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españa no la extraditará


La Audiencia Nacional española rechazó el pedido de extradición de Isabel Martínez de Perón, reclamada por la Triple A. Consideró que no cometió delitos de lesa humanidad.
[Oscar Guisoni] Madrid, España/Argentina. La Audiencia Nacional española negó ayer la extradición a la Argentina de la ex presidenta María Estela Martínez de Perón. Las dos resoluciones judiciales, de 28 páginas cada una, a las que tuvo acceso Página/12, dejan al descubierto la debilidad y las contradicciones del proceso que lleva a cabo contra la ex presidenta el juez Norberto Oyarbide. Los magistrados consideraron que la documentación remitida por éste a los tribunales españoles no demuestra la pertenencia de Isabelita a la Triple A, a la que ni siquiera se tomó la molestia de implicarla directamente como parte integrante de la organización. También desestima la causa iniciada por el juez de Mendoza Héctor Acosta por considerar que con sólo dos casos no puede hablarse de delitos de lesa humanidad cometidos "contra la población civil". La Audiencia sentó un precedente favorable a la ex presidenta, ya que consolidó la tesis de que era un mero títere con poco control sobre su propio gobierno.
En ambos documentos se señala como uno de los obstáculos para "la entrega" la Ley 23062 del 24 de mayo de 1984, surgida del famoso pacto entre Isabelita y Raúl Alfonsín con el que el ex presidente pretendió contener al peronismo durante sus primeros meses de mandato. El auto de la Audiencia cita el párrafo de la ley en el que se afirma que "los jueces carecen de legitimación para juzgar a las autoridades constitucionales destituidas por actos de rebelión" y luego resalta que la ex presidenta se haya "comprendida" explícitamente en su articulado, "lo cual no es muy habitual en la técnica legislativa y podrá inclusive decirse que carece de la vocación de universalidad que toda norma debe tener". Toda una crítica de la Justicia española a una de las leyes controvertidas del alfonsinismo. "Lo cierto", concluye la Audiencia, "es que la misma continúa vigente y supone un inicial obstáculo para la entrega derivado del propio ordenamiento del Estado" que la ha solicitado.
La Audiencia desestima los argumentos del magistrado argentino señalando que "no deja de extrañarnos que sólo después de más de 30 años de ocurridos los hechos se pretenda la presente extradición" y recuerda que la cooperación de Isabelita con la Triple A "ya podía presumirse" en los datos que había en "la causa archivada en julio de 1989 con motivo del fallecimiento de José López Rega". "Se hace difícil comprender tanto retraso", concluyen lapidariamente. La Audiencia discrimina luego entre la situación de Isabelita y la del recientemente extraditado en el marco del mismo proceso Rodolfo Eduardo Almirón, destacando que mientras en el caso del ex comisario estaba probada su pertenencia a la Triple A, en el caso de la ex presidenta "no aparece con claridad la intervención de la reclamada", por lo cual "encontramos dificultades para hacer extensible a ella" el pedido.
A propósito de la pertenencia de Isabelita a la Triple A, la Audiencia Nacional considera que Oyarbide no ha aportado pruebas suficientes de ello, y ataca el argumento presentado por el magistrado argentino que hace mención a una reunión de gabinete presidida por Isabel en la quinta de Olivos el 8 de agosto de 1974 en la que supuestamente se mostraron diapositivas de dirigentes políticos que luego fueron asesinados. El mismo juez argentino, señala el tribunal madrileño "no atribuye a la reclamada ni la muerte, ni los secuestros, ni las desapariciones perpetradas por la Triple A" y tampoco "permite saber si es que siquiera tuvo capacidad para tolerar la perpetración" de los crímenes, ya que "quien ostentaba dominio real sobre las acciones de dicha asociación era López Rega". Haber estado en esa reunión y haber visto esas diapositivas no quiere decir que haya dado ella la orden de matar, concluye el tribunal madrileño. Si tuvo responsabilidad "por omisión, tendría que haberse especificado hasta qué punto ésta podía haber evitado que la Triple A hubiera cometido los diferentes delitos" que cometió, cosa que Oyarbide tampoco hizo, mientras que resulta evidente que los crímenes que se cometieron en el periodo comenzaron "mucho antes de su mandato", un detalle que el juez argentino no tuvo en cuenta a la hora de instruir la causa.
En la segunda resolución, la Justicia española va aún más allá a la hora de analizar la responsabilidad de Isabel Perón en la desaparición de Héctor Aldo Fagetti y la detención y tortura de Jorge Valentín Berón, que sustentaban la causa abierta en Mendoza. La Audiencia analiza los argumentos de la defensa que afirman que los famosos "decretos contra el ‘accionar de la subversión’" no fueron "firmados por la reclamada", sino "por otros miembros del gobierno, como Italo Luder, presidente en funciones, Antonio Cafiero, Carlos Ruckauf y otros, contra los que no consta que se hayan seguido causas penales y señala que "los actos de terrorismo y desaparición forzada de personas se iniciaron con el llamado ‘Operativo Independencia’ en Tucumán, que tuvo lugar un año antes del golpe de Estado Tales operaciones se basaban en el Decreto N 261/1975" y en ellos "se autorizaba al Ejército de Tierra a ejecutar las operaciones necesarias para neutralizar o aniquilar" las acciones supuestamente subversivas.
La Audiencia hizo un pormenorizado análisis de qué debe considerarse "crímenes de lesa humanidad" y concluyó que los delitos por los cuales ha sido imputada Isabelita en la causa mendocina "quedan fuera de esta tipificación" ya que "estamos en presencia de una detención ilegal y desaparición de un ciudadano" en el caso Héctor Fagetti "detenido por imperio del Decreto Nacional de ‘Aniquilamiento del Accionar de la Subversión’ y ante un caso de detención ilegal y torturas en el caso de Jorge Valentín Berón, delitos que debido al paso del tiempo ya han prescripto. No hay elementos, dicen los jueces españoles "para poder estimar que nos encontramos en presencia de un delito de lesa humanidad" ya que no existe un vínculo concreto entre Isabelita "y las detenciones ilegales" y tampoco "puede inferirse la existencia de un ataque sistematizado contra la población civil, conocido y consentido por las más alta Autoridad de la Nación" "pues nada le relaciona con las numerosas desapariciones ocurridas durante su mandato". Así las cosas, ahora la fiscalía madrileña tiene dos días para apelar la resolución de la Audiencia. Si no lo hace, la ex presidenta argentina podrá volver a pasearse por Madrid sin tener que rendir cuentas a la justicia por el resto de sus días.

30 de abril de 2008
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el crimen más brutal de la dictadura


El TOF-5 comienza a juzgar mañana a los responsables por la Masacre de Fátima, ocurrida en agosto de 1976. Los policías retirados Juan Carlos Lapuyole –hombre del ex ministro Harguindeguy–, Carlos Gallone y Miguel Ángel Timarchi están acusados por el homicidio de veinte hombres y diez mujeres.
[Diego Martínez] Argentina. En la madrugada del 20 de agosto de 1976 veinte hombres y diez mujeres secuestrados en la Superintendencia de Seguridad Federal, bajo la órbita del Cuerpo I de Ejército, fueron adormecidos y cargados en un camión verde oscuro. A la altura del kilómetro 62 de la ruta 8, en un camino de tierra cercano a Fátima, el camión y los tres Ford Falcon que lo escoltaban se detuvieron. Bajaron a los moribundos, les dispararon un tiro a quemarropa y los apilaron sobre una carga de dinamita. A las 4.30 la explosión hizo temblar Fátima. El sumario policial detalló que tenían las manos atadas por la espalda y los ojos tapados con cinta adhesiva. Fue la matanza más brutal que se conoce de la última dictadura.
Mañana el Tribunal Oral Federal 5, integrado por Guillermo Gordo, Daniel Obligado y Ricardo Farías, comenzará a juzgar por la "Masacre de Fátima" a tres oficiales retirados de la Policía Federal. La acusación correrá por cuenta del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y del fiscal Félix Crous. Los imputados son el director de Inteligencia de la Superintendencia (SSF), comisario general Juan Carlos Lapuyole –hombre de íntima confianza del ex ministro del Interior Albano Harguindeguy, que interrogaba al pie de varias mesas de tortura porteñas con el alias de "Francés"– y dos miembros de sus brigadas: los comisarios inspectores Carlos Enrique Gallone y Miguel Angel Timarchi.
El sombrío edificio de Moreno 1417, a una cuadra del Departamento Central de Policía, fue desde los años ‘60 sinónimo de represión política. El año pasado, el uruguayo Antonio Viana Acosta, militante tupamaro, denunció que ya en febrero de 1974 fue torturado durante dos semanas en Coordinación Federal, nombre anterior de la SSF. En su secuestro, pedido por la inteligencia oriental, intervinieron los jefes de la Policía Federal, Alberto Villar y Luis Margaride, y de la Triple A, Rodolfo Almirón y Juan Ramón Morales. Coordinación ya era epicentro del incipiente Plan Cóndor.
El inspector Rodolfo Peregrino Fernández, ayudante de Harguindeguy durante 1976, relató en 1983 que el ministro tenía brigada propia para secuestrar, pero "cuando el grado de riesgo superaba la capacidad de acción de este grupo recurría a oficiales de la Dirección de Operaciones de la SSF, cuya jefatura ejercía el comisario mayor Lapuyole, siendo el principal Carlos Gallone, alias ‘Carlitos’, quien más frecuentemente era comisionado a estos efectos". Agregó que Gallone tenía "ferviente admiración por la extrema derecha" y fue "el más estrecho colaborador de Harguindeguy en las tareas de represión ilegal. Se rodeó de los mayores torturadores y asesinos salidos de la Triple A, a quienes llevó a la Dirección General de Inteligencia".
A diferencia de otros centros clandestinos porteños como El Olimpo, Club Atlético o la ESMA, recuperados como espacios para la memoria y con decenas de represores presos, la mayor parte de los asesinos de la SSF siguen impunes, y su edificio intacto. El juicio por Fátima es la excepción que confirma la regla. El juez federal Norberto Oyarbide, que instruye la causa Triple A, no avanzó por el momento más allá del entorno íntimo del ex ministro José López Rega. Y el Estado argentino, querellante por medio de su Secretaría de Derechos Humanos en causas de todo el país, no impulsó aún la investigación del centro clandestino más cercano al Obelisco.

Royal Air Force
Rara avis para una fuerza que convirtió el silencio en mandamiento, el sargento retirado Armando Luchina, ex carcelero de la superintendencia, declaró ante la Conadep en 1984, en el Juicio a las Juntas en 1985, y ante cada organismo, juez o periodista dispuesto a escucharlo. "Yo estoy jugado", responde para explicar por qué no aceptó protección del Estado. A Luchina no le contaron la historia. Siempre admitió que tuvo contacto con los secuestrados y que debía llevar una lista de presos legales y otra de "RAF", por Royal Air Force, como Lapuyole & Cía. nombraban a quienes consideraban "en el aire".
La noche del 19 de agosto se apagaron todas las luces de la superintendencia menos las del ascensor y el estacionamiento, relató Luchina. Estaban los jefes de todas las brigadas. Gallone daba las órdenes. Bajaron a los treinta secuestrados desde distintos pisos. Cuatro parecían muertos. El resto, drogados. Los cargaron en un camión que no era de la dependencia. "Estos se van para arriba", le comentaron. Dos días después leería en los diarios la aparición de los treinta cuerpos.
Un grupo de obreros se topó con la escena. La explosión había provocado un hoyo de un metro de profundidad. La brutalidad obligó a Videla a repudiar la masacre. Cinco cadáveres fueron identificados desde el primer momento. Inés Nocetti había sido secuestrada el 11 de agosto junto con Selma Ocampo, militante sindical despedida de la Ford de General Pacheco, identificada en 1984. Alberto Comas había desaparecido a fines de julio. Trabajaba en la fábrica Royo, pegada al Riachuelo. Ramón Lorenzo Vélez, Angel Osvaldo Leiva y Conrado Alsogaray, obreros de la firma Bendix, habían sido secuestrados en la madrugada del 16 de julio. Los otros 25 cuerpos fueron inhumados como NN en fosas individuales del cementerio de Derqui. El Equipo Argentino de Antropología Forense los exhumó en 1985, pero recién diez años después, en el marco del Juicio de la Verdad, pudo comenzar a identificarlos por medio de análisis genéticos. De las 30 víctimas, 16 ya tienen tumba con nombre y apellido. La mayoría eran obreros de Bendix y fueron vistos en la SSF.
A fines de 2002, en representación de familiares de Jorge Argente, Alberto Comas, Susana Pedrini de Bronzel y Horacio García Gastelú, el CELS pidió la reapertura de la causa. En mayo de 2004 el juez federal Daniel Rafecas procesó a Lapuyole, Gallone y al director de operaciones, Carlos Vicente "El Lobo" Marcote, que murió poco después. Al año, al confirmar los procesamientos, la Cámara Federal porteña incluyó también a Timarchi. En febrero de 2006 Rafecas elevó la causa a juicio oral. Lapuyole, de 75 años y serios problemas de salud, goza de prisión domiciliaria. Timarchi, de 62, y Gallone, de 60, están presos en Devoto. La causa tiene un solo prófugo: Luis Alberto 'El Japonés' Martínez. El resto de los miembros de las brigadas de la superintendencia podrá presenciar el juicio como cualquier ciudadano. Nadie los busca.

28 de abril de 2008
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prisión por asesinato de sacerdotes


El vicecomodoro Luis Fernando Estrella, ex segundo jefe de la Base Aérea de Chamical, y el ex alférez Miguel Ricardo Pessetta fueron arrestados por su participación en los asesinatos de los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Rogelio Gabriel Longueville.
[Diego Martínez] Argentina. Dos oficiales retirados de la Fuerza Aérea fueron detenidos ayer en La Rioja por su participación en los secuestros y asesinatos en 1976 de los sacerdotes tercermundistas Carlos de Dios Murias y Rogelio Gabriel Longueville, más conocidos como "Los Mártires de Chamical". Se trata del entonces vicecomodoro Luis Fernando Estrella, ex segundo jefe de la Base Aérea de Chamical y figura central de la dictadura en La Rioja, y del ex alférez Miguel Ricardo Pessetta. Citados a prestar declaración indagatoria, ambos hicieron uso de su derecho a no quebrar el pacto de silencio. Son los dos primeros detenidos por crímenes de lesa humanidad en La Rioja. "Es un pequeño gran paso después de tantos años de buscar pruebas", celebró Cristina Murias, querellante y hermana del cura asesinado, quien espera con paciencia cristiana que la Iglesia "deje de mirar para otro lado" y se constituya como querellante.
El párroco francés Longueville y su vicario Murias fueron secuestrados en la noche del 18 de julio de 1976 en la parroquia El Salvador, de Chamical. Sus cuerpos fusilados, con los ojos vendados, aparecieron en un descampado al sur de la ciudad. Murias tenía signos de torturas. Hoy el sitio se denomina Los Mártires y un oratorio honra sus memorias.
El 23 de marzo de 2007 el fiscal general Alberto Lozada, de la Cámara Federal de Córdoba, promovió junto con los fiscales Graciela López de Filoñuk y Horacio Salman la acción para que se investiguen sus crímenes. Adjudicaron el secuestro a Pessetta, al capitán Miguel Angel Escudero, los policías Juan Carlos "Bruja" Romero y otras dos personas. Como emisores de la orden, a los vicecomodoros Lázaro Aguirre y Estrella, jefe y subjefe de la base, y al coronel Osvaldo Pérez Battaglia, jefe del Batallón de Ingenieros 141, todos bajo la órbita del comandante del Cuerpo III, general Luciano Benjamín Menéndez. El 5 de marzo último Murias se presentó como querellante con el patrocinio de las abogadas Cristina Herrera, Adriana Mercado Luna, Viviana y María Elisa Reinoso. El 19 el juez federal Daniel Herrera Piedrabuena citó a los policías Romero, director de Informaciones, y Benito Vera, por su rol en el espionaje previo a los secuestros. Ambos se negaron a declarar pero no quedaron detenidos.
Ayer, Franco Grassi subrogó a Herrera Piedrabuena, ausente por viaje. Estrella, de 74 años, a quien hasta el fiscal daba por muerto, se presentó por la mañana. El defensor oficial Daniel Narbona se negó a asistirlo. Adujo "violencia moral": su padre Nicolás Narbona, ministro de Acción Social riojano de 1973 a 1976, fue preso político durante la dictadura. Lo asistió el defensor Juan de Leonardi, pero Estrella se negó a hablar. Luego hizo lo propio Pessetta. El suboficial Sergio Martínez también estaba citado a indagatoria pero no se presentó a declarar. Ante la ausencia del fiscal Darío Illánez, su secretaria Martha Kinath y las cuatro abogadas pidieron las detenciones, que ordenó Grassi. A las dos de la tarde Estrella y Pessetta fueron trasladados a una dependencia de la Policía Federal. Un hombre de unos cuarenta años vestido con clerygman que dijo ser capellán castrense pero prefirió no identificarse asistió al ultracatólico Estrella antes de la partida. El comodoro retirado es el mismo que el 18 de enero de 1988 comandó la banda que copó el aeroparque Jorge Newbery durante tres horas en un golpe fallido contra el presidente Raúl Alfonsín, a quien consideraba marxista.
La Rioja tiene cuatro causas paradigmáticas. La más avanzada es la que investiga el asesinato del conscripto Roberto Villafañe. Le sigue la de los mártires. A paso lento marchan las que investigan los crímenes del obispo Enrique Angelelli y del catequista Wenceslao Pedernera. Francia también abrió una causa por Longueville a pedido de sus hermanas. "Es un paso muy importante, son los primeros detenidos. Estrella participó en la logística de los crímenes de mi hermano y Gabriel, pero también de Angelelli y Pedernera", apuntó Murias, quien lamentó "que no se acumulen las causas" y confesó que la exigencia de justicia por el crimen de su hermano "ha sido una de las razones de mi vida en todo este tiempo".

26 de abril de 2008
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patti de nuevo en cana


El represor Luis Patti volvió a prision después del desafuero del congreso. Otra oportunidad de justicia.
[Adriana Meyer] Argentina. Al final fue apenas un recreo. Ocho fueron los días que el represor Luis Patti estuvo en libertad, por acción del fallo de la Corte Suprema que consideró que el Congreso no tenía atribuciones para impedir su incorporación como legislador electo. Con viento a favor, la Cámara de Diputados tuvo rápidos reflejos para sacarle los fueros que la Corte dijo que tenía, y cumplir así con el pedido del juez federal que lo encarceló en noviembre por el secuestro, tortura y asesinato de siete personas. Anoche el ex comisario de Escobar volvió al "pabellón de lesa" humanidad en la cárcel de Marcos Paz, y se cerró un capítulo del proceso en el que sus víctimas buscan justicia, hasta ahora errático y sinuoso. Ayer, mientras los hijos de sus perseguidos respiraban con alivio, sus abogados prometían seguir dando la batalla legal.
"Fue angustiante para Juana, Manuel, Diego, Antonio y Gastón ver al asesino de sus padres (Gastón Gonçalves y Diego Muniz Barreto) en televisión diciendo cosas tremendas, era demasiado perverso. Pero el desafuero en el Congreso fue contundente y me hace volver a confiar en las instituciones del Estado democrático, como hija, como abogada de las víctimas y como militante de derechos humanos", expresó Ana Oberlin a Página/12.
"Los diputados hicieron todo mal", le dijo a este diario Silvio Duarte, uno de los abogados de Patti. No ocultó su satisfacción porque, a su criterio, los legisladores de la Comisión de Asuntos Constitucionales le dieron argumentos para insistir en el reconocimiento de la banca del represor. Ahora evalúa con sus colegas Luis Velazco y Gregorio Badeni si harán su presentación en la Justicia federal, donde en primera instancia no tuvieron suerte porque la jueza María Servini de Cubría ya falló en contra, o en el fuero contencioso administrativo. La diputada Graciela Camaño defendió la actuación de esa comisión, que preside, y calificó las críticas como "chicanas políticas". Y el diputado Remo Carlotto, uno de los impugnantes de Patti en 2006, aseguró que el desafuero del represor "es irreversible" (ver aparte).
El miércoles durante la sesión en la Cámara baja circularon rumores de que Patti estaba prófugo. La versión llegó a su entorno y el torturador confeso se apuró a hacer declaraciones para avisar que no tenía pensado fugarse. Ayer a la mañana el Juzgado federal 2 de San Martín, a cargo de Alberto Suares Araujo, era un hervidero de abogados querellantes y defensores. La notificación proveniente de Diputados llegó temprano, y enseguida el fiscal federal Jorge Sica pidió la detención, al tiempo que rechazó un pedido de exención de prisión que presentaron los defensores de Patti, como último recurso ante lo inevitable. Suares Araujo se pronunció en el mismo sentido y ordenó que vuelva a ser detenido en Marcos Paz, de donde había salido el miércoles 16 por acción del fallo de la Corte Suprema, firmado el 8 de abril, cuando la Cámara Federal le reconoció los fueros de diputado electo y "suspendió" su encarcelamiento. "Cesa la suspensión y queda plenamente operativa la prisión preventiva", escribió el magistrado, y notificó por fax a los defensores del ex comisario.
Patti vive en el barrio cerrado Septiembre, ubicado en el kilómetro 47 de la ruta 9, poco antes de Escobar. Sus abogados insistieron en que allí iba a estar esperando a la comisión de la Policía Federal que lo llevaría de regreso al penal de Marcos Paz. Pero la guardia periodística no encontró al dueño de casa, que estaba paseando por afuera del country con su hija de tres años. Cuando apareció la policía, la abuela llevó a la niña a una plaza cercana, antes de que Patti fuera esposado. La suspensión de su prisión, dispuesta por la Cámara Federal de San Martín, había terminado. En el camino había quedado un intento de su defensa para que lo dejaran presentarse en forma espontánea en el juzgado. "No se animaron", comentaban en su entorno sobre la iniciativa que no generó confianza.
La causa que lo llevó de nuevo a la cárcel –por la privación ilegal de la libertad agravada e imposición de tormentos en siete casos y un asesinato– seguirá acumulando pruebas con vistas al juicio oral, y es posible que Patti sea indagado por el caso del periodista desaparecido Tilo Wenner, que fue incorporado dos días después del fallo de la Corte. A los nuevos testigos, que estos días estuvieron inquietos y llegaron a pedir protección, es posible que se sumen otros. Los abogados del ex comisario anticiparon que apelarán el rechazo a la exención de prisión en la Cámara e insistirán en el reclamo de la banca. Otra esperanza estará puesta en el pedido de nulidad de toda la causa que tiene a estudio la Cámara de Casación. Menos probable es que prospere la recusación al juez Suares Araujo, con el argumento de que habría mantenido una conversación con la diputada kirchnerista Diana Conti.
"El resultado de la votación fue alto y demuestra el compromiso de sectores que superaron sus diferencias para impedir que este personaje se ampare en los fueros y siga impune, y demostraron que la sociedad argentina no quiere genocidas que se cubran en las instituciones", destacó Oberlin, abogada de los hijos del militante justicialista Gastón Gonçalves, por cuyo asesinato está acusado Patti. La joven letrada rosarina, ella misma víctima del terrorismo de Estado, agregó que "en este proceso penoso encontramos diputados y diputadas de cada bloque que nos ayudaron mucho". Y destacó también la rapidez del juzgado y la fiscalía. En definitiva, esas instituciones que alguna vez trabaron el camino, ayer lo allanaron.

26 de abril de 2008
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represores condenados a perpetua


Tribunal italiano confirma las cadenas perpetuas contra cuatro ex militares argentinos.
Italia/Argentina. El Tribunal de Apelación de Roma confirmó hoy las cadenas perpetuas a cuatro ex oficiales de las Fuerzas Armadas argentinas por la desaparición de tres italianos durante la dictadura militar (1976- 1983).
La corte confirmó así las condenas en rebeldía emitidas en primera instancia el 14 de marzo de 2007 contra los ex militares Jorge Eduardo Acosta, Alfredo Ignacio Astiz, Jorge Raúl Vildoza y Antonio Vañek.
Respecto al antiguo prefecto naval Héctor Febres, condenado también a cadena perpetua en primer grado, el fiscal pidió su exclusión del proceso, ya que falleció el pasado diciembre por envenenamiento con cianuro cuando se encontraba en prisión, según las investigaciones.
Todos ellos están acusados de la desaparición, entre 1976 y 1977, de los italianos Angela María Aietta Gullo, Giovanni Pecorato y su hija Susana, de los que se perdió el rastro tras su detención en la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA).
En este proceso también estaba imputado el ex militar argentino Emilio Massera, de 81 años, pero su causa fue separada del sumario principal a la espera de nuevos informes médicos sobre su salud.
Durante la lectura de la decisión del tribunal estaban presentes Angela Boitano y Vera Vigevani, pertenecientes a las Madres de la Plaza de Mayo.

24 de abril de 2008
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en busca de una fosa común


La Justicia ordenó investigar un predio donde, según testigos, enterraban cadáveres durante la dictadura.
[Irina Hauser] Argentina. En el territorio del ex comisario Luis Patti, un hombre que trabajaba en la recolección de residuos en el ’76-’77 declaró que: "A la noche traían los cadáveres en camiones de basura y los tiraban con una topadora hasta lo más hondo. A la mañana ya estaba todo tapado".
El juez federal de San Martín Alberto Suares Araujo ordenó las primeras medidas para investigar un predio ubicado en la localidad de Maquinista Savio, en Escobar, donde habría una enorme fosa común utilizada durante la última dictadura para enterrar los cuerpos de cientos de desaparecidos. En una resolución que firmó el jueves pasado como parte de la misma causa en la que pidió el desafuero del ex comisario Luis Patti, el magistrado solicitó la colaboración de la Gendarmería Nacional para hacer una pericia "de medición planimétrica" en el lugar, donde funcionaba un basural. La denuncia que permitió identificar el sitio fue hecha en 2005 por Guillermo Catalino Romero, que trabajaba en la recolección de residuos de la zona en los tiempos del Terrorismo de Estado. "Yo lo vi: a la noche traían los cadáveres en camiones de basura y los tiraban con una topadora hasta lo más hondo. A la mañana ya estaba todo tapado. Lo hicieron por lo menos durante un año, entre 1976 y 1977", le contó a Página/12.
En el oficio en el que requiere la colaboración de la Gendarmería, al que accedió este diario, Suares Araujo argumenta que en el "predio denunciado se encontrarían inhumaciones clandestinas por parte de las Fuerzas Armadas y/o de Seguridad producidas durante la última dictadura militar". Entretanto, el juez busca desentrañar –vía intimaciones a la Municipalidad de Escobar– quiénes son los propietarios de esas tierras que, a simple vista, están abandonadas y que en un mapa aportado por el denunciante figuran como "José Pestarino y otros". Al parecer, sólo vive allí un cartonero, a quien se citó a dar testimonio para pasado mañana. Guillermo Catalino Romero es un hombre humilde de 67 años, alto y delgado, de bigote negro finito, ojos vidriosos y piel curtida. En 1975 empezó a trabajar en la Delegación Maquinista Savio de la Municipalidad de Escobar, y en eso seguía cuando llegó el golpe de Estado. "Manejaba tractores y hacía la recolección de basura", explica. "Y estaba este basural, que en la dictadura fue dividido: de un lado tiraban la basura los empleados municipales y del otro, separado con un alambre, arrojaba residuos la gente del Ejército. Después de las ocho de la noche los militares no dejaban que nadie se acercara. Un día, un compañero me dice ‘vamos a ver qué hacen’, y fuimos a mirar desde la zona del monte. Ahí se me nublaron los ojos de lo que vi, y no me lo olvido nunca. Tiraban los cadáveres con una topadora a una fosa enorme y profunda. Los traían en camiones de basura, como de Manliba", recuerda.
La fosa, según estima el denunciante, tenía algo más de cien metros de largo y cuatro de ancho. El predio sería de unas 30 hectáreas y, según su declaración ante el juez, fue utilizado por el Ejército hasta 1980 y luego quedó un puesto de custodia que desde hace tres años ya no está. "Los militares a veces tiraban basura, pero cuando los camiones venían de Los Polvorines o de Zárate-Campana generalmente traían cuerpos. De día excavaban y de noche rellenaban. Tenían maquinaria importante ahí, una excavadora, una topadora. Pero un día levantaron todo y se fueron", dice.
Romero conoció hace varios años al abogado laboralista Eduardo Ramallo, que trabaja en la zona de Escobar. Había representado a su hermano en un juicio por un accidente de trabajo y fue quien lo ayudó, finalmente, a denunciar aquella imagen que lo tuvo aterrado durante años. Ayer se puso su mejor traje, de saco y pantalón celeste, y después de un periplo en colectivo llegó secándose la frente al centro porteño para ir con su abogado a la Asociación de Abogados Laboralistas a contar el caso y pedir respaldo. Allí, en una reunión especial, Romero dijo que durante mucho tiempo tuvo temor de contar lo que había visto porque "el Ejército amenazaba a los vecinos con que si hablaban les iba a pasar lo mismo que a la gente que estaba adentro de los pozos". Ante el juez Suáres Araujo contó que él mismo sufrió la advertencia de parte de un sargento retirado.
En una carta que entregó a la Asociación, Ramallo sostiene que la fosa señalada por Romero sería "el mayor y más importante campo clandestino de inhumaciones" de la dictadura identificado hasta el momento en el país. También explica que a pedido del juzgado, en base a un requerimiento del Equipo Argentino de Antropología Forense, entregaron "fotografías y planos, a los fines de ubicar exactamente donde fueron inhumadas una cantidad considerable de seres humanos y que actualmente se registran como desaparecidos o NN". Pese a que no hay –agrega– "alambrados perimetrales, ni cercos y muros y mucho menos división alguna que permita una identificación precisa, logramos mediante testigos ubicar precisamente los presuntos lugares de inhumación que se encontrarían a más de 12 metros de profundidad y fueron realizados con maquinaria pesada".
Ramallo sospecha incluso que allí también hubo un centro clandestino de detención que fue demolido, según les dijo a sus colegas. Al juez, precisó, le pidió que investigue los túneles o mazmorras de cuyos ingresos también entregó imágenes fotográficas. Al encuentro con los Laboralistas fueron los diputados kirchneristas Diana Conti y Carlos Kunkel. Ramallo les reclamó recursos para los juzgados que están a cargo de las megacausas sobre los crímenes de la dictadura.
Una de ellas es la que instruye Suáres Araujo, que indaga en 312 casos de desapariciones vinculadas al centro clandestino que funcionó en Campo de Mayo y en la que Patti, que fue oficial subinspector en Escobar durante la dictadura, es uno de los procesados acusados de crímenes de lesa humanidad.
Esta no es la primera vez que Ramallo interviene como abogado en una denuncia sobre cadáveres NN. Fue quien patrocinó a Patricia Achu, la ex empleada del cementerio de Escobar, que descubrió allí un centenar de cuerpos sin identificar. Uno de los cuerpos, se pudo determinar, era el de Gastón Gonçalvez, por cuyo homicidio fue procesado Patti. El abogado le dijo a Página/12 que está convencido de que el predio de Maquinista Savio, ubicado a unos 15 kilómetros del centro de Escobar, "tendrá que convertirse a la larga en un lugar de la Memoria". "Lo que más anhelo, además, es que los familiares de los desaparecidos tengan el día de mañana donde ir a llevar una flor a sus seres queridos."

24 de abril de 2008
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verdad que toma treinta años


El análisis de ADN confirmó que Evelyn es hija de Susana Pegoraro y Rubén Bauer, desaparecidos en 1977. La Justicia confirmó la identidad de Evelyn. La joven nunca aceptó extraerse sangre, pero la muestra que permitió conocer su origen fue obtenida de elementos secuestrados en su casa.
[Diego Martínez] Argentina. Susana Beatriz Pegoraro, embarazada de cinco meses, fue secuestrada en la estación Constitución el 18 de junio de 1977. Su compañero, Rubén Santiago Bauer, cayó ese mismo día en La Plata. La hija de ambos nació en la maternidad clandestina de la ESMA. Poco después fue entregada al ex marino Policarpio Vázquez y a su esposa Ana María Ferra, que la inscribieron como propia y la llamaron Evelyn. Ayer, luego de treinta años de búsqueda, Abuelas de Plaza de Mayo confirmó que la niña es hija biológica de Bauer y Pegoraro, ambos desaparecidos, vistos por última vez en la ESMA. La directora del Banco Nacional de Datos Genéticos, Belén Rodríguez Cardozo, le informó a la jueza María Servini de Cubría que el estudio inmunogenético realizado en el Hospital Durand arrojó una compatibilidad entre los ADN de Vázquez y la pareja Bauer-Pegoraro de un 99,9 por ciento. Evelyn siempre se negó a realizarse la extracción de sangre, por lo que la muestra que permitió identificarla se obtuvo de elementos de uso cotidiano secuestrados durante un allanamiento a su casa.
En 1999, Vázquez admitió que Evelyn no era su hija. Contó que en 1978 trabajaba en el edificio Libertad, donde una persona a la que conocía como El Turco le dijo "que había una criatura para adoptar sin papeles". Con su mujer resolvieron aceptarla "porque la iban a matar". Aseguró desconocer si los padres "estaban vivos o desaparecidos". Ambos coincidieron en que la llegada de Evelyn fue "un mandato divino" y "una bendición de Dios".
En 2001 la joven se negó a someterse a un análisis de ADN que pudiera usarse como prueba en contra de quienes la criaron. Luego de varias presentaciones, la mayoría de la Corte Suprema de Justicia le dio la razón: se debía proteger su derecho a intimidad. Pese al desconocimiento de su identidad real, cinco años después Servini decretó la clausura de la instrucción. En febrero de 2006 los fiscales Luis Comparatore y Patricio Evers pidieron nueve años y medio de prisión para Vázquez, nueve para su esposa y seis para la partera Justina Cáceres por haber firmado un certificado de nacimiento con datos filiatorios falsos. Destacaron que el matrimonio "recibió de una persona de rango militar desconocido, de apellido Salles o similar, una niña recién nacida a la que procedieron a anotar como su hija biológica, mediante la obtención de un certificado de nacimiento ideológicamente falso". Luego "criaron a la niña ocultándole su verdadera identidad". Consideraron que se trataba de "un hecho de extrema gravedad que afectó de manera esencial la propia formación de la identidad de una persona desde el mismo instante de su nacimiento". Calificaron el caso como "delito de lesa humanidad". El castigo a los apropiadores es "un imperativo ético de un estado democrático de derecho", escribieron.
Cuando los apropiadores pidieron su absolución con el argumento de que el único elemento para condenarlos era su propia confesión, Servini consideró que el análisis de ADN había dejado de ser una mera prueba complementaria y ordenó allanar la casa de la mujer para extraer muestras alternativas de ADN. Al recibir la notificación, Evelyn recusó a Servini. Argumentó que no podía la misma jueza investigar el caso y juzgar a sus apropiadores. En junio la Cámara Federal apartó a Servini del juicio al matrimonio, que pasó a manos del juez Octavio Aráoz de Lamadrid, pero le ordenó profundizar la investigación sobre la identidad de la joven.
La jueza se tomó ocho meses para ordenar el paso siguiente. El 14 de febrero personal del Banco de Datos Genéticos allanó el departamento de Evelyn Vázquez. Se llevó su cepillo de dientes, ropa interior y una pinza de depilar. Evelyn presentó un recurso de nulidad contra el allanamiento, que fue rechazado por la Cámara Federal. Entrevistada por el diario La Nación, explicó que "se portaron correctamente, pero que te allanen es una cosa muy violenta". Admitió que se había reunido con sus abuelas "para decirles que no estoy contra ellas". Comprendía "que quieran saber si soy o no su nieta porque me buscaron todos estos años y es horrible, pero tienen que entender que yo tuve una familia y la sigo queriendo". "A mí me da pánico pensar que después no sean mi familia biológica", confesó. Ayer, finalmente, confirmó que las Abuelas de Plaza de Mayo no estaban equivocadas.
El de Evelyn Vázquez es el tercer caso de apropiación que la Justicia esclarece con métodos de identificación alternativos a la extracción de sangre. El primero fue el de Natalia Suárez Nelson, apropiada por el tanguero Omar Alonso, a quien ahora querella. El segundo fue el de Alejandro Sandoval Fontana, apropiado por el gendarme Víctor Rei.
Varios debates de fondo relacionados con los métodos de identificación de niños robados durante la dictadura esperan resolución en la Corte Suprema de Justicia. Uno es sobre la extracción de sangre compulsiva. Otro, sobre la validez de métodos alternativos para conocer el ADN. El tercero lo plantearon los hijos adoptivos de la dueña del Grupo Clarín, Ernestina Herrero de Noble, quienes se niegan a ser compulsados con la totalidad de muestras del Banco de Datos del Hospital Durand y sólo aceptan que se verifique su compatibilidad con los familiares de la pareja que las Abuelas estiman son sus padres biológicos. La Corte se inclinaría por rechazar la extracción compulsiva pero dejaría la puerta abierta para que la Justicia continúe utilizando métodos como el que ayer le permitió a Evelyn Vázquez conocer su verdadera identidad.

24 de abril de 2008
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por no aceptar un trabajito


Ocurrió en la cárcel de San Nicolás, provincia de Buenos Aires. Según denunció el detenido, le habían ofrecido eliminar a otro preso, denunciante de violaciones a los derechos humanos. Como se negó, lo molieron a palos. También violaron a su esposa.
[Horacio Cecchi] Argentina. Ricardo Javier Martínez Báez, detenido en la U3 de San Nicolás, pasó por la incómoda experiencia de recibir protección de parte del Servicio Penitenciario Bonaerense. La comprobación la recibió in situ e in corpus propio: el 14 de abril pasado lo molieron a palos. Había llegado al penal cuatro días antes con una orden judicial de protección porque arrastraba una serie de amenazas por haberse negado a asesinar en dos oportunidades a otro preso, Ricardo De Angelis Baccarini, en otros penales del SPB. Además de las amenazas de muerte, de que le enviaran a otro interno a matarlo, y de la picadora de carne por la que pasó, Martínez Báez supo de hasta dónde llega el largo brazo de la institución: al día siguiente de rechazar el último trabajito, en una calle de Los Polvorines violaron a su mujer.
El 15 de abril pasado, Martínez Báez presentó una denuncia ante el defensor general de San Nicolás, Gabriel Ganón (quien presentó un hábeas corpus). Allí, el interno relató que el año pasado, estando alojado en la U29 de Melchor Romero, curiosamente de máxima seguridad, "el jefe de la unidad (durante todo 2007 y hasta la fecha figura como director Jorge Alvarez) me dio una faca y me pidió que apuñalara a De Angelis Baccarini".
El 29 de julio de 2006, Baccarini había sido emboscado en los baños por al menos nueve penitenciarios, pateado hasta partirle el hígado en cuatro, luego arrojado por las escaleras y abandonado hasta casi desangrarse (ver aparte) por una diferencia con los jerarcas del penal. Baccarini sobrevivió y denunció con nombre y apellido a nueve penitenciarios.
En su denuncia, Báez sostuvo que rechazó el encargo del capanga y presentó una denuncia ante la fiscalía 5 de La Plata.
Por lo visto, la investigación fiscal no prosperó lo suficiente: el 15 de marzo pasado, Báez fue trasladado desde la U21 de Campana hasta la U28 de Magdalena, donde ingresó el 17 de marzo. Fue curioso que allí mismo se encontrara alojado su pretendido objetivo, el masacrado Baccarini. También fue curioso que la Justicia hubiera prohibido el envío de Báez a la U28 porque ya había denunciado a los jefes del penal. "El director (Juan Medina) me preguntó ‘¿ahora vas a hacer lo que tenés que hacer?’", denunció Báez. Y para demostrar que, después de todo, no hay presión sobre los detenidos, ubicaron a Martínez Báez celda de por medio con su objetivo Baccarini. A lo mejor, quién te dice.
Pero el obstinado de Báez volvió a rechazar el encargo de la superioridad y empezó, rápidamente, a labrar su historial hospitalario. Después del frustrado intento de convencerlo, pocos días después, Martínez Báez fue enviado a la U35 de Olmos. Antes de salir, tuvo noción del alcance del largo brazo de la ley (interna) y la capacidad de castigar como modo de brutal advertencia: supo que ese día habían violado a su mujer, en una calle de Los Polvorines.
Martínez Báez presentó la denuncia en la unidad descentralizada de Los Polvorines. Por lo visto, la investigación no avanzó. De allí, fue trasladado a la U3 de San Nicolás, donde hizo su ingreso el 12 de abril pasado. "Me extrañó que me alojaran y al rato me metieran otro preso en la celda, porque yo tenía medida de seguridad de la fiscalía 23 de Los Polvorines (a cargo de Tamara Vainman)", dijo Báez. Dijo que no pudo cerrar los ojos, porque "estaba seguro que lo mandaron a atacarme". El 14 de abril, lo llevaron a una audiencia con el director, Miguel Libares, pero antes de llegar un grupo de guardias lo destrozó a golpes, "incluyendo uno de los jefes del penal que gritaba ‘en la cara no le peguen’".

24 de abril de 2008
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