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murió susan fromberg schaeffer


Escribió ‘Buffalo Afternoon’.
[Julia Keller] Murió el viernes en Chicago la poetisa y novelista Susan Fromberg Schaeffer, cuya elogiada novela ‘Buffalo Afternoon’, de 1989, examinaba la Guerra de Vietnam y sus prolongadas y complejas repercusiones en Estados Unidos. Tenía 71 años.
Fromberg Schaeffer, que trabajó como catedrática visitante en la Universidad de Chicago, sufrió hace dos años y medio un derrame que la obligó a jubilarse y nunca recuperó ni el habla ni la movilidad. Un segundo derrame la semana pasada fue la causa de su muerte, informó su marido, Neil Schaeffer.
La autora dijo una vez que había sido una "pesimista radical" -hasta que pasó varios años hablando con veteranos de Vietnam como parte de su investigación para escribir ‘Buffalo Afternoon.’ Esa experiencia, contó, la convirtió en una "optimista algo vacilante, aunque no inestable."

Fromberg Schaeffer nació en Brooklyn, Nueva York, en 1940, y estudió en la Universidad de Chicago. Se licenció por esa universidad en 1963, doctorándose en 1966.
En 1967 volvió a su ciudad natal para enseñar en el Brooklyn College, donde conoció al hombre que se convertiría en su marido, un colega del departamento de inglés. Neil Schaeffer es autor de ‘The Marquis de Sade: A Life’ (1999). Tienen dos hijos adultos.
En el Brooklyn College, Fromberg Schaeffer fue mentor de la poetisa afroamericana Sapphire, a la que alentó a escribir su primera novela. Esa novela fue la aclamada ‘Push’ (1996).
Fromberg Schaeffer volvió a la Universidad de Chicago en 2004 y trabajó como catedrática invitada en los departamentos de inglés y escritura creativa.
Aparte sus catorce novelas, entre las cuales ‘The Madness of a Seduced Woman’ (1984) y ‘Poison’ (2006), publicó seis libros de poesía, dos libros para niños y numerosas reseñas bibliográficas y ensayos críticos.
Fromberg Schaeffer provocó resistencia cuando emprendió su novela sobre la Guerra de Vietnam, que sería ‘Buffalo Afternoon’. Alguien dijo que un escritor que no había estado en la guerra -y que, además, era mujer- no podría describirla.
Como escribió Fromberg Schaeffer en un ensayo sobre la gestación de la novela, "todo el mundo creía que una mujer no la podía escribir, como si los hombres, de cierto modo, fueran seres extraños para los miembros del sexo opuesto."
La novela gira sobre Pete Bravado, un joven de una familia de inmigrantes italianos que es enviado a la guerra en Vietnam y luego debe aprender a vivir con lo que vio y sintió. El libro es lírico, pero también lacerante y visceral.
"Lo hizo y lo hizo bien y de algún modo logró estrujar toda la experiencia de Vietnam y convertirla en una narrativa épica", escribió Nicholas Proffitt en su reseña del libro para el New York Times.
Fromberg Schaeffer pasó años investigando para la novela, entrevistando a veteranos de guerra durante cientos de horas.
Su investigación para otras novelas fue igualmente escrupulosa y meticulosa. Se sumergía en la vida de otros, en periodos históricos -‘Anya’ (1974) gira sobre una víctima polaca del Holocausto, y ‘The Snow Fox’ (2004) explora la vida de los amantes en el Japón medieval- y luego, una vez digeridas la información y la emoción, escribía en largas y frenéticas sesiones, recordó su marido.
La autora no era sentimental sobre su profesión, y llegó a escribir una vez, en un ensayo: "Probablemente los escritores deberían olvidar lo que es escribir la última novela, y la penúltima, y la antepenúltima; si no, deberíamos dedicarnos a la fontanería. Debe ser agradable ser fontanero. Todo el mundo se alegra de verte y nadie reseña tu trabajo."
7 de septiembre de 2011
1 de septiembre de 2011
©chicago tribune
vía los angeles times
cc traducción c. lísperguer

incautan ametralladoras en comisaría


Crimen de Manuel Gutiérrez: Incautan 5 metralletas UZI de cuartel de Peñalolén.
Santiago, Chile. Fiscal militar, Paola Jofré, realizó diligencia en la 43 subcomisaría, donde prestaba servicios el ex carabinero Miguel Millacura. Tras el procedimiento ,el abogado del ex policía, Víctor Neira, sostuvo que su defendido no tuvo la intención de disparar directamente al adolescente y que al rebotar los proyectiles pegaron en el cuerpo de la víctima.
La fiscal militar Paola Jofré incautó un total de 5 metralletas UZI desde la 43 subcomisaría de Peñalolén, donde prestaba servicios el destituido suboficial Miguel Millacura, procesado por el delito de violencia innecesaria con resultado de muerte en la persona de Manuel Gutiérrez (16).
Paola Jofré realizó en la oportunidad una serie de diligencias en la unidad que concluyeron con el decomiso de las armas y también de documentos relacionados con los registros de la guardia.
Tras el procedimiento, el abogado defensor de Millacura, Víctor Neira, planteó una nueva tesis en torno a la trayectoria de la bala que probaría, a su juicio, que no existió intensión del ex policía de disparar directamente al joven fallecido o a la población el pasado 25 de agosto, durante la segunda jornada de paro nacional organizado por la CUT.

Proyectiles Rebotaron
El abogado Víctor Neira explicó que "Millacura se arrodilla y dispara en 45º. Quedaron vestigios de restos de balas en la parte inferior de la pasarela peatonal. Eso quiere decir que los proyectiles rebotaron y ese rebote fue el que pegó en el cuerpo del joven y eso produce su muerte", explicó el profesional.
Lo anterior, según su interpretación, comprueba que el hombre "no tenía intención de matar a nadie. A lo más se configura una culpa o uso negligente y por lo tanto no habría un delito de violencia innecesaria con resultado de muerte, sino un cuasidelito de homicidio".
7 de septiembre de 2011
6 de septiembre de 2011
©la nación

poli condenado por asesinato


Condenan al policía que mató a una vendedora ambulante.
[Carlos Rodríguez] Argentina. El asesinato de Sonia Colman (44) ocurrió el 23 de diciembre de 2007, vísperas de Nochebuena, a la hora de la siesta, cuando vendía accesorios para parrillas a los automovilistas que pasaban por el cruce de la ruta 26 con la calle Valentín Gómez, en la localidad bonaerense de Del Viso. Fue alcanzada por un perdigón de escopeta 12.70, tipo Itaka. El que disparó fue el suboficial de la Policía Bonaerense Oscar Benítez (44), quien estaba persiguiendo a unos supuestos delincuentes que nada tenían que ver con la víctima. Ayer Benítez fue condenado a ocho años y medio de prisión por "homicidio simple" y el Tribunal Oral 3 de San Isidro ordenó su inmediata detención. "Cuando te matan a un ser querido, toda condena parece poco. Ocho años y medio es poco, teniendo en cuenta que el máximo por homicidio simple es de 25 años, pero nosotros empezamos de tan abajo, con una calificación de homicidio culposo, que estoy medianamente satisfecho. No puedo decir contento, sólo medianamente satisfecho", le dijo a Página/12 Antonio Espasa, el viudo de Sonia Colman.
"El proceso tuvo cuatro fiscales, tres de los cuales dijeron que era un homicidio culposo, sin intención de matar, y hasta que fue un ‘accidente’", recordó Espasa. Recién en el juicio oral, el fiscal Carlos Scapolán anticipó a los jueces que iba a acusar por "homicidio simple". En su alegato final pidió nueve años de cárcel para Benítez. La abogada querellante, María del Carmen Verdú, consideró que el fallo "es un escándalo, porque tenía que haberse aplicado la reforma de 2003 del artículo 80/9 del Código Penal, que establece la pena de prisión perpetua para los policías que cometen homicidio".
Ese punto del Código dice que debe aplicarse la perpetua cuando se haya "abusado de su función o cargo" por tratarse de un "miembro integrante de las fuerzas de seguridad, policiales o del servicio penitenciario". Verdú dijo que "la reforma fue incorporada al Código junto con la que estableció la perpetua para el que mate a un policía, para decir que acá se respetan los derechos humanos, pero casi nunca es aplicada por los jueces contra un miembro de esa fuerza". La abogada precisó que "siempre se pone como excusa que el policía que mata no estaba realizando ‘un acto de servicio’. No fue el caso de Benítez, que estaba en un patrullero y uniformado".
La semana próxima se difundirán los fundamentos. Benítez se hizo presente ayer en la sede de los tribunales de San Isidro, pero optó por quedarse en una oficina contigua.
6 de septiembre de 2011
©página 12
 

caen policías por crimen de indígena


Dos policías detenidos en Formosa, imputados por el asesinato de un aborigen. A casi diez meses de la represión a la comunidad qom, la Justicia imputó el homicidio de un aborigen a dos oficiales. También acusan a 24 qom por "atentado a la autoridad". Félix Díaz criticó la judicialización del reclamo por la tierra.
Argentina. Dos oficiales de la policía de Formosa quedaron detenidos, imputados por el crimen de Roberto López, un integrante de la etnia qom, ocurrido el 23 de noviembre del año pasado durante la represión a la comunidad La Primavera que reclamaba por sus tierras. El juez que entiende en la causa, en la que también se investiga la muerte del policía Héber Falcón, basó la imputación en los peritajes balísticos realizadas por Gendarmería. También están imputados 24 integrantes de la comunidad, por atentado a la autoridad, mientras que sobre el representante qom Félix Díaz pesa una acusación "por instigación a cometer delito". Además, fuentes de la investigación sostuvieron ante Página/12 que trabajan sobre la hipótesis de que López habría provocado la muerte de Falcón. Díaz criticó la judicialización del reclamo por las tierras y apuntó que "históricamente" se acusó "al indio que defiende sus derechos de ser el malo de la película".
El sábado pasado, el titular del Juzgado Nº 2 de Clorinda, Santos Gabriel Garzón, dispuso la detención del oficial principal Gustavo Coronel y el oficial inspector Orlando Paredes, únicos dos imputados del lado policial. El magistrado sostuvo las imputaciones por homicidio en las pericias balísticas que practicó Gendarmería sobre los proyectiles que impactaron en Roberto López. Según dejaron trascender desde el juzgado, la propia policía reconoció que para el desalojo de la ruta 86, donde los qom mantenían un corte desde hacía cuatro meses en reclamo de tierras, se dispusieron cien cartuchos calibre 12.70, pero cuatro no fueron devueltos al finalizar la represión. Los propios compañeros de Coronel y Paredes los habrían señalado a éstos como los agentes que portaron las armas que llevaban las municiones faltantes.
Enterado de las detenciones, Félix Díaz prefirió ser cauto. Para el dirigente qom, las imputaciones a los policías "no son tan contundentes", ya que Coronel y Paredes "no son los policías que condujeron el operativo" ni quienes mandaron a reprimir a sabiendas de que la fuerza contaba con balas de plomo. Una fuente cercana a Garzón le confió a este diario que por ahora el juez "no tiene pensado avanzar sobre los jefes policiales y las autoridades políticas".
Por su parte, los indígenas tienen 24 imputados. Menos Díaz, que quedó bajo la figura de "instigación a cometer delito", el resto de los originarios, detenidos esa jornada, tiene una imputación por "atentado a la autoridad a mano armada". La acusación a los qom obedece a que mujeres y hombres, acompañados de abuelos y niños, resistieron el intento de desalojo, aunque iniciada la represión se dispersaron. Los qom buscaban mantener el corte de la ruta 86, donde se manifestaban por la restitución de 1300 hectáreas. Esos terrenos fueron usurpados por una familia terrateniente, que tenía previsto cederlos al gobierno de Formosa para construir un instituto universitario.
Tras la represión, los qom llevaron sus reclamos a la ciudad de Buenos Aires, donde acamparon durante cinco meses a la espera de respuestas del gobierno nacional. Tras varios intentos de diálogo frustrados, el inicio de una mesa de diálogo en mayo descomprimió la situación, aunque el tema de fondo, que es la restitución de las tierras, está lejos de solucionarse.
La carga más dura contra la comunidad recaería sobre el fallecido Roberto López, a quien ya no se le puede imputar delito. Desde el juzgado señalaron a este diario que el qom asesinado "sería potencial responsable de la muerte de Falcón", aunque no dieron precisiones sobre cuáles son las pericias en las que se basa esa hipótesis.
Ante esta postura de la Justicia, Díaz dijo que "hay que remitirse a la historia argentina". "Siempre el indio es el salvaje e inhumano que mata por placer. Siempre fuimos los malos de la película y los policías son víctimas, que justifican cualquier ataque a quien defiende la vida."
[Informe de Leonardo Rossi.]
6 de septiembre de 2011
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sobrevivientes visitan la esma


Cuatro sobrevivientes reconstruyeron el paso de embarazadas por el centro clandestino de la Marina. En la causa por el plan sistemático de apropiación de bebés durante la dictadura, Lila Pastoriza, María Alicia Milia de Pierles, Miriam Lewin y Carlos Muñoz señalaron dónde funcionaron la enfermería, la sala de torturas y otros lugares de encierro.
Argentina. [Alejandra Dandan] Argentina.  "¿Este es el lugar donde vos decís que estaba el cuarto de embarazadas? ¿Vos dormías arriba, no?" Los cuatro son sobrevivientes de la Escuela de Mecánica de la Armada. Dos, Lila Pastoriza y María Alicia Milia de Pierles, compartieron la misma época. Miriam Lewin pasó después. Carlos Muñoz estuvo al final. Sus voces, las miradas que superpusieron épocas distintas de la misma dictadura, permitieron reconstruir desde el interior siempre frío de la ex ESMA los lugares donde pasaron las embarazadas que dieron a luz en ese centro de exterminio de los marinos. Nombres sobreimpresos entre otros nombres. Lugares que en esa misma recorrida ellos volvían a mirar, sobre los que dudaron o se preguntaron en la reconstrucción de una memoria que por momentos pareció armarse desde lo colectivo. "Los cambios de las ubicaciones eran constantes", dijo Miriam Lewin mientras avanzaba por el sótano. "Uno de los objetivos era ése: dificultar la identificación, porque nosotros mismos nos confundíamos, creíamos que este espacio, por ejemplo, era más chico y ahora que no tiene divisiones todo parece más amplio."
Antes de empezar, Lewin les propuso a los jueces del Tribunal Oral Federal Nº 6 entrar por la parte de abajo del Casino de Oficiales, la sede donde funcionó el centro clandestino: "Empecemos por el playón, que era por donde llegábamos todos", dijo. "Nos hacían entrar por el sótano, por una entrada que ahora está tapiada. La otra entrada, la única que permanece abierta, es por donde sacaban a la gente adormecida con pentonaval."
Por esa misma puerta, entonces, volvieron entrar ayer los cuatro junto a los jueces, el fiscal Martín Niklison y los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo que forman parte de la querella del juicio oral por el plan sistemático de apropiación de bebés. También los abogados de las defensas. El sótano vacío fue donde cada uno habló.
En el pasado, cuando estuvieron cautivos allí, el sótano estaba dividido en dos alas y había cubículos a cada lateral con funciones distintas de acuerdo con las épocas. Las salas de tortura siempre estuvieron al fondo, en el mismo lugar. Pero la enfermería, por ejemplo, primero estuvo en un lado y luego en el otro: por ahí pasaron heridos, también quienes iban a ser preparados con inyecciones para los vuelos de la muerte y pasaron además embarazadas. Lila Pastoriza se detuvo ante el lugar donde estuvo una de ellas: "Yo estaba en el sótano justo cuando nació un bebé en la enfermería". Había hablado de ese nacimiento en la sala de audiencias, semanas atrás; pero ayer volvió a hacerlo, señalando lugares y detalles. "Yo había ido al baño y creo que el guardia me dijo algo así como que había nacido un bebé en la enfermería, y en lugar de llevarme de nuevo a la celda de interrogatorio, me llevó para verlo. Yo me acerqué un poco a la cama, me acuerdo de que había unas cortinas. Lo que vi es el chico de Ana, y ella se abrió la blusa y me dijo: ‘Mirá lo que me hicieron estos hijos de puta’. Tenía los pechos destrozados por la tortura." Lila se quedó muy impresionada, explicó. "Le pregunté al jefe del grupo que me había secuestrado cómo podía ser que naciera un bebé en esas condiciones, y él me dijo con tono muy explicativo que había subversivas embarazadas y la decisión era que los hijos fueran criados por familias que les inculcaran valores que correspondían, y no los valores de la subversión." Después, a un costado, ubicó el sitio de un baño, donde recordó haber visto un listado con apodos de personas asignadas a tareas domésticas. "Con lo cual tuve idea –dijo– de que alguna gente que yo conocía todavía seguía con vida."
Miriam Lewin se paró casi inmediatamente del lado de enfrente para situar otro lugar donde, algo así como un año más tarde, estuvo la enfermería. "Para la época del parto de Patricia Roisinblit, la enfermería estaba a esta altura", dijo. "Había una camilla contra la pared, una vitrina con remedios y llave; una mesita donde (el ginecólogo Jorge Luis) Magnacco tenía el instrumental y ahí estaban Sara Osatinsky y Amalia Larralde. El día del parto yo estaba frente a Patricia, de espalda a la puerta, y las otras compañeras estaban más o menos a esta altura. Fue en noviembre de 1978", explicó.

–¿Y las ventanas estaban así? –le preguntó la presidenta del tribunal, María del Carmen Roqueta.
–Sí, pero para afuera no se veía nada.

Ella también había hablado del parto en una audiencia. Y volvió a hacerlo cuando se paró ante un cubículo del segundo piso, construido con las dimensiones sofocantes de un armario. El cubículo aún tiene una puerta y Patricia permanecía todo el día adentro. "La tenían acá –dijo Miriam–; la puerta cerrada, le daban un sachet de leche como alimento de refuerzo, estaba en este cuarto que no tiene ventilación, siempre sentada arriba de un camastro." Entre el sótano y ese cubículo estaba buena parte del funcionamiento de la ESMA.
Cuando dejaron el sótano, jueces, abogados y testigos atravesaron el hall de entrada para acceder a la escalera que conecta todo el edificio, desde la planta baja hasta el altillo. Todos se detuvieron casi al ingreso de la segunda planta. En un costado, en un cuarto, los sobrevivientes señalaron la maternidad clandestina. El cuarto conocido como la "Sardá por izquierda" tenía tres camas, una mesa y una silla. Cuando llegaba el momento del parto, dijo una de las mujeres, las parturientas quedaban adentro solas con el médico y las otras dos mujeres detenidas se retiraban transitoriamente a otro lugar.
Frente a la maternidad estaba el cuarto de las embarazadas. Entre uno y otro lugar, sobre el pasillo, Miriam Lewin recordó el momento en el que vio a Alicia Alfonsín de Cabandié con su hijo en brazos. "Acá es donde vi a la madre de Juan Cabandié", dijo. El pelo entre castaño y rubio, la piel blanca, los pechos hinchados y el vientre como quien dio a luz hace muy poco, había dicho semanas atrás en la audiencia: "La escena me chocó, me parecía discordante en ese entorno".
Los sobrevivientes siguieron camino. Entonces llegaron al cubículo, atravesaron el pañol de los bienes robados. Hablaron de una visita del represor Emilio Massera. Roqueta les preguntó por el lugar donde estuvo Norma Arrostito. El camino siguió por Capucha, el espacio de los prisioneros. El cuarto semicerrado donde estuvo la emblemática figura de Montoneros. Lila y María Alicia ocuparon ese cuarto después del asesinato: "El ruido era de los grilletes de Arrostito, que iba al baño", dijeron.
El último tramo de la escalera acercó a todos a Capuchita. En el altillo estaba el sector destinado a los detenidos, que en general pertenecían a otras fuerzas. Ahí también estuvo Azucena Villaflor, y Lila contó también que estuvieron una de las monjas francesas y algunos integrantes del grupo de la Santa Cruz. No porque no fueran secuestrados de la Marina, dijo, sino porque aún se supone que a lo mejor los estaban ocultando. Roqueta preguntó por Pablito Míguez, el niño de 14 años secuestrado primero en El Vesubio con su madre, obligado a ver sus torturas, trasladado a la ESMA, a una comisaría del conurbano y luego desaparecido. "Sé que en febrero de 1978, con la visita de una comisión extranjera se desmanteló Capucha y Capuchita –dijo Lila–, los únicos sobrevivientes que volvieron fueron las embarazadas, todos los demás no volvieron."
6 de septiembre de 2011
©página 12

capturan a senador fuad rapag


El senador del partido de la U, Fuad Emilio Rapag Matar fue capturado por orden de la Corte Suprema, que lo investigará por sus presuntos vínculos con paramilitares del Bloque Norte de las Auc.
Colombia. Agentes del Cuerpo Técnico de Investigación CTI capturaron en las instalaciones del Congreso de la República al senador magdalenense Fuad Emilio Rapag Matar. El senador del partido de la U, deberá responder ante la Corte Suprema de Justicia por sus presuntos vínculos con paramilitares en Bloque Norte de las Auc.
En abril, José Gregorio Mangones, alias "Carlos Tijeras", ex jefe del Frente Rivas de las Auc, declaró ante los magistrados de la Corte que los paramilitares habían financiado las actividades políticas de Rapag y otros políticos del Magdalena.
Aparentemente, la investigación contra el senador se abrió luego de que ‘Tijeras’, en una versión libre realizada el año pasado en Santa Marta, se refiriera a los nexos que el senador presuntamente mantuvo con los paramilitares del Bloque Norte de las Auc.
Fuad Rapag fue representante a la cámara por el departamento de Magdalena, alcalde de municipio de Fundación y diputado a la asamblea departamental por cinco periodos consecutivos.
6 de septiembre de 2011
31 de agosto de 2011
©verdad abierta

el dúo castaño-yamhure


El periódico Un Pasquín reveló documentos que demostrarían las relaciones entre Ernesto Yamhure y el desaparecido jefe paramilitar Carlos Castaño. El Espectador aceptó la renuncia de Yamhure y Caracol Radio suspendió su columna.
Colombia. Los documentos, hallados en una memoria USB en poder de la Fiscalía y publicados en el periódico Un Pasquín, revelan que Carlos Castaño conocía de antemano las columnas de Ernesto Yamhure y que el entonces jefe paramilitar tenía injerencia sobre su contenido.
"Le pido un favor, inserte un párrafo donde alerta a las AUC sobre la importancia del cumplimiento de su palabra ante la opinión pública, de cumplir con el cese de hostilidades, que incluye abandonar definitivamente cualquier participación en actividades del narcotráfico, pues es lo que espera Estados Unidos (…) Amigo, a mí me parece que así es más válido lo que usted escribe, y muestra su línea crítica con todos los violentos".
Con estas palabras y según Un Pasquín, el exjefe paramilitar aconsejaba a Ernesto Yamhure la modificación de una columna que publicaría en el diario El Espectador, el 1 de diciembre de 2002. "… Del cumplimiento de su palabra dependerá la confianza y el respaldo de los colombianos al proceso de paz y negociación con ellos", pedía Castaño en la comunicación con Yahmure.
Vladdo, caricaturista de Semana y director de Un Pasquín, aseguró en entrevista con Caracol Radio que esa memoria USB, que pertenecía a Carlos Castaño, fue entregada a la Fiscalía por el exparamilitar Hebert Veloza ‘HH’ y que allí "queda clarísimo que esa relación trascendió la frontera de lo profesional o académico, para convertirse en una cosa más estrecha".
Tan pronto se conocieron las explosivas revelaciones, Caracol Radio decidió suspender la columna de Yamhure que habitualmente se transmitía a las 10:00 a.m. y posteriormente Jorge Cardona, editor general de El Espectador, dijo a Semana.com que Yamhure renunció a su columna y que el diario aceptó su dimisión.
"Por razones personales, me veo en la penosa obligación de renunciar a mi columna habitual que ostento desde hace 11 años en el periódico que usted dirige. Actividades de otra índole me impiden continuar ejerciendo esa labor con la dedicación que merece", dice la carta enviada por Yamhure al director de El Espectador, Fidel Cano.
Caracol Radio aseguró que ha intentado sin éxito comunicarse con el columnista. "Hemos tratado de comunicarnos con él y no atiende nuestras llamadas. Este delicado asunto comprometería su independencia. Mientras tanto, su columna no saldrá al aire", dijo el periodista Gustavo Gómez.
Vladdo resaltó que, según la información hallada en los archivos, Castaño aconsejaba al columnista cómo debía abordar los temas que trabajaría en su columna, defendiendo el proceso de paz con las AUC.Señala Un Pasquín que la relación entre Castaño y Yamhure ha sido también comentada por Juan Rodrigo García Fernández (hermano de ‘Carlos Mauricio’, el ex comandante del Bloque Metro de las Autodefensas asesinado en julio de 2004) y por Freddy Rendón Herrera, alias ’El Alemán’.
6 de septiembre de 2011
31 de agosto de 2011
©semana
vía verdad abierta

juan felipe sierra ya está en prisión


Fue condenado por un juez en Medellín a 60 meses de prisión por concierto para delinquir. La justicia demostró que sí tenía nexos con grupos armados ilegales ligados al paramilitarismo y el narcotráfico.
Colombia. El empresario antioqueño Juan Felipe Sierra Fernández se entregó este viernes a las autoridades en Medellín para empezar a pagar una condena de 60 meses de prisión luego de que un juez lo condenara por sus nexos con estructuras criminales emergentes.
Su entrega en la sede central de la Fiscalía General de la Nación en la capital antioqueña se dio después de un proceso que comenzó el pasado 13 de julio cuando Sierra Fernández, desde la clandestinidad, le remitió una carta al Juez Primero Especializado de Medellín en la que aceptaba tener nexos con grupos al margen de la ley y se acogía a sentencia anticipada por el delito de concierto para delinquir.
En esa misiva aseveró que antes de presentarse a la justicia debía resolver varios problemas personales, lo que le daba un respiro para conocer la sentencia que proferiría el juez días después, que fue de 60 meses sin beneficio de excarcelación.
Sierra Fernández fue acusado por la Fiscalía de tener nexos con Daniel Rendón Herrera, alias ‘don Mario’, y de hacer gestiones ante el entonces coordinador encargado de Fiscalías de Medellín, Guillermo Valencia Cossio, para sacar del organigrama de la banda de ‘don Mario’ a John Freddy Manco Torres, alias ’el Indio’, y evitar ser identificado en un consejo de seguridad realizado en Rionegro, Antioquia, el 28 de junio de 2008 en el que estuvo presente el entonces Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez.
Los nexos entre el empresario, Valencia Cossio y la estructura de alias ‘don Mario’, quedó en evidencia luego que se difundieran unas conversaciones telefónicas en la revista Cambio, en las cuales Sierra Fernández y Valencia Cossio hablaban de cómo sacar del organigrama a alias ‘el Indio’, objetivo que se cumplió y razón por la cual el entonces Coordinador encargado de Fiscalías de Medellín recibió en pago una cuatrimotor.
Por esos favores, la Corte Suprema de Justicia condenó a Valencia Cossió a 15 años de cárcel, al encontrarlo responsable de los delitos de concierto para delinquir, enriquecimiento ilícito y destrucción de documento público.
Si bien el proceso de Valencia Cossio avanzó sin contratiempos, el de Sierra Fernández estuvo lleno de tropiezos. Fue detenido dos veces y en las dos ocasiones recobró la libertad valiéndose de decisiones jurídicas cuestionables tomadas por tribunales en Bogotá.
Finalmente, la Corte Suprema de Justicia en un fallo proferido a finales de 2010 encontró culpable a Sierra Fernández del delito de concierto para delinquir y lo condenó a 60 meses de prisión. En ese momento, el empresario ya se encontraba prófugo de la justicia.
Si bien los problemas con la justicia de Sierra Fernández se deben a los nexos con alias ‘don Mario’, recientemente se han conocido versiones de confesos narcotraficantes y exparamilitares, entre ellos Juan Carlos Sierra Ramírez, alias ‘el Tuso’, lo señalan como un "lavador" de dinero proveniente del narcotráfico y de propiedad del exjefe paramilitar Salvatore Mancuso y de un poderoso narcotraficante antioqueño llamado Fernando Muñoz, alias ’Millos’.
Asimismo, dijo que era muy allegado a Daniel Alberto Mejía Ángel, alias ‘Danielito’, mano derecha de Diego Fernando Murillo Bejarano, alias ‘don Berna’, en la llamada ‘Oficina de Envigado’ y, posteriormente, en los bloques Cacique Nutibara y Héroes de Granada de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc).
Sierra Fernández fue propietario de la empresa de seguridad privada Control Total Ltda., a través de la cual tuvo contratos con el Gobierno Nacional por más de 1.200 millones de pesos, entre marzo y septiembre de 2004 y en septiembre de 2007, pagados por el Fondo de Programas Especiales para la Paz, y con el fin de prestar servicio de escoltas a varios jefes desmovilizados de las Auc.
Una de las particularidades de esta empresa es que según sus propios registros, inició operaciones en 1993 con cinco guardas y un gerente, y más de diez años después alcanzó a tener 1.200 empleados y a prestarle sus servicios de vigilancia y seguridad a grandes empresas del país.
Con la entrega de Sierra Fernández se pone fin a un capítulo más de los nexos entre un empresario y estructuras armadas ligadas al paramilitarismo y el narcotráfico.
6 de septiembre de 2011
2 de septiembre de 2011
©verdad abierta