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problemas con el idh


Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) pide explicaciones por presuntas irregularidades en el Instituto de Derechos Humanos.
Santiago, Chile. Representantes de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), anunciaron que solicitarán al gobierno explicar las presuntas irregularidades detectadas en el Instituto de Derechos Humanos (IDH), tras conocerse que en el proceso de elección de dos consejeros del organismo se hizo con votos de organizaciones ciudadanas inexistentes.
Al respecto, la vicepresidenta de la AFDD, Mireya García, definió de "impresentable" la situación.
"Conociendo estos antecedentes me siento responsable de hacer la denuncia en mi partido. Considero que este tipo de prácticas son las que no han llevado a que actualmente tengamos un gobierno de derecha", declaró la dirigente.
En cuanto a los cuestionamientos que se han planteado sobre los equilibrios en el directorio del Instituto de Derechos Humanos, la presidenta de la Agrupación, Lorena Pizarro, informó que "nosotros no formamos parte de este nueva institucionalidad, lo que hoy está ocurriendo es lo que señalamos en su momento: se instalaría el cuoteo, la política de los acuerdos y los empates en el directorio, siendo mayoritario en éste las instituciones no vinculadas a los derechos humanos y la inscripciones de estas organizaciones significa su pérdida de autonomía y coacción. Junto con esto, pensamos que el ministro José Antonio Viera-Gallo y la Concertación, en general, tienen una gran responsabilidad, transformando este instituto en un instrumento de impunidad".
Ambas dirigentes formularon estas declaraciones luego de saludar al nuevo presidente de la Corte Suprema, Milton Juica.
Pizarro destacó que Juica fue uno de los primeros jueces que realizaron investigaciones relacionadas a las causas de los derechos humanos con resultados que para la época eran extraños en el Poder Judicial.
En tanto García expresó que le manifestaron al titular del máximo tribunal que en virtud de su cargo "sea una esperanza y una luz", aduciendo que lo importante es que hay que avanzar en las investigaciones, "porque necesitamos conocer la verdad".
Durante la jornada, Juica recibió también la visita de José Oyarzún, gran maestro de la Logia de Chile y Eduardo Jara, presidente del Tribunal de la Libre Competencia.

22 de enero de 2010
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empresario derechista gana elecciones


Un empresario multimillonario y ex senador, el candidato Sebastián Piñera rompió con veinte años de gobierno de una coalición de izquierda, convirtiéndose en el primer presidente de derecha elegido en Chile desde el fin de la dictadura de 1990. Interesante análisis en el New York Times.
[Alexei Barrionuevo] Santiago, Chile. Es la primera vez que la derecha ha ganado una elección en comicios democráticos en más de cincuenta años, y Piñera es uno de los pocos conservadores elegidos para gobernar un país latinoamericano desde que la región girara fuertemente hacia la izquierda en las últimas décadas.
Pero la mayoría de los analistas no ven el resultado de la votación tanto como un giro decisivo hacia el conservadurismo entre los votantes sino como un signo de desencanto con lo que consideran ideas rancias y un deseo de renovación.
"Para mí está claro que tiene que haber cambios en Chile", dijo Eduardo Navarrete, un jubilado que votó por Piñera. "Veinte años de abuso y falso progreso basado únicamente en el precio del cobre es demasiado. Lo demás es sólo espectáculo".
Con el 99 por ciento de los votos contados, Piñera, 60, tenía el 52 por ciento, contra un 48 por ciento del ex presidente Eduardo Frei, 67. Después de que se dieran a conocer los primeros resultados oficiales, Frei reconoció la derrota llamándola "sólo un bache en el camino".
Sin embargo, el resultado fue un aplastante revés para la coalición de izquierda que ha dirigido Chile después de los diecisiete años de la dictadura de Augusto Pinochet y que ha contribuido a reconstruir la democracia al tiempo que mantuvo la estabilidad económica.
Los votantes no sólo superaron sus temores por los lazos de la derecha con la dictadura, sino también rechazaron al candidato que era apoyado por una presidenta de izquierda extremadamente popular, Michelle Bachelet. Pese a tener índices de aprobación por encima del 75 por ciento, la presidente fue incapaz de transferir su popularidad a Frei, al que muchos veían como un recauchado y cuya campaña fue incapaz de mantenerse a la par con la ingeniosa y bien financiada campaña de Piñera.
Piñera se ha hecho una reputación como un experimentado líder empresarial, aunque no se espera que introduzca cambios importantes en las políticas económicas del país.
En su discurso de victoria, Piñera pagó tributo al gobierno previo y juró "no empezar de cero, sino comenzar una nueva era para el desarrollo de nuestro país". Y en una llamada telefónica televisada, llamó a Bachelet la noche del domingo para agradecerle por su mandato e invitarla a desayunar el lunes en la mañana para solicitar sus "consejos".
El tercer ciudadano chileno más rico del país, Piñera tiene un imperio financiero que incluye el control de la aerolínea más importante de la nación, LanChile; un canal de televisión; y acciones en el equipo de fútbol más popular de Chile. Dijo que en caso de ser elegido se desharía de su participación en Lan.
Durante la campaña, Piñera presumió que crearía un millón de nuevos empleos y reprimiría la delincuencia y el tráfico de drogas. También dijo que trataría de privatizar una parte de Codelco, la compañía cuprífera estatal chilena y la mayor productora de cobre del mundo.
Como Frei, prometió continuar algunos de los programas sociales que inició la presidenta Bachelet, incluyendo la expansión del cuidado infantil y la asistencia social para madres sin trabajo.
Aunque algunos miembros de la coalición de Piñera sirvieron en el gabinete de Pinochet, el presidente electo dijo que no permitiría en su gabinete a ex miembros del gobierno de Pinochet. El hermano de Piñera, José Piñera, ayudó a instaurar el programa económico neoliberal del país como ministro del trabajo del general y hoy investigador del Instituto Cato, un laboratorio ideológico liberal de Washington.
Después de derrocar al gobierno socialista de Salvador Allende en 1973 con un sangriento golpe de estado, el general Pinochet hizo girar al país violentamente hacia la derecha. Más de tres mil ciudadanos fueron asesinados o hechos desaparecer, dejando una amarga memoria que desde entonces ha impedido que los conservadores pudieran gobernar.
El domingo, esos temores todavía favorecieron a Frei.
"Esta fue una de las decisiones más difíciles que ha tomado el país en un largo tiempo", dijo Erica Tapia, 44. "Desgraciadamente, yo voté por Frei por miedo a la derecha".
Bachelet no pudo postular a la reelección porque la Constitución chilena sólo permite un mandato de cuatro años sin la posibilidad de la reelección directa. Los analistas creen que podría ganar nuevamente en 2014.
Pero el descontento con su coalición se hizo evidente en la primera vuelta de los comicios en diciembre, cuando Piñera obtuvo el 44 por ciento de los votos y el candidato independiente, Marco Enríquez-Ominami, el 20 por ciento. Enríquez-Ominami, ex socialista, aprovechó el deseo de romper con el orden establecido con una campaña contra la política.

Pascale Bonnefoy contribuyó al reportaje.

20 de enero de 2010
17 de enero de 2010
©new york times 
©traducción mQh
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hrw insta a chile a derogar difamación


Chile debe derogar las normas penales sobre difamación. Querella por calumnias e injurias contra periodista socava la libertad de expresión.
Washington, D.C., Estados Unidos. Chile no debería aplicar los delitos de calumnias e injurias con el fin de impedir que las personas, especialmente los periodistas, cumplan su rol en la difusión de información sobre cuestiones de evidente interés público, señaló hoy Human Rights Watch.
Pascale Bonnefoy, una periodista independiente, será juzgada el 14 de enero de 2010 tras ser acusada de cometer los delitos de calumnias e injurias, a raíz de la publicación de un artículo en el cual, citando a testigos, identificó a un ex teniente del Ejército como responsable de haber aterrorizado a miles de presos políticos durante el régimen de Pinochet. En caso de ser declarada culpable, podría recibir una pena de hasta 10 años de prisión.
"Es inaceptable que una periodista que publicó información de interés público sobre el período más oscuro de la historia reciente chilena tenga que enfrentar la posibilidad de un juicio, y mucho menos de ir a prisión", afirmó José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch. "Las figuras públicas, en particular, deben estar dispuestas a ser objeto de críticas y debates que pueden ofender o cuestionar su reputación, sin recurrir al derecho penal".
En mayo de 2006, varios periódicos chilenos e internacionales publicaron un artículo de Bonnefoy en el cual señalaba que varios testigos, entre ellos oficiales del Ejército y presos políticos, habían identificado a Edwin Dimter, un ex teniente del Ejército, como "El Príncipe", un hombre que aterrorizó a miles de presos políticos en el Estadio Chile luego del golpe militar del 11 de septiembre de 1973. El artículo afirmaba que "El Príncipe" había golpeado y atormentado a los presos políticos y que presuntamente habría ordenado la muerte de uno de ellos.
Dimter presentó una querella contra Bonnefoy por calumnias e injurias en junio de 2006. El Código Penal chileno prevé penas para "la imputación de un delito determinado pero falso y que pueda actualmente perseguirse de oficio" y para el caso de una "expresión proferida [....] en deshonra, descrédito o menosprecio de otra persona". El juicio de Bonnefoy comienza el 14 de enero.
"Este juicio no sólo es incompatible con las obligaciones internacionales de Chile en materia de derechos humanos, sino que además puede generar un efecto inhibitorio que socava la libertad de expresión en el país", manifestó Vivanco.
Desde hace tiempo, los organismos internacionales de derechos humanos critican el uso de leyes penales sobre difamación en casos de denuncias relativas a funcionarios públicos que contribuyan a promover el dinámico debate público, que es indispensable en una sociedad democrática. Los Principios sobre Libertad de Expresión adoptados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2000 afirman que la protección de la reputación de los funcionarios públicos debe estar garantizada sólo mediante la imposición de sanciones civiles.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha sostenido recientemente que la aplicación de cualquier medida penal por difamación debe limitarse a casos de "extrema gravedad", en los cuales se haya demostrado la "absoluta necesidad" de utilizar tales medidas "en forma verdaderamente excepcional", y en ese caso, la carga de la prueba debe recaer en quien formula la acusación.

20 de enero de 2010
©human rights watch 
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libre ex agente de la cni


En fallo dividido, la Octava Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago otorgó el beneficio al ex agente Raúl Lillo, quien se encuentra procesado como autor del presunto homicidio del ex presidente Eduardo Frei Montalva. El ex agente de la CNI era el único de los encausados que permanecía en prisión preventiva.
[Andrea Chaparro] Santiago, Chile. Por dos votos contra uno, la Octava Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago concedió ayer la libertad bajo fianza al ex agente de la Central Nacional de Informaciones (CNI), Raúl Lillo Gutiérrez, quien se encuentra procesado como autor del presunto homicidio del Presidente Eduardo Frei Montalva, ocurrido en 1982.
La resolución fue adoptada por los ministros Manuel Valderrama y Pilar Aguayo, quienes consideraron que no había antecedentes en la causa que impidieran al inculpado acceder al beneficio. El voto de minoría fue del ministro Emilio Elgueta, quien estuvo por confirmar la prisión preventiva de Lillo en atención a "gravedad de la pena asignada al delito", según reseña el fallo.
Con el ex agente Lillo, hoy los seis procesados en la investigación están en libertad.
Lo anterior, porque el 12 de enero último, el tribunal de alzada capitalino otorgó la libertad previo pago de una caución al ex chofer del Mandatario, Luis Becerra. Mientras que, una semana antes, había concedido la libertad bajo fianza a los médicos Patricio Silva y Pedro Valdivia.
Los otros dos facultativos encausados nunca fueron privados de libertad, pues el mismo juez Alejandro Madrid, instructor de la causa, les concedió el beneficio cuando los procesó como encubridores el 7 de diciembre de 2009.
Se trata de Helmar Rosenberg y Sergio González, tanatólogos de la clínica de la Universidad Católica.

Inhabilidad en Tabla
En tanto, para hoy en la Primera Sala de la Corte de Apelaciones está en tabla la recusación que interpuso la defensa del doctor Valdivia contra el juez Madrid, quien está temporalmente marginado del caso pero no es seguro que ésta sea revisada por el tribunal.
Esto, porque la semana pasada la inhabilidad también se encontraba en tabla y el Consejo de Defensa del Estado (CDE) suspendió su vista. Esta vez podría ser el turno de la defensa de Valdivia (es una suspensión por interviniente y una de mutuo acuerdo), pero trascendió que no era su intención aunque sí podría recusar a algún miembro de la sala, lo que eventualmente podría significar un nuevo aplazamiento.
El ministro Madrid está marginado del caso desde el 16 de diciembre pasado, cuando la Corte declaró "bastante" la causal de inhabilidad invocada por el abogado Claudio Feller, quien representa al doctor Valdivia. Actualmente, el magistrado trabaja en la sentencia del caso Berríos.

19 de enero de 2010
©la nación
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piden despido de represores


Diputados condenan la contratación de personas procesadas por violaciones a los derechos humanos en cargos del Estado.
Valparaíso, Chile. Por 44 votos a favor, la Cámara acordó solicitar a la presidenta Michelle Bachelet, desvincular a la brevedad a estas personas de cargos remunerados con dineros públicos, considerando el compromiso de Chile con la defensa, protección y promoción de los derechos humanos.
El proyecto de acuerdo N° 857, señala que el Estado de Chile, por medio del Ministerio de Defensa, mantiene contratadas a personas procesadas y condenadas por violaciones a los derechos humanos, lo que va en contra de los compromisos del Estado, el que mediante el ministerio del Interior persigue las responsabilidades criminales de estas personas.
Lo anterior supone en términos económicos aumentar los ingresos que ya perciben por concepto de pensiones de retiro. Sobre esto, el proyecto de acuerdo sostiene que "estas personas reciben cuantiosas pensiones de retiro a diferencia de lo que ocurre con el resto de los trabajadores que se pensionan a través de las AFP, lo que se suma a que una vez retirados, se les vuelve a contratar con la modalidad "honorarios", con lo que en suma, reciben un doble y cuantioso ingreso".
Los autores del proyecto de acuerdo además aclaran que los procesos judiciales en los que estas personas están involucradas, se rigen por el antiguo sistema judicial, donde el procesamiento constituye un juicio de reproche, y en consecuencia, el procesado es aquella persona sobre la que existen antecedentes graves respecto de su participación criminal.
De este modo, la iniciativa subraya la condena por la contratación por parte del gobierno de estas personas, solicitando su inmediata desvinculación de cargos públicos, "de manera que Chile celebre su bicentenario, sin violadores a los derechos humanos dentro de sus Fuerzas Armadas", concluye.

18 de enero de 2010
©diario de la cámara
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no existe el borrón y cuenta nueva


El arquitecto celebró este miércoles la declaración de la capilla de Puerto Harris, cuya restauración dirigió mientras era prisionero de la dictadura, como monumento nacional. Ese mismo día también se nominó como sitio histórico al lugar en que estuvo el campo de concentración que recientemente Miguel Littin recreó en la película ‘Isla 10’.
[Daniel Gómez Yianatos] Chile. El arquitecto Miguel Lawner abandonaba muy temprano las barracas del centro de detención de Isla Dawson para salir a plantar postes de madera. Las largas piezas de ciprés sostendrían la línea eléctrica que la Armada pretendía extender a orillas del Estrecho de Magallanes.
El ex director de la Corporación de Mejoramiento Urbano (Cormu) durante la Unidad Popular soportaba a duras penas el frío austral junto a sus compañeros. Cada 50 metros debían enterrar uno de los palos. No veían a nadie. Se sorprendieron cuando una mañana cualquiera descubrieron Puerto Harris, el único caserío que hasta hoy existe en la isla. Junto a una veintena de viviendas emplazadas en una loma, divisaron una capilla que llevaba por lo menos 40 años abandonada.
En la pausa del mediodía, Lawner, junto al sargento a cargo de los prisioneros, se acercó al templo y constató que mantenía un estado estructural razonable, aunque requería una mano de gato, porque las maderas se notaban resecas. Al asomar sus cabezas por los vidrios rotos, se dieron cuenta que por dentro era un desastre inmundo. Tras una mata de calafate se distinguía un trabajado trozo de hormigón o piedra. El militar sacó una hachuela que llevaba en su cintura y arrancó las gruesas espinas. Recién ahí se percataron que era un pedestal que aguantaba un busto con una placa. Con una champa de coirón humedecida, como todo en Dawson, limpiaron la plancha y leyeron que se había hecho en memoria de monseñor José Fagnano, líder de una misión salesiana que a fines del siglo XIX recibió la autorización para instalarse en la zona y así cumplir su objetivo de salvar a las tribus aborígenes. De vuelta a las barracas, Lawner le consultó a sus compañeros qué les parecía plantear al comandante que, en vez de limpiar estiércol, arrastrar basura o plantar los postes, restauraran la iglesia. Con humor, algo que nunca perdieron pese a tanta adversidad, los detenidos le tiraron varias tallas, como que era un comunista renegado o un judío converso. Aprobada la moción interna, el arquitecto consiguió el respaldo del comandante, aunque éste sólo le dio dos horas para presentar un proyecto. Así consiguió lápiz y papel.
Tal como expuso Miguel Littin en la película basada en el libro ‘Isla 10’ de Sergio Bitar, Lawner comenzó a dibujar los detalles de Dawson: los trabajos forzados, el encierro, la soledad, el dolor. De paso, levantó la capilla, que este miércoles fue declarada monumento nacional.

¿Cómo fue el proceso que terminó en esta declaración?
Se consideró la presencia de la misión salesiana, con toda la nobleza que eso representó en ese período de genocidio contra los onas, alacalufes, pehuenches y yaganes. A ello se sumó el destino de que la zona fuera un campo de concentración después del golpe militar. Nuestra actitud fue superar esa situación y dedicarnos a esta obra de recuperación en tan precarias condiciones. Hasta hoy se mantiene en buenas condiciones y merecía la designación. No sólo se aprobó eso, sino que también que el campo de concentración de Río Chico, donde estuvimos recluidos, sea monumento nacional en la categoría de sitio histórico.

¿Usted lideró este rescate?
Hicimos una primera presentación tres de los compañeros que estuvimos recluidos: Arturo Jirón, Luis Corvalán y yo. Una vez que planteamos esto al resto de los compañeros, fue suscrito por la mayoría de los confinados y también por los compañeros de Punta Arenas. De los mil y tantos centros de tortura que registró el Informe Valech, fue el único construido expresamente para esta finalidad, conforme a todas las normas de los campos de concentración nazis. Fue demolido y no queda nada. Gracias a los dibujos, que fui memorizando en las noches tomando notas que luego destruía para que me quedaran grabadas, en el exilio pude recrearlo sin pensar que algún día serviría para esto.

No fue fácil el trabajo de restauración…
Luego de trabajar como malos de la cabeza por un mes, el comandante me dijo que unos 100 pelados, bajo mis órdenes, seguirían la restauración. Había que apurar el tranco, porque los niños que vivían en Puerto Harris tenían que hacer la Primera Comunión el día de la Inmaculada Concepción. No acepté al comienzo. Conversé con mis compañeros y bromearon con que les pegara algunas patadas a nombre de todos. Se dio esa situación paradojal que los mismos que me presionaban con sus armas ahora estaban a mi cargo. Fuimos con el sargento que siempre nos acompañaba. Era un hombre callado, no ‘el Mala Cueva’ que aparece en la película, que era un estúpido que tuvimos antes.

¿Y ayudaron los militares?
No tenían ningún interés en trabajar. El techo estaba inclinado, no era fácil de ejecutar y era la principal faena que teníamos a medio camino. Alegaban que nadie podía obligarlos y que se sacarían la cresta. Los mandábamos con sogas, pero igual se corrían. El sargento los hizo formar y los castigó a pan y agua por 24 horas. Nos quedamos los dos solos trabajando y lo único que podíamos hacer era terminar una escalinata que permitiría remontar la loma. Sale en la película. Con este sargento, que nunca quiso darme su nombre y no era ‘Mala Cueva’, terminamos a las nueve de la noche, cabreados como perros. Armamos las gradas de la escalinata y efectivamente saltamos para ver si estaba firme. Ahí me dijo que su señora me mandaba un paquete con mermelada de calafate, que para nosotros era un manjar.

Gracias a esta obra partió con los dibujos…
Así empecé a dibujar. El comandante me facilitó un cuaderno colegial que lo numeró página por página para que no se perdiera ninguna. Hoy está expuesto en el Museo de la Memoria. Partí con la iglesia. Nunca había practicado dibujo humano de figuras. Hice el primer dibujo de Daniel Vergara (subsecretario de Interior de Allende) el 25 de febrero de 1974. Fue el primero y quedó bien. Los otros compañeros empezaron a pedirme que los dibujara. Dibujaba a veces en la noche. A veces sin obstáculo de la guardia, en otros casos me tenía que fondear.

Imposible suponer la trascendencia política que tendrían…
No tenía conciencia de eso. El del discurso de bienvenida del teniente lo hice en libertad, porque si me pillaban con eso me fusilaban. Nos dijo: "ustedes tendrán que olvidarse de lo que eran antes. Cualquier conscripto vale cien veces más que ustedes. Chile no necesita intelectuales vagos y ociosos como ustedes. Chile necesita soldados".

¿Cómo se las arregló para sacar los dibujos?
Tenía 22 dibujos, que iba fondeando en distintas partes. En marzo de 1974, una delegación de parlamentarios de la República Federal de Alemania consiguió permiso para visitarnos. Un teniente llamó a varios compañeros, entre ellos Hugo Miranda, Carlos Morales y Aníbal Palma, todos radicales. Pensamos que saldrían en libertad. El senador Miranda inventó una excusa y llegó a la barraca para contarnos que la delegación volaría esa noche a Santiago y se reuniría allá con su mujer. Preguntó si había algo urgente que mandar y alguien se acordó de mis dibujos. Se los metió debajo de una parka y se las arregló para pasárselos a los alemanes. Esa noche entregaron los dibujos a Cecilia Bachelet, tía de Michelle y esposa de Miranda. Cecilia invitó a las compañeras a tomar desayuno a su casa. Llegó mi señora y todas quedaron muy emocionadas con los dibujos tendidos en la cama. Algunos los reconocieron perfectamente. Así se sacaron los primeros.

¿Y el resto?
Sacar los otros fue más jodido porque le costó la detención a mi mujer. Estuvo una semana en Villa Grimaldi. Cuando volvimos, el 8 de mayo del ’74, a los 2 de la mañana, nos dieron un rato para prepararnos y me di cuenta que tenía 19 dibujos. Pensé qué hacer con ellos, porque nos iban a allanar. Los eché encima y dejé los más inocentes arriba, pensando que les diría que el comandante me había autorizado. Llegué a Punta Arenas y después al subterráneo de la Academia de Guerra Aérea de Las Condes. Esa misma noche que llegamos apareció un teniente y nos dijo que visitaría a nuestros familiares, por lo que podíamos mandar ropa para lavar y estábamos autorizados de escribir una paginita. Le escribí a mi mujer y me la jugué. Le dije al teniente si podía llevar estos dibujitos autorizados. Se los pasé. Puse al final "y te mando estos 19 monos".

¿Por qué la detuvieron?
En septiembre de 1974 mi señora fue secuestrada en su oficina en Santiago. La interrogaron una semana preguntando por lo que aparecía en otros dibujos míos. Como yo no usaba nombres en los dibujos, estaban intrigados con los títulos que había puesto. Ella no los había visto y jamás podría haber imaginado qué quería decir ‘Coihue moribundo’. Uno de Jaimito Tohá, que se llamaba ‘Un pañuelo con olor a mate’, era el que más los jodía. Los Tohá, oriundos de Chillán, nos habían contado alguna vez que iban siempre a ver el famoso tren nocturno que paraba ahí, donde era tradicional el café con malicia y la gente acostumbraba a despedirse con pañuelos. Y así le pusimos Pañuelito. En el dibujo aparece fregado en una partida de ajedrez. ¡Quién cresta podía imaginar eso!

¿Cómo recuperó la libertad su mujer?
A la semana entró un tira que la agarró vendada y le dijo "señora Ana María, no se preocupe, yo la conozco y sé que no sabe por qué está aquí. Es por los dibujos de su marido. La voy a dejar aquí en la pieza. Aquí están los dibujos. Tiene cinco minutos para echar un vistazo y cuando vuelva se sube la venda". Ahí vio al Pañuelito. Le dijo que devolverían los dibujos por correo. Llegaron seis menos.

¿Cómo los sacó del país?
Cuando se supo que me echaban del país, en julio de 1975, mi señora tenía todos los dibujos, que eran más de 30. Las compañeras habían tenido el apoyo de la señora del embajador de Rumania, Sandra Dumitrescu. Viajó de vacaciones un poco antes en junio y mi señora habló con ella y se comprometió a sacar los dibujos.

Tenía más habilidades para el dibujo que las que usted mismo se atribuía…
Nunca había hecho figuras humanas y quién iba a pensar la trascendencia de estos dibujos. El miércoles, cuando estaba en el Consejo de Monumentos, pensé que no dejaba de ser conmovedor que yo, un pobre huevón al que le sacaron la cresta, estuviera en esa instancia. Tener este reconocimiento es una enorme contribución a la memoria histórica. Ahora que se acaba de inaugurar el Museo de la Memoria, esto es parte de lo que la gente tiene el deber de conocer.

¿Cómo se explica la falta de memoria en nuestro país?
No creo que sea un sello sólo de Chile. Hay circunstancias dramáticas en la historia de los pueblos en que determinados sectores prefieren ignorar. Dar vuelta la página, como una vez me dijo Jaime Guzmán.

¿Cuando era senador?
No, antes. En 1979 me autorizaron a venir a Chile por tres días para asistir al funeral de mi madre. Reconozco que por gestiones de mi familia, Guzmán influyó para que me dieran ese permiso. Después que sepultamos a mi madre, le pedí una audiencia. Él tenía ganas de conversar con una persona como yo, quizás no tan comprometida políticamente. Yo no era ninguna figura. Tenía convicciones muy claras, pero era un técnico. Me citó un lunes a las 8:30 de la mañana a su departamento, que estaba cerca de la casa mi hermano donde me alojaba. Cuando salía, me encontré con la esposa de mi colega Alejandro Rodríguez. Le dije "Carmencita, tengo esta reunión, tienes que esperarme". Me contó que había ido a Concepción porque un amigo tenía noticias de Alejandro. Te estoy hablando de noviembre de 1979 y Alejandro había sido detenido en julio de 1976. Ese amigo le dijo que tenía un cercano que era jefazo de la DINA y le aseguró que su marido estaba bien y que mantenía hasta buen ánimo. Carmen me contó esto en la puerta de la casa.

Usted no creyó esa versión…
Le puse una cara de incredulidad y me dijo "¿tú no me crees, verdad? ¿Por qué me va a estar mintiendo, si es un amigo como tú? ¿Me mentirías en esto?" Le dije que me esperara. A Guzmán, que me sugirió que había que hacer borrón y cuenta nueva, le dije que, cuando me detuvieron, un paco me sacó la cresta y me propuse no olvidarme de ese rostro. Mientras estuve en Dawson, cuando despertaba, lo primero que hacía era acordarme del rostro de este cabo. A los seis meses, me desperté y no hubo caso. Intenté unos días más, pero no me apareció más. Le conté que pensé en el borrón y cuenta nueva, total me dio una paliza y me robó lo poco que tenía: el reloj y una lapicera. Pero después le dije de dónde venía y le conté la historia de la Carmencita. Le dije: "¿Ha visto crueldad semejante? Han pasado más tres años, ¿y usted me va a decir que Alejandro está vivo?" Entonces, furioso, Guzmán echó garabatos contra Manuel Contreras por lo que le había hecho a su general. Eso del borrón y cuenta nueva para mí no corre. Yo fui a la inauguración del Museo de la Memoria con la foto de Alejandro.

El Nuevo Chile
¿Cómo ve a Chile de cara al bicentenario?

No sólo en Chile, sino a nivel mundial, tenemos impuesto el modelo neoliberal, que es una perversión infame. Los gobiernos de la Concertación han intentado regular algunos de sus excesos, pero, en los hechos, es un sistema en que prevalecen las peores características del ser humano con un individualismo exacerbado y el dinero como gran objetivo de la vida. No existe ningún precepto de la solidaridad que, desde los tiempos bíblicos, ha imperado. Para qué decir los ideales de la Revolución Francesa de fraternidad, libertad e igualdad. Todo eso se ha ido a las pailas. Por fortuna, se ve cómo ha sido conmovido el sistema con la última crisis y han surgido en América Latina modelos de resistencia, que algunos tratan de descalificar como populistas, como los gobiernos de Evo Morales, Chávez y Correa. A ellos se suma el triunfo de Mujica en Uruguay. Eso indica que los pueblos no se tragan tan fácil esa pildorita.

¿Tiene esperanza entonces en una reforma?
Uno debería abrigar esperanzas. Tengo fe en que no será posible para la humanidad continuar por este camino de explotación salvaje de los recursos naturales, que nos puede llevar al despeñadero. Admitiendo que en Chile imperan las libertades democráticas, hay que reconocer que estamos regidos por un sistema injusto. La Constitución continúa siendo básicamente la de Pinochet. El sistema binominal es una monstruosidad. La UDI sacó el 23% de los votos pero sacó un tercio de la Cámara de Diputados. Es una injusticia que no tiene nombre.

Usted se formó con la reforma de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile en 1946, que promovía la solidaridad...
Ese fue un gran episodio. Tengo una formación de trabajo en equipo y de solidaridad. Nos formamos junto con los pobladores. Fuimos asesores del movimiento poblacional en Chile reclamando el derecho de que la gente tuviera un lugar donde vivir. La solidaridad es una de las condiciones fundamentales del ser humano. Me exaspera este énfasis actual tan individualista. Antes, en las oficinas de arquitectos, todos los profesionales eran iguales. Ahora es fulano de tal y asociados. Es un emperador que tiene una manga de súbditos.

Y que a través de las inmobiliarias hacen intervenciones aberrantes que atentan contra la identidad de las ciudades...
El domingo pasado, El Mercurio publicó la iniciativa que teóricamente permitiría salvar el Palacio Pereira en calle San Martín, que está en pésimas condiciones. Un inversionista propone salvarlo haciendo una especie de escenografía, lo mismo que están haciendo donde estaba El Mercurio, estableciendo la fachada como un telón y ubicando un edificio de 25 pisos adentro.
   
¿Vivimos en guetos por culpa de las inmobiliarias?
El Estado se ha quedado de brazos cruzados presenciando cómo se produce este proceso especulativo-comercial, que hace imposible que sectores con menores recursos puedan tener acceso a los lugares donde les gustaría vivir. Cuando consultas a la gente sin casa, su principal aspiración es permanecer en las comunas donde han vivido toda su vida, porque allí han tejido sus redes sociales. Pero su único destino es irse a la periferia, creando estos cinturones de miseria y estos barrios inverosímiles que hay en Chile. Sin una presencia activa del Estado como lo hicimos nosotros, que hizo posible que el suelo no fuera un factor que impidiera que los sectores de menos recursos pudieran permanecer en los lugares donde ellos querían, no hay posibilidad de mejorar la situación. Es imposible que el mercado por sí mismo logre regular, entonces se van potenciando los sectores más exclusivos.

La avenida Matta, donde usted se crió, también está llena de torres...
Mientras no haya una acción planificadora del Estado, que ate las manos a la especulación, no habrá caso. Hoy el capital decide las inversiones, dónde se instalan y cuáles son rentables y con eso estamos liquidados. Seguirán acentuándose los barrios exclusivos y el deterioro de los barrios periféricos.

¿Eso explica que el edificio Diego Portales corriera el riesgo de convertirse en un mall?
¿Has visto la campaña inconcebible de El Mercurio en el último mes relativo al Museo de la Memoria? Buscando declaraciones, citando a Vargas Llosa, todo para decir cómo es posible que se construya un museo para mostrar sólo desde 1973 hasta 1990 y no se explique por qué ocurrió esto. O sea, tengo que explicar los excesos de Allende para justificar que hayan metido vivos a los hermanos Maureira en un horno de Lonquén. ¿Hay algo que hayamos hecho en el gobierno de Allende que justifique que compañeros fueran lanzados con un fierro atravesado en la guata a las profundidades del océano desde un helicóptero? Fue una campaña infame. Lo mismo ocurrió con el edificio Diego Portales, por ser una de las obras más significativas en materia urbana del gobierno de Allende. Cuando se produjo el incendio fue terrible. Entrevistaron a distinguidos arquitectos que decían que era la oportunidad para deshacerse del edificio.

¿Y qué dijeron?
Uno de los arquitectos más calificados, Matías Klotz, decano de su facultad, dijo que lamentaba que los bomberos llegaran tan rápido. ¡Cómo un decano que está formando a los futuros constructores de Chile puede decir algo así! Aunque fuera el edificio más aberrante del país, no puede, como académico, plantear una barbaridad así. La ex ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, dijo que estaba explorando la posibilidad de llamar a licitación el edificio y que el mercado resolviera su destino. Yo, con todos los artistas y los arquitectos que trabajamos ahí, nos opusimos. La revista europea más calificada en materia de arte moderno, Documenta Magazine, publicó un artículo especial sobre esta situación, señalando que el edificio era uno de los símbolos más significativos del movimiento moderno de arquitectura en América Latina.

No al Viraje
Usted es cercano a la familia de Víctor Jara, ¿cómo vivió su funeral?

Yo vi a Víctor Jara en el Estadio Chile. Me detuvieron el 12 de septiembre en la Cormu. Me sacaron la cresta y nos llevaron allá. Fuimos los últimos en llegar a la gradería norte y quedamos en las últimas filas. Divisé en la cancha al lote que habían detenido en la Universidad Técnica, entre los que se distinguía a Víctor Jara con su poncho tradicional. Vi cómo trataba de animar a los compañeros. Más no supe, porque me sacaron en la madrugada del día siguiente. Fui uno de los últimos que vio a Jara con vida.

¿Pero lo conocía de antes?
Sí. También a Joan, porque era muy amigo de Patricio Bunster, su primer marido. También de su hija Manuela. En el exilio tuve contacto con Joan. Recibimos a la Amanda, su hija con Víctor, cuando fue a declarar a la comisión investigadora de los crímenes de la junta, una institución que funcionó en Europa y un año en Copenhague. Joan me mandó el manuscrito de "Unfinished song", como era la versión primera en inglés. De vuelta he trabajado siempre con ellos. Fui el arquitecto que proyectó el Galpón Víctor Jara. Estoy orgulloso que la Joan haya librado su lucha. El renombre internacional que Víctor ha alcanzado es increíble. Aquí se ignora el peso de Víctor y Violeta Parra afuera. Es difícil encontrar un cantor hoy importante en el mundo, sea en Europa, África o Asia, que no haya incorporado una canción de sus repertorios. Como tantos otros compañeros, son representativos de lo que fue nuestro proceso de búsqueda de un mundo mejor. Han permanecido. Qué figura significativa de la cultura, ciencia, política, arte, del siglo XX tiene la repercusión que hoy tiene Allende en el mundo. En Francia, Inglaterra, Argelia, Rusia, Alemania hay plazas, avenidas y escuelas con su nombre. Hay hasta barcos.

¿Qué piensa de un eventual viraje a la derecha con Piñera?
Sería terrible. Es una contradicción muy grande. No te puedes imaginar la cantidad de gente que me escribe correos electrónicos para que explique de alguna forma el resultado de la primera vuelta. Están todos desconcertados.

18 de enero de 2010
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buscando la última fosa


En busca de la última fosa de Colonia Dignidad. Antropólogos se encuentran analizando el terreno en seis puntos al interior del fundo, muy cerca del lugar en que hace cinco años se determinó la existencia de fosas donde estuvieron enterrados los prisioneros que fueron fusilados por militares y la DINA.
[Luis Narváez] Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar,/ sin árbol verde, sin pozo blanco, / sin cielo azul y plácido… / Y se quedarán los pájaros cantando./ (J. R. Jiménez)
Tupido de palabras, los recuerdos se agolpan en la boca del alemán.
Roza los 50 años y su español apenas puede contener lo que sus pensamientos quieren decir. Cuando la memoria se centra en aquel tiempo, en el bosque de viejos boldos y quillayes, caluroso, que cruje de tanta hoja seca, los tiempos de los duros trabajos y los rumores sobre prisioneros, asesinatos y entierros clandestinos, vienen al presente: "Una vez que estábamos trabajando en ese sector, el jefe que teníamos me dijo que en ese lugar habían desenterrado a los muertos de 1973".
Ha pasado más de un año del relato que el testigo dio a LND. En enero de 2009, la posible existencia de una nueva fosa al interior de la Villa Baviera cobró fuerza al revelarse que la información estaba siendo barajada en el tribunal que encabeza el ministro en visita Jorge Zepeda. Según pudo confirmar este medio in situ, el magistrado ordenó por primera vez la realización de diligencias tendientes a confirmar o descartar la existencia de una fosa ubicada en el fundo de 17 mil hectáreas, que estaría oculta en el sector de Chenco, ubicado a unos 11 kilómetros al este del centro poblado del enclave alemán. Hasta 1973 el terreno perteneció a una familia mapuche. Después del golpe militar fueron expulsados de ahí.
La ex Sociedad Benefactora Dignidad, donde Paul Schäfer y su círculo de hierro castigaba a los colonos alemanes con torturas, esclavismo, terror sicológico y abusos sexuales, hoy es mostrada como un centro de agroturismo, con restaurante y hospedaje en los mismos lugares donde ocurrían dichos crímenes.
La villa hoy es un fundo administrado como un holding (Cerro Florido) que maneja varias empresas. Todo es dirigido exclusivamente por los hijos de los antiguos jerarcas, quienes se pasean impunemente frente a sus víctimas alemanas. En el poder se repiten los mismos apellidos del pasado: Schreiber, Mattuhsen, Schnellenkamp, Blank y Laube. Desde adentro se nos informa que si bien la situación ha cambiado, el temor ronda cada una de las calles de tierra que comunican a la gente.
Por ello, un camino utilizado en estos días por una forestal sirve de acceso alternativo para llegar al lugar donde se dice que, en 1978, Schäfer ordenó exhumar con una retroexcavadora cuerpos de prisioneros que fueron asesinados entre 1973 y 1976.
Lomas suaves y trigo por ambos costados circundan el camino, el mismo que, según el testigo, fue alterado en su trayecto después que en 1978 se realizaran las remociones. "Schäfer ordenó desviar el camino para ocultar cualquier rastro y que quien conociera el sector no pudiera orientarse para volver allí".
A unos siete kilómetros de la entrada, el camino se monta sobre una pendiente pronunciada. "Hay que subir la cuesta y cruzar el cerro porque allí comienza (el sector) Chenco", instruyó el testigo hace más de un año.
El mapa es bastante claro. Una curva señala el punto exacto donde se desvió el camino y la vegetación menos abundante deja ver las huellas de lo que antiguamente era la ruta. Las zarzamoras y matorrales han cubierto la calzada pedregosa, pero, entre tanta abundancia, el erosionado terreno, después de 32 años, no deja crecer árboles.
Mapa en mano, las indicaciones del testigo son precisas. Hay que continuar unos dos kilómetros y adentrarse por el costado de un campo de trigo, con una extensión de unas 60 hectáreas. No hay camino, sólo huella y tanto el trigo como la vegetación que han crecido a su alrededor supera ampliamente el metro de altura. Tras varios minutos de andar, se abre una entrada natural a un bosque. Bastó caminar unos pasos para comprobar lo que durante más de un año se esperaba.

Muestras
Un antropólogo, acompañado de trabajadores del cementerio de Parral y la PDI, fue enviado a la zona por el ministro Zepeda. Analizaron las características físicas de la tierra, hicieron un levantamiento de varios sitios, tomaron fotografías y abrieron en la tierra un total de seis pequeños fosos, de entre dos y tres metros de largo, 60 centímetros de ancho y un metro de profundidad. El objetivo de dicho trabajo era revisar las capas del terreno y evaluar si en el lugar existió alguna alteración provocada por la remoción de terreno.
El trabajo no ha sido fácil. Han pasado más de 32 años desde la "operación retiro de televisores", maniobra coordinada a nivel nacional con que la dictadura de Pinochet ordenó a todas las unidades militares, agentes y civiles -como Colonia Dignidad- remover las fosas clandestinas donde habían enterrado a personas que fueron fusiladas a partir del 11 de septiembre de 1973 y hacer desaparecer sus cuerpos. La acción fue en respuesta al descubrimiento de cuerpos de prisioneros políticos asesinados en los hornos de Lonquén.
En el caso de Dignidad, el trabajo fue hecho de la manera más prolija que se tenga registro, según se ha determinado por las investigaciones judiciales de las exhumaciones ilegales. En 2004, algunos testigos aportaron la ubicación de varios sitios en Chenco, donde fue posible encontrar piezas de automóviles que pertenecieron a prisioneros detenidos por la DINA y una fosa donde se determinó que estuvieron los cuerpos de un número indeterminado de personas. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en tumbas clandestinas hechas por miembros de las Fuerzas Armadas (como Pisagua, Calama, Peldehue, Los Ángeles y Rapel), en la Colonia Dignidad no se encontraron restos humanos ni restos culturales (ropa, calzado, anillos, etc).
En el caso de Dignidad, la investigación apunta a que los restos fueron sacados con la misma retroexcavadora, quemados en un horno de la villa y posteriormente arrojados a las aguas del río Perquilauquén.
Una vez que los peritos terminen su labor, el juez deberá determinar si los indicios son suficientes para iniciar trabajos de excavación más profundos con miras a determinar si fue un lugar de remoción. La esperanza siempre está sembrada en lograr encontrar algún testimonio que indique si allí estuvieron algunas de las más de cien víctimas que terminaron sus días en el enclave alemán, según el informe de la Comisión Verdad y Reconciliación.
A la fosa de 2005 se llegó después que, en 2002, el ministro Jorge Zepeda se hizo cargo de investigar las violaciones de los derechos humanos cometidas dentro de la Colonia. El caso más emblemático es la desaparición forzada del militante del MAPU Juan Maino Canales (tenía 25 años), detenido por la DINA y entregado a los alemanes en 1976.
Todos los testimonios de este caso permitieron descubrir los primeros puntos donde se excavó la tierra en busca de pistas para dar con el paradero de sus restos.
En esa oportunidad, los antropólogos Kenneth Jensen e Iván Cáceres determinaron revisar 14 puntos posibles de trabajar. Tras el estudio de suelos, cinco de ellos fueron excavados a profundidades de entre 3 y 5 metros.

Proyección
Cada una de las excavaciones preliminares, realizadas hace menos de dos semanas al interior de la Villa Baviera, se ubica en un costado del lugar donde se sospecha pudo haber remoción. Tienen en común una pequeña elevación. Sin embargo, la vegetación allí ha crecido. En una de ellas, incluso, existe un pino de unos 15 metros de altura. Cuando el testigo indicó las instrucciones para llegar al lugar, advirtió la posibilidad de que hubiera árboles. Sin embargo, aclaró que "esos pinos que se ven tan grandes, pueden tener fácilmente 30 años".
Asimismo, destaca que puede haber indicios de que en el lugar operó una máquina pesada. De la observación realizada por este medio en el lugar, fue posible apreciar árboles con ramas quebradas y algunos arrancados completamente, con claras muestras de ser muy antiguos.
Asimismo, también es posible observar las huellas de lo que debe haber sido el camino que el testigo señaló que antiguamente pasaba por el lugar y que fue desviado por orden de Paul Schäfer.
"Ese camino pasaba al lado de ese pino grande y cruzaba una ciénaga que hoy está llena de zarzamoras. Allí también supe que una vez hubo una gran excavación y que Schäfer, personalmente, una vez que estaba cerca de allí, fue a mirar y nos prohibió a nosotros acercarnos", comentó.
El testigo dijo a LND hace más de un año que él estaría dispuesto a colaborar con el tribunal. Así lo hizo. Según pudieron confirmar algunas fuentes, el tribunal le tomó declaración mediante la cual se pudo precisar el lugar en que podría existir una fosa.
Hasta ahora se desconoce en qué condiciones se realizó la diligencia con la que se inició el proceso de estudio del lugar. Pero lo que está claro es que se llegó al punto exacto que el testigo ha señalado.
Los familiares de las víctimas que pasaron por Colonia Dignidad han mantenido por años la esperanza de encontrar algún indicio sobre el paradero que corrieron sus seres queridos. La expectativa que se puede abrir frente a la existencia de una fosa es muy grande. Por ello, el abogado de la familia de Juan Maino Canales, Nelson Caucoto, hizo un llamado a la cautela.
Sorprendido por el inicio de estos trabajos, el profesional sostuvo que "estamos en un camino de exploración. Las consecuencias de la existencia son inmensas por todo lo que puede acarrear tanto en la investigación policial y judicial como en el esclarecimiento del destino de los detenidos desaparecidos".
El abogado destacó que aún hoy "la Colonia Dignidad contiene insondables secretos y mucha información que no ha salido a la luz pública, por lo que toda acción de la justicia tendiente a establecer el compromiso de este enclave en violaciones de los derechos humanos es muy valioso".
El testigo clave de esta última parte del proceso alerta que "hay personas en la colonia que tienen más información sobre esto, pero hasta hoy callan porque tienen miedo". De las más de 350 personas que llegaron desde Alemania en los albores de la década de 1960, hoy quedan menos de 140. Muchos se fueron a Alemania tras la captura de Paul Schäfer y de la detención, durante meses, de la mayoría de los antiguos jerarcas. Entendieron que el mundo que habían conocido los había convertido en esclavos sometidos a condiciones sólo comparables con campos de concentración y trabajos forzados de los tiempos de los nazis. El resto vive hoy en silencio y bajo la mirada de los hijos de los antiguos jerarcas, de quienes ahora dependen.

17 de enero de 2010
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reencuentro con la memoria


A menos de una semana de su inauguración, miles de chilenos ya han sentido la urgencia de verlo con sus propios ojos. Quieren confrontar recuerdos y fantasmas, o entender versiones que les han sido contadas. De esos hombres y mujeres, de sus modos de mirar y de sus intensas emociones trata este relato.
[Mariela Vallejos] Santiago, Chile. La última vez que quedó desempleado, Yael Yapur (41) se puso a vender sopaipillas en la puerta de su casa. No le fue mal. Los obreros de una construcción vecina cruzaban la calle a diario para comprarle. Cubiertos de polvo y manchados de cemento, los trabajadores comían, tomaban café, bromeaban y regresaban a la faena. Y Yael se quedaba pensando en las increíbles ironías de la vida.
Poco a poco, los cimientos de la obra se fueron transformando en columnas, muros, escaleras y rampas, y un día, el edificio estuvo listo. Yapur había estado esperando ese día. Salió de su casa bajo un sol cegador sintiendo que emergía de las profundidades de la tierra. Iba vestido con el traje formal que se ponía para salir a buscar empleo, y llevaba un pequeño portadocumentos casi vacío. Atravesó la calle sin prisa, caminó por la explanada, respiró profundo y entró al Museo de la Memoria.
"Soy el preso político número 26 mil 809", contó Yapur esa misma mañana a la primera persona con que pudo hablar en el museo. "Tenía 19 años cuando me detuvieron junto a mi mamá y mi hermano, el 3 de agosto de 1987. Ahí mismo, en nuestra propia casa, ésa que usted ve ahí enfrente. Nos hicieron un simulacro de fusilamiento, nos golpearon. Después nos llevaron a un centro de torturas y estuvimos cuatro meses presos. Mi mamá era comunista, yo militaba en el FPMR. Después de la electricidad, sólo quería que me mataran. Nunca me recuperé del trauma".
A través de un ventanal del edificio nuevo, Yapur mira incrédulo hacia el otro lado de la calle. Nunca pensó que alguna vez observaría su vida desde este ángulo.
Como Yael, muchas otras víctimas de violaciones de derechos humanos han sentido la urgencia de conocer el edificio inaugurado el lunes 11 de enero por la Presidenta Michelle Bachelet y que da cuenta de las violaciones de los derechos humanos ocurridas en Chile entre 1973 y 1990. Los sobrevivientes no sólo buscan confrontar sus recuerdos. Ansían compartir y elaborar su dolor, y esperan que los demás visitantes -sobre todo los jóvenes- se pongan por un momento en su lugar. El recorrido por la exhibición remueve sus recuerdos, y la emoción los sobrepasa. Patricio Órdenes (20), uno de los jóvenes guías de la muestra y estudiante de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado, ya aprendió a reconocerlos. "Están remecidos, emocionados. Saben más del pasado que nosotros y necesitan compartir su experiencia. Para mí es un privilegio conversar con ellos", dice. "Me han enseñado mucho en estos pocos días. Más que muchos libros de historia". Como sus compañeros, Patricio recibió entrenamiento para tratar a todos y cada uno de los que llegan: "Sabemos que éste es un tema muy sensible", afirma. "La visión de cada persona es distinta. Pero todas merecen el mismo respeto. Lo principal es aprender a escuchar".
El flujo de gente no se detiene. Pasos firmes, pasos débiles, muletas, sillas de ruedas. Rostros curtidos, abuelas con nietos, hombres maduros que explican a otros más jóvenes dónde estuvieron detenidos. Exiliados que toman fotos o graban con teléfonos celulares para llevar la experiencia consigo. Es la gente que fue tocada: sobrevivientes de las cárceles secretas de la dictadura y familiares de detenidos desaparecidos, de ejecutados y de torturados. "He conversado con sindicalistas, líderes obreros, gente que ahora vive en Suecia o Francia, que nunca pudo volver y que vino a Chile a ver a la familia, y supieron del museo", relata Órdenes. "Algunos andan solos. Otros están con hijos y hasta con nietos. Es bien emocionante verlos conversar".
Recorriendo el recinto que alberga unas 40 mil piezas documentales y audiovisuales (incluidas copias en papel de algunos de los millares de recursos de amparo presentados a la justicia de la época), encontramos a Sergio Romo Aguilera, ex dirigente de los trabajadores de Madeco, que hasta hace poco residía en Bélgica. "Este museo es un buen comienzo", afirma. "Pero falta evidencia de los campos de concentración que tenía el Ejército. Yo entiendo que el gobierno tuviera que ceder en cosas, pero hay que señalar a los que tienen las manos manchadas con sangre", lamenta. "A mí me torturaron, me destrozaron el hombro. ¿Quién me devuelve lo que perdí?"
Desde la perspectiva de las víctimas, nada es suficiente para compensar lo sufrido. Ni siquiera para relatarlo en toda su crudeza: "No están los implementos de tortura que uno conoció", reclama Yael, "apenas una parrilla eléctrica".

¿Apenas?
A lo mejor es uno el que está curtido -admite, tras una pausa-. Es que el trauma es demasiado grande. Tal vez hay cosas que nunca vamos a poder compartir con los demás.

Afuera, en la explanada destinada a las reuniones sociales, se producen encuentros fortuitos. "Perdone. ¿Me puede encender el cigarrillo?". "Por favor, sáquenos una foto". "¿Ya entraste?, ¿qué te pareció?". Para la parvularia Patricia Méndez (27) el museo resultó "una experiencia límite". Quedó choqueada. Sin saber la temática de la exhibición, ella y una colega llevaron a los niños de su jardín. "Por suerte no se dieron cuenta", dice, devolviéndose. "Me interesó como educadora, y voy a venir. Pero más preparada emocionalmente, con otro adulto con quien pueda conversar", concluye.
Como ella, hay toda una generación de jóvenes que se asoman a la historia reciente. Y también está la generación madura, que acude a articular sus propios recuerdos en una visión panorámica de país. "Yo vi por televisión cuando la Presidenta inauguró el museo", relata José Núñez, profesor (58). "Me impresionó mucho la emoción de ella. Su llanto interno, que no era de rencor sino de paz. Eso nos hizo pensar en lo que somos como sociedad y venir. Con mi señora estuvimos aquí antes de que abrieran la puerta".
"Yo traje a mis alumnos de octavo", cuenta la profesora Pamela Cortés (30), de la Escuela Alianza 1193, de Cerro Navia. "Los chiquillos saben lo que pasó, por sus padres y familiares que les han contado. Preguntan detalles y uno se da cuenta de que esto no es del otro mundo para ellos. Te sorprenden". Cortés pretende regresar. "No alcancé a ver mucho por preocuparme de los cabros. La próxima vez voy a venir sola. Uno necesita un par de horas de reflexión para asimilar la experiencia".
A la salida, del brazo de su marido, María Teresa López (65) cavila. "Sólo podemos imaginar el dolor de las madres que, hasta el día de hoy, no saben de sus hijos. Uno no calibra hasta que está acá y lo ve". El marido asiente y ella agrega: "Pero también es importante que valoremos lo que tenemos ahora. Lo mucho que ha cambiado Chile. Tenemos que cuidar lo bueno que hemos construido, no echarlo a perder. Antes de ponernos a hablar, cada chileno tiene que venir aquí y dar gracias por vivir en paz".
Desde el martes, miles de chilenos y extranjeros llegan cada día al museo entre las 9 de la mañana y las 6 de la tarde, a recorrer los 14 mil metros cuadrados del recinto. Se detienen a mirar artesanía hecha por prisioneros, muñecas tejidas por presas en la cárcel secreta en Pirque y que fueron rescatadas por sus familiares, dibujos infantiles o las cartas que el padre de la Presidenta, el general Alberto Bachelet, escribió desde la cárcel antes de morir de un infarto a causa de las torturas, y las que escribió en isla Dawson el ex ministro de Allende José Tohá, padre de la jefa de campaña de Frei. Las misivas conmueven a los visitantes: "Cómanse toda la comida", lee en voz alta una mujer de 65 años, explicando a su nieto de 16 que se trata de la carta de un prisionero a sus hijos pequeños. "Si no vuelvo, sepa que su negro la quiere", lee a continuación, explicando que se trata de una carta del mismo hombre que se sincera con su mujer.
Según las autoridades, la creación del Museo de la Memoria responde a la necesidad de que el país reafirme valores que le fueron negados durante la dictadura y que quedaron plasmados en imágenes, íconos y documentos. Un reconocimiento de esos valores como parte importante de su historia por la sociedad chilena, para avanzar en la construcción de una cultura democrática de respeto. Se trata, dicen, de un espacio que pertenece a toda la sociedad y cuyo objetivo es dar visibilidad a las violaciones de los derechos humanos ocurridas entre 1973 y 1990, más allá de las experiencias individuales para interpretar a todo el país.
En una emotiva ceremonia inaugural, la Presidenta Bachelet destacó que la obra refleja la unidad del país, labrada en 20 años de democracia. "La inauguración de este museo es una poderosa señal del vigor de un país unido. Unión que se funda en el compromiso compartido de nunca más volver a sufrir una tragedia como la que en este lugar siempre recordaremos", señaló emocionada la Mandataria. Finalmente, subrayó que lo sucedido "puede tener muchas explicaciones, pero ninguna justificación".
A menos de una semana de la apertura del museo, el libro de visitas consigna cientos de opiniones: saludos, críticas, propuestas. Yael Yapur no sabe si escribirá algo o no. Está más preocupado de seguir buscando trabajo: su pensión de 140 mil pesos no le alcanza para vivir con su hija de 4 años y su pareja. Con todo, tener el museo frente a su casa resulta una especie de imán. Dice que traerá las cartas escritas por su madre cuando ambos estuvieron presos. Son un testimonio que querría compartir. "Mi mamá, ahora fallecida, estaba preocupada de que yo no dejara de estudiar. Ni aunque estuviera preso", recuerda. "En una carta me pone que trate de dar exámenes como alumno libre. ¿Como alumno libre? Se pregunta ella misma. ¡Qué ironía! Pero insiste en que estudie y salga adelante. Así era ella. La echo de menos".

Lo Que Más Valora el Público
Testimonios: "Lo que vivieron las víctimas contado por ellas mismas es más elocuente que cualquier documento", dicen los visitantes. El museo concuerda: "ahí reside la validez de lo que mostramos a la gente, es real", dice el guía Patricio Órdenes.

Relevancia: "Lo que estuvo oculto o sirvió para intimidar hoy emerge como una lección de la historia", explica el profesor José Núñez. "El edificio es imponente, se ve desde lejos. Y lo que muestra no se puede ignorar".

Oportunidad: Sergio Romo, ex preso político y torturado, destaca que "este museo tenía que inaugurarse antes de que siguiera pasando el tiempo, para las nuevas generaciones. Los chilenos tenemos mala memoria, votamos por la derecha y nos olvidamos de que respaldaron los desaparecimientos y la tortura". "Este proyecto tiene que ser una contribución a la verdad, a la exigencia de justicia y a la memoria histórica en Chile", señaló Mireya García, vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos.

Sobriedad: "La simplicidad de la arquitectura y de los soportes permiten a la gente conectarse con sus sentimientos y con los de otro ser humano, más allá de que puedan tener una percepción distinta de un mismo hecho", asegura el guía Patricio Órdenes, que combina su trabajo en el Museo con estudios de Derecho en la Universidad Alberto Hurtado.

Evidencia: La muestra está respaldada por los informes Rettig, que en 1991 documentó 2 mil 279 casos de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, y Valech, que estableció el 2004 que más de 28 mil personas fueron torturadas por causas políticas durante la dictadura.

Simbólico: Como un hito histórico, un gesto, una reivindicación de los que sufrieron o una lección de vida. Así describen el museo cientos de chilenos que ya han estampado sus opiniones en el libro de visitas.

Buena ubicación: Está frente a la concurrida Quinta Normal, junto al Metro, accesible y visible, en un barrio concurrido, y dentro de un circuito cultural que incluye el Centro Cultural Matucana 100, la Biblioteca de Santiago, el Planetario y los museos de la Educación, de Historia Natural y Artequín, entre otros.

En 4 Dimensiones
- Pisos 1 y 2 albergan la muestra estable (ya abierta, entrada liberada), que incluye un relato histórico, objetos, fotografías y documentos, material audiovisual y archivos sonoros, entre ellos testimonios de las víctimas y sus familias, documentos jurídicos, cartas, dibujos, fotografías y material de prensa.

- Piso 3 y subterráneo (habilitados en parte), destinados a las actividades de extensión, donde habrá muestras de cine, seminarios y charlas, además de exposiciones transitorias, muchas de las cuales recorrerán diferentes regiones del país. Habrá espacio infantil y tienda.

- Subterráneo (aún cerrado al público), alberga el centro de documentación donde los visitantes tendrán acceso a material en distintos formatos destinados al conocimiento y la reconstrucción del pasado reciente de Chile.

- Explanada de 8 mil metros cuadrados frente al edificio, para manifestaciones sociales y culturales. En el subsuelo está emplazado el memorial "todos hemos perdido algo", del reconocido artista chileno Alfredo Jaar.

Las Críticas del Público
Falta de "memoria viva": "Deberían darle un espacio a los que sufrieron la tortura, las detenciones, los abusos. Para que ellos le contaran a la gente lo que sufrieron, qué les hicieron, cómo los torturaron. Para que los demás chilenos sepan que fue verdad. Que no es una exageración ni un invento".

Cartas de gente común: "Esta bien que pongan cosas de los prisioneros de Isla Dawson. Pero faltan cosas de la gente sencilla. Yo tengo cartas que nos escribíamos con mi mamá. Las voy a traer, para que las pongan acá", propone Yael Yapur.

Más testimonios de lo sucedido en los ‘80: "Deberían poner pruebas de lo que pasó con los detenidos durante las protestas. Vi unos pocos testimonios de los torturados después del golpe. Pero no muestran pruebas, evidencias, de lo que hacían en el cuartel de Investigaciones".

Se omitió evidencia incriminatoria:"Echo de menos los nombres y las pruebas de lo que hicieron los militares", se queja Sergio Romo. " Muchos todavía están en las instituciones. Si se deja pasar, lo van a hacer de nuevo".

No debería haber arte: Algunos visitantes preferirían que el museo diera más espacio a los objetos testimoniales que a las muestras artísticas emplazadas en el tercer piso: "Esto no es el Museo de Bellas Artes ni el de Arte Moderno. Acá habría que privilegiar a las víctimas", propone el profesor José Núñez.

17 de enero de 2010
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