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servicio de inteligencia en democracia


[Luis Narváez y Javier Rebolledo] La vida de los otros. Cargan con ser parte de las violaciones de los derechos humanos cometidos en dictadura. Su actividad siempre estuvo relacionada a una actuación al margen de la ley. Pero en 2004 todo cambió.
Chile. Años atrás la diplomacia chilena en Perú estaba preocupada, tenían indicios de que informaciones internas estaban siendo conocidas por el poderoso organismo de inteligencia creado por Vladimiro Montesinos. De inmediato, los miembros de la agregaduría militar comenzaron a realizar sus funciones: en este caso, los agentes de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE). En menos de 24 horas revisaron las instalaciones de la embajada en Lima, a fin de determinar si existía algún tipo de escucha de parte de agentes externos. Tras hacer un barrido de las dependencias, la sorpresa fue mayúscula al verificar que el lugar estaba plagado de micrófonos, ocultos en cada rincón de la legación.
La autoridad nacional de inteligencia se comunicó, vía informal, con su similar peruano con el fin de obtener una explicación del episodio. La respuesta, sin embargo, fue no menos inverosímil: "Hagan bien su trabajo".
El consejo de la agencia de inteligencia peruana a su par chilena, aunque políticamente incorrecto, no deja de ser acertado. De ahí que las medidas de seguridad sean extremas en todo organismo que maneja información nacional clasificada.
En general, no ha sido fácil para ninguno de los organismos que actualmente conforman el Sistema Nacional, regulado por la Ley de Inteligencia que está vigente desde 2004, sacarse el estigma de las violaciones de los derechos humanos.
Consultadas por LND, las Fuerzas Armadas responden con una clara intención de dar una señal de transparencia y marcar una gran diferencia entre lo que fueron durante la dictadura y lo que son en democracia.
Muy lejos de esta intención para sorpresa de muchos fue la actitud poco colaboradora de Carabineros e Investigaciones, que no respondieron las consultas de este medio respecto a sus servicios de inteligencia, la Dipolcar y Jipol, respectivamente.
Particularmente delicada es la labor de estas dos últimas entidades, que quedaron con la exclusividad de resguardar la seguridad interna y el orden público.
La ley estableció que las labores de inteligencia en el país son coordinadas por un Comité de Inteligencia que encabeza el director de la Agencia Nacional de Inteligencia, Gustavo Villalobos.
"Los servicios de inteligencia tienen campos de acción claramente delimitados: los que dicen relación con la defensa nacional son propios de la de inteligencia militar, y los de seguridad pública corresponden a las policías. No hay intervención de los organismos militares en asuntos internos, una decisión que se viene aplicando desde hace bastante tiempo", aclara.
En lo formal, esta sería la gran diferencia con el pasado. El comité se reúne una o dos veces al mes para analizar distintos temas. Sin ir más lejos, la semana pasada trascendió que el organismo, al que asistieron todos los jefes de inteligencia, analizó detenidamente el conflicto interno que vive Bolivia a raíz del estallido social en la ciudad de Sucre.
Del mismo modo, se analizó y se tomaron medidas cuando el ex candidato presidencial peruano Ollanta Humala anunció una marcha hacia la frontera con Chile.
Los análisis permitieron advertir todos los escenarios posibles y el acto, afortunadamente, no pasó de ser una manifestación que no provocó más que detenidos al otro lado de la frontera. Sin embargo, uno de los jefes de inteligencia nacional reveló que "hubo personal específico que por precaución se mantuvo en los cuarteles".
Las limitaciones que marcó la Ley de Inteligencia se ven en la práctica. Por eso es que en la DINE dicen que ya no se inmutan con lo que sucede internamente en el país, porque "eso es problema de las policías". No reaccionan como antes cuando las personas ponen velas o gritan consignas en contra del Ejército, frente a los cuarteles. Prueba de aquello, recuerdan, fue cuando este año el edificio del organismo quedó con todos los vidrios rotos tras el paso de unos dos mil manifestantes.
Lo que sí hace activar el dispositivo de seguridad es, por ejemplo, cuando sospechosos se paran frente a su cuartel, lo vigilan y/o sacan fotografías. Y esto fue justamente lo que ocurrió hace algún tiempo. Los agentes militares neutralizaron a los ‘sospechosos' y les exigieron que se identificaran, provocando un conato que pudo tener graves consecuencias.
Sin saberlo, un ex oficial de las Fuerzas Armadas de Cuba, que se encontraba en el país y que era seguido por detectives de la Brigada de Inteligencia Policial (BIP) de Investigaciones por sospechas de crimen organizado, los había hecho caer en una trampa al ingresar a una armería ubicada a un costado de la DINE.
El incidente se resolvió rápidamente. El general Ortega telefoneó directamente al jefe de inteligencia de la policía para aclarar lo sucedido.

La Máquina
Ninguna autoridad de la inteligencia nacional habla con tranquilidad de esta materia. Todo lo que se dice se piensa varias veces antes y, generalmente, prefieren hablar sin grabadora. Para ellos todo es hipotético, ya que cualquier afirmación puede ser objeto de reclamo de los países más sensibles: Argentina, Perú y Bolivia.
Los directores de inteligencia del Ejército, la FACH y la Armada preparan todo con esmero. No quieren que quede ninguna duda ni se caiga en ninguna imprecisión.
En sus oficinas relucen condecoraciones, diplomas y las fotografías de los comandantes en jefe y, un poco más arriba, la de la Presidenta Michelle Bachelet. No se observan papeles sueltos. Antes de recibirnos parecen haberse preocupado especialmente que nada quedara a la vista de ojos indiscretos: desde la entrada, los pasillos, hasta el lugar desde donde se manejan los hilos de las redes.
La oficina del director de Inteligencia del Ejército, general Ricardo Ortega, nunca recibe luz natural. El ventanal que da a la calle se mantiene siempre con las persianas cerradas y tiene un doble vidrio, con un espacio entre ambos. En ese espacio vacío un equipo de parlantes emite una señal durante las 24 horas del día para bloquear eventuales equipos de escucha direccionales que podrían encontrarse en edificios ubicados hasta unos 150 metros de distancia. "Las ondas de radio neutralizan las que emiten las máquinas", nos explican.
Para Ortega, un hombre de sonrisa fácil, ha sido laborioso llevar a cabo el proceso de renovación del organismo. El primer paso fue cuando en 2003 le cambiaron el nombre al brazo operativo del organismo, el Batallón de Inteligencia (BIE), luego que varios de sus agentes participaran en crímenes como el de Tucapel Jiménez y del químico Eugenio Berríos. El entonces comandante en jefe castrense, Juan Emilio Cheyre, lo rebautizó llamándolo Agrupación de Seguridad Militar.
Junto con ello se renovó a todo el personal y se sacaron de sus filas a todos los agentes que desarrollaron actividades de inteligencia hasta la década de 1990.
Ortega es enfático en esto, pero al mismo tiempo recalca una salvedad: su propio caso. Él mismo reconoce haber sido parte del antiguo BIE y que estuvo destinado algunos meses en la CNI. Aunque su nombre ha sido mencionado en dos casos que actualmente investiga la justicia, nunca ha sido procesado. Ni el ministro Mario Carroza (que investiga la muerte de cinco frentistas ocurrida en 1987) ni el juez Claudio Pavez (que lo interrogó como inculpado en el caso de la muerte del general Gerardo Huber) lo han encargado reo.
Hoy, insiste Ortega, los agentes de la DINE sólo estarían encargados de cumplir la Ley de Inteligencia, limitados al tema de la defensa nacional.
Esta misma tarea cumplen los integrantes de la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea y la de la Armada.
El general Roberto Sarabia tiene una doble función en la FACH: es director de Operaciones y director de Inteligencia. Es hermano de Osvaldo Sarabia, ex comandante en jefe de la institución.
"Nuestra mirada hoy es de futuro. Nosotros estamos pensando en todos los escenarios posibles para adelantarnos a cualquier conflicto. Nuestra misión es aportar para evitar que se produzcan".
Al igual que en la DINE, Sarabia aclara que actualmente en las filas de Inteligencia tampoco hay funcionarios vinculados a causas de DDHH.
Por su parte, el director de Inteligencia de la Armada, contraalmirante Ellis Berg, también destaca la distancia que existe entre la actual institución y lo que ocurría hace 20 años. En el marco de la defensa nacional, el uniformado coincide con Sarabia y explica que la preocupación está en custodiar los activos institucionales (escuadra nacional y sistemas de defensa) frente a las acciones de espionaje de "amenazas emergentes".

Informantes y Espías
Uno de los temas más sensibles a la hora de hacer las diferencias con el pasado son los métodos que utilizan los organismos de inteligencia para recolectar información.
Ningún organismo de las FFAA puede intervenir teléfonos, correos electrónicos o hacer seguimientos de personas sin la autorización expresa de un ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago.
La ley establece que esa autorización sólo se concede cuando está comprometida la seguridad nacional.
En los casi tres años que lleva funcionando la ley, no se han denunciado ni reportado casos en que ciudadanos hayan sido objeto de este tipo de acciones por parte de entidades castrenses.
Aunque nadie lo reconoce oficialmente, todos los organismos del sistema de inteligencia cuentan con informantes, que en estricto rigor son personas que aportan antecedentes a cambio de algún incentivo.
Su precio tiene directa relación con la importancia de la información que entregan. No forman parte de la planta de personas contratadas ni remuneradas de los organismos, y si son descubiertos no son reconocidos como tales. Una alta autoridad en inteligencia reconoce que hasta ahora, con todos los medios tecnológicos existentes, sigue siendo la piedra angular de cualquier servicio de inteligencia.
En las ramas castrenses, una de las misiones fundamentales es reclutar a las personas que pueden cumplir esta misión, en cualquier parte del mundo y en las funciones más inverosímiles, que pueden ir desde un simple barrendero a un alto funcionario de un gobierno. "Su calidad no está dada por la altura del puesto que pueda tener dentro de un gobierno, sino por el tipo de documentación que pasa por sus manos. Por ejemplo, una persona encargada de sacar las fotocopias puede ser el informante perfecto, sin que siquiera dimensione la información que realmente tiene en sus manos", apunta un agente.
Él mismo recalca que "toda persona tiene su precio: para unos es el dinero, para otros una ideología, sexo o religión. Para nosotros son las debilidades de todo ser humano. Siempre existe la forma de llegar a ellos. Tiene que ser así, porque el sentido de la inteligencia es infiltrar a la parte contraria".
Altas fuentes consultadas confirman que la ANI, la DINE, la Jipol, Dipolcar y la Armada cuentan con informantes a quienes se les paga en dinero.
Las mismas fuentes aclaran que dichos incentivos corresponden al presupuesto que anualmente la ley asigna en el ítem de gastos reservados, cuyos responsables son los directores de cada organismo.
Otro alto oficial de inteligencia asegura que los montos que se pagan a estos individuos, al parecer, hasta ahora son suficientes. "Sólo puedo decir que no tenemos problemas de dinero y que el presupuesto que se nos asigna nos alcanza".

La Nueva Oficina
En el ámbito de la seguridad pública, donde sólo tienen competencia la ANI, Investigaciones y Carabineros, la historia es más sensible y todo ello es dirigido por el Ministerio del Interior.
Todos los martes, a las ocho de la mañana, se juntan en sus dependencias los jefes de Inteligencia de las policías, con el fin de coordinarse.
La coordinación, en este sentido, se reflejó cuando se logró identificar a los ex lautaristas que supuestamente participaron en el asalto al Banco Security. Investigaciones mantenía información desconocida por el OS-9 y que resultó fundamental para la investigación. "Finalmente se logró que el director de la Jipol con el de Dipolcar se reunieran y compartieran los datos, ya que ambos organismos tenían órdenes de investigar. La información que entregó Investigaciones fue tan importante que el director de Carabineros, José Bernales, dio agradecimientos públicos a Arturo Herrera", cuenta una fuente de Interior.
Un alto funcionario de la ANI explica que "la Ley de Inteligencia vino a demarcar una función, que en el pasado vulneró las garantías constitucionales, ya que tanto en la dictadura como en los primeros años de democracia los organismos no tenían delimitadas sus funciones y muchos la utilizaron para hacer inteligencia política".
Apenas dos semanas después del asesinato de Jaime Guzmán ocurrido en 1991 a manos del FPMR , el Gobierno de Patricio Aylwin tomó una polémica decisión: anunció la creación del Consejo de Seguridad Pública, más conocido como ‘La Oficina'. Se trató de una organización dependiente del Ministerio del Interior, cuya función fue controlar los grupos subversivos que en ese momento se negaban a adecuarse a la transición a la democracia. A través de un trabajo coordinado con Investigaciones, Carabineros, el Ejército y con más de 30 informantes que habían pertenecido al MIR, el FPMR y el MAPU-Lautaro, su cerebro, Marcelo Shilling, logró el objetivo trazado ganándose, al paso, la animadversión de algunos. Funcionó al filo de la ley y cumplió ampliamente con su objetivo (la desarticulación de los grupos armados), pero en el camino cometió algunos errores. Por ejemplo, el respaldo a la inculpación de Sergio Olea Gaona en el asesinato de Jaime Guzmán, quien finalmente fue sobreseído puesto que resultó ser un delincuente común sin vinculación alguna con los hechos.
Para cumplir con su cometido, ‘La Oficina' protegió a miembros de agrupaciones de izquierdas que, mientras seguían militando, filtraron información trascendental.
‘La Oficina' dio paso a la Dirección de Seguridad Pública (Dispi) y luego, con el advenimiento de la Ley de Inteligencia, se transformó en la ANI.
De ahí que en la actualidad en La Moneda la palabra ‘inteligencia' sigue sacando ronchas y las autoridades prefieren cultivar un perfil más bien bajo.
La ANI rinde cuentas directamente al Ministerio del Interior, y en temas como el combate a organizaciones criminales y al posible rearme de grupos como el MAPU-Lautaro, los personeros de esa cartera no hablan de informantes, sino de ‘redes de información'. Éstas se distribuyen principalmente en cuatro sectores: política, movimientos sociales, tráfico de drogas y comercio ambulante. Luego de la recolección de la información, un equipo de expertos, dependientes de Interior, la procesan e interpretan frente a determinados eventos. Si bien en el ministerio niegan que el sistema que poseen pueda catalogarse como unidad de inteligencia, la estructura que tiene se parece bastante a la que montó en su tiempo Marcelo Schilling.
Una de las actividades de mayor efectividad atribuible a este organismo sería la desarticulación de movimientos políticos infiltrados en las protestas en contra del Transantiago en mayo de este año. "¿Recuerda que antes el Día del Joven Combatiente las manifestaciones eran a razón de 18 por día y con violencia, pero que a partir de esa fecha se detuvieron?", pregunta una autoridad. Según explica, el motivo del fin de las manifestaciones sería que en las protestas en contra del sistema de transportes, ‘las redes de información' detectaron que elementos políticos estaban ‘infiltrados' en los movimientos pacíficos, generando actitudes violentas. Gracias a este trabajo, que incluye el uso de cámaras y otros sistemas tecnológicos de punta, durante el Día del Joven Combatiente las policías ya conocían los rostros de varios de los manifestantes que participaron en las protestas. Como ese día salieron a protestar, fueron identificados y, posteriormente, detenidos. "La señal que se les envió fue muy fuerte y se hizo de manera personal. Se les señaló que si no cesaban se les iba a caer con todo encima. Entonces, la reacción de ellos fue lo que en jerga se llama estacionarse y que significa paralizar las acciones, por un tiempo, mientras se vuelven a organizar", explica un experto del Gobierno.
En la actualidad, los jueces sólo autorizarían expresamente actividades de inteligencia, como intervención telefónica y seguimiento a personas, sólo si la seguridad nacional o el orden público están en riesgo. Sin embargo, existirían algunos organismos que cuentan con medios tecnológicos de punta que no dejan huella. "Tenemos equipos capaces de interceptar comunicaciones digitales entre teléfonos celulares, lo que hace que no sea necesario que recurran a las compañías. Basta con ingresar un número e interceptan", relata un agente de una institución de seguridad.
Hasta ahora sólo son rumores no confirmados, como casi todas las actividades de inteligencia. Los tribunales de justicia no han recibido quejas ni ha constatado que esto esté ocurriendo. El trabajo de los agentes secretos justamente consiste en que nadie se entere.

2 de diciembre de 2007
©la nación
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biznieto de dictador asalta minimarket


[Felipe Saleh] La familia Pinochet otra vez en la crónica policial. Ahora, el nieto de Augusto Pinochet Hiriart robó cervezas y chocolates de un servicentro, acompañado de dos amigos con prontuario.
Santiago, Chile. Cuando M. entró al servicentro, la cajera Sandra Machuca escuchó la orden de un ladrón experimentado:
-¡No te movái, hueona, que no te va a pasar nada! gritó enajenado. El adolescente de 16 años se notaba eufórico, exaltado, según relataría después la cajera.
La madrugada del domingo 25 de noviembre, M. perdió la virginidad. Esa noche cometió su primer delito.
Y no estaba solo. Junto al joven rubio, de contextura delgada y que ligeramente sobrepasaba el 1,60, estaban dos de sus amigos de juergas: Raúl Pino (29) y Raúl Uribe (27), ambos con prontuario. Los tres caminaban hambrientos por las urbanizaciones más caras de Huechuraba, cerca de la casa de M., quien de todas formas era el ‘distinto' del grupo y la prueba de que la adolescencia es el territorio donde es posible derribar los prejuicios sociales. El ‘bajón de hambre' era monstruoso y estaban justo frente a un servicentro que podía solucionar todos sus problemas. Hasta vendían alcohol.
De los tres, M. es el más pequeño. No sólo el más bajo. También es menor de edad. Mientras sus amigos dejaron la escuela pública sin pena ni gloria, M. hace lo posible por zafarse de la educación media en un colegio privado, rindiendo exámenes libres. De los tres, es el único que no arrastra la CH cuando habla.
M. vive en una casa amplia del condominio Los Tuliperos de Huechuraba. Sus amigos Pino y Uribe viven casas del Serviu, a tres pasajes de distancia, en la Villa La Esperanza, de la misma comuna.
M. tiene tres nombres y un apellido de fama mundial: es un Pinochet. Ser el bisnieto descarriado de un dictador latinoamericano tal vez le sirva para abordar mujeres en Europa, pero aquí no es de ninguna utilidad. Al contrario, sólo ayuda a que su familia vuelva a salir en las páginas de la crónica policial.
Al llegar al local On the Run de la calle Pedro Fontova, los jóvenes tenían claro su objetivo.
Contaron ¡1, 2, 3! y cruzaron la puerta.
El asalto no duró más de tres minutos. Raúl Pino se acercó a los refrigeradores. Llevaba una bolsa de París, la abrió y sacó un pack de seis cervezas, bebidas y tres latas de Battery. Uribe sacó un Golden Nuss, dos paquetes de Starburst, tres bolsas de dulces Ambrosoli y otros confites. Los metió todos en una bolsa de feria que traía de su casa. A las 3:25 la pandilla salió corriendo de la estación.
El bombero Miguel Cabrera los vio correr hacia calle Guanaco en dirección al poniente. Entró al minimarket y se lo dijo a la cajera que en ese momento terminaba de dar la descripción física de los asaltantes a Carabineros, que escuchaban al otro lado del teléfono. La cajera, perturbada, sólo recordaba a dos de ellos, "uno alto de pelo crespo y otro rubio bajo, con casaca azul de franjas rojas". Para la policía es suficiente.
A tres cuadras del lugar del asalto, en la esquina de Alberto Undurraga con Abraham Ovalle, la patrulla que conducía el carabinero Jorge Barrera, acompañado del subteniente Mauricio Navarrete, se detiene frente a la pandilla que cargaba las bolsas con los artículos robados. Los tres pasan la noche en la 54ª Comisaría de Huechuraba.
De aquí en adelante aparecen de nuevo las diferencias entre M. y sus amigos. Mientras a ellos no los acompaña nadie, Verónica Pinochet Molina se queda junto a su hijo en la comisaría. M. pasa una mala noche. Según el parte policial de los tres asaltantes, es el único que ha consumido drogas. Tanto que la formalización que debía ser la mañana del mismo domingo, se postergó para ese día en la tarde. Verónica Pinochet permaneció en primera fila de la sala 2 del Segundo Juzgado de Garantía.

Los Viejotes
En el estrado, M. apenas puede decir su nombre completo. Lo logra al segundo intento. Cuando el juez le pide confirmar su dirección, sólo dice con altanería "el Roble, Huechuraba". En ese momento interviene su madre y da la dirección completa. Aprovechando el impulso se permite sugerir un método de rehabilitación para su hijo. "Magistrado, mi hijo está metido en la droga por culpa de esas dos personas que tiene al lado. ¿Cómo hacer que lo internen en algún centro del Sename o algo así? ¡Ni siquiera sabe su dirección!", dijo Verónica Pinochet, acusada hace un año de golpear en un ojo a una carabinera.
En el proceso, la madre de M. fue sobreseída en la Segunda Fiscalía Militar. Quizás esta relación de lealtad con la policía uniformada la hizo contradecir a la defensa de su hijo. Verónica Pinochet negó a viva voz en el tribunal que M. fuese agredido por carabineros mientras estuvo en la comisaría. La defensa asegura que el joven salió del cuartel policial con lesiones visibles en una de sus manos. La madre, otra vez, culpa a los "viejotes" que lo acompañaban de inducirlo a mentir.
La hija de Augusto Pinochet Hiriart ha sido junto a su hermano Augusto III la cara visible de este incidente. El lunes llegó hasta el servicentro de Pedro Fontova 7553 a pedir disculpas por el incidente. Pero no consiguió internar a su hijo. Mientras se completan los 60 días que dura la investigación, M. está bajo vigilancia del Sename, que prepara especialmente un programa para sacarlo de las drogas.


Los Súper Amigos
Verónica Pinochet Molina acusó a los otros dos imputados de convertir a su hijo de 16 años en drogadicto. El siguiente es su historial.
Al momento de asaltar el minimarket Raúl Pino Pizarro estaba con libertad vigilada luego de ser condenado a tres años y un día por robo con intimidación en noviembre de 2006. El beneficio le fue revocado y quedó preso en Santiago 1 mientras dura la investigación.
En enero de 2006, Raúl Uribe Cordero fue condenado a tres años y un día por robo con sorpresa, y en agosto de este año por hurto simple. Al momento de los hechos estaba cumpliendo reclusión nocturna. Fue dejado en libertad con obligación de firmar sábado por medio en las oficinas del Ministerio Público.

2 de diciembre de 2007
©la nación
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[En la foto, Augusto Pinochet Molina, tío del biznieto].

huelga de hambre en solidaridad


Cumplen 10 días en huelga de hambre en apoyo a presos.
Cañete, Chile. Hace ya diez días que cinco mujeres y un varón mapuches, están llevando a cabo una huelga de hambre en apoyo a la huelga que también llevan a cabo hace ya 51 días los comuneros José Huenchunao, Patricia Troncoso, Jaime Marileo, Juan Millalen y Héctor Llaitul en la cárcel de Angol.
En un acto realizado a las afueras de la iglesia de Cañete, lugar donde están realizando la huelga de hambre, Nelida Huenchunao comentó que los huelguistas se encuentran bien de salud, aunque evidentemente con una baja de peso, que es normal cuando se deja de alimentarse. "Hemos tenido algunas consecuencias de estar sin consumir alimentos, como constantes dolores de cabeza, mareos, pero la huelga es indefinida hasta que el gobierno no de una respuesta clara a las demandas que por años viene haciendo el Pueblo Nación Mapuche", indicó.

1 de diciembre de 2007
©renacer de arauco
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caza de nazis en chile


[Natacha Ramírez] Lanzan campaña para hallar criminales nazis en Chile.
Santiago, Chile. Bajo el principio de que "el paso del tiempo no disminuye la culpa de los asesinos", el centro Simon Wiesenthal lanzó hoy en Chile la ‘Operación Última Oportunidad' destinada a encontrar a criminales nazis con el fin de que sean juzgados.
La iniciativa, que incluye una recompensa de diez mil dólares para quienes proporcionen "información relevante" que conduzca a su "procesamiento y castigo", fue promocionada en Santiago por el director del centro en Israel, Efraim Zuroff, además del presidente de la Comunidad Judía de Chile, Gabriel Zaliasnik.
Aunque la intención es encontrar a cualquier criminal de guerra nazi oculto en la región, los esfuerzos de la organización apuntan principalmente a dar con el paradero del ‘doctor muerte', Aribert Heim, quien asesinó a miles de personas en los campos de concentración y se piensa puede estar en Sudamérica, hipótesis que es reforzada porque una hija suya reside en Puerto Montt. En su caso, la recompensa asciende a 310 mil euros.
"Ustedes se preguntarán por qué hacemos esto ahora después de tantos años, buscando gente anciana", comentó Zuroff, quien explicó que su convicción indica que "el paso del tiempo no disminuye la culpa de los asesinos".
"La gente que cometió crímenes de estas características no merece premio por haber llegado a viejo. El haber llegado a esta edad sin haber sido juzgados no los convierte en personas justas", argumentó.

Entrega de Información
Quienes tengan información sobre el paradero de sospechosos, pueden aportar datos, si lo desean en forma anónima, a los teléfonos (07) 701 23 56, 499 14 25 o al e-mail operacionultimaoportunidad@gmail.com. Para mayores antecedentes, se puede acceder a la página web de la organización.
Junto con manifestar que "estamos corriendo contra el tiempo" en esta última operación para encontrar a los criminales, el director del centro Simon Wiesenthal en Israel explicó que la información deberá pasar tres filtros: ser creíble, que la persona en cuestión esté viva y en condiciones físicas y mentales de ser sometida a proceso y que no haya sido llevada a juicio previamente.
Zuroff descartó que la iniciativa sea motivada por un afán de venganza, sino de justicia y de una "obligación moral hacia las víctimas", esgrimiendo que "venganza sería encontrarlos y ejecutarlos inmediatamente. Nosotros queremos que vayan a una corte y tengan un juicio justo".
Finalmente, expresó su esperanza en que las personas puedan entregar información, indicando que a veces un dato trivial puede contribuir a identificar a un sospechoso, y manifestó su convicción de que, a diferencia del pasado, hoy en Chile y en América Latina "existen las condiciones" para entregar a los posibles criminales.
Por su parte, el presidente de la Comunidad Judía de Chile, Gabriel Zaliasnik, expresó que ésta constituye "una gran oportunidad para nuestro país de poder restablecer algo que nunca debió ocurrir, que fue el refugio que se le dio a Walter Rauff", creador del sistema de exterminio con cámaras de gas, quien nunca fue extraditado y vivió en Chile hasta su muerte, en 1984.

30 de noviembre de 2007
©emol
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apelarán por rebaja de condenas


Derechos humanos: tribunales rebajan penas en casos Jaime Aldoney y sacerdote Alsina.
Chile. El diputado Juan Bustos consideró como "insuficientes" las penas aplicadas en el caso Aldoney. "Deben ser de presidio mayor, pues se trata de un crimen muy grave" , dijo.
El abogado y diputado (PS), Juan Bustos, anunció que apelara al fallo de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, por el caso de Jaime Aldoney, cuyo cuerpo fue lanzado al mar en 1973, luego que el ministro en visita Julio Miranda condenara a cuatro oficiales (R) de la Armada a cuatro años de libertad vigilada, a penas remitidas a otros dos involucrados y absolviera a otros dos individuos.
Bustos calificó las penas como insuficientes "deben ser de presidio mayor, pues se trata de un crimen muy grave".
Entre los sentenciados se encuentran Sergio Iván Mendoza Rojas, Patricio Maximiliano Villalobos Lobos, Pedro Pablo Arancibia Solar y Jaime Urdangarín Romero, además del contraalmirante (R) Ernesto Hubert von Appen y el suboficial Manuel Bush López, quienes obtuvieron penas que van desde los 72 días hasta los cuatro años de presidio que podrán cumplir de manera remitida.
Jaime Aldoney era estudiante de Periodismo, constructor civil, regidor de Limache e interventor de la Compañía de Cervecerías Unidas (CCU) cuando fue detenido por Carabineros en 1973.
Según los testimonios de la época, desde la comisaría de Limache fue llevado por efectivos de la Armada a la base aeronaval de El Belloto -de la que estaba al mando Huber- allí fue torturado y se perdió su rastro.

Media Prescripción en Caso Alsina
La Segunda Sala de la Corte Suprema confirmó la condena contra Donato López Almarza por el homicidio del sacerdote español Joan Alsina Hurtos, ocurrido el 16 de septiembre de 1973 en el Puente Bulnes de Santiago.
En fallo dividido los magistrados Alberto Chaigneau, Rubén Ballesteros, Hugo Dolmestch y los abogados integrantes Fernando Castro y Domingo Hernández sentenciaron a tres años y un día a López Almarza concediendo el beneficio de la libertad vigilada al condenado.
La sentencia aplica la media prescripción, previsto en el artículo 103 del Código Penal para rebajar la condena de segunda instancia que había sentenciado a López Almarza a 5 años y un día de presidio, sin ningún tipo de beneficios. El ministro Ballesteros era partidario de aplicar la prescripción a favor del condenado.

30 de noviembre de 2007
©la nación
©traducción mQh
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periodistas sobre caso aldoney


Periodistas de Valparaíso respaldan fallo en caso Aldoney.
Valparaíso, Chile. El Consejo Regional Valparaíso del Colegio de Periodistas de Chile expresó su satisfacción con la sentencia aplicada a los oficiales (r) de la Armada por el secuestro, desaparición y homicidio del periodista Jaime Aldoney tras el golpe militar de 1973, pese a que no está de acuerdo con las penas.
Mediante una declaración, la organización gremial se refirió al dictamen emitido tras años de investigación por el ministro en visita del caso, Julio Miranda Lillo, quien además ordenó el pago de cien millones de pesos para los querellantes en el proceso.
Según el fallo, tienen responsabilidad en el secuestro ocurrido el 12 de septiembre de 1973, Patricio Villalobos Lobos, Pedro Arancibia Solar, Jaime Urdangarín Romero y Patricio Valdivia Keller. Todos ellos enfrentan una pena de cuatro años de presidio como autores del delito de secuestro y desde ya el magistrado otorgó el beneficio de la libertad vigilada y liberando de cargos a Ernesto Hüber Von Appen y Manuel Buch López.
Al respecto, la entidad que agrupa a periodistas de la Quinta Región, expresó la sentencia "deja de manifiesto –por declaraciones de los propios inculpados- que el periodista Jaime Aldoney murió producto de las torturas a las que fue sometido por efectivos de la Armada, lo cual esta institución había negado durante décadas".
De igual forma, añadió coincide con la apreciación de los abogados patrocinantes de la familia Aldoney, Juan Bustos, Laura Soto y Luciano Hutinel, en el sentido que las penas asignadas a los responsables son demasiado bajas frente a la gravedad del delito de secuestro calificado, homicidio y desaparición de los restos de un profesional joven y talentoso.
"Como periodistas, nos duele que los autores de un delito tan atroz como el secuestro, torturas y desaparición de un colega tengan sanciones tan bajas que sus autores ni siquiera vayan a cumplir penas de prisión efectiva. Por lo mismo, si bien nos alegra que por fin se haya pronunciado un fallo estableciendo las responsabilidades que los culpables negaron por tanto tiempo, nos declaramos atentos al desarrollo de las apelaciones".
Por último, el Consejo Regional del Colegio de Periodistas apeló a la memoria permanente de lo sufrido por 25 periodistas chilenos "que murieron a causa de torturas de servicios de inteligencia silenciando su palabra y pensamiento".

[30 de noviembre de 2007]
la nación ]
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más ratas en libertad vigilada


Condenan a 6 militares (r) por crimen de Jaime Aldoney en 1973.
Santiago, Chile. La justicia chilena condenó hoy a seis militares en retiro por el secuestro calificado de Jaime Aldoney, cometido el 12 de septiembre de 1973, un día después del golpe de estado encabezado por Augusto Pinochet (1915-2006).
El juez especial de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, Julio Miranda, condenó a Patricio Villalobos, Pedro Arancibia, Jaime Urdangarín y Patricio Valdivia a cuatro años de presidio como autores del crimen, aunque con el beneficio de libertad vigilada.
Además, sentenció a Guillermo Vidal y Sergio Mendoza a penas de 320 y 75 días de presidio como encubridores del mismo ilícito.
A Vidal se le concedió el beneficio de la remisión condicional de la pena con un tiempo de observación de un año de firma en Gendarmería, la entidad encargada de la custodia de los presos.
A Mendoza, por su parte, se le dio por cumplida la pena por el tiempo que estuvo en prisión preventiva en 2003.
Finalmente, se absolvió a Ernesto Huber y Manuel Buch López.
El magistrado además condenó a los procesados y al fisco a pagar de manera solidaria el equivalente a unos 200.000 dólares a cada uno de los querellantes en el proceso.

30 de noviembre de 2007
©emol
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rebajan pena a hiena pinochetista


Suprema confirma sentencia por crimen de sacerdote Alsina.
Santiago, Chile. La Segunda Sala de la Corte Suprema dejó a firme la condena contra el mayor (r) de Ejército, Donato López Almarza, por su responsabilidad en el homicidio del sacerdote español Joan Alsina Hurtos, ocurrido los días posteriores al golpe militar de 1973.
La Sala Penal, en votación dividida, confirmó la sentencia del ministro de fuero en esta causa, Jorge Zepeda, quien aplicó tres años y un día al jubilado oficial, dejándolo sujeto al régimen de libertad vigilada.
El tribunal estuvo integrado por los ministros Alberto Chaigneau, Rubén Ballesteros, Hugo Dolmestch y los abogados integrantes Fernando Castro y Domingo Hernández.
El dictamen aplicó el principio de la media prescripción, previsto en el artículo 103 del Código Penal para rebajar la condena de segunda instancia que había sentenciado a López Almarza a 5 años y un día de presidio, sin ningún tipo de beneficios.
La sentencia contó con la disidencia del ministro Ballesteros quien fue partidario de aplicar el principio de la prescripción a favor del condenado mayor (r) de Ejército.
El religioso, de 31 años y que pertenecía a la Congregación Salesiana fue detenido el 11 de septiembre de 1973 en el hospital San Juan de Dios - uno de los bastiones de insurgencia al régimen de facto - y trasladado hasta el Internado Nacional Barros Arana, en donde permaneció detenido hasta el 19 de septiembre.
López comandaba un destacamento del Regimiento Yungay de San Felipe que se instaló en Santiago para reforzar las acciones del golpe militar, tendientes a neutralizar a la disidencia.
Alsina fue llevado por los efectivos castrenses hasta el puente Bulnes en donde fue acribillado. Sus restos fueron encontrados días después en el Servicio Médico Legal.

29 de noviembre de 2007
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