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camión detrás de la comisaría


El camión celda estacionado en la comisaría.
Argentina. Raúl Alberto Marciano da clases en una escuela que años atrás era parte de un terreno baldío, en un predio abandonado de Escobar, donde compartió el trabajo de militancia social con Gastón Gonçalves. "Muchos de los padres –dijo ayer– eran personas que nosotros conocíamos durante esos años." Marciano estuvo secuestrado en el celular donde estuvo Gonçalves, detrás de la comisaría de Escobar. "Gastón –explicó ayer al declarar como testigo– era la cara visible de nuestra actividad, trabajaba en prensa, en difusión, frecuentemente estaba él a la vista de todo el mundo." Antes del secuestro, recordó, tuvo un "apriete" de parte de (Luis) Patti que fue bastante serio. "Patti lo amenazó y le dijo que si seguía en lo que estaba iba a terminar mal, y le aconsejó que se quede tranquilo, que no aparezca en Escobar." El 29 de marzo de 1976 lo secuestraron a él y a su mujer de una casa en Pilar. Les robaron los electrodomésticos, pero dejaron tirado en el suelo al hijo de ambos, de poco más de dos años. Pese a estar vendados, ellos notaron que los llevaban a Escobar porque "el camino era un subir y bajar de la Panamericana, curvas, y cuando llegamos nos introducen en un camión celular con celdas chiquitas, individuales, donde había mucha gente". Tomaron contacto con Gastón, pudieron hablar con él. Y con otro detenido, Tomanelli. Había dos o tres personas más que conocían o iban a conocer más tarde durante el tiempo de cautiverio en otros centros clandestinos. "Gastón me dice que estábamos en la comisaría de Escobar", un dato que luego le confirmó otro detenido. "Estaban muy golpeados y muy torturados, cruzamos algunas palabras con Gastón, nos dimos mensajes para las familias y nos dimos la promesa de tomarnos unos vinos juntos si quedamos en libertad, pero eso no fue posible." El celular salió con ellos hacia la zona de Zárate-Campana, pero en el camino, dijo, dejó de escuchar a Gonçalves.
[La foto la encontramos en el blog de Marta Zabaleta].
15 de octubre de 2010
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secuestro de gastón gonçalves


Declararon los hijos y el hermano de Gastón Gonçalves en el juicio contra Luis Patti, Reynaldo Bignone y otros dos represores. Los primeros testigos del juicio contaron el secuestro de Gastón, las denuncias, el hallazgo de sus restos y el encuentro de Manuel, que recuperó su identidad en 1995.
[Alejandra Dandan] Argentina. "A fines del año '95 supe que mi papá era Gastón Gonçalves, soy uno de los nietos recuperados", se presentó Manuel Gonçalves ante el tribunal. "Supe que el 24 de marzo de 1976, sabiéndose perseguida, mi mamá dejó de tener contacto con su familia, estaba embarazada y pasó a la clandestinidad; después de varios meses, tuvo el parto, sé que no estaba en las mejores condiciones, con lo cual no sé donde nací." A partir de 1995, Manuel reconstruyó esa historia que ayer intentó explicar a los miembros del Tribunal Oral Federal de San Martín, en la primera audiencia de testigos del juicio contra Luis Abelardo Patti y otros tres represores. Después hablaron su hermano Gastón y otros familiares. También se escucharon dos testigos clave: ex compañeros de militancia que narraron su encuentro con Gastón Gonçalves mientras todos permanecían secuestrados en las pequeñas celdas de un camión celular estacionado en el predio de la comisaría de Escobar.
El anfiteatro municipal del descampado de José León Suárez recibió a los familiares de las víctimas e impulsores de las investigaciones sobre los crímenes de Campo de Mayo. Las miembros de organismos de derechos humanos, partidos políticos y organizaciones sociales se acomodaron en las sillas, cubriendo el auditorio por donde H.I.J.O.S. comenzó a distribuir copias en blanco y negro de una foto mil veces repetida con la cara de Gastón. Su presencia quedó así esparcida en toda la sala. Adelante sólo se sentó el ex comisario Fernando Meneghini. Reynaldo Bignone, Santiago Omar Riveros y el propio Patti, los otros tres acusados del juicio, permanecieron en una sala contigua porque se negaron a ingresar.
La presidenta Lucila Larrandart abrió el debate a las diez de la mañana. Manuel comenzó a ordenar los pedazos de esa historia que empezó a entramar en el ’95. Contó la muerte de su madre. Manuel ya había nacido. El 19 de noviembre de 1976, dijo, estaban refugiados en una casa de San Nicolás con un matrimonio que huía de Capital Federal con dos niños. En la madrugada, un operativo de unas 40 personas, integrado por las fuerzas de seguridad conjuntas, rodeó la casa y la destruyeron. Dijo: "El único sobreviviente de ese episodio fui yo".
Permaneció aislado en un hospital durante cuatro meses, seguramente trasladado por el responsable del operativo. El juez a cargo de su caso no hizo nada para devolverlo a su familia. "Perdí mi identidad", y creció sabiendo sólo que era hijo adoptivo. En 1995 conoció a su abuela y a su hermano Gastón. "Y empecé a encontrarme con toda esta historia, parte de ella es la que se va a contar en esta causa."
En ese camino necesitó acercarse a los lugares por los que habían pasado sus padres. Volvió a la casa de San Nicolás, a los lugares de militancia en Garín, Maschwitz y Escobar. Al año siguiente, el testimonio de una empleada del cementerio de Escobar permitió localizar tumbas de NN con cuatro personas, entre las que estaba su padre. "Nos ofrecieron ver los restos, pero yo intentaba recuperar la historia y me resultaba raro encontrarme con los huesos, a los que finalmente vi involuntariamente hojeando las páginas de Crónica."
"Lo que más me acuerdo –dijo– es de una frase que el juez le dijo a mi abuela: ‘Señora, ahora usted va a poder hacer su duelo’. Poco a poco entendí que eso era fundamental." Tras la exhumación, la madre de Gastón quiso cremar sus restos. Manuel intentó convencerla de no hacerlo. Pero ella tenía miedo de que alguien los levantara y volvieran a ser tirados en algún lugar. "Mi abuela me había buscado a mí, a mi papá, a mi mamá, había motorizado todo, con lo cual no podía pedirle mucho más." Manuel la acompañó porque la imaginó sola. Cuando llegó, ella estaba con una bolsa en la mano. Le pidió ayuda y él la llevó a los bosques de Palermo. "Ahora finalmente son libres", le dijo Matilde cuando todo terminó.
La noticia de su restitución reactivó los primeros tramos de la investigación que empezó para saber qué había pasado con sus padres. Conoció a Eva Orifici y a Raúl Marciano, dos compañeros de militancia de Gastón, que declararon poco más tarde y que estuvieron secuestrados con su padre. "Ellos son los primeros que nos dicen que mi papá estuvo en la comisaría de Escobar", dijo.
Empezó a descubrir a Patti. "Para mí era muy llamativo –dijo–. Patti era una figura pública porque era intendente; era la persona que había ido a esclarecer el caso María Soledad mandado por el presidente de entonces en base a sus poco felices antecedentes. Para mí ése era Patti, no tenía idea de cuál era la relación con los desaparecidos, con mi papá, pero empecé a escuchar que había sido oficial de calle, su nombre aparecía como una referencia directa a él, era joven en ese momento como ellos, era ‘el loco Patti’ y sabían que con él iban tener problemas." Lo misma confirmación obtuvo su abuela Matilde en una marcha. La mujer de otro de los secuestrados se acercó a decirle que a Gastón y a su marido se los había llevado Patti.
Su abogada, Ana Oberlin, guió las primeras preguntas. Manuel explicó que el 24 de marzo, luego de la detención de Gastón, fueron a la casa, ataron a la abuela, la encapucharon y se la llevaron a un lugar que otro testigo identificó como la comisaría 21ª de Capital Federal. "Mi abuela tenía la fantasía de que en realidad mi papá estaba ahí y, por lo tanto, hacían eso para que él la escuchase." Cuando salió, se dio cuenta de que estaba a unas cuadras de la casa, de donde le habían sacado todo, hasta las gaseosas. "Encontró el departamento destruido, y se fue a la misma comisaría para decirles: ‘Ustedes me robaron todo’. Pero no le tomaron la denuncia."
Su hermano Gastón, integrante del grupo Los Pericos, se sentó poco después en esa misma silla. También él contó esa historia dividida con datos que habían quedado en otro lugar. Hijo de la primera esposa de Gastón, con la que había militado, vivía para la época del golpe en una casa de Belgrano. Gastón situó a su padre como trabajador del Banco Nación, echado luego de un reclamo por una guardería. Y la persona que se había dedicado a hacer trabajo de base en Garín entre la Juventud Peronista. Veía a su padre dos veces a la semana. El resto del tiempo estaba en el territorio. "Era su lugar –dijo–. Hacía trabajo de alfabetización, caminos, escuelas, guarderías, un lugar al que yo iba, un lugar de mucha alegría."
Al poco tiempo, dijo, "dejé de ir; mi papá tenía problemas con la policía. El día del golpe no lo vi. El llegó tarde a casa, escucharon el golpe con mi madre, y él se dirigió temprano a su zona de militancia".
Al día siguiente los llamó su abuela. Su abuelo fue a la comisaría. La abuela presentó un hábeas corpus. A los seis meses, Emilio Grasselli, de la vicaría castrense, les dijo que no lo busquen más, que había muerto.
Madre e hijo se exiliaron en Brasil, sin contactos ni dinero. Estuvieron unos meses hasta que los expulsaron porque no tenían permiso de trabajo. Se instalaron en Villa Gesell. "Mi madre cargó sobre las espaldas la viudez, a su hijo, sola; yo supe de mi hermano veinte años después –dijo–-. Pensé que no era factible encontrarlo." También mencionó la recuperación del cuerpo de su padre. "No fue fácil –dijo–, no hubo predisposición de la intendencia: irónicamente era Patti el intendente. Sabemos que del libro de ingresos faltaban las hojas del 2 de abril de 1976", el día que apareció el cuerpo carbonizado de Gonçalves. Los restos de "mi padre no tenían forma de esqueleto, eran como pedacitos de madera balsa con partes esponjosas; uno espera de alguna manera ver a su padre y ve algo que no es; a mí, como víctima, me produce una cosa extraña", explicó. "Este genocida se presentaba para decir abiertamente que había realizado una serie de homicidios y apremios ilegales, la gente lo votó y yo espero que la Justicia repare."
Antes de terminar le pidió a Larrandart permiso para leer algo. Era una poesía escrita por su padre. Que era militante, dijo, pero también era poeta. Y luego afirmó: "Esto era mi padre, al que extraño todos los días".
Siguió el testimonio de Jorge Gonçalves, que describió la desaparición de su hermano y las búsquedas. Su hermano había estado detenido varias veces, explicó: una en la Regional de San Martín y otra en la comisaría de Escobar, a fines de 1975. "Fui a preguntar por mi hermano –contó– y me dijeron que no estaba." Pidió por el oficial. "Ya le van a dar la libertad a su hermano", le respondió. Entonces le preguntó a esa persona por qué siempre detenían a Gastón, lo tenían dos o tres días y lo largaban. "Lo que pasa con su hermano –le respondió ese oficial– es que es un avivagiles." Jorge aseguró que con el tiempo se dio cuenta de que esa persona era Patti.
15 de octubre de 2010
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otras masacres del bloque centauros


Las masacres desconocidas del Bloque Centauros. Además de los asesinatos en las zonas de Mapiripán, La Picota y Caño Jabón, los paramilitares cometieron varias masacres entre 1997 y 2006 en los Llanos. La Fiscalía logró reconstruir cómo fue la ruta de estos crímenes de los ’paras’ en los Llanos Orientales.
Colombia. Cuando los hermanos Vicente y Carlos Castaño enviaron a Jorge Humberto Victoria alias ‘Raúl’ y a Elkin Casarrubia alias ‘el Cura’ de llevar las Auc a los Llanos, los paramilitares realizaron una ruta que partió del Urabá antioqueño hacia el Meta, y luego se extendió a Guaviare, Casanare, Cundinamarca y Vichada. En ese recorrido, los paramilitares cometieron múltiples asesinatos de los cuales hasta ahora sólo se recuerdan las masacres de Mapiripán, La Picota y Caño Jabón.
A partir de las versiones de varios ex paramilitares, la Fiscalía pudo reconstruir algunas de las masacres que cometió el Bloque Centauros durante casi 10 años. Para delinquir en los Llanos, lo primero que hicieron ‘Los Urabeños’ fue aliarse con ‘Los Buitragueños’ de Héctor Germán Buitrago alias ‘Martín Llanos’ y con los ‘Carranceros’ a cargo de José Baldomero Linares alias ‘Guillermo Torres’. El grupo estaba integrado por al menos 120 hombres que el 14 de julio de 1997 cometieron la primera masacre en el Meta, conocida como la de Mapiripán. Ese día 60 personas fueron asesinadas a orillas del río Guaviare, acusados de ser presuntos guerrilleros.
Según la Fiscalía, el mismo grupo paramilitar se alió con el de Manuel de Jesús Pirabán alias ‘Pirata’, quien también llegó del Urabá y para ese año delinquía en San Martín, Meta. Se movilizaron en camiones desde ese municipio, bajaron por Granada y el río Ariari en busca de Caño Blanco. Sin embargo, no lograron llegar a esta inspección sino al municipio Fuente de Oro, a 15 minutos de Granada. Después de instalar varios retenes en la vía, entre el 24 y 25 de noviembre de 1997 asesinaron en esa ruta a por lo menos 15 personas, entre ellas, un sordomudo que por su discapacidad no entendió la orden de pare. A esta masacre se le conoció como Caño Blanco, un sitio en el que, según los ‘paras’, para esa época se reunirían los comandantes de la guerrilla.
En menos de un mes, los paramilitares cometieron otra masacre conocida como La Picota I. Según la Fiscalía, Los ‘Buitragueños’ dirigidos por William Fredy Ortiz alias ‘Chorote’, ‘Los Carranceros’ a  cargo de Rafael Salgado Merchán alias ‘El Águila’ y los ‘Urabeños’ dirigidos por Dairo Antonio Úzuga alias ‘Otoniel’ se reunieron en jurisdicción de Puerto Gaitán, bajaron por el margen izquierdo del río Manacacías hasta llegar a un sitio como conocido La Picota. En la vía asesinaron a dos presuntos guerrilleros que se transportaban en una moto. Con estas muertes, el grupo casi sumaba 20 muertes en lo que llamaron el ‘Diciembre Negro’ de 1997.

Más Muertes
Los paramilitares luego se organizaron en cuatro grupos, como lo contaron Elkin Casarrubia alias ‘El Cura’ y Dúmar Jesús Guerrero alias ‘Carecuchillo’ durante la versión conjunta del 6 de octubre de 2010. Las Cobras, dirigidas por alias ‘Richard’, Las Águilas, por alias ‘Belisario’; Los Dragones, por alias ‘Otoniel’ y Los Platinos, dirigidos por alias ‘Coco’ reunieron 180 hombres y asesinaron el 4 de mayo de 1998 en la ruta hacia Caño Jabón, a por lo menos 27 personas señaladas de ser presuntos guerrilleros, aunque alias ‘Carecuchillo’ aseguró que las víctimas podrían ser 35.
El 4 de junio de 1998 los paramilitares asesinaron a otras 8 personas en un sitio conocido como El Planchón, en el cruce de una vía hacia Vichada. Según la versión de algunos de los responsables de esta masacre, en ese lugar ‘Los Carranceros’ tuvieron un roce con ‘Los Buitragueños’, porque uno de Los Buitrago mató a un señor cercano a los paramilitares dirigidos por ‘Guillermo Torres’. El 6 de julio de 1998, el grupo paramilitar realizó otro desplazamiento en el sitio La Picota y asesinó a cinco indígenas y a otras dos personas, en lo que se conoció como la masacre de La Picota II.
Según la versión del 4 de octubre de 2010 de alias ‘El Cura’, los paramilitares luego se concentraron en diferentes puntos de jurisdicción del municipio de San Martín, sobre todo en Cachama, un punto estratégico para movilizarse hacia Mapiripán y Cacibare. A esta zona la llamaron de "descanso", incluyendo algunas fincas que ellos apodaron como La Ranita, Pecho Peludo, Casa Roja, Macondo, El Refugio, El Tractorista, La del Gringo, Guaimerú, Manacacías, Siberia, La Reina y Santa Rosa.
Antes de que los hermanos Castaño lo enviaran al Valle del Cauca como jefe del Bloque Calima, en julio de 1999, ‘El Cura’ aceptó otros crímenes en jurisdicción de San Martín. "Mandé a alias ‘Pollo Roger’ para que pusiera un retén entre Cachama y el río Manacacías. Él controlaba esa vía, requisaba y pedía papeles. Ahí mataron a la señora de la peluca", dijo ‘El Cura’.
Después de 11 años, el 7 de octubre de 2010, ‘El Cura’ les reconoció a los familiares de Liria Alcira Vizcaíno que la habían asesinado el 9 de marzo de 1999. "La señora venía para Cachama en un una camioneta donde venían otras personas. ‘Pollo Roger le dio la orden de que se bajara, pero la señora les salió con grosería. A ‘Marihuano’ también le respondió feo. Entonces yo di la orden de que la mataran. Cuando la cogieron por el pelo, se dieron cuenta que tenía una peluca. Supe que la bajaron del carro, la golpearon y luego la enterraron en una fosa al lado de una casa", dijo.
Aunque algunos cuerpos fueron enterrados en fosas, otros fueron arrojados al río Manacías desde el planchón de Cachama. "Por información de alias ‘Marihuano’ mandé a ‘Cara de Ñame’ a capturar a un tipo que era miliciano. ‘Marihuano’ lo interrogó, lo mató y lo tiró al río. A veces a los cuerpos les sacábamos los órganos para que los pescados se los comieran rápido. Era una forma de no calentar la zona", contó alias ‘El Cura’.
Con esta frase, ‘El Cura’ explicó la orden de los hermanos Castaño en 1999, de ocultar al máximo los asesinatos. Sin embargo, las masacres que vinieron después mostraron lo contrario.

Otras Masacres
Según las versiones de los ex paramilitares, la Fiscalía tiene registro de otras masacres que cometieron los paramilitares en su recorrido del Meta hacia el Guaviare y Vichada. En 1999 asesinaron a cinco jóvenes que venían de jugar un partido de fútbol y al papá de uno de los ellos en un caserío sobre los límites del Meta y Guaviare. A esta masacre, que dejó seis personas desaparecidas, se le conoció como la de Puerto Arturo.
Después de la masacre de San Teodoro, inspección del municipio La Primavera en Vichada, el 3 de mayo de 1999, los paramilitares regresaron al municipio Puerto Rico, Meta, donde el 19 de septiembre asesinaron a seis personas, entre ellas, a un hombre señalado de ser el papá de la guerrillera alias ‘Jaqueline’, que luego fue jefe del Bloque Oriental de las Farc. "Ese día 80 encapuchados, vestidos de camuflado y armados, entraron al pueblo y con lista en mano seleccionaron y mataron a las víctimas", contó Manuel de Jesús Pirabán alias ‘Pirata’.
El 7 de junio de 2001 alias ‘Guajiro’, Luis Miguel Hidalgo alias ‘Ratón’ y Virgilio Hidalgo alias ‘Ratón Grande’, del Bloque Centauros, participaron de una masacre que se conoció como Buenavista. En una inspección en la antigua vía de Bogotá a Villavicencio, los paramilitares asesinaron a una señora a quien señalaron de ser auxiliadora de la guerrilla, así como a otras tres personas que estaban en la tienda que atendía la víctima.
El 26 de agosto de 2001, alias ‘Sebastián’, ‘Mario’, Carlos Augusto Antiga alias ‘Cacha’ y Benjamín Parra  alias ‘Cony’, del Bloque Centauros, llegaron al barrio La Reliquia, en Villavicencio, y asesinaron a cinco personas. Según la versión de alias ‘Cony’, él identificó a un joven apodado ‘Rolo’, lo sacó del balneario de la zona y lo mató. Luego, los otros paramilitares dispararon contra un billar, donde presuntamente estaban los amigos de ‘Rolo’, acusados de ser guerrilleros. En esta masacre, conocida como la del Billar El Imperio, fueron asesinadas 5 personas.
En otras versiones libres, los paramilitares del Bloque Centauros también reconocieron la masacre de Chipaque, ocurrida el 12 de noviembre de 2001. Por orden de alias ‘Butifarra’, Virgilio Hidalgo alias ‘Ratón Grande’ y Hernán Cabrera alias ‘Palizada’ asesinaron a cuatro personas en una tienda ubicada en ese pueblo sobre la vía a Villavicencio. En la versión, los ex paramilitares contaron que tenían la orden de matar a dos hombres señalados de ser guerrilleros, pero en el tiroteo asesinaron a dos más.
Entre las más recientes masacres registradas están la de Guacavía, en el municipio de Cumaral, en Meta, el 26 de enero de 2002. Ese día los paramilitares asesinaron a seis personas a las 6:30 p.m. en un estadero ubicado a orillas del río Guacavía.
El Bloque Centauros cometió cientos de asesinatos y desapariciones en su ruta por los Llanos. Por eso, cuatro fiscales de Justicia y Paz están dedicados a investigar los crímenes cometidos por los paramilitares en Meta, Casanare, Guaviare y Vichada, además de los que han mencionado en menor proporción en algunas zonas de Cundinamarca, Tolima y Boyacá.
Un informe presentado por la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, actualizado al 11 de abril de 2006, registra los cientos de asesinatos cometidos por los paramilitares.
[*La justicia tendrá que verificar la veracidad de lo que dijeron alias ‘El Cura’ y ‘Carecuchillo’].
15 de octubre de 2010
14 de octubre de 2010
©verdad abierta
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cincuenta años de los picapiedra


Bodas de oro de familia moderna de la Edad de Piedra. ‘Los picapiedra’ fue la primera serie animada en horario estelar. Ahora es un referente cultural.
[Stephen Cox] Este mes hace cincuenta años, la noche del 30 de septiembre de 1960, Estados Unidos conoció a los Picapiedra [The Flintstone], la moderna familia de la Edad de Piedra de la televisión. Ese viernes noche, los niños no podían más de curiosidad. Los padres tampoco. Y los ejecutivos del canal ABC cavilaban pacientemente sobre su jugada. La primera comedia en serie animada para la televisión hizo historia.
"Recuerdo que nos sentamos a mirar el primer episodio", dice el actor Paul Reubens, que más tarde fue el actor principal de su propio programa para niños, ‘Pee-wee’s Playhouse’. "Creo que en esa época yo estaba en cuarto o quinto. La mera idea de ver una película de dibujos animados en horario estelar era excitante y había un montón de conmoción por ello. Me gustó como moldearon algunos personas utilizando a estrellas de verdad, como Ann Margrock y Stoney Curtis".
Ambientada en los animados suburbios de Bedrock, Fred y Wilma Flintstone (con las voces de los veteranos de la radio, Alan Reed y Jean Vander Pyl), junto con sus geniales vecinos Betty y Barney Rubble (Bea Benaderet y Mel Blanc), debían convertirse en una amalgama de diversión infantil y sátira adulta.
‘Los Picapiedra’ debía combinar la comedia realista con la prehistoria. La serie terminó con varios hitos históricos: Muy posiblemente, Fred y Wilma Flintstone fueron la primera pareja en ser mostrada durmiendo debajo de la misma, eh, losa de matrimonio. Y definitivamente se hizo un hueco en el mundo del cómic. Y hasta 1997, cuando ‘Los Simpson’ [The Simpsons] superaron a su predecesor prehistórico, ‘Los Picapiedra’ mantuvieron el récord como la serie de dibujos animados de horario estelar más larga de la historia.
John Stephenson, 87, que comparte un innegable tono familiar con Hanna Barbera en su modo de hablar, es uno de los últimos sobrevivientes de la histórica serie. Stephenson retrató al rimbombante patrón de Fred en la cantera de roca, el Sr. Slate, entre una multitud de ciudadanos de Bedrock durante los seis años de duración de la serie.
"Creo que la serie tuvo éxito porque era un cómic adulto y los espectadores la asociaron con ‘The Honeymooners’", dice. "Y con el entorno de la Edad de Piedra y buenos guiones, el público la adoró. Todavía la adoran".
Creada por leyendas de la animación como William Hanna y Joseph Barbera, ‘Los Picapiedra’ (titulada ‘The Flagstones’ en una primera versión) se convirtieron en propiedad emblemática de la fábrica de dibujos animados creada por el dúo para producciones de televisión. Después de producir un montón de series de Tom y Jerry para MGM, Hanna y Barbera fundaron su propia compañía y crearon personajes animados como el ganador de un Emmy, ‘Huckleberry Hound’, ‘Quick Draw McGraw’ y ‘Ruff and Reddy’. Sin embargo, esta vez decidieron audazmente reorientar sus esfuerzos y cambiar su formato habitual: Su nueva serie de televisión extendería el programa de animados a media hora y trataría de atraer al público de horario estelar. En 1960, eso no había ocurrido nunca.
En el proceso, Hanna-Barbera reinventaron el oficio de la animación, introduciendo un procedimiento de ‘animación limitada’ más económico y económicamente viable, que fue popular tanto en la red como con el público. Mientras muchos estudios de animación cerraban sus locales en Hollywood, Hanna y Barbera estaban justamente abriendo los suyos y tentando a los veteranos del oficio a unirse a ellos en su aventura. Algunos de los más grandes talentos de la animación ayudaron a pulir estas preciosas ‘piedras’. Con personajes cavernarios diseñados por el artista Ed Benedict y un talentoso equipo de dibujantes de animación, el extraordinario cómic despegó rápido. ‘Los Picapiedra’ se hicieron con admiradores leales, entre jóvenes y viejos, provocando una imparable cascada que finalmente allanó el camino para más favoritos del horario estelar, como ‘Los supersónicos’ [The Jetsons], ‘Don Gato’ [Top Cat] y éxitos rotundos, como ‘Los Simpson’ y ‘Padre de familia’ [Family Guy].
Stephenson atribuye al talento de Barbera haber dirigido el reparto como una clave para el encanto de la serie, al menos verbalmente. Durante esas sesiones de grabación en los estudios llenos de humo (durante un tiempo la serie fue patrocinada por cigarrillos Winston), no era raro oír a Barbera ladrar por los altavoces: "Les pago un montón de dinero por el guión, ¡así que quiero oír algunos diálogos!"
La gimnasia verbal era siempre franca y animada. "Era muy raro que quisiera que alguien hablara con tono moderado o en ánimo de conversación", explica Stephenson. "Quería que te lo dijeran en la cara, claramente deletreado, explicado".
Con el tiempo, ‘Los Picapiedra’ sufrieron muchas reencarnaciones, incluyendo varias series nuevas (incluso una serie titulada ‘The Blackstones’) y en los años noventa Fred y Wilma se convirtieron en notorias estrellas de cine con un par de largometrajes en vivo para Universal Studios.
Una spinoff [secuela de una serie anterior] fue un breve fragmento de ‘The New Fred and Barney Show’ de NBC titulado ‘Los Frankenpiedra’ [The Frankenstones], de 1979, que combinaba el talento de ‘Los Picapiedra’ con una pizca de ‘La familia Monsters’ [The Munsters]. Paul Reubens, que recién empezaba su carrera en televisión, prestó su voz a la serie.
"Soy un gran admirador de ‘Los Picapiedra’, así que cuando trabajé en ‘Los Frankenpiedra’, fue realmente excitante", recuerda. "La mera idea de ir a un estudio de grabación con Fred y Wilma Flintstone era increíble y un poco intimidante. Yo trabajé con Mel Blanc y eso fue inolvidable. La primera vez que fui, me asombró oír esas voces famosas salir de bocas de personas de carne y hueso; y esa gente adulta se tomaban muy en serio su trabajo. Me sorprendió y me moría de ganas de empezar a trabajar".
De momento, la clásica serie está en casa en el canal Boomerang de Cartoon Network, y sigue siendo una franquicia viable en todo el mundo de Warner Bros. Animation, el actual dueño de los personajes. Sólo basta mirar en las estanterías de cualquier tienda de abarrotes y verá cereales Fruity Pebbles y otros sabores azucarados más las coloridas vitaminas Flintstones al alcance de todos los niños.
Podría decirse que ‘Los Picapiedra’ es lo mejor que crearon los gigantes del dibujo animado, Hanna y Barbera. La serie puede tener medio siglo, pero para los admiradores de la televisión clásica sigue siendo una joya.
14 de octubre de 2010
11 de septiembre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh
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el paraíso de los canallas


columna de lísperguer [si  no puedes entrar a la columna, pincha el título o Comentar]

Carabineros allanan casa sin orden judicial, matan a perros de la familia y secuestran sus cadáveres.

La madrugada de este 6 de octubre pasado un grupo de carabineros allanó sin orden judicial la casa de una familia, de la que aparentemente sospechaba que traficaba en drogas. Los agentes mataron a tiros a sus cuatro perros y se marcharon del lugar llevándose los cuerpos acribillados de los chuchos, que recibieron diecisiete impactos de bala. No contentos con esto, se llevaron también 300 mil pesos pertenecientes a la familia. Aunque la noticia la oímos en un telediario de Chilevisión,  no fue posteriormente comentada por ningún diario ni del país ni de la Región Metropolitano. Sin embargo, ofrece un retrato imposible de negar de un aspecto de la realidad chilena.
Este allanamiento parece ser en realidad lo que en Chile se llama quitada o mexicana: robar drogas a un narcotraficante, que se supone es una práctica habitual en los bajos fondos. Pero no es raro leer que los policías también se dedican a este tipo de prácticas. La idea es que se puede abusar de los narcotraficantes porque estos no pueden denunciar los abusos.
Estos agentes, que no han sido identificados ni que se sepa acusados de nada, considerando que la jefatura de Carabineros a una semana de ocurrido todavía guarda silencio sobre el caso, han actuado con la incomprensible saña y exceso de fuerza que utilizan cuando allanan hogares pobres. Los innecesarios destrozos de los enseres de las personas allanadas se han convertido en una práctica habitual de los policías chilenos, y todavía no se ve a nadie que imponga justicia y purgue una fuerza policial autodisplicente.
El asesinato de los perros es completamente impresentable. A diferencia de otro caso en que policías ejecutaron a un perro durante una notificación, en que los perros atacaron efectivamente a los agentes, en este caso actuaron sin ser atacados por los animales.
Apesadumbra la impunidad con que actúan las fuerzas policiales, y el silencio que guardan las autoridades y la clase política frente a aberraciones de este tipo. No sólo recurren los policías a intimidar a los agredidos ejecutando a sus mascotas, sino además las roban y secuestran sus cadáveres acribillados. Es un premeditado exceso de violencia cuyo objetivo es intimidar a la familia y a la población circundante, y eso lo convierte en un delito terrorista, pero cometido por agentes del estado. Cuando se pregunta a sus jefes, estos también callan.
Así deben imaginar el paraíso los canallas.


matan a perros en allanamiento ilegal


En allanamiento ilegal, carabineros masacran a cuatro perros, roban dinero a la familia y escapan con los cuerpos de los chuchos acribillados. Un caso extremo de crueldad animal que probablemente quedará impune. (Para ver el video, pinche la foto).

Santiago, Chile. Sigue aquí la transcripción de la noticia en el telediario de Chilevisión del 7 de octubre de 2010. Carabineros se niega a explicar lo sucedido.

Presentadora
Una familia denuncia que allanaron su casa por error y que mataron a sus cuatro perros. Los policías incluso se llevaron a una persona detenida y sólo en el tribunal se dieron cuenta de la equivocación.

Alejandro Romero [víctima]
Entraron disparando al tiro. Con que yo salgo al patio, me matan a mí... Abrió [el policía] la puerta y disparó al tiro.

Voz en Off
Esos disparos fueron para los cuatro perros que había en la casa donde vive Alejandro. Carabineros allanó esta vivienda en busca de droga el viernes 2 de octubre.

Reportera
¿Nunca hubo drogas en esta casa?

Alejandro Romero
No. No encontraron. Encontraron unas pastillas que toma la señora para dormir no más.

Patricia Carvajal [dueña de casa asaltada; denunciante]
Es un daño muy grande el que me han hecho. He llorado toda la noche. No puedo dormir.

Voz en Off
Un supuesto error policial irremediable. Entraron en casa de Patricia, mataron a sus perros pitbulls y detuvieron a su arrendatario.

Alejandro Romero
No traían una orden de allanamiento, nada. Llegaron y dijeron: "Maten a los perros". Y se metieron, no más. Dispararon más de diecisiete tiros. Yo le pregunté si acaso había una guerra o era una película del Far West, dije yo, porque cómo tanto balazo.

Patricia Carvajal
Se equivocaron. Registraron todo. No encontraron nada. Pero ¿cómo se les ocurrió matarme a mis perros? Les pusieron tantos balazos. ¿Para qué, si mis perritos no hacían nada? Nada.

Voz en Off
Sólo en el tribunal después de que Alejandro durmió en la cárcel, el juez -asegura- se habría dado cuenta del error y lo dejó en libertad. Desde ese día, dice Patricia, no han recibido ninguna disculpa, ni la devolución de un dinero que se llevaron.

Patricia Carvajal
Hicieron tiras todo arriba. Me llevaron mi plata, trescientos mil pesos, de mi cartera, porque me habían pagado. Justo era fin de mes, el 30.

Alejandro Romero
Ando todavía con el dolor y medio traumatizado porque en la noche, de repente, uno sueña con eso. Al ver destrozados a los perros.

Voz en Off
Este jueves pedimos la versión de Carabineros respecto del error que esta mujer denuncia, pero no tuvimos respuesta. Pero ella sigue pidiendo que le expliquen por qué se llevaron los cuerpos acribillados de sus perros, sin permitirles siquiera darles entierro.
14 de octubre de 2010
7 de octubre de 2010
©chilevisión

murió roy ward baker


Director de cine británico. Es mejor conocido por su largometraje documental sobre el desastre del Titanic en 1958, ‘La última noche del Titanic’. También fue director de películas de horror de culto.
[Valerie J. Nelson] Murió Roy Ward Baker, el director nacido en Londres mejor conocido por su largometraje en estilo documental ‘La última noche del Titanic’ [A Night to Remember], sobre el hundimiento del Titanic. Tenía 93 años.
Baker falleció el martes en un hospital de Londres, dijo su hijo Nicolás a la Associated Press.
"‘La última noche del Titanic’ fue considerada la película definitiva sobre el Titanic antes de que Cameron se metiera en el asunto", dijo el crítico de cine Leonard Maltin, refiriéndose a la épica romántica ‘Titanic’ (1997), de James Cameron.
"Pero la película de Hollywood no ha logrado opacar la versión anterior", dijo Maltin al Times el jueves. Baker "estaba interesado en hacer que los personajes y los acontecimientos fueran creíbles. Es una película bastante buena, muy efectiva desde el punto de vista dramático y conmovedora".
En su reseña de ‘La última noche del Titanic’, Newsweek dijo que la película, "sin recurrir a ningún nombre familiar a oídos estadounidenses, simplemente expone los hechos del caso y deja que hablen por sí solos".
Para los efectos especiales, Baker hizo construir una parte del buque de 76 metros en un ángulo de diez grados para filmar escenas con multitudes. Un modelo más pequeño, de catorce metros, fue usado para las tomas de plano largo. A veces hizo que el Titanic pareciera inclinarse simplemente empujando un carrito de servicio a través de una habitación vacía, informó el St. Petersburg Times en 1998.

Nacido en 1916 como Roy Baker, creció viendo películas sonoras y con la ilusión de trabajar en el cine. Adoptó el nombre Ward después de haberse convertido en cineasta.
Empezó su carrera en un Gainsborough Studios, donde llegó a ser el niño de los recados del director asistente de Alfred Hitchcock en ‘Alarma en el expreso’ [The Lady Vanishes; La dama desaparece], de 1938.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Baker sirvió en una Unidad de Cine del ejército británico. Después dirigió varios documentales antes de hacer su primer largometraje, el melodrama psicológico ‘The October Man’ (1947).
Darryl F. Zanuck lo atrajo hacia Hollywood y a 20th Century Fox, donde dirigió a Marilyn Monroe en uno de sus primeros roles principales como niñera en ‘Niebla en el alma’ [Don’t Bother to Knock] (1952).
"Una película muy corriente, pero efectiva y le gustó a un montón de gente", dijo Baker al Guardian de Londres, en 2000. "Las películas son una forma de expresión masiva. No tiene sentido hacerlas para diez amigos".
Durante sus escasos años en Estados Unidos, Baker hizo el sombrío thriller ‘Infierno’ [Inferno], de 1953, la primera película 3-D de 20th Century Fox.
En una introducción a ‘Infierno’ que fue proyectada cuando la película fue anunciada en Los Angeles hace algunos años, Baker dijo que Zamuck se había "enfadado de que no hubiera más 3-D en la película", contó Maltin.
"No quería usar efectos especiales porque quería construir un crescendo para llegar al clímax", dijo Maltin. "Y funcionó".
De retorno en Inglaterra, Baker rodó ‘El único evadido’ [The One That Got Away] (1957) y ‘¿Qué sucedió entonces?’ [Quatermass and the Pit] (1968), que fueron bien recibidas.
También se hizo con admiradores entre los fanáticos del cine de horror por una serie de películas, entre las cuales ‘Las amantes del vampiro’ [The Vampire Lovers] (1970) y ‘La bóveda de los horrores’ [The Vault of Horror] (1973).
Más tarde en su carrera, fue principalmente un director de series de televisión, entre las que se incluyen varios episodios de la serie de aventuras de los años sesenta, ‘Los vengadores’ [The Avengers].
14 de octubre de 2010
8 de octubre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh
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condenas por unidad 9


Penas de entre diez años y perpetua para los acusados por los crímenes cometidos en la U9 de La Plata. Fueron juzgados catorce ex penitenciarios que trabajaron en la Unidad 9 durante la última dictadura militar. Se ordenó investigar "la continuación de las autoridades militares que habrían participado de estos hechos y los jueces mencionados en las audiencias".
[María Laura D’Amico] Argentina. Prisión perpetua y entre diez y veinticinco años fue la condena que dictó ayer el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata a los catorce ex penitenciarios que trabajaron en la Unidad 9 durante la última dictadura militar. La resolución que leyó el juez Carlos Rozanski calificó los hechos que se juzgaron como "delitos de lesa humanidad" que fueron cometidos "en el marco de un genocidio" que hubo en Argentina entre 1976 y 1983.
Cientos de militantes de organizaciones políticas y sociales que desde temprano aguardaban en las afueras de la ex AMIA la lectura del veredicto escucharon y aplaudieron, adentro de la sala y, a través de una pantalla, en la vereda, la condena a prisión perpetua al ex director del penal, Abel David Dupuy, quien fue encontrado autor de los delitos de "tormentos en perjuicio de 57 personas; homicidio calificado por alevosía reiterada en cinco oportunidades en concurso real; autor de tortura seguida de muerte en infracción por omisión en perjuicio de Alberto Pinto; privación ilegal de la libertad agravada en tres casos".
El segundo jefe de la Unidad, Isabelino Vega, y quien se desempeñara como jefe de Vigilancia y Tratamiento, Víctor Ríos, recibieron la misma pena por ser autores de tormentos, comisión por omisión del homicidio calificado por alevosía en perjuicio de Marcos Ibáñez Gatica; comisión de torturas seguidas de muerte en el caso de Pinto y privaciones ilegales de la libertad.
Acusados de numerosos casos de tormentos, el ex director de Seguridad del Servicio Penitenciario Bonaerense, Elvio Osmar Cosso, y el ex agente penitenciario Ramón ‘El Manchado’ Fernández fueron condenados a 25 años de prisión. A Fernández, además, se lo condenó por "infracción del deber de torturas seguidas de muerte en el caso Pinto".
Raúl Aníbal Rebaynera, alias ‘El Nazi’, también fue condenado por unanimidad a prisión perpetua por ser "autor de tormentos y por el homicidio calificado por alevosía en perjuicio de Ibáñez Gatica". En tanto, Catalino Morel fue encontrado responsable de "tormentos en el caso Arnaldo Arqués" y de "tortura seguida de muerte en perjuicio de Pinto", y recibió una pena por unanimidad de 25 años de prisión.
José Luis Peratta, conocido como ‘El Vietnamita’, era adjuntor de la U9 y fue condenado a catorce años por ser "autor de tormentos en seis casos". Héctor ‘El Oso’ Acuña, quien fuera subalcalde del SPB, fue acusado de "tormentos en perjuicio de Eduardo Zabala" y condenado a diez años de prisión, un año menos de los que recibieron por tormentos Segundo Andrés Basualdo y Valentín Romero. Estas condenas fueron efectuadas por mayoría de los jueces Mario Portela y Roberto Falcone, con disidencia de Rozanski en todos los casos.
Las últimas penas en conocerse fueron las de los médicos. En medio de un clima tenso provocado por cruces verbales entre integrantes del público y familiares de los imputados, Rozanski continuó con la lectura del fallo y señaló que Carlos Domingo Jurío, Enrique Leandro Corsi y Luis Domingo Favole fueron condenados, con su disidencia, a trece años de prisión por ser autores "del delito de infracción del deber en comisión por omisión de tormento agravado por resultar la muerte de la víctima en perjuicio de Pinto". El tribunal ordenó que se mantuviera su detención preventiva, mientras que ordenó revocar las domiciliarias de las que gozaban Vega, Cosso, Fernández y Romero y su inmediato traslado al penal de Marcos Paz. Sobre el final del veredicto, Rosanzki señaló que "todos los delitos por los cuales se rige esta condena son crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio que tuvo lugar durante la última dictadura cívico-militar en Argentina". Además, indicó que durante la inspección ocular se pudieron observar las "condiciones inhumanas de detención que padecen las personas alojadas en las celdas conocidas como Pabellón de separación del área de convivencia (ex chanchos)", y solicitó que se oficie a las autoridades provinciales acerca de esta situación. Asimismo, ordenó investigar "la continuación de las autoridades militares que habrían participado de estos hechos así como también de los jueces mencionados en las audiencias".
Al salir de la audiencia, entre los cánticos de la multitud que aguardaba afuera de la sala, los abogados querellantes Marta Vedio (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos) y Marcelo Ponce Núñez (Central de Trabajadores Argentinos) destacaron la "excelencia" del fallo y la importancia de discriminar la responsabilidad que cada imputado tenía en los delitos de los que se los acusó. Por su parte, el abogado Carlos Pinto calificó al fallo de "equilibrado" y dijo que "las penas son ejemplares pero podrían haber sido mayores, especialmente en el caso de los médicos por el nivel de participación que tuvieron".
Por su parte, el abogado y testigo en este juicio, Carlos Slepoy, dijo que el fallo es "reparador", aunque consideró que "la calificación de crímenes de lesa humanidad en el marco de genocidio es errónea porque acá hubo un genocidio" y agregó: "Que un tribunal lo diga nos ayudaría para demostrar que no sólo los que están siendo juzgados son responsables, sino el bloque social que llevó adelante este exterminio, como los sectores económicos".
14 de octubre de 2010
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