a sí misma sin la explotación, el cautiverio, el sacrificio y el consumo animal, que teme reconocer en los animales a personas con relaciones sociales inmersas en contextos históricos y culturales, que se niega a buscar un nuevo tipo de relación con los animales que excluya su explotación y consumo. Eso es lo que defiende la WSPA, y eso es lo que la hace impresentable.

El senador Girardi ha protestado en muchas ocasiones por las matanzas ilegales de perros y de otros animales. Por eso suena inverosímil que haya firmado esta declaración de la WSPA avalando el asesinato de mascotas. ¿Qué versión de la declaración le mostró la WSPA: la breve y truchísima o el texto más extenso y vergonzante? ¿Leyó el senador el artículo 6 de la declaración? Conociendo la posición del senador, lo dudo. Esto querrá decir, imagino, que firmó o avaló una declaración que o no leyó nunca o no tuvo en sus manos el texto completo. Me inclino a creer que fue engañado, porque otros activistas han sido igualmente engañados por esta organización. En algunos casos aberrantes, el engaño ha llegado tan lejos que los activistas cooptados niegan incluso que la WSPA avale o haya avalado la eliminación de perros y gatos como método de control de población (en La verdad sobre la WSPA), pese al indesmentible documento citado de la WSPA trasandina. Es también coherente con la filosofía de la WSPA que la organización prefiera asociarse a estructuras de poder, independientemente de su representatividad o vínculo con la ciudadanía. El 6 de febrero de 2011, la WSPA respondió de la siguiente manera una pregunta que le formulara un lector chileno: "La WSPA no cree que una gestión Sacrificio Cero sea sostenible. A veces es necesario eutanasiar, por un tema de bienestar animal. En tales casos siempre recomendaremos el uso de métodos humanitarios" (en el artículo de Pepa García, La verdad sobre la WSPA).
[La foto viene de msnbc.]
[mérici]

chile rinde culto a criminales


columna de lísperguer
Demoras en tramitación de proyecto que prohíbe culto a miembros de la Junta Militar (1973-1990) en espacios y monumentos públicos.

Hace unos días el diputado Tucapel Jiménez, hijo del asesinado dirigente de la ANEF durante la dictadura de Augusto Pinochet, reclamaba el retraso en la tramitación de un proyecto de ley que "prohíbe la exhibición de imágenes y monumentos públicos que honren la memoria del ex dictador Augusto Pinochet". El proyecto de ley se fundamenta en un fallo de la Corte Suprema de Justicia que declaró que las policías secretas de la dictadura eran asociaciones ilícitas. Consecuentemente, no es comprensible que Chile rinda tributos a personas que han sido juzgadas y condenadas por graves violaciones de los derechos humanos, incluyendo detenciones ilegales, homicidios, torturas, violaciones, saqueo de bienes de las víctimas, internamiento en campos de concentración y desaparición de los cuerpos de las víctimas. Permitir monumentos públicos a la memoria de Pinochet y otros miembros de la Junta Militar sería como si Alemania permitiera que se honrara la memoria de Adolf Hilter.
El proyecto de ley de ley especifica que "se prohíbe en los espacios y organismos públicos, así como en los establecimientos educacionales, las imágenes, estatuas, placas o escudos que honren o recuerden al ex comandante en jefe del Ejército de Chile, general Augusto Pinochet Ugarte" y otros miembros de la Junta Militar durante el periodo del gobierno de facto del 11 de septiembre de 1973 al 11 de marzo de 1990.
El proyecto fue redactado de alguna manera en el mismo espíritu que la ley argentina, aprobada el año pasado, que prohíbe similarmente el culto a funcionarios de facto condenados en juicios por delitos de lesa humanidad y se extiende a toda la historia republicana de ese país. La ley argentina prohíbe igualmente que se recuerde a funcionarios de facto en nombres de calles, plazas, escuelas e incluso regimientos.
Por esto, este proyecto chileno debiese ser ampliado para incluir a funcionarios de facto (lo que incluye a los dictadores que ha tenido Chile en su historia) y a funcionarios, entre ellos militares, que hayan cometido delitos graves, como matanzas de manifestantes y felonías similares, que abundan en la historia chilena. Que los nombres de notorios e infames criminales adornen nuestras calles y plazas e incluso sirvan como nombres de escuelas y otros espacios públicos es una afrenta permanente a los que sí merecen nuestro respeto y recuerdo, que son los que fueron víctimas de estas alimañas.
Duele encontrarse en prácticamente todas las ciudades chilenas con calles y plazas con el nombre de personajes como el general Roberto Silva Renard, Rafael Sotomayor, Pedro Montt -responsables de la espantosa carnicería de cientos de mineros conocida como la Matanza de Santa María de Iquique- y, más recientemente, de personas como Edmundo Pérez Zujovic -autor intelectual de la masacre de Pampa Irigoin en 1969, en la que Carabineros dispararon a matar contra un grupo de pobladores desarmados, ultimando a nueve de ellos, entre ellos un bebé. Por ese horrendo crimen, el entonces ministro del Interior no fue juzgado nunca. Ninguna calle, ni plaza, ni escuela, ni regimiento, ni salón, ni universidad, ni nada deben llevar nunca el nombre de ninguno de estos criminales. Su culto hiere y humilla a los descendientes de las víctimas y deshonra y degrada a los que ven a sus victimarios como militares victoriosos.
La aprobación de esta ley, ojalá ampliada para incluir a otros criminales anteriores, y posteriores, a la dictadura de Pinochet, es una tarea urgente.
[Foto viene de Anarkismo.]

lísperguer

habla horacio verbitsky


Distinción al presidente del CELS en la Universidad de York. La Universidad de York, una de las diez principales de Inglaterra y de las cien más importantes del mundo, confirió el carácter de miembro honorario visitante a Horacio Verbitsky. Esa distinción reconoce los méritos de una vida y expresa el propósito de emprender una tarea conjunta.
Argentina. Estas son las palabras que el presidente del CELS expuso en el Centro de Derechos Humanos de la Universidad sobre el proceso de Memoria, Verdad y Justicia en la Argentina.

[Horacio Verbitsky] Desde la ley de Punto Final, que en 1986 buscó disuadir los juicios por violaciones a los derechos humanos cometidos durante la dictadura militar, hasta la condena a dieciséis miembros del grupo de tareas de la ESMA, hace pocos días, transcurrió un cuarto de siglo. En ese lapso la sociedad argentina hizo saber de todas las formas a su alcance que no convalidaba la impunidad para los peores crímenes cometidos en forma masiva y sistemática en toda su historia. El mes pasado, la presidente Cristina Fernández de Kirchner fue reelecta con un asombroso 54 por ciento de los votos. A la salida de los lugares de votación, el Centro de Estudios sobre la Opinión Pública de la Universidad Nacional de Buenos Aires preguntó a los electores sobre una serie de políticas públicas y cómo incidieron en su decisión de voto. El 93 por ciento de quienes votaron por Cristina, declaró su respaldo a la política de juzgamiento de los crímenes de lesa humanidad. Coincidió en esta evaluación el 79 por ciento de quienes prefirieron a otros candidatos presidenciales. No fue siempre así. Este apoyo del 86,6 por ciento de la población que participa en política con su voto es la consecuencia de una larga elaboración social del tremendo trauma de la denominada guerra sucia de 1976 a 1983. Su racionalización fue suministrada por la hegemónica Iglesia Católica Apostólica Romana. La Junta Militar declaró que combatiría hasta más allá de la vida y de la muerte contra lo que denominó "la subversión". Este es un concepto de cuño católico. Subversivos son quienes se apartan del Orden Natural o el Plan de Dios para la tierra, inmutable desde su creación. De ahí el amplio espectro de víctimas, mucho más amplio que quienes desafiaron con las armas a la dictadura.

El Juicio a las Juntas
El primer presidente elegido por los votos y no por las botas, Ricardo Alfonsín, creó una comisión para investigar la desaparición de personas e impulsó el enjuiciamiento de nueve ex comandantes en jefe de las tres Fuerzas Armadas. Ese juicio concluyó con la condena a prisión perpetua a los ex jefes del Ejército y de la Armada, Jorge Videla y Emilio Massera, y a penas menores al resto. Las audiencias del juicio fueron filmadas, pero el gobierno no permitió que se difundieran, de modo que esas imágenes debieron esperar en los archivos que les llegara el momento. Esto obedeció al poder que aún conservaban las Fuerzas Armadas, en un país que desde 1930 padeció no menos de un golpe militar por década y en algunos casos hasta tres. Alfonsín tuvo la lucidez de diseñar los juicios como forma de impedir que en un par de años también su gobierno siguiera el mismo triste destino de otras presidencias civiles que lo precedieron. Es claro que se trató de una cuestión de política de supervivencia de la democracia, por la que Alfonsín merece el máximo reconocimiento, pero no fue una decisión inspirada en los derechos humanos. Por eso, cuando los jueces que condenaron a los ex Comandantes, decidieron descender en la cadena de responsabilidades hacia los oficiales de rango medio y bajo, y esto suscitó inquietud en los cuarteles, el presidente dictó la ley de punto final, que debía restringir el universo de posibles incriminados, al fijar un plazo de prescripción de 120 días, luego de los cuales nadie podría ser procesado. La jugada salió al revés de lo deseado, ya que los jueces percibieron que se intentaba hacerlos responsables de la impunidad y respondieron procesando a todos los militares que alguna vez hubieran sido mencionados en algún testimonio. En 1987, cuando comenzaron los arrestos de oficiales de los rangos medios, se produjo un alzamiento armado de los comandos militares conocidos como carapintadas, por la pintura de camuflaje que usaban en el rostro. El gobierno envió al Congreso una ley de amnistía encubierta, que declaró que los militares y policías de rangos inferiores que actuaron en cumplimiento de órdenes superiores quedarían impunes. El único juez de la Corte Suprema que votó por declararla inconstitucional dijo que más que una ley era una sentencia inapelable. La crónica del juicio y del retroceso posterior son el tema de mi libro ’Civiles y Militares, Memoria Secreta de la Transición’, de 1987.

Ni Olvido Ni Perdón
El gobierno de Alfonsín concluyó antes de tiempo, no por un clásico pronunciamiento castrense sino por un golpe de mercado que derivó en hiperinflación y crisis social. Para sucederlo fue elegido Carlos Menem, quien en 1989 y 1990 indultó a los jefes máximos que seguían bajo proceso, aquellos que no obedecieron órdenes sino que las impartieron. De fanática adhesión a las políticas neoliberales del consenso de Washington, consiguió detener el proceso inflacionario y, pese al abandono de sus promesas proselitistas, ganó las elecciones legislativas de 1991. Estas medidas fueron acompañadas por un discurso repetido hasta el hartazgo sobre la necesidad de mirar al futuro y olvidar el pasado. Por un tiempo pareció que la sociedad quería desentenderse de su trágica historia, pero los organismos defensores de los derechos humanos y nuevos medios de prensa mantuvieron el reclamo de memoria, verdad y justicia. El punto de inflexión se produjo en 1995 con la confesión del capitán de fragata Adolfo Scilingo, quien en una serie de entrevistas que formaron parte de mi libro ‘El Vuelo’ reconoció haber arrojado a treinta personas vivas al mar desde aviones navales. Su confesión produjo una viva conmoción social, no porque revelara algo desconocido sino porque, por primera vez, quien lo decía no era un sobreviviente de la ESMA sino uno de los asesinos. Uno de sus múltiples efectos fue la mayor movilización en las calles conocida hasta entonces, en el vigésimo aniversario del golpe, en marzo de 1996. Otro, el surgimiento de la primera organización formada por descendientes y no por ascendientes de los detenidos desaparecidos, HIJOS. Además, el fiscal español Carlos Castresana, conmovido por estos hechos, estudió si había algún resquicio en las leyes y constituciones de su país que permitiera juzgar en España a los criminales impunes en la Argentina. Reformuló así la doctrina de la jurisdicción universal, que había regido en siglos pasados para perseguir la piratería. El juez Baltasar Garzón aceptó este planteo para entender en los crímenes contra la humanidad y abrió el procedimiento en su juzgado de Madrid. Tanto Italia como Francia habían iniciado juicios contra algunos militares argentinos por crímenes contra sus nacionales. La innovación española fue que se juzgaría a argentinos por crímenes cometidos en la Argentina contra argentinos.

De la Verdad a la Justicia
Al mismo tiempo el presidente fundador del CELS, Emilio Mignone, pidió a la Justicia argentina que determinara qué había sucedido con su hija Mónica Candelaria, secuestrada junto con dos sacerdotes y un grupo de catequistas que como ella hacían trabajo social en una villa miseria de Buenos Aires. Sostuvo que desde que el primer hombre de Neanderthal fue sepultado en una caverna sobre un lecho de ramas de pino y cubierto por un manto de flores, el culto de los muertos fue un signo de humanización aún más significativo que el uso de herramientas y del fuego, y nos diferencia del resto del reino animal. La Justicia le dio la razón y declaró el derecho individual a la verdad y al respeto del cuerpo y el colectivo al conocimiento sobre lo que sucedió durante el terrorismo de Estado y quienes fueron sus responsables. En poco tiempo esos juicios se fueron extendiendo a todo el país. Cuando el juez Garzón comenzó a procesar en Madrid a militares argentinos, residentes chilenos pidieron que hiciera lo mismo con el dictador Augusto Pinochet. Este fue el origen de su arresto en este país, en 1998. Tuve el privilegio de asistir a una de las audiencias del juicio de extradición en Westminster. Su abogada defensora dijo que como ex jefe de Estado gozaba de la misma inmunidad de arresto que hubiera asistido a Adolfo Hitler si hubiera sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial y hubiera venido a tomar el té en Harrods de Londres. Dudé de haber entendido bien, pero cuando un vecino de asiento me lo confirmó supe que Pinochet estaba perdido. Faltaba un mes para el cincuentenario de la declaración universal de los derechos humanos y en los Balcanes se reproducían imágenes de campos de concentración que nadie hubiera creído posibles en Europa. La mera fantasía de un Hitler impune de shopping por Londres daba escalofríos. Pinochet no fue enviado a España sino a Chile, por una trampa concertada entre los tres gobiernos progresistas, pero en cuanto llegó fue privado de sus fueros parlamentarios y procesado por el juez Juan Guzmán Tapia. El Congreso argentino derogó las leyes de punto final y obediencia debida, pero como no tuvo fuerza para declararlas nulas, conservaron su vigencia retroactiva. Con una sorprendente rapidez dos jueces argentinos arrestaron a Massera y Videla por el robo de bebés. Massera y otros marinos también fueron procesados por el saqueo de bienes de las víctimas. Esos dos delitos habían sido excluidos de las leyes y decretos de impunidad de Alfonsín y Menem. Sin embargo, hasta ese momento la Justicia argentina no había utilizado esa posibilidad. Mignone, uno de los mayores héroes civiles de la Argentina, llegó a verlo, antes de morir, en diciembre de 1998. Tuve la responsabilidad de sucederlo en la presidencia del CELS al año siguiente. En 2000, con un centenar de pedidos de extradición presentados por el juez Garzón y rechazados por el presidente Fernando De la Rúa, con medio centenar de oficiales ya detenidos en la Argentina por el robo de bebés, con juicios en marcha contra militares argentinos también en Francia, Italia, Alemania y Estados Unidos, con los juicios por la verdad extendidos a todo el país, con Pinochet procesado en Chile evaluamos que no quedaban razones jurídicas, éticas ni políticas para seguir tolerando las leyes de impunidad y solicitamos a la Justicia que las declarara nulas e inconstitucionales. Lo hicimos en un caso muy apropiado para demostrar que eran aberrantes. Dos miembros de la Policía Federal estaban detenidos por la sustitución de identidad de una bebita, hija de un matrimonio al que habían secuestrado y desaparecido. Consultamos a las Abuelas de Plaza de Mayo si nos permitirían intervenir en la causa que ellas llevaban, para solicitar que también fueran juzgados por lo que les hicieron a los padres de la nena. Las Abuelas aceptaron y presentamos la solicitud. La fundamentamos en el derecho internacional, el ius cogens que no permite perdonar los delitos de lesa humanidad. Elegimos la fecha con una intencionalidad política: al año siguiente se cumpliría un cuarto de siglo del golpe y suponíamos que la movilización social sería enorme, lo cual compensaría las presiones de los poderes fácticos que se ejercían sobre los jueces. Así fue: tres semanas antes del aniversario, en marzo de 2001, la Justicia declaró nulas e inconstitucionales ambas leyes y comenzaron a reabrirse la causas cerradas en 1987.

Un Corte por lo Sano
Arreciaron entonces las presiones sobre la Corte Suprema de Justicia, que Menem había inundado de serviles y corruptos, para que ratificara la vigencia de ambas leyes, y los esfuerzos de los organismos defensores de los derechos humanos para impedirlo. La crisis de fin de siglo acabó antes de tiempo con el gobierno de De la Rúa, quien antes de renunciar ordenó una sangrienta represión contra los manifestantes que habían salido a las calles,y que causó 35 muertes. Lo sucedieron varios presidentes interinos, el último de los cuales fue el senador Eduardo Duhalde, que siguió el mismo camino represivo de De la Rúa. Cuando la policía asesinó a dos jóvenes militantes sociales debió anticipar su fuga del gobierno convocando a apresuradas elecciones. Así llegó al Poder Ejecutivo en 2003 un poco conocido gobernador patagónico, Néstor Kirchner, quien puso un punto de inflexión a esta historia, como el primer presidente que se comprometió con el proceso de Memoria, Verdad y Justicia. En su primera semana de gobierno descabezó a la cúpula del Ejército, que a favor de la crisis intentaba reorganizarse como Partido Militar. En la segunda promovió el juicio político a varios miembros de la Corte Suprema de Justicia, en cuyo lugar designó a juristas respetados y personas intachables. Así, en 2005, la Corte Suprema confirmó la nulidad de las leyes. Desde entonces han terminado 57 juicios y se están realizando otros 13. Han sido elevadas a juicio y esperan fecha para la iniciación del debate 83 causas y otras 234 están en la etapa de instrucción o sumario, según los detallados registros que lleva el CELS. En esas causas se han pronunciado hasta esta semana 229 condenas y veinte absoluciones.
13 de noviembre de 2011
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habla jane goodall


Se interesó en el estudio de los chimpancés poco después de su llegada a África en 1957. Poco después, descubrió que el hombre no estaba tan solo como creía en la historia evolutiva y, sin ninguna formación académica, comenzaría a convertirse en una de las científicas más conocidas del mundo.
[Leonardo Moledo] Nació en una familia londinense de clase baja y en 1957, invitada por una amiga, se fue a cumplir su sueño de conocer África. En Kenia, el paleoantropólogo Louis Leakey la contrató como secretaria y la introdujo en el estudio de los chimpancés salvajes. Poco después, descubrió que el hombre no estaba tan solo como creía en la historia evolutiva y, sin ninguna formación académica, comenzaría a convertirse en una de las científicas más conocidas del mundo. Pionera en el estudio de los simios, resistida al principio, hoy sus investigaciones son utilizadas en todo el mundo y han despertado una conciencia diferente en la relación del hombre con los demás habitantes del planeta. De paso por Buenos Aires invitada para dar una conferencia y recibir un doctorado Honoris Causa, Radar no se perdió la oportunidad de hablar con la mujer que enseñó al hombre una nueva manera de aprender.

Bueno, y ahí estaba. Encontrarse con Jane Goodall, tal es la cuestión; con una persona que caminó por la delgada línea roja que nos separa de nuestros parientes, los grandes primates. No es sencillo saber qué le voy a preguntar, porque, en realidad, vive en el límite de lo que se puede enunciar, casi en el borde del misterio del lenguaje y la cultura (y la conciencia). Al fin y al cabo, fue ella quien, un día, descubrió a un chimpancé que llevaba una rama, cortada y deshojada previamente, y la introducía en el agujero de un termitero, la sacaba embebida en termitas y se las comía. Y se destruyó el mito de que la especie humana era la única que fabricaba y usaba herramientas. Y quien destruye un mito, se transforma automáticamente en un mito. ¿Qué le voy a decir? ¿Qué le voy a preguntar?
Pero junto fuerzas, y allá voy.

Esta es una situación extraña, porque usted es una persona extraña.
¿Extraña? ¿Por qué?

Porque usted es una persona que piensa que nosotros los humanos no somos las únicas personas en el mundo.
Yo pienso que... –¡fue usted quien lo planteó en una forma extraña! Pienso que el punto es que ha habido un largo proceso de evolución y ese proceso ha sido una proliferación de distintas formas de vida que están todas conectadas, estamos todos interconectados. Somos todos parte de este enorme ecosistema planetario y recién ahora comenzamos a aprender y tener en cuenta el peligro de permitir que algunas especies se extingan, porque eso lleva a un efecto de cascada. Y si más y más especies comienzan a extinguirse va a llevar a que el ecosistema colapse en determinados sitios. Pero lo que está pasando es que la población humana está creciendo de tal manera que dentro de poco el planeta no va a poder proveernos de suficientes recursos para sobrevivir. Y vamos a continuar destruyendo más y más áreas, y a perder más y más de los increíbles animales que comparten el planeta con nosotros.

Eso es verdad, lo sabemos, y también sabemos que muchas veces hubo extinciones. Pero ahora, aquí, estando con usted, me interesa una cosa tal vez más profunda sobre lo que usted trabajó tanto tiempo. Uno de los rasgos que nos tipifican a los humanos es la autoconciencia, la lengua y la cultura. Y usted descubrió que los chimpancés tienen cultura, con esa historia del chimpancé que introducía una ramita en un termitero.
Usaba una herramienta, sí.

Eso fue un gran punto determinante, ¿no? ¿Puede contarme otros aspectos de la cultura de los chimpancés?
Bueno, hoy sabemos que todo a lo largo de África, en todo lugar donde haya chimpancés, ellos usan herramientas, incluso dan diferentes usos a esas mismas herramientas. Sabemos que se las pasan a sus hijos a través de la imitación y la práctica, sabemos que los grupos están estructurados con ligeras diferencias, lo cual señalaría otro rasgo de cultura. Pero también sabemos que hay otros animales que tienen una cultura, como las ballenas o los delfines que tienen diferentes lenguajes con diferentes patrones. Y aquí también se cree que pasa de una generación a otra.

Bueno, además hay... están los perros salvajes que...
Sí; los perros de caza, los perros salvajes de África. Hay grupos que, por ejemplo, en un lugar sólo cazan cebras y en otros lugares les tienen miedo a las cebras. Lo mismo pasa con los leopardos. Y nos empezamos a dar cuenta hace tiempo de que si se toma a un perro y se lo separa, y desarrolla a su manera el hecho de que no puede matar una cebra y entonces otros lo copian, eso va a ir pasando de generación en generación.

Y eso sería la transmisión de una cultura.
Tal vez no sea tanto como una cultura pero sí hay una tradición, y es fascinante. Nos muestra que las sociedades de animales son mucho más complejas de lo que creíamos. Y de la misma forma, para volver sobre uno de los puntos que usted mencionaba, los chimpancés capturados pueden aprender, se les puede enseñar lenguaje humano. No pueden hablarlo, pero pueden aprender un lenguaje de señas y pueden hacer cosas sorprendentes con computadoras con pads táctiles. Pueden contar hasta quince, creo. Eso quiere decir que sus cerebros son capaces de hacer mucho más de lo que nosotros solíamos pensar.

Pero esos experimentos, ¿no se parecen a los que se hacían hace mucho tiempo con osos amaestrados o perros amaestrados?
¿Como los animales de circo? Pero en los circos los animales eran entrenados de una manera muy cruel, realmente muy cruel. Por el contrario, el trabajo con el lenguaje con chimpancés y otras especies se hace en base a la recompensa. Es como un chico yendo al colegio. En un mal colegio le van a pegar, pero en un buen colegio van a recompensar al chico por aprender.

¿Y hay algún toque de autoconciencia como tenemos, o creemos que tenemos, nosotros?
Bueno, la autoconciencia es un concepto difícil. Ellos pueden reconocerse a sí mismos en espejos. "Ese soy yo." Es algo, ¿no? Y realmente no sé cómo definir la autoconciencia, incluso para nosotros.

Bueno, supongo que nadie sabe. O por lo menos es seguro que nadie lo sabe muy bien, pero permitámonos usar la palabra. La autoconciencia sería: yo soy yo, y usted es usted, y yo soy diferente de usted y de ella (la asistente), y pienso y creo que soy un sujeto, un individuo. (Acá interviene la asistente para aclarar que en inglés hay dos palabras: self-consciousness y self awareness, mientras que nosotros tenemos solo la palabra "autoconciencia".)
La cuestión es que no sé dónde trazar la línea divisoria. Los chimpancés saben, saben que yo soy yo, y que usted es usted, lo saben perfectamente. También saben que si yo hago tal cosa usted seguramente hará tal otra y que si yo le hago eso a ella (la asistente), ella va a hacer algo distinto. Es decir, que puedo ajustar mi comportamiento rápidamente dependiendo de con quién estoy interactuando. Pero autoconciencia... es realmente difícil aplicar esa idea en los animales. El hecho de que los chimpancés puedan reconocerse a sí mismos entre otros animales, cuando la mayoría de los animales no pueden, es tal vez un indicio.

¿Está hablando siempre de primates?
Sí, estaba hablando de simios, estaba hablando de chimpancés. Y todavía no sabemos qué animales pueden identificarse a ellos mismos en el espejo, nadie ha hecho realmente demasiado por investigar ese aspecto. Pero está bien fundamentado que los animales tienen más habilidades intelectuales de lo que pensábamos. En general, las investigaciones se han basado en nuestro concepto de intelecto, en la manera que nosotros creemos que es el intelecto. Y no estamos dedicándonos lo suficiente a pensar cómo ellos desarrollan su relación con lo que necesitan, con lo que quieren, con lo que es su vida. Queremos encontrarnos con que piensan en términos humanos.

Pero ellos, por ejemplo, tienen sueños, tienen sueño REM. ¿Usted tiene algún indicio, alguna pista sobre qué sueñan?
Me encantaría saberlo. Creo que con los perros podemos hacernos una mejor idea, sabemos con qué están soñando: están persiguiendo, cazando, están excitados. Algunas veces parece que los chimpancés tienen pesadillas, se despiertan gritando, pero no sé sobre qué son.

Y no pueden contarnos.
No pueden contarnos, pero con lenguaje de señas probablemente podrían.

Bueno, podríamos considerar el hecho de soñar como una manera de pensar. Creo, no sé si no es un poco audaz pensar esto, pero creo que usted está diciendo que son personas porque tienen sus formas de actuar o de pensar, formas que nosotros podemos entender, de la misma manera que ellos pueden entender las nuestras, que se parecen bastante.
Se comportan como nosotros en muchos, muchos sentidos. A mí me interesa saber cómo piensan, me gustaría saber cómo piensan –no estoy hablando de los chimpancés capturados, hablo de chimpancés salvajes–. ¿Cómo piensan, de qué manera piensan? Hasta donde sabemos, no tienen palabras, entonces tienen que pensar con imágenes.

¿Usted cree que piensan con imágenes? (Pausa.) Bueno, nosotros soñamos con imágenes.
Pero en nuestros sueños vemos colores y escuchamos voces.

Bueno, tal vez ellos escuchan voces también.
Estoy segura de que lo hacen.

¿Y hay alguna forma de entender, de tratar de conocer qué piensan? ¿Nos podemos comunicar con ellos, por ejemplo, con lenguaje corporal de forma tal que nos digan algo, que nos den una pista?
Bueno, creo que la mejor forma de obtener una pista es leyendo muy atentamente todos los intercambios en lenguaje de señas entre la gorila Koko y Penny Patterson, su entrenadora, porque ahí podemos ver en el interior de Koko, mucho de lo que está pensando, por qué se comporta de determinada manera... y es prácticamente lo mismo en el lenguaje de señas con los chimpancés.

¿Quién es Koko?
Una gorila que aprendió el lenguaje de señas. Entonces la gorila puede comunicarse a través de las señas, y que hayan podido enseñarle el lenguaje de señas da una forma de comunicarse y saber lo que ellos están pensando.

Y cuando ellos se comunican con nosotros mediante el lenguaje de señas, ¿transmiten pensamientos originales?
Sí, sí, hacen preguntas, hablan sobre cosas espontáneamente.

¿Por ejemplo? ¿Qué clase de cosas?
Bueno, generalmente tiene que ver con algo inmediato como "tengo hambre, quiero comida" o "quiero salir afuera y mirar las flores". No se me ocurren otros ejemplos ahora, pero hay muchísimos estudios al respecto.

Sí, bueno, pero yo quiero que usted me cuente.
Pero no me acuerdo, hace mucho tiempo que no leo estudios sobre lenguaje de señas.

¿Y chistes? ¿Hacen chistes?
Sí, claro que sí. Le cuento mi chiste gorila preferido, tiene que ver con Koko. Una mujer joven está con Koko. Koko está esperando por su comida y acaba de aprender todos los nombres de todos los diferentes colores, no sólo el rojo, azul, verde, sino también dorado y marrón. En fin, todos los colores. Y es realmente muy buena con los nombres de los colores. Entonces, Koko está esperando su comida, y la joven mujer levanta, digamos, algo verde y Koko hace las señas del verde, ella levanta algo azul y Koko hace la seña del azul. Pero cuando ella levanta algo que es blanco, Koko dice "rojo". Y la mujer le dice literalmente mediante señas: "Koko, sabés que eso no está bien, ¿qué color es éste?". Rojo, repite Koko. "Koko, sé que sabés qué color es, si no me decís de qué color es esto no vas a tener tu jugo de manzana." Entonces Koko agarra una tela blanca, y toma una pequeña diminuta pelusa roja y dice "rojo, rojo, rojo" (jadea imitando a la gorila). Ese es mi mejor chiste de gorilas. Y muestra cómo está trabajando su mente.

Bueno, es un chiste gorila... (pausa) Hay otro tema sobre el que me gustaría preguntarle. Usted conoce a Peter Singer, lógicamente. ¿Está de acuerdo en términos generales con él?
Creo que algunas veces va un poco lejos, es un poco excéntrico. Pero, digamos, básicamente me hice vegetariana leyendo un libro de él.

Sí, yo leí el mismo libro, lo intenté, y no pude.
No, yo sí pude.

Bueno, usted no vive en la Argentina, con nuestra dieta carnívora. Aquí es muy difícil ser vegetariano.
Me imagino.

Bueno, Peter Singer tiene una especie de cruzada contra los experimentos con animales, especialmente con simios, y me imagino que usted participa de ella.
Sí, no creo que tengamos que estar experimentando con ellos. Y sobre todo, y esto es lo que me han dicho muchos científicos, aparentemente todas las investigaciones actuales que traen beneficios para la salud humana fueron desarrolladas, no todas, pero sí la mayor parte, mediante la observación de poblaciones, la epidemiología, mediante simulación por computadora, mediante otras vías que no necesitan animales. Pero desafortunadamente, si se descubre una cura, antes de que se la puedan dar a la gente, por ley, debe ser probada en animales. La mayoría de los experimentos con animales son por esa razón, y ciertamente los chimpancés no son necesarios para la investigación. Muchos siguen diciendo que son necesarios porque, bueno, ésa es su vida, ¿no?, hacer experimentos sobre animales. Además, es la ley de muchos países.

Y usted piensa que hay que cambiar esas leyes.
Sí, claro que sí. Justamente ahora hay una prestigiosa comisión reunida por la Academia de Ciencias Norteamericana, por orden del Instituto Nacional de Salubridad, y el trabajo de esta comisión es debatir si los chimpancés deberían ser usados en los experimentos médicos o no. Obviamente yo estuve involucrada y participé dando mi opinión. Los resultados aparecerán ahora en noviembre, pero temo ciertamente que no van a llegar hasta el fondo del problema, nunca se van a atrever a decir "basta". (Pausa.) No, no se van a atrever. (Pausa.) Pero tengo la esperanza de que por lo menos digan que va a ser muchísimo más difícil usar chimpancés y experimentar sobre ellos, y que haya que tener un motivo muy fuerte para usarlos. Y siempre en mejores condiciones también.

Pero no sólo se utilizan chimpancés o simios.
Claro que no, perros y gatos y...

Y a veces de manera muy cruel.
Son realmente horribles. Los odio. No deberíamos estar practicando esta tortura. Y durante mucho tiempo los que experimentaban con animales sostuvieron que los animales no tenían sentimientos, no tenían emociones. Y ahora hemos comprobado que tienen, así que ahora que los que experimentan con animales aceptan que los animales tienen sentimientos y dicen "ahora entendemos que esto no es agradable entonces vamos a intentar"...

Pero no es bueno para nosotros, además...
No, claro, es desagradable para nosotros también. Es definitivamente malo para la persona que inflige dolor, pero ellos ahora están diciendo: "Lo entendemos, entonces vamos a intentar usar unos pocos animales, los menos posibles, y tratarlos lo mejor que podamos". Y yo quiero que digan otra cosa, yo quiero que digan: "Lo entendemos, es cruel, y por lo tanto, juntémonos todos para pensar de manera más inteligente y encontrar otras formas así podemos investigar sin ellos, y lo más pronto posible".

¿Y usted cree que va a ganar esta batalla?
Estamos cerca de conseguirlo, porque ahora hay muchísimas alternativas que no existían quince años atrás, y todo el tiempo se están encontrando nuevas formas, y hay más dinero destinado a buscar alternativas.

¿Y qué cree? Usted es una persona extraña. Comencé esta charla diciéndole que usted es una persona extraña porque usted caminó a través de una de las líneas más misteriosas (creo que es uno de los misterios más grandes que tenemos, porque pienso que incluso el universo no es tan misterioso como el cerebro y la relación entre nuestro cerebro y el cerebro animal, y el misterio de la autoconciencia o conciencia). Pero, ¿usted pudo tener acceso? ¿O fue como Moisés y la Tierra Prometida, usted lo pudo mirar solamente de lejos? Me pregunto: ¿Cómo la cambió a usted conocer el cerebro de los chimpancés, cómo piensan, cómo se relacionan, qué desean?
Bueno, para ser sincera, real y verdaderamente, no creo que eso me haya cambiado mucho, y ¿sabe por qué?

No.
Porque afortunadamente yo no fui a la Universidad y entonces no sabía nada de toda esa basura de que los animales no tenían sentimientos. Yo tuve un maestro hermoso cuando era chica, y ese maestro me enseñó: "Claro que los animales tienen sentimientos, claro que pueden solucionar problemas, claro que tienen emociones". ¿Sabe quién fue ese maestro?

¿Quién?
Mi perro. El me enseñó absolutamente todas estas cosas.

Sí, entiendo perfectamente porque mi maestra fue mi gata.
Y así es como funciona.

A mí no me gustaban las mascotas hasta el momento en que tuve una gata y entendí que me decía cosas, me hacía gestos, "vení acá", "abrí la puerta" y eso era pensar.
Sí, claro que piensan, y los gatos son muy pensativos (thoughtful), por eso es que decimos "copycat". Los gatos pueden realmente imitar. Bueno, le voy a decir lo que realmente amo de todo esto. Durante mucho tiempo, por todo lo que decía la gente, todo lo que decían los científicos, los pájaros tenían una estructura cerebral diferente de la nuestra, y por lo tanto cuando el dueño de un loro decía "pero mi loro entiende las palabras que dice", el científico decía "eso no es posible porque la estructura cerebral es diferente y no tienen la habilidad cognitiva necesaria". Bueno, ahora está absolutamente comprobado que los científicos estaban equivocados y eso debido a dos cuervos con los que se estaba realizando un experimento en Oxford.

¿Cómo es eso?
Los cuervos tenían una prueba muy simple, tenían un pedazo de cable con un gancho en la punta y tenían que meterlo hacia abajo por un tubo y enganchar la comida para sacarla. Les resultaba bastante fácil. Hasta que en una oportunidad, por error, el alambre se rompió, se quedaron sin gancho y sólo con la parte recta. Lo metían, lo metían, lo metían y no conseguían nada, lógicamente. Hasta que uno de los cuervos agarró el alambre, lo sostuvo con una de sus patas, lo dobló y entonces pudo sacar la comida del tubo. Entonces todos los científicos dijeron "eso fue un error, fue solo una vez, fue un accidente".

¿Y?
Y les dieron a los cuervos un alambre recto a propósito. Una vez más, uno de los pájaros dobló el final. Hizo lo mismo cada vez que probaron. Entonces otros científicos dijeron "bueno, es solamente uno de los pájaros, es simplemente un error". Pero, de todas formas, ¿por qué lo hacía ese pájaro? Ese cuervo era la hembra, y cada vez que sacaba la comida el macho la agarraba, entonces el macho no necesitaba doblar el alambre. Simplemente tenía que esperar a que ella lo doblara y sacara la comida. Ahora es sumamente popular estudiar el cerebro de los pájaros y la mente de los pájaros; todo el mundo lo está haciendo. Pero durante muchísimos años se dijo arrogantemente "los pájaros no pueden hacerlo porque su cerebro es diferente del nuestro y nosotros tenemos un cerebro único en el universo". Entonces ahora sabemos que no tenemos que creer en la gente que nos dice que no pueden hacer determinadas cosas, porque que su cerebro sea diferente no quiere decir que tengan razón.

¿Hay algo más que me quiera contar?
Bueno, solamente hacer un comentario al pasar. No hay duda de que más allá de lo que pensemos de los otros animales, lo que aprendamos de ellos y lo increíbles que nos parezcan viviendo sus vidas, no podemos negar que hasta donde llega el intelecto, nosotros somos las criaturas más desarrolladas intelectualmente que caminaron hasta ahora sobre el planeta. Desarrollamos el lenguaje hablado, podemos hablar del pasado, podemos hablar del futuro, podemos tener una discusión, podemos hacer planes y entonces la pregunta es: cómo es posible que una criatura con tanto potencial e inteligencia esté destruyendo su único hogar. Esa es la gran pregunta.

Bueno, no sólo eso, no sólo es capaz de destruir su casa, también a otras personas.
Creo que hemos perdido sabiduría. Porque los indígenas solían decir que para tomar decisiones hoy primero tenemos que preguntarnos cómo esa decisión va a afectar a la gente del futuro. Hoy nos preguntamos cómo todo esto me afecta a mí ahora, a mi familia ahora. Esas son las preguntas que nos hacemos ahora.
[Jane Goodall vino a la Argentina para dar la charla ‘Haciendo la diferencia’ y recibir un doctorado Honoris Causa de la Universidad Maimónides, invitada por la universidad junto a la Fundación Azara, el Instituto Jane Goodall y el Programa Jane Goodall’s Roots & Shoots Argentina.]
13 de noviembre de 2011
6 de noviembre de 2011
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el franquismo en el banquillo


La batalla por juzgar los crímenes del franquismo enfrenta numerosos obstáculos.
[Rocío Magnani] España. La causa para investigar los crímenes del franquismo fue impulsada por Rivas y otros familiares de personas asesinadas, a principios de 2010, con el respaldo de organismos defensores de los derechos humanos de Argentina y España, entre ellos, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de España, Abuelas de Plaza de Mayo, el CELS, el Serpaj y Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
Basado en los convenios de justicia internacional que permitieron al juez Baltasar Garzón investigar los delitos de la última dictadura argentina y detener a Augusto Pinochet en Londres en octubre de 1998, la querella denuncia directamente al Estado español solicitando a la jueza federal María Servini de Cubría que recabe una lista de los ministros, los mandos de las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil, la Policía Armada y dirigentes de la Falange en actividad entre el 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977, fecha de las primeras elecciones tras la muerte de Franco. También se requiere que se remita un listado con el número de desaparecidos, asesinados y torturados; otro de las fosas comunes halladas en España; un censo de los menores apropiados ilegalmente y los nombres de "las empresas beneficiadas del trabajo forzado y esclavo de los presos republicanos".
El 14 de octubre de 2010 Cubría libró un exhorto en que solicita que la Justicia de España responda una pregunta aparentemente sencilla. ¿Se están investigando los crímenes del franquismo?
"Ya está preparada la contestación a lo que nos dicen desde España, que es completamente falso. Afirman que sí, que se está investigando en las causas iniciadas por Baltasar Garzón. Pero a él se lo procesó por ‘prevaricato’ y fue suspendido por haber intentado juzgar los crímenes de la Guerra Civil. Es decir que en España no hay justicia, no del momento en que los criminales enjuician al juez. Por eso, rechazaremos su respuesta", explica Rivas.
En su respuesta, la Fiscalía General de España aseguró que en ese país "se han tramitado y se están tramitando" procedimientos judiciales relativos a los crímenes del franquismo. Sin embargo el equipo legal, integrado por abogados de Argentina y España, rechaza esa afirmación y adelanta a Página/12 que en los próximos días enviarán una presentación al juzgado argentino para desmentir lo expuesto por España y pedir a la jueza que ordene medidas de prueba para verificar si es que son ciertos los puntos argumentados. El abogado Ricardo Daniel Uñiz, que integra la querella, explicó a este diario que los informes enviados son incompletos y constituyen una contestación "bastante elíptica que quiere salir elegantemente del asunto, sin contestar la verdad".
El informe destaca en el punto número uno de sus conclusiones que "en España se han tramitado y se están tramitando en la actualidad numerosos procedimientos judiciales relativos a hechos delictivos cometidos durante la Guerra Civil española y la posterior dictadura, tanto en la eliminación física de los ciudadanos partidarios de la República y de la forma democrática de gobierno, como la desaparición de menores, a los que se refiere la Comisión Rogatoria".
Esa respuesta, "más que insatisfactoria, no es completa", señaló Uñiz. "Los juzgados en que, dicen, se está investigando son los que recibieron las denuncias de la causa madre iniciada por el juez Baltasar Garzón", criticó en primer término el abogado. Garzón había iniciado la megacausa en diciembre de 2006 en base a las denuncias presentadas por la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica. Luego, explicó su colega del equipo legal Máximo Castex, Garzón se inhibió de actuar en los hechos pertinentes a la "recuperación del cadáver (de las víctimas del franquismo) o (la) constatación de la inexistencia del mismo" y empezó a distribuir la investigación en las distintas provincias de España.
Sin embargo, en 2008, fue procesado por prevaricato –aplicar incorrectamente la ley en forma intencional– y quedó suspendido en su cargo. "Después de lo que le pasó a él, un juez de reconocimiento internacional, que quiso investigar y terminó procesado, ¡qué le espera a un juez ignoto de una provincia de España!", reflexionó Castex. Entonces, "el problema está en que cuando llegan esas causas se archivan automáticamente: en algunos casos por prescripción o por una cuestión de competencia, ya que los jueces de turno buscan que se haga cargo el Tribunal Superior de España", describió.
Además, el pedido de la querella, conformada por Darío Rivas, Inés García Holgado y Silvia Carretero junto a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, excede el conocimiento de dónde están los restos. "Pedimos que se juzgue a los responsables, porque aunque son pocos los que quedan vivos, todavía andan sueltos". Con precisión, la jueza había solicitado que se informe si en España "se está investigando la existencia de un plan sistemático, generalizado, deliberado y planificado para aterrorizar españoles, a través de su eliminación física, la desaparición ‘legalizada’ de menores de edad con pérdida de su identidad, entre 1936 y 1977".
"Es al menos llamativo cómo se utiliza, de acuerdo a la propia estrategia, un argumento u otro", resaltó Castex en referencia a la actuación de Garzón. "Aparte, a nivel político no hay voluntad de investigar los crímenes de franquismo en España, eso se ratificó en julio (último), cuando no se derogó la Ley de Amnistía de 1977", señaló.
Por esos, entre otros argumentos, Uñiz adelantó que la querella hará "una presentación en los próximos días para que Cubría constate si las causas están avanzando o si han quedado cajoneadas". Castex, por su parte, expresó su confianza en que la Justicia argentina, que "demostró ser un faro a seguir a nivel mundial respecto de la temática de delitos de lesa humanidad", superará estas trabas.
[Foto: una de los cientos de fosas comunes con víctimas del franquismo. Viene del blog Infierno Rojo.]
13 de noviembre de 2011
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quijote de la memoria


La historia del español que inició la demanda por los crímenes del franquismo. Darío Rivas tiene 92 años. Llegó de niño a la Argentina y a los años se enteró de que su padre, alcalde en la provincia de Lugo, había sido fusilado por los fascistas. Hace un año inició una causa que pretende llevar a la justicia universal, ahora al otro lado del Atlántico.
[Rocío Magnani] Argentina /España. Darío Rivas se despidió de su padre a los nueve años, cuando lo subieron a un barco rumbo a Buenos Aires. Lo volvió a perder a los 17, fusilado por oficiales franquistas, según le comunicaron en una carta; y le dijo adiós, por tercera vez, hace seis años, en el cementerio de Loentia, Galicia, donde logró enterrarlo tras décadas de búsqueda. Pero el hombre, gallego de raza, no se conforma ni olvida. Tiene casi 92 años y encabeza en la Argentina, donde vivió casi toda su vida, una denuncia para que los crímenes del franquismo no queden impunes. Pide justicia por su padre, Severino Rivas, que fue alcalde del ayuntamiento Castro de Rei, en la provincia de Lugo, cuando lo detuvieron y luego fusilaron "por traición a la patria", el 29 de octubre de 1936.
El sol deslumbra la casita de rejas verdes de la calle Caxaraville, en Ituzaingó. Cruzando los primeros dormitorios, Darío Rivas espera en un banco de piedra del jardín, con la vista perdida o, quizás, la memoria aferrada a algún recuerdo. Viste de traje, corbata celeste y chaleco de lana. Acaba de regresar del centro porteño y, a pesar de los casi 92 años que cumplirá en febrero, lo hizo en tren. Sobre una mesa ratona de su living, amontona algunos artículos sobre su último viaje, en agosto pasado, a España, para participar de un foro en la Universidad de Salamanca. Además, aprovechó la visita para sumarse a la Ronda de la Dignidad en Puerta de Sol, que se hace cada jueves, en simultáneo con la que realizan las Madres de Plaza en torno de la Pirámide de Mayo. En esa manifestación denunció que a más de 75 años del inicio de la Guerra Civil, "los culpables no han sido juzgados, el gobierno de España no busca a sus desaparecidos y muchos niños secuestrados no conocen su verdadera identidad". "Eso es una vergüenza, no de España sino de la humanidad –cree Rivas–. Es dejar vivo el antecedente de un genocidio impune que van a pagar las generaciones futuras. Por eso, si no lo hacen ellos, como debería ser, lo haremos desde aquí", desde Argentina. "Lo haré yo, un viejo, desde Ituzaingó", se ríe.
"(Francisco) Franco prometió antes de morir que detrás de él todo iba a quedar ‘bien atado’. Y así fue. En España siguen viviendo la dictadura franquista. El hizo las leyes, nos impuso el tipo de gobierno que quiso (monarquía parlamentaria) y nombró al rey (Juan Carlos de Borbón) como su sucesor. Dos años después de su muerte, en 1977, los funcionarios de la Falange sancionaron la Ley de Amnistía, que establece que nadie puede ser juzgado por crímenes políticos cometidos en esa época. Y desde entonces no cambió nada", asegura Rivas a Página/12.

Usted vino de muy chico a Buenos Aires...
Cuando tenía nueve años.

¿Qué recuerdos tiene de su padre?
Y... de él me acuerdo mucho. Recuerdo que era un padre excepcional para esa época. Me ha llevado al teatro cuando yo era sólo un niñito de aldea para que conociera algo del mundo. Vivíamos bien. Yo era el más chico de nueve hermanos, mi madre había muerto cuando tenía cinco. Por ese tiempo, además de labrador, mi padre hacía durmientes para el ferrocarril. De todos modos, él sabía que mi futuro en España iba a ser malo y como acá tenía tres hermanos, me subió al barco. Cuando llegué al país, no había pisado nunca una escuela.

Su padre, ¿ya era alcalde cuando usted emigró?
No, eso fue unos años después, pero mi padre ya era un hombre de respeto. Cuando la República ganó las elecciones, lo primero que él hizo como gobernante fue traer un maestro del Estado y habilitar nuestra casa para poner la escuela. No cobraba ni alquiler, ni nada. En una oportunidad en que llego a España, un amigo mío me dice: "Oye, yo estudié en tu casa". Y yo: "Mira qué negocio, tú estudiaste en mi casa, y yo tuve que hacer 12 mil kilómetros para ir al colegio". Cuando llegó Franco, a los primeros que mataban era a los maestros, porque como daban un poco de inteligencia, los calculaban comunistas, rojos o lo que sea.

Y él era socialista, ¿no?
No. Ahí te equivocás, nena. A él le gustaba ayudar a los pobres y practicaba el socialismo del corazón, no como estos caudillitos de la sociedad española que dicen que son socialistas y no lo son. ¿Qué es ser socialista? ¿Zapatero es socialista? ¿El, que no hace nada para que se juzguen los crímenes de Franco? El socialismo hay que practicarlo con el corazón, no hablando. Si no, es una farsa. Hace algunos años, el ayuntamiento de Castro de Rei decidió ponerle el nombre de mi padre a una calle en homenaje a sus actos. Entonces, hicieron una evaluación de su gestión y lo que descubrieron es que le sobraban méritos. Así que allá está, la Rua Severino Rivas.

¿Por qué actos lo distinguieron?
Mi padre le daba algo de propiedad (de tierras) a la gente que no tenía nada que comer para que sembraran. Porque España fue un país feudal y se pasó hambre, aunque no lo dice nadie. Los únicos que comían eran los curas, los militares y los señores feudales. Estaba lleno de gente con tuberculosis. A mi padre primero lo procesaron por revolucionario porque no permitió que la gente pagara impuestos en una feria. El recaudador le preguntó por qué se metía y él respondió: "Pero si esta gente no vendió nada, ¡cómo le vas a pedir los impuestos y encima aumentados!". Entonces el recaudador llamó a la Guardia Civil, que llegó a caballo, montando de a dos, y para reprenderlo, lo atropellaron. Mi padre no era hombre que se dejara tratar de esa forma, así que los bajó de la montura a los golpes. La conclusión del asunto: lo llevaron a la cárcel.

¿Cómo se enteró de su asesinato?
A los 17, por carta. Yo sabía que algo así podía pasar porque los militares en España siempre son los mismos: estudian para matar y casi toda la vida se les concreta la idea. Es un defecto de nacimiento, y no sólo de los españoles. Peor, si después no se condenan sus crímenes. En la Universidad de Salamanca me preguntaron si yo perdonaba a España... Y si perdonar significa callar u olvidar, no, yo no perdono. Yo acuso. Porque a España no le debo nada y porque si hago esto es por esperanza, jamás por rencor. Por eso, si el juicio no fuera bien o hubiera problemas, yo voy a renunciar a la ciudadanía española con una declaración por la permanente injusticia que se vive todavía.

Buscar Verdad
"Papá, descansa en paz, te lo pide tu hijo mimado." Esas palabras fueron las que, tras décadas de incertidumbre sobre el paradero de los restos de su padre, Darío logró grabar el 19 de agosto de 2005 sobre la lápida de la tumba de Severino Rivas Barja, a quien "asesinaron el 29 de octubre de 1936 los falangistas". La placa concluye: "Volvió a casa para descansar en Paz". Para ello, primero hubo que rastrear y exhumar sus restos.

¿Cómo los encontró?
Estaba de viaje en España en 2004, cuando entramos con mi sobrina a una casa de recuerdos en Portomarín. La mujer que atendía me contó que de muy joven había visto un hombre asesinado y tirado en la carretera, el cuerpo estaba tapado con un gabán. Yo recordaba que mi hermana le había regalado uno por esa época. Enseguida fui a ver al carnicero, que me llevó a ver a otro viejito que vivía al lado del cementerio y tenía enterrado a su padre allí. Pero mi padre resultó que estaba escondido detrás de una capilla de Cortepezas, a tres kilómetros de Puerto Marín.

Empezó a investigar...
Claro. Empecé con los viejos de esa zona y, entre ellos, uno recordaba haber visto su cuerpo tirado en la carretera y le tocó velarlo. El sabía dónde lo habían enterrado. El procedimiento de los falangistas era matemático para todo el mundo. Secuestraban, iban y sacaban a la persona de la casa, lo llevaban y lo mataban. Después, lo tiraban en la cuneta de la carretera boca arriba para escarmiento del pueblo. Y como no podía quedar el cuerpo allí, le avisaban a cualquiera para que después lo enterraran donde ellos decían.

¿Hubo que reunir pruebas para que se autorizara la excavación?
Sí, pero para eso estaban los registros del Archivo Histórico, que decían que lo fusilaban por "oposición a la autoridad" y "traición a la patria". Están todas las constancias con las firmas de los falangistas, cuando le pedían al ejército y rogaban a Su Señoría que condenaran a Severino Rivas por traición a España. Cinco tiros le dieron los falangistas a mi padre, que por entonces tendría 58 años. Yo pensaba: "¡Pero cómo es que juzgan (así) a mi padre, si es que los traidores de la patria eran Franco y toda su camarilla!". Finalmente, y con la ayuda de la Asociación de la Memoria, pudimos exhumar sus restos y enterrarlo en el panteón de la familia, en Loentia.

Pasó casi dos tercios de su vida buscando a su padre, ¿cómo vivió las horas de exhumación?
Tenía una gran ansiedad porque los restos habían quedado justo donde caía el agua desde la pendiente de un techo, fue muy poco lo que se recuperó y se tardó mucho tiempo. Pero sentí un gran alivio, estaba cumpliendo con mi padre. Mucha gente puede preguntarse para qué llevar flores al cementerio, si el muerto ni se entera. Pero soy yo el que necesito llevar las flores, no el muerto. Yo necesitaba encontrar algo de mi padre. Era como un mandato y una necesidad humana mía.

¿Desde chico sentía esa necesidad?
No, no te olvides que una cosa es cuando sos joven. Sabía que no me gustaba lo que había pasado y no pensaba volver a España nunca más. Era odio con el país porque me había tenido que ir para poder vivir, porque España no me mandaba al colegio, no me daba de comer y porque España me había robado a mi padre. Pero cuando fueron pasando los años, viajé a España y empecé a querer saber. Allá nadie me hablaba de mi padre. Había un silencio no cómplice, pero sí temeroso.

¿Cómo es eso?
Mis hermanos sabían dónde estaba y se llevaron el secreto a la tumba porque temían que yo hiciera algo y que me mataran a mí también. Recuerdo que la primera vez que volví a España fue en 1952, por pedido de mi mujer, que quería ver a una tía que tenía allá. Desembarcamos en el puerto de La Coruña y lo primero que vi fue a las mujeres de luto. Todas las mujeres y algún hombre de negro también, parados en la acera. Y es que iba a pasar un personaje, el mismísimo Franco, el animal ese en su coche blindado, rodeado de moros con capas de lujo haciéndole escolta. Ostentando, entre toda esa gente que había perdido a sus seres queridos. Todo era luto en España. Había mucho miedo.

Buscar Justicia
Ahora, Darío Rivas quiere que los crímenes del franquismo no queden impunes. Aunque España no los juzgue, la causa que impulsó, que ya suma una decena de querellantes, apelará a los principios universales que impiden que los crímenes de guerra, por ser de lesa humanidad, prescriban.

¿Por qué España nunca logró juzgar los crímenes de la Guerra Civil?
Durante la dictadura, el pueblo no se animó a reclamar porque literalmente te cortaban la cabeza, ¿pero hoy? Por un lado, está la complicidad de ciertos sectores. Muestra de eso es que en el Parlamento se hayan negado en julio pasado a derogar la Ley de Amnistía de 1977 o que le hayan iniciado un prevaricato al juez (Baltasar) Garzón por tratar de investigar. Ni siquiera la Real Academia Española quiere reconocer a Franco como dictador.

¿Y por la otra parte?
Hay una idiotez del pueblo. En España se han perdido los sentimientos: los jóvenes no protestan por la impunidad y, a los viejos, Franco les puso tanto pánico que todavía algunos le temen hoy, en democracia.

¿Qué quisiera que se logre con esta denuncia?
Hay 113 mil cuerpos desaparecidos, 30 mil niños secuestrados, 2500 fosas sin abrir en las que se acumulan los cuerpos a montones. En el cementerio de Zaragoza se fusilaron 1500 contra el paredón. Es una vergüenza. Quiero que se juzgue al franquismo. Eso sería agarrar a los que queden vivos y hacer que Franco quede en la historia como un dictador y un criminal de lesa humanidad, y no en un mausoleo turístico del "Valle de los Caídos". Que los cadáveres se recuperen para ser entregados a sus familias como héroes, y no como víctimas, porque no murieron producto de un accidente, fueron asesinados por un dictador. Muchos españoles piensan que si hay cuerpos en fosas comunes, "por algo será". Yo no quiero que ese pensamiento exista. Me recuerda lo que escuchábamos acá en la dictadura: "Algo habrán hecho".
13 de noviembre de 2011
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mujeres sobre la violencia sexual


Testimonios sobre la violencia sexual en el marco del terrorismo de estado. "Nuestro objetivo es convencer a los jueces de todo el país que no sigan ignorando esto, que no haya ceguera de género", señaló Susana Chiarotti, una de las autoras del libro ‘Grietas en el silencio’ que fue presentado ayer en la ciudad.
[Lorena Panzerini] Argentina. "Cuando me detuvieron, me introdujeron el caño de una pistola en la vagina". El impactante relato pertenece a una de las veinte mujeres que se animaron a contar lo que les pasó durante la última dictadura militar en Argentina. Fueron detenidas, torturadas física y moralmente, y violadas. Este último delito es el que motivó el lanzamiento del libro que ayer presentaron el Instituto de Género, Derecho y Desarrollo (Insgenar) y el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (Cladem), en el Museo de la Memoria, junto a la secretaria de Derechos Humanos de la provincia, Rosa Acosta. ‘Grietas en el silencio’ cuenta con testimonios de las víctimas sobre sus vivencias más aberrantes mientras estuvieron presas, en manos de los genocidas, pero también tiene información sobre las cuestiones penales de estos casos puntuales dentro de los delitos de lesa humanidad, en el contexto nacional e internacional. "Nuestro objetivo es convencer a los jueces de todo el país que no sigan ignorando esto, que no haya ceguera de género, porque si no se sancionan y se visibilizan estos casos, la situación se replica en la vida cotidiana durante la democracia", dijo Susana Chiarotti, autora del texto junto con Analía Aucía, Florencia Barrera, Celina Berterame, Alejandra Paolini y Cristina Zurutuza.
La investigación sobre la violencia sexual en el marco del terrorismo de Estado fue realizada a través de la recolección de los relatos más crudos y feroces de la época infame, experimentados involuntariamente por mujeres de diferentes puntos del país. Santa Fe, Tucumán, Córdoba, Buenos Aires y Chaco son las provincias donde las víctimas fueron sometidas a prácticas monstruosas de violencia sexual, y que hoy se animan a contar. Si bien es positivo que se hable de estos temas en momento que la Justicia Federal está juzgando a los represores, Chiarotti aseguró que "por cada mujer que cuenta, se estima que hay cien que callan".
Antes de la presentación, Chiarotti dialogó con Rosario/12 y apuntó al carácter "especial" que tienen los delitos sexuales, por sobre el resto de las torturas, a los que eran sometidos hombres y mujeres, entre 1976 y 1982. "Estos casos muestran una imagen distinta de los torturadores y revela daños específicos en las víctimas", remarcó.
Uno de los puntos que motivó la publicación fue "el paralelismo encontrado entre lo que había pasado en grandes conflictos internacionales, donde hay noticias de mujeres que habían sido violadas, como sucedió en la Segunda Guerra Mundial, caso en el que se condenó por abusos sexuales a los genocidas. Acá pasaba lo mismo: las presas salían y comentaban estas situaciones como un fenómeno extendido; sin embargo cuando se hace el primer Juicio a las Juntas (1985), casi no surgen testimonios, y hoy, casi tres décadas después están apareciendo", puntualizó Chiarotti. En el camino --recordó-- hubo "mucho trabajo sobre la cuestión de la violencia contra las mujeres, reclamos para visibilizar, programas, capacitaciones, publicaciones; y todo eso influenció". De alguna manera "influyó en los jueces y fiscales para preguntar de otra manera, y se dio una situación de mayor seguridad para denunciar lo que antes no se podía, porque solo arrojaba un estigma sobre las víctimas", apuntó.
Chiarotti detalló que cuando comenzaron a investigar para el libro había "una noción de violencia sexual muy restringida", en algunas de las mujeres. Una de las víctimas que da testimonio en el libro llegó a decir que no había padecido violencia sexual. "Cuando le expliqué que ese delito comprende varios hechos: desde la desnudez forzada, pasando por la introducción de objetos en la vagina, en el ano o en la boca, el manoseo o tener que ir al baño bajo la mirada controladora de alguien, me miró y me dijo `entonces sí fui abusada, porque cuando me detuvieron, me pusieron el caño de una pistola en la vagina, me sacaron a mi hijo de seis meses --mientras cursaba el período de lactancia-- y me lamían la leche materna. Me decían que ésa era la leche que tendría que estar tomando mi bebé, si no fuese porque lo había abandonado’", precisó Chiarotti sobre uno de los relatos más estremecedores de la publicación. Los rastros psicológicos de estas situaciones sobre las víctimas tienen un capítulo aparte. "Las mujeres quedaban seriamente fragilizadas --dijo--, tanto que no podían ni denunciar. Muchas de las que hablaron con el cura (Eugenio) Zitelli, se confesaban sobre las violaciones como si la culpa hubiera sido de ellas, se sentían manchadas. En ese entonces, Zitelli dijo que una cosa es la tortura `necesaria para sacar información y otra es esto, que no se puede permitir’; pero nunca hizo nada", sostuvo Chiarotti.
Chiarotti aseguró que los hombres también eran violentados sexualmente. "Les aplicaban la picana en los genitales y les decían `vamos a ver su ahora vas a poder tener hijos’. Eso es violencia sexual", aseguró. "Los hombres lo padecieron, pero todavía hay muchos tabúes y vamos a tener que trabajar mucho para que puedan sentirse en espacios seguros como para poder denunciar estos hechos", señaló.
13 de noviembre de 2011
12 de noviembre de 2011
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romano será juzgado en ausencia


Ex juez está acusado de secuestros, torturas, asesinatos, robo de bienes y allanamientos ilegales.
Argentina. El suspendido camarista mendocino, prófugo de la Justicia, Otilio Romano, será sometido desde el lunes a un jury de enjuiciamiento, acusado de complicidad con el terrorismo de Estado durante la última dictadura militar, tras ser procesado como "partícipe primario" en casos de secuestros, torturas, homicidios, robo de bienes, allanamientos ilegales y archivo de una causa por apropiación de una niña.
La audiencia está prevista para las 9 con la lectura del dictamen acusatorio a Romano, quien se fugó a Chile, donde pidió asilo, por lo que no ejercerá su derecho a declarar. Tampoco designó abogado particular y estará representado por dos defensoras oficiales, Fabiana León y Diana Yofre.
El excamarista tiene pedido de captura internacional, dictada por el juez mendocino Walter Bento, pero no se hará efectiva mientras conserve sus fueros, ni siquiera si llegara a ser destituido, porque dependerá de la decisión que tome en Chile.
Está acusado de "haber omitido en forma reiterada y prolongada en el tiempo la persecución y represión de 7 delitos de lesa humanidad (...) y, por lo tanto, haber resultado funcional al plan represivo montado por las Fuerzas Armadas y de seguridad en el marco del terrorismo de Estado durante el período 1975-1983 en la provincia de Mendoza", mientras se desempeñó como fiscal federal y juez subrogante, sucesivamente. También se le imputa haber archivado, sin investigación de ninguna naturaleza, la causa por la apropiación de Rebeca Manrique.
Entre los testigos citados a declarar figuran, el exsenador y exinterventor de la provincia de Mendoza, Antonio Cafiero, convocado el 17 de noviembre. Nicolás Becerra, exProcurador de la Nación en el gobierno menemista, fue citado un día más tarde, el 18. El exjuez federal Luis Leiva, amigo del acusado y destituido por "mal desempeño" en mayo de 2002, cuando estaba al frente del Juzgado Federal 1 de Mendoza lo hará unos días después.
El próximo lunes declararán Luz Amanda Faingold Casenave -cuyo testimonio resultó clave en el caso del también destituido Luis Miret-, Silvia Ontiveros y Haydee Fernández.
El jury estará integrado por la camarista Civil y Comercial federal María Najurieta, la jueza del Tribunal Oral Federal de Tucumán, María Noli, los senadores Rolando Bermejo y Ramón Mestre, los diputados Oscar Albrieu, Carlos Ulrich y el abogado Fabián Sahade.
La acusación quedó a cargo del consejero designado por el Poder Ejecutivo, Hernán Ordiales, y del consejero diputado, Carlos Moreno. Las audiencias se realizarán en la sede del Consejo de la Magistratura, Libertad 731 de la ciudad de Buenos Aires.
13 de noviembre de 2011
12 de noviembre de 2011
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vía Quilmes Zonal