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murió luis garcía berlanga


A los 89 años, falleció Luis García Berlanga, uno de los grandes nombres del cine hispanoparlante. Autor de una obra cáustica y popular, enraizada en los esperpentos de Valle Inclán y en las pinturas negras de Goya, García Berlanga creó varias de las mejores películas de toda la historia del cine español.
[Luciano Monteagudo] "Los yanquis han venido/ olé salero, con mil regalos/ y a las niñas bonitas van a obsequiarlas con aeroplanos/ con aeroplanos de chorro libre/ que corta el aire/ y también rascacielos, bien conservaos/ en frigidaire." Corren tiempos duros de posguerra y con esta canción, improvisada a las apuradas, las fuerzas vivas de un minúsculo pueblito castellano –alcalde, cura, boticario, comerciantes, maestra, todos disfrazados a la manera andaluza– piensan congraciarse con una delegación estadounidense que promete pasar por el lugar. Es la fiebre del Plan Marshall y sueñan con un puñado de dólares y una modernidad made in Hollywood. Lo que no saben es que después de tanto ajetreo y preparativo, la comitiva extranjera pasará a toda velocidad, dejando a su paso apenas una estela de polvo.
La película se titula ‘Bienvenido Mr. Marshall’, se rodó en 1953, en plena dictadura franquista, y en su humor familiar pero corrosivo –capaz de cargarse tanto a la falsa caridad imperialista como al folklore for export español– ya se manifiesta la cáustica personalidad de su director, Luis García Berlanga (1921-2010), quien no tardaría en convertirse en uno de los grandes directores del cine español. "No ha habido nadie igual, creo que solamente Buñuel puede mirarle a los ojos", señaló ayer el presidente de la Academia Española de Cine, Alex de la Iglesia, en el sepelio de Berlanga, fallecido a los 89 en su casa de Pozuelo, Castilla-La Mancha. Autor de un cine tan cáustico como popular, enraizado en los esperpentos de Valle Inclán y en las pinturas negras de Goya, fue el creador de varias de las mejores películas de la historia del cine español, entre ellas ‘Plácido’ (1961), ‘El verdugo’ (1963) y la serie iniciada por ‘La escopeta nacional’ (1978), todas en tándem con su guionista y amigo Rafael Azcona, otro maestro de la comedia satírica.
"Con Berlanga desaparece un testimonio fundamental de la España del siglo XX", expresó el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. Y agregó: "Su genio inconfundible, su estilo provocador, irónico y lúcido forman ya parte de nuestro vocabulario cotidiano, de nuestra mirada al mundo. Berlanga elevó la comedia al más alto rango de la creación y, como en la sabia tradición clásica, supo hacernos reír señalando el espíritu de una época con una profundidad extraordinaria".
Nacido en Valencia el 12 de junio de 1921, en una familia acomodada (su padre fue gobernador de Valencia durante la República), García Berlanga cursó estudios de Derecho y Filosofía y Letras, aunque los abandonó para ingresar, en 1947, en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas de Madrid, donde más tarde sería profesor. Allí hizo amistad con Juan Antonio Bardem, con quien realizaría en conjunto su primer largo, ‘Esa extraña pareja’, en 1951. Dos años después, con ‘Bienvenido Mr.Marshall’ no sólo compitió en Cannes (donde provocó la queja de Edward G. Robinson por un plano en el que la bandera estadounidense se arrastraba por el fango), sino también se impuso como renovador del cine español, en un momento en el cual la sombra de la censura franquista parecía ahogar toda experiencia por afuera del academicismo y la zarzuela filmada.
Con el aval de ese éxito, Berlanga se lanzó a realizar una serie de comedias tan divertidas como mordaces, que a través del humor lograron escapar de las tijeras del régimen: ‘Novio a la vista’ (1954), ‘Calabuch’ (1956) y ‘Los jueves, milagro’ (1957). La moral recalcitrante e hipócrita de la sociedad española bajo el falangismo, tutelada por la Iglesia, el otro gran enemigo histórico de Berlanga, empezaba a ser expuesta en todas sus debilidades. "Lo que hay en mis películas es pesimismo, aunque he tenido la suerte de recubrirlo con un sainete cómico, de modo que diga lo que diga la gente se ríe, o se sonríe", señaló alguna vez el director.
En 1961, con ‘Plácido’, Berlanga se asoció con Azcona y ambos se potenciaron mutuamente. La comedia –que llegó a competir por el Oscar– surgió a partir de una campaña ideada por el régimen franquista que, bajo el lema "siente un pobre a su mesa", pretendía hacer crecer en el pueblo un sentimiento de caridad cristiana hacia los desheredados, pero que en realidad escondía una manera mojigata de limpiar conciencias burguesas. Dos años después, la dupla subiría la apuesta con ‘El verdugo’, una tragicomedia como ninguna, cumbre del humor negro y la crítica social. Un empleado de pompas fúnebres (Nino Manfredi), que no encuentra novia, pues todas las chicas huyen de él cuando se enteran de su trabajo, se casa con la hija (Emma Penella) del verdugo oficial (impagable José Isbert), que tiene el mismo problema, ya que todos sus pretendientes escapan al saber quién es su padre. Y aunque el joven abjure de la profesión de su suegro terminará reemplazándolo; y en la memorable escena final será llevado a rastras al garrote vil como si fuese el condenado y no el verdugo. Para escándalo de Franco, ese final estaba inspirado en el caso real de un verdugo del régimen quien, tras saber que se iba a ejecutar a una mujer, se negó a hacerlo y hubo que emborracharlo para llevarlo al patíbulo.
Escapando de la censura, que se la hizo difícil, en 1967 Berlanga llegó a Buenos Aires, donde junto a Rodolfo Bebán, Marilina Ross y Ana María Campoy rodó ‘Las pirañas’, un film que nunca tuvo buena prensa pero que debería ser revisado para una justa valoración. Y en 1974 filmó en ‘París Tamaño natural’, donde Michel Piccoli se enamoraba de un maniquí, que cumplía los requisitos que el hombre esperaba de una buena mujer: atractiva, muda y sumisa. Erotómano célebre (fue creador de la colección de literatura erótica ‘La sonrisa vertical’, que editaba Tusquets), Berlanga sin embargo declaró: "No creo que el cine sea un vehículo del erotismo. Ni siquiera el porno. El único vehículo del erotismo es el libro. El libro te excita la imaginación".
Tras la muerte de Franco y con la democracia, Berlanga volvió a rodar en España y se abocó a la delirante serie iniciada por ‘La escopeta nacional’ (1977) y que continuó ‘Patrimonio nacional’ (1981) y ‘Nacional III’ (1982), sarcásticos frescos sociales dominados por la aristocrática figura en decadencia del marqués de Leguineche. El estilo coral –y el virtuosismo de sus planos secuencia– alcanzaría su culminación en ‘La vaquilla’ (1985), última colaboración con Azcona, en la que retrató la Guerra Civil como un oscuro retablo de agridulces miserias. "Al tercer día de nacer –confesó en 2005 a El País– ya me estaba cagando en la sociedad española. Es lo que he hecho toda mi vida. Siempre he tenido la sensación de que no iba a tener nada positivo. Y he intentado crearme válvulas de escape. La principal es el erotismo. Es lo más importante de mi vida, una de las pocas cosas que me ascienden desde el nivel del barro y la mierda de esta sociedad que me ha tocado..."
16 de noviembre de 2010
©página 12
rss

exhumarán cuerpo de josé tohá


Peritos examinarán los restos del ex secretario de Estado de Salvador Allende para comprobar la tesis de que fue asesinado, descartando el suicidio como lo afirmó entonces la dictadura.
Santiago, Chile. La Justicia ordenó la exhumación del cadáver de José Tohá González, ex ministro del presidente Salvador Allende, quien no se habría suicidado en 1974, como afirmó entonces la dictadura de Augusto Pinochet, sino que fue asesinado, dijeron hoy a Efe fuentes de la investigación.
Un estudio forense estableció que Tohá, que fue ministro de Defensa e Interior de Allende, murió por "asfixia por estrangulamiento manual de naturaleza homicida" y no por suicidio por ahorcamiento como aseguró la dictadura.
Además de la exhumación del cadáver, la Justicia dispuso la recomposición del escenario de la muerte del político socialista, ocurrida el 15 de marzo de 1974 en el Hospital Militar de Santiago.
Tohá había sido trasladado al centro sanitario castrense tras debilitarse su salud por las torturas sufridas en prisión y en la Isla Dawson, donde la dictadura confinó a altos cargos del Gobierno depuesto en el golpe militar del 11 de septiembre de 1973.
Ambas pericias, además de otras 25 diligencias, fueron resueltas por la Corte de Apelaciones de Santiago, que ordenó al juez del caso, Jorge Zepeda, reabrir la investigación, que el magistrado había cerrado sin llevarlas a cabo.
La hija de la víctima, Carolina Tohá, ex portavoz de la Presidenta Michelle Bachelet y actual presidenta del Partido por la Democracia (PPD), dijo a Efe que "hace tiempo venimos pidiendo estas diligencias con nuestro abogado Nelson Caucoto, que ahora el juez Jorge Zepeda debe realizar y que son muy importantes".
"Hay muchos elementos contundentes que demuestran que la versión oficial del suicidio es falsa y que fue un homicidio. Pero como familia también necesitamos saber quiénes son los responsables. Esperamos ahora tener acceso a nuevos testigos que nos ayuden a esclarecer la verdad", añadió.
A su vez la viuda del dirigente, Moy de Tohá, afirmó que "estas diligencias que finalmente se realizarán son una nueva luz de esperanza para establecer la verdad y demostrar que no fue un suicidio".
Un informe forense realizado por el experto Luis Ravanal, basado en un estudio de la autopsia de Tohá, determinó que murió por "asfixia por estrangulamiento manual de naturaleza homicida".
Este informe coincide con otro que en 1974 hizo el médico criminalista de la Policía de Investigaciones Alfonso Chelén, primero en ver el cadáver de Tohá, quien también determinó que no hubo suicidio sino "muerte por estrangulamiento con participación de terceros".
Ese informe le costó a Chelén su expulsión de la Policía civil.
Otro elemento relevante, establecido por la Policía, es que las dependencias del antiguo Hospital Militar (hoy Hospital Metropolitano, de la salud pública) donde Tohá permanecía internado en malas condiciones físicas por las torturas sufridas, no han tenido hasta ahora alteraciones en su estructura, incluida la habitación 303, en la que él murió.
La investigación por la muerte de José Tohá está plagada de contradicciones y situaciones irregulares desde antes que la asumiera el juez Zepeda, según se ha podido establecer.
Entre ellas, la desaparición del expediente de la indagatoria realizada inicialmente por el fiscal militar Rolando Melo, quien declaró ante Zepeda que cerró rápidamente su investigación, "de acuerdo" con el dictador Augusto Pinochet, que también era el comandante en jefe del Ejército.
La autopsia de José Tohá fue practicada en condiciones anormales, puesto que se realizó en el mismo hospital y no en el Servicio Médico Legal, como correspondía y donde existían las condiciones requeridas para ello.
Hasta ahora sólo se han establecido responsabilidades penales por las torturas aplicada a Tohá en la Academia de Guerra Aérea (AGA), por lo cual están procesados los ex coroneles de la Fuerza Aérea Ramón Cáceres y Sergio Contreras.
Una versión, hasta ahora no confirmada judicialmente, apunta a que en los días previos a la muerte de Tohá se habría realizado una reunión de algunos generales de Ejército en la que se habría decidido asesinarle.
El homicidio se habría encargado a dos conocidos oficiales de la DINA que actualmente cumplen condena por otros crímenes.
Uno de ellos lo habría estrangulado y luego habrían levantado el cadáver de la cama para colgarlo de la barra de un armario con un cinturón.
Las fotografías de esa escena, tomadas cuando el médico criminalista Alfonso Chelén vio el cuerpo sospechosamente instalado en el armario, también desaparecieron en la investigación realizada por la justicia militar.
15 de noviembre de 2010
©la nación
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ministro tohá fue estrangulado


Perito que vio cuerpo de ex ministro Tohá: "Colgamiento era un montaje evidente". Médico criminalista Alfonso Chelén señaló que "habían huellas de estrangulamiento previas a la maniobra de haberlo colgado ahí aparentando un suicidio".
Santiago, Chile. El médico criminalista Alfonso Chelén, quien fue el primero en ver el cuerpo de José Tohá en 1974 y que determinó que su muerte fue ocasionada por terceros, señaló hoy tras determinarse que el ex ministro habría muerto por "asfixia por estrangulamiento manual de naturaleza homicida", el suicidio era un montaje evidente".
En conversación con radio Cooperativa, Chelén confirmó que "habían huellas de estrangulamiento previas a la maniobra de haberlo colgado ahí aparentando un suicidio. Sobre eso se tomó fotos del surco completo del cuello y esas fotos las hicieron desaparecer después los militares que estaban interviniendo en la investigación".
Agregando también que hay muchas otras razones por las que Tohá no se habría podido suicidar, ya que estaba en un estado de debilidad extrema, por lo que no se habría podido colgar de esa forma.
"El colgamiento era un montaje evidente", dijo Chelén, quien salió de la Policía Civil tras este peritaje.
Tras estos dichos, el abogado de la familia, Nelson Caucoto, indicó que "a él lo estrangularon con un lazo y posteriormente le colocan encima, para los efectos de visibilidad pública, la correa colgado dentro de un clóset, en el cual incluso tenía un pie suspendido dentro de uno de los habitáculos de ese mismo clóset".
15 de noviembre de 2010
©la tercera
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iglesias y causa animalista


columna de lísperguer
Iglesias se comprometen con la defensa de los animales. En cantinas católicas en Estados Unidos ya no se sirve carne.

En 2007 se reunió en Estados Unidos un grupo de cerca de 20 confesiones, incluyendo a católicos, protestantes, musulmanes, judíos y budistas, para tratar algunos aspectos de la relación entre humanos y animales. El grupo emitió una declaración llamando a los fieles a mostrar piedad por la situación de los animales, dejando de usar pieles para el vestido o calzado y reduciendo el consumo de carnes. Los sacerdotes católicos se comprometieron a dedicar atención a los animales en sus sermones dominicales y anunciaron la eliminación de las carnes en los menús de cantinas de instituciones y escuelas católicas para contribuir a reducir el maltrato. Organizaciones bautistas y pentecostales han desarrollado igualmente iniciativas muy interesantes, enfatizando que el consumo de carne era considerado un pecado por los primeros cristianos. Sería grandioso que las iglesias se pronunciaran y ayudaran a difundir la nueva doctrina.
lísperguer

legislando sobre la indolencia


columna de lísperguer
Cercas rotas habrá siempre, aunque no debería. También perros que se escapan.

En realidad de lo que debiésemos estar hablando es de los perros peligrosos, no de los vagos. Incidentes como el de Peñaflor ocurrirán siempre, con o sin ley. Siempre habrá un propietario que no repara su cerca, o no cierra la puerta, o subestima la agresividad de su mascota. E incidentes similares pueden ocurrir toda vez que alguien no autorizado entre en una propiedad custodiada por perros. Para evitar ataques mortales debiésemos exigir que los perros de parcela, fábrica, negocio o casa con funciones de protección sean adiestrados por profesionales, para que el ataque no termine con la muerte de los que los perros consideren intrusos.
lísperguer

la mano izquierda de dios


Durante la entrevista con el capitán Adolfo Scilingo, Horacio Verbitsky dio con un dato que detonó su investigación más extensa y exhaustiva: la concepción cristiana de muerte detrás del acto de arrojar prisioneros al río. Así empezaba a develarse la trama de la complicidad estructural de la Iglesia Católica con la Junta Militar en el exterminio bajo la dictadura.
[Martín Granovsky] Argentina. A ‘El silencio’ y ‘Doble juego’, siguieron los cuatro tomos de la ‘Historia política de la Iglesia Católica’ que se acaba de completar con la publicación de ‘La mano izquierda de Dios’. En esta entrevista, Verbitsky habla de los generales más integristas, los obispos más militaristas y la vasta red de relaciones intestinas entre la cruz y la espada.

La cruz y la espada es una imagen que atrasa frente a esta otra: "El capellán debe darnos el aval moral para nuestra lucha, y decirnos que nuestra lucha es una cruzada, para discernirla de la violencia en general". La orden salió de Luciano Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército. La impartió el 18 de agosto de 1976, cinco meses después del golpe, durante una jornada religiosa organizada con el Vicariato Castrense. Ya no era la cruz y la espada en alianza para la conquista de América, por ejemplo, sino la simbiosis de ambas en un mismo artefacto de muerte y gobierno. La orden de Menéndez revela por anticipado tanto el conocimiento de las reglas como la intención de esquivarlas sin culpa ni castigo. Está transcripta en ‘La mano izquierda de Dios’, el tomo cuarto de la ‘Historia política de la Iglesia Católica’ que acaba de publicar Horacio Verbitsky con una documentación tan contundente que asombró a su propio autor. Las referencias forman 1789 citas.

Es casualidad, pero ahora no sé quién les quitará de la cabeza que se trata de un mensaje judeo-masónico –ironiza Verbitsky.

Pero no ironiza del todo. En 1789 la Revolución Francesa derrocó a Luis XVI como exponente del Antiguo Régimen. Y leyendo ‘La mano izquierda de Dios’, sin duda el trabajo más completo sobre el tema pero además un gran libro de historia, hay una conclusión inevitable: en la dictadura los obispos fueron más militaristas que los generales, y los generales más integristas que los obispos.

–Esa fusión es muy impresionante –dice Verbitsky–. Revisando documentos encontré que Jorge Videla en el vivac de Tucumán de la Nochebuena del ‘75 pronunció una homilía. Y las homilías de Tortolo, de Bonamín o de Laise eran directamente arengas militares.

Adolfo Tortolo fue el vicario castrense y presidente de la Conferencia Episcopal. Victorio Bonamín, su segundo en el Vicariato. Juan Rodolfo Laise, el obispo de San Luis. En su investigación Verbitsky cuenta una historia tomada de una sesión de los juicios por violaciones a los derechos humanos. Un oficial relató que Laise le había pedido la desaparición del sacerdote Juan Pablo Melto, que dependía de su diócesis, porque se había casado y participaba en movimientos por la regularización laboral. "¿Usted cree que soy un asesino?", le respondió ofendido el coronel Miguel Angel Fernández Gez. Lo era, y fue condenado en 2009, pero evidentemente sintió que el pedido pasaba algún límite.

–Y además el oficial lo cuenta en un juicio –dice Verbitsky–. La historia completa dice que el oficial fue condenado a prisión perpetua pero el obispo está en libertad.

¿En San Luis?
–No. En Italia, protegido por la Iglesia. En el juicio ni siquiera lograron hacerlo declarar por videoconferencia.

En América latina la jerarquía de la Iglesia Católica no parece haber sido tan homogénea.
–No, el caso argentino es único. Solo puede compararse con la Iglesia española de la guerra civil. En ese momento se implantó el nacionalcatolicismo, o la concepción de la nación católica.

Cada Muerte de Obispo
Francisco Franco era "Generalísimo por la gracia de Dios". La jerarquía católica española justificó el alzamiento del bando nacional contra la República como un nuevo combate de la Cristiandad. Los sacerdotes muertos en el bando franquista, sin embargo, recién fueron beatificados por el Vaticano con el Papa Juan Pablo II, como suele recordar el historiador especializado Julián Casanova. Y el Papa actual, Benedicto XVI, acaba de incursionar en Santiago de Compostela criticando a la sociedad española por lo que definió como "un laicismo agresivo" típico de los años ‘30. Es decir, de la República.
Además del caso español, Verbitsky halla pocos ejemplos similares al argentino. Nombra el Portugal de la dictadura o formas conjuntas de ejercicio político en Estados del centro de Europa. Menciona también al arzobispo Alois Stepinac. Al día siguiente de que Alemania invadió Yugoslavia, en 1941, el fascista Ante Pavelic declaró la independencia de Croacia. Monseñor Stepinac estaba allí, para discernir violencia de cruzada.

–En los otros países de América latina la Iglesia Católica no tuvo esa posición homogénea –dice Horacio–. Quizá por eso fue tan distinta la dictadura argentina de la uruguaya o la brasileña. Todas las dictaduras comparten la doctrina de la seguridad nacional, pero sólo la Argentina sigue la doctrina francesa de la guerra contrarrevolucionaria. Por eso episcopados como el de Brasil, Chile y Uruguay fueron vallas de contención para las dictaduras y de amparo para los perseguidos, mientras en la Argentina la Iglesia forma parte fundamental del dispositivo de legitimación y, más aún, de complicidad directa. A pesar de que la Argentina tiene otra característica especial: es el país con mayor número de obispos asesinados. Mataron a dos, Enrique Angelelli y Carlos Ponce de León, además de una veintena de sacerdotes, centenares de laicos y miles de católicos practicantes.

Del libro no parece posible extraer la conclusión de que llegó la dictadura y la situación cambió de un día para otro. La conclusión es otra: la dictadura fue el momento en que la jerarquía católica ajustó viejas cuentas.
–Tiene que ver con la división profunda de la década del ‘60, con la divisoria de aguas que implicaron el Concilio Vaticano Segundo y la reunión del episcopado latinoamericano en Medellín, en 1968, cuando se plantea un camino revolucionario. El episcopado argentino lo incorpora en su documento de San Miguel, en 1969. Aquí existió un fuerte Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, más fuerte quizá que en otros países de la región. Y llegó a confrontar con el Episcopado como conducción de la Iglesia. Hay documentos sobre reuniones del episcopado a fines de los ‘60 y principios de los ‘70 donde los obispos se quejan de que el Movimiento les disputa lo que ellos llaman "el magisterio". Un dato importante es que, como señala Emilio Mignone en su libro pionero, ‘Iglesia y dictadura’, las Fuerzas Armadas limpiaron el patio trasero de la Iglesia.

Se vengaron de las humillaciones.
–Sí.

Con Dios de Nuestro Lado
El pedido de Laise de que un oficial secuestrase a un sacerdote se inscribe en esa lógica de vendetta. Pero del libro de Verbitsky queda claro que no se trató de una serie de venganzas individuales. Tampoco fue una suma de individualidades la masacre. Dentro de la máquina de matar, el Vicariato Castrense actuó como motor y corazón.
Verbitsky trabajó sobre actas judiciales. "Tengo centenares de testimonios sobre la participación de capellanes en actos de tortura. En algunos casos en forma directa y en otros como justificadores, incluso frente a los presos. Los capellanes les explican que está bien que los torturen, que es correcto que lo hagan. Sólo ponen límites. No más de 48 horas. También hay capellanes que, cuando las víctimas denuncian que fueron torturadas y violadas, dicen que no, que la violación no, y se escandalizan. Uno de ellos sigue en actividad, en Santa Fe."
Adolfo Tortolo, obispo de Paraná, es un personaje central. De 1970 a 1976 fue presidente de la Conferencia Episcopal y desde el retiro del cardenal Antonio Caggiano hasta su muerte, en 1981, fue el vicario general castrense.
En el Comando de Institutos de Campo de Mayo, uno de los tres grandes centros de exterminio junto a La Perla, en Córdoba, y a la Escuela de Mecánica de la Armada, el sacerdote Luis Mecchia comandaba una legión de 33 capellanes. Desde 1961 Mecchia participaba de la implantación de la doctrina de la guerra contrarrevolucionaria. Fundó capellanías en la Escuela de Inteligencia y en la aviación militar y desparramó una consigna: "Si alguien es sorprendido armado, más le vale olvidar su nombre". Un antecedente de los desaparecidos NN. Los capellanes formaron una verdadera red arterial que colaboraba en la cotidianidad de la máquina de matar y a la vez vigilaba y controlaba a los obispos. La guía era una máxima de Tortolo: "Démonos a nosotros mismos y a los militares los motivos teológicos que nos hagan obrar sin temor y en conciencia".
"Conseguí los documentos del Vicariato Castrense", cuenta Verbitsky. "Surge claramente de qué manera el vicario Tortolo y el provicario Bonamín participaban del dispositivo de la represión. En las jornadas de religión que realizaban rotativamente en las tres fuerzas, con participación de los jefes, directamente discutían la táctica y la estrategia de la represión. Transmitían los fundamentos teológicos para fundamentarla. En uno de esos encuentros, Carlos Guillermo Suárez Mason justifica la represión clandestina y los capellanes castrenses lo aplauden."

Cuando Tortolo dice "sin temor", ¿quiere decir "sin temor de Dios"?
-Claro, es alivio y seguridad para matar.

La orden de Menéndez refuerza la simbiosis entre jefes militares y obispos.
–Es que la violencia está mal, pero la Cruzada está bien. El acto violento es legítimo si se inscribe en el plan de Dios, que es uno, inmutable y eterno. Es un intento de congelar la realidad que no podía tener éxito pero explica muy bien lo asfixiante que fue, aparte de la represión, ese proceso militar. Hay muchos documentos de distintas líneas internas de la Iglesia. Explican involuntariamente cómo cubrió un espectro tan amplio de la vida argentina y no se limitó al desafío armado que planteaba la guerrilla.

Esperando al Mesías
El libro cita la revista fascista Cabildo, con los editoriales de Vicente Massot, luego viceministro de Defensa de Carlos Menem, que debió echarlo cuando en un reportaje a este diario Massot justificó la tortura. Massot controla el diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca, el único que reivindicó abiertamente al dictador Emilio Massera cuando murió. También estudia el contenido de Verbo y de Mikael, que según Verbitsky reflejan "el tradicionalismo más estricto". En Verbo escribía Guillermo Gueydan de Roussel, colaborador de la Gestapo en Francia, fundador del Colegio Ario de París y presidente del Centro de Estudios Judeo-Masónico. Fue condenado a muerte pero huyó y se refugió en la Argentina. El libro contiene textos de Gueydan de Roussel. Uno dice que los francmasones pusieron en boga "el Mito-Humanidad" y luego los judíos "abrazaron con entusiasmo esa falsa religión humanitaria y creyeron que el advenimiento del Mesías-Humanidad marca el triunfo del antiguo sueño judaico". En Verbo argumentó Miguel Angel Iribarne cosas como que la subversión no es un fenómeno reciente. Su primera etapa consistió en el desplazamiento de los valores religiosos por los políticos. La Cristiandad estalla como orden supranacional y el concepto de gobernante es sustituido por el del rey. La segunda etapa de la subversión es la Revolución Francesa, con el liberalismo y el democratismo, que en la sociedad comunista se transforma en ateísmo militante. En un contrapunto permanente entre doctrina y acción, Iribarne no sólo dirigió Verbo. Formó parte del gabinete del ministro del Interior Albano Harguindeguy.
Mikael toma su nombre del caudillo del ejército celeste que el día del juicio final apartará a los réprobos de los elegidos. La revista era publicada por el seminario de Paraná, a cargo de Tortolo, bajo la dirección del fundador de Tacuara Alberto Ezcurra Uriburu.

La Estrategia de Lucifer
Los liberales se nuclearon en Criterio, pero según Verbitsky la formación dogmática no siempre facilita la distinción entre unos y otros. Durante la entrevista con Radar, Horacio toma un documento y lee unos subrayados en resaltador amarillo: "En el curso de la modernidad el hombre ha cometido deicidios. El Dios creador fue relevado de sus funciones por la ciencia. Se proclamó con jactancia que Dios había muerto. Era la vieja estrategia de Lucifer". Y sigue con otro párrafo: "No hay guerras limpias, todas son sucias por la profundidad del mal".
En ese momento dirigía Criterio Jorge Mejía, que terminó como bibliotecario y jefe de los archivos de la Santa Sede. No hace falta conocer los vericuetos de la inteligencia vaticana para saber la importancia de un bibliotecario. Basta leer ‘El nombre de la rosa’ de Umberto Eco.
En los diferentes documentos, la dictadura y la acción de la Iglesia en ella aparecen como un gran instante de la lucha contra el secularismo que aún preocupa hoy a Benedicto XVI.
Verbitsky subraya, en la doctrina, "la idea del orden natural, el único admisible porque está inscripto por Dios en la conciencia de los hombres. Por eso se explica la amplitud y la diversidad de las fuerzas que cayeron bajo el interés de la represión. De ninguna manera era imprescindible empuñar las armas para caer dentro de esa mira".
¿No hay espacio para diferencias terrenales? Impacta el dato de que, en la comisaría quinta de La Plata, los seminaristas alcanzaban las vituallas a los torturadores. Verbitsky señala que la práctica diaria también dependía de cada obispado. "Después de la pérdida de los Estados Pontificios, en 1870, el mismo momento en que se declaró la infalibilidad papal, la Iglesia quedó muy centralizada en Roma y al mismo tiempo muy descentralizada dentro de cada territorio nacional. Cada obispado es una Iglesia particular, en un determinado territorio, que sólo tiene dependencia jerárquica del Papa. El presidente de la Conferencia Episcopal tiene funciones de Coordinación y no puede hacer nada para sancionar a un obispo. A lo sumo tiene que recurrir a Roma. Por eso no era lo mismo monseñor Antonio Plaza en La Plata, donde se avituallaba un campo de concentración, que San Nicolás, donde monseñor Carlos Ponce de León fue atacado y finalmente asesinado justamente por su compromiso con las luchas populares. Al mismo tiempo, cada conferencia episcopal es el resumen de la relación de fuerzas dentro de cada territorio, porque en definitiva son los obispos los que eligen a la conferencia. Y el Vaticano se guía mucho por esa relación de fuerzas en cada Iglesia nacional. Eso explica que un mismo Papa tenga dos líneas distintas frente a las dictaduras de Chile y la Argentina. Pablo VI apoya a la Vicaría de la Solidaridad en Chile y se resiste a remover al cardenal Raúl Silva Enríquez, y no dice una palabra sobre la Argentina. Hasta se declara fascinado por la personalidad de Massera y le envía una felicitación."
En el libro quedan registrados los matices y los desacuerdos entre obispos. No hablemos de Angelelli, Ponce de León, Novak o De Nevares, que enfrentaron abiertamente la máquina de matar, sino de Justo Laguna.
–Laguna disentía con Tortolo en las discusiones internas y era parte de la comisión de enlace con la Junta Militar que se reunía a comer una vez por mes durante siete años. Deja constancia por escrito que los temas no avanzan y que los militares los entretienen. Pero esos encuentros blanquean a las Juntas. Incluso cuando discuten casos de desaparecidos, lo hacen de modo discreto. De otro modo quedarían obligados a un pronunciamiento público. Conseguí hasta minutas de reuniones con anotaciones a mano de Vicente Zazpe, por ejemplo.

¿Cuál es la conclusión de las minutas del arzobispo de Santa Fe?
Los niveles de complicidad son impresionantes. En un momento Zazpe, Juan Carlos Aramburu y Raúl Primatesta plantean a Videla la necesidad de dar información, y señalan las consecuencias de no hacerlo con mucha lucidez política.

Eran perfectamente conscientes.
Claro. Pero Videla les responde que no sabe cómo hacerlo y que hay que proteger a las personas, o sea a los torturadores. Por eso hablo de complicidad. Parecen dos secciones de un mismo emprendimiento discutiendo en una reunión reservada cómo hacer control de daños: hasta dónde actuar, de qué manera hacerlo, qué conviene más para evitar qué consecuencias negativas. Y todo el tiempo reiterando adhesión, simpatía, respeto, agradecimiento... Los miembros de la Comisión Ejecutiva de ninguna manera fueron los peores. Pero eran la conducción episcopal, y en estos documentos, redactados por ellos mismos, se aprecia un grado de complicidad muy superior a lo que yo podía imaginar cuando empecé esta investigación, la más vasta, profunda y extensa que hice en toda mi vida por entrevistas, documentos, diarios, revistas, publicaciones oficiales y testimonios judiciales. Tengo una habitación entera de documentación.

La CIA, el Papa y la P-2
La habitación entera con documentos sirvió para formar las 1789 citas que divierten a Horacio. Muchas de esas citas surgen de documentos sobre otro tema que venía del tomo tres, Vigilia de armas, y aparece redondeado en La mano izquierda de Dios: la organización fascista Propaganda Dos, o P-Due.

–En la Argentina tuvo una actuación muy fuerte –explica Verbitsky–, pero no tiene sentido analizarla independientemente del Vaticano. Es una rama más. Por ejemplo, tuvo gran importancia en el retorno de Juan Perón a la Argentina para su último gobierno. Antes de regresar, Perón mantuvo una entrevista con el secretario de Estado del Vaticano, Agostino Casaroli, y llegó aquí con la bendición de la Iglesia Católica. Los principales operadores del regreso fueron Licio Gelli y Giancarlo Elia Valori.

Gelli, uno de los jefes de la P-Due, fue condecorado por Perón y terminó como funcionario argentino dentro de la embajada en Italia. Víctor Basterra, secuestrado y sometido a esclavitud en la Esma, dijo a la Justicia que fue obligado a fabricar pasaportes para Gelli.
Y Valori es el vocero de Perón. Cuando yo era más joven que ahora y tenía 30 años, me parecía pintoresco que Perón tuviera como vocero a un italiano en su regreso a la Argentina. Pero después fui sabiendo otras cosas. Valori era un lobbyista de la FIAT que pagó el avión de regreso, y revistaba como caballero de capa y espada del Papa.

En este tomo cuarto contás cómo la P-Due se vincula con las Fuerzas Armadas, con Massera y con Suárez Mason. Pero al mismo tiempo está relatado el vínculo del Vaticano con la inteligencia de los Estados Unidos en el mismo período.
–Es que se relacionan Europa central, Centroamérica y el Cono Sur sobre todo desde que es entronizado Juan Pablo II en 1978. Hay mucha documentación sobre eso y sobre el rol que cumple Antonio Quarracino en la justificación del asesinato de monseñor Oscar Romero en El Salvador.

En 1980. Y casualmente un 24 de marzo. ¿Qué dice Quarracino?
Su informe retrata a Romero como un subversivo. Una cosa que descubrí, y me asombró notablemente, es que todo el establishment de inteligencia y seguridad nacional de los Estados Unidos está integrado en ese momento por católicos, en un país donde el catolicismo no es la religión del poder sino, más bien, de los trabajadores.

El clan Kennedy es una excepción, ¿no? Pero hablemos del establishment de inteligencia.
Comienza con William Casey, jefe de la CIA. Su viuda, que coleccionaba estatuas de la Virgen, cuenta que él se reunía a orar con el Papa. Cumple un papel muy activo Vernon Walters, el experto en misiones especiales. Y recordemos al secretario de Estado Alexander Haig. Hubo más de 15 reuniones secretas entre Walters y Casey con el Papa. Le daban información sobre América Central y Polonia.

En el libro vos marcás que entre esa información figuraba la transcripción de escuchas sobre sacerdotes y obispos de Nicaragua y El Salvador.
Bueno, y el Papa en 1983 dio su respaldo a la dictadura haitiana de Baby Doc y condenó al sandinismo en Nicaragua. Otro nexo importante entre el presidente Ronald Reagan y el Vaticano fue Pio Laghi.

Nuncio en Buenos Aires y después en Washington.
–Exacto. Las relaciones parecen a veces tan naturales, tan regulares, que terminan siendo invisibles.

¿Te propusiste el trabajo de hacerlas visibles?
Sí, pero no sólo en relación con la trama internacional. Mi trabajo fue desnaturalizar lo natural, reconstruir paso a paso qué sucedió, qué se dijo y qué consecuencias tuvo. Restituirle históricamente a la Iglesia Católica su papel político central, que muchas veces aparece escamoteado. Es la única dimensión que me interesa investigar. No opino sobre el dogma.
La tapa del tomo cuatro: Videla, Massera, el jefe aeronáutico Orlando Agosti y Laghi en una cena ofrecida por el cuerpo diplomático a la Junta Militar en 1977.

Historia de una Curiosidad
Los cuatro tomos de Historia política de la Iglesia Católica tienen una advertencia. Dice: "Estas páginas no contienen juicios de valor sobre el dogma ni el culto de la Iglesia Católica Apostólica Romana sino un análisis de su comportamiento en la Argentina como ‘realidad sociológica de pueblo concreto en un mundo concreto’, según los términos de su propia Conferencia Episcopal. En cambio, su ‘realidad teológica de misterio’ sólo coresponde a los creyentes, que merecen todo mi respeto".
Horacio narra que su curiosidad sobre el tema se hizo metódica cuando en 1995 publicó su libro ‘El vuelo’, con la entrevista al marino Adolfo Scilingo. "Scilingo me cuenta que el mecanismo de tirar prisioneros al mar era una forma cristiana de muerte y que los capellanes decían que habían cumplido con su deber al separar la cizaña del trigo. Yo no tenía conciencia de hasta qué punto el estilo de la represión era de cuño eclesiástico y absolutamente inseparable del rol de la Iglesia. Y ahí empecé la investigación."
Dice que fue un trabajo complicado y hoy se ríe de ignorancias propias. "Ni sabía quién había sido el Papa anterior a Pío XII, jefe del Vaticano cuando nací y que murió cuando yo tenía 17 años. Tuve que aprender muchas cosas elementales que ignoraba. Cuando trataba de entender el rol de la Iglesia en la dictadura argentina me faltaban muchos elementos. Tenía demasiados agujeros. Me resultaba incomprensible. Y como la Iglesia es una institución que no es argentina sino supranacional, o concedámosle que es universal, y además bimilenaria, me fui remontando cada vez más en el tiempo y en el espacio. Me intoxiqué de encíclicas, de obras teológicas. Llegué a tener escritas más de 1500 páginas creyendo que eso podía ser un libro. Separé un episodio y en 2005 publiqué ‘El silencio’."
‘El silencio’ es el nombre de la isla del Tigre donde los jefes de la ESMA llevaron a los secuestrados cuando vino a Buenos Aires la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La isla había funcionado como recreo del cardenal de Buenos Aires y el Vicariato la transfirió a los marinos.
Después de ese trabajo Verbitsky publicó Doble juego, "básicamente un análisis de la manipulación informativa de la Iglesia sobre su propia historia en la Argentina".
Como presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales, Verbitsky escribió a uno de los presidentes de la Conferencia Episcopal, Estanislao Karlic, "probablemente el de mayor nivel intelectual y no comprometido con la represión dictatorial, considerado comunista por los militares", por qué no abrían los archivos para que los datos sirvieran a las víctimas de pecados que el Papa había reconocido. Karlic tenía diálogo con Chela Mignone, la esposa de Emilio. "Me mandó una carta muy atenta. Me dijo que el Episcopado no tenía archivos. A mí me pareció una burla en medio de dos mil años de preservación de tesoros en los monasterios. También me mandó un folleto. Cotejé los documentos con lo que se había publicado en los diarios de la época. Ahí descubrí la manipulación. En esa época los documentos se publicaban completos en los diarios. Hoy es inimaginable, aun en los más reaccionarios."
Verbitsky llegó a una hipótesis: el Episcopado preparaba un juego de piezas para el archivo, "como el Vaticano durante el nazismo". Su función era ser descubiertas. "Luego, entonces, quedaría certificado el nivel de preocupación que el nazismo había despertado en el Vaticano."
Había llegado el momento de escribir la ‘Historia política de la Iglesia Católica’. Además de documentos, Horacio vio películas antiguas, como la que el Episcopado filmó en el Congreso Eucarístico de 1934. En una secuencia aparece el delegado apostólico Eugenio Pacelli, luego Papa como Pío XII. Lo recibe el presidente Agustín P. Justo, se suben a una carroza y emprenden el camino del puerto. "Cuando el carruaje está a punto de salir del puerto pasan dos sombras. Me pareció percibir algo familiar. Dura menos de un segundo. La pasé miles de veces hasta que conseguí fijar la imagen. Eran las sombras de Juan Perón y Edelmiro Farrell", cuenta Verbitsky. Fue la tapa del tomo uno.
El título del libro proviene de una frase del arzobispo de Córdoba Raúl Primatesta, que en 1975 dijo: "Dios va a defender su creación. Va a defender al hombre. Pero puede ser que el remedio sea duro, porque la mano izquierda de Dios es paternal, pero puede ser pesada".
En la dictadura los procedimientos de represión se llamaron "por izquierda". Hasta el código de la muerte tiene el sello de un obispo.
15 de noviembre de 2010
14 de noviembre de 2010
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la guaca del tolima


Un escándalo ronda a 10 miembros del Ejército que fueron capturados por quedarse con al menos 500 millones de pesos que estaban encaletados en un campamento de las Farc en el Tolima. Para eliminar testigos, un soldado mató a un guerrillero.
Colombia. Según el reporte oficial del capitán Carlos Andrés Villamizar, el 2 de febrero de este año sus tropas realizaron una arriesgada operación contra el frente 21 de las Farc, muy cercano al jefe guerrillero Alfonso Cano, en el Cañón del Ambeima, en lo profundo del Tolima. Según el documento, esa madrugada, en medio del frío penetrante y después de 10 meses de trabajo de inteligencia con la ayuda de un informante, lograron llegar a un campamento que albergaba entre 45 y 50 guerrilleros. Pero cuando se descolgaron desde los helicópteros en vuelo estacionario, los militares solo hallaron munición, armas, minas antipersona, explosivos, un videobeam y un computador portátil. En la operación, que terminó al día siguiente, murieron tres guerrilleros, dos hombres y una mujer, y le salvaron la vida a un joven insurgente de 16 años.
Esta acción, tal como la describió su comandante, hubiera pasado inadvertida de no haber sido porque a los tres meses un soldado que participó en la misma denunció ante la Fiscalía el robo de un dinero encontrado en el sitio del bombardeo, donde había una caleta debajo de las camas de los guerrilleros con unos 500 millones de pesos en varias tulas. Aunque dijo no haberse quedado con plata, afirmó que en la operación algunos de los militares se la llevaron consigo tras el bombardeo. Ninguno de ellos reportó el hallazgo como material incautado en la operación.
El soldado que denunció el caso, quien, según las autoridades, sí recibió parte del dinero pero quedó inconforme con la repartición, decidió contarle la historia de la guaca del Tolima a la Fiscalía, que de inmediato abrió una investigación por el homicidio del guerrillero y por la apropiación del dinero.
La historia, de acuerdo con los hallazgos de la Fiscalía, fue en realidad así: tras el bombardeo al campamento guerrillero ese 2 de febrero, un cabo y un soldado descendieron de los helicópteros para registrar la zona. Los militares encontraron a un joven herido atrapado entre la maleza, a quien lograron salvarle la vida al hacerle curaciones.
Todo indica que en los dos días que permanecieron los militares en la vereda La Aurora del corregimiento La Marina, en Chaparral, un grupo de los 40 militares que estuvo en la zona halló encaletada la plata en efectivo. Según el informante que les ayudó a los militares a encontrar el campamento, esta provenía del pago que una empresa le había hecho a esta célula guerrillera por una extorsión, en enero de este año.
Además, el soldado que confesó dijo que de los tres guerrilleros muertos reportados, uno no murió en combate, pues un soldado lo remató tras quedar herido por el bombardeo. Según las investigaciones, cuando llegó el capitán Villamizar al lugar y ordenó barrer el área, se oyó un disparo. Era el del soldado que mató al guerrillero, quien ya se había rendido y solo tenía una leve herida. Cuando el capitán se enteró de lo sucedido, les dijo a sus hombres: "Una baja más", dando a entender que lo presentarían como muerto en combate. Según el soldado que declaró, a su compañero que apuntó contra el insurgente se le trabó el arma, pero luego logró impactar al guerrillero en el abdomen. Al parecer, este guerrillero habría sido testigo del robo de la guaca.
La investigación, encabezada por el CTI de la Fiscalía, pudo determinar que el capitán Villamizar, el teniente John Éimer Ospina, el sargento segundo Einar Dussán Rivera Calderón y siete soldados profesionales adscritos a la Brigada Sexta de Ibagué resultaron involucrados en el asesinato del guerrillero y en el robo de los 500 millones de pesos.
Tal como pudieron comprobar las autoridades, los militares encontraron en cada una de las tulas más o menos 50 millones de pesos en fajos de billetes de 50.000. Se sabe que el soldado que asesinó al guerrillero se quedó con la mayor cantidad (unos 50 millones) y que repartieron el resto casi al azar entre los 10. A unos les tocó de a 20 o 40 millones. Al resto, al parecer, le dieron 100.000 pesos a cada uno.
Terminada la operación, los militares regresaron a Ibagué para gastarse el dinero. Uno compró casa. Otro, un carro usado. A un soldado que no le tocó mucho le regalaron tres millones de pesos para que pagara la hipoteca de su casa. El resto se gastó el dinero en mujeres, trago y ropa.
Si bien el monto no se compara con la guaca de los 16 millones de dólares que más de 150 militares se encontraron en San Vicente del Caguán en 2003, ninguna de las dos historias tuvo un final feliz: mientras que varios de los militares de San Vicente recibieron penas de hasta 10 años de cárcel, los del Tolima están acusados de favorecimiento de homicidio en persona protegida, por la muerte del guerrillero (uno de ellos, el que disparó, está acusado de homicidio agravado), y de peculado, por quedarse con dineros que han debido ser reportados en la lista de incautación.
Tras un allanamiento del CTI al cuartel donde estaban los sospechosos, los 10 uniformados fueron capturados en la tarde del viernes pasado.
Como si fuera poco, se sabe que el soldado que disparó al guerrillero tiene encima otra investigación por el asesinato de un niño en Ibagué, ocurrido hace dos meses; también, que hay una investigación por la muerte de un familiar de los uniformados presuntamente relacionada con el hallazgo de la guaca, y que incluso las amenazas contra los militares involucrados con la caleta obligaron a las autoridades a darles protección especial a dos de ellos.
Sobre el caso, los mandos del Ejército han sido implacables. Según el comandante de la Sexta Brigada, coronel Julio César Prieto, se sancionará con todo el rigor a los militares que terminaron en este lío. "Habrá cero tolerancia en este caso, pero pedimos que se respete la presunción de inocencia", dijo el oficial a SEMANA, quien aseguró que ni por inteligencia técnica ni humana se sabía de la famosa caleta millonaria antes de la operación: "Nunca fuimos a buscar plata".
15 de noviembre de 2010
13 de noviembre de 2010
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confesiones del bloque calima


Así van las confesiones del Bloque Calima en Justicia y Paz. Con su jefe extraditado (HH) y cientos de ex paramilitares que aun no han sido postulados a Justicia y Paz, la investigación sobre los crímenes y el paso de las Autodefensas por Valle y Cauca ha sido lenta. No obstante, el proceso está tomando un nuevo impulso con más de 100 nuevos postulados.
Colombia. El 18 de diciembre de 2004, 564 hombres del Bloque Calima de las AUC dejaron las armas en la finca El Jardín, en el corregimiento Galicias de Bugalagrande, Valle. Desde ese momento, tanto sus víctimas como los habitantes de Cauca y Valle, han esperado para que se conozca la verdad de sus crímenes y se revele quiénes fueron las personas con las que se aliaron para delinquir.
No obstante, diferentes sectores han criticado el proceso de Justicia y Paz en Valle y Cauca, porque después de cinco años de entrada en vigencia la Ley 975, consideran que es poco lo que se ha avanzado en materia de verdad, justicia y reparación.
El proceso en esta región del país ha sido más lento que en otras partes, debido a que de todos los paramilitares que se desmovilizaron, muy pocos fueron postulados inicialmente al proceso de Justicia y Paz.
La desmovilización y la postulación son dos etapas diferentes. Del Bloque Calima se desmovilizaron 564 paramilitares, pero de ese total, sólo 28 fueron postulados a Justicia y Paz, y de esos 28, tan sólo 13 habían rendido versiones libres ante la Fiscalía para confesar sus crímenes y nexos con terceras personas.
Al momento de la desmovilización, el representante del grupo, en este caso Ever Veloza, alias ‘HH’, quien fue el jefe del Bloque Calima desde mediados de 2002, realizó la lista de personas a ser postuladas.
Pero en ese listado, el ex jefe paramilitar no incluyó a los paramilitares que fueron capturados antes de la desmovilización, por lo que gran parte de la verdad del Bloque Calima estaba por fuera del proceso de Justicia y Paz.
Además, ’HH’ dejó de ser reconocido por el gobierno como el representante del Bloque debido a su fuga en agosto de 2006, cuando ordenó que los jefes paramilitares tenían que recluirse en La Ceja, Antioquia. Posterior a su captura en abril de 2007, el ex jefe paramilitar no fue expulsado del proceso y rindió versiones libres en Medellín hasta ser extraditado en marzo de 2009 a Estados Unidos.
Como el Bloque se quedó sin un jefe que reconociera a los ex paramilitares, para que pudieran acceder a la postulación en Justicia y Paz, el número de nominados de este Bloque quedó limitado a los iniciales. Sin embargo, a través del decreto 4719 de 2008 que expidió el gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe, 103 ex paramilitares del Bloque Calima que estaban presos llegaron al proceso y rendirán versiones libres para confesar sus crímenes.
Dicho decreto establece que los miembros de grupos armados ilegales que se encuentren presos, y quieran hacer parte del proceso de Justicia y Paz, pueden solicitar su postulación de manera individual.
Se espera que con la llegada de estos nuevos ex paramilitares, la Fiscalía pueda ampliar la documentación de los hechos que ya había registrado, además de que confiesen nuevos crímenes y el apoyo que recibieron de terceras personas
Desde julio de este año, cinco de esos nuevos postulados iniciaron sus versiones libres, confesando crímenes en diferentes municipios de Valle y Cauca.
Otro problema para establecer la verdad de este Bloque es que con la extradición de su jefe por cargos de narcotráfico, también se fue la información de cientos de crímenes y nombres de personas que no fueron confesados. Desde que está en EE.UU. Veloza sólo ha aparecido en una ocasión ante la justicia colombiana, y lo hizo en una audiencia de formulación de cargos el 5 de mayo de este año.

Lo Que Ha Documentado la Fiscalía
Pese a tener pocos postulados rindiendo versión libre, la Fiscalía 18 de Justicia y Paz ha documentado cientos de hechos cometidos por el Bloque Calima. En estas audiencias, los postulados han enunciado 380 hechos delictivos y han confesado 148.
La diferencia entre hechos enunciados y confesados consiste en que los primeros son mencionados por los ex paramilitares durante la primera etapa de las versiones, en las que por lo general no recuerdan el nombre de las víctimas ni la fecha de los hechos; y los segundos, son aceptados por ellos ante los familiares de las víctimas, luego de que la Fiscalía ha investigado los casos.
En las versiones libres, los primeros postulados enunciaron 23 masacres, aunque la Fiscalía ha documentado 73; también han sido enunciados 545 homicidios, 15 secuestros,  4 casos de violaciones, 25 casos de hurto, 14 casos de desplazamientos colectivos y 50 delitos de otra clase.
Hasta el momento, a cinco ex paramilitares del Bloque la Fiscalía les ha imputado casos. Ellos son Gian Carlos Gutiérrez Suárez, Jeins Puerta Flórez, Juvenal Álvarez Yépes, Robert Enrique Oviedo y Alberto Úsuga Gracián. En total, la Fiscalía ha imputado de este bloque ante un magistrado de control de garantías 64 homicidios, 86 desplazamientos forzados, 12 secuestros y cinco casos de concierto para delinquir.
Así mismo, ante Justicia y Paz también se han registrado 4.815 víctimas en el Valle, 3.368 en Cauca, 197 en Huila y 13 en Quindío. No obstante, estas cifras deben ser depuradas porque en algunos casos varias personas han reportado el mismo caso, o éste fue cometido por un grupo armado diferente al Bloque Calima.
La Fiscalía, junto con la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría y demás entidades que intervienen en el proceso de Justicia y Paz, también ha realizado varias jornadas de atención de víctimas para obtener información de primera mano sobre los hechos que investiga y para que las víctimas sean asesoradas en el proceso. Pese a las dificultades de logística, seguridad y el temor de las víctimas para contar su verdad, se han realizado cinco jornadas de este tipo en este año y en las últimas fueron escuchados sobrevivientes de las masacres de El Naya, en Timba, Cauca, y de Alaslaka, en Yumbo, Valle.
Además, la Fiscalía ha documentado por medio de las versiones libres y de investigaciones judiciales cómo fue la llegada del Bloque Calima al Valle, cómo se organizó, cómo se expandió a departamentos vecinos y cómo delinquió.
15 de noviembre de 2010
12 de noviembre de 2010
©verdad abierta
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