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el cardenal no quiere hablar


Bergoglio, citado por las víctimas de la ESMA, pidió declarar por escrito. Francisco Jalics y Orlando Yorio fueron dos jesuitas secuestrados mientras Jorge Bergoglio dirigía la congregación.
Argentina. Jorge Bergoglio se negó a comparecer oralmente en el juicio de la Escuela de Mecánica de la Armada. El jefe de la Iglesia argentina había sido convocado para declarar como testigo por el secuestro de los jesuitas Francisco Jalics y Orlando Yorio, que pertenecían a su congregación. La semana pasada, en una audiencia, el Tribunal Oral Federal Nº 5 notificó a cada una de las partes que, amparándose en el artículo 250 del Código Procesal Penal, el cardenal se negó a concurrir a la audiencia aunque acepta contestar las requisitorias por escrito. Los representantes de las víctimas de la Marina rechazaron el planteo: pidieron al TOF 5 que lo convoque o, tal como lo dispone ese mismo artículo, se traslade al lugar físico donde se desempeña el cardenal. Ahora, aguardan la resolución del Tribunal.
Bergoglio fue convocado a Comodoro Py a raíz del testimonio de María Elena Funes de Perinola, una catequista a la que secuestraron con los dos sacerdotes en la villa del Bajo Flores, donde hacían trabajo social. En su declaración, María Elena contó que el jefe de la congregación quitó a los jesuitas su respaldo por "razones ideológicas". Recordó que les pidió irse de la villa y que esa misma semana los secuestraron en "un gigantesco operativo". Ella también recordó que Bergoglio había mandado una nota al entonces obispo de Morón, Miguel Raspanti, advirtiéndole que los dos jesuitas "eran algo así como malisísimos" y que "estas dos personas no deberían ser aceptadas".
Desde aquel día quedó abierta la posibilidad para que el cardenal primado de la Argentina se presente a dar su testimonio en el juicio oral por los crímenes de la última dictadura en la ESMA. Pero el jueves de la semana pasada esa opción quedó en duda. Durante el debate, los integrantes del TOF 5 comunicaron la decisión del cardenal de ajustarse al artículo que prevé las condiciones de los tratamientos especiales. Ahí se indica que no están obligados a comparecer presidente, vicepresidente de la Nación, ni gobernadores o vices, ministros, legisladores, miembros del Poder Judicial y altos dignatarios de la Iglesia.
Sin embargo, recordó en la audiencia Luis Zamora –representante de una de las querellas– que el artículo no sólo prevé la opción del escrito, también dice que "según la importancia que el juez le atribuya a su testimonio y el lugar en el que se encuentren, aquellas personas declararán en su residencia oficial", hasta donde se trasladará el Tribunal.
Más temprano, por la sala había pasado Roberto Moreno, un vecino de la última casa de San Vicente en la que vivió Rodolfo Walsh. Operario, fue testigo de la explosión con la que los militares destruyeron la casa del periodista, escritor y militante el 26 de marzo de 1977. Moreno nunca había declarado, no conocía siquiera a Walsh, al que sólo reconoció leyendo un diario veinte años más tarde. Antes de retirarse, sin embargo, dijo al Tribunal que estaba dispuesto a volver todas las veces que hiciera falta. Zamora recordó justamente esa disposición cuando tuvo que replicar la posición de Bergoglio.
"Más allá de que ese vecino ni siquiera conocía a Walsh –dijo–, se acercó a relatar lo que había ocurrido por una cuestión solidaria con la sociedad." El cardenal, en cambio, debe declarar sobre cosas que sí conoció, como es el caso de esas dos personas que dependían de él y, según un testimonio, de las que tuvo conocimiento. En ese sentido, recordó en plena audiencia las opciones que puede evaluar el Tribunal para obtener su testimonio en vivo. No porque haya que hacer cumplir la ley, dijo, "sino porque esas condiciones permiten repreguntas, pero además evaluar la espontaneidad de un testimonio, por alguna razón se hacen los juicios orales". Agregó que no hacerlo es demostrar que "hay desigualdad ante la ley".
El pedido de Zamora recibió el respaldo unánime de los organismos de derechos humanos que integran las querellas en el juicio. Y además, de la fiscalía. En el otro extremo de la sala, los abogados de los represores rechazaron el planteo del cardenal pero por razones distintas. Los abogados de los acusados pidieron citar a Bergoglio y que se declare "inconstitucional" el artículo.
13 de octubre de 2010
12 de octubre de 2010
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mayor condenado por masacre de trujillo


Condenan al mayor (r) Alirio Urueña por la masacre de Trujillo. La justicia produjo la segunda condena contra un ex oficial del Ejército por una serie de masacres ocurridas en varios municipios del Valle del Cauca, entre 1986 y 1994.
Colombia. Un juez especializado de Bogotá condenó a 44 años de cárcel al mayor (r) Alirio Antonio Urueña Jaramillo por su responsabilidad en la masacre de Trujillo, una serie de asesinatos que dejó entre 245 y 342 muertos en los municipios Trujillo, Riofrío y Bolívar, del Valle, entre 1986 y 1994.
La investigación probó que el entonces comandante del Batallón Palacé de Buga, de la Tercera Brigada del Ejército, se alió con los paramilitares financiados por los narcotraficantes Henry Loaiza alias ‘El Alacrán’, Iván Urdinola Grajales y Diego Montoya alias ‘Don Diego’, para cometer al menos 103 de los 342 crímenes registrados. En el fallo, el juez absolvió al teniente (r) de la Policía José Fernando Berrío y al sargento (r) Aníbal Álvarez Hoyos.
Esta condena se convierte en la segunda para el caso de Trujillo, después de que en diciembre de 2009 un juez de Buga sentenciara a alias ‘El Alacrán’ a 30 años de prisión. En ese fallo, el Juzgado Tercero Penal lo halló responsable del asesinato de Daniel Arcila y Mauricio Castañeda.
El caso de la masacre de Trujillo se había caracterizado por la impunidad y todo tipo de tropiezos en el proceso judicial. Por ejemplo, el 27 de enero de 2009 el Juzgado Segundo Penal de Tuluá anuló el proceso que llevaba la justicia contra el mayor Alirio Urueña y el teniente José Bernando Berrío (absuelto), argumentando que habían sido acusados de forma errónea por el delito de homicidio agravado con fines terroristas. Además de la nulidad, el juez les concedió libertad provisional el 6 de marzo de 2009.
El 22 de mayo de 2009 el Tribunal Superior de Buga ordenó recapturar a los ex integrantes de las fuerzas militares, respondiendo una apelación presentada por la Fiscalía y la Procuraduría. En septiembre de 2010 la Corte Suprema ordenó revisar los fallos de 1991 que habían absuelto a los narcotraficantes  alias ‘El Alacrán’, alias ‘Don Diego’, así como al mayor del Ejército (r) Alirio Ureña y a Diego Rodríguez Vásquez.
Según el informe ‘Trujillo: una guerra que no cesa’, de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación -Cnrr-, diferentes pruebas no fueron tenidas en cuenta en el proceso judicial. Además testigos como Daniel Arcila, informante del Ejército en Trujillo, fueron desacreditados y luego desaparecidos después de colaborar con la justicia.
La Cnrr indicó que en el proceso se destruyeron y alteraron pruebas y peritajes, intimidaron a familiares de las víctimas y señalaron a los muertos como colaboradores de la guerrilla.

La Masacre de Trujillo
Fue una serie asesinatos ocurridos en Trujillo, Riofrío y Bolívar, municipios del Valle del Cauca, donde fueron asesinadas entre 245 y 342 personas entre 1986 y 1994.
Los crímenes alcanzaron su punto más álgido entre marzo y abril de 1990, después de un combate en La Sonora, localidad de Trujillo, donde siete militares fueron asesinados por el Eln.
Después de la emboscada, la violencia se intensificó con las desapariciones de cinco ebanistas, y el asesinato del padre y líder comunitario Tiberio Fernández, quien fue mutilado de pies y manos, castrado, decapitado y lanzado al río Cauca por denunciar la barbarie que se había tomado Trujillo.
Para cometer la masacre, narcotraficantes, miembros de la Policía y del Ejército y paramilitares se aliaron. Justificaron los crímenes como reacción a los abusos del Eln, pero en realidad desaparecieron testigos, desplazaron y despojaron campesinos y asesinaron a presuntos ladrones y drogadictos.
En 1995 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (DIH) condenó al Estado colombiano por esta masacre, por lo que el entonces presidente Ernesto Samper tuvo que pedir excusas públicas. Además, la Corte Suprema calificó la masacre como delito de lesa humanidad, hecho que hace que así hayan pasado más de 20 años, el crimen no prescribe.
[Con información de la agencia de noticias EFE y VerdadAbierta.com]
13 de octubre de 2010
11 de octubre de 2010
©verdad abierta
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murió arthur penn


Director de cine, teatro y televisión, dirigió la histórica película ‘Bonnie y Clyde’.
[Dennis McLellan] Murió el martes Arthur Penn, director nominado tres veces a un Oscar y mejor conocido por ‘Bonnie y Clyde’ [Bonny and Clyde], la histórica película de 1967 que provocó apasionados comentarios sobre su violencia gráfica, convirtiéndose en heraldo de una nueva era en el cine estadounidense. Tenía 88 años.
Penn falleció a causa de una insuficiencia cardiaca congestiva en su casa en Nueva York, informó su hija Molly.
Veterano de la dirección de dramas de televisión en vivo en los años cincuenta, Penn hizo su debut en el cine con ‘El zurdo’ [The Left Handed Gun], una película de vaqueros revisionista de 1958, con Paul Newman como Billy the Kid.
Penn, que a menudo se sentía atraído por personajes marginales, dirigió en las siguientes tres décadas, solamente una docena de largometrajes, entre ellos ‘Ana de los milagros’ [The Miracle Worker; La maestra milagrosa; El milagro de Ana Sullivan], ‘La jauría humana’ [The Chase], ‘Acosado’ [Mickey One; Así soy yo], ‘El restaurante de Alicia’ [Alice’s Restaurant; Déjennos vivir], ‘Pequeño gran hombre’ [Little Big Man], ‘La noche se mueve’ [Night Moves; Secreto oculto en el mar], ‘Duelo de gigantes’ [The Missouri Breaks; Missouri] y ‘Cada amigo un amor’ [Four Friends].
Pero durante su apogeo a fines de los años sesenta y principio de los setenta, Penn pertenecía a la vanguardia de los directores estadounidenses y es considerado una figura central en el cine americano gracias a ‘Bonnie y Clyde’, la extraordinaria película con Warren Beatty y Faye Dunaway como asaltantes de banco de los años de la Depresión y convertidos en héroes populares.
"Si sólo hubiese dirigido‘Bonnie y Clyde’, sería un director notable", dijo al Times el crítico de cine Leonard Maltin en 2009. "Pero esa fue simplemente la más exitosa de las películas altamente idiosincrásicas que hizo durante sus días de gloria".
Debido al número relativamente pequeño de películas, la mayoría de las cuales fueron rodadas antes de los años ochenta, Penn "goza de una reputación algo descuidada", dijo el crítico de cine Peter Rainer.
"Creo que a los directores debe juzgárseles por sus mejores trabajos", dijo Rainer al Times en 2009, "y creo que ‘Bonnie y Clyde’ es una de las mejores películas estadounidenses y es realmente una suerte de salvo inicial de toda una generación de directores estadounidenses que estaban rompiendo límites y encontrando su propio camino".
Rainer dijo que a los actores les encantaba trabajar con Penn, que se había formado en el teatro.
"Creo que está con Sidney Lumet y varios otros que realmente entendían la actuación y sabían cómo sacar lo mejor de los actores", dijo. "Y creo que él, en contraste con muchos directores que provienen del teatro, tenía realmente un sentido cinematográfico. No hay nada teatral en ‘Bonnie y Clyde’ ni en ‘Pequeño gran hombre".
A fines de los años cincuenta y principios de los sesenta, Penn era mejor conocido por su trabajo en Broadway como director de ‘Two for the Seesaw’ [Cualquier día en cualquier esquina], ‘The Miracle Worker’ [Ana de los milagros], ‘All the Way Home’, ‘Toys in the Attic’ [Juguetes en el desván], ‘An Evening With Mike Nichols and Elaine May’, ‘Golden Boy’ y ‘Wait Until Dark’ [Sola en la oscuridad].
Entre sus últimas producciones en Broadway se encuentran ‘Sly Fox’ y ‘Golda’.
La relación de Penn con el dramaturgo William Gibson, autor de ‘Ana de los milagros’ -la historia de los esfuerzos de la maestra Anne Sullivan para enseñar a Helen Keller, su alumna ciega y muda- empezó cuando dirigió el drama como un episodio de televisión de ‘Playhouse 90’, en 1957.
La producción en Broadway de ‘Ana de los milagros’, en 1959-61, con Anne Bancroft y Patty Duke en los roles principales, no sólo le reportó a Penn un Tony al mejor director, sino además un Tony a la mejor obra y un Tony para Bancroft como mejor actriz.
La versión fílmica de ‘Ana de los milagros’ de Penn en 1962 le significó su primera nominación a un Oscar, y Bancroft y Duke ganaron un Oscar por sus actuaciones.
Penn fue nominado a su segundo Oscar por ‘Bonnie y Clyde’.
"Atesoraré siempre la imagen de Arthur Penn como un hombre particularmente honesto, alegre, aventurero e inteligente, tanto como colaborador como amigo", dijo Beatty el miércoles en una declaración.
El famoso final de la película, en el que Bonnie y Clyde son emboscados por los agentes y mueren en una ráfaga aparentemente interminable de fuego de metralletas, es considerado como uno de los grandes momentos de la historia del cine.
La gráficamente violenta conclusión, filmada con cuatro cámaras a diferentes velocidades, fue la principal razón de Penn para dirigir la película.
"Dudé en decir ‘sí’ para hacer ‘Bonnie y Clyde’ porque quería un final que no fuera simple y pura violencia", dijo Penn en una entrevista con Turner Classic Movies. "Quería un final que se convirtiera de algún modo en una leyenda".
"Y no fue sino hasta la mañana siguiente que pude ver la escena con velocidades de cámara múltiples y la forma de esa suerte de ballet de la muerte, y entonces supe que esa era la película que quería hacer, que estaba desesperado por hacer".
El estreno de ‘Bonnie y Clyde’ provocó una tormenta entre los críticos.
Escandalizado por la "combinación de farsa y los brutales asesinatos" de la película, el veterano crítico de cine del New York Times, Bosley Crowther, la llamó "un trabajo barato, una payasada descarada que trata las odiosas depredaciones de esa sórdida pareja de subnormales como si fueran tan divertidos y alegres como los fragmentos de jazz de ‘Millie, una chica moderna’ [Thoroughly Modern Millie].
Pero la crítica del New Yorker, Pauline Kael, elogió ‘Bonnie y Clyde’, describiéndola como "la más impresionante película estadounidense desde ‘El mensajero del miedo’ [The Manchurian Candidate]. El público la adoró".
El crítico de cine de Newsweek, Joseph Morgenstern, definió la película como "una escuálida ejecución para subnormales", debido a que "no sabe qué hacer con su propia violencia".
Pero volvió a ver la película y provocó conmoción su cambio de opinión en una segunda reseña la semana siguiente, diciendo que consideraba la primera reseña "exageradamente injusta y deplorablemente imprecisa".
El joven crítico de cine del Chicago Sun-Times, Roger Ebert, no se lo pensó dos veces, y declaró en su reseña: "‘Bonnie y Clyde’ es un hito en la historia del cine estadounidense, una obra de verdad, brillante...
En el futuro será bastante posible que ‘Bonnie y Clyde’ sea vista como la película definitiva de los años sesenta".
El público base de la película, dijo Penn al San Francisco Chronicle en 1996, era la misma gente que cuestionaba la guerra de Vietnam y veía a los notorios asaltantes de banco de la película como una extensión de su propia rebelión".
"Estaban ensayando la película meses antes de que la hiciéramos", dijo. "Habían montado una especie de revuelta colectiva, y el auto-reconocimiento que saltaba de la pantalla realmente la convirtió en arrolladora. Repercutió de un modo que nunca esperé".
En cuanto a la violencia en la película, dijo al Dallas Morning News en 1999 que "consideraba que ‘Bonnie y Clyde’ giraba sobre Vietnam".
"Me atacaron por la violencia en la película", dijo, "pero yo quería mostrar los tiroteos como realmente son, sangrientos y horripilantes-, de modo que las listas de bajas en Vietnam no fueran simplemente cifras sin significado".
Nominada a diez Oscar, incluyendo el Oscar a la mejor película, ‘Bonnie y Clyde’ reportó premios a Estelle Parsons como mejor actriz en un papel secundario y a Burnett Guffey por la mejor fotografía.
Beatty, que también fue protagonista de la película ‘Acosado’ de Penn, de 1965, elogió a Penn en una entrevista con el New York Times en 2000, por tener "alma de artista".
"Su inteligencia", dijo Beatty, "es el factor que resuena más fuerte, su inteligencia y su falta de interés en las apariencias".
El montador Dede Allen, que editó ‘Bonnie y Clyde’, y otras cinco películas de Penn, dijo al Boston Globe en 2008 que era su "director favorito".
Gene Hackman, que fue nominado al Oscar por su papel secundario en ‘Bonnie y Clyde’ y más tarde protagonizó ‘La noche se mueve’ y ‘Agente doble en Berlín’ (Target), de Penn, elogió a Penn como director.
"Tenía su propia y clara visión del oficio, pero realmente le excitaba ver hasta dónde ibas a llegar en una escena, en tomas", dijo Hackman en una declaración el miércoles. "Podías sentir su presencia, junto a la cámara, dándote apoyo. Aunque sus películas fueran rudas y crudas, siempre podías sentir su piedad".

Penn nació en Filadelfia el 27 de septiembre de 1922. Su hermano mayor, Irving, se convirtió más tarde en un fotógrafo de fama mundial. Murió en octubre de 2009.
Los padres de Penn -su padre era relojero, su madre, enfermera- se divorciaron cuando tenía tres años, y él y su hermano se mudaron a Nueva York con su madre.
Penn dijo más tarde que se mudaban tan a menudo durante su infancia y adolescencia que estudió en al menos una docena de escuelas en ocho años. A los catorce, él y su hermano se volvieron a Filadelfia para vivir con su padre.
En la secundaria en Filadelfia, Penn actuaba en piezas de teatro, declamando las palabras de líderes del planeta en dramatizaciones de las noticias. Dijo más tarde que era "un pésimo actor".
Penn tuvo su primera oportunidad de dirigir en un teatro amateur local. La idea de convertirse en director, dijo al Boston Globe en 2008, "simplemente surgió. Me sentía atraído hacia el teatro porque era un niño solitario... En realidad fui al teatro a buscar compañía".
Después de enrolarse en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, utilizaba los permisos del domingo mientras era adiestrado en el Ft. Jackson en Carolina del Sur para frecuentar un teatro comunitario local, donde conoció a Fred Coe, que se convertiría en un aclamado productor y director de dramas de televisión en vivo y produciría las dos primeras películas de Penn.
Penn sirvió en la infantería en Europa. Después de la guerra en 1945 se incorporó a la Soldier Show Company, que dirigía Joshua Logan. Empezó como director de escena para una producción de la obra ‘Golden Boy’. Pero después de la desmovilización, Penn sucedió a Logan como director de la compañía cuyo reparto incluía a actores profesionales y amateurs.
Un año después, Penn volvió de Europa y estudió con una beca GI en el Black Mountain College en Carolina del Norte, para continuar luego sus estudios en Italia en las universidades de Perugia y Florencia durante dos años.
Penn inició su carrera en televisión en 1951 como jefe de piso de ‘The Colgate Comedy Hour’, de NBC, donde finalmente llegó a ser director asistente. Cuando el espectáculo se mudó a Hollywood, Penn se fue con él.
Pero cuando su viejo amigo Coe lo llamó en 1953 para ofrecerle que dirigiera, Penn volvió a Nueva York como director de la antología dramática en vivo ‘Gulf Playhouse: 1st Person’, de NBC.
Le siguieron otras series de antologías dramáticas en vivo, como ‘Goodyear TV Playhouse’, ‘Philco TV Playhouse’ y ‘Playhouse 90’.
Penn, ex presidente del Actors Studio en Nueva York, se casó con la actriz Peggy Maurer en 1956. Tuvieron dos hijos, Matthew y Molly.  Le sobreviven su esposa e hijos, y cuatro nietos.
Más tarde la pareja dividió su tiempo entre sus casas en Manhattan y Stockbridge, Masachusetts, para la locación de ‘El restaurante de Alicia’, su película de la contracultura de la era de Vietnam de 1969, inspirada por la canción del mismo nombre de Arlo Guthrie, por la que Penn recibió su tercera nominación a un Oscar, como director.
12 de octubre de 2010
20 de septiembre de 2010
©los angeles times
cc traducción mQh
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paras confiesan masacre de caño jabón


Paramilitares contaron su versión sobre la masacre de Caño Jabón. Alias ‘El Cura’ y alias ‘Carecuchillo’ contaron cómo fue la masacre de Caño Jabón (Meta), ocurrida el 4 de mayo de 1998, en la que paramilitares asesinaron a 27 personas.
Colombia. En una versión libre conjunta, Elkin Casarrubia Posada alias ‘El Cura’ y Dúmar Jesús Guerrero Castillo alias ‘Carecuchillo’, contaron cómo 180 paramilitares provenientes del Urabá antioqueño, Meta y Casanare masacraron a 27 personas en el corregimiento de Caño Jabón, en Mapiripán, Meta, el 4 de mayo de 1998.
Según alias ‘El Cura’, segundo jefe paramilitar en los Llanos, él fue el encargado de organizar los hombres que en una zona conocida como Cachama. Los 200 paramilitares se distribuyeron en cuatro grupos: Las Cobras, al mando de alias ‘Richard’ y alias ‘Ruso’; Las Águilas, al mando de alias ‘Belisario’ y alias ‘Marihuano’; Los Dragones, dirigidos por alias ‘Otoniel’ y alias ‘Pollo Roger’, y Los Platinos, dirigidos por alias ‘Coco’ y alias ‘Pólvora’.
"Eso fue una gran concentración. Los hombres venían del Urabá, Meta y Casanare. Los Buitrago y Los Carranceros sabían de la operación, pero no participaron", dijo alias ‘Carecuchillo’. En la línea de mando mencionó a ‘El Cura’, ‘Don Jorge o Pirata’ (Manuel de Jesús Pirabán), ‘Cepillo Negro’ (Carlos Enrique Vásquez alias), ‘René’ (Luis Hernando Méndez Bedoya) y Pablo Trigos, encargado de la Convivir de San Martín (municipio del Meta).
‘Carecuchillo’, que en 1998 era transportador de los paramilitares en los Llanos, contó que lo primero que hicieron fue poner un retén en la zona de Guacamayas porque no tenían como transportarse. Se robaron tres volquetas y siguieron la ruta Cachama, Guacamayas, Punta Hermosa, Casa Roja y Pedro Carrozas hasta llegar a Caño Jabón. "La misión era atacar a un pueblo donde sabíamos que había guerrilla", indicó.

La Ruta
Alias ‘Carecuchillo’ contó que el primer asesinato ocurrió en el trayecto entre Punta Hermosa y Casa Roja,  cuando alias ‘Cepillo Negro’ le ordenó a ‘Catamplún o Calimán’ matar a Uriel Cardozo Salazar, un hombre que según los paramilitares no quiso responder a sus preguntas.
Después de hacer una parada en una zona conocida como California, los paramilitares retuvieron a Carlos Virgilio Bernal Ortiz y a otro hombre -cuya identidad no recordaron- y los subieron a una de las volquetas. Más adelante, en un kiosco de la zona conocida como Majagualito, mataron a otros dos hombres. "‘Pollo Roger’ mató a Wilson Bernal y a otro hombre que le decían alias ‘El Pato’. El que daba las órdenes de quién se moría o no era alias ‘Caño Jabón’ (Jairo Palacios Maldonado), que conocía muy bien el territorio y señalaba quiénes eran (los supuestos) milicianos", contó.
En el camino los paramilitares robaron varios vehículos. ‘Carecuchillo’ dijo que después de conducir una de las volquetas, le robaron a un señor de una finca conocido como Pata e’ Cumbia. Cuando se les acabó la gasolina, robaron otro vehículo que los condujo hasta otra zona conocida como La Horqueta.
"En ese punto donde había muchas fincas mataron a Pedro Rico, también señalado por alias ‘Caño Jabón’. Alias ‘Jimmy’ nos contó que había visto un muerto, pero no sabemos si fue un asesinato de los paramilitares’", dijo.
Unas horas antes de llegar al corregimiento de Caño Jabón, ‘Carecuchillo’ contó que retuvieron a dos hombres que se movilizaban en una motocicleta. "El que iba atrás lo identificamos como guerrillero porque llevaba una granada, se le notaba. Por eso lo matamos. Al conductor, que era un joyero, lo subimos a la camioneta para que nos guiara hasta el sitio del operativo".

Bala, Fuego y Saqueo
Cuando llegaron a Caño Jabón, alias ‘Cuchillo’ contó que la tropa se distribuyó en varios grupos para evitar la salida de cualquier persona del pueblo. Algunos se ubicaron en la plaza, otros en el aeropuerto y unos más sobre el margen el río Guaviare.
Los paramilitares se movilizaron desde Cachama hasta la inspección de Puerto Alvira, más conocida  como Caño Jabón, ubicado sobre los márgenes dl río Guaviare entre Meta y Guaviare.
"Nos dijeron que la guerrilla se estaba yendo en las voladoras (canoas). Entonces empezaron a dispararle a todo lo que se moviera por el río. No sé cuántas personas murieron ahí", dijo.
En el parque, los paramilitares utilizaron un micrófono y llamaron a la gente a la plaza. "Sé que  los reseñaron y que los comandantes realizaron las ejecuciones. Luego vino el saqueo. A mí, por ejemplo, me llevaron una manilla de oro. `Pollo Roger’ recuerdo que se llevó una moto. Alias ‘Calimán’, que llevaba explosivos, quemó una avioneta y bombardeó la pista del aeropuerto".
‘Carecuchillo’ señaló que alias ‘Richard’ y alias ‘Wálter’ retuvieron a 13 personas en el pueblo, entre ellas, a Carlos Bernal que había sido raptado desde California. Los mataron y cuando le prendieron fuego a la bomba de gasolina, "muchos cuerpos quedaron incinerados", indicó. Luego, supieron que alias ‘Drácula’ mató a otros dos hombres cerca del tanque de la pista aérea y que ‘Pollo Roger’ asesinó a un señor enfermo y a un hombre en silla de ruedas, en el pueblo.
"Duramos en Caño Jabón como tres horas y media. Caída la tarde, salimos del pueblo y en el regreso alias ‘Sabanero’ mató a otro señor. Nos refugiamos en la finca La Gorgona, cerca del río Manacacías, porque teníamos información de que la guerrilla nos estaba esperando en la inspección La Cooperativa, un sitio donde siempre nos concentrábamos", contó ‘Carecuchillo’.
Después de tres días, la tropa regresó a la zona de Cachama, rindió informe a los comandantes y "se fueron a descansar a una finca en Los Cámbulos, donde yo estaba. Ahí varios salieron de permiso", comentó alias ‘El Cura’.
Por estos hechos, los ex paramilitares reconocieron que en Caño Jabón cometieron homicidios, saqueos, robos,  incendios y terrorismo. No aceptaron torturas ni abusos sexuales porque, según ellos, "eso fue un hecho colectivo y tendríamos que preguntarles a todos".
Por eso, la Fiscal 5 de Justicia y Paz aseguró que antes de finalizar 2010 solicitará una versión libre conjunta con 15 ex paramilitares que hayan participado en la masacre, para que reconozcan ante las víctimas a cada una de las personas que fueron asesinadas.
12 de octubre de 2010
11 de octubre de 2010
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militar condenado por masacre


Militar fue condenado a 44 años por masacre de Trujillo. Según las investigaciones del juzgado, el oficial se alió con paramilitares financiados por los narcotraficantes Henry Loaiza, alias ’el Alacrán’, Iván Urdinola Grajales y Diego Montoya, quienes habrían cometido al menos 103 de los 342 homicidios.
Colombia. El mayor retirado del Ejército Alirio Antonio Ureña fue condenado este lunes a 44 años de cárcel por su responsabilidad en la matanza de Trujillo, en la que de 1986 a 1994 fueron asesinadas y desaparecidas 342 personas, informaron fuentes judiciales.
La condena fue impuesta por un juez especializado de Bogotá, que halló responsable al militar retirado en esa matanza, cometida por paramilitares y narcotraficantes.
Según las investigaciones del juzgado, el oficial se alió con paramilitares financiados por los narcotraficantes Henry Loaiza, alias ’el Alacrán’, Iván Urdinola Grajales y Diego Montoya, quienes habrían cometido al menos 103 de los 342 homicidios.
Entre las víctimas de esa matanza figuran el párroco de Trujillo, Tiberio Fernández Mafla, cuyo cadáver fue descuartizado y, como la mayoría de las víctimas, sus restos arrojados al río Cauca.
Por la época de los asesinatos, el mayor Ureña era comandante del Batallón Palacé, en la localidad de Buga y con jurisdicción en varios municipios del departamento del Valle, entre ellos Trujillo.
El juez absolvió por los mismos hechos al teniente retirado de la Policía José Fernando Berrío y al sargento, también en retiro, Aníbal Álvarez Hoyos.
12 de octubre de 2010

11 de octubre de 2010
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se embrolla situación de mario uribe


Una declaración del paramilitar ’el Tuso’ Sierra pone en más aprietos al ex senador Mario Uribe. La defensa dice que es una retaliación postrera de los extraditados.
Colombia. Cuando está próximo a conocerse el veredicto de la Corte Suprema de Justicia sobre el ex presidente del Senado Mario Uribe, procesado por parapolítica, se conocen graves acusaciones que lo comprometen en más de un negocio con paramilitares.
Uribe, detenido en la cárcel La Picota desde febrero pasado, fue blanco de una extensa declaración rendida por Juan Carlos ’el Tuso’ Sierra, el temido ex comandante del bloque Héroes de Granada, ante un fiscal de Justicia y Paz que lo escuchó en una cárcel de Estados Unidos. El testimonio, revelado el viernes por El Espectador, produjo una tormenta política que tardará mucho en cesar porque, además de Uribe, otras personalidades resultaron salpicadas.
El mayor número de detalles que aportó el Tuso comprometen al ex presidente del Senado. En uno de los apartes, afirma que el senador "sabía quién era yo, en qué mundo andaba y quiénes eran mis amigos", y pasa a relacionar una serie de negocios realizados entre ellos. Uno de estos fue la compra que le hizo el propio Tuso a Uribe de la finca La Palmira por 1.600 millones de pesos. Según narra el extraditado paramilitar, el pago se realizó en múltiples abonos en efectivo, para lo cual visitó a Mario Uribe en su oficina, en su apartamento y en lugares públicos de Medellín. Otras veces el dinero habría sido entregado a personas de la confianza del senador, como su hermano Víctor Horacio.
Para más señas, el Tuso contó que uno de los abonos se hizo en España, a donde viajó él mismo en compañía de Víctor Horacio, y que el anfitrión en Madrid durante 20 días de periplo fue Ignacio Guzmán, ministro consejero de Colombia en ese país. "Íbamos asegurados. Para que no nos fueran a poner problema, ¿qué más que pasaporte diplomático?", dijo el paramilitar, quien explicó que aprovechó el viaje para hacer contactos a fin de llevar droga a Europa. Guzmán confirmó que efectivamente recibió a Sierra y al hermano de Mario Uribe, por solicitud del ex senador. El ex diplomático aseguró a La W que entonces desconocía quién era el Tuso y el motivo de su visita.
Además del negocio de la finca La Palmira, el paramilitar dice haberle cedido al congresista un apartamento en Medellín, el 801 en el edificio Saint Etienne, y a cambio haber recibido dos propiedades. El Tuso asegura que fue amigo y vecino de Mario Uribe y que tiene una relación escrita de los regalos que le hizo al senador, entre otros, una camioneta y un reloj de lujo.
Sierra habló también de otro tipo de relaciones. Dijo que en una ocasión Mario Uribe usó sus influencias como senador para reversar la orden de traslado del mayor de la Policía Francisco Rodríguez (supuesto colaborador de la mafia de Medellín). La mediación se habría hecho a instancias del entonces director de la Policía, general Luis Ernesto Gilibert, quien habría atendido al senador desconociendo el trasfondo de la solicitud.
Como una "retaliación postrera" califica Gabriel Jaime Tobón, abogado del ex senador, los señalamientos del Tuso, que se suman a los hechos antes revelados en igual sentido por el jefe paramilitar Salvatore Mancuso, también desde una prisión de Estados Unidos. "Sorprende demasiado que esas declaraciones aparecen cuando el proceso en la Corte está por concluir. Hay una intención dañina y mancomunada que proviene de personas que fueron extraditadas por el presidente Uribe, primo del senador Mario Uribe", dice.
Por ahora, lo único claro es que la unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía trasladará las declaraciones de Sierra a las instancias correspondientes, es decir, a la Corte Suprema de Justicia para que revise lo de Mario Uribe y al despacho del Fiscal General lo concerniente a ex generales y políticos mencionados por el paramilitar.
11 de octubre de 2010
9 de octubre de 2010
©semana
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el index on censorship


La nueva directora de Index on Censorship, Jo Glanville.

[Andrew Graham-Yooll] Hace casi cuatro décadas se fundó en Londres una revista llamada Index on Censorship (Indice de la Censura). Para que una publicación de esa especialidad dure tanto significa quizás, en parte, que nunca le ha faltado material y temas a tratar. Sin embargo, la naturaleza de la censura ha cambiado en forma impresionante en casi cuarenta años de vida de la revista y en especial desde el final formal (aproximadamente, 1991) de la Guerra Fría. La naturaleza de las restricciones que se imponen a la libertad de expresión ha cambiado desde algo impuesto por una autoridad a una nueva etapa donde la necesidad de un sector de limitar la expresión de otro toma diversas formas. Esto da lugar a problemas y confusiones. La revista hoy resume su problemática con la opinión de que la censura es un blanco móvil. "Si la opinión apasionada de una persona constituye una ofensa para los conceptos de otra, ¿dónde se establece el límite?" Index on Censorship se fundó en 1972, como producto de la Guerra Fría, es decir expresaba una visión del mundo que, en breve frase, "surgía de Occidente" según los lineamientos de Washington, en oposición a la ideología de "los países del Este", donde el liderazgo incuestionable estaba radicado en la Unión Soviética.
Index on Censorship, publicación trimestral con una circulación de unos diez mil ejemplares, fue ideado por un grupo de personalidades de la cultura europea y estadounidense, que incluía a gente como el poeta inglés Stephen Spender, la novelista norteamericana Mary McCarthy, el poeta inglés W.H. Auden, y muchos notables más. Este producto de la Guerra Fría surgió puntualmente de una carta de un académico ruso que advertía que a varios escritores de su conocimiento se les había prohibido publicar en la Unión Soviética y se les estaba por iniciar juicio por subversión. Por lo tanto la revista estableció el objetivo de publicar a todo escritor que fuera prohibido en su país de origen, estuviese ahí o no. Los autores publicados con el correr de los años conforman una galería de los grandes de la segunda mitad del siglo XX. Como ejemplo, tómese los nombres de la novelista sudafricana Nadine Gordimer, el dramaturgo y ex presidente de la república Checa, Vaclav Havel (publicado mientras estaba preso en su país), el autor teatral italiano Darío Fo, el escritor chileno argentino Ariel Dorfman, el paraguayo Augusto Roa Bastos, y toda una legión de etcéteras. El primer artículo referido a la situación en la Argentina se publicó en el segundo número de Index, a comienzos de 1973.
Jo Glanville es hoy la directora editorial de la revista trimestral Index on Censorship, que se publica en Londres. Glanville nació en Londres en 1963 y estudió los Clásicos en la Universidad de Oxford y luego árabe y hebreo en la Universidad de Londres, donde también cursó historia de Medio Oriente. Luego de completar sus estudios se desempeñó como periodista independiente en Israel y Palestina, desde donde pasó a ser productora de programas de radio sobre la región para la BBC. Tiene una antología de cuentos y ficción breve de mujeres palestinas, publicado en 2006, año en que fue nombrada directora de Index on Censorship. Esta charla tuvo lugar en las oficinas de la revista, que están en el Free World Centre (el Centro Mundo Libre), de la capital inglesa.
(Andrew Graham-Yooll fue director de Index on Censorship entre 1989 y 1993.)
11 de octubre de 2010
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el índex y la censura


Jo Glanville, directora del Index on Censorship. La publicación comenzó para denunciar los casos de censura en el mundo y publicar los textos que han sido prohibidos. Su directora dice que las excusas para censurar siempre son los mismos: "Moralidad, protección a los niños, seguridad nacional, investigaciones científicas secretas y muchos más".
[Andrew Graham-Yooll] Londres, Gran Bretaña. Cuando se fundó la revista Index on Censorship era el único periódico que aceptaba publicar todo tipo de literatura e información que implícita o explícitamente enfrentaba a los censores y a las restricciones de la libertad de expresión. Aclaremos que eso incluía criticar al establishment británico. ¿Cómo ha cambiado la "naturaleza" de la censura?
Cambia y sigue igual. El cambio más grande y obvio es la tecnología, por lo tanto hay todo un nuevo escenario de censura que se desarrolla en forma constante. Y la tecnología ha hecho que la censura sea más compleja, porque los agentes de la restricción y la obstrucción son nuevos, sean los manipuladores de Facebook que deciden si está bien mostrar algo y si alguien lo puede "postear". O está Google, que decide si van a operar en China o no (Google llegó a un acuerdo con el gobierno chino en la primera semana de julio). Lo que es claro es que no hay claridad en nada, nada que miremos puede verse en blancos y negros, hay muchos grises. Hay muchos más argumentos a favor de la censura: la restricción en nombre de la protección de los niños, en nombre de nuestra seguridad diaria, la protección que dicen darnos contra supuestos y mal definidos terroristas, la censura en nombre del secreto y la seguridad de la investigación científica, la protección del secreto de nuevos productos industriales y mucho, mucho más.

Se puede argumentar que todo eso estuvo siempre de alguna forma, no lo podemos negar. Pero toda acción restrictiva hoy parece más compleja, operada en base al uso de una tecnología cada vez más sofisticada.
Se puede decir que hay más argumentos a favor de la censura ahora que hace algunas décadas. Antes la censura se reducía a la acción de una autoridad o un gobierno que no gustaba de lo que veía o creía ver impreso. Moralmente el tema se ha puesto más complejo que antes. Hasta se puede decir que ahora es más difícil distinguir lo bueno de lo malo. Claro que siempre parecía algo bastante confuso, por ejemplo cuando miramos a los procesos judiciales en Londres por obscenidad, en los años 1960 y 1970 (que terminaron logrando una mayor liberación, que tardó en llegar, en vez de más restricción), o cuando vemos la variedad de argumentos que hubo a favor de la censura en nombre de la armonía social, o el bien social, o la moralidad pública, así como la censura en el teatro, que en Inglaterra tenía su famosa oficina (la del lord Chamberlain). Todo esto siempre ha sido un desafío. Pero insisto, creo que todos estos rubros se han transformado en más difíciles debido a los alcances de la tecnología. También está la preocupación por los militantes del Islam en el terrorismo, aunque son temas que estuvieron presentes desde hace mucho, aun cuando tuvieran diferentes formas. Por ejemplo, hay que tomar la campaña de acción contra la guerrilla irlandesa del IRA, o la Fatwa contra el escritor Salman Rushdie. Hay grandes cambios y todo permanece igual.

¿Qué es la revista Index on Censorship (Indice de la Censura) en la actualidad? Se fundó como un elemento antisoviético más o menos a mitad de la Guerra Fría (aproximadamente 1962-1985), pero pasó a ser un registro de la censura en todo el mundo, ¿y ahora qué?
Quizá lo primordial es que Index on Censorship ya no es ni puede ser solamente una revista trimestral. Ahora se involucra en una variedad de actividades. Las más importantes son sin duda en el campo del desarrollo de la educación, participamos en campañas para lograr objetivos, tenemos una página web, tenemos un sector que se dedica a la promoción de las artes y acciones culturales. Index ha crecido, de ser una revista de interés específico a ser una organización que se ocupa de muchos temas en torno de la libertad de expresión. Cuando Index se fundó en 1972, el primer director editorial, Michael Scammell (autor de biografías de Solzhenitsyn y de Arthur Koestler), tuvo la idea de hacer una publicación que diera cabida a los escritos de autores amenazados o prohibidos. Era complementario a la labor de Amnesty International (fundado en 1961), que hacía campaña contra detenciones de opositores y trabajaba para su liberación. Index se concentró en la publicación de lo perseguido. En parte fue la necesidad de sobrevivir como organización que Index ha tenido que ampliar su trabajo, pero también el cambio se debe al hecho de los movimientos tan dramáticos que han ocurrido en años recientes. Ahora, por ejemplo, es imprescindible tener un sitio web. Es esencial poder enfrentar al público no sólo ofreciendo un producto que se puede leer y al que se pueden suscribir los lectores porque simpatizan con lo que uno hace, hay que despertar el interés de la gente con mucha más vehemencia porque su atención es reclamada a cada momento por muchas otras cosas. La revista sigue siendo el producto de marca de la organización, pero nos hemos transformado en algo mucho más grande.

Es primordial en esta charla preguntarle cuál ha sido el mecanismo de ajuste de ese mundo de cambio. Por ejemplo, se han mudado de edificio para instalarse en una especie de "colectivo" de organizaciones de sensaciones parecidas, el Centro Mundo Libre (Free World Centre), en Londres.
No sé si se puede ver un cambio en el trabajo que hacemos en términos del techo que compartimos con otras organizaciones, porque ya colaborábamos con otros grupos de derechos humanos. Nuestro socio principal sigue siendo el Centro inglés de P.E.N. (Poetas, Ensayistas, Novelistas) y en el último año hemos lanzado una campaña con esa asociación de escritores, para lograr la reforma de las leyes de difamación en el Reino Unido. Esta colaboración ha tenido un éxito increíble dado que hemos logrado que los tres partidos principales británicos (laborista, conservador y liberal demócrata) incorporaran la necesidad de una reforma a la ley de libelo en sus manifiestos. Ese éxito se mide en la cobertura periodística, en la creación de una conciencia de cambio, en el hecho de lograr que 52.000 personas firmaran una petición para la reforma de la ley. También hemos trabajado con otra organización, Sensatez en la Ciencia (Sense about Science), que se dedica a lograr que el público sea más consciente de lo que se hace en nombre de la ciencia. Sin embargo el contacto de colaboración con el Centro P.E.N. se ha afianzado en los tres años y medio desde que ingresé a la revista Index, principalmente por necesidad. Yo elegí esa alianza porque ambos necesitábamos del otro. Si bien nuestros objetivos son claramente diferentes en muchas cosas, al final los dos grupos trabajan por la libertad de expresión. Pero reconozco que este edificio, el Centro Mundo Libre, y la labor que se hace aquí adentro no tiene precedentes. Lo que ha cambiado es el tipo de acción que podemos llevar adelante. Por ejemplo se ha hecho mucho trabajo por los periodistas detenidos en Irán. Eso se ha convertido en un objetivo internacional y en esto trabajamos junto con el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ en sus iniciales en inglés), con el Centro P.E.N. de Estados Unidos y con otros grupos. La colaboración significa que se puede organizar campañas, acciones urgentes, reuniones y entrevistas con autoridades en forma casi inmediata, por la red de contactos que se ha creado. Para estar al tanto de todo y adelantarnos a lo que ocurre, Index on Censorship ha avanzado mucho en las últimas décadas. Por ejemplo, con muy poca preparación reunimos a dirigentes políticos para que hablen de su compromiso con la libertad de expresión en vísperas de las últimas elecciones británicas (7 de mayo) y también vienen políticos de toda Europa. Nuestra habilidad para reaccionar frente a las crisis y lo que va sucediendo da al público la medida de nuestra presencia en todo lo que hace a la actividad por los derechos humanos. Y el estar en este nuevo edificio entre otras organizaciones nos ha cambiado la vida en muchos aspectos, en el contacto humano y la consulta personal, más allá de las alianzas y colaboraciones.

Una de las ironías que surgen del nuevo contexto de Index on Censorship es que la revista hoy parece, a pesar de su tema permanente, mucho más entretenida y mejor diseñada que cuando la hacía yo.
Qué lindo escucharlo decir eso, gracias. Supongo que la realidad también es el mercado y hay competencia en el mundo de los derechos humanos. Hoy todo el que escribe en algún momento toca el tema de la censura y toda persona con una queja escribe sobre censura. Es tema de una nota en los diarios europeos una y dos veces por semana, es una nota política y hay muchos sitios en la web que cargan el idioma de gente preocupada que además quiere ser leída y escuchada. En ese ambiente hay que hacer algo que sea diferente de alguna forma. Tengo que crear las razones para que más gente nos lea y nos siga. Veo dos cosas que podemos hacer mejor que otros. Una es que podemos cubrir temas con más profundidad y más espacio y podemos incluir más extractos o adelantos de libros controvertidos. La segunda, tenemos que tener una buena variedad de escritores y novelistas que contribuyan con sus escritos. Y en esto todavía necesitamos de las estrellas. Puede ser Ariel Dorfman (chileno) o Nadine Gordiner (sudafricana, Premio Nobel) o Bernard Henri Levy (francés), entre otros, que están asociados con la revista y publican en Index. Pero también necesitamos esos escritores y artistas jóvenes, bien "funky", que son gente involucrada en la Internet y la censura "online". Busco una mezcla de colaboradores de alto perfil. Por ejemplo, en el primer número de 2010 logramos una exclusiva con Google, que fue muy bueno e interesante, e incluimos un extracto de una nueva obra teatral del autor británico de origen sikh, Gurpreet Kaur Batí, cuya obra Behzti (Deshonor) fue censurada en varios países. Tuvimos una muy buena nota de uno de los principales expertos sobre censura en Internet, Ron Deibert, de Canadá. Por lo tanto es cuestión de mantener esa mezcla de Google, obras teatrales y análisis. Eso es lo que Index on Censorship siempre ha hecho, ahora y desde el comienzo. Cuando miro las viejas ediciones veo una publicación bien hecha, un registro de la historia de las últimas cuatro décadas. La lista de gente que ha escrito para Index es impresionante. Siento que todo eso me recuerda constantemente los niveles y la historia que debo sostener.

Usted dijo antes que más y más gente y sitios están tratando el tema de la censura. ¿No surge ahora el problema que puede haber una saturación, hasta un aburrimiento?
No creo. Lo que Internet ha hecho es cambiar la mirada en muchas formas y constantemente está disparando hacia adelante para modificarse y cambiar las formas de ver. En algún momento hace un tiempo un autor teatral pudo haber causado espanto, digamos con la producción de ‘Los romanos en Inglaterra’ (1980), de Howard Brenton, en el Teatro Nacional, y que trataba a la homosexualidad muy abiertamente. También estuvo Jerry Springer, la Opera (2003), de Richard Thomas y Steward Lee –notable por su contenido profano– que ofendió a muchos grupos cristianos que dijeron que era blasfemia. Hoy una obra teatral ofende a pocos. Quizá deberíamos decir "la censura se ha democratizado", porque todos pueden enviar su reproche al sitio del diario The Guardian. La gente tiene una experiencia mucho más directa de la censura y de las restricciones que los afectan a ellos. Ese no era el caso hace algunas décadas cuando en realidad la censura sólo afectaba a un grupo reducido de personas, digamos que a una elite, que podía decidir los cortes y recortes que debían hacer. En contraste ahora hay un público mucho más grande y más joven. Y eso significa que Index on Censorship tiene mucho más que hacer. En nuestra campaña contra la ley de difamación nos encontramos con que el gobierno todavía piensa que cambiar las leyes es darles un cheque en blanco a los medios. Lo que pudimos demostrar en nuestra acción con la organización Sensatez en la Ciencia es que hay científicos, académicos, bloggers y una masa de gente que están maniatados por las leyes sobre difamación. Internet ha jugado un rol dramático en la ampliación de la participación pública. La edición que le dedicamos a la tecnología (esa primera de 2010) es de interés para mucha gente muy diferente, más allá de aquel público tradicional y liberal de Index on Censorship que quiere ver cubiertos casos e incidentes específicos con su consiguiente acción. Permanecen los viejos frentes de combate, el estilo de problemas de "antes" persiste en Rusia, Sri Lanka, Burma, China, las Filipinas... Pero en muchas partes del mundo también parece que la gente se siente más hostil que afín a la libertad de expresión. Quizá sea eso también producto de un público más amplio.

Suponemos que el público que reclama el cuidado de la moralidad es tan grande como siempre.
Creo que lo es: el argumento moral es más estridente, más intenso, pero también es porque es más difícil ahora censurar lo que sea que a un grupo no le guste... Los DVD, YouTube, etc. Es más difícil para los padres proteger a sus hijos contra la invasión de la información no deseada a la que los chicos pueden acceder. Por eso, la protección de los niños se ha transformado en un aspecto importante a favor de la censura. Hemos visto acción judicial contra jóvenes que bajaron material que alentaba la violencia e incluía indicaciones específicas para el terrorismo. Ha surgido una oposición furiosa contra todo eso. También hemos visto que resurgen interrogantes en torno de la obscenidad. Hubo un proceso hace dos años en que un empleado público subió material obsceno a Internet. El juzgado rechazó el caso, pero los límites están bajo prueba continua. El estudio, monitoreo y seguimiento de la censura es una acción que nos tiene corriendo todo el tiempo.
11 de octubre de 2010
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