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ventana al infierno del circuito camps


Empezó el megajuicio por el secuestro y desaparición de 281 víctimas en el circuito represivo de Ramón Camps. Durante un año y medio, más de 500 testigos contarán cómo fue el operativo en el que se secuestró a la hija de Chicha Mariani, cómo se torturó a los chicos de la Noche de los Lápices, qué le hicieron a Jacobo Timerman, entre otras causas emblemáticas.
[Alejandra Dandan] Argentina. Esas palabras que podían llegar a perforarles los oídos a medida que bajaban esposados de los móviles del Servicio Penitenciario Federal se potenciaron, abrumadoras, dentro de la sala, acaso acentuadas por las escenográficas formas del Teatro platense de la AMIA. Víctimas y sus victimarios se juntaron cuando todo estaba listo para comenzar un juicio histórico: el primero oral por los crímenes cometidos durante la dictadura en los centros clandestinos que integraron el llamado Circuito Camps. Pese a eso, a que todo estaba listo, algo pasó. Durante veinte minutos la sala estuvo sin los jueces del Tribunal Oral Criminal Federal 1. Como en un ritual en el que de pronto se alteran todas las rutinas, las víctimas, solas, frente a las espaldas de los acusados, soltaron lo único que tenían a mano: sus palabras. ¡Cobardessss!, gritó alguien. ¡Asesino! ¡Hijos de putaaaa!, decía la sala convertida en una única voz. ¡Abusadores! ¡Violadores! ¡Pervertidos!, seguían. Y empezaron a pronunciar el nombre mántrico de los caídos: Jorge Julio López, Adriana Calvo. "¡Pónganle esposas al segundo que se hace el rengooo!", dijeron. "¡Contestá dónde está López!", se oyó. Dijeron y cantaron "Como a los nazis...". Dijeron presente por los 30 mil desaparecidos. Volvieron a cantar hasta que entonces sí, dos horas después del comienzo previsto, y mucho después de que cada uno haya ocupado su lugar, el presidente del TOCF 1 Carlos Rozanski entró a empezar con el juicio.
El proceso que comenzó en La Plata tiene las dimensiones de una megacausa. Varios tramos de seis centros clandestinos que integraron el circuito de la Jefatura de Policía bonaerense a cargo del brutal Ramón Camps confluyeron en este juicio que reunirá durante un año y medio el tránsito de más de 500 testigos, por 281 víctimas, entre las que hay menores de edad y embarazadas, en contra de 26 represores, entre los cuales están las figuras negras de la represión de la provincia.
El jefe de la Brigada de Inteligencia de la Policía Bonaerense –el primer lugar al que llegaban las víctimas secuestradas y espacio de distribución de los prisioneros–, el policía Miguel Etchecolatz todavía no había llegado a la sala cuando empezó la audiencia. En ese comienzo, en cambio, se habían sentado los otros acusados, tres de los cuales subieron al escenario arrastrados en sillas de ruedas. Entre ellos, dos de los tres militares juzgados: Ibérico Saint Jean, ex gobernador bonaerense que llegó al juicio defendido por su hijo. Agustín Arias Duval, el ex jefe del Destacamento de Inteligencia 101 del Ejército y entre los dos se sentó el médico de policía Jorge Bergés, también reducido a la silla de ruedas. El resto ocupó otras tres tumultuosas hileras. En un extremo, se sentó el primer civil con rango de ministro que llega a ser juzgado por delitos de lesa humanidad: Jaime Lamont Smart, ex ministro de Gobierno de Saint Jean, pero además abogado que consiguió poco más tarde la autorización del Tribunal para asumir su propia defensa. La decisión, complicada, criticada en otras jurisdicciones porque de ese modo puede preguntar a los testigos y convertir el interrogatorio en una suerte de careo, le permitió rápidamente desplazarse, maletín en mano, de la silla de acusado a la mesa de los abogados. Los otros acusados son mayoritariamente los ex policías de la Bonaerense que libraron la batalla en nombre de la represión. Entre ellos, Norberto Cozzani, mano derecha de Etchecolatz, y Hugo Alberto Gullana, su chofer, acusado de robarse a Clara Anahí, la nieta de María Isabel "Chicha" Chorobick de Mariani.
Chicha también estaba ahí. Pese a sus ojos casi ciegos, a su bastón, se sentó a la espera, como en cada comienzo de juicio, de que, a lo mejor, alguno de ellos, esta vez, diga algo. "Para mí es muy distinto este juicio de los otros porque se va a juzgar el caso de Clara Anahí", dijo Chicha. "No tengo muchas esperanzas porque los veo tan crueles, tan duros, pero uno siempre espera en un rincón del corazón que uno de ellos diga la verdad, es cierto que ya se murieron muchos, pero tengo la esperanza de que alguno hable."
El hijo de Saint Jean en calidad de abogado dijo que su padre de 89 años tiene problemas de salud avalados por informes de tres peritos forenses: "¡Es estéril e ilegal que esté presenciando el debate en esta sala!", clamó. La abogada de Arias Duval pidió lo mismo e invocó un cuadro de cáncer terminal. Se sumó el abogado de Rodolfo Campos, el tercer militar juzgado, subjefe de policía de Camps.
Rozanski reprendió al Servicio Penitenciario por las demoras. Y el más demorado fue Etchecolatz, que llegó después de la una de la tarde. Ante la ausencia, el juicio empezó con la lectura de los dos únicos tramos que no lo tienen de acusado. Uno, contra Bergés por falsificación de documentos en la apropiación de Pedro Luis Nadal García, y el otro contra el policía retirado Santiago Antonini por el secuestro de Chicha Mariani el 10 de diciembre de 1976, en su casa, durante media hora, pero cuando la patota que integraba buscaba a su hijo, a días del ataque a la casa de la calle 30. Ese comienzo azaroso por la ausencia de Etchecolatz se convirtió sin embargo en una entrada simbólica porque plantó en medio de la sala el ataque a la imprenta de Montoneros y el asesinato de los militantes de la calle 30.
Antonini estuvo en la casa de Chicha Mariani después del ataque. Ella lo reconoció en una audiencia de los Juicios por la Verdad, pero él participó a su vez del ataque a la casa de la calle 30, como surge de sus fojas de servicio. La Jefatura lo felicitó después del ataque "por haber participado" y abatir a quienes mantenían ocultas armas y hacer un hallazgo que calificaron de "sorprendente", por la imprenta de Montoneros. El ataque, se recordó en la sala, buscó "anular el funcionamiento de una imprenta oculta ingeniosamente en la pared, donde se imprimía material de Montoneros". Y "el objetivo principal fue exterminar a los ocupantes de la casa". Recordaron el impresionante despliegue de fuerzas militares y policiales, la presencia anticipada de morgueros: "Esta es una muestra de la brutalidad que tenía quien comandó ese ataque, que fue Miguel Etchecolatz", recordó la elevación. Hubo despliegue de todo tipo de armamentos, explosivos, lanzacohetes. "De allí que no hubo un enfrentamiento, sino una verdadera masacre planificada que cumplió con su objetivo de eliminar a los ocupantes para hacer tronar el escarmiento a implantar en La Plata y en el país y llevarse como trofeo a la pequeña hija de dos militantes de Montoneros."
Ese será un eje al que volverá el debate en los primeros tiempos. De acuerdo con el cronograma, el debate comenzará con los casos que rodearon el ataque de la calle 30, el robo de Clara Anahí y el secuestro de Chicha. Esa escala permitirá ingresar a uno de los microcircuitos integrado por la Brigada de Investigaciones de La Plata, Comisaría V con jurisdicción en el lugar y el Pozo de Arana.
Claudia Belingieri es perito de la causa, investigadora a cargo de los archivos de la ex Dipba, la Dirección de Inteligencia de la Bonaerense. "Los 29 centros clandestinos que incluyó el Circuito Camps funcionaron en comisarías, puestos y destacamentos, es decir –dice–, estaban montados sobre la estructura de la Policía Bonaerense que conducía Camps y Camps militarizó a la policía para ponerla al servicio de la represión."
El debate avanzará así en causas emblemáticas que tuvieron lugar en ese tramo: el secuestro de los Graiver, el de Jacobo Timerman, Julio López y Adriana Calvo, quien seguramente encontrará la forma de estar presente pese a su muerte, porque la fiscalía pidió que se incorpore uno de sus últimos testimonios filmados. Lo mismo se hará con Julio López.
Emilce Moler era estudiante de Bellas Artes cuando empezó a militar en la Unión de Estudiantes Secundarios. Parte de los jóvenes secuestrados en la llamada Noche de los Lápices, otro de los casos que integrarán la primera parte del juicio. Emilce, que estuvo ayer en la sala, aclaró que no los secuestraron por la pelea del boleto estudiantil, que eso sucedió un año antes, que los secuestraron por la UES. Ella pasó el primer tramo de su secuestro en el Pozo de Arana, de ahí pasó a la Brigada de Quilmes, luego a la Comisaría de Valentín Alsina y luego quedó blanqueada en el Penal de Devoto hasta 1978, en que salió en libertad vigilada. "Yo siento que éste es un juicio bueno y reparador", dijo al comienzo, todavía en la entrada. "Un juicio de esta magnitud es muy emblemático porque se puede centralizar el Circuito Camps, pero porque también aparece un civil, policías y militares: es una muestra de lo que pasaba con los distintos actores que intervinieron desde distintos lugares para que la represión de una dictadura cívico-militar pudiera darse en los distintos grados."
Afuera, mientras tanto, estaban los que todavía no iban a entrar. Las banderas de HIJOS La Plata y de las agrupaciones que montaron una radio abierta. Las fotos de Jorge Julio López. El paso raudo de Etchecolatz más tarde bajando en medio de nuevos gritos de cobarde y de asesino. Las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo. Vera Jarach, Carmen Lapacó, Enriqueta Maroni, Mirta Baravalle, Elsa Pavón, Adelina de Alaye, Alba "Nieca" Martino. Las querellantes de la Secretaría de Derechos Humanos de Nación, Justicia Ya!, Abuelas de Plaza de Mayo y Alejo Ramos Padilla, que acompañó por última vez a Chicha Mariani porque asumirá de juez en los próximos días. Entre el público, hubo sobrevivientes de todos los centros. La audiencia seguirá hoy y se hará lunes y martes en La Plata.
13 de septiembre de 2011
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guerra de los herederos de las auc


La guerra de los herederos de las AUC en el Bajo Cauca. No alcanzaron los paramilitares a desmovilizarse en esta región antioqueña, cuando ya algunos de sus integrantes se rearmaron y el terror volvió a ser el amo del territorio.
Colombia. "La desmovilización no sirvió para nada", afirma Felipe*, un administrador de fincas del municipio de Cáceres, en el Bajo Cauca antioqueño, refiriéndose al proceso de dejación de armas de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). "El 90 por ciento de los desmovilizados que conozco regresaron a la guerra y mire cómo nos tienen, de trasteo, porque aquí no se puede vivir".
Felipe habla mientras su esposa Gloria* termina de empacar los pocos bártulos que quedaron por fuera de cajas y costales. Al día siguiente abandonaron el pueblo y se trasladaron a Tarazá, donde viven sus hijos. Se van por las amenazas que han recibido desde que reclamaron unas tierras que les expropiaron hombres del Bloque Central Bolívar de las Auc en 2000. También porque no han podido ver a sus hijos, pues los grupos armados ilegales prohíben los viajes frecuentes entre un municipio y otro en esta zona de Antioquia. Quienes los hacen son considerados sospechosos.
Para salir de Cáceres, Felipe tuvo que hablar con el jefe urbano de ‘los Rastrojos’, quien tiene la potestad de permitir o no la salida de los pobladores. También tuvo que conversar a un jefe de ‘Las Águilas Negras’ en Tarazá, para que lo dejaran llegar sin ningún problema. Ambos grupos están enfrentados desde hace varios años y cada cual controla de manera estricta los territorios que domina.
"Así están las cosas en el Bajo Cauca –se lamenta el labriego. Estamos en una tierra donde las leyes son las del más fuerte y la del silencio. Aquí vivimos rodeados de unas bandas emergentes que tienen todo el poder".
¿Pero quiénes tienen tanto poder y han aterrado los últimos tres años a Felipe, a su esposa y a más de 250 mil habitantes que tiene el Bajo Cauca antioqueño? Se trata de aquellos hombres armados que se quedaron en los territorios conquistados a sangre y fuego por los paramilitares de antaño, y heredaron sus prácticas de terror, sus negocios, su injerencia en gobiernos locales y sus armas. Con esa herencia de sangre han vuelto a reclutar a muchos desmovilizados de las viejas estructuras de las Auc que se habían comprometido a dejar las armas bajo los acuerdos con el Gobierno Nacional firmados en julio de 2003.
Desde 1998 los bloques paramilitares Mineros y Central Bolívar asolaron esta subregión antioqueña, y de manera paralela, persiguieron a las guerrillas y consolidaron sus estrategias de narcotráfico. También tuvieron influencia en el Bajo Cauca antioqueño, el ‘Bloque Héroes de Tolová’, el ‘Frente Mojana’ y la llamada ‘Casa Castaño’.
La presencia de esa fuerza paramilitar se debía a cuatro razones: combatir a las guerrillas del Epl, las Farc y el Eln que extorsionaban y secuestraban; hacerse a una tajada de los ricos negocios de la zona: oro, ganadería, madera, y por supuesto, al más lucrativo de todos, el de la producción de coca. En esa zona, cuando llegaron las Auc, había extensos cultivos de hoja de coca, profusión de entables para preparar clorhidrato de cocaína y facilidades de exportación ilegal del alucinógeno por su cercanía al mar Caribe. Crecieron gracias a la crónica debilidad institucional, a la complicidad de actores locales y al terror a sus armas.
Una vez desmovilizadas las Auc, proceso finalizado en agosto del 2006, comenzó la disputa entre aquellos que no aceptaron desmovilizarse y que decidieron reorganizarse para mantener buena parte de las estructuras criminales y continuar con el control de recursos naturales, políticos, militares y estratégicos que tenían. Estos tenían base en la explotación minera, la compra-venta de minas de oro, el narcotráfico, la extorsión, el despojo de tierras, el cobro de vacunas, el contrabando de gasolina y los retenes en las carreteras veredales.
Quienes conocen la región dicen que la nueva guerra se inició en enero de 2008: "Para esa época comenzaron a enfrentarse dos grupos, la banda de ‘Don Mario’ y un grupo que organizó alias ‘Sebastián’, un ex integrante del ‘Bloque Central Bolívar’", dijo un periodista que ha recorrido el Bajo Cauca.
Ambas organizaciones estaban lideradas por dos de los herederos de las Auc. De un lado, alias ‘Don Mario’, cuyo nombre real es Daniel Rendón Herrera, hermano de Fredy (‘El Alemán’), quien comandó el ‘Bloque Élmer Cárdenas’ en el Urabá. Una vez esta estructura abandonó las armas, en agosto de 2006, Rendón montó una fuerza ilegal no sólo para copar los espacios que dejó su hermano, sino para expandirse hacia buena parte de Antioquia y el norte del país.
En Caucasia ha cogido fuerza la versión no confirmada oficialmente según la cual alias ‘Don Mario’ le "compró" el monopolio de los negocios criminales en parte de la zona del Bajo Cauca y del sur de Córdoba a Eder Pedraza Peña, alias ‘Ramón Mojana’, quien comandó el Frente Mojana de las Auc.
Las huestes de alias ‘Don Mario’ llegaron al Bajo Cauca procedentes del norte de Urabá antioqueño, donde gestó su proyecto de expansión criminal. Conocidos inicialmente como ‘Los Traquetos’, esta organización armada ilegal pasó a llamarse ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’, para luego conocerse como ‘Los Urabeños’, quienes actúan en alianza con otras estructuras conocidas como ‘Águilas Negras’ y ‘Renacer’ en diversas regiones del país.
Su enemigo fue alias ‘Sebastián’, cuyo nombre real es Ángel de Jesús Pachecho Chancí, forjado en las filas del ‘Bloque Central Bolívar’, que creó y comandó Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’. Sabía dónde quedaron las caletas de armas, municiones y conocía los negocios ilegales y se dedicó a rearmar un grupo que continuara con el dominio en los territorios dejados por sus antiguos compañeros de armas y a ampliar su radio de acción para controlar áreas estratégicas para el tráfico de drogas y la explotación minera.
"Ellos lideran unos grupos que se disputan dos corredores esenciales para el narcotráfico", explica el periodista consultado. "De un lado, la ruta que va de Caucasia hacia el Sur de Bolívar atravesando El Bagre, Zaragoza y Segovia; del otro, la que lleva al Nudo del Paramillo, y por allí hacia el sur de Córdoba". Mientras que por la primera se llega al río Magdalena, desde donde se puede acceder a los puertos marítimos de los departamentos de Atlántico y Magdalena; por la segunda se llega a los puertos de Sucre y Córdoba sobre el mar. Ambas rutas son clave para la exportación de cocaína a los mercados internacionales.
"Cuando estos dos grupos comenzaron la guerra, se decía que eso era un problema entre ellos y la gente desestimó el asunto, pero esa confrontación creció y aparecieron nuevos grupos", explica el periodista. Llegaron a la subregión ‘Los Paisas’, un brazo armado de la llamada ‘Oficina de Envigado’ de la facción que domina Maximiliano Bonilla Orozco, alias ‘Valenciano’, otro de los herederos de las Auc; ‘Los Rastrojos’, que fueran el brazo armado de un jefe del narcotráfico en el Valle; y una disidencia del Bloque Mineros conocida como ‘Águilas Negras’, que comanda Rafael Álvarez Pineda, alias ‘Chepe’, un ex paramilitar que estuvo al lado de Ramiro ‘Cuco’ Vanoy, quien fue el jefe de las Auc en el municipio de Tarazá y buena parte de la zona cordillerana del Bajo Cauca.
De acuerdo con defensores de derechos humanos que solicitaron la reserva del nombre, la confluencia de grupos armados ilegales en una zona relativamente pequeña derivó en que unos se aliaran con otros, pero también se recrudecieron las batallas entre otros. "Alias ‘Sebastián’ se unió a ‘Los Rastrojos’ y a ‘Los Paisas’. A la banda de ‘Don Mario’, que ahora se conoce como ‘Los Urabeños’, se aliaron los ex integrantes del bloque Mineros, quienes se conocen como ‘Águilas Negras’". Las autoridades calculan que podría haber por lo menos mil hombres en armas.
Las primeras alertas institucionales al respecto las dio la Defensoría del Pueblo. En dos informes de riesgo de 2007 y 2008 describió lo que se venía incubando en esa subregión de Antioquia.
De acuerdo con el Informe de Riesgo N. 023-07, "tras el proceso de desmovilización del Bloque Mineros y del Bloque Central Bolívar grupos armados ilegales que se conformaron con posterioridad a la desmovilización de las autodefensas, entre las que se encuentran las autodenominadas ‘Águilas Negras’, están relevando el poder hegemónico de las autodefensas del Bajo Cauca Antioqueño, haciendo uso sistemático de las mismas prácticas intimidatorias del paramilitarismo, que irrumpen violentamente en la cotidianidad de las veredas y corregimientos de Cáceres regulando la vida económica, política y social. Es posible que no se tenga que hablar de nuevas estructuras sino de un reciclaje o de una nueva versión de las mismas que ya actuaron allí".
Al año siguiente, en un segundo informe de riesgo, el N. 016-08, la Defensoría analizó la situación de los municipios de Briceño y Valdivia, en el Norte, y de Tarazá, en el Bajo Cauca, y alertó sobre "reductos no desmovilizados de las Auc, miembros desmovilizados del Bloque Minero y Bloque Central Bolívar y narcotraficantes, que conformaron grupos armados ilegales pos desmovilización de las Auc con el objeto de consolidar lo adquirido, representado en grandes extensiones de tierra, apropiación del recurso minero y control sobre actividades del narcotráfico".
Documentos de análisis realizados en 2009 para la Presidencia de la República definieron estos nuevos grupos como "fuerzas más o menos estructuradas de antiguos integrantes de organizaciones armadas ilegales y algunos grupos emergentes, y están presentes en toda la zona. Tienen diversos modos de operación, que incluyen servicios permanentes o temporales de control territorial y de rutas, asesinatos por contrato o ejecución de acciones delictivas por iniciativa propia. Con frecuencia protagonizan enfrentamientos por el control de negocios ilícitos y el dominio territorial".
Tales análisis coinciden con lo consignado en el II Informe Nacional de Desmovilización, Desarme y Reinserción de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR), en el que se confirma la presencia de grupos rearmados en el Bajo Cauca antioqueño: "Si bien se desarticularon las estructuras de las Auc, perviven con particular fuerza expresiones residuales del paramilitarismo y diversos grupos armados ilegales y bandas mafiosas y delincuenciales, por lo regular estrechamente ligados al narcotráfico".
Esta guerra ha tenido diversos impactos, uno de ellos es el económico. Felipe tiene claro el problema: "Afortunadamente estaba pagando arriendo, porque donde la casa fuera propia sería un problema". Y para sustentar las consecuencias que ha tenido la confrontación expone dos ejemplos: "Hace seis años me ofreció un señor una casa en Caucasia por 120 millones de pesos y sabe por cuánto me la volvió a ofrecer hace dos meses, por 40 millones. En Tarazá, propiedades de 100 millones de pesos las están dejando a 15 millones. Y no hay quién las compre".
Lo que relata este administrador de fincas lo refrendan los comerciantes de todo tipo de negocios, quienes también han salido perjudicados. Uno de ellos señala que "muchos cerraron sus locales y se fueron, no aguantaron el ritmo de las extorsiones y las amenazas. Los que nos quedamos tratamos de aguantar, pero es difícil, hay mucha presión. Y nadie quiere invertir en Caucasia".
Basta visitar en la noche la llamada zona rosa de Caucasia, en la avenida Pajonal, para apreciar el impacto de la guerra. Allí se concentran discotecas, bares y restaurantes que antes del 2008 vivían una época de esplendor económico derivado del narcotráfico. "Pero desde enero de ese año, la situación cambió radicalmente. La afluencia de público se fue reduciendo y muchos negocios tuvieron que cerrar", dice un administrador. Esa situación también se vive en los municipios de Tarazá, Cáceres y Nechí.
Este comerciante indica que todo se debe al miedo generalizado de la gente. Y es que existen motivos de peso para sentir zozobra: durante el 2010 se registraron más de 70 atentados con granadas de fragmentación y explosivos en Caucasia y Tarazá. "Se lanzaron contra negocios donde se presumía que había integrantes de una u otra banda. Además, contra casas de familia", precisa el periodista, quien fue víctima de uno de esos ataques por sus constantes denuncias.
Los homicidios en esa subregión antioqueña 2008 y 2010 se han mantenido en niveles muy superiores a los de años atrás. Según la Dirección Seccional de Salud de Antioquia, en el 2007, antes de iniciada la confrontación, se presentaron 121 asesinatos en los seis municipios del Bajo Cauca; en el 2008, esa cifra se incrementó a 232. Desde el 2009 han comenzado a disminuir los homicidios, de 220 ese año a 200 en 2010.
Pero la guerra desatada en el Bajo Cauca hace parte de las disputas que los herederos de las Auc han librado en diversas regiones del departamento, incluido el Valle de Aburrá. Voceros de una organización no gubernamental que trabaja en Caucasia promoviendo la defensa de los derechos humanos han advertido desde el año pasado las conexiones criminales de esta ciudad con la capital antioqueña.
"Muchos de los sicarios que actúan en el Bajo Cauca vienen de Medellín. Allá los entrenan y los envían a trabajar en nuestros pueblos –afirma uno de los directivos de esta organización. Varios de esos jóvenes se regresan a la ciudad luego de hacer ‘el trabajo’, pero otros se quedan y se incorporan a las organizaciones de uno u otro grupo. Es un reclutamiento constante".
Al Bajo Cauca llevan a los que se "destacan" en las calles de Medellín. "A quienes son muy buenos acá los ascienden y los llevan a Caucasia a trabajar allá", afirma una fuente de los integrantes de bandas de la ciudad que han sido cooptadas por alias ‘Valenciano’, quien fue cercano al ex paramilitar y confeso narcotraficante Diego Fernando Murillo Bejarano, alias ‘Don Berna’.
Alias ‘Valenciano’ tiene sus intereses en el Bajo Cauca. Su intención es fortalecer las rutas del narcotráfico hacia la costa norte que antes tenía alias ‘Don Berna’. Pero, para lograrlo y, además, para soportar las arremetidas de la gente de alias ‘Don Mario’ y los ex integrantes del Bloque Mineros, ha hecho alianzas con ‘Los Rastrojos’. "De ahí que necesite gente con experiencia", dijo un joven, quien pidió no ser identificado.
Para contrarrestar la criminalidad en el Bajo Cauca, la Presidencia de la República creó la Comisión Interinstitucional contra las Bandas y Redes Criminales, mediante el Decreto 2374 del 1° de julio del 2010, que inicialmente operará por un año y que permite "la creación de jueces de garantías con competencia regional y nacional, se designan funcionarios con competencia nacional por parte de la Fiscalía, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo, la Policía Judicial y DAS, y se autorizan los ajustes presupuestales y apoyos logísticos necesarios para su funcionamiento".
De acuerdo con el Secretario de Gobierno de Antioquia, Andrés Julián Rendón Cardona, la estrategia es la adecuada porque "promueve el trabajo interinstitucional de los organismos de seguridad y de justicia, el cual, creemos firmemente, ayudará a dar solución al problema de seguridad del Bajo Cauca antioqueño".
No obstante, la estrategia parece ser insuficiente. Al respecto, la Defensoría del Pueblo llamó la atención en su Informe de Riesgo N. 023-07: "El escalonamiento del conflicto armado, el narcotráfico, la escasa inversión social y productiva y la pobreza en que se encuentran sumidos los pobladores específicamente los del sector rural, son factores constitutivos de un ambiente social explosivo, cuya única forma de control no puede ni debe ser exclusivamente el fortalecimiento de la fuerza militar del Estado en la región, sino que ello debe comprometer a un conjunto de instituciones estatales que brinden una respuesta integral en materia social, económica y humanitaria".
Para atacar los problemas sociales, la Gobernación de Antioquia creó el Centro de Coordinación Regional para el Bajo Cauca como estrategia de consolidación de la seguridad, a través de los cuales se impulsan planes integrales de convivencia y seguridad ciudadana, así como proyectos de sustitución de cultivos de hoja de coca.
Pero Felipe no cree mucho en estas acciones institucionales. "El Bajo Cauca tiene un atraso de 40 años –dice—. Es una zona minera y ganadera, pero con muy poca ayuda. Faltan programas agrarios y los que traen no los enseñan bien. Mucha gente ha perdido con el cacao porque no lo ha sabido cultivar. ¿Entonces qué pasa? Llegan los señores narcotraficantes y ofrecen plata para trabajar en ilegalidades y la gente acepta porque nadie se deja morir de hambre".
Otro aspecto de la institucionalidad que le preocupa a Felipe es la relación de la Policía con los grupos criminales. Según él, hay sectores permeados por la ilegalidad: "A los policías les pagan un sobresueldo. Y se lo digo consciente de lo que le estoy diciendo. Llevo diez años viviendo en Cáceres y he tenido algunos policías muy confidenciales. Uno de ellos me decía que quién no va a querer un sobresueldo. Varios de ellos cuidan a los señores que están por ahí".
Al igual que este administrador de fincas, pocos en la población los que confían en las autoridades. Incluso el documento preparado por analistas para la Presidencia de la República reconoció que la "protección policial tiene debilidades", entre otras razones por "desconfianza de los ciudadanos".
Felipe y su mujer saben muy bien quién heredó el poder de las Auc. "No fue el Estado, de eso estoy seguro", afirma el hombre. Por eso tuvieron que pedirle permiso a uno de los jefes urbanos de ‘Los Rastrojos’ para que los deje trastearse hacia Tarazá, donde otro comandante los autorizó a llegar. Esas son las lamentables herencias que deja la guerra en el Bajo Cauca.
(*) Nombre cambiado por razones de seguridad.
13 de septiembre de 2011
7 de septiembre de 2011
cc verdad abierta

cómo se implantaron los paras en urabá


Cómo se tejió la filigrana del poder ‘para’ en Urabá. Con discurso, organización y fusiles, el Bloque Élmer Cárdenas, construyó su poder y consiguió que casi toda la representación política de esta región entre Antioquia y Chocó fuese suya.
Colombia. Las juntas de acción comunal y las veedurías ciudadanas fueron la base para adelantar el proyecto político del Bloque Élmer Cárdenas (BEC) de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU) en el norte del Urabá antioqueño.
Según coincidieron diversas versiones de los ex paramilitares de este bloque a la justicia, la estrategia, liderada por Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’ entre 2001 y 2006, consistió en formar políticamente a pobladores sencillos de las áreas rurales y urbanas para que luego se convirtieran en líderes comunitarios y aspiraran a diversos cargos de elección popular. El movimiento, con el grandilocuente nombre de Urabá Grande, Unido y en Paz, tuvo gran éxito y consiguió curules en Concejos Municipales, Alcaldías, la Cámara de Representantes y el Senado.
La gesta paramilitar no sólo fue de adoctrinamiento político. El poder que no conseguían con sus discursos y su organización partidista, lo construyeron a base de terror. Su avance "militar" fue sobre todo contra la población civil, y todo aquél que ellos dictaminaban que tenía vínculos con la guerrilla, y que muchas veces eran personas que se les atravesaron en su proyecto de dominio absoluto del Urabá. Dejaron miles de víctimas, asesinaron a decenas de sindicalistas y líderes sociales y provocaron el desplazamiento forzado de decenas de familias para despojarlas de sus tierras.
"Nosotros nos metíamos al proceso de elección. A algunos asesorábamos como candidatos propios de nosotros y a otros, en general, porque teníamos la duda de quién ganaba o no las elecciones. Hablábamos con todos para tener el control después de las elecciones y todos quedaban comprometidos. Quisieran o no quisieran, tenían que ir a nuestras reuniones o no podían aspirar a un puesto público", reconoció Hermes Andrés Rebolledo Valeta, alias ‘El Escamoso’, ante una fiscal de la Unidad Nacional contra el Terrorismo, en una diligencia realizada el 8 de abril de 2010 en Montería.
Rebolledo Valeta tenía el cargo de "promotor de desarrollo social" en el BEC y como tal, cumplía tareas políticas y sociales con las comunidades asentadas en sus zonas de influencia. En cada municipio donde tenían presencia armada había un promotor.
Según alias ‘El Escamoso’, los promotores de desarrollo social tenían tres funciones centrales: "promover el buen nombre de la organización, romper el hielo entre la parte política social, concejales, alcaldes y presidentes de juntas de acción comunal con la comandancia del bloque, y la conformación de escuelas de líderes comunales. Muchos de los que entraron en el proceso de nosotros fueron aspirantes a corporaciones públicas".
Humberto León Atehortúa Salinas, desmovilizado del BEC y quien trabajó como secretario de alias ‘El Alemán’, le explicó a la Fiscalía el 7 de abril de este año el origen de los promotores de desarrollo social. Según este ex paramilitar, se crearon por recomendación de Carmenza Betancur, una líder del municipio de Arboletes, idea que fue clave para la creación de Urabá Grande, Unido y en Paz.
"Los promotores de desarrollo social acercaban a la comunidad con las autodefensas. Sus funciones abarcaban la realización de trabajos comunitarios, creación y capacitación de juntas de acción comunal, de los comités de conciliación de las comunidades; así como generación y motivación de convites de trabajo para mejorar puentes, carreteras, salones comunales", dijo el ex paramilitar.
Atehortúa Salinas agregó que también apoyaban proyectos productivos, en los que contaban con la participación de los ganaderos de la región. "Ellos nos prestaban las tierras para hacer sembrados comunitarios. Los recursos eran destinados a las necesidades de la comunidad, como electrificación, acueducto, arreglo de vías, capacitación a los diferentes líderes que aspiraban a ser presidentes de las juntas de acciones comunales, veedurías corregimentales y concejales, así como a la elaboración y promoción de proyectos productivos".
Los vínculos de los promotores de desarrollo social con el BEC no eran desconocidos para las comunidades, pues éstos se presentaban como integrantes de la estructura social de la organización y en determinados casos acudían a reuniones acompañados de los comandantes paramilitares. "No usábamos armamento, pero sí radio de comunicaciones, siempre vestíamos de civil. En las reuniones se empleaba la bandera del Bloque", precisó el ex integrante del BEC.
El llamado movimiento Urabá Grande, Unido y en Paz fue la extensión de una idea que tuvo el jefe paramilitar Carlos Castaño Gil a finales de la década del noventa. Así lo reveló Atehortúa Salinas: "Los procesos sociales en las AUC iniciaron en la Casa Castaño con un movimiento llamado Clamor Campesino Caribe. Entre 1999 y 2000 fueron invitados varios líderes del Elmer Cárdenas de esa época con el fin de conocer esa propuesta".
De ese proyecto, que adelantaba Castaño Gil en varias zonas del departamento de Córdoba, alias ‘El Alemán’ tomó el modelo y se lo llevó a su área de influencia. Inicialmente a través del movimiento Poder Popular Campesino, que creó en 2000 y desarrolló en los municipios del norte del Urabá antioqueño. Según Atehortúa Salinas, se buscaba "acercar la masa campesina con las autodefensas, llevando a los campesinos a que participaran activamente en los diferentes escenarios de participación democrática y partidista".
Para lograr esa articulación, el BEC capacitó a varios de sus integrantes en temas relacionados con la creación de las juntas de acción comunal y de veedurías ciudadanas, así como con asuntos sobre presupuestos municipales y demás aspectos de la administración pública. Los promotores de desarrollo social se dedicaron a difundir esa tarea entre las comunidades.
Con sus gente ya bastante formada y reconocida por las comunidades, comenzaron a listarse para ganar las elecciones del 29 de octubre de 2000. Querían elegir a la mayoría de concejales, alcaldes y diputados afines a su proyecto para el periodo 2001 – 2003. De acuerdo con alias ‘El Alemán’ había representantes de varios partidos: Conservador, Cambio Radical, Equipo Colombia, Esperanza, Paz y Libertad: "Yo me reuní en algunas oportunidades con algunos candidatos invitados por varios líderes de las comunidades".
Para promover las distintas campañas se acudió a las organizaciones comunitarias capacitadas por los paramilitares. En ellas no sólo se trabajó el tema de selección de candidatos a los concejos municipales, sino la promoción de aspirantes a las alcaldías. Para simular una contienda electoral democrática, se impuso la idea de presentar dos candidatos por municipio.
Así lo explicó alias ‘El Alemán’ a la Fiscalía: "había un candidato al que le apostábamos con todo, decíamos este va a ser la persona indicada como administrador de ese municipio y en muchos casos nos sentábamos con él y lo apoyábamos. A las comunidades las apoyábamos con reses para hacer su comida en las reuniones, con dinero para contratar el transporte para el día de las elecciones, para pagar propaganda y cosas de esas".
Pero el proceso electoral no fue tan exitoso como habían planeado, con todo y que tenían el poder disuasivo de los fusiles respaldando su gestión política. Eligieron sí concejales y alcaldes afines al BEC, pero su lista a la Asamblea Departamental naufragó. Ésta la encabezaba Jorge Pinzón Arango, un reconocido ganadero de Necoclí y ex director de Indeportes Antioquia entre 1974 y 1978, seguido por Campo Elías Delgado y Carlos Mario Jiménez.
Nació luego otra iniciativa, conocida como Proyecto Político Regional del Urabá, en la que participaron el Bloque Bananero, comandado por Ever Velosa, alias ‘HH’, y el Frente Arlex Hurtado, cuyo jefe era Raúl Hasbún.
A la postre quedaron tres organizaciones que se dividieron el trabajo político en Urabá por regiones: una coordinaba los municipios cordobeses de Canalete, Los Córdobas, Puerto Escondido Moñitos y San Bernardo del Viento, todos ellos ubicados en la margen izquierda del río Sinú, por ello se conoce como ‘Marizco’; otra llamada del Darién Chocoano, que comprendió los municipios de Vigía del Fuerte, Riosucio, Unguía y Acandí; y por último, la del Urabá Grande, Unida y en Paz, que integró los municipios de Mutatá, Chigorodó, Carepa, Apartadó, Turbo, Necoclí, San Juan de Urabá y Arboletes.
Una vez realizadas las elecciones de octubre de 2001, el BEC mantuvo un estricto control de los elegidos a concejos y alcaldías en sus zonas de influencia. "Por ejemplo, en el norte de Urabá teníamos relación con todos los concejales. Se reunían con el comandante ‘Alemán’ o los promotores de desarrollo social para gestionar un proyecto o para evaluar la gestión de los concejales ante el Concejo municipal. De igual forma, se hacía un seguimiento a cada uno de los jefes de despacho de las alcaldías, lo que se llaman secretarios", reconoció Atehortúa Salinas.
Según alias ‘El Alemán’, ese control impuesto a los funcionarios no significaba que "les tenían que entregar la administración municipal". Según este ex jefe paramilitar, de lo que se trataba era de apoyarlos "para que pudieran llevar desarrollo a las comunidades".
Los resultados políticos regionales llevaron a la comandancia de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) a convocar una reunión a mediados de noviembre del 2001 para diseñar la estrategia para las elecciones legislativas del 10 de marzo de 2002, que les garantizara una presencia efectiva en el Congreso de la República. El encuentro, realizado en la finca La 21, en Necoclí. Allí se tomó la decisión de hacer listas regionales, siguiendo una propuesta de Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’, comandante del Bloque Norte de las AUC.
La idea fue apoyada por alias ‘El Alemán’, quien ya tenía una estructura política establecida con su proyecto Urabá Grande, Unida y en Paz. Encargaron de la coordinación al ex candidato a la Asamblea Jorge Pinzón Arango, quien tenía que ayudar a los líderes comunitarios a escoger a los candidatos del proyecto paramilitar a la Cámara de Representantes.
Una vez convocadas las comunidades, se escogieron a cuatro aspirantes. Por los municipios del norte de Urabá se seleccionó a Manuel Darío Ávila Peralta; por Apartadó, Jesús Enrique Doval; en el municipio de Turbo escogieron a Etanislao Ortiz, ex alcalde; y en representación de Carepa, Chigorodó y Mutatá quedó Cesar Augusto Andrade.
Una vez definidos los aspirantes a la Cámara de Representantes, se realizó una reunión entre la junta directiva del proyecto, los candidatos y la comandancia del BEC con el fin de discutir dos aspectos centrales de la campaña: el periodo de permanencia de los Representantes en caso de alcanzar una curul y la búsqueda del aval para respaldar esas candidaturas. Sobre lo primero se estableció que fuera de un año para cada uno de los representantes. En cuanto al aval, tocaron varias puertas y la única que los aceptó fue Cambio Radical, quien tenía como cabeza de lista para el Senado a Rubén Darío Quintero. Todos resultaron elegidos.
De esta manera el BEC experimentó un proceso electoral apalancado en las organizaciones comunitarias que había formado en sus zonas de influencia y una vez se convocó nuevamente a elecciones regionales, programadas para el 28 de octubre de 2003, se renovó la maquinaria electoral paramilitar y de nuevo el proyecto político funcionó para los municipios de su zona de influencia, en los cuales se nombraron concejales y alcaldes afines al BEC para el periodo 2004 – 2007.
Para las elecciones legislativas del 2006 decidieron apoyar de manera irrestricta al candidato al Senado Rubén Darío Quintero, esta vez aportando incluso recursos económicos. Según alias ‘El Alemán’, la organización paramilitar le entregó 200 millones de pesos para la financiación de su campaña. Para la Cámara de Representantes apoyaron a los candidatos Guillermo Cerén Villorina de Cambio Radical, Alberto Jiménez de Alas Equipo Colombia,; y Ángela Machado Arias de la U, todos ellos líderes de la región de Urabá.
"La comandancia del BEC participó activamente para lograr que el proyecto regional sacara un solo candidato. Al no lograr obtener un solo aspirante para la Cámara de Representantes se decidió apoyar a Guillermo Cerén Villorina y a Alberto Jiménez", explicó el ex comandante del BEC. Según el ex jefe paramilitar, la decisión se tomó en una reunión celebrada en Necoclí, en la que participaron más de 300 personas.
Adicionalmente, la comandancia del BEC tomó la decisión de apoyar la candidatura de Ángela Machado Arias. "En la financiación de este proceso político participó el Bloque Elmer Cárdenas. Como era del municipio de Necoclí, muchos de los líderes que nosotros apoyamos la apoyaron a ella. Yo directamente no le entregué recursos, se los entregamos a los líderes", le dijo alias ‘El Alemán’ a la Fiscalía.
No obstante el apoyo económico y miliar del BEC en sus zonas de influencia, ninguno de los tres candidatos a la Cámara de Representantes obtuvo los votos necesarios para ganar una curul en esa corporación legislativa para el periodo 2006 – 2010.
Lo que se vino después, con las confesiones de los paramilitares en diversas instancias judiciales, tanto bajo la Ley de Justicia y Paz como en la justicia ordinaria, fue una investigación penal que terminó procesando a por lo menos treinta políticos locales y regionales, los cuales se encuentran hoy purgando condenas en las cárceles colombianas. Sin embargo, a juzgar por lo narrado por los ex integrantes del BEC, todavía no están todos los que se beneficiaron con este proyecto político-militar en el Urabá.
13 de septiembre de 2011
5 de septiembre de 2011
cc verdad abierta

tierra prometida en la bellacruz


La lucha por la tierra. Desplazados están reclamando predios baldíos en la Hacienda Bellacruz, pero allí se desarrolla un proyecto agroindustrial que lidera Germán Efromovich. Investigación especial de VerdadAbierta.com
Colombia. Antes de entrar a revisar los predios en la vieja Hacienda Bellacruz en el sur del Cesar -que hoy se llama La Gloria y está tapizada de un joven sembradío de palma aceitera- los funcionarios del Incoder averiguaron si era seguro y les dijeron que no había problema. Acompañados por un funcionario de la Alcaldía de Pelaya, y explicando sus motivos a los guardias que custodiaban la finca, realizaron su inspección. El ambiente era tenso porque ha corrido la voz en la región de que la entidad va a recuperar unos baldíos y no se sabe bien donde están. Los resultados de la diligencia del Incoder son aún secretos, hasta tanto la entidad no inicie un proceso formal.
Lo que está allí en ciernes no es poca cosa. De un lado, un grupo de 64 familias campesinas, víctimas del conflicto armado, a quienes el Estado les reconoció el derecho a tierras en esa zona desde hace más de una década, pero les ha quedado mal. Del otro, un grupo empresarial encabezado por el renombrado empresario dueño de Avianca, Germán Efromovich, dueños de La Gloria desde 2009, y promotores de un gran proyecto de producción de palma aceitera que tendrá una inversión de 160 millones de dólares y que busca sacar de la depresión económica a esa golpeada zona.
Los campesinos habían ocupado el predio María Isidra por allá en los ochenta, un baldío adentro de Bellacruz y comenzaron a trabajarlo. Le pidieron al Instituto de la Reforma Agraria de la época que les titulara este y otros baldíos que sumaban 1.500 hectáreas en la misma finca, pero este no accedió a su petición. El Incora prefirió comprarle otros terrenos a los dueños de la hacienda, la familia del ex ministro Carlos Arturo Marulanda, a 339 pesos la hectárea, (equivalentes a unos 400 dólares de 1995, cuando se realizó la compra). Esos los predios comprados se llamaban San Antonio, Santa Helena, Los Cacaos y San Carlos y sumaban 2.060 hectáreas. Con la convicción de que en cuestión de semanas ya serían propietarios de esos predios, algunos campesinos se fueron a vivir a uno de ellos. Pero pasaron los días y los títulos no les salían. Después se vino la debacle: ‘Juancho Prada’ y sus paramilitares, en complicidad con Francisco Alberto Marulanda (hermano del ministro Carlos Arturo condenado a 18 años de cárcel en 2003) sacaron a varios campesinos corriendo de allí y ya no pudieron seguir sus gestiones ante el Incora.
"Los paramilitares se instalaron en Rompedero, uno de los cuatro predios del lote San Carlos que era para titulación y en la casa principal de la hacienda", dijo un campesino de la zona que pidió la reserva de su nombre por motivos de seguridad. "Quemaron nuestros ranchos y violaron a algunas mujeres. Los Marulanda los llamaban Los Angelitos, pues decían que Dios se los había enviado para recuperarle la tierra prometida. Los paramilitares comenzaron a cobrarle ‘vacunas’ a los campesinos de a 8.000 pesos por hectárea y 1.000 pesos por gallina o cerdo. Las familias salimos para diferentes ciudades y muchos no pusieron la declaración de desplazamiento por miedo. Somos más de 3.000 desplazados si se tiene en cuenta que había 600 familias".
Los ‘paras’ se desmovilizaron en 2006, y en octubre de 2010, el nuevo gobierno Santos convirtió la restitución y titulación de tierras para víctimas del conflicto armado en su política central. Algunos campesinos que habían huido y otros que se habían quedado se llenaron de valor para volver a averiguar por los títulos que no habían podido formalizar de las tierras que el Incora había comprado para ellos. Formaron la Asociación Colombiana Horizonte de Desplazados, Asocol, y comenzaron los trámites.
Enviaron cartas a la Oficina de Derechos Humanos de la Vicepresidencia de la República, la Procuraduría General de la Nación y el Instituto Colombiano para el Desarrollo Rural, Incoder, que por competencia asumió el caso. El 25 de abril de 2011 el Incoder reconfirmó la existencia de los baldíos dentro de la antigua Bellacruz y ordenó a la Subgerencia de Tierras Rurales que los recuperara. Y un mes después en una reunión en Bogotá, les dijo que su caso sería prioritario.
Asocol encontró que de las 64 familias que representa, el Incora solo les había titulado a 21, y a algunas de ellas en parcelas de menos de 35 hectáreas, que es la Unidad Agrícola Familiar mínima que se ha debido adjudicar en esa región, según la ley. Los otros predios comprados por el Incora habían sido titulados a otras personas, algunos a campesinos pobres como ellos, otros a personas ajenas, como al hijo de Poncho Zuleta, el cantante.
Viendo que los predios que el Incora les había prometido una década atrás ya estaban ocupados, y habiendo constatado que dos resoluciones del Incora, ahora Incoder, les confirmaban que aún quedaban baldíos en la finca, los campesinos le propusieron al Estado que volviera a la idea original y les adjudicara los 1.500 hectáreas de baldíos adentro de la antigua Hacienda Bellacruz. Era la solución más fácil: les daría nuevas tierras baldías (incluyendo el predio María Isidra donde algunos se habían asentado años atrás) y nadie saldría perjudicado.
Pero no resultó tan fácil. Los predios, que según los campesinos y las resoluciones del Incora de 1996 y de 2011 eran baldíos, estaban ya ocupados por un gran sembradío de palma aceitera.
El proyecto agroindustrial que se desarrolla en los viejos predios de la hacienda Bellacruz, como lo confirmó VerdadAbierta.com, pertenece a la firma La Dolce Vista y su accionista mayoritario es Germán Efromovich con el fondo de inversión de capital de riesgo (hedge fund) Elliott de Nueva York , cuya cabeza es el reputado hombre de finanzas Paul Singer.
La Dolce Vista compró las empresas de la familia Marulanda que eran dueñas de la Hacienda la Bellacruz en 2008, por entonces una finca de 5.833 hectáreas que ellos rebautizaron como Hacienda La Gloria. Pagaron por ella, según dijeron los directivos de la empresa a VerdadAbierta.com, 22 millones de dólares, es decir a 3.771 dólares la hectárea. En pesos colombianos, casi 8 millones de pesos la hectárea. En el estudio de títulos que realizaron para comprar esas tierras, explicaron que no encontraron que hubiera allí baldíos, ni menos que hubiera reclamaciones de campesinos sobre esas tierras.
En entrevista con VerdadAbierta.com, el mismo Efromovich respondió que está seguro del due dilligence que hizo su empresa. "Si le muestro la cuenta de los abogados, quédense tranquilos. A no ser que las instituciones (del Estado) hayan sido mentirosas. Los títulos de las tierras no tienen ningún gravamen o problema. Tenemos toda la documentación. Tanto, que el propio Estado nos aprueba una zona franca ahí y el banco con garantía de la tierra nos presta una plata. Hicimos la tarea como inversionistas y ciudadanos. Se hizo todo lo que se tenía que hacer", dijo el enérgico empresario que recuperó Avianca de la bancarrota, y que aunque es de nacionalidad brasileña, hoy orgulloso, muestra que también tiene cédula de ciudadanía colombiana.
¿Pudieron haberles metido los Marulanda gato por liebre y en la hacienda que les vendió a estos empresarios había predios que no eran suyos sino baldíos de la Nación y encima no les contó que podía había reclamos de campesinos sobre esos predios?
Durante varias semanas VerdadAbierta.com buscó las escrituras públicas de la hacienda original y de la nueva, examinó las cartas oficiales, revisó los certificados de constitución de las empresas involucradas y mapeó los linderos de los predios originales de la Bellacruz, los que Marulanda vendió al Incora, los baldíos descritos en las resoluciones del Incora, y los que compró La Dolce Vista sobre los planos catastrales del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, para entender qué había pasado con las tierras que reclaman las 64 familias campesinas. A continuación explica lo que encontró.

Tras la Pista de los Baldíos
El 30 de diciembre de 1997 la familia Marulanda registró una subdivisión, que se conoce jurídicamente como ‘desengloble’, de la Hacienda Bellacruz en la Notaría 1 de Cartagena. Para esa época, a la hacienda le quedaban poco menos de 6.000 hectáreas, pues, como se dijo, había vendido al Incora otras dos mil hectáreas para que se las titulara a los campesinos.
El terror paramilitar de la siguiente década, como se dijo, congeló los trámites. En 2007 la familia Marulanda hizo un levantamiento topográfico de la Bellacruz. Es decir, en un mapa dibujó las casi 6.000 hectáreas de su extensión y el 13 de diciembre en la Notaría 7 de Bogotá englobó los predios que había subdividido diez años atrás. En la diligencia anexó el mapa.
El englobe estaba compuesto por siete lotes colindantes a los que llamó Solo Bloque y uno más llamado Bodega La María. A todos los predios, que estaban en el municipio de La Gloria, los registró con un solo folio de matrícula el 27 de diciembre de 2007 en la Oficina de Instrumentos Públicos de Aguachica, Cesar. Hasta este momento, la tierra seguía llamándose Hacienda Bellacruz.
En 2008 La Dolce Vista Estate Inc. compró a los Marulanda, sus firmas M.R. Inversiones Ltda. y Frigorífico La Gloria S.A., que tenían propiedad sobre la Hacienda Bellacruz. Esta empresa, registrada en Panamá, había sido creada en febrero de 2006. En su directorio aparecen Jan Veldwijk (ya fallecido), Jhon R. Hager, Andrés Londoño, Daniel Andrés Peláez y Carlos Murgas Guerrero.
Los primeros, según explicaron los funcionarios de la empresa en Bogotá, son representantes del fondo Elliot y de Efromovich, los segundos, Londoño y Peláez aportaron sus fincas al oeste de Bellacruz, al otro lado del río Magdalena, en el municipio de Regidor en el departamento de Bolívar. Carlos Murgas, presidente honorario de la federación de palmeros Fedepalma, y uno de los empresarios más grandes de esta agroindustria en Colombia, es el otro socio minoritario.
Ya habiéndole comprado la finca a Marulanda en 2008, La Dolce Vista creó una sucursal en Colombia el 25 de febrero de 2009 y para ello, absorbió las sociedades San Lucas S.A. y Palmeras Río Azul, dueñas de las dos haciendas que cultivan palma aceitera en el sur de Bolívar, y que precisamente Londoño y Peláez aportaron a la sociedad. La Dolce Vista Colombia está integrada por los mismos socios de la sociedad matriz registrada en Panamá.
Unos meses después todas las antiguas empresas de los Marulanda quedaron en manos de La Dolce Vista, representadas por el abogado de la compañía, Mario Restrepo Torres.
El 22 de septiembre de 2009, La Dolce Vista registró la finca que le compró a Marulanda (el lote independiente y los otros siete lotes englobados) como la Hacienda La Gloria, con una extensión de 5.833 hectáreas.
Es en esta finca de La Gloria y sus vecinas en el sur de Bolívar es donde La Dolce Vista está desarrollando un proyecto agroindustrial ambicioso. "Ya tenemos sembradas 5.000 hectáreas y estamos en el plan de sembrar las otras 2.000", dijo el gerente de La Dolce Vista, Ramiro de Francisco Reyes a VerdadAbierta.com. "Estamos construyendo una planta extractora, que empezará a operar en mayo de 2012 con una producción inicial de 30 toneladas por hora. En un plazo de cinco años queremos que sea una de las plantas extractoras de aceite más grandes del país, con una producción de 90 toneladas por hora".
Para cumplir con esa meta, De Francisco explicó que La Dolce Vista creó en febrero de 2010 la firma Extractora La Gloria S.A.S. y empezó a gestionar ante el gobierno de Álvaro Uribe la aprobación de una zona franca para producir y exportar el aceite con las ventajas que da esta condición legal. En abril pasado, el Ministerio de Industria y Comercio del gobierno Santos le dio el visto bueno. Esta es una de las siete zonas francas permanentes autorizadas por el gobierno para este tipo de producción agroindustrial.
En su entrevista con VerdadAbierta.com, Efromovich explicó que como empresario le apuesta a la producción de alimentos y de energía, dos cosas que van a escasear en el mundo. Por eso invirtió en el sur del Cesar. Además de desarrollar la planta extractora de aceita de palma, explicó que más adelante también desarrollará en la Hacienda La Gloria una refinería para producir biocombustible. "El plan de negocios está por etapas, debe ir hasta una refinería, en un proyecto de US150 a 160 millones de dólares", dijo.

¿Palma en Tierras de la Nación?
La gran pregunta es si este proyecto de desarrollo para la zona, cuyo epicentro es la vieja Hacienda Bellacruz, está asentado en parte de los terrenos que el Incora declaró como de la Nación.
Desde 1994, el Incora dijo tras una visita realizada a la Hacienda Bellacruz que la familia Marulanda no pudo acreditar títulos de los predios Potosí, Caño Negro, Los Bajos, San Simón, Venecia, María Isidra y San Miguel, que suman 1.500 hectáreas de tierra. Marulanda apeló y en 1996 el Incora dijo que esa tierra era la Nación y en 2011 ratificó que eran baldíos.
VerdadAbierta.com encontró el mapa de los lotes de la Hacienda La Gloria anexo a la escritura que la familia Marulanda registró en diciembre de 2007, cuando englobó los ocho lotes que integraban La Bellacruz para luego venderle a La Dolce Vista.
En 1994, cuando hubo una inspección a la hacienda para determinar cuál era la propiedad de la familia Marulanda, los peritos no anexaron ningún mapa. Y pese a la declaratoria de baldíos en dos resoluciones, ni el Incora ni luego cuando se volvió Incoder, registró estos predios como propiedad de la Nación en la Oficina de Instrumentos Públicos. Por tanto, ninguno de los siete nombres de los predios baldíos aparece en el registro nacional de baldíos del Igac.
Sin embargo, en la resolución en la que declara que Marulanda no pudo acreditar propiedad sobre esa tierra, hay una descripción detallada de los linderos de esos siete predios baldíos. Y allí aparecen referencias como la Quebrada Simaña, que está adentro de la Hacienda La Gloria. Con apoyo de expertos y con la información de los mismos campesinos que están reclamando la tierra, VerdadAbierta.com hizo un mapeo aproximado de dónde quedan estos baldíos. Y encontró que esas 1.500 hectáreas de baldíos no están unidas entre sí, sino que son predios sueltos, ubicados en los lotes 2, 3 y 4, tres de los ocho terrenos englobados por Marulanda para vender.
Con la primera visita técnica a los predios baldíos de junio pasado, según dijo en oficio del pasado 11 de agosto la Subunidad de Tierras, el Incoder está terminando de recopilar la información para comenzar con un proceso de recuperación de los baldíos, que incluye notificar a todas las personas y empresas que pudieran ser afectadas. Según el Incoder, la recuperación tardará nueve meses. Según explicó el pasado 5 de septiembre, Juan Manuel Ospina, director de la entidad, a este medio, luego de que "clarifiquen cuál es la ubicación exacta de los baldíos, procederán a adjudicárselos a los campesinos".
La Dolce Vista le dijo a VerdadAbierta.com que hasta el 29 de agosto no había sido informada sobre la existencia de un proceso de recuperación, ni notificada de que en sus predios se hubiera llevado a cabo una visita técnica.
 
"Del Infierno a La Gloria"
VerdadAbierta.com les preguntó a los empresarios si conocían la historia de Bellacruz y la tierra que iban a terminar comprando, y respondieron que sabían del desplazamiento y de las violaciones que se habían cometido allí y, precisamente por eso querían convertir a esta zona golpeada por la violencia en un territorio de desarrollo.
Efromovich dijo que la tierra no tenía la culpa. "Quien violó los derechos humanos que pague. Que lo juzguen. La tierra no violó los derechos humanos. Fue un individuo y por eso existe lo judicial, para que lo juzguen y pague su cuenta", dijo.
"Esto es lo que llamo del infierno a la Gloria", dijo Ramiro de Francisco, y explicó que ya han empleado a 600 personas de esa golpeada zona y que a mediados de 2012, cuando empiece a funcionar la planta extractora aspiran a llegar a los 1.000 empleos. Además están generando 800 trabajos indirectos pues todo lo están contratando localmente, y planean comprar gran parte de la producción a campesinos, que con su respaldo, se dedique a sembrar palma. La idea es promover una clase media campesina empresarial que prospere también en forma independiente.
De Francisco dijo que ya contrataron a una firma que les ayude a organizar a los campesinos para que se asocien y firmen un acuerdo con La Dolce Vista para que cultiven palma y les vendan el fruto. "Estamos haciendo alianzas con los agricultores. Hay dos colectivos de campesinos. Uno, es el de los parceleros del Caño Alonso y otro es el de Los Cacaos", dijo el gerente de la empresa.
Efromovich le contó a este medio que compró La Bellacruz por referencia de Andrés Londoño, un agrónomo que tenía dos fincas de palma en el sur de Bolívar. "Londoño me dijo, Germán, hay una finca cerquita de ahí, gigantesca, creo que se puede comprar. Nadie la quiere, dicen que es una tierra maldita… Entonces yo le digo: déjame mirar y en una ida a Nueva York me encuentro con John (Hager, ejecutivo del Elliott Hedge Fund). Y empezamos a hacer un plan de negocios", dijo Efromovich.
El empresario se refirió a la familia Marulanda y aseguró que por los antecedentes no hizo sociedad con esa familia.

Los Interrogantes
Por el pasado trágico de la hacienda y lo que sucede actualmente con esa tierra, el caso de la antigua Hacienda Bellacruz resulta emblemático para la política de restitución de tierras que en la que se ha embarcado el gobierno.
Baldíos que nunca se incluyeron en el censo de baldíos de la Nación, tierras propias que nunca el Estado registró oficialmente, oídos sordos al clamor de campesinos sin tierra durante años, oficinas de registro y notariado que certificaban sin revisar, funcionarios desprolijos que han cometido errores… todo eso lleva a que hoy desenredar los entuertos de tierras en Colombia, con todo y Ley de Tierras, sea muy difícil.
En el caso de La Bellacruz, el Estado ha hecho mal las cosas por muchos años, y así, en lugar de titularles a las familias campesinas los baldíos que reclamaron desde el principio, le compró a Marulanda dos mil hectáreas de su tierra a un alto costo para el erario y, con sospechosa lentitud y sesgo, demoró años en titularles sólo a unos de los reclamantes.
El Estado, además, ratificó su decisión de declarar siete predios dentro de Bellacruz como baldíos, pero nunca pidió cédula catastral en el Agustín Codazzi, como ha debido hacer, y por lo tanto tampoco los registró ante la Oficina de Instrumentos Públicos como propiedad de la Nación. Por eso cuando los empresarios compraron la finca, no encontraron banderas rojas que les indicaran que allí podía haber predios enredados.
La Dolce Vista pone en duda que la resolución del Incora confirme que Marulanda no pudo acreditar los títulos de los siete predios signifique que no eran de él. La abogada de la empresa Ana María Botero le dijo a VerdadAbierta.com: "Todos los predios tienen titulación a 70 años. Todos los predios que dice el Incoder que les faltan títulos suficientes (para acreditar la propiedad) no es que no tengan, es porque no acreditaron títulos antes de 1917. En todos los casos la familia Marulanda compró, ellos compraron, no fue que cambiaron linderos, pagaron un precio por ellos".
Tampoco se entiende cómo los Marulanda consiguieron registrar la subdivisión de la Bellacruz, desenglobar y englobar los lotes, en distintas notarías y oficinas de registro, sin que ninguna autoridad los obligara a aclarar y dejar registrada también la anotación que había originalmente en la matrícula de la Bellacruz y que indicaba que desde 1990 había predios en cuestión.
Incluso la abogada Botero, le presentó a VerdadAbierta.com una copia de una carta que le envió el Incoder a La Dolce Vista en julio de este año, certificando que sobre La Hacienda La Gloria no hay pendientes reclamaciones ni actuaciones de su competencia. "…Le informamos que revisando los archivos y la base de datos de proceso agrarios, encontramos que esta dependencia no adelanta ningún proceso de clarificación, extinción de dominio, recuperación o deslinde del predio en mención", señaló el Incoder. ¿Cómo el Incoder no se fijó en que esta Hacienda se llamaba antes La Bellacruz, y sobre esta, sí estaba adelantando un proceso de recuperación de baldíos?
También quedan los interrogantes por el lado de los empresarios. "Revisamos todos los títulos y no aparece ninguno de los mapas que ustedes mencionan… Hicimos una revisión de las resoluciones (del Incora e Incoder) y esos linderos no están dentro de lo que compramos… Revisamos todo lo que puede existir. Para hacer una inversión de US160 millones de dólares uno revisa dónde es que va invertir", dijo la abogada Botero.
Sin embargo, ¿por qué cuando fueron a comprar los lotes que hoy integran la Hacienda La Gloria no encontraron que estos fueron inscritos en una escritura en 2007 y que este documento, a su vez, hace referencia al folio de matrícula original de la Bellacruz que advierte que los predios estaban en proceso de clarificación desde 1990? ¿Por qué no ahondaron para tener certeza de que no había campesinos con reclamaciones allí, cuando se sabía que había habido allí desplazamientos forzados? ¿Por qué desde que los campesinos de Asocol empezaron su brega en octubre de 2010, los ejecutivos de La Dolce Vista nunca se han reunido con ellos para escuchar su versión?
Visto a la luz del artículo 77 de la nueva Ley de Víctimas, surgen otras preguntas sobre el caso. Este describe las situaciones por las que una acción -como comprar tierras- puede considerarse ilícita, y una de éstas es cuando en la tierra hubo actos de violencia generalizados, desplazamiento y graves violaciones de derechos humanos que causaron el despojo o abandono. ¿Cabe esta presunción en la antigua Bellacruz, cuando ha sido de público conocimiento que allí fueron desplazados, según registros de prensa, al menos 600 campesinos con violencia, fueron asesinados líderes que reclamaban tierras e incluso hay sospechas de que hay fosas comunes con víctimas enterradas allí? ¿Cabe, cuando hay además, varias pruebas de que al menos uno de los Marulanda, la familia vendedora, fue condenado a 22 años de prisión por violencia paramilitar?
Si nadie quería esa tierra maldita, ¿significa eso que compraron barato? Los empresarios aseguran enfáticamente que no, que ese es el precio normal de la tierra allí.
¿Pero también cabe la pregunta que se hacen los empresarios frente a la seguridad jurídica: es aplicable esta norma de la nueva Ley de Víctimas, cuando los empresarios cumplieron todo lo que les exigía la ley y el Estado oficialmente en todo los registros les dijo que no había problemas con esa tierra?

La Decisión
Así, si en el caso de La Hacienda La Gloria, el Estado confirma que, como lo encontró VerdadAbierta.com, los baldíos están sembrados con palma, dentro de los terrenos que La Dolce Vista le compró a los Marulanda, ¿qué va hacer? ¿Los recupera y se los entrega a los campesinos?, ¿significa esto que tendrá que reconocerles mejoras a los empresarios que pueden valer más que la tierra? ¿o más bien, les comprará a los campesinos parcelas cerca a la hacienda o en otra zona cercana? ¿liderará un acuerdo entre empresarios y campesinos para que estos últimos recuperen su tierra, adentro de la finca pero sigan con el cultivo de la palma para no entorpecer el desarrollo de un proyecto que podrá traer prosperidad a una región deprimida y golpeada por la violencia?
VerdadAbierta.com le preguntó a Germán Efromovich qué pensaba sobre la reclamación que están haciendo los campesinos, que aclaran que no tienen nada en contra de la empresa sino con el Estado que les ha incumplido.
"En la historia está. El Estado les tiene que dar las tierras y el empresario les enseña a plantar, les financia las semillas y les garantiza la compra de la producción a un precio justo. Esa es mi opinión. Yo no tengo la fórmula matemática. Pero el Estado tiene que hacer su parte y el empresario la suya. Ahora, el empresario invierte pero no puede decir que va a comprar 10.000 hectáreas para hacer una reforma agraria", dijo Efromovich.
Si el Incoder confirmara la existencia de baldíos dentro de la Hacienda La Gloria, Efromovich dijo que el Estado debe asumir la responsabilidad. "El Estado me tiene que responder un documento que me dio", dijo el empresario.
Efromovich dijo que en casos donde por respuesta del Estado no se informó al empresario que había problema sobre la tierra donde está invirtiendo, el Gobierno debe darles tierras a las víctimas en zonas aledañas o en otras tierras, y que el empresario se comprometa a hacer alianzas productivas con ellos.
Los campesinos creen que su petición sobre los baldíos es legítima porque siguen sin tierra. "Esta es una lucha justa", dijo uno de los integrantes de Asocol. "Lo que queremos es tierra para vivir y trabajar. Llevamos años tratando de demostrarle al gobierno que tenemos la razón. Buscamos los títulos que estaban extraviados por nuestros medios. Tenemos pilas de papeles y de carpetas que hemos aportado como pruebas. No queremos desplazar a nadie. No tenemos nada en contra de la empresa. Queremos que nos den la unidad agrícola familiar".
El director Juan Manuel Ospina le dijo a VerdadAbierta.com, lo que él consideraría podría ser una salida:"Si se llega a probar que hay tierras baldías adentro de La Gloria, el asunto sería poder llegar a un acuerdo entre empresas y campesinos para que, una vez se restituya la tierra a estos últimos, se pueda desarrollar allí un esquema viable de alianzas productivas", dijo Juan Manuel Ospina.
Quizás del enredo, pueda salir una restitución ejemplar, en la que ambos empresarios y campesinos cedan, y a la vez consigan, sus propósitos; los unos de montar una empresa exitosa en el campo colombiano, y los otros, de hacer que, después de tantas mentiras del Estado de tantas lágrimas, por fin les restituyan la tierra prometida.
13 de septiembre de 2011
7 de septiembre de 2011
cc verdad abierta

la hora del circuito camps


El Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, presidido por Carlos Rozanski, comenzó el juicio en el que se juzga a 26 represores, por delitos de lesa humanidad cometidos contra 281 víctimas, en seis centros clandestinos de detención.
Argentina. Entre los 22 expolicías de la Bonaerense y los tres exmilitares que presenciaron el primer día de juicio estuvieron el excomisario Miguel Etchecolatz, condenado a cadena perpetua en 2006, y el exministro del Gobierno bonaerense, Jaime Smart, primer civil con rango de ministro juzgado por delitos de lesa humanidad.      

Antes de la lectura del pedido de elevación a juicio para cada imputado, que dio comienzo al juicio, los familiares de las víctimas repitieron las denuncias que esperaron 30 años hasta el inicio del juicio: "asesinos", "genocidas", "violadores", "devuelvan a los chicos que se robaron".
Smart, por su parte, consiguió que el tribunal le permita ejercer personalmente su propia defensa. La decisión fue por mayoría, luego de que la querella y el fiscal Hernán Schapiro rechazaran esa posibilidad, ya que los jueces Mario Portela y Roberto Falcone consideraron el pedido. En tanto, el presidente del Tribunal, Carlos Rozanski, votó en contra al considerar que "la sola designación resulta en sí misma una afectación de las víctimas".
La decisión se fundamentó en el Código Procesal Penal, la Constitución y diversos tratados internacionales a los que Argentina adhiere permiten la autodefensa.
Durante la audiencia, Schapiro había advertido que "si el Código Procesal Penal autoriza al imputado ejercer su propia defensa, aclaro que esto es siempre y cuando ello no obste a la normal sustanciación del proceso. La posibilidad de que un imputado como Smart interrogue a los testigos personalmente, es uno de los supuestos que debería considerarse como una obstrucción a la continuidad del proceso".
"Pedimos que el tribunal reformule la petición y entendemos que Smart terminaría teniendo un careo con los testigos, que han sido víctimas y para preservar a las víctimas de este proceso, es que realizamos este pedido", agregó el fiscal.
En la sala del teatro platense de la AMIA, que fue preparado para desarrollar el proceso judicial, estuvieron los ex militares Ibérico Saint Jean, Agustín Arias Duval y Rodolfo Campos, y los ex policías bonaerenses Miguel Etchecolatz, Jorge Bergés (médico), Eros Tarela, Domingo Almeida, Hugo Guallama, Luis Patrault, Norberto Cozzani, Sergio Verduri, Roberto Cabrera, Santiago Antonini y Rubén Páez.
También estuvieron los ex agentes policiales Miguel Kearney, Pedro Ferriole, Jorge Lencinas, Carlos García, Horacio Luján, Fernando Svedas, Jesús Corrales, Raúl Machuca, Julio Argüello, Mario Sita y Roberto Grillo.
Etchecolatz, que cumple perpetua en el penal de Marcos Paz, se demoró en ingresar a la sala, otros tres lo hicieron en sillas de ruedas -Bergés incluido- y con bastones, mientras otro acusado llevaba un aparato de oxígeno. Uno de los abogados defensores explicó que su patrocinado tenía un cáncer terminal y pidió que se excusara su asistencia.
Las acusaciones incluyen cargos por privación ilegítima de la libertad, vejaciones, tormentos, desaparición, asesinato y sustracción, retención y ocultamiento de menores. El presidente del tribunal, Carlos Rozanski, acompañado por sus colegas Roberto Falcone y Mario Portela, explicó que para este proceso se unificaron centros clandestinos de detención que integraron parte de los que estaban a cargo del entonces jefe de la Policía Bonaerense, Ramón Camps, "para evitar tener que hacer juicios separados que demorarán más tiempo del necesario".
Y agregó que "estos juicios, 35 años después, representan cuestiones complicadas; es un desafío para la Justicia porque no está preparada para celebrar juicios tantos años después y en el caso de Argentina porque fue el único país que tomó la decisión política y jurídica de llevar delante estos procesos".
Las audiencias son en la ex AMIA de La Plata los lunes y martes. Según Rosanski, "la dimensión de los testimonios tampoco aconseja que se haga de manera diaria porque el contenido, ritmo y los propios procesados que están afectados en su salud no admitirían este ritmo".
Los magistrados analizarán los delitos cometidos en perjuicio de 280 víctimas, entre ellas 11 mujeres embarazadas, tres niños nacidos en cautiverio y otros cuatro secuestrados junto a sus padres, en un juicio de varios meses, con unos 500 testigos.
Los seis centros clandestinos, al mando de Camps, funcionaron en la comisaría 5ta. de La Plata, la Brigada de Investigaciones de esa ciudad, el Destacamento de Arana, la subcomisaría de Don Bosco (Puesto Vasco), el Centro de Operaciones Tácticas (COT) I de Martínez y la Brigada de San Justo.
Desde 2004, cuando se iniciaron las actuaciones judiciales, fallecieron el militar Reynaldo Tabernero y los policías Osvaldo Sertorio, Rodolfo González Conti, Juan Fiorillo, Óscar Antonio Penna, Mario Alberto Jaime, Eduardo Maire, Carlos Vercellone, Alfredo Fonseca, Mario Tocho y Alberto Rousse.
En el proceso se abordarán casos emblemáticos de la represión ilegal, entre ellos el secuestro del director del diario La Opinión Jacobo Timerman; la desaparición de la niña Clara Anahí Mariani, nieta de la Abuela de Plaza de Mayo María "Chicha" Mariani; los secuestros y asesinatos de la llamada "La Noche de los Lápices", durante la cual fueron secuestrados varios militantes políticos adolescentes, muchos de los cuales continúan desaparecidos, y las torturas sufridas por el albañil Jorge Julio López, desaparecido desde hace cinco años tras declarar justamente en el primer juicio a Etchecolatz.
El testimonio de López registrado por la Comisión por la Memoria en 2006 será utilizado como prueba, ya que formó parte del "Circuito Camps" cuando fue secuestrado por primera vez. Los jueces buscarán esclarecer además la privación ilegal de la libertad de Mariani en un operativo en su casa tras el secuestro de su nieta y los secuestros de miembros de la familia del banquero David Graiver y 18 apropiaciones de menores.
Fiscales y querellantes presentarán la ampliación de la imputación por 10 casos de homicidios de detenidos desaparecidos, cuyos cuerpos fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EEAF), e insistirán con la acusación de genocidio. Esa acción fue admitida por el TOF 1 al condenar a Etchecolatz, al sacerdote Cristian Von Wernich y a los agentes penitenciarios de la Unidad 9.
13 de septiembre de 2011
12 de septiembre de 2011
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el cerebro de la expansión paramilitar


Alias ‘Vecino’: "Vicente Castaño fue cerebro de la expansión para". En su confesión Edward Cobos, ex jefe en los Montes de María, revela que quién decidió cada paso, cada franquicia y cada guerra de las Auc fue el menos mediático hermano de los Castaño.
Colombia. El primer jefe paramilitar que hubo en Sucre enviado por los hermanos Castaño, fue alias ‘Maicol’. Llegó a finales del año 1995 con órdenes de realizar operaciones contra la guerrilla en Sincelejo, Toluviejo, Tolú, Coveñas, San Antonio de Palmitos y toda la región de Sucre limítrofe con el norte de Córdoba. A alias ‘Maicol’ lo acompañaban ‘Cara de palo’ y ‘Tony’. El primer grupo provenía de lo que se conoció como las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu), que fue el resultado de la unión entre ‘los tangueros’ de los hermanos Castaño y ‘el grupo de Tierralta’ que lideraba Salvatore Mancuso. Este último grupo nació para defender las fincas de familias y amigos azotadas por el Epl primero, y después, entrada la década de los 90’s, por las Farc.
Sin embargo, la presencia de ‘Maicol’, ‘Cara de palo’ y ‘Tony’, no era permanente, golpeaban esporádicamente, estaban en la región por temporadas. Además los rotaban.
Así fue comenzó su versión Edward Cobos Téllez, conocido con el alias de ‘Diego Vecino’ ex jefe del Bloque Montes de María, ante el fiscal, Vicente Guzmán.
Explicó que antes de la llegada de los hombres de la denominada ‘Casa Castaño’, en Sucre existía la Convivir de Javier Piedrahita, que tenía en sus filas a Rodrigo Mercado Pelufo, a quien no se le conocía aún con el alias de ‘Cadena’. Con él estaban Oswaldo Tavera, alias ‘el Paisa’ y Uber Bánquez, que se conocerá después con el alias de ‘Juancho Dique’. En su versión ‘Vecino’ dijo que también se encontraban ‘los carranceros’ en María la Baja, los Méndez en la región de Zambrano y Córdoba Tetón y hacia El Guamo la familia Pineda.
No eran los únicos, además, y según ‘Vecino’, se constituyeron para reaccionar y defenderse del robo de ganado, la extorsión y el secuestro. Pero una investigación de VerdadAbierta.com comprobó que estos grupos además persiguieron a varios movimientos sociales y políticos que no eran afines a los dirigentes tradicionales de la región.
A finales de 1995 y comienzos de 1996, sostiene ‘Vecino’, las Accu habían forzado a las Farc a salir de Córdoba y en parte en Urabá y se preparaban para ingresar en el sur de Bolívar a finales de 1996. Esta expansión del fenómeno paramilitar dio lugar a un reacomodo de la guerrilla que, según la visión de este ex paramilitar, se refugió en Los Montes de María, inicialmente en la región de Flor del Monte.
Aseguró que los hermanos Castaño extendieron su brazo armado a Sucre porque llegó un momento en el que había una situación tan complicada de orden público, que la guerrilla había convertido al peaje de Toluviejo en su caja menor. "En la carretera de Toluviejo hacia Chalán y Colosó, la guerrilla salía, acampaba y secuestraba sin que la fuerza pública reaccionara", dijo ‘Vecino’.
‘Vecino’ le atribuye a Vicente Castaño, hermano mayor de Carlos y menor de Fidel, ser el estratega de la expansión del paramilitarismo. Dice que él creó más de 20 bloques. Entendió que no podía ganar la guerra si no le cortaba el paso a la guerrilla por el Cauca, y por eso creó el Bloque Mineros en cabeza de Cuco Vanoy; el Frente Mojana con Eder Pedraza, alias ‘Ramón Mojana’; y el Bloque Central Bolívar, cuya creación se debe a una incursión de Mancuso y Jorge 40 a finales de 1996.
La estrategia de Vicente Castaño era diferente a la de grupos como los de Ramón Isaza en Puerto Triunfo, la de ‘Botalón’ en Cimitarra o Henry Pérez en Puerto Boyacá, que esperaban a la guerrilla.
Castaño ordenó llegar a donde estuviera la guerrilla, por eso se creó el grupo de los Montes de María, porque según él, la guerrilla campeaba en Sucre y parte de Bolívar. Además del grupo de ‘Maicol’ a finales de 1995 y comienzos de 1996, que delinquían esporádicamente en Sincelejo y los municipios del Golfo de Morrosquillo, los Castaño enviaron a El Guamo a Edwin Tirado, alias ‘el Chuzo’, un soldado profesional del ejército reclutado por Mancuso a finales de 1991, quien había sido escolta y miembro de lo que se conoció como el ‘Grupo de los 12’ que operaba en Tierralta. Tirado llegó a finales de 1996 a El Guamo. El objetivo era sacar a la guerrilla y a todos los que los paramilitares señalar de ser sus amigos, de la región Caribe. En esa época había unas calcomanías desafiantes que decían: ‘Autodefensas somos todos’.
 
Las Canarias
"Yo fui uno de los asistentes a la reunión de ´Las Canarias’, y no fue ahí donde surgió la creación del grupo de Sucre, como equivocadamente han sostenido los medios de comunicación, aunque sí fue determinante para el proceso", sostiene ‘Vecino’. A la reunión en esta finca en 1997, asistieron medio centenar de ganaderos, comerciantes y empresarios, y la presidieron Mancuso y ‘Rodrigo, Doble Cero’, que fueron los que tomaron las decisiones.
En la reunión de Las Canaria, sostiene ‘Vecino’, "no éramos cuatro o cinco, nos encontrábamos cincuenta personas". Entre otros mencionó al presidente de Asocebú para entonces, Gustavo Vergara Arrazola, ganaderos como Humberto Vergara Támara y Jaime Isaac Náder (hermano del ex presidente de la Corte Suprema de Justicia Carlos Isaac Náder), Rodrigo Montes, Carlos Pabón, Javier Piedrahita y Joaco García, así como los ex diputados Ángel Villarreal y Mario Silgado, quien hoy, según ‘Vecino’, "se rasga las vestiduras, pero en una época disfrutaba las juergas de ‘Cadena’ en El Palmar". Dijo que tenía pruebas de ello, pues afirmó que existen fotos y videos de algunas personas con el revólver de ‘Cadena’ al cinto, en las fiestas que le hacían para su cumpleaños.
La expansión de las autodefensas, asegura, "no fue un hecho fortuito. No fue que un día nos levantamos y mientras nos tomábamos un tinto, nos inventamos a las Auc. Ya estaban, ya había grupos, como dije anteriormente como ‘los carranceros’ en San Onofre y María la Baja’; en la Isla de San Fernando y Mompós, el grupo de Chepe Barrera y en la Sierra Nevada Giraldo y Los Rojas; lo que no tenían era la vocación expansiva que tuvieron las Auc".
Siguiendo con su relato, ‘Vecino’ cuenta que mientras a Maicol lo remplazó ‘Tony’, a los Montes de María llegó alias ‘Batemán’. Mancuso era el líder de la expansión de lo que comenzó a llamarse a finales de 1996, Bloque Norte, que era la suma de todos los grupos que había en toda la Costa.
Inicialmente no eran frentes ni bloques. De acuerdo con el reglamento esas denominaciones fueron surgiendo con el crecimiento y dependía del número de compañías. Un frente eran 150 hombres, más o menos dos compañías. A la gente que estaba en Sucre, a comienzos de 1997 se le conocía como la ‘Sección de Sucre’. Como se dijo anteriormente en la región de los Montes de María estaban ‘Bateman’ y ‘el Chuzo’, estos fueron los primeros hombres de lo que después se conocería como el Frente Centro de Bolívar y Sabanas de Sucre, que iba desde San Juan Nepomuceno, El Guamo, San Jacinto, El Carmen, Córdoba Tetón, Zambrano, San Andrés, Juan Arias, Buenavista y Magangué, donde estaba como jefe militar alias ‘Elkín’, que fue el primer comandante urbano.
Pero los iban rotando. Luego vino Pedro Conde, quién se movía entre Zambrano y El Carmen de Bolívar. Eran grupos de 10 o 20 hombres que dependían de la estructura de la Casa Castaño. En el segundo semestre de 1996 hubo un reacomodo y es cuando comenzó a hablarse del Grupo de Sucre. A ‘Tony’, quien quedó al mando, lo acompañan ‘Cara de palo’ y ‘el Capi’, quienes además de los municipios de Sincelejo, Ovejas, Tolú, Toluviejo, empezaron a llegar a Corozal y a Chinú, en Córdoba. La rotación se hacía también porque no era un fenómeno propio de la región. Pero eso cambió después de la reunión de Las Canarias, pues allí Javier Piedrahita propuso que el jefe del grupo de Sucre fuera quien se encontraba al frente de su Convivir, Mercado Pelufo, alias ‘Cadena’.
Mientras comienza a organizarse el grupo que iba a liderar ‘Cadena’, desde El Guamo, Pedro Conde y ‘El Chuzo’, realizaron ataques en Zambrano y en El Carmen de Bolívar, que era donde más salían los frentes 35 y 37 a hacer retenes.
En el segundo semestre de 2006, a Elkin lo remplazó en Magangué alias ‘Omega’, un hombre de confianza de ‘Jorge 40’, que después fue comandante en el sur del Cesar, en Pailitas. ‘Omega’ se movía entre Magangué (Bolívar) y San Pedro, (Sucre). Para este segundo semestre apareció también ‘Ramón Mojana’ en los municipios de Achí, Guaranda, San Jacinto del Cauca, Ayapel, San Benito, Majagual, Sucre, San Marcos y Nechí.
En Sucre el grupo liderado por alias ‘Cadena’, tuvo como segundo al mando a alias ‘90’ y tercero a ‘Juancho’. Con la presencia permanente a principios de 1997, de hombres armados en la región del Golfo de Morrosquillo hasta Sincelejo, Chinú y Corozal, al mando de ‘Cadena’; con ‘Omega’ en Magangué y San Pedro; con ‘El Chuzo’ y ‘Pedro Conde’ en El Guamo, El Carmen de Bolívar y Zambrano, comenzó a haber un fenómeno armado propio en la región, que ya no dependió tanto de las orientaciones de Carlos y Vicente Castaño. Alias ‘Cadena’ era de Macayepo. Había sido guía de la Infantería, fue cuando ésta había reclutado a jóvenes de la región que podían mimetizarse en la población y, además, sabían quiénes eran auxiliadores o miembros de la guerrilla.
Para esa época, 1997, ‘Cadena’ no tenía requerimientos judiciales. Había sido jefe militar de la Convivir de Piedrahíta, que aunque era legal, había cometido varios actos ilegales, y había sido sicario urbano en Sincelejo.
Mancuso y Rodrigo ‘Doble Cero’ acogieron el nombre de ‘Cadena’, a quien comenzaron a llamar así porque se colgaba una enorme cadena de oro en el cuello. Pero, dijeron que tenía que hacer el curso de comandante en la finca La 35 o en la Acuarela, donde entrenaban a quienes ingresaban como jefes militares. Estas quedaban en el corregimiento de Santa Catalina, municipio San Pedro de Urabá. El curso no fue muy intensivo: tuvo apenas dos meses de entrenamiento militar y político, pues ya Rodrigo Mercado conocía de armas. "Por haber sido guía del Ejército tenía vocación antisubversiva, a la que había llegado porque la guerrilla le había matado a su papá en Macayepo", dijo ‘Vecino’. Otras versiones recogidas por VerdadAbierta.com aseguran que a ‘Cadena’ le mataron a otro pariente más lejano, y que había sido ya asaltante y cuatrero, y es cuando lo capturó que la Armada lo reclutó como informante.
En ese momento, finales de 1997 y después de la reunión de Las Canarias, nació el grupo de Sucre, que fue la estructura básica de lo que después se conoció como el Bloque Montes de María que llegó a tener tres frentes. Al momento de la reunión de Las Canarias, ‘Vecino’ aclara que él asistió como empresario agropecuario que llevaba más de diez años administrando fincas en la región, que para esa fecha no militaba en el grupo.
El grupo comandado por ‘Cadena’, se estableció en San Onofre y llegaba esporádicamente a María la Baja (Bolívar). A finales de 1998 empezó a llamarse Frente Sucre, pues para ese entonces, ya ‘Cadena’ era jefe de un grupo de más de 150 hombres.
Es a finales de 1999 y principios de 2000, cuando se le denominó Frente Héroes de los Montes de María que mandaba en Sincelejo, Corozal, Ovejas, Toluviejo, San Antonio de Palmitos, Tolú, Coveñas y Chinú. Además, aclara que "nunca hubo un frente con el nombre Golfo de Morrosquillo".
En Magangué, ‘Omega’, seguía mandando bajo órdenes de Mancuso y en El Guamo, a finales de 1998 salió ‘El Chuzo’ y llegó Sergio Manuel Córdoba, alias ‘120’ o ‘Caracortada’. En 2000 alias ‘Omega’ salió para el sur del Cesar y a Magangué llegó alias ‘Amaury’, un sargento retirado del Ejército. Estos dos grupos quedaron a cargo de alias ‘Jorge 40’. Es decir, ‘Caracortada’ y ‘Amaury’, aunque estaban en Bolívar y Sucre, obedecieron órdenes y pertenecieron a la estructura operativa del grupo que se conocería después como Bloque Norte, cuyo jefe fue Rodrigo Tovar Pupo, alias ‘Jorge 40’.
Pero ‘Amaury’ venía con antecedentes penales de Antioquia, donde había estado con el Ejército, dijo ‘Vecino’. Es por eso que se estableció en Córdoba-Tetón, un territorio donde era menos visible y vulnerable ante los requerimientos judiciales, pero ejercía su violencia en Magangué, Zambrano, El Salado, Canutal, Canutalito, San Pedro y Buenavista.
 
Reacomodo
‘Amaury’ se volvió incómodo para las autodefensas, pues además de los antecedentes que tenía, ordenó matar a seis agentes de DAS, con los que tenían un arreglo para robar gasolina de Ecopetrol, sacándola del tubo que pasaba en la zona entre San Pedro (Sucre), y Magangué, (Bolívar).
Ese crimen y la masacre de El Salado provocaron una desbandada del grupo de ‘Amaury’, a quiénes las autoridades perseguían. Éste se refugió donde alias ‘120’. Finalmente Vicente Castaño convocó a una reunión a la que asistieron ‘Jorge 40’ y ‘Vecino’, con la idea de reagrupar a todos los grupos, el de Magangué, el de El Guamo y el que comandaba ‘Cadena’, con base en San Onofre, Golfo de Morrosquillo y norte de Córdoba.
Para la misma época, mediados o finales de 2002, capturaron a ‘120’. Y ‘Jorge 40’ se llevó a ‘Amaury’ para el Cesar pues sabía que si no lo sacaban de la zona, lo terminarían capturando o matando, pues el DAS no le iba a perdonar la muerte de los seis agentes, que fueron liquidados con tiros de gracia.
‘Vecino’ dijo al fiscal que con ese panorama la alternativa era desalentadora para ese grupo de los Montes de María bajo la jefatura de ‘Jorge 40’, pues estaba claro que los problemas los estaban creando hombres bajo su mando por la persecución contra ‘Amaury’.
‘Vecino’ le propuso a ‘Jorge 40’ que se sentara con ‘Cadena’ para que fuera ‘40’ quien cogiera el mando militar de los Montes de María, pero que le respetara a él (‘Vecino’) su proyecto político. Pero ‘Jorge 40’ rechazó el mando militar en los Montes de María por las dificultades que había en ese momento y porque él ya tenía cuatro departamentos: Cesar, Magdalena, La Guajira y Atlántico.
‘Cadena’, era jefe militar en Sucre, pero no tenía nada que ver con los grupos de El Guamo y Magangué. A ‘Juancho’ lo mandaron a María la Baja, porque había un grupo de la guerrilla que salía al peaje a secuestrar, y se estableció en Ñanguma, corregimiento cercano a la cabecera municipal. Y el grupo de El Guamo, que hasta mediados del año 2002, había comandado alias ‘120’, ya llegaba hasta Cartagena, con un grupo de sicarios urbanos comandados en lo militar por alias ´Geño’, pero también tenía un "jefe financiero" (que es el eufemismo que suelen usar los paramilitares para referirse al encargado de los secuestros, robos, extorsiones y negocios de narcotráfico).
Ante la negativa de ‘Jorge 40’, de asumir militarmente todo el mando en los Montes de María, Vicente Castaño ordenó que lo asumiera alias ‘Cadena’, bajo la dirección general y política de Edward Cobos, alias ‘Diego Vecino’, quien venía como jefe político desde 1999. Eso fue a partir de octubre de 2002, los grupos que estaban operando en Sucre y Bolívar quedaron bajo una sola línea de mando.
A partir de ese momento, alias ‘Juancho’ salió hacia María la Baja con 20 hombres y alias ‘Román’, que era el segundo de ‘Juancho’, asumió el mando del grupo de El Guamo y Zambrano que se extendía hasta Magangué, pasando por San Juan Nepomuceno, San Jacinto, El Carmen de Bolívar, Córdoba-Tetón y San Pedro, el cual se llamaría Frente Centro de Bolívar y Sabanas de Sucre. El nombre de ‘Román’ es William Alexander Ramírez, y también utilizó el alias de ‘Darío’.
La reunión donde se acordaron estos cambios fue en la finca La 21 o en La 15, no lo recuerda bien ‘Vecino’, pero fue en una de las fincas de Vicente Castaño en la frontera entre Córdoba y Antioquia, en Urabá. Y el bloque nació como consecuencia de la expansión y reagrupación ordenada por Vicente en 2002.
Para esa época, sostiene ‘Vecino’, los candidatos Serpa y Noemí, habían expresado que iniciarían conversaciones con los grupos armados si resultaban elegidos, y cuando Uribe fue elegido les comunicó, a través de monseñor Vidal (arzobispo de Montería) y de monseñor Germán García de Apartadó, que su gobierno tenía la intención de buscar acuerdos con las Auc, siempre y cuando hubiera un cese de hostilidades unilateral. Vicente Castaño, en caso de llegar a una mesa de diálogo quería llegar con grupos organizados, con estructuras sólidas.
Pero en 2002, las diferencias entre alias ‘Doble Cero’ y alias ‘Don Berna’, dice ‘Vecino’, se habían acrecentado. Desde ese entonces la guerra entre el Bloque Metro comandada por el primero, y el Cacique Nutibara de ‘Don Berna’, creó tensiones al interior de la organización. También en los Llanos Orientales, había guerra entre Arroyave y los Buitrago.
Fue en ese ambiente de propuesta de diálogo del gobierno nacional y de hostilidades entre los grupos, con mala imagen por las masacres, Castaño llevó a cabo la reorganización de los bloques. Y entonces dijo que Córdoba debía ser de Mancuso, aunque la voz cantante la llevara Carlos Castaño.
En 2002 nació el Bloque Montes de María, con tres frentes: Héroes de los Montes de María cuyo jefe militar era alias ‘Cadena’; Frente Héroes del Canal del Dique, cuyo jefe era alias ‘Juancho Dique’, y Frente Centro de Bolívar y Sabanas de Sucre, cuyo último jefe fue ‘Román Sabanas’.
De este grupo, se postularon al proceso de Justicia y Paz para acogerse a los beneficios a cambio de confesar la verdad y colaborar con la justicia y la reparación, los ex jefes ‘Vecino’, ‘Juan Dique’, ‘Román Sabanas’ y ‘Montoya’, así como a una gran cantidad de ex jefes de sicarios urbanos, financieros y políticos.
Según ‘Vecino’, Vicente Castaño sostenía en la mesa de diálogo con el gobierno nacional, que el problema no eran los comandantes de los grupos, que eran unos 25, si no los 31.678 hombres que se desmovilizarían. Ellos, decía Castaño, "van a ser no la nueva generación de las autodefensas, sino una guerrilla de derecha".
Sostiene ‘Vecino’ que contrario a lo que se ha creído, Vicente, el hermano de los Castaño más conocidos, Carlos y Fidel, no era sólo un narcotraficante dedicado a sus negocios. ‘Vecino’ sostiene que fue el estratega de la expansión, pues conocía bien el país aunque no tenía un discurso político ni tenía contacto con los periodistas. Fue quien un día le dijo a las autodefensas que había que utilizar contra las guerrillas los cilindros, los bastones chinos y las minas antipersona, armas exclusivas de los grupos guerrilleros.
Aunque ‘Vecino’ reconoce que el hombre político era Castaño, el de los discursos, el de los medios, el que se entendía con el país político, el locuaz y a Vicente difícilmente le salían las palabras, este último era quién tomaba las decisiones de fondo. Como la incursión al Sur de Bolívar, principal centro de operaciones del Eln. Castaño decía que ese era el santuario de ese grupo, pero que estaba plagado de coca, la más rica zona al lado del Catatumbo. "Un día Vicente dijo: ‘vamos y le quitamos la coca al Eln; no podemos permitir que el Eln siga controlando esa región’", dijo ‘Vecino’ al fiscal.
Después de entrar al Sur de Bolívar fue cuando llegaron a escena, Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’ y Julián Bolívar. Este Bloque Central Bolívar (BCB) se terminó convirtiendo en el más grande de todos con presencia en Risaralda, Putumayo, Caquetá, Antioquia, Santanderes y el sur de Bolívar.
También dijo ‘Vecino’ que la guerra que hubo entre el Bloque Norte comandado por ‘Jorge 40’ y Hernán Giraldo, el viejo autodefensa de la región de la Sierra Nevada de Santa Marta y quien controló allí el narcotráfico, la decidió fue Vicente Castaño. Decía que Giraldo cuidaba sólo una parte de la Sierra, Guachaca, Dibulla y Minca, y Castaño quería taponarle la salida a la guerrilla para Venezuela y como Giraldo no aceptó, ‘El Profe’ –que era el alias más conocido de Vicente Castaño –le dijo que se tenía que ir y terminaron en una confrontación que duró dos meses.
Igual ocurrió en Arauca, a donde no entraba nadie de los paramilitares y aunque no había coca, era un corredor del narcotráfico hacia Venezuela. Entonces los Mellizos Mejía Múnera buscaron el respaldo de las Auc para resolver sus problemas judiciales, y Vicente les dijo que les daba la franquicia para operar en Arauca. Como ‘los Mellizos’ eran meros narcotraficantes sin ideología alguna, los Castaño pusieron la condición que el comandante del bloque Arauca lo ponían ellos.
En esa expansión de las autodefensas sólo quedaron por fuera las zonas de los paramilitares históricos de Puerto Boyacá y el Magdalena Medio. La única región, concluye ‘Vecino’, en su relato a Justicia y Paz, que estuvo a punto de ser erradicada a la guerrilla, fue el Caribe.
Al final de su versión, ‘Vecino’ le pidió al fiscal que intercediera ante las autoridades de policía judicial para rescatar una libreta norma, de color verde, tamaño bolsillo, a la que llamó "su biblia", pues en ésta tenía anotada la información sobre quiénes eran los narcotraficantes que pagaban a los paramilitares el impuesto al narcotráfico por exportar cocaína desde las costas del Golfo de Morrosquillo contralada por el Bloque Montes de María. Esa libreta, dice, se la llevó la Fiscalía 18 de Extinción de Dominio, hace más de un año, cuando allanaron la vivienda en la que viven sus hijos de cuatro, diez y quince años con su esposa. En el allanamiento, dijo, rompieron puertas y paredes, buscando armas, caletas y dinero. En esos días a ‘Vecino’ lo habían enviado a Cómbita y había dejado esa libreta en el apartamento de su esposa, pero ya la había expuesto ante las autoridades en el proceso de reparación de Mampuján.
La desaparición de esa libreta, agregó, lo tiene bloqueado, pues ahí tienen consignada información que le serviría para sus versiones. "Dios quiera dijo, que esa la información que hay en esa libreta esté completa, porque además de los datos del narcotráfico está la relación de a quién pagaban salarios entre funcionarios de la Fiscalía, DAS y agentes y oficiales de Policía e Infantería de Marina". También dijo que podría precisar con esos apuntes quiénes aportaban cuotas, en lo que Castaño llamaba "la extorsión concertada".
Vecino’ le atribuye a Vicente Castaño, hermano mayor de Carlos y menor de Fidel, ser el estratega de la expansión del paramilitarismo.
13 de septiembre de 2011
9 de septiembre de 2011
cc verdad abierta

romano será juzgado antes de fin de año


El Jurado de Enjuiciamiento del Consejo de la Magistratura realizó una reunión de "emergencia" en la que decidió realizar "antes de fin de año" el juicio contra el exjuez de Mendoza Otilio Roque Romano, quien se fugó a Chile al ser suspendido en su cargo por 103 delitos de lesa humanidad durante la dictadura.
Argentina. Los tiempos del jury, que legalmente podía extenderse hasta febrero para analizar la destitución de Romano, se aceleraron al conocerse el pedido de asilo político en el país trasandino. El presidente de la Corte Suprema de Chile, Milton Juica, aseguró que la Justicia "tramitará" un eventual pedido de la Argentina para extraditar al exjuez.      

Lo resuelto por el jurado en la reunión de "emergencia" acelera el inicio de las audiencias, previstas en principio para la segunda quincena de octubre, para alcanzar la destitución y pedir la captura internacional. El viernes pasado, el fiscal general Omar Palermo había reclamado el pedido captura internacional contra Romano, al afirmar que el suspendido camarista ya no cuenta con fueros que lo protejan, decisión que está en manos del juez federal Walter Bento.
Bento fue quien encontró al exjuez como partícipe primario en más de un centenar de casos que van desde torturas, pasando por secuestros, desapariciones, robo de bienes y allanamientos ilegales, en el tiempo en el que Romano se desempeñaba como fiscal y juez subrogante entre 1975 y 1983.
El 24 de agosto, Romano viajó rumbo a Chile, 24 horas antes de que el Consejo de la Magistratura lo suspendiera en sus funciones. En el país trasandino pidió una visa temporaria que le fue otorgada por ocho meses y, posteriormente, reclamó su condición de refugiado, al considerarse un perseguido en su país de origen.
Mientras la justicia argentina analiza los pasos a seguir, se espera la decisión del gobierno de Sebastián Piñera, quien por intermedio del subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, aseguró que con Romano se respetará lo que marca la ley para estos casos.
Por su parte, el presidente del máximo tribunal chileno señaló que "se trata de una persona que está pidiendo asilo y hay un mecanismo político para eso. Pero también hay un mecanismo jurisdiccional si las autoridades judiciales argentinas requieren a los tribunales chilenos la extradición correspondiente".
Juica recordó que la Justicia chilena sólo podría intervenir en este caso si las autoridades argentinas emitieran un pedido de extradición. "Las garantías procesales son universales y Chile y el Poder Judicial tienen que cumplir con esas garantías. Esperemos lo que decida el Gobierno en esta materia", advirtió.
13 de septiembre de 2011
12 de septiembre de 2011
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liberalismo y derecha psicótica


columna de lísperguer
Senador Chahuán rechaza que RN se haya derechizado.

Renovación Nacional no es un partido liberal y dudo que haya liberales de verdad en ese partido. Sobre esto no hay mucho que decir: un liberal no se habría aliado nunca con un partido de extrema derecha -la UDI. Quizás la acusación de que RN se ha derechizado no es completamente correcta, pero que tenga como secretario general a Mario Desbordes, un fanático de la tendencia psicótica que propuso un bruto proyecto de ley para permitir que Carabineros disolviera las manifestaciones y protestas sociales a balazos justo el día antes de que un carabinero asesinar a balazos al joven Manuel Gutiérrez, habla de la insolvencia moral de RN. De paso, nadie ha señalado la responsabilidad intelectual de Desbordes en ese asesinato.
No estoy de acuerdo en que el candidato Piñera haya seducido al país con alguna mística. Creo que su elección dejó ver algunos de los peores aspectos de nuestra identidad como chilenos: la pusilanimidad y el carácter acomodaticio. Sigue siendo incomprensible que los votantes hayan optado por un hombre con antecedentes delictivos por estafa. Todavía creo que de esto no puede salir nada bueno.
Sí, los empresarios aplaudieron los gobiernos de la Concertación. Esto demuestra también que no es el régimen binominal el que explica la estabilidad de Chile, sino el hecho de que los partidos tradicionales de izquierda simplemente traicionaron las causas populares y adoptaron la ideología y las instituciones que legó la dictadura.
Un verdadero liberalismo lucharía, entre otras cosas, por recuperar la democracia, derogar (no modificar) el sistema binominal, terminar con la designación de parlamentarios, fortalecer las libertades personales y purgar las instituciones armadas y el poder judicial de sus elementos psicóticos y de extrema derecha.
lísperguer