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américa latina

jefe de policía era asesino


[Jay Waever] Un ex oficial militar hondureño debe pagar indemnización por torturas y asesinatos cometidos bajo su mando, determinó ayer la juez de un tribunal federal en Miami.
Una juez federal de Miami ordenó que un oficial hondureño retirado pague 47 millones de dólares a las víctimas de torturas, asesinatos y secuestros cometidos por sus soldados hace 27 años.
La juez de distrito, Joan Lenard, determinó que el ex teniente coronel Juan Evangelista López Grijalba, que comandaba varias notorias unidades militares, era legalmente responsable de los actos de sus tropas.
Pero para las víctimas o sus familiares, cobrar la indemnización de López Grijalba, un ex residente de Miami-Dade que fue deportado hace dos años, es casi imposible. El ex jefe de la inteligencia militar, que perdió el pleito por torturas que entablaron víctimas contra él, por incomparecencia, vive como un ciudadano libre en Honduras.
Lenard dijo que "los hechos alegados en la demanda y las evidencias contenidas en los antecedentes establecen concluyentemente" que López Grijalba era responsable de la tortura de Óscar y Gloria Reyes, la desaparición y ejecución extrajudicial de Hans Madisson, y la desaparición, tortura y ejecución extrajudicial de Manfredo Velásquez.
Una organización de derechos humanos de San Francisco, que presentó la demanda contra López Grijalba en 2002, dijo que la resolución de la juez daba pie para presentar cargos contra el ex jefe de la inteligencia militar en Honduras.
López Grijalba fue investigado por las autoridades hondureñas en los años ochenta y noventa, pero no ha sido procesado nunca por sus crímenes.

Ayuda del Gobierno
"Creemos que el nuevo gobierno de Honduras puede estar dispuesto a examinar la posibilidad de presentar nuevos cargos", dijo Matt Eisenbrandt, director de litigios del grupo de derechos humanos The Center for Justice & Accountability. "Un juicio en Estados Unidos tiene un enorme peso en ese país".
El caso civil es el último en una serie de acciones legales emprendidas por The Center for Justice & Accountability contra sospechosos de tortura nacidos en el extranjero que viven en Estados Unidos. Hace casi cuatro años, el grupo sin fines de lucro ganó una indemnización de 54.6 millones de dólares en un pleito civil en West Palm Beach contra dos ex generales salvadoreños y embargaron capitales por 265 mil dólares, dijo Eisenbrandt.

Testimonios de Torturas
El mes pasado la juez federal de Miami presidió un juicio por daños en el que Gloria y Óscar Reyes, que viven ahora en Viena, Virginia, declararon que soldados hondureños los secuestraron una noche de su casa en Tegucigalpa en 1982 y los llevaron a una casa en las afueras de la capital hondureña donde fueron retenidos durante varios días.
El matrimonio dijo que los soldados les aplicaron descargas eléctricas repetidas veces en sus cuerpos, incluyendo sus genitales. Los soldados les gritaban preguntas sobre guerrilleros izquierdistas.
Después de una sesión de tortura, Gloria Reyes se quejó ante un oficial. "Me dio una patada en el estómago y me desmayé", dijo Reyes, que rompió a llorar durante el juicio.

Responsable
Lenard, en su sentencia del viernes pasado, resolvió que López Grijalba "mandaba y controlaba" unidades militares hondureñas que torturaron a la pareja Reyes y mataron a los otros dos: Manfredo Velásquez, un maestro casado, con cuatro hijos, y Hans Madisson, estudiante universitario.
A principios de los años ochenta, López Grijalba controlaba la notoria fuerza de la policía de inteligencia, la Dirección Nacional de Investigaciones, y el escuadrón de la muerte conocido como Batallón 316, de acuerdo a las evidencias del tribunal.

Programa de Maltratos
Las dos unidades fueron responsables de amplios abusos de derechos humanos en Honduras como parte de un programa sistemático de desapariciones y asesinatos políticos, de acuerdo a The Center for Justice & Accountability.
La juez ordenó que López Grijalba pague a los Reyes 26 millones de dólares de indemnización y daños; 10 millones de dólares a las dos hermanas de Madisson; 5 millones de dólares a la hermana de Velásquez y 6 millones de dólares a su hijo.
Cobrar ese dinero del ex militar será difícil.
"Este pleito no se hizo por el dinero", dijo Eisnebrandt, agregando que no sabe si el hondureño tiene capitales en Estados Unidos. "Se hizo para determinar responsabilidades y para que nuestros clientes vieran su caso en tribunales".

jweaver@MiamiHerald.com

5 de abril de 2006
©miami herald
©traducción mQh
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nunca más, en argentina


[Larry Rohter] En el aniversario de sanguinario golpe de estado.
Buenos Aires, Argentina. Los carteles y vallas publicitarias que juran "Nunca Más" fueron colocadas hace unos días, acompañadas con exposiciones especiales en museos, exposiciones de fotografías, libros, debates públicos y programas de televisión. Luego, el viernes, Argentina se detuvo para conmemorar el 30 aniversario del golpe militar que inició la dictadura que fue una de las más sanguinarias en la moderna historia de América del Sur.
Venciendo algunas resistencias en el Congreso, el presidente Néstor Kirchner logró antes este mes hacer aprobar la fecha para un festivo permanente, que será llamado Día Nacional de la Verdad, Memoria y Justicia.
En respuesta, muchos argentinos salieron a manifestarse o realizaron vigilias conmemorativas en todo el país en los últimos días, mientras unos pocos se reunieron frente a las casas de ex oficiales de la dictadura militar, para lanzar insultos, huevos, piedras, palos y recipientes con pintura.
En una ceremonia en la academia militar el viernes por la tarde, con dirigentes de derechos humanos sentados en primera fila, apenas a unos metros del alto mando militar, Kirchner descubrió una placa que prometía "Nunca más golpes ni terrorismo de estado".
En el discurso que siguió, fustigó a las fuerzas armadas por su "proyecto criminal" y "plan de exterminio" durante su gobierno, desde 1976 a 1983, pero agregó que también otros grupos llevaban parte de la culpa.
"Sectores de la sociedad, de la prensa, de la iglesia, de la clase política, también jugaron un papel", como también "poderosos intereses económicos", dijo. "No todos ellos han reconocido su responsabilidad en esos hechos".
El aniversario de la que sería conocida como la guerra sucia contra los subversivos -incluyendo no solamente a los guerrilleros de extrema izquierda sino también a grupos tan diversos como dirigentes sindicales, estudiantes universitarios de pelo largo y psiquiatras judíos- ha sido acompañado por recordatorios de que algunos problemas del pasado de Argentina todavía perduran.
En la provincial ciudad de Córdoba, un bastión de los escuadrones de la muerte durante la dictadura, hombres enmascarados irrumpieron esta semana en la casa de una líder del grupo de derechos humanos Abuelas de Plaza de Mayo y, de acuerdo a informes policiales, la golpearon y simularon apuntarla a la cabeza y matarla a balazos.
Además, un bomba de poca potencia estalló el jueves en una concesionaria de la Ford. El acto tenía connotaciones políticas debido a que Ford proporcionó el coche que se convertiría en el odiado símbolo de las represivas fuerzas de seguridad del estado, el Falcon, y ha sido denunciada por un grupo de antiguos empleados que eran dirigentes sindicales y que acusan a la compañía de colaborar con la seguridad del estado en su secuestro desde el taller de trabajo y posterior detención ilegal.
Más ominosamente este mes se dio a conocer que la agencia de inteligencia de la Marina continuaba espiando a funcionarios públicos, periodistas y líderes políticos, incluyendo a Kirchner, la ministro de Defensa Nilda Garré y al menos un gobernador provincial. Dos almirantes, uno de los cuales era director de la inteligencia de la Marina, han sido despedidos y se han suspendido todas las actividades de la inteligencia naval a la espera de los resultados de una investigación.
Que la Marina esté involucrada es especialmente relevante, ya que la Escuela de Mecánica de la Armada aquí fue el más infame centro clandestino de detención y tortura donde estuvieron recluidos cientos de personas durante la dictadura en Argentina.
Hace dos años Kirchner anunció que la escuela sería convertida en un Museo de la Memoria, pero el proyecto se estancó debido a desacuerdos entre grupos de derechos humanos sobre cómo cumplir mejor con ese objetivo.
El miércoles Garré ordenó la apertura de todos los archivos militares oficiales de ese período. Ese paso, que se produce meses después de que se revocara una ley de amnistía para violadores de derechos humanos, debe ayudar a los fiscales cuando más tarde este año empiecen los juicios de los ex militares por cargos de secuestros, homicidios y torturas.
Simultáneamente, el Archivo de Seguridad Nacional, un grupo de investigación privado con sede en Washington, ha hecho públicos nuevos cables y transcripciones desclasificados del gobierno de Estados Unidos relacionados con el golpe de 1976.
Los documentos indican, por ejemplo, que cuando un diputado advirtió al secretario de estado Henry A. Kissinger, dos días después del golpe, que "espere una cantidad razonable de represión, probablemente un montón de sangre", Kissinger no se mostró preocupado y ordenó que Estados Unidos apoyara a la nueva junta militar.
"Quiero apoyarlos" , dijo Kissinger, de acuerdo a los documentos. "No quiero que crean que están siendo perseguidos por Estados Unidos".
Los documentos también incluyen un informe de la inteligencia chilena, pasado a Estados Unidos, con una lista de 22 mil nombres de personas desaparecidas en Argentina a mediados de 1978 y que fueron presumiblemente asesinadas. Es significativo porque una comisión oficial aquí publicó una lista con los nombres de apenas 9 mil personas en los años ochenta, muchas menos que los 30 mil que los grupos de derechos humanos han dicho que fueron asesinadas durante los siete años de dictadura militar.
El nivel de conmemoraciones aquí ha sido mucho más alto que en los últimos cinco o diez años, dicen los argentinos. Se debe en gran parte a Kirchner, un peronista que aunque fue acusado recientemente de manipular el poder judicial y la prensa, ha hecho de la defensa de los derechos humanos y la "recuperación de nuestra memoria histórica" sellos distintivos de su gobierno.
"El gobierno de Kirchner es un problema difícil de resolver" para los grupos de derechos humanos, dice Horacio Verbitsky, director del Centro de Estudios Económicos y Legales aquí. "Durante 30 años los grupos de derechos humanos han salido a la calle a gritar y estábamos acostumbrados a ser reprimidos y, en el mejor de los casos, a ser ignorados. Pero ahora hay un gobierno que dice: ‘Sí, ¿y hay algo más? ¿Dónde está el enemigo?’ Eso ha producido un montón de asombro".
Una facción del grupo Madres de la Plaza de Mayo, por ejemplo, ha parado con sus marchas semanales, diciendo que ya no es necesario protestar por violaciones a los derechos humanos. Pero otra facción continúa, y divisiones similares eran observables en el debate parlamentario sobre la designación del 24 de marzo como festivo nacional.
Los partidos de oposición, como se esperaba, criticaron la ley, argumentando que la política de terrorismo de estado no empezó con el golpe militar, sino tres años antes, cuando el general Juan Perón y su esposa, María Estela, volvieron al poder. Pero incluso algunos defensores de derechos humanos han expresado su preocupación de que un festivo nacional termine trivializando lo que todavía es un trauma nacional.
"El 24 de marzo no puede ser un día festivo", escribió hace poco Adolfo Pérez Esquivel, activista de derechos humanos que ganó el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos durante la dictadura. "Debería servir para iniciar un proceso de reflexión y análisis de lo que ocurrió en este país en todos los lugares de trabajo, en las universidades y en las escuelas"; lo demás "no sirve a la memoria".

24 de marzo de 2006
©new york times
©traducción mQh
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argentina vive un momento crucial


[Miguel Ángel Estrella] Argentina recuerda con dolor e indignación una de las dictaduras más sanguinarias e irracionales del continente.
Los militares del Cono Sur se sentían tan soberbios en su impunidad, que extendieron los terrorismos de Estado locales a un vasto operativo regional que se llamó el Plan Cóndor. Un opositor boliviano por ejemplo podía ‘desaparecer’ o ser ejecutado en Argentina, Brasil, Chile, Paraguay o Uruguay. Este principio recíproco regía para la siniestra red del Plan Cóndor.
Fui, como tantos argentinos, secuestrado en Montevideo en 1977. Vivía allí desde 1976, con mis hijos Paula y Javier, además de tres compañeros; Raquel Odasso (de Santa Fe), Luisana y Jaime Braconi (de Entre Ríos).
Mi trabajo en Montevideo era dirigir un curso de análisis musical y la formación de diez pianistas uruguayos.
Los cuatro fuimos secuestrados en el mismo día mediante un impresionante operativo militar: Cincuenta coches sin matricula rodeaban la manzana en que se encontraba la casa que yo había alquilado. El despliegue de armamentos estaba seguramente destinado a mantener el terror en el vecindario. Los secuestros tuvieron un alto grado de violencia. También fue secuestrada una enfermera vecina, que había acudido a medicar a mi hijo Javier, presa de vómitos por la tensión que se vivía en una casa rodeada.
Fuimos conducidos en vehículos sin matrícula donde nos esposaron las manos a la espalda, nos vendaron los ojos y comenzaron a golpearnos ya en el vehículo.
Llegamos a un ‘chupadero’ que debía ser en las cercanías del aeropuerto ya que se oía un frecuente tránsito de aviones. En ese lugar nos torturaban e interrogaban. Estábamos desnudos en esas sesiones. Nunca vimos las caras de los represores.
Nos habían colocado algodones en los ojos ajustados por una venda y encima una capucha. Las torturas físicas y psicológicas, las humillaciones y los vejámenes eran ejercidos por los represores locales.
En estos actos participaban médicos, psiquiatras y "expertos" tanto uruguayos como extranjeros. Algunos murmuraban un castellano con acento europeo, cuando dictaban al interrogador alguna pregunta que debían hacernos. Los interrogatorios eran, sin embargo, dirigidos por voces argentinas en las que podíamos reconocer tonadas de diferentes regiones de nuestro país.
Poseían una abultada información sobre nuestra vida personal, profesional y nuestra militancia. Además, para nuestro caso recibían el aporte uruguayo vía la línea telefónica que tenían controlada desde hacía meses. Este elemento les permitía interrogarnos sobre quiénes llamaban a nuestro domicilio.
Las preguntas eran alternadas con torturas: electricidad ‘submarino’, colgadas, golpes… o haciéndonos escuchar casetas falsificadas con supuestas voces de hijos, padres, familiares y/o amigos.
Entre ellos, se llamaban por números, el que dirigía los tormentos se llamaba Nº 1 y su tonada era uruguaya. Los subalternos le manifestaban respeto y temor.
Los dos primeros días llegué a contar una veintena de voces diferentes entre los sometidos a suplicio. Todas eran voces de argentinos o argentinas. Luego el lugar fue despoblándose de esas voces. Habían sido trasladados clandestinamente a la ESMA o a otros chupaderos de nuestro país.
El tenor de las preguntas da una idea de la personalidad de los represores. Recuerdo por ejemplo éstas:
"Aquí, Dios somos nosotros. Somos dueños de la vida y de la muerte". "¿Vos decís que esto es un infierno? Yo, milico, cuando veo lo que hacen en los chupaderos argentinos, salgo vomitando. Aquí estás en un paraíso".
"Ustedes los peronistas son los enemigos jurados del Uruguay y los haremos mierda como hicimos con los ¨zurdos uruguayos¨. "La historia la escriben los que ganan. Y esta guerra la ganamos nosotros". "A vos te vamos a cortar las manos y después te mataremos. Te vamos a hacer lo mismo que le hicimos a Víctor Jara en Chile. "El destino de todo subversivo es estar bajo tierra". "Vos sos peor que los guerrilleros, porque con tu sonrisa y tu piano le hiciste creer a la negrada que tienen derecho a escuchar Beethoven. Beethoven es nuestro y no de la chusma, vos sos un traidor a tu clase y lo vas a pagar caro, te lo aseguro". "El nazismo es la teoría más grande. Gritá viva el nazismo o te violamos".

Las torturas y las golpizas estaban centradas en mis manos y brazos: Me colgaban de las muñecas durante horas. En la última sesión de tortura me hicieron un simulacro de cortarme las manos con una sierra eléctrica, Era el sexto día de torturas.
Yo sentía que iba ganando terreno, pues el primer día pretendían que firmara que era comandante Montonero, luego fueron bajándome de grado y al sexto día se conformaban con que firmara con un grado de aspirante. Nunca firmé nada ni di datos de nadie.
Ese sexto día, luego del simulacro de cortarme las manos, el Nº 1 me dijo: "Aquí no somos tan asesinos como en Buenos Aires, pero tenemos métodos sofisticados para destruirte. Te vamos a tener durante 18 años y poco a poco te vamos a convertir en una piltrafa.
"No serás más el padre de tus hijos ni el amante de tu mujer. Olvídate del piano y de tu militancia con la negrada, esa escoria de la sociedad. Si al cabo de ese tiempo con el tratamiento que te daremos seguís pensando en esas boludeces del Vaticano II y la opción por los pobres, te mataremos.
"Además no te interesa la guita, encontramos sólo 2.000 dólares en tu cuenta bancaria y vivís en un barrio de clase media en Flores Sur.
¿No ves que sos un subversivo? Siendo el pianista que sos deberías vivir como un rey en Paris, Londres o Nueva York. Sos un subversivo porque elegiste a la chusma".

Raquel Luisana, Jimmy y yo escapamos al traslado a la ESMA. Mis colegas del mundo musical, artístico e intelectual, organizaciones de juristas, la AIDA, organismos cristianos de varios países, como la ACAT, la CIMADE y tantos otros, la Cruz Roja Internacional, las Naciones Unidas, el Vaticano y gobiernos de Bélgica, Francia, España, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia, México, Panamá… movieron cielo y tierra para que no fuera un desaparecido para siempre.
El primer comité para mi defensa se creó en Paris a los tres días de mi desaparición e hicieron público que me habían secuestrado junto a tres compañeros.
Denunciaban asimismo que mis hijos y mi familia eran rehenes de las dictaduras argentina y uruguaya.
También al sexto día llegaron a Uruguay dos emisarios secretos de M. Mbow y Federico Mayor Zaragoza, (Director y Sub-Director de la UNESCO respectivamente), cuya misión era negociar con el gobierno uruguayo que no fuéramos trasladados a Argentina donde nuestra suerte sería la desaparición para siempre. Gracias a esta intervención permanecimos en ‘chupaderos’ y cárceles militares uruguayas.
Esa victoria tuvo como protagonistas a militantes de Derechos Humanos que lucharon sin desmayos. Amigos y colegas inolvidables como Nadia Boulanger, Yves Haguenauer, Henri Dutulleaux, Yehudi Menuhim, Alfredo Hurtado… que crearon una red de comités en Europa y América.
Los represores tenían una información acabada de mis actividades como ‘músico social’, me insultaban recriminándome que no tuviera empresarios comerciales y que no quisiera ver la fortuna que podía procurarme una carrera comercial.
Sabían que siendo estudiante del Conservatorio Nacional había creado en Buenos Aires junto a Marta, mi compañera, la primera Agrupación de Estudiantes de Música. Esa Agrupación tuvo filiales en varias provincias. Nuestra aspiración era la de difundir la llamada música clásica entre los más pobres y apoyar a nuestros colegas del interior, que no se beneficiaban de una formación como la que estaba a nuestro alcance en Buenos aires.
Me golpeaban por mi compromiso, pero la tortura era aún más brutal cuando vociferaban "como un pianista de tu clase terminó siendo vocero internacional de la Federación Indígena Calchaquí y responsable de la Educación y la Cultura de la FOTIA (Federación de Obreros y Trabajadores de la Industria Azucarera).
En ambas instituciones populares yo me ocupaba como voluntario de la difusión cultural y de programas de educación. Esto hacía de mí un subversivo.

Cuando me liberaron en 1980, encontré en Francia el terreno propicio para crear ‘Música Esperanza’, una ONG de música y Derechos Humanos.
La coyuntura política en la que devino mi segunda patria me permitió ser uno de los nexos entre la Resistencia Argentina y Organizaciones de Derechos Humanos, con altas instancias del gobierno francés.
Primero con hombres como Chaban Delmas, presidente de la Asamblea Nacional y luego con el Eliseo, especialmente con Danielle Mitterrand, Regis Debray, Lionel Jospin, Robert Badinter, Jack Lang, Pierre Mouroy o Cecile Sportis, entre muchos otros.
Desde nuestra ONG, ampliamos la acción hacia otros países de América Latina, de Medio Oriente y Africa, también en la Comunidad Europea, Canadá y Estados Unidos.
Los programas que en 1970 parecían utópicos pudimos concretarlos en Francia y multiplicar la acción musical y difundir el respeto de los Derechos Humanos en el ámbito penitenciario, escolar, hospitalario, universitario y profesional. Participamos activamente en los 80 en la lucha contra el Apartheid en Sudáfrica y en la lucha por la democracia en Argentina, Bolivia, Chile, Uruguay, Polonia y Rumania.
Como Embajador de buena voluntad de la UNESCO a partir de 1988 pude encaminar propuestas como la creación de ‘La Orquesta para la Paz’ en Medio Oriente o una nueva carrera como la de "Músicos Sociales". En la construcción de estos caminos tuve colaboradores lúcidos y apasionados como los inolvidables Julio Cortázar o Cacho El Kadri, sin olvidar a Simone Signoret, Bernard Granjon, Ilda y León, Martita Mitsler, Mercedes Depino, Eva Bain, Francine Carrard, Colette Erhard, los Wainkrantz de Uruguay, los Malimachi, Hugo Ziliani, Pierre Bercis, Rodolfo Matarollo, entre muchos otros, mis queridas Universidades de Lanús, de mi Tucumán, de Santiago del Estero, de Catamarca o las de mi segunda patria como la Charles de Gaulle en Lille, la de Rennes o la Católica de Lovaina en Bélgica.
En diciembre 2003, por primera vez acepté un cargo político, comprendiendo que la Argentina vive una nueva etapa, un momento excepcional en su historia del cual deseo profundamente participar.

El autor es embajador de la UNESCO.


©el siglo de mendoza
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kirchner pide anular indultos


[Débora Rey y Mayra Pertossi] A 30 años del golpe en Argentina, Kirchner pide anular los indultos a los militares culpables de crímenes.
Al cumplirse 30 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que dio paso a una dictadura en la que desaparecieron miles de argentinos, el presidente Néstor Kirchner conminó a la Corte Suprema a dejar sin efecto los indultos que beneficiaron a los represores y que aún siguen vigentes.
’’Tal vez sea la hora de desarticular la red de impunidad tejida a través de aquellos indultos’’, dijo el mandatario durante un acto en el Colegio Militar de la Nación.
El mandatario pidió así a la Corte Suprema que recorra el mismo camino que siguió con dos leyes de amnistía que el Congreso derogó en 2003 y que el máximo tribunal finalmente declaró inconstitucionales en junio del año pasado, permitiendo la reapertura de centenares de causas judiciales contra los represores.
En 1990 el entonces presidente Carlos Menem indultó a los ex militares y líderes guerrilleros en pos de una "reconciliación nacional".
Durante el acto en el Colegio Militar se descubrió una placa con la leyenda "Nunca más golpe y terrorismo de Estado. Por siempre respeto a la Constitución Nacional. Verdad y Justicia".
A primeras horas de la tarde, 61 embajadores realizaron una visita a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los mayores centros de detención clandestinos, guiados por el canciller Jorge Taiana y sobrevivientes que estuvieron allí alojados.
"Aquí se practicó la barbarie, la tortura, la extorsión. Y me toca especialmente de cerca porque por aquí pasaron muchos españoles", dijo a AP el embajador de España, Carmelo Angulo.
Para el final del día las principales organizaciones de derechos humanos convocaron a una marcha entre el Congreso y la Plaza de Mayo, frente a la casa de gobierno.
Según las denuncias de los organismos de derechos humanos, 30,000 personas fueron muertas, secuestradas o ’desaparecidas’ durante el régimen de facto que se extendió hasta 1983. Los informes oficiales, sin embargo, sólo dan cuenta de 13.000 casos.
En 1985 un tribunal enjuició y condenó a los líderes de dictadura por 709 casos de violaciones a los derechos humanos; pero en 1986 y 1987 violentos levantamientos militares obligaron al entonces presidente Raúl Alfonsín a impulsar la sanción de las leyes de amnistía.
La ley de Punto Final terminó con los procesos abiertos contra ex represores y la de Obediencia Debida exculpó a los cuadros menores de las Fuerzas Armadas que se habían visto obligados a cumplir órdenes.

26 de marzo de 2006
©miami herald
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bolivia pide a la OEA sesión por el mar


Canciller Alejandro Foxley rechazó revisar los tratados vigentes y reafirmó la intangibilidad de los acuerdos.En medio de la efervescencia desatada ayer en Bolivia como consecuencia de la celebración del ‘Día del Mar’, el presidente de ese país, Evo Morales, pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) convocar a una sesión urgente para tratar el recurrente tema marítimo.
Miles de personas salieron a las calles a reivindicar una salida soberana al océano Pacífico, una aspiración histórica desde que la vecina nación perdió sus territorios costeros en la guerra con Chile sostenida en 1879.
En Santiago, y a nombre del Gobierno, el ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Foxley, rechazó con tono enérgico la posibilidad de revisar el Tratado de 1904, que fijó los límites fronterizos binacionales.
Advirtió que la política exterior chilena no cambiará "un ápice", en el sentido de la intangibilidad de éstos. "Los tratados no se modifican porque una parte así lo desea o lo estima", dijo el jefe de la diplomacia chilena.
Mientras Bolivia se agitaba en actos de patriotismo reinvidicatorio, al mediodía, en la sede de la Cancillería chilena, el ministro Foxley se reunió con el Cuerpo Diplomático acreditado.
Entre los embajadores se encontraba el cónsul general de Bolivia en Santiago, Roberto Finot, con quien el ministro conversó brevemente y le reiteró la disposición del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet a avanzar en una agenda amplia.

24 de marzo de 2006
©el mercurio

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santos patronos y retornados


[N.C. Aizenman] Los salvadoreños que emigraron a Washington han convertido a su pueblo natal de Intipuca en un ejemplo de prosperidad.
Intipuca, El Salvador. Las bandas de mariachis recorrieron las calles. Muchachas con vestidos de volantes lanzaban caramelos desde las carrozas de un desfile. Y grupos de niños chillaban con regocijo cuando esta comunidad en la cima de un cerro empezaba el más eterno de los rituales de las pequeñas ciudades latinas: la fiesta anual del santo patrono.
Pero las conversaciones entre los espectadores que se apostaban a lo largo de la ruta a través de Intipuca este mes también delataban el giro moderno de las celebraciones de este año.
"Realmente, ¿así que viajaste con United?", preguntó un hombre con una camisa de polo a rayas y pantalones kaki a otro. "¿Te dejan traer tanto equipaje como Delta?"
Casi treinta años después de que prácticamente toda una generación huyera de la pobreza y de la guerra civil de El Salvador a la búsqueda de una vida mejor en el área de Washington, los inmigrantes salvadoreños están regresando en masa a visitar sus pueblos natales. Sus viajes son tan frecuentes que muchos están tan involucrados en la vida en sus pueblos natales como en la de sus ciudades adoptivas en Maryland, Virginias y el Distrito.
En Intipuca, un traquilo pueblo en la costa del Pacífico, la gente calcula que un 80 por ciento de los siete mil habitantes antes del éxodo, viven ahora en la región de Washington. Muchos de ellos vienen a menudo a controlar las tiendas y negocios que tienen en el pueblo. Otros vienen tres o cuatro veces al año, de vacaciones. Uno, un vecino de Arlington, incluso fue candidato a alcalde en su viejo pueblo natal. Hugo Salinas hizo campaña en las calles en un camión con una reproducción de tres metros del Monumento a Washington montado en la parte de atrás. Perdió el domingo por unos cien votos.
Incluso los que sólo pueden viajar una vez al años dicen que no se pueden perder la fiesta del santo patrono de Intipuca. Este año la maratón de una semana de fuegos artificiales, desfiles de carnaval, paradas, partidos de fútbol, rodeos, procesiones religiosas y bailes han atraído a unos 400 inmigrantes del área de Washington.
"Somos como pollos, y Intipuca es como nuestra gallina", dice Aloides Andrade, 53, camarero del Marriot Wardman Park Hotel en Northwest Washington. "Nos pone contentos estar cerca de ella".
A diferencia de inmigrantes de continentes más lejanos que tienden a celebrar sus festivos tradicionales en el área de Washington, los salvadoreños, que son el grupo inmigrante más grande de la región, tienen la opción de organizar esos eventos en su país natal.
Aunque los que viven ilegalmente en Estados Unidos o con permisos de residencia temporales no pueden viajar a casa tan fácilmente, crecientes números de ellos se han convertido en residentes permanentes o en ciudadanos estadounidenses a través de la amnistía de 1986 o de patrocinios subsecuentes de familiares o empleadores.
Después de más de 20 años en la región de Washington, Benjamín Arias, 43, padre de tres hijos nacidos en Estados Unidos y dependiente de un estacionamiento en el Distrito, dice que se siente profundamente enraizado en Estados Unidos.
"Me gusta mi trabajo", dice en el garaje, exhibiendo una infantil sonrisa cuando recoge las llaves del último cliente en vísperas de su partida para Intipuca. "Conozco a gente de todas las razas, de todos los países, de todas las culturas. En El Salvador no tenemos eso".
Sin embargo, confesó que contaba los minutos que la faltaban para subirse al avión.
"Una gran parte de porqué me gusta el festival es que así veo a muchos de mis amigos de Washington", dice. "Aquí en Estados Unidos, todos tenemos horarios de trabajo tan largos que no tenemos tiempo para vernos".
A la tarde siguiente, después de dos horas de carretera desde el aeropuerto de San Salvador a Intipuca, los ojos de Adrias se humedecen.
"Estoy en casa", dice, suavemente, cuando la mini-furgoneta roja de su cuñado dobla por el empinado camino que lleva al pueblo.
Sin embargo, por todas partes se ven signos de las transformaciones que ha sufrido el pueblo de Arias gracias al dinero que él y otros emigrados han enviado en los últimos años: parte de los 2.8 billones de dólares que los salvadoreños envían a casa anualmente.
Antes un revoltijo de polvo y piedras, ahora las calles de Intipuca tienen adoquines. El cacareo de los gallos se mezcla con el ulular de las alarmas de coches de los brillantes todoterrenos que muchos retornados han comprado para usar durante sus visitas. Y entre las chozas de madera y hojalata del pasado ahora hay bloques de edificios de apartamentos de ladrillos con balcones de estilo colonial español apoyados en columnas iónicas.
En la plaza mayor, los vecinos erigieron recientemente una estatua de un joven con una mochila. Es el héroe del pueblo, Sifredo Chávez, que en 1967 fue el primer intipuqueño que hizo el peligroso viaje hacia Washington.
La avalancha de vecinos que siguieron sus huellas crecieron en casas de una habitación y, la mayoría de ellos, no terminaron la secundaria. En Washington, son choferes, camioneros o dueños de pequeños carros -la columna de la clase trabajadora de la región. Pero en Intipuca, donde los niños descalzos rondan las calles en busca de latas de refrescos para vender por algunos centavos, los que vuelven de Washington forman la respetada elite de benefactores del pueblo. Con los años, reunieron los más de 800 mil dólares que requirió la construcción del centro cultural, una iglesia, el servicio de ambulancias, los ordenadores para la escuela secundaria, la clínica para los pobres, el ayuntamiento con sistema audio y -su orgullo y alegría-, el equipo de fútbol de la liguilla.
La furgoneta aparcó frente a un farmacia de estuco rosado que administra la hermana de Arias, Mirna Hernández, 38, con la ayuda de Arias y otros hermanos en Estados Unidos.
Arias entró. Hernández apenas levantó la vista de la caja para saludarlo. Entre los cuatro viajes que hace a Intipuca todos los años y sus frecuentes visitas a Washington, dice ella, ve a Arias tan a menudo que "no siento que vivamos en países separados".
Una hora después, Arias caminó hacia el nuevo ayuntamiento para una reunión con los patrocinadores del equipo de fútbol. Tenían malas noticias. El equipo había sufrido una serie de derrotas después de que los mejores jugadores dejaran el equipo a media temporada para buscar trabajos más beneficiosos en Estados Unidos.
"Es la cultura de este lugar", dice Hernán Vargas Arévalo, el administrador del equipo, sacudiendo la cabeza. "Tan pronto como cumplen 17, los chicos se marchan a Washington".
En realidad, ninguno de los jugadores que quedan en el equipo es de Intipuca; todos han sido contratados en otros lugares.
Él mismo nunca sintió el impulso, dice Vargas. En Washington, donde ya aprender inglés es una lucha, no habría cumplido su ambición de infancia de ir a la universidad, dice.
Y aunque sigue cerca de sus amigos emigrados, no puede sino advertir que han cambiado. "Te das cuenta de que alguien es un retornado porque, no sé, hablan más alto que el resto", dice Vargas. En lugar de valorar la educación, "se trata simplemente de hacer dinero y competir a ver quién tiene la casa más bonita".
Entretanto, la emigración masiva de Intipuca ha dejado al pueblo sin ninguna de las industrias que tenía. Vargas viaja todos los días a una ciudad a dos horas de camino hacia su trabajo en la administración nacional de la seguridad social. "Tengo un diploma en gerencia comercial", dice con pesar. "Pero aquí no hay negocios de los que ser gerente".
Al día siguiente, Arias y sus familiares se dirigen expectantes hacia las graderías para mirar un partido de fútbol -sólo para lamentarse con otros aficionados toda vez que los jugadores de Intipuca desperdiciaban las chances de meter un gol.
Otra de las hermanas de Arias, Emilia Vásquez, 37, se cubrió la cara con las manos. En Langley Park, Vásquez y su marido, Jorge Vásquez, 43, ambos ciudadanos estadounidenses, poseen un próspero restaurante y bar latino que patrocina a no menos de ocho equipos de fútbol del área de Washington. Sin embargo, dijo, ninguno de ellos está tan presente en su corazón como el equipo de su ciudad natal.
Detrás de ellas en las gradas oyó murmurar a otra mujer: "El problema es que estos tipos no juegan por amor. Juegan porque necesitan el dinero".
"Seguro, pero no hay nada malo con eso", dijo Vásquez, brusca, con la convicción de una tenaz capitalista. "Sólo necesitan más incentivos".
Así que para probar su punto, Vásquez se dirigió a la cancha durante la pausa.
"Así, chicos", dijo a los jugadores que descansaban a la sombra. "Les tengo una proposición. Si ganan este partido, los voy a invitar a comer a todos ustedes. También voy a pagar 20 dólares por gol a los que los hagan".
El equipo terminó ganando 3-1, y los retornados estaban muy alegres cuando esa noche entraron en tropel a la discoteca del pueblo.
Iris Hernández Portillo, 32, responsable de créditos que vive en Alexandria, suspiró cuando vio la rústica nota de "reservado", garabateada en un trozo de papel y pegada a la mesa de plástico por la que había pagado extra.
"Con todo el dinero que enviamos, y así nos tratan", dijo Hernández Portillo, que dejó Intipuca hace 14 años. "El problema es que venimos de un país donde estamos acostumbrados a que las cosas sean más presentables. Sabemos cómo hay que hacer las cosas".
En general, sin embargo, Hernández Portillo dijo que la visita estaba siendo todo un éxito. Su hija de 6, que se niega a hablar español en Alexandria, se había quedado encantada con la reina de la fiesta en su carroza del desfile y se sentía bien en el pueblo natal de su madre.
"Esta noche se sentía en el paraíso", dijo Hernández Portillo.
Cómo mantener a la generación siguiente conectada a Intipuca era una preocupación común de muchos visitantes de Washington en el baile.
En una mesa vecina, Manfredo y Celestina Mejía, dueños del restaurante Atlacatl en Arlington y en sus cincuenta, dijeron que querían retirarse a su majestuosa casa de tres pisos que se habían construido en Intipuca. Pero su hija Mayra, 19, que estaba con vacaciones de primavera, dejó en claro que no tenía intenciones de quedarse con ellos.
"Es algo difícil de explicar", dijo con una melancólica sonrisa, como amerita una verdadera intipuqueña. "Pero cuando estoy lejos del Distrito, lo echo de menos".

14 de marzo de 2006
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vida, muerte y política en perú


[Reed Johnson] Con elecciones en el horizonte, una exposición en Lima exhibe fotografías de la rica historia del país y episodios de violentas revueltas políticas.
Lima, Perú. Hay un país en el hemisferio occidental donde la gente todavía sufre de estrés post-traumática debido a sucesos que ocurrieron hace años, donde la política supura corrupción, y donde la opinión pública está encarnizadamente polarizada y se desconfía, sino desprecia derechamente, a los medios de comunicación.
Es decir, aparte de Estados Unidos.
Con una población de 28 millones casi del mismo tamaño que Iraq, extendido sobre un área tres veces mayor que el tamaño de California, Perú ha vivido probablemente más tragedias per cápita o por kilómetro cuadrado que la mayoría de otras regiones conflictivas. Y aunque la atención del mundo esté volcada últimamente en lugares como Bagdad y Darfur, pocos otros países pueden competir con la larga serie de bizarros disturbios sociales y violentos asaltos contra el cuerpo político de Perú en los últimos cinco años.
En ese breve período de tiempo, el país ha visto marcharse al exilo a su autocrático presidente Alberto Fujimori, y ha visto detener y encarcelar a su infame jefe de espionaje, Vladimiro Montesinos, por cargos de secuestros, masivas torturas y homicidios de sus escuadrones de la muerte. Ha presenciado sangrientas protestas callejeras en Lima y linchamientos públicos en pintorescos pueblos andinos, y se ha estremecido ante señales de que el brutal y terrorífico grupo guerrillero maoísta Sendero Luminoso puede estar nuevamente reorganizándose.
Tratar de condensar estos desarrollos en una prosa coherente y con imágenes convincentes ha sido la tarea de El Comercio, demostrativamente el diario más respetado del país. Mientras Perú está inundado de tabloides sensacionalistas y programas de radio y televisión repletos de rumores, El Comercio ofrece a sus lectores una mirada más sobria sobre las terribles tribulaciones del país.
Este mes, El Comercio ha dado un inusual paso adicional en sus esfuerzos por ayudar a los peruanos a tomar decisiones informadas. Mientras el país se acerca a las elecciones presidenciales del 9 de abril, El Comercio ha auspiciado una recapitulación de fotografía periodística de la reciente historia del Perú. Montada en una galería de arte en el centro de la capital, el objetivo de la exposición es reconstruir los feos y edificantes capítulos de la historia nacional y proporcionar un contexto para las elecciones venideras.
Titulada ‘Mírate’, la exposición comprende unas sesenta fotografías tomadas por fotógrafos de El Comercio entre el 1 de enero de 2000 y principios de este año. Nancy Chappell, una fotógrafo de El Comercio que ha contribuido a organizar la exposición con la fotógrafo y curadora Mayu Mohanna, dice que ‘Mírate’ ha atraído a miles de visitantes, primero en una locación anterior, en el elegante barrio de Miraflores, y luego en la ubicación actual, en la galería Juan Pardo Heeren, en el peligroso centro de la capital.
La exposición, la primero de su especie montada por el diario, es parte de una iniciativa más amplia, de varios meses, de El Comercio para crear foros públicos donde abocarse a temas nacionales en el ámbito de la salud, educación y la economía a medida que los peruanos se acercan a las elecciones. La exposición cerrará sus puertas este fin de semana.
"Para nosotros también ha sido un éxito en el sentido de que la gente ha oído más a menudo el nombre de El Comercio, pero sobre todo fue que la gente de verdad se interesó en el tema", dice Chappell, haciendo pasar a un visitante a la galería la semana pasada. "Para nosotros, realmente, fue una gran sorpresa que la gente se interesara tanto en el tema político".

Humor y Oscuridad
Ordenadas cronológicamente, las fotos siguen la trayectoria tipo montaña rusa del infierno del país, desde las luchas callejeras que terminaron con la caída de Fujimori, al establecimiento de un gobierno de transición, a los reveses y desilusiones que han acompañado la lucha del Perú en su retorno a una democracia putativa. Textos en las paredes, escritos sencillamente, ayudan a poner las imágenes en perspectiva.
Años después de que fueran tomadas, las imágenes más gráficas e inquietantes no han perdido su poder de impacto. Varias fotografías documentan la llamada Marcha de los Cuatro Suyos, a fines de julio de 2000, una revuelta urbana -desencadenada por el intento constitucionalmente cuestionable de Fujimori de presentarse a las elecciones presidenciales por tercera vez- que dejó siete muertos y ochenta heridos.
En una foto, el actual presidente Alejandro Toledo, un enemigo de Fujimori, es mostrado cuando se coloca apresuradamente una máscara anti-gas.
El sufrimiento de este período fue igualmente intenso en las remotas aldeas indias de los Andes, todo un mundo aparte de Lima. Una toma bellamente compuesta de Manuel García Miró describe un masivo entierro de víctimas de Sendero Luminoso desenterradas en 2003, la solemne procesión de ataúdes plateados serpenteando por colinas de color verde esmeralda.
No todo es tristeza. En algunas fotos, la seriedad roza la locura, la ironía o el humor negro. Una foto tomada por Verónica Salem el 19 de septiembre de 2000, muestra a un sonriente Fujimori frente al palacio presidencial saludando con la mano a un grupo de partidarios, aparentemente indiferentes ante el hecho de que tiene la mano negra debido a la grasa que se usó para impedir que los manifestantes escalaran las rejas del palacio de gobierno. La fotógrafo Inés Menacho capta juguetonamente a un solícito Toledo y George Bush de visita, brazo contra brazo, cada uno instando al otro a pasar primero, de tal modo que parece que están bailando vals.
Una sección de la exposición está dedicada a imágenes de lo que los latinoamericanos llaman vida cotidiana, en toda su reveladora cotidianidad con ocasionales toques de surrealismo: guapas tomando sol ante una foto gigante de Machu Picchu, mujeres indias jugando su partido anual de fútbol sin toma de prisioneros, y una magnífica imagen en blanco y negro de una boda tradicional en Ayacucho.

Gafes del Oficio
En las paredes de la galería de dos pisos, citas seleccionadas dan resonancia adicional a las imágenes. Una de ellas dice: "George Bush piensa probablemente que es difícil ser presidente de Estados Unidos, pero déjame decirte que ser presidente del Perú es todavía más difícil". Lo dijo el presidente Toledo durante una visita en 2003 a la Universidad de Stanford.
También hay un video de 20 minutos de fotógrafos del diario discutiendo su trabajo y las difíciles circunstancias en que se tomaron muchas de las fotos. Además de los riesgos profesionales en tiempos difíciles, los fotógrafos peruanos deben hacer frente al reto de comunicarse con un gran número de indios andinos cuyas lenguas maternas son los varios dialectos de quechua que se hablan en el país, dice el fotógrafo Lino Chipana, 39, que lleva 19 años en el oficio. En un notorio incidente de principios de los años ochenta, campesinos indios mataron a un grupo de fotógrafos y periodistas a los que confundieron con guerrilleros (pensaron aparentemente que sus cámaras eran armas).
La galería se sitúa en una ajetreada arteria comercial, y sus puertas dan a la calle. Ritmos de cumbia y el sonido del claxon de los coches que pasan cuelgan en las aceras, y debido a que la galería cierra tarde, los visitantes pueden entrar durante el almuerzo o en camino a casa después del trabajo.
Chappell dice que ha sido especialmente gratificante que los maestros hayan llevado a grupos de alumnos que son demasiado jóvenes como para haber presenciado de primera mano los acontecimientos mostrados en ‘Mírate’, pero que sienten curiosidad por la historia de su país.
"Empiezan a leer y a recordar y desarrollan una conciencia", dice. "Y también son los que van a votar en el futuro, ¿no?"
Cómo será ese futuro, incluso en el corto plazo, es una suposición. Fujimori, que viajó de Japón a América del Sur en el otoño pasado en lo que era visto como el inicio de un intento de retorno, se encuentra actualmente en una cárcel en Chile mientras espera su posible extradición para hacer frente a cargos de corrupción y violación de derechos humanos. (El ex presidente rechaza estas acusaciones).
Entretanto, la elección presidencial será disputada por nada menos que 25 candidatos, lo que ha producido una atmósfera mediática circense. La exposición insinúa la incertidumbre presente con una imagen final, una toma de Miguel Bellido de una silla vacía, envuelta en una faja rojiblanca.
José Francisco Lara, 60, que trabaja en una compañía exportadora de mariscos, estaba entre los visitantes una tarde hace poco. Dice que estaba bien que el proyecto fuera auspiciado por El Comercio, "que casi siempre ha demostrado que puede ser creído".
"Yo he sufrido con todas las cosas que nos han pasado en estos tiempos", dice, indicando las fotos. Volver a enfrentarse con los recuerdos es doloroso, pero está feliz de haber venido. "No podemos olvidarnos de lo que pasó".

11 de marzo de 2006
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una madre provoca debate sobre la guerra


[Héctor Tobar y Alex Renderos] El Salvador es el único país latinoamericano con tropas en Iraq. Herminia Ramos, cuyo hijo murió allá, no quiere que otros sufran como ella.
Guayamango, El Salvador. Lo único que quería Herminia Ramos del ejército era la pensión de su hijo: 200 dólares al mes, exactamente. Pensaba que ella merecía ese dinero ahora, porque él había dado su vida vistiendo el uniforme del ejército, peleando en una guerra al otro lado del mundo, en Iraq.
Pero el ejército salvadoreño le dijo que no.
Ramos dijo que se sintió abandonada. Sola con sus pensamientos en su rala casa de cemento, y cinco otros hijos que mantener, llegó rápidamente a la conclusión de que ningún padre debía pasar por lo que ella.
Puso su firma en una carta pidiendo al ejército de El Salvador que retire sus tropas de Iraq. Luego la entregó personalmente en el congreso nacional y en las oficinas del conservador presidente Tony Saca. En el proceso, la tranquila campesina se ha convertido en el símbolo más potente del pequeño movimiento contra la guerra del país.
"Hay otras madres que tienen a sus hijos allá, y yo no quiero que sufran lo que yo sufrí", dijo Ramos, y empezó a llorar. "Esas tropas están allá sin ninguna necesidad, han sido a sufrir tan lejos por nada".
El Salvador es el único país latinoamericano con tropas en Iraq. Unos 380 soldados del Batallón Cuscatlán de la elite del ejército han sido estacionados allá desde 2003.
En Iraq han muerto dos soldados salvadoreños. El hijo de 19 de Ramos, Natividad Méndez Ramos, que fue el primero, cayó en la sureña ciudad de Nayaf el 4 de abril de 2004, cuando los partidarios del clérigo chií anti-norteamericano Moqtada al-Sáder atacaron a las tropas salvadoreñas y españolas en las barracas allá.
Natividad se unió al ejército cuando tenía 15 años, eludiendo de algún modo la exigencia de tener los 16 cumplidos. Fotos en la casa de Ramos muestran a un joven con la piel color café que se ve mayor de lo que es.
Ramos recuerda la última vez que vio a Natividad, cuando volvió casa con permiso justo antes de partir para Iraq, y el dolor de una de sus últimas conversaciones juntos.
"Me dijo: ‘Mamá, creo que esta es la última vez que nos vamos a ver’. Y yo le dije: ‘No, no, hijo. No tienes porqué ir. No te vas a marchar allá. No quiero que vayas allá’... Mi hijo estaba desconsolado. Me dijo: ‘Te vas a quedar sola’".
Las encuestas aquí muestran que una mayoría de los salvadoreños se oponen a la presencia de tropas de su país en Iraq, pero las protestas contra la guerra prácticamente no existen.
"Las acciones de Herminia han reabierto el debate sobre nuestras tropas en Iraq, un tema que ha sido casi olvidado", dice María Silvia Guillén, que dirige aquí un centro de ayuda jurídica en El Salvador. Los activistas llaman a Ramos "la Cindy Sheehan de El Salvador".
Cuando Ramos tomó contacto con un ministro local para expresarle su preocupación por la guerra, los activistas en pro de la paz redactaron una carta de protesta en su nombre.
"Yo la considero como una de nuestras heroínas salvadoreñas", dijo el obispo Medardo Gómez, de la iglesia luterana salvadoreña de El Salvador. "Es una mujer pobre, de pocas palabras, que habló movida por el dolor. Se ha atrevido a hacer frente a los poderosos, a nuestro gobierno, y sobre todo, a los militares".
El gobierno salvadoreño, dice la carta de protesta, se ha convertido en "cómplice de una ocupación militar que viola leyes fundamentales del país y en cómplice de violaciones a los derechos humanos".
Poco después de que Ramos entregara su carta el mes pasado, Saca fue interrogado por periodistas sobre si tenía alguna respuesta, en momentos en que un nuevo contingente de tropas salvadoreñas estaba a punto de ser desplegado en Iraq.
"Uno de los riesgos de la guerra es que las personas pueden morir, lo que lamentamos profundamente", dijo el presidente. "Hemos apoyado a la señora Ramos, respetamos su opinión. Pero el batallón irá a Iraq".
Para la Alianza Republicana Nacionalista, el grupo de extrema derecha al que pertenece Saca, la presencia de tropas salvadoreñas en Iraq es un importante símbolo de los estrechos lazos del país con Estados Unidos y el gobierno de Bush.
Guillermo Gallegos, un legislador del partido gobernante que es uno de los principales partidarios de la presencia salvadoreña en Iraq, dice que el país está pagando a la comunidad internacional la ayuda que recibió después de la guerra civil.
"Como país estamos moralmente obligados a continuar apoyando el proceso de reconstrucción y democratización de Iraq", dijo Gallegos. "Hemos vivido el mismo tipo de guerra y nos ayudaron... Es una deuda que tenemos".
Después de su muerte, Natividad fue declarado "héroe nacional" por el presidente de entonces, Francisco Flores. El ejército pagó a su madre su póliza del seguro de vida de siete mil dólares.
El cuerpo de Natividad llegó a Guayamango por helicóptero para ser enterrado con una solemne ceremonia transmitida por televisión nacional.
También llegaron los soldados que construyeron la casa de cemento, que es la envidia de muchos en una comunidad rural donde la mayoría de las casas son de ladrillos de adobe. Pero el dinero del seguro de vida se acabó hace mucho tiempo -porque para una madre soltera con cinco hijos como Ramos es difícil llegar a fin de mes.
Oficiales militares dijeron a Ramos, 47, que ella no tenía derecho a recibir la pensión de su hijo sino cuando cumpliera 55.
"En ocho años pueden pasar un montón de cosas", dijo. "Yo la necesito ahora".
Después de entregar su carta de protesta al presidente, llegó a su casa un grupo de oficiales del ejército.
"Me dijeron: ‘Envíe las cartas que quiera, pero las tropas partirán para Iraq’... Yo les dije: ‘Yo no quiero que esas tropas vayan allá’".
Muchos países que formaban parte de lo que el presidente Bush llamó "la coalición de la buena voluntad" se retirado sus tropas de Iraq desde entonces, incluyendo a España, Honduras, Nicaragua y la República Dominicana.
Napoleón Campos, un analista político de San Salvador, dice que piensa que las tropas salvadoreñas seguirán en Iraq en el futuro previsible.
"Las tropas en Iraq se han convertido en una especie de camisa de fuerza que El Salvador ya no se puede quitar", dijo Campos. "Todo indica que seguiremos con Estados Unidos hasta que ellos salgan de allá, victoriosos o derrotados".

Renderos informó desde Guayamango y Tobar desde Ciudad de México.

10 de marzo de 2006
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histórico mea culpa de fuerza aérea argentina


Instituto castrense reconoció por primera vez violaciones de los derechos humanos durante última dictadura. Rama de las fuerzas armadas trasandinas fue la menos involucrada durante la ‘guerra sucia’ y la que montó la menor cantidad de centros de concentración clandestinos. Sin embargo, bajo su órbita estuvo uno de los mayores centros de detención y torturas: la Mansión Seré.

Por primera vez desde el regreso de la democracia en 1983, la fuerza aérea argentina reconoció que durante la última dictadura funcionarios de esa institución cometieron violaciones de los derechos humanos.
"La Fuerza Aérea que hoy me toca conducir, asume la obligación moral ante la nación de reconocer los hechos contra la dignidad del hombre cometidos por integrantes de nuestra institución en aquellos días", dijo ayer el comandante de ese instituto castrense, brigadier Eduardo Schiaffino, durante la ceremonia de inicio del año militar.
La fuerza aérea era la única rama de las fuerzas armadas trasandinas que hasta ahora no había reconocido su participación en la llamada ‘guerra sucia’: la eliminación sistemática de militantes izquierdistas opositores.
En 1995, el entonces jefe del ejército, general Martín Balza, sorprendió con una sentida autocrítica. En marzo de 2004, el almirante Jorge Godoy, hizo lo propio con la Armada, la institución castrense más comprometida con la represión ilegal y la más renuente a aceptar los crímenes comprobados por la justicia.
Cuando faltan poco más de dos semanas para que se cumpla el trigésimo aniversario del golpe militar que el 24 de marzo de 1976 dio paso al régimen de facto, Schiaffino llamó a los integrantes de la fuerza aérea a "reflexionar sobre el respeto a la ley" y expresó su deseo de que se alcance "el reencuentro, la concordia y la hermandad entre los argentinos".
El jefe de la fuerza aérea ofreció su ‘mea culpa’ ante la presencia de la ministra de Defensa argentina, Nilda Garré, una reconocida militante de la izquierda peronista durante la década del setenta.
La ministra trasandina se declaró "muy satisfecha" con la autocrítica realizada por Schiaffino, pues la consideró "fundamental" para "consolidar" la etapa de "reeencuentro" de las fuerzas armadas con la sociedad.
Durante su discurso, Schiaffino dijo que las nuevas generaciones no deben cargar sobre sus espaldas con "los errores del pasado" y "entender que no hay solidaridad con el delito, ni con la tortura ni con la cobardía". Garré coincidió en que 95% de los cuadros de la fuerza aérea "ni siquiera estaba en funciones" durante la última dictadura y "quiere acercarse a la sociedad, asumir la responsabilidad, hacer su autocrítica y mirar hacia adelante en una etapa de reencuentro con los argentinos".
Durante la dictadura militar argentina, la fuerza aérea fue el servicio armado menos involucrado en el terrorismo de estado y que menos centros de concentración clandestinos montó bajo su jurisdicción. Sin embargo, bajo su órbita uno de los mayores centros de detención y torturas: la Mansión Seré.
Tras el golpe de 1976, la antigua propiedad de dos pisos de estilo europeo ubicada en la localidad de Morón, en las afueras de Buenos Aires, fue convertida en prisión clandestina. Hasta 1978, la casona, que en su jerga los militares llamaban "Atila" o "La Mansión", albergó a detenidos políticos. Pese a la estricta vigilancia a la que eran sometidos los prisioneros, el 24 de marzo de 1978 -exactamente dos años después del golpe- cuatro detenidos lograron fugarse, descolgándose desnudos y esposados desde una ventana del primer piso. Hundida en el escarnio público provocado por la fuga, la fuerza aérea decidió dinamitar la casona pocos días más tarde.
De acuerdo con las denuncias de grupos de derechos humanos argentinos, 30.000 personas fueron muertas, secuestradas o ‘desaparecidas’, entre ellas sindicalistas, activistas políticos de izquierda, periodistas e intelectuales, durante la ‘guerra sucia’. Los informes oficiales, sin embargo, sólo dan cuenta de 13.000 casos.Astiz Se Negó A Declarar Por Delitos En la ESMA
El ex marino Alfredo Astiz se negó ayer a declarar ante la justicia argentina por el caso que lleva el juez Sergio Torres en el marco de la investigación contra la violación de los derechos humanos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los centros ilegales de detención de la dictadura militar (1976-1983).
El apodado ‘ángel de la muerte’ rehusó responder cualquier pregunta del magistrado, sobre los hechos que tuvieron como principales víctimas a cuatro detenidos en la ESMA.
Luego de estar en los tribunales de Buenos Aires, el destituido capitán de la Armada argentina fue trasladado a la base naval donde cumple prisión preventiva, por medio de un gran despliegue de seguridad.
Jueces de España, Francia, Italia y Suecia han pedido la extradición de Astiz a sus países para poder juzgarlo por los cientos de detenidos en la ESMA. Además, el ex marino es acusado de la desaparición de las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domon y de la joven sueca Dagmar Hagelin, entre otros delitos.
El ‘ángel de la muerte’ es uno de los 13 acusados en la causa sobre las violaciones de los derechos humanos cometidas en la ESMA que fueron citados a declarar por el juez Torres, quien también libró órdenes de captura contra otros cuatro imputados.

 

10 de marzo de 2006

©la nación
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